Nos llegan buenas nuevas desde los cuarteles de la LOST WORLD BAND, entidad progresiva rusa asentada en Nueva York desde hace muchos años. Desde el 15 de mayo del pasado año 2025 está disponible
en el mercado su nuevo trabajo fonográfico “Remission”, que es (dicho sea de
paso) su primer álbum conceptual. La gestación de “Remission” proviene de un proceso muy peculiar y azaroso. Los orígenes de todo esto se remontan al mes de julio del año 1994 cuando la LOST WORLD BAND, entonces
conformada por el trío de Vassili Soloviev [flauta], Andy Didorenko [violín,
guitarras, bajo y canto] y Alex Akimov [teclados], decidió hacer un álbum
conceptual de temática existencialista. La idea fue pronto abandonada, pero no
sin antes componer cuatro canciones. De todas maneras, el grupo recuperó la
idea de finalizar una serie entera de canciones sobre la mortalidad, las falsas
fantasías y el lado oscuro de la vida, y con el material disponible ampliado,
el grupo publicó una edición limitada en formato de CD-r durante el año 1996. Finalmente,
pasaron los años y las décadas y llegó el año 2024. El grupo tomó la firme
decisión de culminar la versión definitiva de “Remission”, siendo así que el
grupo contó con las colaboraciones de los instrumentistas Jordan McQueen
(batería) y Sergey Didorenko (saxofón), además de las labores al canto de parte
de Brian Paley y Phoebe Carter, junto a algunos coros de Yuliya Basis.* Pasemos ahora a los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos convoca.
El inicio del disco se da con ‘Almost Asleep’, una fastuosa balada sinfónica cuyo efímero prólogo cósmico captura de inmediato nuestra atención. Estando muy en línea con el paradigma Genesiano, su sencillo desarrollo melódico está filtrado por el aura cristalinamente estilizada de unos PENDRAGON de los 90 en adelante. El segundo
tema es justamente el homónimo y emerge para imponer sólidos recursos de vigor rockero. En efecto, ‘Remission’ revela desde el primer instante un dinamismo exquisitamente ágil que resalta el núcleo melódico con fluidez y eficacia. Los breves intermedios parsimoniosos redundan en una acentuación del colorido sónico, el cual tiene a la guitarra como su figura líder. Con la dupla de ‘Lullaby Part 1’ y
‘Lullaby Part 2’, la banda sigue explorando las coordenadas musicales planteadas
para el disco. La Parte 1 exhibe una etérea aureola de misterio que acoge unas comedidas vibraciones sombrías, hasta que los sucesivos ingresos del canto, el violín y el saxofón permiten la inserción de retazos pastorales que algo tienen de ensoñador. La Parte 2 es totalmente distinta, una intrépida excursión ecléctica que se asocia estilísticamente con bandas como PANDORA SNAIL, PANZERPAPPA e ISILDURS BANE. utilizando dinámicamente varios recursos de ágil densidad a lo largo de una ilación perfectamente compacta. Un muy inspirado híbrido de sinfonismo, avant-prog y jazz-prog. El epílogo sirve para regresar a las coordenadas expresivas de la Parte 2. Todo un culmen del disco. Otra dupla sucede a ésta: ‘Deep Still Part 1’ y ‘Deep
Still Part 2’. La Parte 1 es una exploración de ambientes flotantes donde las capas de teclados arropan todo el entramado. El epílogo de guitarra acústica es una expresión de puro remanso. La Parte 2 vuelve de lleno a lo extrovertido, elaborando una inspirada cruza de musculatura y solemnidad. Las alternancias entre los solos de guitarra y de sintetizador encauzan eficazmente la expansión de la maraña grupal, la misma que exhibe una robustez imponente en algunos pasajes estratégicos. La ágil manera de lidiar con los cambios de ritmo y los coqueteos con el prog-metal prolongan la vivacidad colectiva.
‘The Waltz’ opera con un tempo de vals (naturalmente) para armar y gestionar un interesante enclave jazz-progresivo donde hay espacio para aportes bucólicos de parte de la flauta, así como otros intrigantes desvíos por el área del chamber-rock. Las bases de los teclados guían los continuos tránsitos entre lo prístino y lo denso a través de los tortuosos meandros del desarrollo multitemático. En especial, los dos últimos tercios son bastante desafiantes en su manera de articular todos los elementos de su encuadre general, explayándose en un peculiar derroche de energía expresiva. Cuando llega el turno de ‘Under
Broken Skies’, el ensamble se centra en su faceta más sedosa: para ser concisos, se trata de una plácida balada orientada hacia una solemnidad reflexiva donde el espíritu humano. Hay algo Genesiano aquí. El cierre del álbum llega de la mano de la breve composición ‘Solitude’, la cual despliega una agradable aureola de gentileza etérea donde los matices de las cuerdas son bien aprovechados sobre las bases de piano. “Remission” es, a fin de cuentas, un disco inspirado y con suficientes dosis de versatilidad melódica como para mantener a la LOST WORLD BAND como una figura prominente dentro de la nueva generación rusa de rock progresivo sinfónico. A propósito, el grupo publicó el disco “In An Empty Town” en el penúltimo año de 2025 y pronto nos centraremos en él. Pero bueno, ciñéndonos al disco que hemos comentado hoy, lo calificamos como bastante recomendable.
Muestras de “Remission”.-
Lullaby
Part 2: https://lostworldband.bandcamp.com/track/lullaby-part-2
* Más detalles en la
página web de la LOST WORLD BAND: https://www.lostworldband.com/



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