Sunday, February 09, 2020

Un nuevo sortilegio de la psicodelia progresiva sueca de parte de KHADAVRA



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos a KHADAVRA, joven grupo sueco formado y asentado en la localidad de Gotemburgo que se dedica a cultivar, desde inicios del segundo decenio del nuevo milenio,  una modalidad de rock progresivo psicodélico: poco antes de que llegara el mes de mayo del pasado año 2019 a su ecuador, este grupo publicó su segundo disco de larga duración, el mismo que se titula “Hypnagogia”, por vía independiente. Este colectivo formado en la localidad de Arvika en el año 2012 pronto se mudó (tal como mencionamos anteriormente) a Gutemburgo para asentar su carrera musical, llegando a publicar su disco debut en el año 2014 bajo el título de “A True Image Of The Infinite Mind”, el cual sirvió para asentar el sostenido crecimiento de un público de culto. Con este disco “Hypnagogia”, el grupo dio un auténtico paso de gigante en la evolución de su enfoque musical, el cual se centra en la vertiente psicodélica del rock progresivo mientras absorbe influencias del space-rock, el post-rock, el sinfonismo de primera generación y el Crimsonismo peculiar de esencia escandinava. Los integrantes de este cuarteto son Seb Eriksson [guitarra eléctrica, didgeridoo, sitar y voz], Alexander Eriksson [batería, percusión, marimba y voz], Jón Klintö [bajo y corno francés] y Nils Erichson [teclados, piano, órgano de fuelles, guitarra eléctrica y voz]. Esta humilde reseña sobre “Hypnagogia” llega un poco tardíamente a nuestro blog, pero que quede claro lo siguiente, cada palabra entusiasta sobre la belleza de su contenido es veraz desde nuestra óptica. El título del disco hace alusión a la transición de la vigilia al sueño con todas las ocurrencias mentales y perceptuales que tienen lugar mientras tanto: este disco bien puede ser apreciado como un sortilegio que acompaña a esas ocurrencias, pero bueno, centrémonos ahora en los detalles del mismo.


La miniatura de casi un minuto y cuarto ‘Horisontens Himlavalv’ distribuye efectos cósmicos de sintetizador y ornamentos percusivos muy sutiles, instaurando con ello el contexto para la inminente emergencia de ‘Down The Rabbithole’, un tema diseñado para dejar una marca clara del tipo de fastuosidad psicodélica que el grupo establece como seña propia de su presencia dentro del gran escenario del rock experimental. Esta pieza que dura 10 ¼ minutos establece una ilación de pasajes que dan prioridad a lo etéreo aunque enfatizando diferentes niveles de nervio rockero mientras la multipartita ingeniería de la pieza deja que el caleidoscopio musical se explaye de manera ordenada dentro de una sinergia pulcrísima entre lo sinfónico, lo jazz-rockero y lo space-rockero. El groove general, a través de las variantes en los motivos y atmósferas, se mantiene sólidamente sobre un ágil temó de 6/8; los solos de guitarra y de órgano entran a tallar midiendo las dosis de expresividad de sus respectivas proyecciones energéticas. Las secciones cantadas suelen ser un poco más apaciguadas en cuanto a la elaboración de su atmósfera envolvente, pero dichas partes cantadas son solo interludios muy ocasionales en medio de la preponderancia de lo luminoso. A continuación llega el turno de ‘Dissolve’, pieza que se caracteriza mayormente por establecer un esquema de trabajo ampliamente enfocado en lo Floydiano (etapa del “Meddle”), con añadidos aires de familia vinculantes con los modelos de bandas actuales como SEVEN IMPALE y SPACE DEBRIS. También hay algunos coqueteos rampantes con el estándar del post-rock. ‘Mordängel’, el cuarto tema del álbum, comienza con un ceremonioso preludio dirigido por el corno sobre un trasfondo de teclado, y es cuando entra en acción el cuerpo central que nos topamos con un ingenioso híbrido de retro-prog Crimsoniano al estilo de los primeros discos de ANEKDOTEN y el estándar del post-rock. Las alternancias entre pasajes lentos y otros más ágiles están bien manejadas, aunque nos parece en lo personal que estas últimas pudieron haber contado con un mayor campo de expansión. Como sea, esta pieza es bastante valiosa como exponente de la faceta más muscular del ideario estético del grupo. Una mención especial debe ir para el solo de guitarra que ocupa el centro de la sección final, pues es electrizante y evocadora a la vez, creando una cruza entre los paradigmas de Hillage y Gilmour, con algunos toques de Page... ¡Un gran solo, la verdad! 



‘Tryptophan’ tiene el difícil rol de anteceder al mamut que será el sexto y último tema del álbum. Sus características peculiares se centran en un lirismo sobrio y ensoñador muy bien enmarcado dentro del patrón del post-rock, arropado por meticulosamente estilizadas capas de teclados. Algo muy a lo GRAILS con ciertas aproximaciones a PELICAN y GOD IS AN ASTRONAUT. Y llegamos a ‘Kollektiv’, la pieza que cierra el álbum mientras goza de la monumental duración de poco más de 27 ½ minutos. Su primera sección está centrada en reiterar y enriquecer la atmósfera central de ‘Tryptophan’, hasta que poco después de pasada la frontera del cuarto minuto, el ensamble crea un estupendo híbrido de space-rock y jazz-rock con un agilizado enclave melódico que todavía recoge, en parte, el engranaje post-rockero que signó a la sección precedente. Ya estamos aquí en una encrucijada entre ASTRA, GRAILS y MY BROTHER IS THE WIND (la etapa de su tercer álbum). Este nuevo jam recurre mayormente al compás de 5/4 e incluye un fabuloso solo de piano en algún momento, el mismo que es sucedido por un solo de sitar y, más adelante, un virtuoso solo de bajo. Mientras la batería va complejizando su labor en el swing central, se nota que el grupo ya está ensimismado en su faceta más extrovertida, especialmente cuando llega el momento para el solo de batería. La siguiente sección se explaya ingeniosa en una remodelación post-metalera de un jam lento cuya moderada densidad nos remite a un híbrido entre los PINK FLOYD de la fase 70-73 y ANEKDOTEN, un pasaje bastante intenso cuya guinda en la tarta es un espléndido solo de guitarra. Este solo tiene suficiente duración como para poder dibujar un retrato de nebulosidades otoñales bastante filudo. Poco antes de llegar a la frontera del decimoséptimo minuto, el grupo vira drásticamente a otra sección, aún más ceremoniosa, introducida por un compás marcial y luego expandida por un sendero etéreo de extrapolaciones post-rockeras de una matriz sinfónica. Aunque la guitarra ocupa un rol importante en su conexión con la dupla rítmica dentro del bloque general, éste tiene su mayor riqueza en las delicadamente absorbentes capas mellotrónicas. Otra sección sigue para cimentar un sendero un poco más otoñal, gestando una vibraciones introspectivas que en algún momento serán sucedidas por otras más adustas: en todo este tiempo, ya la guitarra se erige en la lideresa bien definida de los cauces sonoros del ensamble. La encantadora magia melódica culmina con una arrolladora aureola cósmica de talante ceremonioso: el epílogo impactante y señorial que esta pieza totalmente merecía.  


  

Todo esto es lo que hemos disfrutado de “Hypnagogia”, uno de los discos más robustos que la variopinta escena progresiva escandinava nos ha brindado en el pasado año 2019. El colectivo de KHADAVRA nos ha brindado más de 61 minutos de ecléctica y dinámica gloria prog-psicodelia, un sortilegio musical extenso e intenso: un disco totalmente recomendable para los infatigables investigadores de la variopinta oferta progresiva de las últimas décadas.


Muestras de “Hypnagogia”.-

Down The Rabbithole: https://khadavra.bandcamp.com/track/down-the-rabbithole
Kollektiv: https://khadavra.bandcamp.com/track/kollektiv

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