Saturday, October 08, 2016

La marcha trifónica de PABLO EL ENTERRADOR


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la muy placentera ocasión de presentar esta joya del rock progresivo-sinfónico titulada “Threephonic”, nada más y nada menos que la obra que completa la trilogía de PABLO EL ENTERRADOR, grupo rosarino que siempre ha sido apreciada como una figura señera y decisiva de la historia y el presente del movimiento progresivo argentino. Desde los tiempos de su homónimo disco de debut que fue grabado a fines de los 70s pero publicado recién a inicios de la década siguiente, las letras de PABLO EL ENTERRADOR quedaron escritas con oro sempiterno. Con el trío histórico de Jorge Antún [sintetizadores Oberheim OBX6, Korg T3, Yamaha CD1X y Ensoniq SD1, piano Yamaha CP70, órgano Hammond, bajos y coros], José María Blanc [Guitarras PRS, Gibson Les Paul, Ibanez JEM7V y Epiphone 335] y Marcelo Salí [Batería ZZ, percusión, bajo y máquina de ritmo Alesis], el material recogido en “Threephonic” contiene las últimas grabaciones caseras realizadas con la participación del maestro Antún (apodado entrañablemente “El Turco”) en el año 2004. A mediados de setiembre último es que este disco pudo ver la luz del día a través del siempre atareado sello argentino Viajero Inmóvil Records, y desde ya se deja sentir como uno de los discos progresivo sudamericanos más notables del año. Un dato curioso es que entre estos 9 temas del álbum hay dos versiones de sendos temas instrumentales que datan de la primera fase histórica del grupo. Como músicos invitados hacen ocasional presencia el bajista Nahuel Antuña y el guitarrista  Pablo López, además de que hay en algún lugar efectos de risas provistos por Bautista Campisciano. Bueno, vayamos ahora a los detalles específicos de los 50 minutos y pico de gloria progresiva que nos brinda “Threephonic”.


‘La Marcha Del Regreso’ abre el repertorio del álbum con una grandilocuencia inapelable: el esplendor innato de su ambicioso esquema melódico y el carácter urgente que late continuamente en los arreglos utilizados para su desarrollo nos remiten a las aristas más electrizantes del paradigma prog-sinfónico de todos los tiempos (GENESIS, YES). Definitivamente, las bien nutridas orquestaciones de teclados llevan la batuta en todo el proceso mientras la guitarra se centra en completar el colorido inherente al desarrollo melódico, todo ello mientras la batería se hace cargo de sustentar toda esta magnificencia con magnífico pulso. La segunda pieza se titula ‘Pasión’ y es el primer ítem cantado del álbum; armado como balada sinfónica y con una letra frontalmente contestataria, aunque con la poesía de siempre (recordemos los casos de ‘Elefantes De Papel’ y ‘La Ciudad Eterna’ de discos precedentes). Esta vez la guitarra ocupa un rol más protagónico, armando un solo que se hace eco de la furia vertida antes en el canto, y por su parte, los demás instrumentos construyen una armazón que se siente tan intimista como cósmica. Atención a ese arreglo sofisticado cerca del final pues realza muy bien la reinante tensión emocional. ‘Caída Libre’, el tercer tema, está cargo de volver a explotar los explayamientos instrumentales que a la banda siempre se le han dado tan bien. Estableciendo una mágica arquitectura donde las transiciones entre diversos motivos y el empleo de inusuales compases son las normas impasibles, el grupo gesta una magnífica joya sonora; con el empleo del mismo motif al inicio y al final como coda, se asegura la coherencia de todo este sinuoso trayecto. Aquí se expresa a cabalidad el perfecto equilibrio entre el aprendizaje de las tradiciones sinfónicas primigenias (británicos, aunque algo de lo italiano también se puede sospechar desde los paradigmas de LE ORME y BANCO DEL MUTUO SOCCORSO) y el patrón esencial particular del grupo.


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Al emerger ‘Entre El Bien Y El Mal’, el trío varía de registro para elaborar una etérea mezcla de psicodelia electrónica moderna y el paradigma del GENESIS de los primeros 80s. El cuerpo central mantiene una cadencia flotante sobre una base rítmica electrónica y bajo la guía de las abundantes armonías de los teclados, pero en la frontera del cuarto minuto y medio vira hacia otra cadencia que la banda aprovecha para motivar un mayor grosor sónico. Así las cosas, el brío expresivo de la canción conquista una renovadora sofisticación, lo cual redunda en un buen efecto dramático que se preserva hasta el instante final de la canción. ‘Páginas De Cristal’ da inicio a la segunda mitad del repertorio heredando buena parte del ideario estructural de ‘Entre El Bien Y El Mal’ en lo referente a brindar una versión modernizada del fragor melodioso esencial del rock sinfónico, pero esta vez la ambientación emocional que se muestra es más extrovertida. Además, el empleo del compás de 7/8 le da una gracilidad muy particular al asunto, y eso se traduce en que el expresionismo polícromo en curso se alimenta de una exquisitez soberbia en lo referente al brío rockero. Los siguientes 12 ½ minutos están ocupados por la ilación de ‘Encontraré Un Lugar’ y ‘Los Cielos De Irak’. ‘Encontraré Un Lugar’ es una canción que explota el aura romántica de su esquema melódico con arreglos muy vitalistas de los teclados mientras el esquema rítmico hace gala de un nervio particularmente vigoroso. Tal vez pueda disfrutarse como la contraparte luminosa a la melancolía crepuscular de ‘Pasión’. Por su lado, ‘Los Cielos De Irak’ desarrolla un nuevo ejemplo de mezcla de sinfonismo moderno y electrónica: algunos recursos exóticos que emanan del compás programado y ciertos ornamentos de sintetizador se hacen eco de la letra. Mientras nos acercamos al final del disco, ‘Solo Y Desafinado’ nos muestra unos aires de sofisticado rock-funky que, naturalmente, es sazonado y remodelado a partir de la paradigmática estilización de la banda. A propósito, el solo de guitarra que emerge antes de la última parte cantada ostenta un colorido soberbio… pero qué pena que tenga que ser tan breve y que sea retomado en las instancias finales con otra duración efímera. Así son las cosas de la vida, pero bien que deja una huella fuerte en nuestra memoria esa vibración de la guitarra.




‘Clave De Sol’ ocupa los últimos 3 ¾ minutos del disco: se trata de una semi-balada amable armada con un desarrollo melódico preciso. Si pudiésemos imaginar un híbrido entre los CAMEL de la primera mitad de los 80s y el SPINETTA-JADE de los dos últimos álbumes en un universo paralelo y le damos la sazón del PABLO EL ENTERRADOR del segundo disco en este universo nuestro, pues podemos hacernos una idea certera del esquema sonoro que se emplea para esta canción tan sencilla como poderosa. Un decir adiós mirando hacia atrás para no dejar morir nunca lo que está ya tras nuestra espalda. 
Todo esto fue el contenido de “Threephonic”, el documento testamentario de PABLO EL ENTERRADOR como entidad musical, la cual siempre habrá de permanecer viva mientras sigamos escuchando los discos que ha logrado poner en la oferta fonográfica desde su provincia argentina. Estos héroes progresivos de Rosario. El guitarrista-vocalista José María Blanc pone muy en claro la noción de que “más allá de un estilo de música, esta banda era una bandera”, por lo que los nuevos shows que da el ensamble aunado en torno a él bajo el nombre de LA HERENCIA DE PABLO responde a la necesidad de cumplir con su historia [enlace de una entrevista: http://www.lacapital.com.ar/pablo-el-enterrador-presenta-manana-su-nuevo-material-la-herencia-pablo-n1134967.html].
En sí mismo, “Threephonic” es la marcha triunfal de PABLO EL ENTERRADOR en el Olimpo de las páginas musicales escritas con rayos de sol y que se escribieron para no borrarse jamás.  


Muestras de “Threephonic”.-
Páginas De Cristal: https://viajeroinmovilrecords.bandcamp.com/track/p-ginas-de-cristal



Wednesday, October 05, 2016

PERIDONI: un nuevo plano paralelo para el art-rock estadounidense


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

PERIDONI es un novel cuarteto estadounidense originario de Cincinatti (Ohio) cuyos primeros pasos tuvieron lugar en el año 2013 pero fue solo a partir del 2015 que contó con la formación estable y actual. El personal de PERIDONI está conformado por Ben Steinkamp [batería], Kaleb Perrin [bajo y canto], Cory Donnini [guitarras] y Kevin Harris [teclados y sintetizadores], el grupo focaliza el esquema general de sus intereses estéticos en una ágil y atractiva confluencia de space-rock, art-rock contemporáneo (RADIOHEAD, las facetas cósmicas de MUSE y PLACEBO), los aspectos más líricos del estándar Floydiano y formas contemporáneas de heavy prog (THE PINEAPPLE THIEF, RIVERSIDE, el PORCUPINE TREE de fines del pasado milenio), además de algunos oportunos toques de sinfonismo que sirven para redondear con meticulosa estilización ciertos pasajes melódicos de particular orientación épica. “Pixel Pieces On A Parallel Plane” es, ante todo, un disco agradable donde las complejidades temáticas que salen a colación en este y aquel momento son manejados con un nervio poco pretencioso, que no vulgar: en efecto, los momentos de fuerte carga melódica son moldeados con muy buen gusto y los recursos psicodélicos enfatizan generalmente el lado etéreo de la experimentación rockera. Para citar al grupo mismo tal como se autodescribe en su perfil de Facebook, su modus operandi es el de crear jams de inspiración emotiva mezclando “grooves y texturas modernas con agresivos solos de guitarra e improvisaciones progresivas”. Jamebo Corsini es un socio cercano del grupo desde su rol de operario de los efectos de iluminación para los conciertos. Pues bueno, ya va siendo hora de que pasemos a los detalles del repertorio de este disco.



El disco se inicia con la efectiva pieza ‘Climbing The Hill’, la cual despliega una espiritualidad vulnerable bajo un detallista atavío de sintetizadores y guitarras donde se celebra la luminosidad del espacio exterior. El dinamismo establecido por la dupla rítmica se siente genuinamente sólido para sostener la sobria fosforescencia de los recursos cósmicos aportados por los teclados; mientras tanto, la guitarra se concentra mayormente en crear oportunas amalgamas melódicas destinadas a enriquecer el motivo central. El instrumental ‘Magnet’ perpetúa en parte la etérea vitalidad que había ungido al tema de apertura pero, además y ante todo, crea unos matices jazzeros que sirven para llevar al ideario psicodélico de la banda a una nueva instancia. Como si se tratase de una reconstrucción del esqueleto del clásico de THE BEATLES ‘I Am The Walrus’ bajo las pautas combinadas del STEVE HILLAGE en la época de “L” y el PINK FLOYD del “Wish You Were Here”, la pieza se desarrolla dentro de un enclave tan etéreo como expresionista. Cuando emerge otro instrumental titulado ‘Eupotamic’ – el segundo tema más largo del repertorio con sus 7 ¾ minutos de duración – se nota que el grupo se siente preparado para explorar a fondo su preocupación por las meticulosas ingenierías melódicas a través de su irrenunciable amor por las atmósferas flotantes y los esquemas rítmicos sobrios. La prestancia tan serena con la cual el grupo trabaja esta fastuosidad aquí conquistada hace de esta pieza un cénit decisivo del álbum, aunque todavía quedan algunos otros picos creativos por disfrutar. ‘Lack Of Words’ establece una ágil cruza entre el RADIOHEAD del “Hail To The Thief” y el PORCUPINE TREE del “Signify” con algunos toques extra del paradigma del OZRIC TENTACLES de los últimos diez años. Los climas envolventes tributan un generoso pago de auras exquisitas para el gancho natural de la canción.


Ocupando un espacio de 8 ¼ minutos, ‘Klotter’ se erige como el tema más largo del repertorio. Tercer instrumental del álbum, su función no es tanto la de incluir novedades especiales en el esquema sonoro que se maneja hasta ahora en el repertorio sino el de potenciar el factor jazz-rockero y, en simultáneo, alimentar las vibraciones sinfónicas, mientras se preserva el dominante talante space-rockero con la equilibrada fineza de siempre. En ciertos momentos creemos escuchar a STEVE HACKETT a la guitarra, pero la mayor parte del tiempo nos ponemos a evocar el legado de JEFF BECK; mientras tanto, el encuadre de batería y teclado impulsa el asentamiento de un groove sumamente llamativo, el mismo que sustenta la armazón global de los instrumentos, y así llegamos a un nuevo cénit del disco. A continuación sigue ‘The Hole’, que es precisamente el tema más breve del disco con sus poco menos de 4 minutos de duración. Su esquema es esencialmente popero, incluso portando un espíritu de agradable liviandad optimista en su núcleo temático. Posiblemente se trata de exponer un momento de candidez en medio de dos piezas tan abiertamente sofisticadas en sus ambiciones musicales específicas. ‘Progress’ cierra el disco con el despliegue más verídico de expansiones rockeras de todo el álbum: la agilidad de los grooves generales sobre los que se asientan los desarrollos temáticos y la estilizada gracilidad exhibida por los hermosos solos de sintetizador en todos los lugares reflejan esa faceta extrovertida que la banda solo nos había mostrado de forma muy mesurada en el repertorio precedente. Para la extensa sección final, volvemos a la parsimonia preciosista habitual para que la guitarra se regodee en una magnífica combinación de los legados de DAVID GILMOUR y JEFF BECK – tenemos aquí un auténtico broche de oro para el álbum con una coda marcada por efectos percusivos cibernéticos. 



Todo esto fue “Pixel Pieces On A Parallel Plane”, un disco que nos ha sorprendido de una forma muy grata: hay que seguir la pista a PERIDONI, un grupo que demuestra tener un empuje creativo considerable a despecho de su juventud. Definitivamente, tenemos que recomendar a todos los apreciadores y coleccionistas de rock progresivo y/o experimental que le den un espaldarazo justo a este cuarteto que ha dado la talla con esta tarjeta de presentación fonográfica.


Muestras de “Pixel Pieces On A Parallel Plane”.-


Sunday, October 02, 2016

RESONANCE BAND: agitaciones nuevas en la resonancia actual del jazz-progresivo finlandés


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos a la banda finlandesa RESONANCE BAND, un cuarteto instrumental dedicado a cultivar una modalidad de jazz-rock progresivo con un enfoque equitativamente focalizado en el punche y la elegancia. “Vibing” es su disco de debut, publicado a inicios de junio pasado por vía del sello Impossible Music. Los guitarristas Tuomo Dahlblom y Saku Mattila, el bajista Pekka Lehti y el baterista Marko Timonen conforman esta alineación asentada en la misma capital Helsinki. Dahlblom es el compositor de todo el repertorio de la banda y hace algunos solos por aquí y por allá, pero es su colega Lehti quien se pone a cargo de la mayor parte de los solos y de las melodías. El estilo de la banda es tremendamente estilizado, rico en matices y muy preocupado por elaborar desarrollos temáticos meticulosamente dibujados: música jazz-progresiva de elegante factura y selecta personalidad. Pasemos ahora a los detalles del repertorio de “Vibing”, ¿vale?


La primera pieza del álbum, que se titula ‘As The Wonder Comes’, establece una atractiva ambientación sobria en la que el estándar del jazz-rock se reviste de meticulosa sutileza de claros tintes post-rockeros. Entre el groove en 7/8 de la batería y los retazos de la primera guitarra se arma sólidamente el bloque general del cuarteto. El segundo tema se titula ‘Since I’ve Been Gone’ y consiste en un explayamiento de serenos matices bucólicos a cargo solamente del dueto de guitarras acústicas. Es cuando emerge el tercer tema, que responde al título de ‘Flags’, que el cuarteto ya empieza a poner toda la carne en el asador; a lo largo de su casi 5 ¾ minutos de duración, el grupo hace gala de una exquisita combinación de garra y elegancia con el despliegue de una pulida ilación de cuerpos centrales sobre un medio tiempo que se enriquece convenientemente con cada variación de atmósfera que tiene lugar. ‘Lucky You’, que es una pieza un poco más larga, se llena de jovialidad con el empleo de una cadencia de sorprendente cariz pop-rock en su esquema básico, aunque la armazón del groove se sofistica con suficiente solvencia como para sustentar la vitalidad rítmica del bajo y la segunda guitarra, así como para motivar el despliegue de los bien armados solos de guitarra que entran a tallar. Si ‘Flags’ simbolizaba el esplendor de una tarde de otoño, ‘Lucky You’ hace lo propio con la imagen de un mediodía primaveral: se puede interpretar su ilación como un continuum de expresividad jazz-rockera donde la extroversión se impone como una reina absolutista. Cuando llega el turno de ‘Conviction’, el grupo reafirma la actitud esencial de la pieza precedente reelaborando un tenor más estilizado para la extroversión reinante. Eso sí, los fraseos de algunos solos de guitarra se adentran seria y convincentemente en el terreno del rock duro, casi bordeando el prog-metal melódico.

En este momento del disco, ‘Observer’ emerge para generar una impresión de falsa frivolidad al centrarse en un swing burlonamente jovial (un tanto a lo ZAPPA), el mismo que recibe ocasionales recursos de sofisticación en su desarrollo, incluyendo una breve incursión en cadencias jazzeras en algún lugar del intermedio. ‘My Anthem’ es el tema más extenso del disco con su duración de 6 ¾ minutos: su estrategia básica consiste en establecer un nexo fluido entre la estilización preclara del jazz-rock y las vibraciones evocativas del post-rock. Tenemos aquí un cénit particular del álbum, queda claro. Nos vamos acercando al final del disco cuando nos topamos con ‘Mentors Of Life’, pieza que en su espacio de 4 ½ minutos despliega un lirismo bien asentado, con unos diálogos bien arraigados entre el delicado groove de la dupla rítmica y la sobriamente maciza labor de las guitarras duales. Vemos aquí una cálida confluencia entre la faceta serena de un STEVE VAI y algunos dejos propios del modelo de CAMEL. Durando poco menos de 3 minutos, el irónicamente titulado ‘First Waltz’ está a cargo de cerrar el repertorio y lo hace ostentando una belleza inapelable en su muy sereno motif en 3/4. El aire de relax en medio de un paisaje nocturno es simplemente irresistible: el grupo aprovecha muy bien la sencillez estructural del motif para convertirlo en algo rotundamente etéreo… una cierta confluencia con el lado acústico de PAT METHENY se respira en el aire, y sobre todo, un compromiso convincente con los ideales más “puros” de belleza en el arte de la música. Todo esto fue “Vibing”, un disco parejo y atractivo que nos hace prestar atención seriamente a RESONANCE BAND. Estemos atentos a sus futuras actividades fonográficas en el futuro próximo para esta banda portadora de las llamas más resonantes de la hoguera de la avanzada jazz-progresiva escandinava.   

Saturday, October 01, 2016

1981, el año del amanecer y auge de una nueva disciplina de KING CRIMSON

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos una mirada atrás hacia una de las joyas más rotundas e imponentes del legado viviente de KING CRIMSON: nos referimos al álbum “Discipline”, el que marcó el inicio de la no muy larga pero sí muy intensa etapa ochentera de esta regia entidad progresiva. En efecto, el periodo iniciado entre los primeros meses de 1980 (cuando Robert Fripp quería volver a los escenarios en un contexto grupal) y culminado en el 11 de julio de 1984 tras un fabuloso concierto en el Spectrum de Montreal, Canadá, el cuarteto conformado por el propio Fripp [guitarra y guitarra-sintetizador], Bill Bruford  [batería y percusión acústica y electrónica], Adrian Belew [voz principal y guitarra] y Tony Levin  [Chapman Stick, bajo y coros] gestó una trilogía poderosa donde confluían fluida e incendiariamente el estándar tradicional del Crimsonismo de mediados de la década anterior, las inspecciones en una nueva psicodelia rockera que Fripp traía de sus experimentos con Brian Eno así como de su disco solista “Exposure”, la maduración del fundamento jazz-rockero que Bruford ya había acuñado bajo su propia personalidad y los aspectos más bizarros del discurso de la new-wave (a partir del paso de Belew por TALKING HEADS como músico de apoyo y también del paso del mismo Fripp por el efímero proyecto THE LEAGUE OF GENTLEMEN): “Discipline”, “Beat” y “Three Of A Perfect Pair”. Unánime es el clamor que declara al primero de estos discos como el cénit de esta etapa del legado Crimsoniana y nosotros ciertamente formamos parte de este coro mayoritario. Como parte de la serie de reediciones de la 40th Anniversary Series, “Discipline” reapareció en el mercado fonográfico, en el año 2011, como un ítem doble de CD y Blu-ray con la labor de Steven Wilson a cargo de la meticulosa ingeniería de sonido.

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Lo curioso es que Fripp, cuando convocó a Bruford y luego hizo lo propio con Belew (ya famoso por haber estado en las bandas de apoyo de FRANK ZAPPA y DAVID BOWIE, además de lo de los TALKING HEADS), no tenía en mente reformar KING CRIMSON sino un nuevo grupo, el cual tuvo como primer nombre a DISCIPLINE. Ya completo el cuarteto con el ingreso de Tony Levin (afamado y ocupado sesionista, entre otros, para PETER GABRIEL, ALICE COOPER y JOHN LENNON) y con algunos días de ensayos y preparación de nuevo material, Fripp reconoció el sonido que se estaba gestando desde las entrañas, cerebros y sistemas nerviosos de los músicos: era el sonido de KING CRIMSON, con una nueva actitud, pero con esa esencia tan particular e inconfundible, así que era natural que se retomara el nombre directamente. Para Bruford ésa fue una buena noticia, pues aunque la expectativa de ver a unos veteranos del rock juntarse para formar un nuevo grupo llamado DISCIPLINE era patente, sin embargo, fue cuando se readoptó el nombre de KING CRIMSON que el asunto pasó a ser la resurrección de una banda venerada de la élite rockera de los 70, por tanto, las cosas mejoraron notablemente en cuanto a financiación y logística para el cronograma de conciertos. De todas formas, los primeros conciertos del grupo fueron programados todavía bajo la etiqueta de DISCIPLINE. Los Island Studios fueron los que albergaron las labores de grabación del nuevo disco, un proceso que tomó 3 semanas después de una gira europea que duró 3 semanas, la cual comenzó a los 3 semanas de iniciarse las sesiones de primeros ensayos y composición del nuevo repertorio Crimsoniano... o Disciplinario, si se le prefiere llamar así. Levin estaba pletórico de felicidad y buenas sensaciones con su situación de integrante de una banda firme, pues ya en los albores del nuevo milenio y cerca de llegar a los 35 años de edad, se sentía preparado para ser algo más que un sesionista. El genio de Levin no pasó inadvertido a Fripp cuando se estaba germinando este nuevo KING CRIMSON: el hecho de que organizara audiciones para integrar al bajista faltante (siendo uno de los candidatos más notables nada menos que el mismísimo Jeff Berlin) se debió a que él sabía que Levin tenía una agenda muy ocupada, pero apenas supo de las intenciones del buen Tony de situarse en una posición profesional más estable, el cuarteto se completó al instante. El primer concierto de DISCIPLINE tuvo lugar en el Moles Club de Bath – una de las ciudades británicas más abiertas a la difusión y expansión del rock experimental – en el último día de abril de 1980, y ya la cosa no tenía cómo parar hasta que el cuarteto pudiese, como mínimo, grabar un álbum de estudio. Ya sabemos que todo se extendió hasta una trilogía.


Bueno, repasemos ahora los detalles del legendario “Discipline”. El inicio del álbum es todo un clásico: ‘Elephant Talk’ es una canción eufórica y traviesa, a la par que cerebral y seria. Mientras Belew exorciza los fantasmas de TALKING HEADS capitalizando el estilo vocal de David Byrne y Fripp retoma los asuntos pendientes desde el último disco de estudio de KING CRIMSON (“Red”) y su propio álbum solista “Exposure”, el magistral Bruford sigue ahondando en las vibraciones más intensas de su corazón jazzero, haciéndose eco de su propia experiencia con una banda de apoyo. En medio de toda esta trifulca armónica de dispares fuentes de inspiración, Levin convierte a su Stick en instrumento protagónico tanto en el incendiario prólogo como en su manera tan robusta de articular su presencia como una especie de tercera guitarra. La letra expone una inmisericorde crítica contra la cultura del talk-show y los opinólogos en los medios televisivos, algo que todavía aumenta su presencia en la cultura popular de nuestros días. ‘Frame By Frame’ es la canción que sigue a continuación y proyecta un esplendor progresivo aún mayor, explayándose con un dinamismo apabullante a través de la alternancia de tempos en 7/8 y 4/4. Los ornamentos que impone Bruford a su ingeniería rítmica son divinamente diabólicos mientras que los instrumentos de cuerda elaboran una arquitectura tan tensa como luminosa. Todo un cénit del álbum… y no será el único. ‘Matte Kudasai’ brinda un momento de serenidad desde el cual se exhibe una aureola de cálida melancolía: básicamente se trata de un blues-rock progresivo marcado con un swing jazzero sobriamente sofisticando, combinando aires hawaianos y orientales en su desarrollo melódico. ‘Indiscipline’ es otro cénit, un clásico indiscutible del legado post-70ero de KING CRIMSON. Estando musical y poéticamente centrado en la tensión propia del diálogo confrontacional con el yo que enfrenta una artista ante la elaboración de una escultura que a ratos le complacía y a ratos le aborrecía (la entonces esposa de Belew Margaret escribió sobre esta experiencia en una carta). La pieza comienza con un dueto de Stick y batería donde el primero mantiene un groove minimalista y la segunda arroja algunos redobles impacientes que anticipan el maelstrom turbiamente inteligente que ha de expandirse cual lava psicótica en las tres secciones instrumentales, todas ellas marcadas por el 5/4 del Stick para que las guitarras alternen y combinen solos y riffs. Para las partes habladas, la instrumentación se retrotrae para crear una densidad sutil. El espasmódico mantra “I repeat myself when under stress” y el clamor final “I like it!” son de antología. Esta canción y la primera muestran a un Belew capaz de superar a David Byrne en el desarrollo de su dadaístamente intenso paradigma vocal: se vuelve “Belewiano”, realmente. 

  

Solo una canción como ‘Thela Hun Ginjeet’ puede asumir la tarea de seguir adelante con el repertorio tras el fenomenal cierra de la primera mitad que impuso ‘Indiscipline’ con su cerebralmente desatado arrebato. Recibiendo la herencia del fragor inconmensurable de ‘Indiscipline’ tanto como la de la extroversión jovial de ‘Elephant Talk’, ‘Thela Hun Ginjeet’ abre la segunda mitad del repertorio con extrema fuerza de carácter. La autoritaria musculatura de los guitarreos y los robustos juegos de pulsaciones creados por la dupla Levin-Bruford. El título es un anagrama de la frase heat in the jungle (calor en la jungla) y hace directa alusión a una anécdota muy desagradable – aunque amena cuando es vista desde afuera –que vivió Belew justo en la época de los primeros ensayos del grupo en Londres. Resulta que el buen Adrian estaba paseando con una grabadora para registrar ruidos y voces callejeras en algunas calles londinenses cuando, primero, unos rastafaris de mala actitud trataron de robarle su grabadora, para luego toparse con unos agentes de policía que le llamaron la atención por exponerse innecesariamente a pasear a solas por un lugar tan peligroso. Su nerviosa narración de la anécdota fue secretamente grabada por Fripp y finalmente buena parte de su monólogo quedó registrada como “letra oficial” de la canción. Cuando se evaporan los últimos ecos de las pesadamente distorsionadas notas finales de guitarra de ‘Thela Hun Ginjeet’, nos preparamos para disfrutar del momento místico del disco: ‘The Sheltering Sky’. Bruford inicia las cosas tocando un hipnótico compás con un tambor de madera propio del folclore norteafricano mientras la guitarra rítmica de Belew se encarga de acentuar ciertos golpes percusivos de su colega, una instalación segura de la atmósfera exótica que ha de completarse mágicamente con la imponente acción exorcista que Fripp perpetra a la guitarra-sintetizador. Por su parte, Levin sustenta todo a paso firme mientras añade algunos vibratos que gestan recursos de determinante tensión. En algún momento de la segunda parte, Belew elabora un solo sobrecogedoramente místico mientras Fripp pasa a crear capas tan densas como minimalistas; como contrapelo, la labor del bajo se torna un poco más suntuosa. Para el último minuto, Belew y Fripp regresan a sus respectivos roles iniciales hasta dejar a Bruford dar unos golpes solitarios para el cierre.


Los últimos 5 minutos y pico del álbum están ocupados por el instrumental homónimo, el cual crea de por sí un estándar definitivo para el aspecto de minimalismo matemático que KING CRIMSON instaura para el resto de su etapa 80era y su futura resurrección de las tres décadas posteriores. La idea era crear una estrategia de férrea disciplina a cuatro bandas donde cada instrumento debía constreñirse de asumir cualquier tipo de protagonismo sin por ello limitarse a acompañar a los demás: de hecho, en esta estrategia proactiva compartida, los cuatro músicos se hacen cargo de armar un fundamento temático al mismo tiempo que un groove consistente y continuo. Aunque el sistema de cambiantes compases da la apariencia de caos al oído desatento, el asunto se resuelva realmente con un obsesivamente arquitectónico groove. El mismo Bruford se encarga de armar un tempo de 17/16 para sustentar la base de dicho groove. Este instrumental tan fabuloso era una pieza clave para este KING CRIMSON reformado, y no solo porque indicaba el nombre original del cuarteto, sino también porque era la pieza inicialmente indicada para abrir el disco. En efecto, la secuencia del repertorio que Fripp tenía inicialmente en mente una vez completo aquél era así: ‘Discipline’ / ‘Thela Hun Ginjeet’ / ‘Matte Kudasai’ / ‘Elephant Talk’ / ‘The Sheltering Sky’ / ‘Frame By Frame’ / ‘Indiscipline’. O sea, la idea era seguir el camino desde una estructura inicial hasta la desintegración de la misma en el tramo final mientras se seguía un proceso de alternados momentos de focalizada reflexividad y demoledora ansiedad. El orden de este repertorio en una mezcla especial aparece como uno de los ítems del Blu-ray que acompaña al CD en esta reedición. También aparecen imágenes de programas televisivos en los que el cuarteto presentaba algunas de sus piezas más llamativas: un programa de 1981 con ‘Elephant Talk’ y otro de inicios de 1982 con ‘Frame By Frame’ e ‘Indiscipline’. Vale resaltar cuán ensimismado se ve al público cuando se le brinda una versión particularmente intensa y extensa – 6 ½ minutos – de esta última canción, y por otra parte, es una pena que ‘Elephant Talk’ aparezca con el audio del disco. Se nota que el grupo toca en vivo pero en los archivos del canal televisivo parece que decidieron que el audio original no se podía usar. En fin, al final de esta reseña ponemos un vídeo con otra actuación televisiva de ‘Elephant Talk’ para compensar por esta “fechoría” del mainstream del show business.

  

Otra “fechoría discográfica”, perpetrada esta vez por la misma gente de KING CRIMSON, es el ocultamiento desde las reediciones de fines de los 80s, de la mezcla original de la hermosa balada ‘Matte Kudasai’, la cual incluía un solo de notas sostenidas de Fripp. Si bien es verdad que Fripp y Belew coincidieron en que dicho solo se sentía superfluo dentro de la estructura general de la pieza en cuestión, la cosa es que algo se sentía “raro” cuando comparábamos reediciones digitales anteriores con nuestro vinilo original de 1981. En fin, todo terminó bien pues esa versión original (ahora bautizada como alternativa) está incluida como bonus track en el remaster del 30mo aniversario, como parte del Blu-ray de esta reedición que tenemos ahora en nuestras manos. Una anécdota jugosa respecto a este solo del cual se renegó en el “Index Crimsoniano” es que los primeros acordes de dicho solo citan al bello instrumental ‘Peace’ de ese lejano segundo álbum “In The Wake Of Poseidon”, tal vez la más bella pieza de guitarra clásica que haya compuesto jamás el maestro Robert Fripp. Una segunda anécdota referente a esta bella balada es que la edición surcoreana del disco tuvo que hacerse cambiándole el título a la traducción inglesa ‘Please Wait For Me’ debido al aspecto antinipón de la idiosincrasia de dicho país: la alternativa de omitir la canción no era práctica para efectos de apreciación estética del disco ni para el respeto a la integridad de la visión de los artistas que lo forjaron. Otras novedades reveladoras de esta reedición incluyen una selección de loops vocales de Belew, algunos de los cuales fueron integrados a algunos de los temas del disco, además de las mezclas alternativas que registra Wilson de ‘Thela Hun Ginjeet’ y ‘The Sheltering Sky’, y la versión de 12” para las pistas de baile de ‘Elephant Talk’ (muy marchosa, la verdad que sí). Como curiosidad especial, se nos brinda un audio-documental sobre la aterradora historia de ‘Thela Hun Ginjeet’.


Toda la experiencia de gestar, arreglar, grabar y promocionar “Discipline” como una obra no solo de resurrección sino de remodelación de KING CRIMSON está perfectamente plasmada en estas palabras de Robert Fripp: “Sí, de seguro que esto se trata de KING CRIMSON. Pero es una banda de rock moderno que toca en 1981 y me atrevería a decir que algunos fans tradicionales de KING CRIMSON pueden ir a vernos esperando que toquemos las canciones rutinarias, pero si yo fuera un seguidor de KING CRIMSON tendría la expectativa de no recibir lo que me dictan mis expectativas”. Por su parte, Adrian Belew pontifica sobre la perfecta retrospectiva: “¡Pienso que era probablemente la mejor banda del mundo que existía entonces! Era simplemente la mejor alineación y se dio la perfecta combinación de elementos: lo pesado lo ligero, lo divertido y lo oscuro. Simplemente creo que había algo absolutamente mágico en la banda y ese primer disco es la prueba de ello. Aún suena novedoso”. No podríamos tratar de mejorar la precisión conceptual que atraviesa a estas palabras tan directamente entusiastas del entonces frontman y perfecto socio guitarrista de Fripp, ni tampoco nos esforzaremos en hacer una hermenéutica de las mismas, algo que sería soso, redundante y trivial. Simple y llanamente, celebraremos en estas palabras finales que en el año 2011 se hizo esta reedición de “Discipline”, una obra monumental e intensa que testimonia cómo se hacían las cosas en la élite rockera de inicios de los 80s. WE LIKE IT!!!


Muestras de “Discipline”.-
Matte Kudasai [version original del 1981]:  https://www.youtube.com/watch?v=4407HSVi-GA
Elephant Talk [en vivo en Fridays, 1981]: https://www.youtube.com/watch?v=GTQrlDzqUCA
Indiscipline [en vivo en Old Grey Whistle, 1982]:  https://www.youtube.com/watch?v=JmvA7oWGb40

Wednesday, September 28, 2016

Segunda arremetida de AMOEBA SPLIT

Second Split cover art

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de celebrar el regreso al fuero fonográfico de una de las bandas más talentosas y creativas del actual escenario progresivo español: nos estamos refiriendo al ensamble gallego AMOEBA SPLIT, el cual se hace presente en nuestros actualizados estantes de discos con un disco buenísimo que se titula “Second Split” – claro juego de palabras que alude al hecho de que se trata de su segundo ítem de larga duración. Con la alineación hexagonal de Ricardo Castro Varela [órgano Hammond, piano, sintetizador Moog y mellotrón], Alberto Villarroya López [bajo, sintetizador Moog, piano eléctrico y guitarra de 12 cuerdas], Fernando Lamas [batería y percusión], Pablo Añón [saxo alto], Eduardo “Dubi” Baamonde [saxo tenor y flauta] y Rubén Salvador [trompeta y fiscorno], el grupo nos brinda un genial repertorio de seis piezas que representa un rotundo impulso desde las pautas estilísticas antes trazadas en el álbum del año 2010 “Dance Of The Goodbyes”. Para completar la arquitectura sónica diseñada para este álbum en particular, el sexteto cuenta con las ocasionales participaciones de una generosa cantidad de invitados: Israel Arranza al vibráfono, el cuarteto de cuerdas conformado el contrabajista Risto Voluanne, la cellista Lucía Quintero, la violista Elena Fernández y la violinista Sara García (violín), Félix Arias a la guitarra de 12 cuerdas, y la violinista Arantxa Vera. Pero el colaborador más recurrente es Iago Mouriño, quien aporta relevantes adiciones de teclados en dos tercios del repertorio. Ha sido un parto lento y esforzado el que ha experimentado “Second Split”, pues el proceso de grabación de su repertorio ha tenido lugar en dos episodios distintos: en abril del 2013 en los Estudios Abrigueiro de Lugo, y en diciembre del 2014 en Santa Cruz Recording de A Coruña. Pero bueno, ya es un ente tangible publicado por el sello mexicano Azafrán Media., el mismo que había reeditado hace un par de años el primer disco con un bonus track. Veamos ahora los detalles de “Second Split”, ¿vale?


‘Clockwise’ abre el disco con un despliegue de refinadísima musical que se enraíza sobre un groove llamativo dentro de su esencial sobriedad: la ambientación general es de sobria jovialidad revestida de etiqueta blanca y dorada. El breve inicio de ensayo simulado y puesta de orden es un válido recurso humorístico antes de que se explaye ante nuestros oídos y mentes una monumental ingeniería melódica que transita fluidamente entre el paradigma de NUCLEUS y el del SOFT MACHINE de la época 71-73. Con el simpático título de ‘Sundial Tick’, el ensamble elabora un estándar jazzero muy amable en su calidez esencial. La jovialidad instaurada en la pieza de inicia permanece incólume pero esta vez cambia de ropaje para mostrar una apariencia ligeramente más etérea, lo cual hace que los colores sónicos perpetrados por los vientos ostenten un talante ensoñador en medio de la obvia plenitud exhibida por la instrumentación íntegra. Algunos quiebres a lo FRANK ZAPPA entran a tallar para descuadrarnos en instancias efímeras bien calculadas. Una mención especial va para el bello solo de sintetizador que emerge a poco de pasada la frontera del tercer minuto: su grácil extravagancia nos llama la atención a pesar de su brevedad. ‘The Book Of Days’ se enfoca en una ambientación de cámara a través de un etéreo trabajo realizado por el ensamble de un cuarteto de cuerdas y un vibráfono. El resultado se traduce en un momento de embrujadora calma desde la cual la música se convierte en herramienta de estimulación para una actitud contemplativa. Dado que dura menos de 2 ½ minutos, el rol de ‘The Book Of Days’ resulta ser principalmente el de preámbulo a la siguiente pieza, titulada ‘Those Fading Hours’, la cual nos muestra por primera vez la faceta más densa de la agenda musical de AMOEBA SPLIT.

En efecto, ella  se enraíza en la heredada aura de recogimiento del tema precedente y la traduce en algo más majestuoso e inquieto: portando iguales dosis de herencias del SOFT MACHINE de la época del “Six” y del WEATHER REPORT de la etapa pre-“Mysterious Traveller”, además de algunos retazos del primer MAHAVISHNU ORCHESTRA, el grupo se explaya en una fenomenal oleada de cadencias recurrentes que apelan a nuestras sensibilidades más lisérgicas. La agitación estética que experimenta el oyente empático es rotunda mas para nada aparatosa; por el contrario, se da en un ambiente de estricta sobriedad reflexiva. La coda espacial marcada por efectos en reversa de vientos y cuerdas sobre una secuencia de guitarra de 12 cuerdas, añadiéndose efectos de risas de bebé, refuerza la idea de ponderada meditación que ha reinado a través de los 8 ½ minutos que dura la pieza. ‘Backwards All The Time’ (título que parece un homenaje a los aportes que hizo el maestro Mike Ratledge al ideario musical de SOFT MACHINE). El esquema de trabajo que exhibe esta pieza recibe algo de la densidad antes presente en ‘Those Fading Hours’ pero se nota aquí una actitud más abierta hacia la exteriorización de caleidoscopios sonoros mientras el grupo preserva su energético jam de base: esto conlleva una efectiva retoma del majestuoso esparcimiento que caracterizó al tema de entrada. Los ecos de los legados de KEITH TIPPETT y HERBIE HANCOCK (pre-1973) se hacen notar firmemente. El cierre del disco viene con el que según nuestra humilde opinión es el mejor tema del repertorio: ‘About Life, Memories And Yesteryears’. En poco más de 8 minutos, el grupo desarrolla una exuberancia señorial a punta de trabajar sonoridades y armonizaciones majestuosas entre los instrumentos involucrados, cuidándose mucho de llegar a lo pomposo mientras elabora diversos grooves a lo largo del camino, mayormente serenos: el epílogo de piano impone su belleza a despecho de su efímero espacio. La estrategia musical aquí empleada es realmente mayúscula, como mayúscula es también la idea de colocar a esta cima insuperable en el último lugar del repertorio, algo impactante y duradero en la memoria del oyente cómplice.

Todo esto fue “Second Split”, una labor jazz-progresiva sublimemente inspirada que refuerza la ubicación de los AMOEBA SPLIT en la primera línea de la avanzada progresiva española contemporánea, y de hecho, no solo es eso, sino que también les confirma como parte de la élite campeona de las diversas escenas progresivas que se siguen desarrollando en el circuito europeo. Disco altamente recomendado.


Muestras de “Second Split”.-
About Life, Memories And Yesteryears: https://amoebasplit.bandcamp.com/track/about-life-memories-and-yesteryears  

Sunday, September 25, 2016

Cue the music of... STICK MEN!

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Éste es un momento de infinito jolgorio melómano pues lo que tenemos en nuestras manos ahora es el nuevo trabajo de estudio del genial trío STICK MEN, titulado “Prog Noir”. No ha pasado mucho tiempo desde la publicación en edición limitada de su doble en vivo “Midori” con el ilustre invitado y viejo amigo DAVID CROSS y ya tenemos otro pretexto para el supremo goce progresivo provisto por Tony Levin [Stick y voz], Marcus Reuter [Touch Guitars y voz] y Pat Mastelotto [batería y percusiones acústicas y electrónicas]. Publicado por MoonJune Records, “Prog Noir” contiene un muy interesante catálogo de diez piezas, cuatro de ellas con letra. A diferencia de otros discos de estudio de los STICK MEN que eran gestados y grabados en un plazo breve, habida cuenta que cada integrante tiene su propia agenda tremendamente apretada de sesiones y conciertos, este nuevo disco contiene composiciones que fueron gestadas y arregladas por el trío tomándose su tiempo para ello. Las grabaciones del repertorio se repartieron entre los estudios de Levin, Mastelotto y Reuter. El personal de esta curtida tríada germano-norteamericana se hizo cargo de la producción de “Prog Noir” en colaboración con iapetus Media, 7D Media, MoonJune Records y TAKT.EU; la publicación es responsabilidad conjunta del trío y los sellos Unsung Productions e iapetus, mientras MoonJune Records colabora asertivamente con la distribución.


Durando poco más de 5 ½ minutos, la pieza homónima está a cargo de abrir el repertorio y lo hace con una supremamente elegante muestra de densidad rockera sobre un medio tiempo. La letra retrata con distante dramatismo lo que es la vida en la carretera para el rockero vanguardista mientras la armazón de Stick y Touch Guitar se centra en edificar un retrato sonoro de sobria fortaleza; por su parte, la batería sostiene su férrea ingeniería rítmica con distinguida robustez. Luego sigue ‘Mantra’, pieza que se articula sobre una atractiva y efectiva arquitectura sincopada, la misma que es manejada con nervio señorial: las sencillas amalgamas que establece el trío permiten que se aprecie con total naturalidad la belleza de la composición, muy fiel al patrón del KING CRIMSON 80ero con añadidos recursos de rotundo vigor según el patrón de la época del “The Power To Believe”. Tenemos aquí una primera cima del disco. La dupla de ‘Plutonium’ y ‘The Tempest’ nos permite seguir apreciando de forma directa la diversidad de recursos del trío, los cuales ahora se enfilan hacia su faceta más filuda (aunque sin recurrir a ningún tipo de histeria). ‘Plutonium’ es un ejercicio de psicodelia tensa encapsulada en una engañosa parsimonia. La letra es muy peculiar, pues se centra en el peligroso uso del plutonio en la industria bélica mientras hace alusiones a CARL ORF (con una cita de ‘Carmina Burana’), YES (con una cita de ‘Roundabout’) y TCHAIKOVSKY (con una cita de La Marsellesa desde la ‘Obertura 1812’). Por su parte, ‘The Tempest’ trabaja con un esquema funky-rockero para enriquecer con su llamativa ligereza al cuerpo central: el gancho de esta canción es inapelable. El compás ágil y frenético sobre el que se instala la primera sección de ‘Schattenhaft’, el quinto tema del álbum, anuncia el arribo de un recurso de especiales expansiones expresionistas para la mentalidad psicodélica del grupo; en una segunda instancia, el compás vira hacia un esquema menos fulgurante pero se proyecta hacia una concentración más poderosa del vigor rockero en curso, y de paso, para que Mastelotto trabaje unos sofisticados trucos percusivos con impecable efectividad.



La segunda mitad del repertorio se abre con ‘A Rose In The Sand / Requiem’, tema caracterizado por una ambientación etérea donde los serenos despliegues temáticos se centran en vibraciones introspectivas. Tras un primer pasaje de talante luminoso viene otro con una actitud más sombría, incluso triste, sobriamente envuelta en un ropaje electrónico que nunca llega a ser abrumador. Durando poco menos de 5 minutos y ostentando un título renacentista, ‘Leonardo’ se caracteriza por desplegar excitantes modalidades de sofisticación progresiva. Los cambios de motivos y las variantes rítmicas se arman dentro de una arquitectura sónica imponente, señorial, magnífica; de hecho, el intermedio lento cumple muy bien la función de realzar la intensidad extravagante que le antecedió y que habrá luego de sucederle en la coda. Los solos de Touch Guitar son increíbles. Un cénit fabuloso de “Prog Noir”, no nos cabe duda alguna al respecto. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando llegamos a ‘Embracing The Sun’, otro instrumental de especial favoritismo nuestro en este disco que, en definitiva, instaura el cénit decisivo del repertorio. ‘Trey’s Continuum’, por su parte, se centra en una musicalidad más sobria dentro de la constante extroversión que se despliega en estas instancias del disco: su dinamismo particularmente exquisito nos remonta a los solistas de LEVIN y de TREY GUNN. Su duración es poco menor que la de ‘Leonardo’ y sus atmósferas centrales se focalizan en contrapuntos propios de la época 80era de KING CRIMSON, siendo así que también se crea indirectamente una filiación con el cosmos progresivo de GORDIAN KNOT. En fin, llegamos a los 6 ½ minutos finales con la pieza ‘Never The Same’, la cual establece un refinado equilibrio entre el paradigma Crimsoniano (tanto de los 80s como de la época del “Thrack”) y el jazz-rock. El vigor rockero en curso está relativamente comedido mientras el canto y el desarrollo instrumental confluyen apropiadamente. Se trata de un broche refrescante tras la imponente secuencia de las tres piezas instrumentales precedentes.

 

“Prog Noir” es un disco excelente que vuelve a confirmar por enésima vez – como si fuese necesario realmente – que el trío de los STICK MEN es una fuerza esencial para el rock vanguardista internacional de nuestros días. ¡Recomendado al 100%!


Muestras de “Prog Noir”.-
The Tempest: https://www.youtube.com/watch?v=BEBw4F5HuVI

Friday, September 23, 2016

CAMERA CHIARA: chiariscuri in concerto


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

CAMERA CHIARA se hace presente en el cuaderno de bitácora progresiva del presente año 2016: su aporte es el disco en vivo “Alla Corte Di Urania – Camera Chiara Dal Vivo”. Este ítem fonográfico recoge lo que sucedió en el Auditorio dell’Osservatorio Astronomico di Capodimonte, en la ciudad de Nápoles, durante un concierto que tuvo lugar el 11 de junio del año pasado 2015.Con las fuerzas combinadas de Francesco Lembo [teclados], Danilo Lupi [bajo], Vincenzo Manzi [guitarra] y Antonio Pappacoda [batería], el grupo concreta una magnífica combinación de vitalidad expresiva y lucidez melódica que ya desde los tiempos de su homónimo disco de debut (del año 2014) conforma una de las propuestas más robustas de la escena progresiva de su país… una escena imparablemente prolífica, sin duda. La combinación de sinfonismo, psicodelia y avant-prog que CAMERA CHIARA cultivan llega a buen puerto con cada travesía diseñada en las piezas que hasta ahora forman parte de su catálogo. En este disco en vivo tenemos un continuum de deleite musical que se extiende por 42 minutos, siendo así que algunas piezas se desarrollan más allá de los espectros temporales que se les asignó en el mencionado disco de debut.

  

Abre el repertorio del disco la extensa ‘Chiariscuri Suite’, que ocupa un total de 13 ½ minutos de extensión. Con un prólogo centrado en majestuosas orquestaciones de sintetizador, el grupo coge fuerza para instaurar un primer cuerpo central sostenido sobre un fabuloso groove en base a un compás complejo, el cual no tardará en tornarse en uno más habitual. Un segunda sección se enrumba hacia una modalidad etérea de exploraciones psicodélicas – un tanto al estilo del PINK FLOYD pre-“Meddle” con añadidas alusiones al modelo de AGITATION FREE – donde la guitarra se prodiga en fabulosos fraseos. Esta sección resulta un tanto breve pero es crucial para motivar la emergencia de un tercer motif cuyo talante consiste en una confluencia de heavy prog y jazz-rock: este motif se toma unos momentos antes de consolidar un compás frenético desde el cual la banda puede sacar de sí sus instintos musicales más electrizantes. El epílogo se centra en vibraciones sinfónicas, las cuales aterrizan en un misterioso pasaje de piano. Tras este impresionante despliegue sónico de la ‘Chiariscuri Suite’ sigue la dupla de ‘Nel Tuo Mondo’ y ‘Danzano Le Memorie Suite’, siendo así que esta última pieza desarrolla un hilo temático mucho más amplio que el que se plasmó en el disco “Camera Chiara”. ‘Nel Tuo Mondo’ comienza en clave de introspectiva serenidad al hacerse debido eco de la coda de piano del primer tema, pero la pieza no tarda mucho en elaborar una densidad emocional donde confluyen los paradigmas de PINK FLOYD y CAMEL mientras se añaden a través del camino recursos sonoros del prog-metal y la psicodelia. ‘Danzano Le Memorie Suite’, por su parte, se explaya en climas melódicos meticulosos, comenzando con una obertura de piano que se enlaza con la coda de ‘Nel Tuo Mondo’ y derivando poco después en una exaltación de arrebatos psicodélicos con texturas arabescas. La última sección se centra en una variante particularmente pesada de space-rock con añadidos matices jazzeros. Las confluencias con los modelos de las bandas coterráneas LABIRINTO DI SPECCHI y LE PORTE APERTE se nos antojan bastante transparentes.

  

‘Come Il Bianco Col Nero’ comienza con una atmósfera propia de un ensueño cuyos delineamientos etéreos no logran opacar la persistentica de un atavismo inquieto, el cual finalmente se impone en un cuerpo central que está marcado, una vez más, por una ágil confluencia de jazz-rock y heavy prog. El dinamismo absolutamente atrapante de la dupla rítmica se llena a la perfección con las robustas aventuras de la guitarra – a medio camino entre la vertiginosa exquisitez de un PHIL MILLER y el riguroso vigor de un ALEX LIFESON – así como con los infatigables colores de los teclados. Ocupando los últimos 7 minutos y pico del repertorio del concierto, ‘Il Nuovo E Vecchio Giorno’, uno de los temas más electrizantes del “Camera Chiara” y que aquí se regodea en su majestuosa furia para redondear la tremenda faena perpetrada en ese concierto de junio del 2015. Los remezones tétricos y explayamientos claroscuros (no ajenos a los paradigmas respectivos de GOBLIN, PRESENT y KING CRIMSON) de esta pieza final simbolizan cabalmente el ideario estético de este cuarteto italiano. En fin, “Alla Corte Di Urania – Camera Chiara Dal Vivo” es un estupendo disco en vivo que deja clara e indudable constancia del tipo de magnificencia musical que encarna el colectivo de CAMERA CHIARA para beneplácito de la escena progresiva italiana del momento. Hay que mantenerse alerta con este grupo, la verdad que sí, pues su eclecticismo de claroscuros es muy motivador para el oyente que tiene a bien compenetrarse con este talentoso cuarteto.


Muestras de “Alla Corte Di Urania – Camera Chiara Dal Vivo”.-


Wednesday, September 21, 2016

GENTLE KNIFE: pasos nuevos en la escena progresiva noruega

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al grupo noruego GENTLE KNIFE y a su disco homónimo del año 2015. Formado en el 2014, el grupo en cuestión logró concretar material suficiente para su disco de debut “Gentle Knife”, el mismo que fue publicado por el sello Bajkal Records. En el tiempo de la grabación de este disco, GENTLE KNIFE estaba conformado por la abundante alineación de Astraea Antal [flauta, vientos y efectos visuales], Pål Bjørseth [teclados, voz y trompeta], Odd Grønvold [bajo y contrabajo], Thomas Hylland Eriksen [saxos], Håkon Kavli [voz y guitarras acústicas], Eivind Lorentzen [guitarras y sintetizadores], Ove Christian Owe [guitarras], Melina Oz [voz], Ole Martin Svendsen [batería y percusión] y Brian M. Talgo [sampleos, letras y visiones]. Por si fuera poco contar con un personal tan nutrido a la hora de transformar las ideas musicales en sonido, intervienen como invitados ocasionales a la organista Oivind Hanes y al guitarrista Ole Michael Bjørndal, además del hecho de que Astrid Lenvik aportara letras adicionales a un par de canciones. El estilo de GENTLE KNIFE está eclécticamente expuesto a través de nexos con grandes figuras del pasado y del presente del género progresivo. El disco fue casi íntegramente grabado en los Sound Lab Studioes, con algunas labores realizadas también en los Bark Studios: la producción de sonido es soberbia. Veamos ahora los detalles del repertorio de “Gentle Knife”.


‘Eventide’ abre el repertorio con una frontal exhibición de colorido musical, muy obediente de los parámetros neo-progresivos posteriores a los 80s, un poco al modo de un híbrido entre CLIFFHANGER y SPOCK’S BEARD, además de esa solemne remodelación del estándar Floydiano que caracterizaba a unos MOSTLY AUTUMN en sus primeros discos más algunas afinidades con SINKADUS en los pasajes fuertes del prólogo. La fuerza de carácter que emana del grupo sobre un sólido compás lento es una muestra clara de que estamos ante un prístino asentamiento de un motif básico con cuidados ornamentos instrumentales y efectivas líneas vocales. La intensidad sube al final, justo a tiempo para que se instaura un explosivo solo de guitarra: el clímax fastuoso que tiene lugar funciona como cierre perfecto. Este tema de inicio que duró 10 minutos es sucedido por otro que dura 12 ½ minutos: ‘Our Quiet Footsteps’. Tras un extenso prólogo marcado por pomposas orquestaciones sobre un ritmo marcial (combinando el legado del KING CRIMSON del “Lizard” con el modelo de los polacos LIZARD), emerge la primera sección cantada, asentada sobre una majestuosidad ceremoniosa que bebe de los legados de GENESIS (76-78) y PINK FLOYD (75-79), para luego pasar a una tercera sección que consiste en un desarrollo instrumental bastante marchoso. Combinando el delirante vigor Emersoniano y la neurosis Crimsoniana a través del filtro escandinavo (GARGAMEL, SINKADUS), el ensamble se da maña para preservar la magia de este exultante momentum mientras traza el camino de regreso hacia el motif marcial con que se había iniciado todo. ‘Our Quiet Footsteps’ instaura un momentum pletórico y luminoso para el repertorio del álbum, y dicho momentum solo habrá de preservarse cuando emerja la siguiente canción.


En efecto, ‘Remnants Of Pride’ es una balada progresiva situada en un esquema lírico bien delineado donde las armonizaciones básicas están adornadas por la flauta, la trompeta y el saxofón. Por su parte, el canto dual nos remite a un relato de melancolía contemplativa desde un centro notablemente protagónico. Para el intermedio instrumental, el esquema rítmico se sofistica un poco para abrir campo a una expresividad más rotunda, situación idónea para la elaboración de alternados solos de guitarra y saxofón. Belleza y tensión combinadas en una única fuente expresiva. Las dos canciones más cortas del disco son las que justamente siguen a continuación: ‘Tear Away The Cords That Bind’, durando poco menos de 5 minutos, y ‘Beneath The Waning Moon’, durando 4 ½ minutos. Elaborado sobre un groove blues-rockero, ‘Tear Away The Cords That Bind’ tiene un claro aire Genesiano (etapa 71-72) filtrado a través del paradigma de ANEKDOTEN, aunque las partes de guitarra suenan más cercanas al modelo de STEVE HOWE: aunque no ostenta una complejidad estructural como cualquiera de las canciones precedentes, su esquema melódico es innegablemente atractivo. Por su parte, ‘Beneath The Waning Moon’ se centra en el legado Floydiano en su relajado y sencillo motif central mientras preserva también una estilizada densidad. Tratándose de una pieza instrumental, su lirismo esencial se expande a través de los sucesivos solos de flauta, saxofón, trompeta y guitarra. El antepenúltimo tema del disco se titula ‘The Gentle Knife’ y su función es la de retomar los efluvios emocionales de ‘Remnants Of Pride’ y llevarlos a una musculatura más exaltada por un rato: en la sección central, la pesadez de los riffs de guitarra, los ornamentos de vientos y el fabuloso solo de sintetizador logran que se genere un oportuno toque de extravagancia para la ocasión, asentando un gancho especial… incluso raro. Eso sí, la calidez flagrante de la sección inicial no nos hace sospechar lo que viene a continuación, pero esa misma calidez habrá de volver para el pasaje final.

  

Las dos últimas piezas del disco son instrumentales. En ‘Epilogue – Locus Amoenus’, el grupo se dedica mayormente a explorar su dimensión sinfónica con un ropaje de sonoridades etéreas que transmiten cabalmente imágenes de profunda interioridad. La estrategia de esta pieza consiste en centrarse en cálidas atmósferas que irradien una inquebrantable serenidad: tras el extenso preludio elaborado por múltiples ornamentos de sintetizadores, el cuerpo central emerge bajo las guías sucesivas de la guitarra acústica, la flauta y el saxo tenor. El cuadro sonoro es como una cruza entre el PINK FLOYD de la etapa 73-75 y el CAMEL de la etapa 79-82. El asunto con ‘Coda – Impetus’, el tema de cierre, es totalmente distinto: un ejercicio de Crimsonismo alegre (según el molde de la etapa del “Discipline”) con añadidos adornos jazzeros en los cuales el saxofón se prodiga en elegantes florituras… aunque la guitarra no puede contener su deseo de crear su propio momento de neurótico lucimiento. Y así tenemos la experiencia completa de “Gentle Knife”, un disco que hemos descubierto un poco tarde pero nos complacemos en reseñar con el entusiasmo motivado por el deleite tan genuino que nos ha brindado. El colectivo de GENTLE KNIFE seerige como una nueva fuerza importante dentro de la escena progresiva escandinava: hoy por hoy, la banda ha tenido cambios en su alineación, como es la presencia de la nueva saxofonista Charlotte Valstad Nielsen, pero lo principal es que la banda sigue activa con la participación de la cantante Marte Heggelund. Realmente nos ha causado una enorme primera impresión este disco y nos deja con ganas de más para el futuro próximo. ¡A no dejarlo escapar en nuestras colecciones!


Muestras de “Gentle Knife”.-
The Gentle Knife: https://www.youtube.com/watch?v=1PUHmkSIFCQ