Saturday, February 03, 2018

Manos a la obra con FIRE!


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy estamos de plácemes pues nos toca reseñar el nuevo disco de los alucinados genios suecos de FIRE!, el cual se titula “The Hands” y ha sido publicado a fines del pasado mes de enero por el sello Rune Grammofon en CD, vinilo y vinilo blanco de edición limitada. Se trata del sexto disco del grupo en cuestión. El trío de Johan Berthling [bajo y contrabajo], Andras Werliin [batería y percusión] y Mats Gustaffson [saxofones tenor, bajo y barítono, y efectos electrónicos vuelve a brindarnos otra gozosa  fiesta de robustas musicalidades donde se funden la extravagancia cerebral del avant-jazz, la sofisticación de los viajes progresivos de herencia Crimsoniana, la urgencia del rock pesado clásico, el amenazante vigor de la psicodelia en clave oscurantista y el posmodernismo combativo del noise. Si bien podemos notar en este nuevo disco que el grupo preserva las trazas esenciales de su visión musical, tampoco se duerme en sus laureles y encuentra la forma de darle una fortaleza renovadora a su esquema de trabajo: de hecho, en esta ocasión, el grupo de una preferencia notoria a la focalización en las aristas más crudas y vibraciones más rudas de su ideario estético, con lo cual FIRE! exhiben una dimensión un poco más desprolija de su estilo. Y aún así... nada tosca resulta ser esta dimensión; el trío ha puesto seriamente sus manos a la obra cuando concibió cada pieza que conforma el álbum que estamos reseñando ahora. Veamos ahora los detalles del repertorio de “The Hands”, ¿vale?



Durando poco más de 4 ½ minutos, la pieza homónima da inicio al repertorio dando el todo por el todo sin mayor aviso. En efecto, ‘The Hands’ instaura un riff básico de tenor stoner alimentado con alteraciones psicodélicas exquisitas que son exorcizadas por el saxofón de Gustafson. ¿Podemos imaginar a qué hubiera sonado un jam instrumental de BLACK SABBATH en el año 1971, antes de la grabación de “Paranoid”, con el invitado Ian McDonald mientras esperan que el tardón de Ozzy Osbourne llegue a la sala de ensayos? Pues eso es lo que tenemos con esta llamativa pieza de entrada. Luego sigue la dupla de ‘When Her Lips Collapsed’ y ‘Touches Me With The Tips Of Wonder’, la cual está diseñada para exhibir vitalistas recursos de diversidad de atmósferas y grooves. En el caso del primero de estos temas mencionados, disfrutamos de un despliegue de amenazantes y parsimoniosas aureolas de engañosa indolencia. Por su parte, el segundo se explaya en un clima tétrico muy cercano a lo que solemos hallar en los discos clásicos de UNIVERS ZERO y PRESENT en cuanto a la idea de base, aunque la ejecución se orienta más bien por el lado de la psicodelia progresiva allanada en los vértices más extremos de lo lánguido. De esta forma, la nota amenazante de esta sosegada oscuridad se siente aún más atormentadora, al modo de una espesa niebla que se asocia con el manto de la noche para esconder a los ojos de los hombres los potenciales peligros que pueden surgir en el horizonte próximo. Hemos tenidos con estos dos temas, pues, dos posibles escenarios de peligro, adecuadamente realzados con los efectos de conversaciones extrañas con el que termina ‘Touches Me With The Tips Of Wonder’, un recurso que aporta un toque de espartanas vibraciones esquizoides al asunto. Cuando llega el turno de ‘Washing Your Heart In Filth’, el trío se dispone a virar hacia una dimensión más extrovertida, desarrollando un intenso juego jazz-rockero con claros ribetes Crimsonianos. El tema dura poco menos de 5 minutos, los cuales pasan volando instantáneamente por el flujo de nuestra conciencia  merced al innegable gancho que posee y ostenta. 



‘Up. And Down’ regresa parcialmente al elegantemente sórdido ambiente del Segundo tema del álbum, pero esta vez lo reviste de una exuberancia. La logística empleada para el centramiento del motif central es sumamente sencilla pero la estrategia porta un aire de distinción que permite que el motto perpetuo preserve un fulgor especial a través de su esencial densidad. Durando poco más de 9 minutos, ‘To Shave The Leaves. In Red. In Black.’ se erige como el tema más extenso del disco y se caracteriza principalmente por desarrollar un drone por vía de la dupla rítmica mientras el saxofón va transitando de lo alegre a lo histérico, y de allí a lo sombrío. El grupo da vueltas y más vueltas a la secuencia básica de la pieza dentro de una inercia que podría sonar rutinaria al oído poco atento, pero que en realidad parece aludir a una furia contenida: esta sospecha se confirma cerca del final cuando, una vez  silenciado el saxofón, entra a tallar una proclama airada distorsionada como si fuese una bravuconada desde el Limbo. Las cosas concluyen con el arribo de ‘I Guard Her To Rest. Declaring Silence’, tema bien metido en el legado de JOHN ZORN – su faceta más minimalista – que nos brinda una ocasión para un viril relax y una sosegada contemplación. Envuelto en una aureola melancólica, el cuerpo central está dirigido desde el mismo punto de arranque por los sobrios fraseos del saxofón mientras la dupla de batería y contrabajo realiza un inteligente juego de silencios en el armazón del swing. Todo esto fue lo que se nos ha ofrecido en “The Hands”, un disco que no llega a los 37 minutos de duración pero que tampoco parece necesitar más para dar debida muestra del persistente e incombustible vigor expresivo que la gente de FIRE! viene ofreciendo a las escenas avant-jazz y avant-prog del mundo en simultáneo. Todavía no termina el segundo mes de 2018 y ya podemos presumir de haber disfrutado de una de las más brillantes joyas musicales del año.


Muestras de “The Hands”.-
The Hands: https://soundcloud.com/rune-grammofon/fire-the-hands
Up. And Down: https://www.youtube.com/watch?v=cx_4BF5LV5A

Thursday, February 01, 2018

HYPERTONUS: nuevas olas en el mar del rock ecléctico germano


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno de presentar al trío alemán HYPERTONUS y su disco “Tidal Waves”, el cual marcó a inicios de mazo pasado su debut en las grandes ligas del rock experimental europeo del año 2017. Aunque ya el grupo había publicado en su blog de Bandcamp un EP en julio del 2013, “Tidal Waves” es catalogado como su primer disco propiamente dicho. Este grupo formado en la localidad de Bremen en el año 2011 está conformado por Arne Staats [bajo], Patrick Büch [guitarra] y Hannes Christen [batería]: su propuesta netamente instrumental es una mezcla de space-rock, math-rock, rock pesado y psicodelia progresiva, exhibiendo mucha soltura y mucha frescura en las interacciones entre los instrumentos partícipes. Como las composiciones suelen sostenerse sobre sofisticados hilos multitemáticos y complejos grooves, fácil es advertir un enfoque genuinamente progresivo en la ecléctica línea de trabajo que el grupo trabaja desde sus propias inquietudes colectivas.


Con la dupla de ‘Intro’ y ‘Eghost’ tenemos unos muy buenos 8 ¾ minutos iniciales de exhilarante y excitante rock experimental. El primero de estos temas es algo más que un preludio o un anticipo para otra cosa; tiene en sí mismo una magia sonora  ubicada sobre un complejo groove sobre el cual las coordenadas de modernismo y jazz-rock utilizadas por el trío imponen su llamativo magnetismo. Es en el motif desarrollado en sus últimos segundos que se arma el puente hacia ‘Eghost’, pieza que emerge con toda la intención de traducir en sonido las esencias del fuego y de la tempestad dentro de una bien articulada combinación de prog-metal, jazz-rock y psicodelia arquitectónica de tintes math-rockeros. Se puede muy bien describir este tema como una encrucijada entre SCALE THE SUMMIT, HELLA y OBSTACLES. Para la sección final, el grupo utiliza un groove marchoso al más puro estilo Zeppeliniano con miras a concluir la faena con un esplendor un tanto juguetón. ‘Fake Tale Of Modern Hysteria’ se hace cargo de seguir puliendo los recursos de ecléctica sofisticación bajo cuyas coordenadas el grupo se parapeta en su labor creativa, siendo así que esta vez es lo neurótico lo que signa el transcurso de los desarrollos multitemáticos. En todo caso, cabe señalar que esta pauta neurótica no se rinde a una explosividad frontal y permanente, sino que sabe explayarse a través de una interesante variedad de atmósferas y esquemas rítmicos. Los solos de guitarra oscilan entre el paradigma de STEVE VAI y el patrón de ROBERT FRIPP mientras que la dupla rítmica se porta a las mil maravillas mientras transita fluidamente del terreno prog-metalero al jazz-rockero y viceversa con impoluta soltura. Con el arribo de ‘Technequal Waltz’, el trío se dispone principalmente a explorar su faceta reflexiva apelando a una sistemática sobriedad en la ingeniería bajo la cual se arman el desarrollo temático y las bases armónicas sobre las cuales éste se da. Creando un efectivo híbrido de jazz-rock y post-rock, la banda logra crear un aura de hechicera densidad, lo cual posibilita que en cierto pasaje cercano al final se geste un convincente viraje hacia una robusta incandescencia, la misma que resulta decisiva para la coda, marcada por aires metaleros. 

‘Breaking Kadabra’ se sitúa en un lugar de hibridización de las atmósferas centrales de los temas #3 y #4, con lo cual resulta que cumple simultáneamente con perpetuar los impulsos neuróticos de ‘Fake Tale Of Modern Hysteria’ y explorar nuevos matices de flotante espiritualidad heredados del cuerpo mayor de ‘Technequal Waltz’. ‘H.E.D.E.R.A.’ se entrega totalmente a la voraz opulencia del prog-metal mientras abre ciertos espacios al posicionamiento del discurso del space-rock; en ciertos momentos calculados, el grupo apela a climas sigilosos que también tienen algo de relativamente tenebroso, pero nos parece que este recurso es utilizado prioritariamente como un truco de contraste frente a los pasajes más aguerridos. Durando menos de 2 ½ minutos, ‘Aeropause’ cumple con la función de abrir un espacio solitario a la guitarra para que delinee unos retazos fluctuantes que se sienten como efluvios oscilantes en el cielo en medio de una neblina otoñal. El terreno está preparado para que llegue el turno de ‘Expect The Sky Below’, pieza que en su espacio poco menor de 5 minutos elabora un entramado sonoro amablemente grisáceo, mayormente centrado en el factor jazz-rockero. Para las instancias finales, el trío genera un recurso de vitalidad prog-metalera cuya contundencia inherente es manejada con elegancia, algo fundamental para que se pueda mostrar claramente el recuadro rítmico en medio del cual la guitarra y el bajo despliegan su amalgama concluyente. El jam improvisado que responde al título de ‘Phantasmagoria’ ocupa los últimos 8 minutos del disco comienza con un enclave bluesero alimentado con leves matices reggae, para luego enfilarse hacia un recurso de sólida robustez donde el trío da rienda suelta a sus inquietudes de tipo stoner. En la sección final, el armazón del bajo y los matices graves de la guitarra enfilan el asunto hacia un asunto space-rockero antes de remontarse a la aguerrida coda donde regresa el elementos stoner a todo dar. En realidad, hemos tenido aquí la pieza más ligera del álbum, pero sirve para mostrarnos el tipo de soltura con el que es capaz de operar el trío, lo cual conlleva un ágil enriquecimiento de su propuesta total.



Todo esto es lo que se nos ha brindado en “Tidal Wave”, una estupenda carta de presentación de HYPERTONUS, trío que se nos revela como una fuerza impulsora de nuevos oleajes en el rock progresivo ecléctico germano. No perdamos de vista a estos tres señores que nos han causado una grata primera impresión con su fuerte vitalidad y su férreo espíritu aventurero. 


Muesras de “Tidal Wave”.-
Expect The Sky Below: https://hypertonus.bandcamp.com/track/expect-the-sky-below-2

Monday, January 29, 2018

MERKABAH: millones de millas de magnífica música avant-progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno de la estupenda banda polaca MERKABAH y su nuevo disco “Million Miles”, el tercer disco de estudio de su carrera fonográfica que ha sido lanzado al mercado a mediados del pasado mes de noviembre del 2017, por vía del sello Instant Classic. El grupo está conformado por los instrumentistas Gabriel Orłowski [guitarras eléctrica y lap steel, sintetizador], Aleksander Pawłowicz [bajo], Kuba Sokólski [batería, efectos electrónicos] y Rafał Wawszkiewicz [saxofón, guitarra lap Steel y sintetizador], además del artista visual Adrien Cognac. El disco que tenemos en nuestras manos nos muestra a una banda que sigue explorando las múltiples e impredecibles posibilidades que se abren cuando se fusionan los discursos y modelos del avant-jazz, el metal experimental, el space-rock y la psicodelia progresiva. Han pasado tres años desde que el anterior disco del grupo, titulado “Moloch”, saliera al mercado y lograra llamar la atención en las redes especializadas en la difusión del jazz, el metal y el rock progresivo. Portador de una música inteligente y autoritaria que exhibe solventemente varios tipos de arquitectura sónica en su propuesta integral, el material que hallamos en “Million Miles” no es apto para cardíacos y no es para nada  recomendable para los oídos progresivos especialmente sujetos a los estándares de lo puramente sinfónico… pero mejor es que pasemos de una buena vez a los detalles del disco en cuestión, ¿verdad?




Los primeros 7 ¼ minutos del álbum están ocupados por ‘Solar Surfer’, tema que tras un prólogo de tenor sideralmente inquietante, abre paso a un maelstrom de delirios contundentes y absorbentes. La vitalidad ingenieril del complejo armazón rítmico y los sólidos ornamentos de saxofón permiten a la frontalmente protagónica labor de los guitarreos enriquecerse con matices interesantes. Tienen lugar algunos virajes hacia climas más contenidos, pero no son vías hacia un solaz sino recursos de diversidad atmosférica. ¡Qué pedazo de tema, por Dios! ‘A Letter Of Marque’ sigue a continuación para ahondar en esta estrategia musical y darle nuevos aires de tajante robustez a partir de un manejo más sofisticado de la persistente vitalidad neurótica que conforma la esencia central del grupo. Hay aquí un estupendo cruce entre PANZERZAPPA y SHINING, incluyendo algunos elementos Crimsonianos propios de la fase 2000-03. El grupo se dispone a explayarse en sus inquietudes más fastuosas con la pieza ‘Zheng Zhilong’, la cual dura 12 ½ minutos… y ya nos estamos dando cuenta de que muchas piezas del álbum cuentan con un prólogo de talante cósmico. La magnífica estructura sónica de ‘Zheng Zhilong’ arranca con un extenso prólogo portador de un empíreo minimalismo donde lo celestial y lo inescrutable se amalgaman en un único impulso sonoro. Así se prepara el terreno para la ulterior emergencia del cuerpo central, el cual ostenta un juego de cadencias que permite que la sobriedad regule las dosis de tensión emocional y misterio insertas en el paisaje sonoro en curso. Todo lo que ha habido de machacante en cualquier de los temas precedentes se reúne aquí bajo coordenadas más calibradas, lo cual aminora un poco (solo un poco) el predominio de los tormentoso. Una segunda sección se proyecta tajantemente hacia un nuevo atajo de robusta neurosis, la misma que tiene algo de festiva: con esto, el oyente empático se hace una idea más o menos definitiva de lo que este grupo entiende específicamente como recurso de luminosidad. 

Con sus 9 ¼ minutos de duración, ‘Ourang Medan’ se erige como el segundo tema más extenso del repertorio. En esta ocasión, la banda explora su faceta más jazzera y permite que el saxofón asuma un protagonismo especial dentro de los desarrollos temáticos a fin de que el tenor fusionesco del cuerpo central se imponga con solvencia y soltura. Esos tenores fusionescos se inspiran en lo arábigo y lo mediterráneo, siendo oportunamente remodelados a través de filtros Crimsonianos y con una ambición señorial a lo PANZERZAPPA. Cuando llega el turno de ‘Pitchblende’, notamos que el grupo sigue con ganas de continuar explorando los aspectos más sutiles de su propuesta musical, y esta vez lo hace elaborando un enfoque de meticulosamente equilibrados enroques entre el jazz-rock y la psicodelia progresiva. Las secciones pesadas y aguerridas son muy minoritarias, revelando que su principal función es la de tender puentes bien delineados entre ciertas secciones específicas. Nos vamos acercando al final del disco cuando emerge ‘Glaucous Gardens’, un tema que persiste en establecer meticulosas y puntillosas exploraciones de lo que el grupo puede hacer desde su faceta más serena. Este nuevo pasaje de rastreo en sonoridades sobrias dentro de una ingeniería patentemente robusta establece un colorido peculiar en los diálogos y uniones que se dan entre la guitara y el saxofón. Algunos momentos suenan muy pero que muy Crimsonianos, aunque lo más curioso está en su instancia final: un guitarreo nervioso de cadencias post-metaleras abre una vía para el arribo de la pieza encargada de poner el broche al disco, y esa pieza se titula ‘Ex-Imperial’. Este tema nos toma de sorpresa porque su motif central se enfila directamente por la senda del post-rock bajo un ropaje space-rockero (imaginemos una cruza de RUSSIAN CIRCLES, HAWKWIND y PAPIR). No es la guitarra sino la batería la fuerza directriz del empuje rockero mientras el saxo dibuja los trazos medulares del motto perpetuo.  Poco más de 7 ½ minutos de gloria mística encarcelada – que no acallada – en un una prisión de densa musculatura. Con el seguimiento atento a estos cuatro últimos temas nos hemos podido percatar de que el personal de MERKABAH ha concebido a este disco como una sucesión de dos mitades con sus propios enfoques prioritarios. Percibimos en ‘Glaucous Gardens’ el cénit de esta segunda mitad así como en ‘Ex-Imperial’ apreciamos el adiós perfecto de la misma.



Recién hemos descubierto a MERKABAH y debemos decir que con este disco titulado
“Million Miles” nos han causado una gratísima impresión. Es un grupo al que vale la pena descubrir, y una vez conectado el oyente con este mismo disco (o el que sea), no podrá resistir la tentación de investigar su obra en retrospectiva. Teniendo en cuenta las dosis de creatividad y energía que los MERKABAH han invertido en este polivalente millaje progresivo, esperamos que en el futuro próximo nos vengan con más discos. 


Muestras de “Million Miles”.-
Glaucous Gardens: https://merkabahpl.bandcamp.com/track/glaucous-gardens

Saturday, January 27, 2018

El retorno necesario de TÉMPANO a algún lugar y algún tiempo

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Buenas noticias desde la tradición progresiva venezolana! En los últimos meses del año 2016 vimos la reaparición del grupo TÉMPANO con el disco “Nowhere Now Here”: más exactamente, el disco salió al mercado a inicios del mes de octubre de ese año en formato digital, con miras a tener su correspondiente equivalente en formato de vinilo. Sin embargo, el tiempo pasaba y tanto la logística como los medios financieros para gestionar esto último estaban aquilosándose, así que la gente de TÉMPANO ha preferido remitirse a la iniciativa del CD mientras pone en un indefinido horizonte futuro el proyecto del vinilo. Cosas de la vida... pero mejor sigamos concentrados en el grupo. La persistente y resistente formación tetrapartita de TÉMPANO sigue estando constituida por Pedro Castillo [canto, guitarras eléctricas y acústicas], Giuglio Cesare Della Noce [teclados, percusiones electrónicas y efectos], Miguel Ángel Echevarreneta [bajo] y Gerardo Ubieda [batería, percusiones, artilugios electrónicos y guitarra de 12 cuerdas]; además, el socio del grupo Alexis Lope Bello se hace cargo de las letras y a dirección artística. En el tema ‘Opposites’ aparece el saxofonista invitado  Jeff Zavac, mientras que el violinista Oman Pedreira hace lo propio en ‘Walker But Not William’. El trabajo de grabación del repertorio de “Nowhere” se repartió entre los Estados Unidos y Venezuela, en  G.Lab, Música Virtual y Atabal Studios. 

Veamos ahora los detalles del repertorio de “Nowhere Now Here”. ‘Nowhere’ abre el disco a guisa de una ilación de reflexiones sonoras a través de la cual los músicos van diseñando diversos motivos de talante predominantemente cósmico, todo ello en busca de un diálogo que abre y renueva sus reglas consistentemente a lo largo del camino. Hay una envolvente sensación de señorío musical imperando en el ambiente hasta que llega la sección final, la cual se focaliza en un jam blues-progresivo de tenor Floydiano. Cuando llega el turno de la segunda pieza, titulada ‘The Night Before The End’, el grupo se explaya a sus anchas en la capitalización de uno de sus estándares más sólidos: mezclar lo sinfónico con lo jazz-rockero dentro de un dinamismo tan luminoso como elegante. Algunos pasajes centrados en los riffs de guitarra añaden matices pesados al asunto, pero tal vez el instrumento protagónico es la batería, con su swing tan sofisticado que se utiliza cabalmente para proporcionar robustas vibraciones al motif central. Sin duda, un cénit del disco, pero todavía queda mucho más por disfrutar. A continuación sigue ‘Walker But Not William’, un instrumental llamativo centrado en melodías y atmósferas del Oriente Próximo: la vitalidad sobria que emana la ingeniería musical diseñada para la ocasión ostenta una magnífica magia cautivadora. ‘Daylight Moon’, por su parte, se mete más de lleno en el terreno del rock melódico pesado con factores progresivos emparentados con los estándares de PORCUPINE TREE y STEVEN WILSON… y por qué no, también hallamos aquí ciertas coincidencias con el neo-prog de ARENA y la línea de trabajo del SPOCK’S BEARD post-Neal Morse. De hecho, aquí tenemos las sonoridades más contemporáneas del disco, aunque lejos de asumir una estrategia complaciente al respecto, el grupo le da su propia orientación melódica que se hallaba bien definida desde los tiempos de “The Agony And The Ecstasy”. En el ecuador del repertorio nos topamos con el breve instrumental ‘Now Here’, que no llega a los dos minutos de duración: con un esquema rítmico que comienza en funky y concluye jazzero, ornamentos espaciales de teclado y guitarreos que oscilan entre el rock duro y la psicodelia, podemos disfrutar de algo tremendamente ameno.

‘Whisper Of The Blade’ expone una agilidad relajada y serena en base a los intrépidos rasgueos de guitarra acústica sobre los cuales se focalizan las bases  armónicas del desarrollo temático. El sonido global de la canción se centra en un sinfonismo moderno cuya máxima expresión de fastuosidad se da en su dinámico interludio, el mismo que ostenta una medida sofisticación en el groove (no muy diferente de lo que harían unos YES en sus momentos más inspirados de los 80s). Las dos últimas piezas del disco son las más extensas del mismo: ‘Acrobat Citizens’ durando poco menos de 8 minutos y ‘When Opposites Meet’ extendiéndose hasta los 9 ½ minutos, y podemos decir que en ellas se prolonga una cima artística del álbum que tenemos en nuestras manos. ‘Acrobat Citizens’ hereda en buena medida el lirismo estilizado la canción precedente, pero esta vez le proporciona una aureola más notoriamente ceremoniosa, y además, abre campo a una mayor presencia de los sintetizadores en las orquestaciones y el armazón temático: esto último ayuda a darle un aire particularmente plácido al esquema  melódico en curso. A fin de no romper el equilibrio de las cosas , el solo de guitarra que emerge en algún momento elabora su expresividad con la debida frugalidad (algo más cercano a MARK KNOPFLER que a STEVE HACKETT); por su parte, la batería mantiene las cosas controladas desde sus arquitectónicos cimientos que se sienten genuinamente exuberantes sin hacer aspavientos de sobra. En fin, tenemos en ‘Acrobat Citizens’ una canción muy bella y es una pena que no dure más a despecho de su razonablemente generoso espacio de desarrollo, pero es que tiene que llegar el turno de la última canción, ‘When Opposites Meet’. Esta está estructurada en una sólida amalgama de jazz-rock, psicodelia y sonoridades sinfónicas, amalgama ágilmente desarrollada en base a extravagancias progresivas donde los teclados hacen convivir ornamentos espaciales y orquestaciones prístinamente arquitectónicas. Una vez más, la batería elabora un esquema lo suficientemente sofisticado como para dotar de un esplendoroso señorío a la amplia excursión ejecutada por los músicos. La guinda de la tarta se ha reservado para esta última canción cuya deliciosa factura la debe convertir fácilmente en un nuevo hito dentro del todavía viviente legado de TÉMPANO.

Todo eso es lo que nos ha ofrecido en “Nowhere Now Here”, un disco que estamos reseñando un poco tarde pero, a fin de cuentas, nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano para recalcar cuán grandioso es el grupo TÉMPANO. Este disco perpetúa a todas luces su estadía privilegiada dentro del Parnaso de las mayores glorias del rock progresivo latinoamericano de ayer y de hoy, de cualquier tiempo y de cualquier lugar. 


Muestra de “Nowhere Now Here”.-

Thursday, January 25, 2018

CONTRAMAREA: la insistencia del ideal progresivo sinfónico argentino


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy toca el turno del dúo argentino CONTRAMAREA. Conformado por el dúo del teclista Edgardo Marchi y el baterista Santiago Benedetti, este ensamble practica una modalidad muscular y vitalista de rock progresivo sinfónico que a veces coquetea con los estándares vigorosos propios del estándar prog-metalero de DREAM THEATER, el sinfonismo de nueva escuela propio del héroe connacional SERGIO ÁLVAREZ, las estilizaciones modernas de unos KARMACANIC, el jazz-fusión, y, en menor medida pero igualmente fácil de notar, el legado de los últimos discos de PORCUPINE TREE. El grupo tiene desde el año 2013 un estudio propio desde el cual construye y graba sus composiciones, las mismas que finalmente, a inicios de noviembre del pasado año 2017, quedaron bien redondeadas para completar un disco titulado “Insistante” – un título bastante sugerente en tanto que refleja tanto la vitalidad instantáneamente compartida por los integrantes de este power-duo como la insistencia en la prosecución del sueño de proponer rock artístico. El disco en cuestión solo tiene difusión digital (más detalles en la página web del dúo: 
https://www.contramarea.net/). Bueno, pasemos  de una vez al repertorio mismo de “Insistante”, ¿vale? 


Durando 9 ½ minutos, ‘Fractal’ da inicio al álbum con un rotundamente vitalista despliegue de complejos grooves donde los paradigmas de EMERSON, LAKE & PALMER y GENTLE GIANT se fusionan con una fluidez formidable. Los teclados ostentan una musculatura muy solvente que va muy a tono con el vigor que la batería sabe imponer a lo largo de la intrincada arquitectura rítmica que se va desarrollando. Algunos momentos que, en medio de la inagotable energía, permiten el lucimiento de un lirismo envolvente nos hacen evocar un poco a los legendarios HAPPY THE MAN, mientras que los pasajes más netamente Emersonianos portan una agilidad atractiva y cautivadora. La coda nos remite a un breve pasaje cósmico que nos toma por sorpresa: un contraste que a unos les puede sonar forzado mientras que a  otros les puede sonar como un impredecible as bajo la manga... y nosotros optamos por el segundo diagnóstico. ¡Qué buen inicio de disco! ‘Tres Meses’ sigue a continuación ocupando un minuto más de duración que la pieza de inicio. Tratándose de una pieza ostentosamente estilizada, aquí el dúo se dispone a explayarse más meticulosamente en el factor lírico, dando mayor presencia al piano dentro del entramado melódico en su primera mitad. Más adelante, el grupo vira hacia un punche rockero más aguerrido, a veces de manera frontal, otras, de una forma más sutil. Con las dos partes de ‘Moebius’, los CONTRAMAREA nos brindan el pasaje central del repertorio: ambas partes conjuntamente ocupan un espacio de 16 ¾ minutos. La primera parte empieza centrándose en lo sinfónico mientras incorpora generosas dosis de cadencias y matices de tenor fusionesco en clave tanguera. Poco antes de pasar por la frontera del tercer minuto, el dúo vira dramáticamente hacia un ejercicio de musculatura sonora donde se explora la faceta más incandescente del sinfonismo; los ornamentos psicodélicos que entran a tallar están en función de la furia sistemática que se instala con toda naturalidad. En una tercera instancia, se da un nuevo viraje, esta vez hacia el lado romántico bajo la guía del piano, lo cual lleva sucesivamente a un momento de relax minimalista y a una breve retoma de la sección inicial como colorido epílogo. 


  

La segunda parte de ‘Moebius’ también tiene trazos de talante fusionesco en medio de la  imparable cascada de majestuosidad sinfónica. Definitivamente, aquí logra Marchi combinar los legados Wakemaniano y Emersoniano con una soltura mejor focalizada que en las dos piezas precedentes. ‘Infierno Sobre Hielo’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 13 ¾ minutos de duración, y también es la que se encarga de cerrarlo. Su vitalidad es luminosa con un fulgor siempre sobrio, bien encaminada por estándares sinfónicos que comienzan en clave barroca, luego explayándose a través de manierismos efectivos y preciosistas, para luego pasar a un clima relajante signado por una estoica nobleza. A partir de la marca del octavo minuto, el grupo vira hacia una aureola de pletórica extroversión que se condice mucho con estándares de RICK WAKEMAN y de JORDAN RUDESS: el empleo de robustos tempos complejos y contrastes de ambientes resulta esencial para llevar esta idea de grandeza progresiva a buen puerto. Los últimos minutos están centrados en una aureola de envolvente solemnidad que se impone de forma contundente. Es una idea poderosa e ingeniosa terminar el disco con un cénit tan explosivo que no está dispuesto a tomar prisioneros durante su concluyente desarrollo temático, y ciertamente, el dúo lleva a esta idea a buen puerto. Todo esto fue “Insistante”, un catálogo de excelsas muestras sonoras del ideal progresivo sinfónico como insistente persistencia de ambiciones estéticas. Hay una larga tradición de expansiones progresivas en la historia del rock argentino y también un amplio espacio en las presentes generaciones dedicadas a cultivar y perpetuar este género en cuestión: CONTRAMAREA es una de las más notables nuevas voces de este presente. 



Muestras de “Insistante”.-



Monday, January 22, 2018

Los buenos deseos de SPECIAL PROVIDENCE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complacemos en presentar el nuevo disco de los húngaros SPECIAL PROVIDENCE, el cual se titula “Will” y es el quinto de su producción hasta ahora. El cuarteto húngaro conformado por el teclista 
Zsolt Kaltenecker, el guitarrista Márton Kertész, el bajista Attila Fehérvári y el baterista Adam Markó ha hecho lucir sus galones a la hora de crear, arreglar, ejecutar y grabar el material que se incluye en este nuevo disco, el quinto de su trayectoria, el mismo que fue lanzado al mercado a fines de octubre del pasado año 2017 por el sello GEP. Miramos con entrañable nostalgia al disco del año 2012 “Soul Alert”, que fue con el que los SPECIAL PROVIDENCE empezaron a ganarse un sitial notorio y un renombre importante dentro de los círculos progresivos y metal-progresivos, y ahora tenemos en este nuevo disco (y antes de él, “Essence Of Change” del 2015) la confirmación de su reforzamiento en dicho sitial. Es el segundo disco del cuarteto con la alineación parcialmente renovada que había grabado “Essence Of Change”, dicho sea de paso. Lo que hallamos en “Will” es un catálogo de vitalista piezas que son síntomas claros del talento y la energía que guían al grupo en la exploración de un renovado eclecticismo así como en la remodelación de las pautas estilísticas que ya están más que maduras en su ideario musical. Veamos ahora el repertorio del disco que ahora tenemos en nuestras manos, ¿vale? 



El primer tema del disco se titula ‘Akshaya Tritiya’, tema que comienza con sigilosos ornamentos cibernéticos, los mismos que anuncian el complejo groove sobre el cual se habrá de instaurar el cuerpo central. Una vez entrados en acción todos los instrumentos, nos topamos con un marchoso y muy llamativo ejercicio de prog-metal melódico donde las bases armónicas de piano y el sintetizador asumen las primeras instancias de protagonismo. No tarda mucho el bloque instrumental en abrir espacios para los electrizantes solos de guitarra que habrán de llegar, pero bien pronto nos damos cuenta de que la estrategia en curso es un híbrido de prog pesado y space-rock de tintes étnicos. ¡Gran principio de álbum! Luego sigue la dupla de ‘Irrelevant Connotations’ y ‘A Magnetic Moment’, diseñada para que el grupo siga explayándose en diversos matices de su propuesta, totalmente reconocible a estas alturas de su carrera fonográfica por su fluida combinación de claridad melódica y virtuosismo técnico dentro de un esquema de trabajo potente. El primero de estos temas mencionados trabaja con un groove notablemente más intenso que el que se creó para la pieza de entrada, pero se da una dosis mayor de sofisticación musical en la labor compositiva: la confluencia de prog-metal y jazz-rock con añadidos matices de tenor math-rockero funciona muy bien merced a las milimétricamente calculadas compenetraciones entre los instrumentos. Por su parte, ‘A Magnetic Moment’ apuesta principalmente por una sobriedad exquisita desde la cual la dupla rítmica se centra en una cadencia funky manejada con una gracilidad bien asentada. De este modo, la pieza se mantiene en un ambiente sereno mientras ostenta su filo rockero, en no poca medida sustentada por el bajo; solo hay un breve momento alrededor de la frontera del tercer minuto y medio en el que el cuarteto elabora un inesperado interludio incendiariamente frenético antes de volver al groove primordial. Este híbrido de CAB y PLANET X funcionó a las mil maravillas. El cuarto tema del álbum es el que justamente le da título. Es la pieza más breve del repertorio con sus 3
½ minutos de duración: se trata de un llamativo ejercicio de prog-metal cuya mayor gracia  está en los bellos solos de sintetizador que signan un lirismo sinfónico tremendamente exquisito.




Cuando llega el turno de ‘Neptunian Pyramid Chill’, el grupo está lo suficientemente inspirado como para gestar un cénit especial del álbum. Retomando la grandilocuencia mágica de ‘Irrelevant Connotations’ y creando una luminosidad sinfónica en torno a ella para varios de los solos de guitarra y todas las orquestaciones de los teclados, el cuarteto nos hace recordar a los DREAM THEATER de la etapa pre-1997 mientras afila con irrefutable convicción su talento para hilar diversos motivos y grooves. En efecto, tenemos aquí uno de los puntos culminantes del disco. ‘Slow Spin’ emerge con un talante renovador que se basa en no poca medida en el empleo space-rockero de las bases armónicas y ornamentos de los teclados mientras la dupla rítmica elabora una ingeniería rockera muy acorde con los estándares de bandas como NIACIN y CAB. De hecho, hay que hacer una mención especial a la labor del baterista, de las más brillantes de todo el disco. ‘The Rainmaker’ y ‘The Ancient Cosmic Bubble’ son las dos piezas más extensas del repertorio, durando la primera 6 ¾ minutos y la segunda, poco menos de 7 ½ minutos. La estructura de ‘The Rainmaker’ es relativamente sencilla, jugando a preservar un groove consistente en clave fusionesca dentro de un contexto rockero. Su principal magnetismo está en la manera en que logra establecer con pulso firme su esencial vitalidad. Por su parte, ‘The Ancient Cosmic Bubble’ desarrolla una fastuosidad solventemente sustentada sobre una refinada arquitectura desde la cual se maneja con impoluta precisión los contrastes entre los pasajes suaves y los aguerridos. De esta manera, los variados motivos que se van hilando pueden hacerse notar sin que los tramos de virtuosismo técnico sirvan de elementos distractores. Aquí hallamos algunos de los mejores solos de guitarra de todo el álbum, así como otra labor superlativa del baterista
Markó. Otra cima del disco. En medio de estos dos temas de relativamente ambiciosa envergadura se sitúa ‘Mos Esley’, un tema que recoge y revalida la belleza estilizada que antes habíamos gozado en los temas #3 y #4. Una vez más, el grupo desarrolla su bien conocido balance de prog-metal y jazz-rock en un elegante derroche de virtuosismo que permite incorporar algunos retazos del sinfonismo.



El cierre del álbum nos lo brinda el fastuoso tema ‘Distant Knowledge’, patentemente diseñado para finiquitar el repertorio con bombos y platillos. Su esquema de trabajo elabora una robusta cruza entre ‘Neptunian Pyramid Chill’ e ‘Irrelevant Connotations’. Todo esto fue “Will”, un disco que nos muestra a unos SPECIAL PROVIDENCE como permanentes integrantes de la élite prog-metalera europea de nueva generación, un sitial que se han ganado a pulso con el trabajo duro y la creatividad solvente que han demostrado desde sus inicios. Si su tercer álbum “Soul Alert” (del año 2011) fue el que los puso en el mapa de una forma decisiva, “Will” está a cargo de reforzar su posicionamiento regio dentro de la variopinta movida progresiva mundial. ¡Disco recomendado al 100%!



Muestras de “Will”.-


Friday, January 19, 2018

CULTO AL QONDOR: el martillo tripartito de la psicodelia peruana contemporánea


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al poderoso trío peruano CULTO AL QONDOR so pretexto de la reciente  publicación de su disco de debut “Templos”: más exactamente, este disco fue publicado en la primera semana de diciembre del pasado año 2017 por el sello nacional Necio Records. Con la alineación de Dolmo [guitarra y ecos], Aldo Castillejos [batería y loops] y Chino Burga [bajo y drones], CULTO AL QONDOR nos brinda una estupenda muestra de rock oscuramente psicodélico centrado en el paradigma del space-rock y sazonado con matices progresivos, más algunos coqueteos con el stoner y con el post-rock que redundan eficazmente en las rotundas atmósferas de densa oscuridad a los cuales el grupo es tan adepto. Los integrantes del grupo son gente curtida en el underground rockero de su país pues uno de ellos proviene de LA IRA DE DIOS mientras que los otros dos estuvieron en el inolvidable grupo SERPENTINA SATÉLITE. La prehistoria de CAQ se remonta al lapso entre los años 2003 y 2005, en el que el trío armó varios jams lisérgicos que llamaron la atención del oúblic ounderground limeño, pero no dejaron tras de sí ninguna grabación oficial debuido a los compromisos que tenían ellos entonces con los dos grupos mencionados. Ahora estamos en el presente: el material de “Templos” fue registrado en vivo en una sesión que tuvo lugar en el Bar Hensley en el 2 de setiembre del 2017. El trío tiene su propio manifiesto místico-estético impreso en la contratapa del disco y viene bien transcribirlo aquí: “Nuestras máquinas tienen alma / y nuestras  almas  tienen músculos. / Nuestras ideas tienen dientes / / Y alas... muchas alas en nuestras mentes...” Esta noción de explorar en el interior para sacar de allí una garra esencial con la cual elaborar una propuesta seria y hercúlea de rock artístico donde el fulgor reinante termine por retroalimentar la fuente de luz que le dio origen describe bastante bien el modus operandi en las composiciones de la banda.


Vayamos ahora al repertorio mismo del disco. Ocupando los 11 primeros minutos del álbum, ‘Martillo’ empieza deshaciéndose en martilleos flotantes que poco a poco se van derivando por un cauce bien definido en base a un efectivo groove sostenido por la batería. Los efluvios místicos plasmados en los impresionistas guitarreos y las punzantes escalas del bajo gestan en conjunto un despliegue de energía sonora que, manteniéndose siempre bien focalizada, nunca se desborda. Más o menos a partir de la frontera del sexto minuto, el viaje musical realiza una transición hacia una instancia de intensidad visceral donde las aristas rockeras frontalmente expuestas son pulidas con una incandescencia voraz. El dinamismo impetuoso de unos HAWKWIND y la faceta más ruda de unos GURU GURU (época de los dos primeros discos) se conjugan mágicamente en lo que en este momento particular hace el trío. Durando casi el mismo tiempo que el tema de apertura sigue a continuación ‘Amanecer En Tres Cruces’, pieza que consta de dos momentos claramente delimitados entre sí a la par que se conectan con fluida claridad. Su primera sección es marchosa y contundente, habitada por un fuego terrenal e impulsada por un fuego celestial a partir de un jam sencillo que va edificando sobre el camino el auge de su propia sofisticación. Las vibraciones pulsátiles del jam en cuestión están enmarrocadas bajo la ley del paradigma stoner en cuanto a su estructura básica, pero la realización concreta se mantiene controlada por un pulso convincente que sabe preservar una cierta aureola flotante para la incandescencia sonora en curso. La segunda sección deriva hacia una densa liviandad que se proyecta a una introversión cósmica: no estando muy lejano del modelo de los PINK FLOYD de fines de los 60s ni tampoco del más contemporáneo estándar del post-metal, el trío concreta en esta instancia particular un momento de inescrutable magia sonora. Tal vez tenemos aquí el primer cénit decisivo del disco, lo cual da particular relevancia al hecho de que es el bajo de Burga el ítem que lidera la edificación de las atmósferas sucesivas. Mientras la batería aprovecha los espacios vacíos para plasmar varios ornamentos rítmicos dentro de los bien definidos compases esquemáticos, los guitarreos dibujan bosquejos cósmicos penetrados por pertinentes dosis de rudeza. 
  

Con su espacio de 13 minutos, ‘Antiguos Dioses Sobre Chilca’ se erige como la pieza más extensa del disco, siendo así que en su primera sección recoge buena parte de la cosecha mística y densa de la pieza precedente, aunque esta vez hay un matiz ensoñador que se añade al vigor fastuoso y demoledor que resulta tan esencial para la banda. En una confluencia ágil entre los modelos de ASH RA TEMPEL, COSMIC JOKERS y RUSSIAN CIRCLES (tal vez, también la faceta más salvaje de unos MOGWAI, el trío perfila y gestiona su vivacidad psicodélica con un garbo efectivo y llamativo. A poco de pasada la frontera del octavo minuto y medio, la reinante vitalidad aumenta un poco su frenesí para remitirnos a un inspirado ejercicio de renovación del paradigma de los primeros HAWKWIND. La guitarra hace de los desarrollos armónicos derivados de sus punzantes rasgueos un recurso de perfecta complicidad con el robusto swing de la batería, dejando con ello al bajo la labor de completar los coloridos potenciales del paisaje abierto entre la ingeniería rítmica y las evocaciones melódicas diseñadas para el nuevo jam. De este modo, el grupo lleva a su talante explosivo a un nuevo cénit, y de paso, también al esquema sonoro perpetrado para el conjunto global del disco. Los aires de familia con la faceta más maciza de SERPENTINA SATÉLITE están bien definidos. En fin, el último tema del disco es el que también se encarga de darle título, y justamente porque se trata de la última pieza del repertorio, es conveniente que ostente una espiritualidad crepuscular dentro de las pautas de nervio y musculatura que el grupo impone a la orientación punzante de la pieza en sí. Las líneas de guitarra y bajo vibran con una soltura herética dentro de un hierático y arquitectónico expresionismo; por su parte, la batería crea contorneos tribales con ingeniosa perspicacia, casi como pasando a un segundo plano aunque, en realidad, su función es la de ayudar a la preservación de la gracilidad propia del cuerpo central de la pieza. De todas maneras, para las últimas instancias de esta pieza claramente enrumbada hacia el reposo final, el esquema rítmico adquiere una especie de vehemencia al modo de un impulso tanático hilvanado para sellar el preciso epílogo. 



CULTO AL QONDOR es una fuerza creativa que sabe alimentarse de la veteranía de sus integrantes individuales para concretar un vigor grupal férreo y vitalista. Lo que se nos brinda en “Templos” es un rotundo catálogo de tenebristas despliegues de elevada creatividad dentro de un esquema de trabajo psicodélico muy solvente y muy sólido. ¡De lo mejor que se ha hecho en la escena peruana en el año 2017!


Muestras de “Templos”.-
Antiguos Dioses Sobre Chilca: https://cultoalqondor.bandcamp.com/track/antiguos-dioses-sobre-chilca

Tuesday, January 16, 2018

FALLING INTO BIRDS: nueva voz del chamber-rock del nuevo milenio


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar a FALLING INTO BIRDS, proyecto progresivo estadounidense dirigido por Joey M. Bishop por motivo de la publicación de su disco homónimo a mediados del mes de junio del 2017. Con un nutrido ensamble conformado por Nicole Garcia [violín], Maksim Velichkin [cello], Joel Hands-Otte [saxofón alto, clarinete bajo], Jeremiah Rose [trompeta], Rory Hutchinson [clarinete], Sam Smith [piano] y el propio líder Joey M. Bishop [multiinstrumentista dedicado a la guitarra, el bajo y la batería]. Lo que se nos ofrece en “Falling Into Birds” es una dinámica muy interesante dentro de los parámetros habituales del chamber-rock, en muchos momentos reavivada con elementos del jazz contemporáneo y los aspectos más minimalistas del avant-prog. Las influencias primarias proceden de los legados de UNIVERS ZERO, HENRY COW (en su última fase) y AFTER CRYING, siendo así que las confluencias con entidades de nuestros tiempos como ARANIS, THE ARCHESTRA, GATTO MARTE, KRONOS QUARTET y FIVE-STOREY ENSEMBLE están a la orden del día debido al oportuno aggiornamento que Bishop y sus secuaces son capaces de insuflar a sus confluyentes energías creativas. Repasemos ahora el repertorio contenido en “Falling Into Birds”, ¿vale?

Abre el disco ‘Syzygy’, durando casi 8 ¾ minutos e instaurando una poderosa vía de entrada al contexto global del repertorio. La confluencia de colorido imponente y gráciles grooves hace que la pieza ostente una omnívora luminosidad: parece que los diálogos entre violín y clarinete asumen buena parte del protagonismo a lo largo de los magnéticamente sinuosos desarrollos temáticos. El pasaje final se sienta particularmente conmovedor, redondeando la faena con una adecuada resonancia emocional. ¡Muy valiente iniciar el disco con una de sus cumbres! La dupla de ‘Sonder’ e ‘In Zapoy’ permite al ensamble ampliar su espectro sonoro: el primero de estos temas es notablemente melancólico, haciéndose un tanto sombrío a ratos, pero mayormente mostrando un talante romántico; el segundo, por su parte, despliega una irradiación sobriamente saltarina con ligeros ribetes neuróticos, la misma que se sostiene sobre la resolutiva pared armada entre el piano y la dupla de cuerdas. ‘Love Is A Plague’ entra a tallar para meter más matices y colores renovadores a  la ilación musical que se va desenvolviendo en el disco: ahora los aires festivos salen a la luz en toda su magnífica alegría, ostentando un aura juguetona y coqueta sin llegar a groseros aspavientos. Incluso hay ciertos pasajes con un swing propio de canciones circenses. Los vientos y cuerdas se explayan a sus anchas en los retratos sonoros de lo ágil y lo alborozado diseñados para la ocasión. Un momento especialmente importante del repertorio es el de la tríada integrada bajo el concepto de ‘The Intrepid Eleven’. La primera sección del susodicho concepto se titula ‘No Home’ y ostenta un talante grisáceo, inocultablemente triste, elegantemente dramático, inmerso en un solipsismo propio del corazón desamparado que vagabundea sin rumbo. La segunda sección se titula ‘Rhadamanthine Men’ y su espiritualidad es totalmente distinta de la del capítulo precedente: es ágil y suelto, bien centrado en la cualidad expedita que marca el swing jazzero de la batería desde el mismo punto de arranque. En fin, la tercera y última sección es ‘Blaze Of Glory’ y su función consiste principalmente en capitalizar el empuje de la sección precedente y darle mayor fulgor así como una mayor solemnidad. Es algo muy épico, en verdad.

‘The Languorous Habits Of The Lawn Gnomes’ se aparta del esplendor explícito del que el ensamble hizo gala en los dos últimos tercios del concepto multipartito precedente para elaborar un motif moderadamente saltarín. Se trata de un momento de lúdica policromía que anticipa el vigor señorial de ‘The Deft, The Daft, The Dire’, pieza que constituye otro fabuloso cénit de un disco que, por sí mismo, está exento de altibajos. El tema en el que nos detenemos ahora recoge mucho de la vitalidad majestuosa de ‘Rhadamanthine Men’ mientras la completa con un juego de amalgamas traslapadas como el que dio resultados tan deliciosos en el tema que abría el disco, más algo de la neurosis preciosista de ‘In Zapoy’. Bien puede describirse esta pieza como una síntesis correcta de las aristas más relucientes del ideario musical  del ensamble. Durando poco menos de 2 minutos, ‘A Reading Nook’ es el ítem más breve del disco, y parece que conforma una continuidad con la pieza siguiente, ‘The Eschatologist’, pues ambas dan prioridad a los arreglos de cuerdas y se centran más en atmósferas y bases armónicas que en la confluencia de índices melódicos y estructuras rítmicas. Los aires de familia con ARANIS son patentes. Otro concepto multipartito, esta vez  titulado ‘Apotheosis’, cierra el álbum con su total de 13 minutos y 50 segundos repartido entre sus dos secciones ‘Trials In Corporeity’ y ‘The Metamorphosis’. Aquí tenemos un broche de oro perfecto para el disco. La primera sección se cierra bastante eficazmente en el legado de UNIVERS ZERO en lo referente a las tensiones rítmicas y la creación de estimulantes tensiones poliarmónicas a través de las capas de sonido creadas por los vientos y las cuerdas. En todo caso, respecto a lo estrictamente melódico, la sofisticada paleta sonora nos acerca más a los referentes de GATTO MARTE y FIVE-STOREY ENSEMBLE. La ceremoniosidad categórica que marca la coda de ‘Trials In Corporeity’ prepara el camino para la pronta emergencia de la rotunda vivacidad de ‘The Metamorphosis’.

Todo esto es lo que nos ofrece en “Falling Into Birds”, lo cual se puede expresar en resumidas cuentas como una preclara manifestación de principios del chamber-rock para el nuevo milenio, ahora que éste está a punto de concluir su segundo decenio. Vale realmente la pena prestar atención a lo que nos está dando la gente FALLING INTO BIRDS y esperar que en el futuro próximo nos sigan brindando avant-progresivas de esta talla. ¡Recomendado al 200%!


Muestras de “Falling Into Birds”.-
Apotheosis – Trials In Corporeity: https://fallingintobirds.bandcamp.com/track/apotheosis-trials-in-corporeity