Monday, December 21, 2015

Recordando a SLOCHE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos metemos en el mundo musical de SLOCHE, quinteto quebequense de breve pero impresionante trayectoria: sus dos álbumes, “J’unOeil” y “Stadaconé”, de 1975 y 1976 respectivamente, encarnan parte del cénit de la escena progresiva franco-canadiense de aquella generación de los 70’s. Su estilo progresivo estaba inclinado hacia las pautas cadenciosas y sofisticadas del jazz-fusión y aspectos particularmente del paradigma sinfónico gestado en la escena británica desde fines de los 60’s: sin duda, esta estrategia repercutió enormemente a la hora de darle un aire decidido de exquisitez al sonido grupal. Una exquisitez que va contrapelo del mismo nombre del grupo, que designa la nieve sucia que se acumula en las calles en las temporadas de invierno (en oposición a la nieve limpia que cae sobre terreno rural). Siendo así que la tendencia sinfónica viene oportunamente realzada por la presencia de dos tecladistas, quienes interactúan con un sentido impecable de la orquestación, con precisión y elegancia, queda claro ante todo que el factor jazzero suele ser el predominante tanto a la hora de crear los motivos centrales de las composiciones como a la hora de organizar la arquitectura grupal de los arreglos finales. Para ello, se pone especial énfasis en la elaboración de llamativos grooves de parte de la sección rítmica, los cuales ostentan una presencia bastante poderosa dentro del esquema sonoro global. Parece mentira que un grupo con un refinamiento tan inconmensurable tanto en su suma de talentos performativos colectivos como en su creación de arreglos globales para sus composiciones provenga de la sucia nieve amontonada en las calles polucionadas de la provincia de Quebec. El grupo se formó en 1971 y ninguno de los integrantes iniciales llegó a formar parte de las alineaciones que registraron los dos discos de la banda. Con un formato de guitarrista-teclista-bajista-baterista, pero con el ingreso de Réjean Yacola – recién egresado del Conservatoire de Musique de Québec – SLOCHE inició la línea de trabajo con dos teclistas simultáneos. Ya tenían compuesta en 1973 la pieza homónima de lo que habría de ser su segundo álbum, mas era obvio, a través del ímpetu creativo del grupo, que Yacola metió algo en el grupo sobre lo cual no había marcha atrás. Pasando de ser un grupo de blues-rock con tendencias art-rock a un ensamble aplicadamente progresivo, los otros cuatro músicos fueron saliendo para ser reemplazados por otros mientras se conservaba el ensamble de quinteto con dos teclistas. La alineación de SLOCHE para el momento de su afianzamiento en la escena rockera vanguardista de Quebec y para la grabación del primer álbum estaba integrada por Réjean Yacola [piano acústico y eléctrico, sintetizador, clavinet, celesta, percusión y voz], Martin Murray [órgano, sintetizadores, piano eléctrico, saxo soprano, percusión y voz], Caroll Bérard [guitarras eléctricas y acústica, percusión y voz], Pierre Hébert [bajo, pedales bajos, percusión y voz] y Gilles Chiasson [batería, percusión y voz].


Hermanados estilísticamente a sus compatriotas de ET CETERA y a lo que MANEIGE harán a partir de su tercer álbum (su viraje hacia un esquema jazz-progresivo tras unos inicios más metidos en una especie de chamber-rock sinfónico muy peculiar), queda claro que GENTLE GIANT es una  influencia particularmente especial para SLOCHE a la hora de ingeniar contrapuntos y quiebres rítmicos, pero también se sienten fuertes los aires a lo RETURN TO FOREVER y a lo Canterbury en el centro neurálgico de su propuesta. Los momentos más plenamente sinfónicos ostentan mayormente las señales de YES y GENESIS, mientras que ciertas ocasiones extravagantes parecen ostentar un talante Zappiano; por su parte, el empleo de vocalizaciones ayuda a crear un cierto aire de jovialidad en el repertorio. Bueno, ya es hora de remitirnos a los discos mismos y comenzamos por el principio: “J’un Oeil”. Este disco debut fue grabado entre los meses de julio y setiembre de 1975, siendo lanzado al mercado en el penúltimo mes del susodicho año por el sello RCA. El tema que abre el disco, titulado ‘C’Pas Fin Du Monde’, pone las cartas de la banda sobre la mesa: tras una introducción cósmica de casi un minuto y medio gestada por un dueto de sintetizadores, se explaya un jam de tenor fusionesco que se siente plenamente generoso en vibraciones joviales, las mismas que se dejan empapar de aires rockeros contagiosos. Ante todo, cabe destacar la compenetración grupal tan bien afiatada que funciona en los entramados melódicos tramados por el guitarrista y los dos tecladistas, así como en el groove de la sección rítmica, siendo así que ambas vertientes unen fuerzas en la ejecución con una fluidez pasmosa. A poco de pasada la barrera del quinto minuto emerge un interludio que parece evocar aires siniestros de una forma sutil, pero en realidad se trata de un raro momento de relax antes de que un segundo jam jazz-progresivo – al modo de una cruza entre WEATHER REPORT y GENTLE GIANT – se enfile hacia un aumento notorio de la espiritualidad extrovertida. El segundo tema dura casi 10 ¾ minutos y se titula ‘La Karême D’Eros’. Comienza con un tono un tanto más solemne debido al solo de piano clásico que elabora el largo prólogo, inspirado sobre líneas académicas a lo DEBUSSY. Eso sí, una vez que el grupo entra en acción en bloque, la pieza vira hacia un motif moderadamente grave que encuentra su oportuno contraste en el carácter farsesco de los pasajes vocales que entran a tallar, primero haciendo una imitación de ceremoniosidad y luego pasando a unas líneas vocales surrealistas que hubieran enorgullecido al mismo maestro FRANK ZAPPA. Para el último minuto y medio, tras un breve interludio marcado por un sintetizador motivado por vibraciones minimalistas, el grupo se adentra en territorio Canterburyano con un pasaje muy bien trazado bajo las pautas de GILGAMESH y SOFT MACHINE.


El tema que titula al disco abre la segunda mitad del repertorio, alternando motivos contrapuntísticos a lo GENTLE GIANT con otros pasajes sinfónicos delicados y entusiastas a la vez, casi recordándonos a YES. Los pasajes corales se forjan con convincente elegancia mientras la dupla de teclistas centra la ingeniería global con infinita exquisitez, algo en lo cual también resulta determinante la labor del bajista. La influencia del peculiar paradigma Gentil-Gigantesco se hace incluso más patente en algunos pasajes del siguiente tema, titulado ‘Algébrique’. Tras un intimista preludio signado por el dueto de guitarra acústica y piano eléctrico, se abre campo a una ilación de motivos que oscilan entre la osadía señorial de GENTLE GIANT y el dinamismo juguetón de HATFIELD AND THE NORTH. El tema de cierre, el mismo que se titula ‘Potage Aux Herbes Douteuses’, regresa frontalmente al dominio del factor fusionesco, estableciendo claros devaneos con el funky al modo de RETURN TO FOREVER. También hay algunos espacios ocasionales para insertar pasajes serenos e introspectivos, a los cuales los arreglos corales le añaden un cierto cariz fastuoso. En suma, “J’un Oeil” se destaca como un disco exquisito, de fina hechura, lleno de vibraciones positivas. Al año siguiente, salió al mercado un dignísimo disco sucesor: “Stadaconé”. Con este segundo y último trabajo, la gente de SLOCHE culminó una carrera demasiado breve para la brillantez y frescura creativa que ostentaba a raudales. “Stacadoné” sigue fundamentalmente por el camino trazado por el debut ‘J’unOeil’, con dos salvedades para esta ocasión: el grupo opta por priorizar mas notoriamente sus inclinaciones por lo jazzeroy los pasajes vocales son menores en cantidad, por lo que su función se limita básicamente a añadir ornamentos a los bloques sonoros gestados desde los instrumentos mismos. Así las cosas, queda claro que las huellas de RETURN TO FOREVER, WEATHER REPORT y el Canterbury quedanremarcadas de forma patente; además, la banda empieza a presentar un bloque sonoro más fuerte en líneas generales, aunque no por ello llega a renunciar a las sutilezas y texturas ni a la presencia de pasajes serenos y evocativos dentro de su nuevo repertorio. Las sesiones de grabación de “Stadaconé” tuvieron lugar en julio de 1976 y pocos meses después salió al mercado. siempre por vía del sello RCA.


En esta fase final del grupo hay un nuevo baterista-percusionista llamado André Roberge, quien se une a Yacola, Murray, Berard y Hebert en esta etapa del grupo; además, Gilles Duellet hace acto de presencia como colaborador especial a cargo de la celesta, algunas percusiones y voz de apoyo. Dado el resultado inmaculadamente coherente del producto final de “Stadaconé”, muchos lo consideran como el mejor trabajo de SLOCHE y nosotros nos inclinamos, tal vez no a suscribir esto tan absolutamente, pero sí destacamos el mayor despliegue de expresividad en el aura general de este álbum en comparación con el primero. Yendo de frente al repertorio de este segundo disco, vemos en el extenso tema homónimo de entrada (dura 10 minutos) un indicio claro de la orientación general del disco, bastante proclive a incluir jams bien armados donde el lucimiento de los solos de teclado y guitarra mantienen un nivel de destreza medido para que nunca exploten en desbordes descontrolados, y una base rítmica solida que sabe mantener un swing elegante y contagioso. Un momento encantadoramente extravagante consiste en un breve pasaje de órgano y coral al estilo gregoriano, ejecutado con espíritu de fina sátira en beneficio de capitalizar la soltura constante de la pieza. Los siguientes tres temas siguen por una vertiente constante y similar, siendo así que el acento funky empieza a cobrar una relevancia notoria. La dupla de ‘Le Cosmophile’ e ‘Il Faut Sauver Barbara’ se encarga de desarrollar un dinamismo llamativo que, a través de su esplendor lúdico, refleja un meticuloso sentido de la sofisticación musical. Cabe destacar específicamente el vigor grácil del primero de estos temas (con un predominante compás de 10/8), el único cantado del álbum y con un solo de saxo muy eficaz, además de contar con un electrizante dualismo de teclados en su primer minuto y medio; también cabe señalar el empleo de algunos ágiles recursos disruptivos a lo ZAPPA en el desarrollo temático de ‘Il Faut Sauver Barbara’, lo cual incrementa las vibraciones expresionistas del ensamble. El factor funky se siente especialmente incrementado para el groove general de ‘Ad Hoc’, una de las composiciones más extrovertidas de SLOCHE: el rol protagónico de la guitarra supone un cénit de expresividad musical para el disco, de ello no nos cabe la menor duda.

 

El quinto tema, ‘La «Baloune» De Varenkurtel Au Zythogala ’, transita por senderos un poco mas reposados, e incluso diríamos solemnes, con un trabajo melódico sensible y evocativo, ejecutado con absoluta fineza: en este tema parecen acercarse más a lo que hacen bandas Canterbury tales como GILGAMESH y HATFIELD AND THE NORTH, especialmente en lo que se refiere al colorido evocativo que las intervenciones de los sintetizadores plasman como centro neurálgico del bloque instrumental global. El tema de cierre es una apoteosis progresiva que, al igual que la pieza homónima de apertura, se extiende hasta más de 10 minutos de duración... once minutos y cuarto, para ser más exactos: de hecho, ‘Isacaaron (Ou Le Démon Des Choses Sexuelles)’ es la pieza más fastuosa del disco, y si nos permiten decirlo, es nuestro tema favorito del repertorio íntegro de SLOCHE. Encontramos, como casi siempre, un empeño sigiloso por elaborar luminosos juegos contrapuntísticos y delicadas disonancias de tipo GENTLE GIANT, y en algunos momentos, también ornamentos sinfónicos que nos hacen recordar al YES de la etapa 73-74, así como algunas travesuras Zappianas. Claro está, el espíritu predominante sigue siendo el de la onda jazz-fusión (a lo RETURN TO FOREVER, cómo no), pero sin duda lo sinfónico asume aquí un papel más relevante que en ninguna otra parte de “Stadaconé”: que se trate de la otra composición extensa del repertorio significa que el grupo se sentía inmensamente cómodo explorando con meticulosa pasión sus aristas sonoras más majestuosas, logrando así concretar una soltura sencillamente genial dentro del multicolor discurso progresivo.


Como balance final del aporte que brindó SLOCHE al sueño progresivo del rock artístico dentro de la escena franco-canadiense, solo nos queda concluir que su legado fonográfico es infaltable en cualquier colección que se precie de honrar la evolución concreta del género progresivo a lo largo de los 70 en todas partes del mundo.


Muestras de SLOCHE.-
La «Baloune» De Varenkurtel Au Zythogala: https://www.youtube.com/watch?v=6DTvuQ1enbc
Isacaaron (Ou Le Demon Des Choses Sexuelles): https://www.youtube.com/watch?v=SFTEPOp9Kuo


[Esta retrospectiva incluye información originalmente publicada en los enlaces de La Caja de Música http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/sloche_junoeil.htmly http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/sloche_stadacone.html]


[Dedico esta retrospectiva de SLOCHE a mi gran hermano melómano Augusto Cabada, quien me mostró el hermoso universo de este grupo franco-canadiense en un par de gestos de extrema generosidad. Mucha gratitud y mucha añoranza hay en estas palabras de mi parte.]

Saturday, December 19, 2015

BARNUM'S FREAK: música para la apreciación de lo diferente


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

BARNUM’S FREAK es el nombre de una banda formada en Nápoles a inicios del año 2012 bajo la iniciativa del teclista Sergio Vassetti, el guitarrista Massimiliano Romano y el baterista Salvatore Oroso. “Revolution Loading” es el nombre de su álbum de debut, publicado a fines del año 2014 de forma auto-producida y que solo dura poco más de 32 minutos y medio. Contando con la colaboración del bajista invitado Alessandro Bagagli y las ocasionales intervenciones de la vocalista Manuela Papa, los BARNUM’S FREAK lograron concretar un sonido poderosamente llamativo donde confluyen el sinfonismo de nueva generación con el paradigma progresivo de vieja escuela (PINK FLOYD, GENESIS, GOBLIN), además de una generosa gama de recursos propios de atmósferas psicodélicas; de este modo, el grupo establece razonables aires de parentesco con sus bandas compatriotas LABIRINTO DI SPECCHI y GRAN TURISMO VELOCE. El nombre del grupo se basa en el freak show de Phileas Taylor Barnum, “P.T. Barnum's Grand Traveling Museum, Menagerie, Caravan & Hippodrome”. El rol marginado y vilipendiado del freak dentro de la estructura social, moral y política del mundo “normal” es reivindicado por el grupo como algo que merece ser mirado un poco más a fondo, hasta el punto de descubrir que lo anómalo es imprescindible para la fundamentación y la justificación de lo normal. Además, el título “Revolution Loading” del disco responde al reto filosófico que nos plantea el grupo: pensar la evolución como revolución (re-evolución) a fin de que la marginación y la crueldad dejen de ser parte del centro neurálgico del mundo moderno. Esta idea se refuerza con una cita del clásico del gran Friedrich Nietzsche Más allá del bien y del mal: Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.” Los títulos de las cinco piezas del disco responden al progreso intelectual y emocional que supone ir desde el conformismo acrítico inicial hacia un nuevo y liberador modo de pensamiento en pos de una nueva luz espiritual para el género humano. Bueno, una vez expuestos los delineamientos conceptuales de “Revolution Loading”, pasemos ahora a los detalles musicales en sí mismos.


‘Appearance’ abre el álbum exhibiendo un lirismo que se ubica entre lo sobrio y lo dramático: los aires de familia con el MARILLION de inicios de los 90’s, PINEAPPLE THIEF, algo de IQ y la faceta menos densa de WHITE WILLOW revelan la intención del grupo de explorar la evolución moderna del paradigma sinfónico del rock progresivo. El canto de Manuela ayuda a completar esa aura de dramatismo emocional de la canción, la cual abre finalmente un breve espacio a un estándar pomposo para la coda. Luego sigue ‘Doubt’, cumpliendo con la misión de seguir por esta línea de trabajo pero con una espiritualidad más fastuosa y grácil: ahora es el modelo neo-prog de los 80s’ (MARILLION, IQ) el que sirve de inspiración a la banda en el desarrollo de las ilaciones multi-temáticas. ‘Crisis’ se hace cargo de capitalizar esta estrategia musical y añadirle una dosis extra de punche, especialmente en lo que se refiere al peso particular que tienen los riffs de guitarra en medio de la arquitectura instrumental. Esto no va en desmedro del potencial absorbente de los teclados, cuyas capas, orquestaciones y desarrollos armónicos garantizan que se mantenga el imperio de lo sinfónico, y de hecho, permiten a esta pieza erigirse en el cénit decisivo del álbum. De todas maneras, algo se nota en el bloque sonoro global en cuanto a la capitalización de la pesadez rockera, tal vez con ciertas reminiscencias del RUSH de la etapa 80-82. Cuando surge ‘Awakening’, en buena parte volvemos al lirismo dramático que marcó la esencia musical del tema de inicio, aunque no faltan algunos pasajes más enérgicos que, la verdad, pensamos que podían haberse beneficiado de arreglos más expansivos, y con ello, concretar una magnificencia más completa para esta pieza en particular. Cierra el repertorio ‘NeWay’, un tema que sí exhibe y desarrolla una locuacidad redonda en sus desarrollos temáticos dentro de un esquema de trabajo que combina la estilizada vitalidad del mejor neo-prog, el vigor electrizante del rock duro y la dinámica robusta del space-rock. La guitarra sale al frente con una contundencia nueva dentro de este repertorio para la primera sección; la segunda nos remite a la faceta más etérea de la banda, esta vez con un rol más prominente del teclado.


Un balance final de este disco tiene que ser positivo: “Revolution Loading” es un trabajo musical placentero y llamativo que pone a los BARNUM’S FREAK en un lugar destacado dentro de la provincia de las últimas generaciones de rock progresivo italiano. Este despliegue de vitalidad y musicalidad nos hacen recomendar este disco a todo coleccionista serio de rock progresivo de ayer y hoy.


Muestras de “Revolution Loading”.-

Wednesday, December 16, 2015

RODOLFO MEDEROS: mil cosas mágicas de ayer, hoy y siempre



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El magistral e inquieto bandoneonista bonaerense RODOLFO MEDEROS vuelve a hacer presente su legado de los 70’s con la reedición de “Todo Hoy”, disco que data del año 1978. Si del quinteto que grabó el disco “De Todas Maneras” – firmado por RODOLFO MEDEROS Y GENERACIÓN CERO – sigue Gustavo Fedel haciéndose presente con su piano y sus sintetizadores Mini-Moog y ARP Omni String, el guitarrista, el bajista y el baterista son nuevos rostros dentro del Quinteto: respectivamente, el guitarrista Francisco Aguirre, el bajista Óscar Glavic y el baterista Gabriel Calderaro. MEDEROS, todo un visionario de la fusión jazz-progresiva con raíces tangueras que ya estaba en 1978 cargando con la edad de 38 años, seguía explorando las posibilidades de su instrumento con descarado ímpetu juvenil. Dichas exploraciones se daban dentro de una gama de matices impresionistas y celebraciones expresionistas que hallaban un cómodo asiento en las eclécticas aguas de un sonido donde jazz, rock y folklore se fusionaban con mucho desparpajo y, por supuesto, mucha gracia y mucha inspiración. “Todo Hoy”, al igual que el antes mencionado “De Todas Maneras”, ha sido reeditado por Viajero Inmóvil bajo la afortunada iniciativa de Felipe Abel Surkan, y esta vez cabe hacer también un agradecimiento adicional a Humberto Luna Tirado, un ciudadano de La Plata que es uno de los caballeros melómanos más eruditos del medio (incluso participa en el programa radial Progresiva Setentas, uno de los más sesudos espacios de difusión de la buena música de ayer y hoy): en efecto, Luna Tirado puso a disposición del personal de Viajero Inmóvil su vinilo de “Todo Hoy” para hacer posible esta reedición. Bueno, vayamos ahora a lo estrictamente musical, ¿vale?


‘Y Mil Cosas Más…’ abre el disco con unos aires gráciles y serenos que saben cómo hacerse sentir grandilocuentes sin llegar realmente a los habituales niveles de exceso expresivo a los que suele aludir cuando se habla de lo grandilocuente. El motif recurrente se rehace en varias instancias con un aura mágica, y cuando llega el momento del solo de la guitarra eléctrica, el grupo explora una garra sobria que permite añadir una variante de densidad al asunto. Este comienzo tan fabuloso solo puede ser sucedido por una pieza que se plantee musicalidades ambiciosas, cosa de la que se hace cargo ‘Últimos Días De Marzo’, tema que ocupa un espacio de casi 11 minutos. Portando un talante ceremonioso en las instancias predominantes de su desarrollo temático, ya en su pasaje inicial se impone una atmósfera un tanto sombría bajo la guía del piano, aunque ésta no se centra en lo tétrico ni mucho menos, sino en la oscuridad inescrutable de aquellos rincones del alma en los que ella focaliza su mirada en sus momentos de más sesuda introspección. Entre los albores del quinto minuto y la superación de la frontera del sexto minuto, hay un magnífico solo de guitarra que se extiende desde lo más lánguido hacia lo más esplendoroso, logrando así centrar la instrumentación global hacia una ilación perfectamente fluida de contrastes. Una vez concluido este clímax específico, el ensamble elabora un paisaje sonoro flotante antes de que la sutil emergencia de un tambor marcial abra la puerta hacia la remodelación del primer cuerpo central con el propósito de instaurar el segundo y último clímax. La primera mitad del álbum se cierra con ‘Tema Para Gustavo Y Su Pianoforte’, una pieza monumentalmente sofisticada que focaliza estándares del tango-jazz con recursos estilísticos que parecen tener aires de familia con la academia vanguardista de Bartók y Prokófiev. Los solos de piano y sintetizadores son simple y llanamente magníficos, y qué decir del groove que elabora la dupla rítmica, capaz de preservar constantemente su robusto dinamismo a lo largo de las complejas variantes de swing que tienen lugar desde el primer instante hasta el último. Esplendor jazz-progresivo químicamente puro.

‘Retrato De Mariángela’ es una composición de Mederos para su esposa, lo cual explica su talante evocativo y conmovedor, pero también se respira un aire nostalgia contemplativa, claro está, bajo la guía del bandoneón: este instrumento encuentra el refuerzo idóneo en los sutiles acompañamientos de la guitarra, y cuando ésta se dispara por su cuenta en el momento de su solo, se convierte en el reflejo de un efluvio emocional que hasta entonces había quedado moderadamente contenido. Una vez pasado el fulgor se pasa a un momento de etéreo caos que genera una sensación de expectativa, la misma que se resuelve con un efectivo reprise del motif central. Siendo la pieza más corta y con el título más largo del disco, ‘De Cómo Aquellos Personajes Se Fueron A Comer Después De La Función Y Algunas Cosas Más…’ nos brinda un momento de genial frivolidad a ritmo de polka con sus obligados quiebres armónicos propios de la tradición tanguera. El aire circense está muy bien logrado, incluso gozando de algún matiz surrealista en ciertos detalles. Se trata, a fin de cuentas, de una composición para la banda sonora de la película “Crecer De Golpe”, dirigida por Sergio Renán con un guión basado en la novela “Alrededor de una jaula” de Haroldo Conti. Durando poco menos de 9 minutos, la pieza homónima cierra el repertorio oficial del disco, y lo hace volviendo de lleno a esa sofisticación masivamente ecléctica y elegantemente sensual que atraviesa al paradigma jazz-progresivo en sus momentos de mayor luminosidad. Tendiendo puentes entre la magnificencia señorial de ‘Y Mil Cosas Más…’ y la exuberancia irresistible de ‘Tema Para Gustavo y Su Pianoforte’, lo que nos brinda ‘Todo Hoy’ es una vitalista ilación de motivos y ambientes desde el cual se elabora un significativo retrato sónico del frenesí del mundo moderno, un retrato que permite abrir espacios específicos para momentáneos lucimientos del piano y del bajo. Además, puede ser que aquí tengamos los momentos de mayor vistosidad de parte del bandoneón.

Esta edición trae un bonus track titulado ‘Crecer De Golpe – Soundtracks’: se trata de eso, viñetas musicales de la banda musical de la película antes mencionada. Su misión es básicamente la de completar nuestra investigación melómana en esta fase creativa de RODOLFO MEDEROS y sus asociados del momento. Esta reedición de “Todo Hoy” es una de las más nobles y exquisitas labores de rescate de tesoros inconmensurables de la avanzada musical argentina de los 70’s, y en tanto tal, se recomienda desde este humilde foro al 500%, nada menos que eso.


Muestras de “Todo Hoy”.-
Últimos Días De Marzo [extracto]: https://www.youtube.com/watch?v=ljVApaiO6jY


[Dedico esta reseña con inmenso cariño e infinita gratitud a Humberto Luna Tirado y Felipe Abel Surkan, gente grossa que ayudó a hacer posible mantener viva la huella de esta joya musical.]


Sunday, December 13, 2015

Viajando con nuevos vientos: INTERPOSE+ vuelven al ruedo y lo hacen con todo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

INTERPOSE+ vuelven al ruedo y lo hacen con todo: al menos, ésa es la evidencia irrefutable de “Memories In The Wind”, su nuevo disco. En efecto, el quinteto conformado por el guitarrista Tanaka Kenji, el teclista Watanabe Nobuo, la vocalista Aruga Sayuri, la bajista Shibata Shinko y el baterista Sato Katsu se hace presente desde este mismo mes de noviembre a través del sello francés Musea Records. Shibata es la nueva integrante del combo, siendo así que también forma parte de ARS NOVA. El disco homónimo del grupo, que data del año 2005, y el segundo de dos años después, “Indifferent”, habían causado buenas impresiones en los conocedores del rock progresivo nipón del nuevo milenio. Con sus creativos y excitantes vaivenes entre las influencias de RETURN TO FOREVER y los legados sinfónicos de YES, EMERSON, LAKE & PALMER y CAMEL, la gente de INTERPOSE+ se alzó como una presencia relevante dentro del versátil y polícromo escenario progresivo del País del Sol Naciente. Entablando confluencias con bandas compatriotas como WAPPA GAPPA, KBB y KENSO, INTERPOSE+ supo crear una voz propia, la cual ya creíamos desertada. Pero no… aquí tenemos en nuestras manos a “Memories In The Wind” para enrostrarnos este error de apreciación… ¡por fortuna! Bueno, veamos ahora los detalles de este disco.


Con los 18 segundos de ‘Indifferent’ se inicia el álbum, una sencilla secuencia de capas de órgano y efectos cósmicos que abre las puertas al arribo de ‘Regenerate The Sky’, una canción imponente que se caracteriza por un groove muy llevadero (predominantemente en 7/8) y elegantes arreglos de los teclados. Los aires de familia con sus compatriotas de WAPPA GAPPA y con el grupo europeo THIEVES’ KITCHEN pueden detectarse en seguida en la forma tan rutilante en que se combina el swing del jazz-rock y la estilización fulgurosa del rock sinfónico, aunque está claro que INTERPOSE es una entidad con una personalidad propia bien definida. Dato curioso: la miniatura introductoria porta el título del anterior álbum de la banda (del año 2007). Luego sigue ‘Entropy’, concepto dividido en tres partes que juntas completan un espacio de casi 8 minutos. Lo que notamos en ‘Entropy’ es un aumento notorio del punche rockero de parte de ensamble, acercándose incluso al paradigma de PLANET X, aunque con una vivacidad melódica más próxima a la de TRIBAL TECH, o sea, no demasiado ostentosa a fin de que el gancho que funciona en el momento no quede eclipsado con toneladas de ornamentos potencialmente distractores. No es así, afortunadamente, pues los instrumentistas se encargan de mantener un núcleo bien delineado en sus mutuas interacciones, todas ellas motivando una musicalidad extraordinariamente meticulosa. Cuando llega el turno de ‘Bewildered Love’, pieza que dura poco menos de 10 minutos, la banda se dispone a desarrollar su faceta serena y contemplativa, lo cual hace dando prioridad a la dimensión jazz-rockera de su propuesta; de hecho, hay un solo de sintetizador que va muy al estilo de JAN HAMMER. Un interludio instrumental crea un paraje psicodélico por breves instantes, pero en vez de ser un cambio de dirección resulta un puente hacia una remodelación más pomposa de la atmósfera inicial. Otro solo de sintetizador, más orientado al estilo de PETE BARDENS, se hace cargo de dirigir el ascenso hacia una expresividad más intensa. Permaneciendo en este clima la canción hasta el final, el clímax conclusivo se engalana con un magnífico solo de guitarra a lo JEFF BECK. ‘Empty Route’, que dura poco más de 10 minutos, a la par que persevera en la espiritualidad contemplativa que marcó a la canción precedente, se centra en una cruza de estándares sinfónicos y jazz-progresivos, lo cual redunda en una dinámica sonora donde confluyen CAMEL, KBB y HAPPY THE MAN.

  

La pieza homónima es otro concepto de tres secciones, esta vez explayándose la ilación de todas ellas en un espacio de casi 13 ¾ minutos: el romanticismo y la conmoción emocional son las pautas de inspiración para el desarrollo multi-temático de esta suite. La iniciativa del primer cuerpo de ‘Memories In The Wind’ la lleva la guitarra acústica, la cual elabora una atmósfera plácidamente introspectiva con el acompañamiento del canto de Sayuri. El segundo cuerpo tiene al ensamble íntegro en actividad, desarrollando un esquema jazz-progresivo muy sobrio, sin florituras mayores, más que nada trabajando con un esquema melódico muy sutil. El tercer y último cuerpo es netamente sinfónico, posiblemente equiparable a SPOCK’S BEARD: los sucesivos solos de sintetizador y guitarra son muy hermosos, dicho sea de paso, siendo el primero enérgico y arquitectónico, mientras que el segundo opta por proyectarse hacia fraseos etéreos no exentos de polenta a lo ALLAN HOLDSWORTH. Nos vamos acercando al final del álbum cuando emerge ‘Awaiting Forever’, la canción más larga con sus más de 10 ½ minutos de duración, desarrolla una atmósfera melancólica en la que confluyen estándares de GENESIS y HAPPY THE MAN, lo cual significa que su lirismo inherente ostenta una arquitectura más majestuosa que las de ‘Bewildered Love’ y de ‘Empty Route’. Manteniéndose casi siempre en compases de 5/4 y 6/4, el cuerpo central preserva un talante evocativo bastante pulcro. Con un dramático viraje inesperado a un interludio instrumental a poco de pasada la barrera de los 5 minutos, el oyente empático se queda en la expectativa de ver cuándo se habrá de retomar el cuerpo central, cosa que no tarda en ocurrir.

   


El disco se cierra con ‘The Harvest’, una canción cuyo prólogo se encuadra dentro de la estructura de balada pero que en realidad se desarrolla con un groove contagioso y llamativo, no ajeno al influjo del CAMEL del “Rain Dances”. Una vez más, disfrutamos de un fabuloso solo de sintetizador en medio de uno de los interludios instrumentales, y sobre todo de un engranaje cuyas piezas están fenomenalmente pulidas. Todo esto ha sido “Memories In The Wind”, el sólido testimonio del feliz retorno de los INTERPOSE+ a la escena progresiva internacional. Mirando hacia Japón gozamos de esta oportunidad de reencontrarnos con una voz importante y representante de la vertiente progresiva de este país a lo largo del nuevo milenio. 

Thursday, December 10, 2015

ALDO PINELLI y sus cuentos musicales de invierno


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos centramos en “Invernalia”, el más reciente trabajo solista del músico argentino ALDO PINELLI, quien, junto a su carrera musical como figura central del grupo HÁBITAT, desarrolla una persistente y consistente discografía solista dentro de la escena progresiva de su país. Es natural que tengamos que mencionar a HÁBITAT cada vez que mencionamos a PINELLI, pero esta vez la cuestión se hace más apremiante toda vez que el enfoque musical de “Invernalia” tiene un talante grupal, o sea, tiene un acento rockero más marcado que en cualquiera de sus discos precedentes – siendo los dos últimos “Temporada De Lluvias” y “Suite Italiana”, de los años 2012 y 2013, respectivamente – y, de ser por este simple factor formal, “Invernalia” podría haber sido firmado por HÁBITAT sin ningún problema. Pero bueno, fue concebido como obra solista y así es justo que quede registrado. Mientras PINELLI se hace cargo de las guitarras eléctricas y acústicas, bajos, teclados, percusiones y canto, le acompañan ocasionalmente Paula Dolcera a la flauta, Eli Minervini al piano, el violinista Sebastián Calise y el baterista-percusionista Roberto Sambrizzi (su colega de HÁBITAT). La mayor parte de las pistas de batería estuvo a cargo de Mario Pugliese. Veamos ahora los detalles del repertorio de “Invernalia”.  


Con dos breves instrumentales (uno dura un minuto y medio y el otro no llega siquiera a la barrera de los 2 ½ minutos) se ponen las cosas en marcha: ‘La Primera Labradora Espacial’ exhibe una jovialidad entusiasta y llamativa, mientras ‘Cabalgando Sobre Rombos’ desarrolla un aura moderadamente solemne sobre un compás de 5/4. En ambos casos tenemos a la guitarra eléctrica como guía protagónica del encuadre musical, siendo así que se siente Cameliana en la primera de estas dos piezas y Floydiana en la segunda. El primer tema cantado nos viene al encuentro: ‘Pelea En La Cima’ es una canción ágil y estilizada que nos remite instantáneamente al estándar de HÁBITAT. Con una letra que narra intrigas y conflictos en la élite política dentro de un contexto palaciego, cuenta con oportuno interludio marcado por el violín y las capas de teclado, lo cual añade un interesante toque de dramatismo al asunto. Podemos contar con que el oyente empático ya está bastante enganchado a la propuesta de “Invernalia”, y es ahora cuando emerge ‘Vajont, 9 Octubre 1963, 10.39 PM’, pieza que consta de las secciones ‘Vajont’ y ‘Erto Y Casso’. Claramente inspirado en el horrible desastre de la presa construida bajo el Monte Toc, en la provincia italiana de Pordenone, cuyo colapso parcial produjo la fatal inundación de varios pueblos y villas de la zona, este tema está forzado a portar una espiritualidad elegíaca. La primera sección se arma a partir de ceremoniosos retazos de guitarra eléctrica que hilan el transcurso desde una parsimonia cansina hasta una expresividad furiosa, siempre bajo un clima de nubloso minimalismo que anuncia la llegada masiva de La Parca. La segunda sección vira hacia un terreno totalmente diferente: aires pastorales de inspiración renacentista que arman una bella miniatura contemplativa a partir de artilugios de guitarra clásica, percusión y sintetizador. ‘El Reloj De Péndulo’ nos devuelve a los aires de lirismo prog-sinfónico vivaz al modo de HÁBITAT, siendo así que su intermedio transmite un breve recordatorio de las sonoridades etéreamente densas que el grupo priorizó en su más reciente álbum “Artilugios y Artefactos”.

La segunda mitad del repertorio de “Invernalia” se impulsa eficazmente con dos instrumentales muy bien armados. ‘Otro Amor Caído’ es un hermoso instrumental que cae bajo el influjo de CAMEL: es una pena que tan solo dure 2 ¾ minutos, pues el motif de la guitarra solista tiene bastante gancho y los ornamentos provistos por los teclados completan una magia sonora muy efectiva. Por su parte, ‘Onomatopeya’ cuenta con dos secciones: ‘El Narrador De Cuentos’ y ‘Velas Encendidas’. Su espíritu, jovial dentro de pautas serenas desde las cuales se estructura meticulosamente el desarrollo temático, nos remite al GENESIS de la etapa 76-78 y a LE ORME. El equilibrio expresivo establecido entre la guitarra y los teclados permite que se preserve incólume la luminosidad melódica en curso después de que la segunda sección imponga una aureola fastuosa a la instrumentación. Durando casi 8 minutos, ‘Mover La Campana’ se erige como la pieza más extensa del álbum, y de paso, que quede claro que es uno de sus momentos cumbre. El canto de PINELLI desarrolla su relato mientras el bloque instrumental crea armazones melódicas exquisitas, casi siempre empujadas hacia recursos de candidez pero con algunos ocasionales espacios abiertos a la manifestación de climas claroscuros: es en éstos donde los aportes percusivos de Sambrizzi crean un aire denso sobre el cual deben sostenerse las capas de teclado. ‘La Batalla De Los Cinco Ejércitos’ – inspirado por un pasaje crucial de “El Hobbit” de Tolkien – elabora otro cénit decisivo del disco. Recibiendo herencias frontales de los paradigmas prog-sinfónicos de YES y GENESIS, sus múltiples ilaciones temáticas saben encuadrarse en una arquitectura sólida a través de sus contrastadas variaciones de motivos y atmósferas. La sección final está signada por una melodía de gaita – al sintetizador – que anuncia el final de la conflagración y un nuevo periodo de duelo. Concluye el álbum ‘El Banco Del Parque’, pieza melancólica armada sobre el piano, mientras la orquestación de sintetizador y los retazos Hackettianos de la guitarra completan el núcleo temático. Hay, sin duda, un tenor sombrío en la esencia del motivo central, pero éste es manejado con amable elegancia: la soledad del banco bajo un cielo invernal preserva una actitud de señorío en su solitaria quietud.


Todo esto fue “Invernalia”, el muestrario más fastuoso de ideas musicales que ALDO PINELLI proyecta para su trayectoria solista: toda una agradable sorpresa progresiva para fines del año 2015 desde la incansable escena argentina. Gracias a Lizard Records podemos disfrutar los coleccionistas de este bello disco en distribución internacional.


Muestras de “Invernalia”.-


Monday, December 07, 2015

SYMPHONY X: visión de los Infiernos desde el trono hiperbóreo del reino del prog-metal


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

SYMPHONY X viajan al inframundo bajo la guía conceptual de Dante Alighieri (la sección dedicada al “Infierno” en la legendaria obra “La Divina Comedia”) y Jacques Offenbach (la opereta “Orfeo En Los Infiernos”, en base a un libreto de Ludovic Halévy): el resultado es “Underworld”, un disco intenso y exhaustivamente centrado en fusionar el impacto de la aguerrida dupla “Paradise Lost” / “Iconoclast” con los ostentosos avatares prog-metaleros que llenaron a obras magnas precedentes como “V” y “The Odyssey”. Grabado entre setiembre de 2014 y enero de 2015 en el cuartel del grupo, Dungeon, “Underworld” vio la luz del día en julio pasado por vía del sello Nuclear Blast. Siendo como siempre Michael Romeo el director de esta orquesta rokera, su primera visión sobre este disco consistía en una suite continua con canciones individuales como partes de la misma, pero al final la edición se hizo reservando un espacio específico para cada una de las 10 canciones, además de una obertura. Con la estable alineación de Russell Allen [voz], Michael Romeo [guitarras], Michale Pinnella [teclados], Michael Lepond [bajo] y Jason Rullo [batería], este quinteto afincado en Nueva Jersey se muestra dispuesto a permanecer fijo en su trono dentro de la tradición prog-metalera que ya tiene un escenario maduro dentro de la avanzada progresiva mundial. Las ilustraciones de Warren Flanagan y Milena Zdravkovic completan la integralidad conceptual del disco de un modo impresionante dentro del diseño gráfico a cargo de Patrick Zahorodniuk. Veamos los detalles estrictamente musicales de este disco a continuación.


‘Overture’, inmensamente sombrío en su mayestática arquitectura, abre el camino del disco por vía de la anticipación de algunos motivos y riffs que posteriormente serán centrales en un par de piezas posteriores. La dupla de ‘Nevermore’ y la canción homónima asienta, sin lugar a dudas ni confusiones, el tipo de musculatura al cual ya nos tiene acostumbrados el quinteto desde hace muchos años, y también la claridad intelectual para el diseño de los desarrollos melódicos de turno. ‘Nevermore’ ostenta una elegancia sublime en las líneas melódicas vocales y los ornamentos de los teclados, mientras que la triangulación de guitarra-bajo-batería se mantiene fiel a los parámetros del power metal. ‘Underworld’, por su parte, pone más énfasis en lo dramático tanto en el arreglo vocal como en la armazón instrumental global, mezclando barroquismo y talante gótico en su motif central; de hecho, respecto a este último detalle, el lugar relativamente destacado del que gozan las orquestaciones y solos de Pinnella en medio del gran peso de los riffs de Romeo son de gran ayuda. ‘Without You’ gesta momentos de relajada contemplación dentro de una ingeniería melódica refinada que prioriza el factor del hard rock melódico sobre el estrictamente metalero, algo explícitamente exigido por su talante elegíaco. Éste queda debidamente plasmado en líneas como “Flying into the storm, / Hanging on a broken wing. / Onto every life / A little rain must fall” y “Drifting on the sea, / A lonely ship without a sail / Sinking like a stone, / Drowning in despair”Acto seguido, ‘Kiss Of Fire’ nos devuelve a la vitalidad feroz y arrolladora de ‘Nevermore’ con la adición de recursos oscurantistas semejantes a los de la canción homónima. Dada esta expansión de irrefrenable fragor rockero que se extiende por 5 minutos y pico, ‘Charon’ emerge como un oasis de esplendor melódico a la par que preserva la espiritualidad bombástica que se alza predominante a lo largo del repertorio: definitivamente, esta pieza es prima hermana de ‘Underworld’ a la par que anticipa algunos de los recursos más explícitamente fastuosos que habrán de emerger en varios momentos del repertorio posterior.

 

Durando poco menos de 9 ½ minutos, ‘To Hell And Back’ se erige como la canción más larga del disco, portando la misión de aportar una dosis de extra de emotividad al ambiente general del álbum en su sección inicial; más adelante, la evolución temática lleva al realce de los aspectos más estilizados de la musicalidad esencial del grupo, siempre contando con el soporte de los precisos riffs y esquemas armónicos de la guitarra a la hora de sustentar las expresiones de majestuosa pesadez rockera. Con la díada de ‘In My Darkest Hour’ y ‘Run With The Devil’, tenemos sendas manifestaciones renovadoras del power metal sinfónico con raigambre aguerrida que SYMPHONY X viene apuntillando en su legado musical desde los tiempos de “The Odyssey” y reforzando desde “Paradise Lost”. Cabe resaltar específicamente el fabuloso solo de guitarra en el intermedio de la primera de estas canciones, así como el vigor volcánico bien ensamblado del grupo en ambas canciones por igual. Durando casi 7 ½ minutos, ‘Swan Song’ nos revela los mayores recursos de luminosa vulnerabilidad, coqueteando abiertamente con el modelo de la power-ballad mientras se centra en la faceta sinfónica del estándar prog-metalero. A través del uso de compases inusuales y los cambios de ritmo, el piano de Pinnella se mantiene como el ancla para el desarrollo temático. Para el momento final, las últimas palabras de Allen y el solo de Romeo llevan el dramatismo inherente a la pieza a un clímax irresistible antes de que el piano arme la coda en solitario. Cerrando el álbum, ‘Legend’ carga sobre sus hombros la tarea de revitalizar los elementos más expresamente musculares de la estrategia musical desarrollada a lo largo del álbum. La visceralidad que evidentemente marca a los riffs de la siempre incandescente guitarra de Romeo y a la labor de la dupla rítmica se encuadra dentro de una ingeniería musical sólida; de este modo, el teclado se encarga de armar paredes y techos desde donde dicha ingeniería se cuadricula oportunamente. Así las cosas, el intermedio musical donde la guitarra y el sintetizador se ajustan a un duelo de solos gesta una expectativa idónea para el crucial final de la canción y del álbum.
 
 

SYMPHONY X nos han brindado casi 64 minutos de gozada prog-metalera con este dantesco concepto de “Underworld” y por ello les estamos agradecidos: sin duda, Allen, Romeo, Pinnella, Lepond y Rullo siguen siendo grandes figuras de la élite metalera internacional, más aún, majestades hiperbóreas del reino del prog-metal.   


Muestras de “Underworld”.-

Friday, December 04, 2015

Nuevos mecanismos y estrategias para seguir aumentando el corpus de DECIBEL


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El año 2015 supone una nueva instancia para el inacabable corpus de DECIBEL, leyenda viviente de la avanzada progresiva mexicana desde fines de los 70’s. Este ensamble  actualmente opera como trío, con Alex Eisenring, Carlos Robledo y Walter Schmidt tocando sintetizadores, guitarras, bajo y recursos electrónicos. DECIBEL siempre se ha caracterizado por establecer un lenguaje musical muy osado donde se combina rock-in-opposition, electrónica de inspiración krautrockera, exploraciones psicodélicas de formas libres y las tendencias de la academia posmoderna desde John Cage en adelante, y ahora esta propuesta goza de una nueva vitalidad. Lo que nos brinda “Insecto Mecánico” es un ítem doble de gran factura: de hecho, aquí se recoge dos conceptos en uno, siendo el primer volumen bautizado como “Reliquias” y el segundo como “Premoniciones”. Con una miríada de excelsos colaboradores como Carlos Alvarado [percusión], Javier Baviera [saxo tenor], Elliot Levin [saxo tenor y flauta], Ramsés Luna [Wind Midi y saxo soprano], Víctor Robledo [violín], Juan Carlos Ruiz [fagot] y Carlos Vivanco [guitarra y sintetizador], el ensamble realmente está dispuesto a funcionar como algo “más grande” que sí mismo, creando diversas dialécticas en pos de motivar la gestación de la armazón sónica adecuada para cada momento. Esto repercute en la instauración de claves de jazz contemporáneo y pop electrónico en ciertas instancias, lo cual nos lleva al área de un  efectivo eclecticismo. La producción y la masterización estuvieron en manos de Eisenring, siendo Carlos Vivanco el asistente de grabación. Flamel (apodo de Eisenring) hizo el diseño gráfico. Bueno, vayamos a los detalles de este opus, ¿vale? 


El primer volumen se abre con la pieza que da título a toda la obra: ‘Insecto Mecánico’ muestra de frente un vigor vitalista y extravagante que nos remite al ZAPPA del “Jazz From Hell” y a los primeros discos de los BIRDSONGS OF THE MESOZOIC. En medio del ensamblaje de orquestaciones sintetizadas y secuencias rítmicas programadas, los alucinados solos de guitarra se asientan cómodamente en su bizarro diálogo con los vientos (aportes de saxo tenor y flauta a cargo del invitado Levin). ‘El Eclipse’ va por otro lado y se encuadra en un compás crepuscular de tenor jazzero. Aunque el clima general es más sosegado, la ocasión se muestra propicia para desarrollar texturas inquietantes y grisáceas, y claro que el ensamble y sus invitados de turno – Baviera al saxo tenor y Vivanco a la guitarra – aprovechan la ocasión con gusto. Siendo así que las bases armónicas de los sintetizadores resultan bien asentadas en el núcleo temático, los ornamentos de guitarra, saxo y sintetizador se suceden en una complicidad abstracta efectiva. Pasando a un terreno más adecuado a la electrónica contemporánea e hibridizando este recurso con factores del nu-jazz, ‘Mahabarata’ gesta un momento de pura extroversión que resulta bastante útil para prepararnos ante el arribo de la épica composición ‘Le Vampire Glacé’. En efecto, este tema de casi 9’20” de duración nos lleva hacia un minimalismo intenso diseñado para celebrar la persistencia del orden cósmico en las fronteras de la vida y la muerte. La solemnidad patente en el motif reiterativo exhibe elocuentemente el legado recibido de la primera generación del krautrock electrónico (TANGERINE DREAN, CLUSTER). ‘El Otoño En Pekín’ elabora un atractivo ejercicio de electrónica en una dinámica chill-out, mientras que ‘Anémic Cinema’ se centra en deconstrucciones abstractas donde los efectos sintetizados y samplers de ruidos callejeros se hermanan en un caos reconstruido. El volumen 1 se completa con ‘La Estrella Del Mar’, pieza compuesta por Eisenring y que dura casi 16 minutos. Gestando una confluencia de climas cósmicos al estilo kraut, sutilezas atmosféricas de inspiración space-rockera y vibraciones Crimsonianas en las intervenciones de la guitarra (otra vez, a cargo de Vivanco), ‘La Estrella Del Mar’ motiva una confluencia de lo épico y lo misterioso dentro de una amalgama sonora que se muestra inapelablemente fastuosa. También la presencia de Alvarado motiva un foco importante para el esquema percusivo de la pieza.


Vamos ahora al segundo volumen, “Premoniciones”, el cual se inicia con ‘El Color Que Cayó Del Cielo’, una pieza notoriamente recargada de dinamismos electrónicos donde confluyen el nu-jazz y los inmortales ecos del krautrock sintetizado. Explotando a fondo las vibraciones tan peculiares del compás de 11/8 y sacando buen provecho de los aportes que brindan Vivanco a la guitarra y Levin al saxo tenor, los DECIBEL se aseguran de contar con la arquitectura sónica idónea. Acto seguido, ‘En El Abismo’ nos remite a un terreno musical muy distinto, el del rock-in-opposition con inspiración en los paradigmas de UNIVERS ZERO y ART ZOYD. El fagot de Ruiz sabe imponer su propio carácter en medio de las majestuosas orquestaciones orquestadas creadas por sus egregios anfitriones; Vivanco, por su parte, hace su cuarta de cinco apariciones especiales, esta vez añadiendo aportes de sintetizador. ‘Ley De Murphy’, acto seguido, explora más a fondo los parámetros rebeldes del posmodernismo y se adentra entusiastamente en las aguas de la musique concrete, creando imágenes sonoras de nieblas informes y vibraciones desarticuladas que se van sucediendo en un espacio de 5 ¼ minutos. Un cambio drástico se da cuando emerge ‘Flamel’s Bebop’, una pieza que recurre a la remodelación electrónica de grooves be-bop bajo las coordenadas del nu-jazz dentro de unas pautas chill-techno-pop. ‘Blavatsky’ regresa a los palacios de grandilocuencia cósmica que ya apreciamos anteriormente en ‘La Estrella Del Mar’ y ‘Le Vampire Glacé’, con una mayor inclinación hacia el predominio de texturas etéreas que se dio en la segunda de estas piezas mencionadas. El violín de Robledo se asocia fluidamente con los demás ítems del bloque sonoro. Durando poco más de 10 ½ minutos, ‘Thot «Como Es Arriba, Así Es Abajo»’ nos regresa al terreno del rock-in-opposition en su primera sección, centrándose en lo sombrío y lo inescrutable; la segunda sección vira hacia el paradigma del nu-jazz, logrando con ello darle una vitalidad renovada a las atmósferas centrales con las que se había iniciado el tema. La conclusión del disco llega con ‘Finis Gloriae Mundi’, composición que dura 8 ½ minutos: su estrategia consiste en expandir sus recursos sónicos para reflejar y ornamentar con ingenioso rebuscamiento las innumerables columnas y paredes que pueblan el mundo moderno. 

  

La experiencia de “Insecto Mecánico” ha sido prolongada y consistente, y eso se debe a la manera que tiene el personal de DECIBEL de dirigir y organizar su entusiasta eclecticismo dentro de una apuesta robustamente coherente. Desde el concierto de presentación del mismo que tuvo lugar el pasado 15 de mayo en algún lugar de México, este disco entró por la puerta grande en el catálogo de la música progresiva más interesante del año 2015. Lo que nos han regalado Eisenring, Robledo y Schmidt es un trabajo redondo que merece toda la atención de amantes y coleccionistas de música experimental.


Muestras de “Insecto Mecánico”.-


Wednesday, December 02, 2015

MAXOPHONE – 40 años de un bello microcosmos progresivo italiano


MAXOPHONE fue una de tantas bandas italianas que hicieron su aparición en el mercado discográfico con un excelente disco y luego desaparecieron prácticamente sin dejar huella, o casi: en realidad, lanzaron a la venta un single y la versión inglesa de su LP, antes de llegar a su ya mencionada disolución. Es una tremenda lástima, pues el resultado final de su único disco homónimo es un prodigio repleto de composiciones inspiradas, ejecutadas de forma brillante por los músicos, quienes aparte de encontrar espacios de lucimiento personal, saben entrar en un diálogo mutuo constante y fluido. De hecho, los arreglos instrumentales exhiben una exuberancia que es ocasionalmente realzada por la presencia de una sección de cuerdas, pero dicha exuberancia nunca se desborda, sino que siempre permanece comedida dentro de los parámetros melódicos de cada canción. Su disco homónimo y único, que este año ha cumplido la cuarentena, lleva los estándares del sinfonismo clásico italiano promovido por PREMIATA FORNERIA MARCONI y BANCO DEL MUTUO SOCCORSO hacia niveles magníficos de estilización y musicalidad que el grupo convierte en su propia “marca registrada”. Cualquier influencia de la escena anglosajona que se filtre por allí aparece de manera muy tenue (tal vez algo de GENTLE GIANT o GENESIS). El estilo progresivo de MAXOPHONE se apoya en una amalgama bien armada de academicismo barroco y manierista, jazz-rock de inspiración Cantebury, jazz de vieja escuela, elementos acústicos de tendencia pastoral, y también algunos elementos de blues-rock. Este eclecticismo que se lee tan complicado en el papel resulta muy fluido y bien amalgamado en la realidad sonora. Es que el grupo se formó en Milán en el año 1973 bajo la iniciativa del bajista-guitarrista Alberto Ravasini, el guitarrista-pianista Roberto Giuliani y el baterista-percusionista Sandro Lorenzetti, gente que provenía de academias y talleres de jazz. Sabiendo que sus ambiciones musicales les obligaban a enriquecer su sonido más allá de lo que podían crear como un simple trío, al poco tiempo logró el grupo duplicar su alineación con los ingresos sucesivos de Sergio Lattuada [pianos, órgano, sintetizador ARP y espineta], Leonardo Schiavone [flauta, saxos y clarinete] y Maurizio Bianchini [trompeta, corno, vibráfono y percusión adicional], todos ellos músicos de conservatorio de cámara. Esta amalgama de dos tríos de músicos de dos diferentes vertientes funcionó a las mil maravillas y las ideas no tardaron en fluir a la hora de crear su propio repertorio: los Sres. Giuliani y Lattuada se erigieron como los principales compositores de la música.  Los pasajes vocales, sin estorbar al protagonismo de los pasajes instrumentales, también juegan un rol destacado en el repertorio, en especial la voz ronca y emotiva del bajista Ravisini.


“Maxophone”, que consta de seis temas, se grabó entre los meses de febrero y abril del 1975, siendo publicado a mediados del mismo año por el sello Produttori Associatti. El grupo, que de por sí ya tenía la riqueza y el poder sónico propios de una pequeña orquesta (era más una orquesta de rock que un grupo de rock) contó con colaboradores ocasionales al violín, el cello y el arpa en algunos temas del disco, todo ello en nombre del esplendoroso preciosismo que el sexteto se propuso como meta musical. Para describir de forma resumida el estilo particular que aportó el ensamble de MAXOPHONE a la escena progresiva de su país, se nos ocurre decir que fueron el eslabón perdido entre QUELLA VECCHIA LOCANDA y LOCANDA DELLE FATE pues ostentaban una sensibilidad académica similar a la de los primeros y una conmovedora elegancia arquitectónica similar a la de los segundos. El tema de apertura C’é Un Paese Al Mondo’ se inicia con una solemne y enérgica introducción de piano, tras el cual los demás instrumentos se van sumando hasta conectarse en torno a la melodía principal. La breve sección intermedia tipo dixieland, con el solo de clarinete, es particularmente deliciosa. A continuación sigue el instrumental Fase’, que en un primer momento se sostiene sobre un riff de guitarra eléctrica que marca la dirección de los demás instrumentos: el tono de este tema es primordialmente jazzero, y el solo de vibráfono protagónico durante el pasaje intermedio ayuda a incluir un tono de sutileza en el conjunto. De todas maneras, el primer cuerpo no se demora mucho en reinstalarse y abre campo a algunos lucimientos solistas cuyo propósito global es ornamentar la arquitectura sónica en curso. Al Mancato Cumpleanno Di Una Farfalla’ sigue por una onda más reposada, con una primera sección pastoral de corte barroco que se arma en torno a la triangulación de guitarra acústica, espineta y maderas; luego, la segunda sección se muestra más centrada en el paradigma del jazz-fusión mientras mantiene un sentido sinfónico de la melodía. La decisión colectiva de seguir adelante con esta sección hasta el fade-out definitivo debe obedecer a la necesidad de reflejar un esplendor decisivo frente al cual no hay marcha atrás.


‘Elzeviro’ es tal vez el tema de orientación más agresiva del disco, pero siempre mantiene el espíritu de amplia diversidad temática que domina en el disco. De hecho, aunque ya a estas alturas del disco disponemos de pautas seguras para racionalizar la oferta artística de MAXOPHONE, la cosa es que el grupo se da mañana para sorprendernos de una forma espectacular y rotunda: la ilación de los diversos motivos nos lleva por desarrollos que parecen insospechados en una primera instancia, pero que a la luz de la realización completa de su ingeniería musical revelan una inteligencia impecable. A propósito, qué bella es la guía melódica del corno para el fade-out de ‘Elzeviro’. Intensidad es tal vez la palabra sinónima de MAXOPHONE, pero ésta baja un poco de dosis en el caso de la reposada balada sinfónica ‘Mercanti Di Pazzie’, una canción arropada por una lánguida y envolvente belleza, la misma que expande su potencial de luminosidad en la emergencia de ciertos delicados pasajes barrocos. La aureola de contemplativa melancolía que se impone en los momentos finales es simplemente irresistible. El cierre de “Maxophone” viene con otra canción particularmente sofisticada, ‘Antiche Conclusioni Negre’, la cual recibe sendos legados del vitalismo exquisito de ‘Elzeviro’ y la mágica robustez de ‘Fase’. El colorido de la fanfarria inicial y el groove del pasaje intermedio son nuevos ejemplos del ingenio inmenso que hace de este disco un clásico indiscutible de la primera generación progresiva italiana. La sección final consiste en un etéreo juego coral desplegado sobre un nebuloso y épico fondo de órgano.

  

Existe una edición en CD que incluye los dos temas de su sencillo publicado a inicios de 1977: ‘Il Fischio Del Vapore’, una canción alegre en tiempo de vals que ostenta un claro talante folk-progresivo, y ‘Cono Di Gelato’, una melancólica balada con un notorio tono jazzero que nos puede recordar a los PREMIATA FORNERIA MARCONI del periodo del “Chocolate Kings”, y tal vez un poco a BANCO DEL MUTUO SOCCORSO en su faceta más intimista. Parece ser que para la gestación y los arreglos de estas dos canciones, el grupo decidió apostar por un aligeramiento de sus instintos manieristas a favor de una agilidad más directamente llamativa: eso sí, el nivel de refinamiento en las amalgamas instrumentales ostentan la grácil inteligencia de siempre. También existe otra edición que incluye la versión en inglés íntegra, junto con algunas de las versiones originales italianas: se hizo por vía de Mellow Records en 1993, reeditada en el 2008 por la asociación de AMS y BTF. Como es natural, ésta no es tan recomendable como la original en italiano, pero queda como un testimonio del intento que hicieron los MAXOPHONE por emular las estrategias de internacionalización de sus compatriotas de PFM, BANCO y LE ORME. También existe la edición de CD+DVD “From Cocoon To Butterfly”, publicada en el 2005 por el sello Vinyl Magic en asociación con BTF. El DVD incluye actuaciones en la RAI, entrevistas y una actuación de reunión. Por su parte, el CD incluye, además del disco original y el sencillo de 1977 que antes mencionamos, cuatro maquetas hasta entonces inéditas que muestran a unos MAXOPHONE continuamente creativos, a pesar de que el apoyo discográfico para la realización de un segundo LP nunca se llegó a concretar. Las piezas en cuestión son ‘Kaleidophonia’, ‘L’Isola’, ‘Il Lago Delle Ninfee’ y ‘Dadaidà’: en ‘Kaleidophonia’ tenemos un ambicioso instrumental que explora la confluencia de motivaciones jazzeras, blues-rockeras y manieristas dentro de una sólida visión prog-sinfónica, y ‘Dadaidà’ es una maravilla sónica que oscila entre lo fastuoso y lo delicado con asombrosa fluidez, dando especial prioridad al factor jazzero (a lo Canterbury).


En suma, la gente de MAXOPHONE nos ha brindado un legado musical rebosante de excelsa belleza que se erige como uno de los más brillantes tesoros perdidos del progresivo sinfónico italiano: 40 años después, la belleza y poder evocativo de su disco homónimo se mantienen incólumes, y es de apreciar enormemente que se haya podido rescatar algo más de su labor por el ideal del rock artístico.


Muestras de “Maxophone”.-
Antiche Conclusioni Negre: https://www.youtube.com/watch?v=VmSvuDj7HD8


[Esta reseña contiene información originalmente publicada en el enlace de Manticornio http://www.manticornio.com/rock-progresivo/M/MAXOPHONE/maxophone-album.php]