Monday, June 10, 2019

El mundo de las fobias través del lente prog experimental de NI



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy nos complace enormemente presentar el nuevo trabajo fonográfico del genial grupo avant-progresivo francés NI, el cual se titula “Pantophobie”, un disco conceptual sobre diversas fobias (psicopatológicas, emocionales, filosóficas).  El colectivo compuesto por los guitarristas Anthony Béard y François Mignot, el baterista Nicolas Bernollin y el bajista Benuit Lecomte acomete un nuevo muestrario de su peculiar garra hípercompleja donde convergen los submundos del math-rock, el avant-metal, el Zeuhl, el jazzcore y la psicodelia Crimsoniana, muestrario publicado en el primer día de marzo de este año 2019. Toda esta laberíntica y oscurantista arquitectura se traduce en la praxis en una ingeniería ágil y desafiante desde la cual se crea un referente muy señorial dentro de la senda más experimental del rock progresivo. Nunca nos ha fallado este cuarteto francés formado a fines de la primera década del nuevo milenio por la alineación que hasta ahora sigue vigente. Éste es el segundo trabajo de larga duración perpetrado por el grupo (el disco predecesor fue “Les Insurgés De Romilly”, datando de cuatro años atrás), siendo así que sus dos primeras producciones fueron solamente EPs. Además, este grupo tuvo un fructífero periodo de asociación con la banda compatriota POIL, juntándose todos para crear la entidad PINIOL y publicar uno de los discos más excitantes del año 2018: nos estamos refiriendo a “Bran Coucou”, el cual ya fue reseñado en este blog en su momento. Pues bueno, llegó la hora de retomar sus propias actividades como cuarteto y llegar hasta este disco “Pantophobie”, concretado como una expresión totalitariamente furiosa y rabiosamente neurótica de la modalidad perturbadora de rock progresivo que este grupo siempre tuvo como norte estético. Veamos ahora los detalles de su repertorio, ¿vale?


Los primeros 5 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Héliophobie’, pieza cuyo preludio se basa en una serie de golpes espasmódicos sobre una capa tenue que casi se hunde en el vacío: el asunto aquí es gestar y gestionar la instauración de un swing complejo y vivaz desde el cual se pueda desarrollar atmósferas y cadencias majestuosamente neuróticas. Recién pasada la frontera de los dos minutos y medio se puede decir que se ha concretado el encuadre íntegro del cuerpo central, el cual se maneja bajo las exigentes coordenadas de PRESENT, los KING CRIMSON de inicios del milenio y el jazz-metal. El momento en que las dos guitarras elaboran solos duales sirven como recursos de descarga imprescindibles para que fluya la predominante lógica de la metralla sincopada (muy a lo math-rock). Tras este impactante inicio del disco sigue la dupla de ‘Alektorophobie’ y ‘Lachanophobie’, planteada para que el grupo explore matices más frescos dentro de su bien afiatado ideario sonoro. Así, en el caso de ‘Alektorophobie’ tenemos la inserción de elementos dadaístas al estilo Zeuhl en ciertos ornamentos vocales mientras el entramado instrumental se dedica a rebuscar en diversos niveles de desatado frenesí y salvaje oscurantismo el explayamiento necesario de sofisticada fiereza que exige la composición. Una virulenta tormenta de menos de 2 ¾ minutos de duración. En el caso de ‘Leachanophobie’, el ensamble de NI se dedica a concentrar y alternar recursos de jazz-rock y avant-metal en una exploración particularmente aristocrática de sus propias inquietudes vesánicas dentro del arte del sonido. El sigiloso prólogo, con su aura flotante y durmiente, fue un total engaño, y de hecho, la pieza, una vez instaurado su cuerpo central, se enfila convincentemente hacia su minuto final, situado en el inquieto punto medio entre lo tanático y lo desesperado. Tras un prólogo reposado cargado de vibraciones otoñales, ‘Leucosélophobie’, la cuarta pieza del disco, está a cargo de elaborar un encuadre un poco más estilizado de la garra esencial del grupo. Esto significa que su arquitectura sónica es un poco más reconocible que en otras composiciones de la banda, aunque, claro está, la lógica de la perversa y perturbadora sistematización furiosa sigue operando a gran escala. Engarzado con los golpes conclusivos de ‘Leucosélophobie’, emerge ‘Catagelophobie’ con una aureola satírica que frontalmente exhibe sus traviesas cadencias dadaístas tanto en los juguetones juegos disonantes de las guitarras como en los cánticos farsescos que entran a tallar. Esto parece un híbrido de FRANK ZAPPA y BEHOLD... THE ARCTOPUS. A mitad de camino, un interludio parsimonioso impulsa una explosión de atmósferas terroríficas; la misión de este interludio es la de abrir el camino hacia una segunda mitad de claro talante Crimsoniano.

Cuando llega el turno de ‘Athazagoraphobie’ – el tema más extenso del repertorio con sus 7 minutos de duración –, el grupo se dispone seriamente a ahondar en enfoques más sutiles dentro de su estructura esencial. Por lo pronto, los diversos tempos que se van sucediendo y los ornamentos ambientales que los llenan se centran en swings ceremoniosos en la mayor parte del tiempo; además, las atmósferas que se arman y asientan durante la primera mitad exorcizan imágenes de una niebla que inundan un paisaje marino donde la calma esconde secretos enterrados para siempre, pues realmente el grupo se focaliza en explorar su usualmente escondida faceta sutil, dejando que los riffs y bases armónicas de las guitarras centren el ambiente general en un manejo razonablemente constreñido de la furia rockera. Solo en la segunda mitad, tras un interludio de golpes siniestramente orquestados, explota un volcán de fiereza sonora frontalmente apabullante que nos remite a aires de familia con los temas #2 y #3. Eso resulta determinante para la instauración de un nuevo momentum de oscurantista gloria rockera, un momentum manifestado como una metralla mecanicista alimentada por un fuego implacable. ‘Kakorraphiophobie’ sigue en buena medida por la línea de la segunda mitad de esta pieza inmediatamente anterior mientras construye su propia sofisticación particular mediante la exploración de los aires majestuosos desde los que se dirigió a los esquemas musicales que anteriormente vimos desarrollados tanto en ‘Catagelophobie’ como en en  ‘Athazagoraphobie’. Por ejemplo, también hay un lugar para un interludio parsimonioso y opresivo al estilo de PRESENT, el cual establece la base y el recuadro para que el nervio arquitectónico a ser exhibido en la última sección se exalte apropiadamente. ‘Lalophobie’ es el tema más espaciado del repertorio, definido por la grácil confluencia de math-rock y prog-metal y asentado sobre el realce primordial de las series de riffs y bases armónicas de las guitarras. En última instancia, la compacta ingeniería de la dupla rítmica es la que impulsa el espíritu general de la pieza en cuestión. Los últimos 6 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Stasophobie’, pieza diseñada para diseñada para sintetizar muchos de los elementos pesadamente aguerridos y ágilmente jazz-rockeros que ya se han hecho presentes en numerosas instancias del álbum. A mitad de camino hay pasaje solipsista centrado en algunas escalas repetitivas de una de las guitarras, lo cual cumple con la función de preparar el terreno para el arribo de una culminación salvajemente volcánica que aterriza en un corte abrupto. Un muy incendiario broche para el álbum.


Todo esto es lo que se nos brindó en “Pantophobie”, una nueva muestra del contundente y tortuoso genio musical progresivo que encarna a una de las visiones estéticas más bizarras y poderosas de la actual escena art-rockera de Francia y del mundo entero: la de NI. Recomendamos este disco al 200% a todos los amantes de la música progresiva encuadrada bajo las coordenadas de musculatura, oscuridad y complejidad... sobre todo si su inspiración se centra en las desarticulaciones emocionales que laten en la base de nuestras fobias.


Muestras de “Pantophobie”.-

Friday, June 07, 2019

Bajo el yugo de la imponente visión avant-progresiva de POIL



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Los músicos de POIL han publicado hace poco un disco nuevo y hoy nos complacemos en presentarlo aquí: se titula “Sus” y su fecha oficial de salida al mercado fue el 26 del pasado mes de abril. Aunque se trata de un disco relativamente breve – no llega a completar el espacio de 41 minutos –, se trata de otra gran muestra de música progresiva vanguardista. Este trío francés conformado por Antoine Arnera [teclados y voz], Boris Cassone [bajo y voz] y Guilhem Meier [batería y voz]. La grabación de este disco tuvo lugar en junio de 2018, con un periodo de mezcla y masterización que tuvo lugar en el siguiente mes de noviembre. La estructura del repertorio contenido en “Sus” consiste en dos largas composiciones (una de tres secciones, la otra, de dos) que juntas completan un espacio de poco más de 40 minutos. El grupo le saca nuevo lustre a su vivaz, travieso y oscurantista modalidad híbrida de Zeuhl y RIO con elementos de punk-jazz y psicodelia; las partes cantadas están en idioma occitano y casi todas ellas siguen patrones armónicos del Renacimiento. He aquí la fórmula para una mágica colisión entre lo modernista y los misterios de lo tradicional, colisión que ipso facto se convierte en fusión meticulosa de factores dispares que hallan justamente en su mutua divergencia la clave para una voraz y contundente convergencia. “Sus” es un disco que nos ha dejado totalmente complacidos, adelantamos esto, pero mejor es que ahora vayamos a los detalles de su contenido, ¿verdad que sí?


El primer bloque del repertorio está compuesto por ‘Sus La Peìra’, ‘Lo Potz’ y ‘Luses Fadas’. Durando casi 12 minutos enteros, ‘Sus La Peìra’ da inicio al repertorio con unas primeras líneas de sintetizador y enclaves de piano eléctrico que en pocos instantes abre campo al trío en pleno, y cuando hablamos de estar en pleno, nos referimos a que despliega un vitalismo oscurantista y neurótico sobre un compás relativamente contenido. Así las cosas, el carácter otoñal y tormentoso del motif en curso logra encarnar una sólida mezcla de vivacidad y vibraciones macabras. Poco antes de cruzar la frontera del tercer minutos, el clima Zeuhl imponente incorpora en su propio núcleo un aura jazz-rockera con el propósito de introducirnos a la primera sección vocal, la cual se desarrolla sobre un trasfondo instrumental matizado. El desarrollo temático se va robusteciendo en ciertas partes en las que las complejas cadencias de la dupla rítmica son manejadas con elegante agresividad y las partes de los teclados se reparten entre cadencias mecanizadas, ornamentos psicodélicos y desafíos al muy filudo y travieso bajo. Mientras todo eso sucede, van emergiendo nuevos cánticos de estilo renacentista. Para los últimos minutos de la acción, el trío se reserva los regodeos más belicosos del exquisitamente extravagante armazón musical, usando como coda un pasaje climático a lo PROKOFIEV. La miniatura ‘Lo Potz’ es un canto sereno, al modo de un homenaje religioso: la parsimoniosa repetición de la última sílaba impulsa el arribo de la cadencia inicial de ‘Luses Fadas’. Aquí, el trío se dispone a desarrollar interesantes variantes dentro de su bloque estético proyectado para este álbum, comenzando con una metralla vocal-instrumental que apela al uso de sutilezas nerviosas para asentar un primer motif reconocible. La cosa no dura mucho pues luego sigue una retahíla de esquemas sonoros elaborados sobre grooves muy complejos, todos ellos sazonados con cánticos en algún que otro momento. Aunque su nivel de aguerrida fiereza no iguala totalmente al que notamos en varias secciones de ‘Sus La Peìra’, definitivamente supera a ésta en cuanto al despliegue de inagotable nervio. Cada vez que nos topamos con un pasaje en el que la triangulación de bajo, batería y piano eléctrico se enfila por un sendero relativamente sobrio, sabemos que no tardará un momento en que todo se deslice hacia un ejercicio de dadaísmo espasmódico; cada vez que nos topemos con una relajada parte cantada, anticipamos una próxima aseveración de tensiones surrealistas. El pasaje conclusivo de sintetizador que emula el desgaste de una máquina es un perfecto símbolo del colapso definitivo de una vida sonora que ya dijo todo lo que tenía que decir: una expresión de cinismo contra lo maquinista desde el mismo corazón de la máquina.  




‘Grèu Martire’ y ‘Chin Fòu’ son las piezas contenidas en el segundo y último bloque del repertorio. Comenzamos con ‘Grèu Martire’, una pieza que se destaca frontal y rotundamente por establecer las exploraciones más sólidas de neuróticos contrastes y dinamismos complejos del disco. La banda elabora y sustenta laboriosas movilizaciones musicales que combinan la garra belicosamente excelsa del Zeuhl, el surrealismo combativamente oscurantista del rock-in-opposition de tradición francófona y la orgullosa liberalidad del free jazz, añadiéndose dentro de esta bizarra hibridización algunos trucos robustos que suelen ser propios del punk-jazz. He aquí la fórmula de este tema que encarna una de las instancias fundamentalmente elevadas del disco. El último minuto de ‘Greù Martire’ se centra en una coral organizada sobre un trasfondo etéreo desde el cual se proyectan los cimientos para el siguiente tema, el mismo que habrá de instaurar el cénit crucialmente decisivo del álbum. Nos estamos refiriendo a ‘Chin Fòu’, claro está, la pieza de 14 ¼ minutos de duración que se encarga de poner el broche de oro a este segundo bloque así como al álbum como un todo. Comenzando con una coral cuyo tenor ceremonioso ofrece un contraste frente a la frescura relativamente jovial de la que había cerrado la sección precedente, el ensamble pasa a desarrollar una sección incendiariamente hermosa donde le da un giro jazz-rockero a su discurso Zeuhl. El extenso solo de sintetizador incorpora elementos arábigos en sus alucinados vuelos, siendo así que, mientras se va desvaneciendo gradualmente su última nota sostenida, llega el turno de una nueva expansión coral. Se puede decir que en los primeros 7 ¼ minutos de esta pieza, el grupo se ha dedicado a explorar matices más constreñidos de su siempre inquietante esencia musical, pero una vez pasado ese lapso, se produce un salto rupturista hacia un jam frenético sobre un swing sofisticado en el que el machacante bajo apuntala como un martillo neumático mientras el sintetizador se retuerce y desgarra en una serie de solos vesánicos e inescrutables. La batería simple y llanamente parece poseída y guiada por El Gran Engañador a través de una arquitectura serpenteante. Pocas veces se puede escuchar a los espíritus embajadores de la locura ataviarse con ropajes tan distinguidamente dorados, pero eso es lo que se retrata en las enroscadas convulsiones instrumentales que el trío nos brinda en estos momentos: música diseñada para un desfile de este tipo de embajadores. En los últimos dos minutos y pico, la demencia sonora baja un poco con el uso de cadencias notoriamente despejadas y una nueva serie de cánticos ceremoniosos. Los últimos instantes están marcados por el gobierno de lo industrial bajo el dictado de la batería, la cual enhebra, al modo de un evento tribal, un contagioso swing a través de su asociación con los efectos percusivos aportados por el sintetizador y el bajo. Fin del ritual, fin de la última pieza.


Todo esto fue “Sus”, una expresión sórdidamente sublime de la imponente visión avant-progresiva de POIL, una de las entidades más poderosas dentro de la escena experimental francesa de nuestros días. Su yugo es inapelable e incuestionable, su alta posición dentro de la realeza de la estética contemporánea dentro de la escena progresiva actual se confirma con este enorme disco. ¡¡Recomendado al 500%!!


Muestras de “Sus”.-
Luses Fadas: https://poil.bandcamp.com/track/luses-fadas

Tuesday, June 04, 2019

El eterno femenino desde la óptica progresiva de SYNDONE




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy se da la ocasión de presentar, no sin cierta demora por la que solo nos culpamos a nosotros mismos, el disco “Mysoginia” del muy celebrado ensamble italiano SYNDONE, uno de los discos más coloridos e intensos que dio la movida progresiva sinfónica en el pasado año 2018. Este disco del que ahora hablaremos fue publicado en la segunda mitad de setiembre del 2018, tanto en CD como en vinilo, por el sello Ma.Ra.Cash Records, siendo así que la gente de AltrOck Productions ayudó con la difusión del disco en cuestión. SYNDONE tiene la estructura de sexteto con la asociación de Nick Comoglio [órgano Hammond y sintetizadores], Riccardo Ruggeri [voz y vocoder], Marta Caldara [vibráfono, xilofón y percusión], Gigi Rivetti [pianos acústico y eléctrico, sintetizador Moog y clavinet], Maurino Dellacqua [bajo y pedales Moog Taurus] y Martino Malacrida [batería]. A lo largo del disco, apreciamos las intervenciones ocasionales de invitados tales como Vittorio De Scalzi (a la flauta), Gigi Venegoni (a la guitarra eléctrica) y Viola Nocenzi (al canto), además del Coro dei Piccoli Cantori di Torino (bajo la dirección de Carlo Pavese) y la Orquesta Sinfónica de Budapest (bajo la dirección del mismísimo Francesco Zago, el líder de YUGEN y también partícipe en SKE y NOT A GOOD SIGN). El material contenido en “Mysoginia” fue grabado entre los meses de noviembre del 2017 y abril del 2018 en dos estudios de Turín (Puntorec Studios y Discodarte Rec. Studio) y uno de Boloña (Fonoprint). En este último también se dieron los procesos posteriors de mezcla y masterización. Bueno, veamos ahora la música misma de “Mysoginia”, ¿vale?



Con la dupla de ‘Medea’ y ‘Red Shoes’, el grupo saca el juego a los primeros 7 ½ minutos del disco. ‘Medea’ es un instrumental que fluidamente combina músculo y refinamiento dentro de una confluencia bien empalmada de estándares sinfónicos filudos (al modo del paradigma de EMERSON, LAKE & PALMER) y apelaciones manieristas polícromas (al modo del paradigma del sinfonismo pesado italiano a lo METAMORFOSI). De hecho, rasgos tan contrastados como lo impositivo y lo etéreo son los que aportan las intervenciones de las cuerdas en ciertos pasajes estratégicos. Un gran inicio del álbum. Así las cosas, el camino está apropiadamente cimentado para que ‘Red Shoes’ edifique su gancho rockero dentro los parámetros de estilización melódica y diversidad de ambientes que son tan comunes dentro del ideario progresivo y que la gente de SYNDONE siempre ha manejado con impoluta precisión. Hay algo de cinematográfico latiendo en el encuadre básico de teclados, bajo y batería, así como en el canto de Ruggeri. Los desarrollos instrumentales hacen sentir los respectivos recursos de garra expresiva de todos los instrumentos intercomunicados sin chocar entre sí, y ello se debe a que el despliegue de fuerza es manejado sin faltar a la elegancia. Tras todo esto llega el turno de ‘Caterina’, una pieza de más 6 ½ minutos de duración cuya atmósfera comedida permite al ensamble explayarse en un contexto de espiritualidades contemplativas que están sugerentemente adornadas con elementos dramáticos. Esto último se nota a leguas en el canto desgarrado de Ruggeri, pero también en los retorcidos desarrollos armónicos de los arreglos orquestales que acompañan al piano. Los momentos más introspectivos están marcados por el armazón de percusiones tonales y flotantes capas de sintetizador que emergen y se asientan durante el último tercio de la pieza. ‘12 Minuti’ (que solo dura seis… cosas de la vida) se caracteriza por ahondar en modismos clasicistas y lo hace apostando en su primera parte por el esquema de vals sinfónico. El carácter ceremonioso del bloque instrumental y el talante teatral del canto de Ruggeri ayudan bastante a crear un entorno solemne que se sitúa en una mezcla de teatralidad y misticismo. A mitad de camino, las cosas viran brevemente hacia un recurso de aguerrida explosividad progresiva claramente inspirada en una mezcla de lo Emersoniano y lo Wakemaniano, siendo así que la dupla rítmica ostenta un estilizado aire frenético a la hora de sustentar las cosas durante ese pasaje explícitamente explosivo: aunque no dura mucho, resulta muy determinante para el refuerzo del diverso esquema temático de la canción. El epílogo realiza un viraje conclusivo hacia lo introspectivo bajo un ropaje nocturno donde el vibráfono, el bajo y el sintetizador se conectan dentro de un flotante entramado misterioso.  

Casi como siguiendo algunas pautas del epílogo de la canción precedente, ‘Evelyn’ impone un romanticismo etéreo, centrándose en un dueto de voz y piano que se engarza con el eco de la última nota de vibráfono de ‘12 Minuti’. Con los ornamentos de flauta primero, y luego con la final emergencia del bloque instrumental íntegro, el predominante clima de tensa ensoñación va abriéndose paso para expandirse de una manera muy natural. Un breve epílogo marcado por un jolgorio en clave jazz-progresiva nos sorprende gratamente. La sexta pieza del disco es la que justamente le da título y dura menos de 3 minutos: su misión es la de hacer directo contrapeso a la canción precedente por vía de un retorno convincente a las facetas más fastuosas y filudas del ideario grupal. Comenzando con un arreglo coral, al poco rato se abren las puertas para el arribo y la instalación de un muy vitalista esquema prog-sinfónico cuyas herencias de METAMORFOSI y BANCO DEL MUTUO SOCCORSO son evidentes, siempre con ese aire propio de la banda. ‘Women’ persiste por esta línea pero lo hace utilizando un groove un poco menos urgente y explorando alternancias equilibradas entre pasajes enérgicos y otros más sutiles a través de su muy inspirada ingeniería melódica. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando llega el turno de ‘No Sin’, pieza que se focaliza en un medio tiempo para seguir apuntillando en la faceta más solemne del grupo. Básicamente, se trata de una balada sinfónica cuyo empuje emotivo y su vitalista expresionismo quedan debidamente apuntalados con complejos arreglos musicales. Una mención especial va para el intermedio instrumental, el cual nos recuerda a una especie de híbrido entre GENTLE GIANT y AFTER CRYING; otra mención especial debe ir para el fantástico solo de guitarra en torno al cual gira el esquema de la segunda mitad de la canción... tal vez es el mejor solo de guitarra de todo el disco. ‘Amalia’ pone punto final a las cosas ocupando un espacio de casi 6 minutos. Las líneas de violín y escalas de piano que arman sucesivamente el fastuoso y razonablemente extenso prólogo marcan la pauta para lo que ha de venir en lo sucesivo: un despliegue de emotividades incendiarias donde la vulnerabilidad y la furia se funden en un solo fulgor emocional bajo un enclave ceremonioso. El bloque instrumental elabora una mecánica sonora al modo de una cruza entre PROCOL HARUM y LE ORME: las bases armónicas de órgano sustentan cabalmente las alternancias entre los flotantes solos de sintetizador y los ceremoniosos arreglos de cuerda. La coda de piano marca una efectiva contraparte a la suntuosidad que signó al cuerpo central.


Muy rotundo y muy redondo nos parece este disco “Mysoginia”, el cual encarnó una de las expresiones más acabadas de la producción prog-sinfónica italiana del pasado año 2018. Un disco como éste solo puede lograr que SYNDONE permanezca en un sitial firme dentro de la primera fila del parnaso progresivo italiano de nuestros tiempos. Un disco muy hermoso, sin duda, y que recomendamos a todos los que aún no lo conocen. 


Muestras de “Mysoginia”.-
Amalia: https://altrockproductions.bandcamp.com/track/amalia  

Monday, June 03, 2019

BENT KNEE: cuarta estancia en la fauna de la música avant-progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con bastante e imperdonable demora, pero también con genuino entusiasmo, comentamos hoy el disco que el ensamble estadounidense BENT KNEE publicó el 20 de junio del año 2017 por vía de Inside Out Music. Nos estamos refiriendo a “Land Animal”, un disco que se caracteriza por exhibir una confluencia osada de dinamismo, oscuridad, tensión y grácil soltura: una genialidad de disco, permítasenos adelantar. El núcleo performativo de Courtney Swain [primera voz y teclados], Ben Levin [guitarras y coros], Chris Baum [violin], Jessica Kion [bajo y coros] y Gavin Wallace-Ailsworth [batería] cuenta también con un sexto integrante que es Vince Welch, encargado del diseño sonoro y las mezclas con herramientas computarizadas. En varios pasajes de “Land Animal”, los BENT KNEE contaron con el apoyo de un nutrido ensamble de cuerdas conformado por los violinistas Nathan Cohen, Abby Swidler y Sue Buzzard; las violistas Anna Stromer y Rebecca Hallowell; y los cellistas Ben Swartz y Nick Dinnerstein; además del trompetista Christian Marrero. Pasemos ahora a los detalles del repertorio de este disco que tenemos en nuestras manos. 


‘Terror Bird’, canción que dura poco más de 4 minutos, abre el repertorio con una toma de posición frontalmente afirmativa sobre el tipo de neurosis musical que la banda está dispuesta a proyectar a lo largo de la mayor parte del presente disco. Aquí se alternan pasajes de delicadas texturas y densidades envolventes a través de un desarrollo temático que se orienta grácilmente a través de una extroversión alimentada por un halo de misterio. Las vibraciones jazzeras que impulsan la mayor parte del enfoque rítmico son bien aprovechadas por el núcleo central, lo cual facilita el impacto del triunfo final de la faceta fastuosa. Luego sigue ‘Hole’, canción diseñada para reforzar en buena medida las atmósferas de contrastadas tensiones presentes en la canción de apertura para traducirlas a una combinación de surrealista extroversión y perverso jolgorio. Los aires de familia con STOP MOTION ORCHESTRA y la BJÖRK de los álbumes tercero y cuarto se fusionan con impoluta fluidez con la herencia de THINKING PLAGUE. A pesar de que en esta canción se nota un aumento del nervio expresivo, también opera (casi como una necesaria contraparte) una claridad melódica más perfilada. Parece mentira que tantas cosas puedan pasar en una canción que dura menos de tres minutos y medio. Con el arribo de ‘Holy Ghost’, el grupo se dispone a jugar seriamente con atmósferas robustas y tirantes, siendo de hecho los riffs de guitarra un elemento crucial para el bloque instrumental; lo mismo vale para el canto de Swain, que aquí adquiere un talante particularmente furioso. Esta canción delinea un muy inspirado híbrido entre los paradigmas de KATE BUSH y de los KING CRIMSON del nuevo milenio con la inclusión de nuevos retazos de THINKING PLAGUE. Durando 6 ½ minutos, ‘Insides In’ resulta ser la canción más extensa del álbum... ¡Y también es la más sombría! Ostentando confluencias con las facetas más etéreas de KAYO DOT y de SLEEPYTIME GORILLA MUSEUM mientras asume de manera muy particular los legados de los primeros discos de UNIVERS ZERO y de los dos últimos discos de ART BEARS, el ensamble elabora un esquema sonoro oscurantista donde la tensión y la angustia envuelven el desarrollo temático con sus ominosos aires de amenaza, primero en un nivel de latencia, y luego explotando en un clímax mágicamente terrorífico. El talante minimalista de los últimos instantes no da la apariencia de que todo volvió a la calma sino de que algo se desplomó y perdió para siempre. Un cénit absoluto del disco junto a las dos canciones que siguen.


‘These Hands’ tiene la misión de hacer cuajar la aureola tensa y densa instaurada por la inquietante canción precedente por una vía expresiva un poco más relajada. Todavía se conserva un aire de nocturna tensión tanto en el desarrollo temático como en el canto de la gran Swain, pero la espiritualidad reinante en esta canción se siente más autoafirmativa. Hemos pasado del reino del terror a la estepa de la furia. De hecho, la segunda mitad de la canción hace gala de sus vibraciones airadas en lo que se nos antoja que es un híbrido de PRESENT y KATE BUSH con elementos post-rockeros a lo GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR. La sexta canción del disco es la que justamente le da título: la línea de trabajo proyectada en ‘Land Animal’. Alternando momentos de inquietud gótica y jolgorio absurdo, la primera mitad de esta canción exhibe un juego de contrastes que se despliega perversamente sobre una muy compleja arquitectura rítmica. El resultado es un muy inspirado juego de dinamismos claroscuros signados por perturbadores y viscosos esquemas sonoros. La segunda mitad de la canción transita por una atmósfera de cósmica languidez, lo cual aporta un matiz relajado a la inacabable oscuridad. Todo se redondea con la coda que emite un reprise del motif inicial. Tal como dijimos más arriba, la secuencia que va desde ‘Insides In’ hasta ‘Land Animal’ encarna la cumbre expresiva del repertorio, lo cual evidencia que los recursos más vigorosos de la creatividad grupal se sienten tremendamente cómodos en contextos siniestros, inquietantes y dadaístas. ‘Time Deer’ retorna a la faceta más extrovertida de la banda, estableciendo una interesante encrucijada entre BJÖRK y la tradición psicodélica de fines de los 60s. Hay un pasaje donde la dupla rítmica ocupa un rol protagónico para luego bajar la guardia drásticamente con miras a impulsar el armado de un crescendo evocador para el pasaje final. Bajo el peculiar título de ‘Belly Side Up’ vibra una canción ágil que porta un lirismo tan extravagante como cuativador: las influencias del paradigma de KATE BUSH son evidentes, siendo así que el grupo explora su faceta popera sin perder su innegociable filo experimental. Nos acercamos al final del repertorio cuando llega el turno de ‘The Well’, canción que comienza con el conteo del baterista mientras aún persisten los últimos segundos de la nota final del ensamble de cuerdas con la que terminaba la canción precedente. ‘The Well’ establece un híbrido entre ‘Time Deer’ y la primera canción del álbum mientras preserva, en buena medida, la calidez lírica de la canción precedente.

   

Durando poco menos de 6 minutos, ‘Boxes’ cierra el repertorio final de “Land Animal”. El conteo del tiempo que esta canción tiene dentro del disco se prolonga hasta casi completar un espacio de 12 ¾ minutos con el añadido de un extenso silencio. La estructura de su cuerpo central encarna una sombría sobriedad que se las arregla para asentar una atmósfera opresiva sin hacer muchos aspavientos. De hecho, el swing marcado por la batería ejerce una autoconstricción muy apropiada para la ocasión; mientras tanto, los retazos psicodélicos que en ocasiones entran a tallar de parte de la guitarra y el violín enfatizan el clima de sobria lobreguez que concluye solamente con el último golpe de tambor. En el mismo año 2017, unos meses más tardes de esta edición, tuvo lugar otra edición con dos bonus tracks: mezclas especiales de ‘Way Too Long’ y de ‘Land Animal’. La primera de estas canciones procede del segundo álbum de la banda, “Shiny Eyed Babies” (2014), y su peso tanático se hace notar mientras se emplea en esta nueva versión robustos arreglos industriales. Bueno, todo esto fue “Land Animal”, un disco rotundo y redondo que se erige en una de las muestras más notables de la vanguardia rockera estadounidense de los últimos años. La gente de BENT KNEE es tremendamente alentosa e infatigablemente aventurera en su manera ecléctica y vigorosa de hacer música avant-progresiva. Como ya dijimos al comienzo de este texto, la presente reseña es demasiado tardía, pero cualquier momento es bueno para recomendar este disco a todos los amantes del art-rock con contundente filo experimental.


Muestras de “Land Animal”.-
Holy Ghost [en vivo en The Record Co.]: https://www.youtube.com/watch?v=e9QAlYV6qsY
Belly Side Up [en vivo en The Record Co.]: https://www.youtube.com/watch?v=vfXkMbYnYHM

Friday, May 31, 2019

SARCOPHAGUS NOW: desde la cabaña de los milagros jazz-progresivos



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy nos complace enormemente presentar el nuevo disco del grupo sueco SARCOPHAGUS NOW, el mismo que se titula “Maneter” y que fue publicado hace muy pocos días, el 17 de mayo pasado. El cuarteto conformado por el bajista Torkel Holmström Ljung, el baterista Nils Mörtzell, el guitarrista Gustav Kieri y el teclista Johannes Behndig se luce a lo grande en este disco grabado en una cabaña del norte de su país: el material en conjunto es breve, su serie de cuatro piezas no llega a completar el espacio de 34 minutos, pero es una excelente y muy inspirada muestra de música jazz-progresiva en clave retro. Éste es el enfoque concreto y específicamente priorizado con el que el ahora cuarteto (hasta el año pasado, el grupo incluía al guitarrista-teclista Markus Boström) gestiona la compulsión evolutiva de su visión musical; eso hace de “Maneter” una expresión renovadora de la matriz sonora que la banda aplicó con muy buenos resultados en su homónimo disco de debut del año pasado 2018. Otro cambio en la alineación está en el rol de baterista pues Kristofer Granström fue reemplazado por Mörtzell, quien además de ocupar un puesto específico en la banda también se encargó de la labor de mezcla del nuevo álbum. Dicho sea de paso, el título del álbum es medusa en sueco: bueno, veamos ahora los detalles del disco en cuestión.


El disco comienza con ‘Kasputin Jarr’, tema que tras un breve pasaje prologar de tenor sigiloso hace asentar un muy elegante cuerpo central desde el cual se establece una confluencia señorial entre los paradigmas de FINNFOREST, los NATIONAL HEALTH del primer disco, los SOFT MACHINE de la fase 73-76 y SECRET OYSTER. El empleo de algunos interludios enmarcados sobre compases inusuales en ciertos momentos estratégicos de la primera mitad y el armazón de un groove sofisticado para la sección epilogar con un temple sereno completan un cuadro musical tan estilizado como distinguido. Luego sigue ‘Samma Gamla Samba’, cuyo título ya revela lo que podemos sospechar que es un tributo a los legendarios SAMLA MAMMAS MANNA, pero en realidad, todo comienza de una forma muy distinta de la esperada, pues su primera sección consiste en un viaje musical donde predominan un espíritu sereno y un talante introspectivo. Cuando el grupo incluye algunos pasajes en 7/8 en medio del desarrollo temático, el imperante ambiente otoñal asume una dosis extra de prestancia. De hecho, es así como se prepara el terreno para que el viaje asuma un renovador músculo poco antes de llegar a cruzar la frontera del segundo minuto y medio, siendo así que la guitarra guía al esquema instrumental global. Así las cosas, pronto llega el momento en que el cuarteto sí habrá de rendir explícitamente el tácitamente prometido homenaje a SAMLA MAMMAS MANNA (en cuanto a la línea de trabajo de sus dos primeros discos): ahora tenemos un ejercicio saltarín amante de síncopas aventureras y vibraciones fusionescas que nos remiten al mencionado referente legendario de la movida progresiva sueca de los 70s, aunque no hay aquí una simbiosis real con este modelo, pues aún sigue presente con bastante fuerza la conexión con el legado de los SOFT MACHINE post-Wyatt. En cuanto al elementos fusionesco en sí, suena simpático ese recurso de samba que la dupla rítmica articula en varios parajes del último tercio de la pieza. Con el tercer tema del álbum, titulado ‘Bitonlogen’, tenemos en un primer momento una suerte de regreso a las atmósferas y grooves principales de la primera pieza, con el detalle específico de que ahora el ambiente se siente aún más vigoroso y más colorido en la comparación. De hecho, este fulgor sonoro incrementado es bien aprovechado en una sección intermedia donde el grupo realiza un momentáneo énfasis en lo sinfónico a partir de las influencias entrecruzadas de CAMEL, ATLAS y FINCH. El regreso al primer motif recoge parte de la energía expresionista de dicha parte intermedia. Es una pena que el fade-out llegue tan pronto pues justo en ese momento la batería estaba regodeándose en unos muy inteligentes juegos de redobles que avizoraban (o parecían avizorar) una potencial ampliación del vigor sónico en curso, pero bueno...  

   

Durando poco más de 14 ¼ minutos, ‘Maneter I Etern’ cierra el repertorio con el propósito de establecer una síntesis vibrante e ingeniosa de los elementos estilísticos prioritarios a lo largo del repertorio precedente. Todo comienza con un groove llamativo y contagioso, virando todo hacia un pasaje contemplativo de tenor crepuscular antes de llegar a la frontera del tercer minuto. El esquema rítmico se hace más contenido y cadencioso para la ocasión, y ello se perpetúa cuando, bajo el manto de una capa cósmica de sintetizador, el esquema sonoro se enfila hacia un sinfonismo de coqueteos space-rockeros. Este esquema no dura mucho pero cumple muy eficazmente con la función de tender un puente hacia un nuevo motif signado por una ingeniería jazz-progresiva de influencias Canterburyanas y con un agudo uso de factores disonantes al estilo de GENTLE GIANT. Mientras aún no nos recobramos de nuestra sensación de perpleja satisfacción, algunos elementos Crimsonianos en los guitarreos y el empuje muscular que asume la dupla rítmica gestan un muy poderoso pasaje intermedio que, a despecho de la glorificación de su propia personalidad que impone a todo da, en realidad está destinado a tender otro puente a una nueva sección de raigambre jazz-progresiva. A partir de la instancia del décimo minuto y medio emergen los que tal vez son los tres mejores solos de sintetizador de todo el disco, pequeñas maravillas al estilo de Jan Hammer en esos espacios que no son ocupados por los solos destinados para la guitarra eléctrica y el piano eléctrico. El ambiente general es muy a lo WEATHER REPORT con sus consabidas conexiones con FINNFOREST y SECRET OYSTER. Nos da pena que esas últimas notas de piano eléctrico pongan conclusión a la pieza y al álbum, pero en algún momento tenía que acabar esta hermosura de disco. Lo que el personal de SARCOPHAGUS NOW nos ha brindado en “Maneter” es un muestrario de excelsas afirmaciones jazz-progresivas donde cada sonido de cada instrumento se articula en el entramado de un milagroso esquema musical. Solo nos queda recomendar ampliamente el disco y dejar de una vez esta pluma para dejar que los oyentes lleguen a sus propias conclusiones sobre el mismo.


Muestras de “Maneter”.-

Wednesday, May 29, 2019

ELECTRIC ASTURIAS: santísimo pentágono del sinfonismo japonés



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión tenemos la muy agradable ocasión de presentar el nuevo disco del ensamble japonés ELECTRIC ASTURIAS, el cual se titula “Trinity” y fue publicado a fines del pasado mes de enero: sin duda, este trabajo aspira seriamente a ser uno de los ítems japoneses más destacados dentro del mundo progresivo del presente año 2019. La publicación de este disco tuvo lugar a fines de enero pasado bajo la producción independientemente gestionada de la propia banda. El personal de ELECTRIC ASTURIAS está conformado por Yoh Ohyama [bajo], Satoshi Hirata [guitarra], Tei Sena [violín], Yoshihiro Kawagoe [teclados] y Kiyotaka Tanabe [batería], siendo así que el primero de ellos está a cargo de la composición de todas las piezas que integran este álbum que ahora tenemos en nuestras manos. De hecho, Ohyama fundó hace más de 30 años el proyecto musical ASTURIAS con la proyección de desarrollar una línea de trabajo sinfónica modernizada: entonces, él se hacía cargo de las gutiarras, el bajo, casi todos los teclados y algunas percusiones, y en 1988 se concretó el álbum de debut “Circle In The Forest”. En dos momentos quiso este señor traducir este proyecto en grupos específicos: uno con orientación folk-progresiva llamado ACOUSTIC ASTURIAS y otro con un esquema de trabajo orientado hacia el retro-prog sinfónico ecléctico que es el que ahora nos ocupa, ELECTRIC ASTURIAS. El debut de ACOUSTIC ASTURIAS tuvo lugar en el año 2004 con el disco “Bird Eyes View” mientras que el de ELECTRIC ASTURIAS fue en el año 2011 con el disco “Fractals”. La formación de este disco es la misma que también aparece en los dos siguientes, “Elementals” (2014) y “Trinity”. Bueno, ya es hora de detenernos en los detalles de este último disco mencionado. 


Durando casi 7 ¼ minutos, ‘Closed World’ abre el álbum con un vigor cautivador y rotundo que no tarda mucho en enfilarse en torno a un bien definido foco musical tras el inicio de un enfático enclave de piano a lo WAKEMAN. Una vez instalado el ensamble en pleno, la cosa resuena claramente a un híbrido de EMERSON, LAKE & PALMER y JEAN-LUC PONTY, algo muy en consonancia con el primer disco de la banda compatriota KBB y con los también compatriotas FANTASMAGORIA. El piano y el violín se dividen los momentos de protagonismo para el asentamiento del motif central mientras la guitarra busca sus propios espacios de lucimiento, especialmente para llenar espacios aludidos por el teclado. El flujo con el que van desarrollándose las complejas variantes de ambientes es magníficamente impoluto; la inserción de un relajante pasaje romántico a mitad de camino tiene un exacto rigor matemático. A continuación sigue la dupla de ‘Wuthering Heights’ y ‘Skelter’. El primero de estos temas sigue por la pista del primero pero con instanciaciones más comedidas de energía expresiva y un enfoque menos suntuoso de los siempre esperables preciosismos melódicos. Esta vez, el factor sinfónico es primordial con absorbente suficiencia en el diseño de los recovecos melódicos en curso: los aires predominantes son de vals sinfónico. También hay un hermoso solo de guitarra que nos remite a un híbrido de Steve Howe y Steve Morse... y en esos momentos en que el violín acentúa los fraseos de la guitarra, el solo aumenta su belleza. Por su parte, ‘Skelter’ se revela como un grácil ejercicio jazz-progresivo enmarcado dentro de un vorazmente sofisticado armazón rítmico que se ajusta plásticamente a la preservación de las vibraciones vigorosas que alimentan al foco melódico. El violín brilla a sus anchas dentro de un dinamismo grupal muy fluido: tenemos aquí otros estupendos solos de guitarra, muy breves, pero capaces de exponer una garra genuina en sus desafíos ante los solos de sintetizador que también ostentan su propia llama. ‘Crow’ emerge con todo para mostrar la faceta introspectiva del grupo con el refinamiento habitual, pero, dadas las nuevas circunstancias de expresividad musical, ahora hay una delicadeza cristalina que impera en el desarrollo melódico de turno. La manera tan meticulosa en que se hermanan el violín y el piano resulta decisiva para marcar el desarrollo melódico y la dinámica interna de los instrumentos en bloque, determinando incluso las pautas generales del groove que ha de armar la batería. Es un tema realmente precioso, encarnación pura del romanticismo envuelto en su propia magia evocadora.


‘Rogus’ ocupa un espacio de 8 ¾ minutos y lo aprovecha muy bien, basando su desarrollo temático y sus atmósferas centrales en un punto intermedio entre el lirismo entrañable del tema #4 y la soltura ceremoniosa del tema #2, tal vez con una mayor inclinación a esta última. En comparación con lo que sucedió en‘Crow’, el bloque sonoro se siente más lleno porque a la guitarra se le da mayores espacios de lucimiento, y también, claro está, por la forma en que las columnas de la labor rítmica de la batería y los profusos ornamentos de los teclados exploran el vitalismo propio de las inquietudes románticas y barrocas del más puro estilo sinfónico. Se trata de uno de muchos puntos culminantes del repertorio, no cabe duda. La maratónica ‘Gorgon Suite’ cierra el álbum con una oportuna expansión del colorido esencial de la propuesta sinfónica del ensamble. Sus tres secciones se titulan sucesivamente ‘Medusa’, ‘Stheno’ y ‘Euryale’. Como ya las reglas de juego musicales de la banda están bin definidas desd ehace un buen rato, no nos debe sorprender que ‘Medusa’, la primera sección, se centre en dinámicos juegos de dinamismos barrocos en los armazones y orquestaciones de teclados mientras que la dupla rítmica asuma la estrategia de tender puentes entre el sinfonismo y el jazz-rock. Así las cosas, los solos de violín, guitarra y sintetizador que entran a tallar en momentos estratégicos cumplen con la función crucial de realzar el imparable colorido general de la pieza, sin ser ellos mismos demasiado extensos. Cuando llega el turno de ‘Stheno’, el grupo se dispone a explorar ambientes y grooves ligeramente cercanos a lo tenebroso, pero lo hace al modo de unos KBB o un extraño híbrido entre AFTER CRYING y FAR CORNER. Las tensiones están marcadas por el pulsátil frenesí que impone la dupla rítmica en comunión con el piano en ciertas secciones que parecen conectarse con el paradigma del rock-in-opposition de cámara, aunque hay que señalar fehacientemente que esta cercanía se focaliza exclusivamente en el tipo de atmósferas emanadas del esquema melódico en curso, no tiene un asidero estilístico de por sí. De hecho, esta pieza es una rara avis (y muy buena) dentro de las pautas generales del disco. ‘Euryale’ pone el broche de oro la suite y al álbum, y no puede empezar mejor la cosa cuando el prólogo consiste en un bello nocturno de piano y violín. Cuando el bajo entra a tallar sobriamente con miras a acentuar las bases armónicas del piano, el grupo se prepara para actuar de pleno en un exquisito y majestuoso enclave temático que nos lleva de la mano hacia una bien afianzada encrucijada de los paradigmas de RICK WAKEMAN, CAMEL y THE ENID con conexiones con las bandas compatriotas PTF, KBB y TEE. El groove armado por la dupla rítmica para el cuerpo central es ágil, usando en ciertos momentos quiebres rítmicos sin aspavientos: todo fluye muy naturalmente mientras el violín, los teclados y la guitara dirigen diversas tramas sucesivas del desarrollo temático. ¡Qué hermoso final de disco!


   

“Trinity” es, ante todo, un ejemplo magnífico y contundente de música prog-sinfónica que recoge y dignifica las semillas de sus referentes más majestuosos del pasado mientras se hace debido eco de varios recursos modernizados. Los músicos de ELECTRIC ASTURIAS irradian creatividad y vigor por doquier en cada una de las composiciones que integran este disco, un ítem que es fortísimo candidato para situarse en los más altos puestos de las encuestas que se harán a fines del año 2019. ¡Recomendado al 100%!



Muestras de “Trinity”.-


Sunday, May 26, 2019

PAPIR: pliego #6 de su incendiario relato prog-psicodélico



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con la presente tenemos el enorme agrado de presentar el sexto disco de estudio de la banda danesa PAPIR, el portentoso y musculoso trío conformado por el guitarrista Nicklas Sorensen, el bajista Christian Becher y el baterista Christoffer Brochmann. Siguiendo con los hábitos numéricos del trío para poner títulos a sus álbumes y sus composiciones (añadiendo el dato de que el grupo ha publicado dos registros en vivo también), este sexto disco es bautizado como “VI” y los cuatro temas del álbum van desde ‘VI.I’ hasta ‘VI.IV’. A diferencia del caso de su trabajo precedente “V” (que data de agosto del año 2017), cuya generosa duración dio para que se publicara en doble CD y doble vinilo, ahora el total del material recogido en “VI” no llega a completar los 40 minutos de duración. De todas maneras, esto no juega en contra de la dinámica de profusa creatividad y señorial vigor que los PAPIR han convertido en su idiosincrasia dentro de la escena prog-psicodélica escandinava y mundial. La manera que tienen estos señores de PAPIR de fusionar estándares del space-rock, el post-metal, el stoner y el kraut guitarra-céntrico dentro de un exquisito y potente patrón progresivo de esencia psicodélica ha quedado bien registrada en sus discos precedentes, y en este nuevo trabajo se nos muestra una nueva exhibición del brío incombustible del que todavía goza la banda. El disco nuevo fue publicado el pasado 10 de mayo por el sello Stickman Records en formato de vinilo exclusivamente, siendo así que el trío deja la difusión digital a nivel de descarga digital desde su blog de Bandcamp. Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en él, ¿vale?



Durando poco más de 10 minutos, ‘VI.I’ abre el disco con un grácil compás de 5/4 que el grupo aprovecha para desarrollar un motif ensoñador y moderadamente robusto. Mientras las diversas capas y esquemas armónicos de la guitarra crean una orquestación mágicamente densa desde donde el motif va enriqueciendo crecientemente su fuerza de carácter, la batería maneja el swing con una exuberante soltura que viene muy a tono con este ejercicio de muy refinada psicodelia. El bajo es el ítem con mayor proyección arquitectónica durante los primeros cuatro minutos y medio pero también le llega el momento de aportar su propia expansión exuberante, y justamente eso tiene lugar en un momento en que el trío decide bajar un poco el ímpetu para organizar una nueva estrategia de embrujadores crescendos, todos ellos confluyendo finalmente en una breve coda de talante onírico. En estos minutos finales de esta magnífica pieza de apertura el grupo se apropia de su señorío sónico para enfilarlo hacia dimensiones de majestuosidad no exentas de polenta. ¡Qué manera tan contundente de iniciar el disco! Con la dupla de los temas ‘VI.II’ y ‘VI.III’ – el primero de ellos dura poco menos de 9 minutos mientras que el otro llega hasta los 9 ¼ minutos de duración –, el trío se dispone a cosechar la siembra de excelencia rockera planteada e instaurada por la primera pieza del álbum. Tenemos en el caso de ‘VI.II’ una muy inspirada maraña de confluencias de RUSSIAN CIRCLES, MY SLEEPING KARMA y CAUSA SUI, con algo del vigor de GURU GURU, todo ello dentro de una ingeniería un poco más urgente que la que signó el plan de trabajo de ‘VI.I’. En este segundo tema disfrutamos de una excelente y poderosa mezcla de angularidad y densidad que se asienta sobre un swing llevadero. ‘VI.III’, por su parte, se dispone a desplegar un esquema más maleable, comenzando con la expansión de una capa minimalista de guitarra desde la que se anuncia el pronto arribo de un cuerpo central a medio tiempo. A través de la elegante garra de la batería y las pulsaciones inagotables del bajo se impone una ambientación otoñal que muchas veces se adentra en lo introspectivo, lo cual reposa mayormente en el modo en que la guitarra va alternando entre sus fraseos sugerente y sus sostenidos fluctuantes. Un tema etéreo que se las arregla para preservar y potenciar, en dosis sosegadas, su latente grandilocuencia. De hecho, al entrar en su último tercio, ésta deja de ser latente para pasar al frente y comandar la ingeniería sonora. No solo eso: también entran a tallar algunos quiebres rítmicos de talante genuinamente progresivo durante esta poderosamente climática impugnación. Una vez más, el trío decide armar una breve coda de carácter introspectivo. Si alguien quería imaginar cómo sonaría un híbrido de MONO y RED SPAROWES con ciertos ribetes Crimsonianos, pues no necesita más respuesta que escuchar con sus propios oídos este tema, el cual nos parece el más bello del álbum.
                          

Los últimos 11 minutos del repertorio están ocupados por ‘VI.IV’, tema que ejerce un abierto contraste frente al sofisticado lirismo de la pieza precedente para concentrarse en la exploración de la faceta más dinámica y recia del paradigma de PAPIR. Ya desde la medianamente sutil sección introductoria se anuncia que tendremos aquí una pieza con características machaconas y personalidad cañera. Es lo más cercano a HAWKWIND que encontramos en el álbum aunque la magia estilizada que se hace notar en medio del fuego rockero también nos puede hacer pensar en unos OZRIC TENTACLES de fines de los 80s sin teclados y con un exorcismo Sabbathiano a cuestas, mientras se establece confluencias con gente como YURT y CAUSA SUI. La pieza es de por sí llamativa, siendo así que las inclusiones estratégicas de ciertos momentos de autoconstricción ayudan a mantener el gancho esencial mientras se le añade un efectivo señorío. De hecho, lo que se va cocinando antes de llegar a la frontera del quinto minuto es el encendido de la chispa inicial del pasaje más explosivo del álbum. Ahora los PAPIR están haciendo una especie de recapitulación de los esquemas sonoros predominantes en sus discos segundo al cuarto, jugando con varios matices de la garra psicodélica, desde los más explícitos hasta los más sutiles. Parece que la batería es el instrumento encargado de perfilar cuándo se debe dar prioridad a un tipo u otro de matiz mientras el swing básico se mantiene dentro de una arquitectura dinámica muy bien perfilada. El último pasaje aguerrido está a cargo de concluir el disco con una aureola de belicosa prestancia donde la agitación de la psique humana es la cosecha extrema de una siembra sonora aristocráticamente apabullante. Todo esto fue “VI”, un testimonio preclaro de las ansias expansivas que PAPIR insufla a su consistente ideario musical en el presente año 2019. Este sexto pliego de su enérgico e incendiario relato prog-psicodélico garantiza a los Sres. Sorensen, Becher y Brochmann una sólida permanencia en la élite rockera de su país así como en el gran mapa progresivo mundial de hoy en día.



Muestras de “VI”.-