Tuesday, January 06, 2015

PULSAR – el polen más exquisito de la primera hornada progresiva francesa


HOLA, AMIGO DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy abordamos una labor de arqueología progresiva dentro de la escena francesa para redescubrir y celebrar los primeros tres álbumes de PULSAR, uno de los máximos exponentes del rock progresivo de ayer y hoy en el país galo, cuya trilogía inicial de “Pollen”, “The Strands Of The Future” y “Halloween”, publicada entre inicios del 1975 y fines del 1977. Esta banda originaria de Lyon es hasta el día de hoy una de las figuras más veneradas del área francesa de la historia del rock progresivo por coleccionistas de todo el mundo y todas las edades; confesamos que es nuestra banda francesa favorita de todos los tiempos, pero bueno, eso ya es asunto de gustos personales. La prehistoria de PULSAR comienza en 1966 cuando el guitarrista Gilbert Gandil, el bajista Jacques Roman (también experto en teclados y guitarra, pero por ahora, solo bajista) y el baterista Victor Bosch se asocian para formar SOUL EXPERIENCE, haciendo versiones de R’n’B y rock duro; para 1968, con la entrada de un bajista y el paso de Roman a los teclados, la banda se rebautiza como FREE SOUND y empieza a hacer versiones de rock psicodélico y progresivo, haciendo versiones de PINK FLOYD, SOFT MACHINE y THE NICE. Ver una actuación de PINK FLOYD en Lyon en 1969 es toda una experiencia de aprendizaje para la banda, que por entonces tiene como bajista al hermano de Roman Philippe, el mismo que pasó un par de año en el Liceo estudiando guitarra clásica. El primer concierto importante de FREE SOUND tuvo lugar como telonero de FAMILY, tocando frente a 5,000 personas: el repertorio de la banda no solo incluía versiones de grupos británicos sino ya un par de composiciones propias. Antes de que terminara el año 1971, el grupo se rebautizó definitivamente como PULSAR y empezó a codearse con más gente grande la avanzada rockera nacional mientras aumentaba su repertorio propio, focalizado en una óptica space-rockera del género progresivo con elementos añadidos de sinfonismo. En 1974 aparece Roland Richard para aportar sus dotes a la flauta y los sintetizadores al grupo, completando así su formato de quinteto clásico con Gandil [guitarras eléctricas y acústicas de 6 y 12 cuerdas, canto], Jacques Roman [órgano, piano, sintetizadores, mellotrón], su hermano Philippe [bajo, canto] y Victor Bosh [batería, percusión].


“Pollen”, el disco debut de PULSAR, fue el primer disco de un grupo de rock francés publicado por un sello británico, a la sazón, Kingdom Records, sello que publicaba a CARAVAN y KHAN: grabado en noviembre y diciembre del 1974, salió a la venta en enero del 1975 y les hizo automáticamente acreedores del apodo de “PINK FLOYD francés”, un apodo que puede servir para indicar algunos rasgos precisos de su música pero que no se debe tampoco tomar al pie de la letra. El estilo de PULSAR poseía ya unos matices muy propios, enraizados evidentemente en el espíritu francés que les hacía tener cierto parentesco estilístico con CARPE DIEM y ATOLL. A pesar de no contar con la magistral delicadeza exhibida que habrá de llenar de especial dinamismo a sus obras maestras próximas, el hecho es que “Pollen” resulta un disco bastante efectivo y coherente dentro de su propuesta: los arreglos de las composiciones no sufren el mismo desnivel de fineza del que adolecen los discos debut de otras bandas importantes del progresivo, pero definitivamente la ingeniería de sonido todavía se siente muy rústica en las secciones más relajadas del disco. La pieza que da nombre a la banda abre el disco irrumpiendo como un vuelo astral pletórico de pasión, con una constante pulsación que queda eficazmente condensada en la sencilla armazón temática desplegada en tres minutos clavados. Acto seguido, ‘Apaisement’ apela a una alternativa a la expansión mental, la de la de la retrospección. En esta pieza tan particularmente lánguida, el canto de Philippe Roman y la amalgama de las cortinas de teclado portan la patente huella de la melancolía, una melancolía que emana desde la dejadez que asume una especie de fatalidad inevitable; cuando surgen los efluvios de flauta, dicha melancolía asume matices coloridos envolventes. Luego sigue una de las piezas más complejas del disco, ‘Puzzle / Omen’: ésta comienza con una fanfarria progresiva liderada por la potente guitarra de Gandil, majestuosa y cósmica, seguida luego por un motivo en 5/4 donde la cadencia jazzera entra por el lado de la sección rítmica; los coloridos vertidos por los teclados, la guitarra y la flauta terminan aterrizando en una sección lenta y ceremoniosa, apropiada para que la invitada Carmel Williams enuncie la profecía del título; una vez concluida esta sección, el tema termina con un reprise de la fanfarria inicial elaborado a plena furia.

 

La segunda mitad del disco, que es donde se concentra el aura más enigmática del mismo, comienza con ‘Le Cheval de Syllogie’, una pieza marcada por una ambientación misteriosa y sombría que explota con intensa energía la esencial tendencia cósmica del grupo. Esta ambientación queda realzada por la distorsión de la recitación, la cual suena como un híbrido entre un robot y un brujo alucinado. La pieza homónima con la que termina el disco es también la más larga, con sus 13 minutos de duración. Se trata de una hermosa balada progresiva extensa, deudora en buena parte de la ambientación nostálgica de ‘Apaisement’, provista del mismo romanticismo austero e introspectivo. Debido a la particular extensión del tema, el grupo se hace cargo de usar efectivos ornamentos de sintetizador, flauta y guitarra líder de tal manera que conserven la línea de la pieza sin hacerlo anodino y, efectivamente, la banda logra conservar la atención del oyente de una manera sutil, y a la vez, imponente. Las labores de Roman y Richard resultan vitales para concretizar la etérea grandiosidad de ‘Pollen’, no exenta de cierta grandiosidad. El final de efectos sintetizados que emulan golpes de olas sobre rocas es una oportuna extensión del carácter contemplativo de esta canción, y definitivamente, un cierre excelente para un muy buen disco. Cabe señalar que algunas letras del material de PULSAR estaban a cargo del académico François Artaud, amigo de la banda, pero otras estaban a cargo de Philippe Roman, quien lograba con esto aumentar el impacto de sus recursos de creatividad para la visión artística del grupo.


Yendo ahora a “The Strands Of The Future”, hay que empezar afirmando que es uno de los discos más macizos y fascinantes que el progresivo francés haya aportado jamás para enriquecer el género a través de su historia y su expansión mundial. La promesa brillante y excitante que PULSAR había concretizado tan entusiastamente en su debut “Pollen” se cumple más allá de cualquier expectativa en este grandioso álbum. Y decimos grandioso en referencia a varias cosas: las ideas musicales, el diverso ingenio invertido en los arreglos, el afiatamiento del ensamble instrumental, esa robustez sonora que solo puede producir la química creada entre los músicos como por arte de magia. El todo y cada elemento del mismo destilan grandiosidad. El sonido de PULSAR sigue siendo el mismo, basado en una mixtura de vibraciones espaciales contundentes y colores bucólicos, pero esta vez dicho sonido resulta más maduro y fluido. Cabe anotar anecdóticamente que, durante la grabación de este disco, PULSAR operaba como un cuarteto tras la partida del bajista Philippe Roman, siendo simplemente reemplazado por su hermano Jacques mientras conservaba su rol de teclista. En realidad, casi todo el nuevo material fue compuesto mientras Philippe seguía en el grupo, pero éste se sentía estresado por la vida en la carretera, harto de llevar una agenda de tantos conciertos, ensayos y grabaciones de maquetas, y es por eso que su involucramiento en las sesiones de arreglos musicales era decreciente. Otra anécdota de ese periodo es que Peter Hammill, quien entonces lideraba a los reformados VAN DER GRAAF GENERATOR, mostró interés por cantar en algunas canciones del próximo álbum de PULSAR por lo tanto que le había gustado el primero… pero eso terminó en nada porque el hecho de que ambos grupos pertenecieran a sellos distintos imposibilitaba esta promisoria hermanada musical.



La suite homónima que abre el disco ocupaba los 22 minutos del lado A del vinilo. Se trata de la pieza musical de PULSAR por excelencia, y no me refiero a su ambiciosa estructura ni a su extensión, sino simplemente al hecho de que encapsula a la perfección los ingredientes típicos del sonido nuclear del grupo en su más pulcra expresión. Los primeros 2 ½ minutos consisten en un prefacio etéreo a lo JEAN-MICHEL JARRE con TANGERINE DREAM de la época 75-76, dando lugar a un interludio de space rock progresivo enérgico: los inteligentes juegos de síncopas que se arman desde la dupla rítmica sostienen cabalmente el boato bien alimentado de los teclados y los oscuros riffs de guitarra, elaborando un motif sólido y llamativo que más adelante volveremos a escuchar en el tercer gran desarrollo temático. Luego sigue una breve sección cantada basada en lo bucólico y complementada con un motivo sinfónico muy floydiano, logrando así asentar lo que será buena parte de la espiritualidad del disco íntegro. Ya empezado el minuto 9, y siguiendo todo el trayecto hasta el 19, nos topamos con una serie cohesivamente hilada de secciones musicales atractivas que alternan la magia orquestal del sinfónico con la dimensión onírica de lo espacial: el segundo desarrollo temático se encauza por un swing de talante jazz-rockero sobre el cual los PULSAR exorcizan los fantasmas de PINK FLOYD y GENESIS con una solvencia ingeniosa, traduciendo lo foráneo en una nueva forma de ser uno mismo; por su parte, el tercer y último desarrollo temático comienza con un reprise del primer motif rockero de la suite y deriva en otros recovecos de tenor sinfónico donde lo ágil y lo reflexivo se fusionan cálidamente. Los últimos 3 minutos están ocupados con una coda pastoral, en la cual los arpegios de guitarra y las líneas de flauta borran cualquier indicio de misterio o inquietud marcado por todo lo que vino antes: se trata de una contemplación intelectual final, una apreciación del sentido de la vida tras el transcurso de una intensa ilación de eventos. La única sección cantada es en francés, a diferencia de las dos piezas cantadas de la segunda mitad del álbum, que están en inglés.

  

Tras este espectacular despliegue de ingenio progresivo, el resto del material corre el grave riesgo de verse opacado: bueno, es verdad que ‘The Strands Of The Future’ es lo mejor que hay en el disco al cual da título, pero las tres piezas restantes están muy lejos de ser sombras o pretextos para completar el espacio del disco. El instrumental ‘Flight’ es una bonita y juguetona pieza de progresivo con base medianamente jazzeada, marcada por coloridos retazos de sintetizador y mellotrón en el motivo principal, y con un interludio hipnótico – el solo de flauta que emerge cerca del final merece una mención especial por lo efectivas que resultan sus florituras a la hora de añadir cuotas extra de gracilidad. Los músicos de PULSAR le sacan mucho el jugo a los breves 2 ½ minutos que dura el tema. ‘Windows’, por su parte, reitera la vibración melancólica y languidez meditabunda que ya se hizo presente en la faceta más introspectiva del disco debut. Por último, ‘Fool’s Failure’ cierra el álbum combinando magistralmente el aura misteriosa de la suite inicial y la languidez del tema inmediatamente anterior. ‘Fool’s Failure’ incorpora en ciertos momentos texturas tenebrosas que surgen casi cada vez que el sonido grupal se pone áspero y filudo; también resulta que el canto del guitarrista Gandil se pone un poco Hammilliano a ratos. Los momentos en que los fraseos y riffs de guitarra salen al frente, se saca a colación una sonoridad ácida que explota inteligentemente el patrimonio de densidad emocional que se encapsula en esta canción de principio a fin, pero sin duda es en las armonizaciones de mellotrón y sintetizador Solina donde se asiente la atmósfera general de la pieza, dándole una dimensionalidad cósmica a una ansiedad melancólica que parece brotar de las más hondas cavernas de la mente – este relato de escapismo lunático es toda una obra maestra de la vieja escuela progresiva. Después de la conclusión de la música misma, el epílogo parece un homenaje a la coda del ‘Welcome To The Machine’ de PINK FLOYD.


En conclusión, “The Strands Of The Future” resulta uno de los discos más importantes y relevantes dentro del movimiento progresivo francés, así de simple, y todavía queda otra señal de imbatible gloria en el mundo musical de PULSAR, pues en noviembre del 1977 aguarda la emergencia de su tercera obra, el concept-album “Halloween”, otra obra maestra. “Halloween” poco o nada tiene que envidiar a “The Strands Of The Future” en cuanto a tener cualidades fascinantes y majestuosas: es simple y llanamente, una obra maestra, punto. Para la gestación y grabación del material de “Halloween”, el grupo volvía a los estudios como quinteto con la presencia del bajista Michel Masson, quien había ingresado para la gira de promoción del “The Strands Of The Future”. Vamos, que este disco fue todo un éxito de ventas dentro de la escena vanguardista francesa, siendo solo superado por el disco que sacó en ese mismo año 1976 por los ANGE (los no. 1 “obligatorios” de la hinchada rockera gala). PULSAR veían complacidos cómo su trabajo duro y constante ya empezaba a rendir debidos frutos en el negocio fonográfico, y ahora los sellos nacionales que al comienzo les cerraban las puertas empezaban a interesarse por ellos a sabiendas de que su contrato con el sello británico Kingdom Records estaba finiquitado. Así pues, la sucursal francesa de la CBS los acogió con miras a producir el tercer disco de la banda. Gandil, Roman, Bosch, Richard y Masson habían crecido invididualmente en estos tres años en direcciones disímiles, teniendo cada uno sus grupos favoritos del momento y hablando sobre sus propios conceptos mientras aclaraban sus ideas sobre la orientación estilística que habría de concretizarse en ese tercer LP; así, llegaron referentes comunes en la música de GUSTAV MAHLER y el romanticismo tanático de la genial película de LUCCHINO VISCONTI “Muerte En Venecia”. 


Lo que se hizo en “Halloween” fue un álbum conceptual basado en un relato del baterista Bosch, centrado en la evocación de viejos espectros y la curiosidad casi fetichista por desentrañar los misterios que guarda objetos significativos: en este caso, un botón con el que una niña desarrolla un diálogo imaginario como si estuviese hablando con una persona. Es por ello que, a pesar del título, el concepto del disco no está en el horror sino en la perturbación que ocasiona la develación de la persistencia de ciertas huellas del pasado en el presente, especialmente huellas en objetos. “Halloween” fue grabado y mezclado en el otoño del 1977, PULSAR volvieron a utilizar los Aquarius Studios de la localidad suiza de Ginebra (donde también grabó Patrick Moraz su primer disco solista “The Story of i”), lanzado al mercado a fines del mismo año. Al igual que en el caso el disco anterior, las partes cantadas son en inglés y están a caro de Gandil.


Ahora se da un empleo de instrumentación aumentada: Richard introduce el aporte adicional del clarinete y el piano de cola a sus habituales roles a la flauta y el sintetizador; los arsenales de teclados y percusiones son más abundantes; los efectos de guitarra eléctrica son más saltantes en varios de los momentos más emocionalmente intensos. También hay invitados en voces (la niña Sylvia Ekström tarareando “Danny Boy” sobre una secuencia básica de acordes de piano en el prólogo del disco, Jean-Louis Rebut emulando a un castrato sobre las capas finales de sintetizadores), violonchelo (Jean Restori) y congas (Xavier Dubuc). Con todo esto, la estructura programática del material puede proyectarse a favor de un realce de lo épico dentro del estilo sinfónico-espacial del grupo. ¡Y vaya si el grupo logra concretar su cometido con creces! Los variados pasajes musicales se engarzan sucesivamente en fluidas transiciones que van desde la introspección nebulosa (‘Sorrow In My Dreams’, la sección introductoria de ‘Tired Answers’) hasta la agresividad inescrutable (la densidad tribal de ‘Fear Of Frost’, la sección rockera de ‘Tired Answers’), y de allí a la conmovedora vulnerabilidad del alma desnuda ante sí misma (las partes cantadas de ‘Lone Fantasy’, ‘Colours Of My Childhood’) y a lo terrorífico (sutil en el prólogo de ‘Lone Fantasy’, manifiesto en los paisajes oníricos de ‘Misty Garden Of Passion’). La capacidad que muestra el grupo por hacer todos estos pequeños viajes con tanta soltura y naturalidad es una muestra de cuán fuerte es su compenetración como ensamble, así como de su capacidad para hilar diferentes ideas en una esfera sonora compacta. Por supuesto, este espíritu global no quita que se den momentos de impresionante lucimiento: ahí están los Frippianos delirios guitarreros de Gandil en ‘Tired Answers’, y también las maravillas que hace Roman con su Mini-Moog que va flotando en el aire organizando una danza de espíritus torturados a través de la ingeniería rítmica y capas orquestadas de ‘Fear Of Frost’. Como dijimos antes, Richard introduce el clarinete en su agenda de responsabilidades instrumentales, y realmente sabe hacerlo lucir en la secuencia de ‘Lone Fantasy’ y ‘Dawn Over Darkness’.

  

En fin, “Halloween” es una joya musical que goza de la virtud de traducir en sonido el drama psicológico y emocional de un viaje hacia senderos insospechados de nuestro entorno inmediato. Si en “The Strands Of The Future” PULSAR selló su carta de madurez en su búsqueda de una voz propia dentro de la vertiente progresiva sinfónica, con “Halloween” marcaron un derrotero para la continua evolución de dicha voz. Es una pena que “Halloween” no lograra igualar el éxito fonográfico que obtuvo su predecesor, pero sin duda fue un motivo lógico y poderoso para que sus fans les siguieran apoyando con firmeza. Habrán de pasar muchos años más para que PULSAR volviera a sacar un disco al merado, y de hecho, ya era el año 1981, con una obra compuesta para una pieza de teatro y danza moderna (“Bienvenue Au Conseil D'Administration”), pero no ahondaremos en ello, ni tampoco en su largo hiato de los 80s ni en su retorno en el nuevo milenio. Nos quedamos con su trilogía inicial de “Pollen”, “The Strands Of The Future” y “Halloween” para reiterar cuán brillante es el legado de PULSAR para la forja y la instalación de la escena progresiva francesa.


Muestras de PULSAR 1975-1977.-
The Strands Of The Future [fragmento en vivo en un programa televisivo]: https://www.youtube.com/watch?v=gi9KwDnaUJw
Halloween, Part II: https://www.youtube.com/watch?v=RRkOHkKQKtE


Sunday, January 04, 2015

“Coffins On Io” o la reconstrucción del mundo de KAYO DOT


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de volcar nuestra atención en KAYO DOT, quienes hicieron su vuelta al ruedo en octubre del 2014 con su álbum “Coffins On Io”. Toby Driver, el fundador y cerebro nuclear de la banda, había estado componiendo material para lo que sería un nuevo proyecto grupal bajo su mando (ya cuenta con KAYO DOT, VAURA, TARTAR LAMB, etc.); a fin de cuentas, la buena recepción que tuvieron las nuevas composiciones de parte del resto del grupo, así como por el sello fonográfico The Flenser, derivó en que todas estas nuevas ideas formaran parte de un nuevo disco de KAYO DOT con la adición de más temas para completar un repertorio total de 50 minutos. La alineación que grabó “Coffins On Io” constaba del mismo Driver al bajo, el sintetizador, el piano y el canto, junto a los constantemente leales Daniel Means a los saxos alto y tenor, Ron Varod a la guitarra, Keith Abrams a la batería y Tim Byrnes a los sintetizadores. Si el disco anterior “Hubardo” supuso una monumental obra de recapitulación y síntesis de los más expresivos desarrollos estilísticos de toda la carrera de KAYO DOT hasta entonces (junto a guiños al legado inolvidable de MAUDLIN OF THE WELL), ahora tenemos en “Coffins On Io” lo que parece ser – al menos, en parte – un nuevo día en los cimientos vivientes de la visión musical del ensamble. Por ahora, el grupo está girando como cuarteto de Driver, Means, Abrams y Varod, su alineación más concisa hasta ahora. Manteniendo nexos con el jazz vanguardista contemporáneo y el chamber-rock dentro de una refrescantemente nueva modalidad de música progresiva, ahora resulta que hay una buena dosis de elementos sonoros recibidos del rock gótico, la dark wave y el tecno de los 80s dentro del desafiante y renovado paisaje sonoro que se abre ante nuestros oídos desde el principio al fin del disco que estamos reseñando ahora. Vayamos a los detalles del mismo.


Durando poco menos de 12 minutos, ‘The Mortality Of Doves’ abre el álbum con una aureola etérea que comienza bien asentada en climas electrónicos donde, a través del minimalismo imperante, late un lirismo sereno y envolvente. Antes de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio, el ensamble elabora un clima densamente rockero donde todo se trastoca hacia una melancolía grisácea: parece prácticamente una partitura perdida de PRESENT remodelada por un combo de stoner que aspira a evolucionar hacia un ensamble de space-rock. Así las cosas, el grupo crea suficientes recursos sónicos para mantener la densidad emocional a través de las variantes de los motivos centrales y crear una atractiva atmósfera de tensión. ‘Offramp Cycle, Pattern 22’ es un ejercicio de gracilidad melódica en un contexto gótico obviamente influido por los paradigmas de COCTEAU TWINS y THE SISTERS OF MERCY, pero con una ambientación flotante que le debe mucho al PETER GABRIEL del tercer álbum y al DAVID BOWIE de la trilogía de Berlín. ‘Logtime Disturbance On The Miracle Mile’ tiene un formato menos ambicioso y menos expansivo que la canción precedente, pero es básicamente su prima hermana: reconocemos en ella el tipo de ansiedad existencialista propio del rock gótico tanto en el canto como en su atmósfera general, aunque la labor de la batería desarrolla una inteligente dinámica jazz-rockera. Una vez más, ciertos recursos heredados del chamber-rock francófono entran a tallar para sembrar musgos de expansión sonora dentro de un jardín donde los encuadres temáticos están arquitectónicamente perfilados.

 

La segunda mitad del disco se inicia con ‘Library Subterranean’, una pieza que retoma la gravedad etérea de ‘The Mortality Of Doves’ pero incorporando algunos recursos sonoros propios de la faceta más introvertida de KAYO DOT en los dos discos precedentes. Siendo como es una pieza abiertamente comprometida con la niebla de la más rotunda nocturnidad, todavía ostenta atmósferas y grooves pletóricos de genuina intensidad rockera; de hecho, a lo largo de la electrizante sección instrumental que ocupa toda la segunda mitad, la dupla rítmica de Abrams y Driver se luce exquisitamente mientras las armazones de múltiples sintetizadores recubren el sonido grupal con una fastuosidad contundente. Siendo ‘Library Subterranean’ una innegable cima dentro del repertorio de “Coffins On Io”, ‘The Assassination Of Adam’ tiene la misión complicada de sucederle. ¿Y cómo lo hace? Pues primero empieza con una visceral ritmo a lo dark wave, básico y primigenio, apelando a la motivación rockera en su manifestación más ruda, pero en el desarrollo temático se complejizan las cosas hacia una forma de híbrido entre post-metal y rock deconstructivo contemporáneo al estilo “patentado” por MAUDLIN IN THE WELL. Fuego después de la bruma, y después de aquel fuego emerge ‘Spirit Photography’ para cerrar el álbum: el ambiente general de este broche de oro se centra en climas introspectivos y complejas cadencias rítmicas en clave lenta, con un cierto componente de TORTOISE y otro de KING CRIMSON en algunos ornamentos que entran a tallar mientras el motivo central se asienta una y otra vez.


Todo esto fue “Coffins On Io”, un disco muy interesante para las perspectivas futuras del art-rock de nuestros tiempos, y definitivamente, un impulso revelador para lo que los KAYO DOT tendrán a bien hacer de ahora en adelante en su imparablemente evolutiva visión musical. Como manifiesto de novedad surgida del interior de una voz veterana, es menos chocante que sorprendente, sin por ello dejar de mantener la peculiar intensidad de siempre. 


Muestras de “Coffins On Io”.-


Thursday, January 01, 2015

SOLARIS regresan a Marte


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Los húngaros de SOLARIS volvieron a la carga en el año 2014 con un disco muy significativo: “Marsbéli Krónikák II”, o sea, “Crónicas Marcianas II”. Es una movida muy inteligente y arriesgada a la vez la de salir de un largo periodo de letargo con la secuela de ese disco debut de mediados de los 80s que significó una gran afirmación de la movida progresiva magiar en un tiempo donde el género sufría de un gran descrédito tanto en el gran mercado musical como en sus propias entrañas. Sí, nos referimos a “Marsbéli Krónikák”, un clásico indiscutible del prog europeo post-70s y que hasta ahora muchos coleccionistas del género veneran como la obra más esencial y mejor lograda de la banda. Por entonces, la conformación de SOLARIS incluía a Cziglán István (ya fallecido), Erdész Róbert, Pócs Tamás, Kollár Attila y Gömör Lászlo. Con posteriores modificaciones parciales en la alineación y ulteriores discos, SOLARIS se afianzó como una figura importante en el revival prog de los 90s, pero la actividad del grupo en el nuevo milenio ha sido prácticamente nula. Pero bueno, la hibernación ha terminado y ahora tenemos al grupo conformado actualmente por Bogdán Csaba [guitarras], Erdész Róbert [teclados], Kóllar Attila [flautas, vientos y pandereta], Gömör Lászlo [batería y percusión] y Séres Attila [bajo]; o sea, a 4/5 del personal que concibió y grabó el genial concept-album “Nostradamus: Próféciák Könyve” y 3/5 del que grabó el primer disco.


Esta nueva obra de SOLARIS se ha completado con las intervenciones de los siguientes invitados: el baterista Ferenc Raus, quien toca en los temas quinto y séptimo del álbum, Szirtes Edina “Mokus” al violín y la voz, Ullmann Zsuzsa y Krasznaia Tunde la voz, Szendőfi Balázs al bajo, Gerendas Peter a la guitarra acústica, Ferenz Muck al saxofón y Erdész Tamás a la guitarra eléctrica adicional. En general, se trata de un disco con un calibre fastuoso, concebido con una ingeniería dispuesta a llenar espacios por todos lados a fin de reflejar musicalidad rebosante. Esto lo notamos enseguida con la suite de ‘Marsbéli Krónikák II’, la cual ocupa los primeros 23 minutos y pico del álbum, con siete movimientos que se reparten en tres partes; la más larga de estas partes dura 12’42” porque encapsula los movimientos segundo al sexto. ‘1. Tetel’ (Primer Movimiento en húngaro) pone sobre las brasas la carnalidad rockera del grupo en la primera sección, dando espacio debido al sintetizador para ofrecer un primer solo, breve pero efectivo a la hora de instaurar el clima musical preciso. El cuerpo central se desarrolla con un tenor más reflexivo, envuelto bajo ropajes de fastuosidad sinfónica típicos de la banda: los solos sucesivos de flauta y saxofón llevan las riendas del desarrollo temático, mientras la guitarra funge como mensajera de los pasajes más intensos. Los aires Floydianos son fáciles de notar, aunque claro está que la gente de SOLARIS sabe hacer gala de su voz propia. Con ‘2-6. Tetel’ tenemos el viaje musical más extenso del disco. Contando con un canto femenino y un violín como compañeros de viaje, el ensamble comienza este vuelo musical con una atmósfera serena y etérea empapada de aires folclóricos de la Europa Oriental; más adelante, el vigor rockero entra a tallar de forma inequívoca para gestar un ambiente ampuloso y meticulosamente estilizado, al modo de una cruza entre JETHRO TULL y THE ENID mientras el arreglo de cuerdas se amplía a cuarteto. Una vez que la melodía de guitarra principal queda debidamente reforzada, el grupo da vueltas en torno suyo incorporando interesantes variantes temáticas donde se conserva la espiritualidad solemne que ya habíamos encontrado en el concept-album “Nostradamus”. Con todo, los arreglos de violín siguen apareciendo de vez en cuando para ayudar mantener las cadencias folclóricas en ciertos momentos estratégicos. Los últimos 3 ½ minutos de la suite inicial están ocupados por ‘7. Tetel’ (el Séptimo Movimiento), pieza que se encarga de reiterar el factor Floydiano con una fuerte presencia de la coral femenina.

  

La segunda composición multipartita del álbum es ‘Hangok A Multbol’, que consta de dos Movimientos (1-2. Tetel). Comenzando con una atmósfera electrónica evidentemente robótica pero con un cierto dejo de calidez, la banda pasa en una segunda instancia a elaborar un motivo bien dibujado donde el elemento electrónico se reviste de vigor rockero en un compás a medio tiempo que tiene algo de hipnótico. Después de dos composiciones tan explícitamente magnas emerge ‘A Vilag Nelkulunk’ para hacerse eco de los precedentes esquemas sónicos tan ambiciosos y capitalizarlos a través de un enfoque melódico perfectamente delineado donde se alternan pasajes serenos de tendencia bucólica con otros más aguerridos donde el ideal sinfónico se muestra en toda su grandeza. Comenzando con un cálido y sereno motivo de guitarra acústica, ‘Az Emberbogarak Buszkesege’ se elabora en clave folclórica, con claros acentos de la tradición de Europa Oriental, debidamente estilizados por vía de orquestaciones de teclado, un poderoso solo de guitarra y un arreglo de violín que se imponen a lo largo del desarrollo temático. Los dos últimos temas del repertorio son ‘Lehetetlen’ y ‘Alien Song’. En el caso del primero tenemos en su cuerpo central un ejercicio de rock duro melódico sabiamente pasado por el filtro sinfónico, al modo de un híbrido de DEEP PURPLE y JETHRO TULL; el prólogo y el epílogo constan de un motivo intimista y lento no ajeno al paradigma de CAMEL, un motivo muy bello que, en combinación con el tremendo gancho del cuerpo central, nos hace desear que el tema fuese más extenso. En cuanto a ‘Alien Song’, éste no es un jam space-rockero ni un ejercicio de climas electrónicos como puede tal vez anticiparse por el título, sino una pieza de tendencia folclórica, alegre, a medio tiempo, y con un patente sentido humorístico que se expone en los arreglos de sintetizador y cánticos tecnificados que emulan duendes cibernéticos. No se trata de un cierre muy impresionante para el disco, la verdad sea dicha, pero refleja el tipo de frivolidad intelectualizada que también habíamos encontrado en el último bonus track del primer Marsbéli KrónikákI(‘A Sárga Kör’, a todas luces, un tema mucho más logrado).


Bueno, más allá de esta (más o menos) pifia en la instancia final de “Marsbéli Krónikák II”, el hecho es que se trata de un agradable y más que digno retorno a la escena progresiva real de parte de una de las bandas húngaras más veneradas del medio, y con justa razón. De hecho, se realizó un puñado de conciertos de presentación de este disco a fines del 2013 con gran expectativa local, y el grupo ha seguido dando algunos más en el transcurso del 2014 con una buena acogida de su hinchada. El colectivo de SOLARIS vuelve a firmar su nombre en los anales de la actualidad del rock progresivo, haciendo gala de sus excelso y refinados conceptos musicales en beneficio del género. 


Muestras de “Marsbéli Krónikák II”.-
Marsbéli Krónikák II, 2-6. Tetel:  https://www.youtube.com/watch?v=ACBUcfg2QH8
Lehetetlen: https://www.youtube.com/watch?v=tO16q87Fi8k

Monday, December 29, 2014

BLITURI: presencia de la nueva hornada del avant-progresivo franco-canadiense


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al grupo franco-canadiense BLITURI y su homónimo disco de debut, publicado en el pasado mes de octubre. Fundado por Vincent Lechambre en 2013, el grupo funciona con la siguiente alineación: Lechambre a las guitarras, el bajo y los sintetizadores; Paul Carter a los clarinetes y el oboe; Zakari Frantz a los saxofones; Evelyne Ridyard al vibráfono; Lyne Santamaria al corno; Louis-Michel Tougas a la batería y las percusiones. El mundo musical de BLITURI está enmarcado dentro del universo del rock-in-opposition, fielmente educado bajo las pautas de la vieja escuela francófona de UNIVERS ZERO y PRESENT, además de enlazarse con los aportes desarrollados por entidades más actuales como la nueva institución veterana MIRIODOR y ensambles notables como ROUGE CIEL y SCHERZOO. El fondo del asunto es que los BLITURI encarnan una propuesta intensa y estupenda dentro del escenario actual del rock-in-opposition, absorbiendo varias influencias de diversos legados progresivos con suficiente creatividad como para forjar una voz propia a partir de ellas; veamos cómo se traduce esto en el repertorio de su disco homónimo.


‘Snark’ abre el álbum con una musculatura potente y avasalladora, una dinámica muy pertinente y muy efectiva a la hora de elaborar los desafiantes juegos de disonancias que conforman los motivos centrales de la pieza. Con la instauración de algunos interludios calmos y un manejo sensacional de síncopas complejas en la armazón rítmica, la pieza logra plasmar un perfecto retrato sonoro de exquisita tensión. Pasando a un momento más relajado y lírico, ‘Gambit’ nos ofrece un relativamente breve ensueño sereno (dura poco menos d 2 minutos). La siguiente dupla de ‘Dunning-Kruger’ y ‘Acumen’ sirve para que el ensamble afiance su sentido de aventura con una consistencia inapelable. ‘Dunning-Kruger’ tiene la misión de volver a los recursos de sistemática tensión con las cuales había comenzado el repertorio, solamente que ahora se da una dosis mayor de solemnidad. Por su parte, ‘Acumen’ nos lleva hacia instancia de señorial majestuosidad en un bosque sonoro donde cohabitan brumosos misterios y neuróticas densidades: a través de la chocante magnificencia de la compleja partitura, los músico de BLITURI dan algo de rienda a influencias de HENRY COW (etapa del “Western Culture”) y KING CRIMSON. Una mención especial debe ir para la perversa arquitectura desplegada en el solo de guitarra, estratégicamente acompañada por efluvios de los vientos. ‘Intersatz’ es un breve ejercicio de canon guiado por el trío de vientos con una refrescante soltura inteligentemente transmitida a los demás instrumentos; es como un rato de simpática luminosidad que debe preceder a as otoñales y grisáceas atmósferas que predominan en el siguiente tema, titulado ‘Abilene’, una composición signada por una ingeniería constreñida donde la sensación de reposo y el aura de misterio se funden en una sola energía expresiva.


‘Hispide Ramsaak’ es una pieza muy amena que empieza con un ejercicio rockero donde se balancean los legados de KING CRIMSON y HENRY COW, para luego tornarse a un dramático ejercicio deconstructivo muy propio de la rebeldía académica de la musique concrete. Los últimos 11 minutos y pico del álbum están ocupados por ‘Riddoch’. Siendo el tema más largo del disco, es una óptima oportunidad para hacer una síntesis final de los últimos temas del mismo, y en efecto, eso es lo que sucede aquí hasta cierto punto: vemos que hay una sección rockera vibrante, un largo pasaje marcado por abstracciones cacofónicas, y unos ornamentos posteriores sobre este mismo pasaje donde se manifiesta un minimalismo etéreo, casi convocando a las almas del limbo a contarnos algunos de sus más tristes secretos. El aura de vitalidad que se trasluce potentemente a través de esta atmósfera de ígneo abandono se convierte en una manifestación de majestuoso desasosiego desarrollada con genial nervio por parte de los involucrados.


En conclusión, BLITURI se erige en una presencia gravitante dentro del momento actual de la experimentación prog-vanguardista franco-canadiense. Apreciamos a “Blituri” como un catálogo de aventuras sónicas mayúsculas que nos deja impacientes para apreciar más obras de este grupo en el futuro próximo.


Muestras de “Blituri”.-

Saturday, December 27, 2014

En la órbita musical de ROTTEN APPLES


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al trío argentino ROTTEN APPLES, conformado por Javier De Candia [guitarras y coros], Lorena Benavídez [bajo y voz] y Juan Torrico [batería], y a su EP de debut “Orbe”. Formado hace ocho años y pico en Berazategui (Buenos Aires), ROTTEN APPLES asume enérgicamente la misión de crear una musicalidad rockera maciza y ecléctica donde fluyan los estándares del post-rock, la psicodelia de vieja escuela, el jazz de vanguardia y ciertos recursos góticos, todos ellos organizados inteligentemente en una ingeniería esencialmente progresiva. Publicado a inicios del 2014 por el sello de Viajero Inmóvil, el intenso – pero demasiado breve – repertorio de “Orbe” demuestra claramente que el trío ha cumplido cabalmente con la ambiciosa misión musical que asumió; este material fue grabado entre octubre del 2011 y mayo del 2012… y valió la pena la espera.


‘Nueva Era’ abre el repertorio instaurando primero una cadencia lenta desde donde la guitarra refleja una furia razonablemente contenida; luego viene una sucesión de interludios que van desde intensas vibraciones rockeras hasta dinamismos densos al más puro estilo post-rockero, pasando por una sonata en 6/8 bajo la guía de la guitarra acústica. Luego sigue ‘Deshojándonos’, un tema más breve y más extrovertido, dueño de un perfil robusto y extrovertido. ‘El Ayer Que Se Va’ es la única pieza que incluye letras – aunque en mínima cantidad – y su onda está emparentada con la tradición de PESCADO RABIOSO en cuanto a sus referencias 70eras, aunque sin duda sus arreglos instrumentales se perfilan claramente por la línea del space-rock. Es una pena que solo dure 4 ¾ minutos, pues su gancho y musculatura daban realmente para beneficiarse de arreglos más expansivos. ‘Nuevo’ encarna la instancia más intimista de repertorio en base a su combinación de languidez y furia: a medio camino entre PINK FLOYD e INVISIBLE, la pieza está diseñada para conmover al oyente desde su abstracta exposición instrumental. El último tema se titula ‘Cromosomas’, el mismo que está diseñado para darle al álbum un broche de oro efectivo. En su mayor parte, el grupo decide ir hasta las últimas consecuencias con los avatares post-rockeros del trío, eso sí, sazonados con intensos ornamentos psicodélicos que permiten a la pieza arroparse bajo una luminosidad envolvente. Hay también un interludio inesperado donde el grupo decide hacer un pequeño jam alegre, muy ligero, antes de volver a la intensidad predominante para el momento final.


Todo esto fue “Orbe” un muestrario de todo lo bueno que tienen los ROTTEN APPLES por aportar a la vanguardia rockera de su país, una propuesta que crea su propia órbita para recorrerla con vigor y consistencia. Esperamos más lanzamientos en el futuro próximo, y sobre todo, más largos, pues disfrutar de su propuesta es un enorme placer.
 

Muestras de “Orbe”.-

Wednesday, December 24, 2014

FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO 2015



FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO 2015
PARA TODOS LOS AMIGOS DE AUTOPOIETICAN


JETHRO TULL – ‘Ring Out, Solstice Bells’
Del album “Songs From The Wood” (1977)
Autor: Ian Anderson

Now is the solstice of the year,
winter is the glad song that you hear.
Seven maids move in seven time.
Have the lads up ready in a line.

Ring out these bells.
Ring out, ring solstice bells.
Ring solstice bells.

Join together beneath the mistletoe.
by the holy oak whereon it grows.
Seven druids dance in seven time.
Sing the song the bells call, loudly chiming.

Ring out these bells.
Ring out, ring solstice bells.
Ring solstice bells.

Praise be to the distant sister sun,
joyful as the silver planets run.
Seven maids move in seven time.
Sing the song the bells call, loudly chiming.

Ring out those bells.
Ring out, ring solstice bells.
Ring solstice bells.

Ring on!, ring out!
Ring on!, ring out!


“Sonad, campanas del solsticio”

Ahora es el solsticio del año,
el invierno es la canción alegre que escucháis.
Siete doncellas se mueven al compás de siete.
Que se pongan los muchachos listos en una fila.

Haced sonar estas campanas.
Sonad, sonad campanas del solsticio.
Que suenen las campanas del solsticio.

Juntaos debajo del muérdago
junto al roble sagrado sobre el cual él crece.
Siete druidas danzan al compás de siete.
Cantan la canción que las campanas entonan con su fuerte campaneo.

Haced sonar estas campanas.
Sonad, sonad campanas del solsticio.
Que suenen las campanas del solsticio.

Vaya el homenaje para el distante hermano sol,
gozoso mientras corren los planetas plateados.
Siete doncellas se mueven al compass de siete.
Cantan la canción que las campanas entonan con su fuerte campaneo.

Haced sonar estas campanas.
Sonad, sonad campanas del solsticio.
Que suenen las campanas del solsticio.

¡A seguir sonando!, ¡sonad!
¡A seguir sonando!, ¡sonad!


ARCABUZ: desde los orígenes al porvenir


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complacemos en presentar a ARCABUZ, un grupo español fundado en el año 1979 con la misión de hacer rock progresivo en base a los legados de la primera escuela británica, el movimiento del rock andaluz y la misma tradición 70era española. A pesar del enorme entusiasmo que le ponían al asunto Julio Francisco Álvaro [teclados], José Luis López [bajo], Carlos López [guitarras eléctrica y acústica, mandolina, bouzouki] y Aurelio Ortega [batería], la cosa no prosperó hasta el punto de contar con algún apoyo fonográfico bien definido. Pero bueno, los cuatro exsocios no tuvieron mejor idea en el año 2009 que la de retomar sus sueños de ARCABUZ y abocarse a la grabación apropiada de su material, algo más que la maqueta que lograron grabar en esos lejanos inicios de los 80s mientras esperaban asegurarse algún contrato de grabación. Lo que se concreta ahora en el 2014 se titula “Orígenes”, un título muy apropiado para significar este acto de revancha contra los desdenes del pasado en busca de un lugar de autoafirmación en el actual y amplio mundo fonográfico. Veamos en qué consiste cada una de las piezas que integran el repertorio de “Orígenes”, ¿vale?


Este recorrido por la memoria viviente de ARCABUZ empieza a lo grande con el fastuoso pasaje introductorio de una pieza con un poderoso título: ‘Confrontaciones Dolorosas’. El desgarro emocional aludido en el título se traduce aquí en un furioso esplendor sinfónico que bebe tanto de las tradiciones de YES y EMERSON, LAKE & PALMER como de las de MEZQUITA y ATILA. ‘La Setrilleira’ sigue a continuación para llevarnos hacia un sendero de lirismo un poco más reposado, aunque igualmente mantiene un espíritu extrovertido fácil de notar, lo cual hace que la intensificada sección final surja con impoluta fluidez. Algunos pasajes de teclado guardan un aire muy a lo Pete Bardens, y de hecho, hay un groove que nos recuerda al que ostentaban varias canciones del clásico de CAMEL “MoonMadness”. Llevando el elemento progresivo andaluz más lejos, ‘Música Después De La Vida’ nos muestra en un primer momento un estupendo cuadro sonoro de dinamismo exótico estilizado muy en onda con los primeros discos de CAI e IMÁN CALIFATO INDEPENDIENTE: la ingeniería arábiga con la que se crea los núcleos melódicos en curso se ajustan a una arquitectura refinada donde la musculatura del rock se mantiene firme, aunque esta vez la mayor parte de ésta se asienta sobre un compás lento, muy en línea con la languidez mística del PINK FLOYD de la etapa 73-75. Con el largo solo de guitarra que se desarrolla durante el pasaje lento se refleja muy cabalmente el nivel de señorío sónico que la banda es capaz de expresar. ‘Al Final De Una Larga Espera’ nos lleva a terrenos más afines al paradigma de CAMEL: no nos dejemos engañar por la solemne introversión que marca el pasaje inicial, aquí encontramos poco después una nueva dosis de la luminosidad expresiva que es tan característica del cuarteto.  



‘Geisha’ es la pieza más extensa del álbum con sus casi 10 ½ minutos de duración. A pesar de las imágenes de fiestas cortesanas del Extremo Oriente que evoca el título de esta pieza, en realidad su exotismo está más inclinado hacia lo arábigo. Los jams constitutivos del núcleo de esta pieza están bien armados, representando la expresividad enérgica de la banda con solvencia, y además, se incluye un muy buen solo de batería que sirve para darle un giro nuevo al asunto. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega la hora de que emerja ‘Raptus Emocional’. Su vibración Cameliana, muy al estilo de ‘La Setrilleira’, es llevada con una plenitud melódica cautivadora. Al final del camino nos topamos con ‘Melomanía En Re (Tributo A Un Reencuentro)’, tema que encapsula más de 8 ½ minutos de gloria musical envolvente: tras un inicio sereno e introvertido, el groove transita hacia un aura más ágil, ostentando una vez más la mágica luminosidad de la esencia del rock sinfónico de raíces andaluzas. Una vez más, la guitarra se luce con majestuosidad en los momentos donde se necesita realzar el enfoque melódico del clímax. En fin, todo esto fue “Orígenes”, el testimonio de un sueño recobrado para la gente de ARCABUZ en esta misión de hacer rock progresivo de ayer y hoy. Esta música buscó a su público en esos inicios de los años 80s y ahora cuenta con una orza con la cual puede enfilar sus trayectos posibles a través de los mares que se abren en las redes de comunicación de nuestros tiempos: es hora de prestar toda la atención debida a esta visión musical de Julio Francisco Álvaro, José Luis López, Carlos López y Aurelio Ortega.

Sunday, December 21, 2014

Las titánicas sesiones progresivas de GLAZZ


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el momento de presentar al grupo español GLAZZ por motivo de su más reciente trabajo fonográfico “The Jamming Sessions: Take II”. GLAZZ se ha formado en el Puerto de Santa María, dentro de la bella provincia andaluza de Cádiz, en los inicios del nuevo milenio, con la misión de hacer música jazz-progresiva sensible a eclecticismos con la psicodelia, el space-rock, la fusión y las vanguardias improvisacionales; lo conforman Javi Ruibal [batería, percusiones y Kaos Pad], José Recacha [guitarras, sitar eléctrico y teclados] y Daniel Escortell [bajos y sintetizador Moog]. El material de “The Jamming Sessions: Take II” fue registrado a partir de improvisaciones colectivas en un cálido día de julio del 2013 a las afueras de la ciudad de Tarifa, en plena temporada veraniega… ¡a 40ºC! también hay algunos registros adicionales grabados en los Estudios Lo Suyo del Puerto de Santa María. La energía incandescente del ambiente en el cual desarrollaban sus ideas los tres músicos se ha trasladado muy bien a las sonoridades concretizadas a través del repertorio del álbum, cuyos detalles pasamos a repasar de inmediato.



‘Act I’ abre con el expectante vigor de ‘Neptune’s Anger’, armado bajo las coordenadas típicas del space-rock con algunos ribetes stoner. El jam en sí mismo no es muy largo pero tiene una personalidad suficientemente arrolladora como para asentar fehacientemente la atmósfera propicia para la irrupción siguiente de ‘Giant Dune’, un monumental ejercicio de psicodelia clásica al estilo Hendrixiano ornamentado con abundantes grooves exaltados propios del jazz-rock y el krautrock guitarra-céntrico (ASH RA TEMPEL, GURU GURU). Si en la primera sección teníamos una manifestación de intensa extroversión, aquí esa intensidad adquiere niveles ígneos, logrando así gestar un cénit decisivo del repertorio íntegro. Los integrantes del trío se manejan con inteligente sentido de la libertad mientras van dialogando durante las variaciones de motivos y ambientes. Con la dupla de ‘Annexation’ y ‘Meet My Gods’, el trío pasa a explorar unos matices más contenidos, generosos en vibraciones cósmicas y misteriosas, y lo hace manejando las transiciones con buen pulso. Para este caso, el factor jazz-rockero gana presencia y eso permite a la banda hacer gala de su visión arquitectónica, a veces hasta sigilosa… eso hasta que los recursos de vitalidad psicodélica vuelven a imponerse dentro del esquema grupal. Luego, ‘Baco’s Garden’ elabora un dinamismo bien dibujado y centrado, preparando el camino para los coqueteos funky-rock de ‘Modern Life’. La sexta y última sección de ‘Act I’ es ‘Exile’, una pieza lenta y melancólica donde notamos nexos con el paradigma Floydiano pre-1973 y el esplendor conmovedor del estándar del rock sinfónico en sus momentos más ceremoniosos: incluso las ocasionales capas de teclado ayudan a reforzar estos nexos. Los ornamentos aleatorios del pasaje final ensalzan la imagen del final definitivo de algo grandioso, marcado por el despliegue de variopintos ímpetus que han tenido lugar durante el poco menos de media hora que ha durado este Acto inicial.

‘Act II’ incluye una sola sección, la misma que se titula ‘Mare Nostrum’. Dura 12 minutos y se centra en un modus operandi donde el space-rock y el jazz vanguardista se mezclan en atmósferas etéreas, no exentas de ciertas dosis de inquietud en varios momentos de las expansiones temáticas; también se notan ciertos aires arábigos en algunos pasajes dirigidos por la guitarra, y de alguna manera, también algún filo propio de la faceta más abstracta del inmortal FRANK ZAPPA. Una vez más, los músicos hacen gala de su exultante capacidad de comunicación manejándose como tres individualidades que se congregan mientras arman y desarman las pautas de su permanente comunión: los GLAZZ dominan esta forma de dinámica musical con un temple bárbaro. ‘Act III’ se extiende por un espacio de 38 minutos, y justamente su sección de apertura ‘The Legion’ dura poco más de 11 minutos, y su estrategia consiste básicamente en retomar las atmósferas atrapantes e intensas de ‘Giant Dune’ y ‘Annexation’ para proveerles una dosis un poco mayor de densidad rockera. Enfilándose hacia paisajes sonoros sombríos, la segunda sección ‘Zama’s Battle’ comienza con atmósferas de oscuridad y retraimiento bajo la poderosa guía del bajo, tornándose luego hacia una manifestación de exaltación cósmica de obvias familiaridades krautrockeras, pero con un ropaje estilizado más afín al modelo de la psicodelia progresiva de nuestros tiempos. Se trata de una pieza muy guerrera, lo cual no es anecdótico pues se inspira en la batalla de Zama, la que dio el desenlace de la Segunda Guerra Púnica. Estas dos primeras secciones de ‘Act III’ conforman indudables pináculos del álbum, el cual de por sí guarda una creatividad muy homogénea en su expresividad.


La breve sección ‘Desertion’ tiene las misiones sucesivas de capitalizar por un rato más el vigor expresivo de ‘Zama’s Battle’ y redondear la faena con un descenso gradual hacia una languidez contemplativa. La razón de eso está en el inmediato engarce con la penúltima sección, titulada ‘The Oracle’, la cual se regodea en capas abstractas al modo de retazos de viajes a través del limbo. Incluso en ocasiones como ésta, el grupo no pierde oportunidad de mostrar su fuerza esencial, pero queda claro que no es tiempo de edificar tormentas rockeras sino de trazar manchas que puedan expandirse o retraerse según sea lo oportuno en cada instante preciso. A pesar de que su lugar es principalmente el de remodelar la herencia de temas precedentes, también es justo señalar que ‘The Oracle’ ostenta una personalidad propia. ‘Idiosyncrasy’ cierra el tercer Acto y el álbum con un nuevo viaje hacia la dimensión jazz-rockera de la banda, empezando con una actitud serena y sigilosa para luego enrumbarse hacia una ambientación poderosa con elementos de blues-rock: los legados de JEFF BECK y WEATHER REPORT asientan muy bien dentro del encuadre jazz-progresivo con el que Ruibal, Recacha y Escortell elaboran el perfecto broche para “The Jamming Sessions: Take II”, un disco genuinamente titánico. 


Todo esto es lo que nos ha dado GLAZZ para el año 2014, tal vez el disco más logrado de esta temporada para la vanguardia progresiva española. Como ahora los GLAZZ están trabajando en el que será su siguiente disco y están presumiendo de las “medallas” de su reciente periplo en escenarios japoneses, pues solo nos queda felicitarnos de que podamos gozar de más genialidad de este trío en el futuro cercano.


Muestras de “The Jam Sessions: Take II”.-
Exile [en vivo en las ruinas de Baelo Claudia, Tarifa]: https://www.youtube.com/watch?v=6QYapDmRQl8
Zama’s Battle [en vivo en las ruinas de Baelo Claudia, Tarifa]: https://www.youtube.com/watch?v=DHZszTvh1SU