Thursday, August 11, 2016

Nuevas ramas en el árbol progresivo de FLOR DE LOTO


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Cada vez que FLOR DE LOTO nos traen algo nuevo que se ha sembrado y cosechado meticulosamente en su inquieto jardín musical se trata de buenas noticias para la avanzada rockera del Perú: pues bueno, en julio del presente año 2016 tenemos el disco nuevo del momento, el cual responde al título de “Árbol De La Vida”. Se trata del sexto trabajo de estudio con material nuevo del grupo, el cual ya ha conquistado fehacientemente su posicionamiento como figura líder de la vanguardia rockera peruana.  El quinteto de Alonso Herrera [guitarras y voz], Alejandro Jarrín [bajo], Junior Pacora [flauta, vientos andinos y charango], Pierre Farfán [guitarras] y Álvaro Escobar [batería y percusión]. Escobar se mantiene desde la alineación que se hizo cargo del disco anterior “Nuevo Mesías”, pero debemos tener en cuenta que hubo un ínterin en el que se apartó de la banda para ser momentáneamente reemplazado por Iván Sotomayor. Conocemos a Farfán desde los tiempos del DVD “Medusa” al haber sido presentado junto a Sotomayor en los bonus: él reemplaza a Ignacio Márquez y cumple muy eficazmente la labor de complementar a Herrera en los diálogos de las guitarras duales, intercambiando solos en algunas ocasiones. El quinteto cuenta con ocasionales colaboraciones de parte del teclista Gabriel Iwasaki y la violinista Elvira Zhamaletdinova, además de una participación especial de un héroe mundial de la voz metalera como Fabiol Lione. Volveremos a esto más adelante. “Árbol De La Vida” es, ante todo, el testimonio de un nuevo vigor abismal que brota del seno vital de FLOR DE LOTO como una motivación continua para su perpetua creatividad. Veamos ahora los detalles de este nuevo capítulo en la trayectoria del grupo.  



Abre el repertorio la pieza instrumental ‘Quinta Dimensión’, composición de Herrera que comienza con una fastuosa orquestación de teclados que se extiende por dos minutos, hasta que la triangulación de dos guitarras y flauta introduce el cuerpo central, aguerrida e incendiariamente metalera dentro de una bien cuidada estilización temática. Los modelos de IRON MAIDEN, SYMPHONY X y JETHRO TULL son manejados con una frescura renovadora que se traduce en un vigor electrizante y, a la vez, refinadamente estilizado. La primera pieza cantada es ‘Odisea’, la cual exhibe una arquitectura que ya conocemos en otros ejemplos de dinamismo épico expuestos en discos anteriores: un cuerpo central frenético, llamativos riffs asentados sobre una sofisticada ingeniería rítmica, un interludio ralentizado que abre campo a texturas solistas de flauta, retoma del cuerpo central para la conclusión. De autoría de Jarrín son otros dos instrumentales: ‘Supernova’ y ‘Elementos’. El primero de ellos establece una ágil combinación de atmósferas orientales y andinas para el armado armónico del motif central así como para los pasajes intermedios, los cuales transitan entre lo sobrio con tendencia etérea y lo extrovertido con fragor rockero químicamente puro. El segundo también ostenta tintes exóticos en su gama multitemática, aunque en este caso se elabora un juego de contrastes mucho más pronunciado entre los momentos fulgurantes y los sutiles: de este modo, los diversos motivos se suceden como breves capítulos dentro de una trama compactamente hilada en sus avatares internos. El clímax final exhibe una fiereza inapelable. En medio de estas dos piezas se sitúa ‘Regression’, canción que cuenta con la participación especial del vocalista de RHAPSODY OF FIRE y ANGRA Fabio Lione. La onda de ‘Regression’ está emparentada con los paradigmas de OPETH y SYMPHONY X, metal sofisticado con matices y trucos propios de la tradición progresiva; en el específico contexto del presente álbum, esto supone una refrescante labor de dosificación del vigor rockero imperante dentro de los confines del esquema melódico en curso.


‘Fragilidad’ es una canción especialmente significativa pues la musa de Herrera para esta ocasión es su preciosa hija, nacida en el año 2015. Gozando de un fuerte tenor folklórico en su esquema melódico, el hermanamiento cristalino de guitarra acústica y charango brinda una ensoñadora vibración en el bloque instrumental que inicialmente soporta al canto, uniéndose poco después las maderas y la base rítmica. El posterior despliegue de polenta rockera se mide oportunamente dentro del presente contexto, y cómo no, las magistrales intervenciones de Pacora gestan un color soberbio. El instrumental ‘Décimo Planeta’, compuesto al alimón por Farfán y Herrera, nos obsequia un momento especialmente filudo, con un enfoque frontal y elegante que se siente bien encuadrado dentro de las coordenadas estilísticas de IRON MAIDEN y FATES WARNING. Los ocasionales ornamentos de teclado sirven para realzar ciertos riffs estratégicos con una sobria iluminación cósmica. Por su parte, ‘Ciudad De La Muerte’ apela a un groove parsimonioso para expresar un mensaje sombrío y furioso: la atmósfera patentemente nebulosa se recubre de un nimbo amenazante, ciertamente muy estilizado a fin de no caer literalmente en un exceso autocomplaciente de dramatismo, pero el dramatismo está allí definitivamente: el intermedio acústico abre campo a líneas melancólicas trazadas por la flauta, algo muy útil para mantener el equilibrio emocional en medio del tormento reinante. Ya nos acercamos al final del disco cuando emerge ‘Cruz Del Sur’ para proponer un viraje desde la oscuridad precedente hacia un nuevo colorido, capitalizado por una espiritualidad ceremoniosa que se desarrolla sólidamente a través de los diversos motivos. La presencia del violín resulta crucial para el despliegue melódico con un fabuloso solo (mientras que en ‘Elementos’ su función era la de reforzar algunos riffs). La canción homónima ocupa un ambicioso espacio de 9 ½ minutos, cerrando así el repertorio oficial del álbum. Su esquema nos remite a esa magna mini-suite que cerraba y daba título al tercer álbum “Mundos Bizarros”, y hasta cierto punto, también a la fastuosidad electrizante dominante en el catálogo de “Imperio De Cristal”. El manejo de la fiereza rockera en curso va muy a tono con los aspectos explícitamente musculares del repertorio precedente; con el empleo de cadencias afro-peruanas en ciertos pasajes estratégicos (incluyendo unos golpes de cajón) se logra realzar la vehemencia señorial de este tema de cierre. Cabe precisar que la letra de esta canción está inspirada en un poema del psicoanalista Donald Winnicot.

  
  
Como bonus track se nos brinda la versión en español de ‘Regresión’, y de hecho, nos parece que tiene un resultado más acabado, se siente más natural la conexión entre el canto y la instrumentación: de todas maneras, su situación como bonus convierte a esta versión como una agradable anécdota dentro del esquema general del álbum. Como balance general, apreciamos al producto global de “Árbol De La Vida” como un trabajo muy bien logrado. En muchos sentidos, extrañamos la elaboración de climas prog-sinfónicos en el entramado del álbum anterior “Nuevo Mesías”, pero el ideal viviente de FLOR DE LOTO opta actualmente por reconstruir las acechanzas musicales de “Imperio De Cristal” y “Mundos Bizarros” para darles un fragor nuevo. Sea cual sea el transcurso de sus incansables inquietudes evolutivas, FLOR DE LOTO saben mantenerse en la cresta de la ola del rock sudamericano con cada serie de nuevas ramas que brotan del tronco de su árbol progresivo.


Muestras de “Árbol De La Vida”.-



Monday, August 08, 2016

Bienvenidos a la inauguración del nuevo club progresivo de AISLES



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión traemos a colación al grupo chileno AISLES y su nuevo trabajo fonográfico, el álbum doble “Hawaii”. Se trata de un disco conceptual de temática cósmico-existencial, más específicamente, el relato de eventos y sensaciones que experimenta la humanidad sobreviviente a una hecatombe nuclear ad portas de su mudanza masiva a otro planeta. Para ser más específicos, el contexto literario del disco nos traslada a un tiempo en que la vida en la Tierra está llegando a su punto de extinción total, hora crucial en la que un colectivo de científicos, técnicos y filántropos organizan exitosos procesos de colonización en otros lugares del espacio. El lanzamiento de la última nave tripulada ocurre en el año 2300, que es el Año Cero para los colonizadores. El Club Hawaii sirve para brindar deleites y motivar recuerdos de lo que era la vida en la Tierra: toma su nombre de un club que existió en la década de los 50s, así como de un famoso disco de jazz. Hay un gramófono que es una reliquia muy valorada junto al susodicho disco; otro ítem atesorado y muy apreciado es una serie de poemas anónimos, los cuales son atribuidos a una figura paradigmática denominada simplemente El Poeta. Actualmente, el colectivo de AISLES consta del sexteto de Sebastián Vergara [voz y coros], Rodrigo Sepúlveda [guitarras eléctricas y acústica de 12 cuerdas], Germán Vergara [guitarras eléctricas y acústica, coros, voz adicional y algo de piano], Juan Pablo Gaete [sintetizadores y pianos], Daniel Baird-Kerr [bajo] y Felipe Candia [batería y percusión]. Tenemos aquí a un nuevo integrante en el departamento de los teclados mientras la banda, como bloque, reelabora con la consistencia de siempre el perenne camino de magnificencia sonora que se proyectó desde aquel primer álbum del año 2005 “The Yearning”. Como norma general, la banda sabe reforzar el electicismo meticuloso de su sinfonismo moderno con cada nuevo trabajo, y en el caso de “Hawaii” la norma sigue sin encontrar excepciones: repasemos los detalles de su fabuloso repertorio.


Con la mini-suite de dos partes ‘The Poet’ comienza el repertorio del doble disco: la primera parte se titula ‘Dusk’ y se extiende por un espacio de 10 minutos y pico mientras que la segunda, titulada ‘New World’, dura 4 ¼ minutos. ‘Dusk’ comienza con una breve expresión de sólidos grooves jazz-rockeros antes de que los climas psicodélicos se tornen imperantes en la instancia prologal, siendo así que esto último instala un decisivo impacto instrumental en preparación para la primera emergencia del canto con un talante dramático. La estilizadamente feroz coda instrumental establece nexos de parentesco con KARMACANIC y SPOCK’S BEARD antes de que la sección ‘New World’ llegue para explayarse en una atmósfera reposada. Esta atmósfera comienza con un aura introspectiva muy calmada, para elaborar un crescendo a partir de allí con miras a crear una aureola de inquietud, la cual finalmente se resuelve en un reprise del efectivo motivo con el cual se había iniciado ‘The Poet’. Así de grandiosas se ponen las cosas desde un inicio, así de firmes se asientan muchas de las atmósferas centrales que conformarán el núcleo musical del disco íntegro, y ahora llega el turno para la canción ‘Year Zero’, la cual está diseñada para exhibir una ambientación calmada y cálida. Para los primeros pasajes, el canto y las bases de guitarras instauran un talante reflexivo, y poco más tarde, unos recursos sintetizados aparecen para darle un viraje cósmico al asunto en clave de psicodelia melódicamente refinada, casi al modo de un PINK FLOYD retorcido por el embrujo del VANGELIS de los 80s-90s: con su espíritu casi cinematográfico, ‘Year Zero’ resulta una canción rara sin ser precisamente chocante. Con ‘Upside Down’, el grupo se concentra en una aureola de romanticismo dramático para gestar una conmovedoramente bella balada que ofrece un grandilocuente tributo al paradigma histórico de GENESIS a la par que germina una vitalidad renovada al sinfonismo moderno de raíz neo-progresiva. Los últimos 12 ½ minutos del primer volumen están ocupados por la suntuosa ‘CH-7’. En muchos sentidos se advierte un regreso a la ampulosidad ágil y contundente del opus ‘The Poet’, pero también es cierto que aquí sentimos un incremento del refinamiento melódico en varios pasajes. Así las cosas, el grupo da prioridad a ambientes reflexivos, aunque también hay espacio para virajes extravagantes de motivos e impactantes contrastes de atmósferas. El clímax final brinda un momentum tan luminoso como espeluznante.



Yendo ahora al segundo volumen de “Hawaii”, ‘Terra’ se encarga de abrirlo. La canción tiene una extensa primera sección de 5 minutos marcada por un espíritu introspectivo y melancólico, siendo así que los arpegios de guitarra acústica y los flotantes retazos de la eléctrica ocupan el centro del esquema sonoro. Mientras el canto de Sebastián nos lleva sutilmente a una suerte de crescendo dramático, con lo cual se prepara el terreno para que emerja una fabulosa sección segunda que el grupo trabaja con aires fusionescos en base al folklore sudamericano. Este ascenso desde la oscuridad subterránea del solipsismo lánguido a la exaltación fastuosa conforma uno de los picos del álbum. En esta nueva situación, la dupla de sintetizadores y percusiones se alza en un inquietante clímax psicodélico desde el cual se habrá de abrir el camino para el surgimiento del siguiente tema, titulado ‘Pale Blue Dot’. Esta canción que dura poco menos de 10 minutos gesta otro cénit para el álbum viniendo inmediatamente después de ‘Terra’: su recurso principal es el de la consistencia melódica, sostenida sobre una ingeniosa confluencia de neo-prog y folk-rock, además de contener algunas referencias relativamente fieles al paradigma de YES en algunos interludios instrumentales que emergen en ciertas ocasiones estratégicas. A lo largo de su patentemente ambiciosa expansión, la canción se centra meticulosamente en un núcleo temático sumamente agradable. Con la dupla de ‘Still Alive’ y ‘Nostalgia’, la banda navega desde una estilizada densidad emocional hacia una calidez caleidoscópica y etérea. La primera canción es una balada con fuerte componente eléctrico mientras que la segunda tiene una predominancia de sonoridades acústicas, siendo así que las oscilaciones de la guitarra eléctrica cimentan el breve momento de vitalidad rockera para la coda. ‘Club Hawaii’ se caracteriza por un despliegue de vibraciones rockeras preciosistas, especialmente realzadas por los dibujos y fraseos de las guitarras duales. Tenemos aquí otra muestra de la refinada visión que tiene AISLES respecto a la confluencia entre la vieja tradición del prog y un enfoque modernista (desde el vigor de KANSAS y el colorido de YES hasta la robustez de KARMACANIC y BEARDFISH). ‘Falling’ es una breve balada de piano y voz, muy emotiva y con una efectiva línea melódica en su núcleo temático. Claro está, su misión principal es la de preparar el terreno para la última canción del álbum doble, titulada ‘In The Probe’. Su grisácea musicalidad y etérea disposición se adaptan muy bien al sosegado groove, el cual a su vez se apoya en la alquimia cósmica creada para la ocasión. Esta escenificación de la sonda espacial es la contraparte al expresionismo nuclear de ‘Pale Blue Dot’.

  

“Hawaii” es, para decirlo con pocas palabras, una obra mayúscula para la escena progresiva sudamericana del momento. Sin duda, se trata de un disco más que idóneo para fortalecer el lugar que hoy por hoy ocupan AISLES dentro de la élite del rock artístico chileno, y más aún, en el actual parnaso mundial del género progresivo a escala mundial. Es muy posible que tengamos en nuestras manos la obra cumbre de AISLES, pero eso solo lo puede corroborar el paso del tiempo a través de una óptica ulterior: mientras tanto, la recomendamos al 100% mientras recibimos la bienvenida a este club progresivo.


Muestras de “Hawai”.-


Saturday, August 06, 2016

LA SOCIÉTÉ DES TIMIDES À LA PARADE DES OISEAUX, en el año 2006


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos a una banda francesa llamada LA SOCIÉTÉ DES TIMIDES À LA PARADE DES OISEAUX, que también responde al nombre resumido de LA STPO: el nombre de este grupo se traduce como “sociedad de los tímidos en el desfile de aves”. Esta banda tiene sus orígenes en el ecuador de los 80s, en la localidad de Rennes (región de Bretaña) creada desde las cenizas de otra que se llamaba SARAJEVO. Siendo así que esta banda hacía una mezcla de rock expresionista, post-punk, teatro de la crueldad y psicodelia dentro de un armazón surrealista, no es de extrañar que LA STPO continuara por esta línea de trabajo para solidificarla y darle una dimensionalidad sonora más rica y más ambiciosa que nunca. El guitarrista-percusionista Jim B y el cantante Pascal Godjikian fueron los impulsores iniciales del tránsito desde aquella banda difunta y esta otra nueva, evolucionando ésta muy pronto hacia una modalidad dadaísta de eclecticismo progresivo donde conviven los legados de KING CRIMSON, FRANK ZAPPA, el chamber-rock francófono y anglófilo, el jazz vanguardista, y cómo no, las teorías contemporáneas de la musique concrete y el serialismo. El disco que nos sirve de entrada al alucinado cosmos musical de LA STPO es “Tranches De Temps Jeté”, publicado en el año 2006, siendo el cuarto de su discografía (los antecesores se titulan “La STPO”, “Les Explositionnistes” y “Experiénces De Survie”, respectivamente). En este disco que presentamos ahora, nos hemos complacido en hallar un ensamble sumamente talentoso y enérgico que encarna una de las instancias más vigorosas del rock-in-opposition actual: la alineación que lo grabó consistía de los antes mencionados Jim B y Godjikian (quien también toca algo de didgeridoo), además de Benoit Delaune [bajo, cello y voz],  Patrice Babin [batería, pecusión y voz] y Christophe Gautheur [saxofón, sintetizador y voz]. Hay algunos invitados ocasionales que aportan cosas interesantes al gran conglomerado sonoro, y ellos son el saxofonista Franck Laurent, el trompetista Jean-Paul Lambert, el bajista François Morel y un tal J a los soundscapes.


Veamos ahora los detalles del repertorio de “Tranches De Temps Jeté”. ‘I Cuento Blumen’ abre el disco con un primer bloque focalizado en una grácilmente esquizofrénica alternancia de momentos sigilosos con otros tremendamente explosivos, siendo estos últimos los predominantes. Con una letra que contiene estrofas en inglés, en alemán y en español, la instrumentación subyacente se mueve fluidamente por lo sórdido y por lo sutil. El clímax final se arma a través de un crescendo dramático que destila una furia tan refinada como inquietante tras un preámbulo meticulosamente minimalista. Tras este revelador inicio de álbum sigue a continuación ‘Cet À-Mort Vibre L’Air’, canción que comienza con un despliegue de vibraciones frontalmente siniestras, aunque los primeros retazos de color sónico provienen de una sosegada amalgama de cello, percusión tonal, bajo y sintetizador, además de una narración ceremoniosa. El aura de inescrutable peligro se hace patente incluso en los virajes más amables del desarrollo melódico, y las cosas solo llegan a hacerse más urgentes a partir de la frontera del tercer minuto y medio, cuando la tensión interna se incrementa con impoluta gradualidad. Finalmente, la atmósfera reinante termina derivando en un alucinado ritual en el que las trepidaciones tribales de la batería se empalman con las aventuras ruidistas perpetradas por el sintetizador y la guitarra. Sea cual fuere el peligro misterioso en ciernes, al final éste terminó revelando su rostro más genuino con una vitalidad posmodernista. ‘Jeune Fille Devant Le Moroir’ instaura un registro totalmente distinto al ofrecer una cálida y angustiosa mezcla de rebelde absurdidad dadaísta y desosegada desconexión deconstructiva. En su espacio de 5 ¾ minutos se nos muestra una estupenda mezcla de ETRON FOU LELOUBLAN, ART ZOYD (primera etapa) y MASSACRE; la adición de la trompeta ayuda a darle un matiz señorial a este despliegue de extremo racionalismo rayano con la demencia más metafísica... y una vez más, se nos brinda un cierre posmodernista de base ruidista.

El tema más breve del álbum se titula ‘L’Institulé Crème’: durando 4 ¾ minutos, nos ofrece una versión retorcida de la ya de por sí retorcida farsa sistemática Zappiana, ampliamente sazonada con herramientas habituales en el paradigma de ETRON FOU LELOUBLAN. Las secciones más movidas ostentan alguna familiaridad con el rock de garaje, mas están muy lejos de asentar un asidero consistente para la canción, la cual está diseñada como una maniobra de teatro satírico. Los últimos 22 ½ minutos del disco están ocupados por la ilación de ‘The Sound Of The City Seems Not To Disappear’ y ‘Lorsque’, instaurando estos dos temas las muestras más inmensas de los versátiles expresionismos de la banda. O sea, tenemos todo este espectro temporal para disfrutar de un clímax perpetuo. ‘The Sound Of The City Seems Not To Disappear’ empieza con unos retazos instrumentales abstractos cuyo enfoque es claramente el de retratar la mecanicista sordidez de las urbes contemporáneas, haciéndose eco del carácter destructivo que tiene el estrés generado por dicha sordidez. Alrededor de la frontera del cuarto minuto, comienza a gestarse un armazón rítmico cuya principal función es la de sustentar un pequeño clímax intermedio que es el fiel reflejo de la neurosis. Y vuelta a empezar… volvemos a una atmósfera de sonidos efímeros y vacíos aleatorios desde el cual se proyecta otro momento de explosividad rockera: este último se centra en una vitalista combinación de los paradigmas de PRESENT y KING CRIMSON. ‘Lorsque’, que contiene letras en inglés y francés, comienza con un ágil ensamble de percusiones tonales movilizado por vigorosas puntualizaciones de bajo y sintetizador mientras un soliloquio desdoblado saca a la luz su desquicio interior. Una vez asentado el núcleo temático de la pieza, nos topamos con un ejercicio de fluctuantes dosificaciones del fragor rockero en curso: la dupla de batería y bajo, metida en un groove de talante jazz-rockero, sobresale en el bloque instrumental bajo los continuados soliloquios torturados, mientras los guitarreos emergen y se esconden sucesivamente. Otra vez más tenemos a la trompeta como un eficaz ítem adicional para el colorido sónico, acompañando muy bien a los guitarreos serpenteantes. El epílogo está marcado por aleatorios efluvios de sintetizador, trompeta, cello y guitarra, bajo un ropaje de tensa calma que coquetea con el minimalismo pero si dejar atrás el expresionismo combativo.


Todo esto fue “Tranches De Temps Jeté”, una estupenda carta de presentación de LA SOCIÉTÉ DES TIMIDES À LA PARADE DES OISEAUX. Este disco es un prodigio de geniales extravagancias articuladas en una ingeniería tan rotunda como desafiante. Aparte de los discos precedentes a “Tranches De Temps Jeté” que mencionamos en el primer párrafo de la presente reseña, el grupo tiene dos discos más recientes, los cuales se titulan “L’Imparfait Multiple De Dieu” y “Les Liquidateurs”. En nuestra opinión, vale la pena investigar en la obra de esta banda campeona del rock-in-opposition francés contemporáneo… y es por eso que lamentamos haberla conocido tan tarde, pero bueno, más vale tarde que nunca.


Muestra de “Tranches De Temps Jeté”.-
I Cuento Blumen: https://www.youtube.com/watch?v=5WvXR49eY3Y  

Wednesday, August 03, 2016

La erótica progresiva de SYNDONE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme agrado de presentar el nuevo disco de la banda italiana SYNDONE, el mismo que se titula “Eros & Thanatos”. Tras el enorme impacto que nos causó su disco anterior de hace dos años “Odysseas”, la gente de SYNDONE vuelve a hacer gala de su ágil y versátil propuesta progresiva, repleta de expresionismos y policromías bajo un manto de meticulosos desarrollos melódicos. “Eros & Thanatos” salió al mercado por vía del sello Fading Records en la segunda mitad del pasado mes de marzo. El grupo ahora está asociado como un sexteto conformado por los dos teclistas Nick Comoglio y Gigi Rivetti, Riccardo Ruggeri [voz, guitarra acústica de 12 cuerdas y vocoder], Marta Caldara [vibráfono y teclados adicionales], Maurino Dellacqua [bajo y pedales bajos] y Martino Malacrida [batería y percusión]. Colaboran Tony De Gruttola [guitarras acústicas] y Pino Russo [guitarra clásica], así como la Puntorec String Orchestra bajo la dirección de Fabio Gurian. Hay otros invitados muy especiales a los cuales mencionaremos posteriormente, pero adelantamos que son grandes veteranos del rock progresivo británico. Aunque tenemos que admitir que este nuevo disco no llega a igualar la grandeza de “Odysseas”, es innegable que su repertorio se muestra como un sólido catálogo de magnificencias musicales: veamos ahora sus detalles.


El disco comienza con el doble preludio de ‘Frammento’ y ‘Area 51’, siendo la primera una miniatura coral remodelada por etéreos efectos de consola, mientras que la segunda es una pieza instrumental que exhibe una magnífica musicalidad: en esta última tenemos que el encuadre de los teclados y la batería asientan el fundamento para el vigor expresivo en curso, mientras que el bajo elabora líneas oportunamente sofisticadas. La primera canción en pleno del álbum es ‘Terra Che Brucia’, la cual empieza con un dueto de sobria guitarra clásica y apasionado canto; la segunda mitad vira dramáticamente a un medio tiempo donde se exhibe la robustez de los teclados mientras los arreglos orquestales completan cabalmente la fastuosidad inherente a este clímax inesperado. A continuación sigue ‘Gli Spiriti Dei Campi’, canción que elabora una fluida mezcla de jazz-prog y chamber-rock que se caracteriza por una prístina garra, tanto en los pasajes abiertamente extrovertidos como en los contenidos. El piano impone su carácter a la hora de desarrollar las secciones respectivas de apertura y cierre, mientras que en el interludio tenemos una vez más el deleite del matrimonio de grupo y orquesta; respecto a esto último, es una pena que no se expanda por un poco más de tiempo, pues el solo de sintetizador que entra a tallar en algún momento es simplemente fabuloso. También cabe hacer una mención especial para los ornamentos de vibráfono que entran en acción durante el cierre. Cuando llega el turno de ‘Qinah’, el grupo pone toda la carne en el asador con su electrizante mezcla de sinfonismo (EMERSON, LAKE & PALMER, BANCO DEL MUTUO SOCCORSO) y jazz-rock (RETURN TO FOREVER). La soltura tan sólida con la que el ensamble instrumental maneja las complejas estructuras rítmicas y la ilación de diversos ambientes mientras da rienda suelta a todo su potencialidad de colorido y reviste de majestuoso refinamiento a su explosividad estructural. El canto de Ruggeri exhibe uno de sus picos máximos dentro del álbum. 


Ubicado en el ecuador del disco, ‘Duro Come La Morte’ es un tema que explora las aristas más filudas del matiz rockero de SYNDONE. Comenzando con un pasaje de piano y voz que nos remite al legado de BANCO DEL MUTUO SOCCORSO, prosigue con una bombástica exhibición de elocuencia pomposa al modo de una cruza entre los universos Emersoniano y Wakemaniano. El arreglo orquestal del epílogo impone una emotividad tan tensa como sugerente. Con la dupla de ‘Alla Sinistra Del Mio Petto’ y ‘Fahra’, el grupo se dispone a seguir explorando en el cosmos de diversas sonoridades y atmósferas que conforma su esencia estilística. En el caso de ‘Alla Sinistra Del Mio Petto’ tenemos una hermosa balada en clave evidentemente manierista, muy a tono con los paradigmas de METAMRFOSI y BIGLIETTO PER L’INFERNO, lo cual sirve para establecer vasos comunicantes con las entidades contemporáneas de NOT A GOOD SIGN y UNREAL CITY. Por su parte, ‘Fahra’ se enfila hacia un ejercicio de rock-fusión con raigambre mediterránea; la presencia del oud se siente natural en medio de la armazón percusiva y las capas de sintetizador. Una de las canciones más largas del disco es ‘L’Urlo Nelle Ossa’, durando 7 ¼ minutos. Comenzando con una sección acústica, luego se abre campo a un breve pasaje orquestal (al modo de THE ENID) cuya función principal es la de fungir de puente a un nuevo pasaje protagonizado por el piano, un pasaje ciertamente extenso que marca el centro neurálgico de la secuencia multi-temática que ha conformado esta canción. La conclusión emerge con un brío neurótico, algo de siniestro, radiante en su gótica magnificencia. Tenemos en esta canción la que tal vez sea la instancia más romántica del álbum. Cabe mencionar la entrañable anécdota de que el británico Ray Thomas es un invitado especial a la flauta en esta canción, una breve intervención a la flauta en el pasaje de piano: nos estamos refiriendo, claro está, al legendario flautista-vocalista de THE MOODY BLUES, hoy por hoy retirado de la carrea musical.


‘Bambole Rmk’ es la canción más marchosa del álbum, muy en línea con los modelos de PÄR LINDH PROJECT y el estándar de la actual generación retro-progresiva italiana. Cierra el álbum la pieza más larga del mismo, titulada ‘Cielo Di Fuoco’ y con una duración de poco más de 7 ½ minutos. Su tenor constante es romántico e introspectivo, pero no por ello carente de recursos de luminosa expresividad. Aquí hay otro ilustre invitado de la vieja escuela del rock progresivo británico, esta vez una figura aún activa en la escena contemporánea: se trata de Steve Hackett, el más emblemático guitarrista de GENESIS y creador de una amplia trayectoria solista. Sus aportes realzan la intensidad emocional en torno a la cual giran los ceremoniosos pasajes melódicos creados para la ocasión, aunque también vale decir lo mismo sobre los arreglos de cuerda que también salen a relucir en anticipación del epílogo gestado por el solitario piano. Tras unos segundos de silencio surge un segundo epílogo, esta vez de violonchelo. Todo esto fue “Eros & Thanatos”, un catálogo de más de 52 minutos de belleza prog-sinfónica en estado químicamente puro. La gente de SYNDONE se mantiene firme en la primera línea de la escena progresiva de Italia del nuevo milenio: su erótica musical sigue operando imparable como una luz mágica en el firmamento del rock de nuestros tiempos. 


Muestras de “Eros & Thanatos”.-


Sunday, July 31, 2016

TRETTIOÅRIGA KRIGET: nuevos aires para los viejos sueños del rock


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

TRETTIOÅRIGA KRIGET vuelve al ruedo con un nuevo disco titulado “Seaside Air”. Esta autoridad de la tradición progresiva sueca realiza aquí su primer disco con letras íntegramente en inglés. Grabada a lo largo de las temporadas de verano y otoño del año 2015, esta décima placa fonográfica de estudio de esta leyenda viviente del art-rock sueco expone un catálogo de bellas canciones cuyas temáticas giran en torno a la nostalgia y la valoración de los momentos inspiradores del pasado que dan sentido a la vida. Operando con el quinteto clásico de Robert Zima [voz y guitarra], Christer Åkerberg [guitarras], Mats Lindberg [teclados y saxofón], Stefan Fredin [bajo, guitarra acústica y voz] y Dag Lundquist [batería y percusión], se une el también baterista Johan Gullberg en algunas placas del repertorio de “Seaside Air”. Por supuesto, Olle Thörnvall se hace cargo de las letras. Veamos ahora el repertorio del disco, ¿vale?


Ocupando un ambicioso espacio de 8 ½ minutos, ‘The Photograph’ abre el álbum con un despliegue de prístinos esquemas melódicos donde los momentos más vivaces son manejados con impoluta sobriedad y los pasajes más solemnes se ornamentan con ingeniosas armazones de teclados, diseñadas ellas para aportar un aire de estilizada fastuosidad. Como siempre sucede con las piezas más complejas de este grupo a lo largo de su historia, el bajo impone su presencia en medio del entramado genialmente equilibrado entre todos los instrumentos. El pasaje final se encierra en una efectiva aureola de relajada introspección – un buen cierre para esta impactante apertura del disco. La segunda canción es la que justamente da título al álbum, y su misión consiste en propugnar un encuentro entre el lado introvertido de URIAH HEEP y el estándar más asequible de lo que los mismos TK hicieron en “I Början Och Slutet”. Con la adopción de algunos quiebres rítmicos que dan una polenta renovadora el interludio y al cierre, la sofisticación progresiva se mantiene como un eficaz foco sonoro, pero nada hay de retro aquí, el tema suena en verdad muy modernizado. Además, una mención especial debe ir para el último solo de guitarra, muy hermoso en su manera de conjugar los legados de BECK y CLAPTON.... y no olvidemos que se aluda a THE BEATLES en la letra. ‘Forgotten Garden’ sigue a continuación para prolongar estas vibraciones de preciosista sobriedad rockera, pero con un punche más pronunciado: este carácter patentemente aumentado del fragor rockero se resalta especialmente en la triangulación de guitarra, bajo y batería, arropada eficazmente bajo las capas de teclado. Los TK se acercan placenteramente a NEKTAR. La cuarta canción del álbum se titula ‘Snow’ y su misión consiste en transportar nuestra mente hacia un paisaje sosegadamente lírico desde donde se puede contemplar los rincones más apartados de nuestro espíritu. La confluencia de piano y mellotrón afianza los recursos de fastuosidad sobre los que la canción hace germinar su poder evocativo, y lo mismo vale para los ornamentos percusivos y los ocasionales arreglos corales. Estamos aquí en un terreno intermedio entre los PROCOL HARUM de la etapa 1973-4 y los GENESIS del cuarteto post-Gabriel: una canción bellísima e intrigante, de las más conmovedoras que el grupo haya creado jamás. Es una pena que su duración sea de poco más de 4 ½ minutos, pues su embrujo es impetuoso y conmovedor… aunque también es válido lamentar lo mismo de ‘Forgotten Garden’ por su gancho.



Pero bueno, el álbum sigue adelante y nos topamos ahora con el quinto ítem, que se titula ‘Billy’: una canción sencilla que pueda describirse como un modelo de BLIND FAITH reciclado por una cirugía sonora perpetrada por un colectivo híbrido de CAMEL y NEKTAR. Acto seguido, ‘Dreaming Of Vermeer’ perpetúa el espíritu de añoranza de las dos canciones precedentes con un aire folk: el sosegado desarrollo melódico establecido por la guitarra inunda todos los espacios del alma del oyente empático. Durando poco más de 8 minutos, ‘Behold The Pilot’ cierra el disco con un despliegue de extrovertido fulgor que, hasta cierto punto, recibe los ecos de ‘Forgotten Garden’, aunque también podemos decir que su sobria sofisticación estructural encaja perfectamente con las facetas más épicas de su eternamente celebrado disco de regreso Elden Av År. Otra vez debemos hacer menciones especiales a un fabuloso solo de guitarra que empieza a poco de pasada la frontera del quinto minuto, aunque lo más justo es apreciar la vitalidad con la que el grupo opera en bloque. El reiterado cántico final refuerza la aureola contemplativa que ha imperado en el repertorio del álbum, logrando así que la música y la vida que inspiró a dicha música se integren mutuamente en una única y compacta entidad. Todo esto fue “Seaside Air”, un disco que cumple dignamente con la misión de prolongar la presencia de los TRETTIOÅRIGA KRIGET en un posicionamiento señero dentro del parnaso de los veteranos del rock escandinavo. Sin llegar a igualar los niveles de prestancia musical de la época de retorno – especialmente “Elden Av År” y “Efter Efter” –, este nuevo disco merece ser elogiado como una obra refinada y elegante dentro de la tradición viviente del rock progresivo. 



Muestras de “Seaside Air”.-
Snow: https://www.youtube.com/watch?v=tdrpCCDa3fA

Friday, July 29, 2016

PERUJAZZ: magia de ayer y de siempre


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

A fines del año 2015 (más exactamente, en noviembre), PERUJAZZ celebró su veteranía y sus ganas de seguir creando música nueva por partida doble: un disco titulado “Mágico” y un libro de autoría de Luis Alvarado donde se narra la historia del grupo (Chincha Saudita: El viaje musical de PERUJAZZ), además de analizar su evolución estilística y las ansias subyacentes a la visión musical que se proyectó desde el punto de partida. 30 años de trayectoria celebrados a todo dar. Para la grabación de “Mágico” – realizada en la ciudad de Los Ángeles, en Staggs Recording Studio, para luego llevar el proceso de mezcla a los estudios Eón de Bogotá – el ensamble giraba en torno al cuarteto del baterista-percusionista Manongo Mujica, el saxofonista Jean Pierre Magnet, el guitarrista Andrés Prado y el percusionista-violinista César Ballumbrosio. Con colaboradores de lujo como Álex Acuña [batería y percusiones] y Abraham Laboriel [bajo], la logística performativa quedaba completa. Es la primera vez tenemos un registro de estudio de esta leyenda viviente de la fusión contemporánea peruana con la guitarra como elemento constante del bloque instrumental, aunque ya en conciertos el grupo ha venido trabajando como quinteto (tras toda una vida como cuarteto) con la relevante presencia de Prado para completar los esquemas sónicos elaborados por el ensamblaje de saxofón-batería-percusión-bajo. Cabe señalar que ya se dio en el pasado una labor de PERUJAZZ con la camaradería del guitarrista Ramón Stagnaro en El Cinematógrafo de Barranco en el año 1991, publicado posteriormente en CD.


‘El Tren De La Vida’ da inicio al repertorio con un vitalismo rotundo y un frenesí bien orquestado desde la dupla percusiva, siendo así que el jolgorio de los músicos se traduce en una celebración electrizante del gusto de estar vivos. Más adelante, la dupla de ‘Aires De Norte’ y ‘Salón De Baile’ le sigue dando vueltas a esa espiritualidad celebratoria: la primera de estas piezas, fiel a su título, se centra en remodelar el groove de la marinera de la costa norteña peruana en un generoso espacio de poco menos de 12 minutos, mientras que la segunda se centra más cabalmente en la tradición 70era de WEATHER REPORT y RETURN TO FOREVER, claro está, con el factor latino más pronunciado para la ocasión. Esto último obliga a la tríada de batería-bajo-percusión a curtir una forma capitalizada de energía expresiva que ha de contagiar inapelablemente a las intervenciones de la guitarra y del saxofón. Antes de estas experiencias específicas se instala como segundo tema del álbum ‘Tentación’, que juega con la sensualidad cadenciosa del reggae para mostrarnos en ciertos momentos coloridos sutiles propios del folclore afro-peruano bajo una luz renovada, y en otros, variaciones osadas propias de la vanguardia fusionesca. Tal vez se anticipaba aquí algo de la magia de ‘Salón De Baile’. ‘Homenaje A “Chocolate”’, elegía al gran maestro “Chocolate” Algendones, porta un tono solemne aunque siempre vibrante, al modo de un ritual trasmundano envuelto en una niebla mística: las abundantes capas percusivas expresan magníficamente ese misticismo. Inmediatamente después sigue otro homenaje… ‘Homenaje A Pérez Prado’. Más adelante, tenemos las nuevas versiones de ‘Chincha Saudita’ y ‘King Kong’: la primera sigue mostrando su manera tan fresca de combinar esa magia tan particular de los colores arábigos con el groove incesante de los ritmos afroperuanos; la segunda reitera la vitalidad coqueta que siempre la ha caracterizado, aunque se nota claramente que la guitarra de Prado cumple con la función de llena espacios con peculiar meticulosidad.

   

En medio de ‘Chincha Saudita’ y ‘King Kong’ se instala ‘Desierto Del Alma’ para desplegar una aureola introspectiva que impone el encanto de su etérea sobriedad, un ejemplo de musicalidad en la dimensión más elegante de la expresión. El rol protagónico de las percusiones a la hora de dirigir el despliegue melódico nuclear de la pieza ayuda a gestar una aureola de exóytico encantamiento. El tercer homenaje contenido en el repertorio de este disco se titula ‘Don Amador’, emotiva composición de Prado que sirve para rendir tributo al maestro violinista y zapateador Amador Ballumbrosio, y justamente César Ballumbrosio se encarga de instaurar el motif de violín bajo el cual se arma la ingeniería rítmica y sobre el cual el saxofón ha de realizar sus sobrias florituras de turno. La vibrante sensualidad que emana del groove basado en los tradicionales ritmos afroperuanos sirve para sustentar una jovialidad tan telúrica como elegante. ‘Perú Mágico’, composición de Mujica, cierra el repertorio con una exhibición de exquisitos grooves muy en línea con la tradición del jazz-fusion (otra vez regresan los paralelos con el paradigma de WEATHER REPORT); algunos ornamentos de saxofón que acompañan al solo central aportan matices de inspiración andina, matices que luego se amplían a colores e intensidades cuando la armazón rítmica ahonda en este factor específico con nervio y gracilidad. En el concierto de presentación de “Mágico” que brindaron los PERUJAZZ en el Gran Teatro Nacional de Lima, en la noche del 14 de noviembre del 2015, estas dos últimas piezas recibieron sendas expansiones muy interesantes: al final de ‘Don Amador’, Ballumbrosio ofreció un fabuloso ejercicio de zapateo; por su parte, ‘Mágico’ fue ejecutado con un despliegue alucinante de vigor, y así tuvimos dos momentos climáticos de un concierto apabullantemente magistral. El cierre con ‘El Tren De La Vida’ fue alegría pura, una exaltación festiva que borró cualquier atisbo de melancolía anticipatoria en el momento del adiós: esta misma exaltación funcionaba perfectamente como símbolo sonoro de la vitalidad inapagable de PERUJAZZ. Para esta ocasión, el talentoso bajista Julio Zavala completaba el cuadro de Mujica, Magnet, Prado y Ballumbrosio.

Pasando ahora al libro de Luis Alvarado Chincha Saudita: El viaje musical de PERUJAZZ, se trata de un grandioso ítem que muestra un nutrido seguimiento de las biografías individuales de todos los protagonistas involucrados, así como un recuento meticuloso de la evolución continua que experimentó la armazón grupal, no faltando anécdotas interesantes y revoltosas que tuvieron lugar a lo largo del camino. En la primera sección se impone la gran figura individual de Julio “Chocolate” Angeldones, quien comenzó su trayectoria tocando bongós en el ámbito de la música tropical antes de explorar el universo de la santería en tierras tropicales, y eso forjó en él la necesidad de ver en la música algo más que entretenimiento, algo que signifique un ponerse en contacto con los espíritus. Fue de esta manera que su posición se impulsó a lo grande en la nueva generación del folklore afroperuano. También inquietos, pero en su caso con una proyección de creación musical ecléctica, Manongo Mujica y Jean Pierre Magnet se alimentaron de las fuentes del jazz, la cámara y el rock desde la temprana edad, siendo así que el segundo de éstos logró notoriedad como integrante del grupo TRAFFIC SOUND, entidad relevante para lo que fue entre fines de los 70s e inicios de los 60s la conformación de una escena de rock-fusión peruana. Mujica, por su parte, se metía en varios proyectos de experimentación en la confluencia de folklore y vanguardia académica (o neofolklore, si se le quiere llamar así), incluyendo activas participaciones de Algendones, y en medio de sus variados avatares, Mujica tuvo la fortuna de conocer al bajista Enrique Luna, recién regresado de Chile y ya con una amplia experiencia en la escena jazzera del país vecino. Todos ellos estaban destinados a converger en un solo lugar, el designio del destino estaba claro para el cuarteto original de PERUJAZZ. El grupo nació en 1984 bajo la guisa de QUINTETO DE MANONGO MUJICA, pasando al año siguiente a ser MANONGO MUJICA Y SU CUARTETO tras la ausencia del pianista Félix Vílchez en la primera arremetida. El primer trabajo de PERUJAZZ fue homónimo y apareció en casete a mediados de 1986, culminando así un primer paso de presentación a un público que estuvo muy receptivo desde las instancias iniciales de su propuesta.


A fines de 1986 se dio la primera gira internacional de PERUJAZZ, que abarcó varios países europeos, una jornada con muchos avatares. La jornada italiana fue particularmente intensa, con varias actuaciones tremendamente celebradas por el público y la prensa, una presentación en un programa de la RAI, y como detalle negativo, la grabación de un álbum que finalmente fue acreditado a otra gente y con títulos cambiados para los temas contenidos en él (gran estafa concretada en el año 1987 bajo el título de “Verde Machu Picchu”). Tras el regreso del grupo de Europa, Luna decidió dejarlo para regresar a su residencia chilena, siendo su puesto ocupado por el también talentoso David Pinto. El entusiasmo era grande de su parte, teniendo en cuenta cuán impresionado estaba por el sonido potente y la abundante expresión del ensamble. PERUJAZZ siguió adelante con las invitaciones a tocar en festivales del extranjero (en ciudades estadounidenses y canadienses), mientras que en la escena local organizaba eventos con los que se pretendía motivar y potencializar la aún no del todo sólida escena fusionesca. En palabras del propio Magnet, “la presencia de agrupaciones jazzísticas peruanas era mínima y en ocasiones inexistente, por lo que era necesario a veces inventar agrupaciones para que haya participación local en los festivales de jazz que él organizaba”. Otra anécdota reveladora es la referente a la renuencia de Algendones por grabar: él se sentía más activo tocando en vivo que obedeciendo a horarios y cronogramas de un estudio de grabación, y eso incluye a la experiencia de su discos solista “Chocolate Peru’s Master Percussionist”. El seguimiento de las trayectorias de los héroes de PERUJAZZ sigue con detalles sobre las diversas iniciativas musicales que fueron surgiendo en el camino (como WAYRURO y la obra solista de Mujica), y cómo no, debe haber un triste capítulo para la muerte de Algendones acaecida el 26 de julio del 2004. Tres años más tarde, PERUJAZZ grababa y publicaba el fabuloso disco doble de estudio “Mundo Nuevo”, contando esta vez con Luis Solar a las percusiones. En setiembre del 2009, PERUJAZZ organizó un concierto para celebrar su cuarto de siglo de existencia, siendo esta vez el bajista el virtuoso mexicano-hondureño Abraham Laboriel, ocupando el puesto que dejaron Pinto (para residir en California) y su sustituto Noel Marambio. Con invitados tan especiales como Andrés Prado y Alex Acuña, el show fue genialmente rutilante, siendo registrado en CD en el año 2012.

En fin, tenemos en “Mágico” y en Chincha Saudita: El viaje musical de PERUJAZZ  el doble tributo perfecto para la obra de PERUJAZZ, una obra que aún no ha dicho su última palabra.


Muestras de “Mágico”.-
Tren De La Vida: https://soundcloud.com/perujazz/el-tren-de-la-vida

Thursday, July 28, 2016

TETÉ LEGUÍA & MARTÍN ESCALANTE: sacudidas y mordidas del ruidismo peruano-mexicano


HOLA, PROGRESIVOS, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy prestamos atención al dúo del peruano TETÉ LEGUÍA y el mexicano MARTÍN ESCALANTE, el cual ha publicado en el pasado mes de mayo un EP homónimo bajo los auspicios del sello Buh Records. Con LEGUÍA al bajo preparado y ESCALANTE al saxofón, tenemos aquí una exploración sesuda en las posibilidades del ruidismo dentro de una óptica refrescante de la vanguardia radical contemporánea. Ambos son unas figuras de la experimentación latinoamericana, y de hecho, conocemos a LEGUÍA por su participación en el TRÍO NUNA así como por su colaboración con el chileno EDÉN CARRASCO, también saxofonista. Por su parte, ESCALANTE no es solamente músico, sino también fotógrafo y cineasta: además de ser activo en el dúo CARACOL CARNÍVORO, también es fundador del sello Sploosh Records. Este EP fue grabado y mezclado por Lasse Marhaug en el mejor estudio de grabación de Oslo.


‘Sacudir Un Árbol De Fierro’ abre el repertorio con un frontal despliegue de fuerzas disruptivas que se suceden bajo un clima de crueldad maquinista: una mezcla perfecta de furia posmoderna y neurosis abstracta, la intensidad permanente e inapelable es su consigna. ‘Estuve Con La Pálida’ sigue a continuación para ofrecer una versión más misteriosa y sigilosa de la reinante audacia expresiva, mientras que ‘Huachafa Destroyer’ desarrolla una especie de danza dislocada para celebrar el brío de un paisaje soleado. Claro está, en lo que respecta a este último caso, el aspecto celebratorio debe estar marcado por una neurosis galopante. Bajo el hermoso título de ‘Seducir Pútrido’ se exhibe una continuación de este ímpetu celebratorio, aunque esta vez con una expansión de explosivos denuedos que nos remiten al punto de partida (‘Sacudir Un Árbol De Fierro’). Con sus casi 8 minutos de duración, ‘Mordida De Burro’ se erige como la pieza más larga de este ítem que también se encarga de cerrar. Los integrantes del dúo aprovechan el tiempo que se otorgan para explorar fehacientemente las aristas más sofisticadas de esta aventura conjunta, dándole un aire de distinción a sus osados recursos expresivos. El sentido de aventura se reviste de una intensidad renovada, y eso la convierte en el cierre idóneo para el repertorio. Esta asociación de  TETÉ LEGUÍA y MARTÍN ESCALANTE ha sido muy fructífera para el ideal de la vanguardia musical contemporánea, y honestamente esperamos que no haya sido la última.


Muestra de “Teté Leguía / Martín Escalante”.-


Tuesday, July 26, 2016

EL ÚLTIMO BOABDIL y el dialecto de la vanguardia progresiva colombiana


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy centramos nuestra atención al grupo colombiano EL ÚLTIMO BOABDIL y su disco “Lenguas Vernáculas”, que data del año 2014: el sello colombiano Matik-Matik, especializado en difundir música vanguardista y jazzera, se encargó de la edición de este ítem que tenemos en nuestras manos. Integrado por María Mónica Gutiérrez [voz], Carlos Quebrada [bajo], Camilo Bartelsman [batería y percusiones], Catherine Yara [violín] y Nicolas Mejía [guitarra], este ensamble practicaba una sabia y ágil mezcla de rock-in-opposition y fusión vanguardista: con las colaboraciones ocasionales de Alejandro Durán (al charango y la flauta caucana), Andrés Gualdrón (a la voz) y Benjamín Calais (procesos ruidistas), el esquema sonoro del grupo adquiere una musculatura especial en varios pasajes del disco. Conocemos a Quebrada por su ulterior jornada argentina, siendo así que formó varias bandas en el país gaucho (SALES DE BAÑO, BOSNNIA), así que será muy interesante apreciar esta fase anterior de su trayectoria.


El primer tema se titula ‘Cisnes’ y comienza con un largo preludio de violín adornado con sonidos de fauna, siendo así que recién cuando entra en acción el dúo de la voz femenina y la guitarra que el cuerpo central empieza a instalarse. Tras un cautivador intermedio marcado por complejos juegos de síncopas y un epílogo híper-neurótico, la pieza completa exitosamente la misión de presentarnos un punto de arranque impactante. Luego sigue ‘La Actitud De Las Horas’, canción que despliega una gracilidad efectiva a través de una estructura musical que suena casi como una remodelación jazz-rockera del paradigma Crimsoniano. La dupla de ‘Fansi Culin’ y ‘Bakari Nari’ sirve para que el grupo siga explorando a paso firme varios recursos de diversidad estilística dentro de su peculiar caleidoscopio musical. ‘Fansi Culin’ cumple con la misión de explotar el color especial del rock-fusión bajo una óptica netamente progresiva: siguiendo en cierta medida el legado fundado por bandas como ARCO IRIS y LOS JAIVAS, el grupo añade matices electrizantes al asunto en base a su propio enfoque de lo que es la experimentación psicodélica. Suena particularmente llamativo el armado del crescendo para el arreglo vocal que termina estallando en un furor intenso cerca del momento final. Por su parte, ‘Bakari Nari’ desarrolla una travesura dadaísta con mucha polenta rockera, algo así como una bizarra simbiosis de MASSACRE, ART BEARS y SONIC YOUTH. Con el transcurso de la miniatura intimista ‘Acto 1’ y la mágica aura contemplativa de ‘Un Ojo En Cada Omóplato’, la mirada de la banda vira hacia parajes de relax espiritual, aunque en el caso particular del segundo de estos temas se nota la latencia de una densidad emocional que se mantiene contenida en un lugar de sobria comodidad. Sobre todo, hay que destacar en esta bella canción el inspirado uso de cadencias y atmósferas fusionescas: el aporte de la flauta resulta crucial en este sentido.

  

Si ‘La Actitud De Las Horas’ supone una cima extrovertida del álbum y si ‘Fansi Culin’ revela un cénit en la dimensión más sofisticada de la banda, ‘Baño Salvaje’ está a cargo de crear una poderosa cumbre de ostentoso expresionismo que navega genialmente entre lo explosivo y lo misterioso. Desde la instalación del cuerpo inicial en 5/4 se intuye que hay un jolgorio extravagante en ciernes… ¡Y voilá!, el grupo aplica recursos de rigurosa gracilidad a través de los alternados despliegues de luminosidad y oscuridad que tienen lugar. Cabe destacar cuán amenazante se muestran las vibraciones de esta segunda faceta en un inicio, para finalmente extrapolarse a una aureola ceremoniosa para el excelso clímax conclusivo. ‘Acto 2’ es otra amable miniatura que entra a tallar como preparación para ‘La Marcha’, pieza que en su espacio de 5 minutos vuelve a desarrollar juegos de deconstrucciones y reconstrucciones al modo de los paradigmas de ART BEARS y AKSAK MABOUL, incorporando también algunos leves matices Crimsonianos al conglomerado sónico estructurado por el bizarro esquema instrumental. ‘Ovni Chamnán’ brinda el cierre del álbum con una actitud neuróticamente saltarina: se agradece este despliegue de electrizante vigor en un espacio tan reducido de un minuto y tres cuartos. Todo esto fue “Lenguas Vernáculas”, un catálogo de fastuosas aventuras dentro del polivalente e impredecible dialecto del rock progresivo de alta vanguardia: vale la pena seguir la pista a EL ÚLTIMO BOABDIL, la verdad que sí.


Muestras de “Lenguas Vernáculas”.-


Sunday, July 24, 2016

JETHRO TULL: historias de vagabundos y perspectivas anticlericales... el rock de la vida misma



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El legado de JETHRO TULL sigue fresco en la memoria perenne del rock: “Aqualung” tuvo su reedición especial de 40mo aniversario en el año 1971 en formatos de LP y Blu-Ray con la inclusión de un libro con copiosa información retórica y visual, pero en abril pasado se hizo una versión nueva de dicha reedición en 2 CD y 2 DVD. La formación de entonces para el grupo consistía en Ian Anderson [voz, flauta y guitarra acústica], Martin Barre [guitarra eléctrica y flauta dulce], John Evan [piano, órgano Hammond y mellotrón], Clive Bunker [batería y percusiones] y el nuevo integrante Jeffrey Hammond-Hammond [bajo, flauta dulce y coros extravagantes]. Lo que conocemos tradicionalmente de “Aqualung” es la segunda serie de sesiones de grabación que se repartió en dos temporadas, diciembre de 1970 y febrero de 1971, en los Island Studios y los Morgan Studios. El primer intento tuvo lugar a mediados de 1970, estando Cornick todavía en la banda, con la grabación de unas cuantas canciones que, a fin de cuentas, dejó bastante insatisfecho a Anderson. En perspectiva, tampoco se mostró satisfecho con cómo quedó el producto final, pero aprecia mucho el disco por la energía de las ejecuciones y el tipo de ecléctica vitalidad que muestra desde la primera hasta la última canción. El día 19 de marzo de 1971 fue la fecha de salida al mercado de este ítem fonográfico, siempre por vía del sello Chrysalis (en asociación con Island Records) en Europa, y por vía de Reprise Records en los EE.UU., Japón y Oceanía. Todo se disparó gloriosamente; en muy poco tiempo se erigió como el referente comercial definitivo para la banda, y hasta el día de hoy ostenta el honor de ser el disco más vendido de JETHRO TULL. Hay tres canciones totalmente emblemáticas dentro del amplísimo catálogo histórico de la banda en este repertorio: la canción titular, ‘Cross-Eyed Mary’ y ‘Locomotive Breath’, siendo esta última el centro para el cierre de los conciertos de casi todas las giras posteriores. También fueron estas canciones las que terminaron por afianzar el estereotipo de la faceta rockera de JETHRO TULL en las mentes y oídos del Norte de América, algo que también jugó un poco en contra de la expresividad de Ian Anderson: en los conciertos estadounidenses y canadienses de JETHRO TULL, el público mostraba muy poca paciencia con las piezas acústicas y folk, haciendo ruido y reclamando más muestras de rock. En fin, cosas de la vida de una estrella de rock... bueno, en este caso, cinco estrellas de rock.   
  
  

‘Aqualung’ es algo más que el título del cuarto trabajo de estudio de JETHRO TULL y algo más que el título de la primera mitad de dicho trabajo: es el título de un himno rockero de gran alcurnia y que brilla con luz propia en el parnaso de la música popular de los 70s. A este respecto, el testimonio de la primera esposa de Ian Anderson, Jennie Franks, quien entonces estudiaba en la Escuela de Arte, resulta revelador y emocionante. En un día de ese año de 1971, Jennie estaba tomando fotografías a unos vagabundos de la Salvation Army de Victoria para un proyecto de la Escuela, y mientras capturaba esas imágenes, se sentía impactada al oírles contar sus historias de cómo pasaron todos ellos rápidamente de llevar una vida productiva normal a otra donde tenían que buscar restos de comida en los parques. Un vagabundo en especial le llamó la atención, llegando incluso a hacer buenas migas con él: ella se ofreció a obsequiarle las fotos que le tomaba una vez que haya terminado la exposición, idea que el vagabundo en cuestión tomó con escepticismo. Cuando Jennie fue al cuarto oscuro para trabajar con los revelados de los rollos, se topó con que no había película en la cámara. A los pocos días de esta frustrada aventura estético-social, ella se puso a idear una letra para unas armonías de guitarra acústica que su entonces esposo estaba creando. Las palabras y las rimas le venían fácilmente a la mente, concentrada como estaba en la memoria de ese vagabundo con quien se pasó conversando mucho tiempo: “salvation à la mode and a cup of tea” es su línea preferida. Así nació ‘Aqualung’, canción que ella siempre consideró como triste, y con la adición de las secciones rockeras, también contiene mucho enojo. Aunque a ella no le importaba tanto eso de tener créditos como co-autora, Ian se aseguró de que así se oficializara el dato en los créditos del disco… algo poco habitual en esos tiempos en que la presencia femenina en la fuerza creativa de la industria musical no era muy tomada en cuenta. En la larga entrevista publicada en el libro, Ian elabora reflexiones preocupadas sobre el trato, o mejor dicho, la falta de trato (y sobre todo, de suficiente manejo humanitario) que se promueve en la sociedad moderna ante los desposeídos de la Tierra. Esa ceguera selectiva que nos permite seguir caminando por las calles sin dejar que nos atormenten las visiones de mendigos y pordioseros genera siempre en Ian una reacción muy fuerte… y es por eso mismo que nunca le cansaba cantar ‘Aqualung’ en cada concierto de JETHRO TULL y de sus giras solistas: “No es difícil pararse y cantar una canción así y seguir sintiéndola. La repetición no borra lo que sigue sucediendo allí afuera.” Barre dice que una canción no pasa de moda ni se vuelve vieja si es que se sigue tocando: más preciso, imposible. Por supuesto, no puede dejarse sin mencionar la importancia que tiene negar y seguir negando que “Aqualung” es un disco conceptual: más bien se trata de una serie de canciones sueltas en la que algunas del lado A se centran en estereotipos de personajes marginales mientras que otras del lado B adoptan una temática anticlerical desde una genuina preocupación por la espiritualidad. Anderson dice claramente que le preocupan los dogmatismos y formalismos de la religión institucional, pues él está más en sintonía con la idea de que la fe y la duda deben ir de la mano. A partir de aquí, podemos ver un enlace entre los dos índices temáticos del álbum: el espíritu religioso tiene menos que ver con certezas y más con modos de sentir el significado de la vida, lo cual implica una actitud ante el mundo que nos rodean y la humanidad con la que convivimos… incluyendo de forma especial a los marginados. Esto se refleja perfectamente en la rotundamente contestataria leyenda de la contraportada: un llamado a la conciencia re-creadora de Dios con la exigencia de reconocer a ese mismo Dios en los rostros de los desposeídos. Además, hay también una canción de amor y otra sobre la preocupación por la salud del padre de Ian: es, a fin de cuentas, un disco como cualquier otro anterior de Anderson, Barre y cía., un disco con canciones de diversas temáticas.   

 

La grandiosa apertura homónima del disco comienza con uno de los riffs de guitarra más celebrados de la historia del rock, y con ese rotundo y minúsculo redoble a cargo de Bunker, el ensamble íntegro pone su maquinaria sonora a funcionar. El efecto de megáfono para el primer interludio acústico simboliza la actitud de llamado a la conciencia, mientras que el genial solo de guitarra de Barre y la garra aumentada en el reprise del motivo inicial expresan el fuego airado del espíritu desesperado de nuestros tiempos. Es un clásico innegable, nada más ni nada menos. ‘Cross-Eyed Mary’ es, qué duda cabe, el otro gran himno rockero del lado A de este álbum. Esta nueva mezcla resalta cabalmente la confluencia de órgano, bajo y guitarra sobre el cual se construyen los riffs centrales de la pieza, y eso se traduce en la manifestación de una musculatura renovada para este sórdido retrato de una quinceañera prostituta con afanes de Robin Hood. El final de esta serie de esbozos de personajes llegará con ‘Up To Me’, canción cañera de claro talante blues-rockero con una base folk al modo de DONOVAN y el folklore celta: cabe destacar el esplendor tan electrizante con el que la guitarra de Barre se coloca al frente así como algunas florituras del piano de Evan, recursos siempre útiles a la hora de reflejar el descaro constructivo de la libre voluntad que se justifica a sí misma en su propio actuar. La faceta acústica no es ignorada por las tres canciones situadas en el intermedio, como, por ejemplo, la jovial ‘Mother Goose’ con su serie de imágenes surrealistas en torno a la pérdida de la inocencia y el descubrimiento del infinito placer de agitar el gallinero. Las suaves síncopas proyectadas por las percusiones y los cándidos colores de las flautas dulces – cortesía de Barre y Hammond-Hammond, quienes las compraron a precio muy módico en una tienda muy cercana al estudio – sirven de oportuno fondo para el canto de Anderson. Yendo al aspecto más sereno de las cosas, ‘Cheap Day Return’ y ‘Wond’ring Aloud’ exhiben sendos viajes introspectivos signados por una amable delicadeza: esta nueva mezcla realza oportunamente algunos matices del órgano de Evan que habían quedado un poco ocultas en la versión de ‘Cheap Day Return’ que todos hemos llegado a conocer, mientras que los arreglos de cuerdas para ‘Wond’ring Aloud’ se exponen con una prestancia más diáfana. Bueno, cada día ‘Wond’ring Aloud’ suena más hermosa, siendo como es una de las baladas más emblemáticas de toda la carrera de JETHRO TULL. Esta faceta notoriamente relajada no volverá hasta que nos topemos con otra canción breve en el ecuador del lado B del disco: nos referimos a ‘Slipstream’, balada cuya cristalina delicadeza introspectiva queda eficazmente ornamentada por unos etéreos arreglos de cuerda que terminan flotando en una espiral de disolución cósmica.

  

‘My God’ inicia la segunda mitad del álbum y le da título global a la misma… y cómo no, se trata de otro himno inmortal del mundo musical de JETHRO TULL. Diseñada al modo de un blues-rock progresivamente ambicioso, sus diversas secciones y atmósferas fluyen en un ilación compacta, logrando abrir espacios naturalmente para el momentum rockero que se inicia a partir de la segunda mudanza. La letra introduce las apreciaciones ácidamente críticas que Anderson dirige hacia la displicencia arbitraria y la cerrazón dogmática de los discursos oficiales de las religiones institucionalizadas (tema en el que se habrá de ahondar posteriormente en ‘Hymn 43’ y la canción de cierre ‘Wind Up’). El interludio sustentado por un electrizante solo de flauta y una imponente coral de múltiples pistas vocales de Hammond-Hammond añade un satírico dramatismo al asunto: esa mezcla de furia y jocosidad que se trasluce con intensa claridad en este pasaje sirve de bisagra para la última sección cantada. Pasando específicamente a ‘Hymn 43’, Anderson se atreve a retorcer el espíritu originariamente devoto de los salmos del Antiguo Testamento para denunciar agriamente la combinación de hipocresía, frivolidad y autoritarismo que reina en el pensamiento colectivo de la comunidad cristiana moderna: líneas como “If Jesus saves, well, He’d better save Himself from the gory glory seekers who use His name in death y “I saw Him in the city and on the mountains of the moon, His cross was rather bloody, He could hardly roll His stone surgen como reclamos brutalmente elocuentes, y sobre todo, finamente acertados. Esta canción establece un nexo entre el ímpetu anticlerical de esta segunda mitad del disco y la desgarrada crítica social del primero. ‘Locomotive Breath’ instaura el clímax decisivo del álbum, con un legendario motivo introductorio de piano compuesto por Evan y un contagioso groove maquinista para el cuerpo central. Este cántico es una llamada de alerta a la continua e imparable explosión demográfica que asola a nuestro planeta, el cual sigue siendo saqueado irracionalmente por el género humano, aparte de mal administrado. No resultó fácil para el grupo armar el esquema rítmico que ahora es un clásico de su discografía así como un estándar de la historia del rock. Es una canción que exige que se explaye en una energía contenida al modo de una caldera: “debe tener ese aire de inminente fatalidad y explosión sin volverse demasiado ruidoso ni estrepitoso”. Anderson decidió grabar él mismo la base de hi-hat y bombo junto a una versión primitiva del riff de guitarra, siendo así que Bunker y Barre completaron los demás sonidos de batería y guitarra eléctrica.


Si en ‘Locomotive Breath’ el asunto anticlerical pasa a un segundo plano, éste vuelve de lleno en ‘Wind Up’, pero ahora sin centrarse tanto en intuiciones teológicas como en una inquietud existencial: en efecto, la letra reclama una mayor atención al cultivo de la espiritualidad inherente a nuestro yo interior (por donde se puede buscar la luz divina) y una condena definitiva de la política clerical de lavado de cerebros (Well, you can excommunicate me on my way to Sunday school / And have all the Bishops harmonize these lines.I don't believe you, you had the whole damn thing all wrong / And he's not the kind you have to wind up on Sundays.”). Esta canción sabiamente fusiona la suave calidez del folk y el vigor descarado del rock, y bien puede interpretarse como una síntesis de todo lo que ha venido sucediendo en el repertorio de “Aqualung”, un broche perfecto para el álbum. Los temas bonus son de especial interés porque muestran tanto los preámbulos a este momento especial de JETHRO TULL sino también el siguiente paso que tuvo lugar en el reciclaje de la alineación de la banda: el reemplazo de Bunker por Barriemore Barlow, lo cual significaba que ahora JETHRO TULL constaba de Ian Anderson, sus tres amigos más cercanos de los orígenes de la banda, más Martin Barre, afianzado éste como el guitarrista esencial del colectivo. Barlow es el baterista de JETHRO TULL por antonomasia, así como Bill Bruford lo es para la tradición de KING CRIMSON y Phil Collins lo es para la de GENESIS: con él a bordo, el grupo concluyó la gira promocional del “Aqualung” y grabó el EP “Life Is A Long Song”, publicado en setiembre del propio año 1971 y cuya canción homónima supuso un nuevo single exitoso para la banda. Algo bueno surgió del arribo de Barlow a las filas de JETHRO TULL, una exuberancia nueva y una vitalidad sofisticada en los grooves de las canciones, ya fuesen de tenor folklórico o rockero; es entonces que el grupo se sentía preparado para asumir misiones más ambiciosas con miras a seguir desarrollando la ecléctica visión musical de Ian Anderson & co. Pero bueno, no es tiempo ahora de ir más allá de fines del año 1971 (“Thick As A Brick” y todo lo demás) sino de destacar el grácil colorido de ‘Life Is A Long Song’ y ‘Up The ’Pool’, así como el vigor juguetón de ‘From Later’ y el barroquismo cálido de ‘Dr. Bogengroom’. ‘From Later’ tiene un groove rockeramente irresistible que dice mucho en cerca de 2 minutos mientras que ‘Up The Pool’ destila una entrañable aura campechana que, estando marcada por un ácido sarcasmo, se deja llevar grácilmente por su muy agradable esquema melódico. Anderson seguía explorando sesudamente su faceta de cantautor en esta fase de JETHRO TULL, así que no es de extrañar que el cierre del EP venga con la serena y breve balada acústica ‘Nursie’. Anecdóticamente, tenemos en ‘Up The Pool’ la primera de ínfimas intervenciones de Anderson al violín. Sobre el caso específico de ‘Life Is A Long Song’, se trata de una canción que celebra el hecho de estar vivo y disfrutar de las cosas pequeñas de la vida: el giro expuesto en la línea final “But the tune ends too son for us all” combina cinismo, candidez y vulnerabilidad, todo a la vez, con una brillante concisión.*


Barriemore Barlow (cuyo nombre de pila es simplemente Barrie) recuerda la forma tan accidentada en que un parcialmente beodo John Evan llegó a su casa para llevarle a la suya: no le gustó mucho que le interrumpieran el disfrute de una final de la Copa de Inglaterra de Fútbol, y menos aún que le avergonzara frente a sus amigos vertiendo unas palabras un tanto altisonantes, pero quedó complacido de que le transmitiera la invitación a integrar JETHRO TULL en reemplazo de Bunker. “¿Que si quiero el puesto de baterista en el grupo? ¿Dolly Parton duerme boca arriba? Pensé ‘Por todos los demonios, he aquí la oportunidad de vivir mi sueño con mis mejores amigos. ¡Por supuesto que quiero el puesto, maldita sea!’ Tras una audición tan breve como exitosa en una parroquia cercana a la casa de los padres de Ian Anderson, lo primero que había que hacer era grabar el EP “Life Is A Long Song” en un estudio de Chelsea, y a pocas semanas, iniciar la primera de dos giras estadounidenses a fines del año 1971. Entre las otras canciones extra hay una versión temprana de lo que después vendría a ser ‘Two Fingers’, la canción de cierre para el álbum “WarChild” (de 1974): con menos ornamentos que ésta, resulta una versión más grácil y más áspera, y responde al título de ‘Lick Your Fingers Clean’. También hay otra versión temprana, esta vez de ‘My God’, la cual data de cuando Glenn Cornick aún estaba en el grupo. Con algunas diferencias en la letra y en el interludio de flauta y coral, tenemos aquí un interesante testimonio del proceso de crecimiento para este opus especial de “Aqualung”. Cornick también está presente para ‘Wond’ring Aloud, Again’: presentada originalmente en una versión reducida de casi 4 ¼ minutos en el recopilatorio doble “Living In The Past” bajo el recortado título ‘Wond’ring Again’, ahora lo tenemos en su formato original de 7 minutos y pico. Con letra ampliada y un dramatismo más pronunciado en medio de la reinante serenidad contemplativa, la canción asume un aura más concienzuda en sus vibraciones emocionales. Las líneas There's the stillness of death on a deathly unliving sea / And the motor car magical world long since ceased to be / When the Eve-bitten apple returned to destroy the tree nos parecen particularmente notables. Con la serenidad etérea de la breve balada acústica ‘Just Trying To Be’ (guitarra acústica y la voz de Anderson más la celesta de Evan) tenemos nuestra cuota de tierna introspección antes de llegar al material del EP “Life Is A Long Song”.


El libro que acompaña a esta reedición también contiene copiosa información sobre los entretelones, preámbulos y perspectivas a posteriori de “Aqualung”. Además de lo que ya se observó antes sobre la gestación del himno rockero homónimo y las demás canciones, también hay información de primera mano sobre lo que se sentía ser un integrante de JETHRO TULL por aquel entonces. Tenemos unas elocuentes expresiones del entonces nuevo vecino del barrio, Jeffrey Hammond-Hammond, contando cómo pasó en muy poco tiempo de una frustrada intentona para ingresar al programa de posgrado en pintura en las Royal Academy Schools a tocar el bajo en uno de los grupos más candentes del rock británico, no habiendo tocado un instrumento en cinco años… y eso que ni siquiera había sido un verdadero experto en sus años mozos. Pero bueno, el disco “Aqualung” fue un gran debut porque resonó de una manera muy especial. Un dato anecdótico es que su imagen en el dibujo interior del disco como bebedor impertinente en una iglesia no está basada en ningún hecho de la vida real, pues él es alérgico al alcohol: una sola vez bebió un jugo de lima con generosas dosis de vodka que algún amigo bromista vertió en su jugo... y quedó desmayado al instante. Barre, Bunker y Evan guardan emocionados recuerdos del periodo de gestación y grabación del álbum, señalando siempre que no se trataba de un disco conceptual a pesar de que algunas canciones que compuso Anderson se centraban específicamente en sus serias reservas ante las pretensiones y estándares de la religión organizada. Ian Anderson también da rienda suelta a sus memorias y reflexiones en torno a la vida en la carretera así como la moda progresiva en la avanzada rockera británica de aquel entonces. Él confiesa que se sentía agradecido de vivir en un ambiente muy creativo y ecléctico, pero también tenía una preocupación grande (y más grande en años posteriores) por que la idea de la música progresiva se volviese demasiado pretenciosa. 


David Palmer (actualmente Dee) recuerda la primera vez que vio a JETHRO TULL, que fue en el Sunbury Blues Festival de 1968, siendo así que fue lo único que le agradó (y mucho) del evento. Al día siguiente, recibió una llamada de Terry Ellis, manager del entonces cuarteto, para solicitarle que haga arreglos de bronces para el primer disco de la banda. Para cuando llegó la hora de “Aqualung”, él se sentía en casa haciendo y dirigiendo arreglos orquestales para algunas canciones del grupo. Tal como recuerda Palmer, su amistad con Anderson se forjó muy velozmente: “Tal era nuestra empatía que nunca teníamos discusiones. Él me mostraba pistas de lo que estaba escribiendo en el momento, yo me iba a casa para trabajar en ello y más tarde lo grababa. Eso era todo.” Y cómo no, ya sabemos que Palmer llegó a ser miembro de la banda, lo cual expandió mucho más su rol como figura creadora dentro del cosmos de JETHRO TULL, pero mejor dejamos este detalle para otro momento. Terry Ellis admite que “Aqualung” es su disco preferido de JETHRO TULL: “Me encanta la combinación de material acústico con canciones potentemente rockeras. Canciones como ‘Mother Goose’ son muy especiales porque establecen por qué la banda significa tanto para mí.” Curiosamente, Evan también hace una mención especial de esta canción y las breves piezas acústicas por su belleza traviesa y ensoñadora. También hay palabras de Glenn Cornick, quien estaba todavía en la banda cuando se hizo el primer intento de grabar el álbum, por lo que sus memorias de ese tiempo no pueden faltar: él destaca cuánto le gusta la versión original de ‘Wond’ring Aloud’. Según parece, las exploraciones de cantautor de Ian Anderson eran muy bien recibidas en su entorno inmediato. La lista de conciertos y demás actividades del grupo entre abril de 1970 y febrero de 1972 es muy interesante: se anota las últimas actuaciones de Cornick y Bunker en el grupo, las primeras de Evan y Hammond-Hammond, y también se muestra que la preparación del siguiente disco “Thick As A Brick” comenzó antes de la última gira estadounidense de 1971.**


En fin, es un hecho histórico que “Aqualung” fue bien recibido por la crítica y el público, convirtiendo a JETHRO TULL en parte del parnaso de los héroes del rock.*** El titular de Disc & Music Echo que decía “Good Heavens, now Ian Anderson wants us to think!” es inolvidable, un testimonio claro del impacto que causó en su momento. Pero tal vez sería más justo señalar que aquí comenzó el impacto imperecedero de “Aqualung”: hasta el día de hoy vemos mendigos caminando solitarios bajo un sol insípido con las piernas adoloridas y los pies fríos, y esta música seguirá resonando en nuestras almas en su honor.


Muestras de “Aqualung” [40mo aniversario].-
My God [primera versión]: https://www.youtube.com/watch?v=Nd4SFgvgzpA
Life Is A Long Song [vídeo-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=bKXy0C3UuE4


* De hecho, al evocar el significado de esta bella canción en la entrevista, Ian Anderson muestra toda su ira reprobatoria contra la idealización de la muerte en el rock y la mistificación del ethos del “live fast, die young”.

** Es emocionante leer en esta lista la mención del concierto del 10 de junio en el Rod Rocks Amphitheatre (Morrison, Colorado), el segundo con Barlow en las filas de JETHRO TULL. Dicho concierto fue realmente infame pues estuvo rodeado de trifulcas entre grupos de personas que querían entrar sin pagar y agentes policiales que arrojaron apresuradamente gas lacrimógeno a las ansiosas turbas. Contraviniendo órdenes policiales, Ian Anderson gallardamente subió al escenario con el resto de la banda, y tras dar instrucciones básicas de seguridad al público, tocó los 90 minutos que tenían ensayados para la presentación; por supuesto, esto le ganó a la banda lo contrario de la amistad de parte de la policía. Este diálogo es imperdible: Barlow – ¿Será así cada noche? Anderson – Como regla general, solamente los martes y jueves.

*** Bien es verdad que no todo es unánime en esta vida, y el caso de “Aqualung” no puede ser la excepción. De todas maneras, es sintomático que en la Rolling Stone Ben Gerson señalara en su momento que es “un disco serio e inteligente” aunque “su seriedad socava su calidad”. Extraño elogio… ¿o reproche contradictorio? Peor es lo que dijo ese nefasto cretino de Robert Christgau: “Ian Anderson es como el librepensador del pueblo. Mientras uno quede confinado al mismo pueblo, sus rudimentarios intereses culturales y ópticas escépticas en torno a la religión y la conducta humana suenan refrescantes, pero apenas uno se lo encuentre en la gran ciudad resulta ser un plomazo.” Por Dios… ¡qué tío más “capullo”! Hacer de una labor de reseña un desvergonzado argumentum ad hominem es algo purulento. Pero bueno, no debemos subestimar la fuerza de voluntad y el talento de alguien que logra ser más gilipuertas que Lester Bangs… ¡porque hacen falta voluntad y talento para llegar así de bajo!