Sunday, October 20, 2024

El arte de reavivar exploraciones avant-progresivas según los RASCAL REPORTERS

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Con bastante demora reseñamos aquí el disco “Dux In A Row” del ahora dúo estadounidense-irlandés RASCAL REPORTERS, el cual fue publicado el 3 de noviembre de 2023 por el sello español áMARXE. El año 2023 fue muy activo para este grupo en cuestión, pues en el día 28 de julio del mismo año publicó su disco anterior “The Strainge Case Of Steve” por vía del sello Cuneiform Records.* “Dux In A Row” es el decimosegundo álbum de estudio de este grupo que comenzó sus días a mediados de los 70 en Detroit, Michigan, por la iniciativa de los multiinstrumentistas Steve Gore y Steve Kretzmer. Tras la muerte de Gore en el 2009, todo parecía haber terminado para RASCAL REPORTERS, pero entró en escena el músico irlandés James Strain en una situación donde Kretzmer estaba inspirado para crear nuevo material y terminar viejas composiciones para una banda que no podía ser otra que RASCAL REPORTERS, por supuesto. “Dux In A Row” es, en realidad, un conjunto de viejos temas que fueron remodelados o remezclados cuyas versiones oficialmente definitivas son las que aparecen aquí; de hecho, el proceso de composición de los tres temas más largos de este álbum data de los años 1976 y 1977 como una trilogía creada por Kretzmer, y ahora con Strain a bordo como ingeniero de sonido, ellos y los demás temas cuentan con las estructuras sonoras largamente ansiadas. Los créditos instrumentales en este disco señalan que Kretzmer se hace cargo del piano, los sintetizadores, el órgano, los efectos de radio, el canto y la narración, mientras que Strain hace lo propio a la batería, los bajos de 6 cuerdas y de 4 cuerdas sin trastes, los sintetizadores, las guitarras eléctrica y acústica. El mismo difunto Steve Gore deja sus póstumas huellas tocando los sintetizadores, la batería, la guitarra eléctrica, la percusión y las programaciones en dos temas, además de hacer algo de canto. Los invitados son Dario D’Alessandro (teclados) y James McDermott (voz). En la secuencia cronológica de los hechos, Strain estaba haciendo labores de mezcla y coproducción con el material aquí contenido tras haber trabajado con los dos discos precedentes de la resucitada entidad de RASCAL REPORTERS, y aún no terminaba con todo esto mientras el álbum con material nuevo “The Strainge Case Of Steve” tomaba forma y se completaba. Una vez terminado el proceso de masterización del material contenido en “Dux In A Row”, Strain sentía que este disco y el antes mencionado conformaban una unidad doble, así que el sello español áMARXE decidió publicar ambos como un doble CD a inicios del pasado año 2023. La portada de “Dux In A Row” es un collage digital realizado por el propio Strain en base a ciertas partes de la portada original de ”Redux Vol. 2: Rascals Revenge And The Great Reset” que es de la autoría de D’Alessandro.
 
 

Veamos ahora los detalles estrictamente musicales de este volumen. La miniatura ‘Improv Cost Me My Job’ da el puntapié inicial a las cosas con una jovialidad tan directa que no parece que podamos distinguir lo descarado de lo entrañable en su efímero esquema melódico: un ejercicio de pop beat de los 60 para un cuadro de MAGRITTE, de eso se trata básicamente. Inmediatamente después, ‘One Of Our Dogs Is Missing’ irrumpe con un juguetón despliegue de majestuosidad progresiva que se modela a través de un gentil dadaísmo en varios pasajes. Los inagotables cambios de swing se hilan con impecable fluidez mientras los teclados van haciendo crecientemente complejo el armazón melódico. Esto suena al ZAPPA de 1986 a través del filtro de los propios RASCAL REPORTERS de esa misma década. ‘Cashew Medley’ es la pieza más extensa con su duración de casi 16 ½ minutos, consistiendo en una sucesión de ingeniosas viñetas musicales; la mayoría de ellas se ubica dentro de un lirismo alevosamente cursi que oscila entre el avant-pop y el vodevil de ciertas pretensiones jazzeras. También hay unos diálogos y monólogos que ensalzan el travieso dadaísmo reinante con un impacto teatral extra. ‘Her Kind’ es una pieza típica del estilo que encontramos en los discos de RASCAL REPORTERS de los 80 y los 90: un despliegue de alegría irónicamente ingenua a lo SUPERSISTER que pasa por un filtro híbrido de los SOFT MACHINE de 1968 y los AKSAK MABOUL de 1977. El piano y la batería se engarzan fluidamente en la labor de preservar la agilidad exigida por el fulgor del desarrollo temático. Cuando llega el turno de ‘Moments’, el ensamble da rienda suelta a su habitual estrategia de elaborar y acomodar chocantes ideas musicales con un derroche de calidez en la instrumentación. Los pasajes exultantes se alternan fluidamente con otros más serenos que apelan a una inspirada mezcla de sinfonismo con tintes impresionistas y jazz-prog, la cual se asienta sobre una cruza entre ZAPPA y HATFIELD AND THE NORTH. Aquellos momentos en los que el ensamble juega con casi líquidos esquemas rítmicos son los que aportan la mayor dosis de señorío al trayecto a través de impredecibles recovecos que encarna esta pieza. A pesar de durar bastante menos, dice más que ‘Cashew Medley’ (tan brillante como es, de por sí), siendo así que su ingeniería musical sabe brindar un dinamismo muy particular al laberinto progresivo que se va desarrollando. 

‘My Three Sounds’ se centra en los muy asertivos fraseos del piano para delinear con impoluta claridad sus recovecos temáticos mientras la batería focaliza eficazmente los complejos grooves que se van sucediendo: es un simpático detalle hacer que el epílogo tenga un talante circense. ‘Egg Soup’ es un ítem de cerca de 10 ¼ minutos de duración, ostentando una prestancia muy semejante a la de ‘Moments’ con unas variables más líquidas de sus versátiles grooves. Los armazones instrumentales son muy fastuosos en sí mismos, pero siempre hay esa sensación de que todo puede desmoronarse por culpa de la inconstancia estructural, pero no es así, simple y llanamente, ésta está armada con brisas de desierto, no con cemento industrial. En este contexto, el mando que guía los tránsitos del ensamble parece estar en manos del piano y la batería sigue la pauta para mantener convincentemente su rol de fundante de los cimientos del bloque global. Algunas ideas melódicas que emergen portan una agradable aureola envolvente; la última de ellas está signada por una grácil jovialidad, lo que la convierte en la única asentada normalmente sobre un compás persistente reconocible. En buena medida, ‘Fallen Mind’ sigue por la senda de estructuraciones sonoras plasmadas en ‘Her Kind’, pero su enfoque expresivo se enfila hacia una aureola de melancólico misterio, algo más cercano al ROBERT WYATT de 1974 que a los SOFT MACHINE de 1968. Cuando llega el turno de ‘Egos Explode’, nos topamos con un extravagante ejercicio instrumental de densidades cuasi-cósmicas que se entrometen en un área emparentada con THE RESIDENTS. El ágil swing jazz-progresivo que emerge tras las arrolladoras capas de sintetizador y guitarra del prólogo permite a éstas difuminarse un poco para dejar que se luzca un núcleo melódico bastante coqueto. Tal vez aguardábamos algo dadaístamente oscuro, pero resultó que el núcleo central de la pieza se explaya en un extravagante jolgorio. ‘The Unfettered Way’ nos brinda 4 minutos de densidad progresiva que se sitúa cómodamente bajo el cobijo de una atmósfera solemne que, a su vez, está trazada por traqueteos surrealistas. A despecho de cómo pueda sonar esto, opera aquí un lirismo límpido y estilizado que nos recuerda parcialmente al ZAPPA de la fase 1969-73. 

Los 14 últimos minutos del repertorio están ocupados por ‘Hubert Greenery Peck’: de los cuatro ítems más extensos del repertorio, es nuestro favorito junto a ‘Moments’. Al igual que éste, abre amplios espacios a motivos misteriosos y perturbadores mientras los maneja con una delicadeza refinada en muy estilizadas interacciones de los instrumentos actuantes, todo ello mientras también emergen algunos ocasionales pasajes marcados por un lirismo cristalino. La delicadeza con la que se maneja el bizarro motif conclusivo encapsula grandilocuentemente la forma de misterioso vitalismo que marca la inmensa mayoría de los recursos estilísticos que ha venido usando el personal de RASCAL REPORTERS desde su tercer álbum en adelante para perfeccionarlo a partir del cuarto. Es marca de la casa, propiamente dicho. Todo esto fue lo que la actual alineación de RASCAL REPORTERS (más el amable fantasma de Steve Gore) nos ha brindado con “Dux In a Row”, un álbum de esos que sirven para cobrarse una digna revancha contra el Dios Destino que un tiempo atrás dificultó tanto el acceso a este excelso material; ahora está a nuestro alcance, ahora nos pertenece, ahora gozamos de un mayor conocimiento de las creaciones de esta veterana banda estadounidense. Adquiérase como sea, ya como parte del doble álbum “The Strainge Case Of Steve” + “Dux In a Row”, ya como descarga digital desde el blog de Bandcamp del sello áMARXE: infaltable en cualquier fonoteca de rock progresivo vanguardista que se precie de buena.
 
 
Muestras de “Dux In a Row”.-
One Of Our Dogs Is Missing: https://amarxe.bandcamp.com/track/one-of-our-dogs-is-missing
Moments: https://amarxe.bandcamp.com/track/moments
Fallen Mind: https://amarxe.bandcamp.com/track/fallen-mind
 
 
* El mencionado disco fue reseñado en este mismo blog. Para quienes tengan interés, el enlace es https://autopoietican.blogspot.com/2023/08/rascal-reporters-y-la-extrana-vigencia.html

Thursday, October 17, 2024

La nueva luz de los noruegos NEEDLEPOINT para fines del año 2024


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Llegan buenas noticias desde la escena progresiva escandinava en este último tercio del año 2024: se trata de la publicación del nuevo disco del grupo NEEDLEPOINT “Remnants Of Light”, que tuvo lugar este 11 de octubre último (hace muy poco, realmente) tanto en CD como en LP, por vía del sello BJK Music. El ya veterano cuarteto asentado en Oslo consta actualmente de Bjørn Klakegg [primera voz, coros, guitarras eléctricas, acústicas de 6 y 12 cuerdas, y clásica, sitar eléctrico, flauta, violín y hurdy gurdy], Erlend Slettevoll [órgano Hammond, pianos eléctrico y acústico, sintetizadores Prophet-5, ARP Odyssey y Minimoog, clavinet y coros], Nikolai Hængsle [bajo, guitarras eléctricas, acústica de 12 cuerdas y clásica, coros, primera voz ocasional, glockenspiel, otras percusiones y pedales bajos Moog Taurus] y Ola Øverby [batería, congas, otras percusiones y coros]. La gente de NEEDLEPOINT contó con las ocasionales colaboraciones de Solveig Wang (clarinete), Ingrid Støylen Runde (coros) y Camilla Brun (coros). Se trata del sexto disco de esta banda que se ha ganado un merecido renombre como excelsa cultora de una modalidad de prog retro-Canterbury-psicodélico, y realmente sigue avanzando a paso firme por la senda madurada en los dos discos precedentes 
“The Diary Of Robert Reverie” y “Walking Up That Valley” (de los años 2018 y 2021, respectivamente). Es el primer disco del cuarteto con Øverby a la batería y las percusiones. Toda la música de este nuevo repertorio fue compuesta por Klakegg y Hængsle, estando las letras a cargo del primero; la banda entera realizó los arreglos. Las pistas básicas fueron registradas en los Sugar Road Studios de Oslo en octubre del 2023, estando Roar Nilsen, Nikolai Hængsle y Ola Øverby a cargo de organizar las sesiones de grabación. Las ulteriores adiciones instrumentales se dieron en el Deaf Ear Studio de Oslo entre febrero y mayo de este año 2024, siendo Hængsle el ingeniero. La mezcla fue realizada por Mattias Glavå en el Kungsten Studio de Gotenburgo, en el mes de junio; la ulterior masterización fue hecha por Espen Høydalsvik en el estudio OSLO:Fuzz, al mes siguiente. El arte gráfica es de la autoría del propio Rune Klakegg, mientras que Nikolai Hængsle fungió como productor.

 
El álbum comienza con la pieza cuasi-homónima, la misma que dura casi 4 ½ minutos y se enfoca en un lirismo evocador. En efecto, ‘On Remnants Of Light’ nos remite a una cruza entre las facetas pastorales de Kevin Ayers y los GENESIS de la etapa 70-72, con una añadida aureola de vibraciones crepusculares propia de los RAGNARÖK de los dos primeros discos. De inmediato, la dupla de ‘Head In The Sand’ y ‘While Our World Is Still Revolving’ permite al grupo seguir expandiendo su paleta sonora. El primero de estos temas mencionados nos brinda los primeros momentos de auténtico vigor rockero del disco, aunque de forma un tanto contenida; lo hace con abiertos guiños al legado de la psicodelia de fines de los 60, tendiendo puentes entre los PINK FLOYD de 1967-68 y GRAVY TRAIN. También hay un toque de distinción aportado por la flauta y el violín, algo que se intensifica con la intensificación del groove de la batería. En cuanto al segundo, se trata de una exhibición más explícita de agilidad expresiva que se sitúa muy cómodamente dentro del paradigma de CARAVAN pre-1972. La manera en que se destaca la dupla rítmica dentro del bloque sonoro realza la cálida luminosidad inherente a la composición, convirtiéndose así en un cénit del repertorio. ‘Muse On The Hook’ se mueve más abiertamente en el área jazz-progresiva mientras recibe ecos de la mesurada suntuosidad que signó a la canción precedente. Los fabulosos solos de guitarra y teclado añaden un filo cautivador al esquema melódico creado para la ocasión, y así nos topamos con otro paraje culminante del álbum. ‘Another Inch Towards You’ regresa de lleno al patrón musical de Kevin Ayers en un proceso híbrido con la faceta más colorida del Robert Wyatt de los 70, añadiéndose un punche señorial como ingrediente extra. De hecho, es la presencia del violín la fuerza eficientemente capitalizadora del fulgor al que apunta la canción durante su último tercio, lo cual indica inconfundiblemente que resuenan aquí los ecos de la envolvente prestancia que signó a las dos canciones anteriores. 
 

Durando cerca de 6 ¾ minutos, ‘Where You Two Once Held Hands’ se erige como el tema más extenso del repertorio. Su esquema musical se enmarca dentro de una estrategia de jazz-pop arropada bajo un manto de psicodelia temprana. De esta manera, el sencillo desarrollo temático se reviste de una bien perfilada sofisticación que, en sus últimas instancias, acrecienta su prestancia merced a la emergencia de un majestuoso solo de órgano. Prácticamente, sin darnos cuenta, se ha generado una iluminación en torno a un cuerpo central que estaba bien establecido desde el primer momento. ‘Large As Lakes’ es una gentil semi-balada bucólica donde el grupo explora su faceta pastoral al modo de una cruza entre LOVE y la INCREDIBLE STRING STRING BAND: sirve como un eficiente contrapunto a la soltura patente en varias de las canciones precedentes. 
A propósito, la letra de la canción comienza así: “«Selling England by the pound»: it’s from a song I heard a long, long time ago.” Curioso, ¿no? Cuando llega el turno de ‘Back To Nowhere’, el grupo concreta un asertivo retorno al área jazz-progresiva en el armado de grooves e interacciones instrumentales, especialmente en lo referente a las labores del piano eléctrico y la batería. El núcleo melódico es sustentado por una energía suficientemente meticulosa como para no desestructurar la lírica atmósfera expresiva de la canción misma. El cierre del álbum llega de la mano de ‘Blank Sheet’, una canción que se comienza con un nuevo regreso al lirismo cálido y termina virando a una zona muscular y polícroma, casi como si, de repente, hubiese resucitado el paradigma de HATFIELD AND THE NORTH (a través del filtro de los contemporáneos HOMUNCULUS RES). Es muy oportuno que el disco concluya con la secuencia de otros dos de sus temas más logrados, pues brinda una sensación de magnificencia que se sitúa en el lado opuesto de la calma contemplativa con la que se había iniciado. Todo esto es lo que se nos brindó en “Remnants Of Light” desde los cuarteles de NEEDLEPOINT, un disco que, aunque no llega a igualar la grandeza consistentemente épica del trabajo precedente “Walking Up That Valley” (hasta ahora, la obra cumbre del grupo), mantiene el esplendor sistemático de la madurez estilística que hace del grupo un emblema viviente de la mejor música progresiva noruega de los últimos años. ¡¡Muy recomendable!!
 
 
Muestras de “Remnants Of Light”.-
While Our World Is Still Revolving: https://needlepoint.bandcamp.com/track/while-our-world-is-still-revolving
Muse On The Hook: 
https://needlepoint.bandcamp.com/track/muse-on-the-hook

Monday, October 14, 2024

Segundo viaje de los SWELL BROTHERS por el cosmos de la vanguardia progresiva estadounidense


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy estamos de plácemes con el flamante segundo disco del dúo SWELL BROTHERS, el cual se llama “Cosmic Swells” y fue publicado el pasado 4 de octubre, hace muy poco. Tal como ya sabemos por su disco del pasado año 2023 “Just A Couple Of Swells”, cuando en los créditos se indica que toda la instrumentación estuvo a cargo de los hermanos Dewey y Moses Swell, ellos realmente son los veteranos Dave Newhouse [saxofones, clarinetes, flauta, teclados y acordeón] y Michael Bass [todos los instrumentos virtuales de batería, percusión tonal y atonal, trompeta, trombón, oboe, guitarra, bajo, violín y cello]. El proceso compositivo está acreditado a los dos músicos dado que la idea iniciada era completada por el otro en un ida y vuelta continuo hasta que coincidían en que la pieza estaba satisfactoriamente completada; fue un proceso de composición compartida mientras se hacían las sobremezclas, una composición en tiempo real diferido y expandido en el sentido de que se compartía información nueva gradualmente hasta considerar que el mensaje final ya estaba bien definido. En cuanto al arte gráfica, ésta es de la autoría de Neil Doherty. El chiste recurrente de este disco es que se trata de la banda sonora de una película de ciencia-ficción. Bueno, repasemos ahora los detalles estrictamente musicales de “Cosmic Swells”.
 
‘The Forms Of Space’ abre el repertorio con un despliegue de percusiones y vientos que resuenan como un residuo del universo cinematográfico de James Bond con añadidos toques afro-latinos y una disposición amenamente vanguardista que resuena al patrón Zappiano de la primera mitad de los 70. Acto seguido, llega el turno de ‘The Distance Of The Moon’, una hermosa pieza elaborada sobre el sendero del bebop que se deja ornamentar fluidamente por recursos armónicos controladamente fastuosos donde los arreglos de metales llenan espacios llenados por el clarinete y el saxo. Tan contenido como es, el vitalismo inherente a este tema ostenta recursos que explicitan solventemente el colorido de la composición, especialmente, en un par de pasajes estratégicos donde el fragor sonoro brilla suntuosamente. Con la subsiguiente dupla de ‘The Origin Of The Birds’ y ‘How Much Shall We Bet’, el ensamble dual sigue explorando más esquemas sónicos. El primero de estos temas mencionados se orienta por una plácida languidez que arma un teatro de imágenes evocadoras donde reina una dulce nostalgia. Los armazones armónicos de los teclados impulsan cabalmente a las intervenciones del acordeón y el clarinete. El segundo de ellos, por su parte, gesta un exquisito ejercicio de gráciles efluvios avant-progresivos donde convergen las influencias de los AKSAK MABOUL del primer álbum y el ZAPPA de los 80, añadiéndose algunos trazos de la faceta más ágil de los legendarios HENRY COW. La patente jovialidad ínsita en la espiritualidad expresiva de esta composición tiene algo de turbado a través de su invasiva luminosidad. ‘My Aquatic Uncle’ es la pieza más extensa del disco con sus 6 ¾ minutos de duración y su esquema de trabajo se basa en una inspección de caminos opuestos a los explorados en el tema precedente dentro del mismo bosque avant-progresivo. Ahora todo es más inestable y, con un predominio puesto en lo grisáceo, el talante nervioso que antes estuvo controlado se suelta ahora para exhibir una inquietud renovadora. La inserción de algunos pasajes cósmicos que parecen tener una cierta cualidad neblinosa ayuda a realzar dicha inquietud con elegancia y firmeza. Todo un cénit del disco, no nos cabe duda al respecto. 

‘A Sign In Space’ regresa de lleno a la suntuosidad cinematográfica con la que operó el tema de entrada, pero esta vez con más musculatura, particularmente, en la imponente presencia de la batería y las percusiones. Con ‘Without Colours’, el dúo vira hacia un área totalmente diferente, signada ésta por un halo crepuscular que se remodela por sublimes capas impresionistas donde se amalgaman diversos instrumentos de viento. Este ejercicio de efluvios introspectivos resulta cautivador y misterioso en simultáneo. ‘The Stone Sky’ instaura, una vez más, un cambio de rumbo, esta vez con un talante relativamente ligero que se encarna en un sobriamente alegre ejercicio de calidez progresiva al modo de una pieza perdida de los primeros años de HAPPY THE MAN que se filtró a través de la faceta más serena de THE MUFFINS. Muy bien aprovechado este espacio de 5 ¾ minutos donde la exuberancia se muestra a sí misma sin aspavientos redundantes, solamente con una gracilidad que nunca deja de sentirse natural a través de la exquisitez melódica en curso. La secuencia de estos tres temas conforma un paisaje musical que sucede muy dignamente al cénit descrito al final del párrafo precedente. ‘All At One Point’ se arma con un ensamble de maderas y cuerdas con las que se desarrolla un mágico ejercicio de chamber-rock encuadrado en un espacio intermedio entre lo reflexivo y lo expectante. El cierre del repertorio llega de la mano de ‘As Long As The Sun Lasts’, el cual utiliza un groove de polka para desarrollar una surrealistamente jubilosa orquestación que inicialmente parece diseñada para acompañar a un acto circense para luego desviarse hacia una atmósfera de teatro del absurdo. La policromía explícita de la primera mitad dará posteriormente paso a la emergencia de una ceremoniosidad inescrutable que utiliza el colorido ya existente para darle un giro sutilmente retorcido. Todo esto fue lo que se nos brindó en los cerca de 40 minutos que dura “Cosmic Swells”, este nuevo disco de los SWELL BROTHERS: se trata de una estupenda obra que nos muestra una de las muchas potencias creativas que se forjan continuamente en el cosmos de la vanguardia progresiva estadounidense. ¡¡Recomendable al 200%!! (Un ciento por cada hermano Swell.)

Saturday, October 12, 2024

DJAM KARET en 1991: el año de los incendios y las suspensiones



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy tenemos en nuestras manos esta retrospectiva sobre un año muy especial en la extensa trayectoria de la veterana banda estadounidense DJAM KARET, un ensamble crucial para la preservación del escenario progresivo de su país desde su reducto californiano. El año de nuestras actuales remembranzas es 1991, siendo en el año indicado que el grupo publicó dos discos muy diferentes entre sí: “Burning The Hard City” y “Suspension & Displacement”, siendo el primero agresivo, suntuoso y ostensiblemente sofisticado, mientras que el segundo es más sosegado y portador de esquemas sónicos orientados al ambient y lo espacial. En el primero de estos discos mencionados. La alineación de DJAM KARET constaba de Gayle Ellett [guitarras eléctricas de 6 y 7 cuerdas, teclados, efectos y percusión], Mike Henderson [guitarras eléctricas de 6 y 12 cuerdas, efectos y teclados], Henry Osborne [bajos de 5 y 4 cuerdas, teclados y percusión] y Chuck Oken, Jr. [baterías acústica y electrónica, sintetizador, programaciones y secuencias rítmicas], En cuanto a “Suspension & Displacement”, la logística instrumental estaba distribuida así: Ellett [guitarras de 6 y 7 cuerdas, guitarra-sintetizador, teclados, efectos y percusión], Henderson [guitarras acústicas y eléctricas de 6 y 12 cuerdas, teclados, efectos y percusión], Osborne [bajo de 5 cuerdas, teclados, efectos y percusión] y Oken, Jr. [baterías acústica y electrónica, teclados, programaciones y secuencias rítmicas]. Ambos fueron publicados por el sello HC Productions en aquel año 1991 (siendo el sello del grupo y otros proyectos colaterales de sus integrantes), para ser más adelante reeditados en el año 2000 por Cuneiform Records. De hecho, en ese año 1991, “Suspension & Displacement” fue publicado unos meses antes que su disco mellizo. Se trataba de las obras cuarta y quinta dentro de la todavía joven discografía de DJAM KARET, la cual había debutado oficialmente en el año 1985 con “No Commercial Potential” (exclusivamente en casete, que era el formato más barato). Las raíces originarias de este grupo se pueden rastrear hasta la existencia de HAPPY CANCER, cuyos integrantes eran el bajista Henry Osbourne, los guitarristas Mike Henderson y John Glass, y los bateristas-percusionistas Chuck Oken, Jr. y Andy Frankel. El grupo llegó a registrar el disco “McMucic For The McMasses” en el 1982 antes de que se disolviera para que de sus cenizas surgiera DJAM KARET. Con cierta veteranía sobre sus espaldas y con el optimismo generado por la buena recepción crítica que obtuvo su álbum de 1989 “Reflections From The Firepool”, el cuarteto sintió una expansiva inyección de creatividad entre julio del 1990 y abril del 1991. Fueron tan masivas las nuevas composiciones, que muy pronto advirtieron estos cuatro señores que daban para más de un disco. La casual situación de que una mitad de ellas se centrara en un rock sofisticado con mucha musculatura y la otra mitad se enfocara en lo atmosférica les llevó a tomar la inteligente decisión de publicar dos discos diferentes, a la par que reconocían su mutua complementariedad. En palabras de los mismos creadores, estos dos discos son “gemelos esquizofrénicos en la sopa musical del tiempo elástico, pero separados al nacer” y que “uno no existe sin el otro”.


Violamos el orden cronológico que dicta la historia y comenzamos esta retrospectiva con el más explosivo de estos dos álbumes, publicado unos días más tarde que el otro. Con ‘At The Mountains of Madness’, el repertorio de “Burning The Hard City” tiene un punto de entrada con altos niveles de ingenio musical, siendo así que el grupo se explaya en una secuencia bien armada de motivos que se desarrollan de manera mágicamente exultante, merced a la fluidez con la que se desarrollan las expansiones temáticas. Tras un relativamente lánguido prólogo, las siguientes secciones se alzan sobre diversos grooves que el dúo de Osborne y Oken Jr. erige en la base del entramado rockero; siendo estos dos señores unos auténticos héroes del ritmo, como es natural, son los riffs, punteos y contrapuntos de las duales guitarras de Ellett y Henderson quienes ocupan el lugar protagónico de la escena. Algunos de estos punteos resultan excitantemente escalofriantes, casi sonando a una especie de lamento de ultratumba. Con ‘Province 19: The Visage of War’ se nos abre un mundo renovado de fiereza casi animal, dosificada a través de un empleo inteligente de riffs bien definidos y una delirante reiteración en aras de crear tensión y oscuridad de una manera efectiva. Siendo un cénit del álbum en sí mismo, parece casi una “contrafáctica” anticipación de la faceta más aguerrida de los KING CRIMSON de 1994-95 con añadidas acentuaciones de prog-metal y stoner a lo BLACK SABBATH. El interludio permite al grupo explorar un ágil swing jazz-progresivo, algo que aprovecha el bajo para hacer unas estupendas virguerías bajo la nueva modalidad, siendo así que todo vuelve al motivo inicial para la última sección: los efectos persistentes de guitarra de la coda erizan la piel con sus absorbentemente tanáticas vibraciones. Todo resultó muy oscurantista y sexy a la vez. A contrapelo con la garra opresiva y despiadada de este segundo tema del disco, ‘Feast Of Ashes’ ofrece una navegación sonora más lánguida y reflexiva, aunque no exenta de tensión, manejando la intensidad expresiva bajo un formato más sutil. La cosa se enfila hacia una cruza entre los AGITATION FREE del segundo álbum, los PINK FLOYD de 1975 y la faceta más onírica del estándar space-rockero del legendario Hillage. Su espacio de más de 10 ¾ minutos está muy bien aprovechado a la hora de persistir en la ambientación grisácea, casi crepuscular, sobre la cual se asienta el cuerpo central.

 

Tras un prólogo signado por una fulgurosamente neurótica secuencia sintetizada, ‘Grooming The Psychosis’ (la segunda pieza más extensa del disco con sus 12 minutos de duración) se explaya en una cadencia jazz-rock-progresiva suntuosamente festiva en un tempo de 7/8 hasta que, a poco de pasada la frontera del cuarto minuto y medio, se desvía por una tangente hard-progresiva para elevar a la persistente festividad a la asunción de un aura más inquietante sobre un nuevo swing. el cual sigue siendo sofisticado. Cuando arriba el tercer momento, el factor jazz-rockero se cruza con el psicodélico a fin de qua la musculatura celebratoria del ensamble no se ahogue en su propia garra inherente, sino que se enfile a paso firme por un luminoso túnel de arrebatado vigor mientras se reviste de aristocrática elegancia. ‘Topanga Safari’, tal como su exótico título parece aludir, remite al estándar del rock-fusion con orientación modernista y celebratoria, algo así como si unos OZRIC TENTACLES se pusieran a experimentar con un jazz-funk robusto mientras invitan a los maestros Jeff Beck y Tony Levin a unirse a la celebración. El lucimiento del bajo es simplemente monumental, prácticamente aflorando continuamente como el instrumento director del motif central. ‘Ten Days To The Sand’ nos remite a una cruza entre las señoriales vibraciones progresivas de ‘At The Mountains Of Madness’ y la trama introspectiva de ‘Feast Of Ashes’, añadiéndosele algo del fragor señorialmente estilizado que signó a ‘Grooming The Psychosis’. El cuarteto se nota totalmente cómodo ampliando su viaje por poco más de 11 minutos. El tema homónimo cierra el disco y dura cerca de 12 ¼ minutos, erigiéndose como el ítem más extenso del Mismo. La estrategia principal consiste en gestar un nuevo incremento de la descarga rockera, pero el esquema de trabajo se inicia con un extenso prólogo marcado por un tenor expectante y ceremonioso de aires cósmicos, algo que permite a la banda explorar, una vez más, sus influencias Floydiana y space-rockera. Una vez instalado un motif preciso, los DK se dejan llevar por un clima flotante de carácter abundantemente ceremonioso. Alrededor de la frontera del séptimo minuto, las cosas se tornan imparablemente incendiarias para ‘Burning The Hard City’, en semejanza con las partes más aguerridas de varias de las piezas anteriores: a veces, da la sensación de que el cuarteto está coqueteando con el legado de los RUSH de la etapa 76-81 con algunos retazos propios del Crimsonismo de los 80 y los 90 (y recordemos que los KC del doble trío aún no existían). Hay algo explosivo y fúnebre a la vez en esta pieza que, por el derecho propio que le da su versatilidad alternada de lobreguez y vitalismo, se sitúa como el broche idóneo para este excelso disco.

 

Como dijimos más arriba, la gente de DJAM KARET no quería limitarse a mostrar al mundo lo que había gestado para “Burning The Hard City”, y, de hecho, tomó la muy inteligente decisión colectiva de separar en dos bloques, uno de complejo y macizo rock progresivo, otro de líneas ambient, la gran cantidad nuevas composiciones que había brotado de sus mentes a inicios de los 90. Una vez decidido que el primer bloque iría al disco que acabamos de revisar, el otro tenía que ir a “Suspension & Displacement”. Tal como dijimos en el primer párrafo del presente texto, el enfoque musical plasmado aquí fue totalmente opuesto al del otro disco: era centrado en climas cinematográficos y texturas cósmicas, dando amplísima prioridad a lo atmosférico sobre lo compositivo. Ocupando un generoso espacio de poco más de 10 ¾ minutos, ‘Dark Clouds, No Rain’ abre el repertorio de “Suspension & Displacement” con una actitud de dejar que algunas capas minimalistas de sintetizador con efectos flotantes basados en notas sostenidas de las guitarras se apoderen de a pocos de los espacios que van creando, esperando a llegar cerca de la frontera del cuarto minuto para que unas percusiones étnicas entren a tallar. Dado este contexto, ya se nota un esquema más definido para el cuerpo central de la pieza, el mismo que se enriquece con la adición de sobrias cortinas de sintetizador y sampleos de flautas indias. ‘8:15 – No Safe Place’ sigue a continuación para elaborar un ejercicio de languidez psicodélica con cualidad ensoñadora que comienza de manera tenue y más adelante se torna moderadamente siniestra. La dupla de ‘Angels Without Wings’ y ‘Consider Figure Three’ permite al grupo continuar sus bien delineadas exploraciones sónicas con soltura. El primero de estos temas mencionados exhibe evocaciones modernistas signadas por una calidez envolvente que tiene mucho que ver con los TANGERINE DREAM de la fase 1975-77 en conjunción con la faceta onírica del paradigma de STEVE HILLAGE. Bajo las densas capas minimalistas de los sintetizadores, los aleteos de las guitarras se sienten a sus anchas. En cuando al segundo, se centra inicialmente en una solemne narración que parece guiarnos en nuestro tránsito por una serie de cavernas; a través de las capas sonoras armadas para la ocasión, la narración recoge sus propios ecos y se torna arcana con matices un tanto inquietantes. En su segunda sección, las escalas de guitarras acústicas aportan un efectivo matiz bucólico a una atmósfera que ha borrado cualquier trazo inquietante de su trayecto anterior.


‘Erosion’ es una extensa aventura de casi 13 minutos que comienza con un drone impulsado por una serie mecanizada de escalas mínimas de guitarra. Poco a poco, ornamentos percusivos y sintetizados se van sumando a la ya bien instalada atmósfera para brindar una persistente aureola de prestancia al asunto. Eso sí, dicha prestancia adquiere aires señoriales cuando emerge un fulgor terso y sedoso que abre campo a unas hermosas florituras de guitarra acústica; ellas logran que sus sedosas emanaciones sustenten el surgimiento de un paisaje de gentil introspección. Los segundos finales sirven para que el breve regreso del motif inicial se haga con una calculada delicadeza que, a fin de cuentas, no borra del todo la calidez inmediatamente anterior. ‘Severed Moon’ comienza con unas escalas serenas de dos guitarras antes de que emerja una invitación percusiva para armar una solitaria danza celebratoria. Una vez detenidos los tambores, unas armonías sencillas de guitarra acústica invitan a la mente a centrarse en una actividad contemplativa bajo un manto nocturno cabalmente ornamentado con luces estelares y proyecciones lunares. ‘The Naked & The Dead’ toma su título de una novela de NORMAN MAILER y comienza con un nuevo drone alimentado por efectos tenebrosos, pero pronto surge una secuencia de guitarras acústicas sobre la cual se poya el entramado sonoro en un viraje sólidamente enfilado hacia un cordial paisaje flotante. Justo cuando vuelven al ruedo esos efectos tenebrosos antes mencionados, la confluencia de percusiones electrónicas y étnicas hace que la pieza termine con una congregación celebratoria que había sido solamente aludida en la pieza precedente. ‘Gordon’s Basement’ tiene un talante muy semejante al aura ceremoniosa del tema #4, pero esta vez hay una suntuosidad más surrealista en el armazón sonoro de los sintetizadores, las guitarras, el bajo y los efectos de consola. Todo culmina con el arribo de ‘A City With Two Tales: Part One Revisited’, que es el tema más largo del disco con su duración de poco menos de 13 ½ minutos. Dicho sea de paso, se trata de una reelaboración de una sección de un tema incluido originalmente en el segundo álbum de estudio de la banda “The Ritual Continues” (del año 1987). Tras una sección prologar tentativa y un tanto grisácea, un efecto de explosión abre camino a un exploración en el área del space-rock cibernético al modo de unos OZRIC TENTACLES severamente trastocados por una coalición de HELDON y ASH RA TEMPEL. El compás hace buen uso de un compás inusual. Las incendiarias exaltaciones de la guitarra-sintetizador resuenan cuales gritos tortuosos, estando los ornamentos percusivos dispuestos a canalizar la energía global del bloque instrumental. La otra guitarra se mueve en áreas Frippianas para remodelar ese fuego expresivo de una manera más etérea hasta el instante final.
 
 

“Burning The Hard City” y “Suspension & Displacement” fueron acabildados en una edición triple del año 2020 bajo la producción y la labor de remezcla de la gente de DJAM KARET por vía de su propio sello HC Productions: un volumen para cada disco y un tercero con bonus tracks en vivo y de estudio (grabaciones hasta ahora inéditas) que datan de aquella época. Se trata de una edición limitada de 450 ejemplares. ‘Gerbal Jammin’’ es lo primero que aparece en este volumen y se trata de una serie aleatoria de inspecciones psicodélicas que, en último término, llevan a una cierta definición. ‘Gong & Sun’ y ‘The Guitar That Stretches’ siguen a continuación para expandir los testimonios de la inspirada creatividad de la que gozaba el colectivo de DJAM KARET en ese tiempo. El primero de estos temas mencionados es un jam animado que se revela como un anticipo de ‘Topanga Safari’, mientras que ‘The Guitar That Stretches’ plantea un esbozo bastante evolucionado de ‘Feast Of Ashes’. Hay tres miniaturas respectivamente tituladas ‘Train Tracks & Citrus Groves’, ‘Elastic Times’ y ‘TAO or DAO?’... que son anuncios radiales y pruebas de sonido. También nos topamos con versiones en vivo de ‘The Red Monk’, ‘Improv / Cities’ y ‘Swamp Of Dreams’, así como maquetas de ‘Province 19: The Visage Of War’ y ‘At The Mountains Of Madness’. En estas últimas, el cuarteto trabaja de manera muy compacta en torno a ideas musicales ya claramente delineadas. En cuanto a los registros en vivo, ‘Improv / Cities’ comienza con capas flotantes de sintetizador para luego explayarse en un enérgico jam en clave space-rockera, mientras que ‘Swamp Of Dreams’ se sustenta sobre una luminosa dinámica jazz-progresiva. ‘The Red Monk’, pieza procedente del álbum “Reflections From The Firepool”, recibe un tratamiento bastante muscular con su estructura psicodélica. Con esto culmina la documentación musical del momentum que conquistó DJAM KARET en el año 1991: la banda estaba dispuesta a establecer un grandilocuente muestrario de recursos renovadores del ideal del rock progresivo con ambiciosas dosis de majestuosidad, versatilidad y eclecticismo. Con la distancia del tiempo (más de 3 décadas), el legado simultáneo de “Suspension & Displacement” y “Burning The Hard City” debe ser apreciado como una instancia crucial para el desarrollo del rock artístico estadounidense allende las fronteras de las décadas de los 70 y los 80. ¡Qué trabajo tan bordado de Gayle, Mike, Henry y Chuck!


Severed Moon: https://djamkaret.bandcamp.com/track/severed-moon-2
 
Algunos bonus tracks de la edición especial de 2020.-
Swamp Of Dreams (live): https://djamkaret.bandcamp.com/track/improv-cities-live
Improv / Cities (live): https://djamkaret.bandcamp.com/track/improv-cities-live  

Wednesday, October 09, 2024

M’Z: emancipación y dicha de la avanzada progresiva francesa del momento



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
El pasado 20 de setiembre se publicó el nuevo disco del ensamble francés M’Z, cultor de una propuesta progresiva ecléctica bajo el mando del guitarrista y compositor Mathieu Torres. El disco en cuestión, que es el cuarto firmado por 
 M’Z, se llama “Emancipés Du Vide?” y se trata de una obra conceptual que gira en torno a. Torres toca todo aquí: las guitarras, el bajo y los instrumentos computarizados que aportan ritmos y orquestaciones. También se hizo cargo él de los procesos de mezcla y masterización de este disco en el que hoy nos fijamos. Siendo Torres no sólo una persona destacada dentro del arte de la música, sino también una persona muy interesada en la filosofía y la sociología con un enfoque abiertamente cuestionador de las diversas malarias de la modernidad y el mundo tecno-céntrico contemporáneo, no nos debe extrañar que “Emancipés Du Vide?” sea un álbum conceptual centrado en el pensamiento crítico. En este caso específico, la idea guía es una reflexión melancólica sobre la inocencia de vivir que inspira, por un lado, la tentación a dejarse llevar por un nihilismo plácido, y por otro lado, implica una desazón ante la falta de libertad efectivo en medio de tantos discursos institucionales y políticos que hablan del ideal de una libertad que es, al fin y al cabo, falaz. El impulso final de la existencia humana debería ser la recuperación de la ingenuidad más sincera y el aprender a valorar la belleza de vivir en acuerdo con el mundo que se nos revela a través de los sentidos. En cuanto a lo estilístico, “Emancipés Du Vide?” ostenta una línea de trabajo más sutil que la concretada en el álbum anterior “La Civilisation De La Graine” (junio del 2022); aquí hay más espacio para la exhibición de motivos y atmósferas contemplativa, pero mejor es que pasemos a los detalles de su repertorio. 
           
Ocupando un espacio de casi 6 ¼ minutos, ‘La Grâce De La Solitude Ou L’anxiété Sociale’ abre el álbum con una elocuencia sobria y señorial, la cual sabe combinar recursos de fineza y vigor expresivo sobre un groove programado a medio tiempo. Las comedidas armonías de la segunda guitarra y las capas del sintetizador abren un sendero idóneo para un primer solo de guitarra bastante cristalino. Ya más adelante, el groove vira hacia una dimensión más intensa, lo cual repercute en una muscular ascensión de la garra rockera, una estrategia vital para asentar una alternancia entre pasajes sutiles y otros más explícitamente aguerridos. El swing de fondo juega con compases inusuales mientras deja fluir la versátil expresividad de la pieza. Muy buen inicio del álbum. El segundo tema se titula ‘Loxapine Te Ghoste’ y su estrategia sónica consiste en establecer un dinamismo frontalmente extrovertido sobre una ingeniería rítmica más permanente que la del tema inicial del álbum. Su fulgor inherente es manejado con suma elegancia a la hora de organizar y articular la dinámica jazz-rockera en curso mientras le añade algunos ornamentos propios del paradigma space-rockero. ‘DramaKing, Le Plaisir D’être En Rupture’ es la pieza más extensa del disco con sus 7 ½ minutos de duración y su misión es la de seguir la huella jazz-rockera del tema precedente para arroparla con una refrescante sofisticación progresiva. El cuerpo central se sitúa en un terreno híbrido de Holdsworth y Beck con algunos guiños a la faceta más experimental de Vai, lo cual significa que hay una altiva fastuosidad que moviliza los arreglos del motif principal. Para el epílogo emerge una secuencia de dos secciones sucesivas signadas por un hard rock sofisticado, sirviendo la segunda como un efímero epílogo. Todo un cénit del álbum. ‘Illusion De Liberté, Mais Quelque Chose D'autre Doit Changer...’, lo que tiene lugar es una conjunción de los patrones de CAB y BOZZIO LEVIN STEVENS con añadidos toques de Vai, una vez más. El neurótico vitalismo que impulsa a los solos y a los virajes temáticos que se van sucediendo es manejado con el mismo pulso firme que ya se hico a todas luces presente en las secciones más aguerridas de los temas #1 y #3. ‘Comptine Pour Âmes En Peine’ se apoya en un swing particularmente sereno, pero también es el que contiene algunos de los solos de guitarra más intensivos y enérgicos en lo que va del repertorio. Algunos efectos cibernéticos de la guitarra instauran un aura un tanto cósmica al entramado sonoro sin distorsionar su esencia.
 
En buena medida, ‘Serais-je Un Jour Plus Attractif Que Ce Néant?’, el tema siguiente, se erige sobre un swing también sereno, pero esta vez hay unas dosis mayores de preciosismo progresivo y exploraciones de rock pesado en el modo en que se va concretando el desarrollo temático. Da la impresión de que en algún momento las cosas se van a intensificar sistemáticamente... Y, en efecto, esto es lo que se da en algunos pasajes intermedios, lo cual se traduce en un abierto coqueteo con el prog-metal (como muchas veces hace el ensamble connacional MÖRGLBL). Cuando llega el turno de ‘Les Aventures De Neurosix Et Psychosix’, vuelve de lleno el señorío incendiario y ambicioso de la cruza entre el jazz-prog y el discurso progresivo contemporáneo con añadidos aires de space-rock. A pesar de las connotaciones psicopatológicas de su título, es más vivacidad que ansiedad lo que se refleja en el espíritu expresivo de esta composición. En la sección final, el bloque instrumental se enfila por la senda de la electrónica bailable con un enfoque denso, nada complaciente: aquí está la psicosis, en el corazón de una fiesta surrealista que magnetiza al cuerpo mientras la mente no entiende lo que está pasando. ‘La Nuit, La Colline A Du Spleen’ vuelve de lleno a la faceta melancólica de la visión musical de M’Z, siendo así que articula un cautivador boceto melódico para la ocasión. Algunos arreglos del esquema rítmico permiten la emergencia de ciertos recursos de agilización en el swing, pero el talante contemplativo sigue incólume. Eso sí, los solos que van emergiendo tienden a ser más fulgurosos que el anterior. La verdad que su espacio de 3 
½ minutos se siente muy breve, nos deja con ganas de más cuando llega el fade-out. Como sea. el momento del cierre ya llega y lo hace de la mano de ‘Le Naïf Adulte’, una pieza alegre que comienza proyectando vibraciones jazz-progresivas donde se agitan algunos leves coqueteos con el Latin-jazz. La dinámica generada por los solos y armonías de la guitarra nos recuerdan a las secciones menos musculares de los temas #5 y #6. También hay algunos virajes temáticos que abren campo a nuevos ejercicios de jazz-rock versátil al propio estilo del maestro Torres, quien demuestra sentirse muy a gusto en medio de movilidades versátiles y compases inusuales. 

Todo esto fue lo que se nos brindó en “Emancip​é​s Du Vide?” desde los cuarteles de M’Z para este año 2024 que ya se encuentra en su último tercio. Este disco es toda una declaración de principios sobre cómo hacer música experimental y creativa con un aporte ecléctico bastante interesante. Definitivamente, se trata de una de las obras más enérgicas que han emergido de la vanguardia progresiva francesa actual en el presente año 2024 (que ya está a pocos meses de fenecer). ¡¡Totalmente recomendable!!
 
 
Muestras de “Emancip​é​s Du Vide?”.-
La Grâce De La Solitude Ou L’anxiété Sociale: https://www.youtube.com/watch?v=anemj8t2NfU
DramaKing, Le Plaisir D’être En Rupture: https://matzizrecords.bandcamp.com/track/dramaking-le-plaisir-d-tre-en-rupture
Les Aventures De Neurosix Et Psychosix: https://matzizrecords.bandcamp.com/track/les-aventures-de-neurosix-et-psychosix

Sunday, October 06, 2024

El incesante juego progresivo de los noruegos TUSMØRKE


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
El pasado 30 de agosto salió al mercado el nuevo disco del trabajólico grupo noruego TUSMØRKE, el cual se titula “Dawn Of Oberon”. Se trata del duodécimo trabajo de estudio de la banda y se concreta justamente 12 años después de su álbum debut “Underjordisk Tusmørke”. Usando un poco de esoterismo aritmético, la gente de TUSMØRKE presume del hecho de que este disco está signado por la asociación numérica 12-12-12, lo cual le hace el doble de ocultista que el clásico número del Diablo 666. Karisma Records se encargó de la publicación de este ítem tanto en CD como en vinilo (de color blanco leche). También hay una edición en casete producida por el sello Blek Kopi. La alineación del grupo ha variado un poco respecto a la que operó en disco anteriores: el baterista Kusken se unió a Benediktator [bajo, guitarra, sintetizadores, mellotrón, piano eléctrico, flauta dulce, flautín, caja de ritmos, vocoder, percusión, efectos electrónicos, grabaciones de campo y voz], el Krizla [flautas, percusión y voz] y Herjekongen [Pianos clásico y eléctrico, órgano, sintetizadores y mellotrón], dejando pronto su posición a poco de terminarse la publicación de este disco que hoy reseñamos. La suite precisamente llamada ‘Dawn Of Oberon’ comenzó a surgir en las mentes de los músicos desde hace varios años, nunca saliendo de sus iniciales balbuceos fracturados e incompletos. Una vez que el grupo se dispuso a convertirla en una pieza definida y oportunamente expandida con el nuevo baterista a bordo, el grupo se sintió inspirado para concebir otra pieza de largo aliento, ‘Dusk Of Tawblerawn’, con cinco partes que, en su ilación, encarnan una especie de secuela de la otra suite. La idea central de “Dawn Of Oberon” es una celebración del Síndrome de Peter Pan: nunca crezcas, sólo envejece mientras afrontas la vida como un gran juego. El material contenido en “Dawn Of Oberon” fue grabado en el Studio Zet y en Det Ytre Rommet en varias sesiones a lo largo de los años 2022 y 2023, con la ulterior labor de masterización siendo hecha en Tinfoil Audio. Los ingenieros de sonido fueron Benedikt Momray (el verdadero nombre de Benediktator) y Torstein Kvamme Holum. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales del disco, ¿vale?

 
El repertorio del disco comienza con la magnífica suite homónima que mencionamos antes; tiene una ambiciosa duración de más de 17 ¾ minutos. El inicio de ‘Dawn Of Oberon’ indica ya una actitud celebratoria con fuertes índices bucólicos y un gusto por la sofisticación melódica, muy en consonancia con lo que ya hacen otras bandas escandinavas como WOBBLER y 
JORDSJØ. El uso de diversos cambios de tempo permite que el swing armado por la dupla rítmica tenga suficiente fluidez como para mantener con pulso firme y genuina vitalidad los diversos esquemas melódicos que se van sucediendo. Ya halla un canto o no, la flauta se erige como absorbente y cautivadora protagonista de los índices temáticos. Hay una sensación especial de exultante plenitud en la variante melódico que se arma a partir de la frontera del sexto minuto, y poco después de eso, se da un viraje hacia un ambiente más ceremonioso aunque el groove sigue siendo bastante animado. De todas maneras, el colorido inicial no tarda mucho en regresar al frente y lo hace con un vigor incrementado, siendo así que la batería se torna un poco más agresiva y el órgano asume un rol más destacado dentro del encuadre instrumental. Dentro de este nuevo enclave, el esquema de trabajo grupal se vuelve más denso y los arrebatos celebratorios asumen un talante más neurótico. Una vez que la flauta regresa de su descanso, la banda saca provecho de este nuevo efluvio de fortaleza sonora para ascender hacia una cima de señorial solemnidad de tenor prog-psicodélico (no ajeno al paradigma de RING VAN MÖBIUS). Hay algo de actitud exorcista en los arreglos corales que emergen en los minutos 13 y 14 antes de que el jolgorio bucólico consume un nuevo retorno sobre un mágico uso de compases complejos, siendo así que el persistente señorío logra impulsar un clímax absorbente para las instancias finales. ¡Qué suite tan estupenda! Con el irónico título de ‘Born To Be Mild’ emerge la segunda canción del álbum, la primera de las cinco canciones que conforman el concepto de ‘Dusk Of Tawblerawn’. Siendo ágil y portando un gancho directo en su más  sencillo esquema melódico, para nada se trata de una canción simplona: sus aires gozosos se conecta por igual con los JETHRO TULL de 1978 y los RENAISSANCE del mismo año. Su espiritualidad celebratoria converge intensivamente con los aspectos más extrovertidos de la suite.

 
‘Dwarven Lord’ es una bella balada progresiva cuyo encanto se centra, en no poca medida, en la aureola etérea que los teclados insuflan a las orquestaciones y ornamentos con los que se enmarca el desarrollo temático. Su aura evocadora se vincula al estándar de los GENESIS de la etapa 1970-71. ‘Midsommernattsdrøm’ retoma varios de los recursos épicos desarrollados en la suite de apertura a través de su espacio de poco menos de 8 minutos. Incluso añade dinámicas acentuaciones jazzeras a varios pasajes del groove general, lo cual sirve para asegurar una actitud saltarina para varias de las excursiones lideradas mayormente por el órgano. A veces sentimos que hemos vuelto a los tiempos de RARE BIRD y ATOMIC ROOSTER, pero a través de ese filtro de fulgor mágico y misterioso que es provisto por el patrón prog-sinfónico escandinavo. Ello se nota muy bien en el modo en que se arma el epílogo en el transcurso de los dos últimos minutos. ‘People View’ se caracteriza por trasmitir los aires más parsimoniosos del repertorio. Su talante solemne ostenta una gravedad rotunda que empieza en clave ensoñadora y termina con una fastuosidad absorbente y contundente. PROCOL HARUM a través del filtro de BO HANSSON, así suena este hermoso instrumental. El cierre del disco (y del concepto de ‘Dusk Of Tawblerawn’) llega de la mano de ‘Troll Male’, pieza diseñada para que los aires juglares vuelvan al frente por enésima vez, un amanecer muy asertivo y gozoso tras la nocturnidad contemplativa emanada por la pieza precedente. Los ornamentos percusivos enriquecen el groove predominante en algún pasaje estratégico mientras un elegante solo de guitarra realza la vigente alegría. Los reposados instantes finales ilustran el fin del jolgorio. “Dawn Of Oberon” es, a fin de cuentas, un disco que nos demuestra que estos ilustres trabajólicos de TUSMØRKE siguen siendo capaces de brindar obras musicales sólidas para perpetuar el ideal progresivo en la escena musical escandinava de nuestros tiempos. Siempre apelando a temáticas mitológicas y esotéricas para sustentar su visión mágicamente posmoderna del mundo, este grupo noruego sabe encontrar vías de solvente inspiración con cada nueva obra fonográfica que acomete. Al igual que muchas otras que le precedieron, ésta es bastante recomendable.
 
 
Muestras de “Dawn Of Oberon”.-
Dawn Of Oberon: https://tusm-rke.bandcamp.com/track/dawn-of-oberon 

Thursday, October 03, 2024

La senda jazz-progresiva del trío francés KORKOJ


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión prestamos nuestra atención al trío jazz-progresivo francés KORKOJ, el cual está conformado por el pianista Frédéric Gablin, el baterista Matthieu Noblet y el bajista Ronan Bedo. Su disco “XI” fue publicado el pasado 6 de setiembre – hace muy poco – por el sello Baboon Fish. Formado en la localidad de Brennes (capital del departamento de Ille y Vilaine, región de Bretaña) en el año 2009, el trío se caracterizó por muchos años por operar como un trío de punk-jazz con elementos psicodélicos donde Gablin tocaba la guitarra. Pues bien, ahora con este trabajo “XI” y un Gablin concentrado en el piano, el esquema sonoro de la banda se ha derivado hacia un jazz-prog con dinámicos ornamentos fusionescos y vanguardistas emergiendo en lugares estratégicos. Específicamente, en el disco que hoy nos ocupa, hay puntos de confluencia con las bandas compatriotas LEMMINGS SUICIDE MYTH y DUSTMAN DILEMMA, así como con los japoneses JIZUE, insertándose también algunos estándares de eso que se ha dado por llamar nu-jazz. En líneas generales, la evolución estilística que la gente de KORKOJ plasma en este disco no es tan dramática; la banda sigue dando muestras de garra y un gusto por dinamismos complejos y aguerridos, pero es que el rol predominante del piano le da un aire más aristocrático al bloque triádico. Por otra parte, el bajo tiene más campo de expansión para hacer virguerías y elaborar efectivos recursos armónicos en esos pasajes donde el piano pasa a un segundo plano para hermanarse con la batería en vez de guitar el núcleo temático. Pero mejor pasemos a los detalles del repertorio, ¿vale?
 
‘La Led’ ocupa los primeros 2 ¼ minutos del disco y dice bastante en ese espacio. Su sección prologar exhibe una gracilidad solvente en clave de Latin-jazz antes de regodearse en la sofisticada vivacidad del cuerpo central, el cual une impetuosos efluvios de la batería y el piano. Así las cosas, el terreno está preparado para que la dupla de ‘La Rose Et Le Glaire’ y ‘Quand Harry Rencontre Barry’ abra caminos de expresión cruciales para el grupo. El primero de estos temas mencionados se focaliza en un dinamismo sugerente donde los colores sonoros son más matizados que en el tema de apertura, lo cual lleva a un incremento de los índices preciosistas que siguen operando. Además, el groove se afirma también de forma más permanente, lo cual hace que se sustente una peculiar elegancia en el substrato de la reinante extroversión. Con respecto al segundo de estos temas, se enfoca en una experimentación con síncopas donde el trío decide remodelar su propia fortaleza dentro de una estructura sónica donde se hermanan inteligencia arquitectónica y visceralidad muscular
. Hay algo de sombrío en la ambientación general de esta pieza, pero su peculiar agilidad se traslada a una ingeniería extrañamente vivaz. ‘Varice Des Champs’ desarrolla una aureola crepuscular y solipsista en torno a su sobrio cuerpo central, el cual, siendo estructuralmente sencillo, ostenta una sutil sofisticación capaz de sustentar alusiones a algo sombrío, tornándose inquietante durante la eclosión pulsátil que tiene lugar cerca del final. ‘La Solitude Du Roi’ da un viraje hacia cautivadoras vibraciones melancólicas mientras el trío explora la faceta introvertida de su ideario musical. Cuando este tema detiene abruptamente su clímax conclusivo basado en los oleajes del piano, llega el turno de ‘Camion Benne’, una pieza gestada sobre una cruza entre lo grácil y lo ceremonioso. Ella aporta un aura de nocturnidad que se deja transportar sobre un manto etéreo mientras su esencial espiritualidad contemplativa moldea sólidamente el evocador motif central, que suena como una mezcla de jazz-fusion y math-rock. Pues todo ha estado yendo muy bien todo hasta aquí... ¡Y aún queda más por gozar!
 
Con el hilarante título de ‘Opercule Poirot’ surge una pieza diseñada para retomar la línea de trabajo antes plasmada en el tema #3, siendo así que se añade una dosis extra de vivacidad a la vigente luminosidad encendida con surrealista tensión durante su primera sección. Dado que su estructura compositiva es más versátil, la interacción entre los instrumentos interlocutores maneja la sofisticación melódica del momento con impoluta fluidez. Cuando llega el turno de ‘Korkojazz’, nos topamos con el tema más largo del disco al disponer de 6 ¼ minutos de duración. En ella se condensa buena parte de los factores fulgurosos que ya tuvieron presencia en varios de los temas precedentes, y siendo así que el excelso swing de la batería y las punzantes líneas del bajo se hacen sentir dentro de la ingeniería grupal, también se hace patente la musculatura colectiva a través de sus variantes de groove. Todo un cénit del álbum. ‘Poirot’ es una miniatura crepuscular atravesada por vibraciones nostálgicas que abre el camino para el pronto arribo de ‘Humphrey Bitume’, un tema totalmente distinto que se enfila hacia una espiritualidad celebratoria, ostentando un coqueteo con el Latin jazz. Mientras va avanzando la pieza, su núcleo fusionesco se va enriqueciendo con subterfugios estilizados de tenor progresivo. Hay una prestancia muy especial en los fraseos del piano, como también la hay en ‘La Traversée Du Vide’, la pieza encargada de cerrar el repertorio. Las pulsaciones iniciales del bajo instauran la base sobre la cual el piano deberá iniciar el índice melódico y la batería deberá enrumbar el vitalismo inherente a la composición. La dualidad entre mecanicismo visceral y fineza melódica se da mayormente entre el piano y el bajo, estando la batería a cargo de focalizar la totalidad en un orden reconocible a través de los recovecos multitemáticos. Algunos leves coqueteos con el estándar del Zeuhl hay, sin duda; el abrupto corte conclusivo es muy efectivo. Todo esto fue lo que se nos ofreció en “XI” desde los cuarteles de este trío francés llamado KORKOJ, un muestrario de exquisita música jazz-progresiva. Tratándose de un disco tan lleno de vigor, elegancia y creatividad, resulta totalmente recomendable en cualquier buena fonoteca dedicada a la vanguardia mundial de nuestros tiempos.
 
 
Muestras de “XI”.-
La Rose Et Le Glaire: https://baboonfishlabel.bandcamp.com/track/la-rose-et-le-glaire
Varice Des Champs: https://baboonfishlabel.bandcamp.com/track/varice-des-champs