Thursday, August 10, 2017

ÉLÉPHANT TÔK: mamuts y fantasmas en el nuevo mundo de la vanguardia francesa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En este momento tenemos la ocasión de celebrar la música del grupo francés ÉLÉPHANT TÔK por motivo de la publicación de su disco “Tôk 1” a mediados del mes de mayo del pasado año 2016, por vía del sello Soleil Mutant. La nutrida alineación de ÉLÉPHANT TÔK está conformada por el baterista Daniel Jeand'heur (también compositor y principal arreglista de todo el material del grupo), el bajista David Fontaine, el vocalista Onan, el guitarrista Philippe Meunier, el teclista Romain Nassini y la dupla de vientistas Aymeric Avice y Boris Blanchet: el primero se hace cargo de la trompeta mientras que el segundo se luce a los saxofones tenor y soprano. De hecho, este grupo es el primer proyecto formado por algún exintegrante de la ya disuelta banda ONE SHOT (uno de los principales referentes del avant-prog francófono). Ocasionalmente en este disco, el grupo se hace acompañar por Philippe Brecq al saxofón tenor. Como podemos ver, es un grupo que apuesta abiertamente por un esquema sonoro muy rico donde hay iguales espacios para la expansión de vigor expresionista, texturas sofisticadas y matices variopintos: es lo que exige su estilo, el cual se articula bajo las pautas del Zeulh con inquietudes jazz-progresivas, incorporando además elementos de Crimsonismo, psicodelia pesada y fusión. El repertorio íntegro de “Tôk 1” se registró a lo largo de dos jornadas de grabación: una entre el 23 y el 25 de noviembre de 2015 en el estudio Improvetone y otra en los días 6 y 10 de enero de 2016 en el estudio Music Unit. Echemos ahora un vistazo auditivo a los resultados fácticos de esta labor de amor a la música en su dimensión más exquisitamente osada.     
   

‘Mammouth’ abre el álbum con un despliegue bárbaro de energía bajo un imponente manto de sofisticación y musculatura: algo así como un híbrido de ESKATON, MAHAVISHNU ORCHESTRA, FRANK ZAPPA y PRESENT. La letra es en español – la cual exhibe un horripilante retrato de manipulación genética – y es narrada por Onan con una ceremoniosidad que va de lo amenazante a lo extático; mientras tanto, los arreglos de bronces y los grooves de la batería articulan el bloque sonoro global de la instrumentación. Una pieza muy marchoa, pero ciertamente no bailable. Fueron más de 5 ½ minutos de gloria avant-progresiva… y la cosa recién está comenzando. Lo que viene a continuación es el momento más ambicioso del disco, pues tenemos un tema titulado ‘Introduction Ghost’ que no solo desarrolla su propia temática autónoma sino que también cumple con preparar el terreno para la decisiva emergencia de la pièce de résistance ‘Ghost’, la cual ocupa un espacio de poco más de 15 minutos. ‘Introduction Ghost’ se centra al comienzo en una espiritualidad razonablemente relajada, siendo así que su motif central se basa inicialmente en la espartana labor de los fraseos de guitarra. Luego sigue una sección más frenética donde el bajo sale al primer plano en base a un llamativo swing funky-rockero. Ahora las cosas se tornan hacia una mezcla entre WEATHER REPORT y los KING CRIMSON de la época del “Lizard”. Cuando llegamos a la maratónica pieza ‘Ghost’, es la hora de aprovechar el empuje rabiosamente vitalista con que termina la pieza precedente para darle un delicioso viraje neurótico. La vivaz y aguerrida musicalidad que tiene lugar aquí está marcada por una furia tan visceral y metafísica. La ambientación general de ‘Ghost’ ostenta por igual una exaltación airada y un aura de contemplación en medio de un encuadre entre lo nihilista y lo dadaísta. Particularmente destacadas son las intervenciones del saxo, portadores de suficiente furia salvaje como para server de cómplice perfecto para Onan. Tampoco falta algún pasaje lírico como cuando llegamos a la frontera del novena minute: al modo de unos SOFT MACHINE de la época del “Fifth” inoculados con virus de KING CRIMSON y el primer HENRY COW, nos metemos en un terreno reflexivo, claro está, no por mucho tiempo, pues los últimos parajes están diseñados para devolvernos en pleno a las estepas de la neurosis y la rabia.

 

Los últimos 13 ½ minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘I Don't Look In My Back’ y ‘Thrace (Le Vent A Balayé Nos Traces)’. Ya para este momento, el asunto está en ver cómo se puede gestar novedades en los detalles del frente musical que el grupo ya ha instaurado con puño de hierro. En el caso de ‘I Don't Look In My Back’, tenemos algunas excursiones en el discurso del free-jazz para el asentamiento del inquietante cuerpo central, siendo así que la lógica de la deconstrucción opera como acicate para la osada fluidez que exige la pieza en sí misma. En fin, para el caso de ‘Thrace (Le Vent A Balayé Nos Traces)’, lo que impera en su extenso prólogo es una especie de minimalismo psicodélico, el cual habrá de abrir paso luego a un sólido ejercicio de jazz-rock con tintes progresivos (imaginemos una version Crimsoniana del legado de las big bands de ZAPPA) sobre un tempo bastante sofisticado. Con este grandilocuente retrato musical del tránsito de las últimas brumas de la noche al caos entusiasta de las  primeras horas del día termina “Tôk 1”, un disco muy inspirado y muy consistente. Aquí hay una propuesta renovadora del lenguaje avant-progresivo que la gente de ÉLÉPHANT TÔK gesta como un discurso muy serio que hay debemos tener en cuenta para la apreciación de la escena progresiva mundial del momento.


Tuesday, August 08, 2017

KOREKYOJINN: un caleidoscopio en clave de sol naciente acústico


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.


¿Qué pasa cuando un grupo caracterizado esencialmente por su robusta personalidad y su rotunda potencia dentro del horizonte contemporáneo de la escena avant-progresiva decide hacer una recapitulación de su repertorio en clave acústica? Pues que las mencionadas robustez y potencia se remodelan de una forma sugerente mientras dejan que las cadencias y los coloridos sean ahora las fuerzas motoras del sonido grupal. Esto es lo que hallamos en el disco del fabuloso trío japonés KOREKYOJINN titulado “Kaleidoscope”, siendo firmado como KOREKYOJINN ACOUSTIC. El disco en cuestión fue publicado a fines de marzo último por vía del sello Magaibutsu, dirigido por el Sr. Tatsuya Yoshida. De hecho, este animal alienígena de la batería a quien acabamos de mencionar se encarga ahora de las percusiones (muchas de ellas consisten en tambores étnicos), mientras que Natsuki Kido se restringe a las guitarras acústicas y Mitsuru Nasuno se hace cargo del bajo sin trastes con mínimos efectos. En la mitad de los diez temas escogidos para esta aventura (específicamente, los de numeración par) interviene un invitado especial que es el violinista Rei Miyamoto: su presencia resulta vital a la hora de expandir algunos colores sónicos creados por la guitarra eléctrica en las versiones originales, y no solo eso, también contribuye al realce de ciertos grooves a lo largo del camino. No hay nada nuevo temáticamente en “Kaleidoscope” pero sí estructuralmente; no es solo que hay una instrumentación diferente para las piezas contenidas aquí, sino que cobran una nueva vida de la mano del trío (a veces cuarteto, tal como señalamos antes). Bueno, veamos ahora algunos detalles del repertorio de “Kaleidoscope”.

La dupla de ‘Four Holes In The Sky’ y ‘Kaleidoscope’ pone las cosas en claro desde el punto de arranque: notamos aquí el fragor y la intensidad que siempre impulsaron a la gente de KOREKYOJINN a unir sus talentos individuales dentro de una sólida expresión grupal, pero ese fragor y esa intensidad se muestran renovadas bajo el nuevo perfil que impone la instrumentación escogida. Incluso se puede decir que ‘Four Holes In The Sky’ se siente más travieso en el desarrollo de sus recovecos musicales. Por su parte, ‘Kaleidoscope’ recrea su lirismo esencial con una pulcritud soberbia, haciendo que el flujo temático se revele de manera impecablemente límpida. ‘Arabesque’ – el tema que abre y titula al segundo disco de la banda – es un festín folk-progresivo de gran alcurnia. Acto seguido, ‘Lebanon’ regresa de lleno a las aristas más propiamente extrovertidas del ideario estético del trío… aunque, claro está, en esta ocasión funciona como cuarteto al incorporarse al barco el violinista Rei. De hecho, su presencia resulta particularmente gravitante cuando entra a tallar el sombrío interludio con el que la pieza descansa momentáneamente de su esplendor predominante para virar hacia parajes de sombrío solipsismo. Con la dupla de ‘Careless Heart’ y ‘Island Man’, el personal sigue ahondando en las nuevas posibilidades abiertas por el formato instrumental en curso. Queda claro que el enfoque folklórico es que el mejor se acomoda en la mayoría de las situaciones planteadas en el disco, y así esta dupla cumple con mostrarnos otros ejemplos de ello. El tenor aflamencado de algunos pasajes de ‘Island Man’ resulta particularmente efectivo. ‘Watershed’, por otro lado, preserva buena parte de las vitalistas inquietudes psicodélicas que conforman la esencia de la versión original aunque, claro está, su desenvolvimiento debe ajustarse a parámetros más estilizados. Definitivamente, sus casi 9 ½ minutos de duración están muy bien aprovechados.


‘Poet And Peasant’ expone recursos de jovialidad y variedad de ambientes al igual que se hizo antes en ‘Kaleidoscope’, ‘Lebanon’ y ‘Island Man’. ‘Quicksilver’ apunta más claramente hacia una focalización en la faceta abiertamente neurótica del grupo: siempre se ha hecho notar como uno de los ítems del catálogo del grupo donde la influencia Crimsoniana era más notoria. ¿Qué mejor cierre puede haber para esta tremenda aventura acústica de los KOREKYOJINN que ‘Swan Dive’? Este pedazo de tema que abría el disco “Tundra” ha sido desde el tiempo de su gestación uno de los pilares de los conciertos del trío, y teniendo en cuenta sus dosis de incandescencia sónica e insolencia musical, su presencia como broche de oro le permite lucirse una vez más como una composición gloriosa y guerrera bajo este nuevo formato. Todo esto fue “Kaleidoscope”, un excelente evento de música progresiva explorado con un formato novedoso: el bloque global del repertorio ha sido cabalmente instaurado en clave de sol naciente acústico por los intelectos, las manos y los músculos de estos señores que conforman KOREKYOJINN. Vamos, que es imposible cansarse de estos monstruos.  


Muestras de “Kaleidoscope”.-
Swan Dive: https://korekyojinn.bandcamp.com/track/swan-dive-2

Saturday, August 05, 2017

FIVE-STOREY ENSEMBLE nos traen nuevas visiones nocturnas hechas sonido


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El ensamble bielorruso de chamber-rock FIVE-STOREY ENSEMBLE vuelve a las andadas con un nuevo disco titulado “Night En Face”, el mismo que fue publicado a fines de junio pasado por el sello AltrOck. El grupo consta del sexteto de Vitaly Appow [fagot, saxo soprano y bajo], Olga Podgaiskaya [piano], Olga Polakova [flauta], Anastasiya Mosse [violín], Ilona Ies’ [cello] y Vyacheslav Plesko [contrabajo]: los dos primeros proceden de las filas de RATIONAL DIET, banda rusa que en su momento fue una figura prominente dentro del chamber-rock de nueva generación fuera del área francófona. A lo largo del repertorio de “Night En Face”, el personal permanente cuenta con las colaboraciones ocasionales de Nikolay Siamitka a las percusiones, Aliona Sukliyan al oboe, Vladimir Pashkevich al clarinete, Andrey Verishka a la marimba y el vibráfono, y Ekaterina Maretskaya al piano. Como hemos de recordar, este grupo se originó a partir de la disolución de otro, RATIONAL DIET, con la misión de ahondar en la dimensión orquestal del discurso del rock-in-opposition (o chamber-rock, como se prefiera). Cuatro años después de sorprendernos gratamente con su disco debut “Not That City”, el personal de FIVE-STOREY ENSEMBLE nos vuelve a brindar un trabajo de gran envergadura en el que se sigue explorando con convincente fruición en los senderos ya iniciados: veamos ahora los detalles de “Night En Face”, ¿vale? 

Abre el disco ‘Night Across The Street’, pieza que se desarrolla como un pandemonio solipsista de emociones oscuras e ideas siniestras, en buena medida bajo la deliciosamente aterradora influencia de los UNIVERS ZERO de los dos primeros álbumes. El piano marca la base armónica así como la amenazante parsimonia del groove básico mientras que los parcos arreglos percusivos señalizan frontalmente la reinante aureola de amenaza. Acto seguido llega el turno de ‘The Respectable Booksellers’, tema encargado de darle una remodelación a la atmósfera central de la pieza inicial en base al posicionamiento más abundante del que gozan las maderas. Casi acudiendo a una espiritualidad celebratoria pero manteniendo con total integridad la afinidad con el credo del Limbo, el desarrollo temático evoluciona hacia un clímax imponente de turbias disonancias. La coda de piano y maderas asume el rol de anunciador de algún tipo de conclusión, el colofón de algo que estaba hundiéndose sin punto de retorno. Con la dupla de ‘Makaò’ y ‘Postmonition’ (ocupando conjuntamente un espacio de 5 ¾ minutos), el personal de FIVE-STOREY ENSEMBLE se dispone a seguir investigando en nuevas líneas de trabajo: el primero de estos temas establece un ejercicio de densa neurosis bajo la guía de un piano que porta una vehemencia agresiva, mientras que el segundo sustenta un dinamismo totalmente centrado en el groove, al modo de una celebración cínica del maquinismo. Posiblemente sea acertado ver aquí una unificación de los ART ZOYD de los tres primeros discos y los PRESENT del primero. ‘Rearrive’ tiene la misión de reavivar la vitalidad retorcida de ‘The Respectable Booksellers’ pero con una refulgencia más notoria, producto del recurso de serenidad del cual se ha valido para apuntalar el desarrollo temático en curso. El encuadre central de las cuerdas es lo que sella la ruta musical a seguir aquí.

Ya pasamos a la segunda mitad del álbum cuando emerge ‘The Road Away From...’ para mantener una posición de continuidad con la línea de trabajo plasmada en ‘Rearrive’. El factor de serenidad se amplifica aún más pero, a la vez, como contraparte, los arreglos de cuerdas y maderas plasman unas vibraciones oscurantistas más rotundas con el ímpetu propio de los clamores minimalistas que signan a la mayor parte de la composición. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de ‘Woods Are Worried From Boredom’, una pieza cuyo peculiar título se refleja en el absorbente aire de misterio que brota de la instrumentación. Aquí lo minimalista se convierte en la regla general de la creación de ideas y los ulteriores arreglos de las mismas. El hastío y la languidez se hermanan en una lúgubre melancolía ornamentada con una nebulosidad sutilmente trágica. En fin, ‘Jupiter’ se explaya a través de los 5 últimos minutos del repertorio virando desde el precedente ambiente de enigmática oscuridad hacia una aureola reflexiva perfilada por un señorío etéreo. Tras un breve puente de piano solitario, el ensamble se arroja hacia una expresividad decisiva en la cual el motivo central adopta un efímero aire fastuoso; tan efímero como es, logra encauzar al sereno reprise con convincente nervio. Todo esto fue “Night En Face”. 


Muestras de “Night En Face”.-
Woods Are Worried From Boredom: https://altrockproductions.bandcamp.com/track/woods-are-worried-from-boredom

Wednesday, August 02, 2017

DIALETO: encuentros cercanos del tipo jazz-progresivo con BARTÓK


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar el nuevo trabajo fonográfico de los brasileños DIALETO, el cual se titula “Bartók In Rock”. Lo que se intuye a partir del título es lo que en efecto hay contenido en el repertorio del disco: una selección de piezas compuestas por el maestro innovador de la música académica BÉLA VIKTOR JÁNOS BARTÓK que han sido ingeniosamente traducidas al discurso del jazz-rock progresivo desde un enfoque implacablemente aventurero. El grupo se sintió motivado a realizar un disco conceptual en torno al eclecticismo y la hibridización en la música a partir de algunos pasajes muy reveladores que escribió el propio BARTÓK en su ensayo Pureza de la Raza en la Música, del año 1942: “Mucho se habla en estos días sobre la pureza e impureza de la raza humana, siendo así que por lo usual se implica que ha de preservarse la pureza de la raza, aún si es por vía de leyes prohibitivas. […] El contacto con material foráneo no solo da como resultado el intercambio de melodías, sino que – y esto es aún más importante – da impulso al desarrollo de nuevas ideas. […] La completa separación frente a las influencias foráneas da lugar al estancamiento; los impulsos foráneos bien asimilados ofrecen posibilidades de enriquecimiento.” La gente de DIALETO internalizó genuinamente estas desafiantes palabras de aquel entonces para entender su propia esencia híbrida en tanto ciudadanos de São Paulo, “donde la gente emigró procedente de otros países del mundo entero, viviendo juntos e intercambiando muchas experiencias culturales y de vida.” Así pues, los tres músicos de DIALETO asumen roles de exorcistas del legado de BARTÓK para hacer de su propuesta musical algo más que una manifestación del arte del sonido: también se trata de una toma de posición sobre la interculturalidad como creatividad. La grabación del disco que ahora tenemos en nuestras manos tuvo lugar en el último mes del año 2016, en el paulista Orra Meu Studio, bajo la producción del mismo grupo. Repasemos ahora los detalles de esta misión tal como se plasmaron en el repertorio de “Bartók In Rock”.


‘Mikrokosmos 113’ pone rumbo inicial a las cosas con un rotundo ejercicio de vigores y rigores jazz-rockeros, los mismos que se muestran arropados por una arrolladora luminosidad progresiva al más puro estilo Crimsoniano. Este último matiz que hemos señalado no resulta antojadizo pues, al fin y al cabo, el trío brasileño cuenta en esta ocasión con la valiosísima participación invitada del violinista DAVID CROSS. De hecho, su violín es lo primero que suena con las vibraciones prologares diseñados para abrir campo lo que ha de ser el motif central. ‘Mikrokosmos 149’ cumple con una cuota más moderada de vigor rockero, aunque a todas luces también la tiene en expresión pura. En todo caso, se nota que el factor jazzero es ahora el predominante. El esquema musical armado para ‘An Evening In The Village’, la tercera pieza del álbum, ostenta una atmósfera etérea que resulta muy oportuna para resaltar las exóticas cadencias folclóricas del cuerpo central de la composición. Eso sí, hay una expresividad rotunda también aquí, heredada de la tradición del hard rock de los 70s así como del paradigma clásico de la psicodelia progresiva. A continuación sigue una secuencia de seis Danzas Folclóricas Rumanas, comenzando con ‘Roumanian Folk Dances 1’, que con su duración de poco más de 5 ½ minutos se erige como el tema más largo del álbum. El tema es ágil y llamativo, portando un gancho bastante dinámico que se sostiene en una confluencia entre los paradigmas de LED ZEPPELIN y MAHAVISHNU ORCHESTRA. La polícroma algarabía de la guitarra se luce de manera especial para el armado de los riffs y las bases armónicas, así como para la construcción de unos solos rutilantes. 

Con la Danza 2, el trío se emplaza de tal forma que es ahora la batería el elemento protagónico pues el grupo opta por darle un groove tribal a la hora de remodelar esta composición de BARTÓK. Claro está, no falta espacio para que emerja un virtuoso solo de guitarra. Esto ya suena como acid-folk al estilo de los inolvidables HIGH TIDE, además de tener alguna confluencia con MARBIN. La dupla de las Danzas 3 y 4 permite al grupo seguir ahondando en los elementos más filudos de su ideario artístico mientras maneja variantes en las atmósferas trabajadas para cada ocasión. Así, ‘Roumanian Folk Dances 3’ comienza con un aura tenebrosa que tiene mucho de amenazante, para luego virar hacia un dinamismo rotundamente parsimonioso. Ya no parece propiamente una danza esto sino la organización de una procesión de almas lunáticas hacia el enclave de un aquelarre. Por su parte, ‘Roumanian Folk Dances 4’ consiste básicamente en un ejercicio de sonoridades articuladas en clave de blues-rock progresivo, siendo así que se logra crear un marco sutilmente inquietante a través de las bien torneadas líneas melódicas. Las dos últimas Danzas son las más breves de esta serie, durando cada una de ellas menos de 2 minutos: la primera de éstas es portadora de una inocencia vivaz, mientras que la segunda exhibe una musculatura igualmente vivaz, pero además, desfachatadamente aguerrida. Una vez más, con esta última Danza, se nos viene a la mente el paralelo con MARBIN. ‘The Young Bride’ pone el broche de oro al disco por vía de una aristocrática parsimonia revestida de pesada neblina que tiene algo de mágico y también algo de siniestro. Tirando hacia el modelo de los KING CRIMSON de la etapa 73-74 y coqueteando seriamente con la tradición stoner, el trío realiza una labor exitosa a la hora de perpetrar un epílogo eficazmente turbador para este repertorio.

Dura menos de 40 minutos y a veces sentimos que se nos queda un poco la miel en los labios por tener ansias de un poco más de música, pero sin duda es “Bartók In Rock” un disco que vale muchos quilates musicales. El trío DIALETO ha hecho un trabajo bordado a la hora de organizar estos encuentros cercanos del tipo jazz-progresivo con el universo musical de BARTÓK.


Muestras de “Bartók In Rock”.-

Sunday, July 30, 2017

MACHINE MASS: un nuevo enfoque para la experiencia de JIMI HENDRIX


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Atención que hoy nos toca repasar un disco donde se realiza el encuentro metafísico entre dos mentes brillantes de la vanguardia musical que pertenecen a diferentes etapas de la historia: la mente colectiva de MACHINE MASS se inserta en la mente grupal de THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE y hace de las suyas en el disco simplemente titulado “Machine Mass Play Hendrix”. En efecto, so pretexto del 50mo aniversario del lanzamiento al mercado del primer álbum de THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE “Are You Experienced?”, ese clásico indiscutible del rock psicodélico, el dúo del belga Michel Delville [guitarras eléctrica y sintetizada Roland GR09, loops, estilófono y recursos electrónicos] y el estadounidense Tony Bianco [batería y percusión], contando con la fiel complicidad del teclista Antoine Guenet (colega de Delville en DOUBT), ha seleccionado nueve de los más representativos ítems del catálogo Hendrixiano.  El ensamble les da un aire radicalmente nuevo a través de su propio enfoque avant-jazz-progresivo, el cual ya nos ha brindado en el pasado enormes deleites melómanos como “Inti” (2014) y “As Real As Thinking” (2011). El material de este disco fue grabado en el día 18 de marzo del año pasado 2016 en el Studio5, en la localidad de Lieja, sin ninguna sobremezcla y con muy poca labor de edición; además, el repertorio está ordenado estrictamente según el orden en que cada ítem contenido en él fue efectivamente grabado.


‘Third Stone From The Sun’ se hace cargo de abrir esta sesuda labor de deconstructivas recreaciones del legado Hendrixiano y lo hace por vía de un vitalismo que se siente a la vez flotante y robusto. El groove básico y el trabajo de los teclados están claramente marcados por las tradiciones del jazz-rock y del jazz-fusión de los 70s mientras la guitarra sintetizada se regodea en sustentar abismales atmósferas psicodélicas, haciendo un uso intensivo de retazos monocordes y capas en una atmósfera casi literal de trayecto aeronáutico en busca de oasis galácticos. Ese hit inicial del universo Hendrixiano que se titula ‘Purple Haze’ no tarda mucho en hacer acto de presencia en este catálogo, y de hecho, es la segunda pieza del álbum. Eso sí, comienza totalmente irreconocible con una dupla de batería y piano totalmente suelta en una danza free-jazzera. Recién en la frontera del segundo minuto irrumpe la guitarra de Delville con el riff central, y es ahí donde notamos que el esquema de trabajo empleado por la banda es una mezcla de MAHAVISHNU ORCHESTRA y LED ZEPPELIN. El trío se explaya a sus anchas a través del marchoso swing que ya se encuentra rectamente definido. Con la dupla de ‘Little Wing’ y ‘Spanish Castle Magic,’, los Sres. Delville, Biano y Guenet llegan a un cénit particular del presente repertorio. La línea de esta versión de ‘Little Wing’ se orienta abiertamente hacia un coqueteto con el paradigma del post-rock, pero claro, como el que está operando aquí es un trío jazz-progresivo, el groove general y los solos de guitarra se enfilan hacia un dinamismo sólido y, tal como lo exige la atmósfera en curso, neurótico. La agresividad señorial de la guitarra se siente cómoda dentro del exultantemente sombrío esquema sonoro aquí desarrollado. Por su parte, ‘Spanish Castle Magic’ se centra en un brío majestuoso donde los guitarreos se sienten Crimsonianos y el swing se orienta hacia la faceta más hercúlea del discurso jazz-progresivo contemporáneo (estamos pensando en bandas como ELEPHANT9 y D.F.A. como ejemplos de confluencia estilística).

‘Fire’ nos sorprende con un estándar Crimsoniano en 7/8 para el prólogo, un detalle efectivo antes de que el colectivo vuelva a enfrascarse desarrollar un contundente centramiento en sus aristas más guerreras. Las vibraciones aguerridas de la guitarra y las exaltaciones enérgicas de la batería se complementan a partir de los puentes que tiende la labor de los teclados. Cuando llega el turno de ‘Voodoo Chile’ – clásico de clásicos dentro del catálogo Hendrixiano – el trío prosigue por esta línea de trabajo mientras decide bajar un poco la intensidad rítmica a fin de que se pueda ahondar más sesudamente en lo cadencioso. De este modo, la persistente garra rockera cuenta con mayor espacio para maniobrar con los matices propios del elemento psicodélico, brindándoles una mayor dosis de tensión. La cosa se prolonga por un buen rato, haciéndose adictiva. ‘Burning Of The Midnight Lamp’ es la segunda pieza más breve del repertorio con sus menos de 3 ½ minutos de duración: comienza con una solitaria introducción de piano para luego dejar que el cuerpo central se explaye jovialmente sobre un groove funky-rockero. En contraste con lo anterior, ‘You Got Me Floatin’’ es la más extensa, ocupando un espacio de casi 11 minutos. El trío regresa de lleno a su faceta más muscular, abriendo surcos hacia coordenadas propias del space-rock y el krautrock desde su peculiar manera de reinterpretar los delirios psicodélicos de HENDRIX. Bianco está monumental con su sobrehumana capacidad de sostener el groove con sus correspondientes ornamentos; por su parte, Delville y Guenet toman turnos para lucirse a la guitarra y a los sintetizadores. Este tremendo viaje musical ha sido bastante extenso pero no ha perdido nunca el nervio y el pulso: si bien no puede sacudirse de encima la pretenciosa señal de su propia extensión temporal, sí concreta un esquema sonoro totalmente compacto a través de sus exquisitas divagaciones.    

El broche final del disco llega de la mano de ‘The Wind Cries Mary’, cuya versión aquí presente dura menos de tres minutos: bajo la guía del piano, la banda decide enfatizar la aureola jazzera del tema original, con lo cual logra crear una aureola crepuscular para el cierre del álbum. Algo de inquietud aporta la guitarra en sus últimos fraseos, pero allí está el piano para dibujar las últimas notas y reforzar la ambientación escogida para la ocasión. Vitamínico, viril y voraz, todo eso es el esquema sonoro que el trío de MACHINE MASS con Antoine Guenet ha gestado para este tributo al inolvidable JAMES MARSHALL HENDRIX, logrando con ello rendirle un homenaje fabuloso desde más allá de su propio paradigma inmortal. 


Muestras de “Machine Mass Plays Hendrix.-
Voodoo Chile: https://thewrongobject.bandcamp.com/track/voodoo-chile

Friday, July 28, 2017

Memorias de ALTURA y su propuesta prog-metalera de gran talla


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy viajamos por la máquina del tiempo prog-metalero hacia el año 1996… hacia hace 21 años: se dice en pocos segundos pero es mucho el tiempo transcurrido, aunque queda claro que cualquier disco publicado en ese año que tenga una magia particular habrá de ser valorado a través de las épocas y avatares del mundo. Pero empecemos señalando que la influencia de los primeros discos de DREAM THEATER fue enorme en el sector metalero más ambicioso en términos estilísticos. Muchas fueron las bandas que llevaron la marca de la distinción y sofisticación de DT, pero no fueron tantas las que a través de esta influencia pudieron ofrecer propuestas interesantes a largo plazo y con motivaciones propias dentro del mundillo del metal progresivo. El quinteto ALTURA fue, afortunadamente, una de éstas. Con su único disco “Mercy”, editado por Magna Carta en el año 1996 cuando aún era uno de los sellos más prolíficos y notorios del mercado progresivo norteamericano, los ALTURA ofrecieron un trabajo exquisito, tanto en la elaboración de las composiciones como en la inventiva de los arreglos. No es tanto la potencia aguerrida (que sin duda la hay en proporciones fáciles de advertir) lo que llama la atención de este disco como la elaboración de texturas, el bien afiatado trabajo de equipo en la instrumentación, así como la sensibilidad y buen gusto de las ejecuciones vocales. Teniendo en cuenta que todos los temas incluyen complejas estructuras rítmicas y cambios de compases y motivos melódicos, es de resaltar que el material no se reduzca a un mero ejercicio de exhibición, sino a la creación de motivaciones en el mundo emocional del oyente. Los cinco integrantes de este grupo formado en Carolina del Norte a inicios de los 90s fueron Jeremy Osborne [bajos], Franklin Ervin [guitarras], Chad Gibson [batería y percusión], Jason Lingle [sintetizadores, piano y coros] y Rain Irving [voz principal y coros]. Este último provenía de las canteras del doom metal mientras que Osborne, Lingle y Ervin gestaban las pautas iniciales del ideario musical de ALTURA. El último en arribar fue Gibson, siendo mayor por varios años que el promedio de sus cuatro compañeros: su admiración por RUSH fue determinante a la hora de asociarse con este nuevo proyecto de música metal-progresiva. El grupo ganó un público de culto a nivel regional, llegando a grabar una maqueta de cinco canciones que pudo llegar a manos de los administrativos de Magna Carta en el año 1995; al año siguiente, el disco “Mercy” era una realidad. Es una pena que el grupo no sobreviviera por mucho tiempo al lanzamiento de su primer y único álbum: en los últimos meses de ese mismo año 1996, el quinteto hacía una minigira de despedida en su estado natal y otros aledaños.


La transparencia de las melodías es un factor que el personal de ALTURA se tomaba muy en serio. Aparte de las fintas suntuosas de Lingle con sus solos de sintetizadores, es de resaltar su trabajo fino y sutil en las partes de piano y cortinas de teclados. Algo similar sucede con el oficio del guitarrista de Ervin, quien aparte de algunos solos acrobáticos ocasionales, prefiere la mayor parte de las veces cincelar texturas en su instrumento y construir riffs ingeniosos que se complementen con la dupla rítmica: es como un “STEVE HACKETT metalero”, por usar una metáfora que los aficionados progresivos podamos entender, y ciertamente nos recuerda en cuanto a su enfoque creativo al fino estilista Jim Matheos (FATES WARNING). De esta manera, casi parece que los teclados ocupan un rol más protagónico que el de los guitarreos. La dupla rítmica es potente, es, de hecho, el factor más poderoso de la instrumentación con un baterista notoriamente influido por Neil Peart (RUSH) y Mark Zonder (FATES WARNING), y un bajista ingenioso que se mueve fluidamente con sus fraseos a la par que se compenetra al 100 % con los diversos grooves que marca el baterista. El vocalista, por su parte, es capaz de poner su registro y su técnica al servicio de la fuerza expresiva exigida en la ejecución del material: la naturaleza introspectiva, a veces casi confesional, de las letras (casi siempre del bajista Osborne) y la capacidad evocadora de muchas de las melodías creadas por la banda encuentran en Irving un mensajero ideal. Es increíble cómo la propuesta musical de ALTURA puede invitar al oyente a asumir una actitud introspectiva en el contexto de un repertorio que suena tan fuerte, sujeto bajo los cánones del metal. Siendo un disco parejo en la ilación de su repertorio, vale afirmar que estas pautas generales se aplican perfectamente a la secuencia de los tres primeros temas del álbum así como al penúltimo y al antepenúltimo. El primer tema es el homónimo y ocupa un espacio de poco más de 6 minutos, caracterizándose por un vigor sólido penetrado por una ingeniería equilibrada. El primer tema es el homónimo y ocupa un espacio de poco más de 6 minutos, caracterizándose por un vigor sólido que es penetrado por y se sostiene sobre una ingeniería equilibrada. Los diálogos rutilantes entre guitarra y sintetizador que emergen con rabioso señorío durante el interludio empujan eficazmente al canto de Irving con miras a dejar bien asentado el apasionamiento de esencial de la canción.

‘The Calling’, la segunda canción y además una de nuestras favoritas del álbum, ostenta una vitalidad más sofisticada en el desarrollo temático y sus diversos esquemas rítmicos. Contiene una poesía particularmente bella, tal como mostramos en los respectivos ejemplos de su estribillo (“I'll make a promise / to wait for the new / vision that's calling me. / Memories in the distance / brought into view, / voices are calling me.”) y su segunda mudanza ( “A passionless voice / lost in the rain. / Reflections of our lives / in an emotionless face. / A child is born in rage, / all carried in vain. / Your guilty eyes / are all that remain.”). ‘One By One’, la tercera canción, bien puede describirse como una síntesis de las dos primeras, siendo así que el rol absorbente y dinámico de los teclados en los colchones, orquestaciones y solos la aproxima más a ‘The Calling’, y también respecto al uso de una coda etérea tras las últimas líneas de canto. ‘The Continuum’ es la extravaganza instrumental que sirve para que el ensamble instrumental haga debida gala de su destreza técnica en una serie de breves motivos notoriamente autónomos que en su ilación organizan un esquema sonoro fastuoso y tenso. Dura solo 2 ¾ minutos pero contiene dentro de sí un viaje ambiciosamente codicioso. ‘Horizons Change’ es la balada del repertorio, transitando convincentemente en una confluencia del mejor JOURNEY y el GENESIS de fines de los 70s, aunque también hay un breve interludio aguerrido que nos devuelve al terreno del DREAM THEATER de la época 92-94. Una vez más nos dejamos llevar por la conmovedora poesía del grupo mientras el estribillo nos invita a mirar al corazón del paso del tiempo y sus huellas en lo aún viviente: “Horizons fade / into forever / as the memories echo your name. / Horizons fade / into each other, / out of reach and so far away.” Así las cosas, nos preparamos para recibir a la dupla de ‘One Dimension’ y ‘Alternate Lines’, las canciones antepenúltima y penúltima que se encargan de revitalizar las líneas de trabajo de las tres primeras canciones y añadir un toque extra de punche a la ecuación. De hecho, se puede decir que en estas dos canciones hay un mayor espacio de lucimiento para la musculatura de la guitarra dentro del rotundo y contundente entramado instrumental, y aunque suene redundante a estas alturas del partido, en ‘One Dimension’ se da un especial lucimiento de parte de la dupla rítmica. En conjunto, las dos pueden ser apreciadas como dos canciones hermanas.

Para el final del álbum, los ALTURA regresan al reino de la melancolía en lo recóndito del alma que ya había imperado antes en ‘Horizons Change’. ‘Alone’ es una minisuite de casi 11 minutos de duración cuya luminosidad melódica queda intensificada por su estructura épica. También cabe notar el uso de recursos oscurantistas, casi góticos, en algunos ornamentos de teclado; de hecho, la secuencia armónica que se explaya por el último minuto hasta el fade-out, evoca imágenes oscuras sin llegar a lo netamente explosivo. En todo caso, hay plena explosividad a flor de piel en líneas como éstas: “Drifting lifeless, it feeds the trend. / These wounds define us, and leave me here. / The warmth confided within your hands / is so enduring, just like despair. / Afraid to wonder why. / Hopeless vision, I walk alone.” Exaltación con aplomo y sin aspavientos: esto es, dicho en la forma más mínima posible, lo que nos brinda ‘Alone’ para el broche de oro.  En suma, tenemos en “Mercy” una notable joya escondida dentro de la historia del prog metal: solo queda lamentar que una joven banda tan talentosa como ALTURA no se haya dado abasto para continuar existencia por más tiempo para seguir creando unos cuantos discos más... pero así quedaron las cosas para la historia y no se puede hacer mucho al respecto, salvo mirar en retrospectiva a esta banda con adecuado respeto. Su propuesta era de gran talla y ha dejado una gran huella en nuestra memoria melómana.


Muestras de “Mercy”.-
One Dimension [en vivo en el año 1996]: https://www.youtube.com/watch?v=xaH_BpUXYTU


[Esta retrospectiva contiene información originalmente publicada en el enlace de La Caja De Música https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/altura_mercy.html]

Wednesday, July 26, 2017

ANAKDOTA y su grandilocuente sobrecarga de creatividad progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Llega un poco tarde, pero llega por fin el momento de presentar el disco “Overloading” de la banda israelí ANAKDOTA, el primero de su currículum vitae: publicado a inicios de noviembre del pasado año 2016 por el sello italiano Fading Records, “Overloading” ha recibido una impresionante multitud de elogios en las redes melómanas de difusión del rock progresivo por causa de su inspirada mezcla de avant-prog, sinfonismo, Canterbury y jazz-rock de base fusionesca. ANAKDOTA está conformado por la dupla vocal de Ray Livnat y Ayala Fossfeld, el teclista Erez Aviram, el bajista Guy Bernfeld y el baterista Yogev Gabay; Aviram es el autor de toda la música y todas las letras. En uno de los temas de este disco, el sonido grupal aumenta con la intervención del guitarrista invitado Yoel Genin. Aunque el grupo contiene a dos vocalistas en sus filas, es mayor la presencia del varón que la de su compañera de canto: no sabemos si es porque ella ingresó al grupo en una fase tardía mientras iba componiendo su propio repertorio, pero bueno, al fin y al cabo, se agradece al grupo que incorpore una interesante variedad en el departamento vocal de su esquema sonoro integral. Vayamos ahora a los detalles de “Overloading”, ¿vale?


Pone en marcha las cosas el tema titulado ‘One More Day’, pieza que a lo largo de sus 7 minutos de duración. Su despliegue de exuberancia se siente ciertamente grandilocuente mientras sabe organizar su propia ingeniería sonora dentro de los sofisticados confines delineados por los complejos grooves que va armando la dupla rítmica. Según nuestra forma de escuchar y asimilar esta maravilla, nos suena a un híbrido de la laboriosidad neurótica de ESKATON y la faceta jazzera de ZAO a través de un poderoso filtro a lo SAMLA MAMMAS MANNA. También hay recursos progresivos a lo GENTLE GIANT-con-YES en las inagotables proyecciones del piano, vitales para sostener el bloque general de la pieza. Luego sigue ‘Different Views’, una pieza no tan larga como la de entrada pero que cuenta con suficiente espacio para remontarse hacia un incrementado esplendor sónico. De hecho, encarna una prolongación del cénit fundamental del repertorio que ya había instaurado la pieza de entrada porque se atreve a incluir matices y swings propios del Latin-jazz dentro del multicolor  esquema de trabajo grupal. Una inaudita pero exitosa fusión de los universos del primer periodo de RETURN TO FOREVER, los GENTLE GIANT de la etapa 74-76 y los ZAO de los álbumes tercero y cuarto es lo que hallamos aquí... ¡y la disfrutamos de lo lindo! Una mención especial va para el baterista, quien se luce en un solo sobrehumano durante el clímax intermedio. La dupla de ‘Late’ y ‘Mourning’ emerge a continuación con la finalidad de explorar más recursos sonoros dentro del ambicioso y pulido ideario musical del ensamble. En efecto, el primero de estos temas le da un nuevo giro de tuerca a las persistentes vibraciones humorísticas del ensamble y lo hace gestando aires cabareteros en la sección cantada central: en esta ocasión, el grupo se conforma con establecer un cruce entre lo jazz-rockero y lo Zappiano a la hora de articular y desarrollar el cuerpo central de la pieza. También hay espacio para un solo de sintetizador que sirve para experimentar hasta dónde pueden curzarse los paradigmas de KEITH EMERSON y GEORGE DUKE. Por su parte, ‘Mourning’ nos remite a la faceta introvertida de la banda con una convicción tal que es como si recién se nos estuviera revelando algo que se nos había mantenido escondido. La candidez hechicera del canto femenino se desparrama fluidamente sobre los señoriales motivos articulados por el piano. 

Atravesando el ecuador del disco emerge el tema que justamente le da título, otro cénit decisivo y explosivo del disco. Su espiritualidad establece una frenética y jocosa síntesis de las atmósferas y grooves centrales de las tres primeras canciones: encontramos aquí una policromática mezcla de exhibicionismo lúdico, jolgorio surrealista y pletórica ansiedad bajo un sólido ropaje de extrema exquisitez musical. Siempre tenemos al piano dirigiendo al bloque instrumental y en esta ocasión su posición de liderazgo se nota más intensa que nunca antes. Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, el desarrollo temático vira brevemente hacia una suerte de tenebrismo, lo cual en realidad es la fuerza de impulso para el dinamismo explosivo que se ha dejado guardado para el clímax conclusivo. La sexta pieza del álbum es ‘Staying Up Late’, la cual es también la más larga con sus casi 8 ½ minutos de duración. Comenzando con un breve solo de bajo y derivando pronto en un nuevo voraz ejercicio jazz-progresivo con matices sinfónicos, la banda decide concentrarse esta vez en el aspecto más sereno de su predominante espíritu extrovertido. Una vez más también, el embrujador influjo de GENTLE GIANT queda debidamente plasmado en ciertos pasajes. Queda poco para que termine el disco cuando llega el turno de ‘Girl Next Door’ recibe directamente el impacto de la pieza precedente. Ostentando el apropiado título de ‘End Of The Show’, la octava pieza del repertorio le brinda un magnífico broche con un convincente talante ceremonioso. Su línea de trabajo consiste en hilar diversos recursos y grooves que antes habíamos apreciado en los dos primeros temas del álbum y en la pieza homónima, siendo así que el factor humorístico aparece realzado de una forma especial. Eso sí, lo jocoso se muestra luminosamente revestido de vibraciones majestuosas que aseguran un dosis de magnificencia sinfónica en medio del frenesí surrealistamente celebratorio.   

A modo de síntesis final, solo nos queda felicitarnos a nosotros mismos por la enorme suerte de haber recibido esta sobrecarga de energías musicales progresivas de parte del ensamble de ANAKDOTA. Aunque esta reseña es un tanto tardía, que sirva para refrendar ante el mundo desde este humilde sitio virtual la grandiosa valía que tiene un disco como “Overloading” para la proyección de la vanguardia progresiva internacional de los últimos años. 


Muestras de “Overloading”.-
End Of The Show: https://altrockproductions.bandcamp.com/track/end-of-the-show

Sunday, July 23, 2017

PHLOX: una cima jazz-progresiva para el año 2017


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca reportar un descubrimiento tardío de nuestra parte, el del grupo estonio PHLOX, pero se trata de una buena causa que hay en el trasfondo: la difusión de su más reciente trabajo fonográfico, el cual se titula Keri” y conforma una de las ofertas más interesantes de música progresiva ecléctica y valiente para el presente año 2017. Este grupo está conformado por el guitarrista Kristo Roots [guitarras], Raivo Prooso [bajo], Kalle Klein [saxo], Madis Zilmer [batería] y Pearu Helenurm [teclados]. Dedicado a cultivar un jazz-rock intense y versátilmente progresivo con puertas abiertas a coqueteos con estándares de la fusión moderna, el paradigma Crimsoniano de los 70s y el rock-in-opposition, PHLOX se fundó en el año 2000 en la localidad de Tallinn, y su material es publicado por el sello independiente MKDK. El disco que tenemos ahora en nuestras manos es el sexto de su carrera: poco a poco fue la gente de PHLOX cautivando a un público leal a nivel local pero fue recién a partir de su antepenúltimo disco “Talu” (del año 2010) que empezó a llamar la atención en serio de parte de blogs dedicados a la difusión y apreciación del rock progresivo, el jazz-rock y el jazz contemporáneo. El disco siguiente del año 2013, “Vali”, también tuvo buena respuesta en su momento, algo que tendrá que repetirse ahora con “Keri” porque realmente lo merece. A lo largo del repertorio de “Keri”, el quinteto en cuestión recibe las ocasionales asistencias de Liis Lutsoja [violín], Mari Kalkun [acordeón y canto], Ramo Teder [tagleharpa, instrumento étnico de cuerda y arco], además de Roomet Jakapi y Nuno Kangilaski al canto, lo cual ayuda ciertamente a ampliar su espectro sonoro aunque siempre midiendo que el bloque sonoro se mantenga dentro de unos confines estéticos refinadamente delimitados. Bueno, sin más preámbulos vamos ahora a los detalles del repertorio de “Keri”. 



‘Mahlad’ abre el repertorio con casi 8 minutos de intensidad robusta donde lo psicodélico y lo jazz-rockero se unen en un lenguaje nuevo: casi como una fusión inaudita entre los HAWKWIND de la fase 71-73, los KING CRIMSON de los dos primeros discos y el estándar definitivo de los WEATHER REPORT. Eso sí, lejos de enfilarse y plantarse en el suelo de la nostalgia retrógrada, el grupo sabe revestir de vibraciones actualizadas su ágil propuesta sonora. El hermanamiento entre la guitarra y el saxofón ostenta una vitalidad tan retorcida como exquisita, desarrollando iguales dosis de ingenio en los momentos ácidos y en los líricos. Luego sigue ‘Rotwang’, tema diseñado para bajar un poco las revoluciones y matizar una intensidad que se avizora persistente y resistente. De hecho, aunque el esquema rítmico es menos extrovertido que en la pieza inicial, el solo de guitarra que emerge en el corazón del bloque instrumental es una expresión de pura rabia neurótica. Aquí ya se conjugan los universos de NATIONAL HEALTH y PRESENT en una aguda encrucijada de sonoridades inquietantemente majestuosas.  Cuando llega el turno de la dupla de ‘Käsi’ y ‘Plindon Tulndolnd’, la banda explora inicialmente un dadaísmo salvaje (en la miniatura ‘Käsi’) para luego pasar a un tenebrismo repleto de cadencias ominosas cuyo swing cavernoso elimina la absurdidad lúdica en nombre del tenebrismo exultante. Así es como empieza ‘Plindon Tulndolnd’ para luego virar hacia un clima más sosegado que permite a la banda establecer una estrategia de crescendos donde los instrumentos partícipes se guardan sigilosamente en sus lugares asignados. Afinidades con bandas contemporáneas como SCHERZOO, ALAMAAILMAN VASARAT y FIRE! hay aquí, sin duda. ‘Itk’ comienza tomando la posta de la segunda mitad de ‘Plindon Tulndolnd’ para brindarnos otro inspirado ejercicio de remodelación del jazz-fusion de los 70s. Claras son las influencias de WEATHER REPORT y de RETURN TO FOREVER, y también hallamos algunas extravagancias mágicas a lo FRANK ZAPPA, pero como dijimos antes, la gente de PHLOX sabe dar un aura contemporánea a las enseñanzas de sus maestros.



La tríada final del disco comienza con ‘Betoonpurjed’, tema que dura poco más de 6 ½ minutos y cuya línea de trabajo se centra en una revisión enérgica y filuda del discurso jazz-progresivo, muy en sintonía con bandas italianas como ACCORDO DEI CONTRARI y DEUS EX MACHINA. El saxo de Klein dirige el desarrollo temático con precisión quirúrgica mientras la batería marca los momentos en los que la intensidad expresionista del bloque grupal debe expandirse hacia lo extrovertido y aquellos otros donde ella debe contenerse un poco. Al emerger ‘750’, el grupo se dedica a explorar a fondo matices y atmósferas contemplativas de la mano de un motivo melódico penetrado por una etérea melancolía. La guitarra irradia una serenidad amablemente solipsista mientras el saxo elabora unas comedidas florituras enormemente cautivadoras. Momento de calma, momento para observar el paisaje que nos rodea mientras la música que suena inspira nuestras preocupaciones místicas. Poniendo un broche resolutamente elegante al disco, ‘Puu Taga Ilves’ centra su espacio de 7 minutos para retomar en buena medida las sendas de las dos primeras piezas pero con el vitalismo de ‘Betoonpurjed’ y una dosis generosa de la espiritualidad contemplativa de ‘750’. Se trata, en realidad, de una síntesis del relato estético que se ha activado a lo largo del excelente repertorio de este disco, por lo que resulta lógico y natural que se encargue de darle el punto final. A propósito, hallamos aquí el mejor solo de teclado del repertorio, delicadamente intenso en sus recias florituras. 
Todo esto es “Keri”, una cima de la producción jazz-progresiva en lo que va del año 2017 – ya estamos en la segunda mitad del mismo – que nos hace apreciar a PHLOX como una banda de alto vuelo en la vanguardia musical de los últimos años. Vale la pena descubrirlos cuanto antes y este disco es un gran pretexto para ello: ¡recomendado al 100%!



Muestras de “Keri”.-

Thursday, July 20, 2017

DISCIPLINE y su nueva libertad de expresión báquica


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme agrado de presentar el nuevo trabajo de la banda estadounidense DISCIPLINE, el cual se titula “Captives Of The Wine Dark Sea”. El pasado 7 de julio se oficializó su publicación a través de la red de Bandcamp y también por vía del sello del grupo Strung Out Records; por su parte, The Laser's Edge ayuda en la distribución de este disco que estamos reseñando aquí. El genial Mimo Ácido Matthew Parmenter se hace cargo de los teclados, el violín, las guitarras eléctrica, acústica y e-bow, y la pandereta, mientras que la dupla rítmica del bajista Matthew Kennedy y el baterista Paul Dzendzel se vuelve a poner en marcha; por su parte, Chris Herin, debutante como integrante de DISCIPLINE a las guitarras eléctricas solista y rítmica en los últimos años, tiene su primera presencia en la discografía del mismo. Pero no es ningún debutante en el negocio del rock, y de hecho, le conocemos como integrante de TILES. Vayamos ahora al repertorio mismo del disco que ahora tenemos en nuestras manos.


Durando poco menos de 9 ½ minutos, ‘The Body Yearns’ abre el álbum estableciendo un vínculo entre los GENESIS de la etapa 76-78 y el periodo psicodélico de THE BEATLES, más algunos ribetes estilizados que nos suenan tanto al PETER HAMMILL de la etapa del “Over” y a los PROCOL HARUM anteriores al “Broken Barricades”. Durante su primera sección, los quiebres rítmicos inusuales están a la orden del día, así como los inteligentes fraseos de la primera guitarra, ya por debajo del canto de Parmenter, ya generando sus propios espacios; pero ante todo, lo que prima aquí es una estupenda claridad melódica marcada por una refinada orfebrería sonora. Sobre la frontera del cuarto minuto y medio, la pieza vira hacia una suerte de blues gótico en el que se enfatiza el influjo Procoliano, aunque siempre con esa aureola inquieta y extrañamente fascinante que el Mimo Ácido suele poner a sus composiciones. Un ágil reprise del primer motivo dispone de la coda oportuna para ‘The Body Yearns’.  Virando hacia un dinamismo ostensiblemente más ligero aunque con una clara actitud de preservar la vitalidad melódica que marcó a la canción de apertura, ‘Life Imitates Art’ se explaya simultáneamente en una atmósfera cínica y unas vibraciones juguetonas. Los acordes retro del órgano (imitando al clásico Lowrey) y la robustez de la batería son las columnas sobre las que sostiene el bloque sonoro general. Las líneas iniciales son genuinamente demoledoras: “This flesh, a masterless catedral. / Dearly beloved, pray no more. / No Unity of congregation. / Obscene graffiti on the door.” Como si hiciera falta, parmenter nos confirma por enésima vez que es uno de los más inspirados poetas del art-rock de las tres últimas décadas. Los siguientes 4 minutos y picos del repertorio están ocupados por el instrumental ‘S’. Bajo este título tan ingeniosamente minimalista se desarrolla una pieza ostensiblemente ágil que parece exhibir la amenaza de algo tétrico disfrazado de ropajes angelicales. De hecho, el epílogo deriva hacia una especie de languidez oscurantista (un poco a lo PRESENT) que parece revelarnos esa amenaza que antes preferíamos tener como insospechada. Alguna herencia también notamos del modelo sónico estructurado y macerado a través del disco precedente de la banda “To Shatter All Accord” y el solista de Parmenter  “Horror Express”.


Con la dupla de ‘Love Songs’ y ‘Here There Is No Soul’, la banda explora recursos más sencillos dentro de su ecléctico ideario estético. ‘Love Songs’ nos brinda una peculiar mezcla de cabaret y blues-rock: una canción que sabe hacerse sentir extravagante a través de su sencillez estructural. Por su parte, ‘Here There Is No Soul’ es la canción encargada de pasar el ecuador del disco, y lo hace al modo de un híbrido entre los ECHOLYN de los últimos discos y el modelo histórico de THE DOOBIE BROTHERS. Con los guitarreos dobles y la precisión sucinta de la dupla rítmica se garantiza un groove llamativo, pero como estamos hablando de un grupo devotamente dedicado a promover el sueño progresivo del rock, incluso en un contexto tan prosaico como éste se advierte una sutil aureola de sofisticación musical. Es una pena que la canción no sea más larga pues su gancho es innegable. El instrumental ‘The Roaring Game’ dura poco más de 6 minutos y cumple con la misión de devolvernos a los aires de la canción de entrada, aunque esta vez la ambientación general se siente más adusta y los matices sombríos ocupan un rol más dominante dentro de la armazón instrumental en curso. Siendo la más extensa pieza del álbum con sus 14 ½ minutos de duración, ‘Burn The Fire Upon The Rocks’ cierra el álbum con un esplendor mágico y contundente que desde las primeras instancias nos muestra las aristas más ágiles y vitalistas del enfoque musical que el cuarteto ha estado plasmando a lo largo del disco, para luego derivar hacia un tenor más etéreo y calmado. La guitarra, inicialmente pletórica de vigor incendiario, se convierte en nube flotante en un cielo vespertino de fines de otoño. En muchos aspectos, tenemos aquí un retorno a los días de su obra maestra de los 90s “Unfolded Like Staircase” (especialmente ‘Into The Dream’ y ‘Before The Storm’), pero también hay en los filos más adustos de su dinamismo un retorno a los tiempos de ese gran primer álbum que era Push & Profit. Recién en la frontera del cuarto minuto y cuarto entra a tallar el canto de Parmenter, expandiéndose en un ambiente que reemplazó lo etéreo por lo melancólico. Mientras va evolucionando la pieza, los motivos y esquemas rítmicos se van sucediendo en una ilación que siempre mantiene altos niveles de magia expresiva: los legados de GENESIS y VAN DER GRAAF GENERATOR se reactivan bajo la luz particular de DISCIPLINE. Cuando llega la sección final, se resaltan eficazmente una vigorosa coral mellotrónica y unas bellas interacciones de sintetizador y guitarra. Para esta conclusión se reservaron estos músicos la manifestación de su faz más épica. ¡Todo un broche de oro!


  

Aunque no iguala la grandeza distinguida de “Unfolded Like Staircase” – álbum que queda como una obra maestra del rock progresivo de los 90s – debemos apreciar a “Captives Of The Wine Dark Sea” como un trabajo inspirado y vitalista dentro del canon de DISCIPLINE. Compartiendo el vigor rotundo de “To Shatter All Accord” y la versatilidad reluciente de “Push & Profit”, este disco despliega un repertorio muy llamativo que nos invita jovialmente a embriagarnos en un báquico festín musical. Definitivamente, Matthew Parmenter y sus compañeros de viaje siguen siendo almirantes de enorme soberanía en los anchos mares del rock progresivo de los tres últimos decenios.


Muestras de “Captives Of The Wine Dark Sea”.-
Burn The Fire Upon The Rocks: https://lasersedge.bandcamp.com/track/burn-the-fire-upon-the-rocks