Wednesday, June 24, 2009

JARDÍN DE PIEDRA - revelación progresiva peruana del año 2009



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

La vertiente vanguardista dentro de la escena rockera peruana cuenta con un novel gran nombre en JARDÍN DE PIEDRA, cuarteto de reforzadas tendencias progresivas que ha estado llamando la atención de la prensa musical peruana con sus impresionantes presentaciones en vivo y su disco debut “Mapa Universo”. El grupo, originado a mediados de 2003, consiste en: Luis Álvarez (guitarra, teclados y coros), Alex Garrido (bajo, teclados y voz), Daniel Límaco (batería, percusión y coros) y Carlos Vicente (guitarra). Este último vino a reemplazar al cuarto miembro original Julio César Valdizán, tristemente desaparecido de forma prematura, pero cuyo legado aún se hace sentir en la música de JARDÍN DE PIEDRA.

Creando puentes entre la faceta más ambiciosa del fiero grunge a lo SOUNDGARDEN (etapa del “Superunknown” y el “Down On the Upside”) y la reflexividad etérea de RADIOHEAD, el vigor sofisticado de TOOL y los recovecos ensoñadores de la añeja escuela psicodélica (KING CRIMSON, AMON DÜÜL II, el PINK FLOYD pre-“Meddle”), conjugando todo ello bajo un inconfundible ropaje ambiciosamente progresivo, JARDÍN DE PIEDRA vino gestando “Mapa Universo”, obra prima que finalmente vio la luz del día en mayo de 2009. Sin duda, se trata de un disco destinado a marcar un hito dentro de las esferas más vanguardistas del rock peruano.

“Mapa Universo” dura más de 70 minutos, un tiempo bien invertido en constantes transmisiones de intensas ráfagas guitarreras enredadas en torno a incendiarias meditaciones y torturadas ensoñaciones. El disco abre con un cósmico efecto de sintetizador que asienta la atmósfera para el envolvente jam de ‘Nébula’ cuyas alusiones oníricas reciben un giro muy interesante con el manejo de riffs pesados y las constantemente punzantes líneas de bajo. Dicho espíritu se realza en ‘Hora Celeste’, cuya complementación entre polenta languidecida y compás lento ayuda enormemente a la hora de transmitir el furioso existencialismo encapsulado en la letra. ‘Nimbos’ se desarrolla como una semi-balada alternativa cuya fuerza inherente recibe un impulso mayor con la inclusión de ornamentos stoner y pesadamente psicodélicos durante el desarrollo de sus interludios, lo cual repercute favorablemente en la maquinación de una intensa emotividad climática. ‘Piedras que Arrastra el Mar’, por su parte, parece extraerse a partir de una confluencia de ambientes de los dos temas precedentes, resultando así una pieza diseñada para completar el hasta ahora cuadro sonoro general. El relajado dueto de guitarras ‘Canción de Cuna Para un Mundo Enfermo’ sirve como una breve bisagra instrumental que permite al disco virar definitivamente hacia el ahondamiento en las aspiraciones más ambiciosas de JARDÍN DE PIEDRA. ‘Ruidos Mecánicos en la Luna’ es el primer viaje musical explícitamente ampuloso, marcado por flotantes cadencias psicodélicas donde lo enérgico y lo nebuloso se conjugan en su dinámico contraste mutuo. ‘Mandala’ comienza con aires exóticos manifestados a través de tonalidades filudas donde convergen la pesadez patente de las guitarras duales y los vuelos lisérgicos establecidos por el esquema rítmico. Tras la barrera de los 4 ½ minutos, atestiguamos el tránsito desde un breve pasaje agresivo de corte stoner hasta otro más medido que coquetea con el post-rock de tendencia filuda. La manera tan inteligente con la que el grupo sostiene sus pasajes instrumentales le permite afianzar su camino hacia el final. ‘La Desaparición del Reino de la No Razón’ tiene desde sus instantes iniciales una huella clara de tensión contenida: la flotante densidad emanada por su cósmico preludio se extiende en un crescendo efectivo (que no exagerado), que poco antes de llegar al minuto 4, se renueva en otro ejercicio de atmósferas flotantes. El restante despliegue de melancolía redondea la idea con más pasajes otoñales antes de llegar a una coda relajante. El disco cierra con el tema homónimo, el mismo que se hace debido eco de la aureola melancólica del tema precedente y la reelabora con un despliegue más explícito de energía rockera. El empleo ocasional de algunos adornos jazz-rock ayuda a crear efectivas variantes en el complejo swing que emplea el grupo a fin de mantener un atractivo dinamismo por un espacio de 11 minutos.

Mientras tanto, podemos ir familiarizándonos con su propuesta musical visitando los siguientes enlaces:
- Myspace: www.myspace.com/jardindepiedra
- Purevolume: www.purevolume.com/jardindepiedra

Sirva este comentario como bienvenida oficial de parte de los melómanos progresivos de todo el mundo para las mentes creativas que conforman JARDÍN DE PIEDRA.

Tuesday, June 09, 2009

Nono Belvis celebra con los ángeles


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
Una vieja gloria del progresivo y el free jazz se ha ido a otra dimensión: me refiero al guitarrista argentino NONO BELVIS. Él fue famoso principalmente por su participación en ese poblado y genial ensamble argentino que fue M.I.A., cuyos discos “Transparencias”, “Mágicos Juegos del Tiempo” y “Cornostipicum” conforman sendos clásicos del progresivo sudamericano y aún hoy en día reciben ampliamente favorables reseñas entre coleccionistas y reseñadores en la red. También cabe destacar su dúo con el baterista/percusionista KIKE SANZOL, con quien grabó “¿Qué Están Celebrando los Hombres?” – este disco es todo un prodigio de desafiante eclecticismo donde conviven la fusión, el free jazz, la psicodelia pesada y la vanguardia deconstructivista.

Desde inicios de los 80s, Belvis concentró su creatividad en el área del jazz, con una prolífica trayectoria que incluyó a formación de El Umbral, cuarteto rosarino que formó con los hermanos Luis y Mariano Suárez y Fernando de la Riestra, con un currículo de cuatro discos y varias giras nacionales e internacionales. La causa de su muerte fue un accidente cerebrovascular fulminante que sucedió a algunos otros que sufrió en el pasado reciente.
Ahora, a modo de homenaje póstumo de mi parte, transcribo mi vieja reseña (publicada originalmente en La Caja de Música) sobre el disco “¿Qué Están Celebrando los Hombres?”, tremenda obra del dúo de NONO BELVIS y KIKE SANZOL.

NONO BELVIS / KIKE SANZOL “Qué Están Celebrando los Hombres” (1982)

Durante los últimos años de existencia del excelso colectivo musical argentino M.I.A., las cosas iban intensificándose más y más en lo que respecta a la experimentación sonora, pero los fractales que se fueron formando hicieron que el mismo colectivo se disolviera por el peso de las circunstancias. El dúo conformado por el guitarrista Nono Belvis y el baterista-percusionista Kike Sanzol conformaba uno de tales fractales, generando una oferta musical bastante aventurera y dando varios conciertos que incluían a veces performances de danza moderna. “Qué Están Celebrando los Hombres”, editado en 1982, es el único testimonio en vinilo de su música – el sello Viajero Inmóvil lo ha reeditado con la adición de dos temas bonus.

A pesar del reducido formato cuantitativo de dúo al cual se limitan Belvis y Sanzol, la diversidad de colores vertida en sus ideas y la infinita diversidad en los arreglos de los que se valen para reciclar tales ideas les permite crear paisajes sónicos constantemente desafiantes e impredecibles. Bajo la influencia del jazz de vanguardia, la psicodelia, el folklore latinoamericano, la cámara contemporánea y el RIO, el dúo se pasea por una foresta de sonoridades en un alucinado viaje que parece no tener reglas ni dirección, pero que con una escucha atenta y sensible, devela una lógica diferente y una arquitectura inteligente dentro de las cuales se encuadran oportunamente los recovecos musicales que los músicos utilizan para enriquecer sobre el camino las ideas básicas y, en simultáneo, estimularse mutuamente en un clima de explosivo desafío.

Las tres primeras piezas están elaboradas en un formato acústico. ‘Lazos Reales’ es principalmente un flujo mágico de acordes de guitarra y retazos inquietos de vibráfono, guardando una cadencia lúdica de principio a fin. ‘Blanca Presencia’ es más reposada, con la guitarra a cargo de la creación de climas sonoros reflexivos, casi coqueteando con la melancolía. Lo lúdico regresa en todo su esplendor con ‘Al Acecho’, una pieza donde la guitarra y las congas asumen el control de una celebración de la soltura y la simple alegría, llegando incluso al delirio en los momentos en que Belvis enarbola los fraseos más exaltados. El dúo logra reformular los colores del folklore afro-brasileño a través de la fusión experimental con un implacable nervio que se mantiene constante hasta el abrupto clímax. La segunda mitad del repertorio oficial es la más abiertamente experimental. ‘Una Especie de Hueco’ es una sutil aventura onírica iniciada por un sobrio juego de acordes emanados por la guitarra eléctrica, los mismos que el vibráfono complementa dejando algunos espacios vacíos bastante efectivos. La segunda mitad se enfoca en un solo de guitarra sutil, espartano, como evocando una introspección que se hunde en su propio misterio para refugiarse en un rincón apartado del alma. El tenor misterioso adquiere ribetes de tenebrismo con la nebulosa secuencia de adornos percusivos vertida en ‘Lengua de Gato’, la cual se despliega en una estepa aleatoria de platillos, persianas y gongs en comunión con los quejidos inescrutables de cornetas. El tremendo solo de batería que conforma ‘Cucú’ sirve de puente entre la niebla solipsista de ‘Lengua de Gato’ y la llama exorbitante que se desata en la imponente explosión psicodélica del tema homónimo. La guitarra de Belvis se divide entre el frenesí hipnótico hendrixiano y la neurosis inapelable de Fripp, mientras que la batería y las percusiones de Sanzol completan con infinita soltura los efluvios caóticos que van tanteando y demoliendo su propio orden interno sobre el camino. Este final climático aterriza en un contundente final marcado por golpes finales de tambor y emisiones de cornetas.

El material extra tiene una mayor afinidad con la primera mitad del disco. ‘Mínimo de Quietud’ nos devuelve al dueto de guitarra acústica y vibráfono manejando una base melódica y armónica que nos muestra la faceta más cálida y ensoñadora del ensamble. Por su parte, ‘Rumbe Rumbé’ juega con cadencias propias de la bosanova y el folklore tropical con un sentido lúdico honesto y sobrio: el formato instrumental es ahora de guitarra eléctrica y vibráfono. De esta manera concluye nuestra escucha de “Qué Están Celebrando los Hombres”: se trata de toda una joya recomendada a los acérrimos amantes de la música de libre expresión y múltiples recursos.


¡¡Descanse en paz, Maestro Belvis!! ¡¡Gracias por la música!!

Enlace de la reseña original: http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/mia_cornonstipicum.html

Monday, June 08, 2009

Descanse en paz, HUGH HOPPER


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con la presente tengo que compartir la tristísima noticia de la partida de este mundo terrenal de HUGH HOPPER, quien fuera una incuestionable figura del Canterbury desde sus días en SOFT MACHINE y a través de una posterior carrera solista, intermitente aunque seriamente prolífica, que alternó dinámicamente con su participación ocasional en bandas como GILGAMESH, IN CAHOOTS e ISOTOPE. Además, colaboró muy asertivamente en discos solistas de LINDSAY COOPER, STOMU YAMASH’TA, y esa joya incuestionable que es “Rock Bottom”, el primer disco post-accidente de ROBERT WYATT (viejo compinche de SOFT MACHINE).

El domingo 7 de junio de 2009 se anunció su muerte, sucumbiendo a su lucha de un año contra la leucemia, a casi dos meses de cumplir la edad de 64 años. Su trayectoria musical estuvo bastante activa hasta hace poco, siendo así que unas de sus últimas participaciones más notorias fueron como miembro del SOFT MACHINE LEGACY y del trío experimental BRAINVILLE3, junto a sus viejos amigos DAEVID ALLEN y CHRIS CUTLER. El concierto a beneficio programado en Le Triton de París para el 27 de junio seguirá adelante, ahora convertido en concierto de homenaje póstumo.

A continuación, transcribo viejas reseñas mías sobre los discos “Third” y “Fourth” de SOFT MACHINE, a modo de tributo al Maestro HOPPER en una de sus etapas cumbre.


SOFT MACHINE “Third” (1970)

El tercer disco de Soft Machine significó no solo un importante paso en la evolución artística de la banda, sino que marco uno de los hitos definitivos e inapelables del movimiento así llamado Canterbury. De hecho, llamo particularmente la atención de la critica y entusiasmo a un numero cada vez mayor de conversos aficionados a la vanguardia rockera que intensamente se venia desarrollando por aquel entonces en los círculos underground de Gran Bretaña: recordemos que por aquel entonces, Pink Floyd estaba pavimentando su camino hacia el estrellato, King Crimson había tomado por asalto y sorpresa la escena rock, The Nice estaba gozando de sus últimos días de gloria comercial, y mientras tanto, Yes estaba entrando con su incipiente pero ya promisoria propuesta musical. Sin haber llegado a ser precisamente un superventas, ‘Third’ tiene bien ganado un sitial histórico muy importante dentro del parnaso de los discos mas influyentes e inventivos del genero progresivo. Mucho mas que en sus dos trabajos precedentes, Soft Machine logra plasmar en el acetato su agresividad sonora, así como su eficacia instrumental a la hora de jugar y expandirse con ideas musicales ambiciosas: claro esta, la participación de varios colaboradores (incluyendo el ingreso del saxofonista Elton Dean como miembro oficial del combo) funciona como un complemento invalorable a la hora de crear un colorido adecuado a las exigencias de los cuatro mega-temas que se repartían cada uno un lado del doble vinilo.



Los temas primero y cuarto son los que mas decididamente muestran las aristas vanguardistas que ya inundaban el sonido de Soft Machine, con un despliegue de potente volumen, motivos musicales densas e inquietantes, y exploraciones intensas. “Facelift” fue editado a partir de la fusión de dos ejecuciones en vivo realizadas en sendos recitales de Enero de 1970. “Slightly All the Time” está demarcado por una pauta mas obediente al tipico swing jazzero propio de la vanguardia de Miles Davies (et al.) en 6/4, con un alternado protagonismo del saxo soprano, el bajo y el piano electrico: me parece el menos destacado del repertorio de ‘Third’, pues se me hace un poco excesivo en su extension, pero ciertamente el despliegue de virtuosismo de los musicos (incluyendo el paso inmensamente preciso de Wyatt en la bateria) no tiene un segundo de pierde. Ahora que mencionamos a Wyatt, el unico tema cantado del disco, “Moon in June”, es de su autoria. El susodicho número consta de dos partes bien definidas: la primera, que es cantada, mantiene un aire coqueto y humorístico que no llega a ser tan notorio como en el disco anterior (‘Soft Machine, Vol. 2’), pero que esta ahí, funcionando con el mismo desparpajo; cuando pasamos a la parte exclusivamente instrumental, el sonido grupal se vuelve mas agresivo y explosivo, concluyendo con una densa y oscura cortina de órgano sobre la cual se explaya un alucinado solo de violín - un final ciertamente esplendido.

¿Qué más puedo decir que otros no hayan dicho ya en otros lugares, y mucho mejor que quien escribe?... Solo puedo dictaminar que ‘Third’ es un tesoro indiscutible dentro de la tradición progresiva de vertiente jazzera, un testimonio del SM tradicional en su mejor momento creativo como ensamble bien integrado. A fin de cuentas, un diamante especial que brilla con luz propia en cualquier buena discoteca de música popular contemporánea.

SOFT MACHINE “Fourth” (1971)

Este habría de ser el ultimo disco de Soft Machine con Wyatt en sus filas; el hecho de que no haya ninguna pieza escrita por el en el repertorio, y que ni siquiera haya una sección cantada por él en ningún tema, es simplemente la manifestación de un descontento mutuo entre Wyatt y el resto de la banda. A pesar de las tensiones que esto conlleva necesariamente, nada de ello impide que ‘Fourth’ resulte otro trabajo brillante de SM. En buena medida, este disco retoma el sendero iniciado por “Third”, aunque bajando un poco la intensidad, y midiendo la mayor parte de las veces el alcance de los vuelos instrumentales que tienen lugar. Ya estamos en una etapa en la que SM se define como una banda de jazz vanguardista de manera plena.

Tal como señalé antes, Wyatt estaba sintiéndose relegado por la afiliación tan abrumadoramente jazzera del grupo, siendo así que las inclinaciones creativas de Wyatt apuntaban a una combinación del jazz vanguardista con elementos de psicodelia, cantos y ambientes de humor absurdo, y disonancias sistemáticas (cosa testimoniada en su primer disco solista, producido justamente casi en simultáneo a ‘Fourth’). Pero con todo, sus aportes siguen siendo relevantes como músico, a pesar de que aquí no hay ningún tema de su autoria y no se incluye ninguno de sus distintivos pasajes vocales. Por otra parte, se nota que Dean se ha acomodado bastante bien dentro de esta maquinaria, siendo así que desde su rol de miembro oficial ha pasado a convertirse en el nuevo protagonista del grupo. Sus partes de saxo y saxello dominan el espectro sonoro de SM, mientras que Ratledge opta por ocupar un puesto mas discreto en comparación con los discos anteriores, al darle particular relevancia a las sutilezas de su piano electrico, jugando con acordes, texturas y vacíos. Quien si encuentra espacio mas que suficiente para la manifestación de sus ideas es Hopper, quien no solo aporta el envolvente ‘Kings and Queens’, sino también la suite cuatripartita ‘Virtually’, que con sus 20 minutos de exquisitez pura ha quedado para la posteridad (con toda justicia) como uno de los clásicos definitivos de la historia de SM.

Tal como señale antes, ‘Fourth’ sigue por el camino de investigación que se abrió en su brillante antecesor, el doble ‘Third’, aunque con un nivel un poco menor de intensidad y ebullición. Con todo, la dosis de efervescencia que se expande a través de cada molécula de los solos respectivos de Dean y Ratledge en ‘Teeth’ es apremiante, contando además con un ensamble de metales que añade mayor consistencia al asunto: se nota que la influencia del Miles de fines de los 60s sigue siendo una fuente crucial de influencia para SM. A continuación viene una pieza compuesta por Hopper, ‘Kings and Queens’, una notable muestra de creatividad reflexiva, que posteriormente se engarza con el alucinante ejercicio de caos titulado ‘Fletcher’s Blemish’ (primer aporte de Dean como autor para el repertorio del grupo), el cual calienta el ambiente como un cúmulo de llamas desaforadas de free jazz. ‘Virtually’ es la magnifica cereza que corona el disco. La Parte 1 instara un motivo de acordes simple sobre el cual Dean explaya sus toques de saxo, mientras es acompañado por Skidmore, Hastings y Evans; mientras tanto, Ratledge, Hopper y Wyatt afianzan la cadencia rítmica con mucha clase, contando con la complicidad de Bobbington, quien extrae elementos casi etéreos de su contrabajo. La Parte 2 nos muestra inicialmente a Ratledge estableciendo un dialogo desafiante con Dean, mientras que Wyatt y Hopper salen “por su cuenta” para crear un cierto ambiente de tensión en un lugar aparte, antes de retomar el motivo de la Parte 1, lo cual es aprovechado por la sección de metales para salir al frente de manera mas notoria. Tras la abrupta conclusión de la Parte 2, la Parte 3 comienza con una secuencia retorcida de cintas al revés y otros efectos que distorsionan los golpes de platillo y cortinas de órgano, espacio que aprovecha Hopper para lucir su bajo con un fuzz contundente, mientras que en simultaneo Dean arroja unos tenues retazos de saxello. Los últimos segundos de esta sección funcionan como un preludio para la Parte 4, la cual retoma los acordes básicos de la Parte 1, haciendo que ‘Virtually’ concluya en un cierto clima de misterio introspectivo.


Es un consenso muy amplio el que señala que la grandeza de ‘Third’ no llego a ser igualada por ninguno de los discos de SM que vinieron después, y yo, en lo personal, estoy de acuerdo con algunos casos, pero no esta visión total de las cosas. Como sea, si algo ha de quedar claro tras una escucha atenta de ‘Fourth’, es que la capacidad creativa y exquisitez interpretativa de la banda siguen intactas, y tan brillantes como siempre.


¡Gracias por toda la música, Maestro! ¡Descanse en paz!

Sunday, May 31, 2009

Homenaje a ULI TREPTE (1941 - 2009)


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Con la presente viene una nueva triste noticia en el mundo del rock progresivo: el nombre del veterano que ha abandonado la existencia terrenal es Uli Trepte, talentoso y enérgico bajista alemán que fuera miembro de GURU GURU y SPACEBOX. Con el primero de estos grupos, él se erigió como una fuerza creativa tremendamente importante dentro del krautrock centrado en guitarras pesadas. Los tres primeros trabajos de estudio de GURU GURU, “UFO”, “Hinten” y “Känguru”, son expresiones culminantes de esa poderosa mezcla, sólo posible dentro de la vanguardia germana de los 60s-70s, de psicodelia radicalmente lisérgica, jams eléctricos de inspiración Hendrixiana, jazz-rock aventurero y rock pesado proto-industrial. Todo eso con un genuinamente progresivo impulso creativo. 

Nacido en Constanza en 1941, Uli Trepte comenzó su trayectoria musical tocando contrabajo en grupos de jazz que desde los 60s recibían poderosamente el influjo del free-jazz y de las ideas experimentales propias de la vanguardia de la época. Uno de ellos fue el famoso trío de la pianista Irene Schweizer. Tras su estadía en GURU GURU, a partir de 1972 estuvo involucrado en colaboraciones varias con NEU! Y FAUST (entre otros), hasta formar SPACEBOX en 1975, ensamble donde pudo desarrollar incansablemente su ecléctica y desafiante visión musical hasta entrados los 80. Habiendo tenido breves estadías en Japón y los EE.UU., Trepte finalmente se instaló en Berlín para seguir produciendo rock vanguardista. Una etapa especialmente prolífica fue entre 1996 y 2001, donde formó el proyecto musical MODAL GROOVE CONCEPT, donde contó con la colaboración del ex-EMBRYO Edgar Hoffman, entre otros veteranos ilustres del rock y jazz experimentales alemanes. Por lo demás, la ley de la vida se encarga de darnos un plazo definitivo para nuestra existencia terrena y todos los proyectos que durante la misma planificamos, realizamos, logramos, replanteamos, etc. Y el protagonista de la presente retrospectiva no es la excepción. 
En efecto, el maestro Uli Trepte murió en Berlín
este 21 de mayo último, perdiendo su larga batalla contra el cáncer. En homenaje póstumo a este grande del rock progresivo y experimental germano, pasamos a reseñar brevemente los discos del trío originario de GURU GURU – la trilogía conformada por “UFO”, “Hinten” y “Känguru”. El trío contaba con la alineación de Tepte [bajo, efectos electrónicos y radiales y voz], Ax Genrich [guitarra, efectos sonoros y voz] y Maní Neumeier [batería, percusión, efectos sonoros y voz]. “UFO” data del año 1970, “Hinten” es del año siguiente y ambos fueron publicados por el sello Ohr; “Känguru”, por su parte, data del año 1972 y fue publicado por el sello Brain. 


UFO” (1970)

Los tres primeros temas trabajan. al menos parcialmente, con bases rítmicas precisas y contundentes (que no monótonas): los tonos predominantes están inspirados en la psicodelia vanguardista y el blues eléctrico, sazonados con una tendencia fastuosa y tenebrista a la vez. ‘Stone In’ da inicio al disco con todo un despliegue de polenta, explayado a través de ingeniosos diálogos entre los músicos quienes se conducen fluidamente a través de las variaciones originadas en el camino. ‘Girl Call’ asume la misma dinámica pero con una actitud diferente, trabajando con la elaboración de un clímax que va en busca de la neurosis definitiva. Los alocados fraseos finales de la guitarra, tensamente agudos, anuncian el inicio del tercer tema, ‘Next Time See You At The Dalai Lhama’, el cual empuja a las inquietudes de psicodelia free-form de GURU GURU alcanzar un culmen especial para su norte expresivo. Aunque no está pensada como una suite, la ilación de estas tres piezas del lado A del disco funciona en cierta medida como tal. Pero es en los dos últimos temas, ‘UFO’ y ‘Der LSD-March’, donde las potencialidades lisérgicas y alucinadas de la banda están mejor explotadas. En ‘UFO’, los sonidos y riffs de guitarra, los efectos electrónicos, y los golpes de tambores, platillos y gongs no están sujetos a una estructura rítmica definida, y ni qué decir de lo melódico, que es algo a lo que renuncia de entrada el grupo. El ensamble opta aquí por someterse radical e incondicionalmente a la ley del caos en un ambiente irreal y onírico, creando paisajes musicales potentes, oscuros, hipnóticos, dentro de sus cadencias que son innegablemente feroces y siniestras. Algo similar encontramos en ‘Der LSD-March’, aunque aquí se hace uso de una base rítmica explícitamente funcional desde la segunda mitad: la potencia está un poco más “comedida”, pero comparte mucho de la densidad impenetrable que inundaba el tema anterior. Es en esta segunda mitad del disco donde el material alcanza un clímax peculiar, diseñado para desafiar al oyente sin un miligramo de condescendencia estética. Definitivamente, esta segunda mitad nos muestra el punto de llegada hacia el cual el trío se estaba proyectando desde la primera mitad.


El estilo de GURU GURU es similar en algunos aspectos al de ASH RA TEMPEL, es decir, rock agresivamente pesado que absorbe millones de elementos psicodélicos al modo de un hibrido entre el HENDRIX de los dos últimos discos y el "Ummagumma" de PINK FLOYD, asimilando también la tradición de experimentación electrónica y concreta que el academicismo germano de posguerra había puesto en funcionamiento en los ambientes musicales eruditos. Dados los alcances y delineamientos propios de un power-trío con base guitarrera, así como la actitud contestataria que está implícita en las estrategias creativas concretamente practicadas por el grupo, esa vía de experimentación cobra una robustez tremendamente aguda y combativamente ácida, coqueteando con lo anárquico pero sin perder el sentido del diálogo tripartito, apostando por la fuerza del rock con una mentalidad inaudita que sabe operar colectivamente mientras se alimenta consistentemente de los aportes individuales. Con esto dicho, creo que el lector puede ir haciéndose una idea de por dónde va la línea de trabajo de GURU GURU en esta fase primera de su carrera: se trata de una propuesta que apuesta por el lado más visceral y salvaje del así llamado krautrock (mal llamado krautrock, pero bueno, no hablemos de eso ahora). Lo que escuchamos en este disco debut es una especie de explosión onírica que estalla recurrentemente desde los pasillos más grises de los hábitats industriales, llevando la polenta propia del rock hacia terrenos nuevos, mezclados con elementos improvisacionales de raigambre free-jazz y, en varias ocasiones, índices expresivos donde se mezclan lo espacial y lo anarquista. Muy buena la labor del ingeniero de sonido Thomas Müller aquí, pero todo irá para mejor cuando Conny Planck entre a tallar como productor y principal ingeniero de sonido en los dos álbumes siguientes de 1971 y 1972, “Hinten” y “KänGuru”. Repasemos ahora el repertorio del primero de estos discos mencionados.


“Hinten” (1971)

Este segundo disco tiene la portada más peculiar de la historia del grupo y del (así llamado) krautrock: un trasero masculino poco atlético y con un tatuaje muy pedestre del nombre cacofónico de la banda en ambas nalgas, lo cual resulta un homenaje a lo vulgar en medio de una industria fonográfica donde imperaban imaginerías abstractas, idílicas u ostentosamente psicodélicas. Lo que es peor, la funda interior inversa contiene una imagen más cercana de esta parte de la anatomía humana con el perineo situado en la doblez. Esperamos no volver a describir esta cosa nunca jamás. Bueno, yendo a lo estrictamente musical, “Hinten” (que en alemán significa atrás o detrás) encapsula una estrategia sonora que la expuesta en el estupendo disco debut “UFO”, pero lejos está la banda a renunciar a los recursos surrealistas, ambientes contundentes y esquemas rítmicos free-form que permitieron al trío instalarse como campeones de la vanguardia rockera alemana de su tiempo. De hecho, esta mayor canalización de la energía rockera le permite realzarse más en sus embates sónicos específicos. La pieza de apertura ‘Electric Junk’ es un clásico incuestionable de GURU GURU. Ocupando los primeros 11 minutos del disco, comienza con un riff llamativo cuya fluidez cañera nos remite un poco a los TEN YEARS AFTER reciclados por el HENDRIX del tercer álbum, aunque ciertamente esta sensación de festividad rockera no tarda en trastocarse hacia una variación caótica que termina traduciéndose en un breve pero portentoso solo de batería a cargo de un superhumano Mani. Unas recitaciones añaden un cierto aire ceremonioso, pero, a fin de cuentas, lo que hemos escuchado durante estos primeros tres minutos ha sido principalmente un preámbulo al cuerpo central de la pieza, un jam de exultantes tintes pesados en el que el grupo llena espacios y crea texturas lisérgicamente inquietantes a puro fuego. La inclusión de un interludio espacial ayuda a potenciar esa cualidad surrealista propia de estos viajes sonoros articulados por un brío inteligente. 


‘The Meaning Of Meaning’ sigue a continuación, estando a cargo básicamente de perpetuar el espíritu robusto iniciado por el primer tema con un tenor un poco más contenido. Es el tema más largo del álbum con su espacio de 12 ¼ minutos. El compás lento con el que se articula el primer jam despliega unas texturas oníricas para el motivo recurrente esgrimido por la banda; una vez pasada la barrera de los 7 minutos, un recurso cuasi-tribal a cargo de Mani da inicio al segundo jam, el cual va armando gradualmente un clímax bastante interesante, pletórico e intenso, aunque siempre usando una estrategia de contención. La segunda mitad del disco comienza con ‘Bo Diddley’, que es otro clásico inmortal de GURU GURU. El factor Hendrixiano vuelve a ser crucial, sosteniendo un vigor absorbente que gesta ecos de sí mismo dentro de una lógica de incendiaria psicodelia pesada. También hay espacio para algunos recursos vocales burlones. ‘Space Ship’ ocupa los últimos 11 minutos del disco, y tiene un comienzo realmente promisorio con estos efectos cósmicos de guitarra y sonidos de interferencias radiales. Un jam estratégicamente monótono y cortante emerge para evocar imágenes de maquinaria pesada dentro de la base orgánica de guitarra-bajo-batería, hasta que llega el momento de aterrizar en una sección aleatoria empapada de pura psicodelia desestructurada, muy al estilo de los PINK FLOYD de 1969-70. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, se va gestando un efectivo jam bien empapado de inquietos ornamentos tensamente cósmicos, pero no se trata de una aventura muy duradera. Con el arribo del minuto 9, la banda ha sucumbido totalmente al influjo de las musas de la desestructuración, en base al uso exhaustivo de cintas en reversa, lo cual impulsa un bloque sonoro envolvente y bizarro. En líneas generales, la propuesta exhibida en “Hinten” funciona como una manifestación de vitalidad renovada para GURU GURU con miras a llevar esta nueva conquista musical hacia el álbum siguiente, “KänGuru”, al que mucho consideran como el cénit fundamental de la primera etapa del grupo.


Känguru” (1972)

Este tercer disco “Känguru” muestra a un trío un poco menos denso y más interesado en explorar diversas facetas y cadencias del rock desde su óptica innegociablemente experimental. En este momento, el trío empieza a equilibrar ciertas afinidades con otras bandas igualmente inmersas en la lógica del jam como AGITATION FREE, AMON DÜÜL II y ASH RA TEMPEL. Lo notamos ya en el tema inicial ‘Oxymoron’, que tiene un sello irremediablemente bluesero en el jam básico marcado por el riff recurrente. Durante el desarrollo de la pieza, los solos de guitarra, los adornos de bajo y el entramado rítmico planteado y replanteado continuamente por el incansable Mani Neumeier dan buena cuenta del núcleo esencial de la banda, a medio camino entre el jazz-rock, la experimentación lisérgica del PINK FLOYD arcano y la psicodelia pesada de herencia Hendrixiana; mientras tanto, los momentáneos pasajes cantados le dan una impronta un poco burlona al asunto. Se trata de un apertura bastante atractiva, pero en realidad será más adelante cuando nos topemos más claramente con la intensidad propia de GURU GURU. Así pues, el siguiente tema, titulado ‘Immer Lustig’, comienza con un discurso y una marcha militar, la misma que pronto deriva en un blues-rock psicodélico bastante áspero. Su rotundo gancho hace que el abrupto paso a otra sección se sienta un tanto apresurado, pero ciertamente la sección que sigue tiene una vibración bastante magnética, con esa confluencia de swing a lo funk y psicodelia pesada que logra gestar un jam tan atractivo como envolvente. La guitarra de Genrich es el pilar decisivo para este jam con sus variantes de garra, incluyendo sus momentos de aparente escondite donde cede espacios a los instrumentos para que se empoderen dentro del centro nuclear de la pieza. Luego pasamos a una sección cósmica armada sobre guitarreos recortados (a lo psico-rockabilly) que terminan atravesados por capas de ecos lisérgicos. Lo cósmico se perpetúa y ahonda en una nueva sección donde una nueva serie de efectos se explaya sobre un sincopado esquema rítmico. El rock se hace presente con toda su fuerza en el jam semi-Zeppeliniano que emerge al minuto 12 ½, orquestando un dinamismo muy efectivo que llena el ambiente con genuina polenta: el fabuloso solo de guitarra supone una exquisita guinda en la cima de este volcánico y ecléctico pastel prog-psicodélico. La muy aguerrida vitalidad de estos últimos pasajes, aunque estuvo coqueteando con el desborde, en realidad, se mantuvo muy bien encuadrado dentro de su volcánica estructura de base.


‘Baby Cake Walk’ da inicio a la segunda mitad del disco recogiendo la vibración explosiva con la que había concluido el tema precedente, comenzando con un filudo jam pesado que fluye sólidamente a través de cadencias llamativas y un despliegue de pura urgencia rockera. Al llegar el quinto minuto, el trío gira hacia torrentes más etéreos, haciendo que la energía se recicle por otras vías de experimentación rockera en un breve interludio. Terminado dicho interludio, el grupo elabora un nuevo crescendo que comienza con una pauta rítmica marcadamente sincopada que termina produciendo una escalada hacia un frenesí patentemente pesado y sutilmente controlado, en camino hacia una coda entusiasta. ‘Ooga Booga’ comienza con un extrovertido manejo del compás en 5/4 en su prólogo, preparando el camino para una sección fusionesca en 6/8 de inspiración arábiga (incluyendo armazones de percusiones exóticas). El momentum rockero que sigue a continuación recoge esta ambientación y la transforma en un viaje intenso de múltiples solos de guitarra superpuestos en una exhibición de densa magia, firmemente apoyada sobre la bien cimentada base rítmica de Trepte y Neumeier. Nos atreveríamos a jurar que esta sección es la hora cumbre de GURU GURU por siempre jamás… en fin… La siguiente sección es menos sublime y más marchosa, con una incendiaria psicodelia funky que nos recuerda al último HENDRIX. Experimentando con ambientes más misteriosos, el tema cierra con un pasaje ceremonioso a medio tiempo que reitera la típica densidad esencial de la banda, cerrado por una coda cacofónica que empieza arquitectónicamente estructurada y concluye con un caos climático de tenor perturbador. Como dijimos más arriba, “Känguru” encarna la cima de creatividad rockera experimental e idiosincráticamente progresiva de GURU GURU, el disco con el que se cerró el importantísimo capítulo de su trío originario. No se puede establecer verdades absolutas de carácter científico en la experiencia estética, pero, en lo personal, coincidimos con la multitud de los coleccionistas melómanos que afirma que la serie de los tres primeros discos gestados por los Sres. Genrich, Trepte y Neumeier conforman la cima definitiva de GURU GURU.


¡¡GRACIAS POR LA MÚSICA, MAESTRO ULI (Constanza, 27 de setiembre de 1941 - Berlín, 21 de mayo de 2009)!!


Muestras de GURU GURU 1970-72.-
Next Time See You At The Dalai Lhama: https://www.youtube.com/watch?v=WgWmSdY343Y
UFO:  https://www.youtube.com/watch?v=_ob_zDJ3gD0 


[Lo expuesto en esta retrospectiva estuvo inspirado en tres reseñas originalmente publicadas en la página web La Caja De Música. Sus enlaces respectivos son https://www.dlsi.ua.es/~inesta/Prog/LCDM/Discos/guruguru_ufo.html
https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/guruguru_hinten.html y

Friday, May 22, 2009

El mundo bizarro de FLOR DE LOTO



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
Buenas, buenísimas noticias progresivas llegan de la mano del grupo peruano FLOR DE LOTO y su tercera placa de estudio “Mundos Bizarros”, toda una joya progresiva para este año 2009. Se trata también de la primera obra con la membresía del flautista Junior Pacora (el “nuevo miembro” desde el último tercio de 2007), “Mundos bizarros” muestra a un ensamble que perpetuamente va afinando su solidez interna tanto desde lo creativo como desde lo performativo. Parece mentira que esta robustez tan compacta que el grupo va conquistando con cada álbum vaya a contrapelo de las inconstancias que han tenido lugar hasta ahora en la posición del flautista dentro del encuadre instrumental de FLOR DE LOTO, pero ciertamente cabe decir que el rol que cumple Pacora está compactamente engranado dentro de esta rica maquinaria sonora. En cuanto a los más veteranos del grupo, todo sigue igual e incluso mejor que antes: Jorge Puccini sigue dejando constancia de su poderoso dinamismo y Alonso Herrera sigue exhibiendo su total entrega sobre su arsenal de guitarras eléctricas y acústicas, mientras que las intervenciones del bajistaAlejandro Jarrín empiezan a resaltarse mejor en la mezcla global.

La orientación multidimensional del repertorio de “Mundos Bizarros” pone en varios pasajes un especial énfasis en el pulido y reforzamiento de las aristas más concentradamente rockeras de la banda: de hecho, la secuencia de los tres primeros temas transcurre como un vendaval de incendiaria electricidad rockera suministrada con la sofisticación progresiva requerida para ocasiones como ésta. Los abstractos retazos etéreos que signan la breve ‘Intro’ abren cósmicamente el camino para el delirio exquisitamente agresivo de ‘La Fortaleza’, la cual a su vez se engarza con la primera pieza cantada del disco, ‘Volver a Nacer’, rotunda composición bien enmarcada bajo las coordenadas metal-prog con raigambres maidenescas sólidamente patentes. ‘Shamballa’ muy bien se hace eco de este despliegue de vigor y dinamismo pero esta vez atenuando deliberadamente el esquema sónico a fin de explotar más focalizadamente la vertiente exóticamente fusionesca de los sucesivos motivos, a través de sus variables rítmicas. Aquí y en ‘La Fortaleza’ hallamos los mejores solos de flauta traversa a cargo de Pacora, quien es capaz de crear texturas espectaculares y florituras casi imposibles. Los últimos ecos de ‘Shamballa’ se engarzan con los primeros sonidos de flauta y guitarra acústica de ‘Amnesia’, tema cantado donde FLOR DE LOTO Loto despliega su también importante faceta lírica, apoyada principalmente en el predominio de sonoridades acústicas y un evocativo talante romántico. El pasaje eléctrico que emerge durante la segunda mitad mayormente sirve para enfatizar la espiritualidad contenida en las letras. A contrapelo del título de esta canción específica, la siguiente pieza nos remite al recuerdo de uno de los temas más juguetones de “Madre Tierra”, ‘Danza Celta’: esta vez tenemos a ‘Danza Celta (Parte II)’, una nueva manifestación de la onda MAGO DE OZ, a la cual FLOR DE LOTO adeuda buena parte de sus inquietudes cosmopolitas célticas. En comparación, esta segunda ‘Danza Celta’ resulta más poderosa y con un manejo más afiatado de los arreglos finales.

Algo resaltante dentro del repertorio de este nuevo disco es la mayor presencia de Jarrín en el aspecto compositivo, revelándose como un creador de ideas muy poderosas – después de ‘Shamballa’ él nos regala ‘Habitante de un Mundo Imaginario’, una composición muy versátil que da buena cuenta de esa manera tan especial que tiene FLOR DE LOTO combinar IRON MAIDEN y JETHRO TULL con un ingenioso equilibrio entre la fusión y el prog metal, exhibiendo además unas simpáticas cadencias exóticas en el camino. Este punto álgido del disco viene acompañado poco después de otro culmen, ‘Atlantis’, compuesto por Herrera. ‘Atlantis’ es otro favorito personal de “Mundos Bizarros”, siendo así que desarrolla una polenta tan colorida como arrolladora a través de su motivo central en clave céltico-metalera. Mientras que el preciso lirismo de la flauta de Pacora y el dinamismo típico de Herrera constituyen las claves centrales de la pieza, las multivalentes líneas de bajo (alternando lo heavy, lo psicodélico y lo funky) y la soltura impecable de Puccini completan el cuadro sonoro a las mil maravillas. Una mención especial va para el grisáceo interludio psicodélico, el cual aporta un interesante momento de nebulosidad en medio de los predominantes destellos. Alternando con estos momentos patentemente explícitos de disco tenemos otros momentos más intimistas, pautados por Herrera. Uno de ellos lo constituye ‘Nubes Oscuras’, la más larga de las tres canciones acústicas que forman parte de “Mundos Bizarros”: tras un etéreo preludio andino marcado por delicados pasajes de flauta, el cuerpo central se manifiesta bajo un esquema propio de la trova latinoamericana, debidamente sazonado con cadencias fusionescas. ‘Noche Azul’ tiene un desarrollo menos expansivo en aras de enfatizar más concienzudamente el espíritu reflexivo que está operando. Personalmente, hubiera preferido que esta canción se hubiese beneficiado de una elaboración mas extendida de su hermosa coda… pero así son las cosas. ‘La Puerta Dorada’ despliega una conexión con la vertiente telúricamente andina que había contado con un espacio tan grande en “Madre Tierra”: ‘La Puerta Dorada’ exhibe ese colorido potente que ya se nos hace deliciosamente típico de FLOR DE LOTO. El disco cierra con el tema homónimo, que es toda una suite de 11 ½ minutos de duración. Los motivos van oscilando fluidamente entre pasajes cálidos de predominancia acústica y otros más pletóricamente pesados, estableciendo una bien definida claridad melódica a través de estas variantes: la estrategia de fusión mezclada con rock pesado sigue generando muy buenos réditos a la banda, y en ‘Mundos Bizarros’ le permiten explorar unas potencialidades épicas hasta ahora insólitas. Los aires de MAIDEN, TULL y SOLARIS se despliegan de manera efectiva sin caer en redundancias triviales en ningún momento. Con esta mini-suite concluye esplendorosamente “Mundos Bizarros”, bueno, si descontamos la versión editada de ‘Nubes Oscuras’ que aparece como bonus.

En fin, “Mundos Bizarros” significa para FLOR DE LOTO un nuevo afianzamiento de su propuesta musical, logrando renovarse significativamente a la par que recalca su propia voz dentro la escena progresiva local/regional/internacional.

Saturday, May 16, 2009

GARGAMEL asciende con "Descending", gran obra prog para el año 2009

HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
Siguiendo con nuestra exploración de los aportes recientes que varios grupos están dando al género progresivo con sus discos de 2009, nos topamos ahora con el ensamble noruego GARGAMEL, que para su segunda obra fonográfica “Descending” pasa a ser un cuarteto después de haber sido un quinteto para su disco debut oficial “Watch For the Umbles”.

‘Descending’, el tema homónimo, ocupa los casi primeros 10 minutos del álbum, focalizándose en climas un tanto cáusticos, al modo de un AREKNAMÉS menos endurecido mezclado con el ANEKDOTEN post-“From Within” y el esquema cósmico de METROGNOME. Los viajes instrumentales que se destacan entre los pasajes cantados no son excesivamente complejos pero sí logran edificar una intensa arquitectura neurótica que bebe tanto del VDGG etapa 75-76 como del space-rock y, en menor medida, del stoner. Con la segunda pieza del álbum, la gente de GARGAMEL empieza a soltarse un poco más en sus inquietas búsquedas de sofisticación progresiva: ‘Prevail’, que dura casi 14 minutos, supone un clímax de colorido e intensidad. El tema comienza con un efecto de ventisca psicodélica antes de que el ensamble entre en un robusto despliegue sonoro que me hace recordar a GNIDROLOG en su faceta más agresiva, aunque GARGAMEL lleva esta orientación hacia quiebres un poco más tétricos.
En algún momento, este clima grisáceo al modo de una pesadilla atenuada se traslada hacia atmósferas menos explícitas cuando una procesión liderada por la flauta recrea un aura misteriosa. Con la inclusión de un interludio en clave jazz-rock y el tránsito hacia las siguientes secciones cantadas, ola cosa se pone a tono con la herencia vandergraffiana (una vez más). Poco antes de llegar al noveno minuto y medio, emerge un estupendo clímax semi-cacofónico que, a su vez, desemboca en un épico pasaje cantado en clave de blues progresivo. La incorporación de un solo de trompeta aporta un colorido llamativo al asunto, aunque la mayor responsabilidad de eso está en las calculadamente opresivas cortinas de teclado que se hacen notar sin apelación alguna. ‘Trap’ es la pieza menos larga del disco: comenzando con una cadencia casi tribal en 15/8, la sección intermedia instrumental vira hacia un compás lento antes de que la segunda parte cantada se concentre en una alternancia de psicodelia beat y lánguida solemnidad progresiva.

Los últimos 17 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Labyrinth’, tema que supone un verídico cénit para el disco. Las ceremoniosamente vibrantes cortinas de mellotron y theremin resultan familiares para cualquier melómano familiarizado con el estándar escandinavo, así como el puntilloso esquema rítmico de claras referencias space-rock que completa esta excelente obertura. La primera parte cantada se decanta por un enojo contenido, con un Tom Uglebakken que parece emular a un híbrido de Bowie y Lou Reed. A partir del quinto minuto, el grupo extiende sus pasiones psicodélicas a través de una extensa sección aleatoria que resucita al PINK FLOYD etapa 68-70 y al krautrock en una contundente comunión cósmica. El solo de saxo que se desarrolla desde el minuto 9 abre poco a poco las puertas hacia el proceso instrumental más violento del disco, donde lo cósmico se alía con sonoridades heavy prog y jazz-rock – es como si GARGAMEL quisiera hacer un simultáneo homenaje a KING CRIMSON, EAST OF EDEN y HAWKWIND. Esta explosiva orgía sonora mantiene un sólido nivel de incandescencia que reposa consistentemente en la laboro percusiva de Morten Tornes, así como en los metaleros efluvios que Arne Ton extrae de sus bases y solos de Hammond. El epílogo cantado nos devuelve a un lánguido tempo de ¾, a su vez arrastrando convincentemente el delirio psicodélico que se había estado armando – el añadido del mellotron resulta crucial a la hora de explotar totalmente la efectividad de este epílogo, lo cual redunda en el tipo de broche que debe cerrar “Descending”. Este final tan redondo simboliza muy bien el nivel de musculatura sonora que GARGAMEL ha elaborado en su propio proceso de maduración, ahora manifiesto en este segundo trabajo de estudio. ¡¡Escucha recomendada!!

Monday, May 11, 2009

RETSAM SURIV y su exégesis progresiva



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN , LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Con la presente les quisiera hablar de RETSAM SURIV, banda argentina que ya lleva unos cuantos años en la escena progresiva creando música potente y bien definida melódicamente desde su reducto de La Plata. Recién en esta primera mitad del año 2009, después de pasar por algunos cambios de formación, RETSAM SURIV ha podido publicar su obra fonográfica debut a través del sello mexicano Luna Negra: el disco se titula “Exégesys”, y realmente promete ser uno de los ítems progresivos sudamericanos más llamativos del año.

‘Estigma’ da inicio al disco con unos climas espaciales de teclado que se hacen muy floydianos a través de los filtros de AYREON y JORDAN RUDESS; al empalmarse el ensamble, pasamos a una bien amalgamada sonoridad que combina el prog clásico (YES, GENESIS, PINK FLOYD) con elementos más modernos trasladados del neo de vertiente pesada (ARENA) y el prog metal (DREAM THEATER).

La inclusión de algunos momentos específicos de corte jazzero funcionan como un simpático adorno ocasiona, pero más relevante es el majestuoso giro melódico que la pieza adquiere poco antes de llegar al cuarto minuto y medio, el cual conduce finalmente a un muy atractivo cierre del tema. La primera pieza cantada es ‘Lombardía’, y comienza con unos aires floydianos muy similares a los de la primera canción – una vez que llegamos al núcleo de la canción y nos familiarizamos con su desarrollo que lleva un total de 10 ½ minutos, advertimos que este nuevo viaje progresivo tiene un acento ceremonioso más marcado.

El interludio que se desarrolla entre los minutos 7 y 8 destaca por sus etéreas orquestaciones de teclado que emergen entre la robusta labor del baterista y los precisos riffs de guitarra. El final conduce a un clímax efectivo. La pieza homónima sigue a continuación, enarbolando una polenta muy dinámica desde el mismísimo inicio: la labor del teclista exhibe un híbrido entre WAKEMAN y RUDESS en los solos y atmósferas, mientras que la guitarra se maneja muy bien en su registro pesado sin renunciar para nada a la sensibilidad melódica, la cual es bien llevada por la desfachatada pericia técnica de Federico di Santi. A poco de pasados los 3 minutos, la pieza vira dramáticamente hacia un interludio de piano que inadvertidamente anuncia un homenaje al ragtime, el cual a su vez cede el sitio a un hermoso pasaje lírico en clave ensoñadora. Este mismo pasaje cimienta el paso a un pasaje moderadamente pomposo que se engarza a la perfección con el breve reprise que sirve de coda. ‘Recuerdos de Traición’ es básicamente una semi-power ballad con un interludio más veloz que funciona para acrecentar la emoción del momento hacia un clímax momentáneo. ‘Lluvia de Estrellas’, con una base de voz y piano que ocupa casi exclusivamente la mayor parte de la canción, es una serenata compuesta por la vocalista Vilma del Giorgio en memoria de FREDDIE MERCURY.

En ‘Triste Final’, RETSAM SURIV comienza arrojándose de cabeza a la piscina del rock duro “progresivizado” de una manera afín a la de ENTRANCE. Los momentos menos exaltados aportan caminos de variedad dentro del desarrollo temático de la pieza, y de este modo ella evoluciona hacia una parte más sinfónica que contiene un aura bombástica bien definida. Pero si hablamos de algo bombástico, el instrumental que sigue a continuación y que responde al título de ‘Bajo Tu Dominio’ exhibe una dosis exigente de musicalidad, un pico de explosividad progresiva dentro del álbum. ‘Reflejo’, con sus casi 13 minutos de duración, es el tema más prolongado del disco. Los motivos transcurren fluidamente en la sucesión de pasajes pomposos y relajados: yo destaco especialmente el pasaje etéreo que se desarrolla entre los minutos 7 y 9, así como el claroscuro pasaje que le sigue donde el grupo combina un sinfonismo límpido con aires un tanto góticos. Los últimos 9 minutos del disco están ocupados por ‘Ósmosis’, una pieza consistentemente robusta que sigue explorando la faceta más ampulosa del grupo. En cierto modo, se puede describir como un encuentro entre ‘Estigma’ y ‘Bajo Tu Dominio’ con una recepción de los quiebres eclécticos que ya se habían mostrad fehacientemente en ‘Reflejo’; también es posible que aquí hallemos los mejores solos de sintetizador de todo el disco – es un buen final para “Exégesys”.

En el blog que el grupo tiene en Myspace (www.myspace.com/retsamsuriv) se puede escuchar buena parte del mejor material de RETSAM SURIV.

Se puede ver al grupo en acción en los siguientes tubitos:
‘Siento’: http://www.youtube.com/watch?v=xtjLRoUUFwI

‘Exégesys’: http://www.youtube.com/watch?v=P6zOS6qEwas

‘Lombardía’: http://www.youtube.com/watch?v=FkUu-RyRED8 (con invitados en vientos y coros)


Aquí me despido hasta una nueva ocasión.

Friday, May 01, 2009

Cheer Accident - Fear Draws Misfortune



Humanizing the Distance (menos vientos y vocales)
Si este no es uno de los top 5 albumes del 2009, este año seguramente tendria que ser fuera de serie. Fear Draws Misfortune es un album muy maduro, fruto de mas de 20 años de experimentar practicamente todas las formas musicales del siglo 20.

La música del legendario grupo de Thymme Jones nos impresiona cual criatura exuberante, deslumbrante de creatividad. Luego de varios trabajos avant /experimentales anteriores, del cual destacan el muy eclectico "Introducing Lemon" y "Babies shouldn't Smoke", Cheer Accident nos zambulle en un océano convulsionado que fluye entre la continuidad sin fisuras, olas grávidas de prog-jazz, guitarra de espasmos volcánicos, coros etereos y percusión en metricas muy irregulares. Es ciertamente un organismo de RIO, visible por que aun conserva las formas de la escena de Chicago '90, dispuestas en una escala cuadriculada que va del noise-rock hasta el math rock hasta el avant, que recorre el espectro desde el extremo refrescante hasta el mas opresivo, del típico fade-in de la batería, los riffs atonales de guitarra, y las trompetas, hasta la secuencia melodiosa al piano.

Cheer-Accident es una banda progresiva experimental del Chicago underground, con 16 albumes a la fecha, conocida por muchos por sus gestos surrealistas y dadaistas, por su desviación ocasional hacia lo zappanesco y lo lúdico, en permanente búsqueda de la chispa de originalidad que atrape al escucha para siempre. “Fear Draws Misfortune”, primero en el sello Cuneiform, es un discazo progresivo, que trabaja en multiples niveles y estratos, mas denso y mas detallado que The Mars Volta, pero mucho mas facil de escuchar gracias a progresiones que si funcionan y mejores vocalizaciones.

Los miembros son Thymme en la bacteria y teclados, Jeff Libersher en la guitarra, y el fabuloso bajista Alex Perkolup, quienes son acompañados por una orquesta de amigos del American underground de avant/rock/jazz/clasica, incluyendo a Carla Kihlstedt de Sleepytime Gorilla Museum en violin y coros.

El album abre con “Sun Dies”, enfrentandonos con un rechinido, dando paso a un ritmo angular Crimsoniano que nos lleva a una modulante atmósfera de cabaret entre guitarra rispida, trompetas languidas, batería en tiempos irregulares y coros extraños. Siguen casi seis minutos de vibrante vorágine instrumental, el ritmo galopa como una mula con la pata rota, atropellado y amenazante, mientras unas voces femeninas en sincronizada armonía al estilo de Koenjihyakkei nos subliman con texturas de candencias Zeuhl, que dan paso al suave elixir nostalgico de trompetas y toques de violin para luego explotar en ritmos de bajo y bataca en persecucion continua apoyandose en notas progresivas de un teclado hasta desembocar en un remanso de luz y brillo multicolor al son de la marimba que gradualmente acalla los lamentos que repiten sin parar "dies, dies...dies...dies"..

Luego sigue “Mescalito” (1:06), nombre que esconde el secreto del Peyote, una corta pero brillante composición al bajo de Alex Perkolup, intercalando ritmos de alta complejidad con un intenso Thymme al piano y marimba en magnifica ejecución.

"And Then You Realize" (1:31) suena, se podria decir, como el soundtrack para una pelicula de accion, el piano en persecucion con bataca y bajos a maxima velocidad.

La expresionista "Blue Cheadle" (5:47) contrapone una guitarra de sonoracion angular a ritmo funky del bajo en repetida secuencia y a un piano keithjarretiano que se acompaña de progresiones ascendentes del bajo para terminar con cuerdas de violin de tintes atonales. Despues de todo esto, casi siempre llegan a ese misterioso lugar donde se oyen los drones y las baterias en suave retemblar.

"Disenchantment" (3:42) es un largo drone con la bataca todavia en el ritmo de su predecesora "Blue Cheadle", interrumpida con explosiones atinadas de noise-rock y melodias de organos de aire en contrapunto con voces angelicales sobre piano y bajo en emocionante persecucion.

El pastiche Dada hace eco en "The Carnal, Garish City” (4:17), una compleja composicion con trompetas y cellos en tono de jazz, la bataca funky, coros y un saxo, sobrepuesta la angelical voz femenina de Marketa Fajrajzlova casi recitandonos en una lengua este-europea.

“Humanizing the Distance” (6:54) es el remolino de nuevos conocimientos obtenidos gracias a la multiplicación de la combinación. El trombon de Mike Haggedorn y el saxo de Doug Abram se enamoran de la voz de Lauta Boton y entrelazan con la expresiva guitarra de Jeff, la bataca irregular de Thymme y un excelente trabajo de Alex Perkolub al bajo, una suculenta melodia de largo alcance, en mi opinion junto con "Your Weak Heart" los mejores ejemplos de la progresividad avant-garde de Cheer Accident.

En “According to the Spiral” (2:48) las progresiones ludicas de piano oscilan a través de un prisma rítmico cuadrangular y crean por la fusión con una flauta (Beth Yates) que perfila, un espacio figurativo de dinamicas luces y sombras asomandose juguetonas entre las intersecciones de planos arquitectónicos.


According to the Spiral

En la surrealista "Your Weak Heart” 9:41), despues de una suave balada en voz de Thymme, logran configurar tensos y paranoicos pasajes minimalistas, sonámbulos y melódicos, melancólicos o trágicos y ocasionalmente atonales, entrelazados con inagotable imaginación. Patrón mnemotécnico-sónico (bajos de piano y viola catatonicos, batería, sintetizadores, guitarras, instrumentos de viento) en progresión infinita parecen partículas en un remolino de liquidos que gira y cae con beligerante urgencia hasta el fondo de una pintura de Dalí.

Crear música asi es la aspiración de muchos, la nostalgia vista a través de la lente empírica y absurda del inconsciente, donde las fantasías y abstracciones piden prestado a las traumáticas y exuberantes miniaturas sónicas del cubismo.

Un album que nos quita el aliento, Fear Draws Misfortune es un trabajo esencial para quienes quieran saber hasta donde puede llegar el math-rock o al avant progresivo de finales de década.

Friday, March 27, 2009

PETER GABRIEL en Lima - 20 de marzo



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Tengo ahora el enorme agrado de reseñar para todos ustedes el extraordinario concierto que PETER GABRIEL ofreció, acompañado de su banda de apoyo, la noche del 20 de marzo en Lima, más precisamente, en la Explanada del Estadio Monumental (distrito de Ate). Este evento resultó una tremenda ocasión de música espectacular, excelentes despliegues visuales, vigor y emotividad conjugados en un ambiente de comunión entre artista y público. El aura de GABRIEL es de por sí algo innegable, y él sabe valerse de su carisma y sensibilidad tan propia para crear puentes de conexión con su público, siendo así que además su propio repertorio histórico tiene grandes niveles de eclecticismo e ingenio como para cautivar a cualquier público que tenga ante sí: esa noche del 20 de marzo el público peruano pudo constatar empíricamente que la reputación de GABRIEL como creador e intérprete estaba justificada con creces. En esto de tender puentes con el respetable también ayudó su manejo de textos en nuestro idioma para exponer los significados de varias canciones, textos que él pudo leer con aceptable soltura.

Encargado no solo de cantar su material, sino también de los teclados en varios pasajes del concierto, el héroe de la noche estuvo acompañado de un sexteto de apoyo compuesto por Tony Levin (bajo, stick, contrabajo eléctrico y coros), David Rhodes (guitarra eléctrica, efectos, percusión y coros), Richard Evans (guitarras eléctrica y acústica, mandolina, percusión y gaita eléctrica), Melanie Gabriel (coros, percusión y samplers), Angie Pollock (teclados y coros) y Ged Lynch (batería y percusión).
Rhodes y Levin son colaboradores de larga data – Levin llega tan lejos en el tiempo como el mismísimo disco debut del Maestro, y dando muestras de que es un público conocedor, el respetable limeño le proveyó de los más intensos y largos aplausos a la hora de presentar a la banda. También es verdad que GABRIEL no puede con su orgullo de padre y artista ante su hija Melanie (quien incluso se hizo cargo del canto principal en la balada acústica ‘Mother of Violence’, gema olvidada del “2”), presentándola en más de una ocasión. Pero más allá de la ágil solvencia de Levin y la fineza de Rhodes, también cabe destacar la firmeza con que Pollock cumplía con su relevante labor en las teclas y la robustez pletórica que Lynch generaba desde su asiento tras los tambores de su batería. Cada componente del ensamble instrumental estaba en su sitio adecuado, sin por ello dejar de hacerse notar a fin de que el colorido del repertorio saliera a relucir tanto en los pasajes más texturiales como en los más enérgicos.

Y bueno, el ambiente estuvo servido desde el inicio, anunciado con una pista de “Passion” (esa estupenda banda sonora que GABRIEL ideó para la película de Martin Scorsese “La Última Tentación de Cristo”), para luego engarzarse con la secuencia sintetizada de ‘Rhythm of the Heat’. Es un rescate de gran altura retomar esta pieza para iniciar un concierto, pues su pulsación neurótica y su intensidad telúrica dan la sensación de que hay algo misterioso que está dejando de ocultarse para mostrarse en toda su magia. La fuerza del clímax de esta canción fue debidamente seguida por ‘On the Air’, pura exhibición de polenta donde lo exquisito y lo potente se conjugan en una sola fuente sonora: primeros lucimientos de Levin haciendo un breve solo de bajo con un sonido distorsionado. ‘Intruder’ aumenta la sensación de inquietud y neurosis instalada por las dos primeras piezas: no es tan frenética pero sin duda es capaz de motivar auténtica excitación melómana con esos ambientes tan oscuros plasmados sobre el esquema rítmico tribal instalado por el baterista. No me esperaba que la última línea “I am intruder” fuera gritada de esa manera, pero ciertamente GABRIEL logró con ese sencillo gesto redondear la idea. La excitación sigue pero esta vez en una clave más amable y pegadiza: ‘Steam’ nos trae parte de lo mejor de GABRIEL en su faceta popera, siendo como es amante del funky y del R’n’B, y gustando como gusta de revestir a su faceta más ligera con ornamentos preciosistas. Es fácil para muchos críticos especializados describir a este tema como ‘Sledgehammer no. 2’, pero en lo personal me parece una canción mejor armada, pues la labor de las guitarras y los arreglos de metales tienen una mayor dosis de expresividad. Siguiendo con el álbum “Us”, GABRIEL ofreció a continuación una de las canciones más sentimentales del mismo – ‘Blood of Eden’, canción auténticamente arquetípica del GABRIEL intimista post-“4”, la cual fue ejecutada con nervio y buen gusto. Menciones especiales van para los llamativos despliegues visuales relativos a estas dos canciones.

El filo rockero regresa con dos canciones del “3”: ‘Games Without Frontiers’ y ‘No Self Control’, ambos beneficiándose de la sonoridad llena aportada por el ensamble instrumental. En su momento, estos temas encarnaron (junto con ‘Intruder’ y ‘Biko’) el surgimiento de la marca musical PETER GABRIEL, y ahora cuentan con armazones particularmente coloridos que les permiten envejecer bien en el nuevo milenio, 28 años después de sus primeros registros. Tal como señalé anteriormente, Melanie Gabriel asumió el rol de cantante solista para ‘Mother of Violence’, canción que supuso un momento de respiro en medio del implacable despliegue de energía que estaba teniendo lugar. Y vaya si no era necesario este momento de respiro, pues cuando el Maestro volvió al escenario, fue el turno de ‘Darkness’. Esta canción volvió a explotar las potencialidades más neuróticas del evento, y justamente su esquema, donde se contrastan abiertamente los pasajes extrovertidos e introvertidos, le permitía transmitir el desasosiego e inquietud inherentes al terror a la oscuridad. El juego de luces arreglado para esta canción estaba milimétricamente ajustado al ambiente de esta canción. ‘The Tower That Ate People’ enfatizó el nivel de energía que el evento había alcanzado en ese momento, claro que esta gema de “Ovo” tiene menos de la grisácea densidad de ‘Darkness’ y tiene raíces más fuertes en el pop-rock étnico que GABRIEL casi ha patentado desde mediados de los 80s. ‘San Jacinto’… bueno, ¡¡‘San Jacinto’ fue el cénit de la noche!! La integración tan fluida entre canción, imagen y atmósfera fue brutal, creando un ensueño viviente sobre el escenario que me hipnotizó hasta el punto de casi hacerme creer que estaba soñando lo que estaba viendo. El ensamble elaboró magistralmente el contenido crescendo que conforma el cuerpo central de la pieza, con un GABRIEL que logró una de sus mejores actuaciones de la velada. La coda redondeó la idea con una magia inapelable: el público reaccionó bien al juego de luces dirigido por el Maestro.

‘Down to Earth’ y ‘Solsbury Hill’, cada uno a su manera, trajo un poco de calidez al asunto: ‘Down to Earth’, canción muy popular por lo de la película “Wall-E”, aportó ese candor pop-fusionesco en compás de 6/4 que lo hace contagioso sin mayores aspavientos; ‘Solsbury Hill’ es ya todo un himno a la vida rural y a empezar de nuevo, una canción que nunca envejece. ‘Secret World’ y ‘Sledgehammer’ se pusieron sobre los hombros el entusiasmo que ‘Solsbury Hill’ había encendido en el público. ‘Secret World’ es una canción típica del GABRIEL que se consagró en la escena pop de la segunda mitad de los 80s y primera de los 90s: esta canción portadora de un romanticismo optimista cala hondo como manifestación especial del sonido GABRIEL. Justamente la marchosa y señera ‘Sledgehammer’ fue la pieza que inició el ascenso por la escalera de la fama, y fue recibido por el público como todo hit lo merece: el tarareo de las armonías iniciales de metales al compás de Levin y Lynch auguraba un nuevo momento de fiesta en el respetable. Pero aún quedaban más momentos de intensidad emocional en reserva: ‘Signal to Noise’ encarna un pico de conmoción espiritual dentro de “Up”, e hizo lo propio en su aparición dentro del repertorio de la noche. A través del sencillo esquema armónico que completa el esquema compositivo de ‘Signal to Noise’, el mayor punche de la pieza está en las densas atmósferas que se van desarrollando en el camino, entre celebratorias y nostálgicas. El espíritu del difunto genial cantante paquistaní Nusrat Fateh Ali Khan fue reavivado a través del recurso del sampleo, mezclado con el canto afanoso de Melanie (aunque ciertamente no fue su mejor momento en la noche, pues ella se vio fácilmente sobrepasada por el canto inmortal de Nusrat). La fuga paulatina de cada miembro del ensamble a medida que se aproximaba la conclusión del tema era un anuncio de que el fin ya se estaba sintiendo en el aire, tras 2 horas de concierto – el primer verdadero conato de despedida llega con ese hermoso himno romántico que es ‘In Your Eyes’, todo un canto de redención y rendición al amor. Esta canción tiene suficiente “personalidad propia” como para hechizar de entrada con esa cadencia rítmica tan típicamente afro-latina y esos acordes básicos de piano. El breve solo de teclado a cargo de Pollock estuvo espectacular, aportando salero a la extensión improvisada. Siguiendo con los climas cálidos de “So”, ‘Red Rain’, otro clásico infaltable de GABRIEL, siguió aportando en esta atmósfera de despedida un motivo para seguir gozando con esos ritmos contagiosos y esas texturas envolventes tan bien dadas a transmitir melancolía en un clima de buena onda. Tras la despedida de rigor (chiste incluido con el septeto haciendo la reverencia de espaldas al público), GABRIEL retornó con Levin (al contrabajo) para tocar la intimista ‘Father, Son’, posiblemente el momento más inmediatamente vulnerable de la noche. Una vez terminada esta mirada hacia el ámbito interior del amor familiar, el grupo completo regresó al escenario para que GABRIEL abordara una mirada final hacia el entorno mundial. ‘Biko’, canción emblemática del mejor rock comprometido, cerró la noche con un esplendor bien llevado: los colores de la gaita eléctrica y el esquema percusivo armaron la excelsa arquitectura global de la pieza, mientras parte del público fervientemente acompañaba al Maestro en su canto. Teniendo en cuenta que el Perú es un país particularmente sensible a la cuestión de los derechos humanos, la inestabilidad institucional, el terrorismo y el abuso de poder, ‘Biko’ es una canción que se presta mucho a ser significativa más allá de su temática específicamente sudafricana.

El repertorio del concierto fue como sigue.-

1) Rhythm of the Heat
2) On the Air
3) Intruder
4) Steam
5) Blood of Eden
6) Games Without Frontiers
7) No Self Control
8) Mother of Violence
9) Darkness
10) The Tower That Ate People
11) San Jacinto
12) Down to Earth
13) Solsbury Hill
14) Secret World
15) Sledgehammer
16) Signal to Noise
17) In Your Eyes
18) Red Rain
19) Father, Son
20) Biko


Bueno, como nota anecdótica, señalo la actuación del grupo telonero THE BLACK SWAN EFFECT, presentado por el mismo GABRIEL antes de su propia actuación. No era un grupo muy llamativo ni tampoco muy original, patentemente enmarcado en la onda “Indie” y sin asumir demasiados riesgos dentro de sus bien definidos parámetros,… mejor lo dejamos ahí.

Siguiendo con PETER GABRIEL, cabe señalar que él hizo algunas variantes en el repertorio durante su periplo sudamericano: por ejemplo, ‘Father, Son’ no fue ejecutado en Caracas; en Argentina, GABRIEL añadió ‘Big Time’; en Chile, GABRIEL disfrutó del apoyo musical de parte del ensamble Inti Illimani para interpretar ‘Wallflower’. Fue un gusto ver a PETER GABRIEL, uno de mis máximos héroes musicales, tan cercano a la sesentena y en tan buena forma, tanto creativa como performativamente. Este repertorio que incluye tantos temas de sus primeros cuatro álbumes (presencia decreciente para sus giras de “Us” y “Up”) tuvo algo de nostalgia, pero mucho más de revitalización. Fue uno de los mejores espectáculos musicales jamás dados en el ambiente limeño.

Me despido con los siguientes tubitos tomados de este evento que acabo de reseñar.-
Steam: http://www.youtube.com/watch?v=VoICWjhW-yA
Solsbury Hill:
http://www.youtube.com/watch?v=S1cgijlf7xM
Sledgehammer:
http://www.youtube.com/watch?v=bUXkIu5LLMM
In Your Eyes:
http://www.youtube.com/watch?v=nTErXgE5rE4
Red Rain:
http://www.youtube.com/watch?v=vIafpYi1IBM
Biko:
http://www.youtube.com/watch?v=vwZ2dgeLiXY