Saturday, May 16, 2026

Grandes y auténticas noticias del grupo avant-jazz-progresivo sueco ENSEMBLE NIMBUS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Nos llega la muy grata noticia de que el grupo avant-progresivo sueco ENSEMBLE NIMBUS vuelve a la actividad, teniendo en el mercado un nuevo disco desde mediados del pasado mes de abril. “Fake News!” es el incisivo título de este álbum que sucede por 26 años a la díada de “Scapegoat” (1998) y “Garmonbozia” (2000), trabajos que quedaron como excelentes muestras de música progresiva experimental de los 90. En este retorno al ruedo del ENSAMBLE NIMBUS, opera el trío de Håkan Almkvist [guitarras, bajo, teclados, acordeón, efectos y loops], Lars Björk [clarinetes alto, bajo y preparado, efectos y loops] y Hasse Bruniusson [baterías y percusiones acústicas y electrónicas]. Su publicación se realizó por vía independiente. El grupo contó con las colaboraciones ocasionales del teclista compatriota Tomas Bodin y del baterista-percusionista inglés Chris Cutler (sí, el mismo de HENRY COW, ART BEARS, etc.). El material aquí contenido se registró en varias sesiones de grabación entre los años 2022 y 2025: fue Brunuisson el encargado de la ingeniería de sonido, así como de la mezcla. La concreción de las labores de masterización y la adición d algunas sobremezclas estuvieron en manos de Almkvist en el año 2025. Las actividades de estos músicos antes de la reconstrucción de este excelso ensamble han sido variadas y diversas: Almkvist ha estado en proyectos y haciendo discos solistas; Bruniusson ha hecho lo propio, además de formar la FLYING FOOD CIRCUS junto a su colega mencionado y, cómo no, participar en varios discos de THE FLOWER KINGS; Björk ha realizado sesiones de manera sostenida. Bueno, repasemos ahora los detalles estrictamente musicales de esta total autenticidad progresiva que es “Fake News!”.

La dupla inaugural de ‘The Lake’ y ‘No Return’ pone las cartas sobre la mesa con prestancia y convincente asertividad. ‘The Lake’ hace gala de una jovialidad bastante juguetona, inmersa en un espíritu lúdico que nos recuerda, en cierta medida, a HUMBLE GRUMBLE y RASCAL REPORTERS a través del filtro de SAMLA MAMMAS MANNA. Los colores aportados por los vientos realzan la reinante exuberancia. A mitad de camino irrumpe un interludio deconstructivo que abre campo a una versión tensa del colorido inicial para el frondoso epílogo. Por su parte, ‘No Return’ se asienta sobre un terreno solemne que acomoda sus explayamientos bajo un aura folclórica de ribetes surrealistas, algo que nos remite directamente a los aspectos más extravagantes de los que hasta ahora habían sido los dos últimos discos de la banda. Aunque predomina aquí una ceremoniosidad cuyo tenor reflexivo, no hay intención de los músicos de esconder el colorido intrínseco a la composición. ‘Lucid Dreams’ ahonda en la fusión folclórica con un enfoque netamente progresivo, siendo así que juega a lo jovial con algunas cataduras señoriales. Instaurando el desarrollo temático sobre un esquema rítmico inusual, los aires festivos se despliegan con una sensibilidad fulgurosa arropada bajo envolventes haces de majestuoso esclarecimiento. ‘Indras Web’ vira hacia un terreno noctámbulo y sutilmente sombrío, apelando a una refinada densidad a la hora de articular el motif central. Los ornamentos de sintetizador elaboran un contrapunto de comedida soltura frente a la masa nuclear de armonías de teclado y clarinetes: una parsimonia casi mortuoria tras la exquisita trama de luz que la precedió. Cuando llega el turno de ‘Midas’, se reabren las puertas a lo festivo y lo hace con un ímpetu ampliado, el cual vuelve a dar preponderancia esencial al factor folk-progresivo. Fusionando la algarabía dadaísta del más típico SAMLA MAMMAS MANNA con los retorcimientos satíricos del Zappa de la fase 1969-75, el ensamble da rienda suelta a sus maniobras celebratorias haciendo que la amalgama instrumental se agite sobre la frontera entre razón y sinrazón con arquitectónica agilidad.

Con el arribo de ‘In Circles’, el esquema musical del ENSEMBLE NIMBUS se enfoca en lo palaciego. El deliciosamente extravagante groove compartido por el teclado y la batería establece un aura ceremoniosa donde lo burlón reina sobre lo ilustre mientras porta las aristocráticas vestimentas de éste. La sección final sirve para que esta extraña danza adquiera una mayor garra y coquetee abiertamente con la lógica deconstructiva; de hecho, hasta se podría decir que suena tenebrosa a pesar de que su atmósfera central no sea precisamente tétrica. ¿Quién ha organizado esta fiesta de élite para uno de los momentos culminantes del disco? ¿Nobles hedonistas caóticos o bufones anarquistas que acometieron un golpe de estado? Mientras nos concentramos en esta insoluble pregunta, llega el momento de ‘During The Night’, una pieza realmente amable cuya gentil solemnidad está bien apuntalada por un esquema melódico encantador. El uso de un swing entusiasta de parte de la batería permite a esta manifestación de afabilidad acoger una espiritualidad moderadamente enérgica en sus arreglos globales. También hace posible que se abra un espacio para un interesante diálogo entre la guitarra y el clarinete cerca del final, lo cual impulsa un crescendo apropiado para el clímax conclusivo. ‘Seven Signs’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 8 minutos y pico de duración. Lo que opera en esta ambiciosa pieza diseñada para instalar el cénit decisivo del álbum es una confluencia entre la gravedad sistemática del tema #4, la misteriosa exaltación sombría del tema #6 y el majestuoso vitalismo folk-progresivo del tema #3, siendo justamente éste el orden jerárquico de prevalencia. En los pasajes más aguerridos, la guitarra encuentra espacios para poner sus robustas armonías y solos en el centro, en los más sutiles, son los ornamentos y capas de teclados los que dirigen el entramado general. A lo largo de la pieza íntegra, la batería y las percusiones preservan impolutamente la fluidez de los recovecos rítmicos que van surgiendo a lo largo del camino, reservando sus recursos de mayor intensidad para la efervescencia final. ‘Silent Movie’ retoma algo de la ceremoniosidad noctámbula de ‘Indras Web’, aunque la remodela con una dosis mayor de exuberancia. Cierto acercamiento hay con los HENRY COW de los dos últimos discos, nos parece.

‘New Midas’, a su vez, regresa a la festividad bucólica de ‘Midas’, pero ahora con una actitud más reservada. El nuevo groove es suficientemente sereno para jugar con los ocasionales quiebres rítmicos y las variaciones temáticas dentro de una atmósfera más controlada. Los breves momentos de real soltura se sitúan más del lado de una tensa dislocación que de una jovialidad propiamente dicha. El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Tap On Clouds’, una pieza diseñada desde la faceta más cálida del ideario de la banda. Su gentil núcleo melódico se afinca cómodamente sobre un esquema rítmico complejo que fluye en un dinamismo muy compacto. ¿Cómo sería una danza híbrida escandinava y centroeuropea compuesta por los VON ZAMLA? He aquí la respuesta. Todo esto fue lo que se nos reveló en “Fake News!”, el testimonio de las grandes y auténticas noticias del regreso al ruedo del ENSEMBLE NIMBUS, un gran referente sueco de la música avant-progresiva de las últimas décadas a nivel mundial. Su sistemática manera de concebir el discurso del rock progresivo como un auge de lo surrealista y lo eclécticamente vitalista siempre es bienvenida en cualquier fonoteca actualizada en el rock artístico de gran factura de ayer y hoy. Un retorno triunfal para este año 2026.


Muestras de “Fake News!”.-                   

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