El veterano maestro estadounidense DAVE NEWHOUSE tiene una nueva obra fonográfica desde el primer día del presente mes de mayo: “Automatic Writing” es el título del disco en cuestión, publicado por vía independiente. NEWHOUSE se hace cargo de los saxos, los clarinetes, los teclados, la armónica y algunas percusiones. Le acompañan los bajistas Guy Segers y Sam Newhouse, los bateristas Sean Rickman y George Newhouse, Jerry King (guitarras eléctricas y acústicas, y bajo), el guitarrista Ángel Ontalva, Rick O’Meara (percusiones tonales, gongs, platillos y metales) y Michael Zentner al violín eléctrico. Gente de UNIVERS ZÉRO, CLOUD OVER JUPITER, OCTOBER EQUUS, ETC. Todas las composiciones contenidas en “Automatic Writing” son de la autoría de NEWHOUSE, con la excepción de la segunda, donde el buen DAVE compartió labores creativas con Rickman y Segers. Respecto a lo que signíficó para NEWHOUSE hacer este nuevo álbum, él dice lo siguiente: “Alguien me preguntó si yo pensaba que mi música cambió desde los tiempos en que existían THE MUFFINS y realmente pienso que no. A mis oídos, sigo haciendo exactamente la misma música que hacía en los 70 cuando tenía una grabadora de carrete a carrete de 2 pistas de marca Sears, un micrófono de baja fidelidad y un piano espineta en mi habitación dentro de la casa de mis padres. Esas mismas Musas siguen conmigo (gracias al Cielo) y aún sigo componiendo la música que ellas susurran a mis oídos.” Los procesos de mezcla y masterización estuvieron a cargo de Mike Potter en los Orion Studios. La imagen de la portada y el diseño gráficos son de la autoría de Eric Kearns en PhinBot Graphics. Bueno, ya es hora de repasar los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos convoca.
La pieza precisamente titulada ‘Automatic
Writing’ da inicio al repertorio del disco y lo hace con un desarrollo de atmósferas y grooves de tenor jazz-progresivo. La mesurada agilidad y la fuerza de carácter de los instrumentos actuantes (especialmente, los vientos y la batería) son las claves esenciales para que el desarrollo temático se preserve con impoluta solvencia mientras algunos ornamentos armónicos van y vienen. La espiritualidad es crepuscular en cuanto a lo expresividad, pero el vitalismo del swing global es lo que más se hace notar. Gran inicio de álbum. Luego sigue ‘Song For Saner Times’,
a la sazón, el tema más extenso del disco con sus casi 8 ¼ minutos de duración. Lo que se advierte en su primera parte es que su atmósfera y su groove general son muy similares a los de la pieza homónima, pero también tiene sus peculiaridades: la intensidad es mayor en la sofisticación de los arreglos diseñados para el desarrollo del cuerpo central; el swing es más complejo, y; la expresividad es más densa, más inclinada hacia la actitud postmoderna del avant-prog estandarizado. Una segunda parte emerge cuando, tras unos instantes de silencio, una figura de piano eléctrico abre campo a unos recursos de arcana inquietud guiadas por torturados fraseos de guitarra que van flotando como síntomas de una pronta tormenta. Dos cénit sucesivos para iniciar el trayecto del álbum, nos complace mucho esto. ‘Billy’s Boots’ ostenta un dinamismo más alegre, un tanto cercano al paradigma Zappiano a través de los filtros simultáneos de THE MUFFINS y los SOFT MACHINE de la fase 1973-76. Se advierte en el breve momento de protagonismo para la guitarra la aseveración de algunos ecos de la tensa conmoción que apareció en el tema precedente. ‘Everybody’s Moon’ comienza con una cautivadora fanfarria de saxos y clarinetes desde la cual se anuncia la emergencia de un swing relativamente relajado. La serenidad es ahora la marca central de la estrategia expresiva del armazón instrumental, pero lejos está esto de la introspección; por el contrario, el entramado de los instrumentos actuantes se arroja orgánicamente a un fulgor que se ubica entre las vibraciones otoñales y el candor de un amanecer estival. Es muy simpático el epílogo campirano con armónica y guitarras acústicas: nos toma de sorpresa, pero tiene sentido su vínculo con el talante sobriamente jovial del motif central.
Cuando llega el turno de ‘Slightly,
Virtually’ (muy “maquinista” el título, por cierto), el factor de vivacidad explota con un entusiasmo trepidante y machacón tras un melancólico preludio de piano eléctrico: he aquí una fiesta rockera plagada de lúdica neurosis donde la guitarra, una vez más, se erige como fuente surtidora de tensiones sónicas en medio de una robusta amalgama instrumental. Los explayamientos y ocasionales quiebres en el swing armado por la batería son manejados con la robustez necesaria en los parajes más aguerridos, pero a poco de pasada la frontera del tercer minuto, la espiritualidad expresiva se calma un poco, lo cual repercute en una variación importante dentro del dinamismo colectivo. Se regresa al señorío exquisito que ya se hizo presente en un par de temas precedentes hasta alrededor de la frontera del sexto minuto y medio, cuando el ímpetu anterior resurge con la misión de articular la sección epilogar. El sexto tema del álbum ostenta el
significativo título de ‘One For Brubeck’. Centrando su núcleo temático en unas serenas figuras de piano, se retrotrae a esos tiempos del cool jazz con una prestancia aristocráticamente estoica; los arreglos de vientos y la refinada labor de la batería se encargan de añadir recursos rutilantes al desarrollo temático. ‘Mr. Susie’ trae consigo el cierre
del repertorio y su sección prologar exhibe un crepuscular delirio de formas libres en clave vanguardista: vemos en ella detalles al estilo de SUN RA que se mezclan con estrategias líquidas al estilo de los SOFT MACHINE de 1972. Una vez despejada la incertidumbre inicial, surge un motif jovial marcado por un talante jazz-progresivo que nos remite a los legados de HATFIELD AND THE NORTH, de THE MUFFINS (etapa 2002-04) y de los WEATHER REPORT de 1974-75. la renovada algarabía se mantiene constante con pulso firme hasta el contundente golpe final. Todo esto fue “Automatic Writing”, un catálogo de nuevos testimonios preclaros e indubitables de que DAVE NEWHOUSE es un maestro consumado de la avanzada progresiva de ayer y hoy y siempre. Desde su rincón estadounidense, el ideal del rock ecléctico se proyecta con automática precisión arquitectónica hacia las dimensiones más divinas del arte musical. Un disco muy recomendable que se revela como parte de lo mejor de este año 2026 que ya se acerca a su ecuador: así resultan las cosas cuando las Musas son infatigables y el músico es imparable.
Muestras
de “Automatic Writing”.-
Automatic
Writing: https://davenewhouse.bandcamp.com/track/automatic-writing
Song For
Saner Times: https://davenewhouse.bandcamp.com/track/song-for-saner-times

No comments:
Post a Comment