Friday, April 19, 2019

LOST CROWNS: algo nuevo sucede en la vanguardia progresiva británica


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


En esta ocasión nos complacemos en presentar una de las novedades más estupendas dentro del variopinto mundillo progresivo: nos referimos al grupo británico LOST CROWNS, afincado en Londres, cuyo álbum de debut “Every Night Something Happens” ha sido publicado en el pasado 25 de enero. El personal de LOST CROWNS está conformado por Nicola Baigent [clarinete, clarinete bajo y flauta dulce], Charlie Cawood [bajo], Sharron Fortnam [voz], Keepsie [batería y campanas de mano], Richard Larcombe [voz, guitarra y campanas de mano], Rhodri Marsden [piano, armonio, piano eléctrico, clavicordio, fagot, sierra y voz] y Josh Perl [sintetizador, campanas de mano y voz]. Larcombe es el autor de todas las canciones de este disco, además de ser el productor: él tiene una permanencia estable en el grupo psicodélico STARS IN BATTLEDRESS. Sus compañeros en este muy nutrido ensamble también proceden de otros grupos bien instalados como son KNIFEWORLD, NORTH SEA RADIO ORCHESTRA, SCRITTI POLITTI, PRESCOTT, etc. El esquema de trabajo de LOST CROWNS se enfoca en una amalgama de Canterbury, rock-in-opposition, psicodelia proto-progresiva de fines de los 60s y estándares bien definidos del prog sinfónico: o sea, tenemos aquí un frontal manifiesto retro-progresivo que, nos permitimos adelantar, se concreta en un disco que exhibe atmósferas efectivas y enfoques melódicos muy atractivos a diestra y siniestra. Una sorpresa genial para los amantes de las diversas vertientes progresivas de primera escuela. Este grupo guarda (y a lo mejor no lo sabe) aires de familia con grupos de otras latitudes como NEEDLEPOINT, AGUSA, ASTRA, GARGAMEL y THE WINSTONS. Veamos ahora los detalles concentrados en el repertorio de “Every Night Something Happens”, ¿vale? 


Durando casi 10 minutos, ‘Housemaid’s Knees’ da inicio al disco de una forma tremenda y gloriosa. Tras un ceremonioso y engañosamente tétrico preludio de armonio y maderas que en su tramo final se intensifica con la irrupción del mellotrón, el cuerpo central entra con una convincente y rotunda exhibición de juguetona extroversión tanto en el groove general como en las muy ocupadas partes cantadas. El sonido del bajo se siente particularmente robusto dentro de la mezcla mientras los teclados, dueños totales de las bases armónicas y del centramiento de los elementos orquestales de la canción, se hacen cargo del incesante llenado de espacios. En algunos breves interludios estratégicamente ubicados, las disonantes bases armónicas de sintetizador exhiben un aura inquieta cubierta bajo un manto etéreo: esto resulta particularmente efectivo en el preámbulo al último pasaje de la canción, la cual ostenta un señorío suerrealista. ¡Gran inicio de álbum! A continuación sigue el tema precisamente titulado como el nombre del grupo: ‘Lost Crowns’. Esta pieza tiene un ambiente y un swing más notoriamente sigilosos que los del tema anterior, siendo así que su desarrollo temático se apoya en los dispersos arreglos de las maderas mientras la dupla rítmica preserva un consistente sentido parsimonioso. Es como si PORTISHEAD hubiese encontrado una partitura perdida de HATFIELD AND THE NORTH y hubiese decidido incorporar elementos de los dos últimos discos de TALK TALK para darle forma final. ‘Sound As Colour’ es fascinantemente colorido, alternando momentos de gracilidad melódica con otros de sobriamente densa disonancia en los arreglos de los vientos y los teclados. El swing intrincado y el talante ceremonioso que asume el canto ayudan a la canción a asentar una exuberante magnificencia que nos recuerda a un bizarro híbrido de CARAVAN (primeros tres discos) y el primer HENRY COW con algunos leves toques añadidos de UNIVERS ZÉRO (algo insospechado de entrada pero que impone su evidencia). Lo inaudito es que el grupo evita ser tétrico a pesar de la presencia de este último referente, calcula la expansión de este recurso oscuro para que se limite a ser intrigante. El cuarto tema del álbum responde al título de ‘Midas X-Ray’ y su esquema central de trabajo consiste en devolvernos parcialmente el espíritu del tema #2 mientras le insufla la mágica y extraña sofisticación del tema #4. Hay una imponente aureola de misterio que sobrecoge y anima al desarrollo temático, el cual poco a poco se enfila hacia una densidad espectral. Muy buen tema, y de hecho, nos parece que éste y el anterior conforman un cénit musical del disco. 

Cercanamente conectado al espíritu de la pieza inmediatamente precedente y asentándose sobre un esquema rítmico aún más parsimonioso, ‘She Saved Me’ se caracteriza por instaurar una especie de espiritualidad melancólica bajo el ropaje de una niebla otoñal que no nos impide vislumbrar algo de la luz que ella pretende negarnos. Las intrincadas bases armónicas de la instrumentación y las no menos intrincadas líneas vocales de la coral participante nos hacen pensar en la distensión emocional que sucede al momento de júbilo que se nos exhibió en el primer tema del álbum: desde hace varios minutos estamos en un escenario emocional diferente. El abrupto final es, a la vez, chocante y liberador. ‘Dandy Doesn’t Know’ comienza con un introvertido motif de piano y guitarra acústica, uniéndose después unas capas de teclado y algunos ornamentos de vientos que permiten a la canción asumir una luminosidad envolvente en medio de su constante espíritu reflexivo. La serenidad aquí reinante nos recuerda un poco al ROBERT WYATT de la época 73-4, así como a KEVIN AYERS en sus momentos más conmovedoramente líricos. Los últimos 13 minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Let Loving Her Be Everything’ y ‘The Star Of My Heart’. ‘Let Loving Her Be Everything’ vuelve a las andadas con las exploraciones en los grooves y matices que ya fueron predominantes en los esquemas sónicos de las canciones #2 y #4; eso sí, se añade como novedad un punche rockero creciente que marca el encanto peculiar del interludio instrumental. En fin, ‘The Star Of My Heart’ explota al máximo la dimensión más densa del ideario de LOST CROWNS mientras utiliza un muy parsimonioso esquema rítmico para sustentar los excelsos desarrollos temáticos. La presencia del sintetizador añade efectos cósmicos con el fin de aportar una vitalidad oportunamente extravagante al asunto. “Every Night Something Happens” es una obra muy reveladora del tipo de vibraciones polivalentes que la creatividad de la nueva hornada de bandas progresivas es capaz de gestar desde sus mentes y almas: LOST CROWNS es un colectivo que merece toda nuestra atención. ¡¡Totalmente recomendable!!  


Muestras de “Every Night Something Happens”.-
Let Loving Her Be Everything: https://www.youtube.com/watch?v=ip75JbrJVzE

Tuesday, April 16, 2019

TOWN PORTAL o el eclecticismo rockero como estética de la violencia armónica



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar lo nuevo del grupo TOWN PORTAL, que se titula “Of Violence” y fue publicado en este último 5 de abril, hace muy pocos días. Los formatos de CD y vinilo para este ítem están a cargo del sello británico Small Pond Records. El colectivo danés conformado por el guitarrista Christian Henrik Ankerstjerne, el baterista Malik Breuer Bistrup y el bajista Morten Ogstrup Nielsen nos vuelve a brindar una potente muestra de su híbrido de math-rock, post-metal, prog-metal y psicodelia progresiva cuatro años después de “The Occident”. Este trío experto en explorar los matices más sofisticados de las dimensiones más agresivas del paradigma del rock artístico le da una nueva vuelta de tuerca a su vitalismo musical, en abierta consonancia con su ampliamente testificada musculatura estilística. En los temas segundo, quinto, sexto y octavo del disco, los TOWN PORTAL contaron con las intervenciones invitadas del trompetista Tommy Peach y el saxofonista Will Gardner para ampliar la paleta sonora del momento. Todos los temas del disco fueron grabados en el Black Tornado Studio de Copenhague en el mes de mayo del pasado año 2018, siendo las pistas de los vientistas invitados registradas en el Small Pond Studio de Brighton, Inglaterra, dos meses después. Los procesos de mezcla y masterización de “Of Violence” tuvieron lugar, respectivamente, en el estudio Antisleep Audio de Oakland, California, y en el estudio Saff Mastering de Chicago, Illinois. Este disco se ha elaborado con una logística más amplia que sus predecesores: ¡ha cruzado mares y océanos durante su periodo de gestación! Bueno, veamos ahora los detalles de “Of Violence”, ¿vale?


La dupla de ‘Better Angels’ y ‘Archright’ ocupa los primeros 8 ½ minutos del disco. El primero de estos temas se sumerge en un clima de sigilosa languidez donde los minimalistas fraseos de la guitarra (naturalmente duplicados por el bajo) y las acentuaciones extremadamente parcas de los platillos de la batería nos sitúan en un lugar indefinido que no se sabe si es una calma mística o una soledad lúgubre que esconde un peligro inminente. Una vez emergentes los primeros filudos riffs de ‘Archright’, ya nos damos cuenta de que no era una cosa ni la otra, sino un de un trance introspectivo que servía de anticipo para el despliegue de fulgores optimistas y exultantes sobre el cual el segundo tema del álbum orienta su foco temático. En la ambientación predominante, que se siente celebratoria, también operan recursos de densidad y tensión que son manejados con elegancia por el grupo. Se trata, en líneas generales, de un buen híbrido de POLY-MATH, RED SPAROWES y los DON CABALLERO de los dos últimos álbumes. El grupo aviva la potencial diversidad del núcleo compositivo al elaborar recursos de sobriedad en varios pasajes a partir de la frontera del tercer minuto y medio. Cuando llega el turno de ‘Veyshnorians’, el trío se dispone a establecer un juego de contrastes más abierto en las alternancias entre los momentos aguerridos y los contenidos. Con su vigor refinado que parece como si se alimentara del fuego procedente de las estrellas más señoriales del cosmos, ‘Veyshnorians’, a pesar de ser más breve que ‘Archright’, recibe su legado de incendiario nervio y aumenta eficazmente sus dosis de sofisticación progresiva. ‘Receiving End’, una pieza no demasiado extensa, se caracteriza por establecer juguetonas vibraciones math-rockeras sobre un compás inusual, siendo así que la extroversión ostentada por su motif se matiza con el empleo de un groove denso al estilo del paradigma de unos STICK MEN. ‘Soil To Own’, que se impone como una de las piezas más fastuosas del álbum, se puede muy bien describir como una síntesis de las vibraciones centrales de las piezas #2 y #3 que se sitúa dentro de un foco un poco más tormentoso en los pasajes más ásperos. La labor del baterista, bastante resaltada en la mezcla, en la mayor parte del swing general se atiene a un enfoque bastante arquitectónico mientras que los guitarreos y los coloridos del bajo se proyectan hacia una fluida combinación de sutileza y fragor: de hecho, los pasajes más agresivos establecen aires de familia con el modelo de los RUSSIAN CIRCLES. 

   

‘Roko’s Basilisk’ se erige como la pieza más larga del álbum con sus poco más de 7 ¼ minutos de duración y, tal como se puede predecir, resulta ser un cénit decisivo dentro del repertorio del álbum. Comenzando con una sección ácida y adusta donde pareciera que el espíritu del math-rock quisiera hermanarse con los espectros del rock-in-opposition francófono de inicios de los 80s, pronto deriva la pieza hacia un segundo cuerpo donde se dinamizan agitaciones y temblores robustamente metálicos, siempre matizados por pasajes marcados por una sutileza solemne. El enfoque compositivo es menos ostentoso que el que se explayó en el fabuloso tercer tema del disco, pero aquí la magia de lo fabuloso vuelve de lleno bajo una guisa de tensión, una tensión tan explícita como inescrutable. Mientras se completa el segundo tercio de la pieza, el trío explora y puntualiza sus facetas más aguerridas. A contrapelo de todo eso, el último tercio se focaliza en un recurso de serenidad que exhibe una espiritualidad crepuscular; además, los ornamentos de trompeta durante los pasajes finales suenan muy mortuorios, algo que acentúa eficazmente las vibraciones crepusculares del final de esta pieza. Un gran tema, sin duda, un cénit crucial. La dupla de ‘Othering / Anothering’ y ‘Human Touch’ transita desde lo colorido hasta lo inquietante. En efecto, ‘Othering / Anothering’ nos ofrece un ejemplo de cómo una composición sobria y medianamente lánguide de base jazz-rockera puede transformarse cuando se le pasa por filtros post-rockeros. Por su parte, ‘Human Touch’ convierte los precedentes aires de introspección en un ejercicio de densidad melancólica no exenta de ciertos momentos de furia. A mitad de camino, la banda se pone a coquetear con el paradigma del post-metal en ciertas ocasiones estratégicas mientras mantiene la fluidez del desarrollo temático. Los últimos 6 minutos y pico del repertorio están ocupados por ‘Vanitas’, pieza que parcialmente sigue el molde del tema inmediatamente precedente. En todo caso, se nota aquí que la suntuosidad sonora está un poco más domesticada y que hay un realce especial en el cariz jazz-progresivo en lo que respecta a las cadencias y atmósferas creadas para el cuerpo central: si a eso le añadimos un poco de tensión psicodélica, entonces se hace notar la influencia del estándar Crimsoniano del nuevo milenio. El epílogo se focaliza en una languidez tenebrosa que, en un principio, puede parecer que raya con lo tétrico, pero en realidad se trata de un ingreso paulatino a un cándido remanso: eso se sitúa en medio de ruidos de aves cantando en un solitario atardecer.



Todo esto fue lo que se manifestó en el testimonio rockero de “Of Violence”, un disco que bien puede ser designado como la máxima obra de los TOWN PORTAL hasta la fecha. Muchas gracias a los Sres. Christian Henrik Ankerstjerne, Malik Breuer Bistrup y Morten Ogstrup Nielsen por habernos brindado esta estupenda obra que amenaza con situarse en puestos muy altos de las preferencias progresivas de este año 2019. 


Muestras de “Of Violence”.-
Veyshnorians: https://townportal.bandcamp.com/track/veyshnorians
Vanitas: https://townportal.bandcamp.com/track/vanitas

Saturday, April 13, 2019

KEAGGY, LEVIN y MAROTTA: algo importante que hacer antes de estirar la pata


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el gusto de presentar al colectivo triádico de PHIL KEAGGY, TONY LEVIN y JERRY MAROTTA, un colectivo de lujo que ya tiene publicado desde el 11 de enero pasado un disco fruto de sus creatividades aunadas: “The Bucket List” es el título del disco en cuestión, una expresión que designa la lista de cosas que uno se propone hacer antes de estirar la pata. El material recogido allí fue grabado en los tres estudios personales de los músicos involucrados: Jersville Studio (Woodstock, Nueva York), Dreamland Recording Studio (Woodstock, Nueva York) y Kegworth Studio (Nashville, Tennessee). KEAGGY se hizo cargo de las guitarras, LEVIN, de los bajos, el contrabajo y el Chapman Stick, mientras que MAROTTA hizo lo propio con la batería y las percusiones. Entre los tres, suman más de 200 años de edad, y es que hablamos de tres enormes expertos y veteranos que, un buen día de hace más de 10 años, tuvieron la idea de reunirse. Todo comenzó en el año 2008 cuando estos tres maestros se encontraron en Woodstock y decidieron hacer una sesión musical de manera totalmente espontánea, lo cual al poco rato llevó a un recital en vivo con material improvisado. A lo largo de los años, cuando se daban las ocasiones de reencontrarse, los tres revisaban y refinaban el material que registraron en su momento, una y otra vez... hasta que se centraron en la idea de registrar todo lo desarrollado en un disco concreto, una cuestión pendiente e importante que había que completar antes de que uno de ellos estirara la pata, como dijimos que señala el título del disco.  




Pasemos ahora a los detalles de este disco. Durando poco más de 3 ¼ minutos, ‘Sometimes 11’ exhibe un buen punto de partida empleando un groove coqueto y sobrio con una fuerte raíz fusionesca que se alimenta de cadencias Crimsonianas modernas (a mitad de camino entre el KC de los 80s y el paradigma del proyecto UPPER EXTREMITIES que Levin tuvo alguna vez con Bruford). La vitalidad aquí es patente, pero debe quedar claro que el dinamismo musical está contenido en una expresividad serena. Lo sereno se acentúa notoriamente en el bello tema que ocupa el segundo lugar del repertorio: ‘Fearless’ explora y elabora una muy lograda combinación de talante contemplativo y densidad emocional, la cual se muestra con relativa densidad en los hermosos fraseos que KEAGGY extrae de su guitarra. ‘Midland Crisis’ vira hacia un terreno muy diferente al exhibir un colorido swing jazz-progresivo en el que la batería alterna pasajes plagados de colorida soltura con otros donde impera la autoconstricción. La inclusión de un ritmo programado junto al real que ejecuta MAROTTA sirve para llenar espacios dentro del swing y mantener incólume al gancho esencial de la pieza. La verdad que estos dos temas #2 y #3 se erigen en un continuum de esplendor crucial para el disco. ‘Sometimes We Up’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 7 ¼ minutos de duración. Sobre los cimientos de un recurrente groove jazz-fusionesco, el trío se enfila hacia el asentamiento de una musicalidad etérea y envolvente que sabe incorporar matices a lo largo del camino a fin de que el sencillo motif constante no pierda su encanto. Hay una sensación de confluencia entre una ligera brisa otoñal y un fulgor delicado de una mañana primaveral mientras las bases armónicas y los solos van emergiendo con un pulso delicado. ‘Stella Luna’ se enfila por el área latina del multívoco discurso del jazz-fusion, y ello es un buen pretexto para que el trío organice un jam donde las cadencias de la batería y la labor de la guitarra definan una consonancia ágil para el bloque instrumental íntegro. La pieza que sigue a continuación, ‘Steely Funk’, reincide en esta estrategia y la remodela dentro de un alegre clima jazz-rockero donde el dueto sonoro armado por LEVIN y MAROTTA se hace sentir con un particular destaque mientras KEAGGY se explaya en varias pistas de guitarra.  


La dupla de ‘Where’s Phil?’ y ‘Phil’s On’ sirve para que el trío siga explorando más recursos de colorido musical. En una primera instancia tenemos un groove semitribal que sirve como vehículo de ritual lucimiento para una sólida amalgama de percusiones y una arquitectónica elegancia del contrabajo. Luego, el asunto vira hacia un despliegue de cadencias funky-rockeras que se deja arropar por una aureola de distinción progresiva. Los guitarreos se explayan en un dócil ambiente de tensión contenida mientras la ingeniería rítmica de LEVIN y MAROTTA se focalizan en un envolvente compás de inspiración africana. Es algo así como si un jam perdido de las sesiones de un disco de PETER GABRIEL de inicios de los 90s hubiese pasado a manos de PAT METHENY en su época de fines de los 90s. ‘Caravan’ encarna otro momento particularmente hermoso dentro del repertorio de “The Bucket List” con su atmósfera tremendamente lírica que comienza con una placidez candorosa y termina con una maniobra de estilizada energía. Aquí se da una nueva exploración del terreno del jazz-fusion con un enfoque cercano a lo latino, pero con un filo más pronunciado y un señorío más fastuoso que en el caso de ‘Stella Luna’. Así, es la melancolía la fuerza emocional que guía a la inspiración performativa de los músicos: el asunto suena a una especie de encuentro entre los paradigmas de PAT METHENY y MARK WINGFIELD, capturando la habitual lucidez lírica del primero y la faceta más reflexiva del segundo. Cuando llega el turno de ‘Carved In Stone’, el trío se dispone a volver a su dimensión más extrovertida, estableciendo un canon de rock clásico sureño: a la hora de instalar el motif central, la guitarra de KEAGGY tiene que asumir uno de los roles más estelares dentro del disco. Los últimos 4 ½ minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘Good Stuff’ y ‘Blue Hawaii’, un tema que dura poco menos de 2 ½ minutos y otro que dura casi 2 minutos. ‘Good Stuff’ se encamina por un aura grácil desde la que se crea una vía intermedia entre PRIMUS y UPPER EXTREMITIES con una oportuna dosis jazzera; por su parte, ‘Blue Hawaii’ se sitúa en una ambientación contemplativa que coquetea abiertamente con lo etéreo, proyectando nuevamente un clima ensoñador que ya habíamos apreciado en algunos de los temas anteriores.



“The Bucket List” es un disco preciosista y variado, con una buena cantidad de ideas musicales a través de las cuales los maestros PHIL KEAGGY, TONY LEVIN y JERRY MAROTTA pueden hacer congeniar sus personalidades artísticas dentro de un enfoque sonoro que permanentemente dibuja y colorea siluetas auditivas. La vitalista versatilidad de la dupla rítmica es e lfactor protagonista en varios pasajes del disco pero, sin duda, los múliples recursos exhibidos por las guitarras no quedan en un segundo plano sino que activan unos fundamentos musicales contundentes. No nos queda nada más que decir salvo dar las gracias a estos grandes por este trabajo tan estupendo, un disco que se hizo esperar bastante.


Muestras de “The Bucket List”.-
Fearless: https://keaggylevinmarotta.bandcamp.com/track/fearless

Thursday, April 11, 2019

TAUK y la segunda parte del concepto de “Shapeshifter”



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos a “Shapeshifter II: Outbreak” del cuarteto jazz-progresivo estadounidense TAUK. Publicado en el 28 de setiembre del pasado año 2018 a través de su blog de Bandcamp, “Shapeshifter II: Outbreak” conforma la segunda parte del concepto de “Shapeshifter”, cuya primera parte estuvo encarnada en el EP de “Shapeshifter I: Construct” (el cual apareció en el mercado a inicios de abril del mismo año 2018). Se trata de un concepto relativo a la creciente expansión de la inteligencia artificial y su potencial capacidad para trastocar seriamente el orden mundial y a las diversas sociedades humanas. Con la misma formación integrada por el guitarrista y líder Matt Jalbert, el bajista Charlie Dolan, el teclista-organista Alric Carter y el baterista Isaac Teel, TAUK sigue ahondando en sus ambiciosamente estilizadas y generosamente gráciles exploraciones en la confluencia de jazz-rock, prog, space-rock y hip-hop, una confluencia que hermana a las esencias de lo delicado y de lo fuerte dentro del arte del sonido. En cuanto al asunto de la edición física, la gente de TAUK decidió juntar “Shapeshifter I: Construct” y “Shapeshifter II: Outbreak” en una edición de doble vinilo de cantidad limitada.



En solo tres cuartos de minuto, ‘Prelude’ instaura una miniatura de atmósferas cósmicas con una voz femenina y efectos de código Morse; así, se abre el camino para la irrupción de ‘Recreational Outrage’, una pieza bastante extrovertida que nos confronta con una buena parte de las sonoridades expresionistas y extrovertidas que conforman la visión musical de la banda. El sostenimiento de un muy vivaracho compás y la calidez del groove general arman un esquema idóneo para impulsar el carácter luminoso de los desarrollos temáticos y bases armónicas que la guitarra y el bloque de teclados sustentan a través de su bien cuidada confraternización. Tenemos aquí a unos PLANET X que juegan a ser OZRIC TENTACLES mientras reciben algunos legados de la CHICK COREA ELEKTRIC BAND. Un inicio de álbum muy marchoso que llama poderosamente la atención. Los siguientes seis minutos del repertorio están ocupados por ‘CMF 9000’, pieza que se enfila sobre un swing más comedido donde se establece una bien articulada confluencia de jazz-funky y prog psicodélico. Para el último minuto, tenemos un relativamente breve solo de guitarra que resulta ser uno de los más bonitos que plasma Jalbert en todo el disco. Cuando llega el turno de ‘Checkmate’, el grupo está dispuesto a dar una nueva vuelta de tuerca a la magia ensoñadora de las ambientaciones space-rockeras para revestir de un fulgor espacial y una elegancia decisiva al muy vitalista núcleo temático creado para la ocasión. La batería es un instrumento que se hace notar al frente dentro de la mezcla general mientras las bases de sintetizador facilitan el continuo verdear de las sobrias líneas melódicas y las imponentes atmósferas cósmicas que asientan a la ingeniería musical en curso. Esta pieza sintoniza con el legado de ‘CMF 9000’ mientras lleva a éste a una dimensión más pomposa. ‘Convoy’ se caracteriza por un retrotraimiento a la tradición jazz-fusionesca a través de una mirada moderna: esto suena a una remodelación de una vieja idea de los WEATHER REPORT de fines de los 70s realizada por una combo de TRIBAL TECH y NIACIN. ‘Not Your Nemesis’, por su parte, tiene un nervio más pronunciado en lo que respecta al elemento rockero dentro de la ecuación jazz-rockera. Se nota aquí una mayor garra: en este sentido, resulta crucial que la guitarra asuma un rol protagonista en una instancia inicial, aunque luego aparecerá uno de los más sesudos solos de sintetizador de todo el álbum. Una mención aparte merece el complejo swing elaborado por la dupla rítmica, el cual incorpora un tempo genialmente sofisticado en la sección intermedia.

Hemos disfrutado en ‘Checkmate’ y en ‘Not Your Nemesis’ de dos momentos culminantes de este disco, pero éste debe continuar: en efecto, la dupla de ‘Let It Ride’ y ‘Ratchet’ se hace cargo de revitalizar y oxigenar la propuesta musical de la banda a la par que instala recursos de diversidad estilística para este momento del repertorio de “Shapeshifter II: Outbreak”. En el caso de ‘Let It Ride’, el grupo vuelve de lleno a la metodología del equilibrio entre el space-rock y el jazz-rock; el empleo de un swing propio del blues y el vigor especialmente vivaz empleado en los guitarreos ayudan a esta pieza a adoptar una cierta aureola de crudeza. Mientras tanto, ‘Ratchet’ se decanta abiertamente por un esquema de trabajo jazz-progresivo donde se saca el juego al muy bonito esbozo melódico delineado para la ocasión. Las alternancias de protagonismo entre la guitarra y el teclado son manejadas con elocuente fluidez a través de las variaciones de ambiente que se van hilando a lo largo del camino, sobre un recurrente tempo de 6/8. Vale destacar  otro gran solo de guitarra que emerge poco antes de llegar a la frontera del segundo minutos y medio. ‘Pioneer’ dura casi 6 minutos y su enfoque musical se basa en la elaboración de envolventes y coloridos recursos de cálido lirismo sobre un groove mesuradamente extrovertido. Hay un persistente eco de la garra rockera en los guitarreos que se recibe de los dos temas precedentes, pero en la mayor parte del tiempo son los teclados los que dirigen el desarrollo temático. El vitalismo de la batería merece una mención especial porque aquí tiene ella algunos de sus mayores lucimientos en este disco. La dupla final de ‘Pitter Pattern’ y ‘Upside Down’ ocupa un espacio total de más de 12 ½ minutos. La misión principal de ‘Pitter Pattern’ consiste en hacerse eco de las herencias estilísticas de los temas #5 y #8 para brindarle al conjunto resultante unos aires aumentados de agilidad y jovialidad. Otro cénit del álbum pero todavía falta un poco más, pues de inmediato llega el turno de ‘Upside Down’ para que dictamine la clausura del disco. Eso lo hace recurriendo a un regreso a las aristas psicodélicas y espaciales que habían sido tan importantes en la primera mitad del álbum. Es una muy buena idea terminar el disco con la secuencia de estos dos temas tan poderoso y tan expresivos. 


Bueno, todo esto es lo que la gente de TAUK nos ha brindado con “Shapeshifter II: Outbreak”, un disco muy efectivo y muy llamativo que sirve para seguir manteniendo a la banda en un lugar importante y relevante dentro del actual escenario jazz-rockero estadounidense. Hace muy poco que hemos descubierto a este grupo y lamentamos que no lo hayamos hecho antes, pero sin duda, este disco y el EP precedente han constituido sorpresas melómanas sumamente agradables para nosotros, por lo que solo nos queda recomendar a nuestros lectores que aún no lo han hecho que se animen también a descubrir a este grupo lo antes posible.


Muestras de “Shapeshifter II: Outbreak”.-
Checkmate [vídeo-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=FBoAwA39vyA

Tuesday, April 09, 2019

ALIZARIN: un cénit para empezar



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al ensamble prog-metalero instrumental ALIZARIN, el cual publicó su disco debut titulado “Cast Zenith” en el 20 de julio del pasado año 2018 en su propio blog de Bandcamp. Más tarde se dio la publicación física en CD. Este grupo estadounidense formado en Los Ángeles como trío ostenta la posesión y la graficación de un esquema sonoro poderoso e intensamente melódico; los integrantes responsables de gestar este disco son el guitarrista Josh Kay (también encargado de los ornamentos programados), el baterista Jon Damon y el bajista Steve Ostaszewski. De hecho, Kay es el fundador del grupo en cuestión además del compositor exclusivo de todo el material contenido en este disco que ahora reseñamos. Para un par de temas de este álbum, el grupo contó con la colaboración del teclista Adam Holzman (el talentoso músico de sesión en las áreas del jazz y del rock progresivo que últimamente saltó a niveles de fama como músico de apoyo de STEVEN WILSON), usando el sintetizador Mini-Moog en uno de ellos y el Korg Karma en el otro. Pasemos ahora al repaso de cada tema contenido en el repertorio de “Cast Zenith”.


Los primeros 8 minutos y pico del disco están ocupados por ‘Faint Home’, pieza diseñada para mostrar una refinada mezcla de melancolía y inquietud con un preciosismo meticuloso que se concreta por vía de la exploración de todos los recursos de majestuosidad que hay implícitos en el desarrollo melódico en curso. La presencia de cósmicas capas sintetizadas desde el punto de arranque ayuda mucho al respecto, y también vale una mención especial el bello solo de Mini-Moog que aporta el ilustre invitado Holzman, un solo que tal vez resulta demasiado breve dentro del esquema global de la pieza en cuestión, pero que sí logra hacer un poco de efectivo contrapunto a los señoriales solos de guitarra que se despliegan en varias instancias. Aquí tenemos algo así como una cruza entre OPETH (2008-14) y los PORCUPINE TREE de los últimos 4 discos. Muy buen inicio de álbum y ahora vamos a la pieza que sigue a continuación, titulada ‘Anomaly’. Durando 6 ½ minutos e instaurando lo que para nosotros supone un cénit definitorio del repertorio de “Cast Zenith”, este ítem se aproxima más nítidamente al paradigma del prog-metal. La instalación de preciosismos delicadamente melódicos en este contexto tan furioso y el apuntalamiento de su llamativo groove sustentan la fulgurosa fuerza de carácter de esta pieza en cuestión: el fade-out con el solo de bajo le da un añadido aire de distinción al asunto. Con la dupla de ‘The Vast Enigma’ y ‘The Window Afar’, el trío sigue ahondando en su rollo musical mientras va añadiendo renovadores matices y recursos a su línea de trabajo. En el caso de ‘The Vast Enigma’, tenemos una especie de retorno al modelo de OPETH pero con una gracilidad especial que más se acerca a la línea de trabajo de la banda compatriota OVRFWRD y a la de los húngaros de SPECIAL PROVIDENCE. ‘The Window Afar’, por su parte, desarrolla un enfoque lírico y sereno que nos remite a la faceta más sobria de JOE SATRIANI en medio de un acercamiento claro al prog sinfónico. Para el último minuto, las cosas se agilizan un poco pero es solamente para brindar un breve instante de variables inesperadas al bien instalado clima central de la pieza.
           

El quinto tema del álbum es el que porta el título del mismo y se caracteriza por ostentar una vibración sonora robusta que recibe las herencias de las dos primeras piezas, acercándose un poco más a la fastuosidad de ‘Anomaly’. La labor de la batería es particularmente maciza en tanto que su función consiste en mantener la vitalidad metalera en orden, mientras que las labores de la guitarra, el bajo y los artilugios sintetizados es la de brindar puentes entre los modelos de FATES WARNING, YES y KING CRIMSON. Hay algunos pasajes que parecen remitirse a una aureola dramática, pero el colorido extrovertido es lo que ocupa más espacio a través de los poco menos de 8 minutos que dura el tema. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de ‘Gethsemane’, un tema de poco más de tres minutos de duración cuyo centro sonoro gira en torno a la guitarra acústica y cuya ambientación general es serenamente introspectiva. La presencia de capas de teclado, escalas ocasionales de piano y ornamentos de guitarra eléctrica está para añadir texturas sugerentes a la ambientación antes descrita, dándole así un toque sinfónico conmovedor. Los últimos 9 ¾ minutos del repertorio están ocupados por ‘Luminous Apparition’, el último y definitorio culmen del disco. Su pasaje inicial es tremendamente Floydiano (al estilo de la época 73-75) con esos ribetes blueseros que emite la guitarra sobre un transfondo abrasadoramente cósmico de sintetizadores. No tarda mucho en emerger el riff a partir del cual se elaborará raudamente el cuerpo central de la pieza, sostenido sobre un ágil tempo de 6/8. Apelando a una cruza entre los RUSH de fines de los 70s, los FATES WARNING de fines de los 90s y los DREAM THEATER de la etapa 92-95, el trío perfila con refinado punche el núcleo temático en curso, creando a través de la senda algunos virajes interesantes que juegan con grooves complejos al más puro estilo metalero con su debido refinamiento prog-sinfónico. Un clímax final para dar un broche de oro al repertorio de “Cast Zenith”. En conclusión, este disco es un buen cénit para empezar la trayectoria fonográfica de ALIZARIN, un ensamble que nos ha sorprendido muy gratamente con su apuesta por una suerte de renovación ecléctica del ya bastante trajinado paradigma del prog-metal: el refinamiento inherente al producto final solo puede merecer elogios de nuestra parte. Hoy por hoy, el grupo opera como un cuarteto conformado por Kay, Damon, Avelino Ramirez y Terran Fernandez: ojalá sepamos más de este grupo en el futuro próximo bajo la modalidad de nuevos discos. 


Muestras de “Cast Zenith”.-
Luminous Apparition: https://alizarinband.bandcamp.com/track/luminous-apparition

Saturday, April 06, 2019

Resurrección y despertar de CELESTE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos algo muy especial que celebrar dentro del contexto de la extensa tradición progresiva italiana: se trata del disco de retorno de la legendaria banda CELESTE, una eminencia dentro de la vertiente pastoral de la música prog-sinfónica de todos los tiempos. El título de este disco es “Il Risveglio Del Principe”, algo muy oportuno pues se hace alusión directa al despertar del protagonista del título de la pieza que abría su primer disco también llamado “Celeste” (del año 1976). En este legendario disco, CELESTE consistía en el cuarteto de Ciro Perrino [mellotrón, flauta, flauta dulce, percusión, xilófono], Leonardo Lagorio [teclados, saxofones, flauta], Giorgio Battaglia [bajo, guitaras, xilófono] y Mariano Schiavolini [guitarras, violín]. Fue el único registro oficial del grupo en el mercado fonográfico de los 70s, pero su solitaria presencia fue suficiente para marcar un hito inolvidable para el ideal de la música progresiva pastoral. Otros dos discos de CELESTE emergieron posteriormente. El primero de ellos, bajo el título de “II” (1991, reeditado dos años después por el sello Mellow Records), recogía unas piezas compuestas por el grupo antes de su desintegración en el año 1977, junto a otros nuevos compuestos en el año 1990 por una alineación parcialmente reunida que aún acogía al cuarteto original con la adición del baterista Francesco Dimasi.  El segundo se titulaba “I Suoni In Una Sfera” y fue publicado en 1992: la mayor parte de su repertorio consistía en piezas compuestas para una película dirigida por Enry Fiorini en el año 1974. En la actualidad, bajo el liderazgo de Ciro Perrino [mellotrón, sintetizadores Eminent, Solina, ARP 2600 y Odyssey, y Minimoog, piano, percusión chamánica, glockenspiel, voz y coros], el nutrido personal de esta nueva etapa de CELESTE se completa con Mauro Vero [guitarras acústicas y eléctrica], Massimo Dal Pra’ [piano, piano eléctrico Fender Rhodes y clavicordio], Marco Moro [flauta, flautas dulces y saxofón tenor], Andrea De Martini [saxofones alto y tenor],  Sergio Caputo [violín], Mariano Dapor [cello y coros], Francesco Bertone [bajo eléctrico], Enzo Cioffi [batería] y Marzio Marossa [percusión y coros]. Por si eso fuera poco, además hay colaboradores ocasionales: Alfio Costa [órgano Hammond], Elisa Montaldo [sí, la misma de IL TEMPIO DELLE CLESSIDRE, al canto], Claudia Enrico [palo de lluvia] y Ciro Perrino Jr. [el hijo del líder, haciendo una narración en el primer tema y tocando el gong en el tercero]. “Il Risveglio Del Principe” fue publicado por el sello Mellow Records en la última semana del pasado mes de enero, tanto en CD como en vinilo: el catálogo contenido aquí fue grabado entre los meses de mayo y setiembre del pasado año 2018, en el estudio Mazzi Factory. Veamos ahora los detalles del disco en cuestión.


Abre el disco ‘Qual Fior Di Loto’, canción que empieza con un monólogo infantil proyectado sobre etéreas capas de flotantes teclados y tenues ornamentos percusivos. El cuerpo central se instala sobre un lento y cálido motif típicamente pastoral donde las muy sobrias bases armónicas hermanadas del piano y la guitarra acústica asientan los cimientos para el envolvente desarrollo melódico que tiene lugar con poética convicción. Los colores añadidos por las cuerdas y las maderas apuntan hacia un matiz orquestal sin llegar a completarlo del todo, favoreciendo así que lo pastoral se asegure el dominio de la atmósfera aquí reinante. Es una buena idea que una canción portadora de tan delicada belleza sea la que inicie este repertorio, pero admitimos que el segundo tema, el cual se titula ‘Bianca Vestale’, es el que realmente redondea con oportuna grandilocuencia estas primeras instancias del álbum. Sus iniciales capas de mellotrón revelan unos aires de sutil densidad mientras exhiben su sencilla belleza, algo que se completa con constreñidos fraseos de guitarra eléctrica cuya función es la de abrir el camino al bucólico cuerpo central. Siendo así que el mellotrón es el instrumento guía para la ingeniería melódica, los sucesivos solos de saxo tenor, violín y flauta enriquecen las texturas y esquemas del entramado sonoro. He aquí la auténticamente completa resurrección de la esencia originaria de CELESTE... y cómo no, he aquí también un primer cénit del disco. Con sus más de 8 ½ minutos de duración, ‘Statue Di Sale’ se erige como la pieza más extensa del nuevo álbum. El preludio de guitarra clásica y cello se contrapone al trasfondo de ruidos de riachuelo, siguiéndoles sendos parajes reflexivos trazados por el piano y el mellotrón, y es justamente este último el que ha de impulsar el decisivo desarrollo temático, otro prodigio de viaje sereno a través del arte de la música. El ambiente general se nos antoja incluso más introspectivo que los que se plasmaron en las dos canciones precedentes, culminando todo en una especie de epílogo tenuemente cósmico. Otro momento culminante del repertorio. ‘Principessa Oscura’ apuesta por la solemnidad en su grisáceo y misterioso prólogo, haciéndose todo un poco más misterioso mientras el piano, en plena complicidad con el violín y la flauta, establece ingeniosas variantes de acordes básicos, muchas veces en clave disonante. Eso sí, todo manejado con la delicadeza bucólica propia de la esencia artística del grupo. Ya en el último tercio, la pieza torna hacia una espiritualidad más alegre, sabiamente sazonada por las gráciles florituras de la flauta (un poco a lo FOCUS, valgan verdades) y los añadidos ornamentos percusivos.  

‘Fonte Perenne’, que es otra de nuestras canciones favoritas del álbum, se enfoca en una retoma de los recursos más esplendorosos de las dos primeras canciones. La claridad y la rigurosa limpieza que brota de las interacciones entre piano, guitarra acústica, sintetizador, mellotrón y sección rítmica deja abiertas varias ventanas melódicas para que entren los fulgores del saxo y del violín en sus sucesivas intervenciones. Éstas son breves pero cruciales a la hora de reforzar la cristalina ingeniería musical. Vamos, que ANTHONY PHILLIPS o THE ENID hubieran estado muy orgullosos de haber compuesto esta canción (o la #3). No hay nada nuevo dentro del modus operandi del grupo cuando llega el turno de ‘Giardini Di Pietra’, pero igualmente se destaca esta canción por hacer un sólido recuento de las atmósferas principales de ‘Statue Di Sale’, dando así un renovado impulso a las aristas más majestuosas del ideario de CELESTE, a la vez que incorpora bellísimos pasajes de protagonismo para las flautas dulces y la traversa. No nos hubiera ,moslestado que durara más de los cuatro minutos y medio que se les concedió en el álbum. Los últimos doce minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Falsi Piani Lontani’ y ‘Porpora E Giacinto’ (el último de estos no aparece en la edición de vinilo). El primero de ellos comienza con una sección libre de piano y batería sazonada con retazos de guitarra eléctrica y de flauta, casi como jugando a la fusión de formas libres, pero en realidad se trata de un tanteo estratégico que precede a un muy introspectivo cuerpo central donde el matrimonio de piano y cello se hace cargo de conducir el asentamiento del motif principal. El órgano tiene una rara presencias aquí, principalmente con el propósito de acentuar algunas armonías de piano a mitad de camino, pero son la flauta y el saxofón quienes se hacen cargo de las florituras más llamativas. Por su parte, ‘Porpora E Giacinto’ (canción que solo aparece en el formato de CD) se estructura al modo de un vals de cámara, reincidendo en la dimensión más propiamente sinfónica del grupo. Algunos aires de familia hay con MAXOPHONE en aquellos efímeros momentos donde el entramado sonoro adquiere una comedida robustez. El piano es muy protagónico en algunos momentos donde se enriquece el esquema melódico. El envolvente epílogo de ensamble de cuerdas y piano concluye la faena con la exquisitez habitual. 


  

Esto de CELESTE es más que una simple reformación o un retorno: es, por sobre todas las cosas, el fruto maduro de la resurrección de un ideal musical que se dispone a abrir los ojos amplia y honestamente mientras despierta al nuevo día que él mismo ha construido para sí. Todo lo que hemos apreciado y degustado en “Il Risveglio Del Principe” es la manifestación firme de que su paradigma progresivo pastoral tiene, hoy por hoy, nuevos horizontes por donde expandir sus nuevas composiciones. Gracias al maestro Ciro Perrino y sus compañeros de viaje por este bello disco.


Muestras de “Il Risveglio Del Principe”.-


Wednesday, April 03, 2019

Una nueva travesía a través de los mares musicales de PULSÓNICA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy nos complace mucho poner el nombre del ensamble argentino PULSÓNICA y lo hacemos por una muy buena razón: el reciente lanzamiento al mercado de su nueva placa discográfica, la cual se titula “Entre Mundos”. El lanzamiento al mercado de “Entre Mundos” tuvo lugar a mediados del pasado mes de marzo, por vía del sello Viajero Inmóvil. Este ya muy curtido ensamble cultor de una vivaz y versátil modalidad de música jazz-progresivo-fusionesca se mantiene vigente con la alineación de Jorge González [batería y percusión], Marcelo Tubio [guitaras], Tomás Sivadon [congas y percusión] y Jonathan Crevatin [bajo]. En varios pasajes de este nuevo álbum, el cuarteto cuenta con las colaboraciones del violinista Matías Cobán, el cellista Mariano Poc y el violista Leandro Siegler; también aparecen Germán Suane (a la guitara clásica) y Patricio Resico (al bajo). El concepto de “Entre Mundos” se basa en la imaginería propia del descubrimiento de América por la sociedad occidental, algo que se plasma sonoramente en la convivencia y los diálogos continuos entre instrumentos europeos y afroamericanos; a partir de dicho concepto, la música contenida en el álbum busca motivar reflexiones y apreciaciones sobre cómo el mundo actual se impone como una vorágines de cosas y circunstancias nuevas e irrepetibles. Las sesiones de grabación del material de “Entre Mundos” tuvieron lugar en los estudios El Pie, en Buenos Aires, bajo la supervisión de Pablo Rabinovich, Nicolás Rizzo y Luciano Gordillo.


Nos centramos ahora en el repertorio mismo del disco y nos topamos en primera instancia con un temazo titulado ‘Ecuador’: el preludio signado por etéreos efectos cósmicos de guitarra abre pronto la puerta a un cuerpo central ubicado en una ágil encrucijada entre el jazz-rock de base funky y el estándar clásico del hard rock. Una vez instalado el cuerpo central con un refuerzo apropiado, el ensamble se da el lujo de insertar algunos interludios más serenos a fin de añadir sofisticación al imponente dinamismo en curso. Los ornamentos del violín sirven principalmente para llenar algunos espacios melódicos aludidos por los fraseos y bases armónicas de la muy muscular primera guitarra. La idea de cerrar todo con los mismos efectos etéreos iniciales es muy buena para dar la idea de que esta pieza de entrada fue la manifestación momentánea de una fuerza vital a la cual le llegó la hora de volver a sumergirse en su fuente originaria. ¡Qué gran inicio del disco! Luego sigue la dupla de ‘Tierra Del Sol’ y ‘El Sendero’, dos piezas que exploran los aspectos más introvertidos y sutiles del ideario estético de PULSÓNICA. ‘Tierra Del Sol’ se sostiene sobre un muy grácil swing fusionesco desde el que se reivindica la tradición folclórica sudamericana mientras el encuadre armado por la tríada rítmica empuja a los demás instrumentos a organizarse elegantemente en una comunión lírica muy bien lograda. Los momentos en los que el cello se erige en el ítem protagónico tienen mucho de ensoñador. ‘El Sendero’, por su parte, ahonda en este aspecto introspectivo aunque no recurriendo a lo nebuloso sino creando coloridos suaves y evocadores a través del arte del ruido. La guitarra acústica asume el rol protagonista mientras la díada percusiva (a las congas y el bongó) se posiciona en un área de constricción más pronunciada que en la pieza precedente. Los aires tropicales que signan el arreglo general son empleados con suma elegancia a la hora de darle un giro progresivo al esencial discurso jazz-fusionesco desde el cual se arma el desarrollo temático. Un tema bellísimo, cabe resaltarlo. Volviendo a una extroversión más persistente y añadiendo matices exóticos al asunto, ‘Sueño Español’ establece un muy marchoso ejercicio de señoriales fusionescas bajo la guía de una muy estilizada modalidad de climas aflamencados y arábigos. Las pulsaciones y síncopas de la percusión incrementan eficazmente la irresistible coquetería del esquema melódico.


  

‘Ciclo Vital’ es otro momento climático del disco con su adición de matices Crimsonianos y psicodélicos a la línea de trabajo esencial de la banda, siendo así que el groove y el desarrollo temático se sitúan en un punto intermedio entre lo fulguroso y lo crepuscular, manteniendo una constante actitud de refinada extravagancia en los arreglos musicales. Es un tema ciertamente complejo con abiertas afinidades hacia lo disonante en su desarrollo temático. El relativamente breve tema ‘Manglar’ – dura menos de 2 ½ minutos – se caracteriza por exhibir una espiritualidad calmada y flotante bajo la guía de la percusión tonal: el marcaje hermanado de marimba y kalimba es debidamente amontonado por las bellas secuencias de acordes emanados de la guitarra. Aunque hay un innegable matiz tribal en este tema, el asunto no es realmente ritualístico como reflexivo, al modo de un llamado a la meditación. Cuando llega el turno de ‘Nova Orbis’., el grupo vuelve a afilar sus garras más rockeras con miras a establecer un vitalista viaje musical por derroteros mediterráneos con la inevitable adición de grooves afro-latinos de parte de la dupla percusiva. Una vez más hace notar su fuerza de carácter el ensamble de cuerdas, y esta vez se hace para asentar imágenes y atmósferas de un clima festivo donde las olas del mar y las luces de las estrellas participan de una celebración humana. El esquema rítmico de por sí no es ostentosamente veloz pero la ambientación destila esplendor a diestra y siniestra. ‘Cielos Del Sur’ es tal vez la que más nos gusta de las piezas marcadamente introspectivas del álbum. La guitarra clásica se vale de una comedida parsimonia para establecer y edificar el motif central, siendo así que cuando finalmente entra a tallar el ensamble de cuerdas, el esquema musical ya está suficientemente madurado para impulsar su desarrollo. El empleo de un swing inspirado en el folclor criollo argentino y la comparecencia pletórica de las cuerdas incita el refuerzo de la magia sonora ínsita en el cautivador esquema melódico. ‘Mares De Tiempo’, que es otra de nuestras piezas totalmente favoritas del repertorio de “Entre Mundos”, ahonda en la calidez ensoñadora de la pieza precedente mientras le da un empuje más candente. Aquí, la batería (único instrumento de percusión partícipe) ocupa un rol preponderante dentro del armazón global, y lo hace curiosamente mediante el truco de desaparecer y reaparecer para que los momentos de apuntalamiento y de dispersión se alternen fluidamente mientras la guitarra clásica se abandona a un delicado moto perpetuo. Los efectos de oleaje sonido de oleaje refuerzan la imagen del trayecto a través del mar, un viaje para el espíritu donde las velas del barco están tejidas con sonidos. 



El disco concluye con una versión de ‘Peter Gunn’, sí, ese celebérrimo ‘Peter Gunn Theme’ compuesto por Henry Mancini para la serie televisiva del mismo título. El prólogo sigiloso ejecutado por el ensamble de cuerdas exhibe un aire de thriller hasta que el cuerpo central se revela y se encauza hacia el ímpetu expresionista que la pieza esencialmente exige. Todo esto fue lo que el personal de PULSÓNICA nos brindó con “Entre Mundos”, un disco que marca vías y surcos renovadores para la propuesta del grupo. Estas estrategias de experimentación con la masiva incorporación de climas y desarrollos melódicos, junto a una inusual presencia grande de climas serenos en medio del colorido masivo que define desde siempre a PULSÓNICA, se ha concretado de manera genial. Más que un viaje entre mundos, este disco es una travesía hacia un nuevo mundo a través de unos mares jazz-progresivos sobre los que el grupo sabe situarse muy bien. Un excelente disco que promete ser de lo mejor hecho en la multifacética escena progresiva hispanoamericana.

  
Muestras de “Entre Mundos”.-
Mares Del Tiempo: https://pulsonica.bandcamp.com/track/mares-de-tiempo