Thursday, May 07, 2020

THE INNER ROAD: majestuosas imágenes del jardín del prog sinfónico



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy comentamos el cuarto trabajo de estudio de THE INNER ROAD, un disco que muy bien puede ser calificado como el emprendimiento más ambicioso que Steve Gresswell ha realizado como músico y como compositor: se titula “The Majestic Garden” y fue publicado en el primer día de marzo del presente año 2019... así que nuestra reseña resulta bastante impuntual, pero bueno, así se dieron las cosas en nuestra agenda. Lo que tenemos aquí en “The Majestic Garden” es una catálogo intensamente colorido de nuevas ideas proyectadas dentro de la permanente línea de trabajo prog-sinfónica que Gresswell siempre ha cultivado. Gresswell toca todos los teclados, todas las partes de bajo y de batería, y hace todas las programaciones de ritmo. Su único colaborador en este disco es el guitarrista Carl Anthony Wright, quien, dicho sea de paso, se roba la escena muchas veces, especialmente en los pasajes donde los matices rockeros se ponen al servicio del realce de los momentos más folclóricos del repertorio. Definivitamente, tenemos aquí una de las obras más enérgicas dentro del estándar sinfónico que se resiste a morir mientras sigue existiendo una escena progresiva en el mundo: THE INNER ROAD ha cosechado aquí la siembra de los dos discos precedentes, dando nuevos bríos a una línea de trabajo precisa y bien encuadrada. Bueno, ahora veamos los detalles del repertorio contenido en “The Majestic Garden”. 

La pieza homónima abre el álbum, expandiéndose en un clima de directa y frontal jovialidad donde la alegría de vivir dirige las pautas para el armazón melódico, un armazón que se sitúa en un híbrido de MIKE OLDFIELD y RICK WAKEMAN. Podemos interpretar el espíritu de esta composición como un ensalzamiento del paradigma de las danzas celtas que se contamina altamente por modismos románticos; algo así como un partir de una idea de inspiración Tulliana pero para llevarla a otro patrón musical. Luego sigue la dupla de ‘Call Of The Spirit’ y ‘Wind From The Reeds’, diseñada para explorar varios atajos y recovecos dentro de una extroversión más controlada (el segundo de estos temas mencionados es el segundo más largo del álbum con su espacio de 9 ¼ minutos). ‘Call Of The Spirit’ ostenta un dinamismo ceremonioso aunque todavía puede ser considerado como un expansivo ejercicio de sonoridades fulgurosas. En su segunda mitad, las cosas se agitan notablemente para, a partir de allí crear una pomposa alternancia entre pasajes frenéticos y sosegados donde la guía melódica es dominada por los teclados. Por su parte, ‘Wind From The Reeds’ ofrece dos secciones bien diferenciadas: una lenta y solemne donde el desarrollo temático exhibe una aureola contemplativa y, a veces, penetrada por un talante reflexivo; otra más intensa donde se establece nexos estilísticos con el tema inmediatamente anterior. En esta segunda instancia se da un creativo equilibrio entre la guitarra y los teclados para completar el paisaje musical en curso. Dicho sea de paso, varios de los solos de guitarra aquí expuestos nos parecen particularmente emocionantes. Con su espacio de casi 8 minutos, ‘Fire Of Life’ exhibe una especie de regreso al espíritu general de la pieza de apertura, aunque ahora la fastuosidad del romanticismo académico es un factor predominante sobre el céltico. De hecho, varias orquestaciones de los teclados y arreglos corales nos recuerdan muy de cerca al WAKEMAN de la etapa 1974-5, añadiéndose algunas vibraciones modernas al estilo de los discos sinfónicos del susodicho Mago de los Teclados de fines de los 80s e inicios del nuevo milenio.


El quinto tema de “The Majestic Garden” es el más largo con sus casi 9 ¾ minutos de duración y responde al título de ‘Lost Land’. Fiel seguidora de los inmensamente predominantes aires de esplendor melódico y fastuosidad rockera que han atravesado sistemáticamente a las piezas precedentes (especialmente, la segunda y la tercera), ‘Lost Land’ opera como una encrucijada entre los dos primeros temas del álbum. Posiblemente tengamos aquí los solos de guitarra más electrizantes del disco, y de paso, también algunos de los solos de sintetizador más envolventes. Acto seguido, ‘Changing Sea’ cumple con la función de aportar la cuota más exhaustiva de sobriedad en lo referente al espíritu musical y el desarrollo temático por el cual transitan el foco melódico y las orquestaciones de los múltiples teclados. Hay un esplendor sereno latiendo a lo largo y ancho del terreno sobre el cual se siembran las vibraciones evocadoras de la ingeniería sonora. ‘Water Well’ desarrolla un nuevo ejercicio de estilizada jovialidad, centrándose en lo sinfónico con una exquisita y pulcra hibridización entre la magnificencia de YES y el candor melódico de CAMEL (teniendo más cercanía con el vigor sistemático de los primeros). ‘Mother Earth’ sí se mete de lleno en la reinstauración de la ambientación jovial generalizada de ‘The Majestic Garden’. Claro está, teniendo en cuenta el modus operandi de Gresswell, no pueden faltar los interludios lentos para dejar que la vivacidad reinante pueda respirar con fluidez en ciertos momentos estratégicos. Llegamos al final del disco con ‘Circle Of Shadows’, pieza que en sus poco menos de 7 minutos de duración se explaya en una efectiva síntesis del modus operandi general del disco mientras asienta una relativa priorización de los climas y esquemas melódicos de tenor evocativo. El empleo de arreglos corales sintetizados y etéreas orquestaciones de teclados resulta muy importante a la hora de brindar una mística especial al desarrollo temático; por su parte, la guitarra, que explora una fiereza extrovertida imponente al modo de una cruza entre Gary Moore y Steve Howe, le da un músculo rotundo al lirismo reinante. La secuencia de estas dos últimas piezas garantiza que el álbum tenga un culmen conclusivo poderoso. 

“The Majestic Garden” ha sido uno de los discos prog-sinfónicos más exultantes y esplendorosos del pasado año 2019. Esperamos que pronto lleguen noticias nuevas de parte del cosmos musical de THE INNER ROAD para que el ideal sinfónico pueda seguir contando con insumos de exquisita valía musical.


Muestras de “The Majestic Garden”.-

Monday, May 04, 2020

Nuevos destinos para los trayectos del maestro DARRYL WAY



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el honor y el agrado de presentar el nuevo disco del maestro veterano del rock progresivo británico DARRYL WAY, el cual se titula “Destinations” y fue publicado por el sello Right Honourable Records el pasado 14 de febrero (sí, en el más reciente Día de San Valentín). En este disco que desde ya nos aventuramos a calificar como uno de los más bellos y refinados de la producción progresiva hecha en estos primeros meses del año 20020, WAY toca su arsenal de violines eléctricos, teclados, guitarras y programaciones de ritmos, además de ser el autor exclusivo de los 10 temas aquí contenidos. Le acompañan el bajista Richard Mead y el baterista Pete Skinner. El disco en cuestión ya tenía terminado su proceso de postproducción a fines del año pasado, y así aparece registrado en los créditos de la contraportada, pero recién en este año salió a la venta. A estas alturas del partido, el gusto de WAY por el rock melódico y versátil bajo pautas progresivo-sinfónicas no es novedad, pero nos complace sobremanera que la diversidad sonora desplegada a lo largo de este álbum nos muestra a un músico y compositor que aún cuenta con mucha frescura creativa en su mente y su espíritu. Bueno, ya va siendo hora de que nos detengamos en los detalles de “Destinations”.



El primer tema del disco, titulado ‘Downtown LA’, se abre paso con un talante fulguroso que irradia vibraciones heroicas y algarabía. El vitalismo y el gancho de esta pieza afirman desde el primer instante que se trata del inicio perfecto para el álbum. Acto seguido llega el turno de la dupla de ‘Metropolis’ y ‘The Stars’. El primero de estos temas mencionados sigue las huellas de la luminosidad optimista y celebratoria del tema de apertura, pero esta vez le añade un toque extra de señorío progresivo en lo que respecta al fluido preciosismo con el que se desarrolla el índice melódico en curso. El colorido resultante de las combinaciones y entramados armados por las líneas de violín y los solventes esquemas orquestales de los teclados nos transporta hacia el primer punto culminante del álbum. En cuando a ‘The Stars’ – un tema bellísimo –, WAY decide virar hacia una dimensión introspectiva y nostálgica, haciendo que el siempre reinante señorío del preciosismo sinfónico se deje envolver por una atmósfera ensoñadora. Ésta se alimenta adecuadamente de ciertos matices cósmicos aportados ocasionalmente por las capas de teclados. No es realmente tristeza lo que se destila a través del núcleo melódico de esta pieza, sino una añoranza de algo que dejó su imborrable huella de luz en los pensamientos inquietos agrupados en lo más recóndito del yo. Repetimos: se trata de una pieza bellísima, tal vez la más cautivadora del álbum.  El cuarto tema del repertorio se titula ‘The Wild West’ y es el más extenso del mismo con sus 6 ¼ minutos de duración. Ya desde el título mismo se nota que WAY quiere explorar aquí los senderos de las bandas sonoras de las películas western, y nuestras sospechas se confirman de inmediato cuando nos dejamos llevar por la magia misteriosa y sobriamente densa que dirige al desarrollo melódico. Hay un breve intermedio en el que las cosas se intensifican para armar un instante de refrescante esplendor en medio de una pieza que se destaca por explorar ambientes ceremoniosos. La verdad que esta secuencia de los temas segundo al cuarto ha consistido en un clímax musical perpetuo, y las cosas seguirán resultando magníficas cuando llegue el turno de ‘A Rainy Day In Vienna’.


En efecto, ‘A Rainy Day In Vienna’, el quinto tema del álbum, explora el candor nostálgico heredado de ‘The Stars’ pero no con tantas vibraciones cósmicas en el trasfondo de su desarrollo temático, sino con un arrebato nostálgico que guía al mismo. Podemos notar algunas confluencias Genesianas y afluencias del patrón de JEFF BECK en el modo en que el esquema melódico se explaya en su magnificencia esencial cuando, a mitad de camino, su groove se agiliza sobriamente. Otro momento particularmente destacable dentro de “Destinations”. ‘The Restless City’ entra a tallar para retomar los aires de trepidante centelleo que ya vimos plasmados en la pieza de apertura, desarrollando un inspirado enfoque sinfónico sobre un armazón rítmico que tiene mucho de country-rock. ‘Riviera Blue’, por su parte, exhibe una aureola relajante en base a un discurso fusionesco de inspiración mediterránea. Jazz-prog amable con efectivos solos de guitarra y violín, más algunos coquetos ornamentos percusivos para darle una robustez elegante al compás. Con la tríada final de ‘Antigua Bay’, ‘Freedom Road’ y ‘Mystic Mountain’ se completa el despliegue caleidoscópico proyectado a lo largo y ancho del álbum. ‘Antigua Bay’ ostenta una espiritualidad más celebratoria, pero prosigue en buena medida con la estrategia de trazar la estilización melódica propia del sinfonismo dentro de un esquema de predominantes resabios jazz-fusionescos. A mitad de camino, el talante jubiloso se acrecienta mientras la maraña instrumental se torna un poco más sofisticada. ‘Freedom Road’, va por otro lado; despliega un vigor rockero alimentado por una estilización rotunda que no es para nada ajena a la faceta más extrovertida del viejo paradigma de CURVED AIR de los primeros álbumes. Muy bien podemos señalarlo como el tema más autoafirmativo del disco. Su gancho es patente pero, que conste que es manejado con la debida exquisitez estética que se espera de un veterano del rock progresivo. En fin, ‘Mystic Mountain’ pone un precioso broche de oro al disco al recuperar la dimensión evocadora y nostálgica que antes apreciamos en ‘A Rainy Day In Vienna’, proveyéndola de una renovada fastuosidad. La causa principal de ello está en la emotividad penetrante que brota del violín de WAY, quien se reservó sus solos más conmovedores para este último tema.

En fin, “Destinations” nos ha brindado un catálogo maravilloso y hermoso de trayectos musicales que irradian diversidad y estilización dentro de su esencia progresiva de siempre. Nos queda claro que DARRYL WAY se ha vuelto a lucir como compositor e intérprete dentro de sus propios parámetros estéticos. Sin brindar algo realmente nuevo dentro de su muy amplia trayectoria, este disco hace infinita gala de ingenio melódico y, como tal, resulta totalmente recomendable para cualquier buena colección de rock artístico (o de rock, en general). 


Saturday, May 02, 2020

MURPLE: sinfonía progresiva sobre el conformismo social en la fábula de un pingüino



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el honor de prestar un espacio a una de las bandas de un solo álbum más destacadas dentro de la escena progresiva italiana de los 70s: nos referimos al cuarteto MURPLE, el cual estuvo constituido por Giuseppe “Pino” Santamaria [voz, coros, guitarras eléctrica, acústica y de 12 cuerdas], Pier Carlo Zanco [voz, coros, piano, órgano, sintetizadores Moog y Eminent, y contrabajo], Mario Garbarino [bajo, bongós y triángulo] y Duilio Sorrenti [batería, gong, timbales, pandereta y congas]. “Io Sono Murple”, del año 1974, fue el único ítem fonográfico que el personal de MURPLE aportó a la primera generación de música progresiva italiana. Se trata de un disco conceptual sobre un pingüino que, a pesar de sentir ocasionales brotes de nostalgia sobre su hábitat originario previo a su captura, termina por disfrutar de su rol como una de las mayores atracciones de un zoológico. Esta parábola fue ideada como una parábola sobre el conformismo de la clase media italiana dentro del orden político-económico, y también se incluye en algunas letras ciertas alusiones a la filosofía existencialista (la apertura a un destino incierto para la vida humana). De todas maneras, más de la mitad del material aquí contenido es instrumental, así que el concepto muchas veces se mueve a través de las abstracciones propias del arte del sonido. Haciendo algo de historia, MURPLE se formó en Roma en el año 1971 cuando Garberini y Sorrenti, amigos y colegas músicos desde los últimos años escolares, conocieron a Zanco, estudiante de la Academia de Música Santa Cecilia; el último en unirse fue Santamaria. Mientras el grupo armaba el concepto para sus primeras composiciones, decidieron no solo que Murple sería el nombre del protagonista de la narrativa sino también del grupo mismo. El grupo tardó algunos años en poder grabar este estupendo disco, el mismo que fue publicado por el sello alemán Basf Fare. Aunque actualmente es considerado como uno de los ejemplos más excelsos de rock sinfónico italiano, en su momento, el disco tuvo escasa atención de parte de la prensa musical profesional (y cuando la tenia, recibía críticas mediocres), por lo que el grupo no obtenía muchas ofertas concretas para tocar conciertos. Algunas veces en la misma capital italiana y poco más. A fin de seguir sobreviviendo un tiempo más mientras preparaba material para un futuro segundo álbum, el cuarteto se ganaba la vida tocando como banda de sesión o banda de apoyo para otros artistas. Eso sí, los MURPLE pueden presumir de haber participado en el Festival Pop de Villa Pamphili en su segunda edición, en 1974, compartiendo cartel con ilustres bandas compatriotas como BIGLIETTO PER L’INFERNO, ALPHATAURUS, PERIGEO y QUELLA VECCHIA LOCANDA, además de luminarias foráneas como AMAZING BLONDEL, STOMU YAMASHTA y SOFT MACHINE. A pocos meses de ser lanzado al mercado “Io Sono Murple”, el bajista Garbarino había dejado el grupo, siendo reemplazado por Roberto Puleo. De todas maneras, el grupo se disolvió en el año 1975 sin llegar a concretar la grabación de ese segundo álbum. Antes de seguir adelante con la historia posterior de la banda, pasemos a los detalles musicales de “Io Sono Murple”.


El disco consiste en dos suites que ocupan sendos lados del LP, durando la primera poco más de 17 ½ minutos, la segunda, poco más de 16 ½ minutos. La primera suite consta de las secciones ‘Antartide’, ‘Metamorfosi’, ‘Pathos’, ‘Senza Un Perché’, ‘Nessuna Scelta’ y ‘Murple Rock’. La suite comienza con un triple prólogo: el primero está trazado por elípticos trazos de guitarra acompañados de una etérea capa de contrabajo, mientras que el segundo está marcado por una solemne y minúscula fuga de órgano, la misma que cumple la función de cortar las alusiones oníricas de las sonoridades precedentes; la tercera parte se centra en un swing tribal armado por la batería y una nutrida amalgama percusiva, mientras el órgano elabora ocasionales ornamentos psicodélicos. En la frontera del tercer minuto, el cuarteto opera en pleno con una sección fastuosa que nos remite a un espacio intermedio entre ATOMIC ROOSTER y EMERSON, LAKE & PALMER, a través del filtro de LE ORME. La mayor parte de esta sección se mantiene sobre una cadencia ágil que se siente poderosa, mientras que en algún momento interfiere un interludio un tanto misterioso que rebosa de mágico preciosismo melódico. La primera sección cantada tiene la forma de balada sinfónica guiada por el piano, siendo así que el bloque instrumental desarrolla una aureola romántica, solamente interrumpida por un frenético interludio de marcados acentos manieristas. El manierismo regresará pronto de la mano de un hermoso solo de piano que sirve de puente hacia la siguiente sección, la cual se inicia con un arreglo coral de inspiración renacentista y luego abre campo a un juego de alternancias entre pasajes sobriamente tensos y otros lánguidamente melancólicos. Las interacciones entre la guitarra y el sintetizador en estos últimos nos recuerdan a sus compatriotas de LE ORME y ALPHATAURUS, pero la estrategia de MURPLE es menos aguerrida que la de estos últimos y más vigorosa que la de los primeros. Una vez que regresa el arreglo coral para el cierre de esta sección, la primera suite prepara su camino de salida por vía de un instrumental enérgico y señorial donde la banda vuelve a exorcizar sus fantasmas Emersonianos y añade algunos toques a lo GENESIS en el camino. ‘Murple Rock’ encapsula un ejercicio de esplendor sónico que establece un enclave para la expresión simbólica del contraste entre la contradictoria oscuridad interior y el falso fulgor de las luces de la ciudad; sin duda, un muy efectivo final para la primera parte del disco.  


La segunda suite también consta de seis secciones, las cuales respectivamente se titulan ‘Preludio E Scherzo’, ‘Tra I Fili’, ‘Variazioni In 6/8’, ‘Fratello’, ‘Un Mondo Così’ y ‘Antarplastic’. Lo primero que escuchamos es una nueva intervención solitaria del piano que, a partir de sus iniciales ambientaciones que transitan entre lo sigiloso y lo jovial (al modo de un híbrido entre CHOPIN y LISZT), va preparando el terreno para el arribo de la próxima participación grupal, la cual consiste en una balada sinfónica. Aquí notamos la persistencia de una espiritualidad más vulnerable que en cualquiera de los dos pasajes cantados con lo que nos hemos topado en la primera suite. Estamos ahora en un terreno intermedio entre el lirismo conmovedor de LE ORME y la precisión melódica de NEW TROLLS, mientras la guitarra asume ciertos elementos Gilmourianos. Es una pena que esta balada no dure un poco más, pues no parece bastante hermosa, pero es que llega el turno de la sección ‘Variazioni In 6/8’, la cual nos traer de vuelta a la faceta más extrovertida de MURPLE. Este nuevo ejercicio de sinfonismo extrovertido fluye muy buen sobre el esquema rítmico de tendencia jazz-rockera que aporta un swing bizarro al asunto... Y una vez más nos quedamos con la miel en los labios porque este paraje no dura todo lo que quisiéramos, y advertimos que su función principal era la de fungir como puente hacia una nueva canción. Ésta comianza como una balada no ostenta un desarrollo melódico tan evocador como ‘Tra I Fili’, pero cuenta con arreglos más pomposos. De hecho, estos arreglos aportan un barroquismo intenso que permiten a la balada virar hacia un momento de fulgor bien esquematizado desde el cual el grupo proyecta una ingeniería suntuosa con impoluto refinamiento. Llega el momento de otra sección cantada, la última, articulada sobre un swing de semibalada, la cual coquetea ligeramente con lo pastoril mientras se mantiene firme bajo coordenadas sinfónicas (pensemos en los GENESIS de la fase 70-71). En fin, esta segunda suite termina con un nuevo fragor extrovertido donde los instrumentos parecen plasmar el carácter opresivo de la sociedad moderna con su estructura mecanizada y alienante. La presencia de arrebatados vibratos de contrabajo hace una sutil alusión al pasaje de guitarra con el que se había iniciado el álbum, el mismo que, en efecto, vuelve para la coda, esta vez acompañado por una intervención más maciza del contrabajo.  


En el primer párrafo de esta retrospectiva hicimos alusión a la separación de MURPLE en el año 1975, la cual se produjo principalmente porque el grupo no contó con suficiente apoyo económico y logístico de parte de su sello. A pesar de que el grupo se sentía inicialmente optimista con el hecho de que pudo grabar el disco en el prestigioso estudio romano Chantalain y su portada obtuvo el galardón a la mejor portada del año por parte de una revista musical, el grupo no pudo sostenerse por mucho más tiempo, dando conciertos donde podía, teniendo una aparición en un programa semanal de promoción de jóvenes bandas de rock y un especial de radio en la RAI. De todas formas, el hecho es que MURPLE ha vuelto a ser una entidad musical vigente en el nuevo milenio. El año 2007 vio a tres de los integrantes originales, los Sres. Zanco, Garbarino y Sorrenti, reunirse para realizar su propia versión progresiva de una de las obras más célebres del maestro MODEST MUSSORGSKY, y así se produjo “Quadri Di Un’Esposizione” en el siguiente año 2008. Para la ocasión, el trío contó con músicos de apoyo. Más adelante, en el año 2014, el grupo volvió a los estudios para grabar “Il Viaggio”, esta vez con un formato de quinteto que se completaba con los nuevos integrantes Mauro Arnò (guitarras) y Claudia D’Ottavi (canto). Tal vez en otra ocasión nos detengamos más en los MURPLE de hoy en día, pero por ahora, nos enfocamos exclusivamente en ese primer álbum, esa joya conceptual titulada “Io Sono Murple” que, con el paso del tiempo, ha llegado a ser apreciada con los galones de clásico del rock sinfónico que siempre mereció. El sello Mellow Records publicó en CD este disco en 1992, algo que repitió el sello AMS Records en el año 2011; por si fuera poco, el sello japonés Belle Antique hizo su propia reedición con tapa de mini-LP en el pasado mes de febrero, con bonus tracks incluidos. Este disco que hoy hemos recordado tiene un lugar natural al lado de otros clásicos generalmente apreciados de PREMIATA FORNERIA MARCONI, BANCO DEL MUTUO SOCCORSO, LE ORME, OSANNA, MUSEO ROSENBACH, NEW TROLLS  y otros.



Muestra de “Io Sono Murple”.-
Io Sono Murple (Parte 1): https://www.youtube.com/watch?v=Vs7iUjsdrMw

Wednesday, April 29, 2020

Los pasajes y reflexiones musicales de STEAM THEORY



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar “Passages”. el hermoso nuevo disco de STEAM THEORY, publicado durante la segunda mitad del pasado mes de marzo. Se trata del cuarto trabajo fonográfico (el primero fue “Enduring Delirium”, del año 2010) de este proyecto creado y dirigido por el músico estadounidense Jason Denkevitz, radicado en Baltimore, Maryland. Denkevitz se reparte en las múltiples labores a los teclados, las guitarras, los bajos con y sin trastes, la guitarra-sintetizador, la mandolina, el bouzouki, algunos arreglos vocales y la programación de ritmos. Como es de suponer, él también se hace cargo de dirigir la grabación del material contenidos en este disco, junto a las ulteriores labores de mezcla y masterización. Ocasionalmente, el buen Jason ha recibido aportes de parte del baterista Chris Mack, el bajista Oliver Unger, el teclista Ori Boker y la violinista Anna Koropchak. La línea de trabajo de STEAM THEORY se centra en el sendero del jazz-prog con clara presencia de elementos sinfónicos en parte de los arreglos y en los desarrollos temáticos, además de generosas dosis de otros elementos propios del jazz-fusion y la así denominada World Music. La claridad melódica y la elaboración de grooves llamativos son las prioridades a la hora de crear y arreglar las ideas concebidas para las composiciones; veamos ahora los detalles de cada una de ellas.

‘Amorous’ abre el álbum con una actitud plácida y una espiritualidad contemplativa, llevando a un motif sencillo sobre un tempo de 3/4 a abrirse, gradualmente, hacia una flotante densidad que nos remite tanto al legado de los WEATHER REPORT de fines de los 70s como al paradigma de TORTOISE. Con la dupla de ‘Aspirations’ y ‘Enochian’, se abren nuevos trazos sonoros para el álbum, y de paso, se expande recursos de expresividad notoriamente más extrovertida que la elaborada en la pieza de apertura. El primero de estos temas mencionados establece un vitalismo genuino dentro de un esquema de trabajo controlado: tenemos aquí una cruza entre la CHICK COREA ELEKTRIC BAND y la banda de BILL BRUFORD, con un estilo en las partes de los teclados que nos remite al hermoso legado de los inolvidables HAPPY THE MAN. Los guitarreos, más bien, nos llevan al terreno de JEFF BECK mientras abre lentamente el camino hacia el fade-out. Este maravilloso caleidoscopio jazz-progresivo se erige como un primer cénit del álbum. ‘Enochian’, por su parte, establece un gentil sendero de colores fusionescos que, en buena medida, se apoyan en el rol protagónico que ocupan conjuntamente la mandolina y la guitarra acústica. Más bien parece que las intervenciones de la guitarra eléctrica y del sintetizador están al servicio del incremento de las texturas aludidas en el desarrollo temático. La magnificencia amable del prog con tendencia pastoril y el jazz-fusión de talante celebratorio se conjugan aquí con extraordinario fulgor. Los dos siguientes temas, ‘Findelin’ y ‘Solace’, temas duran 7 ½ minutos y 7 ¾ minutos, respectivamente. ‘Findelin’ cumple con la función de establecer referencias rockeras patentes y rotundas para un exquisitamente complejo viaje musical que nos lleva a una encrucijada entre HAPPY THE MAN y NATIONAL HEALTH, con retazos añadidos de GENTLE GIANT. Con la inserción de breves interludios barrocos guiados por la guitarra acústica, el cuadro progresivo se completa fehacientemente. Otro punto culminante del disco. ‘Solace’, tal como indica su título, es una pieza calmada e introspectiva, bien encuadrada dentro de una ingeniería flotante para el asentamiento de las bases armónicas de teclado. En algunas ocasiones en las que entra a tallar un solo de guitarra el groove se intensifica, lo cual da pie a que la arquitectura instrumental se torne más suntuosa. Los ecos de HAPPY THE MAN siguen allí.

Durando poco más de 11 ½ minutos, la pieza homónima se erige como la más extensa del repertorio, y como tal, está dispuesta para que llame la atención de una manera especial. Lo primero que se nos revela es un hermoso pasaje de piano que nos remite a un híbrido entre JAN HAMMER y THE ENID debido a su mezcla de impresionismo y romanticismo. Una vez instalados el bloque rítmico y las capas orquestales, todo va derivando hacia una fastuosidad comedida que se acerca al paradigma de la primera etapa de WEATHER REPORT, pero todo cambia poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio cuando el factor de sinfonismo mezclado con Canterbury (CAMEL con GILGAMESH) entra a tallar en una crucial variante temática. Aunque se trata de un paraje breve, tiene suficiente impacto como para hacer que el resto de la pieza transite a paso firme en una alternancia fluida entre episodios cautelosos y otros luminosamente ágiles. Como un todo, esta pieza ‘Passages’ funciona muy bien al instaurar un cénit decisivo para el disco. ‘Reflections’ vuelve de lleno a la evocación de los aires de HAPPY THE MAN, y mientras lo hace, también incorpora elementos melódicos propios de las vibraciones melódicas de los primeros álbumes de RETURN TO FOREVER. Cuando llega el turno de ‘Fronts’, el aspecto progresivo vuelve a ser predominante y contundente, usando una especie de síntesis entre los enfoques de los temas tercero y cuarto en la articulación temática de la tercera pieza del álbum, pero metiendo más punche al asunto. La clave está en el equilibrio entre la guitarra acústica y la confraternidad de guitarra eléctrica y sintetizador, así como en la creación de mayores variables en la estructuración melódica. Se nota la influencia Yessiana en varios momentos del desarrollo temático. Una mención especial va para los ocasionales colores que añade el violín en ciertos momentos de la primera mitad. Este ítem es realmente climático, como lo es también el que sigue a continuación, ‘Empyrean’. Éste exhibe otro momento culminante del álbum recogiendo buena parte de la cosecha de exultante colorido dejada por ‘Fronts’ para instaurar una parafernalia progresiva que derrocha cordial fulgor a través de una persistente e inquieta espiritualidad extrovertida. Aunque el esquema rítmico es relativamente sosegado, no renuncia a la sofisticación durante su tratamiento; mientras tanto, la guitarra y los teclados crear espacios con impoluta fluidez. A poco de pasada la frontera del segundo minutos emerge uno de los mejores solos de guitarra eléctrica del álbum. También hay otros pasajes hermosos donde el violín completa las texturas elaboradas por las orquestaciones de teclado. 

‘Hierophant’ reitera aspectos jazz-fusionescos bajo un manto de amable lirismo y sobre la base de un saltarín esquema rítmico. Algunos retazos arábigos salen a colación durante el desarrollo temático. Para los dos últimos minutos, la pieza intensifica su groove, logrando con ello soltar todo el colorido latente y reforzar la vivacidad que desde antes estaba operando en primera línea. ‘Return Passage’ es la miniatura de minuto y medio que cierra el álbum, y básicamente consiste en un reprise de uno de los momentos más suntuosos de la pieza titular; de este modo, el álbum tiene un cierre solemne que va muy acorde con la idea de que el repertorio de este disco fue un constante viaje a través de diversas comarcas dentro de un área unificadora. Como conclusión, “Passages” es uno de los discos más hermosos que se nos ha brindado en lo que va del año 2020, tanto si lo apreciamos desde lo jazz-progresivo como desde lo prog-sinfónico. STEAM THEORY ha escrito su nombre como una huella rotunda dentro de la agenda musical de nuestro año vigente. Recomendable al 100%.


Muestras de “Passages”.-


Sunday, April 26, 2020

La siembra de un nuevo triunfo artístico en los parques y jardines de 2112


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos más buenas noticias desde el escenario prog-metalero argentino, y éstas vienen de la mano del trío 2112 con su nuevo disco bajo el brazo: “Nuestro Mejor Fracaso”. Publicado a inicios de marzo pasado, este ítem conforma el quinto trabajo de estudio de esta veterana y aún firme personalidad de la escena rockera del país de Cortázar y Sábato... bueno, y el país de Benedetti también, pues el bajista de los dos últimos discos es de origen uruguayo. Juan Tambussi [guitarras], Sergio Moscatelli [batería] y Gabriel Costa Ferraro [bajo y voz] se hicieron esperar con esta nueva entrega tras los 8 años que pasaron desde la publicación del álbum precedente, el excelente “El Maravilloso Circo De Los Hermanos Lombardi”. Pues bueno, resulta que la espera valió la pena pues “Nuestro Mejor Fracaso” nos vuelve a agitar con el acostumbrado paradigma de combinación de fuerza y exquisitez de 2112, a la par que se van añadiendo matices frescos al asunto. Nos podemos atrever tal vez a afirmar que incluso supera al disco antes mencionado en cuanto al despliegue de riqueza musical, pero mejor dejamos este veredicto para todos los que vayan escuchando el disco mientras avanza el tiempo. Si en el mencionado disco anterior, el grupo operó como cuarteto con un integrante a cargo del canto, ahora es Gabriel Costa quien se hace cargo de esta función junto a su inseparable bajo colgado de sus hombros, por lo que el grupo regresa a su clásico formato de trío sin ningún inconveniente. Eso sí, para el último tema del disco, Martín Núñez aportó intervenciones vocales adicionales. Norberto Villagra dirigió los procesos de grabación, mezcla y masterización de “Nuestro Mejor Fracaso”, las cuales tuvieron lugar entre agosto de 2017 y mediados de 2018; por su parte, Javier Iglesias y el propio Moscatelli se hicieron cargo de la parte gráfica, tomando como parte de su inspiración la obra del maestro Delesio Antonio Berni. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de este disco, ¿vale? 



Los tres primeros temas del disco duran cada uno entre 7 y 7 ½ minutos, coincidiendo en ser de autoría exclusiva de Tambussi (más adelante hay temas con letras de Costa, Moscatelli y Carlos Tambussi). ‘Los Caminos Del Diligente’ da inicio a las cosas con un punche rotundo y una convincente claridad melódica, siendo así que esta última sabe revestirse de estilizada elegancia durante su desarrollo temático, así como en la elaboración de su swing. Es así como la alternancia entre los pasajes aguerridos y los serenos se encadenan en un flujo impolutamente encuadrado. La cosa suena a un híbrido entre los RUSH de los tres primeros álbumes y los LED ZEPPELIN de la fase 75-76, más algunos coqueteos insospechados con el paradigma clásico de GENESIS en el interludio instrumental que precede a la coda. ¡Qué buen inicio del álbum! ‘Un Perro Que Decidió Volar’ emerge con la misión de capitalizar la herencia de la faceta aguerrida de la canción de apertura para llevarla hacia un escalón más alto de sofisticación prog-metalera. El trío afianza su solidez esencial en medio de la suntuosa vitalidad esencial de la canción, logrando así que el fuego expresivo grupal incremente el fragor de sus llamas. ‘El Jardín De Mi Casa’ tiene un esquema rítmico más sosegado pero el nervio rockero con el que se arma el desarrollo temático claramente acoge, en líneas generales, los ecos de vigor y sofisticación de la canción precedente. La emotividad de algunas letras está a flor de piel: “Sin iglesia donde llorar, apuesto a un dios bueno / Y espero me esperes al final.” / “Aún esperando el momento. / Es un huracán que todo arrasa.” Con estos primeros 21 ¾ minutos (o casi) de música ya tenemos bastante para disfrutar de “Nuestro Mejor Fracaso”, y, de hecho, podemos decir que la secuencia de las canciones segunda y tercera conforma un primer cénit del álbum… pero todavía queda más buena música en lo que resta del álbum y no es para nada justo pasarla por alto. Tenemos a una pieza como ‘Hace Mil Años’, cuya atmósfera general de ceremoniosidad reflexiva se siente tan intensa como amable. Encontramos aquí una cruza excelente entre los RUSH de inicios de los 90s, el paradigma de FATES WARNING y las tradiciones de INVISIBLE y PESCADO RABIOSO: la comedida sofisticación de los primeros se mezcla fluidamente con el lirismo mágico y peculiar de los dos últimos, y en manos de los 2112, esto se transporta hacia un ejercicio de lúcida sensibilidad melódica dentro de un contexto patentemente energético. Podemos decir que esta canción marca un momento especial dentro de la tónica general del álbum, además de erigirse en otro cénit del mismo.



‘Frío Y Distante Robot Metálico’ es la canción con letra de autoría de Costa, asumiendo una mirada existencialista sobre el afianzamiento de la autodeterminación a través de los vaivenes de la vida (“Llegó el momento de ascender, / Al propio destino vencer: ser feliz. / Llegó el momento de crear, / Mi propio camino encontrar – para seguir.”). Creando conexiones con los paradigmas de DREAM THEATER y BOZZIO LEVIN STEVENS para darle un aire fresco al patrón de robustez señorial que es marca de los 2112, esta canción estipula una nueva muestra de vigor sonoro mientras establece recursos de acogedor lirismo en su esquema melódico. Hay un pasaje muy inspirado donde la guitarra acústica realiza un solo sutil mientras el bajo realiza unas hermosas florituras con el apoyo del swing jazz-rockero que crea Moscatelli para la ocasión. Definitivamente, aquí tiene lugar una resurrección de las aureolas incendiarias de las canciones #2 y #3 con la adición de matices nuevos, y con ello, se gesta otra pieza particularmente destacada dentro del disco. Mención especial para el solo final de guitarra eléctrica que impulsa el armazón del majestuoso epílogo. La breve pieza instrumental ‘El Mejor Lechón Del Mundo’ consiste en una serie de efectos repetidos de acordes de guitarra que aportan un aire de minimalismo mecanicista al disco. Un elemento nuevo que sirve para crear un breve paisaje abstracto y etéreo antes del arribo del último tema del disco, titulado ‘Parque Recreativo Para Zombis Buenos’, y que es el más incendiario del mismo. Con una fuerza metalera contundente y una dosis razonable de versatilidad en el manejo del ambiente general de la canción, el terreno está bien asentado para la instalación de la más voraz explosión rockera: eso incluye algunos aportes vocales de growling, diseñados para capitalizar esta fiereza dominante. En fin, todo esto fue lo que se nos brindó en “Nuestro Mejor Fracaso”, el nuevo triunfo artístico de unos 2112 que demuestran la persistencia de su siembra creativa y su cosecha musical dentro de la vanguardia rockera argentina. Sin duda, un disco muy recomendable que perpetúa el gran nombre de esta banda fundada a fines de los 80s, banda legendaria y vigente a la vez.    


Muestras de “Nuestro Mejor Fracaso”.-

Friday, April 24, 2020

Segunda vuelta al ruedo neo-progresivo de los italianos ARCADELT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy tenemos en nuestras manos el disco “Arc8” del grupo italiano ARCADEL, disco que fue publicado el 20 de mayo pasado por el sello Lizard Records. Un poco tarde llega esta reseña, es cierto, pero cualesquiera elogios vertidos en ella son genuinos de nuestra parte pues, permítasenos adelantarlo, este disco que ahora tenemos en nuestras manos contiene altas dosis de magia estética en los esquemas melódicos y las gentiles atmósferas que se gestaron para cada uno de los ocho temas contenidos en él. El quinteto que realizó este disco, el segundo de la banda, está conformado por Pierfrancesco Drago [voz], Fabio Cifani [bajo], Sandro Piras [batería y percusión], Fabrizio Verzaschi [guitarras] y Giacomo Vitullo [teclados, piano y programaciones], y su línea de trabajo va por un neo-prog obedientemente enfilado hacia el paradigma de los MARILLION de los 80s y el estándar general de PENDRAGON (especialmente, su etapa 1993-2001). Las letras son casi siempre en inglés. ARCADELT inició sus días en el año 1992 (¡hace casi 20 años!). llegando a grabar y publicar su disco de debut en el año 1994, bajo el título de “Enjoy”. Aunque los ARCADELT se desintegraron en 1997 tras varios años de incesantes mini-giras y aún contando con algunos temas compuestos que quedaban por grabarse en un siguiente disco, éste no fue el fin de su historia pues, efectivamente, en el año 2005, se reformaron. Mucho tiempo les tomó completar este segundo álbum “Arc8”, pero bueno, la cosa es que está hecho y ahora nos complace repasar (por fin) los detalles de su repertorio. 



Durando 8 minutos clavados, ‘Behind The Curtain’ abre el disco instaurando una garra y un gancho atrapantes, cautivando con su plena claridad melódica mientras el llamativo groove se llena fehacientemente con las virtuosas florituras de la primera guitarra (hibridizando los paradigmas de Howe y de Latimer) y las variadas bases establecidas por los teclados. Ya más adelante, mientras se asienta el esquema de la segunda mitad de la canción, los pasajes más calmados van dominando la situación, siempre bajo la guía de los ornamentos y orquestaciones de los teclados (abundantes, que no absorbentes); es aquí cuando la ceremoniosidad Genesiano-Marillionesca sale a relucir con todo a través del entramado melódico. Con la secuencia de ‘The Heartbeat’ y ‘Dogs In Chains’, el grupo sigue explorando su dinámica melódica. El primero de estos temas retoma la faceta más extrovertida del muy bonito tema de entrada y lo capitaliza con una dosis mayor de complejidad en los arreglos musicales, aunque siempre preservando un swing llevadero. En algunos pasajes, nos parece que el grupo se proyecta hacia una mayor cercanía respecto al paradigma de los CITIZEN CAIN pre-1997. En cuanto al segundo, el asunto se proyecta hacia un sonido más modernizado (incluyendo una secuencia sintetizada) donde los guitarreos pueden hacer sentir más su punche dentro del esquema instrumental global. ‘Caledonia (The Inn Of Happiness)’ – la canción más larga del disco con sus más de 8 ¼ minutos de duración – instaura un cénit decisivo dentro del álbum. Comenzando con un solemnemente jovial soliloquio apoyado sobre un ambiente de música circense sustentado por el teclado que emula al armonio, el desarrollo temático organiza un recurso de vitalismo coqueto donde lo ensoñador y lo grandilocuente se hermanan y fusionan dentro de una única estructura sonora expresionista. Ahora sí se puede decir que los teclados asumen un posicionamiento orquestal tremendamente gravitante para el entramado común de los instrumentistas, así como para la espiritualidad pomposa que transmite el cantante. Hay suficiente diversidad de variantes temáticas durante el desarrollo de esta canción como para garantizar que los arquetípicos aires de esplendor prog-sinfónico se cumplan cabalmente en esta canción. Dicho sea de paso, en sus instancias finales está el solo de sintetizador más explosivo de todo el álbum. 



La balada ‘Assenze’ implica un serio viraje introspectivo en base a la interacción de la voz y el piano, siendo así que el Euterpe Quartet añadió un trasfondo de cuerdas al esquema melódico de esta canción. Hay una emotividad suelta y grácil que se siente vibrante, pero, a la vez, contenida, un detalle importante que permite que el evidente dramatismo aquí operante no llegue a una fastuosidad innecesaria. Teniendo cierto parentesco con la tercera canción del álbum, ‘Blood On’ emerge para hacer que el punche rockero vuelva al frente, no solo en lo referente a los riffs y solos aguerridos que articula la guitarra, sino también al nervio ensalzador que la dupla rítmica crea mientras la canción se explaya en su espacio de casi 4 minutos. Creemos que esta situación está muy bien aprovechada y que la canción dice todo lo que tiene que decir en este lapso. Todo termina oficialmente con ‘The Blue Side’, pieza que dura poco más de 8 minutos y que establece una efectiva síntesis entre el lirismo envolvente del primer tema y el ágil garbo del segundo, mientras dinamiza con el mayor despliegue de garra rockera la estupenda claridad melódica con la cual se arma la ambiciosa ilación de motivos. Esta canción no solo pone el momento final sino que también instaura el cénit definitivo para la estructura general del disco. Pero, en realidad, aún hay algo más, una canción escondida que se titula ‘Sotto I Ponti’, la cual procede del homónimo disco debut de la banda PIERROT LUNAIRE (un clásico del año 1974). Para este ítem, el grupo acogió a Fabio Ferri como baterista invitado: el resultado final es un viaje profundamente lírico con un manejo etéreo de los teclados, lo cual da buena cuenta del ingenio propio que concretó la banda a la hora de acercarse a esta pieza del puzzle del prog italiano de los 70s. En fin, lo que nos brindaron ARCADELT con “Arc8” fue un trabajo refinado, genuinamente apasionado y bastante equilibrado dentro de los estándares de su línea de trabajo neo-progresiva. Por muy tardías que resulten estas palabras de elogio, son honestas. Ojalá tengamos pronto noticias nuevas desde los cuarteles de este quinteto. 


Muestras de “Arc8”.-
Caledonia (The Inn Of Happiness): https://www.youtube.com/watch?v=PT3zvd2xqs8

Wednesday, April 22, 2020

En la órbita prog-sinfónica de CONQUEROR



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al grupo italiano CONQUEROR por motivo de su disco “In Orbita”, el sexto de su discografía (iniciada en el año 2003 con la publicación de “Istinto”): la publicación de este disco fue realizada por el sello Ma.Ra.Cash Records a fines de marzo del pasado año 2019. Esta reseña resulta, entonces, bastante tardía de nuestra parte, pero los elogios que se verán vertidos en ella son tan honestos e inmediatos como si la estuviésemos publicando a pocos meses de su salida al mercado. Repasemos primeramente los orígenes de este grupo, el cual comenzó como cuarteto, y que opera como quinteto desde los tiempos de su segundo álbum “Storie Fuore Dal Tempo” (2005); su gestación se remonta al año 1994, en la localidad siciliana de Santa Teresa di Riva. El colectivo de CONQUEROR está conformado actualmente por Simona Rigano [voz, teclados y sintetizadores], Tino Nastasi [guitarras], Sofia Ferraro [flauta, saxos y EWI 5000], Edoardo Ragunì [bajo, pedales bajos y coros] y Natale Russo [batería y percusión]. O sea, Rigano y Russo son los únicos integrantes permanentes dentro de la carrera fonográfica de este ensamble. Su línea de trabajo es prog-sinfónica, focalizado en un equlibrio entre el desarrollo de sonoridades modernizadas para este enfoque y estrategias para delinear sonoridades más en línea con el retro-sinfonismo. Cabe destacar que en algunos pasajes de “In Orbita” colabora el violinista Giovanni Alibrandi, lo cual ayuda a intensificar el lirismo de algunas ideas creadas para la ocasión. Este disco gira conceptualmente en torno a la vida y milagros del famoso astronauta ruso Yuri Alekséyevich Gagarin: veamos ahora los detalles musicales del mismo.


Durando 6 ½ minutos, ‘Fino Al Limite’ abre el álbum proyectando un inicial clima introspectivo y sumamente sereno, para luego transportar esa misma serenidad – poco antes de traspasar l frontera del tercer minuto – por un groove más suelto y luminoso. Lo que comenzó como algo muy a lo PINK FLOYD de la fase 87-92 derivó hacia una cruza de PREMIATA FORNERIA MARCONI y LE ORME. Sigue a continuación ‘In Cerca d'Ali’, una canción con un talante muy alegre que apunta hacia el estándar del sinfonismo moderno con algunos matices pastoriles aportados por la flauta. Podemos describir a esta pieza como una canción perdida del segundo disco de PFM que fue remodelada por los GENESIS de la época 76-78. Una mención especial va para el solo de sintetizador que domina el foco del intermedio instrumental, que es realmente fabuloso. Con la dupla de ‘Verso Un Nuovo Mondo’ y ‘Kedr’ tenemos casi 19 ½ minutos de esplendor melódico donde se honra solventemente al ideal de la música progresiva sinfónica. hemos disfrutado de dos momentos culminantes sucesivos del disco. ‘Verso Un Nuovo Mondo’ explora un dinamismo mucho más versátil y vivaz que el de cualquiera de los dos temas precedentes pues su esquema melódico, sin abandonar la esencia sinfónica, abre amplios espacios a swings y factores jazz-rockeros con enfoque fusionesco. Una ocasión así es aprovechada por los saxos, que asumen un rol muy notorio dentro del entramado instrumental. Poco antes de cruzar la frontera del sexto minuto, el grupo vira de registro y se adentra en un interludio evocador que suena a la vez dulce y nostálgica: comenzando en clave sosegada y terminando con un ímpetu fastuoso que permite un mayor lucimiento de la guitarra, este interludio termina apoderándose del esquema de la sección epilogar tras un breve retorno del motif inicial. En su prólogo, ‘Kedr’ también juega con la impregnación de tratamientos jazz-rockeros dentro de lo prog-sinfónico, pero esta vez lo hace con una dosis mayor de gracilidad en el armazón rítmico mientras el órgano se encarga de guiar el punche a ser completado por los instrumentos restantes. Luego, la sección cantada, centro neurálgico de la canción, se explaya a través de un centro melódico sereno y etéreo, que despliega una cálida espiritualidad contemplativa sobre un tempo recurrente de 5/4. Las cosas se intensifican cuando emerge un entusiasta interludio instrumental, un momento de exultante brillantez para el dinamismo compartido por el sintetizador y la batería, el cual catapulta a los recursos expresivos a ser provistos por los demás instrumentos. Una vez terminada esta serie doble de piezas progresivas, advertimos que hemos disfrutado de dos momentos culminantes sucesivos del disco.


  

‘Un Disegno Perfetto’ establece una especie de síntesis entre la estilización sinfónica de la primera canción y el esplendor dinámico de ‘Kedr’. Tras una primera sección motivada por un espíritu vivaracho que ese desarrolla sobre un groove llamativo, emerge el cuerpo central de la canción con la actitud de querer desplegar una cristalina claridad melódica, primero en clave serena y luego con un reprise de la primera sección cantada. El epílogo es un motif bucólico guitado por la flauta con un patente cariz reflexivo, en el punto intermedio entre CELESTE y los GENESIS de la época 70-71. En muchos sentidos, esta canción supone una cosecha exitosa de la siembra climática encarnada en las dos canciones precedentes. Con la secuencia de la miniatura ‘09.07 a.m.’ y la pieza ‘Star On The Moon’ concluye el repertorio de “In Orbita”. ‘09.07 a.m.’, que dura poco menos de minutos y medio, exhibe un clima flotante en su hermanamiento de sintetizador, saxo y violín. Por su parte, ‘Star On The Moon’ se encuadra claramente en un sencillo esquema de base neo con algunos nexos con lo que hemos escuchado en varios de los últimos discos de PFM. El saxo se encarga de añadir algunos aires de jazz-pop al asunto. La misión de esta canción parece ser la de brindar una conclusión optimista y ágil al disco sin pretensiones de alto vuelo en los arreglos, solo la idea de mantener la estructura central de un motivo melódico agradable y con gancho razonable. Fueron casi 48 minutos de pródigas sonoridades estilizadas dentro del sempiterno ideario prog-sinfónico los que se nos brindaron a lo largo del repertorio de “In Orbita”, un catálogo de recursos melódicos que se sitúan claramente en una cruza entre la tradición mediterránea de los 70s y el así denominado paradigma neo-progresivo. Definitivamente, si no se le puede atribuir a la gente de CONQUEROR el proponer un nicho sonoro muy particular dentro del escenario prog-sinfónico italiano del nuevo milenio, sí es de toda justicia recomendar a “In Orbita” como un disco motivador de bellas emociones melómanas. Su estilización melódica perfectamente perfilada es la mayor fuente de energía de su órbita musical, y por eso nos parece uno de los discos prog-sinfónicos más agradables y consistentes del pasado año 2019.


Muestras de “In Orbita”.-
Un Disegno Perfetto [en vivo en Giardini Naxos, 29 de agosto del 2018]: https://www.youtube.com/watch?v=zkQz5JJryN8

Sunday, April 19, 2020

ZOPP: asociación anglo-italiana para la renovación del discurso progresivo actual



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

En esta ocasión tenemos el placer de presentar al proyecto musical ZOPP y su disco homónimo, publicado durante la primera mitad del presente mes de abril, o sea, hace muy poco. Se trata de un disco que nos ha impresionado mucho pues la línea retro-jazz-progresiva de fuerte tendencia Canterbury está trabajada con mucha clase y muy convincente intensidad. De hecho, las influencias de EGG, HATFIELD AND THE NORTH y los SOFT MACHINE pre-1971 son bastante fuertes en el esquema sonoro ya la dinámica predominantes en el repertorio de este disco, un disco muy hermoso, permítasenos adelantar. También hay elementos de sinfonismo y avant-prog que se infiltran en momentos estratégicos de este disco; ya entraremos en más detalles al respecto. Todo este material recogido en “Zopp” es el resultado de una labor de 10 años que el líder de ZOPP, el británico Ryan Stevenson, afincado en Nottingham, ha invertido en la composición y la producción del ítem que ahora reseñamos. Con la adición permanente del baterista-percusionista italiano Andrea Moneta (del grupo neo-prog LEVIATHAN), el proyecto adquirió una proyección anglo-italiana. Stevenson, por su parte, se hace cargo de los teclados, el mellotrón, los órganos Hammond y Korg CX-3, el piano, el pianet Hohner, los sintetizadores análogos Arturia y Nord Electro 5d, el bajo, la guitarra eléctrica, las grabaciones de campo y algo de percusión adicional. Además, el dúo se beneficia de las ocasionales colaboraciones de Andy Tillison (sí, el mismo de THE TANGENT) a los teclados, Theo Travis (sí, el mismo de SOFT MACHINE) a la flauta, Mike Benson al saxofón tenor y Carolyn Joy Clarke al canto. Tillison no solo colaboró como instrumentista en algunos temas, sino que también realizó labores de masterización para el disco entero, además de co-producirlo junto a Stevenson. Moneta, por su parte, fue más allá de lo meramente performativo y se hizo cargo de la ingeniería de sonido para sus propios aportes de batería y percusiones.



Yendo a los detalles concretos del disco, lo primero con lo que nos topamos es la dupla de la miniatura ‘Swedish Love’ y ‘Before The Light’. Aquélla tiene como función instaurar un prólogo psicodélico de tenor moderadamente suntuoso donde una fanfarria inicial de teclados culmina con una capa minimalista de sintetizador de tenor cósmico, la misma que anuncia el arribo del colorido y el groove centrales de ‘Before The Light’. Aquí tenemos una brillante expansión de coloridos melódicos y vibrantes tonalidades que se mueven a través de una compleja ingeniería rítmica (mayormente usando compases de 6/8 y 5/4). Los riffs y ocasionales ornamentos de guitarra sirven para realzar oportunamente varios pasajes guiados por el órgano y el piano, todo ello mientras la batería se encarga de elaborar recursos vigorosos para el vitalismo general. ¡Qué buena manera de iniciar el álbum! ‘Eternal Return’ sigue, en buena medida, la senda trazada por el tema precedente en lo referente al explayamiento de la claridad melódica, pero esta vez el swing es más contenido y la atmósfera se sitúa en un área extraña entre lo solemne y lo sombrío. Ahora el rol de la guitarra es más notorio dentro del desarrollo temático. El asunto suena un tanto emparentado con el legado de HAPPY THE MAN con el añadido de un cierto parentesco con la banda compatriota LOST CROWNS. ‘Sanger’ es una pieza que se traslada a través de una ambientación un poco más calmada que las de las dos anteriores mientras explora más a fondo los recursos de densidad ya presentes en ‘Eternal Return’. De todas formas, a pesar de que la idea-guía en la estructuración del desarrollo temático y la atmósfera se apartan un poco del abierto expresionismo plasmado en piezas precedentes, todavía notamos que hay algunos pasajes donde los ornamentos rítmicos exhiben un vigor intenso. Una pieza bella y extravagante, para nosotros, un cénit del álbum. Quizás pudo beneficiarse de una expansión un poco mayor de los poco más de 3 ¼ minutos que el grupo le ha concedido, pero es que ahora llega el turno de ‘Sellanrå’. Este quinto tema del álbum es una exploración de atmósferas misteriosas que, en ocasiones, rayan con lo tenebrista. Las parcas escalas de piano trazan el núcleo temático mientras las capas de teclados y los retazos de guitarra arman una envolvente aura de intrigante solipsismo.

‘V’ emerge con toda la intención de recuperar a lo grande los aspectos más extrovertidos del patrón estético de ZOPP, especialmente en lo referente a los legados de los temas #2 (en cuanto al esplendor melódico) y #3 (en cuanto a la prioridad de grooves contenidos dentro del armazón rítmico). Algunos ornamentos de flauta entran a tallar para realzar eficazmente ciertas partes del arsenal de teclados, el cual dirige el complejo y cautivador desarrollo temático. Esto suena a un híbrido entre HAPPY THE MAN y los NATIONAL HEALTH del primer álbum, con algunas reminiscencias de A TRIGGERING MYTH. Otro estupendo cénit del álbum. Con la dupla de ‘Being And Time’ y ‘Zero’, el ensamble se dispone a seguir expandiendo su paleta sonora mientras refuerza sus líneas básicas de creatividad progresiva: a propósito, resulta muy heideggeriano el título del primero de estos temas mencionados. ‘Being And Time’ ostenta una solemnidad tensa y categórica que permite al grupo tantear cierto coqueteo con la faceta más fastuosa del así llamado rock-in-opposition; de hecho, notamos aquí ciertas confluencias con el patrón estético de los italianos SKE y de los estadounidenses RASCAL REPORTERS en lo referente al manejo etéreo de esquemas disonantes y la intervención de algunos interludios abiertamente siniestros. De todas maneras, también hay algunos pasajes de tenor cálido desde los cuales se extienden lazos de familia con lo hecho antes en ‘Sanger’. Justo a algo así nos referíamos cuando decíamos que deseábamos que ´Sanger’ fuese más extenso: ‘Being And Time’ cumple ese deseo nuestro y se erige como otro momento culminante de este repertorio. Por su parte, ‘Zero’ le da al colorido habitual de la banda una garra renovadora, siendo así que en varias instancias del desarrollo temático, el dúo establece un andamiaje bien afilado, lleno de nervio expresivo. Eso sí, este nervio no es utilizado para manifestar tensión sino para manifestar una pasión celebratoria con una muy ampulosa estilización. Volvemos al terreno de A TRIGGERING MYTH con huellas de NATIONAL HEALTH. 



Ocupando un espacio de poco más de 9 ¼ minutos, ‘The Noble Shirker’ cierra el álbum con distinguido fulgor, algo totalmente idóneo para el tema más extenso del repertorio. La misión principal de esta pieza es la de dar prioridad al paradigma del prog sinfónico para atenuar relativamente el rol del Canterbury remodelado que ha sido el ingrediente principal dentro de este exquisito menú musical. La sección inicial suena mucho a EGG pero, tras un interludio signado por un compás marcial envuelto en una atmósfera sobriamente densa, el asunto vira hacia el estándar prog-sinfónico. De hecho, mientras que algunos solos y bases de teclado cuentan con esa prestancia elegante y sobria propia de Bardens, casi todos los solos de guitarra se insertan claramente en el paradigma Hackettiano. Los colores añadidos por el saxo invitado para el clímax epilogar añaden bastante vivacidad al asunto. Por último, la coda sintetizada aporta una interesante variante cósmica al reposo que necesariamente ha de seguir tras el espléndido ejercicio de suntuosidades progresivas plasmadas a lo largo de los bien delineados recovecos de esta pieza. Un gran final para un gran disco. El nombre del disco “Zopp” y el del ensamble ZOPP deben ser anotados en un lugar destacado dentro de nuestra lista de apreciaciones preferentes dentro del escenario actual del rock artístico. Definitivamente, tenemos aquí uno de los ítems más hermosos de la producción progresiva del presente año 2020, el cual hace poco terminó su primer trimestre. ¡Recomendable al 200%!


Muestras de “Zopp”.-