HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
En la primera mitad de mayo del pasado año 2025, el ensamble noruego de jazz-fusion PYMLICO publicó su octavo disco de estudio. “Core” es el título del disco y el sello Apollon Records lo publicó tanto en CD como en vinilo. El grupo coliderado por los hermanos Brøter (Øyvind a los teclados, y Arild a la batería, la caja de ritmos y los teclados) se completa con Stephan Hvinden [guitarras], Andreas Sjo Engen [guitarras], Are Nerland [bajo, guitarra eléctrica de 12 cuerdas y sintetizador], Robin Havem Løvøy [saxofones alto, tenor, barítono y soprano] y Oda Rydning [percusiones tonales y atonales]: es la primera vez en la historia de PYMLICO que se realiza dos discos seguidos con la misma alineación, pues en“Core” toca la misma gente que en el disco de 2022 “Supermassive”. El grupo se planteó este reto con la adrenalina positiva que provino de la buena recepción que tuvo su actuación en el Festival Crescendo de 2022 (al sur de Francia). Además, el sexteto vigente se planteó la idea de hacer un disco más frontal y menos acicalado que cualquiera de los anteriores, de allí su título. El único invitado ocasional es el guitarrista Mattias Krohn Nielsen. Arild Brøter se hizo cargo de la mezcla del material aquí recogido y Morten Lund realizó la masterización.
Los 12 primeros minutos
del álbum están ocupados por la dupla de ‘Welcome Back’ y ‘Ellipsis’, una situación fundacional de buena parte de las pautas esenciales del disco como un todo. La pieza
inaugural exhibe una aureola extrovertida bañada en una luminosidad señorial que se preserva consistentemente a través de la triangulación de las bases armónicas de los teclados, los solos de saxofón y los solos de guitarra. El groove instaurado por la batería es extrovertido con su oportuno toque de gentileza, estando esta misma embebida en el núcleo melódico. En
cuanto a ‘Ellipsis’, se trata de un viaje jazz-rockero bastante modernizado con sazones del así llama nu-jazz. La convivencia entre elementos aguerridos y serenos va a la par de la complementación de organicidad y electrónica estilizada con la que se arma la ingeniería sonora. Las orquestaciones emergentes en la sección epilogar ostentan un aura aristocrática que logran culminar una envolvente conclusión para este momento elevado del disco. ‘Captain Teebs’ ahonda aún más en esta faceta vivaz del ideario musical del grupo, manteniéndola fresca y capitalizando su magnetismo. Además, el refinamiento melódico también se incrementa en el modo tan cristalino con que los índices temáticos van fluyendo. ‘Fair Play’ sigue en parte la línea de trabajo concretada en la pieza precedente, aunque con una mayor suntuosidad y una soltura más urgente. También se hacen notar algunos ornamentos space-rockeros en el trasfondo de la sección intermedia antes de que el epílogo revele unos mágicos colores progresivos. Todo un cénit del álbum. Cuando llega el turno de ‘Don’t Do That’, el grupo retoma y remodela vibraciones fulgurosas que ya hemos apreciado en los temas #1 y #4, esta vez con un foco fusionesco más pronunciado en ciertos pasajes. Esto último implica que el ensamble cuida más sigilosamente el cariz cristalino de su entramado sonoro.
‘Point Nemo’ es una pieza más amable que cualquiera de las anteriores, apoyándose en un swing cadencioso que permite al groove colectivo perfilar su elegancia esencial con explícita holgura. En medio de esta atmósfera palaciega brotan los solos de guitarra más contundentes de todo el disco. Siendo el
tema más extenso del disco con sus 8 minutos de duración, ‘221B’ se encamina por una mezcla de jazz-prog y space-rock donde los ornamentos cósmicos se sienten bien armonizados con la vigorosa gracilidad que impera en la composición. Lo que suena es como un híbrido de TAUK y JAGA JAZZIST. El tenor celebratorio va aumentando mientras pasan los minutos y la espiritualidad jovial es manejada con elegante precisión: el arreglo coral final lo manifiesta muy cabalmente. ‘Done And
Dusted’ trae consigo el cierre del repertorio y lo hace con una espiritualidad serena que algo tiene de noctámbulo, una sensación de que el manto de la noche arropa los recuerdos de una agradable jornada diurna reflejada en la secuencia de todos los temas precedentes. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Core” desde los cuarteles del grupo noruego PYMLICO el pasado año 2025, una magnífica obra de música jazz-progresiva que resulta bastante recomendable para cualquier buena fonoteca actualizada en las cosas más interesantes que se hacen en las líneas de avanzada de cualquier lugar.
Muestras de “Core”.-


















