Saturday, August 09, 2025

CROMA: recreación de una vieja historia progresiva catalana



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy viajamos al pasado para indagar en el legado que dejó el grupo catalán CROMA dentro de la escena progresiva española de los 70: un grupo que llegó a grabar una maqueta de sus composiciones originales allá por el año 1979, pero cuyo proceso no llevó a un disco propiamente oficial. Poco después de esto, CROMA se disolvió y su legado estuvo durante décadas en peligro de desvanecerse en la noche de los tiempos anónimos. Pero no, eso era inaceptable a los ojos del sello andaluz 5 Lunas. Lo creado por el cuarteto de Josep Maria Trotta [teclados], Lluis Escarrà [guitarras], Josep Fonts [bajo] y Quim Pratdesaba [batería] tenía que ser trasladado a un ítem concreto dentro del mercado fonográfico, sin importar cuán póstumamente fuese: ese ítem se llama Doble Cos” (doble cuerpo en catalán) y fue publicado por el sello antes mencionado en los últimos días de junio del pasado año 2024. Que conste que el cuarteto tenía muy de cerca al técnico de sonido Toni Puig en sus actuaciones en vivo, por lo que no era extraño ver a cinco personas en las fotos promocionales. Los inicios de CROMA se remontan al año 1973 con la asociación de ex-integrantes de ELS LLOPS y de STOCK GLAÇ. A lo largo de los años, el grupo se mantuvo activo en la Península Ibérica y en las Islas Baleares, tanto a nivel individual como compartiendo cartel con ICEBERG, ATILA, TRIANA y otras grandes bandas. En los años 1976 y 1077, CROMA formó parte de la plantilla de grupos progresivos de la Sala Màgic de Barcelona. Otro momento importante de su carrera fue la participación en el Festival Calella Càmping Rock entre el 5 y 7 de agosto de 1977, codeándose con ASFALTO, ATILA, ÑU, TRIANA, BLOQUE, ICEBERG, etc. Las maquetas del año 1979 a las que aludimos al inicio del presente texto se registraron en un magnetófono de 8 pistas en el estudio del músico Joan Amils, ubicado en la localidad de Ripoll, Girona. Por supuesto, Puig fue el técnico de sonido. En los tiempos presentes, el grupo pudo recuperar esas maquetas y pasarlas a un formato digital. Cedemos la palabra al guitarrista Lluis Escarrà: “Con el ordenador en casa, me dediqué a ir puliendo los temas, quitando ruidos y borrando trozos con fallos. También realicé algunas partes de guitarra, bajo y mellotrón, pero lo nuevo no fue ni un 2%”. El arte gráfica de este disco estuvo a cargo de Josep Fonts mientras que Rafa Tardío realizó el diseño gráfico. Pasemos ahora a los detalles estrictamente musicales de Doble Cos”.
  

La dupla de ‘Intro’ y ‘Ecos’ se encarga de iniciar el rumbo de las cosas. La pieza introductoria se centra en evocadores efluvios románticos del piano que se dejan envolver suavemente por una orquestación minimalista, siendo así que el sintetizador ocupa el lugar protagónico en las instancias finales. A partir de allí emerge el estilizado arrebato rockero de ‘Ecos’, algo muy a lo CAMEL con algunas connotaciones adicionales a ATILA. Se siente demasiado breve, pero es lo que hay. A continuación, llega el turno de ‘Pinotxo’, el tema más extenso del disco con sus 9 1/2 minutos de duración. Se trata de un soberbio trayecto prog-sinfónico que empieza con un prólogo cósmico para luego virar hacia una luminosa suntuosidad tras el empuje inoculado por un tamborileo marcial. Los pasajes extrovertidos y reposados se suceden con impoluta fluidez mientras el ensamble exorciza sus fantasmas Camelianos y Floydianos haciendo un buen uso del ingenio melódico: se pasa de lo vivaz a lo evocador y viceversa con toda naturalidad. La sección epilogar porta una gravitas agitada por una contundente solemnidad que es manejada con cautivadora elegancia. Un cénit del álbum. ‘Croma – Ocells’ exhibe una nueva demostración de vivacidad, añadiendo un cierto matiz lúdico al asunto bajo el comando de la guitarra. Acto seguido, surge ‘Cims’, pieza que, tras un preludio onírico, se centra firmemente en el discurso sinfónico con tonalidades extra de tenor jazz-rockero. La agilidad del groove central ayuda bastante a realzar el alegre encanto del desarrollo temático, algo que refuerza la reactivación de la soltura más fervorosa del grupo. ‘Speed’ sigue por una senda similar a la de ‘Cims’ mientras incrementa la dosis de vitaminas expresivas merced al poderoso swing de la batería; así las cosas, el caleidoscopio sónico del ensamble ensalza su propia paleta expresiva. Una vez más, se nos viene a la mente el paralelo con ATILA. 


‘Danses’ elabora un índice melódico inspirado en el folclor catalán para llevarlo al terreno jazz-progresivo con una base sonora afín a la de GÒTIC y una musculatura paralela a la de los ICEBERG del segundo álbum. Una vez más, la guitarra se luce inmensamente mientras el punche de la batería sostiene al bloque general con eficacia. Bajando un poco la intensidad, aunque persistiendo cabalmente en lo fulguroso, ‘Somni’ se adentra más fehacientemente en el área jazz-progresiva, asentando un recurso de afinidad con el así llamado Canterbury. La vitalidad inherente al núcleo central del jam es manejada con oportuna fineza: lo que suena aquí es como un híbrido entre BRAND X y los SOFT MACHINE de 1975-76, concretando así un culmen definitivo para el repertorio. La miniatura de menos de 2 minutos titulada ‘Bye Bye’ cierra el repertorio oficial con un estilizado juego de exuberancia sinfónica donde las cristalinas florituras y capas de los sintetizadores asumen el protagonismo. Pero todavía queda algo más, el bonus track ‘Recreació’, compuesto y grabado en los 90. Éste es un ejercicio de los teclados para perpetrar una confluencia entre barroquismo y jazz-fusion a lo Corea, dando como resultado un tapiz sónico realmente mágico. Pues nada, que el legado de CROMA ha dejado de ser leyenda para ser historia concreta merced a esta iniciativa del sello 5 Lunas. La existencia de “Doble Cos” es una revancha del destino para develar este interesantísimo testimonio de la escena progresiva catalana de aquellos años 70. Muy recomendable por lo que precisamente, esto es, la recreación de una parte del gran escenario total del rock progresivo catalán que se generó a lo largo de los 70.   


Muestras de Doble Cos.- 

Thursday, August 07, 2025

Cuarta exhibición de grandeza jazzera del cuarteto italiano UJIG



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos el cuarto disco del cuarteto ítalo-austriaco UJIG, un proyecto cultor de una propuesta modernista de música jazz-progresiva. “Delta” es el título del disco en cuestión, el mismo que fue publicado el 25 de mayo último por el sello Luminol Records. UJIG está conformado por Konstantin Kräutler [batería], Edoardo Maggioni [teclados], Marco Leo [guitarra] y Cesare Pizzetti [bajo]. La edición física de “Delta” se hizo en vinilo. Los orígenes de UJIG se remontan al año 2004 cuando tuvo lugar en Perugia una clínica de la “Berklee College of Music at Umbria Jazz”. Así de simple y así de crucial fue la germinación de este cuarteto asentado en Umbría con tres músicos italianos y un cuarto austríaco. La propuesta de UJIG está centrada en eso que se suele llamar nu-jazz, pero que con más rectitud podemos describir como una remodelación de la tradición del jazz-fusion dentro de un dialecto musical modernizado que da amplia preferencia a lo atmosférico y lo reflexivo mientras suele edificar las composiciones en base a los grooves del momento. Nos salió un rollo un poco extenso, pero bueno, preferimos descripciones más concretas. El título de este cuarto disco también se corresponde con la cuarta letra del alfabeto griego. 

Los tres primeros temas del repertorio de “Delta” tienen en común que duran 7 minutos y pico: se titulan ‘Deedoo’, ‘Make Make’ y ‘All The Things It Is’. El primero de ellos tiene un inicio bien marcado por un swing definido desde los suaves golpes de la batería y las exquisitas cadencias del piano. De a pocos, la guitarra y el bajo van trazando el núcleo central de la estructura melódica, la cual se enriquece más adelante con un envolvente solo de piano y otro de la guitarra eléctrica que añade una peculiar musculatura al asunto. Prácticamente es como si el guitarrista hubiese venido a esta fiesta musical disfrazado de Al Di Meola. Las cosas regresan al clima inicial con un añadido muy peculiar: florituras de la batería en clave de free jazz. Todo un culmen para dar inicio a las cosas. El segundo tema mencionado se enfila hacia un lirismo más delicado, siendo así que la guitarra se erige inicialmente como el principal punto de referencia para el desarrollo temático, siendo así que el piano surge al frente en algún momento de la segunda mitad para compartir el protagonismo. En general, la pieza ostenta una serenidad etérea muy apropiada para la elaboración de un paisaje sonoro de tonalidades cósmicas: al fin y al cabo, su nombre es el de un planeta enano situado en el Cinturón de Kuiper. Completa la tríada inicial ‘All The Things It Is’, pieza que permite a la banda ahondar aún más en su enfoque evocador. El colorido extra que aporta la trompeta invitada acrecienta la ya operante sofisticación lírica. Si el tema anterior era como una invitación a contemplar los cielos más elevados, éste es un testimonio de miradas interiores donde la pulcritud melódica está al servicio de la intensidad reflexiva. Dicha intensidad se torna un poco incendiaria a mitad de camino cuando emerge un poderoso interludio en 5/4: entre la exuberancia del swing de la batería y el ímpetu de los fraseos de la guitarra se completa el encuadre jazz-progresivo de la instrumentación global. Lo evocador se ha vuelto expresionista hasta casi llega al punto final, que es cuando regresa el groove inicial. Otro cénit del álbum. ‘Maybe’ se enfila hacia una introversión misteriosa que algo tiene de cálido: el diálogo cristalino y plácido entre la guitarra y el piano eléctrico fluye muy bien sobre el trasfondo de capas sintetizadas celestiales. 

‘Zorua’ es el tema más extenso del álbum con su espacio de cerca de 7 ½ minutos. Sus iniciales escalas de guitarra nos permiten adivinar que se avecina algo bastante animado, un espíritu jovial que incorpora algunos ligeros quiebres rítmicos en parajes estratégicos; de hecho, algunas veces, estos quiebres operan como recursos de intromisión de ornamentos aguerridos. Esta pieza contiene el que tal vez sea el solo de piano más bello de todo el disco, y después de eso viene un exultante solo de guitarra que incorpora algunos trucos psicodélicos a su vivaz estructura mientras aún más vivaz batería ornamenta el tempo contenido utilizado para esta instancia específica. Cuando llega el turno de ‘Sema Beyaz’, la banda regresa a los aires de nocturnidad para gestar una atmósfera crepuscular y serena. El canto femenino es un elemento extra ayuda al cuarteto a realzar esa atmósfera, mientras que el solo de trompeta completa eficazmente la sofisticación melódica diseñada para la ocasión. Los cinco últimos minutos del repertorio están ocupados por ‘Prospettive’, pieza que regresa a los aires de exquisitez ensimismada e introspectiva que ya percibimos anteriormente en ‘Maybe’. Esta vez, la aureola experesiva es un poco más grisácea mientras la delicadeza sigue siendo igual. Hemos descubierto a UJIG por “Delta” y podemos decir que estamos muy gratamente sorprendidos por su ingenio para la belleza y el groove dentro del discurso del jazz contemporáneo. Su mezcla de vitalismo, ingenio melódico y delicadeza lo convierte en un disco ciertamente muy recomendable.


Muestras de “Delta”.- 

Wednesday, August 06, 2025

Retrato musical del atardecer de parte del dúo multinacional de PETE SWINTON & STEVEN LEAK


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy se da el turno de presentar “Blue Evening”, disco a dúo del anglo-húngaro-polaco PETE SWINTON y el canadiense STEVEN LEAK, el cual exhibe una sólida demostración de ambient progresivo con un enfoque contemporáneo. El disco en cuestión fue publicado el día 20 de abril del presente año 2025. La logística sónica se manejó así: SWINTON se hizo cargo de los samples digitales de ehru, cello, guzheng, santoor, saxos barítono y tenor, bansuri y trompeta, mientras que LEAK manejó recursos computarizados de teclado y pedales. Los tratamientos y soundscapes posteriores fueron manejados por ambos en sus respectivos estudios para que fuesen asociados durante los procesos de mezcla y masterización. Vayamos ahora a los detalles del repertorio.
 
‘A Temple In Valley Clouds’ pone el rumbo inicial a las cosas y lo hace con una magnífica exhibición de solemnidad solipsista que se inaugura eficazmente con pasajes graves de sintetizador. Al poco rato, los matices de los vientos y cuerdas exóticos transitan entre el ambiente de bienvenida y la acción de revestimiento para el espíritu del oyente empático. Así las cosas, el tapiz sónico del dúo completa su amable paisaje crepuscular, no exento de misterio, pero, de todas maneras, relajante y tranquilizador. A continuación, emerge ‘Jewelled Smoke Ribbons’, el tema más extenso del disco con sus más de 8 ½ minutos de duración. Conservando la inmensa ceremoniosidad de la pieza inicial, ésta se deja iluminar por un fulgor etéreo cuyos destellos agitan el esquema sónico en curso con grácil vivacidad. Es como si el alma que contempla el cielo surcara por éste como si fuese un océano etéreo y los sonidos de las cuerdas reflejaran tanto el movimiento del oleaje como los vuelos de las aves marinas. El contraste entre el parsimonioso minimalismo de las bases de sintetizador y los aleteos de las cuerdas es manejado de manera muy inspirada. ‘Walking Along An Old Dusty Road’ vuelve al ruedo de las vibraciones cósmicamente telúricas que signaron al primer tema, llegando a pintarlas de tonos oscuros. Aunque el bloque sonoro no llega a ser literalmente amenazante, sí tiene bastante de inquietante en tanto que pinta un paisaje de amorfa incertidumbre. Cuando llega el turno de ‘The Breath Of Your Soft Histories’, la persistencia de los climas oscuros desarrolla un interesante desvío hacia una introspección cósmica, la cual se centra en invocaciones a una proyección astral. Los ocasionales aportes de los sonidos de vientos aportan unas tonalidades muy reveladoras. Definitivamente, hay texturas renovadoras en este ítem.
 
El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Coloured Lights In A Dark River’, pieza que dura casi tanto como la segunda. En principio, su estrategia sónica recoge los ecos cósmicos relativamente gentiles del tema precedente, siendo así que se añaden al poco rato varios recursos de flotante vivacidad en forma de fanfarrias oníricas. Éstas se resaltan consistentemente en contraste con los drones graves del trasfondo y se erigen como el vertice rector de la ingeniería sónica. En conclusión,  es una estupenda obra de ambient progresivamente experimental la que nos ofrece el dúo de PETE SWINTON y STEVEN LEAK con “Blue Evening
”. Esta serie de imágenes musicales del atardecer recoge una serie de muy inspiradas inspecciones sonoras de la dimensión mística de la vida.
 
 
Muestras de “Blue Evening”.-
Jewelled Smoke Ribbons: https://peteswinton.bandcamp.com/track/jewelled-smoke-ribbons
The Breath Of Your Soft Histories: https://peteswinton.bandcamp.com/track/the-breath-of-your-soft-histories

Sunday, August 03, 2025

El clamor musical de GREAT WIDE NOTHING para el año 2025

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos “A Shout Into The Void”, el nuevo disco del grupo estadounidense GREAT WIDE NOTHING, el cual fue publicado el 2 de mayo pasado por vía del sello Astronomy Recording Music; el sello áMARXE colabora en la distribución. Se trata de una edición limitada de 50 ejemplares que contiene las firmas de los integrantes de la banda en la contraportada. Asentado en Atlanta, Georgia, este grupo consta de los integrantes Daniel Graham [bajo y voz], Dylan Porper [teclados y voz] y Jeff Matthews [batería y voz]. El disco que aquí reseñamos es el que sigue a la doble obra conceptual conformada por “Hymns For Hungry Spirits, Vol. I” y “Hymns For Hungry Spirits, Vol. I”, discos publicados en noviembre de 2020 e inicios de 2023, respectivamente. Tras estas exploraciones existencialistas en los misterios de la trascendencia que supuestamente existe más allá de la vida terrenal, “A Shout Into The Void” contiene una temática más volcada hacia nuestra mundanidad concreta. Haciendo un poco de historia, los orígenes de GREAT WIDE NOTHING se remontan al año 2017 con la idea inicial de fungir como un proyecto solista de Daniel Graham, pero a poco de formado el ensamble, se puso a operar grupalmente. En el año 2019, “The View From Olympus” puso al trío en el mapa con un conjunto de canciones que daban testimonio de los conflictos internos de Graham en conjunción con el cuestionamiento de su fe, siendo esta última temática todavía recurrente en el creciente repertorio del grupo. En líneas generales, la propuesta del grupo se basa en una fusión de retro-prog (con influencias de RUSH, YES y KANSAS) y el AOR de los 80, añadiéndose algunos factores de prog-metal melódico a la ecuación sónica. El material aquí contenido fue compuesto en el año 2024. Veamos ahora los detalles del repertorio de “A Shout Into The Void”
 

Durando cada una poco más de 5 ½ minutos, ‘Utopia’ y ‘Rules Of Engagement’ conforman una dupla muy efectiva para abrir el repertorio del disco que hoy nos ocupa. La primera de estas piezas mencionadas ostenta un groove llamativo y carismático tras un breve preludio de capas de teclado. El vitalismo inherente a los quiebres rítmicos que emergen a mitad del camino permite al ensamble soltar sus más firmes y recurrentes recursos de estilizada garra rockera, la misma que sabe cubrirse bajo un manto de sutileza en aquellos parajes donde el espíritu expresivo se torna más calmado. La furia presente en la letra ayuda a reforzar el talante airado propio de las instancias más incendiarias de la canción; dicha furia se extiende al contundente solo de sintetizador que entra a tallar cerca del final, el cual se redondea con unos ceremoniosos fraseos de piano. En lo referente a ‘Rules Of Engagement’, se trata de un inspirado ejercicio de confluencia entre los paradigmas de EMERSON, LAKE & PALMER y KANSAS a través de un filtro melódico muy propio de las modalidades más cálidas del revival progresivo estadounidense de los 90 (estamos pensando en MAGELLAN, CAIRO y RELAYER). La ingeniería rítmica no es tan sofisticada como la que articula la canción de apertura, pero se nota que hay una pomposidad más sólida y fortificada en el modo en que se elaboran los desarrollos temáticos. ‘Chain Of Command’ sigue, en buena medida, la línea de trabajo de la canción precedente mientras retoma los masivos recursos de señorío progresivo que signaron el esplendor de la primera. Una vez más, las confluencias con los que nos legó la gente de CAIRO (más algunos aspectos de los DREAM THEATER de 1994 en una versión sin guitarra) salen a la luz para delinear la estrategia estética con la que se pretender armar los arreglos definitivos de la composición. Cuando llega el turno de ‘Brain On Fire’, el grupo decide atenuar la sistemática energía expresiva que se ha plasmado en las canciones precedentes para establecer un viaje un poco más despojado. Imaginemos un encuentro entre los JOURNEY de inicios de los 80 y los YES de 1983 para que nos hagamos una idea muy aproximada de la candidez marchosa que se concreta en esta cuarta canción del álbum.

‘One Thousand Eyes’ es el tema más extenso del álbum con su espacio de casi 7 ¼ minutos: es, de hecho, un instrumental. El ímpetu estilizado que se hace notar desde el mismo punto de arranque nos remite tanto al PÄR LINDH PROJECT como a los DREAM THEATER de fines de los 90, siendo así que el encuadre de los insumos de los instrumentistas funciona como una maquinaria perfectamente precisa. Las interacciones son milimétricamente afiatadas mientras el desarrollo temático va fluyendo con compacta naturalidad. La soltura vertida en los solos y bases armónicas de los teclados hallan el perfecto complemento en la musculatura versátil de la batería, siendo así que el bajo alterna momentos de asociación directa con los primeros y la segunda. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, unas atmósferas flotantes de teclado permiten al bajo realizar un solo interesante mientras la batería renueva su groove con miras a sustentar el próximo momento de soltura incendiaria que se habrá de concretar con un retorno al motif inicial. Cuando llega el turno de ‘The Parting Of Ways’, el trío se arroja a una intrepidez aparatosa que arrastra entusiastamente los ecos de la musculatura pesadamente estilizada del tema #2 y del fulgor melódico del tema #3. La presencia de un extenso solo de sintetizador sobre un swing cuasi-Santanesco añade vibraciones jubilosas a una fiesta rockera que más tiene de intensidad neurótica a través de su patente extroversión. ‘You’re Not In’ reitera esa sofisticada garra airada a la cual ya estamos acostumbrados a estas alturas del partido. También es verdad que este tema se enfila más directamente hacia el factor pop-rockero que el trío sabe manejar a su modo dentro del enclave progresivo donde quiere situarse. El empleo de un tempo inusual en el intermedio instrumental se inserta de manera fluida dentro de la arquitectura sónica. La canción justamente titulada ‘A Shout Into The Void’ es la encargada de cerrar el repertorio. La sección prologar de piano y canto exhibe un talante solemne que, con toda claridad, anuncia el arribo de un cuerpo central que se ajusta a la estructura de una semi-balada de línea AOR, la misma que se deja sazonar por aromas propios del patrón de los GENESIS de los 80 y 90 (y también los parámetros estilísticos de los JOURNEY de Cain y los REO SPEEDWAGON de Cronin). Es el momento de la reflexión final tras la serie de rutilantes arrebatos que emergieron antes. 

Todo esto fue lo que nos brindó el personal de GREAT WIDE NOTHING con “A Shout Into The Void”, un disco bastante interesante donde se combinan a la perfección la estilización progresiva y el gancho melódico. Este grupo sigue avanzando a paso firme en la escena rockera estadounidense. 

Thursday, July 31, 2025

La iluminación progresiva de los estadounidenses MOON LETTERS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

El pasado 16 de junio, hace muy poco, el grupo estadounidense MOON LETTERS publicó por vía independiente su nuevo trabajo fonográfico, el cual se titula “This Dark Earth”. El colectivo conformado por John Allday [teclados, coros y trompeta], Mike Murphy [bajo y coros], Kelly Mynes [batería y percusión], Michael Trew [voz, flauta y congas] y Dave Webb [guitarras y percusión] vuelve a hacer gala de su ingenio melódico para el afianzamiento del ideal del rock progresivo sinfónico. Tras dos discos estupendos como “This Dark Earth” y “This Dark Earth”, ahora, con el turno de “This Dark Earth”, los MOON LETTERS afianzan su posición dentro del gran escenario del rock artístico de su país. Tras las sesiones de grabación para el material aquí contenido, Robert Cheek se hizo cargo de la mezcla en el esstudio ExEx Audio  de Seattle, Washington, haciendo lo propio Eric Broyhill con la masterización. El arte gráfica es de creación conjunta del grupo mismo. Ya es hora de revisar los detalles estrictamente musicales de este disco en cuestión.

La serie de los dos primeros temas nos muestra uno que dura poco menos y otro que dura poco más de 6 ½ minutos, y, dicho sea de paso, son dos cénit del disco: el primero de ellos se llama ‘Energy Of The Heart’ y el segundo, ‘Silver Dream’. Tras un prólogo de talante solemne  el posicionamiento de ‘Energy Of The Heart’ se sitúa en un enclave extrovertido cuyos incesantes fulgores sónicos y refinamientos melódicos se sitúan en una cruza entre YES y FIREBALLET. También se añaden algunos matices a lo ECHOLYN en el pasaje sereno que emerge para definir la envolvente sección epilogar. En lo referente a ‘Silver Dream’, su estructura rítmica es más sofisticada, jugando con grooves más contenidos la mayor parte del tiempo. Los índices melódicos tienen algo de inquietante. En el último tercio se arma un pasaje trepidante que está apropiadamente signado por sucesivos solos de sintetizador, trompeta y guitarra. Todo concluye con un epílogo solemne semejante al de la canción inaugural. ‘Island Of Magic Mirrors’ opera con grooves más exhaustivos, preservando la lógica de las variantes al más puro estilo progresivo. Los arreglos vocales son sumamente líricos; por su parte, el bajo nos regala una de sus labores más contundentes, muchas veces dialogando de cerca con las bases armónicas de la guitarra. ‘Lonely Moon’ es una pieza relativamente breve cuyas cadencias introspectivas se asientan bien bajo una atmósfera pastoral que algo tiene de ensoñador. Los ingeniosos ornamentos de bajo y las etéreas capas de teclado refuerzan las proyecciones de las escalas de guitarra acústica. Se trata de un adecuado recurso de relax contemplativo tras los preclaros ejercicios de señorío rockero diverso que vinieron antes. A partir de allí emerge ‘In The Catacombs’, una canción bastante marchosa que parece tender puentes entre BUBBLEMATH y SPOCK’S BEARD (más algunos elementos de los YES de 1983). La elaboración del complejo armazón rítmico es simplemente insigne, lo cual evita que el carácter llamativo del centro melódico caiga en el facilismo, logrando, más bien, que el jolgorio del momento ostente una genuina sofisticación. Los MOON LETTERS han retomado fehacientemente su vigor expresivo y lo han capitalizado esplendorosamente.

La suite ‘Dawn Of The Winterbird’ dura 17 ¼ minutos y contiene las secciones ‘I Am Not Afraid’, ‘Laughing Stream’ y ‘The Portal’. El esquema de trabajo diseñado para la ocasión se focaliza en un lirismo grácil que adopta varias mutaciones mientras el grupo evita transitar la senda de lo épico y lo pomposo; las vibraciones melódicas se aferran consistentemente a su propia magia particular. Todo comienza con un peculiar despliegue de dinamismo rockero sazonado con algunas cadencias de Latin-jazz, siendo así que el ensamble parece ir ganando en nervio y musculatura mientras el motif se va extendiendo. Una segunda sección es lenta y ceremoniosa mientras preserva algo de calidez expresiva. Esto nos recuerda a los dos últimos álbumes de fines de los 90 de SPOCK’S BEARD, así como al patrón de THE FLOWER KINGS. Poco antes de llegar a la frontera del noveno minuto, hay una efímera explosión rockera desde la que se impulsa el surgimiento de otra exquisita maraña progresiva. Capitalizando los aires solemnes que signaron a la sección precedente, el grupo organiza un esquema sonoro bastante aguerrido, el mismo que termina concretando una recapitulación de lo más fulguroso por más de un minuto. Con este regreso a algo más fuerte y denso, el grupo se siente capaz de emitir un último recurso de vigor antes de que lo solemne regrese a la senda del estándar más majestuoso del sinfonismo para delinear un razonablemente suntuoso epílogo. Éste es razonablemente extenso, lo cual permite que la ceremoniosidad reinante se asiente de forma bien definida. Todo esto fue “This Dark Earth”, un disco bastante atractivo y refinado que vuelve a poner a la gente de MOON LETTERS en una posición privilegiada dentro de la nueva generación del rock progresivo estadounidense. Bastante recomendable.


Muestras de “This Dark Earth”.- 

Tuesday, July 29, 2025

El jardín progresivo del ensamble griego JUPITER FUNGUS

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos al ensamble griego JUPITER FUNGUS, conformado por Ares Papatriantafillou [teclados, guitarra ocasional y voz] y Fotis Xenikoudakis [flauta y tin whistle], el cual publicó su álbum de estudio de debut “Garden Electric” a inicios de noviembre del pasado año 2024. Llega un poco tarde esta reseña, es verdad. En este disco, el dúo se hace acompañar por George Papageorgiou [bajo, guitarra acústica y glockenspiel], George Emmanuel [guitarra eléctrica] y Nick Vell [batería]. El estilo de JUPITER FUNGUS es de línea sinfónica con cierta tendencia retro que permite a los músicos conectarse con bandas escandinavas y otras pertenecientes a la primera generación del género progresivo dentro de la esfera británica. Se hacen cargo 
de la música de todas las canciones incluidas en el álbum Papatriantafillou y Xenikoudakis; respecto a las letras, éstas son de la autoría de Papatriantafillou con excepción de un tema cuya letra es de Konstantinos Vrettos. El material aquí contenido fue grabado en el Pentragam Music Studio, fungiendo el propio guitarrista George Emmanuel como ingeniero de sonido. Él también se hizo cargo de la mezcla, mientras que la masterización estuvo en manos de Jaime Gómez Arellano en el Orgone Studio. Las partes de batería se registraron en el Dudu Loft Studio y otros detalles sonoros se grabaron en el Seventh Floor Studio. El arte gráfica es de Fotis Xenikoudakis. Bueno, ya es hora de revisar los detalles estrictamente musicales de “Garden Electric”.

El repertorio de “Garden Electric” se inicia con ‘Underdog’, una pieza bastante marchosa que suena como un híbrido de los NEKTAR de 1973 y los YES de 1971 mientras los ornamentos de flauta concretan unos colores de corte pastoral un tanto parecidos al paradigma de JETHRO TULL. También podemos advertir cierta afinidad con el telar sónico de unos JORDSJØ, pero con una fibra ostensiblemente más dinámica. Los momentos en que se alternan las solturas de la flauta y la guitarra eléctrica apuntalan el vigor general del ensamble. A continuación, llega el turno de la suite de 13 minutos y pico ‘Circles’, cuyas cuatro secciones portan los títulos autónomos de ‘Theros’, ‘Metoporon’, ‘Chimon’ y ‘Ear’. Desde las primeras instancias se advierte que el grupo  quiere reformular su vitalismo esencial dentro de un esquema rítmico y un groove más sofisticados. Una segunda sección ostenta una agilidad semejante a la del primer tema, pero se nota que el swing es más complejo. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto, el asunto vira radicalmente hacia una atmósfera más sosegada donde predomina lo otoñal. La nueva niebla musical se asienta sobre un swing jazz-progresivo, siendo así que los ornamentos de la batería intensifican eficazmente los aires crepusculares en curso. Más adelante, lo sosegado se torna envolvente y ensoñador antes de que emerja una nueva sección extrovertida, la final. Todo el armazón está definido por una majestuosidad dirigida a redondear la faena con inapelable suntuosidad. ‘Past Ground’ comienza con un solemne preludio flotante donde la flauta luce sus retazos sobre un trasfondo de capas minimalistas de sintetizador. El primer motif entra a tallar sobre un ágil compás con predominancia de 7/8, estando la batería a cargo de llenar espacios mientras los teclados y el bajo cubren toda la base armónica. Otro pasaje flotante surge como un puente hacia el cuerpo temático más extenso, un ejercicio de sinfonismo con tintes de heavy prog asentado sobre un medio tiempo. Notamos confluencias con AGUSA y también con NOT A GOOD SIGN en la elaboración de esta estrategia, diseñada con la lógica de una creciente intensidad rockera.
 
Si el grupo ya hizo tres temas de largo aliento, por qué no elaborar y gestar otro más para el cierre del álbum: éste es ‘Thoughts Of Revenge’. En principio, su desarrollo temático y su atmósfera general se orientan hacia la influencia de ELOY con unos arreglos vocales propios del paradigma de NEKTAR. Cuando las cosas se ponen un poco más robustas, el ensamble se acerca un poco a la magnificencia del ambiente principal de la segunda pieza del álbum, pero con un esquema rítmico más notablemente sosegado. De esta manera, el grupo puede insertar algunos pasajes de fuerte orientación cósmica sobre las etéreas capas de sintetizador. Más adelante, entran a tallar colores folk-progresivos bajo la guía de la flauta. El reprise remodela el corpus con una energía más elevada que se basa en el apasionado solo de guitarra. “Garden Electric” es, a fin de cuentras, un disco bastante interesante y enérgico que sirve como muestra fehaciente del aporte que se hace desde Grecia para la vigencia del ideal del rock progresivo sinfónico de ayer, hoy y siempre. El nombre de JUPITER FUNGUS debe estar anotado en nuestras agendas de exploraciones prog-sinfónicas del momento actual porque, en verdad, este álbum es bastante recomendable para cualquier buena fonoteca dedicada al rock artístico.
 
 
Muestras de “Garden Electric”.-
Circles: https://jupiterfungus.bandcamp.com/track/circles
Past Ground: https://jupiterfungus.bandcamp.com/track/past-ground

Sunday, July 27, 2025

El secreto develado del DARÍO ÍSCARO TRÍO en el año 2024

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Llega tarde esta reseña, pues se trata de una publicación fonográfica que data de agosto del pasado año 2024, pero al fin llega: se trata de nuestra apreciación del disco “Secreto A Voces” del DARÍO ÍSCARO TRÍO. ÍSCARO es el compositor de todo el material aquí contenido y, cómo no, es el guitarrista; el ensamble se completa con Juan Bayón [contrabajo] y Nicolás Politzer [batería]. Su propuesta se enmarca dentro de un jazz experimental afín a ciertos aires de fusión contemporánea mientras preserva un aura refinada y distinguida. Lo que aquí se escucha fue grabado en la Ciudad de Buenos Aires por Bachi y Paco Amenábar en el Estudio Insigno de Mariano Otero, en varias sesiones entre los meses de setiembre y diciembre de 2023. Los ulteriores procesos de mezcla y masterización tuvieron lugar en junio y julio del año siguiente: Lucas Sanna estuvo a cargo de todo ello en su Rinoceronte Estudio, Ciudad de Buenos Aires. El disco se publicó con formato exclusivamente digital bajo la distribución del sello Viajero Inmóvil. 

El repertorio de “Secreto A Voces” se abre con ‘Adorable Aberración’, tema que originalmente apareció en un disco a dúo de ÍSCARO con Matías Menarguez titulado “Quimera”. Esta versión abre con un breve redoble de batería que instantáneamente resuelve el sereno y solemne groove sobre el cual habrá de plantearse el motif central. Las ocasionales florituras del contrabajo colaboran mucho en la concreción de la exuberancia. ‘Mishiguene Swing’ sigue a continuación para moverse sobre un terreno más grácil, siendo así que hay una mayor sofisticación tanto en el armazón temático como en la ingeniería rítmica. El aura fusionesca exuda un fulgor bastante particular, especialmente cuando irrumpe un alucinante solo de contrabajo. El vitalismo del trío se reviste de una majestuosidad jubilosa en este cénit del disco. La relativamente breve pieza ‘Baires Hora Pico’ nos muestra a una solitaria guitarra creando su propio dinamismo en base a inteligentes ilaciones de escalas que, dentro de su concisa ingeniería, exhibe un embrujo melódico irresistible. Incluso se puede adevertir un ascenso en los índices de jovialidad expresiva con el paso de los segundos. ‘Spinello Nero’, por su parte, se envuelve en un señorío discreto mientras elabora un nuevo ejercicio de exuberancia fusionesca. La labor de la batería es sumamente importante a la hora de concretar la fuerza de carácter ínsita al desarrollo compositivo de la pieza. Mientras tanto, la guitarra y el contrabajo se encargan de animar adecuadamente el núcleo melódico. Otro momento culminante del repertorio. ‘Quimera es el tema más largo del disco con sus casi 6 minutos de duración.... Y sí, se trata de una nueva versión de otro tema aparecido en el álbum “Quimera” que mencionamos antes. En esta versión específica, el trío se dispone a capitalizar el dinamismo ínsito a la composición y darle un colorido peculiarmente intenso dentro de una impoluta arquitectura. La dupla rítmica, siendo tan estrictamente disciplinada como es, maneja su swing con gran soltura, lo cual ayuda grandemente a la guitarra a dibujar los índices temáticos que se van revelando a lo largo del camino. 

‘Salvo’ vira hacia un terreno de elegante serenidad, incluso teniendo un centro melódico que alude explícitamente a un aura introvertida. De todas maneras, algunos ecos de la cálida gracilidad del tema precedente persisten en este bello tema. La miniatura ‘Primavera Tardía’ sirve para que la guitarra vuelva a manifestar unas tonalidades aristocráticas con envolvente pulcritud. De esta manera, llegamos a ‘Todas Las Cosas Que Hago Por Tu Amor’, segundo tema más largo del disco y también el que le da cierre, emerge con la meta de reactivar los aspectos más extrovertidos del armazón triádico de ÍSCARO y sus compañeros de viaje. La ingeniería de los grooves se siente un poco más compleja y versátil que en ‘Quimera’, lo cual redunda en un aumento en los grados de exquisitez y preciosismo dentro del discurso musical del ensamble. Un final totalmente idóneo para el repetorio. No es para nadie un secreto (ya sea discreto o a voces) que DARÍO ÍSCARO es una gran mente creadora y un gran músico, ni tampoco que se asocia con músicos de gran calibre para todos los proyectos en los que se involucra; los Sres. Bayón y Politzer tienen un garbo y una solvencia técnica impresionantes. Lo que tenemos en “Secreto A Voces” es, a fin de cuentas, un disco totalmente recomendable que sólo necesita poco más de 35 minutos para lucir su encanto musical. El DARÍO ÍSCARO TRÍO en una presencia obligatoria en cualquier fonoteca que presuma de ser buena o más.


Muestras de “Secreto A Voces”.-  

Thursday, July 24, 2025

Retorno al viejo sueño prog-metalero de los legendarios DREAM THEATER


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Las siempre agitadas aguas del mar musical de DREAM THEATER, grupo veterano y esencial del prog-metal estadounidense y mundial, traen a buen puerto ese barco que es su nuevo disco “Parasomnia”, el primero del quinteto tras el regreso del baterista-percusionista-corista Mike Portnoy, el decimosexto de estudio en total. La veterana cuadrilla de James LaBrie [voz], John Petrucci [guitarras y coros], John Myung [bajo], Jordan Rudess [teclados] y el “hermano pródigo” Portnoy retoman, en buena medida,  los aspectos y delineamientos más agresivos de los discos que gestó el grupo a inicios del milenio, particularmente, los cuatro últimos antes de la marcha de Portnoy. El disco en cuestión se publicó el pasado 7 de febrero por vía del sello InsideOut Music, tanto en CD como en doble vinilo (azul, verde, traslúcido y azul marmoleado); también hay ediciones extensivas especiales. Fue, como no es de extrañar, todo un acontecimiento para el público devoto de esta línea rockera. Este vigésimo álbum de estudio de DREAM THEATER es un trabajo conceptual sobre los trastornos de sueño, sus maneras de reavivar nuestros temores más íntimos, su potencial de llevarnos hacia mundos paralelos, su aparente carácter mágico, sus replanteamientos del tiempo ignorado. Respecto a la existencia misma de “Parasomnia”, a pocos meses de publicado el disco anterior “A View From The Top Of The World”, el grupo ya había manifestado su deseo de crear nueva música cuando terminase la gira correspondiente, y así las cosas, no fue sorprendente que Petrucci comunicara a la prensa en octubre de 2022 que los DREAM THEATER ya se habían trazado los últimos meses del siguiente año 2023 como tiempo de inicio de composición y grabación del álbum sucesor (aunque, tal como acotó LaBrie poco después, el disco se hubo de gestar recién en el primer tercio de 2024). Lo que sorprendió hasta el punto de dejar patidifusa a toda la comunidad de fans del prog-metal fue el anuncio del regreso de Portnoy a la banda tras su amarga salida una vez terminada la gira del “Black Clouds & Silver Linings”. En retrospectiva, ya había indicios de preclaros acercamientos con la resurrección de LIQUID TENSION EXPERIMENT y la disolución de TRANSATLANTIC, el grupo al cual le había dedicado más tiempo Portnoy desde 2010 (junto a THE NEAL MORSE BAND) en medio de su miríada de actividades musicales. El anuncio de dicho retorno se hizo el 25 de octubre de 2025 junto a la partida de Mike Mangini, el gran soldado de la batería desde los tiempos de “A Dramatic Turn Of Events”. Él se ganó sólidamente el cariño de la imparable hinchada de DT y no hubo mayor drama tras bambalinas. Desde nuestra perspectiva, el maestro Mangini se labró a pulso cada letra de su apellido en grandes letras de oro forjado en el Olimpo dentro de los anales de DT. Desde nuestras perspectiva, tanto en los DVD en vivo donde aparece como en los dos últimos discos de estudio con él, Mangini se erigió como un auténtico campeón del ritmo. Pero ahora es Portnoy quien acompaña a John Peter, John Ron, Jordan Charles y James Kevin. 

 
El material aquí contenido se grabó entre febrero y julio de 2024 en el DTHQ Studio de Long Island, fungiendo Petrucci como productor, tal como lo ha estado haciendo por muchos años. Mientras tanto, Rudess estaba ocupado terminando su nuevo disco solista “Permission To Fly”. Las labores de ingeniería de sonido y co-producción estuvieron a cargo de James Meslin, mientras que la mezcla y la masterización fueron realizadas por Andy Sneap. Hugh Syme es el autor del arte gráfica, él es ya un socio de la banda desde hace bastantes álbumes. Yendo al repertorio concreto de “Parasomnia”, éste se inicia con ‘In the Arms Of Morpheus’, un instrumental de poco más de 5 ¼ minutos cuyas instancias iniciales son de tenor psicodélico tras un prólogo cinematográfico signado por ruidos de ambulancia. Una vez instalado el centro melódico, la banda transita de un pasaje trepidante a otro más solemne. El final de este primer tema se conecta con el siguiente, ‘Night Terror’, el cual despliega una gravedad ceremoniosa en su sección prologar antes de virar hacia un dinamismo electrizante que recoge los ecos de lo que hacían los DT en 2003 y en 2009. A mitad de camino, mientras el swing de la batería se vuelve más versátil, el bloque sonoro hace gala de una gracilidad más sofisticada mientras la musculatura rockera asume un renovado fulgor. ‘A Broken Man’ es un manifiesto implacable de tormentas y sismos desde el cual el grupo da un nuevo giro de tuerca a su aguerrida prestancia, una que se articula en torno a metrallas meticulosamente sistemáticas. Siendo así que hay un aumento de fuerza en el esquema de trabajo pesado, la diversidad multi-temática sigue igual en su potencial sugerente; los aportes de los teclados resultan bastante relevantes para ello debido al fuerte componentes prog-sinfónico de sus cadencias y pautas sónicas. La letra se centra certeramente en la angustia del veterano de guerra que padece de síndrome post-traumático y culpa: “Feel the heat intensify, / Steel piercing the skin, / Sky on fire, electrified, / War inside begins. / Wrought with guilt, abandoning / Comrades lying still. / Soulless eyes stare back at me, / Broken, sick I feel.”
 

El cuarto tema del disco es ‘Dead Asleep’ y es el segundo más largo del mismo con sus 11 minutos y pico de duración. Tras un preludio centrado en una orquestación góticamente solemne  y envolventemente melancólica, emerge un nuevo vendaval de metal estilizado donde las recurrentes vibraciones dramáticas se enriquecen con una incendiaria densidad. Las orquestaciones y solos de teclados resultan esenciales para asentar consistentemente el ímpetu del esquema musical en curso. El epílogo expectante de un piano distante y una puerta que se cierra es muy efectivo. ‘Midnight Messiah’ tiene un enfoque más frontal que los temas #2 y #3 tanto en la arquitectura musical como en el armazón rítmico. Tras un prólogo sigiloso, todo se eleva rápidamente hacia un arrebato llamativo; de esta manera, el colectivo se siente cómodo dejándose llevar por la agilidad del momento mientras el cuerpo central se afianza eficazmente en su núcleo operativo. A propósito, la letra escrita por Portnoy para esta canción menciona varios títulos de canciones de previos discos de DT en las que él hizo la letra. Un muy simpático ejercicio de metarrelato. El breve interludio instrumental ‘Are We Dreaming?’ exhibe un breve ejercicio de minimalismo atmosférico que incluye susurros reveladores de una solipsista vulnerabilidad. A partir de allí, ‘Bend The Clock’ gesta una musicalidad envolvente que se explaya fluidamente bajo el ambiente más introvertido que hemos descubierto en este álbum. Así como una bien perfilada sensibilidad melódica, también hay una emotividad señorial operando a paso firme en el meticuloso desarrollo temático: esto último se eleva a la cumbre climática impulsada por el solo de guitarra final. ¡Electrizante! Veamos parte de la letra escrita por LaBrie, la cual describe esa destructiva sensación de que los sueños no te llevan a una catarsis, sino a un ahondamiento en paralizantes traumas del pasado: “The witching hour begins. / Can’t escape, I find myself again / Prisoner in the end, / Sinking further than I’ve ever been. / And if I, if I could bend the clock, / The passageway of time, / A better place I’d find / And no more, no more paralyzing dreams. / The midnight screams break this hold on me.” 


El cierre del disco lo trae su pieza más maratónica, ‘The Shadow Man Incident’, la misma que ocupa un espacio de 19 ½ minutos. Todo comienza con la activación de una cajita musical, la cual pronto abre paso a un despliegue de pesadez frontal cuya rudeza esencial es manejada con suma estilización. Tras una fanfarria metalera que incluye unas vibraciones marciales y un pasaje evocador dirigido por la guitarra, la primera sección cantada se inserta con un aura sigilosa con ciertos ribetes góticos. El compás parsimonioso permite la recta reavivación de los aspectos siniestros que ya aparecieron en canciones precedentes. Alrededor de la frontera del séptimo minuto, el bloque sonoro se arroja a un ímpetu sistemáticamente robusto que está oportunamente ornamentado por los teclados. A poco de pasada la frontera del décimo minuto, un enfoque pulsátil prepara el terreno para la emergencia de un nuevo despliegue de fulgores prog-metaleros: en uno de ellos aparece un hermoso diálogo de guitarra y sintetizador, un momento no muy extenso, pero significativo para el bloque general, pues solidifica el potencial de majestuosidad preciosista destilado en esta polivalente excursión instrumental. De hecho, hay florituras ulteriores del piano de Rudess que aportan un efectivo recurso de contraste al posicionar su cristalina gracilidad frente al cemento armado gestado por la asociación de los otros instrumentos. Por supuesto, no puede faltar un pirotécnico solo de guitarra después de esto. El paraje final se instala en un área más sinfónica mientras retoma algunos de los matices góticos que ya apreciamos en la primera sección cantada. Un último solo de guitarra orienta la senda de opulenta pasión signada por el núcleo compositivo epilogar. Hemos presenciado una retoma del estilo dominante en “Black Clouds & Silver Linings”. La coda repite algunos de los efectos de sonido con los que se inició la primera canción del álbum. Y... “Wake up”: el disco no se contenta con cerrar su círculo sonoro, sino que también lo sella con algo nuevo que escapa a su propia manifestación. ¿Es una invocación al simple acto de despertar al mundo cotidiano de nuestros hábitos de vigilia? ¿O es un despertar a un mundo nuevo e inesperado? Se deja al oyente determinar su respuesta favorita ante esta disyuntiva, aunque posiblemente, la imponente recurrencia de tonos lóbregos y atmósferas lúgubres no implica un cierre de círculo relajado. 

  

Todo esto fue lo que nos trajo “Parasomnia”, el testimonio patente y claro del retorno que ha perpetrado el colectivo de DREAM THEATER a su viejo sueño prog-metalero generado allá en los 80. Resucitado ese sueño con esta reactivación de su segunda alineación clásica, podemos decir que hay un terreno fecundo capaz de hacer brotar este disco tan intenso y quién sabe cuántos otros en el futuro cercano. Sin pretender iniciar algún debate binario, este nuevo disco del quinteto no nos impresiona tanto como cualquiera de los dos últimos que hizo con Mangini en sus filas, pero, con su larga experiencia y su intacta capacidad creativa, aseveramos honestamente que el personal de DREAM THEATER puede navegar con pulso firme hacia su actual horizonte de nuevos ensueños musicales.

Monday, July 21, 2025

Tercer triunfo de la idea del rock como experimentación de la mano de MALDITO WASABI


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
La vanguardia argentina es realmente imparable, o al menos, eso parece cuando nos topamos con el tercer disco del ensamble experimental MALDITO WASABI, el cual se titula simplemente “3”. El álbum está en el mercado como descarga digital a través del sello Viajero Inmóvil. Este tercer capítulo de la susodicha banda, actualmente alineada por Jorge Falcón [guitarras], Fernando Bruno [bajo y dispositivos electrónicos] y Juan Manuel Montenegro [batería y percusión] nos vuelve a mostrar su gran espíritu de aventura a la hora de combinar recursos del avant-prog, el ruidismo y la psicodelia de raigambre stoner bajo sus propios términos. En esta ocasión, con una musculatura rockera más expansiva que en el álbum precedente. Lo que se recoge en este disco fue grabado, mezclado y masterizado en el Estudio A17 Records durante los meses de marzo y mayo de 2025. Edu Pop y Falcón se hicieron cargo de la mezcla, asumiendo sólo el primero de ellos la labor de masterización. 
 
El repertorio de “3” se inicia con ‘Acto 9’, un jam centrado sobre un groove consistente donde la musculatura se reviste de electrizante fulgor. Los delirantes fraseos sistemáticamente disonantes de la guitarra y el talante punzante de las sofisticadas líneas del bajo se asocian naturalmente sobre el majestuoso swing de la batería. Lo que suena aquí tiene un apego muy cercano a los GURU GURU de los dos primeros discos, así como con la faceta más anarquista de la tradición space-rockera y, cómo no, los descarríos del free jazz a través del filtro del punk-jazz. De hecho, esto último se hace más evidente en el tercio final de la pieza. Impactante inicio de las cosas, pero bueno, todavía quedan más sorpresas por develar y disfrutar en los Actos siguientes. En efecto, la dupla de ‘Acto 10a’ y ‘Acto 10b’ se manifiesta como un par de piezas diseñadas para explorar las directrices más abstractas y surrealistas que forman parte irrenunciable del ideario de MALDITO WASABI. ‘Acto 10a’ juega con pulsiones cibernéticamente filtradas donde la estrageia maquinista sirve para que el trío viaje a sus anchas por la región del futurismo dentro de un vehículo equipado con una ingeniería ruidista. Los incansables drones comandan la siempre inconstante articulación de sonidos de mecanismos, artefactos hospitalarios, atmósferas siderales, motores de vuelo, pulsiones eléctricas, tránsitos furtivos de personas sin identificación, e incluso una voz de mando que combina la parquedad de la orden y la ansiedad de la vigilancia. La variación minimalista que surge a poco de pasado el ecuador de este peculiar viaje sonoro añade un matiz extra de tensión que aterriza en una luminosidad absorbente y aterradora. Por su parte, ‘Acto 10b’ impone un aura un poco más extrovertida para la perpetuación de las abstracciones ruidistas del momento, siendo así que la solitaria guitarra instaura un señorío bizarro y surrealista. Estos efluvios y traqueteos posmodernistas se orientan hacia una zona intermedia entre JOHN ZORN y GROUND ZERO. Algunos fraseos ostentan cierta ceremoniosidad, algunos momentos de extravagante reposo en medio de las aún más extravagantes deconstrucciones que van teniendo lugar.
 
Con sus casi 11 ¾ minutos de duración, ‘Acto 11’ es el ítem más extenso del disco y también es el encargado de cerrarlo. Tras un inicio caótico que juega traviesamente con su propia indefinición al tomar el relevo de ‘Acto 10b’, el trío logra concretar un jam reconocible sobre un tempo moderadamente ágil, el cual permite al bloque sónico transitar fluidamente de la psicodelia progresiva al jazz-rock experimental y viceversa. Es casi como si se hubiese edificado una encrucijada entre KING CRIMSON, ALMENDRA y MASSACRE (el grupo de Fred Frith y Bill Laswell en los 80). Como el vitalismo reinante siempre está sujeto a deconstrucciones ulteriores, la guitarra y el bajo perfilan cuidadosamente los momentos en que gestan inquietantes despliegues lisérgicos y otros donde asumen un posicionamiento más sutil. Sea como sea, ambos puntos de referencia ostentan vibraciones punzantes, jugando con lo inesperado dentro de un contexto de improvisaciones coordinadas. Poco antes de llegar a la frontera del octavo minuto, el trío intentsifica las cosas con aguerrida determinación hasta que llega otro paraje deconstructivo, esta vez, con un porte solemnemente cósmico. Un cierre muy impactante del repertorio, sin duda, y posiblemente haya sido éste el cénit de un disco caracterizado por una grandilocuencia uniforme. Como resumen final, lo que se nos ha mostrado en los menos de 40 minutos que dura “3” ha sido otro triunfo de la ideal del rock como experimentación dentro de la escena vanguardista argentina del momento. Un logro más para el currículum de MALDITO WASABI dentro del arte del sonido en su posición más extrema. Una nueva victoria... ¡¡¡Y ya van tres!!!

Saturday, July 19, 2025

Los materiales de construcción para el edificio progresivo solista de DIEGO PETRINI



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos “La Materia Del Suono”, un disco muy especial porque se trata de un trabajo solista del compositor y multiinstrumentista italiano DIEGO PETRINI. Le conocemos por tocar batería, teclados y percusiones en IL BACIO DELLA MEDUSA, y antes de eso, por su membrecía en ORNITHOS. En este disco publicado por AMS Records el pasado 20 de junio, PETRINI se hace cargo de la batería, los pianos clásico y eléctrico Fender Rhodes, el mellotrón, el sintetizador Moog, la guitarra clásica, las percusiones y el glockenspiel. Él está acompañado por sus compañeros de IBDM Eva Morelli (saxofones soprano y contralto, flauta y theremin) y Andrea Morelli (guitarra eléctrica), Georgio Panico (bajos con y sin trastes) y Claudio Ridolfi (acordeón). Además, en el último tema del disco interviene el legendario Alvaro Fella de JUMBO al canto. La serie de los seis primeros temas se reúne bajo la suite unitaria ‘L’Armonia Della Natura’; los seis últimos se agrupan en la suite ‘Sull’Artificio Dell’Uomo’. “La Materia Del Suono” es presentado como un álbum conceptual de carácter cinemático donde se explora el modo en que el ser humano se vincula con su entorno natural y consigo mismo. Nicola Pännacci se encargó de dirigir las sesiones de grabación y de la ulterior labor de mezcla. La masterización fue realizada por Manuele Pesaresi en el Dyne Engine Studio de Castelfilardo, Ancona. La portada es de la autoría de Tiziano Tardo. Vayamos ahora a los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos convoca.


Durando cerca de 8 ½ minutos y siendo, de hecho, la pieza más extensa del álbum, ‘Come In Mare Le Onde’ pone el rumbo inicial a las cosas. Los iniciales ornamentos cósmicos pronto abren paso a una proyección exótica, la cual, a su vez, sirve como puente hacia una solemne figura de piano. Una vez instalado el bloque instrumental, nos toma por sorpresa un ejercicio híbrido de sinfonismo y Latin-jazz, además de algún interludio de jazz de salón. Lo sereno y lo jovial conviven en un entorno palaciego donde la estilización es la ley irrenunciable. ‘Alla Deriva’ sigue a continuación para reforzar la faceta evocadora heredada de la pieza precedente; mientras lo hace, delinea e instaura un preciosismo melódico bastante cautivador. Cuando el ambiente se torna un poco más agitado, el esquema melódico suelta sus diversos colores, incluyendo varios parajes marcados por una agilidad eficiente. ‘Macchia Verde’ es una pieza ostentosamente aristocrática que dice mucho en su espacio de 2 ½ minutos, un despliegue de magnética exuberancia donde todos los recovecos temáticos se pasean por vías del jazz-rock, el romanticismo y el impresionismo dentro de una luminosa ingeniería progresiva. ‘Immagini Al Tramonto’, que prosigue consistentemente por una senda ecléctica similar a las que signaron a los dos temas precedentes, se orienta hacia ambientes y grooves un poco más sosegados, aunque los fraseos del piano siguen siendo tan suntuosos como siempre. Las sucesivas intervenciones de la flauta y del saxofón ayudan a capitalizar el ingenioso colorido inherente a la composición. Más adelante, el fraternal duelo entre el piano y el bajo marcará el acento jubiloso de la serena sección epilogar. Notamos en estas dos últimas afinidades varios recursos de confluencia con los ensambles connacionales ZAAL y LA DOTTRINA DEGLI OPOSTI. Cuando llega el turno de ‘Etere’, el factor fusioneso se realza notoriamente, siendo así que lo que suena es como si las influencias de RETURN TO FOREVER y WEATHER REPORT hubiesen inundado el jardín de una composición perdida de los BANCO DEL MUTUO SOCCORSO del año 1976. El júbilo de la pieza precedente deja algunos ecos aquí, pero algo ha cambiado: hay más tensión en medio de la algarabía. Este factor resulta bastante relevante a la hora de delinear los contrastes entre los pasajes extrovertidos (incluyendo un interludio en clave de reggae estilizado) y los introvertidos. ‘Sangue Freddo’ se engarza con el final de la pieza precedente para gestar un paisaje de vibraciones reflexivas y contemplativas. Su enfoque sinfónico está notoriamente informado por estándares románticos. 

Revisemos ahora los seis ítems de ‘Sull’Artificio Dell’Uomo’. La dupla de ‘Fragole Di Cinabro’ y ‘Antropomorfa’ permite que siga a paso firme el explayamiento de varios de los recursos musicales que se han venido gestando para el álbum que nos ocupa. El primero de estos temas mencionados consiste en una sonata de piano cuya personalidad evocadora porta una inocultable intensidad emocional. Hay un ansia en los fraseos del piano que casi se puede tocar como si se tratase de un ente tangible. En cuanto a ‘Antropomorfa’, se trata de una pieza que remodela y trastoca esa ansia de una forma sistemáticamente imperial, hilando una sucesión de pasajes góticos, barrocos, jazz-fusionescos y románticos que, a fin de cuentas, nos remite a un híbrido de los legados de Wakeman y Moraz a través del filtro de BMS. Las agitadas escalas de piano que guían al bloque instrumental por el camino del epílogo forjan un recurso de vitalidad muy útil para anunciar el pronto arribo de ‘Sublimazione’, el tema siguiente. Éste funciona prácticamente como una continuación natural de ‘Antropomorfa’, añadiendo en su propio trayecto algunos trucos del folclore urbano y de lo circense. ‘Mimesi’ se orienta hacia una reestructuración de los aspectos más fastuosos que han sobresalido en varios de los temas precedentes, tanto en aquellos pasajes donde opera el piano en solitario como en esos donde el ensamble íntegro realiza su acción sónica. El vitalismo en curso es contundente, orgulloso de su propia riqueza polícroma mientras se asienta sobre su sofisticada ingeniería ritmica. Nos acercamos al final del repertorio cuando emerge ‘La Plastica’, su segundo tema más extenso al ocupar un espacio de casi 8 minutos. Los recovecos de la multivalente composición reflejan un señorío muy semejante al que atravesó a los tres primeros temas del álbum, y también se hermana con la lógica de los traqueteos aristocráticos que configuró la arquitectura del octavo tema. La única pieza cantada es ‘Ciò Che Trascende’ y es la que cierra todo: la sola presencia del ilustre veterano Alvaro Fella resulta bastante significativa. Engarzada con el final de ‘La Plastica’ a partir de unas sobrias escalas de piano, esta canción exhibe una atmósfera meditabunda bajo un ropaje grandilocuente. Si esta canción fuese un santuario donde confluyen lo neoclásico y lo romántico, el canto ocuparía el rol de un sacerdocio que reclama desesperadamente un cambio radical en la conciencia humana. La flauta y la guitarra eléctrica ornamentan pulcramente las bases de piano y mellotrón sobre las que se arma el epílogo. Posiblemente recordemos algo de FINISTERRE y LA MASCHERA DI CERA en estas instancias finales de solemne dramatismo.


Ésta fue la maravilla íntegra que salió de la imaginación y el virtuosismo técnico de DIEGO PETRINI. “La Materia Del Suono” es un disco hermoso y cautivador que se erige como una de las obras más notables dentro de la producción progresiva italiana de este año 2025. Siendo más específicos, se trata de un disco gigantesco que merece ser puesto en un lugar destacado dentro de cualquier buena fonoteca actualizada de rock artístico. ¿Qué otras obras solistas nos deparará el futuro desde el cuartel del maestro PETRINI en la bella localidad de Perugia? Aguardaremos la respuesta con impaciencia. 


Muestras de “La Materia Del Suono”.-