Sunday, October 25, 2015

Un nuevo amanecer en el paisaje musical de ATTILION


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Desde Indonesia llega el trío ATTILION con su segundo álbum “Early Dawn”, el cual sucede al disco debut “It Must Be” por cuatro años de diferencia. Este trío conformado por el guitarrista Bowo C., el bajista Carlo y el baterista y el baterista Agung registró el material de “Early Dawn” en el transcurso de los 3 últimos meses del año 2013, pero por razones de logística y viabilidad financiera, recién en el pasado mes de setiembre ha podido el grupo publicarlo por vía virtual. No hay fecha para una publicación física en el horizonte cercano… y además, Agung dejó al grupo al finalizar estas sesiones de grabación, por lo que Shandy ingresó a la alineación triádica como su nuevo constructor de ritmos y grooves, y eso le ha permitido mantener una actividad concreta en el circuito underground de su país. Lo que encontramos en la línea de trabajo plasmada en “Early Dawn” es un afianzamiento robustecido de la mezcla de jazz-rock, post-rock y psicodelia progresiva que los ATTILION tienen como norte estético.

 

Abre el disco ‘Inner’, con poco más de 8 minutos de groove jazz-rockero vitalista y alegre. Las irrupciones de unos puentes marcados por un swing más intenso que coquetean con el rock duro clásico termina convirtiéndose en la permanencia importante de un cariz lúdico dentro de la predominante vibración lúdica. Luego sigue la pieza homónima, diseñada para exhibir un aumento de tensión en la atmósfera escogida: metidos en una muscular mezcla de jazz-rock, stoner y post-rock, los músicos se ponen a dar vueltas en torno a una sencilla progresión armónica para, a partir de allí, edificar un motif fulguroso signado por un electrizante vigor expresivo. ‘Cursed Island’ comienza con un breve solo de batería en clave de free-jazz que sirve para que los otros dos músicos se integren tanteando el punto de arranque del cuerpo central; cuando éste se asienta, nos topamos con un jam filudo que hereda buena parte del vigor de la precedente pieza homónima, pero con un acento más marcado en el factor jazz-rockero. El puente de tanteo precedente es retomado para la coda. Definitivamente, ‘Cursed Island’ es un cénit decisivo en este repertorio. Cuando llega el turno de ‘Behind The Fog’, el trío explora su faceta reflexiva y serena, haciendo gala de una impoluta exquisitez en la armazón sonora global: en los pasajes pletóricos, se nota la influencia del paradigma de ALLAN HOLDSWORTH, así como algunas confluencias con el ensamble compatriota LIGRO (aunque sin igualar la bizarra sofisticación de estos últimos), pero también hay que destacar el aura post-rockera que se hace presente. El carácter evocativo de los solos de guitarra es simplemente fabuloso, paseándose por recursos de etérea vulnerabilidad y por otros de neurosis moderada con igual solvencia. Los poco menos de 7 minutos de duración para ‘Behind The Fog’ se nos hacen muy cortos, la verdad que sí. ‘Tears’ es una balada minimalista – con una sección cantada incluida – donde la banda se adentra más a fondo en los recovecos ocultos de su faceta reflexiva: es casi como un apéndice de ‘Behind The Frog’ que anuncia el crepúsculo de una jornada que quedará por siempre enterrada bajo la niebla del pasado.


‘Rise Of Sophie’s Corpse’ se mete de lleno en el discurso del post-rock (al modo de un híbrido de ISIS y EXPLOSIONS IN THE SKY) con algunos matices razonablemente tétricos que entran a tallar oportunamente para reflejar la atmósfera inquietantemente densa aludida en el título. Hay un interludio aparatosamente sombrío que, a pesar de su brevedad, enfatiza muy bien las vibraciones inquietantes que imperan en esta pieza. ‘The Colony’ es la segunda pieza cantada del álbum – algo de letra tiene – y cumple con la misión de seguir explorando los recursos de densidad que se abrieron con tanta convicción en el tema precedente. Esta vez el esquema sonoro es más tirado hacia el estándar post-metalero, y es justo recalcar cuán cómodo se siente el grupo explorando estas modalidades de experimentación rockera contemporánea. Cerrando el álbum, ‘Travelling’ vuelve al terreno jazz-progresivo con una sobriedad patente que, con todo, no oculta para nada el vigor esencial del ensamble. Solamente dura poco más de 4 ¾ minutos, por lo que el tema se nos hace demasiado corto para aprovechar su gancho, pero nos parece un cierre efectivo. El efecto sintetizado que emula percusiones étnicas es una simpática coda que nos toma de sorpresa. Así termina “Early Dawn”, un disco intenso y cálido que confirma a ATTILION como un nombre muy a tener en cuenta dentro de la actual vanguardia rockera asiática, el cual gesta un nuevo amanecer para el paisaje musical de la banda.


Muestras de “Early Dawn”.-


Thursday, October 22, 2015

THE ARISTOCRATS: caballeros de la mesa redonda del jazz-rock progresivo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

THE ARISTOCRATS vuelven y lo hacen con todo al gestar, grabar y publicar su tercera placa de estudio “Tres Caballeros”. Proveniente de grabaciones que tuvieron lugar en 10 días del segundo mes del año, el material fue publicado el 23 de junio pasado a través del sello Boing!, este disco está diseñado para expandir el posicionamiento de este trío multi-nacional conformado por el baterista alemán Marco Minnemann, el guitarrista inglés Guthrie Govan y el bajista norteamericano Bryan Beller dentro de los mundos simultáneos del jazz y del art-rock. El repertorio de 9 temas sigue la secuencia de créditos de autoría Minnemann-Govan-Beller tres veces, un gesto muy simpático que muestra la camaradería equitativa que reina en los procesos creativos de este ensamble. 


Ostentando un título tan desfachatado como ‘Stupid 7’ y ocupando un espacio poco menor a los 4 minutos, la primera pieza elabora un groove magnífico y contundente que combina jazz-rock aguerrido con aires funky, siendo el 7/8 el compás predominante. Algo nos suena a BOZZIO LEVIN STEVENS y ATTENTION DEFICIT. ‘Jack’s Back’ sigue a continuación para que el trío desarrolle matices y atmósferas centradas en la psicodelia progresiva, alternando pasajes sutiles inspirados en la faceta más etérea del hito Crimsoniano con ciertos traviesos interludios tremendamente filudos que pueden, hasta cierto punto, hacernos recordar al PRIMUS más ambicioso. Con ‘Texas Craypants’ vuelven en pleno los duendes de la extroversión rockera, pero con un talante diferente al de la pieza de apertura: ahora estamos con un robusto ejercicio de rock pesado melódico empapado de aguas progresivas y recursos propios de los legados de JEFF BECK y JOE SATRIANI. ‘ZZ Top’ es el sugerente título de la segunda pieza compuesta por Minnemann, y ciertamente llama la atención que tenga como título el nombre de una de las bandas más famosas y veteranas del boogie rock, pues algo de este tipo de grooves tiene en algunas breves transiciones. Pero, básicamente, se trata de otro electrizante ejercicio de jazz-rock ingenioso y llamativo, con bastante gancho: los aires de familia con LIQUID TENSION EXPERIMENT y ATTENTION DEFICIT son más pronunciados que con cualesquiera leyendas del boogie rock o Southern rock o cualquier provincia estilística cercana. ‘Pig’s Day Off’ nos lleva inicialmente hacia parajes reflexivos, los cuales sirven de marco seguro para la instauración y afianzamiento del cuerpo central. Eso sí, el punche rockero no está fuera del paisaje, y de hecho, se siente incesantemente latente en el modo en que Govan dirige el viaje triádico de turno. ¡Y cómo estalla tal punche en el poderoso clímax cerca del final!... determinando la elaboración de una coda tan majestuosa como neurótica.


‘Smugler’s Corridor’ ostenta aires de rock chicano y Tex-Mex aunque sin actitudes arqueológicas ni mucho menos: el aura solemne y la garra que esta pieza destila generosamente impiden que la banda haga una caricatura de su actual objeto de atención artística y, por el contrario, logra elaborar una refrescante exploración en sus propias inquietudes eclécticas. Mención especial para el tremendo solo de bajo que el autor Beller inserta en un momento particularmente pletórico del desarrollo temático. ‘Pressure Relief’ es la composición más serena que brinda Minnemann al nuevo disco. Vemos en esta pieza muchos trazos del legado del jazz-fusión de los 70’s así como del modelo de PAT METHENY: el talante reflexivo de la pieza da sentido a la decisión de Govan de manejar su sobria espiritualidad musical con sonidos limpios, casi cristalinos. El frenesí vuelve a ponerse al frente cuando emerge la penúltima pieza del álbum, titulada ‘The Kentucky Meat Shower’, aunque sin desmadres ni desatinos de ningún tipo. En efecto, los riffs y quiebres rítmicos que se elaboran en el camino son manejados con buen pulso, haciendo que las muchas secciones fieras se mantengan dentro de una dosis controlada de luminosidad mientras se abre algún espacio momentáneo a un pasaje introspectivo. Los fraseos de corte country-rock llaman particularmente la atención, del mismo modo que lo hacían cuando se utilizaban en los discos más celebrados de PRIMUS. Los últimos 11 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Through The Flower’, la composición más extensa del mismo. Su groove es sereno y el desarrollo de su núcleo temático no es demasiado rebuscado, lo cual permite que el jam fluya con elegante rectitud, así como que los inagotables fraseos de Govan gocen de espacio para respirar; una mención especial debe ir para el último solo, cuya exquisita intensidad genera ecos en la mente del oyente empático aún después de terminar el fade-out. El modelo de MAHAVISHNU ORCHESTRA y la vitalidad exquisita de ATTENTION DEFICIT se erigen como los referentes más patentes para la armazón de esta pieza.


“Tres Caballeros”es  muy divertido de escuchar, rebosante de vigor expresivo y con suficientes variantes de atmósferas a lo largo de su repertorio como para ser considerado un éxito estético. Cabe añadir que existe una edición especial limitada que incluye como bonus un DVD con algunas actuaciones en vivo, imágenes de ensayos y algunas versiones alternativas de temas del repertorio. THE ARISTOCRATS son, sin duda alguna, figuras líderes de la aristocracia del jazz-rock mundial de nuestros días.


Muestras de “Tres Caballeros”.-


Monday, October 19, 2015

La continua línea de ascenso de KOREKYOJINN


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy disponemos de la muy agradable ocasión de disfrutar de la nueva obra musical de los japoneses KOREKYOJINN, este supertrío del cual no sabíamos nada desde el año 2011, cuando no solo publicaron “Tundra” sino también un disco en asociación con el genial violinista Tsuboy Akihisa [KBB, POCHAKAITE MALKO] titulado “Doldrums”. Pues bueno, ya desde mediados de julio pasado existe “Fall Line”, disco que viene a ser el quinto realizado por este ensamble de Tatsuya Yoshida [batería], Natsuyki Kido [guitarras] y Mitsuru Nasuno [bajo]. Publicado por el sello Magaibutsu, este nuevo trabajo nos muestra que KOREKYOJINN sigue siendo solvente en la gestación de ideas aventureras y sumamente aguerridas dentro de la vanguardia progresiva japonesa del momento. El trío se mantiene fiel a su vitalista híbrido de jazz-rock, math-rock, heavy prog, psicodelia y rock-in-opposition: su propuesta ya es algo reconocible, pero nada dado a estancamientos ni aburguesamientos, pues contiene dentro de sí un potencial aparentemente infinito de vigor creativo. Veamos los detalles del repertorio de “Fall Line”, ¿vale?


Durando poco más de 6 ¼ minutos, ‘Breathless’ inicia el repertorio con una rudeza exquisita y bien organizada, abriendo espacios para que algunos complicados juegos de síncopas permitan a la agresividad reinante asumir efectivas dosis de luminosidad: éstas derivan finalmente en una estupenda coda de base jazz-funk. Siendo como son tan esenciales los juegos de síncopas y los instantes silenciosos en medio de esta metralla triádica, se puede decir que esta pieza es una exhibición de tensas ingenierías diseñadas para dejar sin aliento al oyente atento. Luego sigue ‘Dislocation’, una de las tres composiciones del álbum que bordean los 9 minutos de duración; aquí, el vigor imperante cobra una prestancia aumentada, lo cual se traduce en una neurosis musical más pesada y rotunda que la que hallamos en la pieza de apertura. Un recurso que ayuda eficazmente a sustentar esta incrementada neurosis sónica está en juegos cacofónicos situados en algunos lugares estratégicos. Una simpática sección reggae ayuda a aliviar un poco las tormentosas expansiones rockeras en curso. ‘Island Man’ nos lleva hacia atmósferas más deliberadamente alegres, casi como poniendo música de fondo a los días felices de un grupo de turistas en una isla paradisíaca. Claro está, dicha isla y sus placeres están ubicados en el cosmos de KOREKYOJINN, así que la alegría reinante está pletórica de aguerrida tensión y furiosa vitalidad en base a complejas estructuras rítmicas. Cuando llega el turno de ‘Gulch’ – otra de las piezas particularmente extensas del álbum –, el trío está más que listo para ejecutar la perfecta síntesis entre el rabioso espíritu lúdico de la pieza anterior y el dinamismo alucinado que atravesó a los dos primeros temas. El trío se siente como en casa asentando su arquitectura sónica sobre un terreno rítmico que parece estar en perpetuas fases de erosión y reconstrucción. Definitivamente, los legados de RUINS y BONDAGE FRUIT no han quedado borrados del todo en cada proyecto donde se embarcan estos geniales músicos. Los momentos de ingeniería cacofónica brindan una engañosa imagen de estabilidad mientras el grupo prepara el terreno para nuevas extravagancias de tenor free-form.  


Con ‘High Time’ llegamos al ecuador del álbum y ya no nos esperan más sorpresas en la apreciación estética del álbum, pero sí nos aguardan más momentos de excitación melómana cuando nos encaramos con esta alternancia de math-rock y free-jazz con un ocasional enfilamiento stoner: hay un breve pero refrescante solo de guitarra a lo FRED FRITH que amerita una especial mención. ‘Eventide’ nos lleva a una confluencia entre los recovecos osadamente sistemáticos de ‘Gulch’ y la robustez lúdica de ‘Island Man’; en esta ocasión hay pequeños campos particulares de lucimiento para el bajo – especialmente en uno donde se explora el efecto fuzz con convincente fruición –, aunque es cierto que el trío se preocupa muy concienzudamente por mostrarse como una trinidad sónica compacta a más no poder. Acercándonos al final del álbum nos topamos con ‘Clean Cut’, una pieza tremendamente marcada por el modelo math-rockero y certeramente acentuado con vibraciones Crimsonianas. Es como una gran placa de metal ornamentada con abolladuras perfectamente redondeadas con la que se pretende celebrar el frenesí imparable de la vida urbana; parece mentira cómo algo que fácilmente puede parecer caótica está en realidad penetrado por un dinamismo arquitectónico meticuloso hasta en sus aspectos más minúsculos. La tercera pieza de larga extensión es justamente la que titula y cierra al álbum. Lo que tenemos en ‘Fall Line’ es la exhibición de la faceta más lírica de la banda, dentro de lo que se puede llamar lírico aquí: hay una armazón fácilmente reconocible en las ilaciones multi-temáticas y se da una preocupación especial por reforzar cada motif con el fin de la imponente extroversión facilite la empatía con el oyente. Definitivamente, esta pieza recibe plenamente el impacto de ‘Clean Cut’ y lo reviste de una estimulante estilización. Todo este repertorio ha simbolizado, en líneas generales, un nuevo auge del vigor recalcitrantemente alucinado que marcó a los dos primeros álbumes del trío, después de las estrategias de arrebatos coloridos que se plasmaron en “Tundra” cuatro años atrás.


“Fall Line” es una borrasca, un maremoto y una gozada: las tres cosas en una dentro del variopinto mundo progresivo de nuestros tiempos. Las tres mentes de KOREKYOJINN organizan una lógica estética muy particular a la hora de reforzar su posición dentro de la avanzada art-rockera japonesa con cada nuevo disco, y “Fall Line” no es la excepción. ¡A disfrutar!


Muestras de “Fall Line”.-


Friday, October 16, 2015

Exploraciones de ÁNGEL ONTALVA en nuevas tierras musicales


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ÁNGEL ONTALVA, uno de los más heroicos y prolíficos creadores musicales de la vanguardia española del nuevo milenio sigue haciéndose presente como solista en el ruedo fonográfico, y esta vez lo hace con “Tierra Quemada”. Este disco, publicado por vía de OctoberXart y bajo la producción ejecutiva de Francisco Macías a fines de junio pasado, contiene un catálogo registrado en varias sesiones realizadas entre este mismo año y el anterior. ONTALVA, quien se hace cargo de las guitarras y algunas pistas de bajo, ocasionalmente, se hace acompañar por sus habituales compañeros de OCTOBER EQUUS Amanda Pazos [bajo], Víctor Rodríguez [teclados y melódica], Vasco Trilla [batería y percusión y Luis Rocha [clarinetes], además de Marc Egea [hurdy gurdy y duduk] y Pablo Ortega [cello]. Las soberbias ilustraciones, obra del propio ONTALVA, completan las credenciales estéticas de “Tierra Quemada”. Adelantamos que esta obra ostenta un magnífico colorido dentro de un esquema versátil que para nada pierde el foco, pero bueno, es más productivo entrar a los detalles del mismo antes de seguir expresando algunos de los innumerables elogios que, en nuestra humilde opinión, merece este disco.


‘Tarlaya Ektim Sogan’ abre el álbum con masivos aromas del Oriente Próximo, y de hecho, eso tiene mucho sentido en referencia al título turco de la pieza en cuestión. Los saxos y las orquestaciones de teclado comparten el protagonismo con la guitarra de Ontalva (por no decir que se lo roban). Tras este celebratorio y exótico tema de apertura llega ‘No Return’, una pieza que nos brinda casi 7 ¼ minutos de exploraciones jazz-progresivas cercanas por igual a los modelos de KING CRIMSON y de MAHAVISHNU ORCHESTRA (en cuanto a la faceta densa de estos últimos), lo cual pone al ensamble en cierta consonancia con lo que hacen grupos como DOUBT y MORAINE. Su personalidad está marcada por una seriedad que a veces se siente distante, o no precisamente distante, sino más bien majestuoso, abandonando la lógica del juego y asumiendo un rol emperador en su bien definida musicalidad; es por ello que la presencia de la guitarra tiene un porte más aguerrido y el esquema rítmico crea un swing más ceremonioso. Volviendo de lleno al terreno de la fusión contemporánea y ahondando en las potencialidades de expresividad extrovertida de los mismos, la pieza homónima impone su autoridad festiva de manera inapelablemente llamativa. El momento protagónico del saxo soprano es particularmente notable, y de hecho, podemos afirmar que en piezas como ésta, ONTALVA reaviva la línea de trabajo plasmada en su primer ítem solista “Mundo Flotante” (de fines del 2012). Con la secuencia de estas tres primeras piezas tenemos ya motivos de sobra para sentirnos agradecidos por tener nuestros espíritus generosamente estimulados por obra y gracias de estos geniales vuelos musicales… ¡pero aún queda mucho más por disfrutar! Etéreo y fantasmal, aunque también relajante de algún modo parecido a la aureola propia de la reflexividad del yo sobre lo trascendente, ‘Ugetsu’ varía de registro y nos lleva por parajes de serenidad en base a atmósferas cálidamente introspectivas que están obviamente inspiradas en el Lejano Oriente. ‘El Telele’, por su parte, nos muestra una aventura jazz-prog-psicodélica que nos puede muy bien hacer recordar a las aventuras solistas de un TREY GUNN o, hasta cierto punto, a FORGAS BAND PHENOMENA. Es como si la extroversión sistemáticamente desarrollada en las tres primeras piezas adoptara un filo renovado.


‘Comanche’ es un recordatorio del punto de origen de la visión musical que ONTALVA ha venido desarrollando desde los inicios de OCTOBER EQUUS. Oscuro y evocativo a la vez, ambas cualidades se congregan armoniosamente sobre la base del esquema de musculatura dosificada que se explaya en el arreglo instrumental global. Nos vamos acercando al final del álbum cuando nos topamos con ‘Bicycles Were Quite Popular In The Forbidden City’. El lirismo de esta no muy larga pieza – dura menos de 3 minutos – recupera algo de la serenidad contemplativa que antes apreciamos en ‘Ugetsu’, pero aquí hallamos una armazón instrumental más explícitamente colorida, llenando más espacios, atreviéndose a llevar el factor exuberante hacia nuevas fronteras de sensualidad sónica. Los últimos 9 minutos de este repertorio están ocupados por ‘Cobra Trap’, tema abiertamente focalizado en el discurso de la vanguardia jazzera, no siendo ajeno a la recepción de ciertos matices propios del discurso de la psicodelia progresiva y de la vieja tradición del Canterbury mientras se va expandiendo a lo largo del ambicioso espacio que se ha trazado. Las dosis de cromatismo sonoro son medidas dentro del esquema de ‘Cobra Trap’, pero esto está en las antípodas de lo lánguido; muy por el contrario, se despliega una intensidad atrapante gestada por la comunión de los partícipes. Termina a lo grande “Tierra Quemada”, sin duda alguna, pero es que el disco es grandioso en sus incesantes despliegues de ingenio ecléctico y policromía musical. ÁNGEL ONTALVA y la pléyade de sus socios de turno se han lucido enormemente en este disco que solo nos limitaremos a recomendar a los coleccionistas progresivos en un 200%.


Muestras de “Tierra Quemada”.-

Wednesday, October 14, 2015

Evocando a 4/3 DE TRIO


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy viajamos a uno de los muchos recovecos de nuestra memoria musical y nos topamos con un cuarteto que solía llamarse 4/3 DE TRIO… o sea, un cuarteto que se denominaba como cuatro tercios de un trío. 4/3 DE TRIO fue un joven y vigoroso ensamble francés que por un par de años tomó por sorpresa a los seguidores del circuito musical progresivo de fines de los 90s, una sorpresa, sin duda, muy grata. El grupo estaba conformado por Sébastien Grammond [guitarra eléctrica, mellotrón, órgano Hammond, sintetizadores análogos, djembé], Didier Pegeron [batería, timbales, bongós, triángulo, guitarra acústica], Romain Gayral [bajo] y Guillaume Fenoy [guitarras eléctricas y acústicas, voz]. El estilo de este grupo siempre se caracterizó por su forma tan dinámica y robusta de manejar las atmósferas y arreglos complejos predominantes en sus composiciones, aunando recursos varios para armar una sólida arquitectura ecléctica: heavy prog, esquemas Crimsonianos, jazz-rock de tenor agresivo, math rock, psicodelia, incluso trazos inconfundibles de las corrientes rockeras que estuvieron en auge durante buena parte de los 90’s, no faltando además alguna que otra pieza acústica de inspiración bucólica. El asunto es que la existencia efímera de este grupo tiene algún matiz terriblemente trágico en sus instancias finales – cosa que aclararemos más adelante – pero, ante todo, lo importante es recordar su legado con una actitud respetuosa, que bien se lo merecen estos tipos de 4/3 DE TRIO.


Su disco de debut, titulado “Faiblesse” y publicado en 1999 por Musea Records, es un catálogo muy ecléctico que a veces puede ser percibido como carente de una coherencia completa a lo largo de la diversidad de su repertorio, aunque otra opción hermenéutica válida es que se trata de un manifiesto explícito de sus deseos de crecer tras un impetuoso nacimiento. También se puede notar que el departamento de los teclados no tiene tanta presencia como posteriormente se sentirá en el segundo disco “Ersatz”, pero, al fin y al cabo, este disco está lleno de ingenio y potencia, explayados en un repertorio tan variopinto como extenso. El tema homónimo abre el disco con una mezcla de heavy prog y stoner, sazonada con una buena dosis de esa peculiar psicodelia Crimsoniana tan cara para la vasta mayoría de grupos progresivos de vertiente pesada. La breve sección cantada establece un momento de languidez ceremoniosa. Este comienzo tan exultante encuentra un balance en el siguiente tema,’ Os’, cuya ambientación general parece pretender crear un puente entre el estándar del grunge y el jam-rock de tendencias progresivas: esta impresión se incrementa con el talante muy a lo Eddie Vedder que porta el canto del guitarrista Fenoy. Elsa Klajnberg funge de corista para la ocasión.  Luego sigue ‘Queen Wilson’, una de las gemas más notables dentro de la breve trayectoria del grupo; aunque en vivo este tema solía extenderse hasta los 8 y 9 minutos de duración, esta versión de estudio llega a poco más de 5. Las dosis de polenta y excitante neurosis desplegadas en los riffs inteligentemente entrecortados de la primera mitad se afianzan eficazmente a través de su desarrollo, muy a lo math-rock. La segunda mitad es una letanía típicamente Crimsoniana (etapa “Red”) donde las capas de Mellotrón saben abrirse paso poco a poco entre los guitarreos y la poderosa dupla rítmica, asumiendo finalmente el rol protagónico. ¿Será el título en sí de la pieza un homenaje irónico a KING CRIMSON? Sin romper con este momentum de intensidad, ‘Marie J.’ prosigue por un rumbo distinto: jazz-rock de raigambre pesada y con un fuerte componente funky, afín a ATTENTION DEFICIT y CAB. Para la parte cantada del final, el ensamble se embarca en un pasaje más sutil y relajado. ‘Vicious Heart’ es una composición que se cae de madura: una canción netamente grunge muy en onda con lo que hacían STONE TEMPLE PILOTS y PEARL JAM – ahora Fenoy quiere jugar a ser concursante en un evento de imitadores del “extraviado divo” Scott Weiland, casi susurrando durante el lento pasaje inicial y luego desplegando un enojo contenido en la sección más fuerte.



Para el momento en que tiene que emerger ‘En Depit’, el cuarteto regresa de lleno a los terrenos de la plurivalencia progresiva, esta vez por la vertiente de predominio del prog-metal: el tema tiene suficientes variantes en sus ambientes como para evitar cualquier tentación de monotonía. Podemos notar aquí que el grupo tiene bien estudiado los paradigmas respectivos de DREAM THEATER, FATES WARNING y MESSHUGGAH, así como algunos recursos de jazz-rock experimental ocasionales. ‘Spare Yourself The Pain’ es una balada acústica que dura 2 minutos, estableciendo otro nexo con el grunge, esta vez desde su faceta más intimista, y como el grupo no se siente cómodo acomodándose a fórmulas fijas durante instancias muy prolongadas, lo que sigue a continuación, ‘The Taste Of You’, es un ejercicio de math-rock que muy bien puede describirse como un homenaje a DON CABALLERO merced a su exigente swing entusiasta, bien elaborado sobre un tempo que de por sí no demasiado frenético. El giro hacia PRIMUS que cobrael epílogo es bastante simpático, creando un clímax particular donde la inicialmente reinante neurosis surrealista vira hacia un dadaísmo juguetón. ‘Ma Devise’ retoma los recursos del grunge y el stoner en una mezcla curiosa dentro del esquema de una semi-balada rockera: el empleo de una coral Mellotrónica crea una aureola hipnótica para el cierre. Con sus casi 9 minutos y medio de duración, ‘Loe’ es el tema más extenso del disco: se trata de una pieza acústica, dominada por lossucesivos motivos desarrollados por las guitarras acústicas duales, cuyos coloridos aparecen debidamente completados por las percusiones subyacentes. En este tema hallamos algunos motivos pastorales, otros centrados en talantes académicos, e incluso varias excursiones fusionescas que me suenan (al menos, en parte) emparentadas con la bossa nova. Las vibraciones frontalmente rockerasregresan con ‘Acore’, pieza no muy larga que apela a la polenta del prog metal y el dinamismo bizarro del math-rock. ‘Ile’ es un breve blues acústico signado por un ambiente grisáceo, mientras que el tema de cierre ‘Dying For Religion’ – que dura poco más de 7 ½ minutos – nosofrece unas ambientaciones envolventes con una extraña pero efectiva mezcla de post-rock y psicodelia pesada, la misma que se corona finalmente con un colorido viaje progresivo donde confluyen el jazz-rock y el prog-metal. Tal vez se trate de la más exquisita manifestación del refinado punche del baterista Peregon. Un final alrojo vivo para “Faiblesse”, un muy buen disco que, a pesar de no contar con una consistencia del todo bien lograda, conforma una instauración importante y llamativa para la visión musical de 4/3 DE TRIO.


Llegamos ahora al segundo y último disco de 4/3 DE TRIO, titulado “Ersatz” y publicado en el 2004 por el sello Musea Records también. ¿Por qué tanta distancia cronológica respecto al primer disco? Resulta que este jovencísimo aquelarre de inquietas mentes rockeras se había separado cuando estaba a punto de entrar a los estudios para grabar su segundo disco tras haber trabajado meticulosamente en las maquetas previas. A pocos meses de haberse dado esta prematura disolución, el baterista Didier Péregon trágicamente falleció de un accidente de tráfico, y conmovidos por esta situación, los tres miembros restantes se reunieron para grabar este segundo disco de todas maneras, usando las bases de batería que Pégeron tenía almacenadas en unos demos. También añadieron dos temas compuestos y ejecutados exclusivamente por el miembro ausente, quien estaba viendo la oportunidad de crear un proyecto de prog-metal experimental por su cuenta: en fin, “Ersatz” está dedicado a su memoria. En líneas generales, este segundo y semi-póstumo disco resulta un trabajo estupendo y excitante en el cual el grupo demostraba a todas luces que había madurado y focalizado mejor su propuesta ecléctica, centrada ahora en la confluencia de psicodelia, jazz-rock robusto, rock duro complejo, RIO y ciertas sazones de sinfonismo sombrío de inspiración escandinava. En muchos aspectos, la música de 4/3 DE TRIO tiene en este momento varias equivalencias con las propuestas de bandas como XAAL, TAAL, ANEKDOTEN y el DJAM KARET más tirado a KING CRIMSON. En esta ocasión, las responsabilidades instrumentales estaban repartidas así: Didier Pégeron [batería, percusión, secuenciador] Guillaume Fenoy [guitarras, piano en una canción, canto en otra], Roman Gayral [bajo, trompeta, piano en una canción] y Sébastien Gramond [teclados, piano, sintetizadores, mellotrón, órgano, guitarra, violín en una canción]. También contaba el grupo con unos cuantos colaboradores ocasionales como Raphael Cartellier [saxos, flauta y mandolina en 3], Elsa Klajnberg [canto] y un ensamble de cuerdas conformado por los cellistas Emmanuelle Cattin y Lucie Cheverye, el contrabajista Thierry Reocreux y los violinistas Olaf Schweitzer, Jason Mènoc, Martine Fagot y Matilde Chavent.


‘Solmhinärm’ da inicio al disco entrando con una majestuosa sección de cuerdas, la cual se siente entre melancólica y tétrica: con la entrada de la batería, y luego el grupo en pleno, el dinamismo se apodera de la escena con gancho y convicción. El mellotrón de coros y las fieras intervenciones de guitarra ayudan a afianzar la intensidad emocional signada por la perpetuamente presente orquesta. Toda esta ambientación dramática se instaura con un encanto tan tiránico como desafiante, abrazando al espíritu del oyente con una embargadora niebla emocional. Luego sigue la pieza homónima, la cual está construida al modo de un híbrido entre el swing del jazz y una vibración rockera bien pronunciada y un manejo frippiano de la guitarra en varios fraseos; la introducción de adornos cósmicos a finales del quinto minuto funciona como un efectivo preámbulo para el alucinado clímax final, el cual incluye un solo de órgano espectacular. Es en momentos como éste en que sus compatriotas de XAAL (a propósito, otra banda joven finiquitada prematuramente) se nos vienen a la cabeza como paralelo, aunque en comparación, el bloque sonoro de 4/3 DE TRIO se siente más compacto en lo que se refiere a la plasmación de plenitud sónica. ‘Bleu Cerise’ comienza con sonidos aleatorios de trompeta, saxo, violín y percusiones, hasta que el grupo irrumpe en la sección principal, basada en una cruza de PRESENT, prog-metal y dejos claramente Crimsonianos. Los últimos 40 segundos son aprovechados para la creación de un final reposado y medido, el mismo que impone un aura de misterioso señorío. Como dato curioso, resulta que para esta pieza, Fenoy y Gayral se alternan en los aportes de piano. ‘Ayahusca’ (imaginamos que alude a la ayahuasca, la tradicional planta andina) camina por un territorio semejante al del tema precedente, aunque con un tono menos opresivo y un pilar rítmico menos galopante – eso sí, los solos de guitarra siguen siendo igual de musculares y la sensación que inspira el vigor rockero en curso nunca deja de ser estimulantemente amenazante. En líneas generales, la ley de la robustez y el gancho sigue imperando por doquier en la imaginación musical de la banda.

Las cosas se ponen muchos más calmadas con el hermoso dueto de guitarras clásicas compuesto y grabado por Fenoy; el motivo tiene muchos aires a lo VILLA-LOBOS, y la verdad que este momento de relax emocional es muy bienvenido, teniendo en cuenta no solo lo que ha venido antes sino lo que nos espera acto seguido, el tour-de-force del disco. En efecto, ‘Kossmokardak’ es un maratón musical de 16 minutos que permite a los músicos disponer de espacio suficiente para meter una buena cantidad de registros en una ilación fluida y consistente. Se trata de la única composición de Gramond para el álbum, pero con este único aporte se luce como creador. Jazz-rock tenue basado en alusiones, pasajes más explícitos y viscerales de corte hard rock con genuina complejidad progresiva, sólidos juegos de contrapuntos, solos de órgano que oscilan entre la pomposidad juguetona de un KEITH EMERSON y la elegante robustez de un MIKE RATLEDGE, orquestaciones masivas de teclado-guitarra sostenidas firmemente por la dupla rítmica. Una mención especial debe ir para el solo de sintetizador que aparece en el clímax final, el cual es simplemente espectacular. ‘La Blonde’ concluye el repertorio “oficial” con una tonada en 3/4 al modo de un blues tocado poco antes del epílogo de la noche en un jazz bar: Elsa Klajnberg hace una efectiva impostación de diva distante con su canto sosegado, mientras el guitarrista Fenoy le acompaña en la segunda voz. Finalizada la parte cantada, emergen sucesivamente las cortinas de mellotrón, el solo dual de las guitarras y el solo de órgano, mientras el baterista se luce en ornamentos percusivos impresionantes sin caer en lo exagerado. Los dos bonus tracks, tal como se dijo anteriormente, fueron grabados por el baterista difunto, quien para la ocasión duplicó su presencia al asumir el rol de guitarrista con tremenda solvencia. La producción de sonido de ‘D.Dar #1’ y ‘D.Dar #2’ no es tan clara como en los demás temas, pero es más que aceptable teniendo en cuenta su condición de maquetas. Además, dada la fiereza de estos ítems, mucho más cercanos al prog-metal técnico que a la psicodelia del ensamble, estos dos últimos ítems permiten al oyente avizorar lo que Pérgeron tenía en mente para su propia visión musical. En cuanto a los matices diferenciados entre ‘D.Dar #1’ y ‘D.Dar #2’, cabe especificar que el primero ostenta una pesadez más estilizada y una ingeniería estructural más sofisticada que el segundo. Lo que son las cosas del destino y del azar: lo que se inició como el primer paso de una nueva vía musical terminó siendo el pasaje final de un legado específico que ya no existe más.

   

No hay manera de recordar a 4/3 DE TRIO y no ver en este grupo a una entidad ingeniosa que planteaba un enfoque interesante para el reforzamiento del revival progresivo de su país de los 90’s con un horizonte proyectado hacia el nuevo milenio. Esto es fácil de notar a pesar de las circunstancias tan especiales bajo las que se abortó y luego retomó el segundo disco “Ersatz”. Como sea, que sirva esta retrospectiva para revalorar el legado de 4/3 DE TRIO y apreciarlo en una memoria melómana perenne.


Muestras de 4/3 DE TRIO.-


[Esta reseña contiene información vertida en los enlaces de La Caja De Músicahttp://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/43detrio_faiblesse.html y http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/43detrio_ersatz.html]

Monday, October 12, 2015

OCTOBER EQUUS en el Festival R.I.O. 2014: filosofía musical a martillazos


“Live At R.I.O. Festival 2014” es el título claro y distinto que la gente de OCTOBER EQUUS pone a la edición fonográfica que recoge su actuación en el R.I.O. Festival que tuvo lugar en el 2014: la gran fecha de esta presentación en la tierra de René Descartes y Eugène Delacroix fue el 19 de setiembre. Para esta soberbia actuación, la alineación íntegra del grupo estaba conformada por el guitarrista Ángel Ontalva, la bajista Amanda Pazos, el teclista Víctor Rodríguez, la dupla de vientistas El Pricto y [saxo alto] Luis Rocha [clarinete bajo], y el baterista Marko Jelaca. Con la colaboración de RadioRadio y Vraiment Autre Chose, este ítem ha llegado a concretarse como ítem físico cuyos detalles pasamos a comentara continuación.


Este concierto es, ante todo, un ritual en el que el público asiste a los sucesivos viajes interiores en los que se concentran inicialmente los músicos de la banda antes de concretar los esquemas de las piezas centrales del repertorio: por eso hay tantos momentos de improvisación colectiva interceptados entre los temas que se extraen de los álbumes “Permafrost”, “Saturnal” y “October Equus”. ‘Through The Clouds’ abre el ritual con unos sigilosos retazos guitarreros que se hacen acompañar de golpes de efecto de los vientos, arrebatos percusivos, bizarros coloridos de bajo y capas de teclado, preparando así el terreno para que ‘Erosive Forces Of Wind And Water’ despliegue su majestuoso encanto misterioso. ‘November Snow’ es otro momento de pulsiones oníricas que abre la puerta a la emergencia de ‘Vestals’, pieza perteneciente a la primera placa del álbum: la ceremoniosidad sombría y grisácea que siempre la ha caracterizado es explorada por el ensamble con un tesón especial, casi como mostrando al público una imagen diáfana de la temible noche que subyace a nuestras máscaras diurnas. Por su parte, ‘Trapped In The Sea Ice’ – perteneciente a “Permafrost” al igual que la segunda pieza – da rienda suelta a la majestuosidad más luminosa que la gente de OCTOBER EQUUS sabe manejar con pulso de hierro en sus momentos de locuacidad más expansiva. Esto es extroversión según la más pura esencia de sórdida exquisitez que es “marca de la casa”; una mención especial va para el solo de sintetizador que surge alrededor de la frontera del segundo minuto y medio.


La tercera improvisación colectiva de la noche llega con ‘Wires’, y está marcado tanto por un filo ominoso como por un vigor oscurantista, lo cual resulta idóneo para anticipar la tercera joya extraída del “Permafrost”: ‘Graves Of The Crewmen Buried On Beechey Island’. Esta pieza establece una dinámica híbrida de climas propios del estándar de HENRY COW y vibraciones jazz-progresivas a lo Canterbury. El solo de Ontalva es simplemente glorioso, y además, la añadida presencia de vientistas sirve para crear texturas muy relevantes al esquema grupal en curso. Se conecta con esta pieza la que sigue a continuación, ‘Avanzando Velozmente Contra El Viento Lacerante’, un enclave de expresividades lúdicas dentro del siempre inquietante cosmos musical de la banda. Estos 15 minutos conforman un momento de especial excitación estética y el público sabe responder muy bien a lo que se las ha brindado: ¡incluso un miembro del respetable grita un entrañable “olé”! ‘Ants’ es la cuarta improvisación de la jornada, tal vez la más etérea de todas, y ello se explica porque cumple con la misión de anunciar el pronto arribo de ‘Rex Nemorensis’, pieza compuesta por los hermanos Ángel y Víctor cuya atmósfera central se focaliza en la serenidad contemplativa. Los extraños giros armónicos con los que la doble armazón de guitarra y teclado dirige el centro temático reflejan perfectamente la sensación de estar confrontado ante algo indecible.


Todo este derroche de energía electrizante y vitalidad incandescente que atraviesa por doquier al versátil y heterodoxo universo musical de OCTOBER EQUUS de buena cuenta del tipo de experiencia bizarramente enriquecedora que aguarda a cualquier melómano  con la mente suficiente abierta como para dejarse seducir por la propuesta estética de OCTOBER EQUUS. En poco más de tres cuartos de hora, este ya veterano ensamble de la vanguardia progresiva de los últimos 15 años ha mostrado con solvencia los rasgos esenciales de su tan peculiar grandeza. “Live At R.I.O. Festival 2014” es un testimonio más que idóneo para revelarnos los misterios de la energía de esa filosofía musical que se abre camino a martillazos “in situ”. ¡Disco recomendado al 200%!


Muestras de “Live At R.I.O. Festival 2014”.-
Erosive Forces Of Land And Water: https://www.youtube.com/watch?v=12t9x-3LfDk
Graves Of The Crewmen Buried On Beechey Island + Avanzando Velozmente Contra El Viento Lacerante: https://www.youtube.com/watch?v=95sFFCN5j6M


Friday, October 09, 2015

VAK: un nuevo actor en el escenario del Zeuhl del siglo XXI


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al grupo francés VAK, cultor de una misión revitalizadora de la tradición Zeuhl. Consistente en Aurélie Saintcroix [canto], Juliette Drigny [flauta], Vladimir Mejstleman [batería], Joël Crouzet [bajo], Thomas Bourgenot [guitarra] y Alexandre Michaan [teclados y sintetizadores], este grupo tuvo su origen en el año 2008 con la mira puesta en aportar granos de arena a la vanguardia progresiva con especial acento en las tradiciones Zeuhl y RIO – predominando lo primero – sin dejar de empaparse del Zeitgeist de las avanzadas jazzera y rockera de estos tiempos. Los referentes tradicionales más recurrentes son MAGMA, ESKATON, COS y WEIDORJE. Definitivamente, el canto de Saintcroix tiene suficiente presencia como para hacerse notar en el entramado instrumental, a pesar de que realza constantemente su faz evocativa. De manera autogestionada, el grupo debutó con un EP homónimo en el año 2012, y dos años más tarde, hizo la primera publicación de “Aedividea”, el cual contiene todas las piezas del mencionado EP más material nuevo. Este mismo disco acaba de recibir una segunda edición por vía del sello Soleil Zeuhl Records en el pasado mes de setiembre, y es ahora que recién le hemos podido prestar atención. Este disco ha resultado una sorpresa melómana muy estimulante para nosotros: esperamos poder aclarar este diagnóstico inicial tras haber repasado los detalles de su repertorio.


Ocupando los primeros 7 minutos del álbum, ‘IJKL’ abre el disco con una musculatura implacable cuya evidente robustez es manejada con exquisita majestad. Prácticamente se trata de un tributo a ESKATON, aunque con un filo rockero mucho más aguerrido que permite que el factor rockero se imponga al elemento jazzero, sin eliminarlo: lo absorbe y le da una orientación centrada en un vitalismo inaudito y gratamente sorprendente. Luego sigue la pieza homónima, que dura el doble. El grupo da rienda suelta a las herencias recibidas de los legados de ESKATON y WEIDORJE, además de incursionar con inquietante seriedad en algunos de los aires de pesadilla vitalistamente nihilista que caracteriza al modelo primigenio de PRESENT y a la prestancia densamente señorial del KING CRIMSON 73-74. Como detalle especial cabe resaltar que la presencia de la flauta ayuda a preservar una aureola etérea que se proyecta concienzudamente sobre el esquema instrumental integral, y lo mismo vale para algunos ornamentos de sintetizador que entran a tallar en algún momento. Con todo, son indudablemente la batería y el piano eléctrico los instrumentos que sustentan el encuadre general. La coda en  13/8 se siente mágicamente seductora. ‘Alzh’ es otro tema de largas ambiciones: dura poco más de 11 minutos. La misión de ‘Alzh’ consiste básicamente en retomar las atmósferas y grooves generales de la primera pieza a través del reciclaje de la majestuosidad inquietante de la segunda; de este modo, el grupo termina de reforzar el manifiesto de su propuesta musical. La flauta demora un poco en hacer acto de presencia, pero una vez que lo hace, el ensamble logra completar la magia esencial de siempre. El pasaje final consiste en capas minimalistas que parecen flotar tenuemente hacia lo lejos, como una nube dispuesta a abandonarnos y remontarse hacia el cielo que cubre algún misterioso océano.

‘Zeom’ nos revela exploraciones sesudas en matices de inspiración post-rockera, las cuales generan relevantes ramalazos de aire fresco al ya bien instalado paradigma sónico en curso. La participación vocal se siente más particularmente intensa aquí que en cualquiera de las piezas precedentes, y lo mismo vale para los riffs, bases armónicas y ocasionales lucimientos solistas de la guitarra. De hecho, las exigencias particulares del momento obligan a la dupla rítmica a exhibir una robustez especialmente contundente. ‘Ellien’ vuelve al territorio de ‘Aedividea’ con plena convicción y un pulso tremendamente firme. En todo caso, en medio de la densidad emocional reinante, se nota una cierta aureola de alegría en algunos pasajes recurrentes en 7/8 que sirven para armar el clímax final. COS es una referencia poderosa para las inspiraciones primigenias de ‘Ellien’. Cierra el álbum ‘Periscopy’, pieza que se proyecta hacia los 10 ¼ minutos de duración. Su molde es el mismo de ‘Alzh’, aunque cabe añadir que el groove jazzero está más pronunciado aquí en medio de un entramado sonoro que ya podemos reconocer con suma facilidad. Las intervenciones vocales aparentemente son más numerosas en ‘Periscopy’ que en ‘Aedividea’ o en ‘Alzh’; también cabe notar que la labor de los teclados se usa para la edificación de orquestaciones en ciertos pasajes donde hace falta instaurar una meticulosidad renovadora en el desarrollo del motif central.


Así fue nuestra experiencia de descubrimiento de VAK, un ensamble francés al que vale la pena tomar muy en serio y seguir la pista en futuros trabajos que nos pueda tener reservado el destino melómano. “Aedividea” es un disco que recomendamos sinceramente al 100%.


Muestra de “Aedividea”.-

Tuesday, October 06, 2015

Música dorada para montañas plateadas a cargo de la asociación de ELEPHANT9 y REINE FISKE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Buenas nuevas para los amantes y coleccionistas de música jazz-progresiva: el trío danés ELEPHANT9 y el músico sueco REINE FISKE vuelven a unir fuerzas con “Silver Mountain”, 3 años después de su primera empresa conjunta “Atlantis”. Por vía del sello Rune Grammofon, este ensamble ha publicado este nuevo trabajo en formato de CD y de vinilo doble (incluyendo una edición muy limitada de vinilo blanco) a fines de agosto pasado, y la verdad es que se trata de una obra contundente y fascinante. La instrumentación está repartida como sigue: Ståle Storløkken a los pianos eléctrico Fender Rhodes y de cola, órgano Hammond y sintetizador Mini-Moog; Nicolai Hængsle Eilertsen al bajo eléctrico, guitarras acústicas de 12 cuerdas y percusión; Torstein Lofthus a la batería y percusión; Reine Fiske a las guitarras eléctrica y clásica. Veamos cómo se traduce toda esta logística en maravilla sónica químicamente pura a lo largo y ancho del repertorio de “Silver Mountain”.


Durando poco menos de 14 ½ minutos, ‘Occidentali’ inicia el repertorio con abundantes muestras del fuego creativo generado por las creativas interacciones de los cuatro músicos. Primero tenemos una sección movida por cadencias místicas al estilo de los legados de SUN RA, del HERBIE HANCOCK de inicios de los 70’s y del WEATHER REPORT pre-1974, siendo así que el matrimonio de piano eléctrico y batería crea un groove magníficamente sensual, un aspecto terrenal para la mística reinante. Luego sigue un pasaje marcado por un filo psicodélico muy agresivo: es breve pero fundamental para crear oportunos recursos de intensidad expresiva. Así las cosas, un etéreo interludio de tenor espacial entra a tallar para cimentar el camino de emergencia para un nuevo motif psicodélico en 5/4 en el que el grupo coquetea abiertamente con la tradición del space-rock. Si ‘Occidentali’ puso la cuota de magia polícroma a la hora de poner en marcha las cosas, ‘You Are The Sunshine Of My Life’ (título con no precisamente velada alusión al genio de STEVIE WONDER) se propone establecer el predominio de los recursos de densidad misteriosa. Aunque los ecos de la influencia de SUN RA y HANCOCK siguen presentes, esta vez se da un dinamismo más etéreo dentro del bloque instrumental integral, lo cual hace que el crescendo desde el que se arma el desarrollo temático se sienta como el anuncio de una inminente irrupción de una luminosidad indescifrable e impenetrable. Para cuando nos vamos acercando al final, ciertamente se respira un aire de expectativa muy fuerte en el ambiente. Varios efectos de sintetizador y el groove constante de la dupla rítmica nos remiten, en buena parte, al paradigma de TORTOISE. Siendo la pieza menos extensa del álbum, pues “solo” dura 9 ¼ minutos, ‘Abhartach’ está a cargo de remodelar la energía vitalista del grupo y llevarlo hacia refrescantes dimensiones de extroversión. En sus pasajes iniciales parece que volvemos al terreno de ‘Occidentali’, pero una vez instalado el cuerpo central de esta pieza queda claro que es la hora de la primera manifestación fehacientemente de la faceta explosiva del ensamble. El exultante solo del órgano Hammond es simplemente fenomenal, y lo mismo vale para la inteligencia arquitectónica que derrocha la incombustible armazón de síncopas que gesta Lofthus. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto y medio se gesta un pandemonio sónico donde los ominosos fantasmas del free-jazz se apoderan del núcleo temático y lo convierten en una exquisita pesadilla que tiene algo de tétrica y mucho de surrealista. ¡Por Dios, qué fabuloso cénit para el repertorio de este disco!


Pero todavía queda mucho más, bueno, solo dos temas, pero es que no hay razón para volvernos nostálgicos a estas alturas del partido porque cada uno de ellos rebasa la barrera de los 20 minutos. ‘Kungsten’ comienza con una sección que recibe algo del impacto de los juegos de intensas síncopas y climas amenazantes de la pieza anterior, aunque todavía con una aureola de misterio que atenúa relativamente las obvias muestras de filudo vigor. La segunda sección establece una vitalidad más refinada, un poco como si se tratara de la gente del WEATHER REPORT de la época del “I Sing The Body Electric” tratando de gestar una mezcla con KING CRIMSON. En algún momento tras la barrera del 13er minuto, el fuego se corta y llega el imperio del aire con un relajante y lánguido pasaje liderado por acordes espartanos de guitarra de 12 cuerdas y capas de mellotrón: ahora sí la guitarra se siente muy Frippiana, pero por el lado introspectivo. Para la coda, el ensamble retoma el primer motif mientras conserva algo de las vibraciones etéreas de la sección que se dejó atrás. ‘The Above Ground Sound’ es, por otra parte, un motivo para que el cuarteto explore las inquietudes más abstractas y disonantes de su sinergia. El groove inicial, muy centrado en la faceta tribal de la tradición vanguardista jazzera mientras tiende puentes con el krautrock de raigambre fusionesca, establece un régimen de jovialidad neurótica que sabe crear una grisácea aureola juguetona en torno a sí; de hecho, el vigor matemático con que la batería traza el sendero para los demás instrumentos parece prácticamente sobrehumano. El mecanismo avanza incesante en un crescendo que llega a adquirir cierta cualidad amenazante, pero un abrupto quiebre antes de llegar a la barrera del sexto minuto reubica las cosas en un plano de free-jazz con vibraciones psicodélicas. Otro inesperado pero eficaz viraje al acid-folk – marcado por evocadores torrentes de guitarras acústicas que se agitan cuales leves perturbaciones de un lago en un cándido paisaje primaveral – permite a la banda darle un giro etéreo a la ilación multi-temática. A pesar de la calma momentáneamente reinante, la tensa expresividad no desaparece sino que se remodela a la espera de otra variante, la cual emerge finalmente al modo de una nueva exploración en las aguas del free-jazz, esta vez con un aura cósmica que nos recuerda al aspecto deconstructivo de AGITATION FREE y DZYAN. Todo esto se trata en realidad de un doble puente hacia el último motif, el cual está llevado sobre un groove sereno que refleja el apaciguamiento emocional tras tantos momentos de intensidad renovada e impredecible.    

  

El balance final que planteamos para “Silver Mountain” es que se trata de una obra jazz-progresiva fabulosa, intensa en su sabiamente gestionado eclecticismo y exquisita en su incesante exhibición de inteligencia musical. La verdad que esta asociación noruego-sueca de ELEPHANT9 y REINE FISKE nunca puede equivocarse, siempre hace cosas grandiosas para los bienes mayores de la vanguardia escandinava y de la escena progresiva mundial contemporánea. Con una hora y cuarto de tan altos niveles de grandeza musical… ¡“Silver Mountain” tiene que ser un disco recomendado al 200%!


Muestras de “Silver Mountain”.-

Saturday, October 03, 2015

TOWN PORTAL: una perspectiva rockera de Occidente


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Vuelven a la carga los daneses TOWN PORTAL y lo hacen mirando al paisaje de Occidente mientras el día de sus nuevas ideas musicales se despliega ante nuestros oídos con una exultante fluidez: “The Occident” es, en efecto, el título de su nueva placa fonográfica, publicada a fines de mayo pasado a través de una labor de co-producción entre los sellos Subsuburban Recording Company y Small Pond Records. El trío conformado por el guitarrista Christian Henrik Ankerstjeme, el bajista Morten Ogstrup Nielsen y el baterista Malik Breuer Bistrup sigue al pie del cañón mostrando un nuevo vigor con cada nuevo álbum que forja con la mente puesta en la expansión de su propuesta progresiva, ecléctica y bien centrada a la vez. Tras sus primeros dos trabajos, el EP de debut “Vacuum Horror” y “Chronopoly”, veamos ahora qué nos trae este trío con el repertorio de “The Occident”.


‘Bonus Trigger’ abre el repertorio y lo hace a lo grande desde el primer momento: ya con esa breve instancia inicial de bajo y batería sabemos que cuando se sume la guitarra a la ecuación, algo explosivo saldrá de ello… ¡y estamos en lo cierto! Añadiendo algunos pasajes más matizados, el grupo sabe desplegar un esquema sofisticado para el encuadre de su volcánica energía rockera. ‘Eschaton’ sigue a continuación para desarrollar recursos de sutileza sónica dentro de una estructura que mantiene intacto su nervio expresivo. TOWN PORTAL dominan a la perfección el arte de hibridizar math-rock y psicodelia pesada, y cuando meten ingredientes de Crimsonismo y coqueteos con el paradigma de GORDIAN KNOT en el proceso, como es claramente el caso en ‘Eschaton’, el cuadro sónico llega a niveles muy interesantes de luminosidad junto a la infaltable tensión. Todavía el disco no llega a tocar la frontera de sus primeros 9 minutos y ya nosd topamos con un fabuloso cénit de su repertorio. Con la secuencia de ‘Deep Error’ y ‘K.’, el grupo planifica un línea de trabajo dirigida hacia las facetas más sombrías de su propuesta, casi rayano con el terreno del paradigma post-rockero en algunos pasajes; ‘Deep Error’ es un densamente lánguido preludio a las alusiones reflexivas con las que las ilaciones temáticas de ‘K.’ buscan establecer una nueva dinámica en las interacciones de los músicos, una dinámica que parece esconderse sobriamente bajo una niebla otoñal. Con todo, la aureola de inquietud sigue allí, y para confirmar rotundamente esta sospecha en particular, ‘Yes Golem’ sigue a continuación para mostrarnos nuevamente las garras rockeras del trío en un nuevo ejercicio vitalista de math-rock y psicodelia pesada; este último factor se emparenta cercanamente con el modelo tradicional del stoner. La compleja arquitectura rítmica de por sí basta para impulsar una complejidad musical atrapante y, hasta cierto punto, desafiante. 

‘Dream Boureau’ es una bella excursión en trucos de jazz-prog-metal utilizados con un muy buen criterio con el fin de capitalizar el eclecticismo propio de la banda. En este caso específico, el trío desarrolla una ingeniería extensivamente refinada en la que incluso el rol de la guitarra acústica se hace notar en medio del tenso vendaval multi-temático. Los aires de familia con el modelo de GORDIAN KNOT entran a tallar nuevamente, aunque también se puede notar semejanzas con el paradigma de SCALE THE SUMMIT. ‘Moon Treaty’ es un muestrario relativamente breve – dura apenas 2 ½ minutos – de climas space-rockeros cuya principal función es la de hacer descansar al oyente antes de que emerja ‘World Core And Peripheral Islands’ para ocupar los últimos 5 ¼ minutos del disco. Esta pieza de cierre vuelve de lleno al territorio de ‘Dream Boureau’, incorporando el impacto de la densa languidez de ‘K.’; si esperábamos una conclusión explícitamente explosiva para el repertorio, más bien nos topamos con una ambientación crepuscular propia de las motivaciones reflexivas inspiradas por el paisaje del ocaso. Esta sensación de que llegó la noche para clausurar el tiempo de la luz del sol resulta, al fin y al cabo, idónea para concluir el disco. Todo esto fue “The Occident”, un trabajo macizo y refinado que mantiene a TOWN PORTAL en el frente de las vertientes más aguerridas del gran escenario progresivo que se sigue conservando a lo largo del mundo... ¡y eso que solo dura poco más de media hora en total!


Mientras este trío empieza una gira europea que los ha de llevar por escenarios británicos, franceses, alemanes y checos, su obra está allí para ser apreciada y degustada por los coleccionistas más ávidos; definitivamente, TOWN PORTAL se consolida como figura importante en la vanguardia danesa.  


Muestras de “The Occident”.-