Saturday, July 23, 2022

La progresivamente electrónica materia gris de INNER PROSPEKT

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

“Grey Origin” es la más reciente obra gestada en los cuarteles de INNER PROSPEKT, proyecto del músico y compositor italiano Alessandro di Benedetti (a quien conocemos de MAD CRAYON), y es el disco que ahora reseñamos. INNER PROSPEKT fue fundado por Di Benedetti con el propósito de generar música ecléctica sin restricciones o limitaciones, siempre bajo ese gran abanico que solemos denominar como rock progresivo. Este proyecto funciona desde el año 2014, llevando un trajín bastante prolífico; entre sus discos más celebrados se hallan “The Gene Machine” (2014), “Canvas One” (2020) y “Canvas Two” (2021), los cuales, en mayor o menor medida, establecían un efectivo balance entre la electrónica, la tradición prog-sinfónica y el sinfonismo moderno. Ahora, con “Grey Origin”, INNER PROSPEKT nos brinda un álbum conceptual de ambientación futurista que pone un cierto énfasis en la electrónica mientras abre varios espacios a la inserción de elementos de jazz-rock contemporáneo, ambient y rock progresivo influido por el paradigma de GOBLIN. Publicado el pasado 2 de marzo por el sello Somnus Media, este disco se inspira en Dianetic Input-Output 5, una obra de ciencia-ficción de ALEX TROMA que aún está en proceso de terminarse, pero que ya tiene una trama bien definida: un científico trata de injertar cerebros en androides diseñados por él mismo, lo cual le lleva a descubrir una nueva forma de vida que él creó inadvertidamente, llegando todo a unos catastróficos resultados, al fin y al cabo. Di Benedetti se hace cargo de los sintetizadores, el piano, la batería, las programaciones de ritmo y el bajo, contando como colaborador en un tema con el guitarrista Rafael Pacha. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio de “Grey Origin”.


La obertura del disco se titula ‘En Trance’ y su estructura musical consiste en una elaboración de climas expectantes sobre un swing grácil, gestando desde allí un agradable y envolvente híbrido de nu-jazz y prog electrónico bajo un ropaje ambient. Así las cosas, los ligeros ribetes grisáceos que se mantienen latentes bajo la superficie sonora se mantienen relativamente contenidos por la serenidad emanada del armazón instrumental. ‘The Machinery’ sigue a continuación para plantear el viaje más extenso del álbum, el mismo que ocupa un espacio de casi 10 ¾ minutos. Bien pronto comienza el disco a poner varias de sus cartas sobre la mesa mientras el perturbador sonido de una maquinaria se despliega bajo las serenas escalas y ornamentos de los teclados, lo cual ya empieza a sonar como un inaudito (y eficaz) híbrido de GOBLIN y BURNT BELIEF. Cuando el esquema rítmico cibernético entra a tallar junto a las calculadas florituras del bajo, se da el momento idóneo para que una orquestación etérea de corales computarizadas impulse una ambientación sutilmente inquietante. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio, las cosas se intensifican con estratégica gradualidad hasta convertirse en una mezcla de space-rock gentil y el patrón de los TANGERINE DREAM de los 80s, con algunos matices de tenor jazzero (especialmente, por la destacada labor del bajo). Más adelante, el swing se agiliza incrementadamente mientras los teclados arman una orquestación llamativa que podemos señalar como propia del prog sinfónico si no fuera porque esto se parece más a unos THE HUMAN LEAGUE tratando de emular a los GENESIS de la segunda mitad de los 80s que a YES o a los propios GENESIS en sí mismos. Finalmente, todo vuelve a la serenidad misteriosa con que se comenzó. Todo un cénit dentro del concepto del álbum. ‘Brain Sausage’ es un ejercicio de electro-jazz que se mueve naturalmente a través de un groove razonablemente sofisticado. Más allá de los ornamentos y esquemas rítmicos cibernéticos, nos topamos con un foco melódico que muy bien encajaría en un disco de los SOFT MACHINE de la etapa 75-78 que es remodelado por el personal de LA BATTERIA. Cuando llega el turno de ‘Gymnoectomie’, la estrategia creativa comienza con un drástico viraje hacia una cristalina sutileza de claro talante impresionista, para luego sorprendernos con un magnífico despliegue de esplendorosas vibraciones electrónicas con sus consabidos ornamentos jazzeros. Se sienten nexos con el tema #2.  

‘Le Docteur’ parece regresar de lleno a las referencias al paradigma de GOBLIN en un contexto de experimentación electrónica con el ambient, siendo así que la arquitectura general de la pieza se inclina hacia cierto tipo de minimalismo. De todas maneras, hay algunos pasajes estratégicos donde se dan efímeros enclaves de estilización melódica. ‘Cavie’ regresa al sendero de lo más fastuoso de los temas #2 al #4 del álbum para alimentar al ágil groove en curso con una exquisitez cinematográfica que se explaya por igual a través de sus diversas secciones: algunas se enfocan en lo jazz-progresivo, otras se internan en un minimalismo etéreo con sutiles tonalidades espectrales. La presencia de la guitarra eléctrica para gestar un elegante solo a mitad de camino es suficiente para guiar al bloque instrumental entero hacia un aumento de la plasticidad y el colorido en el antes mencionado factor jazz-progresivo. La sección epilogar vira hacia un ambient moderadamente suntuoso que aterriza sobre unas grisáceas escalas de piano eléctrico. La segunda pieza más larga del álbum es la que sigue a continuación y se llama ‘Special Waste’ (dura 10 minutos y pico). Tras un preludio flotante y misterioso, emerge un bloque instrumental electrónico que se focaliza en una cruza entre el nu-jazz y la Escuela de Berlín, logrando también dar alas a desarrollos líricos que siempre se asocian a la faceta romántica del prog sinfónico tradicional en varios momentos. Eso sí, también hay otros pasajes de piano o de sintetizador que nos perturban con sus espartanos fraseos encuadrados dentro de una espiritualidad gótica, ostentando una apariencia solipsista y tenebrosa. Debemos volver a la imagen del paradigma GOBLIN filtrado a través de las pautas generales del ambient como referencia descriptiva. Con la dupla de ‘L’Assistant’ y ‘The Plague’, el repertorio sigue mostrando matices interesantes dentro del esquema de trabajo del disco. El primero de estos temas mencionados consiste en una ilación abstracta de varios motivos, mientras que el segundo se explaya fluidamente en una vivaz combinación de electrónica y jazz-rock con tonalidades un tanto espectrales. ‘Ex It’ trae consigo el cierre del disco y lo hace cerrando el círculo abierto por ‘En Trance’, mostrando una expansión de sus atmósferas cinematográficas

Como balance final, solo queda agradecer a INNER PROSPEKT que nos haya brindado un disco tan refinado como “Grey Origin”, renovando su senda musical con respecto a la línea de trabajo plasmada en los dos discos precedentes, a la par que conserva un espíritu de aventura y exploración dentro del multicolor mundo progresivo... y más allá. Un disco tan pletórico de orfebrería modernista solo puede recibir palabras de elogio y de recomendación.


Muestras de “Grey Origin”.-

Wednesday, July 20, 2022

El masivo protocolo jazz-progresivo del ensamble noruego PYMLICO

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar al ensamble jazz-progresivo noruego PYMLICO y su tercer trabajo de estudio “Supermassive”, el cual fue publicado el pasado 20 de mayo, tanto en CD como en vinilo (ediciones respectivas en colores negro y blanco). Se trata del séptimo disco de este grupo conformado por Øyvind Brøter [teclados], Stephan Hvinden [guitarras], Andreas Sjo Engen [guitarras], Arild Brøter [batería y teclados], Oda Rydning [percusión], Robin Havem Løvøy [saxofones] y Are Nerland [bajo y guitarras y teclados adicionales]. El disco que hoy reseñamos fue publicado tanto en CD como en vinilo por el hiperactivo sello Apollon Records el 20 de mayo pasado. Para algunas partes del repertorio de “Supermassive”, el ya abundante colectivo contó con las colaboraciones ocasionales de Mattias Krohn Nielsen (guitarras eléctricas y acústicas), Ole Michael Bjørndal (guitarra lap steel), Roine Stolt (guitarra), Erlend Lindvåg Solemdal (piano eléctrico Fender Rhodes), Filip Brekke Steigedal (trombón) y Petter Lien (trompeta). PYMLICO se formó en la ciudad de Oslo en 2009 como proyecto del compositor y multiinstrumentista Arild Brøter*, quien, trayendo consigo a su hermano Øyvind para tocar teclados y a otros amigos de su entorno para que añadan más instrumentos en la grabación de sus primeras composiciones, logró debutar en el año 2011 con el álbum “Inspirations”. A partir del cuarto álbum “Meeting Point” (2016), PYMLICO amplió su membrecía a quinteto y al poco tiempo se amplió a septeto. De paso, el repertorio de la ahora banda incluía composiciones de otros integrantes aparte de las del fundador. La línea de trabajo de PYMLICO siempre se ha movido dentro de una cruza modernizada de estándares del jazz-rock y el prog sinfónico, siendo así que en los últimos discos, la balanza se ha inclinado más hacia el primero de estos factores mencionados. “Supermassive” reafirma esta tendencia, tal como veremos al repasar los detalles del repertorio contenido en él. 
 

La dupla inicial de ‘Breaking Protocol’ y ‘Confusion’ ocupa un total conjunto de 12 minutos y sirve para que el ensamble ponga buena parte de las cartas de su baraja musical sobre la mesa. El primer tema ostenta un groove modernista sobre el cual se termina enarbolando las bases para el motivo central, el cual establece frontalmente un aura extrovertida y llamativa. La combinación de batería y ritmo programado asegura el encuadre perfecto para la combinación de jazz-fusion al estilo de los fines de los 70s y nu-jazz que delinea el esquema de trabajo del ensamble. En cuanto a ‘Confusion’, el ambiente se asienta sobre un groove muy semejante al de la pieza inicial, pero su dinamismo se siente un poco más sofisticado y, sobre todo, abre campo a un lirismo más fulguroso. En un inicio, el saxofón se destaca bastante dentro del entramado global, dejando después el protagonismo para las guitarras. La inclusión de pasajes etéreos y ornamentos cósmicos de sintetizador permite al grupo adentrarse convincentemente en un eclecticismo bien capitalizado. Un primer cénit del disco. ‘Clockwork’ cambia de registro por dos vertientes: una es la de trabajar con cadencias más reposadas, la otra es la de explorar un dinamismo más muscular para el enmarañamiento de los instrumentos actuantes. Hay algunos pasajes donde la banda parece coquetear con un swing de tenor reggae. También hay un hermoso solo de guitarra al final que es uno de los más destacados del disco entero (posiblemente sea el de Roine Stolt). ‘Are We There Yet?’ recoge en buena medida los trazos del segundo tema del álbum y le insufla un aura contemplativa en medio de la reinante luminosidad sonora. Regresando a la ingeniería sonora los ornamentos cósmicos de sintetizador, éstos son manejados a través de un filtro progresivo; por encima de ellos van brotando los sucesivos solos de las dos guitarras y del saxofón. ‘Time Out’ comienza mostrándonos la faceta más introvertida del ensamble, apoyándose sobre calmadas capas y ornamentos de teclado, pero cuando se instala el cuerpo central, el colectivo se enfoca en un cálido y llamativo ejercicio de jazz-funky propio del paradigma del HERBIE HANCOCK de fines de los 70s con algunos retazos de los WEATHER REPORT de inicios de los 80s. Otro momento culminante del álbum.


‘Little Nellie’ se centra ya en una extroversión aún más expandida, centrando su foco sonoro en el estándar del jazz-rock con matices funky, incluyendo un pequeño dueto de batería y percusión de tenor Latin-jazz. De todas maneras, también hay espacio para que entre a tallar un pasaje más comedido donde se trabaja con sutilezas evocadoras, un estupendo recursos de variedad. Lo que suena tiene ciertos aires de familia con el patrón de VITAL  INFORMATION. Cuando llega el turno de ‘Doppelmayr’, el grupo regresa al señorío explícito que marcó anteriormente a la secuencia de los temas #2 a #4, aunque no con el mismo punche; eso sí, la labor de los teclados sigue siendo fundamental para marcar la pauta del motif central y los solos duales de guitarra y saxofón que entran a tallar en momentos estratégicos. El repertorio termina con ‘WTG’, una galante exhibición de jazz-fusion melódico con las suficientes dosis de lucimientos individuales (incluyendo un breve solo de bajo) en medio del ambiente moderadamente crepuscular que marca al desarrollo temático. Una vez más, el mejor solo de guitarra está reservado para los últimos momentos, los cuales anuncian un epílogo trazado por una muy bien cuidadamente orquestada atmósfera. Todo esto fue lo que la gente de PYMLICO nos brindó con su nuevo álbum “Supermassive”, casi tres cuartos de hora de música exquisita y refinada que puede complacer por igual a los coleccionistas de rock progresivo y los de jazz-rock. De paso, recomendamos a quienes nos lean que investiguen en toda su discografía anterior. 




* También es productor del disco de CALIGONAUT y fue baterista en el primer álbum de MYTHOPOEIC MIND, además de formar parte de la alineación momentáneamente reformada de la legendaria banda LUCIFER WAS a mediados del decenio pasado. 

Sunday, July 17, 2022

La ósmosis jazz-progresiva del cuarteto inglés SPLINK

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión se da el turno del cuarteto inglés de música jazz-progresiva SPLINK y su recientemente publicado álbum de estudio “Kozmosis”, más específicamente, publicado el pasado 22 de junio en el blog de Bandcamp del propio grupo, estando después disponibles los ejemplares físicos (desde el último día de ese mismo mes, para ser más exactos). La alineación de SPLINK está conformada por Matt Evans [guitarras y teclados], Tim Chapman [batería], Vikki Ings [violín] y Andy Crickett [bajo]. Se trata de su segundo disco de estudio tras el debut del 2017 titulado “Free”. Partiendo desde una muy ágil cruza entre el señorío del jazz-rock con elementos fusionescos y la colorida estilización de la más pura tradición prog-sinfónica, el colectivo de SPLINK se impulsa hacia un eclecticismo sólido y caleidoscópico donde los obligados despliegues de virtuosismo individual saben ajustarse compactamente a las exigencias emergidas de las bien delineadas interacciones entre los instrumentos. Todo se siente muy libre y muy articulado a la vez, y en sus actuaciones en vivo, los integrantes de SPLINK suelen disfrutar de hacer largos jams, tal como se evidencia en los registros en vivo “Live At The Avalon Ballroom Weekender 2019” y “Live At Glastonbury Psychfest”, ambos publicados a fines del año 2020 en el ya mencionado blog de Bandcamp de la banda. En este disco de estudio “Kozmosis”, el cuarteto explora ideas más concretas en cuanto a la ingeniería de sus desarrollos temáticos, pero la sofisticación estética del grupo está siempre a flor de piel. Veamos los detalles del disco en cuestión.  


Abre el álbum la pieza que justamente le da título, ocupando un espacio de poco más de 6 minutos y medio. ‘Kozmosis’ despliega una energía expresiva bien articulada sobre un medio tiempo en 6/8 que permite resaltar el peso lírico invertido en la gestación del motif principal y sus variantes sucesivas. Lo que suena parece una cruza entre el patrón del JEAN-LUC PONTY de la etapa 75-80 y el de la CHICK COREA ELEKTRIC BAND, con algunos toques de esa refinada garra alucinada que ALLAN HOLDSWORTH exhibió en su inolvidable fase 1983-89. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, la mecánica sonora se detiene, y justo cuando esperábamos un viraje, en realidad se trataba de un breve paréntesis humorístico diseñado para reactivar de lleno el motif inicial hasta el final del camino. Con este estupenda apertura del álbum se engarza el siguiente tema, titulado ‘In The Pocket’, el cual se mete en un groove más propio del nu-jazz para, a partir de allí, explorar aspectos más densos del colorido esencial del ensamble. El violín ocupa un lugar más protagónico en el armado de la atmósfera general mientras las complejas líneas de bajo establecen el nexo perfecto entre el bloque rítmico y el bloque melódico. La dupla de ‘Brambling Song’ y ‘Pins And Noodles’ permite a la banda explorar más recursos sonoros dentro de su versátil paleta musical. El primero de estos temas mencionados, que dura poco más de 2 minutos y medio, se apoya en un esquema de trabajo bucólico muy genuinamente metido en el estándar prog-sinfónico: una pieza con una atmósfera así no hubiera estado fuera de lugar en un disco de HANDS o de PREMIATA FORNERIA MARCONI. En cuanto a ‘Pins And Noodles’, éste nos devuelve al terreno más plácido del ideario de PONTY a través de un filtro Yessiano y algunos toques extra de HAPPY THE MAN. La manera en que el compás inusual marcado por la dupla rítmica se destaca dentro del armazón sonoro global conlleva que el desarrollo temático se deje envolver por una expresividad bárbaramente magnética, grandilocuente con meticuloso refinamiento. 

‘Greenlands’ abre la veta de exploraciones folclóricas con altas dosis de convicción dentro de un contexto jazz-rockero particularmente sereno. Así las cosas, el estilizado núcleo melódico guiado por el violín asume una aureola reflexiva (de una manera afín a la flauta en los JETHRO TULL de la fase 77-78) mientras el resto del ensamble exhibe una garra expresiva relativamente contenida. Esa línea de trabajo continúa con el arribo de ‘Cavendish’ aunque con un enfoque notoriamente impactado por el incremento de garra expresiva apropiado por el ensamble para esta ocasión. En este momento, el grupo apela a un prólogo psicodélico de carácter cuasi-Crimsoniano y a un swing ágil para permitir que el nervio rockero remodele y hasta retuerza las vibraciones primigeniamente folclóricas del núcleo melódico. Es como tener juntos en un cuarto a MORAINE y BOUD DEUN elaborando una estrategia común para fomentar la heterodoxia progresiva plena dentro de la tradición pastoral. Tenemos aquí uno de los momentos más notables del disco. ‘Jeremy’s Been Shot’ es un ejercicio de jazz-rock sobre una base bluesera que se sostiene sobre el refuerzo continuo de un motif bien delineado. Algunas breves partes cantadas que, en realidad, son casi recitadas, añaden solemnidad al asunto. Siendo la pieza más extensa del álbum con su espacio de casi 8 ¾ minutos, ‘Spaghetti Double Gazing’ está diseñada para llevar al repertorio del álbum hacia un clímax decisivo. Los pasajes principales se mueven sobre un ágil swing jazz-progresivo mientras el violín y la guitarra se van turnando en la asunción de la guía de los desarrollos temáticos, los cuales transitan entre lo grácil y lo aguerrido. A mitad de camino, las cosas se calman para abrir campo a un interludio cósmico, el cual, a su vez, sirve como puente para un nuevo motif donde se abre campo un nuevo recurso de exultante vivacidad. Aquí se despacha más a su gusto la dupla rítmica en cuanto a su demostración de virtuosismo porque el swing adquiere una mayor dosis de sofisticación. Todavía queda algo más, la versión acústica de ‘Greenlands’: si bien la primera versión ya tenía guitarra acústica dentro de su armazón sonoro, ahora opera aquí solamente un dueto de guitarra acústica y violín, y además, opera aquí un espíritu más reposado y reflexivo. Es la manera que tiene el grupo de decirnos las buenas noches tras las diversas expresiones de jolgorio progresivo que se han venid sucediendo hasta este punto. 

Todo esto fue lo que se nos ofreció en “Kozmosis” desde los cuarteles de SPLINK para nuestro deleite melómano; hemos descubierto a esta banda recién con este segundo trabajo fonográfico de estudio y nos parece interesante investigar en todos los registros pasados de este cuarteto que nos ha dejado muy per que muy complacidos. Un disco totalmente recomendable para cualquier fonoteca dedicada al jazz-rock o al rock progresivo... ¡o a ambos géneros! 



Thursday, July 14, 2022

TRYTON: una quimera prog-metalera francesa


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar al trío instrumental francés de prog-metal TRYTON y su primer trabajo de estudio “Chimères”, el cual fue publicado el pasado 28 de mayo como descarga desde el blog de Bandcamp de la propia banda. Los integrantes de esta banda parisina son el guitarrista Tiziano Sammarro, el teclista Damien Chauvin y el baterista Yves Dubeloy. Las piezas compuestas en este álbum oscilan entre los poco más de 3 minutos y cuarto y los casi 6 minutos de duración, con excepción del último, el cual dura 7 minutos y pico. Formado en la capital francesa de París hace algunos años, este grupo cultiva un sonido aguerrido y filudo que se enriquece en varios momentos con la apertura ecléctica a ornamentos y texturas procedentes de otras fuentes del art-rock. Adelantamos que “Chimères” es un disco bastante interesante por causa de lo bien llevado que es precisamente ese eclecticismo al cual acabamos de hacer mención; la grabación del material de este álbum tuvo lugar en el Studio Du Regard bajo la guía de Christophe Sarlin. La cautivadora y perturbadora imagen de la portada fue creada por Marie Leon. Bueno, veamos ahora los detalles de este repertorio. 


Da inicio a las cosas ‘Axone’, una pieza muscular y oscurantista que nos remite a un talante Sabbathiano en los golpes prologares tanto como en los riffs básicos, aunque pronto se desarrolla un cuerpo central estilizado que mayormente se explaya sobre un medio tiempo. Un interludio trepidante entra a tallar para aportar algo de variedad al asunto, regresando justamente para la instancia final. Llega a continuación el turno de ‘Mega Low Don José’, una pieza diseñada para perpetuar el vigor expresivo de la pieza inicial y reactivar su fragor expresivo. Todo este despliegue de vibraciones metaleras con proyecciones razonablemente sofisticadas incluye algunas conexiones con el patrón del death metal y la neurosis del paradigma Crimsoniano. Hay ciertos pasajes que gestan una ambientación expectante antes de que emerjan trazos arquitectónicos de furia rockera para el clímax que tiene lugar durante el último minuto. El grupo sigue mostrando renovadoras aristas dentro de su propuesta musical cuando llega el turno de ‘Blue Pepper’, una pieza que comienza en clave de jazz-rock con el infaltable dinamismo metalero, para luego establecer un inconfundible groove jazz-progresivo sobre el cual el trío despliega una aguerrida energía rockera muy en línea con lo que hacen bandas como AZIOLA CRY. Los ornamentos del órgano ayudan solventemente a concretar el colorido potencial de la pieza, llenando espacios con relevantes pinceladas sin hacerse abrumadores. La dupla de ‘Frustration’ y ‘Monde 2-1’ sirve para que el ensamble siga explorando matices y atmosferas de su propuesta musical. El primero de estos temas mencionados se sitúa cómodamente en una cruza entre los temas #1 y #2 con un especial énfasis en el desarrollo de atmósferas mecánicamente oscurantistas: la estrategia consiste mayormente en traducir el estándar del death metal hacia un señorío de inspiración math-rockera. En cuanto a ‘Monde 2-1’, éste porta una agilidad cristalinamente perfilada y bien arropada por vibraciones ígneas. Guardando ciertos aires de familia con ‘Blue Pepper’, el trío concreta aquí varios recursos de estilización palaciega sobre los que se atiza la contundente aureola del desarrollo temático. Tenemos aquí un cénit definitivo del álbum.  

‘Neapolis’ es una pieza aún más compleja que sondea y edifica enmarañamientos entre el prog-metal de nervio oscurantista, la psicodelia y el math-rock, muy en línea con las líneas de trabajo de CANVAS SOLARIS y TITAN TO TACHYONS. Los diversos motivos se van sucediendo con impoluta fluidez mientras los aportes instrumentales se mantienen bien focalizados en su ingeniería colectiva. El séptimo tema del álbum es el que le da título: Chimères’ recibe, en buena medida, los ecos de recia y maciza sofisticación del tema precedente junto a rezagos sónicos derivados del tema #5. El solo de guitarra que entra a tallar alrededor de la frontera del segundo minuto es particularmente puntilloso, mientras que otro que emerge más tarde exuda una cierta aureola Frippiana (al estilo de los KING CRIMSON de 1974). Antes de este último, el trío había armado un interludio machacón, y ahora, en la última sección del tema, el groove se torna ceremonioso y adopta ciertas vibraciones tribales. ‘Toxic’ es un tema que regresa, en cierta medida, a la sofisticación progresiva que quedó bien marcada en la secuencia de los temas tercero al quinto. Aquí tenemos el que tal vez sea el mejor solo de teclado de todo el álbum y, de paso, uno de los más alucinantes solos de guitarra. La batería también se siente especialmente destacada dentro del entramado sonoro, no quedándose atrás en su lucimiento a la hora de sustentar la meticulosa ingeniería multitemática. Como dijimos en el primer párrafo, el último tema del disco es el más largo del mismo y responde al título de ‘Zvedza’. Éste comienza con una proclama emitida por una voz femenina, lo cual abre camino a un complejo ejercicio de vibraciones marciales sobre un compás inusual, lo cual pronto abre puertas un nuevo ejercicio de señorío metal-progresivo. En muchos sentidos, esta pieza continúa por la senda ígneamente implosiva del penúltimo tema para impulsarlo hacia un escalón superior de arrebato majestuoso, tanto en el desempeño individual de cada instrumento como en el armazón general. Muy buena resultó la idea de cerrar el disco con dos cénit sucesivos, pues esto ayuda crucialmente a impulsar el impacto del repertorio de “Chimères” como un todo. La gente de TRYTON nos ha impresionado bastante con su primer álbum; este trío francés hace gala de una frescura muy peculiar dentro de la provincia rockera del prog-metal. Atención a este grupo, ojalá nos traiga más discos estupendos en el futuro próximo. 



Monday, July 11, 2022

Espacio de renovación para TANGERINE DREAM

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar un disco muy especial, un disco que cumple con la misión de reforzar la vigencia de un nombre veterano y esencial dentro de la larga tradición del krautrock electrónico desde la Escuela de Berlín: TANGERINE DREAM. El nuevo disco de esta entidad transgeneracional que actualmente opera con la alineación tripartita de Thorsten Quaeschning [sintetizadores y secuenciadores], Hoshiko Yamane [violín, violín y viola eléctricos] y Paul Frick [sintetizadores, secuenciadores y piano] se titula “Raum” y publicado por el sello londinense Kscope el pasado 25 de febrero, tanto en CD como en doble vinilo. El sello alemán Eastgate colaboró en esta producción y su difusión en el mercado europeo. Un factor entrañable que se plasma en parte del repertorio de este nuevo disco es la presencia póstuma de Edgar Froese, ni más ni menos. Este maestro que fue el único integrante constante en todas las obras fonográficas de TANGERINE DREAM hasta hace algunos años falleció el 20 de enero de 2015, pero dejó una serie de grabaciones de esquemas e ideas melódicas en un copioso archivo personal. El trío vigente usó unos cuantos de ellos para que formen parte del disco que ahora reseñamos, y no solo eso: también se usó algunas fotos hechas por el propio Froese para la portada y la contraportada de este álbum (recordemos que Froese, antes de embarcarse en la profesión musical, provenía de las canteras de las artes plásticas). O sea, tenemos aquí la peculiaridad de que este segundo álbum de estudio tras su muerte reactiva la presencia de Froese dentro de la propuesta musical expuesta en este disco. Pero bueno, hoy por hoy, Quaeschning, un prolífico músico y compositor experto en electrónica, es el líder de la etapa nueva que se abrió para TANGERINE DREAM tras el mencionado fallecimiento de Froese. Su primera presencia aquí tuvo lugar en el año 2005 como parte del trío completado por Edgar y su hijo Jerome Froese en el disco “Jeanne D’Arc – La Révolte Éternelle”, y tras la partida de Jerome, se erigió como lugarteniente perfecto del buen Edgar. Frick, por su lado, es un joven veterano y versátil que estudió piano y ha pasado por áreas musicales tan disímiles entre sí como la música de conservatorio, el metal, el hip-hop, el jazz y, claro está, la electrónica. Tras fungir como músico de apoyo en conciertos, se convirtió en miembro oficial de la banda a mediados del año 2020. En fin, Yamane, pasó de colaboradora a integrante de TANGERINE DREAM desde 2011; natural de Osaka, radica en Alemania desde que decidió estudiar allí la maestría en violín. El ámbito académico y el electrónico le son muy familiares por igual. “Raum” fue grabado en varias sesiones a lo largo del pasado año 2021 en Raum Studio y The Shoppe Studio, ambos situados en Berlín; la mezcla se realizó en el segundo de estos estudios mencionados, mientras que la masterización se realizó en Islandia, más específicamente, en el estudio Sundlaugin de Reikiavik. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio, ¿vale?


Todo comienza con una entusiasta y dinámica pieza titulada ‘Continuum’, cuyo breve preludio de densas capas cósmicas abre paso a un grácil swing computarizado sobre el cual se arma un entramado de secuencias y revestimientos armónicos que ostentan solventemente un espíritu de gentil agilidad. Solo en las instancias finales se da un impulso especial al potencial señorial de la estructura expresiva de esta pieza de apertura. Acto seguido, llega el turno de ‘Portico’, una de las composiciones impulsadas a partir de esos aportes póstumos de Froese a los que aludimos en el primer párrafo de la presente reseña. Desde la sección introductoria nos damos cuenta claramente de que el ensamble trabaja con una cruza entre las fases 74-75 y 1980 dentro del legado eterno del grupo. Hay un enfoque claro en ambientes minimalistas de tenor futurista y icho enfoque es mencionado con una musicalidad cristalina que hace de lo etéreo una exhibición de fulgor modernista. La arquitectura de grooves y secuencias repetitivas permite a la banda contar con un contante núcleo de apoyo para los sintetizadores actuantes. ‘In 265 Zeichen’ es el tema más extenso del álbum con sus 19 minutos y pico de duración. Su sección prologar es solemne sin dejar de tener conexiones estilísticas con la pieza precedente, siendo así que cuando las cosas se enfilen más sesudamente hacia un horizonte de sonoridades flotantes, el trío crea una poderosa y envolvente atmósfera donde las irrupciones de algunos elementos sintetizados operan como complementos vivaces del clima general. Antes de llegar a la frontera del quinto minuto, la pieza vira hacia un motif centrado en un señorío fastuoso, siguiendo la pauta trazada por el serpenteo temático del violín. Los matices futuristas de la electrónica progresiva se conectan muy bien dentro del esquema de trabajo operativo, el cual se centra en un esplendor fastuoso que se instituye como ingeniería directora del firme viaje musical en curso. Más adelante, tras un breve puente marcado por los ornamentos tribales en el groove computarizado, la banda explora otro campo de lirismo hasta el punto de darle un convincente recurso de exultante majestad a la dinámica vitalidad compartida por los instrumentos actuantes. El aterrizaje conclusivo sobre el motif inicial redondea la labor eficazmente. Tenemos aquí un cénit del álbum, no nos cabe duda. 
 

‘You’re Always On Time’ comienza con una secuencia rítmica que emula un mecanismo de relojería, lo cual resulta bastante idóneo para explorar cadencias renovadoras y refrescantes dentro del canon presente de TANGERINE DREAM. La naturaleza cuasi-robótica de varios elementos percusivos aquí presentes nos vuelven a hacer recordar esa fase 74-75. En cuanto al desarrollo temático en sí, el grupo sigue trabajando con atmósferas cósmicas de claro talante fastuoso. ‘Along The Canal’ comienza con una secuencia intrépida que pronto se emplaza en un swing más calmado, aunque siempre preservando esa cualidad acuática que ya están presentes en varios momentos incluidos en los repertorio de discos tan paradigmáticos como “Phaedra”, “Ricochet” Stratosfear”. De hecho, todas las texturas del violín eléctrico y todos los colores gestados por las capas de los sintetizadores giran en torno a las variables que va adoptando dicha secuencia: ésta es la columna vertebral de la composición misma y, con ello, impulsa un dinamismo abstracto que, a fin de cuentas, resulta bastante poderoso. Podemos considerar a esta pieza como otro cénit emblemático del disco. La dupla de ‘What You Should Know About Endings’ y la pieza homónima ocupa conjuntamente el espacio de los últimos 21 ¾ minutos del repertorio, y, de paso, contiene también aportes del inmortal Edgar Froese ‘What You Should Know About Endings’ tiene una estrategia relativamente similar a la de la pieza precedente, pero su espiritualidad es más intensa, lo cual le permite gestar y ostentar una pomposidad cibernética más contundente, incluso exhibiendo a veces un carácter más filudo. Si el empuje expresivo fundamental de ‘Along The Canal’ era lúdico y saltarin, el que define a ‘What You Should Know About Endings’ tiende a ser más tenso en varios pasajes de su sofisticada estructura. Por su parte, ‘Raum’ se enfila mayormente hacia algo relajado y contemplativo en una primera instancia, llevándonos hacia esa combinación de centelleo envolvente y minimalismo electrónico que signó al periodo 74-75 del clásico trío de los Sres. Froese, Franke y Baumann. Más adelante, el centro temático adquiere una densidad exuberante que se sitúa a medio camino entre la exaltación y el ensueño. Poco antes de llegar a la frontera del décimo minuto, el ambiente se apacigua un poco a fin de brindar un aura más explícitamente señorial a las vibraciones modernistamente exultantes que llevan varios minutos llenando espacios por doquier. El último minuto y medio se enfoca en una relajante atmósfera crepuscular.  


“Raum” es un disco interesante en sí mismo porque ostenta un vitalismo que, de manera muy eficaz, muestra que esta nueva generación de TANGERINE DREAM tiene mucho por ofrecer a la vanguardia musical de nuestros tiempos. Claro está, también está la circunstancia significativa y entrañable de que el inmortal maestro Edgar Froese se hace presente en algunas de las composiciones aquí contenidas. La palabra Raum significa espacio, lugar, habitación, confín, contexto... Y bien puede describirse este disco como una exploración de renovados confines para el actual trío mientras echa algunos vistazos a algunos de los lugares más notables de su extensa trayectoria pasada y heredada. Es un trabajo muy bueno, digno heredero de muchas de las orientaciones estilísticas plasmadas en lo más celebrado de la tradición particular de TANGERINE DREAM, por lo que lo recomendamos fehacientemente en cualquier fonoteca que se precie de ser, como mínimo, buena. De paso, dedicamos esta reseña a la memoria de Edgar Wilmar Froese (Tilsit, 6 de junio de 1944 - Viena, 20 de enero de 2015).



Friday, July 08, 2022

El eficiente espacio rockero del trío finlandés MOONWAGON

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar uno de los discos más interesantes y eclécticos que se ha gestado en el escenario progresivo escandinavo en lo que va del año 2022: nos referimos al nuevo álbum del trío finlandés MOONWAGON “The Efficient Use Of Space”, el mismo que fue publicado en la última semana de febrero pasado por el sello connacional Presence Records tanto en formato de CD como de vinilo. La alineación de MOONWAGON está conformada por Joni Tiala [guitarras, sintetizador, piano, Theremin y canto], Janne Ylikorpi [bajos, pedales bajos y sintetizador] y Jani Korpi [batería, percusión, pad electrónico y voz]. Se trata del cuarto disco de estudio de este grupo, sucediendo por 7 años a “The Rule Of Three”, siendo así que el material contenido en “The Efficient Use Of Space” fue grabado en varias sesiones que tuvieron lugar a lo largo del extenso ínterin desde el año 2018 al 2021. El grupo se originó como cuarteto en la localidad de Kokkola en 2008, pero a partir de la época del antes mencionado “The Rule Of Three”, el grupo se reajustó como trío. La banda practica un prog psicodélico colorido y versátil que se siente muy afín a la línea del space-rock, pero, principalmente, con un gusto consistente y coherente por el enriquecimiento ecléctico del potencial expresivo de cada una de sus composiciones; justamente este nuevo disco es el más ambicioso de su carrera en cuanto a la concreción de este enfoque estético dentro del escenario progresivo actual. Repasemos a continuación los detalles de su repertorio.

Abre el álbum ‘Banzai Boogie’, una pieza sencillamente demoledora que, tras un breve cántico cósmico, se enfila hacia un frenesí propio del estereotipo de HAWKWIND, frenesí que se capitaliza sustancialmente con la inclusión de afinidades con los contemporáneos TOWN PORTAL y los legendarios BLACK SABBATH. Se crea así una explosión incendiariamente híbrida de hard rock clásico y jam rock bajo un manto de psicodelia pesada. Luego de este despliegue de llamativo fragor sigue la secuencia de dos temas que, respectivamente, duran 8 ¾ y 8 minutos: ‘Far Apart’ y ‘Waiting For  Tomorrow’. El primero de ellos vira totalmente de registro para encaminarse por un grácil rock psicodélico parcialmente emparentado con los veteranos escandinavos MOTORPSYCHO, aunque, esta vez, en lugar de centrarse en un vigor incendiario, su núcleo sonoro se centra más bien en armonías desarrolladas al estilo del así llamado rock alternativo. De esta manera, el swing puede elaborarse con un cierto nivel de sofisticación (incluyendo la inserción de algunos tempos inusuales) y los ornamentos sintetizados pueden hacer notar más sus aportes al bloque sonoro íntegro. También hay que resaltar la presencia de un espectacular solo de guitarra y varios pasajes muy lucidos del bajo. En cuanto a ‘Waiting For Tomorrow’, el grupo comienza delineando un cautivador ejercicio de space-rock alimentado por grooves jazz-progresivos (como a veces hacen otras bandas como VESPERO o HIDRIA SPACEFOLK), para luego virar hacia algo más frontalmente denso a fin de dotar de un vigor renovado al bien definido perfil temático de la pieza. De hecho, una vez instalados adecuadamente los refuerzos de vigor rockero, el ensamble se siente cómodo manejando la cruza de psicodelia espacial y filuda, jazz-rock y prog sinfónico con la que seguirá manejando lo que queda del ambicioso desarrollo temático. El uso de algunos estilizados solos y capas de sintetizador ayuda bastante a preservar el señorío de una piza tan clamorosamente vitalista como ésta. Dos cenit sucesivos para un álbum que ya da muestras de grandeza progresiva antes de completar el espacio de 25 minutos. ‘Left Dangling’ sigue específicamente las pistas de jazz-rock y sinfonismo dejadas por el tema precedente y realiza otro renovador ejercicio sonoro, esta vez navegando en un terreno intermedio entre LIQUID TENSION EXPERIMENT y BOZZIO LEVIN STEVENS. 

‘Neverending Sky’ toma nota del espíritu general de la pieza precedente y de los elementos más sutiles del tema #3 para fusionarlos dentro de un estupendo ejercicio de refinado lirismo que se explaya plácidamente sobre un groove relativamente sereno. Con una base sonora notablemente influida por el jazz-rock meódico del nuevo milenio, esta pieza también acoge fluidamente ornamentos y vibraciones propias del space-rock melódico, muy a tono con lo que observamos en los pasajes más líricos de los discos de MAAT LANDER y VESPERO. Otro ítem climático del repertorio. La miniatura de menos de 2 minutos ‘Strange Encounters’ establece un groove llamativo para un esquema de trabajo electrónico de matices pop, lo cual siembra el terreno para que emerja ‘Nights Of Neon’ con un nuevo despliegue de space-rock melódico apropiadamente alimentado por aspectos ambient e inteligentemente reforzado por el rol suficientemente protagónico de la guitarra. Mientras tanto, las armonías y capas de sintetizador cumplen con la misión de llenar espacios con soltura mientras el bajo dibuja virtuosas conexiones entre melodía y esquema rítmico. Cuando llega el turno de ‘Northern Secrets’, el trío se centra nuevamente en elaborar una cruza entre prog psicodélico y jazz-rock, trabajando esta vez un enfoque más estratégico para emplazar los lugares donde el esquema sonoro desde ostentar una suntuosidad envolvente y otros donde éste debe ser más cerrado y espartano. ‘Smoke & Mirrors’ es el tema más extenso del repertorio con su espacio de más de 10 minutos y medio, y ciertamente, aprovecha su privilegiada duración para explayarse en la elaboración de variados recursos sonoros. Comenzando con un groove jazz-progresivo arropado por etéreos climas psicodélicos, llega pronto el momento en que la guitarra sale al frente y le insufla una musculatura especial al esquema sonoro. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, el trío gira hacia una garra explosiva reminiscente de la pieza de apertura, logrando así impulsar la erupción de una hoguera contundente y áspera marcado por un clamor desenfrenado y pesado. Una última sección se vuelca hacia una instanciación space-rockera que empieza con una delicadeza solemne y termina con un garbo preciosista y rotundo. Una pena que el fade-out llegue cuando dicho garbo aún parecía tener un poco más para ofrecer. ‘Orbits’ cierra el repertorio con una aureola centrada en el ambient progresivo que vuelve a poner al trío en disposición de explorar la faceta más serena de su visión eclécticamente cósmica del rock. Los teclados ocupan el rol protagónico dentro de este marco epilogar; la presencia ocasional de percusiones étnicas también resulta relevante para completar la atmósfera de este broche final del álbum.

Ésta fue nuestra experiencia con “The Efficient Use Of Space”, un disco realmente espléndido que conforma un momento cumbre para la discografía de los finlandeses MOONWAGON, quienes, con total eficiencia, logran reforzar su espacio de merecido privilegio dentro de la actual élite prog-psicodélica escandinava. Recomendable para cualquier buena fonoteca dedicada al género progresivo de ayer y hoy. 


Muestras de “The Efficient Use Of Space”.-
Waiting For Tomorrow: https://www.youtube.com/watch?v=Rusa3HCUn6A
Neverending Sky: https://www.youtube.com/watch?v=FKEozo247Ls
Smoke & Mirrors: https://www.youtube.com/watch?v=JAbD2kqAZdI

Wednesday, July 06, 2022

El legado perpetuamente abierto de ETERNIDAD

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy exponemos la retrospectiva de un tesoro otrora perdido y ya recuperado del rock sinfónico argentino de los 70s: nos referimos a “Apertura” de ETERNIDAD, grupo de efímera existencia que recibió muy poca atención en su momento, pero que ahora tiene una nueva oportunidad en manos del destino, o más concretamente, en manos del incansable sello connacional Viajero Inmóvil, el cual desarrolló una labor de rescate y reedición física del susodicho disco a mediados de marzo del presente año 2022. La alineación de ETERNIDAD estaba conformada por Daniel Méndez [guitarras acústica y eléctrica, armónica y voz], Roberto Méndez [guitarras eléctrica y acústica, laúd y voz], Claudio Pedra [pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes, órgano Hammond, sintetizadores MiniMoog y Roland String, saxo y flauta], Roberto Massarotto [bajo y voz] y Luis Yanes [batería y percusión]. En un par de temas de “Apertura”, el quinteto recibió la asistencia de músicos invitados al bandoneón y a las cuerdas. El disco fue grabado en diversas sesiones que tuvieron lugar en los meses de octubre y noviembre de 1977 en los Estudios Audion, siendo el técnico de grabación Alejandro Franco. El sello Cabal se encargó de la edición original de vinilo en algún momento de las últimas instancias del mismo año 1977. De esta manera, se concretaba el sueño del primer disco para esta banda formada por los hermanos Daniel y Roberto Méndez a mediados de los 70s con el propósito de gestar una propuesta prog-sinfónica abierta a la recepción de varios elementos propios del folk-rock y de la música de cantautor. A pesar de obtener un público de culto y recibir algunas reseñas positivas en la prensa musical de entonces, la gente de ETERNIDAD tuvo que seguir batallando contra viento y marea por hacerse de un lugar destacado dentro de la escena musical. El grupo terminó disolviéndose en el primer tercio de 1979; ya desde poco después de publicado su único álbum, el grupo contaba con el baterista  Daniel Torriggiane en reemplazo de Yanes (quien cambió su vida para meterse de lleno en el ámbito académico de la filosofía y las letras). Bueno, repasemos ahora los detalles del repertorio contenido en “Apertura”.


Abre el álbum el tema titulado ‘Suite: Pensamiento Y Vida’, el cual dura 7 ¾ minutos; esto le convierte precisamente en el más extenso del repertorio. Comenzando con un preludio de piano y sintetizador que sustenta una sobria suntuosidad, luego emerge un cuerpo central de talante reflexivo donde se da una cruza entre los paradigmas de YES, los GENESIS de la etapa 70-71, ESPÍRITU y los SUI GÉNERIS de los dos primeros álbumes. Este despliegue de sinfonismo grácil fuertemente alimentado por una variante sofisticada de folk-rock de cantautor es manejado con buen pulso, dándose un buen equilibrio de las presencias respectivas de los arreglos vocales y el entramado instrumental de fondo. El ágil interludio instrumental que emerge alrededor de la frontera del tercer minuto y medio genera un señorío extra para el cálido fulgor esencial del esquema melódico creado para la ocasión; esto influye decisivamente en el caleidoscopio sonoro que se arma para el resto de la canción. ‘Javier Dejó De Ser Niño’ sigue a continuación para abrir espacios a la exhibición de climas pastorales propios de la tradición de cantautor: con el protagonismo de la dupla de guitarras acústicas y el canto, el apoyo de los teclados se centra principalmente en atmósferas mientras que la dupla rítmica luce algunos trucos efectivos durante su calculadamente constreñida intervención. ‘Cuento De Una Niña’ surge para explorar a conciencia el potencial de vivacidad que el grupo se permite dentro de la ingeniería sónica que ha diseñado para sí. El prólogo signado por el matrimonio de guitarra eléctrica y sintetizador ostenta unas vibraciones festivas muy llamativas que determinan tanto el tenor dinámico del factor pastoral como el despliegue de luminosas tonalidades prog-sinfónicas. Todas las variantes temáticas se van hilando con una cohesión muy bien trabajada, una compacidad rotunda.  Tal vez tenemos aquí el cénit del álbum. ‘Más Cerca Del Horizonte Eterno’ comienza con unos efectos de viento y unas texturas sutiles de sintetizador acompañadas por concisos rasgueos de laúd, siendo así que el cuerpo central irrumpe poco después en un fade-in donde los arreglos corales nos remiten a los dos primeros discos de los legendarios ARCO IRIS. Volviendo de lleno a la esencia del folk-rock de línea pastoral, la banda elabora una palaciega y bucólica balada cuya bien articulada candidez no hubiese estado fuera de lugar en un disco de YES o de LE ORME: los ornamentos de sintetizador y de órgano ayudan a la canción a concretar su proyección más allá del típico estándar del folk-rock... y ojalá hubiese durado un poco más.  


Hay un ahondamiento reflexivo bastante serio en la canción ‘Empezando Por Uno Mismo’ a través del groove ágil que ostenta su estructura musical: su espiritualidad existencialista se hace eco del patrón de la música de cantautor (con armónica incluida), situándose no muy lejos de los años iniciales de SUI GÉNERIS. El clímax rockero conclusivo, guiado por la guitarra eléctrica, eleva el talante reflexivo a una expresividad exultante. ‘Ciudad, Mírame’ es, en buena medida, la última manifestación de fastuosidad sonora planteada por el colectivo. Sin duda, recoge huellas y trazos de las canciones primera y tercera, pero los combina más profundamente con cadencias meditabundas propias del folk-rock. A mitad de camino, primero, bajo la guía del piano y el sintetizador, y luego, con el soporte de un complejo mecanismo armado por la dupla rítmica, el grupo desarrolla un muy vibrante interludio sinfónico que inserta una estampa sonora bastante refinada antes de volver al sendero de interioridad trazado por el motivo central. Para esta ocasión, el bandoneón añade unas texturas muy atractivas. La dupla de las breves canciones ‘Ahora Que Estamos Solos’ y ‘Pausa Para Una Ciudad Que Espía’ se encarga de cerrar el álbum: la primera de ellas sigue, en general, la pauta de la canción #2, mientras que la segunda exhibe un breve bosquejo crepuscular donde se suceden los protagonismos del bandoneón, el violín y el piano. El epílogo idóneo para este disco. En fin, todo esto fue “Apertura”, el manifiesto concreto del legado perpetuamente abierto de ETERNIDAD. Totalmente recomendable esta pieza de colección que nos reabre las puertas a un mundo oculto dentro del gran cosmos progresivo sudamericano de la década de los 70s.




[Un agradecimiento especial a los colaboradores del blog La Nave del Rock Argento por la información adicional sobre la historia del grupo ETERNIDAD. El enlace es éste: https://naveargenta.blogspot.com/2020/10/eternidad-apertura-1977.html]


Monday, July 04, 2022

Leyenda invernal en el ideario progresivo de los noruegos KORNMO


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión presentamos uno de los discos que más se lucieron dentro de la amplia producción progresiva del pasado año 2021 procedente de Escandinavia. Nos estamos refiriendo a “Fimbulvinter”, tercer álbum del grupo noruego KORNMO, el mismo que fue publicado el 5 de noviembre del susodicho año 2021 por el sello Apollon Records; sabemos que esta reseña es tardía, pero cualesquiera palabras de elogio aquí vertidas son sinceras. Este trío conformado por Odd-Roar Bakken [teclados y guitarras], Nils Larsen [bajo] y Anton J.R. Larsen [batería y percusión] cultiva un prog sinfónico patentemente marcado por añoranzas retro y una espiritualidad contemplativa desde su fundación en la localidad de Trondheim en el año 2015. Nils Larsen es el compositor de la banda y es también su fundador tras haber formado parte del grupo MORILD; el baterista Anton J.R. es su hijo. El año 2017 se publicó el álbum de debut del grupo, el cual se titula “Svartisen”, siendo su sucesor “Vandring” publicado dos años después. En el caso de “Fimbulvinter”, nosotros consideramos que se trata de la obra cumbre de KORNMO hasta el momento. Es un álbum conceptual centrado en el mito del Fimbulvetr o Fimbulvinter, una serie continua y creciente de tres inviernos sin estaciones intermedias que, a su vez, instauran el preámbulo al Ragnarök, que es como se designa al fin del mundo en las diversas mitologías nórdicas. Anton J.R. se hizo cargo de la mezcla y la producción del material grabado para la ocasión, mientras que el mismísimo Jacob Holm-Lupo (WHITE WILLOW, THE OPIUM CARTEL) realizó el ulterior proceso de masterización. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio contenido en este disco. 
 

Durando casi 8 ¼ minutos, la pieza homónima indica varios de los esquemas de trabajo a ser plasmados en el álbum como un todo. En efecto, ‘Fimbulvinter’ comienza con una sencilla y relajada secuencia de arpegios de guitarra sobre las cuales se va acomodando un arsenal de sintetizadores y órgano, para que a fin de cuentas, una vez instalado el trío en completa acción, se geste una atmósfera envolvente y dócilmente melancólica. El foco melódico y los arreglos armados por el bloque instrumental se sitúan en la encrucijada perfecta entre el lánguido señorío de los PINK FY de la fase 71-75, la faceta más introvertida del esquema sonoro de los CAMEL de la fase 76-79 y el refinamiento distinguido de los GENESIS de la fase 70-73. Acto seguido, engarzado con el momento final de la pieza inaugural, llega el turno de ‘Jutulhogget’, un tema que comienza desplegando unas vibraciones más primorosas y gráciles. Las bases de los teclados aprovechan el refrescante groove impuesto por la batería en clave de 6/8 para crear una orquestación pomposa a fin de que la guitarra se prepare para explayarse pronto en un solo bastante vitalista. No tardan mucho las cosas en virar hacia una instancia introvertida muy similar a la que marcó a la pieza homónima, pero se trata de un puente hacia una sección fulgurosa en clave folk-progresiva (afín a la línea de trabajo de AGUSA). Esta sección no dura mucho, pero deja un impacto decisivo dentro del esquema general de la pieza, pues, tras otro puente sereno, el grupo refuerza el vitalismo nuevo que ha puesto sobre el tapete. En esta segunda ocasión, el trío se nota aún más vigoroso en su expresividad, aterrizando finalmente en un epílogo tan cautivador como macizo. Un primer cénit del álbum. La primera suite del repertorio se titula ‘Dovre Faller’ y sura 19 minutos y pico; sus secciones se llaman ‘Skandes’, ‘Snohettas Siste Dans’ y ‘Stadial’, respectivamente. Todo comienza con una etérea y solemne espiritualidad solemne para luego girar hacia un ágil dinamismo que permite al trío dar rienda suelta a su particular musculatura. A poco de pasada la frontera del séptimo minuto, unas capas de teclados arman un despliegue de barroquismo que pronto se traduce en una sonata rockera, la misma que dejará una huella para ulteriores proyecciones suntuosas de trío. Los 7 últimos minutos se enfocan en una cruza entre PÄR LINDH PROJECT (etapa 1994-97) y los ÄNGLAGÅRD del segundo álbum para crear un ambiente densamente crepuscular y mágicamente ensoñador. Confesamos que es nuestra suite favorita de las dos.
 
La segunda suite se extiende por un espacio de 26 ¼ minutos y ostenta el título de ‘Kjempene Våkner’; sus secciones son ‘Interstadial’, ‘Kjempenes Vals’, ‘Landheving’ y ‘Baltikas Reise’. La misión de esta suite es la de perpetuar la fastuosidad versátil de la anterior y, en varios pasajes estratégicos, retomar los recursos folk-progresivos que fueron tan importantes en el tema #2, y, en otros, capitalizar el aspecto delicadamente melancólico de sus estructuras melódicas. De hecho, en los primeros minutos el asunto suena como si algunos retazos perdidos de piezas incompletas de MIKE OLDFIELD y de GENESIS estuviesen remodeladas por CAMEL a través del filtro de los legendarios escandinavos de RAGNARÖK. Siendo así que el ensimismamiento es el talante predominante en el armazón sonoro establecido por el trío, parece que hay un ímpetu latente que permite a los respectivos aportes de la primera guitarra y del sintetizador hacer gala de una rotunda fuerza de carácter. También hay un hermoso pasaje bucólico que emerge a mitad de camino bajo la guía de la guitarra acústica, muy al estilo de ANTHONY PHILLIPS, un pasaje que permite al colectivo volver al frente de pleno con una orientación más sofisticada para su ya bien perfilada exhibición de climas crepusculares. A poco de pasada la frontera del undécimo minuto, el grupo se atreve a aumentar un poco el vigor rockero y explayarse en un motif más extrovertido, muy a tono con los legados respectivos de KAIPA y de ELK (dos grandes referentes de la primera escuela del rock prog-sinfónico escandinavo). Otro pasaje bucólico habrá de surgir, esta vez con un enfoque más señorial aunque sin romper con la delicadeza expresiva del momento, siendo así que el grupo pronto volverá a la senda de la musculatura sinfónicamente estilizada, aunque, esta vez, con una pomposidad más domesticada. Así las cosas, el entramado de teclados amplía su presencia y habitualmente absorbe buena parte de los centros temáticos que se van sucediendo, aunque también hay, cerca del final, dos parajes donde la guitarra conduce al bloque sonoro a sendos momentos rutilantes antes de que todo aterrice sobre un plano reposado. Así se abre las puertas a la última pieza del repertorio, titulada ‘Mega Annum’. Su prólogo exhibe un opulento armazón de piano, órgano y mellotrón, logrando armar la pauta para lo que será el tenor general de la pieza. En muchos aspectos, este tema de cierre retoma las atmósferas predominantes del primero mientras recoge los frondosos y coloridos ecos de la exuberante musicalidad desplegada en las dos suites. La languidez palaciega utilizada para el expansivo epílogo se mantiene fiel al esquema general de esta pieza y termina de redondear el círculo musical iniciado por 
‘Fimbulvinter’.


“Fimbulvinter” es una obra fonográfica amplia y grandilocuente que confirma a KORNMO como una entidad muy relevante dentro de la nutrida escena retro-progresiva escandinava que emergió en el último decenio del año pasado y no ha parado de generar y preservar nuevos nombres. Tal como dijimos más arriba, en muchos sentidos, este disco es la obra cumbre de KORNMO hasta el momento; desde nuestra perspectiva, debe ser apreciado así en cualquier buena fonoteca dedicada al género progresivo.
 
 
Muestras de “Fimbulvinter”.-
Jutulhogget: https://kornmo1.bandcamp.com/track/jutulhogget 
Dovre Faller: https://kornmo1.bandcamp.com/track/dovre-faller


Saturday, July 02, 2022

La soleada jornada rockera de GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos a GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS, un trío estadounidense dedicado a cultivar un jam rock instrumental con proyecciones eclécticas, incluso a veces trazando conexiones con el estándar progresivo; también presentamos a su álbum debut, el cual se titula “Shiny Side Up” y fue publicado hace muy poco, el día 10 del presente mes de junio de 2022. El trío está conformado por el fundador y principal compositor de la banda Gayle Ellett [guitarras eléctrica y acústica, órgano Hammond B-3 y piano eléctrico Fender Rhodes], Graig Kahn [batería y percusión] y Mark Cook [bajo]. Por supuesto, el nombre de Gayle Ellett nos suena por su laboriosa función como guitarrista-teclista de los veteranos y aún vigentes DJAM KARET (una de las bandas más interesantes y prolíficas de la vanguardia rockera estadounidense desde los 80s), pero es que también ha sido integrante o colaborador de otras entidades musicales como HERD OF INSTINCT, HILLMEN, FERNWOOD, SPOKE OF SHADOWS, además de ser autor de música para películas y series televisivas. El bajista Cook también tiene su propio renombre como ejecutante de la Warr Guitar, el bajo y los teclados en SPOKE OF SHADOWS, HERD OF INSTINCT, la legendaria banda HANDS, 99 NAMES OF GOD, etc. El asunto con GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS es que su propuesta musical, en lugar de enfilarse directamente hacia estructuras complejas y ambientes fastuosos, prefiere partir de grooves y riffs relativamente sencillos que se sientan enraizados en la tradición del rock estadounidense de inicios de los 70s (principalmente) para, a partir de allí, elaborar algunos arreglos razonablemente sofisticados. Las sesiones de grabación del material contenido en “Shiny Side Up” se repartieron entre estudios ubicados en Topanga, California, y Arlington, Texas. La portada, inspirada en la imaginería psicodélica de los cómics de los 60s-70s, estuvo a cargo de Matt Mahurin. Bueno, repasemos ahora los detalles estrictamente musicales de este disco.


Durando 6 ¼ minutos, ‘No Deposit, No Return’, abre el disco con un ágil despliegue de colorido rockero que va alternando sus grooves básicos entre el rock de garaje y el blues-rock típico de los 70s, siendo en estas últimas instancias que el ensamble muestra sus mecanismos sonoros más refinados. El solitario fraseo solista de guitarra del prólogo es como una puerta que se abre a un paisaje de mediodía. ‘Highway 27’ prosigue por una senda expresiva donde los ecos de la extroversión de la pieza de apertura se amplifican de una manera sólida y convincente. Algunos ornamentos de piano eléctrico y órgano añaden un cierto señorío al asunto. Luego sigue la dupla de ‘The Old Canyon Road’ y ‘Southern Slide’ para que el trío siga dando rienda suelta a sus trucos musicales. El primero de estos temas mencionados se orienta hacia el paradigma de Jeff Beck en su paradigmática faceta de exploraciones jazzeras desde el rock. La vitalidad aquí expuesta concreta uno de los referentes más majestuosos de todo el álbum, erigiéndose, por tanto, en un primer cénit del mismo. En cuanto a ‘Southern Slide’, Ellett y sus compañeros de viaje prosiguen por esta senda de jazz-rock, pero esta vez con un Groove más ceremonioso y un esquema sonoro un poco más denso. Muy bien pudo haberse tratado de un jam perdido de THE ALLMAN BROTHERS que adquiere aquí un esplendor renovado por vía de una estrategia de HILLMEN. Cuando llega el turno de ‘Hardtailed Knucklehead’, la estrategia musical del grupo retorna de lleno a la espiritualidad fulgurosa y celebratoria que marcó a la secuencia de los dos primeros temas del álbum. Esta pieza se sustenta sobre la ilación de dos motivos bien diferenciados entre sí: el primero es frontalmente saltarín, mientras que el segundo ostenta un garbo más exquisito, el cual abre campo para que la guitarra se suelte a sus anchas mientras la dupla rítmica gesta una arquitectura bien delineada. Tras un solo de batería prologar, ‘Donuts & Fishtails’ se enfila hacia un ejercicio de jazz-rock que nos remite a una versión más adusta del patrón estético de los legendarios DIXIE DREGS. Esta vez, el lucimiento está repartido patentemente entre los tres músicos, siempre al servicio del motif central y las variaciones que van emergiendo a lo largo del camino. Otro cénit decisivo del repertorio.  

 

La miniatura ‘Beyond The Mily Way’ dura menos de minuto y medio: su función es la de brindar un ambiente crepuscular y, de cierto modo, misterioso, a través de los parcos acordes de guitarra que se van sucediendo. ‘Brass Saddles & Steel Trees’ tampoco es muy extensa, pues dura menos de 2 ½ minutos. Su enfoque vira hacia un sendero musical opuesto al de la miniatura precedente, pues es un ejercicio de bastante lúdico de remodelación del estándar de THE VENTURES. Eso sí, el breve solo de piano eléctrico que surge en algún paraje intermedio le da un momentáneo aire distinguido al asunto, al igual que el último solo de guitarra. ‘Three Way Switch’ es una pieza cuyo prólogo se sitúa en medio de la parsimoniosa melancólica y el relax contemplativo, para que luego emerja el cuerpo central con una prestancia ágil signada por una gracilidad jazz-rockera. Ésta asentará la atmósfera predominante de la pieza, aunque todavía hay espacio para algún interludio lento en cierto momento estratégico. La dupla final de ‘Crash Bar’ y ‘Trail Dust’ ocupa un espacio total de poco más de 10 ½ minutos. ‘Crash Bar’ ostenta un vitalismo que ya hemos apreciado en varias piezas precedentes; la inserción de unos pequeños solos de órgano es un detalle crucial para reforzar el colorido inherente a la composición, así como lo es también la aparición de algunos ornamentos de guitarra acústica en el último tercio del jam. En cuanto a ‘Trail Dust’, su esquema de trabajo comienza con una exhibición de agilidad propia del Southern Rock para luego centrarse masivamente en la faceta sutil del jazz-rock de tenor atmosférico. Los ornamentos del teclado ayudan a llenar espacios en medio de la bien perfilada autoconstricción que opera en la interacción entre los músicos; sonando toda esta sección como un híbrido de NEIL YOUNG & CRAZY HORSE y PINK FLOYD, resulta ser un estupendo cierre para el álbum. Todo esto fue lo que GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS nos brindaron con el catálogo contenido en “Shiny Side Up”, un disco ameno que se inserta convincentemente en la lógica de los jams con base en el rock de los 70s, pasando fluidamente de pasajes marchosos (y hasta cañeros) a otros más sofisticados. Art-rock instrumental de muy refinada factura, no hay pierde con este disco que recomendamos ampliamente.

 

 

Muestras de “Shiny Side Up”.-

The Old Canyon Road: https://www.youtube.com/watch?v=ZEa5cd_6d1U

Donuts & Fishtails: https://gayleelletttheelectromags.bandcamp.com/track/donuts-fishtails

Three Way Switch: https://gayleelletttheelectromags.bandcamp.com/track/three-way-switch