Tuesday, April 09, 2019

ALIZARIN: un cénit para empezar



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al ensamble prog-metalero instrumental ALIZARIN, el cual publicó su disco debut titulado “Cast Zenith” en el 20 de julio del pasado año 2018 en su propio blog de Bandcamp. Más tarde se dio la publicación física en CD. Este grupo estadounidense formado en Los Ángeles como trío ostenta la posesión y la graficación de un esquema sonoro poderoso e intensamente melódico; los integrantes responsables de gestar este disco son el guitarrista Josh Kay (también encargado de los ornamentos programados), el baterista Jon Damon y el bajista Steve Ostaszewski. De hecho, Kay es el fundador del grupo en cuestión además del compositor exclusivo de todo el material contenido en este disco que ahora reseñamos. Para un par de temas de este álbum, el grupo contó con la colaboración del teclista Adam Holzman (el talentoso músico de sesión en las áreas del jazz y del rock progresivo que últimamente saltó a niveles de fama como músico de apoyo de STEVEN WILSON), usando el sintetizador Mini-Moog en uno de ellos y el Korg Karma en el otro. Pasemos ahora al repaso de cada tema contenido en el repertorio de “Cast Zenith”.


Los primeros 8 minutos y pico del disco están ocupados por ‘Faint Home’, pieza diseñada para mostrar una refinada mezcla de melancolía y inquietud con un preciosismo meticuloso que se concreta por vía de la exploración de todos los recursos de majestuosidad que hay implícitos en el desarrollo melódico en curso. La presencia de cósmicas capas sintetizadas desde el punto de arranque ayuda mucho al respecto, y también vale una mención especial el bello solo de Mini-Moog que aporta el ilustre invitado Holzman, un solo que tal vez resulta demasiado breve dentro del esquema global de la pieza en cuestión, pero que sí logra hacer un poco de efectivo contrapunto a los señoriales solos de guitarra que se despliegan en varias instancias. Aquí tenemos algo así como una cruza entre OPETH (2008-14) y los PORCUPINE TREE de los últimos 4 discos. Muy buen inicio de álbum y ahora vamos a la pieza que sigue a continuación, titulada ‘Anomaly’. Durando 6 ½ minutos e instaurando lo que para nosotros supone un cénit definitorio del repertorio de “Cast Zenith”, este ítem se aproxima más nítidamente al paradigma del prog-metal. La instalación de preciosismos delicadamente melódicos en este contexto tan furioso y el apuntalamiento de su llamativo groove sustentan la fulgurosa fuerza de carácter de esta pieza en cuestión: el fade-out con el solo de bajo le da un añadido aire de distinción al asunto. Con la dupla de ‘The Vast Enigma’ y ‘The Window Afar’, el trío sigue ahondando en su rollo musical mientras va añadiendo renovadores matices y recursos a su línea de trabajo. En el caso de ‘The Vast Enigma’, tenemos una especie de retorno al modelo de OPETH pero con una gracilidad especial que más se acerca a la línea de trabajo de la banda compatriota OVRFWRD y a la de los húngaros de SPECIAL PROVIDENCE. ‘The Window Afar’, por su parte, desarrolla un enfoque lírico y sereno que nos remite a la faceta más sobria de JOE SATRIANI en medio de un acercamiento claro al prog sinfónico. Para el último minuto, las cosas se agilizan un poco pero es solamente para brindar un breve instante de variables inesperadas al bien instalado clima central de la pieza.
           

El quinto tema del álbum es el que porta el título del mismo y se caracteriza por ostentar una vibración sonora robusta que recibe las herencias de las dos primeras piezas, acercándose un poco más a la fastuosidad de ‘Anomaly’. La labor de la batería es particularmente maciza en tanto que su función consiste en mantener la vitalidad metalera en orden, mientras que las labores de la guitarra, el bajo y los artilugios sintetizados es la de brindar puentes entre los modelos de FATES WARNING, YES y KING CRIMSON. Hay algunos pasajes que parecen remitirse a una aureola dramática, pero el colorido extrovertido es lo que ocupa más espacio a través de los poco menos de 8 minutos que dura el tema. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de ‘Gethsemane’, un tema de poco más de tres minutos de duración cuyo centro sonoro gira en torno a la guitarra acústica y cuya ambientación general es serenamente introspectiva. La presencia de capas de teclado, escalas ocasionales de piano y ornamentos de guitarra eléctrica está para añadir texturas sugerentes a la ambientación antes descrita, dándole así un toque sinfónico conmovedor. Los últimos 9 ¾ minutos del repertorio están ocupados por ‘Luminous Apparition’, el último y definitorio culmen del disco. Su pasaje inicial es tremendamente Floydiano (al estilo de la época 73-75) con esos ribetes blueseros que emite la guitarra sobre un transfondo abrasadoramente cósmico de sintetizadores. No tarda mucho en emerger el riff a partir del cual se elaborará raudamente el cuerpo central de la pieza, sostenido sobre un ágil tempo de 6/8. Apelando a una cruza entre los RUSH de fines de los 70s, los FATES WARNING de fines de los 90s y los DREAM THEATER de la etapa 92-95, el trío perfila con refinado punche el núcleo temático en curso, creando a través de la senda algunos virajes interesantes que juegan con grooves complejos al más puro estilo metalero con su debido refinamiento prog-sinfónico. Un clímax final para dar un broche de oro al repertorio de “Cast Zenith”. En conclusión, este disco es un buen cénit para empezar la trayectoria fonográfica de ALIZARIN, un ensamble que nos ha sorprendido muy gratamente con su apuesta por una suerte de renovación ecléctica del ya bastante trajinado paradigma del prog-metal: el refinamiento inherente al producto final solo puede merecer elogios de nuestra parte. Hoy por hoy, el grupo opera como un cuarteto conformado por Kay, Damon, Avelino Ramirez y Terran Fernandez: ojalá sepamos más de este grupo en el futuro próximo bajo la modalidad de nuevos discos. 


Muestras de “Cast Zenith”.-
Luminous Apparition: https://alizarinband.bandcamp.com/track/luminous-apparition

Saturday, April 06, 2019

Resurrección y despertar de CELESTE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos algo muy especial que celebrar dentro del contexto de la extensa tradición progresiva italiana: se trata del disco de retorno de la legendaria banda CELESTE, una eminencia dentro de la vertiente pastoral de la música prog-sinfónica de todos los tiempos. El título de este disco es “Il Risveglio Del Principe”, algo muy oportuno pues se hace alusión directa al despertar del protagonista del título de la pieza que abría su primer disco también llamado “Celeste” (del año 1976). En este legendario disco, CELESTE consistía en el cuarteto de Ciro Perrino [mellotrón, flauta, flauta dulce, percusión, xilófono], Leonardo Lagorio [teclados, saxofones, flauta], Giorgio Battaglia [bajo, guitaras, xilófono] y Mariano Schiavolini [guitarras, violín]. Fue el único registro oficial del grupo en el mercado fonográfico de los 70s, pero su solitaria presencia fue suficiente para marcar un hito inolvidable para el ideal de la música progresiva pastoral. Otros dos discos de CELESTE emergieron posteriormente. El primero de ellos, bajo el título de “II” (1991, reeditado dos años después por el sello Mellow Records), recogía unas piezas compuestas por el grupo antes de su desintegración en el año 1977, junto a otros nuevos compuestos en el año 1990 por una alineación parcialmente reunida que aún acogía al cuarteto original con la adición del baterista Francesco Dimasi.  El segundo se titulaba “I Suoni In Una Sfera” y fue publicado en 1992: la mayor parte de su repertorio consistía en piezas compuestas para una película dirigida por Enry Fiorini en el año 1974. En la actualidad, bajo el liderazgo de Ciro Perrino [mellotrón, sintetizadores Eminent, Solina, ARP 2600 y Odyssey, y Minimoog, piano, percusión chamánica, glockenspiel, voz y coros], el nutrido personal de esta nueva etapa de CELESTE se completa con Mauro Vero [guitarras acústicas y eléctrica], Massimo Dal Pra’ [piano, piano eléctrico Fender Rhodes y clavicordio], Marco Moro [flauta, flautas dulces y saxofón tenor], Andrea De Martini [saxofones alto y tenor],  Sergio Caputo [violín], Mariano Dapor [cello y coros], Francesco Bertone [bajo eléctrico], Enzo Cioffi [batería] y Marzio Marossa [percusión y coros]. Por si eso fuera poco, además hay colaboradores ocasionales: Alfio Costa [órgano Hammond], Elisa Montaldo [sí, la misma de IL TEMPIO DELLE CLESSIDRE, al canto], Claudia Enrico [palo de lluvia] y Ciro Perrino Jr. [el hijo del líder, haciendo una narración en el primer tema y tocando el gong en el tercero]. “Il Risveglio Del Principe” fue publicado por el sello Mellow Records en la última semana del pasado mes de enero, tanto en CD como en vinilo: el catálogo contenido aquí fue grabado entre los meses de mayo y setiembre del pasado año 2018, en el estudio Mazzi Factory. Veamos ahora los detalles del disco en cuestión.


Abre el disco ‘Qual Fior Di Loto’, canción que empieza con un monólogo infantil proyectado sobre etéreas capas de flotantes teclados y tenues ornamentos percusivos. El cuerpo central se instala sobre un lento y cálido motif típicamente pastoral donde las muy sobrias bases armónicas hermanadas del piano y la guitarra acústica asientan los cimientos para el envolvente desarrollo melódico que tiene lugar con poética convicción. Los colores añadidos por las cuerdas y las maderas apuntan hacia un matiz orquestal sin llegar a completarlo del todo, favoreciendo así que lo pastoral se asegure el dominio de la atmósfera aquí reinante. Es una buena idea que una canción portadora de tan delicada belleza sea la que inicie este repertorio, pero admitimos que el segundo tema, el cual se titula ‘Bianca Vestale’, es el que realmente redondea con oportuna grandilocuencia estas primeras instancias del álbum. Sus iniciales capas de mellotrón revelan unos aires de sutil densidad mientras exhiben su sencilla belleza, algo que se completa con constreñidos fraseos de guitarra eléctrica cuya función es la de abrir el camino al bucólico cuerpo central. Siendo así que el mellotrón es el instrumento guía para la ingeniería melódica, los sucesivos solos de saxo tenor, violín y flauta enriquecen las texturas y esquemas del entramado sonoro. He aquí la auténticamente completa resurrección de la esencia originaria de CELESTE... y cómo no, he aquí también un primer cénit del disco. Con sus más de 8 ½ minutos de duración, ‘Statue Di Sale’ se erige como la pieza más extensa del nuevo álbum. El preludio de guitarra clásica y cello se contrapone al trasfondo de ruidos de riachuelo, siguiéndoles sendos parajes reflexivos trazados por el piano y el mellotrón, y es justamente este último el que ha de impulsar el decisivo desarrollo temático, otro prodigio de viaje sereno a través del arte de la música. El ambiente general se nos antoja incluso más introspectivo que los que se plasmaron en las dos canciones precedentes, culminando todo en una especie de epílogo tenuemente cósmico. Otro momento culminante del repertorio. ‘Principessa Oscura’ apuesta por la solemnidad en su grisáceo y misterioso prólogo, haciéndose todo un poco más misterioso mientras el piano, en plena complicidad con el violín y la flauta, establece ingeniosas variantes de acordes básicos, muchas veces en clave disonante. Eso sí, todo manejado con la delicadeza bucólica propia de la esencia artística del grupo. Ya en el último tercio, la pieza torna hacia una espiritualidad más alegre, sabiamente sazonada por las gráciles florituras de la flauta (un poco a lo FOCUS, valgan verdades) y los añadidos ornamentos percusivos.  

‘Fonte Perenne’, que es otra de nuestras canciones favoritas del álbum, se enfoca en una retoma de los recursos más esplendorosos de las dos primeras canciones. La claridad y la rigurosa limpieza que brota de las interacciones entre piano, guitarra acústica, sintetizador, mellotrón y sección rítmica deja abiertas varias ventanas melódicas para que entren los fulgores del saxo y del violín en sus sucesivas intervenciones. Éstas son breves pero cruciales a la hora de reforzar la cristalina ingeniería musical. Vamos, que ANTHONY PHILLIPS o THE ENID hubieran estado muy orgullosos de haber compuesto esta canción (o la #3). No hay nada nuevo dentro del modus operandi del grupo cuando llega el turno de ‘Giardini Di Pietra’, pero igualmente se destaca esta canción por hacer un sólido recuento de las atmósferas principales de ‘Statue Di Sale’, dando así un renovado impulso a las aristas más majestuosas del ideario de CELESTE, a la vez que incorpora bellísimos pasajes de protagonismo para las flautas dulces y la traversa. No nos hubiera ,moslestado que durara más de los cuatro minutos y medio que se les concedió en el álbum. Los últimos doce minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Falsi Piani Lontani’ y ‘Porpora E Giacinto’ (el último de estos no aparece en la edición de vinilo). El primero de ellos comienza con una sección libre de piano y batería sazonada con retazos de guitarra eléctrica y de flauta, casi como jugando a la fusión de formas libres, pero en realidad se trata de un tanteo estratégico que precede a un muy introspectivo cuerpo central donde el matrimonio de piano y cello se hace cargo de conducir el asentamiento del motif principal. El órgano tiene una rara presencias aquí, principalmente con el propósito de acentuar algunas armonías de piano a mitad de camino, pero son la flauta y el saxofón quienes se hacen cargo de las florituras más llamativas. Por su parte, ‘Porpora E Giacinto’ (canción que solo aparece en el formato de CD) se estructura al modo de un vals de cámara, reincidendo en la dimensión más propiamente sinfónica del grupo. Algunos aires de familia hay con MAXOPHONE en aquellos efímeros momentos donde el entramado sonoro adquiere una comedida robustez. El piano es muy protagónico en algunos momentos donde se enriquece el esquema melódico. El envolvente epílogo de ensamble de cuerdas y piano concluye la faena con la exquisitez habitual. 


  

Esto de CELESTE es más que una simple reformación o un retorno: es, por sobre todas las cosas, el fruto maduro de la resurrección de un ideal musical que se dispone a abrir los ojos amplia y honestamente mientras despierta al nuevo día que él mismo ha construido para sí. Todo lo que hemos apreciado y degustado en “Il Risveglio Del Principe” es la manifestación firme de que su paradigma progresivo pastoral tiene, hoy por hoy, nuevos horizontes por donde expandir sus nuevas composiciones. Gracias al maestro Ciro Perrino y sus compañeros de viaje por este bello disco.


Muestras de “Il Risveglio Del Principe”.-


Wednesday, April 03, 2019

Una nueva travesía a través de los mares musicales de PULSÓNICA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy nos complace mucho poner el nombre del ensamble argentino PULSÓNICA y lo hacemos por una muy buena razón: el reciente lanzamiento al mercado de su nueva placa discográfica, la cual se titula “Entre Mundos”. El lanzamiento al mercado de “Entre Mundos” tuvo lugar a mediados del pasado mes de marzo, por vía del sello Viajero Inmóvil. Este ya muy curtido ensamble cultor de una vivaz y versátil modalidad de música jazz-progresivo-fusionesca se mantiene vigente con la alineación de Jorge González [batería y percusión], Marcelo Tubio [guitaras], Tomás Sivadon [congas y percusión] y Jonathan Crevatin [bajo]. En varios pasajes de este nuevo álbum, el cuarteto cuenta con las colaboraciones del violinista Matías Cobán, el cellista Mariano Poc y el violista Leandro Siegler; también aparecen Germán Suane (a la guitara clásica) y Patricio Resico (al bajo). El concepto de “Entre Mundos” se basa en la imaginería propia del descubrimiento de América por la sociedad occidental, algo que se plasma sonoramente en la convivencia y los diálogos continuos entre instrumentos europeos y afroamericanos; a partir de dicho concepto, la música contenida en el álbum busca motivar reflexiones y apreciaciones sobre cómo el mundo actual se impone como una vorágines de cosas y circunstancias nuevas e irrepetibles. Las sesiones de grabación del material de “Entre Mundos” tuvieron lugar en los estudios El Pie, en Buenos Aires, bajo la supervisión de Pablo Rabinovich, Nicolás Rizzo y Luciano Gordillo.


Nos centramos ahora en el repertorio mismo del disco y nos topamos en primera instancia con un temazo titulado ‘Ecuador’: el preludio signado por etéreos efectos cósmicos de guitarra abre pronto la puerta a un cuerpo central ubicado en una ágil encrucijada entre el jazz-rock de base funky y el estándar clásico del hard rock. Una vez instalado el cuerpo central con un refuerzo apropiado, el ensamble se da el lujo de insertar algunos interludios más serenos a fin de añadir sofisticación al imponente dinamismo en curso. Los ornamentos del violín sirven principalmente para llenar algunos espacios melódicos aludidos por los fraseos y bases armónicas de la muy muscular primera guitarra. La idea de cerrar todo con los mismos efectos etéreos iniciales es muy buena para dar la idea de que esta pieza de entrada fue la manifestación momentánea de una fuerza vital a la cual le llegó la hora de volver a sumergirse en su fuente originaria. ¡Qué gran inicio del disco! Luego sigue la dupla de ‘Tierra Del Sol’ y ‘El Sendero’, dos piezas que exploran los aspectos más introvertidos y sutiles del ideario estético de PULSÓNICA. ‘Tierra Del Sol’ se sostiene sobre un muy grácil swing fusionesco desde el que se reivindica la tradición folclórica sudamericana mientras el encuadre armado por la tríada rítmica empuja a los demás instrumentos a organizarse elegantemente en una comunión lírica muy bien lograda. Los momentos en los que el cello se erige en el ítem protagónico tienen mucho de ensoñador. ‘El Sendero’, por su parte, ahonda en este aspecto introspectivo aunque no recurriendo a lo nebuloso sino creando coloridos suaves y evocadores a través del arte del ruido. La guitarra acústica asume el rol protagonista mientras la díada percusiva (a las congas y el bongó) se posiciona en un área de constricción más pronunciada que en la pieza precedente. Los aires tropicales que signan el arreglo general son empleados con suma elegancia a la hora de darle un giro progresivo al esencial discurso jazz-fusionesco desde el cual se arma el desarrollo temático. Un tema bellísimo, cabe resaltarlo. Volviendo a una extroversión más persistente y añadiendo matices exóticos al asunto, ‘Sueño Español’ establece un muy marchoso ejercicio de señoriales fusionescas bajo la guía de una muy estilizada modalidad de climas aflamencados y arábigos. Las pulsaciones y síncopas de la percusión incrementan eficazmente la irresistible coquetería del esquema melódico.


  

‘Ciclo Vital’ es otro momento climático del disco con su adición de matices Crimsonianos y psicodélicos a la línea de trabajo esencial de la banda, siendo así que el groove y el desarrollo temático se sitúan en un punto intermedio entre lo fulguroso y lo crepuscular, manteniendo una constante actitud de refinada extravagancia en los arreglos musicales. Es un tema ciertamente complejo con abiertas afinidades hacia lo disonante en su desarrollo temático. El relativamente breve tema ‘Manglar’ – dura menos de 2 ½ minutos – se caracteriza por exhibir una espiritualidad calmada y flotante bajo la guía de la percusión tonal: el marcaje hermanado de marimba y kalimba es debidamente amontonado por las bellas secuencias de acordes emanados de la guitarra. Aunque hay un innegable matiz tribal en este tema, el asunto no es realmente ritualístico como reflexivo, al modo de un llamado a la meditación. Cuando llega el turno de ‘Nova Orbis’., el grupo vuelve a afilar sus garras más rockeras con miras a establecer un vitalista viaje musical por derroteros mediterráneos con la inevitable adición de grooves afro-latinos de parte de la dupla percusiva. Una vez más hace notar su fuerza de carácter el ensamble de cuerdas, y esta vez se hace para asentar imágenes y atmósferas de un clima festivo donde las olas del mar y las luces de las estrellas participan de una celebración humana. El esquema rítmico de por sí no es ostentosamente veloz pero la ambientación destila esplendor a diestra y siniestra. ‘Cielos Del Sur’ es tal vez la que más nos gusta de las piezas marcadamente introspectivas del álbum. La guitarra clásica se vale de una comedida parsimonia para establecer y edificar el motif central, siendo así que cuando finalmente entra a tallar el ensamble de cuerdas, el esquema musical ya está suficientemente madurado para impulsar su desarrollo. El empleo de un swing inspirado en el folclor criollo argentino y la comparecencia pletórica de las cuerdas incita el refuerzo de la magia sonora ínsita en el cautivador esquema melódico. ‘Mares De Tiempo’, que es otra de nuestras piezas totalmente favoritas del repertorio de “Entre Mundos”, ahonda en la calidez ensoñadora de la pieza precedente mientras le da un empuje más candente. Aquí, la batería (único instrumento de percusión partícipe) ocupa un rol preponderante dentro del armazón global, y lo hace curiosamente mediante el truco de desaparecer y reaparecer para que los momentos de apuntalamiento y de dispersión se alternen fluidamente mientras la guitarra clásica se abandona a un delicado moto perpetuo. Los efectos de oleaje sonido de oleaje refuerzan la imagen del trayecto a través del mar, un viaje para el espíritu donde las velas del barco están tejidas con sonidos. 



El disco concluye con una versión de ‘Peter Gunn’, sí, ese celebérrimo ‘Peter Gunn Theme’ compuesto por Henry Mancini para la serie televisiva del mismo título. El prólogo sigiloso ejecutado por el ensamble de cuerdas exhibe un aire de thriller hasta que el cuerpo central se revela y se encauza hacia el ímpetu expresionista que la pieza esencialmente exige. Todo esto fue lo que el personal de PULSÓNICA nos brindó con “Entre Mundos”, un disco que marca vías y surcos renovadores para la propuesta del grupo. Estas estrategias de experimentación con la masiva incorporación de climas y desarrollos melódicos, junto a una inusual presencia grande de climas serenos en medio del colorido masivo que define desde siempre a PULSÓNICA, se ha concretado de manera genial. Más que un viaje entre mundos, este disco es una travesía hacia un nuevo mundo a través de unos mares jazz-progresivos sobre los que el grupo sabe situarse muy bien. Un excelente disco que promete ser de lo mejor hecho en la multifacética escena progresiva hispanoamericana.

  
Muestras de “Entre Mundos”.-
Mares Del Tiempo: https://pulsonica.bandcamp.com/track/mares-de-tiempo

Sunday, March 31, 2019

THE GÖDEL CODEX: madera fina del árbol de la ciencia musical ecléctica


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar a una nueva entidad musical belga denominada THE GÖDEL CODEX, la cual está conformada por Michel Delville [guitarras eléctrica, guitarra-sintetizador Roland GR09, loops, aparatos electrónicos y voz], Antoine Guenet [sintetizadores, piano acústico, aparatos electrónicos y voz] y Etienne Plumer [batería, percusión electrónica, glockenspiel, trompeta, aparatos electrónicos y sampleos]. O sea, tenemos aquí a dos tercios de nuestros ya bien conocidos THE WRONG OBJECT. Por su parte, Plumer no es ningún novato en el área de la música experimental: él es miembro de grupos tan interesante como  RÊVE D’ÉLÉPHANT ORCHESTRA y ANIMUS ANIMA. Además, él mismo se hizo cargo del arte gráfica del disco que ahora comentamos. El disco debut de THE GÖDEL CODEX se titula “Oak” y fue publicado por el sello Off Records (con apoyo extra de parte de MoonJune Records) a inicios del pasado mes de enero. En algunos pasajes del repertorio de este disco, el trío contó con las colaboraciones de Christophe Bailleau (aparatos electrónicos y sampleos) y Philippe Franck (aparatos electrónicos). Todas las piezas de “Oak” fueron grabadas en Sacha Studio con la excepción de los temas quinto y noveno, los cuales se registraron en vivo en CC Amay. Veamos ahora los detalles del repertorio, ¿vale?



La miniatura de un minuto y tres cuartos ‘Oak Ouverture’ abre el disco con un grácil ejercicio de nu-jazz electrónico donde el swing programado marca la vitalidad del bloque instrumental. Con el fragor cálido gestado por el solo de sintetizador en las instancias finales se prepara terreno para el arribo de ‘The Needle’s Eye’, una pieza bastante animada que añade algunas vibraciones otoñales al groove reinante. A cambio de eso, el ensamble se permite organizar recursos de fastuosidad mientras el mecanicismo del esquema rítmico ensalza la incrementada sofisticación en curso: algo que suena muy afín a la psicodelia de fines de los 60s con realces del avant-pop de los 80s. Es una pena que esta pieza no llegue siquiera a los tres minutos de duración porque realmente tiene bastante gancho y, además, tiene uno de los más bellos solos de sintetizador del álbum, pero es tiempo para el tercer tema del álbum, titulado ‘Granules’. A través de sus casi 7 minutos de duración, nos muestra al grupo dispuesto a cambiar de aires para instalarse en un terreno más misterioso y razonablemente equipado con encuadres sonoros abstractos de talante electrónico. De hecho, la ostensiblemente sigilosa fase prologar dura sus buenos 3 minutos – o casi – antes de que se arme el cuerpo central de la pieza: una vez concretada esta situación, la ambientación establece una ingeniosa cruza de agilidad y densidad desde la cual se forja un manto que arropa al exquisito desarrollo temático. Con la persistencia de un tempo consistentemente adulterado y la adición de un filudamente Frippiano solo de guitarra, el bloque instrumental garantiza que el factor de densidad adquiera un matiz de centelleante tensión al más puro estilo progresivo. El grupo vuelve a cambiar de registro para ‘One Last Sound’, esta vez sumergiéndose en aguas de languidez emocional mientras adopta una actitud contemplativa: al modo de un híbrido entre TORTOISE, TALK TALK (los dos últimos discos) y RADIOHEAD (etapa 2000-2007), el núcleo temático instaura una convincente atmósfera otoñal, la misma que en algún momento se enriquece momentáneamente con la irrupción de ramalazos de tirantez angustiada. Con todo, también se hacen notar matices juguetones (un poco al modo Canterbury de unos NATIONAL HEALTH) en medio de la predominante tirantez. Así las cosas, el grupo está preparado para capitalizar esta aureola y llevarla hacia una dimensión más surrealista en la elaboración del siguiente tema del álbum, titulado ‘Matisse’. Aquí, el ensamble organiza un paisaje sonoro que comienza en clave árida y luego se torna inmensamente etéreo. A través de los diversos ornamentos engañosamente aleatorios que emergen durante esta segunda sección, se nos revela como una pieza bastante expresiva a despecho de lo ostentsiblemente minimalista que es su núcleo compositivo.

‘Stand Or Fall’ perpetra la gloriosa osadía de combinar electrónica con free-jazz bajo una estilizada ingeniería progresiva, siendo así que el piano se erige en el personaje principal del esquema instrumental usado para la ocasión. La ambientación general de la pieza nos remite a una encrucijada entre el viejo paradigma del be-bop, el modelo de ROBERT WYATT y el free-jazz. ‘Bells’, por su parte, se enfoca en un crepuscular reciclaje de los elementos de languidez que habían sido vitales y embrujadores en los esquemas sonoros de los temas #4 y #5. Las vibraciones campaneantes que emanan de las teclas dan la apariencia de un círculo sonoro que se va redondeando con señorial parsimonia. En esta ocasión, la novedad es que la densidad está un poco aminorada en beneficio del realce y del lustre de su imponente aureola meditabunda. Esta misma espiritualidad se ha de extender y amplificar en el siguiente tema del álbum, ‘Can It Be’, el mismo que destila un fulgor renovador a través de las coordenadas de melancolía y sobriedad. El piano dibuja el bello esquema melódico con impoluta elegancia mientras los recursos electrónicos en juego operan como una especie de orquestación cósmica cuya calidez nuclear es imposible de esconder. No hay aquí, propiamente dicho, una manifestación de alegría, pero sí de paz… como si eso fuese lo que se hubiera estado buscando en la canción anterior. De hecho, tiene una actitud más extrovertida. Nos resulta inevitable pensar en la secuencia de ‘Bells’ y ‘Can It Be’ como dos fases de un continuum musical bien integrado en sí mismo. Nos vamos acercando al final del álbum cuando llega el turno de ‘Oak – Live Reprise’, una pieza que vuelve de lleno al imperio de lo surrealista y lo aguerrido con esa compenetración tan robusta de psicodelia progresiva, electrónica y free-jazz que dio tan buenos resultados en varios pasajes de las canciones #3 y #4. Esta exhibición de inquietantes modernismos se engarza con la última pieza del álbum, ‘Lux 4’, la cual se encuadra dentro de un gentilmente extravagante matrimonio de TANGERINE DREAM y CLUSTER. Si ‘Oak – Live Reprise’ se asemejaba a las furiosas aguas de un río embravecido que quiere proclamar su propia fuerza esencial en los últimos pasajes de su corriente, ‘Lux 4’ es el mar donde todo desemboca y que, bajo su túnica plana, esconde una efervescencia condenada a permanecer por siempre en una latencia parsimoniosa.

Fueron casi 42 minutos de esplendorosa grandilocuencia modernista los que se han encapsulado en este estupendo disco que es “Oak”, un estupendo catálogo donde confluyen el nu-jazz, la electrónica, el pop, el krautrock de línea futurista y el prog. En base a esta amalgama tan bizarra como inaudita, el colectivo de THE GÖDEL CODEX ha gestado una de las propuestas musicales más ingeniosas y vibrantes del presente año 2019: la madera de la que están hechos el tronco y las ramas de su árbol de la ciencia musical es fina y señorial. Recomendamos este disco al 200%.

Thursday, March 28, 2019

La armadura vanguardista de TOBY DRIVER



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca reseñar el más reciente trabajo fonográfico solista de TOBY DRIVER (el líder permanente de KAYO DOT), el cual se titula “They Are The Shield” y ha sido publicado por el sello finlandés Blood Music durante la segunda mitad del mes de setiembre del pasado año 2018, tanto en formato de CD como de vinilo. Las sesiones de grabación de este disco tuvieron lugar en enero del 2018 en el estudio EastSide Sound de Nueva York, siendo así que el ulterior proceso de masterización tuvo lugar en los Turtle Tone Studios, también de Nueva York. DRIVER toca las guitarras y los sintetizadores, y de canta, siendo acompañado por el baterista Brian Chase, los violinistas Conrad Harris y Pauline Kim Harris, y la pianista Kelly Moran; también colabora Bridget Bellavia a la voz en el cuarto tema del disco. DRIVER fue una de las principales fuerzas creativas dentro de ese inolvidable colectivo avant-rockero que fue MAUDLIN OF THE WELL, y sobre todo, tiene bajo su mando la obra de KAYO DOT; además, es partícipe en proyectos como TARTAR LAMB, VAURA y BLOODMIST, así como colaborador de otros grupos (GREGOR SAMSA, SECRET CHIEFS 3, etc.). Este infatigable multiinstrumentista e inquieto compositor nacido en el 29 de setiembre de 1978 en Meriden (Connecticut) es un referente esencial en varias áreas de la avanzada rockera norteamericana del nuevo milenio. El disco que ahora tenemos en nuestras manos es el tercer trabajo de larga duración dentro de su trayectoria propiamente solista, la cual comenzó en el año 2005 con “In The L.. L.. Library Loft” y que tuvo un pináculo relevante en el disco anterior a éste, “Madonnawhore”, el mismo que data del año 2017. Pues bueno, en “They Are The Shield”, el genio de DRIVER se ha vuelto a superar a sí mismo al desarrollar una estrategia de ahondamiento en los aspectos más académicos de su amplia y nebulosa visión musical: la presencia del dúo de cuerdas es muy fuerte a lo largo y ancho del repertorio contenido en este disco, cuyos detalles repasaremos a continuación.


‘Anamnesis Park’, el tema que abre el álbum, dura 10 ½ minutos, y sus primeras instancias expresivas se asientan sobre una actitud minimalista que va escalando en un crescendo majestuosamente parco. A poco de superada la frontera del tercer minuto, pasan dos cosas: 1) la sección prologar alcanza un nivel de inspirado explayamiento contenido en base a las capas de guitarra y violines; 2) los aditamentos de sintetizador guían el camino hacia la instauración del cuerpo central, el cual se caracteriza por ostentar una mística densidad. Así las cosas, esta mística densidad a la cual nos estamos refiriendo pasa de su inicial languidez señorial hacia un dinamismo refinado marcado por una delicada confluencia de chamber-rock y jazz intimista. Cuando por fin entra a tallar, el canto de Driver apela a una actitud evocativa, como anunciando algo muy grave con una espiritualidad rectamente flemática. ‘Glyph’ sigue a continuación (ocupando un espacio poco menor de 8 ¾ minutos) para tomar la posta del primer tema y seguir explorando fehacientemente su semilla de climas etéreos y delicadamente densos. De hecho, se puede decir que aquí hay un énfasis más persistente en la imponente faceta grisácea que hasta ahora impone su ley sonora con mano de hierro. Se da un interesante viraje en la sección final cuando el desarrollo temático apoyado en las cuerdas apunta a una exuberancia incrementada. Lo que se ha elaborado aquí ha sido un cénit definitorio del disco. Así las cosas, el terreno está preparado para que ‘470 Nanometers’ emerja con la misión de brindar una soltura y una dinámica más extrovertidas al esquema sonoro elaborado por el ensamble en base a un grácil uso del tempo en 6/8. La firmeza irrenunciable del groove armado por la batería establece un saludable contraste frente a la delicada elocuencia de los dos violines; de esta manera, mientras la espiritualidad del canto de Driver se conecta con las sobrias capas orquestadas, su actitud se engarza muy bien con el esquema rítmico operante. Una canción muy bella y bastante sugerente en este refrescante y renovador dinamismo. A propósito, la poesía de Driver es brutal, tal como vemos en estas dos estrofas de ejemplo, una de ‘Glyph’, la otra de ‘470 Nanometers’: “Two unexploded bombs in this town. / Satellites around the bottom soaring. / I bathe in dirt, face down, / And you see a man rising.”Tapped by midnight's wand of dew, / The peering eye decumbent / Flared into an aleph hailing. / Starry sputum disassociated, / Cosmic epithelium a-trailing, / He watched a planet drifting through.”

‘Scaffold Of Digital Snow’ retoma los aires evocativos e intimistas de la segunda canción del álbum. La cautivadora suavidad de canto de Bridget Bellavia aporta mucho a la manera en que el encanto embrujador de la atmósfera calmada que llena todos los rincones y matices de esta canción se impone sin apelar a lo aguerrido ni nada que se le parezca. Simple y llanamente le basta con exponer su lirismo cristalino y dramático para adueñarse de todo el espacio que rodea al oyente empático. El ensalzamiento de lo sublime sigue en sostenido ascenso con el arribo de ‘Smoke-Scented Mycelium’, canción que captura muchas de las pautas esenciales esquematizadas y desarrolladas a lo largo de las piezas segunda y cuarta. Además, se añade al esquema sonoro general un sólido swing de raíz jazzera. Perpetuando los más espléndidos índices de magnificencia de ‘Glyph’ y apelando convincentemente a las semillas de cálido lirismo que dejó tras de sí ‘Scaffold Of Digital Snow’, Driver y sus compañeros de viaje elaboran una nueva exploración etérea con una musculatura elegante que muestra su núcleo expresionista con sosegada delicadeza. Otro cénit del álbum, de hecho, es el último punto culminante del repertorio, lo cual habrá de repercutir necesariamente en el tema que ocupa los últimos 4 minutos y pico del disco: ‘The Knot’. Este broche final cumple con la misión de reforzar la aureola contemplativa del álbum en general y completar el espíritu de angelical gravedad que ha marcado a la penúltima canción. La primera estrofa de ‘The Knot’ es demoledora en su exhibición de robusta vulnerabilidad: “Warmth in the west, self-suffocation. / My vision lies in the familiar loop. / Love is my frailty / So I dragged myself up / One time around the carousel / And I aged another decade. / But how I could have stayed / Fever in the eastern dell? / A figure called me from the fresco, / A diffuse monastic in the mirror.”

Todo esto fue lo que se nos brindó en “They Are The Shield”, una obra musical imponentemente ensoñadora e impecablemente cohesiva a través de cada poro de su meticulosa ingeniería sónica. TOBY DRIVER se ha lucido a lo grande en el proceso de creación del material contenido en este disco, el mismo que ha de quedar como una de las obras fonográficas más exquisitas y sugerentes en las que haya estado involucrado DRIVER a lo largo de su carrera. E imaginamos que tiene aún para rato... 


Muestras de “They Are The Shield”.-
Smoke-Scented Mycelium: https://blood-music.bandcamp.com/track/smoke-scented-mycelium

Monday, March 25, 2019

VOLVOX: la expansión de un creativo cosmos progresivo argentino



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy hacemos nuestra presentación (un poco demorada, es verdad) del segundo disco del grupo argentino VOLVOX, el cual se titula “Universo Expandido”. Publicado por el sello Viajero Inmóvil a inicios de setiembre del pasado año 2018, este disco fue perpetrado por la alineación de Marcelo Pijachi [teclados], Cristian Violante [guitarras], Pablo Pucheta [batería] y Alejandro Derene [bajo]. Los orígenes de VOLVOX se remontan al año 2007 cuando el teclista Marcelo PIijachi se planteó la meta de crear música instrumental donde se diera una intensa combinación de rock y jazz-fusion dentro de una ingeniería progresiva. Así, la cosa tomó cuerpo cuando se consolidó una alineación de cuarteto. Recién en el año 2014 pudo el grupo publicar su primer álbum, titulado igual, logrando llamar la atención por su garra y su sofisticado nervio: entonces era Pablo Jiménez quien se encargaba del bajo. Ahora es la misión de “Universo Expandido” implementar unos recursos de ampliación sonora que pasan por el factor de abrir más campo para elementos prog-sinfónicos dentro de la bien definida lína de trabajo de lcuarteto. El propósito es ahora darle una nueva orientación a su garra esencial y definitoria: repasemos los detalles del disco para ver cómo resultó la faena.



‘Tiempo De Cambios’ abre el disco explayándose en unas muy vitalistas musicalidades que enhebran sólidos hilos sonoros procedentes de los telares de DEEP PURPLE, EMERSON, LAKE & PALMER y LIQUID TENSION EXPERIMENT. La claridad melódica resulta fundamental a la hora de preservar el sentido de la exquisitez progresiva durante el transcurso de las diversas secciones de la pieza en cuestión. Se puede decir que el disco comienza con un cénit... así, sin más. Los siguientes 6 ¾ minutos del repertorio están acaparados por ‘Éxodo Caníbal’, una pieza diseñada desde los ecos de la soltura explosivamente expresiva del tema de inicio para reforzar las aristas prog-sinfónicas en los arreglos globales de las interacciones entre los instrumentos. esto quiere decir que la garra rockera aminora un poco el nivel de pesadez y que el señorío se exhibe más directamente a partir de los efluvios musicales en curso, Cuando llega el turno de ‘Tarantino’, el cuarteto se pone a transitar por los terrenos de JOE SATRIANI y CAB, o sea, una ágil mezcla de hard rock ampuloso y jazz-rock con refinados tintes metaleros. En el momento en que emerge un interludio calmado, el grupo explora fehacientemente su dimensión introvertida con un convincente gancho. Una mención especial va para el bello solo de sintetizador que emerge en un momento estratégico previo al antes mencionado interludio. La cuarta pieza es la más breve del repertorio con sus 2 ½ minutos de duración y se titula ‘La Conquista De Lo Incierto’: los sobrios oleajes del piano y los parcos ornamentos percusivos crean un aire de misterio impregnando con sutiles dosis de nostalgia. Los fraseos de la guitarra son mayormente contenidos, llegando a cierta ostentación mientras la pieza se acerca al final. Le sigue justamente la pieza más extensa, ‘Momentum’, la cual extiende por más de 8 ½ minutos. Su misión consiste principalmente en establecer una robusta confluencia entre los respectivos espíritus de las piezas ##1 y #3. La magnificencia que se expande y destila a través del potente ímpetu electrizante que atraviesa al armazón inicial es efectivamente incendiario. Poco antes de pasar la frontera del cuarto minuto, el grupo elabora un interludio calmado al cual le sigue una sección etérea inmersa en una ambientación otoñal. De esta sección nace un motivo de piano (un tanto Wakemaniano) al cual se une la guitarra en un hermanamiento simbiótico, algo desde lo cual se impulsa un retorno hacia el nervio inicial para un exquisito epílogo. Tenemos en este tema otro referente grandilocuente y culminante dentro del repertorio de este disco.           


Hasta aquí, todo muy bien, no hay nada con lo cual aburrirse en medio de la variedad de grooves y atmósferas con los cuales se han construido las cinco primeras piezas del álbum... ¡y todavía queda más por disfrutar! ‘Baby’s Dreams’ comienza con algo que parece un híbrido entre los paradigmas de GENESIS y de sus contemporáneos de ÜNDER LINDEN, asentándose todo sobre un compás de vals lento. En su mayor parte, se trata de una cálida balada prog-sinfónica en un tempo de 3/4 que sirve para que el piano exponga sus matices académicos y la guitarra elabore un enfoque grácil para sus fraseos y bases armónicas. Para el pasaje final, el grupo recurre a un abordaje grandilocuente con explícitos ribetes orquestales, terminando todo con una delicada coda de piano. ¿No dijimos que todavía quedaban muchas cosas por disfrutar? A cosas así nos referíamos: ‘Baby’s Dreams’ es un tema particularmente precioso. Los siguientes 11 ¾ minutos del álbum están ocupados por la dupla de ‘Degeneración En Generación – Parte II’ y ‘Otro Día En El Infierno’. El primero de estos temas mencionados persiste en el talante contemplativo y sereno de ‘Baby’s Dreams’ pero con un groove más laborioso y un campo más abierto para el potencial protagonismo de la guitarra (la cual se siente un poco Hackettiana en su primer solo, dicho sea de paso). Con todo, el piano sigue siendo el ítem rector dentro del vigente entramado instrumental. Por su parte, ‘Otro Día En El Infierno’ vuelve a recurrir al generoso despliegue de elementos jazz-rockeros dentro de su desarrollo temático así como en su swing. El compás en clave de blues-rock le da punche al asunto mientras se emplea trucos psicodélicos a lo largo de la ingeniería temática. La guitarra emite algunos fraseos extravagantes (sin perder su señorial prestancia) mientras que el piano emite abundantes dosis de irradiaciones disonantes. No es tanto infernal como inquietante la atmósfera general que envuelve al bloque temático de esta estupenda pieza. Casi durando 5 minutos, ‘Escapen’ cierra el disco con la misma sintonía con la que empezó: extroversión y jovialidad a raudales sobre un groove extrovertido que marca una pauta reconocible y que también se abre a ciertos quiebres ocasionales que emergen sobre la marcha. 



Todo esto fue “Universo Expandido”, el testimonio preciso e inconfundible de una expansión musical muy ingeniosa y creativa de parte del cosmos musical de VOLVOX. Hoy por hoy, el cuarteto cuenta con un nuevo integrante al bajo, Omar Muñoz. En lo más esencial, este grupo se hace notar por su vitalista combinación de garra rockera y profundidad melódica dentro de un entramado sonoro ambicioso que se proyecta desde los parámetros estilizados propios del género progresivo: realmente merece toda nuestra atención y también toda nuestra gratitud por la música que nos brinda.



Muestras de “Universo Expandido”.-
Degeneración En Generación – Parte II: https://viajeroinmovilrecords.bandcamp.com/track/degeneraci-n-en-generaci-n-parte-ii

Saturday, March 23, 2019

IL SENTIERO DI TAUS: un joven microcosmos progresivo para el rock italiano actual


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión (un poco tardía, es verdad) de presentar al joven cuarteto progresivo italiano IL SENTIERO DI TAUS por motivo de la publicación de su disco “Macrocosmosi”, el segundo en lo que va de su carrera musical. Este cuarteto conformado por Gennaro Lucio Zinzi [voz, guitarras, teclados, flautas dulce y traversa], Tiziano Taccini [guitarras], Jesus [bajos] y Claudio “Buddha” Buonfiglio [batería y percusiones] cultiva un rock progresivo filudo con alta sensibilidad retro, creando una interesante cruza entre el sinfonismo y el así llamado heavy prog. El disco que ahora nos ocupa fue publicado por Locanda Del Vento y es distribuido por Lizard Records, habiendo sido producido por el mismísimo Fabio Zuffanti (sí, el mismo de FINISTERRE, LA MASCHERA DI CERA, HÖSTSONATEN, LA CURVA DI LESMO, etc.). “Macrocosmosi”, que fue publicado a mediados de abril del pasado año 2018 por el sello Lizard Records, es un disco conceptual con temática mística, especialmente centrada en el esfuerzo del yo por entender a lo trascendente y, con ello, el sentido de la existencia humana. Zuffanti no solo produjo el disco sino que también se convirtió en una especie de guía musical para la banda de tal modo que dejara atrás su estilo hard rock indie de los inicios para sacar de sí sus latentes inquietudes progresivas, aunque siempre manteniéndose leal a sus raíces duras. Veamos ahora los detalles del catálogo incluido en este disco.



La dupla de ‘Overture’ y ‘Decisione’ ocupa los primeros 8 ¼ minutos del álbum. El primero de estos temas comienza con un tenor sigiloso en base a un ejercicio de psicodelia sobria antes de que irrumpa con todo el vitalista cuerpo central, el cual se apoya principalmente sobre un compás de 7/8. Los ornamentos provistos por los teclados añaden una magia maciza a los convincentes juegos armónicos establecidos por los guitarreos duales. La canción termina con una nota abierta que permite el ingreso de ‘Decisione’, una canción atractiva a medio tiempo que recoge parte del vigor gestado y desarrollado en la canción de apertura pero cuyo talante se centra inicialmente en un lirismo de moderados matices introspectivos. Eso sí, a mitad de camino, el grupo nos sorprende con un súbito viraje hacia vibraciones folk-rockeras cuyas variantes rítmicas internas se centran plenamente en lo extrovertido, concluyendo todo en un epílogo ceremonioso que preserva a su propio modo la luminosidad vibrate que irrumpió tan inesperadamente. En esta canción, parece como si el grupo hubiese enontrado el eslabón perdido entre sus legendarios compatriotas de PFM y los franceses de MONA LISA. Durando casi 6 minutos, ‘Era Moderna’ se asienta como uno de los pilares climáticos del repertorio al exhibir una de las instancias más patentes de sofisticación melódica y refinado nervio dentro del ideario estético con el que el cuarteto marca su derrotero estilístico. El eclecticismo vertido en esta composición incorpora aires hard-rockeros y otros de inspiración aflamencado-arábiga en clave de fusión mientras se refuerza la central amalgama sólida de sinfonismo aguerrido; en ciertas ocasiones estratégicas esta amalgama sonora recurre también a pequeños intermedios de tenor folk-rockero. ‘Genesi’ cumple en buena medida con la función de perpetuar los aires de travieso y osado eclecticismo de la canción precedente mientras incorpora aires circenses en su sección inicial y añade inquietantes matices psicodélicos. También es justo precisar que algunas intervenciones de la primera guitarra se orientan claramente hacia el estándar del rock clásico.


  

‘Sorridi’ es una canción no muy larga (dura poco más de tres minutos) que aplica algunos compases inusuales en sus calculados pasajes instrumentales en el prólogo y los interludios mientras deja que el vigor rockero se explaye fluidamente a través de su cuerpo central, el cual tiene un gancho directo y un punche muy fulguroso. ‘Adamo (Parte Uno)’ tiene un preludio pastoral muy breve pero con suficiente calidez como para cautivar al oyente empático con su serena belleza. Una vez puesto a desarrollarse el cuerpo central, se nos brinda un perfecto híbrido entre OSANNA y LE ORME donde se suceden una sección vigorosa y conmovedora y otra más relajada con ribetes sobriamente contemplativos. Cuando llega el turno de ‘Canis Ferox’, el ensamble se dedica a establecer una variante especialmente sofisticada para la estrategia de combinación de las cosechas de las piezas #2 y #3. El momento en el que el solo de guitarra despliega unos fraseos elegantes sobre una capa coral mellotrónica se siente sublime y mágico sobre el groove ágil armado por la dupla rítmica: es una pena que esta sección no sea un poco más extensa, pues es uno de los pasajes más llamativos de todo el disco, realizando una efectiva reiteración de las vibraciones más épicas que ya se habían hecho presentes en algunas canciones precedentes. Durando 8 minutos y segundos, ‘Al Jilwah’ está diseñada para ser la canción que lleve las inclinaciones eclécticas de la banda hacia sus dimensiones más señoriales. Su preludio ostenta un talante reflexivo e intimista, pero todo ello cambia poco antes de llegar a la frontera del minuto y medio cuando el encuadre instrumental arma algo así como la remodelación de un motivo Emersoniano con la logística de RUSH (etapa 77-80) y su toque de OSANNA. La canción se torna en una expresión esencial de musculatura rockera con un uso debido del típico refinamiento progresivo. Con el empleo de algunas partes recitadas en clave satírica y un interludio calmado bajo la guía de la flauta, el desarrollo temático coge algo de aire antes de focalizarse en una segunda mitad cuya centralización sonora se habrá de articular sólidamente sobre una ingeniería hard-progresiva meticulosa y equitativamente repartida entre lo aguerrido y lo sofisticado. ¡Qué gran canción! El disco llega a su final de la mano de ‘Adamo (Parte Due)’, canción que alterna momentos de lirismo bien afiatado con otros delineados por un vitalismo vigoroso. El epílogo renacentista con guitarra acústica y flauta dulce realza con aterciopelada fineza el aspecto lírico. 


  

En fin, todo esto fue “Macrocosmosi”, el disco que asienta un lugar importante dentro del actual escenario de la música progresiva italiana para IL SENTIERO DE TAUS. Si lo que admiramos de su propuesta musical, tal como se plasma en este disco, es el equilibrio entre el rock duro melódico y el señorío multicolor del rock sinfónico, entonces podemos decir que nos quedamos con ganas de más tras disfrutar de este disco de casi 44 minutos de duración. Ojalá no pase mucho tiempo antes de que este cuarteto nos brinde su próxima novedad: por ahora, anotemos el nombre de “Macrocosmosi” y de IÑ SENTIERO DI TAUS en nuestras agendas melómanas progresivas (... aunque sea con cierta demora).
 



Muestras de “Macrocosmosi”.-
Al Jilwah: https://ilsentieroditaus.bandcamp.com/track/al-jilwah

Wednesday, March 20, 2019

SYDERALUS y los nuevos sonidos que emergen desde el silencio interior


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno de hablar sobre el grupo argentino SYDERALUS, el mismo que opera en la actualidad como trío conformado por Nico Auvieux [guitarras eléctricas, acústica y clásica], Augusto Gallegos [bajo] e Isaac Llovera [voz, batería, teclados, guitarra eléctrica y bajo]: el motivo es la publicación de su disco “Inner Silence” que tuvo lugar a mediados de diciembre del pasado año 2018. Banda oriunda de Tucumán, su propuesta musical se orienta hacia una muy muscular y, sobre todo, muy equilibrada confluencia de post-metal, psicodelia pesada y prog contemporáneo dentro de una amalgama metalera que hace de lo experimental su esencia enriquecedora. Ellos ya nos sorprendieron gratamente con su disco homónimo del año 2014, siendo así que entonces SYDERALUS era un cuarteto conformado por Auvieux, Gallegos, Llovera y el guitarrista-cantante Fernando Ferro. Ahora el grupo se ha reducido a una estructura tripartita pero, a contrapelo de ello, ha expandido su paleta sonora incluyendo varios pasajes calmados y sutiles dentro de su aún primordialmente aguerrido esquema sonoro. “Inner Silence” es un disco conceptual sobre el impacto que tienen las palabras sobre los demás. Tal como lo expone el mismo grupo en su blog de Bandcamp, ¿somos realmente conscientes del impacto de nuestras palabras en los demás? Con esta pregunta como premisa, el trío elaboró una narrativa en torno a un personaje ficticio que, a través de una exploración de sus memorias, evalúa varias experiencias personales y sociales que le hacen reflexionar con una seriedad nueva sobre la importancia de sus palabras. Los procesos de grabación, mezcla y masterización del material contenido en “Inner Silence” tuvieron lugar en el estudio de Isaac Llovera, procesos que ocuparon diversos tramos de del año 2017 y que se extendieron hasta junio del año siguiente. Pues bueno, ahora este disco es una realidad concreta y ahora nos disponemos a repasar sus detalles.



Abre el disco ‘Age Of Reason’, el cual muestra fehacientemente los elementos de vigor rockero y de elegancia progresiva sobre los que el grupo va a aperar a través del ingeniosamente sofisticado repertorio que ocupa el disco. Con una acentuación dramática de varios grooves complejos que entran a tallar a lo largo del camino, los cimientos sonoros son totalmente idóneos para concretar y ensalzar el potencial señorío de los riffs y solos de guitarra que se van asentando. Esto se sitúa en una encrucijada entre LEPROUS y TOOL. Haciéndose debido eco de los acentuados recursos de vigor y sofisticación de tan excelente tema de entrada mientras procura gestar una ambientación un poco más relajada, entra a tallar el segundo tema del álbum, el cual se titula ‘Think About It!’. Erigiéndose en un cénit definitivo del disco, su dramatismo llega a un nivel de mayor fruición con la presencia de matices oscuros durante su desarrollo melódico; de esta manera, el vitalismo muscular que es inherente a la visión musical del grupo sigue escalando lugares de elevación emocional y expresividad a paso firme. La letanía desarrollada en la sección final es un declaración decisiva de ello. Con la dupla de ‘Leaving The Seas Of Nowhere’ y ‘I Am The One’, el trío se dispone a enfatizar y reavivar las llamas más sofisticadas de su particular hoguera sonora progresiva. En efecto, el primero de estos temas mencionados elabora un clima sigiloso donde el aura de lo misterioso ahoga su propio fulgor al aplastarlo contra su seno: las escalas flotantes de las dos guitarras encuadran su combativa languidez bajo las pautas estandarizadas del post-rock con un talante minimalista. El aire de misterio se acentúa con la inclusión de un monólogo. Por su parte, ‘I Am The One’ se centra en la elaboración de una atmósfera robusta donde las metrallas guitarreras y las capas de sintetizador se agolpan en una siniestra armonización, todo ello mientras el esquema rítmico juega mayormente con un swing ceremonioso. Es casi como una remodelación metalera de una cruza de PORCUPINE TREE y ANATHEMA.


   

El ítem más extenso del disco dura 20 ¼ minutos y se titula ‘The Facts’, una pieza  claramente diseñada para impulsar y esquematizar las facetas más fastuosas del ideario musical del trío. Consta de cinco secciones autónomamente tituladas ‘Entrance’, ‘Conception’, ‘Lifeless’, ‘Goodwell – Comebye’ y ‘Exit’. En amplia consonancia con la espiritualidad dramática ya mostrada en las canciones #2 y #4, su grandilocuencia épica ha de remodelar la tensión emocional que ya identificamos predominante en este disco. La suite comienza con una breve sección de guitarra acústica, siendo así que pronto el grupo crea una ingeniería metalera cuya parsimoniosa pesadez se asienta medio camino entre lo desesperado y lo furioso. Una siguiente sección vuelve a contar con un prólogo de guitarra acústica para luego focalizarse en un nuevo ejercicio de sigilosas atmósferas post-rockeras. La longitud de este ejercicio se enfila hacia el centramiento introspectivo. La irrupción de un breve interludio en clave pesada sobre un groove muy lento (a eso de pasada la frontera de los 9 ¼ minutos). Una segunda sección introspectiva se mueve en el terreno de la balada de tendencia pastoral con una fuerte presencia evocadora y contemplativa: los sencillos retazos de la guitarra eléctrica y las convenientemente tenues capas de sintetizador completan solventemente el escenario melódico en curso. Para los últimos cuatro minutos y medio, el grupo vuelve a lo rockero y lo hace con una musculatura muy arquitectónica. ‘Keeper’ desarrolla un convincente ejercicio de lirismo metalero dentro de un encuadre rítmico que prioriza lo ceremonioso en su swing. Algunos ornamentos rítmicos y el empleo de compases inusuales proporcionan aires de grandilocuencia a la ambientación señorial en curso. ‘The Seed’ es ciertamente la canción más fiera del álbum – incluso se utiliza el growling en varios pasajes del canto – y, de paso, también es la que cuenta con el enfoque más aguerrido de parte de la dupla rítmica. En muchos sentidos, la vitalidad aquí plasmada opera como el contrapunto perfecto frente a las atmósferas primordiales de la suite y el lirismo sistemático de la canción inmediatamente precedente. 



Las dos últimas canciones del disco son ‘Revealed’ y ‘Entering The Seas Of Nowhere’: el primero de ellos dura casi 7 ½ minutos mientras que el segundo supera por poco la barrera de los 8 minutos. El espíritu de ‘Revealed’ se centra en una cruza entre las dos canciones precedentes, añadiéndose algunos matices de la estilización majestuosa que habían marcado a la segunda canción del disco. El ensamble está completamente enfrascado en crear un imperial señorío dentro de las complejas pautas musicales que se planteó para la ocasión. En fin, ‘Entering To The Seas Of Nowhere’ opera como una balada no muy ajena al paradigma de FATES WARNING donde el desarrollo temático está muy bien cuidado. Tal vez tenemos aquí las intervenciones vocales más logradas del álbum. El letánico epílogo instrumental se da maña para evocar un aura envolvente mientras da vueltas y más vueltas al arquitectónico juegos de riffs diseñado para la ocasión. Nos suena a un retrato de una mirada a sí mismo que no puede apartarse de su foco de atención. Con esto concluye nuestro paseo minucioso por los diversos parajes y bosques rockeros que la gente de SYDERALUS diseñó para “Inner Silence”, un disco fenomenal que se erige como un punto de referencia para las nuevas instancias de frescura que exige el ideal del metal progresivo en algunas de sus vertientes más aguerridas. Tenemos aquí uno de los discos más ingeniosos y relevantes que han salido a la luz en el pasado año 2018 en el ambiente del art-rock argentino: totalmente recomendable, no nos cabe duda al respecto. Felicitamos a la gente de SYDERALUS por una labor tan bien hecha y aguardamos más trabajos fonográficos de su parte para el futuro próximo.