Sunday, February 07, 2016

AMPACITY y el esplendor superlumínico de la psicodelia progresiva polaca



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de prestar nuestros oídos en el segundo disco de la banda polaca AMPACITY, el mismo que se titula “Superluminal”: publicado en la segunda mitad de octubre pasado por vía de Instant Classic Record Label, este disco supone uno de los picos más altos de la producción prog-psicodélica que tuvo lugar en el año 2015 a nivel mundial. Este quinteto conformado por Jan Galbas [guitarra], Marek Kostecki [teclados], Wojciech Lacki [bajo], Piotr Paciorkowski [guitarra y Theremin] y Sebastian Sawicz [batería] se impulsa convincentemente en su posicionamiento como fuerza de primer orden dentro de la actual vanguardia progresivo-psicodélica europea tras haber causado un muy buen primer impacto con su disco de inicios del año 2013 “Encounter One”: en efecto, este disco ya no testimonia un encuentro sino un asentamiento. Sacando lustre a sus aires de familia con bandas como DIAGONAL, SPACE DEBRIS, SENDELICA y CAUSA SUI, este quinteto oriundo del área de Trójmiasto demuestra con cuánta pericia se regodea en su habilidad para revitalizar el discurso de la experimentación psicodélica en el rock desde una estrategia retro empapada de dinamismos contemporáneos. Veamos ahora los detalles específicos de “Superluminal”.




Durando poco menos de 10 ½ minutos, ‘42’ abre el álbum con una vitalidad férrea que huele a pura dinamita psicodélica. El grupo desarrolla una musicalidad ágil en torno a un núcleo compositivo esencialmente sencillo pero al que los músicos añaden un aura de razonable sofisticación a través de sus musculares interacciones. Tendiendo puentes entre la herencia de la psicodelia pesada de raíz stoner, el post-metal y el rock duro vintage (DEEP PURPLE, URIAH HEEP), la pieza nunca pierde su luminosidad llamativa a través de su extensa duración. Un gran comienzo de álbum, sin duda. ‘Propellerbrain’ comienza con coloridos más etéreos, en cierta medida ostentando un oportuno contraste con la vitalidad inapelablemente visceral de la pieza de apertura con esas cuasi-Crimsonianas armazones de las dos guitarras, pero el groove inicial ya da sospechosos indicios al oyente de que éste no será el tenor general de la nueva pieza… y en efecto, ‘Propellerbrain’ no tarda mucho en instalar una ilación de riffs nucleares que nos remiten tanto a la tradición space-rockera de HAWKWIND como al dinamismo rotundo del legendario krautrock guitarra-céntrico que encarnaron ensambles como GURU GURU y ASH RA TEMPEL. Este momento cumbre del álbum gesta un cénit de climáticas intensidades para el repertorio general: un buen recurso que ayuda a esto es la inclusión de aires modernos a estas sonoridades prog-psicodélicas en curso. Donde sí se abre un espacio decisivo para atmósferas relajadas es en la tercera pieza del repertorio, ‘Molten Boron’, la cual coquetea abiertamente con el estándar del post-rock (e indirectamente, con el PINK FLOYD de la era 69-73) para la elaboración de la ambientación otoñal e introspectiva que gesta y recubre al motif central.




‘Planeta Eden’ es el tema más extenso del disco, y de hecho, cumple con la función de capitalizar el vigor filudo de los dos primeros temas del álbum, inclinándose más por el apego a ingenierías sofisticadas que ya disfrutamos en ‘Propellerbrain’. Las capas y ornamentos de teclado se hacen notar más en medio de los incesantes arrebatos sónicos que emanan de las dos guitarras; en el tenor general de la pieza, se nota que hay un aumento del aspecto oscurantista, lo cual se debe indudablemente al protagonismo que cobra el factor stoner. Tenemos aquí la cúspide definitiva de éxtasis electrizantes a los que el grupo dedica la mayor parte de sus inquietudes creativas. Los últimos 7 ½ minutos del álbum están ocupados por el tema que justamente le da título, siendo su misión la de ahondar sesudamente en los aspectos más ácidos y filudos de la esencia musical de la banda en base a un esquema rítmico relativamente contenido. Así las cosas, el grupo logra organizar la incandescente vitalidad de los guitarreos dentro de un entramado sonoro que articula post-metal y space-rock con impecable solvencia. Con este broche de oro culmina nuestra experiencia con “Superluminal”, un disco que nos obliga a seguir apreciando optimistamente el aporte que los AMPACITY siguen brindando de forma consistente a la avanzada rockera polaca del momento. Prog psicodélico realmente superlumínico en el brillo que irradia y el vigor expansivo que ostenta.




Muestras de “Superluminal”.-




Thursday, February 04, 2016

OVRFWRD: razones y fantasías de la escena progresiva estadounidense


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

OVRFWRD, el cuarteto instrumental estadounidense fundado en Minneapolis a fines de 2012, volvió al ruedo fonográfico con un muy buen segundo disco titulado “Fantasy Absent Reason”, el cual nos muestra a un grupo que ha sabido madurar su propuesta musical y llevar su propio potencial de expresividad hacia niveles muy macizos. “Fantasy Absent Reason” fue publicado en la segunda mitad de octubre de 2015, un año y nuevo meses después de su promisorio disco de debut “Beyond The Visible Light”. El ensamble conformado por el baterista-percusionista Rikki Davenport, el guitarrista Mark Ilaug, el bajista Kyle Lund y el teclista Chris Malmgren ha tardado relativamente poco tiempo en llevar su estilo progresivo ecléctico hacia nuevos terrenos mientras preserva los conquistados en el citado primer disco. A lo largo del repertorio de este nuevo disco, el oyente debe sentirse preparado a asimilar la sucesión de varias focalizaciones temáticas y atmósferas, especialmente en las multivalentes piezas de larga duración; los dos temas más breves tienen un enfoque más específico, como si fueran momentos de descanso en un trayecto de largas exploraciones. Para explicar con mayor precisión esto que acabamos de decir, repasemos ahora cada una de las cinco piezas del disco, ¿vale?


El inicio del disco viene de la mano de la suite de 16 ¾ minutos que justamente le da título. Los primeros instantes de este ambicioso viaje musical están dirigidos por escalas de clavicordio eléctrico, siendo así que muy pronto se pone en acción el ensamble en pleno para desarrollar exquisitas sonoridades donde se conectan el legado de EMERSON, LAKE & PALMER y el prototipo hard-prog… o sea, musculatura pesada y estilizaciones barrocas en dosis equitativas. Aparte de un breve momento misterioso en el que el bajo articula ornamentos etéreos y un tanto impresionistas, el teclado y la guitarra se erigen como los instrumentos que alternan momentos de soltura protagónica mientras se desarrolla cada motif autónomo, siendo así que la solemnidad reinante goza de abundantes matices claroscuros, a veces coqueteando con lo siniestro. Respecto a este último detalle, podemos atrevernos a señalar que lo que suena es una remodelación del estándar de GOBLIN a través de los filtros de KANSAS y DEEP PURPLE. En algún momento el grupo elabora un pasaje sereno desde el cual gesta un crescendo envolvente y señorial, creando así un clímax previo a otro que completa los dos últimos minutos de la suite hasta un abrupto final. Esta idea causa un impacto especial porque refuerza la exposición del grupo como una entidad vigorosa y suntuosa. Cumpliendo con la dura misión de suceder a esta maratón de sólidas ingenierías típicamente progresivas emerge ‘Brother Jack McDuff’, pieza que a lo largo de su espacio de 5 minutos se dedica a explorar el legado de la tradición progresiva enraizada en el jazz-rock y el blues-rock (COLOSSEUM, ATOMIC ROOSTER). Siendo muy retro en cuanto al enfoque del motif central, el grupo se da maña para insuflarle su propia vitalidad particular; sin duda, es una pieza con buen gancho, y además, nos muestra una de las más notables intervenciones de Davenport en todo el disco. ‘Just Nova’, por su parte, saca provecho a su espectro de poco menos de 10 minutos desarrollando un sortilegio introspectivo donde se fusionan el lenguaje del jazz-fusion contemporáneo (a lo PAT METHENY) y la claridad melódica del sinfonismo (CAMEL, YES), y no solo eso: se establece un abierto coqueteo con el estándar del prog psicodélico mientras se va modelando el crescendo del sencillo pero efectivo motif central. Dentro de su permanente actitud contemplativa se revela una pieza simplemente magnífica, un cénit del álbum.

  

Los últimos 13 ½ minuto del disco están ocupados por la dupla de ‘Utopia Planitia’ y ‘Creature Comforts’. El primero de estos temas retoma, hasta cierto punto, la extroversión épica de la suite homónima pero renunciando un poco al predominio de lo claroscuro con el fin de proyectar más espacios para que se imponga una calidez luminosa en algunos de los pasajes más pomposos del desarrollo temático. Eso sí, no faltan los riffs y las bases armónicas de la guitarra para cimentar la robustez rockera de la banda y completar los matices dirigidos por los teclados en varios pasajes estratégicos. Si en ‘Just Nova’ teníamos un clímax introspectivo, la arquitectura de ‘Creature Comforts’ nos brinda una síntesis muy acabada de las facetas más extrovertidas de la banda, y por tanto, otro momentum de pletóricas musicalidades. En cuanto a ‘Creature Comforts’, se trata de un cierre sereno para el álbum, siendo así que el cuerpo central tiene su núcleo en las evocativas series armónicas de la guitarra. El factor psicodélico sigue presente a través de un filtro cuasi-post-rockero, pero el arreglo global de la instrumentación es inconfundiblemente sinfónico: el paradigma de CAMEL vuelve otra vez a nuestra mente mientras nos dejamos llevar por el sencillo colorido del motivo central. Todo eso fue “Fantasy Absent Reason”, un disco ameno donde el bien armado repertorio nos hace mantenernos atentos de principio a fin merced al buen oficio que tienen estos cuatro músicos para armar diversas atmósferas e índices melódicos. OVRFWRD tiene en este disco la garantía de su permanencia en un rol importante para la escena progresiva estadounidense de nueva generación.


Muestras de “Fantasy Absent Reason”.-
Brother Jack McDuff [en vivo en Baby Blue Arts]: https://www.youtube.com/watch?v=HyzVEaWnQSs
Dust Nova [en vivo en Baby Blue Arts]: https://www.youtube.com/watch?v=XIfzoMzYmWw


Monday, February 01, 2016

Un acercamiento al mundo musical de DWIKI DHARMAWAN


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos centramos en el músico indonesio DWIKI DHARMAWAN, un teclista de larga trayectoria y sólida veteranía dentro de la escena jazz-rockera de su país: el pretexto idóneo para ello es la publicación de su álbum “So Far, So Close” por el sello MoonJune Records, la misma que tuvo lugar en setiembre del año pasado 2015. El material de este disco fue grabado en enero del mismo año en la ciudad de Los Ángeles, un ambiente muy apropiado para crear una música jazz-fusión-progresiva que se sienta fresca. El arsenal de DHARMAWAN consta de pianos acústico y eléctrico, sintetizadores Mini-Moog y Korg, órgano Hammond y clavinet, además de realizar algunas intervenciones vocales. Sus compañeros permanentes de viaje son todo un lujo: el bajista Jimmy Haslip y el baterista Chad Wackerman. No solo eso, también cuenta con las colaboraciones ocasionales de otro gran renombrado del jazz contemporáneo como el violinista Jerry Goodman, además de sus ilustres compatriotas Dewa Budjana y Tohpati alternándose en el rol de guitarrista, y también I Nyoman Windha a los vientos y las percusiones étnicas. DHARMAWAN lleva sobre sus espaldas una trayectoria musical que abarca más de tres decenios, tanto en grupos como en su faceta solista, y ahora tenemos una oportunidad de oro para descubrirle. Veamos ahora los detalles mismos del repertorio de este disco.


El álbum empieza mostrando todas las coloraciones disponibles en la paleta sonora con ‘Arafura’, una pieza sumamente atractiva que dura 7 minutos y segundos. El groove de esta pieza es contagioso en sus intrínsecas vibraciones optimistas: la triangulación de piano eléctrico, bajo y batería es inmensamente pulcra. Sin duda alguna, el violín (claro está, a cargo de Goodman) se erige como un ítem relevante para la instrumentación global al acompañar sólidamente a los desarrollos temáticos elaborados por el sintetizador y la guitarra: el solo de violín destila un vigor efectivo, un oportuno contraste al lirismo elaborado por el de sintetizador al cual precedió (muy a lo JAN HAMMER). ‘Bromo’ gira hacia un terreno introspectivo en base a un motif sereno y un esquema rítmico lento: se notan las influencias del WEATHER REPORT de fines de los 70s y del CHICK COREA de los 80s y 90s en la estrategia de trabajo abordada por DHARMAWAN y sus compañeros de aventuras. Menciones especiales deben ir para la gracilidad impresionista creada por los solos de sintetizador y el aura de etérea sobriedad plasmada en los fraseos de la guitarra (Budjana borra la frontera entre música y orfebrería como si nada). Tras este despliegue de dulce belleza llega la pieza homónima: durando poco menos de 4 ½ minutos, ‘So Far, So Close’ sirve para mostrarnos una agradable focalización temática sobre un ágil groove fusionesco que nos recuerda un poco al modelo del HERBIE HANCOCK de los 80s así como, otra vez, al COREA de la misma década. Para cuando llega el turno de ‘Whale Dance’, volvemos al momento del lirismo cálido y sereno: el esquema jazz-progresivo del trabajo plasmado en esta pieza convierte a ésta en un hermoso ejemplo de arquitectura melódica en la cual los individuos participantes articulan sus interacciones con impecable pulso, haciendo que el desarrollo melódico sea el ítem protagónico absoluto. Los sucesivos solos de guitarra acústica y bajo son prodigiosamente efectuados, y sobre todo, complementan muy bien las pautas marcadas por el sintetizador desde el primer pasaje. Bajo el enigmático título de ‘The Dark Of The Light’, el ensamble se dedica precisamente a recoger la claridad melódica de la pieza precedente e insuflarle una dosis de vigor semejante a la que ya apreciamos en la pieza de apertura, aunque se nota que el frenesí expresivo es menor. En todo caso, Tohpati se erige como interlocutor perfecto para el líder del ensamble, y más que nada, el oyente empático se contagia de la espiritualidad extrovertida que signa la esencia de este tema.


Durando poco más de 9 ¼ minutos, ‘Jembrana’s Fantasy’ se erige como la pieza más extensa del álbum. De hecho, también se trata del ítem más experimental del repertorio pues el factor free-jazzero se impone desde el momento en que el grupo inicia el tanteo de la armazón del groove general: las formas libres y los espontáneos recursos de expansión y constricción se van sucediendo con convicción hasta cuando nos acercamos a la frontera del tercer minuto, que es cuando el cuerpo central se instala bajo la guía principal de los efluvios atonales del piano. La coda sirve para volver al indefinido punto de origen, cerrando así un círculo musical caracterizado por una actitud de continua búsqueda de coordinaciones nunca estables, siempre dispuestas a ser replanteadas sobre el camino. Si la precedente secuencia de ‘Whale Dance’ y ‘The Dark Of The Light’ supuso un cénit de ingeniería jazz-progresiva, ‘Jembrana’s Fantasy’ enfiló nuestro oídos hacia una cima de continua sensación de sorpresa ante un jardín sonoro donde nunca se sabe por dónde brotará una nueva flor. La dupla de ‘NYC 2050’ y ‘The Return Of The Lamafa’ ocupa los últimos 10 ½ minutos del repertorio: en el caso del primero de estos temas tenemos un regreso en pleno al dinamismo más extrovertido de DHARMAWAN y sus amigos (Budjana es el guitarrista de turno en ambos), mientras que el segundo refleja una extroversión más comedida, además de una labor un poco más robusta en los sonido y trucos de la guitarra y del sintetizador. Se confirma por enésima vez cuán magistral es la combinación de Haslip y Wackerman en cualquier ensamble jazz-rockero, y esto significa algo especialmente valioso cuando se trata de explotar cabalmente los potenciales de colorido y expresividad de las composiciones de DHARMAWAN. En fin, todo esto fue “So Far, So Close”, un disco muy bello que nos abre la puerta del acercamiento a una mente musical tan inspirada como la de DWIKI DHARMAWAN.    


Muestras de “So Far, So Close”.-

Friday, January 29, 2016

FOBOS: el éxodo de una evolución prog-sinfónica


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de centrar nuestra atención en la gente del grupo argentino FOBOS y su segundo disco, “Éxodo, Tiempo Y Espacio”, un álbum conceptual de temática apocalíptica que nos muestra a un grupo firmemente asentando su camino de sólida evolución para la propuesta progresiva que es su leitmotiv. El trío de Bruno Caamaño [bajo, guitarra española, piano, programación de ritmos y coros], Pablo Cordes [guitarra eléctrica, efectos, programación de ritmo, voz y coros] y Baty Tutaglio [sintetizadores, órgano Hammond, mellotrón, piano, programación de ritmos, voz y coros] realizó una ardua labor de grabación para este disco entre los meses de febrero y agosto del 2015, concretando a inicios de noviembre del mismo año su publicación física. Este disco sucesor de su obra homónima del 2014 es, tal como indicamos pocas líneas más arriba, la manifestación de una evolución sólida para su ideario musical, lo cual se traduce en una actitud más afirmativa a la hora de proyectarse a composiciones más ambiciosas o articular arreglos más variopintos, dado el caso. Además, la misma portada de “Éxodo, Tiempo Y Espacio” nos muestra la misma casa que ocupaba el centro de la imagen del primer disco pero desde una perspectiva más alejada, lo cual sirve para mostrarnos a un monje de hábito rojo mostrando un reloj durante el amanecer por un lado, y a un paisaje desolado bajo un crepúsculo indefinido. El concepto de este disco ya no apunta al tránsito de la plenitud a la decadencia como vivencia sino como destino fatal de una especie humana empecinada en forjarse un destino propio de caos y destrucción; esta noción cosmológica también tiene un correlato existencialista en cuanto que a veces las letras parecen invitarnos a apreciar el camino de la introspección como vía para liberarse del aspecto destructivo del mundo. Veamos ahora los detalles del repertorio del disco mismo.


Con la dupla de ‘Prefacio’ y ‘Fobia’, la maquinaria del concepto narrativo del álbum se pone en marcha: la primera pieza trabaja con atmósferas flotantes de teclado signadas por un imponente carácter orquestal, mientras que la segunda entra de lleno en un dinamismo rockero que se siente razonablemente sofisticado, a la par que retiene el poderoso gancho que se apoya en un medio tiempo ceremonioso. Más o menos puede describirse como una cruza entre el clásico ‘Squonk’ de GENESIS y el arquetipo del IQ del nuevo milenio. El instrumental ‘Etéreo’ exhibe unas sonoridades de guitarra y teclado que rinden debido homenaje a su título, cumpliendo así con la misión de preparar el terreno para la primera de las dos canciones que duran más de 10 minutos: ‘Bandidos Del Tiempo’. Esta pieza desarrolla un aplicado ejercicio de sinfonismo de vieja escuela Genesiano-Cameliana, con algunos guiños pasajeros al lirismo de vertiente jazz-rockera que nos regaló el colectivo de SERÚ GIRÁN en sus momentos más sublimes. A través de su formato de mini-suite, ‘Bandidos Del Tiempo’ se revela como una canción pletórica de melancólica belleza con los meticulosos desarrollos de sus motivos melódicos sucesivos. Valga una mención especial a un estupendo solo de guitarra de talante Hackettiano que apuntilla un particular clímax impresionista de teclado, y otra mención debe ir para un pasaje Floydiano: ambos crean sendas cimas dentro del bien cohesionado esquema musical. Las cuatro partes de ‘Bandidos Del Tiempo’ se titulan ‘Mapas’, ‘Odisea’, ‘Escape’ y ‘Regreso’, respectivamente – además, ‘Odisea’ se subdivide en ‘La Revolución Francesa’, ‘Los Tesoros Del Pasado’ y ‘Las Guerras’. La siguiente canción se titula ‘Atracción Interestelar’ y está a cargo de virar hacia senderos de extroversión, haciendo hincapié en fórmulas melódicas usualmente asociadas al paradigma del neo-progresivo (pensamos en PENDRAGON como el primer referente coincidente que se nos viene a la cabeza). 

  

Lo siguiente que nos regalan FOBOS es la secuencia de ‘El Ascenso’, ‘Portal A Nuevos Mundos’ y ‘Lunas De Marte’, logrando con ella plantear un momento álgido de ambientes épicos y coloridos sonoros sumamente interesantes. ‘El Ascenso’ porta un vigor llamativo que el trío maneja con nervio, concretando un sólido ejercicio de rock duro melódico con su debido talante progresivo. Por su lado, ‘Portal A Nuevos Mundos’ nos devuelve a la ceremoniosidad robusta de ‘Fobia’ con unos arreglos de teclado más abundantes, rayanos con lo cósmico, y es justamente esto lo que permite que se dé una transición fluida hacia la luminosidad señorial y serena de ‘Lunas De Marte’, canción que nos remite a la faceta introspectiva de los álbumes conceptuales legendarios de RICK WAKEMAN, pero además, con esa aura platense que hallamos en las composiciones intimistas de CHARLY GARCÍA (ya para SERÚ GIRÁN, ya para su catálogo solista). El breve instrumental ‘Efímero’ sigue obedientemente por esta senda para tender un puente hacia ‘El Abismo’, canción que dura casi 6 minutos y que sirve para que la banda siga ahondando convincentemente en su capacidad para crear ambientes envolventes y reflexivos. El primer motivo consiste básicamente en una balada en tempo de blues-rock, el mismo que posteriormente vira hacia una exaltación extrovertida donde la nostalgia precedente deja campo a la emergencia de una gracilidad espiritual renovadora; ‘El Abismo’ empieza sólidamente orientado hacia una cruza entre SERÚ GIRÁN y SPINETTA JADE, con la adición de innegables dejos Floydianos que se plasman en ciertos fraseos de la primera guitarra y ciertas capas de teclado que se manifiestan antes del momento de exaltación antes mencionado. ‘Exodo’ es un bello instrumental con base de guitarra española que abre la puerta a la otra pieza que supera los 10 minutos de duración: ‘Suite Para Un Planeta Desahuciado’. También hay títulos autónomos para las secciones integradas en esta pieza: ‘Oscuros Cielos’, ‘A Través Del Espacio-Tiempo’, ‘Estrella Fugaz’, ‘Revelación Y Desolación’, ‘Vértigo Y Mutación’ y ‘Nova’.


Con todo lo odiosas que son las comparaciones, ‘Suite Para Un Planeta Desahuciado’ es nuestra mini-suite preferida del álbum porque contiene pasajes rockeros más rotundos y su dinamismo eléctico goza de un nivel más elevado de inspiración musical… especialmente en los solos y orquestaciones de teclado. De hecho, la labor de los teclados conforma tanto la arquitectura general de esta mini-suite como la ingeniería que dirige a las interacciones entre todos los instrumentos participantes. También cabe resaltar el mayor espacio que se da para ambientes sombríos y otros de tendencia cósmica, lo cual guarda estricta coherencia con respecto al mismo título de la pieza. Los últimos 3 minutos del disco están ocupaos por ‘Extinción’, un instrumental marcado por una majestuosa languidez que nos remite irremediablemente al paradigma de CAMEL (la etapa del “Stationary Traveller” y el periodo entre “Dust And Dreams” y “Rajaz”). La añoranza por algo grandioso que se difuminó hasta perderse para siempre está bien plasmada en el arreglo envolvente que delinea al sencillo motif central. en fin, todo esto fue “Éxodo, Tiempo Y Espacio”, el hermoso álbum conceptual con el que la gente de FOBOS refuerza su rol como referente renovador del rock progresivo-sinfónico argentino de los últimos años. Gracias a los Sres. Caamaño, Cordes y Tutaglio por el bello nuevo repertorio que nos han brindado en esta ocasión: claro está, quedamos a la espera de nuevas obras magníficas de su cosecha en el horizonte próximo.


Muestras de “Éxodo, Tiempo Y Espacio”.-

Tuesday, January 26, 2016

GLAZZ: tercer ciclo de mágicas sesiones de exorcismo rockero



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El trío gaditano GLAZZ vuelve al frente para aportar una nueva montaña – nada de granos de arena con ellos – al paisaje general de la experimentación psicodélica progresiva de España y del mundo. Esta asociación de Javi Ruibal  [batería, percusiones y Kaoss pad], Daniel Escortell [bajos y sintetizador Moog] y José Recacha [guitarras, sitar eléctrico y teclados] vuelve a hacerse presente con fuerza en los anales de la vanguardia rockera española con “The Jamming Sessions: Take 3”, tercer y último volumen de este concepto de hacer composiciones a partir de jams donde se fusionan las inquietudes del jazz, la psicodelia, el funk-rock y el space-rock bajo un genuino ropaje progresivo. El grupo estaba entusiasmado e inspirado tras realizar la segunda mini-gira japonesa de su carrera en setiembre de 2014, lo cual conllevó el sacar un buen provecho a una sesión de dos horas grabando viajes psicodélicos improvisados en un estudio de Tokio en la víspera de su regreso al hogar dulce hogar, junto a las costas andaluzas: “The Jamming Sessions: Take 3” es justamente un repaso de los momentos que la banda consideró mejor logrados. El disco fue publicado a inicios de diciembre último, y podemos adelantar que está muy a la altura de las circunstancias en las que se fue desarrollando este proyecto de articular piezas musicales bien definidas a partir de jams. Hasta cierto punto, notamos en este nuevo disco el impacto de las vibraciones épicamente fabulosas que se plasmaron en “The Jamming Sessions: Take 2” – para muchos, el mejor disco progresivo español del año 2014 –, pero con salvedades que garantizan una expresión: en efecto, este “Take 3” porta una mayor dosis de acidez y aridez en las exploraciones psicodélicas, aunque sin por ello aniquilar la majestuosa robustez que es tan propia de GLAZZ. Veamos ahora los detalles de este disco para hacernos entender un poco mejor.




‘Sugoi’ abre el álbum ostentando un aura exótica bajo un tenor sigiloso en el cual las dinámicas interacciones de los músicos se manejan bajo una sobria constricción. Es con la segunda pieza ‘Maxshissei’ que el grupo empieza a ejercer robustos recursos de vivacidad rockera, a la par que preserva los matices exóticos anunciados en el tema de entrada. El peso del bajo es notable y sin duda resulta vital para sustentar la cohesión que el grupo diseña para los variados y complejos grooves que se van desarrollando a través de los 9 ½ minutos de espacio reservados para esta pieza en cuestión. Con esos guitarreos que elaboran retazos flotantes y esa labor tan ambiciosa de batería, los GLAZZ nos regalan la mezcla perfecta de ingeniería Crimsoniana, mística acidez a lo GURU GURU y jazz-rock contemporáneo, una mezcla que nos conduce hacia un fastuoso pasaje final cuyo vigor esencial es manejado con impoluta exquisitez. Ya bastante pronto nos topamos con un cénit del álbum… ¡y eso que queda mucho pan por rebanar! Sigue a continuación ‘Astroboy’, un vuelo instrumental que va a contrapelo de la exuberancia de la pieza inmediatamente anterior y se enfila hacia una arquitectura de osadas cacofonías y ágiles mecanicismos: creando un puente entre el post-rock y el krautrock de línea NEU!, el grupo añade matices hard-progresivos de su propia cosecha mientras maneja el jam en curso, otorgándole un crescendo sutil, y hasta diríamos que ingeniosamente “engañoso”. El cuarto tema del álbum es el más extenso del mismo con sus 13 minutos y pico de duración: se titula ‘Shinkasen’ y ostenta una vitalidad jazz-rockera que se desarrolla por igual en momentos de introspección y otros de robustez explícita, siendo estos últimos los que instauran finalmente un clímax fabulosamente sofisticado. El cierre en clave de blues-rock en clave pesada añade una graciosa agilidad al asunto. En cierto modo, lo que nos ofrecen GLAZZ en esta pieza es afín a lo que hacen bandas indonesias como LIGRO y TOHPATI BERTIGA, así como los norteamericanos de ATTENTION DEFICIT.   



‘Chatelet’ se centra en climas serenos en base a un sencillo motif elaborado con un talante etéreo, y justamente un oportuno contraste viene a continuación de la mano de ‘Mawashi’. Con una sección inicial consistente en un solo de batería, una vez que el trío opera integralmente, la pieza vira hacia una valiente excursión de atonalidades y desestructuraciones donde convergen fluidamente los discursos del free-jazz y de la psicodelia Crimsoniana. Una vez más, el grupo nos demuestra que se siente en su salsa cuando de crear sonoridades explosivas e incendiarias se trata, aunque también se da buena maña para desarrollar elegantes ingenierías desde las cuales se pueda remodelar todo ese vigor, y justamente éste es el leitmotiv de ‘Geri’, el viaje musical que se engarza con ‘Mawashi’. El solo de guitarra sobre el cual se centra este tema nos recuerda a un Phil Miller (héroe de HATFIELD AND THE NORTH, IN CAHOOTS y otros ensambles del Canterbury) intensificado con ornamentos Hendrixianos. En fin, el repertorio concluye con ‘Yujo’, pieza que dura casi 5 minutos y cuya misión consiste básicamente a las atmósferas iniciales del álbum – en la pieza ‘Sugoi’ – para desarrollar un sesudo ahondamiento temático, una excusa perfecta para que el trío trabaje una excitante mezcla de jazz-rock y space-rock. Los efectos vocales que emergen durante el fade-out le dan un toque humorístico al asunto. Culminada y asimilada nuestra experiencia melómana con “The Jamming Sessions: Take 3”, es justo y necesario llegar al diagnóstico infalible de que los periplos japoneses de los GLAZZ ha sido inspiradores y productivos: este disco reafirma nuevamente a estos tres mosqueteros de la vanguardia progresiva gaditana que son Javi, Dani y José como miembros destacados de la élite del rock progresivo español de última generación. Desde el Puerto de Santa María para el mundo entero… ¡rock de gran calidad!




Muestras de “The Jamming Sessions: Take 3”.-




Saturday, January 23, 2016

SALES DE BAÑO: amor a la plenitud


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy estamos con el ensamble multi-nacional asentado en Argentina SALES DE BAÑO y su nuevo trabajo, un disco titulado “Horror Vacui” y que consta exclusivamente de la suite que porta el título en cuestión. La edición del material se divide en ocho secciones pero queda claro que la labor compositiva invertida en esta obra y sus arreglos ulteriores resultan perfectamente integrados en torno a ciertos focos temáticos bien definidos. El sexteto conformado por Carlos Quebrada [bajo], Camilo Ángeles [flautas], Agustín Zuanigh [trompeta y fliscorno], Andrés Marino [piano, piano eléctrico, armonio y efectos electrónicos], Mariano Cepeda [guitarra] y Federico Isasti [batería] ahonda en sus inquietudes creativas y se pone en plan de reforzar su aspecto avant-progresivo con esta enorme suite que el grupo ya venía presentando en presentaciones en vivo (por ejemplo, en el periplo peruano que realizó entre marzo y abril del año pasado). Esta suite ya está publicada en un blog de Bandcamp desde fines del año pasado con la siguiente dirección: http://sales-grupo.bandcamp.com/album/horror-vacui desde noviembre de 2015 – ojalá que no tarde mucho en tener su respectiva edición física... pero mientras tanto, aquí la reseñamos.  


La sección Uno pone en marcha las cosas con una secuencia abstracta marcada por aleatorios ornamentos electrónicos que van cimentando el camino para la ulterior emergencia de un breve solo de piano que alterna pasajes saltarines con otros muy contenidos, manteniendo un aura reflexiva. Dicho solo de piano funge como preludio a la sección Dos, la cual muestra al ensamble completo en acción articulando un clima surrealista que tiene algo de siniestro antes de que el motif central ingrese para deleitarnos con un fabuloso despliegue de musicalidades ricas donde se funden el legado del Canterbury y el paradigma de SUN RA. De este modo, el colorido del paisaje sónico en curso gana en profundidad y fuerza expresiva, buscando siempre ser osado sin hacerse estridente. Con la sección Tres, el grupo se mete más a fondo en el factor Canterbury para recrearse en un clima más sereno. En esta coyuntura, la guitarra puede lucirse con un solo sutil muy elegante, mientras la dupla de vientos va llenando espacios a lo largo de la sección hasta aterrizar en un momentum intenso para los segundos finales. Para la sección Cuatro – la más extensa de la suite con sus 9 ¼ minutos de duración –, el sexteto se mete en terrenos Crimsonianos (mezclando el periodo del “Lizard” con su clásica etapa 73-74), lo cual significa que el aspecto neurótico de su visión musical ya está presto para manifestarse con una electrizante luminosidad. La flauta da inicio al viaje con la guitarra acompañando poco después: este pasaje inicial muestra ampliamente su talante libre mientras el fliscorno inicia lo que amenaza con ser la instauración de un encuadre bien definido… pero no, lo que hace es abrir la puerta a los demás instrumentos para que armen un esplendoroso caos masivo desde el cual pueda emerger, ahora sí, una especie de orden... o más bien un reordenamiento deconstructivo. Una vez instalado éste, la guitarra se adueña del rol protagónico mientras la dupla rítmica asienta una musculatura poderosa en su macizo groove. Cerca del final, la tríada de guitarra-trompeta-flauta se encarga de dibujar el último núcleo temático antes de que el ensamble pare en seco con un minimalismo industrial de fondo.

 

La dupla de las secciones Cinco y Seis cumple con la función de recibir los ecos de majestuosa y rotunda expresividad de la anterior en sus primeras instancias, antes de articular un motif cadencioso signado por una elegante agresividad – una vez más, con el paradigma Crimsoniano en mente – desde el cual la trompeta desarrolla un nuevo solo electrizante. El tenor jazzero de los parajes finales lleva a una fluida integración con la sección Siete, la cual vuelve a la ceremoniosidad surrealista con la que se había iniciado la segunda sección de la suite. En un posterior desarrollo, la sección implosiona un poco con el fin de anticipar la explosividad en torno a la cual se centrará la inminente última sección, pero se trata literalmente de un mero anticipo, pues el cierre de esta penúltima sección llega con una breve cita del pasaje inicial. Ocupando los últimos 6 ½ minutos de la suite, la sección Ocho comienza con un explosivo colorido musical en la que se retoma buena parte de las facetas más extrovertidas de ciertas secciones precedentes, aunque ahora el asunto se siente más festivo. A poco de pasada la frontera del tercer minuto surge un tremendo solo de batería en el que se combina la fuerza del rock y la vitalidad aleatoria del jazz, siendo así que esos golpes de tambores y platillos generan un sortilegio contundente e irresistible; la inserción de la narración de un gol de fútbol añade un tinte dadaísta al asunto. Mientras la batería todavía sigue desarrollando sus últimas florituras, el grupo entra de lleno (comenzando con el riff de guitarra) para reinstalar el motif central de la sección Seis en una fanfarria filuda y aguerrida que, a despecho de su expresividad celebratoria, se refocila en el tenor amenazante de su propio vigor. Definitivamente, esta irrupción responde a una ingeniería de tensiones polivalentes destinadas a fundirse en una sola en el futuro próximo. Para este maravilloso epílogo, el sexteto se beneficia de la intervención del ENSAMBLE BOLA DEL OM, conformado por el trompetista Juan Olivera, los saxofonistas Lucas Goicoechea y Nicolás Lowry, y el trombonista Franco Espíndola (dicho sea de paso, ya conocemos a Goicoechea por su membrecía en REPTIL).


Si el horror al vacío implica una negativa a aceptar el carácter imponente de la oscura ausencia del ser como trasfondo del ser luminoso mismo, entonces la gente de SALES DE BAÑO es inocente de este tipo de culpa, pues, tal como hemos podido apreciar en esta obra tan magna titulada “Horror Vacui”, el grupo maneja la dualidad de luz y oscuridad con autoritativa creatividad e incombustible ingenio. Este disco encarna, sin lugar a dudas, un amor a la plenitud que supone un fortalecimiento y una renovación de la genial visión vanguardista de SALES DE BAÑO.


Muestras de “Horror Vacui”.-


Thursday, January 21, 2016

TAYLOR'S UNIVERSE: mucho más que una simple presentación


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El colectivo danés de TAYLOR’S UNIVERSE decidió despedir el año 2015 con una retrospectiva titulada “Across The Universe – An Introduction To Taylor’s Universe”, la cual no consiste en una recopilación  de piezas escogidas de álbumes anteriores sino nuevas versiones de estudio de las mismas. Este ítem realmente es un muestrario muy útil y revelador para los neófitos así como un motivo de fiesta melómana para los conocedores de la trayectoria de esta banda, cuyo debut fonográfico tuvo lugar en 1994 con un disco homónimo y que en los últimos diez años nos ha venido brindando algunas de las mejores obras progresivas emanadas desde tierras escandinavas. Bajo la indiscutible guía de Robin C. Taylor [guitarra, teclados, bajos y percusión], el nutrido ensamble se completa para la ocasión con Jakob Mygind [saxofones], John Sund [guitarra], Thomas Thor Videro Ulstrup [teclados], Frank Carvalho [guitarra y teclado adicional] y Klaus Thrane [batería]. También se da el concurso de las vocalistas Lousie Nipper y Jan Fischer en un par de temas del repertorio. A lo largo de “Across The Universe – An Introduction To Taylor’s Universe” se revisa piezas originalmente incluidas los álbumes “Kind Of Red”, “Artificial Joy” y “Return To Whatever”… ¡y vaya que sí salió bien la faena!

A punta de colorida gracilidad y jovialidad frontal abre el álbum ‘Salon Bleu’, pieza caracterizada por el empleo de grooves Latin-jazzeros sobre el cual se desarrolla el espíritu extrovertido emanado del motif central. Luego sigue ‘Firestone’, pieza diseñada bajo una ingeniería sofisticada y ecléctica que permite que los pasajes extrovertidos y aquellos otros que son más contenidos se hilen con una prestancia tremendamente pulcra. Las aureolas imponentes de los respectivos solos de sintetizador y saxo soprano aportan una expresividad descomunal al desarrollo temático, mientras que los estilizados fraseos de la guitarra solista generan un oportuno recurso de sobriedad en medio de tanto esplendor explícito. Ya estamos totalmente enganchados con este culmen particular del disco cuando ‘Days Run Like Horses’ entra a tallar con sus atmósferas refinadamente grisáceas: con su mezcla de Canterbury a lo GILGAMESH/NATIONAL HEALTH, abstracciones sombrías propias del rock-in-opposition y texturas heredadas del Crimsonismo, la pieza en cuestión nos brinda una nueva dimensión de la robustez y fuerza de carácter de las que el ensamble sabe hacer gala a cada momento. La base temática es en realidad muy sencilla, pero el grupo la reviste y remodela con ropajes sónicos tremendamente poderosos. Cuando emerge ‘Fame’, el ensamble se encarga de manejar los ecos de mayestática densidad heredados del tema precedente para aumentarle la dosis de solemnidad. El carácter pesado de algunos riffs de guitarra y la alevosamente lánguida cadencia que emplea la dupla rítmica son alicientes solventes para la armazón instrumental general… y una vez más, disfrutamos de un sensacional solo de saxo en un momento estratégico, así como de uno de los mejores solos de guitarra de todo el disco. El pasaje disonante de cierre es tan llamativo como intrigante… y redondea la faena con suficiente ingenio como para convertir a la pieza en otro culmen. Más adelante, justamente con la pieza de cierre ‘Mooncake’, la milicia de TAYLOR’S UNIVERSE se focaliza en su dimensión sinfónica con esta pieza que evoca los legados de CAMEL, FOCUS y HAPPY THE MAN con una solvencia melódica notable. Esas capas barrocas de órgano y esos gráciles aportes de las guitarras el sintetizador se ajustan entre sí como operando dentro de una mini-orquesta apoyada sobre una pulcra ingeniería rítmica.

‘Tortugas’ y ‘Haunted Yellow house’ son las piezas antepenúltima y penúltima, respectivamente. Durando ambas poco más de 7 ½ minutos, se instalan como un cénit continuado para el repertorio del álbum: tenemos en la primera un despliegue sensacional de majestuosidad arquitectónica, debidamente alimentada de matices oscurantistas a medio camino entre las tradiciones de PRESENT y KING CRIMSON antes de virar hacia una vitalidad aristocrática a lo HAPPY THE MAN; en la segunda, por su parte, disfrutamos a placer de la faceta lírica de TAYLOR’S UNIVERSE a través de una alternancia de pasajes serenos y marchosos, dentro de un seguimiento refrescantemente novedoso de pautas progresivas clásicas. Definitivamente, la ingeniería que sostiene las capas y orquestaciones de múltiples teclados durante los desarrollos temáticos de ‘Tortugas’ y ‘Haunted Yellow House’ exhibe sin tapujos de ningún tipo el señorío monumental del ensamble. Nada nuevo bajo el sol que ilumina el kosmos de TAYLOR’S UNIVERSE pero sí es verdad que un nuevo día se impone en el horizonte para el legado vigente de este grupo con una luminosidad robustecida: “Across The Universe” nos brinda una mirada interesante y emocionante a uno de los catálogos más excelsos de la vanguardia escandinava del nuevo milenio. Pero, a fin de cuentas… ¿se trata realmente de una presentación este disco? Más que eso, nos parece que se trata de una reafirmación.


Muestras de “Across The Universe – An Introduction To Taylor’s Universe”.-

Tuesday, January 19, 2016

DREAM THEATER: rompiendo paredes y abriendo ventanas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

DREAM THEATER, la leyenda viviente y vigente del prog-metal desde hace más de un cuarto de siglo, publicó dos DVD en vivo entre fines del año 2013 y setiembre del año siguiente: “Live At Luna Park” y “Breaking The Fourth Wall”. Siendo este último el que recibió elogios más unánimes en torno a su producción de sonido y calidad general del empaque artístico, es el centro de nuestra atención ahora, aunque con un poco de retraso, es verdad. “Breaking The Fourth Wall” se benefició de ediciones en varios formatos: DVD doble, Blu-ray doble, Blu-ray doble + triple CD. Hay un significado para este ítem en vivo de DREAM THEATER – uno de muchos en su haber –, y es que fue filmado en el Boston Opera House a fines de marzo del 2014, contando con la participación de la Orquesta y Coro de la Berklee College Of Music como distinguida entidad de apoyo para el último tercio del repertorio escogido para la ocasión. Recordemso que fue en la misma Berklee College Of Music que los Sres. Petrucci y Myung, amigos de infancia, se inscribieron para estudiar música, y allí conocieron a un tal Mike Portnoy para finalmente formar una banda bajo el nombre de MAJESTY, rebautizada poco después como DREAM THEATER. Bajo la dirección de Pierre and François Lamoureux, se testimonia que la vitalidad y las ganas de divertirse mientras crea arte del cantante James LaBrie, el guitarrista John Petrucci, el bajista John Myung, el teclista Jordan Rudess y el baterista-percusionista Mike Mangini siguen intactas y con indicios de tener muchos años más de actividad creativa en el horizonte actual del rock. La edición de DVD o Blu-ray doble se reparte en ‘Act 1’ y ‘Act 2’: pasemos ahora revista a sus detalles.


  

Lo primero que se nos muestra es un arreglo orquestal para una introducción audiovisual donde se rinde tributo a las portadas de todos los trabajos de estudio del quinteto en estricto orden cronológico – eso sí, el punto culminante con la imagen del mundo a oscuras con el título del disco homónimo brinda un mensaje de reafirmación del presente de la banda, mensaje reforzado por el hecho de que la canción ‘The Enemy Inside’ es la escogida para abrir esta velada. El público se muestra muy receptivo y conectado con el grupo en escena, y la complicidad no hace más que acentuarse con la secuencia de ‘The Shattered Fortress’ y ‘On The Backs Of Angels’. Para la primera de estas dos canciones, Petrucci debe ocupar el rol de airado corista que antes empleaba Mike Portnoy… ¡y la verdad que nos parece que lo hace mejor! Volviendo a la reivindicación del entonces más reciente álbum, la banda asienta la comodidad de sus motores a todo dar con una bella actuación de ‘The Looking Glass’, cuyo lirismo se presta muy bien para que su momento de cierra se inserte con la magia tan particular de ‘Trial Of Tears’, esa monumental pieza pletóricamente cargada de melancolía y rabia bajo un ropaje exquisitamente estilizado que sirvió de cierre para “Falling Into Infinity”. Siempre es un placer volver a apreciar la poesía de Myung, y sobre todo, es revelador observar a Mangini aportar un vigor renovado a la bien dibujada ingeniería musical de esta mini-suite. Recordemos que este mencionado álbum (el segundo y último ítem de estudio con el teclista Derek Sherinian en las filas del grupo) surgió en un momento de crisis de LaBrie, mas ahora con el paso de los años y su nuevo momentum creativo como cantante, le sirve para ostentar el regreso de su expresividad performativa convincente y sólidamente. En cuanto a los respectivos solos de Petrucci y Rudess, pues qué más se puede decir aparte de que son monstruosamente geniales; en el caso de Rudess, el keytar proyecta unos robustos dibujos sonoros donde la psicodelia y el jazz-rock penetran en la estructura instrumental global con intensidad y pulcritud sobrehumanas. ¿Cómo podía evitar LaBrie presentar a su colega con las palabras “No one else like him. Jordan Rudess!”?


Con el empleo de algunos recursos visuales, el electrizante instrumental ‘Enigma Machine’ y la semi-balada ‘Along For The Ride’ sirven para que los DREAM THEATER completen su primer repaso del entonces nuevo disco alternando atmósferas de fuego estival y lluvia de otoño. El solo de batería de Mangini en un pasaje intermedio de ‘Enigma Machine’ se beneficia de los múltiples enfoques de las cámaras: hay que verlo para creerlo. El ‘Act 1’ se cierra con el magnífico tema ‘Breaking All Illusions’, el cual en su momento apreciamos como cénit del álbum “A Dramatic Turn Of Events”: todos los recovecos instrumentales que tienen lugar y el espíritu cohesionado del ensamble brillan sin lugar para atisbo de sombra alguno. El ‘Act 2’ (o el segundo volumen del DVD, como prefiráis) está generosamente ocupado por el que entonces era el disco que cumplía su 20mo aniversario: “Awake”. En efecto, tras una simpática caricatura donde se satiriza la atmósfera de un talk-show, disponemos de toda la segunda mitad del susodicho álbum. La dupla de ‘The Mirror’ y ‘Lie’ es manejada con una frescura refrescante, y en muchas ocasiones parece que el tiempo se ha detenido en aquel año 1994, especialmente en lo referente a los estratosféricos estándares de los solos de Petrucci, aunque en otras se nota que Rudess se siente más cómodo creando arreglos ampliados a algunas partes de teclado. (A propósito, no vale perderse el humorístico comentario de LaBrie: How the hell do you dance to ‘The Mirror’??”) Luego siguen otros momentos históricos de ese lirismo tan peculiar y único dentro del ecléctico ideario prog-metalero de DREAM THEATER: ‘Lifting Shadows Off A Dream’ y ‘Space-Dye Vest’, respectivamente. Las sobrias vibraciones románticas de la primera y la cósmica majestuosidad introspectiva de la segunda se revelan sin tapujos ante un público conocedor y rendido. Una cosa que se puede cuestionar es por qué LaBrie quiere darle una musculatura aumentada a las últimas estrofas, pero tampoco es que destroce irremediablemente la canción; a su manera, tiene sentido dentro del contexto creado a partir del reescrito arreglo de guitarra que tiene lugar en ese momento. En medio de ambas piezas, por supuesto, se sitúa ‘Scarred’, que impone su dinamismo sofisticado y policromías musicales con una musculatura fuera de este mundo: centrándonos en la incendiaria sección final, da enorme gusto ver a Mangini compenetrarse tan convincentemente con el legado de Portnoy mientras aporta su propia energía personal al entramado sonoro en curso. A lo largo de esta selección del “Awake”, LaBrie se luce con solvencia, pasando con destreza y gran solvencia desde la solemnidad tenue hasta la agresividad mientras las diferentes atmósferas dentro y fuera de cada canción se van desarrollando. Cómo no, la prestancia y precisión de Myung siguen incólumes: es el maestro “escondido” que mantiene fijas las columnas de ese grandilocuente palacio de sonidos rockeros que es DREAM THEATER.


Cuando entran en escena los/as integrantes de la Orquesta y Coro de la Berklee College Of Music, es que llega el momento de honrar a la suite del “Dream Theater”: ‘Paradoxe De la Lumière Noire’. Claro está, la ambientación orquestal que ocupa la sección ‘The Embracing Circle’ impone una aureola de solemnidad en el enorme recinto donde tiene lugar el concierto. Eso sí, se nota una vez más que la secuencia de las dos últimas secciones gestan un clímax especial para el evento. Pero eso no es todo lo que está programado para esta velada… todavía falta rendir tributo al disco que cumple su 15to aniversario: el álbum conceptual “Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory”, disco que además supuso el debut de Jordan Rudess como integrante de esta pléyade, siguiendo activo hasta el día de hoy como una de sus fuentes más consistentemente creativas. La ampulosa secuencia de ‘Overture 1928’, ‘Strange Deja Vu’, ‘The Dance Of Eternity’ y ‘Finally Free’ conforma el broche de oro para el evento. La vitalidad del grupo y la precisión técnica de los ensambles eruditos orquestal y coral se conjugan en lo que a estas alturas más parece una fabulosa pieza teatral que un típico concierto de rock. Bueno, nada es típico realmente cuando de DREAM THEATER se trata, y los rabiosos aplausos con los que el agradecido público homenajea al quinteto de LaBrie, Petrucci, Myung, Rudess y Mangini y al ensamble de cámara que le acompañó son un gesto de justicia melómana. Ya disfrutamos en “Score” (DVD del año 2006 con el que el quinteto celebraba el vigésimo aniversario de sus primeros pasos en el negocio del rock) de un testimonio de cuán bien funciona el hermanamiento de DREAM THEATER con la música de cámara, y este DVD “Breaking The Fourth Wall” volvemos a tener una experiencia igual de placentera. Este último no es para nada redundante; supone un genuino punto alto en la extensa videografía de este grupo que parece no perder nunca la capacidad de atravesar paredes y abrir nuevas ventanas de sonido con su propuesta musical.


Muestras de “Breaking The Fourth Wall”.-

Saturday, January 16, 2016

ALEJANDRO MATOS y la evolución de una potestad progresiva argentina


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ALEJANDRO MATOS vuelve a la carga para hacer acto de presencia en la actual escena progresiva argentina muchos años después de su dupla de “Persona” y “Freak”: este año 2015 es el año de “La Potestad”. Yendo más allá de la búsqueda interior de la persona y no conformándose con ser un simple extraño, Alejandro Matos busca una nueva potestad afirmando un lugar en el mundo. Por eso la música expresada en este nuevo disco tiene tantas secciones tan musculares en cuanto a su estructura sonora: todo un progreso respecto a sus trabajos anteriores, buenos de por sí, sin perder el hilo conductor en cuanto al enfoque estilístico ni las temáticas autorreflexivas sobre el camino del yo y el sentido de la vida. A lo largo del álbum, MATOS se hace cargo de las guitarras, teclados, samples, programaciones y canto, mientras el baterista Javier García Atencio y el bajista Andrés Zadunaisky le acompañan como soporte recurrente (además de algunos colaboradores adicionales que iremos mencionando en el camino). También es oportuno recalcar cuán excelente letrista es MATOS: las inquietudes existencialistas de un KAFKA y las nebulosidades místicas de un HESSE conviven cómodamente con el surrealismo de un SPINETTA y los intrigantes cuestionamientos de un PETER HAMMILL en la elaborada y, a la vez, familiar prosa de este señor. Vayamos ahora a los detalles de este disco en cuestión para concentrarnos en sus igualmente notables méritos como creador musical.


Abre el disco ‘Escindido’, un preludio sombrío y etéreo marcado por espartanas escalas de piano, las mismas a las que se añade luego flotantes efectos cósmicos de fondo, un idóneo ambiente de misterio que abre la puerta a la emergencia de la poderosa canción ‘Cazadioses’, la cual cobija la electrizante energía de una contemplación airada bajo su cubierta de lánguida majestuosidad. La potencia de los riffs básicos y la robusta precisión del esquema rítmico garantizan que se mantenga un alto nivel de atractivo para el foco melódico central, el cual ostenta una aureola oscurantista que se va haciendo más explícita mientras va desarrollándose. ¡Gran clímax inicial! Cuando llega el turno de la canción ‘Potestades’, la pesadez emocional baja un poco pero se mantiene la gravedad en la actitud contemplativa de MATOS, tanto a la hora de cantar la letra como a la hora de dirigir la realización del desarrollo temático. Con los sonidos de bandoneón que entran a tallar en algún momento del intermedio (aporte de Pedro Kiszkurno), el oyente se topa con un ornamento tan llamativo como inesperado: pero, en definitiva, es el solo de guitarra – al modo de un híbrido de STEVE HACKETT y DAVID GILMOUR – el que redondea la faena fehacientemente antes de que surja la última parte, cantada dentro de un engranaje instrumental más relajado. El sentido lírico elaborado aquí llega a niveles de fenomenal esplendor, aunque es una pena que el solo de guitarra en cuestión sea tan breve… pero así lo quiso el autor y, además, ya llega el turno de la cuarta canción, titulada ‘Ángel’. Esta pieza que dura cerca de 6 minutos resulta esencial a la hora de trazar exhibiciones de las facetas más oscuras de “La Potestad”. Un poco siguiendo la huella del aspecto más denso de STEVEN WILSON, MATOS crea una aureola de languidez emocional bajo un ropaje sonoro que se siente grave a través de una sobriedad inquietante, una amenaza de desequilibrio que solamente muestra parte de su sombra. El aporte de Theremín a cargo de Catalina Matos ayuda mucho a completar esta atmósfera que casi, casi invita a la paranoia, aunque tal vez está diseñada para aludir a una presencia trascendente. 

  

Durando 9 ¼ minutos, ‘Anclas’ exhibe recursos de punche sonoro muy oportunos tras la etérea oscuridad de ‘Ángel’, aunque sin hacer de este contraste algo excesivamente chocante. Básicamente se trata de un blues-rock progresivamente estructurado desde el cual MATOS trabaja las influencias de LUIS ALBERTO SPINETTA, el PINK FLOYD de la época 75-77 y GENESIS, todo ello con su toque personal que le permite orientarse hacia vibraciones modernas (como en el lado oscurantista de STEVEN WILSON, por ejemplo). Una mención especial debe ir para el primer solo de guitarra, uno de los más electrizantes de todo el álbum. Un nuevo giro musical en el repertorio del álbum se da cuando emerge ‘Lo Velado’, la que tal vez es la canción más arquitectónicamente lírica del álbum: su talante reposado crea la impresión de que algo esté suavemente oculto, velado como dice el título, pero aún así hay un aire de calma intelectual que resulta gravitante para el ambiente general de la canción. Ciertas partes de piano tienen algo de misterioso y hasta tétrico, en cierto modo, mientras que los sonidos de clarinete y acordeón que entran a tallar en el intermedio instrumental aportan calidez al asunto. El clarinete es real, tocado por la invitada especial Claudia Kutenplan; también está como invitada la contrabajista Mariana Gasloli. ‘La Construcción Del Desierto’ tiene que describirse, ante todo, como una pieza fastuosa que impone su personalidad a través de un bien aprovechado espacio de 6 ½ minutos. Sacando provecho del impacto causado por la musculatura melancólica de canciones como ‘Cazadioses’ y ‘Anclas’, MATOS y sus colegas trabajan con la gestación de una intensidad musical más contenida y más sofisticada: esto último se debe al lugar destacado que ocupan los teclados dentro de la ingeniería instrumental. Hay algo de gótico aquí, cabe señalar.


La extensa composición ‘Pertenencia’ ocupa los últimos 25 minutos del álbum - o casi –, lo cual supone, naturalmente, un recurso de acentuada grandilocuencia para el dramatismo emocional e intelectual que se ha venido desarrollando a lo largo del álbum; eso sí, cabe aclarar que MATOS prefiere no elaborar aquí ningún tipo de exaltación épica sino que simplemente quiere redondear con precisa meticulosidad la atmósfera general del álbum. Las cuatro secciones de ‘Pertenencia’ portan los títulos autónomos de ‘Ser’, ‘Hacer’, ‘Someter’ y ‘Parecer’, sucesivamente. La suite comienza con un groove ligero que permite el desarrollo de ciertos coloridos sonoros amables: estructuración del empalme rítmico de las guitarras acústica y eléctrica, solo de piano. Más adelante, la cosa se pone un poco más aguerrida, indicando así que el espíritu central de la suite apunta a un aumento de la densidad expresiva, cosa que se cumple efectivamente, especialmente cuando llega el momento de un solo de guitarra tan poderoso como los de Alex Lifeson en los mejores tiempos de RUSH y un tufillo Frippiano bastante bienvenido. Poco antes de llegar a la frontera del undécimo minuto y medio, el esquema rítmico se calma un poco para ahondar en el aura reflexiva y abrir campo a una revitalizada musculatura rockera, casi rayana con el post-rock, pero con una pesadez blues-rockera inocultable y una razonable dosis de sofisticación progresiva en las atmósferas subyacentes. Hay ciertos momentos estratégicos dentro del desarrollo temático en curso donde se emplea una medida intensificación del punche rockero. Para la última sección, el asunto se pone un poco fastuoso con esas ágilmente densas orquestaciones de teclado y ese guitarreo Crimsoniano, los cuales se congregan para orientar al epílogo de la suite hacia una grave ceremoniosidad marcada por una envolvente nostalgia. Y todo esto es “La Potestad”, una muestra inconfundible del tipo de magnificencia musical a la cual ha ascendido la evolución artística de ALEJANDRO MATOS a lo largo de su discografía. La escena progresiva argentina tiene en este señor a una figura creativa de enorme calibre.


Muestras de “La Potestad”.-

Wednesday, January 13, 2016

HOMUNCULUS RES - el nexo entre Sicilia y Canterbury


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy ponemos nuestra atención en el grupo italiano HOMUNCULUS RES, el cual consta Dario D’Alessandro [guitarra, bajo, sintetizadores y voz], Davide Di Giovanni [teclados, bajo y coros], Daniele Di Giovanni [batería], Mauro Turdo [guitarra] y Daniel Crisci [bajo]. Su disco “Come Si Diventa Ciò Che Si Era” fue publicado por el sello AltrOck Records en noviembre del año pasado. Este grupo formado en Sicilia bajo la iniciativa de Dario D’Alessandro tuvo su debut fonográfico en 2013 con el álbum “Limiti All’Eguaglianza Della Parte Con Il Tutto”, también con el sello AltrOck: ese disco fue el que les permitió empezar a llamar la atención del público progresivo actual, y ahora “Come Si Diventa Ciò Che Si Era” siembra esa cosecha creativa con un esquema artístico robustecido y más sólido aún. A lo largo del repertorio de “Come Si Diventa Ciò Che Si Era” – que es un disco conceptual en torno a las vicisitudes propias de un hospital –, los  HOMUNCULUS RES se benefician de las ocasionales participaciones de una pléyade de ilustres invitados que provienen de grupo gigantescos de la vanguardia progresiva como RASCAL REPORTERS (Steven Kretzmer al piano), THE MUFFINS (David Newhouse a los saxos y el clarinete) y PICCHIO DAL POZZO (Aldo Di Scalzi al órgano y la guitarra), así como jóvenes héroes contemporáneos como los franceses de ALCO FRISBASS, el británico Jarrod Gosling (de REGAL WORM) y Paolo Botta (SKE, YUGEN, NOT A GOOD SIGN). También colaboran ocasionalmente el saxofonista Giorgio Trombino, el flautista Dario Lo Cicero y el oboísta Giuseppe Turdo. 


Con la tríada de ‘Operazione Simpatia’, ‘Doppiofondo Del Barile’ y ‘Vesica Piscis’, el grupo nos pone en autos sobre el tipo de dinámica musical que se dispone a plantear para la escena progresiva. El primero de estos temas nos muestra una entrañable dinámica en clave retro-Canterbury sobre un compás de 7/8, creando un híbrido entre el SOFT MACHINE del “Third” y el EGG de los dos primeros álbumes, mientras que el segundo instala una alegre mezcla de CARAVAN y CAMEL a partir de una idea musical grácil oportunamente ornamentada con una razonable sofisticación sonora que se maneja con impoluto tacto. En fin, ‘Vescia Piscis’ saca al frente los muy ocultados matices psicodélicos que se emplearon en algunos momentos de las dos canciones anteriores para instaurarlos como foco del desarrollo instrumental principal. Antes de eso, una sección cantada nos remontaba a una extravagancia teatral de tenor Zappiano (¿o tal vez a lo PICCHIO DAL POZZO?), lo cual implicaba que el grupo estaba bien dispuesto a mostrar sin tapujos su faceta más lúdica. ‘Dogface (Reprise)’ es una pieza que anticipa a la #11, titulada ‘Dogface’, y lo hace con una ingeniería en reversa del bloque instrumental, lo cual alude posiblemente al palíndromo que utilizó ROBERT WYATT para cerrar el primer lado de su LP “Rock Bottom” (‘Little Red Riding Hood Hit The Road’). Más aún, los arreglos vocales que se emplean aquí son muy a lo WYATT. ‘Opodeldoc’ es un hermoso viaje instrumental que comienza remitiéndonos al ambiente general de ‘Operazione Simpatia’ para luego derivar en una sofisticada ilación multi-temática sobre un efectivo y muscular groove jazz-rockero. ‘La Felicità’ usa un motivo de base beat para articular un delicioso viaje proto-progresivo que nos remite al primer álbum de SOFT MACHINE, mientras que la dupla de ‘Ottadero’ y ‘Egg Soup’ nos devuelve al terreno del EGG primerizo: arquitecturas melódicas osadas y bien estructuradas, una atmósfera exquisitamente surrealista que alude inconfundiblemente a un sentido del humor corrosivo.

Si antes mencionamos a PICCHIO DEL POZZO como referencia retórica, lo volvemos a hacer para explicar el despliegue de ingeniosas policromías sónicas que conforma ‘Belacqua’, aunque tampoco sobra una mención al aspecto más extravagante de los legendarios HATFIELD AND THE NORTH. Durando poco menos de 18 minutos, la suite ‘Ospedale Civico’ se instaura inapelablemente como el tour-de-force del álbum. Aprovechando el gran espacio de expansiones musicales proporcionado para la ocasión, la banda elabora una traviesa ilación de motivos diversos que a veces se articula con notoria fluidez y otras veces apuesta por jugar con osados contrastes: con todo, se nota que hay una ingeniería integral que traza la dirección bien focalizada y la ascensión continua de las armazones sónicas que se van desarrollando frente a nuestros oídos. Ora se nos envía a territorios de RASCAL REPORTERS y HENRY COW en aquellos pasajes donde la extravagancia multi-temática impone su inquebrantable lógica dadaísta, ora se nos muestra momentos de burlona ingenuidad bajo los modelos de CARAVAN y el primer SOFT MACHINE, ora se nos reta a racionalizar complejos desarrollos temáticos inspirados en los paradigmas de HATFIELD AND THE NORTH y NATIONAL HEALTH. El empleo de vibraciones cósmicas en algunos de los solos y ornamentos de sintetizador que tienen lugar también nos puede hacer recordar al GONG de la época del “Camembert Electrique”, pero queda claro que este prototipo de dadaísta intensidad es el legado menos influyente en el ideario de HOMUNCULUS RES. Tras este magno momentum, todavía quedan poco más de 8 minutos de material, y este espectro temporal se inicia con ‘Dogface’, una bella canción que nos remite nuevamente a la línea de trabajo del primer CARAVAN pero con los añadidos de una magia etérea a lo WYATT y un dinamismo polícromo a lo PICCHIO DAL POZZO. ‘S Invertita’ se encarga de crear una sátira pseudo-surf al estilo de THE MOTHERS OF INVENTION, mientras que ‘Paum’ exhibe un cálido ejercicio avant-prog a lo AKSAK MABOUL para luego derivar en un pop amable al estilo doo-wop. En fin, ‘Schermaglie’ se centra en el factor jazzero del Cantebury con un aura placenteramente lírico.


Bueno… todo esto fue “Come Si Diventa Ciò Che Si Era”, un disco enorme en su ideología así como en su ingeniería musical, lo cual pone al grupo gestor HUMUNCULUS RES en el centro de nuestra atención melómana. Mucho ojo a este quinteto: ojalá tenga bajo su manga otros nuevos deleites fonográficos en el futuro próximo.


Muestras de “Come Si Diventa Ciò Che Si Era”.-
Vesica Piscis [vídeo-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=ysonAEUG18Q