Tuesday, June 16, 2020

AJNA: el primer paso hacia la inmensidad



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos al trío húngaro AJNA, el mismo que está integrado por el baterista Altmann János, el bajista Pillar György y el guitarrista Uhljár Zsaboles. El pasado 9 de abril se publicó su disco “Rengeteg” por vía del sello finlandés Inverse Records. Este grupo afincado en la localidad de Kondoros, ubicada en el sudeste de Hungría, cultiva un prog instrumental de línea psicodélica con matices jazz-rockeros, math-rockeros, Crimsonianos y metaleros experimentales; el resultado final de toda esta amalgama de recursos sonoros se concreta en un estilo ágil y uniforme que funciona igual de bien tanto en las piezas basadas en un jam como en otras donde se desarrolla una labor compositiva más ambiciosa. La prehistoria de este grupo se remonta hacia el ya un tanto lejano año 1999 cuando Uhljár y Altmann formaron un proyecto musical que, dadas las circunstancias, se desenvolvía de manera inconstante y lenta, pero en el año 2010, con el ingreso del bajista Pillar, las cosas se asentaron un poco más y el grupo asumió el nombre AJNA. El trío tardó varios años en terminar de armar todo el repertorio que ahora está contenido en su disco de debut, pero bueno, el hecho es que ya estamos hablando de una realidad concreta dentro del mercado fonográfico. La palabra húngara que da título al álbum significa gran cantidad, inmensidad, muchomontón... y ciertamente, este disco, tan sólido como suena tanto en su esquema como en su dinamismo, supone un primer paso la inmensidad del rock artístico, y también un destacado debut dentro de la escena progresiva del presente año 2020. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “Rengeteg”, ¿vale?


Durando poco más de 7 minutos, la pieza homónima abre el álbum con convicción y fuerza de carácter. En efecto, ‘Rengeteg’ se caracteriza por ostentar una dinámica llamativa que emana tanto de las marañas de fraseos gestadas por la guitarra como del razonablemente complejo groove creado por la dupla rítmica. Esa dinámica se sostiene con persistente frescura por vía de su sofisticado gancho, el cual se sostiene sobre una alternancia de compases en 7/8 y 4/4. Aquí, el grupo hermana su sentido del vigor con los de bandas como AND SO I WATCH YOU FROM APART y TÉ. Acto seguido, viene la dupla de ‘B’’ y ‘Eta Carinae’ con la misión de mantener la frescura del momento mientras pone sobre el tapete nuevos matices dentro del esquema sonoro esencial del trío. El primero de estos temas mencionados conforma un cénit del disco merced a la luminosa gracia con la que mezcla la garra rockera con el señorío jazzero dentro de un encuadre progresivo solventemente impulsado sobre una compleja arquitectura rítmica. La sensación de vitalidad con la que se inició el disco adquiere aquí, en esta segunda instancia, una aureola más exquisita: es como PRIMUS haciendo una versión de un tema de los últimos álbumes de DON CABALLERO, e incluyendo algunos elementos prog-metaleros en el camino. En lo referente a ‘Eta Carinae’, el trío se dispone a explorar territorio post-rockero bajo una introspectiva capa de sutil bruma. Las escalas de bajo conforman el ancla del cuerpo central. La misión de ‘Spirál’, la cuarta pieza del repertorio, consiste en llevar la extroversión sistemática de las dos primeras piezas hacia un nivel más elevado de sofisticación, creando en torno a la ágilmente compleja ilación de motivos una poderosa combinación de jazz-rock y sinfonismo clásico, y además, añadiendo algunos ornamentos de cariz prog-metalero al asunto. O sea, le da una nueva y más robusta vuelta de tuerca al vitalismo del segundo tema del disco. Definitivamente, aquí tenemos cénit decisivo del álbum. Con sus poco más de 8 ¼ minutos de duración, ‘Nyergelt Táltos Kancacsikók’ se erige como el ítem más extenso de “Rengateg”, y también instaura otro momento culminante dentro del repertorio. La pieza ostenta un lirismo sereno y majestuoso encuadrado dentro de un enfoque grácil del lenguaje space-rockero, siendo así que la guitarra ostenta un talante jazzero la mayor parte del tiempo mientras el bajo marca un derrotero exuberante y, por su parte, la batería hila diversos grooves de tenor fusionesco. Ya esto parece una versión apacible de la faceta más fulgurosa de VESPERO.   


En el transcursos de los cinco primeros temas de este álbum, el personal de AJNA ha dado amplias muestras de ingenio y versatilidad musicales, pero que conste que aún quedan varias cosas por disfrutar. ‘Hekate’ y ‘Turba’, los dos temas siguientes, duran cada uno más de 6 ½ minutos y añaden más nobleza a un disco que ya a estas alturas resulta señorial. El primero de estos temas porta la misión de entretejer las aristas más robustas del dinamismo grupal, elaborando un clima Crimsoniano que arropa a un moderadamente incendiario híbrido de jazz-rock y math-rock bajo una estrategia progresiva. La persistencia del compás inusual que emplea el baterista para proyectar su groove (casi tribal) durante la mayor parte del tiempo ayuda al bloque instrumental a ir llenando espacios con tremenda solvencia. Por su parte, ‘Turba’se mete de lleno en el estándar del jazz-rock y lo hace con una gracilidad entrañable y evocadora. Las garbosas líneas y ornamentos de bajo crean el empuje necesario para el motif sobre el cual se centran los fraseos y desarrollos armónicos de la guitarra. A mitad de camino, el asunto vira ligeramente hacia algo más otoñal, ciertamente al modo de una recuperación del espíritu general de ‘Nyergelt Táltos Kancacsikók’, lo cual opera como un puente hacia un interludio vivaz y donoso. Así las cosas, el trío regresa al groove jazz-rockero con el que inició la pieza y elabora un excelso cierre de fulguroso y sofisticado vigor. ‘Seiran’ se encarga básicamente de explorar la faceta más ágil y llevadera de la pieza precedente, y además, añade algunos trucos metaleros para el explosivo epílogo. Tal vez se trata del tema más alegre del disco, aunque tampoco es alegría lo que le falta a ‘Zsuzsi Mozog’, la pieza que ha de poner el broche final al disco. El swing del jam en curso se siente muy cálido y cordial: se llena muy bien con las labores de la guitarra y la batería mientras el bajo realiza algunas florituras muy interesantes para completar el esquema de trabajo aquí plasmado. En fin, todo esto es lo que nos brindó el personal de AJNA con “Rengeteg”, un disco que simboliza a plenitud lo que bien podría ser el primer paso hacia una plenitud nueva dentro de la escena del rock experimental húngaro. De todas formas, queda como una de las más agradables sorpresas de la música progresiva del año 2020. ¡Recomendable al 100%!


Muestras de “Rengeteg”.-
B’: https://ajna.bandcamp.com/track/b

Saturday, June 13, 2020

TOUNDRA: música para un gabinete de reacción moral contra los totalitarismos



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos el nuevo disco de la excelente banda española de post-metal TOUNDRA, el cual consiste en su propia banda sonora para el clásico del cine mudo expresionista Das Cabinet des Dr. Caligari, dirigido por el maestro ROBERT WIENE con guion de Hans Janowitz y Carl Mayer. La película en cuestión fue estrenada el 26 de febrero de 1920, una película centenaria. En cuanto al disco en cuestión, titulado también “Das Cabinet Des Dr. Caligari”, ha sido publicado por el sello Inside Out Music en coalición con Sony Music, en formato de doble vinilo acompañado de CD, a fines del pasado mes de mayo. El cuarteto conformado por Esteban Jiménez Girón [guitarras y piano], David “Macón” López [guitarras], Alberto Tocados [bajo y sintetizador] y Álex Pérez [batería y máquina de ritmos] brinda un nuevo giro y un renovado espectro de densidades sonoras a su bien afianzada esencia híbrida de post-rock y post-metal, algo exigido por el colectivo como un reto que presenta el establecer ideas musicales en torno a una obra cinematográfica. La idea de hacer un disco como “Das Cabinet Des Dr. Caligari” proviene de la preocupación surgida en el seno de la banda ante las repercusiones sociales y políticas que está teniendo el nuevo ascenso de movimientos reaccionarios y totalitaristas. En palabras del propio Jiménez Girón, el propósito de este nuevo paso en la carrera de TOUNDRA era el de “asociar nuestra música a un mensaje de peligro cuando estamos reviviendo el resurgir de los fascismos, de unas ideologías que te quieren llevar a un lugar mucho más oscuro que El gabinete del Dr. Caligari; añade que la conexión explícita con este clásico del cine alemán “fue muy importante para inspirarnos el factor estético, porque creíamos que el expresionismo alemán y la carga visual que tiene casaban muy bien con la música que hacemos, pero a nivel de motivación fue muy importante la carga ideológica que tiene la película”.* La cosa es que el cuarteto decidió completar la idea del disco haciendo muy cinematográfico su propio esquema sonoro: se trata de su trabajo más marcado por matices vaporosos y ambientes repetitivos enfilados hacia algo muchas veces cercano al minimalismo etéreo.

  

El repertorio comienza con la miniatura ‘Titlsequenz’, la cual exhibe un lirismo amable en base a los espartanos ornamentos de piano y la capa de sintetizador que cubren a la base temática de la guitarra. El primer desarrollo musical de alto vuelo llega de la mano de ‘I. Akt’, tema que empieza con un despliegue de expectante vitalismo mientras poco a poco se va armando el terreno para que se coseche la siembre de elegante tensión que emerge poco antes de cruzar la frontera del quinto minuto. Estableciendo conexiones con RED SPAROWES y la faceta más refinada de unos MOGWAI, el ensamble va dejando que las marañas hiladas por las dos guitarras llenen espacios mientras la dupla rítmica va tramando una muy sutil cadencia que completa el bloque sonoro integral. Para los últimos minutos, el grupo organiza un pequeño alivio de la tensión gestando un motif grácil alimentado por una dosis razonablemente de fulgor. ‘II. Akt’ es una de las piezas más intensas y sombrías del álbum. Recibiendo buena parte de la gracilidad de la pieza precedente, ésta añade a la arquitectura sonora sus propios recursos de impetuosidad y nervio, lo cual se traduce en una labor de convertir al horror sistemático de la película en un ropaje nebuloso de inescrutable ominosidad. El momento en que todo se interrumpe para abrir paso a solitarias y parcas notas de piano es un buen golpe de efecto para remodelar la aureola de latente peligro dentro de una floresta de envolvente majestuosidad. Ahora notamos aires de familia con MONO y los primeros álbumes de RUSSIAN CIRCLES: la espesura de la suntuosa densidad del curso se apodera cómodamente del núcleo temático mientras éste se desarrolla con exquisito nervio. Poco antes de llegar a la frontera del noveno minuto, una efímera atmósfera minimalista tiende puentes hacia la sección final, la misma que recupera recursos de cálido lirismo; la coda emite efectos de campana con solvente efectismo. Un cénit del álbum, no nos cabe duda. Durando respectivamente poco más de 11 ½ minutos y 11 ¾ minutos, ‘III. Akt’ y ‘IV. Akt’ establecen sucesivos afianzamientos de la lógica de robustez cinematográfica que el grupo ha ideado para este disco. ‘III. Akt’ recoge los ecos de la fastuosidad del Segundo Acto durante buena parte de la elaboración de su primera mitad, mientras que la segunda mitad se enfoca en un ejercicio de space-rock que gira en torno a su propio clímax repetitivo. El empleo de algunos ornamentos cósmicos de sintetizador proporciona un efectivo contraste frente a las vibraciones machaconas que la dupla rítmica realiza para sustentar la labor entrelazada de las dos guitarras. 


‘IV. Akt’ comienza con una atmósfera lánguida que nos hace recordar a los PINK FLOYD de la fase 69-71, una atmósfera que no se centra tanto en crear un clima reposado sino más bien un ambiente introspectivo, no exento de texturas amables. La gentileza de algunos fraseos centrales de una de las guitarras se va reiterando mientras que la otra va aumentando de a pocos el filo psicodélico de sus bases armónicas. Cuando parece que todo puede estallar en cualquier momento, la banda vira hacia un motif aún más relajado, el cual instaura una ambientación crepuscular y relativamente serena antes de que el refuerzo ingenieril de la dupla rítmica derive las cosas hacia una escalada de agilidad y tensión. A través de las variantes de vehemencia expresiva que tienen lugar en estas instancias del Cuarto Acto, los músicos mantienen una sólida pulcritud en sus bien delineadas interacciones, las cuales se enfocan en la preservación de una tensión sutil (que no difícil de percibir) hasta que llega el momento de soltarla de manera elegante sobre un groove signado por pulsaciones mecanizadas. Otra pieza particularmente destacada del álbum para nosotros. El ítem más extenso del álbum es ‘V. Akt’, que se extiende por un espacio de poco más de 14 ¼ minutos. Su sello nuclear es el de la solemnidad lánguida y la intriga omnipresente, lo cual designa el modo en que el centro temático irá ampliándose a lo largo del sendero trazado para la ocasión. El swing que se arma a poco de pasada la frontera del cuarto minuto está diseñado para realzar los aires de fatal gravedad que empujan a los últimos eventos de la película. En este sentido, las capas minimalistas que emergen a mitad de camino ostentan una aureola ominosa, siendo así que las parcas escalas de guitarra que las acompañan instalan un contrapeso lírico al asunto. Un ulterior enmarañamiento de guitarras con la adición del piano refuerzan el mencionado factor lírico para la última sección de este Acto, la cual terminará con una rimbombancia tan muscular como celestial: tenemos aquí la máxima expresión de belleza luminosa en medio del perpetuo tenor espectral del concepto de este álbum. ‘VI. Akt’ pone punto final a las cosas y lo hace elaborando una estrategia de encrucijadas entre la densidad impetuosa de del Tercer Acto y la imponente ceremoniosidad del Quinto. La fibra rockera del grupo sale a flote con una energía sobria y, a la vez, rotunda: esta línea de trabajo permite al cuarteto trabajar con ideas melódicas y bases armónicas que exhiben traqueteos neuróticos en algunas instancias y vivaces retazos otoñales en otras. Es en base a estas alternancias que el cuerpo central de la pieza se termina armando y afianzando, y ya a poco de pasar por la frontera del noveno minuto, el grupo aumenta la dosis de garra. Vuelven a plenitud las conexiones estilísticas que el grupo a veces tiene con MONO y RED SPAROWES.  



“Das Cabinet Des Dr. Caligari” es, a fin de cuentas, una obra magistral y con una relevante presencia dentro del legado vigente de TOUNDRA en tanto que permite a la banda gestar y explorar matices renovados dentro de su línea de trabajo, ya bastante bien curtida a lo largo de la discografía que precede al disco que aquí reseñamos. Esta obra musical es una prueba fehaciente de cómo esta banda cuenta con recursos y estrategias solventemente orientadas hacia la renovación interna de su núcleo musical sin perder un ápice de la esencia de la misma. ¡Totalmente recomendable este nuevo viaje al gabinete del Dr. Caligari!


* Referencia del reportaje publicado en El País “Toundra contra el Dr. Caligari y los totalitarismos”, 12/4/2020. Enlace: https://elpais.com/cultura/2020/02/11/babelia/1581428670_246272.html 
También hay impresiones muy interesantes en esta entrevista publicada en Muzikalia: https://muzikalia.com/toundra-comparten-film-gabinete-del-dr-caligari-musica/

Wednesday, June 10, 2020

ZEBULON: una breve travesía por el prog alemán de fines de los 70s


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy traemos a colación al grupo alemán ZEBULON, el cual se formó a fines de la década de los 70 para cultivar una propuesta prog-sinfónica vivaz, entrañable y preciosista. El único testimonio de su obra es el disco homónimo publicado en el año 1980, un disco bastante estilizado que demuestra que todavía había buen rumbo creativo para el género en esos años postreros de la primera generación del rock progresivo, en este caso, de la escena germana. Los integrantes de ZEBULON fueron Ollie Ernst [teclados], Michael Krenke [bajo y siefkophone], Thomas Krenz [guitarras y percusión] y Micky Schmidt [batería y percusión]. Es muy poco lo que se sabe de este grupo: que se formó a inicios de 1979 en la localidad de Bremen, que logró un contrato de grabación con el sello Pollux Records para grabar y sacar al mercado su único álbum en las últimas instancias del año siguiente, y que se desintegró poco después de la susodicha publicación. El estudio de grabación para “Zebulon” fue el Mobile Sounds Tonstudio de la localidad de Delmenhorst. Condenado a ser una pieza de colección para afanosos coleccionistas del género progresivo y afines tras haber pasado inadvertido y sin aprecio de parte de la prensa musical de aquel entonces, “Zebulon” se revela como un catálogo de siete bellas piezas instrumentales encuadradas bajo coordenadas sinfónicas, incorporando elementos y dinámicas rítmicas de corte jazz-rockero; éstos no son utilizados tanto para extender las estructuras melódicas de turno o explayarse en largas improvisaciones, sino más bien para envigorizar el colorido inherente a las composiciones. A la hora de asentar los matices melódicos de cada tema y brindarles una exquisita agilidad la mayor parte del tiempo, el cuarteto asume influencias de CAMEL (período 76-78), FOCUS, los GENESIS de la fase de cuarteto, sus compatriotas de ODYSSEE y ROUSSEAU, y de rebote, asume algunas afinidades estilísticas con los suecos de ATLAS y sus también compatriotas de PASSPORT en lo referente a los elementos fusionescos de su propuesta musical. Bueno, pasemos ahora a los detalles del repertorio de “Zebulon”.


‘Opium Haut Opi Um’ abre el disco con un aire de alegría y extroversión, al modo de una confluencia entre ATLAS y CAMEL (etapa 75-77), añadiéndose algunos elementos de BRAND X en lo referente al armazón del groove general. Como esta pieza de apertura cuenta con un lirismo persistente que se desarrolla cuidadosamente en su cuerpo melódico, opera muy bien para abrir el disco con un conveniente gancho. El interludio calmado sirve para dar un breve recurso de variedad al desarrollo temático. A través de las cohesivas variantes de ambiente y el pulcrísimo empleo de complejas estructuras rítmicas que tienen lugar, hay un cierto predominio de los teclados dentro del esquema global, mientras que en ‘Crazy Marck’, el siguiente tema, es la guitarra el ítem prevalente. Posiblemente sea ésta la razón por la que suene con un garbo más filudo que la anterior. Simultáneamente, la labor de la dupla rítmica resulta vital en los diseños meticulosos de la dinámica rítmica de cada una de estas dos piezas, lo cual se traduce en una consistente expresividad. Ellas, en efecto, perpetúan el posicionamiento de un espiritualidad colorida y grácil que por ahora ha sido la pauta general de los encuadres sonoros del grupo. Pero cuando llega el tercer ítem del disco, ‘Pudding Explosion’ (que con sus poco más de 9 minutos de duración se erige en el más extenso del álbum), el enfoque melódico creado para la ocasión se arropa bajo un ambiente más orientado hacia lo introvertido. La mezcla del flujo melódico y la arquitectura rítmica diseñadas para este tema se orientan hacia una prevalencia del sinfonismo con sobrios acentos cósmicos (un poco a lo NOVALIS), lo cual se traduce en un esquema de trabajo pulcro y señorial. La segunda mitad del álbum comienza con ‘Walpurgisnacht’, pieza de poco más de 6 minutos cuya misión principal es la de recuperar los ambientes y grooves coloridos de los dos primeros temas tras un aparentemente engañador preludio en clave ceremoniosa. Con una sintonía muy abierta con las ambientaciones y grooves predominantes en las tres piezas precedentes, se nota la equitativa alternancia entre pasajes extrovertidos e introvertidos, y a través de todo eso, la dupla ritmica se prodiga en la realización de una robustez especial. Aquí hay un equilibrio entre lo jazz-rockero y lo sinfónico (algo así como una cruza entre los universos de ROUSSEAU y FINNFOREST), sin perder de vista siquiera por un segundo a la modalidad sinfónica que asienta la estilización melódica que llena al cuerpo central y al solemne interludio. Dentro del cuadro grupal, la guitarra vuelve a ser el ítem protagónico que aporta los colores más saltantes. 



La tríada final de ‘Galappagos’, ‘Schwanenflug’ y ‘Zombie D’Amour’ completa el repertorio de “Zebulon”, siendo su misión común la de redondear la faena con un aire de continuidad. Así, ‘Galappagos’ va por la misma senda de ‘Crazy Marck’ en lo referente a la elaboración de vibraciones enérgicas dentro de la refinada esencia estilística de la banda, mientras que ‘Walpurgisnacht’ vuelve a la calidez espiritual antes expuesta en el tercer tema del álbum. En lo referente al primero de estos temas mencionados, el espíritu de jovialidad signa los aportes de cada instrumento y la amalgama resultante de ellos. En cuanto al segundo, al refugiarse en la languidez contemplativa para asentar la ambientación melancólica desde la que se impulsa el desarrollo melódico, el grupo gesta una magia flotante al modo de una buen tema lento de FINCH o de FOCUS. De este modo, nos topamos con lo más otoñal de este álbum que, en su mayor parte, ha resonado ampliamente con un espíritu primaveral a través de diversas gamas. La presencia de la guitarra acústica en algunos lugares estratégicos añade un interesante factor bucólico al asunto. Con su belleza entrañable, nos hubiese complacido mucho que esta sexta pieza del álbum durara un poco más, pero es que llega el turno de ‘Zombie D’Amour’ para poner el broche final al álbum. La misión central de esta pieza que dura poco menos de 5 ¼ minutos es la de rizar el rizo de la gracilidad extrovertida de los dos primeros temas; a pesar de su bizarro título, se trata de una pieza muy amable que ostenta una jovialidad fulgurosa y pícara. Hasta aquí llega nuestro repaso de esta joya perdida de fines de la primera generación del prog alemán. Vale la pena anotar los nombres de ZEBULON y de “Zebulon” en nuestras agendas de futuras pesquisas melómanas, la verdad que sí. 


Muestras de “Zebulon”.-
Galappagos: https://www.youtube.com/watch?v=L3AxZ3aSQRg


[Esta retrospectiva está inspirada en la reseña originalmente publicada en La Caja De Música: https://www.dlsi.ua.es/~inesta/Prog/LCDM/Discos/zebulon_zebulon.html]

Sunday, June 07, 2020

AKENATHON: labor de hormiga y garra de león


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar el nuevo disco del trío argentino AKENATHON, el mismo que se titula “Como Hormigas” y que fue publicado por el sello Viajero Inmóvil a mediados del primer mes del presente año 2020. Con muchos años de trayectoria a sus espaldas, este grupo platense está conformado por Aníbal Acuaro [guitarras, armónica y voz], Guillermo Rocca [batería y voz] y Pablo Olio [bajo y voz], siendo así que todos ellos se hacen cargo de la música mientras que Acuaro escribe las letras para dos de los ocho temas aquí contenidos. Este disco en cuestión tuvo un largo periodo de gestación, siendo grabado en varias sesiones en los Estudios Argot (La Plata) y Ion (Buenos Aires) entre marzo de 2017 y abril de 2019. Los subsiguientes procesos de mezcla y masterización tuvieron lugar, respectivamente, el primero de esos estudios (por Matías González Acuña) y en Astor Mastering (por Juan Cana San Martín). Se trata de la segunda obra fonográfica de este grupo formado en el año 2001 por Acuaro y Carlos Faloco [teclados, flauta y guitarra], siendo “Peregrinos” el título de su disco debut (2009). Por entonces, AKENATHON operaba como un cuarteto que incluía a otro guitarrista llamado Carlos Burre, y al baterista Pedro Militello. Para este primer disco, el cuarteto contó con las colaboraciones del bajista Matías Paya González y la saxofonista Yanina Grilli. Muchos años y muchos cambios han pasado desde entonces, y ahora los remodelados AKENATHON lucen un nuevo vigor de forma sistemática y con un lúcido instinto de versatilidad creativa en “Como Hormigas”. Un factor que favorece a la instauración de este renovado vigor del trío es que Acuaro usa algunos pedales de ornamentos cibernéticos para su arsenal de guitarras, lo cual sirve para generar efectos sintetizados acompañantes a la logística grupal. Con un espíritu propio de la labor de hormiga y la garra de león, la gente de AKENATHON logra gestar una obra genuinamente contundente. Bueno, tras este elogio inicial, repasemos los detalles de cada uno de los ítems contenidos en el disco que ahora reseñamos. 


Ocupando un espacio de casi 9 minutos, la canción homónima abre el repertorio con toda la intención del mundo de desplegar generosas dosis de opulencia sonora: su mismo prólogo, bordado con matices cósmicos dentro de una aureola expectante que sabe cubrir la futura explosión de vivacidad que tendrá lugar, es una muestra inmediata de ello. Poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto, bajo la guía de las precisas pulsaciones del bajo, se va armando el cuerpo central, el cual se caracteriza por un señorío rockero rotundo y contundente cuyo gancho sabe revestirse de pletórica exquisitez. El groove es de tenor blues-rockero y asume diversas variantes de intensidad a lo largo de la canción; si en la mayor parte del cuerpo central es predominante el espíritu de URIAH HEEP, en la sección final predomina lo Floydiano mientras el vigor rockero se vuelve más sutil. Un gran inicio de disco al cual le sigue la dupla de ‘Irresistible Tic’ y ‘Punta Del Diablo’, temas que sirven para que la banda siga tallando matices renovadores en la madera de su árbol de ciencia rockera. El primero de ellos ejercita una notable mezcla de fuerza y agilidad bajo un ropaje sofisticado y versátil, una cosa que los emparenta (al menos, parcialmente) con su banda compatriota 2112 y, en un nivel menor, con ELEFANTE GUERRERO PSÍQUICO TRASCENDENTAL. Aquí tenemos algunos de los revoloteos más intensos que gesta la guitarra en todo el álbum, mientras que la inserción de un interludio parsimonioso es manejada con impoluta fluidez. Mientras tanto, ‘Punta Del Diablo’ ofrece una atmósfera generalmente más sosegada, manejando un rubro jazz-rockero en la estructuración de su motif central, lo cual significa que el trío le da un enfoque más grácil a su energía esencial, algo así como THE ARISTOCRATS o ATTENTION DEFICIT. Estas dos piezas son de lo mejor del álbum, teniendo la gran virtud de exponer las señales más puras de la mezcla de vigor y aura distinguida que el trío pone en primer plano a lo largo del disco. La misión principal de ‘Vuelos’, la cuarta canción del repertorio, es la de permitir al trío explorar su faceta más lírica e intimista. Tras un preludio flotante y furioso, se revela un cuerpo central armado como una balada rockera donde se fusionan los paradigmas de ALMENDRA y DEEP PURPLE. El solo de guitarra que ocupa el intermedio es brutal en su visceral apasionamiento, estableciendo nexos entre el virtuosismo de un Beck y la vitalidad de un Lifeson, y hallando el ancla perfecta en la maciza dupla rítmica. 



Cuando llega el turno de ‘Vanka’ (tema inspirado en un desgarrador cuento del maestro narrador ruso ANTÓN CHÉJOV), el trío se dispone a desplegar otro de los momentos cumbre del álbum con una expansión de sus aristas más sofisticadas dentro de un refinado encuadre ecléctico de prog y jazz-rock: musculatura, gravedad y distinción se hermanan en una sola fuerza expresiva a través de la esplendorosa ilación de núcleos temáticos que tiene lugar. Es como si la visceralidad expuesta con ingeniosa liberalidad en la pieza precedente hubiese permitido al grupo abrirse nuevos espacios para armar una arquitectura reformista desde la cual se pueda asentar una palanca firme para toda la polenta sonora que aún le queda por exhibir en lo que queda del álbum. En general, la dupla rítmica se luce una barbaridad. La sexta pieza del disco es la más extensa del mismo con sus casi 9 ¼ minutos de duración y responde al peculiar título de ‘Sopa De Hueso’. En buena medida, este tema rescata y capitaliza los elementos más aguerridos de la pieza precedente, usándolos como implementos para la enorme llama rockera que mantiene encendido al extenso jam central. Es como una confluencia entre los legados de POLIFEMO e INVISIBLE bajo una amalgama inspirada en la esencia histórica de RUSH, lo cual, a su vez, conlleva algunas afinidades con sus compatriotas de DÁNAE. El relajado epílogo nos remite un poco a la espiritualidad contemplativa de unos YES y también a la exquisita aureola jazz-progresiva de los dos primeros álbumes de SPINETTA-JADE. En síntesis, el vigorizador armazón sonoro que se inició en ‘Vanka’ se perpetúa en ‘Sopa De Hueso’ con un sentido un poco más comedido de la sofisticación típicamente progresiva. La dupla de ‘Enigmas’ y ‘Zumak’ ocupa los últimos 12 ¾ minutos del álbum. ‘Enigmas’ expresa con pureza total la faceta introspectiva del grupo, siendo una pieza que se mete de lleno en las aguas del jazz-rock con elementos fusionescos, coqueteando ocasionalmente con climas envolventes y nebulosos. De todas maneras, no faltan algunas poderosas intervenciones de la guitarra para proveer de un cariz filudo a algunos pasajes estratégicos, especialmente una sección intrépida que emerge en el intermedio y que se amplía hasta el anuncio del epílogo. En fin, ‘Zumak’ se encarga de hacer una síntesis de las atmósferas y grooves que antes disfrutamos en las piezas #2, #5 y #7. Mucha de la solemnidad de ‘Enigmas’ deja sus ecos en esta estupenda pieza de cierre, la cual ostenta conmovedoras señales de intensidad emocional en varios de los focos melódicos realizados por la guitarra y realzados por el suntuoso swing de la dupla rítmica. 


Como conclusión general, lo que el trío AKENATHON ha concretado en este disco “Como Hormigas” ha sido un ejemplo perfecto de cómo llevar al estándar del rock progresivo a la perfecta amalgama de musculatura y riqueza melódica. De lo mejor que se ha hecho en lo que va del presente año 2020 en el ámbito del rock artístico sudamericano.


Muestras de “Como Hormigas”.-


Saturday, June 06, 2020

Un libro de maravillas vanguardistas escrito por el colectivo de CHROMB!



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al cuarteto francés CHROMB! por motivo de la reciente publicación de su nuevo trabajo discográfico “Le Livre Des Merveilles”. Más específicamente, este disco se publicó a fines del pasado mes de marzo por vía del sello independiente Dur Et Doux, fundado en el año 2012 por un colectivo de artistas y grupos franceses de los cuales es parte, naturalmente, el cuarteto protagonista de la presente reseña. Este grupo afincado en Lyon desarrolla un ágil e ingenioso híbrido de avant-prog y jazz experimental, y está conformado por Léo Dumont [batería, percusión y objetos percusivos], Camille Durieux [teclados, sintetizadores y voz], Lucas Hercberg [bajo, sintetizador y voz] y Antoine Mermet [saxofones, sintetizadores, efectos y voz]. Los tres últimos son los que se encargan de componer el material del grupo. Desde la fundación del ensamble a inicios de la segunda década de este milenio, la gente de CHROMB! ha adquirido amplia experiencia participando en festivales de jazz y rock vanguardista en su país – incluyendo su actuación en la edición de 2014 del RIO Festival de Carmaux –, en la Europa Continental y en África. El debut fonográfico de CHROMB! tuvo lugar en el año 2012 con el disco simplemente titulado “I”: ahora en el año 2020, el grupo nos brinda su cuarto disco, el cual se caracteriza por tener un enfoque musical más sutil y comedido en comparación con los ejercicios de exuberancia plasmados en trabajos precedentes. Este nuevo disco gira conceptualmente en torno a un texto clásico del clérigo y jurista GERVASIO DE TILBURY, quien vivió entre los siglos XII y XIII: el libro en cuestión es Libro de las Maravillas (Otia Imperialia), y básicamente consiste en una enciclopedia de personajes y relatos fantásticos donde aparecen sirenas, dragones, fantasmas, etc. Bueno, vamos ahora a los detalles del repertorio contenido en “Le Livre Des Merveilles”, ¿vale?


La pieza homónima abre el disco y es la más breve del mismo con sus poco menos de 4 ¼ minutos de duración, pero así, con todo, tiene mucho que ofrecer en cuanto a ingenio musical. En efecto, ‘Le Livre Des Merveilles’ se articula en torno a una alternancia entre serenos pasajes marcados por un enfoque abstracto de tenor cibernético con otros más ágiles en los que resuena el paradigma del nu-jazz sobre un swing razonablemente complejo. Encontramos aquí una cruza ideal entre THE RESIDENTS y RASCAL REPORTERS, incluyéndose confluencias con la banda compatriota POIL. ‘Le Fleuve Brison’, por su parte, despliega un entramado sonoro un poco más ambicioso, aprovechando que goza de un espacio de 9 minutos y pico. La sección prologar juega con capas electrónicas minimalistas (casi al estilo del krautrock sintetizado) mientras unos ceremoniosos golpes percusivos trazan el camino para el arreglo coral. Ya cuando se va asentando el cuerpo central, las múltiples capas de teclados se van orientando en una sinapsis orquestal, lo cual viene muy bien con el acento ligeramente juguetón que ha adquirido el siempre solemne arreglo coral. Poco después de traspasar la frontera del cuarto minuto, la pieza asume una actitud más adusta mientras mantiene impoluta su fluidez estructural a la hora de exhibir una aureola ensoñadora. No nos damos cuenta realmente de la variante que ha tenido lugar hasta unos momentos más tarde, y advertimos ahora que la pieza ha pasado de la solemnidad a la densidad, la misma que se deja arropar por una exquisita atmósfera surrealista. A través de todo esto, el desarrollo temático va enriqueciendo su persistente esencia ensoñadora, la cual regresa a su original prestancia etérea para el epílogo. 

Cuando llega el turno de ‘Les Chevaliers Qui Apparaissent’, el cuarteto se dispone a amplificar los recursos de densidad sonora que ya hicieron acto de presencia en el tema anterior.  Tenemos otro prólogo signado por capas minimalistas de sintetizador, esta vez con el añadido de flotantes notas de saxo, y a partir de allí, se desarrolla un clima tenebroso al estilo de ART ZOYD y UNIVERS ZERO. El terreno está preparado para que se geste una tormenta sónica solipsista e inescrutable, la cual gira en torno a su propio eje al modo de un maelstrom posmoderno que ahoga cualquier luz que pudo haber surgido de su seno. Las capas minimalistas, los efectos cortantes y los recursos percusivos en acción se congregan en la celebración de una nocturnidad distante que se retuerce sobre sí misma. Poco antes de llegar a la frontera del octavo minuto, el bajo, el saxo y la batería añaden más agitación a esta hoguera deconstructiva mientras arman una estrategia de caos controlado en torno al trasfondo de sintetizador. El imparable ascenso de la incendiaria neurosis concluye en un clímax que solo puede terminar de forma secamente abrupta. Si ‘Le Fleuve Brison’ instauró el cénit creativo del esquema musical edificado para este disco, ‘Les Chevaliers Qui Apparaissent’ encarna su momento de máxima efervescencia. ‘La Souvenance d’Achille’ cierra el repertorio con una mezcla de la solemnidad del segundo tema y la tensión tenebrosa del tercero, dándose un cierto predominio del primero de estos factores. El sintetizador y la batería conforman las columnas que sostienen el armazón sansóneo de esta pieza marcada por un lúgubre señorío. Esto nos recuerda bastante a los UNIVERS ZERO de la etapa 1979-81 con algunos trasvases de los TANGERINE DREAM de la etapa 1971-73. Un gran cierre para este estupendo álbum que es “Le Livre Des Merveilles”, uno de los más sugerentes discos de línea vanguardista dentro del amplio espectro de la música progresiva producida en el presente año 2020. La gente de CHROMB! se ha lucido a lo grande aquí, cumpliendo con creces la misión de renovar su discurso y plantearse nuevos horizontes estéticos... ¡Y ha necesitado menos de 35 minutos para poner en claro la grandeza particular de su posición musical! Este disco es un auténtico catálogo de maravillas vanguardistas que nos invita a investigar en toda su obra anterior. ¡¡Recomendable al 200%!! 


Muestras de “Le Livre Des Merveilles”.-

Wednesday, June 03, 2020

Exquisitas gravitaciones progresivas de THE DEVIL’S STAIRCASE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme placer de presentar al colectivo multinacional THE DEVIL’S STAIRCASE y su homónimo disco debut, el mismo que fue publicado en el primer día del pasado mes de mayo. El ensamble en cuestión está conformado por Aaron Geller [guitarra eléctrica], Ramsés Luna [saxofón, Wind Midi y electrónica], Tim McCaskey [guitarra acústica], Luis Nasser [bajo y efectos holofónicos], Mattias Olsson [batería, percusión y mellotrón] y Édgar Arrelín Rojas [diseño sonoro]. Este ensamble multinacional que agrupa a músicos de los Estados Unidos, México y Suecia (nos suenan algunos nombres de sus integrantes por LUZ DE RIADA, CABEZAS DE CERA, SONUS UMBRA, PASCAL GUTMAN TRIO, ÄNGLAGÅRD, NECROMONKEY, KAUKASUS y SONUS UMBRA) se armó con la finalidad de concretar un enfoque creativo donde se utiliza la geometría fractal, la física y las matématicas para intentar explorar de qué manera esas ideas se pueden reflejar en el arte de la música. En palabras del propio Luna: “Que las matemáticas y la música estén relacionadas es bien conocido. Sin embargo, la base de las matemáticas está en la geometría de Euclides: los puntos, las líneas rectas, las curvas suaves. En la naturaleza, las formas no son así, son figuras escabrosas, de alta complejidad que, sin embargo, existen en toda la naturaleza y que se pueden obtener mediante simples reglas matemáticas repetidas un gran número de veces, y errores estocásticos.” Este concepto científico se apoya en una auténtica labor de estricta erudición: de hecho, los integrantes Geller, Nasser y McCaskey son profesores e investigadores de ciencias (el primero es experto en química de la Virginia Polytechnic Institute and State University, los otros dos, en física de la Columbia College Chicago). Esta combinación de enfoques estructurales con sensibilidad a la amplitud de formas solamente podía traducirse, en lo musical, a un alfabeto progresivo: en el caso del universo progresivo de THE DEVIL’S STAIRCASE, su alfabeto se nutre de la psicodelia arquitectónica (al estilo de los KING CRIMSON de los 80s y los STICK MEN), el jazz-rock de tintes fusionescos, el space-rock y una modalidad aguerrida de sinfonismo. Las grafías eclécticas con las que se anotaban las piezas incluídas en este álbum concretaron unos diagramas sonoros rebosantes de animación y dinamismo. THE DEVIL’S STAIRCASE llegó a dar conciertos en algunos locales de los EE.UU. antes de la actual temporada de pandemia. Para la grabación propia del disco, cada instrumentista se hizo cargo de la ingeniería de sonido de sus aportes en sus propios estudios de grabación. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales de “The Devil’s Staircase”.


Durando casi 11 ¼ minutos, ‘Gravitation (Parts 1 & 2)’ abre el repertorio con un macizo despliegue de densa energía musical. Tras un prólogo marcado por minimalistas capas sintetizadas que transpiran un aire de misterio, el cuerpo central emerge en una inicial alternancia de pasajes serenos e intensos sobre una ingeniería rítmica parsimoniosa; ésta es bastante funcional para los pasajes intensos, pues les brinda unas vibraciones tensas que nos remiten al paradigma Crimsoniano de los 70s (y de rebote, al prog escandinavo del revival de los 90s). En la segunda sección, el bloque instrumental vira dramáticamente hacia un groove marcado por una tenaz furia rockera y un inmenso garbo prog-psicodélico. La riqueza sonora y la exuberancia de su atmósfera general recibe un excelente beneplácito de un interludio de talante marcial (semejante a las muchas versiones rockeras que tuvo la sección de “Marte” de la magna obra de GUSTAV HOLST Los Planetas). El epílogo es un reprise de la primera sección, completando el círculo que delineaba el desarrollo de la pieza. Tras esta estupenda pieza de inicio que está claramente diseñada para impactarnos con su fastuosidad, llega la secuencia de ‘Rule 34’ y ‘Room 101’, dos temas que tienen en común el durar poco más de 4 minutos. ‘Rule 34’ está armada sobre una sofisticada ilación de motivos elaborados sobre esquemas rítmicos inusuales. Tenemos aquí una ágil combinación de prog psicodélico, jazz fusión y heavy prog que se trasluce a través de una arquitectura musical que exuda iguales dosis de elegancia y extravagancia. Por su parte, ‘Room 101’ se instala cómodamente sobre el sendero del space-rock mientras se deja empapar por factores fusionescos semejantes a los que ya habían aparecido en el ítem precedente. La guitarra acústica y el viento sintetizado ganan sus propios territorios sucesivos para lucirse en medio del esquema grupal mientras el cuerpo central se va asentando a paso firme. El solo de guitarra que surge a poco de pasada la frontera del segundo minuto es uno de los más bellos de todo el disco; con todo, reconocemos que ‘Rule 34’ es nuestra pieza favorita de estas dos. 

‘Morse ..--..’ dura exactamente 11 ¾ minutos y su misión central es la de seguir la huella space-rockera del tema precedente, incorporando más variantes temáticas con el interés de sacar provecho de su potencial de amplias expansiones.* A contrapelo de la calculada rudeza que generalmente exhibe la dupla rítmica, las atmósferas sintetizadas y los aportes de las guitarras y los vientos se conjugan dentro de una actitud cálida con la que abordan las sucesivas atmósferas. Hay una vitalidad permanente en la infatigable secuencia de diversos motivos, pero ésta es manejada con diferentes matices y grooves en favor del adecuado realce de cada atmósfera específica. La cosa suena como un híbrido de VESPERO, HIDRIA SPACEFOLK y NECROMONKEY, además de tener ciertas afinidades con el paradigma 80ero de KING CRIMSON y con GEPH. Las últimas escalas enmarañadas de guitarra y bajo proporcionan el cierre perfecto para este tema. En fin, ‘Cantor’s Dust’ es la última pieza del álbum y también cuenta con una generosa duración, esta vez de poco más de 10 ¼ minutos. Su modus operandi es, en en el sentido del armazón sonoro, muy semejante al de ‘Morse ..--..’, pero esta vez hay dos diferencias fundamentales: la primera es que el ensamble ahora no está interesado en hacer gala de una rimbombante diversidad de motivos; la segunda es que el factor fusionesco resulta más relevante dentro de la amalgama sonora. Aunque todavía se hacen notar claramente los recursos de vigor y tensión que han sido notoriamente predominantes a lo largo y ancho del repertorio del álbum, esta vez el bloque instrumental desarrolla una estrategia creativa más concentrada en lo contemplativo. El fulgor sonoro ya no es el de una primavera en su momento pletórico sino el de un otoño recién nacido que todavía recibe ciertos ecos de la adustez veraniega. Los pasajes donde la guitarra acústica sale al primer plano son hermosos, y el sonido de sitar sintetizado aporta un aire exótico al asunto. Una mención especial va para el último solo de guitarra, que también se destaca por su apasionado virtuosismo. El epílogo consiste en efectos de reverso del sitar, dando así la sensación de un sortilegio que nunca cesa.

“The Devil’s Staircase” y THE DEVIL’S STAIRCASE son dos nombres a ser anotados en nuestras listas de investigaciones nelómanas del presente año 2020: este disco nos ha impactado sobremanera y lo recomendamos al 200%. Ni siquiera dura 42 minutos enteros (y ojalá durara un poco más) pero es verdad , al fin y al cabo, que este colectivo multinacional no ha requerido de más tiempo para demostrar la brillantez inherente a las exquisitas gravitaciones progresivas que enmarcan a su propuesta musical.


Muestras de “The Devil’s Staircase”.-
Cantor’s Dust: https://thedevilsstaircase.bandcamp.com/track/cantors-dust



* Según nos informa Ramsés Luna, la composición de esta pieza está basada en la secuencia Thue-Morse, y abrió las puertas para que se diera una publicación en la revista virtual especializada Journal of Mathematics and Music en este año, y puede motivar otras más.

Monday, June 01, 2020

STEVE UNRUH: una gran perspectiva progresiva desde lo alto del precipicio



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión llega el turno del talentoso y prolífico compositor y multinstrumentista estadounidense STEVE UNRUH, quien a fines de julio del pasado año 2019 pasado publicó su trabajo solista “Precipice”, el noveno de su carrera individual. Se trata de un turno muy tardío pero garantizamos que cualquier elogio que hagamos de este trabajo fonográfico es genuino, pues resulta una labor muy refinada de rock progresivo ecléctico, con amplias excursiones en el folk-rock y el estándar de cantautor, un deleite musical permanente a lo largo de su espacio de 47 minutos y pico. El también líder del excelente grupo de rock progresivo ecléctico RESISTOR se encarga de cantar y de tocar todos los instrumentos que aparece aquí: guitarras, violín, flautas, sitar, bajo, teclados, batería, percusiones diversas, mandolina, kalimba y angklung (instrumento folclórico indonesio que consta de varios tubos de bambú). Por supuesto, el maestro UNRUH también se encarga de todas las composiciones que están contenidas en el álbum que aquí reseñamos. Publicado de forma independiente y con un tiraje limitado de ítems físicos en formato de CD, “Precipice” no merece para nada ser pasado por alto. Esperamos que esta reseña ayude a visibilizar en algo a este hermoso disco; repasemos ahora los detalles del mismo, ¿vale?



Durando poco más de 10 ½ minutos, ‘Luxury Denial’ establece un clima vitalista y colorido dentro de un predominio de instrumentos acústicos y un desarrollo temático que se beneficia grandemente de las variantes de swing que se van armando del camino. Imaginamos aquí un estupendo híbrido de los estándares de JETHRO TULL, YES y GENESIS: una canción así no hubiese estado fuera de lugar en “Heavy Horses”, o “Fragile”, o “Nursery Cryme”. También tenemos un interludio sereno e introspectivo en clave de cantautor que nos recuerda a los álbumes de inicios de los 70s de CAT STEVENS y de AL STEWART. Incluso en ese interludio aparece, aunque de forma refugiada, el vitalismo que había signado a los primeros minutos de la canción. Eso sí, esa modalidad expresiva sale de su refugio a poco de pasada la frontera del quinto minuto para volver de lleno al reino de la extroversión. La flauta y el violín se lucen alternadamente en sus solos durante este paraje celebratorio, antes de que el bloque instrumental elabore un epílogo que, tras un breve puente ceremonioso, retoma el motif central. ¡Qué gran canción de inicio! ¡Todo un cénit desde ya mismo! Con la subsiguiente dupla de ‘Uncharted Waters’ y ‘Send The Sunshine’, STEVE sigue adelante con sus aventuras sonoras a paso firme. El primero de estos temas mencionados es una balada al estilo del BILLY JOEL de la fase 75-78 pero con condimentos progresivos al estilo de HAPPY THE MAN; por su parte, el segundo de ellos es un celebratorio viaje (casi íntegramente instrumental) que regresa entusiastamente al modelo Tulliano de la fase 77-78, creando un dinamismo muy cohesivo en las transiciones de los pasajes saltarines a los reposados. Los elementos de country-rock que entran a tallar en algunos lugares estratégicos del entramado instrumental calzan a la perfección con la inspiración básicamente céltica de los esquemas melódicos en curso. 

Cuando llega el turno de ‘Reckoning’, UNRUH nos brinda una canción relativamente larga cuya fuerza de carácter nos recuerda mucho a la línea de trabajo de RESISTOR, aunque el paso predominante de lo acústico procede del amplio rol que se concede a la flauta y al violín como acompañantes de las bases melódicas guiadas por la guitarra acústica. El empleo de compases inusuales permite que se instaure con vigor una aureola sofisticada a la canción. Esto es como un híbrido de HAPPY THE MAN, HANDS y GENESIS con elementos de la DAVE MATTHEWS BAND y la obra de THE DOOBIE BROTHERS de la fase 73-75. La inclusión de factores aflamencados en algunas secciones ayuda a asentar una riqueza expresiva a la canción. Definitivamente, tenemos qupi otro importante punto culminante del repertorio de este álbum. La breve pieza ‘Suspension’ – dura poco más de 2 minutos – establece una breve excursión en gráciles aires de World Music en base al delicado entramado de flauta y percusiones exóticas con los que se arma el gentil cuerpo central. A partir de allí emerge ‘Constellation’, una balada impregnada de aires melancólicos durante el desarrollo de su núcleo central, pero que también permite el ingreso ocasional de florituras flotantes de flauta en su sección intermedia para que se aporte alguna dosis de luminosidad al asunto. La naturaleza ácida del motif nos remite un híbrido de PETER HAMMILL y NICK DRAKE. La canción homónima es la que cierra el disco y con su duración de casi 9 ¾ minutos se erige como la segunda pieza más extensa del disco tras la que abría el repertorio. ‘Precipice’ comienza con una breve cantata a capella antes de que el bloque instrumental emerja con la misión de establecer un expresionismo efectivo muy al estilo de las canciones primera y quinta del álbum (especialmente esta última, debido al talante un tanto airado del canto). Con la incorporación de algunos elementos country dentro del amplio desarrollo temático, la canción acoge una relevante dosis de calidez sonora. De hecho, se puede decir que su misión es la de sintetizar los espíritus de ambas canciones. Como balance general, “Precipice” nos parece una bellísima obra progresiva que merecía una mayor cantidad de elogios en las redes y páginas dedicadas al género en cuestión durante el año 2019... o en cualquier año, como el de ahora. STEVE UNRUH es un compositor muy creativo dentro del área del rock artístico y un multi-instrumentista muy solvente, y estos dos factores se conjugan en la posesión de una gran perspectiva estética sobre el lenguaje del rock ecléctico. En particular, este disco que acabamos de reseñar es recomendable al 100% para cualquier fonoteca mínimamente buena dedicada al rock progresivo de todas las épocas.


Muestras de “Precipice”.-