Sunday, October 13, 2019

THE WINSTONS siguen adelante a paso firme



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión tenemos nuevamente el placer de meternos en el mundo musical del trío italiano THE WINSTONS, concentrándonos ahora en su nuevo álbum con material propio que se titula “Smith”. Este ítem fue publicado por el sello Columbia tanto en CD como en vinilo en el último día de mayo pasado, y su función principal es la de ahondar con firmesa sistemática en la línea de trabajo retro-Canterburyana con la que el grupo en cuestión tomó por sorpresa a la comunidad melómana progresiva a través de su homónimo primer disco, a inicios del año 2016. El ensamble conformado por Enrico Gabrielli [teclados, vientos, batería y voz], Roberto Dell’Era [bajo, guitarras clásica y acústica de 12 cuerdas, piano y voz] y Lino Gitto [batería, teclados y voz] contó con las colaboraciones ocasionales de Mick Harvey (voz), Richard Sinclair (voz), Nic Cester (voz), Rodrigo D’Erasmo (violín) y Federico Pierantoni (trombón).


La pequeña obertura ‘Mokumokuren’ (dura casi un minuto y cuarto) abre el disco con efectos cósmicos de teclado y efectos surtidos de voces; así, ‘Ghost Town’ entra a tallar con una expresividad llamativa y un gancho muy peculiar, los cuales se basan en una confluencia entre los CARAVAN del primer álbum y la faceta psicodélica de los DEEP PURPLE pre-Gillan, añadiéndose algunos toques de EGG a lo largo del camino. Esto último se hace notar concretamente en la manera tan robusta con que la dupla rítmica sostiene el contagioso dinamismo de la pieza. La misión del tercer tema, titulado ‘Around The Boat’, consiste en derivar la atmósfera musical hacia una dimensión más relajada, usando para ello una melodía de talante melancólico y un compás más sosegado. Es casi como una balada que no habría estado fuera de lugar en el “Magical Mystery Tour” de THE BEATLES, pero siendo ejecutado por THE WILDE FLOWERS. Los arreglos de cuerda que entran a tallar son muy efectivos durante el pasaje epilogar, pero realmente nos habría gustado que la canción durara un poco más de los dos minutos y pico que el trío le otorgó. En fin, el disco tiene que seguir adelante y ahora lo hace con ‘Tamarind Smile / Apple Pie’, una canción donde la parsimonia se junta con el humor y el sarcasmo dadaísta. Podemos ver aquí la huella de THE ZOMBIES con inclinaciones un tanto ásperas y peliagudas que nos remiten nuevamente a esos tiempos primigenios de THE WILDE FLOWERS como a los PINK FLOYD del primer álbum. A mitad de camino, el fulgor jovial y moderadamente aguerrido de la primera mitad cede el paso a una segunda mitad enfilada hacia un clima medio circense, logrando con ello mezclar el espíritu de THE BEATLES de la fase 67-8 con la faceta más grácil de los SOFT MACHINE del primer álbum. ‘A Man Happier Than You’ tiene la estructura de una balada cálida y misteriosa, enrumbada hacia una exploración de la faceta introvertida del trío, aunque siempre se hace notar – aunque en este caso, de modo colateral – su esencial sentido del humor. ‘Not Dosh For Parking Lot’ es otra canción que se nos antoja demasiado corta: su gancho y su groove se despliegan en un ejercicio de refinada extroversión donde algunos elementos jazzeros entran a tallar dentro de la cadencia recurrente. El espacio de 2 ½ minutos es poco para sacar todo el provecho debido al señorial magnetismo de esta canción. 

Con la dupla de ‘The Blue Traffic Light’ y ‘Blind’, el trío se dispone a desarrollar más detalles interesantes dentro de su bien definida arquitectura sonora. Así, el primero de estos temas se toma un tiempo un poco más largo para explorar el tipo de atmósfera y de swing que ya se había expuesto en la canción precedente: pop psicodélico con impulso progresivo y alimentado con cadencias jazzeras. El resultado es formidable, debido en no poca medida a los colores musicales que aporta el saxofón; de hecho, algunos arreglos de la tríada de saxofón, bajo y batería nos hace evocar al segundo disco de SOFT MACHINE. El ceremonioso final redondea mágicamente la faena. Un cénit del disco como también lo fue ‘Tamarind Smile / Apple Pie’. Por su parte, ‘Blind’ suena como una balada compuesta por KEVIN AYERS pero remodelada a través de las vibraciones de THE BEATLES y el aura distinguida de CARAVAN. ‘Impotence’ vuelve a los terrenos de la agilidad con un toque de gracilidad aportado por los ornamentos de flauta. A medio camino entre una canción rápida de los PROCOL HARUM de los dos primeros discos y (una vez más) CARAVAN, las bases armónicas de órgano sobre las que se sostiene su desarrollo temático ostentan una luminosidad irresistible. Los últimos 12 ¼ minutos del repertorio están ocupados por la tríada de ‘Soon Everyday’, ‘Sintagma’ y ‘Rocket Belt’. ‘Soon Everyday’ vuelve a mezclar pop psicodélico y jazz en su cuerpo central, siendo así que los ornamentos de saxo y los ocasionales quiebres en el armazón rítmico le dan un colorido majestuoso al asunto. Una vez desvanecida la última partícula del fade-out de ‘Soon Everyday’, ‘Sintagma’ emerge con algo muy nuevo dentro de la línea de trabajo desarrollada en el repertorio precedente: un ejercicio de densidad sonora que impulsa una musculatura vivaz desde la cual el grupo crea, desde su propia concepción de la importancia de lo ágil y lo fulguroso, un esquema melódico tenso. He aquí un momento de incandescente espesor antes de que traiga consigo el último despliegue de vigor humorístico del disco. La agilidad disfrazada de falsa inocencia acoge más bien a un juego dadaísta donde también hay espacio para un interludio tenso dirigido por un siniestro solo de guitarra y ornamentado con bizarras líneas de bajo, un momento muy a lo ZAPPA antes de que el se nos traiga de vuelta al motivo cantado. La canción termina con un anuncio radial que, a su vez, abre la puerta a ‘Rocket Belt’, un rocanrol satírico que nos remite a un híbrido de THE KINKS y CARAVAN. Con la comunión de la vigorosa batería, las gimnásticas distorsiones del bajo y la señorial presencia de los teclados, el canto rebelde se luce muy bien. Sí, en esta tríada halla el disco su apropiado broche de oro.  

“Smith” es, pues, un nuevo muestrario de excelencia retro-progresiva en el cual el colectivo de THE WINSTONS está dispuesto a demostrar sin bagajes que está lleno de energías expandidas y entropía renovada en la actual fase de su carrera musical.  Es un enorme deleite cómo va evolucionando este grupo en lo referente a la instauración de crecientes niveles de garra en su colorida propuesta musical. Un disco totalmente recomendable. 


Muestras de “Smith”.-

Ghost Town [video-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=DZsfbXV8neI
Sintagma: https://www.youtube.com/watch?v=rYL21ZdGBbo

Thursday, October 10, 2019

JOHN GHOST: el vibrante organismo de la experimentación jazz-progresiva



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos complace enormemente tener hoy la ocasión de presentar al grupo belga JOHN GHOST por motivo de la publicación de su disco “Airships Are Organisms” a fines del pasado mes de setiembre. La publicación corrió a cargo del sello Sdban Ultra Records, tanto en formato de CD como de vinilo. Radicado en la hermosa ciudad de Gante, en la Región Flamenca de Bélgica, JOHN GHOST es un sexteto integrado por el Rob Banken [saxofón alto, flauta y clarinete bajo], Wim Segers [vibráfono, marimbáfono y otras percusiones], Jo De Geest [guitarra y loops], Karel Cuelenaere [pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes, y sintetizadores], Lieven Van Pee [bajo] y Elias Devoldere [batería y percusiones]. De Geest es el compositor de todo el material contenido en este trabajo fonográfico, el segundo de este ensamble tras “For A Year They Slept”, que data del año 2016 y que, al igual que este nuevo disco, se publicó en CD y en vinilo (aunque por vía de un sello diferente). La propuesta de JOHN GHOST se centra en una modalidad jazz-progresiva que combina lo vibrante y lo sutil dentro de un encuadre compositivo que traza surcos por diversos senderos de minimalismo y variadas atmósferas, las cuales a veces se encuadran en la expansión controlada de ambientes sugerentes y, otras veces, se focalizan en delicados armazones melódicos. A través de la bien perfilada y combativa fineza que emerge del encuentro de estas seis mentes, se hace notar una fuerza expresiva muy especial cuya genuina convicción se exhibe sin arrebatos. Como entidad musical, JOHN GHOST se sitúa en la misma provincia donde también habitan THE WRONG OBJECT, JAGA JAZZIST y FORGAS BAND PHENOMENA, y también nos sorprenden en varias ocasiones con trucos de expansión ecléctica bien integrados en su estricto perfil musical. Bueno, veamos ahora los detalles de “Airships Are Organisms”, ¿vale?



Durando poco más de 13 minutos, ‘Deconstructing Hymns’ exhibe en su sección prologar una serie de capas ensoñadoras de sintetizador que se agitan suavemente a través de canales celestiales. Cuando entran a tallar esos tintineos minimalistas de vibráfono con su grácil ímpetu, poco a poco se crea una maraña de cálidas irrigaciones donde la llovizna tonal nos empapa con suma delicadeza. Esto se prolonga por bastante rato, siendo así que este sutilmente absorbente interludio recién deja paso a la apertura del ensamble íntegro cuando la pieza está a punto de llegar a la frontera del sexto minuto y medio. Una vez instalado el ensamble, lo primero que se hace notar es el complicado mecanismo mediante el cual se integran el intrincado swing de la dupla rítmica con el dinamismo cristalino organizado por el teclado y la percusión tonal. La guitarra mayormente se encarga de completar el colorido de estos últimos, aunque también elabora algún solo por allí; en todo caso, la mayor parte de los solos procede del saxo. Ya para el último minuto y medio, se gesta un interesante crescendo impulsado por algunas bases densas de teclado, concluyendo todo con un breve epílogo nos devuelva al solitario vibráfono que se termina disipando en el fade-out. Tras este excelso inicio de álbum sigue la pieza homónima, la cual desarrolla un clima vivaz y saltarín que oscila entre el colorido de lo naif y la tensión bizarra de lo dadaísta. El carácter agradable y llamativo del desarrollo temático se debe en no poca medida a los enfoques elaborados por los vientos y las percusiones tonales. Los primeros, en la mayor parte del tiempo, exhiben un virtuosismo ágil e imponente que entabla un hermanamiento directo con los inteligentes recovecos armados por la dupla rítmica. Aquí hay un talante muy emparentado con el paradigma de JAGA JAZZIST, es fácil de notar. La dupla de ‘Disfunctional Rabbits: The Disfunct’ y ‘Disfunctional Rabbits: The Rabbits’ ocupa, en total, un espacio de poco más de 9 ½ minutos, siendo así que ambas piezas, con las características específicas de cada una, coinciden en explorar la faceta señorialmente sobria del grupo. El primero de estos temas, recibiendo el impacto del fulgor austero de la pieza precedente, se orienta hacia una agilidad un poco más versátil en lo referente al empleo de alternados pasajes vivaces y otros más circunspectos. Hay un hermoso solo de piano eléctrico a lo CHICK COREA que permite a una sección constreñida crear su propia luminosidad. En fin, la intensidad con la que el grupo retoma el motif inicial para la sección final nos remite al área del jazz-prog contemporáneo practicado por bandas como THE WRONG OBJECT y FORGAS BAND PHENOMENA. 

Por su parte, el segundo de estos temas mencionados comienza con un aire sigiloso que en realidad resulta engañador, pues en realidad se trata de una cadencia repetitiva de bajo y piano eléctrico que anuncia una excursión en la encrucijada del nu-jazz, el arquetipo de los WEATHER REPORT y el modelo de la MATS/MORGAN BAND. En algunos interludios, como es natural, hay engarces estilísticos con ‘Disfunctional Rabbits: The Disfunct’. Para cuando emerge ‘The Fallen Colony’, la quinta pieza del repertorio, podemos estar seguros de que la gente de JOHN GHOST ya nos ha explicado con lujo de detalles cuáles son las pautas de su línea de trabajo. Dada esta situación, la misión de ‘The Fallen Colony’ consiste en darle una vuelta de tuerca a la faceta misteriosa del grupo para darle un aire sombrío al extremadamente sutil prólogo creado para la ocasión. Reconocemos el lenguaje sonoro en curso pero estamos ahora ante un neologismo, uno que abre campo a una cierta inquietud, mas el grupo no tarda mucho en instaurar un nuevo ejercicio de dinamismos gráciles y cristalinos. Desde antes de que llegue al ecuador de la pieza, los integrantes del grupo ya están concentrados en un diálogo musical cálido y llamativo. Al fin y al cabo, la estrategia temática de esta pieza ha consistido en retomar la aventurera vivacidad de la pieza homónima e incorporar un pasaje inicial insospechadamente sombrío. Nos acercamos al final del disco cuando llega el turno de ‘Time//Traveler’, un ítem diseñado para explorar ambientaciones cósmicas desde el corazón esencial del estilo grupal: de este modo, los ornamentos sintetizados y el empleo de refinados recursos electrónicos al modo del nu-jazz se apropian de un territorio expresivo ceremonioso. A mitad de camino, las cosas se tornan más ágiles, volviendo de lleno a la lógica de coloridos arquitectónicos y cadencias complejas que el sexteto se apropia como marca de la casa. Los 8 últimos minutos del repertorio de “Airships Are Organisms” están ocupados por ‘Drones For a Sunken Mothership’. Comienza todo con unas capas cósmicas de talante otoñal para luego abrir paso a un cuerpo central orgánicamente minimalista y suntuosamente impresionista, un cuerpo que nos hace evocar a un inaudito híbrido de JAGA JAZZIST, MIKE OLDFIELD y el space-rock al estilo de los QUANTUM FANTAY. Hay una vitalidad constreñida en el desarrollo temático, el cual parece aludir más de lo que efectivamente dice, y eso funciona muy bien dentro del obediente entramado sonoro hexagonal que va fluyendo con enorme garbo hasta el instante final.



Todo esto es lo que se nos ha brindado en “Airships Are Organisms”, uno de los discos más notables y exquisitos dentro del área jazz-progresiva en el presente año 2019. El personal de JOHN GHOST nos ha dado amplias y expansivas muestras de su genio creativo dentro de la vertiente donde se mueve, por lo que solo nos queda enfatizar que este disco es muy pero que muy recomendable... ¡Recomendable al 200%! 


Muestras de “Airships Are Organisms”.-
The Fallen Colony: https://sdbanrecords.bandcamp.com/track/the-fallen-colony


[Dedicamos esta reseña a Eduardo Fanghänel González por presentarnos a este grupo a través de su programa radial Soundchaser Classic.]

Monday, October 07, 2019

Secuestro mental con el arte musical de ALARMIST



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy prestamos nuestra mente y nuestros oídos al grupo ALARMIST, un trío irlandés conformado por Neil Crowley [batería], Elis Czerniak [guitarras y sintetizadores] y Barry O’Halpin [guitarras y sintetizadores]. Este ensamble asentado en Dublín cultiva un híbrido de jazz-prog, post-rock y math-rock con un talante intensamente contemporáneo que absorbe liberalmente aires de familia con el nu-jazz, la electrónica, el avant-prog y el krautrock. Esto es lo que nos cabe esperar de “Sequesterer”, su fabuloso segundo álbum publicado en el pasado mes de julio. Antes de todo esto, el grupo registró dos EPs (el debut homónimo es uno de ellos y data de agosto del 2011), además del disco de larga duración de fines del año 2015 “Popular Demain”. En el año 2018, Crowly entró al grupo como teclista y segundo baterista. En el disco actual “Sequesterer”, los ALARMIST no solo refuerzan su peculiarmente eclecticismo musical sino que también se afianzan operativamente como trío; Crowley ahora se ocupa exclusivamente del rol de baterista. Se nota que el grupo se siente muy cómodo así, trabajando con intervenciones del bajo por medio de procesos electrónicos y labores de sintetizador, dejando que las florituras de guitarra alternadas entre Czerniak y O’Halpin emerjan volátil y coloridamente en medio de las abundantes vibraciones sonoras que emergen de la enérgica labor de la batería y las múltiples expansiones de los teclados. Crowley no es el baterista original del grupo (entró en el año 2014) pero se ha erigido rápidamente como la columna vertebral en torno a la cual se arma el entramado sonoro triádico de ALARMIST. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco que tenemos ahora en nuestras manos.



Los primeros 7 ¾ minutos del repertorio están ocupados por ‘District Of Baddies’, una pieza inundada de prestancia y fulgor a través de una extravagante secuencia de motivos que van desde un math-rock cibernético a lo BATTLES hasta un jazz-rock contemporáneo a lo TAUK, mientras entran a tallar algunos recursos psicodélicos a lo largo del camino que nos remiten a JAGA JAZZIST. Estos recursos psicodélicos proceden de una parafernalia sintetizada instauran una vibrante vivacidad cósmica al asunto en muchos pasajes, mientras que la batería hace gala de su contundente vitalidad en los momentos más agresivos. En algún momento emerge un misterioso solo de guitarra al estilo Frithiano: es muy breve pero deja un fuerte impacto en el desarrollo temático. Una excelente manera de comenzar un álbum cuando la pieza de apertura ostenta una magnificencia tan particular. A continuación, sigue la dupla de ‘Boyfriend In The Sky’ y ‘Lactic Tang’, la cual permite al ensamble seguir elaborando y desarrollando sus impulsos eclécticos. ‘Boyfriend In The Sky’ se encarga de exponer una espiritualidad más sobria aunque igual de compleja que la que trazó la ingeniería del tema de apertura. Aquí hay un groove un poco más sosegado, un manejo menos chocante de la parafernalia electrónica y un refinamiento más explícito en la elaboración del complejo esquema rítmico: respecto a este último factor, nos recuerda al FRANK ZAPPA de los tiempos de “Jazz From Hell”. Por su parte, ‘Lactic Tang’ reitera el bloque sonoro precedente solo como ropaje formal bajo el cual late una efectiva mezcla de aires de la tradición del jazz-fusion y avant-prog. Aunque se nota a leguas que hay en estas exploraciones sonoras un espíritu abiertamente aventurero, el desarrollo temático en sí se siente cálido y acogedor. Es como una aventura musical emprendida por los CHROME HOOF con una partitura perdida de los WEATHER REPORT de fines de los 70s bajo la guía de los HENRY COW en la época de su último álbum. Llegado el turno de ‘Life In Half Time’, el grupo se dispone a explorar su faceta más reposada con el empleo de un swing lento a fin de generar, desde allí, un motif sutil y sereno. Ahora el grupo estrecha lazos de parentesco con los GOGO PENGUIN. Hay mucho encanto en la magia evocadora que emana de la muy sencilla estructura melódica, por lo que no nos hubiese molestado que durarar un poco más de los 4 ½ minutos que el trío le otorgó.

La miniatura de menos de minuto y medio ‘Helical’ consiste en una serie de ondulaciones cibernéticas de sintetizador que no habrían estado fuera de lugar en un disco de KRAFTWERK pre-“Trans-Europe Express” o en el tercer álbum de CLUSTER. En todo caso, su función es la de expandirse por un rato hasta aterrizar en la breve secuencia cibernética que abre las puertas para la instauración del cuerpo central de ‘Expert Hygiene’, otro cénit del álbum. Su estrategia es la de combinar la intensidad extravagante del primer tema con el misterio señorial del segundo. Desde lo primero, el grupo se pone a crear una atmósfera razonablemente intrincada con un espíritu abiertamente jovial; desde lo segundo, el entramado instrumental abre espacios para bellos solos de guitarra y envolventes ornamentos y cortinas de sintetizador. La tríada de ‘Kalite Quest’, ‘Bronntanasaurus’ y ‘Nvymr’ ocupa los últimos 13 ¾ minutos del álbum. ‘Kalite Quest’ es una pieza juguetona que se centra mayormente en el discurso del jazz-rock con impulsos electrónicos, haciendo gala también de complejas arquitecturas rítmicas y desafiantes variaciones temáticas propias de lo progresivo. Algunos ornamentos de sintetizador hacen gala de una imitación “robótica” de aureolas caribeñas, lo cual realza la dinámica fiestera de la pieza. ‘Bronntanasaurus’ encarna otro punto culminante del repertorio con su excelsa muestra de soltura en su ingeniería rítmica a través de la alternancia de pasajes relativamente etéreos con otros más explícitamente densos. Los sintetizadores ocupan espacios dadivosamente, ya sea flotando en el aire para dejar diáfanos campos a la expansión de destellos de atardecer, ya asentándose en tierra firme para explayarse en sonoridades un poco más graves y robustas. Hay algo de la influencia de TORTOISE en los pasajes más otoñales, mientras que las confluencias con JAGA JAZZIST y la faceta más vanguardista de unos RADIOHEAD se pueden rastrear en aquellos otros más robustos. La permanente actitud de soltura de parte de la batería permite al intrincado desarrollo temático empaparse de aire fresco mientras la pieza completa sus 6 ¾ minutos de duración (la segunda más larga del disco tras ‘District Of Baddies’, que duró 7 ¾ minutos). Con el impronunciable título de ‘Nvymr’ concluye el disco, y lo hace con una disposición crepuscular, la cual se sostiene sobre el bien perfilado diálogo entre las dos guitarras, las cuales hacen que sus escalas se hermanen en un maraña etérea. Los ornamentos de platillos y de sintetizador que emergen ulteriormente gestan una coda de latente estado suntuoso, aunque nunca llega a lo fastuoso, pues todo queda obedientemente proyectado hacia lo crepuscular. Muy bonito fin para un disco excelso y sumamente llamativo.



Todo esto fue “Sequesterer”, una deliciosa aventura melómana perpetrada por el colectivo de ALARMIST para capturar las mentes de los oyentes receptivos y llevarlas a un mundo de nuevas sensaciones e impresiones dentro del rock ecléctico y experimental. La idea de gestar la mezcla de jazz-rock, math-rock, post-rock y electrónica dentro de un esquema progresivo ágilmente ecléctico es llevada por este portentoso trío a niveles de grandeza estratosférica; la verdad que “Sequesterer” es un disco muy recomendable.



Muestras de “Sequesterer”.-

District Of Baddies: https://alarmist.bandcamp.com/track/district-of-baddies
Expert Hygiene [en vivo en los Small Pond Studios]: https://www.youtube.com/watch?v=6nS4xwl0Z7U

Bronntanasaurus [en vivo en los Small Pond Studios]: https://www.youtube.com/watch?v=p4tjhWoM-_Y 


Saturday, October 05, 2019

MOON MEN y su alunizaje #2



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos a un cuarteto estadounidense de rock psicodélico ecléctico que se llama MOON MEN, por motivo de su segundo disco “Uncomfortable Space Drobe”, publicado en el primer día del último mes del pasado año 2018. Un motivo un poco tardío, es verdad, pero, aún con la demora del caso, ha valido la pena descubrir a este grupo cuyos integrantes responden a los graciosos seudónimos de Admiral Eschaton Crater [guitarras, e-bow, efectos electrónicos, sintetizador Casio y grabaciones de campo], Billzilla [batería y percusión], Dom Fook [saxofones, clarinete y teclados] y Cthulhu Moone [bajos, guitarras y bronces]. Tras esos seudónimos se esconden las personas reales Bret Harold Hart, Dave Newhouse, Jerry King y Bill Jungwirth... sí, el segundo es uno de los integrantes de los legendarios THE MUFFINS. Las labores de grabación y producción de sonido fueron realizadas por Bret Hart (bueno, Admiral Eschaton Crater) en su HandMaid Studio de Carolina del Norte, en varias sesiones durante los meses de abril y mayo del 2018. El enfoque compositivo se basaba en diversas ideas presentadas por los cuatro integrantes para que luego, a través de un uso exhaustivo de los aparatos del estudio de grabación y con arreglos artificiales propios de la musique concrète, dirigir las sobregrabaciones de instrumentaciones adicionales sobre un groove específico o una atmósfera ya delineada en una pista básica. Con esta estrategia, la música resultante exuda aires de creatividad libre a la par que se siente una interacción cercana entre los participantes dentro del entramado tecnológico diseñado para la ocasión. El eclecticismo colectivo navega cómodamente por las mareas del space-rock, el RIO, el avant-jazz y el krautrock dentro de una bizarra unificación sonora. Bueno, veamos ahora los detalles de este repertorio contenido en “Uncomfortable Space Drobe”.

‘Pulsar’ pone las cosas en marcha con un talante grisáceo y solemne mientras los enclaves dispuestos por el piano eléctrico y la batería encauzan un matiz jazz-rockero para el patentemente cósmico jam en curso. Así las cosas, esta pieza combina el misterio de una espiritualidad distante con las vibraciones de un groove razonablemente llamativo. La dupla de ‘Dark They Were, And Golden-Eyed’ y ‘Phat Cranium’ se encarga de expandir eficazmente la paleta sonora que maneja el grupo a través de su espacio conjunto de 9 minutos. El primero de estos temas mencionados comienza con una capa minimalista de sintetizador, la cual pronto abre paso a un cuerpo central punzante y lisérgico que se asienta cómodamente sobre un esquema rítmico ostentosamente sofisticado. El bajo cumple un rol particularmente activo a la hora de insuflar al bloque sonoro de una agresividad señorial: incluso se erige como instrumento protagónico en el armazón de la sección epilogar. Por su parte, ‘Phat Cranium’ se concentra en establecer un puente entre los GONG de la fase 72-74 y el STEVE HILLAGE de la fase 75-79, añadiéndose algunos retazos un tanto Crimsonianos en los guitarreos. Tenemos aquí un ejercicio de space-rock con elementos notorios de jazz-rock y funk, aunque debe quedar claro que este último factor no es un contrapeso al nervio rockero que inunda a la pieza sino un activador adicional del mismo. Ante esta evidencia, no nos cabe duda de que a ‘Phat Cranium’ no le hubiese venido nada mal un arreglo más expansivo para que su fuego llamativo pudiese arder por un rato más, pero bueno, es así como lo dejaron los MOON MEN porque llega el turno de ‘Moon Men Luv Dance’. Esta pieza prosigue por la senda de frontal extroversión asentada por la pieza precedente pero, a la vez, retoma el filo lisérgico que ya hemos apreciado en el segundo tema del álbum. En medio de la arquitectura rítmica y los libres fraseos psicodélicos de la guitarra, los ornamentos de los múltiples saxos operan como el foco nuclear del entramado instrumental. 

El breve tema ‘Washer Song’ (dura 1 minutos y medio) comienza exhibiendo un groove jazz-rockero recubierto de absorbentes empujes prog-psicodélicos, para luego derivar en un breve ejercicio de punk-jazz: varias cosas suceden en un lapsus tan corto. Así las cosas, se abre la puerta para el arribo de ‘Antimatter Handshake’, un ejercicio de RIO al estilo de un híbrido de AKSAK MABOUL y ART BEARS a través del filtro de COSA BRAVA. Una idea musical sencilla es llevada a un nivel valiente de sofisticación progresiva a través de diversos implementos sonoros y un esquema rítmico de talante industrial: todo suena muy abstracto y muy grácil a la vez. Se sienten muy cortos los poco más de 3 ½ minutos que el cuarteto ha asignado a esta pieza, pero la vida y el disco tienen que continuar, por lo que ahora llegamos al turno de ‘The Mechanical Dog’. Esta pieza – cuyo título sospechamos que procede de la celebérrima novela de RAY BRADBURY Fahrenheit 451 – ahonda en el filo psicodélico con recovecos jazz-rockeos que ya se hicieron manifiestos y esquematizados en la pieza precedente. A todo eso se añade un vitalismo experimental que emana del complejo mecanismo gestado por la dupla rítmica, algo muy propio del RIO. Cuando en las últimas instancias entra a tallar la armónica y la guitarra emite unos fraseos blueseros, se nos viene a la cabeza el paradigma de la MAGIC BAND del extravagante icono del rock CAPTAIN BEEFHEART. ‘Banana Mountain And The Almond Milk Sea’ establece un dinamismo más solemne en comparación con la ilación de las tres piezas precedentes, creando una encrucijada entre el modelo del punk-jazz y la faceta más oscurantista de THE MUFFINS. Este tema suena suntuoso e inquietante a la vez, incluso con un cierto aire de amenazante incertidumbre. Durando poco más de 6 ¼ minutos, ‘Kai Ching Tai Ching’, el décimo tema del álbum, también es el más largo del mismo. Con un enfoque estilístico que se enfila hacia un encuentro entre el avant-prog y el nu-jazz (algo así como una cruza entre DOUBT, TORTOISE y THE MUFFINS), su primer cuerpo establece una cadencia mágicamente seductora, incluso con atisbos de mágica sensualidad. Con todo, también hay unos tarareos dadaístas que se contraponen a ello por medio del establecimiento de un recurso humorístico. El segundo cuerpo se asienta sobre un compás más notoriamente vivaz, y así, la aureola de sofisticación que domina a toda la pieza adquiere un fulgor más explícitamente abierto a la intervención de recursos psicodélicos de parte de la guitarra y los efectos de sintetizador (algo así como unos FAUST convertidos a la religión de JOHN ZORN). 

‘Magic Bread’ ostenta una espiritualidad extrovertida muy cercana a la que antes apreciamos en ‘Phat Cranium’ y ‘Moon Men Luv Dance’, pero la presencia de algunos elementos deconstuctivos (particularmente, el efímero bajón de ritmo que emerge a mitad de camino) añade un interesante recurso disruptivo al asunto. La pieza homónima del disco dura apenas 1 minuto y tres cuartos, y básicamente consiste en un ejercicio de free-jazz contaminado por algunos trucos caóticamente modernistas al modo de un ZAPPA poseído por el espíritu de los NEU! del segundo álbum. Una vez más, tenemos el caso de una pieza muy breve donde suceden muchas cosas. El cierre oficial del repertorio del disco viene de la mano de ‘M.M.1 – A.S.F.S. – Reprise’, una pieza de 4 ¾ minutos de duración donde el agente caótico introducido en ‘Uncomfortable Space Probe’ parece estar fortalecido por una implosión previa para luego expandirse aleatoria y apabullantemente a través del cosmos sonoro. He aquí una labor de deconstrucción musical elevada hacia una expresión particularmente incendiaria. Refiriéndonos ahora a los bonus tracks que solo aparecen en el blog de Bandcamp de MOON MEN, el primero de ellos se titula ‘Around The Solar System In A Tub’ y dura poco menos de 9 ¾ minutos. Sus atmósferas sobrias y aleatorias, que primero fluyen casualmente y luego se articulan sobre un groove reconocible, exhiben una expresividad cósmica que se sitúa en una cruza entre los GONG de la fase 1972-3 y los climas de experimentación libre a lo krautrock que apreciamos en los primeros discos de TANGERINE DREAM y de KRAFTWERK. El 0tro responde al nombre de ‘Clacking At The Clicking’ (un título muy a lo CAPTAIN BEEFHEART) y dura poco más de 4 minutos; su estrategia consiste en crear vibraciones caóticas desde las cuales los fraseos de la guitarra y los ornamentos de los teclados pueden explayarseen sonoridades disonantes. Se trata de una táctica masiva pero realizada con un talante genuinamente etéreo. Sin ser propiamente complacientes, estos dos temas se encuadrean en climas agradablemente llevaderos, por lo que se puede concluir que acompañan adecuadamente al repertorio del disco aquí reseñado. 

Ha sido un gusto enorme para nosotros descubrir a los MOON MEN, aunque haya sido con un poco de tardanza. “Uncomfortable Space Prob” es un disco sumamente interesante por causa de la versatilidad y el ingenio que exhiben los Sres. Admiral Eschaton Crater, Billzilla, Dom Fook y Cthulhu Moone a lo largo de los temas contenidos en él. Muy pronto volveremos a ellos porque hace muy poco tiempo publicaron su tercer disco, el cual ya será objeto de una próxima reseña. En este momento específico, recomendamos al 100% que el melómano progresivo investigue en todos los discos que tiene publicado el ensamble de los MOON MEN hasta la fecha: “Uncomfortable Space Prob” significó para nosotros la idónea vía de acceso a la nave musical de la banda, la cual ejecutó una impecable labor de alunizaje sonoro.

Wednesday, October 02, 2019

JUAN “POLLO” RAFFO y su quinta lluvia de exquisitas flores musicales


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy tenemos el enorme placer de presentar el nuevo disco del maestro argentino JUAN “POLLO” RAFFO, o RAFFO a secas, que se titula “Llueve Sobre La Biblioteca Nacional – Música Para Flores Vol. 5”, el cual fue publicado en la segunda mitad del pasado fin de junio y presentado a inicios del mes siguiente. RAFFO, a diferencia del disco anterior, no se limita al piano sino que añade unos cuantos sintetizadores a su logística instrumental, mientras el ensamble se completa con los siempre geniales aportes respectivos del saxofonista Martín Rur, el bajista Tomás Pagano y el baterista Rodrigo Genni. Como colaboradores ocasionales aparecen el percusionista Facundo Guevara en el primer tema y los dos últimos, mientras que Pedro Aslan se desdobla al bandoneón y al violín en el tercer tema. Se trata de un disco boyante en coloridos y diversas expresiones de expresividad, siendo así que a lo largo de su repertorio se exhiben variadas modalidades de matices, vibraciones y atmósferas por vía de un entramado sonoro que siempre se siente compacto. Veamos los detalles específicos de cada uno de los nueve temas que integran “Llueve Sobre La Biblioteca Nacional – Música Para Flores Vol. 5”, ¿vale?



Durando poro más de 5 ¼ minutos, ‘Pajarito Resistencia’ abre el repertorio con un exquisito derroche de sensibilidad melódica, comenzando con una etérea amalgama de sintetizador y saxofón que, de a pocos, impulsa el que pronto habrá de ser el proceso de delineamiento y refuerzo del cuerpo central. Sobre una serena cadencia en 6/8, los instrumentos van armando la arquitectura de sus bien pulidas interacciones. Ya se acaba de traspasar la frontera del segundo minuto cuando el cuerpo central está propiamente asentado y el saxofón se encarga de lucir sus elegantes florituras. Más adelante, algunos ornamentos de sintetizador entran a tallar para imponer unos aires adicionales de delicada fastuosidad al asunto. ‘Chamanes En Fuga’ sigue a continuación para voltear todo hacia un sendero más ágil, creando un clima de frenesí y exultante jolgorio. Sobre la muy esforzada labor de la virtuosa dupla rítmica se explayan ondas psicodélicas de sintetizador, ágiles solos de saxofón y vivaces intervenciones del bandoneón. También hay una narración que incrementa el fragor humorístico que penetra a todo el desarrollo temático de la pieza. La tercera pieza del álbum es la que precisamente le da título y también, con sus poco más de 6 ¼ minutos de duración, es la más extensa de este repertorio. Su motif principal vuelve de lleno al talante contemplativo y sereno que había signado a la pieza de apertura, pero en esta ocasión, el esquema melódico y el arreglo global se centran en aires porteños dentro de una espiritualidad sumamente evocadora. Hay algo de otoñal en los vestigios melancólicos con los que los instrumentos desarrollan el foco melódico, pero también hay algo de entrañable luminosidad dentro que atraviesa al delicado swing armado por la dupla rítmica. A mitad de camino, por vía de la intervención solitaria del órgano, emerge un pasaje un poco más tenso (al modo de un RODOLFO MEDEROS en su faceta más filuda) que hace que se realce el factor luminoso antes mencionado, pero esta vez con una densidad pulsátil. Para el último minuto y medio, el ensamble vuelve al motif inicial mientras recoge algo del impacto del interludio. ‘Malambo De Los Turistas’ se explaya, en efecto, sobre un compás de malambo, aunque queda claro que las ambiciones específicas insertas en el lenguaje fusionesco del ensamble harán que este groove básico adopte gráciles variantes a lo largo del camino a fin de enriquecer los aportes de los teclados y del saxofón, amén de sus ocasionales interacciones. Dicho sea de paso, el solo de piano eléctrico que aparece aquí es uno de los momentos más lucidos del maestro RAFFO: exorciza los paradigmas de JOE ZAWINUL y CHICK COREA con ese estilo criollo propio que lleva en sus venas. 

Con la dupla de ‘Los Que Se Van En Invierno (In Memoriam G.C.)’ y ‘Una Conversación Que Teníamos Que Tener’, RAFFO y sus compinches siguen explorando los múltiples colores de su paleta sonora. En el caso de ‘Los Que Se Van En Invierno (In Memoriam G.C.)’, predomina un aura sombría donde el bloque instrumental parece moverse con extremo sigilo en medio de una niebla misteriosa, casi tanática. Elaborando coqueteos (tal vez involuntarios) con el estándar del chamber-rock continental de los 80s (a lo UNIVERS ZERO), el ensamble concreta un paisaje sonoro donde lo fúnebre se muestra envuelto por mantos de etéreo solipsismo. ‘Una Conversación Que Teníamos Que Tener’, por su parte, nos lleva a un camino contrario, el de una alegría serena donde los saltarines colores musicales que entran a tallar para completar el encuadre melódico son resaltados con cuidadosa soltura. Se nota en estos bellos y envolventes aires porteños una calidez celebratoria pero ésta se mueve en un groove sosegado que también suelta algunas cadencias latino-tropicales en ciertos parajes. Las florituras del saxo son simplemente estupendas. ‘Digital Wiphala’ sí es vivacidad pura, una pieza donde la dupla rítmica se pone en primer plano para ayudar a que se resalte la vitalista agudeza del groove y la atmósfera aquí reinantes. De paso, tenemos aquí uno de los mejors solos de sintetizador a cargo de RAFFO. Los últimos 9 ¼ minutos del disco están ocupados por la secuencia de ‘Melodía Muy Larga Para Quince Tardecitas Porteñas’ y ‘Se Les Viene’. El chiste con el título del primero de estos temas es que se trata del segundo más breve del disco (dura poco más de 4 ¼ minutos). El primero de estos temas, al igual que ‘Digital Wiphala’, es explícitamente vivaz, pero esta vez con un enfoque porteño más profundo, mezclado con elementos andinos dentro del enfoque fusionesco creado para la ocasión, un enfoque que retuerce estándares folklóricos con frescura. También incluye otro hermoso solo de sintetizador. En lo que respecta a ‘Se Les Viene’, aquí hay unos aires de familia con los paradigmas de CHICK COREA y de los WEATHER REPORT de la segunda mitad de los 70s. Su espíritu general está emparentado con los que signaron antes a ‘Una Conversación Que Teníamos Que Tener’ y a la pieza inmediatamente precedente, teniendo en cuenta cuán al frente salen los ornamentos percusivos y el swing de la batería mientras los teclados se aseguran de crear un esquema melódico y un clima propios de un serena alegría.


Toda esta magia sonora es la que nos brinda RAFFO junto a su ensamble de apoyo a lo largo del repertorio de “Llueve Sobre La Biblioteca Nacional – Música Para Flores Vol. 5” instaura un pináculo de sofisticada belleza dentro del jazz-fusión contemporáneo argentino. Siempre hemos tenido en alta estima al talento creativo de RAFFO y lo que hemos escuchado en este hermoso disco solo puede reafirmarnos en esta apreciación. Que no se haga esperar mucho su próxima obra pues la verdad que los discos de este maestro son adictivos. 


Muestras de “Llueve Sobre La Biblioteca Nacional – Música Para Flores Vol. 5”.-
Los Que Se van En Invierno: https://www.youtube.com/watch?v=OIot5o_Il40

Sunday, September 29, 2019

Una nueva galería para la música de JIZUE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el gusto de presentar el nuevo trabajo fonográfico del cuarteto japonés JIZUE, publicado a comienzos el pasado mes de julio bajo el título de “Gallery”. Con la alineación del bajista-CONTRABAJISTA Go Yamada, el baterista Shin Kokawa, el guitarrista Noriyuki Inoue y la teclista Kie Katagi, este ensamble de JIZUE nos ha brindado otra obra exquisita de jazz-rock a lo largo de este catálogo que conforma su séptima producción fonográfica. Definitivamente, el público que los ha seguido desde aquel año 2010 en que publicaron su disco debut 
“Bookshelf” se sentirá complacido con este nuevo disco, y de paso, servirá de una buena guía para los que recién los estáns empezando a descubrir. Ya el grupo es una figura importante dentro de la avanzada jazz-progresiva de su país, y las cosas seguirán siendo así si tenemos en cuenta que este disco incluye ideas renovadoras junto a otras que afianzan convincentemente su línea de trabajo habitual. El sello a cargo de la producción y distribución de este bello disco es JVC Kenwood Victor Entertainment Corp. Bueno, vamos de inmediato a los detalles del repertorio contenido en “Gallery”, ¿vale?



‘P.D.A.’ inicia el disco con unas suaves notas introductorias de piano que de inmediato abren camino a un intenso y elegante cuerpo central donde el cuarteto se explaya en una imbricación de lirismo, extroversión y exquisitez. Es como si una vieja pieza de WEATHER REPORT hubiese sido remodelada por una asociación de GOGO PENGUIN y TORTOISE mientras se añade matices math-rockeros al asunto. Incluso el uso de palmas en algunos pasajes ayuda al desarrollo temático a explotar más a fondo el potencial celebratorio que tiene muy inherente dentro de sí. Una mención especial va al modo en que el bajo y la batería articulan sus labores al unísono de sus propios juegos de cadencias individuales. Unos grandiosos primeros 4 ¼ minutos del repertorio como grandioso son también los 3 ½ minutos de ‘W’, el segundo tema del álbum. Aquí ya opera un talante más frenético en el groove básico de la pieza, la cual, sin renunciar totalmente al imperio del lirismo, hace patente su intencionalidad sonora de proyectarse hacia una maximización sistemática de las vibraciones extrovertidas precedentes. Ahora éstas se concentran en la atmósfera general de la pieza, imponiendo imágenes de una agilidad luminosa y parcialmente alimentada de tensión en la mente del oyente empático. Los siguientes 8 ¼ minutos del álbum están ocupados por la dupla de ‘River’ y ‘Different Christmas’, piezas que permiten a la banda dar nuevas vueltas de tuerca a los ambientes musicales ya instalados con interesantes variantes. ‘River’ se propone gestar una síntesis entre el lirismo de la primera pieza y la actitud intensamente dinámica del segundo, a la par que crea un modismo más refrescante por vía del empleo de la guitarra acústica. El piano sigue siendo tan vitalista como siempre pero sus efluvios se sienten ligeramente más constreñidos a fin de que la mencionada guitarra acústica pueda ejercer eficazmente su labor de contraparte a aquél. También hay un momento en el que la batería se luce contundentemente a través de un pasaje de puntaciones de bajo y batería. En el caso de ‘Different Christmas’, el grupo transita hacia un groove más sereno y practica el juego del nu-jazz pero no cambia de talante: el viraje, en efecto, no es de talante pues todavía se sienten esos aires de extroversión y dinamismo que impregnaron fehacientemente a las tres piezas precedentes, y más bien parece que esta pieza retrata la alegría de vivir como un pensamiento que evoca el jolgorio antes vivido cuando ya el crepúsculo nos anuncia que se acerca la hora de descansar. 


‘Junction’, tema que sigue fielmente los pasos de la pieza inmediatamente precedente, sí refleja un aura melancólica a través de su bello y sutil desarrollo temático. Los parajes virtuosos de la guitarra y del teclado son muy comedidos. La muy controlada vivacidad de este momento reposa en el matrimonio de batería real y ritmo computarizado, el cual exuda unos aires muy a lo Motown con retazos fusionescos. Quedan todavía tres temas, dos de poco más de 5 minutos de duración y el último, que casi completa el espacio de 11 minutos. ‘Ariake’ nos lleva a terrenos de serena contemplación introspectiva, siendo así que las sobrias series de acordes de piano y florituras de piano sirven para encauzar el enclave temático iniciado por la guitarra acústica. Tenemos aquí un repaso de la faceta introspectiva de un PAT METHENY (entre mediados de los 80s y de los 90s) combinado con. La función de ‘Rage Against The Music’ es la de vira totalmente de registro para instaurar una base hibridizada de math-rock y psicodelia progresiva dentro de un groove punk-jazzero que habrá de marcar el tipo de colorido grácilmente denso esencial para el ulterior foco temático. El grupo nos tiene totalmente atrapados en un juego de tensiones mecanicistas durante 3 minutos hasta que algunos segmentos de piano entran a tallar, no para cambiar las cosas, sino para arrojar chispazos de relampagueante fulgor en medio de un oscurantismo punzante. De hecho, se hace notar un incremento del punche en la manera en que la tríada de guitarra-bajo-batería refuerza su pulsátil neurosis. Nos toma totalmente de sorpresa… y también nos encanta. ‘Ambivalenz’ cierra el repertorio con unos aires de misteriosa grandeza, siendo así que la vuelta a las exploraciones en lo introspectivo signa a una buena proporción del desarrollo temático y de las atmósferas predominantes. Con efectos flotantes de guitarra y fraseos espartanamente minimalistas de piano, se nos pinta sónicamente un retrato de la niebla inescrutable de los rincones más oscuros de nuestra interioridad. Alrededor de la frontera del tercer minuto y medio, el grupo entra en bloque a tallar radicalmente la madera, antes pulida con contemplativo sosiego, por medio de un incendiario ejercicio de amalgamas caóticas y deconstructivas al modo del free-jazz. Ahora hay una furia donde la batería y la guitarra son las fuerzas operantes más aguerridas dentro del exquisito y señorial pandemonio sonoro que el cuarteto crea con solvente pulso. El solo de batería es brutal a través de su desafiante cerebralidad. En algún momento, el grupo decidió irrumpir a la fuerza en las casas de HENRY KAISER y TERJE RYPDAL para aprender de lo que vieron en ellas cómo utilizar el lenguaje del jazz-rock con fines exorcistas en clave avant-jazz-progresiva. Otra cosa que nos toma totalmente de sorpresa y que nos deja fascinados. El epílogo consiste en una exhibición solitaria del piano de un resumen de su parte ejecutada en la sección inicial. 

  

Todo esto fue lo que se nos brindó en “Gallery”, un disco fabuloso que congrega de manera muy ingeniosamente compacta varios recursos del jazz-rock de ayer y hoy dentro de un ideario musical del cual el colectivo de JIZUE se apropia con sus peculiares sentidos de la musicalidad y de la intensidad expresiva. La primera mitad de este repertorio se enfiló por un sendero reconocible donde la claridad melódica y el espíritu de jolgorio, con diversos matices según el momento, correinaban dentro del entramado grupal; la segunda mitad, por otra parte, osciló entre lo melancólico y lo tenso, siendo así que el extenso tema final operó como rotunda declaración de principios para dicho enfoque creativo. Posiblemente se trate de la obra cumbre de los JIZUE hasta el momento: por lo pronto, lo recomendamos al 200%. 



Muestra de “Gallery”.-

Friday, September 27, 2019

FINISTERRE: ritual de retorno celebratorio para las bodas de plata de su primer disco



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos una celebración progresivamente especial con el aniversario #25 del primer disco de FINISTERRE, una de las bandas fundamentales del revival progresivo de los 90s en su país y que se proyectó muy sólidamente para diversos públicos foráneos. El disco en cuestión era homónimo y lo sigue siendo en esta nueva versión realizada íntegramente por la misma alineación de aquel entonces: bueno, ahora recibe un título ligeramente modificado para la ocasión, el cual queda como “Finisterre XXV”. En ese año 1995, bajo la producción del sello Mellow Records, los FINISTERRE publicaron su histórico disco de debut contando con la alineación de Stefano Marelli [guitarras eléctrica, acústicas de 6 y 12 cuerdas y clásica, y voz], Sergio Grazia [flauta, guitarra eléctrica y coros], Boris Valle [piano, teclados eléctricos y sintetizadores Moog], Fabio Zuffanti [bajos de 4 y de 5 cuerdas, y voz] y Marco Cavani [batería y percusiones acústicas y electrónicas]. A su vez, el colectivo contó con las participaciones ocasionales de los siguientes invitados: Edmondo Romano (saxofones tenor y soprano, y flauta dulce), Osvaldo Loi (violín y viola), Claudio Castellini (canto), Francesca Biagini (canto), Paolo Carraffa (canto), Stefano Cabrera (cello) y Marcello Mazzocchi (batería). La edición de “Finisterre XXV” fue en CD y en doble vinilo, siendo así que esta última contó con dos canciones adicionales: una versión de ‘Harlequin’ de GENESIS y otra de ‘Refugees’ de VAN DER GRAAF GENERATOR. Esto fue todo un acontecimiento que sirvió como acicate primordial para impulsar hacia niveles estratosféricos a la ya existente generación del revivial progresivo italiano desde fines de los 80s. Un disco que mostraba una madurez y una osadía creativa únicas para una banda que recién se había formado un año antes de la compleción del disco en cuestión. Ahora, en el año 2019, más exactamente en el día 17 de mayo, el quinteto conformado por los tres integrantes fundadores Fabio Zuffanti, Stefano Marelli y Boris Valle se completa con el colega de hace varios años Agostino Macor [sintetizadores, mellotrón, órgano y glockenspiel] y el integrante de LA COSCIENZA DI ZENO Andrea Orlando [batería y percusiones]. Este quinteto remodelado se benefició de los aportes de varios invitados ocasionales, siendo dos de ellos el saxofonista Edmondo Romano y el violista-violinista Osvaldo Loi. Marco Moro colabora con partes de flauta mientras que Luca Scherani hace lo propio con el acordeón. También hay un espacio para arreglos corales de parte de una coral conformada por 4 sopranos, 4 contraltos, 3 tenores y 3 bajos. Todo empezó como una iniciativa de Zuffanti en el contexto del festival Z-Fest en la primavera del año 2017, siendo así que lo que se suponía que era una reunión parcial de los FINISTERRE originales tuvo un poco más de actividad en el año siguiente. Así las cosas, brotó la idea de volver a grabar el primer disco y retomar la esencia artística de un grupo que terminó desintegrándose a inicios del nuevo milenio.

  

Bueno, veamos ahora los detalles de este “Finisterre XXV”. La obertura ‘Aqua’ despliega una delicada serie de serpeantes bucles de piano y sintetizador al modo de un flujo acuático que se deja llevar por su propio ímpetu interior. Así las cosas, la atmósfera se asienta adecuadamente para que emerja el enérgico y polícromo tema ‘Asia’, el cual ostenta un gancho contagioso a través de sus bien calculados recovecos musicales. Los pasajes en los que se van destacando sucesivamente los armazones de los múltiples teclados, las líneas de flauta y el nervio de la guitarra eléctrica, van desarrollando una ingeniería melódica llamativa e irressistible al modo de un matrimonio entre PFM y los GENESIS de la fase 76-78. Los primeros tres minutos y pico exhiben un palaciego frenesí antes de derivar hacia una ambientación parsimoniosa de tenor cuasi-Floydiano, la cual también tendrá un espacio apropiado para su desarrollo. El fade-out del solitario piano es el final perfecto para esta pieza en tanto que se enfiló hacia lo contemplativo y lo melancólico. Cuando llega el turno de ‘Macinaacqua, Macinaluna’, el ensamble nos brinda una labor aún más profunda de explayamientos eclécticos durante un espacio de casi 8 ¼ minutos. Mientras el primer cuerpo central exhibe una muy inspirada confluencia de jazz-rock y prog sinfónico en clave aguerrida, el piano traviesamente elabora efímeros interludios con citas de los maestros MOZART y GERSHWIN. A mitad de camino, con base de piano, emerge una sección cantada en 3/4 que emite aires de vals sinfónico intercalados con otros aires cabareteros: lo ceremonioso se conjuga con lo satírico para crear un clima, a la vez, dramático y entrañable. De este modo, se arregla el campo para sembrar una amplia sección instrumental que ostenta una suntuosidad vigorosa y densa, alimentada con toques surrealistas, siempre situada dentro de un cristalino perfil melódico en las interacciones entre los instrumentos partícipes. ‘…Dal Caos’ es una pieza misteriosa de talante jazz-rockero donde el grupo juega con mecanismos de jazz experimental y ornamentos cósmicos de sintetizador, incorporando un solo de guitarra flotante al estilo Frippiano. Esta versión dura 2 minutos más que la original. 



‘ƩYN’ y ‘Cantoantico’ son los ítems más extensos del repertorio, durando el primero casi 16 ½ minutos y el segundo, poco más de 11 ¼ minutos. ‘ƩYN’ es un festín musical de gran envergadura cuya meticulosa ilación de diversos motivos y atmósferas llena nuestra cabeza de imágenes de catedrales, festivales campestres y momentos joviales en los lugares más relajados de una gran ciudad. Aquí, esta pieza se extiende un minuto más que en aquel disco de 1995. Es fácil advertir las influencias de BMS, PFM, GENESIS y PINK FLOYD, además de algunos factores jazzeros que coquetean abiertamente con el Canterbury, a través de toda esta versátil opulencia sonora. El desarrollo multitemático incluye ocasionales referencias a algunas piezas precedentes, y en cuanto al carácter orgánico de las interacciones entre los instrumentos, éste se basa en el impoluto pulso colectivo que fluye cabalmente a través de los diversos parajes de este sendero abundantemente versátil de ‘ƩYN’. Hay un pasaje coral que tiene algo de abrumador en su manera de ornamentar el pasaje de turno, pero la idea es esa misma, la de acentuar las dos últimas secciones con un fragor grandilocuente antes de que el acordeón elabore una coda cálida y envolvente. ‘Cantoantico’, el único tema cantado donde es Zuffanti y no Morelli el vocalista principal, comienza con una exhibición de pletórica ceremoniosidad donde se abre bastante campo a elementos pastoriles en medio del reinante sinfonismo. Una vez desarrollado un pequeño jam en 5/4, éste es seguido por un breve motif de tenor arábigo, algo que nos toma de sorpresa de una forma agradable, y así se instaura un enfoque renovador para el entusiasta pasaje que se desarrolla a continuación. la repetición de esta secuencia no solo permite que la idea en curso se refuerce sino también que el colorido inherente a este entramado pueda mostrar fehacientemente todos sus matices sin que nos quede la sensación de que todo pasó demasiado rápidamente. Otras secciones posteriores van alternando momentos de solemnidad otoñal con otros de grácil gozo. La lógica de la pomposidad prog-sinfónica que concretó en ‘ƩYN’ un imponente cénit vuelve a lograr lo mismo aquí. 


‘Isis’ se sitúa en medio de estas dos piezas monumentales y no pasa ni mucho menos desapercibida. Los matices etéreos elaborados por los teclados para que emerja el primer canto sustenta una atmósfera situada entre lo onírico y lo crepuscular. Tras este mágico preludio surge una sección extrovertida y colorida donde predomina el compás de 6/8 en un despliegue de vitalidad donde se cruzan el fulgor de YES y el garbo de PFM. La robustez de la dupla rítmica es manejada con suficiente soltura como para que los entramados de guitarra, flauta y teclados se desarrollen con fluida elocuencia. Una vez terminado este magnífico pasaje, el piano eléctrico, concentrado en flotantes cadencias de inspiración jazzera, emerge para crear de a pocos una atmósfera sosegada e introspectiva, la misma que ha de impulsar la gestación y el ulterior asentamiento de la última sección del tema. Ésta ostenta un tenor patentemente reflexivo, aunque todavía vibran en él destellos del delicioso vitalismo que antes había signado al entusiasta pasaje intermedio. Es como si la alegría antes predominante se apartara un poco del paisaje musical sin desaparecer del todo, dejando que el telar de la serenidad contemplativa elabore las capas con las que se ha de cubrir el cierra de la pieza. ‘Phaedra’ dura aquí poco menos de 8 ½ minutos (en el disco original, se ajustaba a los 7 minutos) da generosos espacios protagónicos a la guitarra, y de hecho, son sus electrizantes rasgueos los que inician la pieza. Tras un prólogo contagiosamente extrovertido, el tema transita a una atmósfera ceremoniosa que ya nos resulta familiar en cuanto a su enfoque estilístico: sinfonismo impregnado de detalles bucólicos y encuadrado en un diagrama académico donde cogobiernan el romanticismo y el impresionismo a través de los filtros de PFM y GENESIS. El inicial motif extrovertido vuelve con todo para los tres últimos minutos, creando así una aureola vitalista rotunda a través de la imponente elegancia grupal. El final del disco se inicia cuando todavía no se evapora el eco del último golpe de gracia del ensamble en pleno: el epílogo es una réplica de ‘Aqua’ de un minuto y medio de duración donde se incorpora texturas de guitarra y ornamentos percusivos a la inicial dupla de piano y sintetizador. En el disco original, ‘Phaedra’ no desembocaba en un reprise de ‘Aqua’, sino que terminaba con una sostenida orquestación de sintetizador y un efecto de explosión.
              

Esta labor de revalidación y remodelación del importante legado que nos dejó el primer álbum de FINISTERRE ha sido emocionante, efectivo y muy bien logrado. El próximo paso para Zuffanti y varios de sus colegas presentes en esta labor de aniversario musical es el de resucitar a LA MASCHERA DI CERA con miras a crear un nuevo álbum para el próximo año 2020: así está anunciado en las páginas de Facebook del grupo y del propio Zuffanti, quien también publicó su más reciente disco solista en la primera mitad del presente años 2019. Bueno, todo eso ya será materia de otros asuntos a ser tratados en algún momento futuro, así que nos constreñimos a lo que hemos escuchado y apreciado en “Finisterre XXV”, siendo así que este ítem recibe nuestro veredicto sumamente favorable del mismo modo que el “Finisterre” originario lo recibió en su tiempo. Este disco es, ante todo, una gloriosa y entrañable fiesta de aniversario para un clásico indiscutible del rock progresivo de las tres últimas décadas. ¡Aleluya a estos dioses de la escena progresiva italiana!


Muestras del “Finisterre” de ayer y hoy.-
Macinacqua, macinaluna [1995]: https://www.youtube.com/watch?v=uB_bzvQOMnk
Phaedra [2019]: https://finisterreprog.bandcamp.com/track/phaedra