Saturday, August 17, 2019

10 himnos a la Patagonia de parte de ALDO PINELLI



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos en nuestras manos el nuevo disco del músico y compositor argentino ALDO PINELLI, el cual se titula “Patagonia” y fue publicado el pasado 6 de junio por el sello Viajero Inmóvil: el disco aparece firmado por CLAN ALDO PINELLI. A lo largo del repertorio de este disco que hoy reseñamos, PINELLI se multiplica haciéndose cargo de las guitarras, el bajo, la percusión y algunos teclados, siendo sus compañeros ocasionales de viaje Roberto Sambrizzi (batería), Elizabeth Minervini (piano y teclados), Paula Dolcera (flauta), Sebastián Calise (violín) y Silvia Pratolongo (percusión). Tal como indica el título del disco, se trata de un catálogo de postales musicales inspiradas en varios sitios de la Patagonia Argentina, siendo así que las melodías y arreglos que se crearon para cada una de las diez piezas de este álbum pretenden plasmar diversos paisajes y atmósferas, usando paletas y pinceles de sonido. En palabras del propio PINELLI: “Mi inspiración para este álbum fue el Sur de Argentina. Los paisajes, el clima frío, la siempre móvil Madre Naturaleza, mi preocupación por el declive de los glaciares, el aire puro, el agua limpia de los ríos y lagos... Yo tomé varias fotos para la inspiración de tal modo que yo procurase componer la música como si fuese para una película”. PINELLI añade que en sus aportes al teclado, usó sonidos nuevos para él. También se habla de un Clan a la hora de firmar el disco, lo cual indica la intención de Pinelli de integrar a sus acompañantes (de nacionalidades argentina e italiana) dentro de este proyecto hasta el punto de que sean, en efecto, algo más acompañantes: compañeros de viaje que también aportan matices a lo que se evoca con los antes mencionados pinceles de sonido. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “Patagonia”, ¿vale?


Durando poco menos de 2 ¾ minutos, ‘Il Vento A El Chaltén’ exhibe un convincente despliegue de exquisita energía sinfónica que nos remite tanto a los GENESIS de la fase 70-1 como al estándar de ANTHONY PHILLIPS. Los acordes espartanos de la guitarra acústica sirven de base permanente para la alternancia entre las arremetidas autoritarias del bloque de guitarra eléctrica-bajo-batería y los matrimonios entre las orquestaciones de teclado y el violín, con añadidos retazos de guitarra eléctrica. Tras este imponente inicio sigue ‘Prima Del Chiacciaio’, que es más larga y más serena en el tipo de ambientes que quiere exponer por vía de la triangulación de guitarra clásica, violín y teclados. De hecho, algunos ornamentos de tenor barroco que entran a tallar de la mano de los teclados en algunos lugares estratégicos son muy eficaces a la hora de mantener el vigor expresivo de esta pieza que dura poco más de 5 ¼ minutos. Con la dupla de ‘Cascate’ y ‘Quilla Quina’, disponemos de un disfrute de una solvente gama de signos musicales. ‘Cascate’ comienza con efluvios circulares de bajo a los que pronto se le unen la guitarra y la batería en lo que parece ser una exhibición de Crimsonismo jazzeado, pero en realidad se trata de un factor sonoro a ser alternado con otro de carácter pastoril cuyo talante envolvente y cordial es muy cercano al de la pieza precedente. Por su parte, ‘Quilla Quina’ usa lo pastoril con un tono más grave, llegando a hacerse ceremonioso mientras la guitarra acústica se va explayando en el desarrollo del cuerpo central. Los concisos arreglos percusivos sirven tanto para realzar el tenor folklórico de la pieza como para expandir su señoría esencial. Cuando llega el turno de ‘Paesaggi Di Bariloche’, Pinelli pone a las guitarra eléctrica y acústica como coprotagonistas de la base armónica mientras los teclados y la flauta llenan espacios melódicos con un encuentro entre lo manierista y lo etéreo. ‘Una Settimana A San Martín De Los Andes’ se centra en un cándido lirismo compartido por la guitarra clásica y la flauta, siendo así que u breve interludio emerge para avivar levemente las cosas sobre la base de un compás marcial de tambor. Resuena aquí una excelente muestra de hibridización entre MIKE OLDFIELD y STEVE HACKETT.

‘La Foresta Di Arrayanes’ sigue adelante por el sendero trazado por las dos piezas precedentes en sus secciones bucólicas, pero también incluye un breve pasaje rockero centrado en cristalinos juegos de disonancias que suenan un tanto Crimsonianos. Es una pena que estos interludios no duren un poco más, lo cual podría haber generado un recurso más potente de tensión interna dentro del esquema compositivo de la pieza, pero así lo quiso Pinelli y también queda bien. ‘Neve Sul Molo’ es la pieza más inserta en el estándar del prog sinfónico, lo cual se debe en buena medida al importante rol que asume el piano para la acentuación de las bases de guitarra acústicas y el que asume el sintetizador para plasmar plácidas orquestaciones. Una pequeña fanfarria que bien pudo haberse trabajado como un relevante viraje melódico se queda en un ornamento efímero antes del momento final. ‘Trevelin’, con sus menos de 2 ½ minutos de duración es la pieza más breve del repertorio de “Patagonia”, y es sucedida por la más larga, ‘I Sette Laghi’, que dura casi 10 ½ minutos: con esta dupla termina el disco. ‘Trevelin’ tiene un porte juguetón y sáltarín bien focalizado en las ágiles interacciones entre los ágiles rasgueos de las guitarras acústicas y los gráciles aportes percusivos. ‘I Sette Laghi’, pieza obviamente diseñada para dar al repertorio un epílogo a lo grande, nos lleva por diversos motivos que van desde lo parco de una solitaria guitarra acústica hasta lo cálido de unos vítreos armazones de guitarra, teclados y flauta, desde una distante y casi sombría introspección hasta una calidez emocional apacible. En varios momentos de la segunda mitad hay intervenciones de los teclados que añaden matices estilizados propios del prog sinfónico, siendo así que en algún momento la cosa se pone rockera al estilo de unos CAMEL pre-77. La prestancia ahora adquirida se desarrolla hasta el momento final, que es cuando se arma un epílogo tan luminoso como ceremonioso... pero aún queda una coda de guitarra clásica que redondea la faena hermosamente. En conclusión, “Patagonia” es un disco bellísimo donde el ideal de la música progresiva pastoril en comunión con la sinfónica es dignificado con solvente talento creativo. Este trabajo de CLAN ALDO PINELLI es altamente recomendable.


Muestras de “Patagonia”.-

Wednesday, August 14, 2019

El nuevo ritual de fertilidad progresiva de FARMHOUSE ODYSSEY



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace grandemente presentar el nuevo trabajo fonográfico del quinteto retro-progresivo estadounidense FARMHOUSE ODYSSEY, un ensamble californiano que nos tomó por sorpresa con dos discos bien madurados en los sucesivos años 2015 y 2016, el homónimo y “Rise Of The Waterfowl”. “Fertile Ground” es el título de nuevo disco, publicado en el último día del pasado mes de mayo, un hermoso muestrario de musicalidades y atmósferas bien encauzado dentro del esquema de trabajo retro-progresivo. El colectivo conformado por Alex Espe [voz, pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes, sintetizador Moog, órgano, mellotrón], Aaron Laughlin [voz, guitarras eléctrica y acústica, mandolina y mellotrón], Alex Pepe [guitarras eléctrica y acústica], Ian Taylor [bajo y sintetizador bajo] y Thatcher Norton [batería] se luce nuevamente con su dinamismo profundo y ágil de recreación de estándares históricos del rock prog-sinfónico, aunque advertimos aquí la presencia de factores jazzeros y fusionescos en algunas partes estratégicas del repertorio; así, el esquema sonoro de FARMHOUSE ODYSSEY se beneficia de este aumento exhaustivo y expansivo de su paleta sonora, quedando su enfoque musical más robustecido. El conjunto del material compuesto para este álbum, producido de forma independiente por el grupo y de autoría íntegramente colectiva, apenas supera los 39 minutos de duración, pero es más que suficiente este tiempo para podernos hacer una buena idea del nivel de renovación que envuelve al ya de por sí bien definido norte estético del quinteto. Son cinco piezas conectadas entre sí en un contoinuum. Bueno, veamos ahora los detalles de “Fertile Ground”, ¿vale?



Los primeros 4 ½ minutos de “Fertile Ground” están ocupados por ‘The Call’, mientras que el segundo tema del disco, ‘Out Of The Fog’, se extiende hasta un espacio de poco más de 12 ½ minutos, resultando ser el ítem más extenso del disco y su predecesor, el más corto. ‘The Call’ comienza en clave bucólica con un enfoque muy fiel a los paradigmas de YES, GENESIS y GENTLE GIANT, planteando una muy equilibrada encrucijada entre el colorido ágil de los primeros, la delicadeza melódica de los segundos y la envolvente complejidad de los terceros. Aunque este último factor es el menos predominante, se hace notar muy bien en ciertos pasajes estratégicos donde el grupo saca a colación un controlado punche rockero. Es una pena que esos pasajes no sean más numerosos y extensos, pero sería mezquino negar que esta canción inaugural porta una belleza cautivadora. En cuanto a ‘Out Of The Fog’, la estrategia compositiva es obviamente más ambiciosa y más ampulosa, lo cual ya se anuncia desde los manieristas efluvios de piano que instantáneamente son potenciados por la dupla de guitarras. Ahora el aspecto sinfónico apunta hacia un híbrido de CATHEDRAL y RENAISSANCE, incorporándose también varios recursos jazzeros tanto en el swing armado por la dupla rítmica como en algunas secciones grupales particularmente vibrantes que hallaremos a lo largo del camino. Tras una primera sección cantada lenta y serena, entran otras a tallar con un fulgor extrovertido, y así, entre estos dos tipos de atmósfera se van alternando mientras los intermedios instrumentales despliegan una encantadora versatilidad. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto, el grupo elabora una sorprendente miniatura de free-jazz que no tarda en ser interrumpida por un puente de sintetizador, el mismo que se encarga de enfilar el nuevo jam del momento. El último cuarto se arma bajo el predominio de los teclados mientras articula diversos motivos que oscilan entre lo reflexivo y lo intenso. ¡Todo un cénit del disco! 


  

‘Betwixt And Between‘ sigue a continuación para cumplir con la difícil función de suceder a ‘Out Of The Fog’ y no perderse bajo su sombra. Afortunadamente, su manera de ahondar en la estrategia de ilación de diversos motivos y su solvencia en el manejo de los complejos armazones rítmicos y esquemas melódicos resultan ser bazas importantes para asentar su lugar propio dentro del disco. De paso, el grupo demuestra que puede seguir afinando con gloriosa inspiración su ingenio para elaborar bloques sonoros de raigambre sinfónica y enriquecerlos con elementos jazz-rockeros. A fin de cuentas, debido a su manera de mantener un espíritu grácil y extrovertido con una bien focalizada coherencia a través de sus constantes variaciones, termina erigiéndose en un nuevo punto culminante del disco. La dupla de ‘Ancient Yet Eternal’ y ‘Verve’ se encarga de cerrar el repertorio, durando aquél poco más de 6 ¾ minutos y éste, poco menos de 6 ½ minutos. ‘Ancient Yet Eternal’ recoge algo del vitalismo expresionista de las dos canciones precedentes pero su talante tiene una mayor tendencia hacia lo reflexivo y lo contemplativo, algo que se nota especialmente en aquellos parajes donde el piano ocupa un rol protagónico. Una mención especial va para los flotantes retazos de guitarra que emergen en un pasaje cercano al final, una manera ingeniosa de remodelar un estándar Genesiano dentro de un encuadre melódico de corte Yessiano. En fin, ‘Verve’ emerge de los ruidos de lluvia con los que concluyó la pieza anterior para instaurar un clima expresivo alegre. Tras un breve prólogo signado por ceremoniosas capas de sintetizador, se instala la canción con la estructura menos sofisticada del álbum, reposando su encanto progresivo en la exploración refinada de su gancho melódico. Aquí ya se notan algunos acercamientos a los modelos de THE FLOWER KINGS y SPOCK’S BEARD (nos referimos a los primeros álbumes de los grupos mencionados). En el minuto final, el ensamble aumenta un poco el cariz filudo para asegurarse de que la conclusión sea climática y cautivadora. En fin, la gente de FARMHOUSE ODYSSEY ha dado una nueva vuelta de tuerca a su ágil visión retro-progresiva con este bellísimo disco titulado “Fertile Ground”, el cual, como dijimos antes, ostenta más musculatura de entre todos los discos que el grupo ha publicado hasta la fecha. Muy recomendable para todo fan del rock progresivo, y para el sector ávidamente amante de la vertiente sinfónica, un ítem prácticamente obligatorio para entender lo que se hace en estos días dentro de ella.

Sunday, August 11, 2019

RED KITE, una excelente congregación prog-psicodélica noruega



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme agrado de presentar al grupo noruego de música prog-psiodélica RED KITE, so pretexto de la reciente publicación de su primer disco, el cual tiene como título el mismo nombre del grupo. RED KITE surge unos pocos años atrás de las iniciativas confluyentes de integrantes de SHINING, ELEPHANT9, BUSHMAN’S REVENGE y GRAND GENERAL: para decirlo más específicamente, sus integrantes son Bernt Moen [teclados], Even Helte Hermansen [guitarras], Trond Frønes [bajo] y Torstein Lofthus [batería]. La intención principal de esta asociación diversificada fue la de gestar una propuesta de psicodelia progresiva con suficientes alcances eclécticos como para adoptar fluida y versátilmente elementos del jazz-rock, el stoner, el rock pesado clásico, el krautrock guitarra-céntrico y el post-rock. Los cuatro integrantes lograron hacer de RED KITE algo más que una asociación musical: fue también un lugar de liberación y de reaprendizaje de viejos intereses musicales que iban más allá de los horizontes e idearios estéticos de las bandas de donde procedían. Permítasenos adelantar que este proceso de aprendizaje ha plasmado resultados sobresalientes. El 28 de junio último es la fecha en que salió publicado “Red Kite”, tras haber sido grabado en diciembre del 2016 en el Studio Paradiso de Oslo; en ese mismo estudio tuvo lugar el proceso de mezcla, para que la ulterior masterizaciónen el estudio Tinnitus Mastering, también ubicado en Oslo. El sello británico RareNoiseRecords se encargó de publicar este ítem en CD así como en vinilo. Bueno, veamos ya los detalles de este disco que nos ha gustado mucho. 


Durando casi 11 ¾ minutos, ‘Ptah, The El Daoud’ abre el disco con esplendorosa magnificencia: se trata de la pieza titular de un disco de ALICE COLTRANE del año 1970, y la banda se luce creando su propio enfoque de la misma. Su inicio tentativo y aleatorio exhibe contundentes golpes de batería y excelsas florituras jazz-rockeras de guitarra muy a lo HILLAGE y HENDRIX, mientras que el piano eléctrico y el bajo tratan de encontrar su camino de ingreso hacia el cuerpo central que no demorará mucho en instalarse e instaurarse. Dicho y hecho: poco antes de cruzar la frontera del segundo minuto, el ensamble se organiza en torno a un groove de blues-rock psicodélico donde la guitarra ya asume un rol más guerrero, lo cual permite un acercamiento claro al stoner con la ayuda de la dupla rítmica. De hecho, hay pasajes en los que el bajo, sacando provecho a su empleo del fuzz, se dedica a establecer breves diálogos con la guitarra. Mientras tanto, de vez en cuando, el piano eléctrico sale al primer plano para aportar oportunos toques jazzeros a fin de que la musculatura reinante preserve una convincente aureola distinguida; de hecho, a mitad de camino gesta un solo que parece sacado de los primeros álbumes de WEATHER REPORT bajo la supervisión de los MATCHING MOLE y a través de los filtros coetáneos de KROKOFANT y ELEPHANT9. Una vez que llega el fin del tema con un talante tranquilo, nos queda la impresión de que es una idea genial de parte del grupo que ostente con tanto punche el manejo integral de los diversos tributos individuales dentro del tesoro sonoro colectivo. Con el simpático título de ‘13 Enemas For Good Luck’ emerge el segundo tema del álbum, el cual se basa en un jam un poco más relajado que el que constituyó el cuerpo central de la primera pieza. Dentro de este carácter más contenido del groove, el cual se beneficia del uso de métricas inusuales, se da la oportunidad de explorar dimensiones más oscuras del predominio psicodélico vigente en el ideario de RED KITE. Tenemos aquí algo reminiscente de los PINK FLOYD de fines de los 60s, así como a los GURU GURU del tercer álbum y a los ASH RA TEMPEL en su faceta más filuda. De hecho, los fraseos de la guitarra se van tornando más incandescentes mientras se va avanzando a lo largo de la segunda mitad de la pieza, buscando generar un clímax nervioso antes de retomar el groove inicial para la coda. Si el primer tema del álbum abrió la puerta a una fábrica de energía progresiva, ‘13 Enemas For Good Luck’ se encarga de activar la maquinaria de dicha fábrica con una estrategia sofisticada. Tenemos aquí un cénit decisivo del álbum.

‘Flew A Little Bullfinch Through The Window’ (otro simpático título al estilo Zappiano como en el tema precedente) se apoya en un swing jazz-rockero que bien podría haberse derivado de un jam de la época del FRANK ZAPPA de “Hot Rats” pero con un enfoque Hendrixiano. El motif es sencillo y el truco del gancho de esta pieza en particular reside en que su actitud repetitiva abra campo a variantes en los matices aportados por los fraseos de la guitarra y las florituras moderadas del piano eléctrico. Siendo el segundo tema más largo del disco con sus poco más de 10 ¼ minutos de duración, ‘Focus On Insanity’ (el más largo es el primero) instaura el posicionamiento sónico más intenso del disco. Aunque la esencia musical está emparentada con el esquema de trabajo proyectado para ‘Flew A Little Bullfinch Through The Window’, esta vez el grupo se enfila hacia un despliegue de garra lisérgica donde el jazz-rock y el prog psicodélico se hermanan hasta fundirse en una sola hoguera. Es como un matrimonio inusitado entre la MAHAVISHNU ORCHESTRA (la última fase con su alineación original) y BLACK SABBATH (sus dos primeros álbumes) con el rol intermediario de unos URIEL y, una vez más, el filtro del prog psicodélico típico de la escena progresiva escandinava de nuestros días. Otro cénit definitorio del disco. Todo culmina con ‘You Don’t Know, You Don’t Know’ (¿no será el título una alusión sarcástica a uno de los temas del primer disco de la MAHAVISHNU ORCHESTRA?... Solo especulamos), una pieza diseñada para explorar la faceta más introspectiva del grupo. Con el empleo de un swing ostensiblemente lento y muy constreñido, el cuarteto abre espacios de directo coqueteo con el post-rock mientras conserva lúcidamente su permanente  estrategia de entrelazamiento entre la psicodelia y el jazz-rock. De hecho, es el piano eléctrico quien se hace cargo de explayarse en los momentos más virtuosos dentro de la logística grupal en curso. Poco antes del final, se arma un crescendo ensoñador y fosforescente al estilo de MONO, dejando que los últimos tres cuartos de minuto retomen el ambiente inicial. 

Todo esto fue lo que se nos dio en “Red Kite” de RED KITE. Anotemos los nombres de esta banda y de este disco en nuestras agendas melómanas porque la verdad que valen mucho sus inclusiones a la hora de disponernos a disfrutar de parte de lo mejor de la producción progresiva del presente año 2019. Tenemos aquí una muestra excelsa de ingenio musical dentro de las coordenadas de la experimentación psicodélica ecléctica dentro del persistente ideal del rock progresivo. Recomendado al 200%. 


Muestras de “Red Kite”.-
            

Thursday, August 08, 2019

THE MUTE GODS y la fe en el rock como arte elevado



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos aquí el nuevo disco del trío austro-británico THE MUTE GODS, el tercero de su discografía, el cual se titula “Atheists And Believers” y fue publicado el 22 de marzo pasado por el sello InsideOut Music en colaboración con Sony Music, tanto en CD como en vinilo. Este colectivo está conformado por unas luminarias con nombre propio en diversas áreas del rock y el pop: Nick Beggs [bajos, Chapman Stick, guitarra, teclados, percusión, voz], Roger King [teclados, guitarra, coros] y Marco Minnemann [batería, xilófono, efectos, guitarra]. Esporádicamente, el trío contó con las colaboraciones especiales de Alex Lifeson [guitarras eléctrica y acústica de 12 cuerdas, mandolina], Craig Blundell [batería], Rob Townsend [saxofón soprano, flauta, clarinete bajo] y Lula Beggs [coros]. Para ser más específicos, Beggs lidera este proyecto no solo por razones estrictamente musicales sino también como un vehículo para exponer sus posiciones existencialistas y humanistas en torno al ateísmo que él profesa combativamente, alzando su voz contra la religión institucionalizada, el caos político mundial y las mil y una incertidumbres inherentes a la condición humana.* Beggs, quien por varios años de su juventud era un ferviente cristiano, descubrió en sí mismo que el motor de su fe radicaba en el miedo, el prejuicio y la sumisión a un esquema vivencial que cada día él sentía más tenue e improbable, por lo que no solo se volvió ateo sino que hizo de su nueva posición existencial una de sus principales fuentes de inspiración. De hecho, él siente que hay mucho odio implícito en el subsuelo de los mensajes de amor y sumisión de las religiones, en general. El proselitismo ateo y antirreligioso está presente en varias canciones de los dos discos precedentes de THE MUTE GODS, “Do Nothing Till You Hear From Me” (2016) y “Tardigrades Will Inherit The Earth” (2017), y el nuevo disco “Atheists And Believers” no es la excepción en lo relativo al manejo de esta temática.


Durando poco menos de 4 ¼ minutos, la canción homónima abre el repertorio del álbum con un swing llamativo y un ágil colorido de tenor pop-rockero, el cual no se limita a explotar su gancho esencial sino que también se proyecta hacia ciertas densidades sonoras propias del ideario de los inolvidables PORCUPINE TREE (etapa 97-99). Una mención especial va para el fabuloso solo de sintetizador que emerge durante el intermedio instrumental, una maravilla de estilización y tono melódico que ya hubiese venido muy bien en cualquier canción de YES o GENESIS en sus mejores épocas. Luego sigue ‘One Day’, canción diseñada para trasladar esa misma atmósfera extrovertida y asertiva de la canción inicial hacia un groove más contenido, lo cual hace que esa aureola de asertividad pueda acoger un matiz añadido de enojo. Eso necesita Beggs para hacer valer su concepción de que la vida es tan solo una reacción química. Lifeson se hace cargo de la mandolina, la guitarra acústica de 12 cuerdas y los soundscapes de guitarra eléctrica. Con la dupla de ‘Knucklehed’ y ‘Envy The Dead’, el trío da rienda suelta a nuevas estrategias sonoras dentro del esquema de trabajo general concebido para el disco. La primera de estas canciones se centra en un encrucijada de jazz-rock y space-rock con base de pop electrónico, dándole vueltas a este esquema sonoro por más de 6 ¾ minutos sin permitir que el entramado sonoro pierda un pizca de gancho a lo largo de todo su trayecto. ‘Envy The Dead’, por su parte, se orienta hacia un híbrido de LED ZEPPELIN, KARMACANIC y ULTRAVOX dentro de su muy contenido groove. Los guitarreos son más fieros que en cualquiera de los dos primeros temas del disco, mientras que el swing permite a la canción en sí misma asumir un talante notoriamente ceremonioso, algo muy idóneo para que Beggs le dé a la letra materialista que escribió para la ocasión el énfasis commbativo que se exigía para la ocasión. ‘Sonic Boom’ es un instrumental situado entre las coordenadas del nu-jazz, el heavy prog y el space-rock al estilo de unos OZRIC TENTACLES... incluyendo algún pasaje de reggae a mitad de camino. El armazón rítmico que se inicia computarizadamente (con sonidos percusivos y loops sintetizados) se enriquece enormemente con la musculatura precisa de Blundell (no Minnemann), mientras King se luce a placer con las capas y sobrios desarrollos melódicos que brotan de su arsenal de teclados; respecto a esto último, una mención especial debe ir para un solo de piano en clave jazzera que realiza en algún  momento del último tercio de la pieza. Los guitarreos (también cortesía del propio King) aportan una cuota oportuna de fiereza. Con todo esto, la pieza concreta una aureola de fastuosidad que nunca llega a hacerse pomposa. Un momento cumbre del disco, sin duda.  

Cuando llega el turno de la balada acústica ‘Old Men’, la dupla de Beggs y King se concentra en elaborar una atmósfera pastoril donde la serenidad bucólica propia del motif se enriquece con las sobrias florituras de flauta y saxo soprano son provistas por un soberbio Mel Collins. Una canción así no hubiese sobrado en algún disco de ANTHONY PHILLIPS o de STEVE HACKETT, e incluso su cándida belleza podía dar para más de los 3 ¾ minutos que se diseñaron para su estructura musical, pero eso es lo que hay y también viene bien. ‘The House Where Love Once Lived’ cumple con la función de explayarse en la dimensión introspectiva del álbum, esta vez con un ensamblaje grupal completo: tenemos ahora una balada jazz-rockera atravesada por sutiles matices de sinfonismo al estilo neo (un poco coincidente con lo que hacen bandas como FROST o los MARILLION post-2002, por ejemplo). La letra se centra en un arrebato confesional sobre las cosas sórdidas y tristes que laten tras la desintegración familiar (“Time moves on, a family grown and gone. / Empty chairs, no foot fall on the stairs. / Happier times. / There were laughs and nursery rhymes, / Tenderness. / Then came the time to confess.”). Dato interesante: el solo de guitarra es ejecutado por Minnemann. ‘Iridium Heart’ se sitúa cerca de la atmósfera central y el swing predominantes de la canción que abrió el álbum, pero con una ambientación un poco más aligerada en su esquema melódico y un empleo más sofisticado del armazón rítmico. Psicodelia electrónica y agudeza pop-rockera se combinan ágilmente dentro de una canción que se ubica en un terreno intermedio entre los estándares de MUSE y de los STICK MEN. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de su canción más extensa: se trata de ‘Twisted World Godless Universe’ y dura 8 ½ minutos. Bajo este título tan desafiante brota, late y vibra una canción que manifiesta combativamente la necesidad del ateísmo como impulso para la definitiva liberación de la mente y del espíritu, y con ella, una recta comprensión de la guía moral de la vida humana. En cuanto a lo estrictamente musical, su enfoque sonoro recoge una síntesis de las espiritualidades de las cuatro primeras canciones del álbum con un primordial énfasis en lo grácil y lo luminoso, y también se hace sentir el efecto señorial de las orquestaciones de teclados en varios pasajes estratégicos. La inteligencia robusta de Minnemann hace que algunas partes del swing se intensifiquen con redobles sofisticados que acentúan el groove central con contundente eficacia. Los últimos 6 minutos del álbum están ocupados por ‘I Think Of You’, un instrumental intimista y etéreo marcado por las sobrias escalas de piano sobre un transfondo de flotantes capas de sintetizador. Townsend aporta interesantes retazos de clarinete bajo en algunos pasajes. Un paseo final por las estepas del new-age tras el derroche de plasticidad y colorido que tuvo lugar en ‘Twisted World Godless Universe’, una atmosférica evocación de la madre de Beggs: él siempre llevará encima la cruz de haberla perdido a los 17 años de edad y dichas llagas se trasladan a exploraciones introspectivas en el arte del sonido. 

“Atheists And Believers” nos ha brindado un deleite melómano de primera categoría dentro de unas dinámicas y versátiles variantes dentro del polimórfico mundo del art-rock. Más allá del talante proselitista y la posición ideológico-moralista de las letras de las piezas cantadas, las cuales pueden ir o no acorde con las propias posiciones del oyente, el hecho es que este colectivo de THE MUTE GODS nos ha brindado un disco estupendo y ameno, encarnando una dosis suficiente de variedad en sus matices y esquemas sonoros como para resultar muy atractivo para el coleccionista afanoso de música progresiva y similares.


Muestras de “Atheists And Believers”.-


* Para más detalles, veamos esta entrevista del año 2017 en la página web de Progressive Music Review [https://progressivemusicreview.wordpress.com/2017/03/09/new-nick-beggs-interview-march-2017/] y así como esta otra más reciente, publicada en el presente año 2019 en la página web de Eon Music [https://www.eonmusic.co.uk/nick-beggs-the-mute-gods-eonmusic-interview-march-2019.html].


Wednesday, August 07, 2019

LA MÚSICA DE ERICH ZANN: gozoso tormento de suplicios avant-progresivos




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la muy interesante ocasión de exponer nuestras impresiones sobre un disco del ensamble mexicano LA MÚSICA DE ERICH ZANN que ha sido publicado hace poco tiempo. Se trata de 
“En Tormento”, el segundo trabajo de este proyecto liderado por el fagostista y compositor mexicano Juan Carlos Ruiz (cuyo currículum incluye a grandes nombres de la vanguardia rockera de su país desde los 80s en adelante como NAZCA, CULTO SIN NOMBRE y ARTERIA); el primer disco de LA MÚSICA DE ERICH ZANN es homónima y data del año 1997. Para “En Tormento”, disco publicado en noviembre del pasado año 2018 por el sello Kathmandu Records, Ruiz contó con los valiosos aportes de Adolfo Zaragoza Cerecero [guitarras], Carlos Alvarado [sampleos] y Alex Eisenring [sinteticadores y sampleos orquestales]: sí, colegas musicales de bandas tan legendarias como CHAC MOOL, DECIBEL y los ya mencionados ARTERIA. Dado que el nombre de este proyecto procede del título de uno de los relatos más celebrados de H. P. LOVECRAFT, y teniendo en cuenta los antecedentes del maestro Ruiz, no nos debe extrañar que su propuesta musical sea combativamente siniestra y opresivamente oscura dentro de un encuadre progresivo inspirado fundamentalmente en el RIO francófono, aunque también hay fuertes factores electrónicos que nos remiten a la faceta más solipsista del kraut electrónico y la musique concrete: la logística instrumental se presta muy bien a ello. Lo que tenemos aquí es algo muy cercano a las atmósferas agobiantes y catárticas que formaban parte del enfoque de CULTO SIN NOMBRE, pero con una estrategia sonora más sofisticada. 
Tal como declara el poeta y erudito mexicano Mauricio López Valdés en el bloque informativo interior del disco que ahora reseñamos, la idea guía de “En Tormento” es la de “adentrarse en los abismos internos desde la solitud, desde la ansiedad y desde la conciencia de la muerte”, siendo así que “lo mórbido y lo fúnebre que nos habitan rompen el silencio para encarnar en el sonido, en la música, la más fina y elevada manifestación del sonido y de nuestro andar en la vida hacia la muerte.” Este disco fue grabado y masterizado en los Estudios Kathmandu por Alex Eisenring, y su intrigante portada recoge una ilustración anónima del siglo XV titulada Aurora consurgens. El diseño gráfico lo hizo Flamel (apodo de Eisenring). Bueno, ya es hora de entrar en los detalles de este nuevo catálogo de gozosos suplicios avant-progresivos que nos brinda el colectivo de LA MÚSICA DE ERICH ZANN, un catálogo que, adelantamos, nos parece excelente.



‘El Sepulturero’ abre el repertorio con un estimulante y, a la vez perturbador, paisaje de cadencias rutinarias que se sustentan sobre las bases electrónicas diseñadas para la ocasión. Las florituras del fagot y la sucesiva adición sutil de matices mientras el cuerpo central se va enredando lúgubremente en torno a su propio núcleo elaboran un paisaje sonoro que se sitúa en medio de lo tétrico y lo mecanicista. Algún interludio añade un factor variable en torno a lo que, a fin de cuentas, seguirá siendo una meticulosa acentuación del cuerpo central.Al final, una danza tétrica pone el punto final a lo que es la macabra celebración del tránsito hacia aquel lugar más allá del silencio, siendo así que el mismo silencio se acaba imponiendo por vía de una minimalista capa de sintetizador. Luego sigue ‘Suplicio’, pieza que le da un giro más dinámico a este imperio de la oscuridad sónicamente articulada, combinando la neurosis festiva de lo dadaísta con parajes oníricamente inquietantes al estilo surrealista. La musicalidad es, a todas luces, más sofisticada que la exhibida en la pieza de entrada, logrando así crear una atmósfera palaciega donde la monarca disonancia luce sus más esplendorosas galas. Tan apabullante como señorial, el ensamble de músicos se regocija en las densas interacciones que van compartiendo a lo largo del camino: esta cruza entre los paradigmas de los ART ZOYD post-1981 y los DECIBEL del segundo álbum funciona a las mil maravillas. Con la dupla de ‘Lo Que No Muere’ y ‘Ceremonial Negro’, Ruiz y sus compañeros de viaje se siguen explayando en sus idearios de construcción de paisajes sonoros contundentemente opresivos. El primero de estos temas es el primero frontalmente mortuorio del disco, siendo así que las cansinas cadencias del piano y los arrebatados lamentos de la guitarra (entre PRESENT y KING CRIMSON) conforman las dos columnas en medio de las cuales el ensamble dirige una procesión de almas en pena. Es como si el suplicio anunciado en la pieza precedente hubiese dejado de ser un mal augurio para convertirse en lo que tenía que ser, un proceso real y fehaciente. En los últimos minutos, el fragor tenebrista se apacigua un poco con la mira puesta en un perspectivismo que sosegadamente acepta el triunfo de la nocturnidad. Por su parte, ‘Ceremonial Negro’ recoge las semillas de las dos piezas precedentes, combinando el señorío perturbador de ‘Suplicio’ con la neurosis pulsátil de ‘Lo Que No Muere’. El epílogo es un clamor tanático donde una coral de neblinas del Limbo aúnan sus voces metafísicas en una apoteosis cavernícola.


El quinto ítem del disco es el que justamente le da título y su función principal es la de explorar más a fondo las facetas y atmósferas más majestuosas que ya se dejaron entrever en varios pasajes de las piezas precedentes. Lo oscurantista saca buen provecho de su inacabable ingenio dionisíaco para crear una nueva vestimenta luminosa con precisión ingenieril. Las orquestaciones cibernéticas dan foco y cobijo al fagot mientras éste lidera el desarrollo temático con su insospechadamente firme pulso. Es todo un cénit del repertorio, así como lo fueron los dos primeros temas. Cuando llega el turno de ‘Forzado’, el ensamble se dedica a reconstruir y remodelar parte de las atmósferas y cadencias que ya hemos apreciado en los temas #1 y #3 mientras recibe buena parte de los ecos del esquema de trabajo aristocrático planteado inmediatamente antes para ‘En Tormento’. Los aportes de la guitarra – una vez más, a lo PRESENT – sirven para proveer algo de eficaz musculatura al nervio inquietante que atraviesa a cada partícula del armazón sonoro de esta pieza. En algún momento se da una variante temática desde la cual se genera una sensación de expectativa, especialmente en esos pasajes en los que la densidad instrumental baja un poco, pero, en los segundos finales, esa misma densidad regresa a su nivel inicial para dejarnos con un cierre efectistamente abrupto. Con el cauto – aunque lo más probable es que sea irónico – título de ‘Un Poco De Angustia’, la penúltima pieza del álbum exhibe un nuevo ejercicio de fastuosidad tenebrista con unos aires ágiles que transita entre lo otoñal y lo invernal sobre un trasfondo de macabro misterio. No tratándose de un tema demasiado extenso, llena muchos espacios dentro de su ingeniería sonora, al igual que pasaba antes con la pieza homónima. La interacción entre los instrumentos partícipes se lleva con una soltura bien orquestada: suena paradójico así como lo decimos... pero así lo percibimos. Todo termina con ‘Ansiedad’, tema que nada tiene que ver con el celebérrimo vals venezolano de José Enrique Sarabia (¡ja, ja, ja!). Por el contrario, aquí, tras un ceremonioso preludio de piano, se deja atrás en buena medida a los recursos de lirismo y fastuosidad que signaron a algunas piezas precedentes y se apuesta por algo más deconstructivo, y tanto es así que su epílogo se arma con un juego de efectos electrónicos bastante aleatorios. Da la impresión de que una maquinaria musical se está desarmando tras haber gestado su propia pieza funeraria. Un cierre muy oportuno para este disco.   
   

Toda esta fue nuestra experiencia con este gozoso tormento avant-progresivo que nos brindó la gente de LA MÚSICA DE ERICH ZANN. “En Tormento” agrupa un sólido y creativo catálogo de ideas y ejercicios que dignifican inmensamente al inmortal sueño del rock-in-opposition, ese sueño de remodelar el ideal de la música progresiva para ponerlo al servicio de la observación y la exploración de las dimensiones más oscuras del mundo y del alma humana en base a la combinación de estándares de la cámara modernista y la espiritualidad posmoderna. Música lúgubre y tensa que exuda un retorcido y estimulante vitalismo; música recomendada al 500% a todo fan serio de los recovecos más osados del polivalente ideal de la música progresiva.


Muestras de “En Tormento”.-
En Tormento:  https://soundcloud.com/user-733221532-706029397/en-tormento2-2018

Sunday, August 04, 2019

Escalando por los cielos jazz-progresivos bajo la guía de ON THE RAW



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace enormemente presentar este disco fabuloso que responde al título de “Climbing The Air” y es el segundo del ensamble jazz-progresivo barcelonés ON THE RAW. Por lo pronto, adelantamos que este disco publicado en el primer día del pasado mes de marzo es de lo mejor de lo mejor en lo que se refiere a los aportes de España al gran escenario de la música progresiva y vanguardista internacional. El colectivo de ON THE RAW está conformado por Alex Ojea [batería y percusión], Jordi Amela [teclados y piano], Jordi Prats [guitarras eléctricas y acústicas], Pep Espasa [saxofones y flautas] y Toni Sànchez [bajos con y sin trastes]. El proceso de grabación de “Climbing The Air” tuvo lugar en los Redphone Studios de Barcelona y Redish Records de Tarragona, siendo así que en el primero de estos locales, Amela se hizo cargo de las labores de ingeniería de sonido. No solo eso, también ha tomado las hermosas fotos que ocupan el arte gráfica del disco. Los orígenes de ON THE RAW se remontan a la segunda mitad del año 2015 con la asociación de músicos provenientes de bandas como APPLESMELLCOLOUR, HARVEST y DRACMA, siendo así que esta congregación se dispuso a crear un enfoque progresivo más ecléctico que el practicado en sus bandas precedentes, con una clara prevalencia del factor jazz-progresivo. Su disco de debut “Big City Awakes” data de laño 2017 y en su momento recibió varios comentarios elogiosos de parte de varias redes y blogs rockeros, y ahora, el quinteto está orgulloso de haber creado un disco aún más hondamente ecléctico y colorido que el primero. Bueno, veamos ahora los detalles de cada tema que ocupa “Climbing The Air”, ¿vale?

   

Las piezas primera y última del álbum son las dos más largas del mismo, durando aquélla poco más de 8 ¾ minutos y ésta, rozando apenas esa misma extensión temporal. El título de la pieza de apertura es el mismo que el del disco en cuestión y su bloque central exhibe una vitalidad extrovertida y convincente bien instalado sobre un swing llamativo, el cual se sitúa muy cómodamente en un híbrido de jazz-rock y space-rock progresivo. El breve preludio cósmico de matices abstractos es un anticipo de la importancia crucial que habrá de asumir el rol de los sintetizadores dentro del entramado sonoro grupal. Poco antes de pasar la frontera del tercer minuto se da un sutil cambio en el groove que permite al grupo, en primer lugar, ahondar en los matices jazzeros del momento, para luego, en una segunda instancia, virar hacia un paraje de intensificación rockera desde el cual se abre camino a un excelente solo de saxofón. Más adelante, nos toma por sorpresa la irrupción de un pasaje de Latin-jazz con raigambre tropical: ahora, la flauta y la guitarra son quienes se apoderan sucesivamente del rol protagónico mientras los demás instrumentos van reforzando a cada instante este nuevo brote de algarabía. Todo termina con esta espiritualidad festiva, dejando al oyente con un muy grato sabor de boca. Por su parte, la última pieza se titula ‘Skeptic’ y encarna una muy refinada y solvente síntesis de varios de los recursos estilísticos con los que el oyente se ha de sentir familiarizado en este momento. El cuerpo central se centra en un ejercicio de jazz-rock con base funky al modo de unos WEATHER REPORT de la segunda mitad de los 70s, pero con un toque progresivo al estilo de sus compatriotas de EL CÍRCULO DE WILLIS y a SNARKY PUPPY. Luego, para un breve interludio, el asunto vira hacia un swing de jazz clásico que permite al saxo y al piano eléctrico elaborar un vibrante diálogo de cuyas fuentes emerge otro interludio, esta vez guiado por la guitarra eléctrica, un aspecto que permite al grupo darle un poco más de nervio a este pasaje. Todo termina con un ensoñador epílogo centrado en la triangulación de escalas de guitarra acústica, cristalinas florituras de flauta y etéreas capas de sintetizador. Seguimos con los temas que están en medio, siendo el primero de ellos ‘Red Roses’. Con sus casi 4 ¾ minutos de duración, evoca una grácil y sobriamente alegre cruza entre el PAT METHENY GROUP de los 80s y los RETURN TO FOREVER de los dos primeros discos, a la par que asume aires modernos propios del jazz-fusion melódico de  nuestros tiempos. Es una pieza muy hermosa, la verdad que sí. 



‘Resistance’ comienza con un groove sofisticado donde el ensamble vuelve a explorar la mezcla de jazz-rock y psicodelia progresiva de base space-rockera con una muy inspirada confluencia de garra y claridad melódica. El sonido colectivo es pletórico e imponente, sustentando su propio gancho a despecho de su complejidad estructural. Para un breve pero relevante intermedio, el esquema rítmico se aviva con una voraz garra rockera, aunque la idea aquí no es la de exhibir agresividad sino más bien un aura traviesa. Para la sección epilogar, el grupo vuelve al motif inicial con una actitud más sobria, lo cual repercute en un realce del lirismo en curso. Cuando llega el turno de ‘Moneypenny’, el grupo se dispone a profundizar en su enfoque jazz-progresivo trabajando un ángulo muy sesudamente ecléctico en dicha labor. Notamos aires de familia con grupos tan diversos como JIZUE y TAUK en la manera que tiene el grupo desarrollar atmósferas y cadencias señoriales mientras añade ciertos recursos potentes en algunos pasajes estratégicos. Tampoco falta el componente espacial cuando, a poco de pasada la barrera del cuarto minuto, una secuencia sintetizada agita la emergencia de un ambiente envolvente al estilo de unos VESPERO sacudidos por el paradigma de TORTOISE, y también por algunos recursos sónicos propios de los ya mencionados SNARKY PUPPY. ‘Herois’ – la tercera pieza más extensa del repertorio con sus poco menos de 8 ½ minutos de duración – encarna la faceta más reflexiva dentro del ideario musical de ON THE RAW. La ilación de sus varios motivos se organiza en torno al desarrollo y el despliegue de una consistente ambientación reflexiva que en varias ocasiones se enfila hacia lo introspectivo. La elegancia del estándar del prog sinfónico (con cierta inspiración en PINK FLOYD y en CAMEL) es el factor principal a la hora de articular la ingeniería melódica y la interioridad elevada de este bellísimo tema. Un cénit del disco, así como lo fue el tema inmediatamente anterior. ‘Blackmail’ vira hacia un terreno más vivaz y extrovertido, usando el estándar del jazz-rock como fuente principal de inspiración para los arreglos del desarrollo temático. El empleo de algunos pasajes sobrios en el intermedio sirve para poner dentro de un contexto más grande lo que claramente es el imperio de lo celebratorio: tal vez tenemos en este tema y en ‘Resistance’ las labores más complicadas de parte de la dupla rítmica en todo el disco.


Tal como adelantamos entusiastamente – y también con total sentido de la justicia – en el primer párrafo de la presente reseña, “Climbing The Air” es de lo mejor que se ha hecho en este año 2019 en tierras españolas en nombre del ideal progresivo. Los cinco integrantes de ON THE RAW se han portado muy majamente a la hora de crear, arreglar, completar y grabar cada pieza que integra este disco que recomendamos al 500%. ¡Y que vengan más discos de ON THE RAW en el futuro próximo!


Muestras de “Climbing The Air”.-

Thursday, August 01, 2019

DJAM KARET: prog contemporáneo para los cielos estrellados



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Los DJAM KARET vuelven a hacer acto de presencia en la producción internacional de art-rock: el disco que nos brinda este veterano grupo estadounidense en el presente año 2019 se titula “A Sky Full Of Stars For A Roof”. El disco en cuestión fue publicado en el pasado 15 de abril. El colectivo de DJAM KARET opera todo el tiempo con el cuarteto básico de Gayle Ellett [guitarras eléctrica, acústica y E-bow, armonio, dilruba, ukeleles tenor de 8 y 4 cuerdas, vibráfono, viola, bouzouki griego, contrabajo, sintetizador, órgano Hammond, mellotrón, gopichand, tar, mbira, flautas étnicas, surmandal, tanpura, cumbus, congas, udu, krakebs, pandereta, campanilla de bicicleta y grabaciones ambientales], Mike Henderson: [guitarras eléctrica, acústica de 12 cuerdas y slide, sintetizadores], Chuck Oken, Jr.: [batería, secuenciadores digitales y análogos, y soundscapes] y Henry Osborne [bajo], siendo así que el guitarrista Mike Murray solo colabora en dos temas tocando la guitarra acústica y la mandolina. Aún así, se le acredita un lugar fijo dentro del formato de quinteto, así que oficialmente es un integrante a tiempo completo y no un invitado. Eso sí, también hay unos cuantos invitados ocasionales que hacen sus respectivos aportes a lo largo del repertorio: Todd Montgomery (sitar y bouzuki irlandés), Micah Nelson (charango), Mark Cook (guitarra eléctrica, guitarra sin trastes y bajo) y Shannon Michael Terry (Array mbira). La línea de trabajo trazada en este nuevo disco ahonda en lo ya hecho en “Sonic Celluloid”, un enfoque prog-psicodélico fuertemente enraizado en lo ambient y la electrónica contemporánea, aunque bien vale señalar que estos elementos no son nuevos en el poliforme y caleidoscópico mundo sonoro de los DJAM KARET: basta remontarse a inicios del milenio a sus discos “Dark New Age” y “Ascension”, y también es un claro punto de referencia su disco “Swamp Of Dreams”, el cual recopilaba temas grabados en varias ocasiones particulares y que mostraban un predominio de lo atmosférico y lo cinematográfico con un fuerte componente electrónico. En todo caso, lo que vale destacar de “A Sky Full Of Stars For A Roof” es que también hay una fuerte presencia de instrumentos acústicos a la hora de reforzar una base armónica o delinear una melodía. Es un disco donde se ve una especie de encuentro entre lo acústico y lo modernista bajo la pauta del segundo factor aquí mencionado. Por un tiempo limitado (hasta el último día de este mismo mes de agosto), la compra del CD físico o de la descarga digital vendrá acompañada de dos discos de remezclas, titulados respectivamente “Beyond The Long Twilight” y “The Crows Of Dust Fall At Night”, solo en formato digital.


‘Beyond The Frontier’ abre el disco exhibiendo un dinamismo muy llamativo donde la base está situada en la amalgama de capas sintetizadas y ritmos programados mientras los ornamentos de sitar, órgano y guitarra van fluyendo grácilmente a través de la variedad de atmósferas que se va desarrollando. Comenzando con un swing contagioso, luego todo se deriva hacia una atmósfera flotante de tenor minimalista, gestándose así un intermedio cósmico de tendencia psicodélica. Cuando volvemos al terreno del primer motif, las intervenciones de los ukeleles, el sitar y el bajo estipulan un mágico señorío al asunto. Poco a poco, la pieza avanza hacia su epílogo, el cual retoma el camino de lo cósmico con un uso razonablemente moderado de complejidad en lo referente a la expansión de su cadencia básica. Fueron unos 5 ¾ minutos bastante promisorios. Luego sigue la conexión de dos temas que duran casi 6 minutos cada una: ‘Long Ride To Eden’ y ‘West Coast’. ‘Long Ride To Eden’ comienza con un prólogo armado por una modalidad revitalizada de la electrónica (un poco a lo JEAN-MICHEL JARRE) en el groove básico, el cual servirá de orientación para el jam space-rockero que habrá de emerger al poco rato. Una vez que entra en acción la batería, el enclave space-rockero hace patente su aureola de embrujo extrovertido con la adición de algunos factores ambient en la atmósfera general. Hay aires de familia con los esquemas de trabajo de QUANTUM FANTAY e HIDRIA SPACEFOLK, especialmente en lo que se refiere a la elegante integración de sonidos y swings étnicos en medio de la parafernalia electrónica. El epílogo, marcado por sobrias líneas de guitarras acústicas sobre un trasfondo flotante de sintetizadores, evoca la imagen de unos últimos momentos de relax mientras se mira al cielo antes de quedarse dormido para soñar un nuevo cielo luminoso. Igualmente centrada en el prototipo del space-rock contemplativo y ambiental que caracterizó a la pieza precedente pero con una actitud más ligada a la estilización melódica del prog sinfónico y un groove de talante jazz-fusionesco, ‘West Coast’ nos brinda un ejercicio de fastuosas vitalidades sonoras dentro de un encuadre instrumental bien definido. Todo se siente grácil al modo de un ensueño desde el que se explayan paisajes y fulgores tan vigorosos como serenos. Estos paisajes y fulgores terminan plasmando una equilibrada cruza entre densidad cósmica y ascetismo introspectivo, con lo cual se crea una especie de contrapunto a la extroversión fundamental del tema previo. 

‘A Sky Full Of Stars For A Roof’, con su duración de poco más de 11 minutos, se erige en la pieza más extensa del mismo: de hecho, está diseñada para exhibir una potestad musical de gran alcurnia. Comenzando con un sombrío solo de viola proyectado sobre unas capas de sintetizador, pronto entra a tallar un mecanismo rítmico que impone un groove modernista al asunto. Una vez dispuesto este groove como un mecanismo bien focalizado, entran a tallar sugerentes retazos psicodélicos de las guitarras y cálidos ornamentos diversos de sintetizadores. El asunto se sitúa a medio camino entre el paradigma de los TANGERINE DREAM de la fase 1980-85 y los OZRIC TENTACLES del nuevo milenio, además de los estándares más ostensiblemente cósmicos del duradero paradigma de los propios DJAM KARET. Los ocasionales ornamentos melódicos aportados por las cuerdas acústicas estimulan la moderada intensidad que se acrecienta en el entramado de teclados. A mitad de camino, un solo de guitarra de tenor Floydiano impone su señorío para enriquecer eficazmente el ya suficientemente reforzado ambiente central de la pieza. También hay un momento muy relevante en el que las percusiones digitalizadas incorporan, por un rato, un groove tribal. He aquí un cénit del álbum junto a los dos primeros temas. ‘Dust In The Sun’ es la pieza más breve del disco con sus 3 minutos exactos de duración: básicamente, se trata de un inspirado ejercicio de lirismo dentro de una ingeniería jazz-progresiva. Es una pena que el tema no dure más porque tiene bastante gancho su sencillo motif, pero llega el turno de ‘On The Third Day Arrived The Crow’, tema que exhibe climas envolventes con una cristalina disposición de los instrumentos partícipes dentro de un ordenamiento bien compacto. La ambientación de la pieza en cuestión está diseñada para ser sombría y misteriosa, queda eso claro, pero el enfoque sonoro diseñado para la ocasión adquiere un matiz onírico que hace que lo que pudo ser amenazante termine siendo solo intrigante. Así las cosas, la pieza termina ostentando un encanto muy particular, encanto que se realza con la incorporación de sampleos de una celebración exótica durante el último minuto. El paradigma de POPOL VUH volvió a la vida a través del filtro Djam-Karetiense. Los últimos 8 ½ minutos del álbum están ocupados por la dupla de ‘Specter Of Twilight’ y ‘Night Falls’. El primero de estos temas mencionados sigue, en buena medida, la línea de la pieza precedente pero con un enclave melódico más definido en el discurso de la fusión contemporánea, casi tendiendo puentes con ‘Dust In The Sun’. Por su parte, ‘Night Falls’ expresa aires crepusculares y meditabundos bajo la guía de la guitarra acústica y la flauta étnica, estando ésta acompañada por suaves notas de vibráfono. Un sortilegio mediante el que el alma evoca los rincones más melancólicos de su carácter.

No llegando a completar el espacio de tres cuartos enteros de hora, “A Sky Full Of Stars For a Roof” es un álbum que expone con claridad y solvencia la continua vitalidad con la que DJAM KARET se dedica a crear música progresiva para nuestros tiempos: esta fase actual de la banda en la que se da un predominio a las atmósferas y estructuras de base electrónica ostenta una prestancia simpar. Volviendo a “A Sky Full Of Stars For a Roof” en sí, concluimos con que nos ha gustado mucho este disco y por ello lo consideramos como un ítem importante en cualquier fonoteca de art-rock. El grupo pasó por 18 meses de sesiones de grabación y mezcla para concretar este nuevo ítem y, hoy por hoy, ya está empezando a componer nuevo material: ojalá no tarde mucho en traernos novedades de primer nivel.


Muestras de “A Sky Full Of Stars For a Roof”.-
A Sky Full Of Stars For A Roof: https://www.youtube.com/watch?v=eK29g2skTZI