Thursday, January 15, 2015

Un nuevo día para FERNANDO REFAY


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El teclista y compositor argentino FERNANDO REFAY volvió a la carga a fines del 2014 con un nuevo disco solista que sucede a “Paradox” (del año 2011) y se mete en medio de la agenda que también lo une al grupo VANISHED FROM EARTH: el disco en cuestión se denomina “The Day We Came To Realise” y se trata de un concept-album ambientado en un escenario post-apocalíptico, con un argumento y unas letras inspiradas en reflexiones sobre el carácter destructivo y autodestructivo de las sociedades humanas y la necesidad de mantener la fe en el futuro de la humanidad, un nuevo futuro. A lo largo del disco, REFAY se hace cargo de todos los teclados y programaciones de ritmos, además del Kaossilator y el sintetizador Ipad. Le acompaña su eterno socio de aventuras progresivas Rodrigo San Martín a las guitarras, Ignacio Gulich al bajo, además de una alineación de vocalistas que asumen roles en la ilación temática del álbum: David Minian, Osvaldo Mellace y Craig Kerley. También aparece el guitarrista Lukas Argen en la canción homónima.


Con irrefrenables ganas de poner toda la carne musical en el asador del álbum desde el primer instante, REFAY y sus colaboradores abren el álbum con la suite de 25 minutos ‘Balad’. Comenzando con una narración apoyada sobre una instrumentación solemne y etérea – en afinidad con lo que vemos en varios discos de RICK WAKEMAN –, el boato instrumental se suelta del todo con en una electrizante confluencia de los legados de WAKEMAN y KEITH EMERSON con una óptica moderna que oscila entre la pesadez paradigmáticamente estilizada de DREAM THEATER y la narrativa ambiciosa de los proyectos de ARJEN LUCASSEN y los discos más recientes de SYMPHONY X. Con la secuencia de las secciones segunda y tercera (‘Waking Up In The Midst Of Chaos’ y ‘Let’s Fllow Richie!’) tenemos a nuestra disposición un tránsito desde una atmósfera Floydiana pasada por un filtro heavy-progresivo a otra donde se desarrolla una poderosa exaltación rockera con un punche ampuloso y sofisticado… muy en onda con los compatriotas de RETSAM SURIV y FUGHU. REFAY sabe hacer gala de su extraordinaria fineza performativa en sus solos de piano eléctrico y acústico en medio de los de la guitarra. Hablando del piano acústico, éste abre campo al desarrollo temático de la sección ‘Plight’, casi con estructura de power ballad pero con una magia típicamente sinfónica que facilita la claridad en el asentamiento de las secciones restantes; en efecto, las variaciones de motivos y ritmos que van desde ‘Rush To The Gates’ hasta ‘Too Late’ fluyen cómodamente bajo el estándar del prog-metal melódico, culminando en un reprise de varios pasajes de la primera sección. ‘Travelling Backwards’ es un breve pasaje narrado sobre capas electrónicas de teclados desde el que abre un puente para otro momento particularmente ambicioso del álbum: la pieza homónima, la misma que ocupa un espacio de 10 minutos. Tras un preludio melancólico que, una vez más, nos recuerda al modelo de WAKEMAN, el cuerpo central de la canción se explaya dentro de un esquema sólidamente encuadrado en una confluencia entre el DREAM THEATER de la época 92-94 y el de la época del “Octavarium”.


‘Dire Need For Solution’ comienza con capas cósmicas de teclado y un sobrio solo de bajo antes de que irrumpa el cuerpo central con un despliegue de vigorosa arquitectura melódica. Mostrando aires de familia con los modelos de ARENA y los ya mencionados FUGHU, el encuadre instrumental resulta tremendamente cuidado sin por ello perder un ápice de su fuerza esencial. Por su parte, ‘Flight Over Water’ recoge esta pericia arquitectónica y la lleva hacia una expresividad serena, bien articulada dentro de un sinfonismo ensoñador que nos remite a las facetas reflexivas de unos YES o unos GENESIS. El instrumental ‘Counter-attack’ se sustenta sobre una ilación de diversos motivos aunque con un relevante núcleo basado en uno recurrente donde REFAY exorciza con ingenio y destreza sus “fantasmas” modelados bajo la figura del maestro MICHAEL PINNELLA: academicismo intensivo atravesado por un fuego rockero químicamente puro. Así las cosas, el terreno está preparado para que ‘Last Song’ cierre el álbum con oportuna magnificencia, haciendo que los desarrollos temáticos y los diversos ambientes conjuguen una bella síntesis de los recursos estilísticos y atmósferas sonoras que han ido inundando el repertorio integral del álbum. Haciendo de la fórmula del rock sinfónico la raíz para crear un árbol musical, REFAY y sus compinches alternan lo emotivo y lo pomposo con una fluidez completamente pulcra. Hay un solo de sintetizador en el medio que merece especial mención por su forma tan poderosa de centrar sobre sí los trucos manieristas que se despliegan continuamente en el bloque instrumental íntegro.


Todo esto fue “The Day We Came To Realise”, una obra ambiciosa y magnífica que supone un nuevo día en el destino de constante evolución de la escena progresiva argentina: FERNANDO REFAY es un creador de primer nivel que sabe caminar a paso firme a través de los senderos musicales que se ha trazado dentro del lenguaje del rock artístico.


Muestras de “The Day We Came To Realise”.-


Tuesday, January 13, 2015

PROTOFONIA o la vanguardia progresiva como fuerza de impacto


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy es el turno de presentar al trío brasileño PROTOFONIA, integrado por tres músicos afincados en Brasilia: André Chayb [guitarras, flauta dulce y Theremin], André Gurgel [bajo, pedales bajos, flauta dulce y Theremin] y Janari Coelho [batería, percusiones, flauta dulce y Theremin]. Su disco homónimo ha sido publicado en el 2013 en coproducción por los sellos Editio Princeps y Masque Records, revelándose como un estupendo catálogo de rock progresivo experimental ecléctico donde conviven la fusión, el rock-in-opposition, la tradición del free jazz, la psicodelia, el paradigma Crimsoniano y recursos varios que van de lo pesado a lo dadaísta con una fluidez espeluznante. Como se puede ver, es una mescolanza amplia y ambiciosa la que manejan Chayb, Gurgel y Coelho, y definitivamente han podido llevar esta mescolanza por muy buen puerto, focalizándolo en una dinámica sonora que se hace perfectamente reconocible tras algunas escuchas detenidas de su hasta ahora único disco. Mucha agua ha corrido bajo el puente de este grupo desde aquel jam que tuvo lugar en 2006 con el trío de Gurgel, Coelho y el guitarrista Reynaldo Frota, la ampliación del grupo a quinteto con el ingreso de Chayb y un percusionista, y finalmente, el trío que conocemos actualmente. “Protofonia” recoge material grabado en sesiones distintas de los años 2008 y 2009, siendo finalmente mezclados y aumentados en algunos detalles en el 2013. PROTOFONIA ha sabido gestar una propuesta con personalidad muy propia; esta noción se nos hará más clara cuando vayamos repasando los detalles del repertorio del disco.


‘Jardim De Maytrea’ da inicio a este bizarro viaje musical con un blindaje ceremonioso desde el cual se articula una dinámica contenida y, a la vez, robusta. La alternancia de momentos psicodélicos y otros signados por una vigorosa modalidad de jazz-rock se articula con sublimes dosis de inteligencia y osadía: la textura se prioriza absolutamente sobre la melodía o la indulgencia fácil. ‘Antropofagia Moderna’ pone las cosas más picantes al elaborar un groove llamativo y encantador en clave de Latin jazz, haciendo que la tensión abstracta abrasadoramente manifiesta en el primer tema se resuelva en una explosión de alegre luminosidad. ‘Cavalgando A Máquina Flexivel’, la tercera pieza, se focaliza en un jam jazz-progresivo suficientemente extrovertido como para mantener una dinámica semejante a la de ‘Antropofagia Moderna’, pero hay en ella un aire de inquietud que finalmente termina soltándose en un pasaje conclusivo caótico. El caso de ‘Eugênia, A Ingênua’ es de instaurar una pica en el Flandes más aventurero del trío: su estructura ostensiblemente surrealista, donde se alternan exhibiciones de musculatura coordinada con otros marcados por recursos dadaístas de golpes instrumentales aleatorios y vocalizaciones extravagantes, refleja una ágil mezcla de vitalidad y garbo a la hora de desafiar patrones comunes del arte musical. Si alguien soñó alguna vez con una mezcla del KING CRIMSON 73-74, krautrock a lo FAUST y MASSACRE, pues aquí tiene ese sueño hecho realidad. Así las cosas, ‘Não Conte Nada Pra Sua Irmã’ expone varias ideas insertas dentro de los impredecibles esquemas del avant-jazz, dando espacio tanto a climas serenos con un swing pulcramente marcado como a otros climas más aguerridos donde se intenta hacer una versión stoner de la MAHAVISHNU ORCHESTRA, además de algunos trucos aleatorios propios de la psicodelia que logran generar un adecuado clima de oscura inquietud.


‘Triturador De Dejetos’ es la pieza más breve del álbum y también la que ostenta un mayor sentido del humor: comienza y termina con un tempo blues-rockero no ajeno al paradigma de LEZ ZEPPELIN, conteniendo un frenético interludio de rock duro que en parte nos remite a la exquisita farsa de unos PRIMUS. Mientras nos vamos acercando al final del disco emerge ‘No Palco Atrás Dos Olhos’, tema que está a cargo de volver a ostentar los torrentes y neblinas de espiritualidad vanguardista que el trío siempre tienen tan a flor de piel. Su parentesco con otros temas como ‘Eugênia, A Ingênua’ y ‘Não Conte Nada Pra Sua Irmã’ son fáciles de notar, aunque cabe señalar que los pasajes más serenos gozan de un lirismo más pronunciado en la comparación. Cerrando el álbum, ‘Doce Carne (Suite Flesh)’ nos regala más de 7 ½ minutos de electrizante magnificencia y exultante ingenio. La sucesión de motivos se regocija juguetonamente en su propia variedad, un festín progresivo donde vamos reconociendo influjos de WEATHER REPORT, FRANK ZAPPA y KING CRIMSON, además de algunos pasajes desafiantemente abstractos que nos remiten a la musique concrete y al kraut. A estas alturas del partido, no nos sorprenden los altos niveles de destreza y osadía que es capaz de emplear el trío a la hora de armar un puzle musical inteligente organizando un conglomerado tan dadaísta en su conjunto integral. En medio de estos tremendamente cerebrales parajes musicales se expresa una vitalidad firme y tormentosa, como si dentro de toda esta ingeniería latiera un corazón pletórico de volcánica expresividad.


Un poco tardíamente hemos descubierto a PROTOFONIA, pero ahora que lo hemos hecho al fin, no tenemos más remedio que hacer una celebración por ello: la música vertida en este disco homónimo es algo que debemos atesorar como testimonio viviente de la perpetua vigencia de la vanguardia progresiva sudamericana, una vanguardia que da vitalidad y relevancia al estado actual del género. El nombre del grupo proviene de una terminología estética originalmente propuesta por el musicólogo Carlos Lopes para designar la grandiosidad impactante de los preludios sinfónicos de la óperas; pues bien… ¡que sigan más discos en el futuro de parte de estos amos grandiosos que conforman PROTOFONIA!


Muestras de “Protofonia”.-

Sunday, January 11, 2015

HELIOPOLIS: sinfonismo moderno para el sol


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar al grupo norteamericano HELIOPOLIS, un quinteto formado en el año 2012 en Los Ángeles. Los integrantes de este grupo proceden de pedigrís progresivamente interesantes como MARS HOLLOW, ROCKET SCIENTISTS y TEN JINN: ellos son Jerry Beller [batería y coros], Matt Brown [teclados y coros], Kerry Chicoine [bajo, pedales bajos y coros], Mike Matier [guitarras eléctricas y acústicas] y Scott Jones [primera voz]. El sello 10T Records ha publicado en setiembre del 2014 el disco debut de HELIOPOLIS, titulado precisamente “City Of The Sun” (traducción inglesa de la mítica ciudad del sol que el grupo adoptó como nombre en base a una de las ciudades más antiguas del imperio egipcio).


Durando poco más de 10 minutos, ‘New Frontier’ abre el álbum con un esplendor pomposo bien logrado, pletórico de calidez melódica. El prólogo instrumental se basa en una electrizante mezcla de estándares Crimsonianos y Emersonianos sobre un medio tiempo efectivamente desarrollado, y ya cuando entramos de lleno en el cuerpo central nos transportamos cómodamente sobre terreno Yessiano. Notando que hay ciertos momentos donde la garra rockera se suelta solventemente, esta referencia sinfónica pasa por un filtro a lo CAIRO. Los solos de sintetizador que emergen en sitios estratégicos son simplemente fabulosos, pues más allá de su patente y notorio virtuosismo, dibujan recursos de dinamismo idóneos para el momento. El siguiente tema, titulado ‘Take A Moment’, se sitúa en terrenos expresivos un poco más comedidos aunque aún llenos de efectivas dosis de sofisticación musical. Construido al modo de una semi-balada expandida, ‘Take A Moment’ establece nexos con el prog moderno de bandas compatriotas como ENCHANT y SPOCK’S BEARD pero sin dejar de mantener alguna aureola retro con raíces firmemente asentadas en los legados de YES y GENESIS en la primera mitad de los 70s. Los movidos interludios instrumentales están muy bien armados dentro del desarrollo temático, incluyendo el primero de éstos un atractivo solo de órgano Hammond. ‘Mr. Wishbone’ es un instrumental que dura 3 ½ minutos; su posicionamiento está en las aristas más pesadas del modelo sinfónico en cuanto al arreglo general, mientras que los motivos básicos sin duda se basan en estándares de GENTLE GIANT reformulados bajo la lógica ostentosa de EMERSON, LAKE & PALMER.


‘Elegy’ es la canción con arreglo más sencillo de todo el repertorio, sonando a una mezcla del RUSH de los 90s con el lado más pomposo del neo-prog (a lo BIG BIG TRAIN, o también a lo ILUVATAR). Durando 14 minutos y segundos, ‘Love And Inspiration’ es la canción más extensa del disco, y de paso, se encarga de ponerle broche de oro. Podemos decir que esta pieza tiene como enfoque central el de extrapolar la ceremoniosidad vitalista que antes hallamos expuesta en ‘Take A Moment’ hacia la estilización cándida de  ‘New Frontier’, añadiendo además algunos interludios propios del prog duro a lo RUSH de aquella etapa 77-81. Los momentos más lentos son aprovechados para trabajar el filo épico del momento, remitiéndonos al paradigma Yessiano además de trazar líneas de contacto con otras fuentes de inspiración setenteras como NEKTAR y CATHEDRAL. Así llegamos al final de “City Of The Sun”, un disco muy atractivo dentro de las amplias y numerosas ofertas de rock sinfónico retro que se dan año tras año dentro del gran escenario mundial del rock progresivo. HELIOPOLIS nos brinda una propuesta llamativa desde su propio reducto, y esperamos que éste sea solo el comienzo de un camino de crecimiento musical para beneplácito de todos/as los/as amantes del género.


Muestra de “City Of The Sun”.-


Friday, January 09, 2015

La segunda recarga de sonidos progresivos de DRUCKFARBEN


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de prestar nuestra atención al grupo canadiense DRUCKFARBEN, fundado en la ciudad de Toronto a través de la congregación de varios músicos que compartían un entusiasta aprecio por el ideal y las metas del género progresivo – algunos de ellos eran amigos desde mediados de los 80s. DRUCKFARBEN está conformado por Ed Bernard [guitarras eléctrica, steel y acústica, violín eléctrico, mandolina, banjo], Troy Feener [batería, percusión], Phil Naro [voz, guitarras acústicas], Peter Murray [bajo, voz] y William Hare [piano, órgano, sintetizadores]. “Second Sound” es su segundo disco, siendo el primero el trabajo homónimo que publicaron hace tres años: en marzo del 2014 salió a la venta “Second Sound”, dando una muy buena impresión a todos los fieles seguidores del progresivo sinfónico de todos los tiempos y lugares. Veamos ahora los detalles de este disco que tenemos en nuestras manos. 

 

Durando casi 7 minutos, ‘An Answer Dreaming’ abre “Second Sound” con un esplendor convincente y cautivador a través de su aureola plenamente extrovertida. Los aires de familia con los modelos de SPOCK’S BEARD, BRIGHTEYE BRISON y KARMACANIC se amalgama muy bien con otros recursos nostálgicos inspirados en el YES de fines de los 70s. Los arreglos vocales son simplemente una delicia, manejados solventemente en sus líneas complejas y armonías múltiples; y cómo no, las ilaciones de motivos y cambios de ambiente fluyen dentro de una ingeniería sónica tremendamente compacta. ‘In Disbelief’ y ‘Dandelion’ son los dos temas que vienen a continuación estando a cargo de capitalizar el impacto positivo y estimulante de esta primera canción: el primero de ellos se estructura en una dinámica menos compleja en su estructura global pero con suficiente punche y con groove suficientemente ingenioso como para meter algo de atractiva sofisticación al asunto, mientras que el segundo se explaya en cadencias de rock duro y cierto groove jazz-rockero en la armazón rítmica, logrando así conectarse más a fondo con los paradigmas del rock progresivo clásico (YES, KANSAS). En el caso específico de ‘Dandelion’, es de notar que la presencia del violín eléctrico y el empleo de ciertas atmósferas sombrías en las orquestaciones de teclado aportan una musculatura especial al bloque instrumental. ‘Liberated Dream’ se basa en una vitalista confluencia de los espíritus de las dos canciones previas mientras que ‘Long Walk Down’ se mete en el terreno de la balada sinfónica, muy en onda con la tradición de GENESIS, y posiblemente también SAGA.

   

‘Surrounds Me’ nos devuelve de pleno a esa mágica combinación de gancho y sofisticación de la cual había hecho gala el quinteto en ‘An Answer Dreaming’, incluso con mayor cantidad de trucos inesperados en las expansiones temáticas: pasajes disonantes de piano, capas cósmicas de sintetizador, etc. Por supuesto, los estereotipos de SPOCK’S BEARD y KARMACANIC siguen siendo los referentes de mayor peso en una canción como ésta. ‘Another Day’ comienza como una balada pastoral (bajo la guía de la mandolina de Bernard) pero pronto el cuerpo central se revela como una nueva excursión en atmósferas variadas y polivalentes, estructuradas en torno a los modelos de GENTLE GIANT y EMERSON, LAKE & PALMER tanto en sus exigentes vericuetos instrumentales como en sus arreglos vocales. Durando cerca de 19 minutos, la pieza homónima está a cargo de cerrar el repertorio del disco. Se inicia apenas termina el último arreglo coral de ‘Another Day’ y el ruido de unas llaves abriendo la puerta de una celda abre paso a unas hermosas escalas de piano, lo cual a su vez inicia un motivo muy a lo HAPPY THE MAN. Eso sí, cuando los motivos cantados empiezan a armarse, volvemos a los referentes habituales de siempre. A través de la variedad de ambientes y atmósferas por los cuales nos trasladan las diversas secciones de esta suite, la gente de DRUCKFARBEN sabe conservar la lógica del colorido musical y de la expresividad cálida de manera perfectamente uniforme. Justamente antes de la coda emerge una sección instrumental ampliamente guiada por el patrón de GENTLE GIANT, la manifestación más fabulosa del dinamismo esencial de la banda, y finalmente la coda consiste en un breve reprise del motivo inicial de piano, esta vez apoyando un dueto de guitarras acústicas y el canto de Naro.


Todo esto fue “Second Sound”, un disco lleno de carácter y expresividad con dosis suficientes como para convencernos de que los DRUCKFARBEN conforman una presencia importante dentro del rock sinfónico del nuevo milenio. Disco altamente recomendado.


Muestras de “Second Sound”.-

Tuesday, January 06, 2015

PULSAR – el polen más exquisito de la primera hornada progresiva francesa


HOLA, AMIGO DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy abordamos una labor de arqueología progresiva dentro de la escena francesa para redescubrir y celebrar los primeros tres álbumes de PULSAR, uno de los máximos exponentes del rock progresivo de ayer y hoy en el país galo, cuya trilogía inicial de “Pollen”, “The Strands Of The Future” y “Halloween”, publicada entre inicios del 1975 y fines del 1977. Esta banda originaria de Lyon es hasta el día de hoy una de las figuras más veneradas del área francesa de la historia del rock progresivo por coleccionistas de todo el mundo y todas las edades; confesamos que es nuestra banda francesa favorita de todos los tiempos, pero bueno, eso ya es asunto de gustos personales. La prehistoria de PULSAR comienza en 1966 cuando el guitarrista Gilbert Gandil, el bajista Jacques Roman (también experto en teclados y guitarra, pero por ahora, solo bajista) y el baterista Victor Bosch se asocian para formar SOUL EXPERIENCE, haciendo versiones de R’n’B y rock duro; para 1968, con la entrada de un bajista y el paso de Roman a los teclados, la banda se rebautiza como FREE SOUND y empieza a hacer versiones de rock psicodélico y progresivo, haciendo versiones de PINK FLOYD, SOFT MACHINE y THE NICE. Ver una actuación de PINK FLOYD en Lyon en 1969 es toda una experiencia de aprendizaje para la banda, que por entonces tiene como bajista al hermano de Roman Philippe, el mismo que pasó un par de año en el Liceo estudiando guitarra clásica. El primer concierto importante de FREE SOUND tuvo lugar como telonero de FAMILY, tocando frente a 5,000 personas: el repertorio de la banda no solo incluía versiones de grupos británicos sino ya un par de composiciones propias. Antes de que terminara el año 1971, el grupo se rebautizó definitivamente como PULSAR y empezó a codearse con más gente grande la avanzada rockera nacional mientras aumentaba su repertorio propio, focalizado en una óptica space-rockera del género progresivo con elementos añadidos de sinfonismo. En 1974 aparece Roland Richard para aportar sus dotes a la flauta y los sintetizadores al grupo, completando así su formato de quinteto clásico con Gandil [guitarras eléctricas y acústicas de 6 y 12 cuerdas, canto], Jacques Roman [órgano, piano, sintetizadores, mellotrón], su hermano Philippe [bajo, canto] y Victor Bosh [batería, percusión].


“Pollen”, el disco debut de PULSAR, fue el primer disco de un grupo de rock francés publicado por un sello británico, a la sazón, Kingdom Records, sello que publicaba a CARAVAN y KHAN: grabado en noviembre y diciembre del 1974, salió a la venta en enero del 1975 y les hizo automáticamente acreedores del apodo de “PINK FLOYD francés”, un apodo que puede servir para indicar algunos rasgos precisos de su música pero que no se debe tampoco tomar al pie de la letra. El estilo de PULSAR poseía ya unos matices muy propios, enraizados evidentemente en el espíritu francés que les hacía tener cierto parentesco estilístico con CARPE DIEM y ATOLL. A pesar de no contar con la magistral delicadeza exhibida que habrá de llenar de especial dinamismo a sus obras maestras próximas, el hecho es que “Pollen” resulta un disco bastante efectivo y coherente dentro de su propuesta: los arreglos de las composiciones no sufren el mismo desnivel de fineza del que adolecen los discos debut de otras bandas importantes del progresivo, pero definitivamente la ingeniería de sonido todavía se siente muy rústica en las secciones más relajadas del disco. La pieza que da nombre a la banda abre el disco irrumpiendo como un vuelo astral pletórico de pasión, con una constante pulsación que queda eficazmente condensada en la sencilla armazón temática desplegada en tres minutos clavados. Acto seguido, ‘Apaisement’ apela a una alternativa a la expansión mental, la de la de la retrospección. En esta pieza tan particularmente lánguida, el canto de Philippe Roman y la amalgama de las cortinas de teclado portan la patente huella de la melancolía, una melancolía que emana desde la dejadez que asume una especie de fatalidad inevitable; cuando surgen los efluvios de flauta, dicha melancolía asume matices coloridos envolventes. Luego sigue una de las piezas más complejas del disco, ‘Puzzle / Omen’: ésta comienza con una fanfarria progresiva liderada por la potente guitarra de Gandil, majestuosa y cósmica, seguida luego por un motivo en 5/4 donde la cadencia jazzera entra por el lado de la sección rítmica; los coloridos vertidos por los teclados, la guitarra y la flauta terminan aterrizando en una sección lenta y ceremoniosa, apropiada para que la invitada Carmel Williams enuncie la profecía del título; una vez concluida esta sección, el tema termina con un reprise de la fanfarria inicial elaborado a plena furia.

 

La segunda mitad del disco, que es donde se concentra el aura más enigmática del mismo, comienza con ‘Le Cheval de Syllogie’, una pieza marcada por una ambientación misteriosa y sombría que explota con intensa energía la esencial tendencia cósmica del grupo. Esta ambientación queda realzada por la distorsión de la recitación, la cual suena como un híbrido entre un robot y un brujo alucinado. La pieza homónima con la que termina el disco es también la más larga, con sus 13 minutos de duración. Se trata de una hermosa balada progresiva extensa, deudora en buena parte de la ambientación nostálgica de ‘Apaisement’, provista del mismo romanticismo austero e introspectivo. Debido a la particular extensión del tema, el grupo se hace cargo de usar efectivos ornamentos de sintetizador, flauta y guitarra líder de tal manera que conserven la línea de la pieza sin hacerlo anodino y, efectivamente, la banda logra conservar la atención del oyente de una manera sutil, y a la vez, imponente. Las labores de Roman y Richard resultan vitales para concretizar la etérea grandiosidad de ‘Pollen’, no exenta de cierta grandiosidad. El final de efectos sintetizados que emulan golpes de olas sobre rocas es una oportuna extensión del carácter contemplativo de esta canción, y definitivamente, un cierre excelente para un muy buen disco. Cabe señalar que algunas letras del material de PULSAR estaban a cargo del académico François Artaud, amigo de la banda, pero otras estaban a cargo de Philippe Roman, quien lograba con esto aumentar el impacto de sus recursos de creatividad para la visión artística del grupo.


Yendo ahora a “The Strands Of The Future”, hay que empezar afirmando que es uno de los discos más macizos y fascinantes que el progresivo francés haya aportado jamás para enriquecer el género a través de su historia y su expansión mundial. La promesa brillante y excitante que PULSAR había concretizado tan entusiastamente en su debut “Pollen” se cumple más allá de cualquier expectativa en este grandioso álbum. Y decimos grandioso en referencia a varias cosas: las ideas musicales, el diverso ingenio invertido en los arreglos, el afiatamiento del ensamble instrumental, esa robustez sonora que solo puede producir la química creada entre los músicos como por arte de magia. El todo y cada elemento del mismo destilan grandiosidad. El sonido de PULSAR sigue siendo el mismo, basado en una mixtura de vibraciones espaciales contundentes y colores bucólicos, pero esta vez dicho sonido resulta más maduro y fluido. Cabe anotar anecdóticamente que, durante la grabación de este disco, PULSAR operaba como un cuarteto tras la partida del bajista Philippe Roman, siendo simplemente reemplazado por su hermano Jacques mientras conservaba su rol de teclista. En realidad, casi todo el nuevo material fue compuesto mientras Philippe seguía en el grupo, pero éste se sentía estresado por la vida en la carretera, harto de llevar una agenda de tantos conciertos, ensayos y grabaciones de maquetas, y es por eso que su involucramiento en las sesiones de arreglos musicales era decreciente. Otra anécdota de ese periodo es que Peter Hammill, quien entonces lideraba a los reformados VAN DER GRAAF GENERATOR, mostró interés por cantar en algunas canciones del próximo álbum de PULSAR por lo tanto que le había gustado el primero… pero eso terminó en nada porque el hecho de que ambos grupos pertenecieran a sellos distintos imposibilitaba esta promisoria hermanada musical.



La suite homónima que abre el disco ocupaba los 22 minutos del lado A del vinilo. Se trata de la pieza musical de PULSAR por excelencia, y no me refiero a su ambiciosa estructura ni a su extensión, sino simplemente al hecho de que encapsula a la perfección los ingredientes típicos del sonido nuclear del grupo en su más pulcra expresión. Los primeros 2 ½ minutos consisten en un prefacio etéreo a lo JEAN-MICHEL JARRE con TANGERINE DREAM de la época 75-76, dando lugar a un interludio de space rock progresivo enérgico: los inteligentes juegos de síncopas que se arman desde la dupla rítmica sostienen cabalmente el boato bien alimentado de los teclados y los oscuros riffs de guitarra, elaborando un motif sólido y llamativo que más adelante volveremos a escuchar en el tercer gran desarrollo temático. Luego sigue una breve sección cantada basada en lo bucólico y complementada con un motivo sinfónico muy floydiano, logrando así asentar lo que será buena parte de la espiritualidad del disco íntegro. Ya empezado el minuto 9, y siguiendo todo el trayecto hasta el 19, nos topamos con una serie cohesivamente hilada de secciones musicales atractivas que alternan la magia orquestal del sinfónico con la dimensión onírica de lo espacial: el segundo desarrollo temático se encauza por un swing de talante jazz-rockero sobre el cual los PULSAR exorcizan los fantasmas de PINK FLOYD y GENESIS con una solvencia ingeniosa, traduciendo lo foráneo en una nueva forma de ser uno mismo; por su parte, el tercer y último desarrollo temático comienza con un reprise del primer motif rockero de la suite y deriva en otros recovecos de tenor sinfónico donde lo ágil y lo reflexivo se fusionan cálidamente. Los últimos 3 minutos están ocupados con una coda pastoral, en la cual los arpegios de guitarra y las líneas de flauta borran cualquier indicio de misterio o inquietud marcado por todo lo que vino antes: se trata de una contemplación intelectual final, una apreciación del sentido de la vida tras el transcurso de una intensa ilación de eventos. La única sección cantada es en francés, a diferencia de las dos piezas cantadas de la segunda mitad del álbum, que están en inglés.

  

Tras este espectacular despliegue de ingenio progresivo, el resto del material corre el grave riesgo de verse opacado: bueno, es verdad que ‘The Strands Of The Future’ es lo mejor que hay en el disco al cual da título, pero las tres piezas restantes están muy lejos de ser sombras o pretextos para completar el espacio del disco. El instrumental ‘Flight’ es una bonita y juguetona pieza de progresivo con base medianamente jazzeada, marcada por coloridos retazos de sintetizador y mellotrón en el motivo principal, y con un interludio hipnótico – el solo de flauta que emerge cerca del final merece una mención especial por lo efectivas que resultan sus florituras a la hora de añadir cuotas extra de gracilidad. Los músicos de PULSAR le sacan mucho el jugo a los breves 2 ½ minutos que dura el tema. ‘Windows’, por su parte, reitera la vibración melancólica y languidez meditabunda que ya se hizo presente en la faceta más introspectiva del disco debut. Por último, ‘Fool’s Failure’ cierra el álbum combinando magistralmente el aura misteriosa de la suite inicial y la languidez del tema inmediatamente anterior. ‘Fool’s Failure’ incorpora en ciertos momentos texturas tenebrosas que surgen casi cada vez que el sonido grupal se pone áspero y filudo; también resulta que el canto del guitarrista Gandil se pone un poco Hammilliano a ratos. Los momentos en que los fraseos y riffs de guitarra salen al frente, se saca a colación una sonoridad ácida que explota inteligentemente el patrimonio de densidad emocional que se encapsula en esta canción de principio a fin, pero sin duda es en las armonizaciones de mellotrón y sintetizador Solina donde se asiente la atmósfera general de la pieza, dándole una dimensionalidad cósmica a una ansiedad melancólica que parece brotar de las más hondas cavernas de la mente – este relato de escapismo lunático es toda una obra maestra de la vieja escuela progresiva. Después de la conclusión de la música misma, el epílogo parece un homenaje a la coda del ‘Welcome To The Machine’ de PINK FLOYD.


En conclusión, “The Strands Of The Future” resulta uno de los discos más importantes y relevantes dentro del movimiento progresivo francés, así de simple, y todavía queda otra señal de imbatible gloria en el mundo musical de PULSAR, pues en noviembre del 1977 aguarda la emergencia de su tercera obra, el concept-album “Halloween”, otra obra maestra. “Halloween” poco o nada tiene que envidiar a “The Strands Of The Future” en cuanto a tener cualidades fascinantes y majestuosas: es simple y llanamente, una obra maestra, punto. Para la gestación y grabación del material de “Halloween”, el grupo volvía a los estudios como quinteto con la presencia del bajista Michel Masson, quien había ingresado para la gira de promoción del “The Strands Of The Future”. Vamos, que este disco fue todo un éxito de ventas dentro de la escena vanguardista francesa, siendo solo superado por el disco que sacó en ese mismo año 1976 por los ANGE (los no. 1 “obligatorios” de la hinchada rockera gala). PULSAR veían complacidos cómo su trabajo duro y constante ya empezaba a rendir debidos frutos en el negocio fonográfico, y ahora los sellos nacionales que al comienzo les cerraban las puertas empezaban a interesarse por ellos a sabiendas de que su contrato con el sello británico Kingdom Records estaba finiquitado. Así pues, la sucursal francesa de la CBS los acogió con miras a producir el tercer disco de la banda. Gandil, Roman, Bosch, Richard y Masson habían crecido invididualmente en estos tres años en direcciones disímiles, teniendo cada uno sus grupos favoritos del momento y hablando sobre sus propios conceptos mientras aclaraban sus ideas sobre la orientación estilística que habría de concretizarse en ese tercer LP; así, llegaron referentes comunes en la música de GUSTAV MAHLER y el romanticismo tanático de la genial película de LUCCHINO VISCONTI “Muerte En Venecia”. 


Lo que se hizo en “Halloween” fue un álbum conceptual basado en un relato del baterista Bosch, centrado en la evocación de viejos espectros y la curiosidad casi fetichista por desentrañar los misterios que guarda objetos significativos: en este caso, un botón con el que una niña desarrolla un diálogo imaginario como si estuviese hablando con una persona. Es por ello que, a pesar del título, el concepto del disco no está en el horror sino en la perturbación que ocasiona la develación de la persistencia de ciertas huellas del pasado en el presente, especialmente huellas en objetos. “Halloween” fue grabado y mezclado en el otoño del 1977, PULSAR volvieron a utilizar los Aquarius Studios de la localidad suiza de Ginebra (donde también grabó Patrick Moraz su primer disco solista “The Story of i”), lanzado al mercado a fines del mismo año. Al igual que en el caso el disco anterior, las partes cantadas son en inglés y están a caro de Gandil.


Ahora se da un empleo de instrumentación aumentada: Richard introduce el aporte adicional del clarinete y el piano de cola a sus habituales roles a la flauta y el sintetizador; los arsenales de teclados y percusiones son más abundantes; los efectos de guitarra eléctrica son más saltantes en varios de los momentos más emocionalmente intensos. También hay invitados en voces (la niña Sylvia Ekström tarareando “Danny Boy” sobre una secuencia básica de acordes de piano en el prólogo del disco, Jean-Louis Rebut emulando a un castrato sobre las capas finales de sintetizadores), violonchelo (Jean Restori) y congas (Xavier Dubuc). Con todo esto, la estructura programática del material puede proyectarse a favor de un realce de lo épico dentro del estilo sinfónico-espacial del grupo. ¡Y vaya si el grupo logra concretar su cometido con creces! Los variados pasajes musicales se engarzan sucesivamente en fluidas transiciones que van desde la introspección nebulosa (‘Sorrow In My Dreams’, la sección introductoria de ‘Tired Answers’) hasta la agresividad inescrutable (la densidad tribal de ‘Fear Of Frost’, la sección rockera de ‘Tired Answers’), y de allí a la conmovedora vulnerabilidad del alma desnuda ante sí misma (las partes cantadas de ‘Lone Fantasy’, ‘Colours Of My Childhood’) y a lo terrorífico (sutil en el prólogo de ‘Lone Fantasy’, manifiesto en los paisajes oníricos de ‘Misty Garden Of Passion’). La capacidad que muestra el grupo por hacer todos estos pequeños viajes con tanta soltura y naturalidad es una muestra de cuán fuerte es su compenetración como ensamble, así como de su capacidad para hilar diferentes ideas en una esfera sonora compacta. Por supuesto, este espíritu global no quita que se den momentos de impresionante lucimiento: ahí están los Frippianos delirios guitarreros de Gandil en ‘Tired Answers’, y también las maravillas que hace Roman con su Mini-Moog que va flotando en el aire organizando una danza de espíritus torturados a través de la ingeniería rítmica y capas orquestadas de ‘Fear Of Frost’. Como dijimos antes, Richard introduce el clarinete en su agenda de responsabilidades instrumentales, y realmente sabe hacerlo lucir en la secuencia de ‘Lone Fantasy’ y ‘Dawn Over Darkness’.

  

En fin, “Halloween” es una joya musical que goza de la virtud de traducir en sonido el drama psicológico y emocional de un viaje hacia senderos insospechados de nuestro entorno inmediato. Si en “The Strands Of The Future” PULSAR selló su carta de madurez en su búsqueda de una voz propia dentro de la vertiente progresiva sinfónica, con “Halloween” marcaron un derrotero para la continua evolución de dicha voz. Es una pena que “Halloween” no lograra igualar el éxito fonográfico que obtuvo su predecesor, pero sin duda fue un motivo lógico y poderoso para que sus fans les siguieran apoyando con firmeza. Habrán de pasar muchos años más para que PULSAR volviera a sacar un disco al merado, y de hecho, ya era el año 1981, con una obra compuesta para una pieza de teatro y danza moderna (“Bienvenue Au Conseil D'Administration”), pero no ahondaremos en ello, ni tampoco en su largo hiato de los 80s ni en su retorno en el nuevo milenio. Nos quedamos con su trilogía inicial de “Pollen”, “The Strands Of The Future” y “Halloween” para reiterar cuán brillante es el legado de PULSAR para la forja y la instalación de la escena progresiva francesa.


Muestras de PULSAR 1975-1977.-
The Strands Of The Future [fragmento en vivo en un programa televisivo]: https://www.youtube.com/watch?v=gi9KwDnaUJw
Halloween, Part II: https://www.youtube.com/watch?v=RRkOHkKQKtE


Sunday, January 04, 2015

“Coffins On Io” o la reconstrucción del mundo de KAYO DOT


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de volcar nuestra atención en KAYO DOT, quienes hicieron su vuelta al ruedo en octubre del 2014 con su álbum “Coffins On Io”. Toby Driver, el fundador y cerebro nuclear de la banda, había estado componiendo material para lo que sería un nuevo proyecto grupal bajo su mando (ya cuenta con KAYO DOT, VAURA, TARTAR LAMB, etc.); a fin de cuentas, la buena recepción que tuvieron las nuevas composiciones de parte del resto del grupo, así como por el sello fonográfico The Flenser, derivó en que todas estas nuevas ideas formaran parte de un nuevo disco de KAYO DOT con la adición de más temas para completar un repertorio total de 50 minutos. La alineación que grabó “Coffins On Io” constaba del mismo Driver al bajo, el sintetizador, el piano y el canto, junto a los constantemente leales Daniel Means a los saxos alto y tenor, Ron Varod a la guitarra, Keith Abrams a la batería y Tim Byrnes a los sintetizadores. Si el disco anterior “Hubardo” supuso una monumental obra de recapitulación y síntesis de los más expresivos desarrollos estilísticos de toda la carrera de KAYO DOT hasta entonces (junto a guiños al legado inolvidable de MAUDLIN OF THE WELL), ahora tenemos en “Coffins On Io” lo que parece ser – al menos, en parte – un nuevo día en los cimientos vivientes de la visión musical del ensamble. Por ahora, el grupo está girando como cuarteto de Driver, Means, Abrams y Varod, su alineación más concisa hasta ahora. Manteniendo nexos con el jazz vanguardista contemporáneo y el chamber-rock dentro de una refrescantemente nueva modalidad de música progresiva, ahora resulta que hay una buena dosis de elementos sonoros recibidos del rock gótico, la dark wave y el tecno de los 80s dentro del desafiante y renovado paisaje sonoro que se abre ante nuestros oídos desde el principio al fin del disco que estamos reseñando ahora. Vayamos a los detalles del mismo.


Durando poco menos de 12 minutos, ‘The Mortality Of Doves’ abre el álbum con una aureola etérea que comienza bien asentada en climas electrónicos donde, a través del minimalismo imperante, late un lirismo sereno y envolvente. Antes de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio, el ensamble elabora un clima densamente rockero donde todo se trastoca hacia una melancolía grisácea: parece prácticamente una partitura perdida de PRESENT remodelada por un combo de stoner que aspira a evolucionar hacia un ensamble de space-rock. Así las cosas, el grupo crea suficientes recursos sónicos para mantener la densidad emocional a través de las variantes de los motivos centrales y crear una atractiva atmósfera de tensión. ‘Offramp Cycle, Pattern 22’ es un ejercicio de gracilidad melódica en un contexto gótico obviamente influido por los paradigmas de COCTEAU TWINS y THE SISTERS OF MERCY, pero con una ambientación flotante que le debe mucho al PETER GABRIEL del tercer álbum y al DAVID BOWIE de la trilogía de Berlín. ‘Logtime Disturbance On The Miracle Mile’ tiene un formato menos ambicioso y menos expansivo que la canción precedente, pero es básicamente su prima hermana: reconocemos en ella el tipo de ansiedad existencialista propio del rock gótico tanto en el canto como en su atmósfera general, aunque la labor de la batería desarrolla una inteligente dinámica jazz-rockera. Una vez más, ciertos recursos heredados del chamber-rock francófono entran a tallar para sembrar musgos de expansión sonora dentro de un jardín donde los encuadres temáticos están arquitectónicamente perfilados.

 

La segunda mitad del disco se inicia con ‘Library Subterranean’, una pieza que retoma la gravedad etérea de ‘The Mortality Of Doves’ pero incorporando algunos recursos sonoros propios de la faceta más introvertida de KAYO DOT en los dos discos precedentes. Siendo como es una pieza abiertamente comprometida con la niebla de la más rotunda nocturnidad, todavía ostenta atmósferas y grooves pletóricos de genuina intensidad rockera; de hecho, a lo largo de la electrizante sección instrumental que ocupa toda la segunda mitad, la dupla rítmica de Abrams y Driver se luce exquisitamente mientras las armazones de múltiples sintetizadores recubren el sonido grupal con una fastuosidad contundente. Siendo ‘Library Subterranean’ una innegable cima dentro del repertorio de “Coffins On Io”, ‘The Assassination Of Adam’ tiene la misión complicada de sucederle. ¿Y cómo lo hace? Pues primero empieza con una visceral ritmo a lo dark wave, básico y primigenio, apelando a la motivación rockera en su manifestación más ruda, pero en el desarrollo temático se complejizan las cosas hacia una forma de híbrido entre post-metal y rock deconstructivo contemporáneo al estilo “patentado” por MAUDLIN IN THE WELL. Fuego después de la bruma, y después de aquel fuego emerge ‘Spirit Photography’ para cerrar el álbum: el ambiente general de este broche de oro se centra en climas introspectivos y complejas cadencias rítmicas en clave lenta, con un cierto componente de TORTOISE y otro de KING CRIMSON en algunos ornamentos que entran a tallar mientras el motivo central se asienta una y otra vez.


Todo esto fue “Coffins On Io”, un disco muy interesante para las perspectivas futuras del art-rock de nuestros tiempos, y definitivamente, un impulso revelador para lo que los KAYO DOT tendrán a bien hacer de ahora en adelante en su imparablemente evolutiva visión musical. Como manifiesto de novedad surgida del interior de una voz veterana, es menos chocante que sorprendente, sin por ello dejar de mantener la peculiar intensidad de siempre. 


Muestras de “Coffins On Io”.-


Thursday, January 01, 2015

SOLARIS regresan a Marte


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Los húngaros de SOLARIS volvieron a la carga en el año 2014 con un disco muy significativo: “Marsbéli Krónikák II”, o sea, “Crónicas Marcianas II”. Es una movida muy inteligente y arriesgada a la vez la de salir de un largo periodo de letargo con la secuela de ese disco debut de mediados de los 80s que significó una gran afirmación de la movida progresiva magiar en un tiempo donde el género sufría de un gran descrédito tanto en el gran mercado musical como en sus propias entrañas. Sí, nos referimos a “Marsbéli Krónikák”, un clásico indiscutible del prog europeo post-70s y que hasta ahora muchos coleccionistas del género veneran como la obra más esencial y mejor lograda de la banda. Por entonces, la conformación de SOLARIS incluía a Cziglán István (ya fallecido), Erdész Róbert, Pócs Tamás, Kollár Attila y Gömör Lászlo. Con posteriores modificaciones parciales en la alineación y ulteriores discos, SOLARIS se afianzó como una figura importante en el revival prog de los 90s, pero la actividad del grupo en el nuevo milenio ha sido prácticamente nula. Pero bueno, la hibernación ha terminado y ahora tenemos al grupo conformado actualmente por Bogdán Csaba [guitarras], Erdész Róbert [teclados], Kóllar Attila [flautas, vientos y pandereta], Gömör Lászlo [batería y percusión] y Séres Attila [bajo]; o sea, a 4/5 del personal que concibió y grabó el genial concept-album “Nostradamus: Próféciák Könyve” y 3/5 del que grabó el primer disco.


Esta nueva obra de SOLARIS se ha completado con las intervenciones de los siguientes invitados: el baterista Ferenc Raus, quien toca en los temas quinto y séptimo del álbum, Szirtes Edina “Mokus” al violín y la voz, Ullmann Zsuzsa y Krasznaia Tunde la voz, Szendőfi Balázs al bajo, Gerendas Peter a la guitarra acústica, Ferenz Muck al saxofón y Erdész Tamás a la guitarra eléctrica adicional. En general, se trata de un disco con un calibre fastuoso, concebido con una ingeniería dispuesta a llenar espacios por todos lados a fin de reflejar musicalidad rebosante. Esto lo notamos enseguida con la suite de ‘Marsbéli Krónikák II’, la cual ocupa los primeros 23 minutos y pico del álbum, con siete movimientos que se reparten en tres partes; la más larga de estas partes dura 12’42” porque encapsula los movimientos segundo al sexto. ‘1. Tetel’ (Primer Movimiento en húngaro) pone sobre las brasas la carnalidad rockera del grupo en la primera sección, dando espacio debido al sintetizador para ofrecer un primer solo, breve pero efectivo a la hora de instaurar el clima musical preciso. El cuerpo central se desarrolla con un tenor más reflexivo, envuelto bajo ropajes de fastuosidad sinfónica típicos de la banda: los solos sucesivos de flauta y saxofón llevan las riendas del desarrollo temático, mientras la guitarra funge como mensajera de los pasajes más intensos. Los aires Floydianos son fáciles de notar, aunque claro está que la gente de SOLARIS sabe hacer gala de su voz propia. Con ‘2-6. Tetel’ tenemos el viaje musical más extenso del disco. Contando con un canto femenino y un violín como compañeros de viaje, el ensamble comienza este vuelo musical con una atmósfera serena y etérea empapada de aires folclóricos de la Europa Oriental; más adelante, el vigor rockero entra a tallar de forma inequívoca para gestar un ambiente ampuloso y meticulosamente estilizado, al modo de una cruza entre JETHRO TULL y THE ENID mientras el arreglo de cuerdas se amplía a cuarteto. Una vez que la melodía de guitarra principal queda debidamente reforzada, el grupo da vueltas en torno suyo incorporando interesantes variantes temáticas donde se conserva la espiritualidad solemne que ya habíamos encontrado en el concept-album “Nostradamus”. Con todo, los arreglos de violín siguen apareciendo de vez en cuando para ayudar mantener las cadencias folclóricas en ciertos momentos estratégicos. Los últimos 3 ½ minutos de la suite inicial están ocupados por ‘7. Tetel’ (el Séptimo Movimiento), pieza que se encarga de reiterar el factor Floydiano con una fuerte presencia de la coral femenina.

  

La segunda composición multipartita del álbum es ‘Hangok A Multbol’, que consta de dos Movimientos (1-2. Tetel). Comenzando con una atmósfera electrónica evidentemente robótica pero con un cierto dejo de calidez, la banda pasa en una segunda instancia a elaborar un motivo bien dibujado donde el elemento electrónico se reviste de vigor rockero en un compás a medio tiempo que tiene algo de hipnótico. Después de dos composiciones tan explícitamente magnas emerge ‘A Vilag Nelkulunk’ para hacerse eco de los precedentes esquemas sónicos tan ambiciosos y capitalizarlos a través de un enfoque melódico perfectamente delineado donde se alternan pasajes serenos de tendencia bucólica con otros más aguerridos donde el ideal sinfónico se muestra en toda su grandeza. Comenzando con un cálido y sereno motivo de guitarra acústica, ‘Az Emberbogarak Buszkesege’ se elabora en clave folclórica, con claros acentos de la tradición de Europa Oriental, debidamente estilizados por vía de orquestaciones de teclado, un poderoso solo de guitarra y un arreglo de violín que se imponen a lo largo del desarrollo temático. Los dos últimos temas del repertorio son ‘Lehetetlen’ y ‘Alien Song’. En el caso del primero tenemos en su cuerpo central un ejercicio de rock duro melódico sabiamente pasado por el filtro sinfónico, al modo de un híbrido de DEEP PURPLE y JETHRO TULL; el prólogo y el epílogo constan de un motivo intimista y lento no ajeno al paradigma de CAMEL, un motivo muy bello que, en combinación con el tremendo gancho del cuerpo central, nos hace desear que el tema fuese más extenso. En cuanto a ‘Alien Song’, éste no es un jam space-rockero ni un ejercicio de climas electrónicos como puede tal vez anticiparse por el título, sino una pieza de tendencia folclórica, alegre, a medio tiempo, y con un patente sentido humorístico que se expone en los arreglos de sintetizador y cánticos tecnificados que emulan duendes cibernéticos. No se trata de un cierre muy impresionante para el disco, la verdad sea dicha, pero refleja el tipo de frivolidad intelectualizada que también habíamos encontrado en el último bonus track del primer Marsbéli KrónikákI(‘A Sárga Kör’, a todas luces, un tema mucho más logrado).


Bueno, más allá de esta (más o menos) pifia en la instancia final de “Marsbéli Krónikák II”, el hecho es que se trata de un agradable y más que digno retorno a la escena progresiva real de parte de una de las bandas húngaras más veneradas del medio, y con justa razón. De hecho, se realizó un puñado de conciertos de presentación de este disco a fines del 2013 con gran expectativa local, y el grupo ha seguido dando algunos más en el transcurso del 2014 con una buena acogida de su hinchada. El colectivo de SOLARIS vuelve a firmar su nombre en los anales de la actualidad del rock progresivo, haciendo gala de sus excelso y refinados conceptos musicales en beneficio del género. 


Muestras de “Marsbéli Krónikák II”.-
Marsbéli Krónikák II, 2-6. Tetel:  https://www.youtube.com/watch?v=ACBUcfg2QH8
Lehetetlen: https://www.youtube.com/watch?v=tO16q87Fi8k