HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
El mundo del jazz contemporáneo y atemporal está de plácemes desde inicios de enero de 2026 con la publicación del último disco del veterano maestro JOHN McLAUGHLIN: “Music For Abandoned Heights” es su título y su publicación se dio por vía del sello Impex Records, tanto en CD como en vinilo, aunque su grabación data del año 2019. Lo que pasa es que se trata de una serie de composiciones creadas para el proyecto fílmico Abandoned Heights que tenía en el año 2018 el cineasta Jack Stallings: la película todavía no se completa, pero ya tenemos su banda sonora a nuestra disposición. Acompañado de gente tan ilustre y veterana por derecho
propio como Gary Husband (batería, piano y teclados), Etienne Mbappé (bajo
eléctrico), Julian Siegel (saxofones tenor y soprano) y Misha Mullov-Abbado
(contrabajo), McLAUGHLIN exhibe su destreza creativa y performativa a las guitarras y a la guitarra-sintetizador. El colectivo multinacional acoge a gente oriunda de Italia y Camerún, además de dos compatriotas del buen JOHN. George Murphy se hizo cargo de la ingeniería de sonido en las sesiones de grabación, así como de la mezcla en los Eastcoate Studios, mientras que la ulterior labor de masterización estuvo en manos de Chris Bellman en el estudio Bernie Grundman Mastering. McLAUGHLIN es el autor de todo el material contenido en este disco.
El repertorio del disco que hoy nos ocupa empieza con ‘The
Scene’, una pieza solventemente ágil que se mueve cómodamente sobre un swing sofisticado en clave cercana al Latin-jazz. Las exigencias propias del tempo añaden un señorío especial al desarrollo temático mientras la batería realiza alucinantes ornamentos. Casi se puede palpar la sistemática exuberancia emanada del enfático cuerpo central y los solos sucesivos de guitarra, piano y saxo. Muy impactante este inicio de álbum marcado por tan elocuente vivacidad. Sigue a continuación ‘Malcolm Fitzgerald’, una pieza asentada sobre un groove más sincopado, virando desde los aires de familia con RETURN TO FOREVER que delinearon al tema inaugural hacia un área coetánea a la de los WEATHER REPORT de la fase 1974-76. Esto significa que el fulgor inherente al esquema de trabajo grupal se emplaza dentro de un enclave un poco más ceremonioso, siendo así que el nervio preserva su intensidad junto a su garbo. ‘Curaçao Dream’ es una pieza
no demasiado extensa que se apoya en una serenidad solemnidad revestida por un delicado espíritu noctámbulo; lo oscuro como espacio de relax, no de misterio ni peligro, la sola contemplación centrada gozosamente en su propia labranza. ‘Elijah In DC’ remodela esta serenidad dentro de un terreno sonoro un poco más extrovertido, siendo así que el preciso swing de la dupla rítmica y las armonías básicas del piano eléctrico dan alas a la guitarra para gestar un hermoso solo. Los subsiguientes solos de teclado y saxo completan el otoñal colorido esencial de esta composición. ‘One Step Out’ se mueve en un área más grácil, usando un swing jazz clásico para elaborar un ahondamiento en el lirismo estilizado sobre un compás estandarizado. Cuando llega el turno de
‘DC Basketball’, McLAUGHLIN y sus ilustres compinches regresan de lleno a su faceta más fulgurosa, soltándose resueltamente dentro de un dinamismo bastante jovial. Aquí disfrutamos de uno de los mejores solos de saxo, así como de una de las intervenciones más puntiagudas del bajo eléctrico; la musculatura en la batería y los saltarines colores vertidos en el solo de piano hacen de Husband el auténtico héroe principal de este momento particular del disco. ‘Christine’ es todo lo contrario, una gentil neblina nocturna tras el masivo esplendor diurno de ‘DC Basketball’: aquí tenemos una exhibición de sutilezas melódicas donde reina lo introspectivo en medio de un ensueño cristalino y envolvente.
‘Nathaniel Drives
To New Jersey’ regresa a la vitalidad del jazz-funk, pero siendo el groove armado para la ocasión signado por juegos sincopados relativamente serenos, la refulgencia melódica sugerida por el esquema compositivo se muestra de manera muy atenuada. De todas maneras, es inocultable que aquí opera un vigor colectivo bastante solvente. ‘Will & Elijah On The Train’ ostenta una dosis un poco mayor de agilidad, pero lo que le caracteriza principalmente es el empleo de un lirismo cautivador que permite a la pieza moverse espiritualmente por un terreno de estilizada serenidad. Los virtuosos fraseos del contrabajo añaden matices oportunamente sobrios a la expansión del motif central. ‘Nathaniel & Christine’ es una balada em clave de blues donde la cándida suavidad de la melodía marcada por la guitarra desarrolla un inmenso potencial expresivo. ‘The
Beat Goes On’ es el tema más extenso del disco con su espacio de casi 7 ¾ minutos. El riff cañero de guitarra que inicia este trayecto dirige el explayamiento de un tempo sofisticado para que todos los instrumentistas se den gusto en aportar colores y cadencias en la que definitivamente es la pieza más extrovertida de todo el álbum, de hecho, está empapada por una espiritualidad celebratoria. Todo concluye con la pieza precisamente titulada ‘The End’, la cual reitera mucho del ambiente central del antepenúltimo tema, eso sí, con una cualidad etérea ampliada. Esto último hace que se resalte más la elegante pasión emanada de los fraseos de guitarra. Esto fue lo que se nos brindó con la aventura musical plasmada en “Music For Abandoned Heights”, un disco enorme del veterano JOHN McLAUGHLIN quien, junto a sus venerables compañeros de viaje, ha concretado una sensacional bitácora de alturas musicales dentro del lenguaje del jazz-rock.
Muestras de “Music For Abandoned Heights”.-
The Scene: https://www.youtube.com/watch?v=sSSpFwsECkI
DC Basketball: https://www.youtube.com/watch?v=HpdE29AoJro
Christine: https://www.youtube.com/watch?v=a16X66TsmWs
The Beat Goes On: https://www.youtube.com/watch?v=77W54Bizslw



















