Tuesday, May 17, 2016

HONDURAS - quinta campanada de la vanguardia rockera argentina


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno – bastante tardío, hay que reconocerlo – de volver nuestros oídos y ojos al ensamble argentino de rock vanguardista HONDURAS LIBREGRUPO (u HONDURAS a secas), el cual se remodeló como trío en los primeros años del segundo decenio del nuevo milenio. Con la alineación de A. Kodric [guitarra], N. Kodric [órgano y programaciones] y A. Castillo [bajo], el grupo gestó su quinto trabajo de estudio, el cual fue publicado en marzo del 2014 precisamente bajo el título de “Cinco”. Con este ítem, los HONDURAS volvían al ruedo fonográfico con un necesario y refrescante replanteamiento de sus conceptos y metas musicales 4 años después de esa obra pilar que fue “Célula Dormida” (del año 2010). ¿Qué encontramos en el esquema sonoro forjado a lo largo del repertorio de “5”? Pues una vitalidad más cáustica y más modernista que nunca antes, dejando un poco atrás la exuberancia peculiarmente traviesa que les había servido de idea-guía en la secuencia de sus discos precedentes a favor de una línea de trabajo más espartana: así, el trío en funciones le daba un nuevo giro a la acidez de su sempiterna actitud crítica y la fuerza expresiva de su persistente antagonismo, raíces motivadoras de su misión musical. Revisemos los frutos de esta quinta cosecha musical de HONDURAS, o mejor, esta quinta campanada en su misión incesante e irrefrenable de convocar a nuestras conciencias a la vanguardia rockera contemporánea.


‘La Hora Del Ajuste’ abre las cosas con un tono amenazador (“Quisiera cortarte los brazos, quemarlos y perder las cenizas, para que ya no uses esa máquina… esa máquina.”) no muy engañosamente camuflado bajo un ropaje de pesadez emocional que se sostiene sobre un esquema rítmico abrumadoramente lánguido. Luego sigue el primero de los tres instrumentales que comparten el título ‘________’: éste trabaja dentro de unas cadencias krautrockeras en línea con el tercer disco de NEU! y el estándar de HARMONIA, o sea, ambientes adustos de tendencia minimalistas desarrollados dentro de un esquema sonoro etéreo. ‘Estrella Del Glifosato’ adopta un talante solemne al modo de un desgarro individual que pugna por hacerse notar en medio del mutismo arrollador de los esquemas cibernéticos del mundo contemporáneo, un poco al modo de un híbrido entre JESUS AND MARY CHAIN y CAN, mientras que ‘Ejemplo Y Tarea’ se mete en un groove un poco más ligero, aprovechando la ocasión para expresar algo de luminosidad: es una pena que la canción sea tan breve, no llegando siquiera a durar 2 ½ minutos. Por su parte, ‘Brazo Internacional Corporativo’ retoma parcialmente el aura ceremoniosa de ‘Estrella Del Glifosato’ mientras las capas del teclado y los fraseos de la primera guitarra se alternan en la asunción del rol protagónico en el desarrollo temático. El segundo instrumental (recordemos que todos se titulan ‘________’) explora atmósferas otoñales flotantes como evocando alguna luz perdida en la niebla del pasado, aparentemente bajo la inspiración del KRAFTWERK pre-“Autobahn”, mientras que el tercero se centra en recursos minimalistas donde la energía expresiva, patente como es, queda solventemente encuadrada en una creativa auto-constricción. Flanqueado por estos dos temas, ‘Erección Del Ego’ emerge con un espíritu amenazador y adusto que nos remite a lo que ya apreciamos en  ‘La Hora Del Ajuste’ pero con un manejo de variantes rítmicas solvente a la hora de añadir dramatismo al asunto. Se trata de una intensidad climática en clave modernista. Durando casi 4 ¼ minutos, ‘Trampa’ cierra el repertorio con un nuevo ejercicio de densidad emocional encubierta bajo un manto de distante delirio. Esta irrupción definitiva de vigor expresivo resuena eficazmente como broche del repertorio, ajustando tuercas de la canción precedente y completando la erección de recursos modernistas que se inició con la secuencia total de las tres anteriores.

  

Es una pena que este muestrario de “Cinco” solo dure 35 minutos y poco más, pero es innegable que la propuesta estética armada en él plantea un desafío vital e interesante para el oyente que busca experiencias en sus rato melómanos… experiencias en el sentido más contundente de la expresión. Hoy por hoy, la gente de HONDURAS sigue activa con este formato de trío, pero con Pablo Malvino como nuevo integrante (al bajo, piano y Chapman Stick) acompañando a los sempiternos Nicolás y Alex Kodric. Esperemos que pronto haya buenas nuevas respecto a su actividad fonográfica en el horizonte cercano, pues ellos mantienen actualizada la información sobre el desarrollo de su próximo trabajo de estudio en su perfil de FB (https://www.facebook.com/HondurasLibregrupo/timeline).


Muestra de “Cinco”.-
Brazo Internacional Corporativo: https://www.youtube.com/watch?v=JxOJARm8w3k


Sunday, May 15, 2016

MARCHESI SCAMORZA: herencia de la primera escuela del rock sinfónico italiano


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Ahora tenemos en nuestras manos el segundo álbum del grupo italiano MARCHESI SCAMORZA: “Hypnophonia”. Publicado en 2015 por el sello Ma.ra.cash Records, sucede a “La Sposa Del Tempo”, publicado tres años antes. Este quinteto formado en la ciudad de Ferraro a fines del decenio pasado empezó sus días como banda de tributo a los grupos clásicos de la primera generación progresiva de su país, haciendo versiones de canciones de METAMORFOSI, QUELLA VECCHIA LOCANDA, BIGLIETTO PER L’INFERNO, GOBLIN y LOCANDA DELL FATE; una vez que el grupo se puso a armar su propio repertorio, quedó decantada su devoción al ideal del rock sinfónico.El personal de MARCHESI SCAMORZA consta de Enrico Bernardini [voz y guitarra acústica], Lorenzo Romani [guitarras, mandolina, teclados y coros], Enrico Cazzola[teclados], Paolo Brini [bajo] y Alessandro Padovani [batería]: la banda funciona como una entidad perfectamente cohesionada a través de las presencias de sus referentes individuales, y aquí yace justamente la fuerza central de la banda a la hora de plasmar sus ideas musicales en articulaciones multi-temáticas. Veamos los detalles de este esquema de trabajo tal como se reflejan específicamente en el repertorio de “Hypnophonia”.


El repertorio se inicia con ‘1348’, canción que dura casi 5 minutos. Ostentando un talante celebratorio y un atractivo sentido de la energía rockera al modo de una nostalgia por los primeros años de PREMIATA FORNERIA MARCONI y LE ORME, esta canción saca buen provecho de su gancho para causar un impacto de jovial luminosidad que colateralmente también nos remonta un poco al paradigma de BIGLIETTO PER L’INFERNO. El segundo tema es idóneo para que la banda empiece a dar rienda suelta a sus inquietudes más sofisticadas: se trata de ‘Il Cammino Delle Luci Erranti’, que dura poco menos de 14 minutos. Empezando con un preludio ceremonioso y expectante y continuando con un desarrollo temático proclive a realzar atmósferas grisáceas, no tarda la pieza en centrarse en un groove extrovertido. A poco de pasada la frontera del tercer minuto y medio interviene el cantante, y la ocasión para ello es un breve pasaje lleno de expectante misterio, un recurso efectivo para anticipar la pletórica fuerza expresiva que ha de venir después con la sucesión de motivos que oscilan entre lo colorido y lo grisáceo. Los momentos más pesados arman un clímax especial, y es verdad que desearíamos que hubiesen sido un poco más largos, pero los turnos para el resurgimiento de lo enérgico no están agotados. A instantes de llegar a la frontera del octavo minuto y medio, se empieza a armar un pasaje más explícitamente majestuoso donde las alternancias de diversos ambientes vuelven a manifestar la vitalidad esencial de la banda: momentos claroscuros y fulgurantes se suceden en una ingeniería muy bien cuidada con el fin de cimentar la vía para la culminante instauración de un cierre triunfante. Tenemos en eta larga pieza un cénit decisivo del disco y ‘Campi Di Marte’ está justamente a cargo de suceder a esta pomposa pieza con una especie de síntesis de sus pasajes más líricos y los más robustos, logrando así gestar un aire de coherente continuidad sonora: también tenemos aquí algunas de las más interesantes líneas de bajo de todo el disco, además de un bello solo de guitarra. Vamos, que el modelo de BIGLIETTO PER L’INFERNO se resiste a abandonar el paisaje musical que el grupo proyecta en sus creaciones.

Cuando emerge ‘L’Uomo Col Fiore In Bocca’ nos seguimos hallando en territorio conocido, siendo así que la banda decide concentrarse en la faceta más ceremoniosa de su visión sinfónica. Las capas de los teclados llegan a ocupar un rol más protagónico que en las dos piezas precedentes, y también advertimos ciertas conexiones estilísticas con los modelos de CORTE DEI MIRACOLI y APOTEOSI, una sensación que habrá de reiterarse en la pieza final del álbum, o sea, a continuación. La suite tripartita ‘La Via Del Sognatore’, cuyas sucesivas secciones portan los títulos autónomos de ‘La Notte’, ‘Il Sogno’ e ‘Il Risveglio’, ocupa poco menos de 13 ½ minutos para cerrar el repertorio. Este generoso espacio es aprovechado inteligentemente por el ensamble para dar rienda suelta a sus expansiones estilísticas más refinadas en cuanto a sofisticación melódica y uso dramático de contrastes entre las diversas atmósferas que se van sucediendo. A lo largo de los primeros 10 minutos de esta suite, el grupo nos regala momentos solemnes de matices variados que van desde la musicalidad más conmovedora hasta ambientes grisáceos tenuemente sombríos, sin dejar de lado el obligatorio pasaje signado por un vibrante punche rockero (al modo de una cruza entre los GENESIS del periodo 70-71 y los LE ORME del “Collage”). La última sección se arma en base a fraseos manieristas de piano y capas orquestales de tenor romántico, una combinación que resulta interesante porque gesta un aura misteriosa, casi mística. Todo esto fue “Hypnophonia”, un disco bonito y suntuoso que rinde obediente y prístino tributo a la esencia musical de la primera generación progresiva italiana: un catálogo de melodías hipnóticas articuladas en mágicos arreglos. Los MARCHESI SCAMORZA van a más con cada nuevo disco, por lo que resulta recomendable seguirles la pista para, de darse el caso, poder disfrutar de futuras obras suyas.


Muestras de “Hypnophonia”.-

Il Cammino Delle Luci Erranti: https://www.youtube.com/watch?v=uyFE0fwRmwo

Thursday, May 12, 2016

Fragmentos musicales diversos desde la fábrica progresiva de ERNI VIDAL


HOLA, PROGRESIVOS, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ERNI VIDAL es más que un individuo, incluso más que un individuo con enorme talento musical: es toda una institución dentro de la vanguardia progresiva mendocina. Habiendo sido en su momento una figura central dentro de esa enorme banda argentina que fue ZONDA PROJECKT, ahora llega a nuestras manos “Fragmentos”, su segundo trabajo solista, aunque literalmente firmado como ERNI VIDAL & CÍA. El primero se titulaba “Draghi” y databa del año 1997, siendo un disco conceptual inspirado por la obra del historiador y poeta Juan Draghi Lucero. Pues bien, ahora se nos ofrece este repertorio de “Fragmentos”, grabado en varias sesiones que tuvieron lugar entre el primer y el último mes de 1998, y publicado originalmente al año siguiente en un tiraje muy limitado de 100 ejemplares: el sello Viajero Inmóvil se encarga de esta reedición que constituye, en verdad, uno de los agasajos renovados más hermosos de la escena progresiva argentina. VIDAL asume múltiples roles performativos a los bajos (Rickenbacker Stereo y Yamaha 5-String), las guitarras (Gibson Les Paul, Gibosn SG, Fender Stratocaster y Epiphone Sheraton II), los pedales bajos, los sintetizadores (Mini-Moog, Roland XP y Korg Prophecy) y el mellotrón. Sus compañeros ocasionales de viaje son los guitarristas Mario Mátar, Kubero Díaz, Carlos Sisinni y Alejandro Manzano, el baterista Tuti Vega, la flautista Beatriz Plana y el trompetista Luis Marigliano. Mátar es un prócer de la movida progresiva mendocina (ALTABLANCA y ZONDA PROJECKT) mientras que Díaz es figura legendaria de LA COFRADÍA DE LA FLOR SOLAR y LA PESADA DEL ROCK AND ROLL.


Bueno, yendo al repertorio del disco, el prólogo ‘Pax’ establece un aura etérea que invita directamente a la contemplación serena, anuncio del lirismo fresco y bien cimentado que nos ha de obsequiar acto seguido ‘Fragmentos De Un Blues Apócrifo’. Esta pieza netamente extrovertida es un blues-rock progresivo en el que la flauta asume un rol protagónico; a medio camino entre el estándar de SOLARIS y el del JETHRO TULL de la etapa 77-79, VIDAL y sus compañeros/as de turno entregan un vigor sumamente colorido al contagioso groove armado desde la dupla rítmica. ‘Candil Del Alma’ vuelve a lo introvertido, esta vez con algunos ribetes de furia aludidos por las robustas y flotantes líneas de la guitarra, las cuales llenan los espacios enraizados en las capas de teclado. ‘El Diablo En El Campanario’ – inspirado en el juegutón y perturbador cuento de Edgar Allan Poe del cual toma el título – exhibe una soltura típicamente jazz-rockera, un tanto influida por el modelo de WEATHER REPORT: entre la musculatura del bajo y las florituras de la trompeta, el ensamble sonoro se asienta cómodamente mientras se va preparando el camino para un bello solo de guitarra de corte inconfundiblemente Frippiano. Un ornamento raro para la ocasión… ¡pero muy efectivo! Luego sigue otro solo que más se acerca al modelo de JEFF BECK, el cual sirve para que la trompeta vuelva a aparecer en escena, esta vez como compinche de la guitarra. ‘Factor Común’ es un alegre jam rockero que celebra su propia simpleza con actitud fornida, aunque hay espacio para un efímero torcimiento disonante en algún pasaje intermedio. ‘Ojos Del Sur’ brinda un interesante contraste frente a lo inmediatamente anterior al centrar su desarrollo temático en etéreas texturas de teclado, primero con un aura sigilosa y luego abriendo campo a una expansión sinfónica bajo la guía de la guitarra (un poco al modo de los discos solistas de STEVE HACKETT del nuevo milenio). ‘Quetzal’ rinde homenaje directo al KING CRIMSON de la etapa 73-74, añadiéndose en la labor de la guitarra algunos matices jazzeros muy oportunos para la gestación de un colorido refrescante al asunto. Kubero Díaz brilla a sus anchas en este momentum especial del disco.

‘Morgiane’ es una pieza que consta de dos secciones, concisamente tituladas ‘Parte 1’ y ‘Parte 2’: el personaje inspirador proviene del clásico relato “Las Mil Y Una Noches”. Ambas partes se focalizan centradamente en un jam básico – muy en la línea de MIKE OLDFIELD con algunos matices Frippianos añadidos –, estando la primera parte orientada hacia climas flotantes mientras que la segunda exhibe un aura extrovertida tras un interludio calmo de tenor minimalista. ‘Siesta En El Pueblo’ es otra pieza multipartita, esta vez con cuatro secciones: ‘Introductio’, ‘El Descenso’, ‘Los Dragones De Esta Pesadilla’ y ‘Volver’. Esta suite comienza con un clima sereno de corte eminentemente Crimsoniano, para luego trasladar la reinante serenidad a una ambientación más fastuosa en base a un dinamismo sinfónico que hace sentir su fuerza de carácter. A pesar de lo llamativo que resulta este viraje, se toma muy poco tiempo para desarrollar su compleción, pues tras un minúsculo intermedio cósmico emerge una nueva sección sostenida sobre un swing frenético e intenso que nos recuerda en algo a la faceta más explosiva de unos YES. La parte final vuelve a la serenidad inicial, esta vez con una frescura cristalina que destila una etérea amabilidad. Si en ‘Morgiane’ VIDAL había proyectado su visión musical en paralelo con el arte de la orfebrería, en el caso de ‘Siesta En El Pueblo’ tenemos la vivacidad de los colores de Van Gogh empleada para dar una frescura nueva al surrealismo juguetón de un Dalí, logrando así retratar paisajes monumentales que van desde la gris acidez del invierno hasta la plenitud multicolor de la temporada estival. En medio de estos conceptos ambiciosos se sitúan dos piezas breves que se destacan por una envolvente introspección, ‘La Paleta Del Pintor’ y ‘Un Blues Para Valen’: la primera es una bella muestra de impresionismo impregnado de ribetes románticos (un poco a lo THE ENID), mientras que la segunda diseña un ejercicio de sereno expresionismo al estilo del CAMEL del nuevo milenio.


‘Pájaros Metálicos’ instaura cuatro minutos de extrovertida magia rockera en base a un gancho propio de la tradición del hard rock de los 70s, añadiendo matices heredados del modelo de YES con el fin de asentar una apropiada dosis de sofisticación musical al asunto. Es como si VIDAL hubiera vertido sobre el papel su propia versión de las vibraciones espirituales descritas por JIMMY PAGE y STEVE HOWE en algunas de sus composiciones más filudas. Otro clímax decisivo del álbum, sin duda. Siempre amante de la idea de secuenciar ilaciones de contrastes sucesivos, la siguiente pieza que nos brinda el buen ERNI es ‘Ojos Del Sur II’, la misma que sigue por la senda de la sexta pero con una intencionalidad más relajada en lo que se refiere al desarrollo insistente del motif central. El maestro Mario Mátar luce su aguerrida elegancia a placer. Ya todo está listo para que emerja la pieza de cierre, titulada ‘Las Presencias’, la cual centra su núcleo temático en la reincidencia en la elaboración de tonalidades intimistas, esta vez con una apropiada aureola de densidad al más puro estilo progresivo – el guitarreo se hermana igualmente con el paradigma de HACKETT y con el de OLDFIELD mientras le bajo crea líneas relativamente libres y las capas de teclado aseguran el asentamiento del ambiente general. Es, de hecho, un adelanto de lo que luego sería ZONDA PROJECKT pues el trío que toca esta pieza final consta de Vidal, Mario Mátar y Tuti Vega. Con este ejercicio de rabiosa serenidad termina “Fragmentos”, un disco bellísimo que reivindica clara y distintamente al genio musical que late en la mente y el espíritu de ERNI VIDAL. La gran personalidad estética que se trasluce en cada una de las piezas del álbum hace de éste un catálogo ampliamente recomendable en cualquier colección progresiva de nuestros tiempos.


Muestras de “Fragmentos”.-


Monday, May 09, 2016

THE EARTH EXPLORER: la eterna belleza del prog sinfónico japonés


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tremendamente buenas son las noticias que para el mundo del rock progresivo sinfónico y el rock progresivo en general nos trae la gente del grupo japonés TEE (o THE EARTH EXPLORER, como se prefiera). Este quinteto instrumental vuelve al ruedo fonográfico con un hermoso disco titulado “Tales Of Eternal Entities”. Sin duda que el grupo en cuestión está obstinado con titular a sus discos con frases cuyas siglas sean T.E.E., pero lo más importante es que los discos en sí mismos tengan un fuerte valor artístico. Con este quinteto de Kenji Imai [flautas y píccolo], Ryuji Yonekura [piano y sintetizadores], Takayuki Asada [batería], Yukio Iigahama [bajo] y Katsumi Yoneda [guitarras], dicho requisito está garantizado. Habíamos tenido el enorme agrado de descubrir a este grupo en el año 2012 con su disco “Trans-Europe Expression”, y ahora con nuestra aproximación a “Tales Of Eternal Entities” se refuerza nuestra convicción en la noción de que en TEE la escena progresiva japonesa tiene a una de sus figuras más destacadas del momento. La estrategia de trabajo creativo del grupo y su manera de traducir esto performativamente se enraízan en los antecedentes connacionales de MR. SIRIUS, MUGEN y PAGEANT, y también notamos aires de familia con otras bandas más recientes como PTF y KBB (en su faceta lírica); todo esto lleva a un vínculo cierto con la eterna tradición del prog sinfónico – especialmente de las provincias británica e italiana – pero con su oportuna robustez nueva que se siente afín a la escena progresiva de nuestros tiempos. Esta característica general de su modus operandi sigue manteniéndose vigente en la visión musical de TEE, cosa que corroboraremos de inmediato a través del repaso de los detalles de este nuevo disco.


‘Epithemeus’ abre el álbum ostentando un colorido vivaz y un groove también lleno de vivaz dinamismo, centrando su primera mitad en un grácil motif que se desarrolla alternando tempos de 5/4 y 6/4. A poco de pasar la barrera del tercer minuto y medio, la pieza vira hacia un nuevo motif que se caracteriza por un talante más vigoroso, ostentando ahora un colorido altanero desde el cual el grupo explora su propio punche sin perder un ápice de su meticulosa exquisitez. Para el pasaje final, el grupo cierra el círculo volviendo al primer motif bajo la guía de un exultante matrimonio de guitarra y flauta. ‘Secret Lake’ sigue a continuación para centrarse inicialmente en una actitud serena y reflexiva, la cual posteriormente abrirá paso a un interludio arquitectónicamente férreo, situándose a medio camino entre la espiritualidad grisácea tan típica del rock progresivo escandinavo y el paradigma del sinfonismo germánico (SCHICKE, FÜRHS & FRÖHLING, NEUSCHWANSTEIN). Este intermedio instaura un breve momento de nuevas expectativas antes de que el motivo central regrese dócilmente para reforzar eficientemente la aureola reflexiva con la cual se había iniciado este trayecto. Durando 8 ¾ minutos, ‘Marine Snow’ elabora fehacientemente el aspecto fastuoso al cual siempre tiende el esquema de trabajo sinfónico de TEE con su inapelable sobriedad. Ahora es tiempo de llevar ese aspecto hacia un área de envolvente ascensión, primero bajo la guía de la flauta y con el sustento armónico gloriosamente llevado por el piano y las capas de sintetizador, más adelante, dejando la puerta abierta a que entre los teclados y la guitarra se reparta la voz cantante para el bloque general. En esta segunda instancia, el asunto se orienta hacia la recepción de los legados británico (CAMEL, GENESIS) e italiano (PREMIATA FORNERIA MARCONI, LOCANDA DELLE FATE) de la primera generación del rock sinfónico. La sección final encarna la culminación perfecta en su fluida mezcla de extroversión e intimismo. El cuarto tema se titula ‘Pulse’ y sirve para que la banda se centre en sus inquietudes más sofisticadas, jugando con intrincadas alternancias entre grooves intrépidamente complejos y secciones solemnemente introspectivas, entre musculatura y mística.


A estas alturas, el oyente ya está totalmente acostumbrado a las pautas de agilidad y ligereza que practica la banda, y solo tiene que seguir dejándose llevar por esta magia que no abandona su cénit. Si es todo un placer descubrir cómo la dula rítmica de Iigahama y Asada puede lucirse dentro del ensamble, aún tienen más que decir en los dos temas que restan. Ocupando un espacio de 9 ½ minutos, ‘Mother Earth’ se erige en la pieza más larga del álbum. Retomando el aura de vitalista ceremoniosidad que antes marcó a ‘Secret Snow’ y a ‘Marine Snow’ sucesivamente, este tema la remodela con un vigor renovado. Como siempre, los diálogos y superposiciones de guitarra y flauta marcan las pautas melódicas en torno a las que gira la instrumentación global. El repertorio se cierra con ‘Moonbow’, pieza que también hace una síntesis, esta vez de los aspectos más extrovertidos del sonido grupal, heredando buena parte del punche de ‘Pulse’ y de la sensibilidad polícroma de ‘Epimetheus’. Tras este repaso del disco que tenemos en nuestras manos, nos reafirmamos en la noción de que TEE (a quienes preferimos llamar THE EARTH EXPLORER) es un referente inexpugnable e imponente del prog sinfónico del nuevo milenio, no solo al nivel de la escena nipona sino también a nivel mundial. “Tales Of Eternal Entities” es un catálogo de florecientes bellezas sonoras que resulta recomendable al 200% en cualquier buena discoteca progresiva actualizada.


Muestras de “Tales Of Eternal Entities”.-
Marine Snow [en vivo en el Silver Elephant]: https://www.youtube.com/watch?v=nRd2OXXm-Js  



Thursday, May 05, 2016

ZONDA PROJECKT: el viento eterno del rock progresivo mendocino



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la maravillosa ocasión de hacer un repaso de la obra de ZONDA PROJECKT, banda argentina que ya no existe pero cuya presencia en tiempos pasados supuso uno de los máximos puntos de referencia para la avanzada progresiva argentina de los dos últimos decenios. Exactamente, ZONDA PROJECKT se formó en el preámbulo al nuevo milenio bajo las iniciativas conjuntas del bajista Erni Vidal, el guitarrista Mario Mátar y el baterista Tuti Vega, todos ellos veteranos por su cuenta dentro de la vanguardia local de Mendoza (de hecho, Mátar fue miembro estable de ALTABLANCA, el referente mendocino de la primera escuela del rock progresivo argentino). Tal vez acertaba Luis Abrego cuando dijo en enero del año 2002 que ZONDA PROJECKT no era tanto una banda como “un soplo de sensaciones que nacen en la música y nadie puede aventurar dónde termina: en la agitada válvula del furor, o en la más tierna hendija del efecto placebo.” Añade que es “una experiencia progresiva tramposa, eléctrica y precisa, pero también exquisitamente bastarda” que suena “glamorosa pero sobria, sensitiva e ideológicamente atada a la historia, pero contemporánea en sus acordes.” Nos parece que esto no puede mejorarse de ninguna manera, así que mejor empezamos a detallar las características específicas del álbum “EL Llanto Secreto De La Luna”, el único disco de estudio que llegó a registrar la banda bajo producción independiente en el año 2002, siendo dichosamente reeditada y ampliada por el sello Viajero Inmóvil a fines del 2015. La bella portada del disco reproduce un cuadro del pintor local Carlos Sisinni titulado Crecer II, y ciertamente el repertorio de este álbum es el testimonio de un crecimiento sólido.


Tal como dijimos antes, el trío nuclear de ZONDA PROJECKT constaba de Mario Mátar [guitarras, guitarra-sintetizador y teclados], Erni Vidal [bajos de 4 y 5 cuerdas, teclados y Chapman Stick] y Tuti Vega [batería y percusiones acústicas y electrónicas]. Para la grabación del repertorio de “EL Llanto Secreto De La Luna”, a veces el guitarrista Sebastián Rivas ocupaba el lugar de Mátar. Yendo a los detalles del disco en sí, nos topamos en primer lugar con la pieza de poco menos de 6 ¼ minutos ‘Aquí Y Ahora’ (que contiene las secciones sucesivamente tituladas ‘Darshan’ y ‘Enero En La Siesta’): impone de entrada una frontal exhibición de majestuosidad progresiva, con armazones guitarreras ben delineadas, unas capas de sintetizador y una arquitectura rítmica que se entrelazan dentro de una ingeniería musical tan luminosa como sobria. Parece mentira que pueda existir un híbrido entre el KING CRIMSON 80ero y el paradigma de HAPPY THE MAN, pero en efecto, eso es lo que advertimos con suma admiración cuando hacemos un balance general de la gozada sónica que nos brinda ‘Aquí y Ahora’. Casi durando la mismo, la pieza homónima sigue a continuación para seguir ahondando en el exorcismo de los espíritus Crimsonianos que usualmente pululan en la elaboración de la línea de trabajo de ZONDA PROJECKT, pero esta vez hay un acento jazz-rockero más pleno: este acento se focaliza en el aspecto fusionesco, el cual revela todo su candor a través de toda la parafernalia electrónica empleada aquí. Podemos advertir ciertas confluencias con la labor solista de TREY GUNN, es por aquí que lo Crimsoniano se filtra en el esquema grupal. El momento de ‘Jai-Alai’ es uno de lirismo envolvente y etéreo, claramente encuadrado dentro de un lenguaje musical donde confluyen la fusión y el sinfonismo en su versión más cálida (estamos pensando en el paradigma de CAMEL respecto a este último punto). El foco melódico de la guitarra es simplemente irresistible con su encanto evocativo que se impone sin un ápice de rudeza. Las cosas vuelven un poco al sendero de la intensidad expresiva con ‘El Equilibrio’, aunque en cierto punto esta pieza hereda la sobriedad contemplativa de ‘Jai-Alai’: en todo caso, la instauración del desarrollo melódico de los guitarreos ostenta una musculatura más vitalista mientras que la dupla rítmica gesta un swing más llamativo. Podemos describir aproximadamente a esta pieza como una cruza entre PINK FLOYD y SPINETTA-JADE, sin pasar por alto esos matices de gentil colorido jazzero a lo PAT METHENY.

    

Pero estamos dejando atrás a la maratoniana composición ‘Los Tres Pelos Del Diablo’, la cual se prolonga por una duración de más de 19 minutos y que sucede a ‘El Equilibrio’ en el repertorio de este álbum. Las cinco secciones que conforman a esta ambiciosa suite se titulan respectivamente ‘Preludio: Talismán’, ‘Guardián De Los Sueños’, ‘La Dama Del Lago’, ‘Desiertos Del Alma’ y ‘Final: El Camino Del Guerrero’. En realidad, lo que hay aquí no es una ilación de secciones diversas que enfatizan sus contrastes mutuos, sino un continuum en el que se conjugan sutiles desarrollos melódicos y atmósferas serenas. A través de la consistente sobriedad exhibida por los músicos, el bloque instrumental se siente particularmente vigoroso merced a la presencia conjunta de los dos guitarristas Mátar y Rivas. Tras un breve momento de calma que se inicia poco antes de la frontera del décimo minuto y medio, el cuarteto en funciones se prepara para elaborar un imparable clímax conclusivo para los últimos cinco minutos de la suite. Lo que viene después está signado por la interesante dupla de ‘Luz De Inocencia’ y ‘El Vigía De La Tormenta’: ambos temas tienen en común el encuadrarse bajo una clave minimalista dentro de una armazón modernista electrónica, lo cual permite a ZONDA PROJECKT explorar las potencialidades del aspecto cósmico del estándar progresivo. La peculiaridad de ‘Luz De Inocencia’ es que goza de un lirismo sereno de inspiración fusionesca, mientras que ‘El Vigía De La Tormenta’ se mete más de lleno en el dialecto space-rockero con fuerte raigambre cibernética. En medio de estos dos temas se sitúa la bella composición ‘Cuando El Ángel Sonrió’, una pieza netamente sinfónica que nos vuelve a remitir al modelo de CAMEL con algunas alusiones adicionales al modelo de los discos solistas de STEVE HOWE (en su faceta eléctrica): el núcleo temático de la guitarra se impone con una fuerza elegante mientras la dupla rítmica construye un jovial swing con suprema pulcritud. El repertorio oficial de este disco se cierra con ‘Crimsónika’, un robusto ejercicio de estilizadas asperezas Crimsonianas al estilo de la etapa 73-74: los parcos 3 minutos del espacio concedido a esta pieza que ostentan un gancho tan imponente pasan literalmente volando.


La primera edición de “El Llanto Secreto De La Luna” traía tres bonus tracks – algo de por sí raro para un álbum de debut – que se titulan ‘Triste Azul Nocturno’, ‘La Jirafa En Llamas’ y ‘El Llanto Secreto De La Luna (Coda)’, respectivamente. El primero de estos temas se centra en un esquema jazz-rockero con matices blueseros que irrumpen convincentemente en el camino: la guitarra de Rivas impone su robustez con impoluta solvencia. El segundo consta de las secciones ‘Zonda (Llamas En El Viento)’ y ‘Las Estrellas Nos Verán’: comienza con un preludio de batería programada y efectos sintetizados de percusiones tonales, para que luego el cuerpo central se imponga con un groove muy marchoso, sólidamente instalado a medio camino entre el jazz-rock y el sinfonismo. Vale destacar el ingenioso solo de bajo que entra a tallar cerca del final. En fin, la coda de ‘El Llanto Secreto De La Luna’ consiste en una miniatura de capas de teclado y guitarra sintetizada. Aparte del gran beneficio de una nueva mezcla de sonido, la gran novedad en esta reedición de “El Llanto Secreto De La Luna” está en la inclusión de un cuarto bonus track: ‘Venas De Oro’. Dura cerca de 7 minutos y al igual que ‘La Jirafa En Llamas’, procede de un registro en vivo, pero tiene la particularidad de contar con voz: el teclista Ricardo Marino se encarga del canto mientras aborda también el sintetizador Roland XP. La pieza también se beneficia de los aportes del violinista Rodolfo Castagnolo y el cellista Edgardo Guerra, cuyos instrumentos añaden texturas relevantes a las que ya brindan el piano y la guitarra. El talante fusionesco de la idea musical sirve muy bien a la poética letra, la cual resuena como el retrato de un paisaje interior que pugna por mostrarse libremente en el orden del mundo.


A poco de publicarse el disco “El Llanto Secreto De La Luna” se unió al grupo el teclista Gabriel Correa para que se convirtiera en un cuarteto con un sonido más lleno en los conciertos, y de paso, componer nuevo material. Mientras avanzaba el tiempo, Leo Costa entró en reemplazo de Correa, y unos años más tarde, el grupo pasó a ser quinteto cuando el departamento de teclados se ampliaba con un integrante más, Andrés Merino (hijo del antes mencionado Ricrado Marino y actualmente en SALES DE BAÑO). También a veces actuaba con ellos el flautista Alejandro Merengoni o el violinista Rodolfo Catagnolo como invitados. La maquinaria creativa de los ZONDA PROJECKT seguía produciendo nuevas piezas mientras daba una vida renovada al repertorio de “El Llanto Secreto De La Luna”, pero también tuvieron lugar ciertas dificultades que complicaban la posibilidad de concretar el disco de estudio sucesor de aquél. La más grave circunstancia adversa se dio con la enfermedad de Mátar, y mientras las cosas seguían y seguían atrapadas en un punto muerto, este colectivo mendocino de lujo no tuvo más remedio que decretar su disolución definitiva. Y eso que el grupo pudo dar una nueva bocanada de aire con los ingresos respectivos del guitarrista Federico Prieto y el teclista Sebastián Scala... pero el diseño cósmico del Dios Destino tenía marcada en su agenda la fecha de expiración de ZONDA PROJECKT. Un momento muy triste y muy frustrante para la vanguardia progresiva argentina, pero menos mal que no fue lo último que se dio en su mundo musical. Resulta que el sello Viajero Inmóvil publicó a fines del 2015 una selección de piezas en vivo tomadas de diferentes conciertos a lo largo de varios años, incluyendo temas donde tocan Correa, por un lado, y la dupla de Costa y Marino, por el otro: el título de este ítem valioso que bien puede interpretarse y disfrutarse como un testamento dorado de ZONDA PROJECKT es “Viento De Toda La Vida”. Vaya una mención especial para el mágico y misterioso dibujo de la artista local Magali Torres que se utilizó en la portada, alusivo al inevitable impacto que tiene el viento en la forja de la vida y el destino de los seres humanos.


El catálogo de “Viento De Toda La Vida” comienza justamente con la pieza homónima, la misma que ostenta una vitalidad contagiosa y fulgurante. Encuadrándose bajo las coordenadas del jazz-rock melódico y abrigando inconfundibles aires avant-tangueros en su desarrollo temático, el tema revela un colorido imponente en el que los teclados parecen llevar la voz cantante del entramado instrumental global. Luego sigue ‘Perfume’, composición de Vidal que se dedica a explorar la faceta etérea del grupo dentro de una ingeniería progresiva sólida donde las orquestaciones de los teclados y los sobrios fraseos de la guitarra gestan una magia irresistiblemente atractiva. El swing creado por la dupla rítmica de Vidal y Vega, ágil y sofisticado a la vez, nos recuerda al que era habitual en el sonido de CAMEL en la época entre el “Moonmadness” y el “Rain Dances”. ‘Miedo Al Silencio’ es una de las composiciones más notables de ZONDA PROJECKT tras el periodo de su álbum “El Llanto Secreto De La Luna”, y por eso no podía faltar aquí. Esta pieza cuenta con un primer jam marcado por un groove sigiloso en 5/4, imponiendo una aureola misteriosa. Una vez investigado meticulosamente este groove, la banda gira hacia un dinamismo más resuelto mientras preserva el mismo tempo, iniciando así la inserta ‘Improv.: Quintanilla 1’: la luminosidad latente se expande y la dupla rítmica se abre paso para salir al frente del bloque instrumental mientras los sucesivos solos de guitarra y de sintetizador redondean majestuosamente el punche expansivo con el que se alimenta el jam. Hace un rato que mencionamos al disco de estudio del año 2002 y se hace presente con la dupla de ‘El Equilibrio’ y la pieza homónima: el primero de estos temas se explaya en su lirismo esencial, siendo así que la presencia de los teclados motiva una ingeniosa capitalización del mismo; por su parte, ‘El Llanto Secreto De La Luna’ nos regala un esplendor etéreo cuyo filo expresivo se sustenta en la refinada traducción de lo ensoñador al lenguaje progresivo… y se añade un estupendo solo de piano muy a lo fusionesco cerca del final. Definitivamente, es en estos casos que advertimos con total claridad la importancia de los elementos sonoros nuevos que vienen con el formato de quinteto.

  

Como la gente de ZONDA PROJECKT no pude con su genio, nos brinda acto seguido una versión reducida del clásico Crimsoniano ‘Frame By Frame’, insertándole el jam ‘Improv.: Quintanilla 2’. Bueno, más bien parece que el jam instaura el cuerpo central mientras que la cita de KING CRIMSON es tan solo un prólogo prestado. El jam en cuestión se mete en territorio space-rockero sembrado por la estilización propia de la tradición sinfónica para cosechar un esquema sonoro meticulosamente refinado: es en el bajo de Vidal que todavía se nota la impronta Crimsoniana (al estilo de la época 73-74). ‘Luz De Inocencia’ es otra pieza del álbum de estudio que hace acto de presencia aquí, y cómo no, se beneficia de una sonoridad más llena y oportunos ornamentos adicionales de teclado. La coda con el motif inicial del clásico de MIKE OLDFIELD ‘Tubular Bells’ es un detalle simpático. ‘La Naranja Violeta’ trabaja con un esquema blues-rockero, robusto y enérgico, incluyendo además una breve cita del clásico de EMERSON, LAKE & PALMER ‘Trilogy’. Si esta pieza en particular nos parece reminiscente del paradigma de JEFF BECK, pues a continuación sigue una composición de este mismo señor: ‘Scatterbrain’, una de las piezas más celebradas del álbum “Blow By Blow’. Nos vamos acercando al final de este catálogo cuando nos complacemos en disfrutar de ‘Dynamo’ y ‘Lucy & Los Hijos De Marte’, sucesivamente, una dupla ideal para visualizar el mar de eclecticismo a través del cual navega cómodamente la tripulación de ZONDA PROJECKT. ‘Dynamo’ ostenta una masivamente extrovertida vibración rockera, la misma que viene dirigida por unos guitarreos siente genuinamente fieros, un poco al modo de TRIBAL TECH. ‘Lucy & Los Hijos De Marte’ establece un híbrido de lo psicodélico y estándares jazz-rockeros sobre la base de un grácil compás en 7/8, lo cual se traduce en un exquisito viaje jazz-progresivo en el que lo cálido y lo suntuoso conviven en impoluta armonía. Durando 6 ¼ minutos, ‘Cicatriz’ nos trae el epílogo de “Viento De Toda La Vida” y lo hace elaborando un intenso colorido sinfónico que bebe de los paradigmas de CAMEL, HAPPY THE MAN y el GENESIS 76-77, logrando crear algo propio y con una luminosidad muy personal. La voluptuosidad del pasaje final gesta un clímax concluyente tremendamente efectivo para impactarnos como un cierre de telón en el cual la tela choca autoritariamente contra el suelo.


Cerramos esta retrospectiva con las siguientes palabras de Fernando G. Toledo: “Quien haya  sentido dentro de sí fluir la música de Zonda Projeckt se sentirá partícipe de ese instante suspendido. Y querrá repetirlo o sucederlo de otros instantes que manen de la misma fuente sonora. […] Nadie ceda a la tentación de decir que hay algo aquí que se rinde a las malas influencias del pasado o el futuro. Que nadie se pregunte por lo que fue o será: la música que nos deja. Que es Zonda Projeckt, se conjuga siempre en tiempo presente. Nunca pasa, siempre coree. Igual a como sopla un viento de toda la vida.”


Muestras de ZONDA PROJECKT.-


Tuesday, May 03, 2016

MELCHAKA: magia ágil y dislocada del jazz-fusión uruguayo actual


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar al cuarteto uruguayo MELCHAKA, una de las presencias más notables de la movida jazz-fusionesca sudamericana en los últimos años. Formado en la ciudad de Montevideo el año 2004 bajo la iniciativa de Martín Ibarra [guitarras y voz] y Marcos Expósito [contrabajo y voz], al poco tiempo se les unió Juan Ibarra [batería y voz], y más adelante, Emiliano Pereira [saxos alto y soprano, y clarinete]; el grupo ha forjado un repertorio poderoso y una gran unidad artística durante estos años que ha estado tocando en escenarios nacionales así como argentinos y brasileños. El resultado de estos años de trabajo creativo se tradujo finalmente en su disco de debut “Cando Des’ Loco”, grabado en diciembre del 2014, siendo publicado en el primer trimestre del 2015 por vía del sello Perro Andaluz. Tenemos aquí a un grupo joven pero, a la vez (y sobre todo) veterano que ostenta una personalidad musical bien cuajada. Un rasgo muy peculiar de su ideología estética es que ellos consideran que sus composiciones siguen la lógica de la canción a pesar de que sean mayormente de estructura instrumental (ver las entrevistas en estos dos enlaces: https://www.youtube.com/watch?v=-Qj3H9m9bcg + https://www.youtube.com/watch?v=mKbb5OXE8kA): queda claro con esta declaración que lo lírico es un factor esencial e inmenso para armar las bases de los diversos esquemas sónicos que manejan en su repertorio. El elemento predominante en el flujo de las ideas musicales de “Cando Des’ Loco” es el candombe, instancia del folklore afro-uruguayo, y en general hay un ahínco en la herencia de la fusión moderna uruguaya de los 60s y 70s, pero también es justo reconocer en el grupo un sólido ímpetu ecléctico, tal como pasaremos a exponer mientras describimos los detalles del disco.


‘Embajada’ abre el álbum como un breve prólogo marcado por un espíritu juguetón, ensimismado en su propio swing llamativo. Cuando emerge ‘Me Faltan Bananas’ – un título enormemente gracioso, dicho sea de paso – el cuarteto está preparado para perpetrar viajes musicales de generoso desarrollo. El grupo muestra toda la vitalidad de sus entrañas sonoras viajando plácidamente por parajes extrovertidos y otros más contenidos. Poco antes de cruzar la frontera del sexto minutos, la batería articula un solo signado por una sobria solvencia desde el cual se gesta lo que será el fabuloso clímax conclusivo de la pieza, ornamentado por traviesas líneas de saxofón. Con el tercer tema, titulado ‘Para Liquidar El Hielo’, el grupo saca buen provecho del momentum creado por el tema precedente y se mete de lleno en la elaboración de un sofisticado entramado de climas diversos. Durando poco más de 10 ¼ minutos, resulta el tema más largo del disco. Con las ágiles conexiones entre guitarra y saxo y los exuberantes grooves que se marcan desde la batería, el contrabajo asume un perfil contenido desde el cual se sostiene la columna vertebral de todo este despliegue sónico. La sección intermedia en la cual se desata el trípode de guitarra-contrabajo-batería ostenta un musculoso magnetismo, el mismo que llega a su máximo punto de elevada expresividad cuando la batería gesta otro electrizante solo mientras la guitarra está en camino de cerrar las florituras del suyo el pasaje conclusivo está marcado por el tránsito desde una melancolía otoñal hacia una expresividad estival. Sin duda, esta dupla de ‘Me Faltan Bananas’ y ‘Para Liquidar El Hielo’ conforma un cénit específico dentro del repertorio, el cual debe marcar un punto de referencia para iniciar el trayecto hacia un nuevo pico posterior, pues, en efecto, una vez hecho líquido todo el hielo, se forja un río por el cual fluye pletórico el luminoso cuarto tema del álbum, ‘Ansina’. La jovialidad grácil de este tema sirve para que el enfoque fusionesco del grupo aflore con un talante celebratorio, y justamente las partes cantadas enfatizan este factor específico.

  

El cuarteto se dispone a explorar la faceta introspectiva de su visión estética con ‘Melodías Para Ale’, un tema genuinamente conmovedor en su inspirado lirismo, el mismo que está articulado en torno al rol protagónico del clarinete. Siendo así que el groove de esta pieza es sosegado e invita a la actitud contemplativa, la fuente de inspiración de su creación (a cargo del contrabajista) está en las cadencias del folklore afro-peruano. Un detalle simpático de este tema, totalmente coherente con su atmósfera, es la inclusión de la cálida voz de una hermosa niña llamada Alina durante la breve sección cantada. La pieza homónima emerge con una especie de reforma de los aspectos más serenos de la expansiva ingeniería sonora de ‘Para Liquidar El Hielo’, aunque con una prestancia un poco más extrovertida. Cerca del final hay un vibrante pasaje humorístico donde se celebra un gol a todo pulmón: este recurso jocoso sirve para generar en la pieza una implosión expresionista cautivadora. Si el repertorio de “Cando Des’ Loco” ha de terminar a lo grande, lo tiene que hacer con un tríptico, siendo este tríptico específico el que se arma con la secuencia de ‘Remeros I’, ‘Domingo’ y ‘Remeros II’, la misma que ocupa un total de 12 minutos. La primera de estas piezas exhibe una equilibrada combinación de musculatura y sobriedad bajo una aureola de exultantes vibraciones extrovertidas. La ingeniería global del cuarteto, tan pulcra y tan sólida como siempre, apunta hacia una diafanidad refrescante, pero… ¿qué pasa cuando llegamos a la barrera de los 2 ¾ minutos? Una interrupción ejerce una disrupción decisiva que gesta una variante radical hacia un ejercicio minimalista que el oyente no espera. Es ahí cuando emerge la magia envolvente y conmovedora de ‘Domingo’, todo un canto al espíritu de reposo contemplativo ejecutado por el saxo soprano y un suave tarareo bajo el ropaje de cuarteto de cuerdas. ¿Qué más se puede decir en una situación así a menos que sea recurrir a un cliché lingüístico como es la palabra bello? Pero resulta que ésta es la palabra más adecuada; es un tema bello y con eso queda claro todo. Finalmente, tras el neuróticamente desarticulado epílogo de ‘Domingo’, ‘Remeros II’ retoma la vitalidad luminosa y urgente de la antepenúltima pieza, aludiendo así al nuevo lunes frenético que ha de suceder al domingo. Intuimos que en el concepto de ‘Remeros’ laten las perennes huellas de WEATHER REPORT y el primer RETURN TO FOREVER, aunque siempre con ese sabor folklórico del cual se apropia MELCHAKA con gracia y orgullo.


Pues bien, como conclusión debemos admitir que hemos descubierto un poco tardíamente a esta genial agrupación uruguaya, pero ciertamente es una delicia familiarizarse con su propuesta estética, ya sea más tarde o más temprano: tal es el embrujo de su propuesta ágil, atrevida y dislocada. “Cando Des’ Loco” es un síntoma claro y distinto del tipo de genialidad e inquietud creativa que late a cada momento en la vanguardia jazz-fusión-rockera de Sudamérica, un disco recomendable al 500%. MELCHAKA es un nombre a ser anotado y resaltado en nuestras agendas melómanas.


Muestras de “Cando Des’ Loco”.-
Ansina [en vivo en Espacio Prato, diciembre del 2013]: https://www.youtube.com/watch?v=r471qXorUgM


Saturday, April 30, 2016

El fuego perpetuo de YUGEN navega por las tempestuosas aguas del rock-in-opposition


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Siempre es todo un acontecimiento que la gente de YUGEN nos traiga algo nuevo dispuesto a ingresar a nuestras colecciones fonográficas, lo cual significa que estamos celebrando el acontecimiento de “Death By Water”, el nuevo disco de este ensamble italiano fundado por Francesco Zago para perpetuar y expandir el legado del rock-in-opposition en el presente milenio. El maestro Zago, quien se hace cargo de las guitarras eléctrica y acústicas de 6 y 12 cuerdas, más algo de mellotrón, se hace acompañar por un nutrido ensamble que incluye a sus leales compañeros Paolo “Ske”Botta [pianos eléctricos, órgano Hammond y sintetizador ARP] y Maurizio Fasoli [piano], además de Stefano Ferrian [guitarra de 8 cuerdas, saxos alto y tenor, y Chapman Stick], Jacopo Costa [viráfono, marimbáfono, glockenspiel y zymbalon], los bateristas Michele Salgarello y Carmelo Micelli, el bajista Alessandro Cassani, el contrabajista Matteo Lorito y Giuseppe A. Olivini [percusiones, Theremin y piano de juguete]. También son parte crucial del esquema sonoro los componentes del trío de metales Valerio Cipollone [clarinetes soprano, píccolo y bajo, y saxo soprano], Peter Schmid [tubax, clarinete contrabajo y flauta contrabajo], Fedele Stucchi [trombón y eufonio] y el ensamble percusivo TaikoLecco. Partícipes de lujo son las dos damas a cargo del departamento vocal: Dalila Kayros y Elaine Di Falco (esta última, integrante de los soberbios ensambles estadounidenses THINKING PLAGUE y 3 MICE). La voraz y procaz prolijidad con que se ha armado este aquelarre musical se expresa claramente en el talante explosivo que reina en la mayor parte del repertorio de “Death By Water”, en cuyos detalles nos concentraremos a partir de ahora.


Ocupando un espacio de 7 ¾ minutos, ‘Cinically Correct’ abre el disco al modo de un endiablado despliegue de exabruptos sónicos… o mejor dicho, como un endiablado despliegue de ingenierías sónicas que se superponen y desafían dentro de una lógica bizarra, y mientras están ocupados en ello, dan amplias muestras de garra y nervio. El ensamble se mantiene siempre firme a la hora de explayarse en esta mezcla de FRANK ZAPPA orquestal, MAGMA y HENRY COW con una dosis extra de ácida neurosis procedente de no se sabe qué lugar del universo. ‘Undermurmur’ es una miniatura que lleva esta lógica demoledoramente deconstructiva a una inicial armazón de percusiones tonales y metales para derivar en una coda avant-jazzera: bien parece un epílogo del primer tema. Las cosas cambian con bastante notoriedad cuando arriba la tercera pieza del álbum, la cual precisamente da título al mismo: se trata de un tema marcado por una espiritualidad otoñal e introspectiva, primordialmente llevado bajo el liderazgo de los efluvios del piano, aunque cerca del final emergen ciertos pasajes densos cuyo moderado nervio suscitan una inesperada inquietud en los oyentes... pero se trata solo de una falsa alarma mientras el ambiente central se reafirma cómodamente en los instantes finales. El guitarrista Massimo Dolce funge de invitado especial en este tema. Eso sí, el nervio rockero tiene todas a su favor para manifestarse a sus anchas en ‘Ten Years After’, pieza muy breve – y con un título muy peculiar – que suena a un jam perdido de rock pesado de los 70s retorcidamente replanteado por un híbrido de MASSACRE y PRESENT. A fin de cuentas, los aires de calma introspectiva vuelven de lleno con ‘As It Was’, bella canción que dura casi 5 minutos y cuyas vibraciones reflexivas se sustentan en el núcleo de piano, vibráfono y canto. Los retazos de la guitarra y las capas de teclado completan eficazmente el aura etérea exigida por la composición mientras la dupla rítmica instaura señorialmente el relajado swing jazzero oportuno para la ocasión. Hay un acordeón que suena en medio del sereno entramado sónico: resulta que está a cargo del genial músico estadounidense Dave Willey (como Elaine Di Falco, es integrante de 3 MICE y THINKING PLAGUE).

‘Studio 9’ estipula una fusión interesante de academicismo dodecafónico y nu-jazz bajo un ropaje engañoso de free-jazz, logrando así replantear el chocante dadaísmo que imperó en la primera pieza bajo una aureola más grácil y ligera. Así las cosas, estamos preparados para disfrutar de ‘As A Matter Of Breath’, que con sus casi 9 ½ minutos de duración resulta el ítem más extenso del disco. Durante sus primeros 5 ½ minutos, el modus operandi consiste en explotar las facetas más anárquicas del ensamble y lo hace como antes, trabajando meticulosamente con bases armónicas, grooves, cadencias y esbozos que se acompañan y/o superponen y/o contraponen dentro de un caso controlado. Siendo la arquitectura que traza el diseño de esta pieza plenamente dadaísta, la ingeniería con que se articulan sus partes individuales es solipsistamente racionalista mientras que el ímpetu motivador e inspirativo se revela surrealista en sus irrefrenables cromatismos. En los últimos 4 minutos, la pieza vira dramáticamente a un minimalismo posmodernista que evoca ambientes espectrales, sórdidos y distantes a la vez: mientras tanto, la batería se complace en elaborar un swing libre y el piano se focaliza en jugar con el misterioso imperio del vacío. ‘Drum’n’stick’ recapitula las dimensiones dadaístas de la primera mitad de ‘As A Matter Of Breath’ con un enfoque de etéreo oscurantismo: una nueva aproximación al paradigma de PRESENT. La última pieza de extensión razonable del disco se titula ‘Der Schnee’ y su misión consiste en abrir campo a una nueva irrupción de inquietantes sortilegios oscurantistas, esta vez sobre un trasfondo donde se realzan dinámicas minimalistas rotundamente tenebrosas. El contraste entre la solemne gravedad del tubax y la histeria mística del canto de Dalila Kayros funge como una fuerza magnética que atrae hacia sí los retazos de piano y las adustas intervenciones de los demás instrumentos. Dicho sea de paso, es el invitado Simone Quatrana quien se hace cargo del piano aquí. Tras este inesperado viaje hacia el limbo del jardín de la sinrazón que incesantemente brota escondido bajo las murallas del yo, llega el breve epílogo del álbum, titulado ‘A House’: en él disfrutamos de un cálido viaje pastoral centrado en los arpegios de las guitarras acústicas (una de ellas a cargo del invitado Dave Willey), siendo así que la sobria arquitectura vocal halla su debida contraparte en las cortinas de contrabajo. Más parece un réquiem para lo que sea que haya sucumbido a la demolición descrita en ‘Dar Schnee’ que una antítesis de la susodicha pieza precedente.

  

Como balance general, “Death By Water” es un disco complicado, difícil, ampuloso en su inescrutable motivación estética, pero sobre todas las cosas, es un disco fabuloso que reafirma – como si hiciese realmente falta – a YUGEN como una fuerza motora esencial para la región más exigentemente vanguardista de la escena progresiva actual. En manos de Francesco Zago y sus compañeros/as de viaje en esta barca llamada YUGEN, las tempestuosas aguas del océano del rock-in-opposition motivan no temor sino una nueva especie de certeza: la certeza del arte que celebra su propio potencial sin tapujos y sin frenos, la certeza del fuego que se sabe perpetuo.


Muestras de “Death By Water”.-
As A Matter Of Breath: https://altrockproductions.bandcamp.com/track/as-a-matter-of-breath

Wednesday, April 27, 2016

NICOTINA ES PRIMAVERA: el sonido de la vanguardia progresiva como arte cerámica


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy nos toca presentar al joven ensamble de rock-in-opposition NICOTINA ES PRIMAVERA so pretexto de la publicación de su disco de debut “Animal Cerámico”. Este grupo asentado en Argentina está conformado por Juan Olivera [trompeta], Violeta García [cello], Camilo Ángeles [flautas], Fermín Merlo [vibráfono], Pía Hernández [piano], Carlos Quebrada [bajo] y Nicolás Del Águila [batería]. Los nombres de Ángeles y Quebrada nos suenan por SALES DE BAÑO, un ensamble también joven que ya se ha hecho de un nombre en la vanguardia argentina: de hecho, ellos son los no argentinos del susodicho grupo porque Ángeles es peruano y Quebrada es colombiano. Gestado en la segunda mitad del año 2014, este proyecto de NICOTINA ES PRIMAVERA cultiva una propuesta rotunda y contundente en su híbrido de avant-jazz, cámara contemporánea y vertientes radicales de rock progresivo. Dicho sea de paso, el peculiar nombre de la banda procede del poemario del joven talento peruano Rodrigo de las Casas. “Animal Cerámico” fue grabado en agosto del 2015 en el estudio Ideo Music de Buenos Aires, siendo publicado por el sello peruano Buh Records en enero del presente año 2016. Todo el material recogido en este repertorio es creación de Ángeles aunque con masivos arreglos y reinterpretaciones de parte de todo el conjunto, especialmente en las secciones más vivazmente libres: pasemos ahora a los detalles del repertorio mismo.


Ocupando los primeros 10 minutos y pico del disco, ‘Humor Humano’ comienza elaborando recursos de misteriosa calidez dentro de una atmósfera que combina masiva neurosis y delicada sutileza: tras este preludio aparentemente amenazante, el piano inicia la vía hacia la instauración del primer cuerpo central, el cual exhibe una calidez rectamente definida dentro de una arquitectura temática consistente. Los sucesivos pasajes solistas de flauta y cello aportan ágiles disrupciones que decisivamente enriquecen la atmósfera general de la pieza: lo que sucede a continuación es que se arma un puente hacia el último cuerpo central, el cual rebasa los niveles de intensidad expresionista antes desarrollados para establecer sólidos juegos de disonancias. A continuación sigue el concepto que da nombre al ensamble mismo, el cual se divide en tres partes que conjuntamente ocupan el ambicioso espacio de 37 ½ minutos. ‘Nicotina Es Primavera - Parte I’ comienza con un empuje frontal de juguetona y extravagante luminosidad que no tarda mucho en abrir paso a una dimensionalidad grisácea guiada por un tensamente calmo dueto de flauta y cello. La sucesiva incorporación ulterior de todos los músicos se realiza bajo la desafiante lógica del free-jazz, cuya misión consiste en escalar una cima de estructuras nuevas desde la cual se podrá instalar un motif fastuoso y adusto a la vez, motif en el que el ensamble exhibe una genial ingeniería de sólidas constricciones. A su vez, este motif tiene la función de preparar el terreno para otro en el que la fastuosidad latente se desata abiertamente: la tríada de trompeta, cello y flauta se impone señorialmente en medio del bloque general, cuyo groove sustentante es simplemente soberbio. Bajo la guía de un cello que parece expresar las voces de los demonios internos que habitan bajo su cubierta de madera, la Parte II comienza con una esplendorosa aura extrovertida cuyo talante tremendamente urgente está signado por un colorido sónico osado. Una segunda sección vira drásticamente a una inquieta atmósfera engañosamente serena que bebe tanto de las vibraciones místicas de SUN RA como del tenebrismo sistemático de UNIVERS ZERO; mientras el motif central se desarrolla bajo las simultáneas guías del piano y la trompeta, ella termina derivando crucialmente hacia un clima sereno y contemplativo, incluso llegando a ostentar un fulgor no muy frugal, amable en su cadencia otoñal.


Brindando la conclusión al concepto de ‘Nicotina Es Primavera’, la Parte III – que dura casi 11 minutos – comienza con una aureola surrealista expectante a manos de la triangulación de cello, flauta y bajo, dando posteriormente impulso al armado de una ambientación lírica en la que el espíritu reflexivo llena espacios con pulcra sobriedad. Tal vez tenemos en esta segunda fase de la Parte III una de las manifestaciones más puras de la faceta reflexiva de la banda, y ello repercute finalmente en el asentamiento de una espiritualidad cálidamente nostálgica para las instancias finales. El repertorio del disco concluye con ‘Enero Suicida’, pieza que comienza focalizándose en transmitir recursos de una serenidad grácil, llegando más adelante a fortalecer dicha serenidad mediante un ahondamiento en los ribetes contemplativos que emanan naturalmente de la pieza en sí. Definitivamente, el ensamble se siente cómodo regresando a su faceta reflexiva con convincente ahínco. En algún momento se da un incremento del vigor expresivo del grupo, lo cual sirve finalmente para gestar, poco antes de llegar a la barrera del sexto minuto, un delirio caótico marcado por aleatorios cromatismos surrealistas. La labor consiste ahora en crear una nueva lógica desde la cual se pueda crear convergencias para las vías construidas por cada instrumento: en medio de todo este ingenioso arrebato aparentemente informe, el piano elabora unos suaves fraseos ensoñadores de los cuales ha de brotar la conclusiva irrupción climática del ensamble en pleno. La nota final de vibráfono se encarga de cerrar la puerta tras el apagamiento de todas las luces, una vez que se ha explotado fehacientemente la implosión conclusiva. Todo esto fue “Animal Cerámico”, una declaración de principios sobre todo lo que puede seguir dando de sí la idea del rock-in-opposition como vigente táctica de aventuras musicales: NICOTINA ES PRIMAVERA es un nuevo nombre a tener en cuenta dentro de la siempre efervescente avanzada vanguardista sudamericana.



Muestras de “Animal Cerámico”.-



Sunday, April 24, 2016

Algo más que el disco #4 para FACTOR BURZACO


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

FACTOR BURZACO, ese exquisito monstruo avant-progresivo fundado y dirigido por el magistral compositor argentino Abel Gilbert, vuelve al ruedo fonográfico con el disco “3.76”, un disco con cuyo título designa su intención de que no se le conciba como el cuarto ítem de la discografía de la banda – aunque técnicamente lo es – sino como un disco de transición hacia la que habrá de ser su próxima obra. Mientras llega ese momento, Gilbert y la pléyade de compañeros/as de viaje se dedican principalmente a repasar ciertas piezas de los tres primeros álbumes para elaborar nuevas versiones de las mismas: las sesiones de grabación para “3.76” tuvieron lugar entre octubre del 2014 y mayo del 2015, siendo publicado a nivel doméstico en octubre del mismo 2015, en coproducción con el sello AltrOck Records. De todas formas, este sello italiano recién ha impulsado la distribución internacional a inicios del presente mes de abril, por lo que en cierto sentido “3.76” pertenece a los años 2015 y 2016 simultáneamente. El núcleo duro de FACTOR BURZACO consta de la vocalista Carolina Restuccia, el guitarrista Pedro Chalkho, el bajista Carlos Eduardo Quebrada Vásquez (héroe de SALES DE BAÑO y BOSNNIA), el baterista-percusionista Facundo Negri (también tocando sintetizador a veces) y el propio Gilbert al piano. Por su parte, el nutrido ejército de colaboradores partícipes incluye al maestro guitarrista Alan Courtis, los vientistas Hernán Samá, Rosa Nolly, Sergio Catalán y Luciano Giambastiani, el bajista Nahuel Tavosnasnska, el Nonsense Vocal Ensamble (Valeria Martinelli, Virginia Majorel, Martín Díaz y Javier Lezcano), el legendario Carlos Cutaia al órgano, tres personas alternándose al piano (Marcelo Katz, Silvia Dabul y Marcela Toreales), Sebastián Preit y Lorena Torales a los teclados adicionales, y cuatro personas aportando voces en diversos momentos del disco (Marcelo Delgado, Marcelo Cohen, Luciano Vollacé y Marcel Álvarez). Bueno, centrémonos en los detalles de “3.76” a partir de ahora, ¿vale?  


El repertorio de este recuento comienza con la dupla de ‘Qué’ y ‘Mesianik’, una secuencia que comienza con un tenor de inquietante sigilo y termina irrumpiendo en un colorido neurótico cuyas vibraciones expresionistas se instalan por todas partes, llenando espacios dadaístas mientras los va creando dentro de una osada ingeniería sonora. A continuación sigue ‘Inter-dicción’, pieza cuya base temática está bien metida en el estándar Crimsoniano de los 80s, aprovechando tal circunstancia para abrir campo a la emergencia de ornamentos de percusión tonal a lo ZAPPA y retazos de guitarra eléctrica muy a lo HENRY COW. Poco menos de 5 minutos de pura gloria avant-progresiva químicamente pura. La irrupción de ‘Mesianik En Saigón’ sirve para que Torales nos agasaje con intensos y retorcidamente celebratorios efluvios de piano basados en los Estudios del maestro húngaro György Ligeti, los cuales tienen la meta de remodelar drásticamente el motif central de ‘Mesianik’. Esos efluvios de piano sirven no solo para lucir su propia luminiscencia sino también para anticipar el arribo de los delirios etéreos en cuyo éter inescrutable flota el esquema de ‘LAS (Y Orfeo)’, la siguiente pieza del álbum. Es como si tras haberse tomado un par de minutos para admirar el refinado acabado de oro y bronce de la puerta de una mansión, encontramos que ésta guarda dentro de sí un inmobiliario adusto que evoca sensaciones de un incierto horror ante el pronto auge de una presencia maléfica invisible. Los ornamentos de órgano que aparecen en la sección final mientras flotan los oscurantistas arreglos corales ostentan un aura provocadora y siniestra… y aún así, el ensamble se las arregla muy bien para que la cosa no se desborde. ‘Guantanabu 1’ tiene una letra recitada (escrita por Marcelo Cohen) mientras la instrumentación vuelve a la instauración parcialmente Crimsoniana que anteriormente habíamos disfrutado en ‘Inter-dicción’, aunque esta vez el esquema de trabajo es muy diferente: se arma en torno a una nebulosa ambientación de oráculos urgentes arropados por un vigoroso y electrizante pathos. A continuación siguen ‘Guantanabu 2,3’ y ‘Guantanabu 3’, cuyas misiones respectivas consisten en llevar la densidad inicial del concepto de ‘Guantanabu’ a una suerte de incandescente implosión metafísica y en construir un crescendo arquitectónico desde el cual se rearma la predominante aureola de tensión posmodernista.

 

‘Qué 2’ consiste en un sereno pasaje solista de piano donde se remodela el foco central de ‘Qué’, logrando crear así el único momento genuinamente etéreo del álbum. También es verdad que esta pieza de piano sirve para abrir la puerta a ese fabuloso ejercicio de abstractas extroversiones y surrealistas jolgorios que es ‘Arnold Turro’, una de las piezas más notables del álbum “III”. Bueno, aquí recibe el beneficio de un arreglo más filudo y fresco, lo cual hace que suene mejor que nunca. La secuela de este tema viene encarnada en ‘Dans Arnold, Tanz!!!’, un ejercicio de tecno-dance con ornamentos disruptivos propios tanto del krautrock electrónico como del rock-in-opposition: un abordaje gracioso e intrigante que revela una inesperada arista cuasi-popera dentro de la visión militantemente vanguardista de FACTOR BURZACO. La cosa es que Arnold Schoenberg es una figura referencial para esta dupla de temas, pues ‘Arnold Turro’ contiene una cita de la magna obra ‘Pierrot Lunaire’ y ‘Dans Arnold, Tanz!!!’ incluye el sonido de la voz del mismo Schoenberg. Cierra el disco ‘Cómo Acariciar Un Tigre Muerto’, 7 minutos que amplían la versión original que había aparecido en el primer álbum del ensamble (allá por el año 2007). Alternando pasajes grisáceos de tendencia minimalista con otros más abiertamente exultantes, los músicos involucrados en este broche del álbum despliegan a sus anchas sus propias interpretaciones de los legados de ART BEARS y HENRY COW, estableciendo aires de familia con el estándar de THINKING PLAGUE. Todo esto fue “3.76”, un notable catálogo de revisiones de varias de las composiciones más significativas de FACTOR BURZACO a lo largo de la obra desarrollada hasta el día de hoy. El rol principal de este disco es el de acompañar a los tres anteriores mientras muestra la permanente actitud evolutiva de la visión musical de esta entidad vital para la vanguardia progresiva argentina del nuevo milenio; por eso es algo más que un simple y llano cuarto disco, a pesar de que su título indique un valor aritmético menor a 4.


Muestras de “3.76”.-