Wednesday, February 12, 2020

La tanática magia musical de ÁNGEL ONTALVA y VESPERO



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme deleite de presentar “Sada”, el segundo trabajo fonográfico realizado por la asociación del genial guitarrista y compositor español ÁNGEL ONTALVA y los no menos geniales músicos y compositores que conforman el colectivo ruso de VESPERO: Alexander Kuzovlev [guitarra], Vitaly Borodin [violín y piano], Alexey Klabukov [teclados y sintetizadores], Arkady Fedotov [bajo, sintetizador y efectos] e Ivan Fedotov [batería]. “Sada” fue publicado en el primer día del presente mes de febrero de 2020. El disco sale por vía del sello del grupo ruso (aunque también se puede escuchar un par de temas en el blog de Bandcamp de OctoberXart Records). Como es de esperarse, Ontalva es el creador del arte gráfica de este álbum. Las sesiones de grabación fueron dirigidas por el teclista Klabukov en el VMS Studio de Astrakhan, en diversas sesiones de grabación entre julio y diciembre del año 2019. El ulterior proceso de mezcla estuvo a cargo del guitarrista Kuzovlev. Se trata de un trabajo conceptual que gira en torno a la apasionada y psicópata figura de la japonesa Sada Abe, mundialmente célebre por su relación erótico-tanática con el empresario Kichizō Ishida, su amante tras el periodo de su vida como geisha. Éste terminó muerto por asfixia erótica en su última cita, y además, Sada cortó el miembro viril de su víctima como gesto de apropiación definitiva de su amado. ¿Esto nos suena a la trama de la controvertida película de Nagisa Oshima El imperio de los sentidos? Pues eso. Dentro de la remodelación que Ontalva y sus compinches rusos le dan a esta historia cabe un matiz sobrenatural al asunto, a fin de que se justifique el predominio de elementos etéreos dentro los retratos sonoros que se proyectan a lo largo del repertorio de “Sada”. A diferencia de “Carta Marina”, el disco precedente de ONTALVA & VESPERO, este disco tiene más espacios ingrávidos y más tonalidades evanescentes con los cuales arreglar y trabajar las ideas melódicas y las atmósferas de cada pieza específica. Pero bueno, mejor vayamos de una buena vez a los detalles de las mismas, ¿vale? 



Abre el álbum ‘Uwasa No Onna’, tema que comienza con un groove delicado y flotante sobre un compás de 7/8; aunque el ropaje sonoro está obviamente diseñado bajo las pautas del space-rock, el espíritu musical está más encauzado por la senda del jazz-fusión. Todo fluye naturalmente a través de un esquema musical plácido hasta que emerge un interludio cósmico dirigido por capas evocadoras de sintetizadores. A partir de allí brota un segundo y último cuerpo más ágil, dejando que lo grácil sea reemplazado por lo muscular. Con todo, todavía predomina un lirismo cristalino en el desarrollo de este jam. Tras este excelente inicio de las cosas, ‘Theme For Sada’ sigue a continuación para darle un viraje un poco más majestuoso a la gracilidad musical que signó a buena parte de la pieza inicial. Este híbrido de prog psicodélico y jazz-rock funciona muy pero que muy bien. Esta vez, las interacciones entre las guitarras y el violín ostentan un lirismo envolvente y acogedor mientras la dupla rítmica se esmera en mantener un swing bastante sobrio. Poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto, las cosas se intensifican un poco mientras la prestancia lírica se mantiene inalterada. La tercera pieza del álbum lleva el peculiar título de ‘Her Eyes Sparkled In A Strange Way’ y, según nos parece, resulta ser una de las piezas más notoriamente hermosas de este repertorio junto a la segunda. En el caso de ‘Her Eyes Sparkled In A Strange Way’, disponemos de un cautivador ejercicio de densidad onírica y magia nebulosa dentro de una atmósfera que no deja de ser, a su modo, fulgurosa. El breve epílogo de doble guitarra – ojalá hubiese sido un poco más extenso – realza, bajo una modalidad más parca, lo que fue una predominante aureola de inquieta y grisácea ensoñación. ‘Day Of Truth’ cumple con la función de retomar el aura de la segunda pieza para darle un dramatismo más pronunciado. De paso, con el arribo de ‘Day Of Truth’ nos empezamos a dar cuenta de que había algo de sutilmente terrorífico en el desarrollo temático de ‘Her Eyes Sparkled In A Strange Way’, y ahora ese factor siniestro se recubre de una incandescencia desafiante, la cual se manifiesta cabalmente a través de las diversas variantes temáticas y de ambiente que tienen lugar. Muchas cosas pasan a lo largo de los poco menos de 6 ½ minutos que dura esta pieza.

Ocupando un espacio de casi 8 ½ minutos, ‘A Sense Of Clarity’ desarrolla un dinamismo progresivo de gran alcurnia, incluyendo algunos factores Crimsonianos dentro de ciertos arreglos de las guitarras duales, además de gestar un fragor incrementado para las diversas fuerzas organizadas dentro de la ingeniería rítmica. También hay algunos breves pasajes signados por engranajes disonantes que funcionan como efectivos contrastes a esos otros en los cuales el violín, acompañado de las guitarras, dirige líneas melódicas etéreamente envolventes. Mientras todo esto pasa, la batería se retuerce crecientemente en torno al swing armado por ella, llegando a alcanzar un clímax free-jazzero antes de que el grupo retome el relajado motif inicial para el epílogo. Esta pieza ha estado dispuesta a volar muy alto desde sus primeros instantes y cumplió perfectamente con su propósito. ‘Futari Kiri’, que dura casi 10 minutos, es la pieza encargada de cerrar el álbum además de erigirse como la más extensa del mismo. Comenzando con una atmósfera introspectiva de talante jazz-progresivo (un poco en línea con lo que hizo el propio ONTALVA en su asociación con el grupo NO GROOVES), la pieza se adentra en los climas ensoñadores y grácilmente misteriosos que antes percibimos en los temas #2 y #3. La fuerte presencia del violín dentro del desarrollo temático en curso ayuda a que el bloque vaya de a pocos ganando en garra expresiva; poco después de pasada la frontera del segundo minuto, el ensamble hace sentir su nervio esencial sin llegar a niveles de agresividad. Por el contrario, los desarrollos temáticos y las texturas sonoras se afianzan a paso firme mientras el jam central va reforzando su elegante vivacidad. Más adelante, el grupo pone un poco de calma a las cosas para darles un aire más flotante, incluso rayano con lo espectral en algunos pasajes. Es hora del regreso a los parajes de lo introspectivo y la banda lo organiza como un descenso meticulosamente paulatino hacia los rincones más oscuros y sosegados del espíritu. Los ornamentos cósmicos de los sintetizadores se hacen notar hasta que se sumergen en un sentencioso silencio, el cual propicia que una solitaria guitarra delinee el efímero pasaje final.



Como balance final, todo esto que nos ha entregado la asociación hispano-rusa de ÁNGEL ONTALVA y VESPERO con “Sada” es monumentalmente grandioso. Con una inspiración tanática, el grupo ha gestado un obra musical que destila magia y embrujo por cada una de sus partículas sonoras. Así, sin ánimos de exagerar, reiteramos que este disco que hoy reseñamos es monumental y grandioso que se anuncia como uno de los más notables dentro de la producción de rock progresivo y vanguardista del mundo en el presente año 2020... ¡Y eso que todavía no llegamos a la mitad de su segundo mes! He aquí una magnífica traducción de una vivencia de romanticismo sádico al lenguaje de la experimentación rockera con un ropaje sublime. Recomendable al 500%. 


Muestras de “Sada”.-
Uwasa No Onna: https://octoberxart.bandcamp.com/track/uwasa-no-onna
Her Eyes Sparkled In A Strange Way: https://music.vespero.ru/track/her-eyes-sparkled-in-a-strange-way

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