HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
Hoy nos metemos en el mundo jazz-rockero del ALEX SKOLNICK TRIO y nos ponemos a apreciar su más reciente producción fonográfica “Prove You’re Not A Robot”, la misma que fue publicada a inicios del pasado mes de noviembre por el sello Flatiron Recordings y con el cual MoonJune Records apoya en la distribución. El ensamble conformado por el mencionado Alex Skolnick [guitarras], Nathan Peck [bajo y contrabajo] y Matt Zebroski [batería] perpetró este disco en los Spain Recording Studios de Nueva York, estando Nik Chinboukas a cargo de la mezcla; más adelante, la masterización se realizó en Roger Lian Mastering. Nacido el 29 de septiembre de 1968, Alexander Nathan Skolnick tiene su proyección más masiva en el área del thrash metal por su membrecía en TESTAMENT, pero él es suficientemente ecléctico como para acomodarse en el jazz-fusion con su TRIO y con su participación en JANE GETTER PREMONITION, la música acústica en algunos trabajos solistas, el prog-metal en SAVATAGE y la TRANS-SIBERIAN ORCHESTRA, y cómo no, dándose espacio para aventurarse en el jazz-prog y el prog experimental en ensambles como ATTENTION DEFICIT y PAKT. El debut del ALEX SKOLNICK TRIO tuvo lugar en 2002 con el álbum “Goodbye To Romance: Standards For A New Generation”, siendo entonces John Graham Davis el bajista. Peck participa en el ensamble desde el segundo álbum “Transformation” (del año 2004). Centrémonos ahora en lo que está contenido en “Prove You’re Not A Robot”.
La pieza homónima abre el repertorio
siendo, además, la más extensa de la misma con sus más de 8 ½ minutos de duración.
‘Prove You’re Not A Robot’ se destaca por la manera tan sobria con que desarrolla su muy vivaz groove, siendo así que la pulcritud de los fraseos de la guitarra y los inteligentes ornamentos del bajo se engarzan fluidamente sobre el sofisticado swing armado por la batería. Hay algo de Coryell y otro tanto de Martino en el modo en que Skolnick elabora los animados recovecos de su instrumento; eso ayuda a la reserva de un pasaje de lucimiento para la batería en algún momento del último tercio. A continuación, sigue ‘Breakdown’, un clásico del primer disco de TOM PETTY AND THE HEARTBREAKERS. En manos del AST, esta pieza se convierte en un ejercicio ingeniosamente grácil de jazz crepuscular con calculados momentos saltarines. El lirismo originario de la composición ve realzado su potencial evocador mientras el trío despliega una ambientación reflexiva a paso firme. La dupla de ‘Infinite
Hotel’ y ‘Armando’s Mood’ sirve para que el trío siga elaborando sus dinámicas
sonoras. El primero de estos temas mencionados exhibe una exaltación razonablemente controlada al modo del McLaughlin solista de fines de los 70 con una dosis extra de experimentación disonante en clave jazz-rockera. Hay un fulgor especial en los guitarreos que encuentra un oportuno paralelo en el esquema de diligentes florituras que se arma desde la batería. El pasaje final es extravagantemente humorístico. Un cénit decisivo y desafiante del álbum. En cuando al segundo, se trata de una mezcla del muy popular tema solista de Steve Howe ‘Mood For A Day’ (aparecido en el álbum de YES “Fragile”) y de la composición de Chick Corea ‘Armando’s Rhumba’ (de su célebre doble álbum “My Spanish Heart”). Lo que resulta de esta peculiar idea es una exploración de ambientes gentiles donde lo introvertido se deja alumbrar por un centelleo cristalinamenre delicado. Hay un recurso de extroversión reservado para la fulgurosa coda. ‘The
Polish Goodbye’ sigue la senda trazada por el primer tema del álbum, eso sí, subiendo un poco el nivel de agilidad expresiva a fin de resaltar el garbo propio del desarrollo temático. Una bella composición, sin duda.
Cuando llega el turno de ‘Asking
For A Friend’, el trío vuelve a explorar matices introspectivos y lo hace con un pulcro manejo de sutilezas temáticas, el cual se asienta sobre un swing lento muy bien perfilado. Las notas de la guitarra salen al frente de una forma muy etérea, al modo de una brisa otoñal desde la cual se revela la nostalgia inherente al mundo. ‘Parallel
Universe’ se explaya en una intensidad expresiva que permite al ensamble desarrollar un enfoque temático bastante llamativo. En sí, se trata del tema con encanto más liviano del disco. Todo concluye con ‘Guiding Ethos’, tema centrado en explorar más a fondo la faceta extrovertida mostrada en el ítem precedente para darle un groove más sofisticado, un poco a lo Pat Metheny de los 70-80. La labor de la batería llena por doquier los espacios que se abren a la par de las expansiones de los diálogos entre los instrumentistas involucrados. Los arreglos del motif central ostentan su señorial exuberancia, la misma que sabe contenerse apropiadamente dentro de la ingeniería colectiva. Otro hermoso cénit, esta vez, para bajar el telón. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Prove You’re Not A Robot” desde los cuarteles del ALEX SKOLNICK TRIO, una estupenda obra de jazz-fusion contemporáneo estadounidense que exhibe el indudable calor humano que opera en el ensamble desde su formación. Una gran obra de jazz-fusion para lo que queda del año 2025: ciertamente, muy recomendable.
Muestras de
“Prove You’re Not A Robot”.-
Prove You’re
Not A Robot [video-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=SyiYdbAT1UQ




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