Wednesday, December 14, 2016

LUZ DE RIADA: el pasaje final de una progresiva travesía de fábula


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Llega a nosotros de la mano del genial ensamble mexicano LUZ DE RIADA la tercera entrega de la labor conceptual “Cuentos Y Fábulas”: de hecho, este nuevo ítem apropiadamente titulado “Cuentos Y Fábulas Vol. 3 (Final)” cierra la trilogía con una nueva muestra de ingenio musical progresivo a partir de visiones renovadas de los discursos de la experimentación rockera y el eclecticismo fusionesco. El personal de LUZ DE RIADA queda actualmente reducido al dúo de Ramsés Luna [saxofones, duduk, instrumentos nativos, GeoShred y voz] y Gustavo Jacob [guitarras, bajo sin trastes y piano]; a lo largo del repertorio de este disco, Luna y Jacob cuentan con las colaboraciones ocasionales de Hugo Fernández Chipa a la batería, Arístides Martínez a la percusión, Todd Clouser a la voz y Eduardo Reyes también a la voz. Dejamos al propio Ramsés Luna que diga con sus propias palabras en qué consiste la odeologái estética que se traza el colectivo de LUZ DE RIADA: “Proponemos un espacio para imaginar con los sonidos, compactar las ideas en la música y hacer en el tiempo que dura cada pieza una mutación entre fábulas y cuento. Los temas son la muerte, la vida, la esperanza, las ilusiones; todo aquello que nos mantiene en pie de guerra para seguir haciendo música.” [Reportaje publicado en la Jornada a inicios de noviembre pasado en anticipación de la presentación del nuevo disco en La Fonoteca Nacional de México tras una exitosa gira estadounidense que tuvo lugar en agosto: http://www.jornada.unam.mx/2016/11/03/cultura/a04n1cul] Hoy por hoy, LUZ DE RIADA es un colectivo que opera en ciudades de los Estados Unidos y de México con integrantes variables, fungiendo el liderazgo de Luna como único factor constante. Pasemos ahora a los detalles de este tercer volumen de “Cuentos Y Fábulas”.


Inicia el repertorio la dupla de ‘Play Ball’ y ‘Callejón De Igualdad’… y eso significa iniciarlo a lo grande. ‘Play Ball’ es una pieza pletórica de neurótica jovialidad, dueña de una intensidad expresionista donde la intensidad emocional y la inocencia espiritual se dan la mano. Combinando farsa Zappiana y pletórica neurosis Crimsoniana en un conglomerado de vibraciones psicodélicas y swing jazz-rockero, el ensamble nos brinda un intenso punto de entrada para el disco. Por su parte, ‘Callejón De Igualdad’ se proyecta a sonoridades más etéreas, gestando un colorido sonoro amable que a través de sus bien cuidados vericuetos melódicos gesta un cálido paisaje sonoro. Esta calidez está sobriamente adornada con ciertos matices de misterio, lo cual ayuda a darle al colorido global unas tonalidades peculiares. ‘Marichiweu (Diez Veces Venceremos)’ es la tercera pieza del álbum, diseñada para exponer algunas aureolas tribales dentro de un esquema fusionesco bastante sereno en su estructura exterior; de todas maneras, los arreglos vocales y de vientos reflejan una especiede tensión emocional que también se expande a través del ulterior solo de guitarra. ‘Monos Sobre Elefantes Blancos’ cumple con la función de desarrollar una maquinaria sónica de predominio psicodélico, a medio camino entre KING CRIMSON y CASSIBER: mientras la guitarra se explaya en una luminosidad psicótica, los arreglos de percusión se centran en elaborar un swing marcado por una radiante majestuosidad. ‘La Última Frontera’ es, por comenzar a decirlo de una manera lo más sencilla posible, belleza pura. En cierto sentido hereda el señorío de la pieza precedente pero lo traslada a un área más reflexiva: con todo, esto no debe llevarnos a pensar que la instrumentación es suave, sino por el contrario, el saxo desarrolla regios recursos de robustez expresionista. Son tan brillantes estos dos temas que casi da pena que juntas duren solo ocho minutos y medio... pero el disco debe continuar.

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Con el arribo de ‘Satán Carroña’ el ensamble regresa a las exploraciones sesudas en su siempre vivaz faceta psicodélica, y esta vez lo hacen trabajando con ambientes y melodías de inspiración arábiga. Una mención especial debe ir para el baterista Jiménez, quien casi se roba el show por asalto. ‘El Cielo No Es El Límite’ sigue a continuación para revelarnos una instancia de introspectiva serenidad: con una mágica amalgama de guitarras y un compás sobriamente comedido, los ornamentos que salen a colación para enriquecer la base melódica son manejados con meticuloso aplomo. Una belleza de tema, sin duda... y sus cinco minutos y cuarto de duración se nos hacen un poco cortos. Nos vamos acercando al final de esta tercera serie de cuentos y fábulas progresivas cuando emerge ‘Acá Entre Nos (Sí, Tu Gato Quiere Asesinarte)’: bajo este peculiar título se esconde una pieza muy marchosa donde el imperante tenor fusionesco se alimenta de un mesurado fragor funky, el mismo que se arropa con una vitalidad fresca y desafiante al modo de un intermedio entre los STICK MEN y MORAINE. ‘Paseo De La Resistencia’ es, a pesar de lo que pueda evocar su título en las cabezas de algunos oyentes, un tema más introspectivo que aguerrido: porta una férrea espiritualidad que se explaya en bien delineadas capas sonoras desde las cuales se arma el motif central. El resplandor cristalino de la guitarra se hermana ceremoniosamente con la armazón percusiva mientras el bajo sin trastes llena espacios con sublime elegancia. ‘Mía’ pone el cierre para el disco al modo de una danza festiva no exenta de densidad emocional, pero es más lo luminoso que lo sombrío lo que impera aquí: jazz-rock asentado en medio de exquisitos centelleos fusionescos, fórmula idónea para poner un broche de electrizante bienaventuranza al repertorio.


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Todo este recorrido que hemos hecho de “Cuentos y Fábulas Vol. 3 (Final)” nos ha dejado un sabor de boca tremendamente bueno. A pesar de la disminución de su alineación, LUZ DE RIADA es una entidad musical que no solo ha sabido preservar su espíritu aventurero con enorme fuerza de carácter sino que ha logrado ensanchar el espectro de su fuerza expresiva. Ni cuento ni fábula, el ánima progresivamente aguerrida de LUZ DE RIADA es una realidad esencial dentro de la vanguardia mexicana de nuestros tiempos... ¡una realidad de fábula!


Muestras de “Cuentos y Fábulas Vol. 3 (Final)”.-
Los Sueños Del Callejón De La Igualdad: https://soundcloud.com/luzderiada/los-sue-os-del-callej-n-de

Sunday, December 11, 2016

SEVEN IMPALE: del contrapaso a la ascensión


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

SEVEN IMPALE vuelven a por todo con bríos encendidos y renovada fortaleza musical trayendo un nuevo disco a la palestra fonográfica del año 2016: “Contrapasso” es el título del disco en cuestión. El grupo noruego conformado por Stian Økland [guitarras y voz], Fredrik Mekki Widerøe [batería], Benjamin Mekki Widerøe [saxofones], Tormod Fosso [bajo] Erlend Vottvik Olsen [guitarras] y Håkon Vinje [teclados] nos ha brindado un espléndido nuevo disco (segundo larga duración tras “City Of The Sun”, de hace dos años) a mediados del pasado mes de setiembreEl sello Karisma Records se hizo cargo de la publicación de este disco, el cual anticipamos que es una gozada magnífica que sigue por la pauta marcada por “City Of The Sun” con una actitud refrescante: el grupo se ha propuesto con este nuevo disco capitalizar la lúcida expansión del eclecticismo y la intensidad épica inherentes a su esencia musical, de tal modo que ha logrado conquistar un nuevo terreno de fastuosidad para el ideal de la psicodelia progresiva. Pasamos a continuación a observar y apreciar los detalles de este logro.


Durando casi 9 minutos, ‘Lemma’ abre el disco con un vigor imparable e irrefutable. De hecho, se trata de una pieza rotundamente imperiosa donde confluyen los paradigmas de KING CRIMSON (73-74) y HAWKWIND (72-74) en un esquema sonoro que se siente tan vigoroso como cósmico. También hay, cómo no, aires de familia con el space-rock progresivo que cultivan bandas contemporáneas como HYPNOS 69, CAUSA SUI y SPACE DEBRIS. Con el aura ceremoniosa que se elabora para el clímax conclusivo de esta canción de entrada se prepara el terreno para el arribo del siguiente, el cual se titula ‘Heresy’. El título de esta canción no merece ser tomado literalmente, pues su espiritualidad luminosamente juguetona es más revoltosa que herética. En cuanto al groove creado para la ocasión y la amalgama de guitarreos y florituras de saxo, el asunto se revela más sofisticado y levemente menos exaltado que en ‘Lemma’. El aspecto hard-rockero nos recuerda más a URIAH HEEP que a BLACK SABBATH o DEEP PURPLE, y lo mismo vale para las armonías vocales. Una mención especial debe ir para las intervenciones de bajo, las cuales se explayan en una agresividad tan filuda que más parece una tercera guitarra armónica que un bajo en el sentido más “convencional” de la palabra. Una vez desvanecidas las tenues capas de sintetizador que marcan el epílogo de ‘Heresy’ llega el primer cénit del disco. Nos estamos refiriendo a la tercera pieza, la cual se titula ‘Inertia’ y ostenta una personalidad tan muscular que nada tiene de inerte en sí misma; tampoco esperemos un mecanicismo bruto en este pedazo de canción, pues su dinamismo es glorioso, simple y llanamente glorioso. Una muestra de exquisitez furibunda y versátil dentro del estándar de la vertiente psicodélica del ideal progresivo: algunos indicios hay de influencias del VAN DER GRAAF GENERATOR de la fase 1970-1 y del primer BLUE ÖYSTER CULT. También merecen menciones específicas los fabulosos solos de guitarra que emergen en pasajes electrizantemente estratégicos – de hecho, son de los mejores solos en todo el álbum – así como la potente diversidad rítmica que instaura la batería a través de las variadas atmósferas por las que transita la canción a través de su constante agitación espiritual y estética.  

Si ‘Inertia’ sostuvo un clímax de magia psicodélica para los primeros 25 minutos del disco, ‘Langour’ emerge a continuación para plantear un nuevo cénit de esplendor progresivo. En efecto, esta cuarta pieza de “Contrapasso” trabaja en varios de sus pasajes con ambientes un poco más relejados que los que habitualmente se han manejado en las tres canciones precedentes. Ello no significa realmente un viraje radical hacia paisajes sonoros diferentes sino una refrescante innovación en la recreación y distribución de la energía expresiva que sigue imponiéndose con estricta consistencia y severa coherencia. Asimismo, se nota que hay una claridad melódica más pronunciada en la labor de instauración del cuerpo central. El breve tema ‘Ascension’ exhibe un minimalismo abstracto de claros ribetes cósmicos, y con ello abre la puerta para la inmediata irrupción de ‘Convulsion’, que tal vez es la canción más robusta del disco. Heredando en no poca medida el ímpetu de ‘Lemma’, el rol de ‘Convulsion’ consiste en elaborar una arquitectura rockera implacable y, por ratos, sórdida. Aunque no llega a adentrarse en la esfera del así llamado noise-rock, algunos coqueteos con ella se notan en la mole sonora de las guitarras duales. Alrededor de la frontera del tercer minuto y medio, la canción pasa a una dimensión más sutil, pero dicho recurso está para vehiculizar el vigor reinante hacia una dimensión escondida con la finalidad de elaborar un epílogo de talante misterioso. La dupla de ‘Helix’ y ‘Serpentstone’ ocupa un espacio conjunto de 16 ½ minutos, ejerciendo como síntesis estilística del repertorio precedente: el primero de estos temas da prioridad al factor de densidad psicodélica mientras que el segundo se centra más fehacientemente en lo lírico. En el caso de ‘Serpentstone’ nos deleitamos con las envolventes capas de teclado que ocupan un rol protagónico en varios pasajes. Esta síntesis dual concreta la ascensión definitiva del álbum hacia las alturas más pesadas de la esencia musical de los SEVEN IMPALE... pero aún queda algo más. 


El tema más largo del disco se titula ‘Phoenix’ y es el que se encarga de cerrarlo. Durando 11 minutos y pico, su esquema de trabajo es el más patentemente extravagante dentro del encuadre general del álbum. La pieza comienza centrándose en una mezcla de jazz-rock experimental y elementos electrónicos propios del krautrock (al modo de unos HARMONIA o unos CLUSTER), su bloque instrumental se enriquece con ornamentos de saxofón y de guitarra mientras las breves intervenciones vocales elaboran una especie de teatro del absurdo. Ya en una segunda instancia el ensamble desarrolla recursos rockeros razonablemente vigorosos mientras el colorido reinante se capitaliza solventemente: algo así como una zona intermedia entre QUANTUM FANTAY y JAGA-JAZZIST. Un final un poco extraño para el disco, pero sin duda lo suficientemente llamativo como para sentirnos agradecidos por este sentido de la aventura. Como balance final de “Contrapasso”, debemos rendirnos dichosamente a la evidencia de su grandeza musical. Si el contrapaso se define como la condena de los presos o pecadores con un castigo marcado por lo contrario a la culpa, entonces nada hay más opuesto a lo que obtenemos los melómanos de la escucha de este nuevo disco de los SEVEN IMPALE: es una satisfacción estética que se condice con nuestras expectativas más altas respecto a la inagotable veta de la psicodelia progresiva a nivel mundial. En el caso específico de los SEVEN IMPALE, ellos conforman una autoridad grupal de primer orden en la escena progresiva escandinava, una entidad en plena ascensión.    


Muestras de “Contrapasso”.-
Helix: https://sevenimpale.bandcamp.com/track/helix

Friday, December 09, 2016

KAYO DOT: proyecciones hacia el cielo sobre el nuevo hogar musical


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca volcar nuestra atención en KAYO DOT y su nuevo disco “Plastic House On Base Of Sky”, el mismo que fue publicado a fines de junio pasado: el repertorio contenido en este disco fue grabado y producido a lo largo de varias sesiones que tuvieron lugar entre agosto del 2014 y diciembre del 2015, lo cual le convierte en sucesor natural de “Coffins In Io”, el disco inmediatamente anterior (del año 2014). Para este nuevo disco, el líder Toby Driver [canto, bajo, sintetizadores y guitarra] se hace acompañar por el baterista Keith Abrams, el saxofonista Daniel Means, y ocasionalmente, por el guitarrista Ron Varod. Pero además, también aparece una infinidad de instrumentistas de apoyo a lo largo del disco: hay un ensamble de cuerdas conformado por los violinistas Sage Riesman, Stacey Winegyn y Bing Minz, los violistas Roman Celine y Dabe Wyche, el cellista Alex Travelion, y el contrabajista Landen Chelengs, y hay una interesante pléyade de teclistas conformada por Lemuel Bardor (al clavicordio), Duggan Elston (al órgano Hammond), George Chamdles (al piano eléctrico Fender Rhodes), Bree Eng (al órgano de fuelles), Valentin Dublev (al mellotrón) y Gloria Hattifer (a la celesta). Otros invitados son Ephraim Narata (fliscorno), Bhin Turmes (trompeta), Charmana Tressel (armónica de cristal), y la dupla percusionista de Stelvio Nebulli y Guillaume Veltaj. ¿Qué nos cabe esperar de este nuevo álbum? El antes mencionado disco predecesor “Coffins In Io” ocupó el rol de mostrar un replanteamiento importante del enfoque estilístico – de por sí ecléctico e impredecible desde sus inicios – que KAYO DOT quería desarrollar tras su monumental obra doble “Hubardo” (2013), la cual exponía una recapitulación sistemática de todos los recursos musicales utilizados desde que esta entidad nació de las cenizas de MAUDLIN OF THE WELL, allá por el año 2003. Pues bueno, lo que tenemos aquí en “Plastic House On Base Of Sky” es una propulsión de los aires nuevos que trajo “Coffins In Io” a lo largo de una nueva trascendencia musical que revalora el ideal de lo progresivo a través de su mezcla con elementos de la experimentación rockera de la primera mitad de los 80s, el legado del rock gótico y ciertos modismos de origen krautrockero.

 

‘Amalia’s Theme’ pone en marcha las cosas creando y marcando atmósferas etéreas sobre un esquema rítmico cuya patente gracilidad es manejada con sobria sofisticación: si podemos imaginar un híbrido entre los JAPAN del último disco y los ORCHESTRAL MANOEUVRES IN THE DARK de la etapa 81-82 que se encuadra dentro de una arquitectura inusual al modo del típico rock sinfónico, pues entonces nos hacemos una idea muy aproximada de lo que tiene lugar aquí. La canción es vigorosa y tiene aspiraciones a desarrollar un fulgor muy propio, pero también emana una inquietud existencialista lúcidamente sobria. Bajo el elocuente título de ‘All The Pain In All The Wide World’ emerge la canción más extensa del disco, durando 10 minutos y pico. Tanto el groove como la ambientación general gestan algo así como una continuación de las huellas estilísticas de la canción precedente, pero, por otra parte, el canto de Driver refleja una urgencia emocional mucho más pronunciada, lo cual nos indica que debemos prestar una especial atención al desarrollo de las armazones instrumentales que tienen lugar. En efecto, hay más tensión en ellas, una tensión que no contradice sino que enriquece y remodela la cualidad etérea que antes había sido protagonista de una forma más directa. Es como si ahora se hubiesen insertado elementos de la faceta más luminosa del estándar de THE JESUS AND MARY CHAIN junto con algunos trucos deconstructivos a lo zeuhl: con este ataque por dos bandas, la ciudadela sónica creada por el ensamble resulta impactada con una aureola estimulantemente belicosa. 

11-Kayo Dot

Tras este cénit del disco emerge ‘Magnetism’, cuya misión es la de recoger la furia renovadora de la canción precedente mientras la labor de las guitarras acoge una responsabilidad acrecentada en el bloque instrumental íntegro. Cumpliendo con las simultáneas misiones de sintetizar las espiritualidades específicas de las dos primeras canciones y de elaborar una renovadora musculatura rockera dentro de los patrones musicales reinantes, ‘Magnetism’ captura una especie de rabia emocional que preserva una elegancia etérea en su ingeniería de ropajes sonoros. Durando poco menos de 8 ¾ minutos, ‘Rings Of Earth’ es la segunda pieza más larga de este repertorio, y cumple con la incómoda, aunque finalmente exitosa misión de suceder al doble clímax gestado por la sucesión de ‘All The Pain In All The Wide World’ y ‘Magnetism’. Recreando en su mayor parte el groove y la ambientación general de ‘Amalia’s Theme’ para la base temática, el ensamble se pone a consolidar un régimen sonoro sofisticado que fusiona lo Crimsoniano con el krautrock electrónico mientras sigue preservando algo del oscurantismo gótico de THE JESUS AND MARY CHAIN y la vitalidad exploradora de los OMD. Esta canción tiene un gancho innegable: a pesar de que el pasaje de cierra está bien estructurado y perfectamente amalgamado con el desarrollo temático que ha tenido lugar, nos frustra que tenga que llegar a su fin. Pero tiene que darse este momento para que se dé el turno de la última canción, la cual se titula ‘Brittle Urchin’. Durando 4 minutos y medio, la canción se centra en una sobria densidad emocional que primero aparece bajo la guisa de de un minimalismo otoñal y espartano, para luego florecer con una especie de exaltación mística, aunque sin abandonar la espiritualidad cortante que se avizoraba desde el inicio. De hecho, el abrupto final tiene total sentido para el final de esta canción. En cierto modo, esta canción nos recuerda a los TALK TALK de los dos últimos discos. 


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Bues bien, todo esto fue “Plastic House On Base Of Sky”, un disco de muy buena factura y que ostenta una vitalista percepción de ciertos lugares hacia los cuales se puede proyectar el rock experimental de nuestros tiempos mientras conserva una sana dosis de sensibilidad “retro”. Toby Driver y sus secuaces en KAYO DOT siguen volando a firme velocidad a través de los cielos que cubren su renovado hogar musical.


Muestras de “Plastic House On Base Of Sky”.-


Tuesday, December 06, 2016

JARDÍN DE LA CROIX: ritmos circadianos y flores metálicas



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El cuarteto instrumental español JARDÍN DE LA CROIX no es ningún extraño para nosotros, y de hecho, tenemos en la reciente publicación de su nuevo trabajo “Circadia” el pretexto perfecto para tenerlo nuevamente presente en este blog en el último mes del año 2016. El disco en cuestión ha sido publicado por Aloud Music en asociación con Lar Gravacions en octubre pasado, sucediendo por tres años y medio al disco precedente “187 Steps To Cross The Universe”; el repertorio de 6 temas fue grabado en febrero, mezclado en abril y masterizado en junio, y vaya si no tenemos nuevas razones para seguir ubicando a JARDÍN DE LA CROIX en uno de los pedestales más altos de la avanzada progresiva gestada en España en el último decenio. Este grupo asentado en Madrid y conformado por los guitarristas Ander Carballo y Pablo Rodríguez, el bajista Nacho Hernández y el baterista Israel Arias sigue ahondando en su particular propuesta de metal-progresivo experimental y ecléctico donde confluyen estándares del prog-metal del nuevo milenio, atmósferas agresivamente densas del post-metal y complejidades traviesas propias de las versiones más extrovertidas de la tradición math-rockera. Siendo así que en este desparpajo vitalista también se incluyen ocasionalmente elementos heredados del paradigma Crimsoniano (en su faceta más oscurantista) y trucos del space-rock, los JARDÍN DE LA CROIX saben hacerse ágilmente versátiles mientras mantienen bien cohesionada su ya tremendamente madura voz propia dentro del gran escenario progresivo español… y mundial, cómo no. Para este disco, Carballo también añade algunas intervenciones al sintetizador. Bueno, vayamos ahora a los detalles de “Circadia” para hacer más claras las razones de nuestro entusiasmo.




‘Seventeen Years To Hatch The Invasion’ pone en marcha las cosas con un vigor único, exultante en el sentido más estratosférico de la palabra. Desde los pasajes más arquitectónicos hasta los momentos más cósmicos están atravesados por una fiereza que se revela tan inteligente como guerrera. Hay también algún pasaje medianamente breve en el que las guitarras arman un recurso de calidez melódica, lo cual brinda un contrapeso convincente a la irrefrenable fuerza sónica que no pudo evitar erigirse como el elemento primordial de la compleja ingeniería utilizada para la pieza. Trabajando con el supuesto hipotético de que el primer tema tal vez no tenía suficiente sutileza en medio de su ostentosa contundencia, ‘Reversion’ emerge para mostrar un nuevo tipo de agilidad rockera, una gracilidad alimentada con coloridos que son más persuasivos que tiránicos, o al menos eso hace durante sus dos primeros minutos antes de que emerjan secciones centradas en arrebatados guitarreos y poderosos grooves de la dupla rítmica. Creando algo así como una cruza entre CANVAS SOLARIS, SCALE THE SUMMIT y AT WAR WITH SELF, ‘Reversion’ se revela no como una alternativa al fuego hiperbóreo de ‘Seventeen Years To Hatch The Invasion’ sino como una complementación del mismo desde un enfoque más etéreo, por decirlo de algún modo aproximado. Fueron 7 ¾ minutos de vitalidad ágil y pasmosa los que nos brindó este segundo tema del disco, y justamente el tercer tema también dura lo mismo, titulándose ‘Intermareals’. Teniendo en cuenta la propia evocación poética del título, se nota que el grupo quiere utilizar los recursos de la música para gestar un retrato marino, y para ello combinan estrategias math-rockeras y post-metaleras: respecto a lo último, crean vínculos estilísticos con RUSSIAN CIRCLES, pero también es fácil reconocer en varios de los pasajes más intensos esa luminosidad épica con los que los JARDÍN DE LA CROIX están tan acostumbrados a prodigarse desde aquellos tiempos de su segundo álbum “Ocean Cosmonauts”. Eso incluye algún momento en el que la dupla rítmica construye algunos grooves tanáticamente brutales durante los últimos dos minutos de la pieza. Tenemos aquí un cénit del álbum, no nos cabe duda alguna al respecto.




La pieza más larga de “Circadia” es ‘Green Architect’, extendiéndose hasta 8 ½ minutos de tiempo. Su misión principal es la de crear una suerte de síntesis entre el dinamismo de sensibilidades cósmicas de ‘Reversion’ y el boato épico de ‘Intermareals’. Logrando fundir algunas esquinas de los universos del KING CRIMSON de fines de los 90s y de RUSSIAN CIRCLES, el cuarteto madrileño nos brinda otro momento de particular portento sónico. Como el grupo está lo suficientemente inspirado como para seguir ahondando en su ethos progresivo con especial fruición, parte de la compleja ilación multi-temática que se nos brinda en ‘Green Architect’ incluye un ejercicio de jazz-rock arropado bajo un carisma space-rockero. ‘Trail From Alaska’ cumple con la misión de focalizarse en la dimensión metalera con convincente embeleso, como si una tormenta estuviera contemplándose a sí misma mientras va arrasando con todo. Las cosas acaban más tarde o más temprano y en el caso de este disco el cierre viene de la mano de ‘Flowers And Carrion’. Uniendo en su título a la magia lírica de las flores y a la estrepitosa descomposición de la carroña, este tema se centra abiertamente en la primera. Con su prólogo marcado por orquestaciones de teclado se marca el camino hacia una envolvente poética del sonido trasladada con encanto impoluto al ecléctico lenguaje del prog-metal. El resultado suena a un híbrido de GORDIAN KNOT y AT WAR WITH SELF con ciertas reactivaciones del paradigma math-rockero en el camino: de este modo, el recorrido musical del álbum a través de diversos ritmos circadianos llega a su conclusión en la lujosa rotonda de un jardín metálico. Todo esto fue “Circadia”, un disco que, sin duda, habrá de mantener a los JARDÍN DE LA CROIX en la élite de capitanía del barco de la música progresiva española de nuestros días.




Muestras de “Circadia”.-




Saturday, December 03, 2016

LA MUJER BARBUDA y los manjares agridulces de la vanguardia progresiva argentina

La Mujer Barbuda presenta su nuevo disco

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

La gran novedad de hoy es el retorno del ensamble avant-progresivo argentino LA MUJER BARBUDA a la realidad fonográfica a través de éste, su tercer álbum, “Agridulce”. El cuarteto conformado por Franco Fontanarrosa [bajo eléctrico], Martín Pantyrer [clarinete bajo y saxo barítono], Lulo Isod [batería] y Nicolás “Mu” Sánchez [guitarra]. 5 años después de su anterior disco “Lagartos Terribles”, este grupo sigue creando sonoridades desafiantes y teoremas musicales provocadores dentro de un esquema de trabajo asentado en – que no reducido a – el paradigma del rock-in-opposition. Este catálogo de nueve temas fue grabado en los estudios “Romanic” en abril del 2016, para ser mezclado y masterizado en los “Estudios Quark” en el mes siguiente. Algo renovado se siente en la manifestación actual de la esencia musical de LA MUJER BARBUDA, más allá del hecho de que el cuarteto cuenta con un nuevo integrante a cargo de la guitarra: se nota en este disco una dosificación más meticulosa de los recursos free-form en beneficio de una exploración más sesuda en el nervio rockero, pero como decimos, no es un viraje sino uan reformulación refrescante de una visión aventurera que sabe mantener la vitalidad a través de su persistencia. Vayamos ahora a los detalles mismos del repertorio de “Agridulce”. 



La pieza homónima – que es también la más extensa con sus 9 minutos y pico de duración – abre el disco con una vitalidad rotunda y directa, al modo de un híbrido entre el lado más agresivo del KING CRIMSON post-80ero y la faceta más filuda de JOHN ZORN. El cuerpo central se instala con una fuerza convincente y audaz, aunque no llega a niveles de vértigo sonoro porque el dinamismo de la dupla rítmica asume un aura de adusta precisión en medio de la patentemente belicosa extroversión. A mitad del camino, las cosas pasan a un nivel más sutil cuando el trío de guitarra, bajo y saxo elaboran un inteligente juego de síncopas mientras la batería desaparece del mapa por un rato. Ésta emerge eventualmente delineando complejos redobles desde los cuales atiza a los otros instrumentos para volver a afianzar una sólida y sórdida conjunción de vitalismos. Hecho esto, el terreno está preparado para que se instale la arquitectura frenética de la categórica sección final. A continuación sigue ‘Los Oídos No Tienen Párpados’, pieza que bajo su dadaísta título arropa una genial combinación de la urgencia cerebral de unos MASSACRE, el exquisito descaro jovial del math-rock y los esquematismos oscurantistas propios del paradigma de PRESENT. El solo de guitarra es fabuloso, simplemente fabuloso, y la aureola guerrera de la batería se siente aún más amenazante que en el tema de entrada. La coda es serena al modo de un cielo gris bajo cuyo manto nada parece suceder, aunque nunca se sabe: en todo caso, se trata de la calma inescrutable tras la ostentosa tormenta. ‘El Camarada Napoleón’ empieza centrándose en un esquema de síncopas parsimoniosas que se regodean en sus propios silencios, esquema que no tardará mucho en retorcerse a través de surrealistas ejercicios de interpelante belicismo. La siguiente sección nos muestra al grupo procurando dibujar un momentum de lirismo en medio de la aspereza reinante. El embajador perfecto de esta despótica aspereza es el saxo barítono, cuyo solo estratégicamente ubicado crea espacios de robusta inquietud. Estos 22 primeros minutos del disco han encarnado de forma consistente una grandeza desafiante.


Los dos temas menos extensos del disco son las dos partes del concepto de ‘Phosphorus’, y justamente es con la primera parte con la que nos topamos ahora: un solo de bajo que despliega varios recursos de tirantez donde la furia es el factor predominante. De este modo se abre camino para la emergencia de ‘Hidrometeoro’, el cual resulta ser el tema menos filudo del disco: sin carecer de pasajes marcados por una notable robustez, el groove general es más grácil y llevadero que el que se empleó para cualquiera de los tres primeros temas del álbum. El factor jazzero asume una prestancia especial dentro del entramado general. ‘El Puente Invisible’ ahonda mucho más en los parámetros del chamber-rock, siendo así que la batería sigue dando prioridad al dinamismo adusto con el cual ha estado trabajando la mayor parte del tiempo. En algún momento hay un sereno dueto de clarinete y bajo que guía el camino hacia un cuerpo central donde se despliega el que tal vez el solo de guitarra más hermoso del disco. La sección final suena a algo así como una remodelación post-metalera de un estándar Crimsoniano, una idea que el cuarteto trabaja con la lógica del crescendo: esta manera de cerrar el tema le otorga una aureola de majestuosa vivacidad en medio de la fosca musicalidad reinante. Cosechando la siembra de la pieza precedente así como la de ‘Los Oídos No Tienen Párpados’ mientras luce una alacridad que oscila entre lo festivo y lo neurótico, ‘Cygnus’ instaura un nuevo cénit para el álbum. La lenta sección final es ceremoniosa y ligeramente tenebrosa, pero para nada densa. Pero si queremos densidad a placer, y de paso, más dosis intensivas de complejidades estructurales propias del género progresivo, pues tenemos al siguiente tema, el cual se titula ‘Cortesía Macabra’; así, el clímax iniciado por el tema anterior se perpetúa aquí con una prodigalidad estimulante. Tras un prólogo meticulosamente sigiloso, las cosas se intensifican con generosas dosis de sofisticación musical poco antes de pasar por la barrera del primer minuto. La combinación de jazz-rock, Crimsonismo y recursos math-rockeros funciona en una amalgama efímera que pronto da paso a un viraje temático en el que el grupo proyecta su faceta psicodélica desde el esquema de un crescendo cautivador, el cual nunca llega a un punto de electrizante ebullición sino a un esplendor culminante sobrio. Sobrio y efectivo. El crepúsculo del disco llega con la segunda parte de ‘Phosphorus’: esta vez, la furia del solitario bajo captura un cierto fulgor que le hace adquirir un aura más extrovertida que en la primera parte.

  

Todo esto fue “Agridulce”, la nueva genialidad de LA MUJER BARBUDA: no nos cabe ninguna duda de que este ensamble es uno de los más señoriales y robustos que habitan el multicolor e inagotable hogar de la vanguardia rockera argentina de última generación. Este agridulce manjar progresivo lo recomendamos al 100%... ¡si no al 200%!  


Muestras de “Agridulce”.-
Cortesía Macabra [en vivo]: https://www.youtube.com/watch?v=l3l2ZO34doo

Thursday, December 01, 2016

EINARIS: resplandecer es el imperativo absoluto del art-rock ecléctico





HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy centramos nuestra atención en el cuarteto estadounidense EINARIS (antes conocido como MIRKWOOD), el cual está dedicado a cultivar su propia granja ecléctica dentro de la gran estepa del discurso progresivo de nuestros días. Cuando hacemos la mención a lo ecléctico nos referimos al hecho de que este cuarteto conformado por Shames [batería], Finn [bajo], Nishi [guitarras] y Beatriz [guitarras y voz] sabe conjugar elementos de psicodelia, math-rock, jazz-rock, post-rock y vanguardia no-wave de los 80s en su enfoque sonoro, el cual ostenta una sólida ambición estética a través de la manifestación de su patente energía. El canto de Beatriz nos recuerda muchísimo a la de ese ángel de SONIC YOUTH que se llama Kim Gordon. Antes de seguir adelante con la presente reseña, advertimos que hay más de un grupo con el nombre de MIRKWOOD, algo con lo cual tuvo que lidiar el grupo en su propio blog de Bandcamp hasta hace pocos meses, cuando el grupo se rebautizó como EINARIS, nombre derivado de Einarr, el espíritu de un guerrero muerto en batalla según la mitología nórdica. Seguimos adelante: este grupo, tras publicar un EP a inicios del año pasado (bajo el viejo nombre), a mediados de enero del presente año 2016 publicaron “Absolute Radiance”, su primer disco de larga duración… aunque eso de larga duración consiste en que dura casi 35 minutos en total. 

Con una duración de 8 ¼ minutos, ‘Pangur Bán’ pone en marcha el repertorio del álbum con una ingeniería sonora que maneja sesuda y meticulosamente todas las variantes de climas y pautas rítmicas, siendo así que la dupla rítmica sabe mantener un swing razonablemente sofisticado a través de todas estas variantes mientras que la dupla de guitarras sabe cómo amalgamarse sobre los riffs reinantes en cada turno. ‘The Crystalline Constructs’ sigue a continuación para potencializar las aristas más vitalistas de la pieza precedente, lo cual se traduce en una concentración intensa de la aspereza sonora dentro del ostensiblemente desarrollo temático que exige la pieza en cuestión. La dupla de ‘La Maison Dieu’ y ‘Robin Williams’ sigue adelante con esta línea de trabajo, siendo así que la primera de estas piezas enfatiza un aura relajada mientras que la segunda edifica un aire de tensa densidad que se maneja con oportuna sobriedad. Entrando en detalles respecto a ‘Robin Williams’, se nota que hay una furia reinante que en la mayor parte del tiempo se mantiene en un nivel latente, o hasta escondido, pero en los pasajes más férreos (especialmente el último) dicha furia emerge con un desgarro electrizante. Siendo la pieza más extensa del disco con sus 10 ½ minutos de duración, ‘It’s Time To Pay The Price’ se impone como el clímax decisivo del repertorio: como es de esperar, el grupo aprovecha este generoso campo de acción para explayarse en su visión sofisticada del discurso rockero. El tema comienza con unas etéreamente vibrantes capas de guitarra que obviamente recurren al estándar del post-rock, asentando luego un motif llamativamente Crimsoniano sobre un complejo esquema rítmico. Cuando las cosas se calman un poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, la banda elabora un híbrido de post-rock y math-rock y en base a ello crea un núcleo temático atractivo, casi pop, ágilmente sostenido por las dialogantes guitarras. El canto de Beatriz es expresivo sin llegar nunca a emotividades estereotipadas, y ciertamente, el equilibrio entre los pasajes cantados y los instrumentales ayuda a acentuar el potencial épico de la canción. La coda, precedida por una miniatura caótica, resulta una perfecta síntesis de los más saltantes detalles expresionistas de la canción.

‘Absolute Radiance (Arrival)’ cierra el disco sorprendiéndonos con sólidas exploraciones de frontal tenor introspectivo. Basándose en extensos explayamientos de dos guitarras acústicas y con breves secciones cantadas que recién surgen al pasar a la segunda mitad del desarrollo temático, esta canción porta un cierto aire bucólico que, antes de expresar una serenidad celebratoria, se centra en una introspección latentemente inquieta. Todo esto fue “Abslute Radiance”, un disco muy llamativo que representa una de las esferas más interesantes de la actúala vanguardia rockera de los Estados Unidos. Vale la pena seguir la pista a la gente de EINARIS.



Muestras de “Absolute Radiance”.-