Friday, April 17, 2020

PRAXIS: memorias de una grandeza efímera de la historia del prog mexicano

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos un vistazo a la historia de la pujante y entusiasta escena progresiva mexicana de los 80s, deteniendo nuestra mirada en el grupo PRAXIS y su único trabajo registrado, titulado “La Eternidad De Lo Efímero” y publicado en el año 1988 por el sello independiente Rosenbach Records, para ser reeditado por Phoenix Records un año más tarde. Los orígenes de PRAXIS tuvieron lugar en la capital de México en 1985, bajo las iniciativas conjuntas del bajista Ricardo Anaya y el guitarrista Héctor Hernández, uniéndoseles poco después el teclista Ricardo Moreno y el baterista-percusionista Héctor Rosas. El primero de ellos aprovechó la ocasión para explorar un enfoque más aguerrido y electrizante al paradigma de la música progresiva que el que existía dentro de ICONOCLASTA, del cual era miembro. La labor creativa de este colectivo fue rápida pero no tuvo ninguna cabida dentro de la gran industria musical, así que “La Eternidad De Lo Efímero” tuvo que producirse y publicarse de forma independiente, dos años después de la formación del grupo. eso sí, el cuarteto se ganó pronto un público de culto, lo cual posiblemente contó a su favor la antes mencionada conexión con ICONOCLASTA. De todas formas, se notaba a leguas que la propuesta de PRAXIS tenía su intensidad y frescura particulares, principalmente sostenidas por el atractivo de las interacciones virtuosas entre Hernández y Moreno; cómo no, la dupla rítmica hizo buena gala de agilidad y pulso para moverse eficazmente a través de los recovecos melódicos y ambiciosos arreglos de las composiciones. Este disco es generalmente considerado como un clásico del prog mexicano de los 80s con justa razón, pero este triunfo artístico no vino acompañado de un apoyo merecido de parte de la industria, así que el grupo se desvaneció poco tiempo después de la primera publicación del álbum, su única herencia fonográfica. Moreno no solo continuó integrando las filas de ICONOCLASTA sino que posibilitó que Hernández entrara allí. Por su parte, Anaya siguió adelante con otros proyectos, al igual que Rosas. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “La Eternidad De Lo Efímero”.



De los cinco temas contenidos en este álbum, tres son de autoría de Moreno, y los dos restantes son escritos por Anaya, Hernández y Moreno. ‘Al Filo Del Abismo’ abre el repertorio con un fulgor llamativo en base a un sólido empleo de todos los recursos que tiene la banda a su disposición: bien amalgamadas orquestaciones de teclado, ágiles fraseos de guitarra y sintetizador, vigorosa labor de la dupla rítmica. A despecho del título, el grupo asienta su voz musical sobre tierra firme con una convicción inexorable. Así las cosas, la energía no puede sino ascender, y eso se nota claramente en la siguiente pieza titulada como la banda misma. Lo que apreciamos en ‘Praxis’ es una articulación más focalizada en el motif central mientras se ornamenta con medidos ejercicios de destreza técnica. También advertimos que el empleo de un groove más frenético ayuda al grupo a capitalizar con rotunda musculatura la luminosidad vitalista que tan bien se había plasmado en la pieza de entrada, y ahora también late una incandescencia a flor de piel. Hay un enfoque central en las influencias de YES con elementos añadidos de la grandilocuencia de EMERSON, LAKE & PALMER. Con el arribo de ‘No Sé Quién Soy Desde Que Sé Quién Eres’, la gente de PRAXIS se apresta a seguir ahondando en el esquema sonoro claramente impuesto en la ilación de los dos primeros temas del disco, pero esta vez se concede cierto espacio a la elaboración de algún pasaje reposado; se aprovecha muy bien su expansión de poco menos de 7 ½ minutos. En esta pieza se realza particularmente la labor de los teclados pues sobre ellos se asientan el despliegue de esquemas barrocos en el desarrollo temático y el encuadre de los matices atmosféricos que entran a tallar estratégicamente en la sección epilogar. 

La segunda mitad del disco se inicia con ‘Equinoccio’, tema que empieza con un tenor relativamente sereno, apoyado en un groove contenido que nos recuerda al CAMEL del “Moonmadness” (y tal vez también a la faceta más relajada de los GENESIS de fines de la segunda mitad de los 70s): bajo esta pauta se desarrolla ampliamente el cuerpo central de la pieza en cuestión, hasta que la coda vira hacia una nueva muestra del vitalismo urgente muy propio del cuarteto. La pieza homónima del disco es la que ocupa los últimos 11 ¾ minutos del mismo. La ocasión se da para que la banda explore los picos épicos de su particular visión del sinfonismo y no la desaprovecha: la idea es hacer una especie de síntesis de lo desarrollado en los cuatro temas precedentes. Articulándose en torno a la secuencia de dos motivos distintos, la pieza es sostenida robustamente por los instrumentistas, siendo así que se añaden algunos elementos cósmicos a los ricos ornamentos y orquestaciones de los teclados mientras la dupla rítmica juega con un vigor dosificado en sus variaciones a la hora de armar sus polivalentes grooves. En relación con este factor, lo que suena aquí nos recuerda un poco al espíritu de los dos primeros discos de ICONOCLASTA, siempre a través de un filtro Yessiano. Vaya una mención especial al fabuloso solo de guitarra que se erige en el centro de la sección final, muy a lo Steve Howe-con-Jeff Beck. Las excursiones ágilmente solemnes que signan al epílogo de esta magna pieza tienen algunos acentos cósmicos, a la vez que preservan las vibraciones líricas que ya hemos percibido en los pasajes más calmados del repertorio precedente. Un excelso final para el tema homónimo y para la estructura general del disco en sí. Aunque “La Eternidad De Lo Efímero” encarnó solo un momento efímero dentro de la tradición del rock progresivo mexicano, todavía pudo hacerse presente en la era digital mediante el sello italiano Mellow Records, el cual produjo su edición en CD en el año 1994. En conclusión, PRAXIS es una banda que merece ser recordada con admiración y gratitud, y como tal, estar presente en cualquier buena colección de música progresiva.


Muestras de “La Eternidad De Lo Efímero”.-
La Eternidad De Lo Efímero:  https://www.youtube.com/watch?v=fmu-g-Rat18

Wednesday, April 15, 2020

KAYO DOT: una blasfemia en el templo de la vanguardia rockera estadounidense



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión (bastante tardía, por cierto) de comentar el más reciente trabajo del grupo KAYO DOT, ecléctico e impredecible ensamble que lleva asumiendo un rol sumamente destacado dentro de la vanguardia estadounidense durante estas últimas décadas. El disco en cuestión se titula “Blasphemy” y fue publicado a inicios de setiembre del pasado año 2019. Bajo la guía del líder y compositor Toby Driver [guitarra, bajo, sintetizadores, voz, percusión y efectos electrónicos], el grupo se completa con el guitarrista Ron Varod y la dupla de bateristas conformada por Leonardo Didkovsky y Phillip Price. El uso permanente de dos bateristas es toda una novedad dentro del heraclíteo río musical de KAYO DOT. Es un disco conceptual que utiliza letras de Jason Byron (un frecuente colaborador de Driver desde sus días en MAUDLIN OF THE WELL y, cómo no, en algunos discos de KAYO DOT), y su narrativa analiza la codicia y el espíritu de destrucción que anidan en el ser humano y la absorbente sociedad moderna, situando simbólicamente esta inspección en la historia de tres personas que luchan por encontrar un tesoro que irremediablemente les llevará a su perdición: el tesoro en cuestión es una niña dormida que tiene poderes sobrehumanos terribles y que justamente tiene el nombre de Blasfemia. ¿Es la blasfemia el único camino para la liberación del espíritu y la vida de los cánones de avaricia, megalomanía y mecanicismo que signan a nuestra sociedad moderna? ¿O es esta blasfemia, más bien, una añoranza del niño interior que quiere gozar del flujo de la vida aparte de las miserias y tensiones creadas por las diversas maquinarias del desarrollo? Tal vez sea éste o aquél el mensaje central de la parábola que provee a este disco de su concepto integral. Por lo pronto, veamos ahora los detalles musicales de “Blasphemy”, los cuales generalmente se ubican en un enmarañamiento de lo enérgico y lo etéreo. 


Durando casi 4 minutos, ‘Ocean Cumulonimbus’ abre el álbum con un aire dramático (aunque no patético) que se maneja muy bien dentro del juego de síncopas que arman las dos baterías en su conjunción sobre un medio tiempo. Las iniciales escalas arquitectónicas de guitarra pronto abren paso a un despliegue fastuoso de riffs y orquestaciones de sintetizador que se sitúan a medio camino entre lo airado y lo tenebroso: el canto se torna furioso aunque sin renunciar al uso de cadencias más delicadas, las mismas que parecen diseñadas para realzar los predominantes aires de rabioso denuedo. ‘The Something Opal’ sigue a continuación para desplegar una atmósfera más grácil, la misma que encapsula un muy inspirado ejercicio de psicodelia progresiva melódica que coquetea levemente con el metal experimental, todo ello a través de una ingeniería rítmica elegante y compleja. Ya tenemos un cénit del disco y todavía falta mucho para disfrutar. Con la dupla de ‘Lost Souls On Lonesome’s Way’ y ‘Vanishing Act In Blinding Gray’, el ensamble se dedica a explorar matices renovadores dentro de su bien delineado esquema de trabajo. El primero de estos temas mencionados sigue, en buena medida, la pista de ‘The Something Opal’, con una dosis extra de frescura. En cuanto a ‘Vanishing Act In Blinding Gray’ – la pieza más extensa del repertorio con sus 8 minutos y pico de duración –, ésta comienza con un talante lánguido y reflexivo, el cual está apropiadamente acentuado por el carácter atmosférico del desarrollo temático. Más adelante, con el acrecentamiento de la musculatura del armazón rítmico y el ingreso de gruesas amalgamas de guitarras y teclados, los músicos gestan un clímax expresivo grisáceo y, a la vez, majestuoso. Dicho clímax no es solamente el punto de llegada de la creciente intensidad elaborada desde el punto de arranque, sino también el núcleo central para la expansión de vibraciones neuróticas que han de trazar la senda sonora de los dos últimos tercios de la canción. Otro cénit del álbum. 

‘Turbine, Hook, And Haul’ es un tema para el cual el cuarteto cuenta con la participación del trompetista Tim Byrnes (integrante o colaborador de FRIENDLY BEAR, MR. BUNGLE, PAK, etc.). Esta canción sirve para que los aires tenebristas de tendencia goth-rock, ya presentes en varios pasajes de las canciones precedentes, salgan a la luz de una manera más explícita, aunque siempre bajo un manto de exquisitez propio del art-rock. Algo así como un cruce entre COCTEAU TWINS, los TALK TALK de la fase 88-91 y el proyecto de FRIPP & SYLVIAN, más algunos matices post-rockeros a lo DO MAKE SAY THINK. ‘Midnight Mystic Rise And Fall’ regresa parcialmente a la densidad cadenciosa y las vibraciones crepusculares que disfrutamos en las canciones segunda y tercera, pero con una parsimonia imponente que signa la elaboración del clima envolvente que arropa y guía las interacciones entre los instrumentistas. Más bien, se puede decir que la melodía está solo en el canto mientras que el esquema temático es la atmósfera misma. Para el pasaje final, el grupo crea un aumento del nervio expresivo a fin de soltar toda (o casi toda) la tensión interna con la que se ha estado explayando el motif central. Los últimos 9 ½ minutos del disco están ocupados por la secuencia de ‘An Eye For A Lie’ y ‘Blasphemy: A Prophecy’. ‘An Eye For A Lie’ establece un inesperado registro de encrucijadas entre los estándares del post-rock y del free jazz, mientras los imposibles juegos de síncopas establecidos por las dos baterías proporciona un espesor cósmico al desarrollo temático. Así las cosas, el terreno está preparado para que se exhiba una garra visceral propia de un inquietante ensueño: ¿Será que por un rato estamos volviendo a aquellos tiempos de “Stained Glass” y “Gamma Knife”? En cuanto a ‘Blasphemy: A Prophecy’, tenemos una pieza ágil que parece portar algunas leves auras de serenidad en medio de las apasionantes vibraciones tribales establecidas por el bloque rítmico. Una vez más, el goth-rock parece ser el factor prioritario dentro del esquema sonoro. El final abrupto acentúa cabalmente la reinante ceremoniosidad de la canción, la cual se basta con un espacio de poco más de 4 minutos para culminar el disco con un glorioso fulgor (no exento de ciertas tonalidades afligidas). Un gran cierre de álbum, no nos cabe duda.
           

Todo esto es lo que nos brindó el remozado personal de KAYO DOT con “Blasphemy” durante el último tercio de 2019, un disco que exhibe un balance apropiado entre la línea de trabajo de los dos primeros discos – más exactamente, la faceta lírica de “Choirs Of The Eye” y “Dowsing Anemone With Copper Tongue” – y el vitalismo colorido de “Coffins In Io”. Este experimento de trabajar con dobles baterías ha funcionado muy bien a la hora de permitir a KAYO DOT dar un nuevo paso adelante en su evolución musical bajo la idea-guía de recuperar el vigor y la energía oscurantista de tiempos atrás mientras proporciona un grosor reflorecido a los enfoques sonoros explorados desde el año 2014 en adelante. 


Muestras de “Blasphemy”.-

Sunday, April 12, 2020

HUSBAND & REUTER: experimentos con el tiempo de la música


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión se da el turno de presentar una obra muy especial creada por un dúo muy especial: “Music Of Our Times” de GARY HUSBAND & MARKUS REUTER. Grabado en el NK Sound Studio de la capital japonesa de Tokio el 3 de marzo pasado, una vez clausurada la gira de STICK MEN con GARY HUSBAND tras un solo concierto por causa de la pandemia del coronavirus, Leonardo Pavkovic y los dos músicos aquí presentes organizaron rápidamente una sesión de grabación en el estudio mencionado antes de tener que volar de regreso a sus respectivos hogares. El resultado de esta sesión está plasmado en este ítem fonográfico, el #101 del muy bien reputado sello MoonJune Records. Para la creación espontánea del material de este disco, HUSBAND utilizó el piano de cola Fazioli F212 que estaba en el estudio, mientras que REUTER se hizo cargo de sus Touch Guitars y su equipo de efectos electrónicos. Tras contar con los servicios del personal del NK Sound Studio para las labores de ingeniería de sonido, REUTER se hizo cargo posteriormente de los procesos de mezcla y masterización del material aquí recogido. El 26 de marzo pasado fue la fecha oficial de publicación de “Music Of Our Times” a través del blog de Bandcamp del sello MoonJune Records. Veamos ahora los detalles de su repertorio, ¿vale?



Ocupando los primeros 10 ½ minutos del disco, ‘Colour Of Sorrow’ (a la sazón, el ítem más extenso del disco) exhibe un paisaje sonoro abiertamente melancólico donde las vibraciones introspectivas se encargan de plasmar los retazos con los que se ha de completar dicho paisaje. El inteligente uso de vacíos por parte del piano permite a la pieza no solo crear una ambientación envolvente sino preservar un lirismo amable en medio de la melancolía reinante (a veces, incluso opresiva). Reuter se toma su tiempo para intervenir, como si estuviese esperando el momento en que una cierta cadencia reconocible terminara de armarse… y así los retazos se van enriqueciendo sin perder su cualidad vaporosa. Después de que el primer tema se cierra con una vuelta a su solipsismo inicial, sigue ‘Across The Azure Blue’, una pieza dedicada a llevar aquel intimismo etéreo heredado hacia una dimensión misteriosa que a veces raya con lo sombrío. Esta vez, el espíritu minimalista se refuerza con la misma convicción que usan las nieblas de la noche para borrar todas las huellas de luz que dejó tras de sí el sol. Sí, esta pieza reemplaza a la melancolía por un espíritu de nocturnidad contemplativa, y con una presencia más poderosa de la Touch Guitar en algunos parajes, ella adquiere la dosis idónea de vigor como para imponer una fuerza de carácter en medio de la neblina sonora. La tercera pieza del disco es la más breve del mismo con sus poco más de 6 ½ minutos de duración, y también es la que le da título. ‘Music Of Our Times’ tiene un talante patentemente más vivaz que cualquiera de los dos temas precedentes, siendo así que el piano dibuja efectivos oleajes mientras REUTER edifica sonidos cósmicos al modo del cielo que se explaya como el techo bajo el cual la marea cabalga libremente. Un tema hermoso y jovial al cual sucede ‘A Veiled Path’, pieza diseñada para replicar el aura melancólica del tema inicial del álbum. Teniendo en cuenta que la Touch Guitar está más presente en el desarrollo temático, esa melancolía retornada hace gala de matices renovadores. Tras el clímax encarnado por la secuencia de los temas #2 y #3, no viene nada mal un regreso a la solemnidad otoñal con la que comenzó el repertorio. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto y medio, la pieza vira hacia un talante expresionista que permite el explayamiento de un colorido inesperado y bienvenido, el mismo que traza el camino íntegro del epílogo. Una interesante sorpresa.



La dupla de ‘White Horses (For Allan)’ e ‘Illuminated Heart’ se encarga de cerrar el álbum. Se ve por su título que el primero de estos temas está inspirado en la memoria del maestro ALLAN HOLDSWORTH, y de hecho, es fácil de notar el tenor elegíaco de esta composición a través de todas su secciones. La primera sección es vaporosa y sigilosa, al modo de un lamento discreto que prefiere ocultarse de su entorno inmediato; la parsimonia en curso es, en efecto, manifestación de una pasión velada. Poco a poco, algunos matices filudos de la Touch Guitar empujan al piano a arraigar sus fraseos en un área un poco más densa, aunque de manera muy controlada para que el asunto no se torne demasiado sombrío. Para los dos últimos minutos, esa misma densidad asume unos ciertos aires tensos bajo un ropaje abstracto que le da un garbo renovador a la reinante parsimonia. Más o menos, el conjunto íntegro de esta pieza suena a algo así como una cruza entre ERIK SATIE y KEITH JARRETT. En fin, ‘Illuminated Heart’ retoma parte de los recursos de reflexión y espiritualidad nocturna anteriormente plasmados en ‘Across The Azure Blue’, impulsándolos hacia un lirismo mágico y grácil, llegando a veces a configurar instancias de sutil luminosidad... sutil, pero patentemente efectiva. El perfecto entramado entre los cristalinos fraseos del piano y las capas flotantes de la Touch Guitar concreta el final perfecto para el álbum: evocador, cósmico, lleno de garra procesada a través de una exquisita y delicada elegancia. Un final grandioso y exquisito para este hermoso álbum que nos ha brindado el dúo de GARY HUSBAND y MARKUS REUTER. Con su confluencia de jazz vanguardista y rock experimental dentro de un entramado atmosférico y reflexivo, “Music Of Our Times” es un disco que no se inserta en ninguna de esas dos líneas mientras bebe abundantemente de sus manatiales sónicos. Con este disco, los Sres. HUSBAND y REUTER han demostrado que la música de enfoque etéreo también es capaz de exhibir genuinas muestras de nervio y temple. ¡Totalmente recomendable!


Muestras de “Music Of Our Times”.-
Illuminated Heart: https://markus-reuter-moonjune.bandcamp.com/track/illuminated-heart

Friday, April 10, 2020

THIRTEEN OF EVERYTHING: la forja de un noble destino prog-sinfónico



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos el disco “Our Own Sad Fate” de la banda estadounidense THIRTEEN OF EVERYTHING, el mismo que fue publicado en la primera semana de julio del pasado año 2019. La alineación que grabó este disco, el segundo de la banda tras el muy distante “Welcome, Humas”, que data del año 2005, está conformada por el cuarteto nuclear de Mick Peters [Chapman stick, bajo, pedales Moog Taurus, guitarra clásica y voz], Ted Thomas [batería, percusión y voz], Joe Funk [guitarras eléctricas y acústicas, y sintetizadores] y Bruce McIntosh [teclados]. En el quinto tema del álbum no es McIntosh sino Thad Miller quien se hace cargo de los teclados; otros invitados ocasionales que ayudaron a completar el álbum son Brett Cosby [guitarra eléctrica en dos temas], Rick Clark [primera voz en un tema] y Mark McMillan [violín en un tema]. Hoy por hoy, el teclista Bob Villwock, Mick Peters, Ted Thomas y Brett Cosby son los integrantes vigentes de THIRTEEN OF EVERYTHING. Este grupo practica una línea de trabajo predominantemente sinfónica, pero tiene las suficientes inquietudes eclécticas como para crear su propia personalidad musical a través de lo aprendido por sus propios referentes. Siendo muy atados a lo melódico, también saben abrirse espacios para aventurarse en algunos detalles experimentales... pero nos haremos más claros cuando repasemos los detalles del repertorio contenido en “Our Own Sad Fate”.



‘Dark Energy’ abre el álbum con una aire señorial que se manifiesta con una aureola relativamente imponente, pero también adueñándose de una calidez melódica que nos remite a un híbrido entre los GENESIS de fines de los 70s y los primeros discos de SPOCK’S BEARD, con algunos elementos añadidos que se inspiran en los ECHOLYN de los 90s. La gracilidad patente en el groove central de la canción y las bien afiatadas variantes en el desarrollo temático se unen a los ocasionales empleos de inusuales esquemas rítmicos para hacer de esta canción una impresionante entrada para el álbum. ‘Storm Season’ sigue a continuación para mantener las cosas en un nivel vibrante de expresividad típicamente progresiva. Esta pieza instrumental tiene dos mitades bien definidas: la primera consiste en un solo de piano de talante reflexivo, un poco a lo GENESIS, mientras que la segunda cuenta con la intervención colectiva de guitarra, teclado, bajo y batería para expandirse hacia un viraje expresionista y vigoroso que se sitúa a medio camino entre la tradición de KANSAS y el modernismo de unos KARMACANIC. Una pieza rara y, a la vez, muy efectiva.  ‘Event Horizon’ y ‘Walk On Water’ son dos de las canciones más largas del álbum – la primera dura casi 8 ¾ minutos y la segunda, poco menos de 9 ½ minutos – y su posicionamiento continuado sirve para que el disco adquiera una prestancia especial. ‘Event Horizon’ es un viaje multivalente por diversas atmósferas y escenarios donde se pone a prueba la cohesión entre los instrumentistas partícipes. La robusta fuerza de sus diálogos y entramados sonoros permiten que la pieza vaya fluyendo ágilmente a través de su osada diversidad interna. Notamos algunos aires de familia con sus compatriotas de OVRFWRD. Por su parte, ‘Walk On Water’ opera básicamente como una balada prog-sinfónica que comienza sobre un tempo en 7/8. Un largo interludio etéreo emerge después para brindar un aire ensoñador a una canción que mayormente apunta hacia una pasión nostálgica, y tras ello, la canción asume una mayor dosis de sofisticada potencia expresiva, pero la pasión nostálgica sigue siendo el núcleo espiritual. Muy a lo YES con toques de SPOCK’S BEARD y algunos ribetes del paradigma neo-progresivo.

‘Life Is Change’ es una canción con un desarrollo melódico más definido y estilizado, algo así como una pieza perdida de los STYX de la fase 76-78 que fue recuperada por una asociación de los GENESIS de la fase 78-79 y los YES de 1980. ‘West Texas’ cambia totalmente de registro virando hacia un ejercicio de bucólicas sonoridades de talante contemplativo que se dejan arropar ocasionalmente por cósmicas capas de sintetizador. Las escalas y rasgueos de las múltiples guitarras acústicas transitan una y otra vez entre la simple serenidad y la jovialidad contenida: esto nos remite a esa parte del cosmos musical de ANTHONY PHILLIPS donde la guitarra acústica es utilizada como un pincel para expandir la mágica plasticidad de una acuarela sonora. Una sorpresa muy agradable es la inclusión de una pieza de estas características dentro de este repertorio. Durando casi 9 minutos, ‘Plague’ cierra el disco, siendo así que su prólogo prosigue por la vena acústica del instrumental predecesor, pero con menos majestuosidad, una actitud más circunspecta e intimista. Ya una vez instalado el cuerpo central de la canción, su esquema de trabajo exhibe una mezcla de suntuosidad y vibraciones reflexivas al modo de unos YES de la fase 73-74 y unos HANDS en su faceta más definidamente lírica, añadiéndose algunos aires de familia con FARMHOUSE ODYSSEY. Dicho sea de paso, aquí está el que tal vez sea el mejor solo de guitarra eléctrica de todo el álbum. El epílogo cósmico armado por las capas de sintetizador y Chapman Stick exhibe un talante introspectivo y envolvente que consigue completar el lirismo general de la canción con inapelable eficacia. Este disco ha abierto y se ha clausurado con sendas piezas desarrolladas con un fulgor culminante. “Our Own Sad Fate” es un disco que, a despecho de su título, exhibe un colorido musical vibrante y una aureola muy radiante. Aunque esta reseña es muy tardía, el hecho de fondo es que este disco de THIRTEEN OF EVERYTHING ha sido un estupendo descubrimiento para nosotros. Muy recomendable, la verdad que sí.


Muestras de “Our Own Sad Fate”.-

Tuesday, April 07, 2020

KARFAGEN: un gran vuelo prog-sinfónico en una suite... y algo más


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos un vistazo a KARFAGEN, uno de los proyectos del irremediablemente trabajólico compositor y músico progresivo ucraniano Antony Kalugin. Uno de los primeros lanzamientos progresivos de este año 2020 pertenece justamente a KARFAGEN y se titula “Birds Of Passage”, siendo así que la mayor parte de su repertorio consiste en la suite homónima de casi 44 minutos de duración; dicha suite está dividida en dos partes. La publicación de este disco tuvo lugar concretamente el 3 de enero pasado. Para la Primera Parte, se empleó en las letras secciones de la obra poética de HENRY WADSWORTH LONGFELLOW; para las letras de la Segunda, el referente fue WILLIAM BLAKE. También hay en el repertorio unos temas mucho más breves, siendo así que el primero de ellos también usa un poema de BLAKE para la letra. Claro está, toda la labor de composición musical es del buen Antony. El origen de la banda se remonta al año 1997, cuando Kalugin tenía recién 16 años, siendo ya entonces muy competente a los teclados y la guitarra. Pero recién en el año 2006 pudo KARFAGEN, ya como proyecto suyo, debutar con el álbum “Continium”, y la cosa no ha parado pues el disco que hoy reseñamos es el décimo de su catálogo (y eso que no estamos contando los siete discos que tiene con su otro proyecto SUNCHILD ni los dos que tiene con HOGGWASH, proyecto a dúo con el músico galés Will Mackey). Volviendo a “Birds Of Passage”, este álbum nos muestra una consistente permanencia de parte de Kalugin y sus colaboradores en el área del rock sinfónico, exhibiendo sus deudas con el paradigma inicial al modo retro, pero también incorporando dinamismos más modernos dentro del entramado sonoro. En este disco ha participado una buena cantidad de colaboradores: Mathieu Spaeter (guitarras), Konstantin Ionenko (bajo), Viktor Syrotin (batería), Aleksandr Pavlov (guitarra clásica), los vocalistas Tim Sobolev y Olha Rostovska, Aleksandr Pastuchov (fagot), Maria Baranovska (violín) y Elena Kushiy (flauta). 

Veamos ahora los detalles de este disco. Los títulos de las secciones de la Primera Parte de ‘Birds Of Passage’ son ‘Your Grace’, ‘Against The Southern Sky’, ‘Sounds That Flow’, ‘Chanticleer’ y ‘Tears From The Eyelids Start (Part 1)’. Por su lado, la Segunda Parte consta de las secciones ‘Eternity’s Sun Rise’, ‘Echoing Green’, ‘Showers From The Clouds Of Summer’ y ‘Tears From The Eyelids Start (Part 2)’. Comienza la Primera Parte de la suite con un prólogo centrado en un despliegue de tonalidad ceremoniosas y lánguidas, casi coqueteando con lo sombrío, pero es que en realidad es un cúmulo concentrado de fulgor que explota a todo dar poco antes de la barrera del segundo minuto. A partir de allí, el bloque instrumental y los arreglos vocales se focalizan en un vitalismo preciosista donde confluyen los inmortales legados de YES, EMERSON, LAKE & PALMER y GENESIS. El empleo de un compás inusual le da una dinamica muy especial a las meticulosas amalgamas armónicas, solos y orquestaciones de teclados que van emergiendo a lo largo del camino. Mientras avanza el desarrollo temático, los pasajes suntuosos y los solemnes se van alternando dentro de un cuadro musical general que no deja espacio sin llenar dentro de su estilizada pulcritud melódica. Algunos interludios de cariz introspectivo son empleados para añadir recursos de misterio al asunto. A poco de pasada la frontera del décimo minuto, las cosas llegan a un culmen de suntuosidad melódica, algo muy en línea con los principales trabajos solistas de RICK WAKEMAN y, hasta cierto punto, con el paradigma retro-progresivo surgido en los 90s (al modo de THE FLOWER KINGS y también de GLASS HAMMER). De este modo, se prepara el terreno para la secuencia que hila un nuevo momento de solemnidad serena con otro mucho más desbordante, diseñados para sustentar las siguientes secciones cantadas. Una vez terminado un electrizante clímax de talante Yessiano, la sección final se retrotrae a una ambientación calmada signada por un lirismo flotante (al modo de una cruza entre CAMEL y PINK FLOYD). 

La Segunda Parte de la suite comienza con una sonata de guitarra clásica, la cual emana una placidez envolvente que, de alguna manera, condiciona el despliegue de lirismo cálido y gentil que se habrá de explayar una vez instaurado el bloque instrumental íntegro. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, las cosas se densifican notoriamente sin romper con la calidez reinante, la cual permanece bien instalada dentro de la cruza de los paradigmas Yessiano y Genesiano. Eso sí, se nota un garbo muy filudo tanto en los solos de sintetizador como en los de guitarra que se van turnando. Poco a poco, esta Segunda Parte va recogiendo los ecos de los momentos más enérgicos de la Primera, añadiendo un talante celebratorio al asunto. A poco de pasada la frontera de los 15 ½ minutos, todo se detiene para que el piano inicie el proceso hacia un pasaje melancólico repleto de matices contemplativos, muy patentes éstos en los ornamentos y solos de los teclados que entran a tallar mientras la sección rítmica elabora un tempo lento en 3/4. Cuando llega la hora del solo de guitarra, la cosa suena como un híbrido de Roine Stolt y Andy Latimer, lo cual ayuda a dar una musculatura extra a un pasaje tan ceremonioso como éste. Tal vez se trata del momento más hermoso de esta Segunda Parte. El epílogo llega de la mano de retazos cósmicos de tenor relajante, al modo de una paz conquistada tras meticulosas observaciones y exploraciones. Los dos temas más breves son los bonus tracks titulados ‘Spring Birds Delight’ y ‘Sunrise’, respectivamente. El primero de ellos ostenta una agilidad mesurada centrada en el medio tiempo organizado por la sección rítmica, oportunamente sazonada con efectivos ornamentos percusivos; mientras tanto, las comedidas florituras de la guitarra acompañan al canto. Esto suena a una encrucijada de PENDRAGON y HÖSTSONATEN. Por su parte, el segundo de estos temas desarrolla una remodelación de la primera sección de la Segunda Parte de la suite, resaltando su potencial bucólico al modo de un ANTHONY PHILLIPS, y dando un rol protagónico a la flauta. Además, con la adición de suaves percusiones cibernéticas, el magnetismo melódico en curso fluye con un aura ensoñadora. Muy buena idea. 

También hay una pieza no incluida en el disco que solo aparece en el blog de Bandcamp de KARFAGEN: ‘Birds (Short Introduction)’, que no es sino una remodelación de la primera sección cantada de la Primera Parte de la suite, casi como si se hubiese preparado para la publicación de un single, pero ahora en versión casi netamente instrumental. No aporta nada a la experiencia ya disfrutada en el concepto integral de esta nueva obra de KARFAGEN. Más allá de este detalle, como balance final, hay que valorar a “Birds Of Passage” como un disco vibrante, lleno de prestancia melódica a raudales, un nuevo índice del aporte estético que este proyecto ucraniano brinda al presente del ideal prog-sinfónico a nivel mundial. El personal de KARFAGEN vuelve a dar en la yema del gusto a los acérrimos amantes del rock progresivo sinfónico, sin exigirse salir de su propio guión musical ni añadir algo nuevo a las cimas expresivas plasmadas en la secuencia de los tres discos antecesores. Ante todo, se trata de un disco muy recomendable.



Muestras de “Birds Of Passage”.-

Sunday, April 05, 2020

HASHSHASHIN: psicodelia ecléctica y fresca para el mundo progresivo de hoy



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar al grupo australiano HASHSHASHIN por motivo de la publicación de su álbum “Badakhshan” a fines de setiembre del pasado año 2019. No es excesiva la demora de la presente reseña, pero sí lamentamos no haberla terminado antes... pero bueno, lo importante es que sea sincera y clara en las apreciaciones vertidas en ella. El grupo en cuestión, instalado en Sydney, opera como un trío conformado por Evan McGregor [batería, percusión, castañuelas marroquíes, tambor de marco, armonio y didgeridoo], Lachlan R. Dale [guitarras, bouzouki irlandés, sitar persa, setor parimi y rabab afgano] y Cameron Macdonald [bajo]. Además de contar con este peculiar arsenal instrumental, el grupo se hace acompañar varias veces por la violinista Natalya Bing. En realidad, los HASHASHIN hicieron su debut como cuarteto con el disco del año 2016 “nihsahshsaH”, y dos años después, registraron un disco en vivo. Ahora, con “Badakhshan”, la banda da un paso adelante en su búsqueda de mayores recursos de sofisticación y versatilidad dentro de su propuesta prog-psicodélica ecléctica y caleidoscópica: recoge la cosecha perfecta de la siembra musical instalada por el mencionado disco de debut. Aunque disminuyó ligeramente su membrecía, el arsenal musical de HASHSHASHIN se amplió considerable y creativamente. El nombre de la banda procede de la secta nizarí, muy activa en el oriente Medio entre los siglos XI y XIII con sus estrategias de asesinatos selectivos contra reyes y demás personas en el poder político y militar de las regiones de esa zona. Por eso, recibieron el despectivo apodo de hashashashin, palabra que luego pasaría a nuestro idioma como asesino. En cuanto al título del disco, éste hace alusión al antiguo país de Badasján, el cual estaba situado en una extensión que atravesaba parte de las actuales naciones de Afganistán y Tayikistán. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco en cuestión, ¿vale?


La miniatura de minuto y medio ‘Qom’ abre el repertorio con una evocadora amalgama de teclado minimalista y fluctuantes colores de cuerdas exóticas, algo señorial y sobrio a la vez. De este modo se abre camino ‘Crossing The Panj’, pieza excelsa que congrega un dinamismo prog-psicodélico en una ágil amalgama de space-rock, acid-folk y jazz-rock, lo cual genera una ingeniosa convivencia entre lo árido y lo sofisticado. El resultado de todo esto para el desarrollo temático y los grooves que se van armando a lo largo del camino se traduce en una exhibición de muscular garbo. El aspecto árido se intensifica especialmente en una ocasión donde se despliega una pesadez notoriamente incrementada, aunque se trata de un pasaje muy breve pues es en realidad un puente hacia la flotante sección epilogar. En resumen, tenemos aquí una cruza entre los paradigmas de SQUINTALOO, MY SLEEPING KARMA y los VESPERO de los primeros álbumes. ‘Death In Langar’ sigue a continuación para dar rienda suelta a los matices telúricos del ideario musical de la banda, dando con ello más peso al aspecto fusionesco de dicho ideario. Las cuerdas exóticas y el violín se unen en un muy evocativo y ensoñador matrimonio sónico cuya paleta pinta un paisaje entrañable y cálido, con un leve toque de dulce nostalgia. ‘Shrines Of The Wakhan’, por su parte, pone un énfasis muy especial en las aristas más robustas y contundentes del esquema sonoro del trío, y para sostenerlas se asienta sobre un swing elegantemente parsimonioso que debe mucho al estándar del post-rock. De todas maneras, cabe indicar que el virtuosismo exhibido en la intervención del baterista está más cercano al jazz-rock, y además, los guitarreos ostentan unas texturas rabiosas de talante post-metalero. Con estos detalles, el trío se pone en cercanía estilística con bandas tan diversas como RED KITE, FANATISM, TOWN PORTAL y RUSSIAN CIRCLES. A través del zigzag entre momentos sutiles y otros explosivos, el motif central se enfoca claramente en aires de nocturnidad e inquietante misterio. Son 8 ¾ minutos muy bien aprovechados, y el fruto de esta cosecha musical es un cénit del álbum. 



‘Sarhadd’ cumple con la función de instaurar una síntesis de la vitalidad rockera del segundo tema y los predominantes aires telúricos del tercero. Con el empleo de una compleja ingeniería rítmica y una actitud más aguerrida de parte de la batería, el grupo gesta un aura de autoridad grandilocuente. Los dos temas más extensos del disco son los que completan el repertorio: se titulan ‘The Taklamakan’ y ‘Then He Hid Himself In The Refining Fire’ respectivamente, durando el primero de ellos casi 12 ½ minutos, y el segundo, 10 ¼ minutos. ‘The Taklamakan’ tiene un núcleo temático bastante bien definido, situado dentro de las coordenadas comunes de MY BROTHER THE WIND y VESPERO, añadiéndose algunos ingredientes de los OZRIC TENTACLES de los primeros álbumes. El grupo explora su propio vigor rockero con genuino entusiasmo, asentando una combinación de space-rock y post-metal, y mientras hace eso, también se concentra en la acentuación de las diversas vibraciones líricas que van emergiendo a lo largo del desarrollo temático. Para el último tercio, el grupo elabora un epílogo que mayormente apunta a una creciente levedad, hasta que en una última instancia emite un último fragor de nervio rockero. El culmen definitivo del álbum, no nos cabe duda alguna al respecto. En el caso de ‘Then He Hid Himself In The Refining Fire’, tenemos, en su mayor parte, un ejercicio de expansión de la calidez serena y evocadora que anteriormente apreciamos en la tercera pieza del álbum, pero esta vez con un armazón patentemente post-rockero que le brinda un aire más circunspecto. En los últimos tres minutos, el nervio aumenta un poco a fin de gestar y delinear un cierre portador de cierta vivacidad, aunque cuidando que no se rompa con la aureola general de la pieza en sí. Todo esto fue “Badakhshan”, un disco diverso y multiforme que sabe focalizarse dentro de su ambicioso cruce de psicodelia progresiva, jazz-rock y rock experimental. Tal como lo dijimos en el primer párrafo de la presente reseña, lamentamos que esta reseña llegue un poco tarde, pero igualmente nos parece idónea resaltar esta manera en que la gente de HASHSHASHIN ha demostrado su capacidad para dar nuevos aires a la escena progresiva mundial desde su rincón australiano.


Muestras de “Badakhshan”.-

Friday, April 03, 2020

La cuarta travesía de JORDSJØ



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy volvemos a visitar el maravillo cosmos musical de grupo escandinavo JORDSJØ so pretexto de la publicación de su cuarto trabajo fonográfico de larga duración, el cual se titula “Nattfiolen”. Dicha publicación tuvo lugar, tanto en formato de CD como de vinilo, por vía de los sellos Karisma Records y Pancromatic, respectivamente, durante el último tercio de mayo del año 2019: respecto a este último caso, hubo una prensa limitada de vinilos de color rojo. El dúo noruego conformado por Håkon Oftung [canto, guitarras, flauta, órgano Hammond M100, Mellotron, Clavinet D6 y sintetizador ARP Pro Soloist] y Kristian Frøland [batería, triángulo y percusiones diversas] recibió las asistencias ocasionales de varios colaboradores a lo largo del disco: Ståle Langhelle (sintetizador ARP Pro Soloist), Geir Opdal (sintetizador Bucha Music Easel), Christian Meaas Svendsen (contrabajo), Vilde Mertensen Storesund (coros) y Håkon Knutzen (percusión). En sus dos discos precedentes, el grupo ostentó una grácil y refinada modalidad de música retro-prog sinfónica con fuertes componentes prog-folk, a la par que acogía entusiastamente los influjos de otros grandes nombres escandinavos como ÄNGLAGÅRD, SINKADUS y WHITE WILLOW (época de los tres primertos álbumes); ahora, aunque el contexto estético no ha variado mucho, sí se nota una expansión más focalizada en el elemento sinfónico. Esta reseña llega con casi un año de tardanza, pero bueno, todo elogio que vertimos sobre este hermoso disco es sincero, así que vayamos de una buena vez a los detalles de “Nattfiolen”, ¿vale?


Con una breve pieza que apenas supera el minuto y cuarto de duración y que, de manera muy apropiada se titula ‘Ouverture’, el disco se inicia exhibiendo un solaz pastoril en base a un dueto de piano y flauta (a medio camino entre ANTHONY PHILLIPS y la faceta introspectiva de los JADE WARRIOR). Acto seguido, tras los leves ornamentos percusivos que cierran la obertura, emerge ‘Stifinner’, una pieza que desde ya debe ser apreciada como la apropiadora de un cénit soberbio dentro del recién iniciado repertorio. La fastuosa fanfarria organizada por el hermanamiento de mellotrón, órgano y batería abre campo al desarrollo de un hermoso esquema melódico que hereda mucho de los GENESIS del “Trespass” así como de los RAGNARÖK del primer álbum, añadiéndose factores ambientales que nos remiten a los inolvidables dos primeros discos de WHITE WILLOW, así como a los no menos memorables trabajos fonográficos de SINKADUS. Apenas pasada la frontera del tercer minuto y medio, la instrumentación tantea una suntuosidad otoñal recubierta de ciertos aires misteriosos bajo el soporte de gráciles ondulaciones del órgano; de esta forma, el bloque instrumental está listo para impulsarse hacia un talante más ágil y versátil, algo que podemos muy bien asociar con el paradigma de ÄNGLAGÅRD. Aunque no dura mucho, este momento de exaltación determina que la siguiente sección lenta se enfile fluidamente por un sendero fastuoso. Durando un poco menos que la canción precedente, ‘Soles Sirkulære Sang’ exhibe una nueva vuelta de tuerca para el esquema sonoro que signó a ‘Stifinner’, pero esta vez hay un manejo más conciso y un asentamiento más sólido de los momentos extrovertidos que entran a tallar para ornamentar el predominio de lo contemplativo que atraviesa al esquema melódico integral. Los aportes del sintetizador en ciertos momentos estratégicos operan como un eficaz contrapunto a las cristalinas líneas de la flauta. La ingeniería rítmica es compleja pero el espíritu relajado de la canción permite que ella evite sobresaltos de cualquier tipo. Otra pieza breve titulada ‘Septemberbål’ (dura poco más de un minuto y tres cuartos) se encarga de cerrar la primera mitad del disco: consiste en un ejercicio de evocaciones introspectivas a cargo de la guitarra acústica en solitario. 

La función principal de ‘Mine Templer II’ es la de perpetuar los aires reflexivos con un encuadre sistemático estrictamente delineado tal como se realizó antes en ‘Soles Sirkulære Sang’, aunque con unas variantes un poco más sueltas. Nos damos cuenta de eso cuando a mitad de camino emerge un motivo cuasi-jazzeado que por algunos instantes agita las cosas al modo de un brote de brisa primaveral que nadie vio venir. Los exuberantes ornamentos de la batería y las escalas manieristas del piano se engarzan en el núcleo de este interludio. Pero bueno, todo regresa al punto de inicio para reorganizar la primigenia aureola de palaciega melancolía. Los sobrios fraseos de la guitarra aportan una muy comedida vitalidad al bloque sonoro integral. A propósito, hay una canción titulada ‘Mine Templer I’ en el segundo disco del grupo, así que tenemos aquí su secuela.‘Til Våren’ es la pieza más larga del disco con su espacio de 9 minutos. Se trata de un tema hermoso en el cual el ensamble vuelve a hacer gala de su genial manera de mezclar las vibraciones contemplativas de lo pastoril y su enfoque delicado de la fastuosidad típicamente sinfónica. Se siente muy claramente el equilibrio musical que soporta a las variantes melódicas y los diversos esquemas rítmicos que se van sucediendo. Tal vez es una nuestra pieza favorita de todo el álbum. ‘Ulvenatt’ se hace cargo de cerrar el repertorio oficial del CD y el vinilo: su talante ceremonioso, marcado por un híbrido entre lo Floydiano y lo Cameliano, aporta una oportuna aureola introspectiva a las instancias finales del disco. Una decisión salomónica que tomó la gente de JORDSJØ fue la de no incluir la extensa canción homónima del disco en ninguno de sus formatos físicos a fin de no defraudar a ninguno de los dos grupos de compradores, pero ‘Natffiolen’ está disponible para descarga desde el blog de Bandcamp de la banda. De hecho, hay una maqueta de este tema que dura poco más de 13 ½ minutos en el susodicho blog, y realmente se trata de una composición fabulosa dentro del ideario de la banda. Ejecutada exclusivamente por Oftung y Frøland, con el apoyo de Vilde a los coros, esta canción cumple perfectamente con la premisa de que una canción progresiva de largo aliento debe aprovechar su espacio expresivo concreto para crear diversidades temáticas, contrastes y dinamismos ambiciosos. Tras un fastuoso prólogo dirigido por unas rimbombantes armonías de órgano, sigue un pasaje bucólico cuyo armazón melódico es lo suficientemente cautivador como para terminar marcando un juego de alternancias con una sección sinfónica muy propia de los GENESIS del año 1970. Una vez instalado el cuerpo central, el grupo elabora una creativa encrucijada entre los legados de RAGNARÖK, ELOY, KAIPA y, cómo no, los GENESIS de la fase 70-71, mientras los diversos motivos se van sucediendo en una exhibición de cristalina majestuosidad.   

Esta cuarta travesía musical organizada y dirigida por JORDSJØ ha resukltado sumamente placentera; “Nattfiolen” es quizás el más compacto trabajo fonográfico realizado por este grupo noruego. Es una pena que esta reseña sea bastante tardía, pero es honesta en sus elogios. De hecho, este disco fue de lo más exquisito que se nos brindó desde la ciudadela retro-sinfónica escandinava en el pasado año 2019 dentro de la amplia y variada región progresiva de la actualidad, recibiendo múltiples y enormes elogios en varias redes dedicadas a la difusión del género. Nosotros no contradecimos este veredicto común: de hecho, consideramos a “Nattfiolen” como un disco recomendable al 100%, repitiendo que se trata de lo mejor que han hecho los JORDSJØ hasta ahora.


Muestras de “Nattfiolen”.-

Wednesday, April 01, 2020

6 nuevas escalinatas en la ascensión psicodélica de ANCESTRO



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos el nuevo trabajo de larga duración del grupo peruano ANCESTRO, el cual se llama igual que el mismo grupo: el grupo se ha reservado el título homónimo para éste, su tercer trabajo fonográfico de larga duración. Publicado en la exacta mitad del mes de setiembre del pasado año 2019 a través del blog de Bandcamp del grupo, “Ancestro” nos muestra a un grupo que ha remodelado de manera importante su alineación, la cual consta actualmente de Diego Cartulín [batería, percusión y teclados], Boris Baltodano [bajo] y Jorge Quevedo [guitarra]: este último es el nuevo integrante de la banda mientras que Cartulín abandona su rol de guitarrista para volver a su primer amor rockero, la batería. Más allá de estos cambios dentro de la logística operativa de ANCESTRO, la cuestión principal es que el grupo ha logrado enfocar el material compuesto para este nuevo disco dentro de una ascensión del vigor y la robustez de su propuesta musical, bien enfilada en su combinación de psicodelia pesada de tendencia progresiva, space-rock y stoner. A fin de concretar la susodicha ascensión, el trío decidió abrir más espacios al empleo de factores post-rockeros y post-metaleros dentro de su creciente paleta sonora. Nos parece, permítasenos adelantarlo, su mejor disco hasta la fecha. El disco fue grabado en el estudio Man In The Box Records, con cartulín y Quevedo a cargo de las labores de mezcla de sonido. Para el quinto de los seis temas que conforman el disco, el trío contó con el aporte extra de Kokiman Romero al sintetizador. A propósito, los temas de este repertorio tienen como título sus propias numeraciones latinas.


La miniatura de apertura ‘I’ – dura menos de un minuto – consiste en una serie minimalista de capas de sintetizador con un claro tenor siniestro. De esta manera, prepara el camino para el arribo de ‘II’, la pieza con la que el grupo apropiadamente establece un desarrollo temático que se hace adecuado eco del pequeño prólogo, pues se centra en un talante parsimonioso y tenebrista a lo largo de una cáustica maraña instrumental. Esto suena a una remodelación Sabbathiana del estándar esencial del post-rock (a lo MOGWAI), incorporando algunos toques Floydianos al asunto durante la segunda mitad. Este último factor ayuda a darle un aire de distinción al motif central. ‘III’ se caracteriza por un viraje notorio hacia lo suntuoso y lo explosivo a través de un mecanismo de hibridización entre el space-rock y el stoner, todo ello dentro de una amalgama prog-psicodélica bastante ágil y rabiosa. Aquí hallamos algunos de los mejores solos de guitarra de todo el álbum. este tercer tema dura poco menos de 4 ½ minutos y este espacio está muy bien aprovechado… De hecho, nos preguntamos por qué no le dieron un poco más de extensión al núcleo temático de ‘III’, teniendo en cuenta que su gancho es irresistible, pero bueno, el disco tiene que continuar con las piezas que siguen. Así pues, llega el turno de ‘IV’ y el grupo se dedica a explorar una nueva modalidad de fastuosidad tenebrosa sobre un swing parsimonioso. El elemento predominante esta vez es el stoner, aunque también es precioso señalar que no opera aquí un retorno a la espiritualidad del segundo tema sino, más bien, un enfoque más constreñido del fulgor explosivo y opulento que signó al tercer tema. El empleo de bases armónicas de órgano para complementar a los riffs de guitarra durante el último tercio es un factor crucial a la hora de darle un final solemne a la pieza en cuestión. Tenemos aquí un primer cénit del álbum antes del clímax continuado que aún nos queda por explorar. 

   

Los dos últimos ítems son los más extensos del repertorio: ‘V’ dura poco más de 8 ¼ minutos mientras que ‘VI’ se extiende hasta un espacio de casi 13 ½ minutos. También es en su ilación donde el grupo expone los pasajes más inspirados de este nuevo repertorio. En el caso de ‘V’, el grupo comienza explorando recursos de densidad etérea y expectante durante buena parte del centro temático mientras el nervio rockero en curso se explaya a sus anchas dentro de un esquema al estilo de post-metal (estamos pensando en bandas como RED SPAROWES, TOWN PORTAL y RUSSIAN CIRCLES). La dupla rítmica siempre halla maneras de incorporar grooves renovadores, hasta el punto de gestionar una intensificación del tempo a poco de pasada la frontera del tercer minuto. Ahora que las cosas han cambiado, el trío crea una majestuosa mezcla de space-rock, stoner y prog-metal experimental; dentro de esta nueva situación, el guitarrista que se luce a todo dar con su manera de impulsar tácticas de refinamiento dentro de la furia reinante. La tercera y última sección consiste en un jam psicodélico con mucha pesadez y un generoso despliegue de complejidades ritmicas. En fin, ‘VI’ se proyecta ambiciosamente a través de atmósferas oscuras que ahora renacen con una majestuosidad nueva, la misma que aporta una soltura renovadora a la fuerza expresiva esencial del trío. Tras un prólogo introspectivo y misterioso, el jam central y sus fluidas variantes ulteriores exhiben una síntesis entre los temas segundo y cuarto, o sea, una mezcla de tenebrismo visceral con suntuosa densidad. No solo eso, también notamos que en algunos parajes de la segunda mitad, el trío retoma algunos recursos de fastuosidad psicodélica ya empleados en ‘V’. En fin, la sección epilogar reitera las vibraciones introspectivas y misteriosas del prólogo. Contando con todos estos ingredientes dentro de su esquema temático, ‘VI’ se revela como la conclusión perfecta para el repertorio oficial del disco.



“Ancestro” recién tuvo su edición física disponible en el mercado a inicios del presente año 2020, y la misma incluye dos bonus tracks respectivamente titulados ‘Kay Pacha’ y ‘Uru Pacha’ (‘Este Mundo’ y ‘El Inframundo’ en quechua). El primero de estos temas, claramente enmarcado en el estándar del stoner, comienza con un ejercicio de acentuaciones parsimoniosas con predominio del compás de 11/8, para luego derivar a una segunda parte signada por un jam pesado y filudo. El segundo de estos temas nos muestra el factor más incendierio de la dimensión visceral del grupo, decidido a dejar que sus torrentes sonoros se conviertan en auténticos ríos de lava rockera. La espartana ceremoniosidad de los últimos fraseos de la guitarra porta unas vibraciones evocadoras que, de alguna manera, apaciguan a la tormenta precedente. Todo esto fue lo que se nos ofreció en el repertorio de “Ancestro”, el disco que significa un paso de madurez estilística decisiva para ANCESTRO. Con grupos como éste, podemos aseverar sin suspicacias ni ingenuidades de ningún tipo que la escena del underground peruano tiene mucho para seguir adelante hoy y en tiempos futuros.