Friday, May 29, 2026

La propuesta de los suecos AUTOMATISM para el año 2025

 
 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Con algo de tardanza, pero, sobre todas las cosas, con la honestidad y el entusiasmo de siempre, comentamos el hasta ahora último disco del grupo sueco AUTOMATISM: se titula “Sörmland” y fue publicado el 22 de agosto del pasado año 2025 por el sello Tonzonen Records en formato de vinilo verde translúcido. El cuarteto conformado por Hans Hjelm [guitarra eléctrica, sintetizador y percusión], Gustav Nygren [guitarras eléctrica y acústica, saxofón tenor y percusión], Mikael Tuominen [bajo, sintetizador, pianos clásicos y eléctrico, y percusión] y Jonas Yrlid [batería y percusión] le da un giro nuevo a su propuesta prog-psicodélica en éste, su cuarto trabajo de estudio. Formado en el año 2017 por iniciativa de Hjelm, integrante de KUNGENS MÄN, AUTOMATISM plantea una propuesta de rock prog-psicodélico ecléctico que incluye elementos de space-rock, krautrock, space-rock y vanguardia jazzera. Adelantamos que “Sörmland” es su obra más refinada dentro de esta estrategia creativa, posiblemente ya sea nuestra favorita. El material aquí contenido fue grabado en varias sesiones organizadas en los años 2023 y 2024 en Österåker, Sörmland y Aspudden: las composiciones son de autoría colectiva y Tuominen fue el encargado de la ingeniería de sonido en las sesiones de grabación. Los ulteriores procesos de mezcla y masterización estuvieron en manos del propio Touminen y de John McBain, respectivamente. Cedemos la palabra a los integrantes del grupo: “El disco fue grabado en el transcurso de unas cuantas semanas en la campiña de Sörmland, en una sala con buena acústica que alguna vez fue una capilla. El edificio tiene un techo muy alto y una atmósfera abierta, lo cual ayudó en cierta manera a asentar el tono para la música de este álbum. A través de las altas ventanas podíamos ver los verdes paisajes de Sörmland; es por eso que, al final, decidimos titular el disco con el nombre de esta parte de Suecia.” 


El repertorio del disco que hoy nos ocupa se inicia con ‘Video’, una pieza bastante vivaz cuyo groove básico e índices temáticos revelan una jovialidad cálida y envolvente. Los guitarreos se asocian con un manejo muy pulcro de su esencial vigor mientras el bajo dibuja unas líneas sofisticadas que aportan señorío a la agilidad reinante. En algún lugar intermedio se da un leve viraje hacia unas atmósferas razonablemente densas, pero el motif central regresa para el breve epílogo donde todo se redondea eficazmente. A continuación, surge ‘Honey Trap’, un tema totalmente diferente en espíritu: se resguarda bajo una atmósfera sosegada, exhibe un lirismo delicado, da prioridad a lo jazzero en el swing general y usa algunos modismos habituales del post-rock en el entramado de las guitarras duales. A lo largo de su espacio de cerca de 10 minutos, el cuarteto gesta y dirige una agudeza contemplativa donde la calidez del tema inaugural es reemplazada por un fulgor otoñal de talante sereno. Mientras pasan los minutos, el bajo va ganando protagonismo con el uso de florituras útiles para añadir matices al centro temático del jam; también ayuda en ese sentido el ingreso de capas de sintetizador, haciendo que el esquema grupal asuma un carácter cinematográfico. El aterrizaje final se basa en una búsqueda de lo crecientemente tenue, un tránsito hacia el reposo absoluto. ‘Laura Palmer’s Theme’, tal como lo podemos adivinar, es una versión de una composición de Angelo Badalementi para Twin Peaks, la gran obra televisivo-cinematográfica del magistral cineasta DAVID LYNCH. En manos de la gente de AUTOMATISM, el carácter solemne de la composición original se convierte en un vuelo psicodélico donde los matices crepusculares y las inquietudes minimalistas se hermanan en una suerte de híbrido entre MOGWAI, GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR y los PINK FLOYD de 1969-71. Los aportes de los teclados y las percusiones se focalizan en los precisos apuntalamientos de las guitarras mientras el aura expectante prevalece y persiste con pulso de hierro. Los breves parajes tensos emergen en momentos estratégicos.  

La segunda mitad del repertorio se inicia con ‘Neon Lights’, otra versión, esta vez de un tema de KRAFTWERK que data del año 1978 y que aparece originalmente en el legendario álbum “Die Mesch-Maschine”. El cuarteto traduce el modelo referente a una exploración introspectiva donde el grupo incorpora elementos de sinfonismo y acid-folk dentro de lo que fundamentalmente es un trayecto jazz-rockero con sedosas tonalidades psicodélicas. El enfoque flemático de la dupla rítmica y la importante presencia de la guitarra acústica hacen que el desarrollo melódico, muy fielmente confeccionado, nos lleve a un lugar totalmente distinto que el señalado por la composición de los Sres. Hütter, Bartos y Schneider: no es una invitación a caminar bajo las luces de neón de la ciudad, es una actitud estacionaria para completarlas desde la propia habitación oscura. La pieza encargada de cerrar el repertorio es justamente la homónima, también es la más larga con sus cerca de 11 ½ minutos de duración. Lo que tenemos en ‘Sörmland’ es básicamente un jam extendido que comienza con una actitud reservada pero que pronto adopta una actitud más extrovertida bajo la guía de las armonías crecientes de las guitarras. Podemos notar trazos de NEU! por aquí, WIZRD por allá, AGITATION FREE en otro lado, siempre teniendo en cuenta que las vibraciones flotantes quienes marcan la pauta del entramado sonoro. El ingreso del saxofón a poco de pasada la frontera del sexto minuto y medio, la pieza adquiere un colorido extra que, a su vez, empuja a los demás instrumentos a aumentar un poco la dosis de intensidad expresionista dentro de su bien delineado hermanamiento. Las florituras del saxofón ostentan una vivacidad propia, razonablemente autonomizada del resto de los instrumentos actuantes, pero impactando en ellos dentro del renovado fulgor. Para el último minuto, los músicos vuelven gradualmente a la sobriedad primigenia. Todo esto es lo que nos ofrece el personal de AUTOMATISM con “Sörmland”, una serie de proyecciones prog-psicodélicas que amplían notoriamente su paisaje sónico: es muy placentero saber que el ideal de la experimentación rockera mantiene la frescura creativa de ayer y de siempre, en este caso, en manos de un colectivo importante para la vanguardia del rock sueco. En suma, un disco bastante recomendable.

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