Friday, July 09, 2021

DIEGO SOUTO y su segundo despliegue de hechizos arquitectónicos musicales



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la ocasión de presentar al músico y compositor argentino Diego Souto, especialista en el Chapman Stick, por ocasión de la reciente publicación de su disco “Arquitectura Sónica 2”, firmado simplemente como SOUTO: el pasado 6 de abril tuvo lugar la publicación digital de este disco por vía del sello Viajero Inmóvil, sucediendo casi por dos años exactos a su anterior trabajo de larga duración “Arquitectura Sónica”. En este disco precedente, contó con la colaboración de su compatriota Machy Madco al Touch Bass (otro gran músico experimentador con instrumentos de cuerda contemporáneos) en un tema, lo cual sucede de igual manera ahora con “Arquitectura Sónica 2”, pero, además, el bandoneísta Pablo Gignoli acompaña a SOUTO en seis de los trece temas que forman parte de este nuevo repertorio. De esta manera, el Stickista puede incorporar elementos específicos de fusión dentro de su propuesta musical. Este álbum recoge material grabado entre 2019 y 2021 en diferentes lugares de Buenos Aires, Parásito de Luz, Benita Records y Hear Right Now (París). La ulterior labor de masterización estuvo a cargo de Erni Vidal (a quien siempre recordamos de aquellos tiempos de la gran banda ZONDA PROJECKT) en marzo de 2021, en La Vizcachera Studio de Mendoza. Haciendo un poco de historia, DIEGO SOUTO nació en Haedo, Buenos Aires, en el año 1969. Entró al mundo del rock con la guitarra, pero en 1989 giró su mirada al Chapman Stick en un camino sin retorno. Tras grabar varias maquetas en los 90s y formar parte ocasionalmente del Ensamble de Guitarras de Buenos Aires (sucursal argentina de The League of Crafty Guitarists, fundada por Robert Fripp), además de colaborar con artistas diversos, inauguró su propia discografía oficial al final del viejo milenio y el inicio del nuevo, con álbumes como “Palabras De Fuego”, “Ojos Amnióticos” y “Ciudad De Grises” (de los años 200, 2002 y 2005, respectivamente). De vez en cuando, él aporta su saber dando clases grupales con el Círculo de Stickistas de Buenos Aires, además de escribir artículos en publicaciones musicales. Bueno, repasemos ahora los detalles del repertorio contenido en el presente álbum.



Durando 5 ¼ minutos, la pieza que porta el desafiante título de ‘Frente A La Oscuridad, Acordes Mayores’ abre el repertorio con una mágica confluencia de vibraciones mecánicas y colores flotantes, siendo así que las primeras desarrollan una escalada sutilmente embrujadora mientras que los segundos emergen en momentos estratégicos. Hay una cierta gracilidad en el groove de base que permite a la pieza mantener un delicado fulgor a lo largo de su disciplinadamente estructurada atmósfera. ‘El Sutil Encanto De Las Notas De Blues, Parte 1’ sigue a continuación para exhibir una aureola más extrovertida y remontarse hacia un enfoque musical más sofisticado. A partir de allí, el dinamismo y los ornamentos del cuerpo central plantean un paisaje sonoro sobriamente ágil, el cual está signado por una maraña de armonías entrecortadas y retazos de bandoneón. Es como una excursión del maestro Tony Levin en una suerte de RIO fusionesco. Un cénit del álbum, sin duda. Con la dupla de ‘Tribal’ y ‘Seis Manos’, SOUTO sigue expandiendo su exquisita arquitectura musical a través de diversas atmósferas que inspiran los entramados compositivos de turno. El primero de estos temas se centra en la potenciación de la cálida extroversión de la pieza precedente para elevarla hacia un fulgor renovador cuyo vitalismo, sin llegar a lo estruendoso, se impone con innegable punche. Su elástica prestancia lo convierte en otro momento culminante del álbum. El segundo de ellos, por su parte, exhibe un groove llamativo y adusto a la vez, uno de los parajes más explícitamente arquitectónicos del álbum. Yendo al lado opuesto del vitalismo orgánico de ‘Tribal’, ‘Seis Manos’ apuesta por un modernismo en clave de energía futurista. ‘Nostálgico’ toma algo de los dos primeros temas del álbum mientras se mantiene en lo futurista, pero esta vez, con una actitud fehacientemente contemplativa. ‘Carnaval Circular’ se caracteriza por un retorno pleno a la gracilidad y la extroversión luminosa: notamos aquí  aires de familia con el Crimsonismo de los 80s y el aspecto cósmico del paradigma de GORDIAN KNOT. A lo largo del surgimiento continuo de ornamentos melódicos, el edificio sonoro de esta pieza concreta su musculatura esencial mientras mantiene un talante evocativo. 
 
‘Una Falsa Amabilidad’ mezcla fulgor grácil con inquietud disonante de una manera tal que ambos empujes legan a fusionarse en una única fuente de energía expresiva. El carácter moderadamente urgente del groove en curso permite que los casilleros de este artificio musical se conjuguen mutuamente bajo un manto compartido de juguetona vivacidad. ‘Aire De Chacarera En Tiempos Débiles’ tiene la misión de establecer aires fusionescos dentro de lo que es otro excelente ejercicio de texturas y coloridos generados por el delicadamente sostenido diálogo entre las cuerdas del Stick y los repliegues del bandoneón. Muy creativa la armonización entre las cautivadoras pinceladas gestadas por éste y las punzantes bases de aquél; los ulteriores ornamentos del Stick sirven para puntualizar las intervenciones del bandoneón y añadir algo de densidad al asunto. ‘Amanece En Los Suburbios’ ostenta, en comparación con el tema precedente, un lirismo más etéreo, manifestando vibraciones entrañables a través de su atmósfera mecánica. ‘El Sutil Encanto De Las Notas De Blues, Parte 2’ tiene poco que ver con la Parte 1 en lo referente al talante expresivo, aunque, sin duda, hay una espiritualidad común en cuanto a la estructura compositiva. El talante de esta Parte 2 es más contenido, en cierta manera, coqueteando con lo sombrío, aunque sin dejar de utilizar recursos de estilización progresiva durante la expansión del moto perpetuo. La última nota del bandoneón, aunque efímera, tiene suficiente poder expresivo como para ilustrar someramente la atmósfera recurrente de este tema. La pieza titulada ‘Anodino’ no tiene nada de anodino, pues cumple con la misión de congregar y sintetizar las estrategias expresivas de los temas #1, #4 y #5. Durando poco menos de 3 minutos, esta pieza dice mucho mientras se acumulan los ornamentos armónicos. ‘La Comparsa Funeraria’ cierra el repertorio con una actitud solemne que calza muy bien con el repertorio, aunque sin llegar a exhibir un clima lóbrego u oscuro. Más bien, parece algo afín a una excursión de Trey Gunn por los bordes exteriores de UNIVERS ZERO mientras trae consigo modismos Crimsonianos. El uso de un ritmo programado permite que el tema preserve una agilidad oportuna. Pero todavía queda ‘Carnaval Circular Remix’, un ítem que realza las capas de la primera versión.
 
Todo esto fue “Arquitectura Sónica 2”, un disco aventurero y hermoso que pone sobre el tapete la cualidad espléndida de la visión musical de SOUTO, bueno, DIEGO SOUTO. Vale realmente la pena investigar en toda la obra de este maestro, y particularmente, este nuevo trabajo titulado “Arquitectura Sónica 2” es una obra rebosante de elegancia y espíritu aventurero, por lo que lo recomendamos al 100% como un ítem adecuado para cualquier buena colección de rock artístico y música vanguardista.
 
 


Tuesday, July 06, 2021

SUN COLORED CHAIR: asentando su posicionamiento dentro del escenario progresivo actual



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar a SUN COLORED CHAIR, un joven y vigoroso trío estadounidense de rock progresivo ecléctico integrado por Alex Verbickas [guitarras eléctricas y acústica, sintetizador análogo, piano y teclados], Quinn Coliguniaro [bajos con y sin trastes, guitarras eléctrica y acústica] y Ben Coliguniaro [batería, percusión, guitarras eléctrica y acústica, piano, sintetizador, vibráfono y glockenspiel]. Este colectivo de jóvenes y talentosos multiinstrumentistas asentados en la imponente ciudad de Nueva York publicó el pasado 6 de mayo su segundo álbum “Seated”, el cual sucede por casi dos años al disco antecesor, el cual se llama “The Birth Of The Sun”. Quinn Coliguniaro se encargó del arte gráfica del álbum que ahora reseñamos. Haciendo un poco de historia, el grupo se formó en el año 2018 y pronto creó suficiente material para llenar el antes mencionado disco debut. Conquistando un público de culto en poco tiempo, el trío seguía creando nuevo material a ritmo vertiginoso, no solo mientras actuaba por aquí y por allá, sino también mientras cada uno de ellos se involucraba en sus propios proyectos colaterales. Adicionalmente a esto, los hermanos Coliguniaro conformaban el dúo avant-progresivo WYXZ desde antes de la formación de SUN COLORED CHAIR. O sea, tenemos frente a nosotros a tres jóvenes caballeros que encarnan el futuro de la vanguardia rockera estadounidense. Como decíamos antes, este trío se mantuvo creando exhaustivamente material nuevo tras la edición de su primer álbum, siendo así que “Seated” contiene un total de 16 temas que completa un espacio total de 55 minutos y medio. Veamos ahora sus respectivos detalles sonoros.


Pasamos ahora a revisar el material contenido en “Seated” y nos topamos con un estupendo inicio en la secuencia de ‘Nocturnal Blue’, ‘Leave’ y ‘Buddy’s Bone’. El primero de estos temas es un prólogo de poco menos de 2 minutos que se explaya en una secuencia de motivos intensos y extrovertidos que se sustentan sobre esquemas rítmicos fehacientemente complicados. El segundo de ellos se orienta hacia el jazz-prog sobre un groove ágilmente edificado en base a juegos de compases inusuales: hay afinidades simultáneas con ATTENTION DEFICIT y GORDIAN KNOT en su muy bien aprovechado espacio de poco más de dos minutos y cuarto. En cuanto a ‘Buddy’s Bone’, éste perpetúa el sendero jazz-progresivo encarnado por la pieza precedente mientras acentúa vivazmente los elementos más propiamente rockeros del versátil espectro sonoro que motiva la creatividad del trío. Esta triada inicial consta de desarrollos musicales meticulosamente organizados, lo cual hace que cada uno de sus temas funja convincentemente como carta de presentación de lo mucho que queda por recorrer en este álbum. Cuando llega el turno de ‘Distilled Neutrality’, el trío se concentra en climas más sosegados envueltos por una atmósfera densa que bordea relativamente con vibraciones sombrías. Las confluencias con MOGWAI (en su faceta más estilizada) y del paradigma Crimsoniano de la etapa 94-03 son fáciles de notar. La dupla de ‘Sun Bubble’ y ‘Seated’, la cual ocupa un espacio de poco más de 5 minutos, permite al grupo seguir ahondando en su eclecticismo inicial. Ambos temas tienen en común que hay una presencia más notoria de la guitarra acústica dentro del entramado sonoro, siendo así que el primero se centra en cálidos ambientes jazz-progresivos con cierta cualidad ensoñadora; por su parte, el segundo alterna atmósferas bucólicas en clave contemplativa con una soltura rockera penetrada por un grácil fulgor. ‘Feet Honey’ nos remite a un peculiar y muy inspirado híbrido de math-rock (pensamos en los DON CABALLERO de la fase 2000-2006) y los serenos aires señoriales al estilo de la vieja escuela sinfónica  británica. ‘Mystic Woe’ ahonda en el aspecto bucólico de la banda y lo hace con una sesuda exploración de atmósferas oníricas que se sustentan sólidamente sobre el doble enclave de las escalas de las guitarras acústicas y los flotantes aportes de la guitarra eléctrica.  


El minúsculo tema ‘Bovine’ instaura un ejercicio de punzante math-rock, lo cual establece un interesante contraste radical frente a la pieza precedente. ‘Lordlegs’ cumple con la misión de gestar un envolvente despliegue de climas y grooves jazz-rockeros. Los ornamentos de percusión tonal añaden un matiz de estilizada elegancia al bloque sonoro, y solo cerca del final hay una erupción rockera que opera como una sorpresa gratificante dentro de la estructura general de la pieza. ‘Eye’ sigue un camino bastante similar, siendo así que su estrategia expresiva explora más a fondo la faceta más sutil de la banda. La dupla de ‘Harmless’ y ‘Die Cycle’ ocupa un espacio conjunto de poco más de 3 minutos y medio: tienen en común su apego al discurso del math-rock con aires añadidos de jazz-rock, cumpliéndose esto con una mayor dosis de sofisticación en el segundo de los temas mencionados. Las piezas ‘Colorless Streak’ y ‘Sunsnap’ son las más extensas del álbum, durando cada una más de 7 minutos (respectivamente, 7 y cuarto y poco más de 7 y medio). El rol de ‘Colorless Streak’ es el de elaborar una mezcla de psicodelia con raíces fusionescas, math-rock, jazz-prog y prog-metal con una solvente inteligencia a la hora de hilar los diversos motivos que se van sucediendo. Por su parte, ‘Sunsnap’ se focaliza mayormente en una reiteración del enfoque sereno de modismos jazz-progresivos. La combinación de compás inusual y swing sereno instaura claramente el primer cuerpo central, aunque pronto irrumpen unas explosiones de prog-metal que permiten al trío reestructurar la estrategia sonora con una versatilidad pletórica de elasticidad. El retorno de la atmósfera inicial para el epílogo cierra el círculo del tema. Estos dos temas encarnan los momentos crucialmente culminantes dentro de un disco que no tiene ningún altibajo. Pero aquí no termina todo: todavía nos queda el tema titulado ‘Daunting Abyss’, el cual bien se puede describir como una cruza entre ‘Seated’ y ‘Die Cycle’, con una añadida aureola ceremoniosa en la sección epilogar. Un disco amenamente diverso y convincentemente ecléctico es el que nos ha brindado el ensamble de SUN COLORED CHAIR con “Seated”: como dijimos antes, este grupo encarna a un referente importante para la vanguardia rockera estadounidense, y este disco es un testamento fidedigno del excelso eclecticismo que los SUN COLORED CHAIR se han marcado como norte estético. Vale la pena descubrir la obra de este grupo, y especialmente, apreciar este disco que se erige como una de las más excelsas sorpresas del rock progresivo hecho en el presente año 2021. ¡Totalmente recomendable!



Saturday, July 03, 2021

SUBURBAN SAVAGES: juguetona demagogia progresiva para nuestros tiempos de comunicación virtual

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con mucho gusto presentamos esta novedad procedente de la inagotable y diversa escena progresiva escandinava: el nuevo disco del grupo SUBURBAN SAVAGES que se titula “Demagogue Days”, el mismo que fue publicado a inicios del pasado mes de marzo. El sello Apollon se hizo cargo de las respectivas ediciones en vinilo (tanto negro como azul) y en CD. Este colectivo noruego radicado en Oslo está conformado por Tron Gjellum [voz, batería, percusión, programaciones, sintetizadores y samples], Anders Kristian Krabberød [bajo, Chapman Stick, guitarra clásica, guitarra e-bow y coros], Mari Lesteberg [voz, teclados y sintetizadores] y Thomas Meidell [voz, guitarras eléctricas y acústicas, sitar eléctrico, bajo de 6 cuerdas, sintetizadores, Theremín, Omnichord, grabaciones de campo y samples] focaliza su visión musical en un enfoque ecléctico del ideal progresivo, ostentando sus influencias clásicas mientras le añade sus propias maneras modernas en cuanto al esquema sonoro se refiere. Haciendo un poco de historia, nos remontamos a los tiempos en que el grupo se llamaba TR-OND AND THE SUBURBAN SAVAGES y publicó su disco debut en el año 2007, habiendo sido fundado por Gjellum, integrante del genial ensamble PANZERPAPPA. De hecho, él era el principal compositor de la banda en ese disco, así como en el siguiente, que se hizo esperar por 10 años y responde al título de “Kore Wa!”: en este disco, el grupo operaba como sexteto y Lesteberg debutó como integrante del mismo. Ahora, en “Demagogue Days”, el ensamble queda reducido a cuarteto. El material de este nuevo disco fue grabado por los cuatro integrantes en diversas sesiones entre los años 2019 y 2020, con los ulteriores procesos de mezcla y masterización teniendo lugar, respectivamente, en el Avant Audio Studio (a cargo del propio Gjellum) y en Baetis Studio (a cargo de Kjetil Bergseth). Aparece como colaboradora ocasional a los coros Aleksandra Morozova. En esta nueva etapa del grupo, la labor compositiva fue más repartida y democrática. “Demagogue Days” no es un disco conceptual strictu sensu, tiene letras centradas en el tema de la comunicación: su expansión en nuestros tiempos cada vez más virtuales, sus carencias, sus confusiones y distorsiones. El grupo ya estaba completando los planes de grabación de este disco cuando llegó esta terrible pandemia. En palabras del propio cuarteto, “ello creó una sensación de lejanía, al impedirse las reuniones regulares de la banda y poder comunicarse solamente en línea. Reflejando la temática del álbum, la comunicación y la ausencia de ella, nosotros estábamos solo a pocos kilómetros de distancia mutua, y sin embargo, teníamos que comunicarnos como si nos halláramos en lugares opuestos del mundo. Tan cercanos, pero tan lejanos...” Bueno, pasemos ahora a los detalles de “Demagogue Days”.


Los ocho primeros minutos del álbum están ocupados por ‘Aroused And Confused’ – a la sazón, la canción más larga del repertorio –, siendo así que sus vibraciones extrovertidas y dinámicas se imponen pronta y prestamente tras un breve prólogo abstracto. El complejo esquema rítmico y la cándida gracilidad con la que se mueve el desarrollo temático nos remiten a los paradigmas de GENTLE GIANT, YES y HAPPY THE MAN, con algunas afinidades adicionales con BUBBLEMATH. Los enclaves melódicos tienen bastante gancho, así como el groove, el cual mantiene consistentemente una espiritualidad ágil hasta que la frontera del cuarto minuto y medio, que es cuando las diferentes intervenciones sintéticas de teclado y Stick elaboran un interludio cósmico desde el cual el cuarteto establecerá una breve atmósfera densa. Una vez que vuelven la soltura y la gracilidad, la banda asume una actitud más aguerrida en la elaboración de colores musicales sinfónicos, asegurando así un aterrizaje fastuoso para este estupendo viaje musical. Un cénit para empezar. ‘Taciturnity’ sigue a continuación para gestar un ejercicio de hibridación entre el sinfonismo retro y el patrón neo-progresivo, y para ello elabora una ingeniería rítmica aún más compleja que la de la pieza de entrada. Los contrastes entre los momentos vivaces y los ceremoniosos están muy marcados, lo cual sirve para ostentar la sofisticación reinante con particular frenesí. Notamos algunos paralelos con los dos primeros álbumes de los legendarios MAGELLAN. La dupla de la canción homónima y ‘Krystle Fox’ permite al grupo seguir explorando sus estrategias sonoras con fehaciente creatividad. ‘Demagogue Days’ es, en lo básico, una canción relativamente asequible asentada sobre un compás inusual y ornamentada con algunos intermedios de tenor circense; está a medio tiempo y hay un talante ceremonioso en las intervenciones vocales, pero existe un humor latente en su desarrollo. Por su parte, el otro tema mencionado es un instrumental cálido y juguetón que tiende puentes entre el modernismo tecno-progresivo y la tradición sinfónica, algo así como lo que hacen otras bandas escandinavas como NECROMONKEY y PIXIE NINJA. Una pieza bastante agradable en sí, y tal vez valía la pena expandirla un poco más de los 4 minutos y medio de espacio que le concedió el grupo, pero así son las cosas. 

‘Iconoclast’ vuelve a la vivacidad señorialmente progresiva de los dos primeros temas del álbum, mezclando el vigor de los momentos más extrovertidos del segundo con la gracilidad sistemáticamente colorida del primero. Erigiéndose como otro momento culminante del álbum, el hecho es que esta canción encapsula clara y rectamente las aristas más imponentes del ideario musical de SUBURBAN SAVAGES. ‘Let’s Talk’ es una miniatura instrumental de poco más de minuto y medio que se centra en climas cósmicos e introvertidos, aunque no exentos del colorido esencial de la banda. Los sobrios fraseos de la guitarra apuntalan concisamente las orquestaciones y bases armónicas provistas por la masiva presencia de los teclados. Cuando llega el turno de ‘Under Mirrored Skies’, la banda exorciza sus fantasmas Yessianos mientras tiende puentes de filiación estilística con GLASS HAMMER y la banda compatriota WOBBLER; también notamos alguna cercanía con los GENESIS de la fase 76-78. El espíritu de la canción es más grave que el de cualquiera de las piezas precedentes hasta poco antes de superar la barrera del cuarto minuto y medio, cuando irrumpe un vivaz pasaje musical donde la triangulación entre los solos de sintetizador, la dupla rítmica y los ornamentos del sitar eléctrico guían al exultante groove como si fuese un repentino golpe de luz estival. Esta sección es breve pero deja una huella importante dentro del esquema general de la canción, la cual concluye con un reprise pastoril del primer motivo. Todo termina con el instrumental ‘The Silence Afterwards’, el cual parcialmente prosigue por la senda de ‘Krystle Fox’ con una mayor autoridad, merced al más largo tiempo del que dispone la banda para centrarse en las atmósferas y acicalamientos provistos para el desarrollo del cuerpo central. También se hace eco del talante ceremonioso que fue tan predominante en la pieza anterior, y ello facilita el que las agradables instalaciones melódicas adquieran una cualidad envolvente, a ratos ensoñadora. En cuanto a su estructura rítmica, resulta ser el ítem menos complejo del álbum: su sofisticación reside en la labor sesuda que sostiene a la fluidez con la que se proyecta la ilación entre los diversos pasajes. Y eso fue todo. 


Como balance final, creemos que “Demagogue Days” merece ser apreciado como una obra progresiva vibrante de colorido y rico en matices. Se hace notar el sólido florecimiento creativo que sustenta a la labor performativa colectiva de los SUBURBAN SAVAGES, labor focalizada en las facetas más juguetonas de la estilización melódica propia del género progresivo de ayer y hoy. Hemos descubierto tardíamente a este grupo, pero somos sinceros al describir a este disco como muy recomendable dentro de la cropiosa poducción progresiva de este año 2021; también vale la pena explorar sus trabajos anteriores para entender mejor su refinada y bien afiatada línea de trabajo. 


Wednesday, June 30, 2021

Los MOTORPSYCHO mantienen vigente su reinado dentro del territorio progresivo escandinavo

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el placer de presentar “Kingdom Of Oblivion”, el más reciente disco del grupo noruego MOTORPSYCHO, el cual fue publicado el pasado 16 de abril por el sello Rune Grammofon en asociación con Stickman Records, tanto en CD como en doble vinilo de color claro (con matices blanquecinos o azulados). El veterano trío conformado por Bent Sæther [bajo, voz, guitarras acústicas y eléctricas, mellotrón, sintetizador, piano, percusión ocasional], Tomas Järmyr [batería, percusión, piano eléctrico] y Hans Magnus Ryan [guitarras eléctricas y acústicas, voz, saxofón] recibe ahora el apoyo del maestro Reine Fiske como invitado en varios temas del disco, lo cual da a los guitarreos un espesor particularmente dinámico en dichos ítems. Otras intervenciones invitadas que son más esporádicas provienen de parte del guitarrista neerlandés Tos Nieuwenheizen y de Ola Kvernberg a la percusión. El disco fue grabado a lo largo de varias sesiones entre los años 2018 y 2020 en los estudios Black Box y Kommun’, mientras que los ulteriores procesos de mezcla y masterización tuvieron lugar en Punkerpad UK y en Audio Virus Lab. La perturbadora portada del disco, la misma que refleja la idea de que lo muerto puede generar el florecimiento de vida nueva, exhibe un autorretrato del propio artista gráfico que se hizo cargo de ella, quien responde al nombre de Sverre Malling: suponemos que esa vida nueva brota para surcar nuevos caminos, dejando en el olvido lo que se realizó en una vida pretérita y ya consumada. Bueno, repasemos ahora los detalles específicos del repertorio contenido en “Kingdom Of Oblivion”.


Durando casi 7 ½ minutos, ‘The Waning (Pt. 1 & 2)’ abre el repertorio con despliegues conjuntos de punche rockero y gancho, una muy atractiva y llevadera pieza para empezar la jornada. El tema homónimo sigue a continuación con un muy semejante despliegue de gancho, pero con un groove un poco más contenido, lo cual hace que el bloque sonoro se sienta más cadencioso. También es cierto que hay una oportunidad de oro para crear un aura más sofisticada para el swing, algo que se aprovecha cabalmente durante el interludio. El ensoñador epílogo nos toma de sorpresa, culminando el asunto con un espíritu sobrio y contemplativo. Dicho sea de paso, aquí encontramos uno de los solos de guitarra más brillantes del disco. Con la dupla de ‘Lady May’ y ‘The United Debased’, el ensamble sigue explorando recursos de variedad expresiva que logran mantener el interés del oyente empático. El primero de estos temas es una balada de base acústica que nos remite a la faceta introvertida de los legendarios TRETTIOÅRIGA KRIGET, y tal vez también al lado pastoral de los GENESIS de la etapa 70-73. Por su parte, el segundo de ellos se enfila hacia vibraciones épicas y aguerridas a través de su duración de más de 9 minutos, acercándose a los paradigmas de DEEP PURPLE y BLACK SABBATH a través de un muy estilizado filtro melódico que nos remite a WISHBONE ASH. El hecho de que el swing creado para la ocasión no sea demasiado trepidante al inicio permite que se imponga un señorío ceremonioso, pero, a mitad de camino, todo vira hacia algo más denso sobre la base de un tempo aún más parsimonioso. La atmósfera se torna más filuda y turbia mientras el nuevo motif impone su presencia, terminando todo en un ejercicio vivaz de rock pesado con tendencia stoner. ‘The Watcher’ es una versión de un tema de HAWKWIND compuesto por Lemmy Kilmister para el álbum “Doremi Fasol Latido”, un clásico absoluto del space-rock progresivo. En manos de los MOTORPSYCHO, la original balada acústica arropada por flotantes efectos de sintetizador se convierte en un ejercicio de entrecruzamiento del paradigma de PINK FLOYD de la fase 69-71 y la faceta más serena de AMON DÜÜL II, lo cual se traduce en una labor de remodelación bajo pautas cósmicas de talante grisáceo. Cuando llega el turno de ‘Dreamkiller’, el grupo completa la idea señalada en la pieza precedente para impulsarse hacia un explayamiento de densidades space-rockeras sobre un compás inusual. Los mecanismos jazz-rockeros usados por la batería aportan un aura de distinción al crescendo envolvente que tiene lugar.
 
‘Atet’ exhibe un ejercicio de lirismo pastoral que se impone como un contrapunto efectivo frente a la exhibición de oscurantismo sofisticado plasmada en la pieza inmediatamente anterior. Cuando llega el turno de ‘At Empire’s End’, la banda establece conexiones filiales con ANEKDOTEN y SQUINTALOO en lo que es un introspectivo ejercicio de heavy prog bien perfilado por una conmovedora claridad melódica, la cual se enriquece ocasionalmente con comedidos ornamentos etéreos de teclado. Se trasluce una vitalidad muy peculiar en esta canción aunque su atmósfera y su groove sean los propios de una balada progresiva. Una balada muy bella, por cierto, y además, contiene uno de los solos de guitarra más impresionantes del álbum. ‘The Hunt’ también se destaca bajo sus propios términos al desarrollar inicialmente una ambientación serena en clave de acid-folk, a la par que se conecta con la tradición de los legendarios GENESIS de la etapa 70-73 en su faceta bucólica. Más adelante, una segunda sección se encarga de implementar más ornamentos a fin de que los recursos psicodélicos que van surgiendo aporten un vigor renovador a la pieza. Incluso emerge cerca del final un breve enclave orquestal que se sitúa a medio camino entre lo ensoñador y lo fastuoso. ‘After The Fair’ es una breve pieza instrumental de poco menos de 2 minutos de duración que cumple con la función de finiquitar la atmósfera folk-rockera que  predominó en la pieza anterior, y lo hace con una ingravidez casi irreal, como un ensueño absorto en su propio colorido solipsista. Acto seguido surge el tema más extenso, titulado ‘The Transmutation Of Cosmoctopus Lurker’ y dueño de un espacio de casi 11 minutos. Su función central es la de retomar y capitalizar las vibraciones poderosas y contundentes que inspiraron a algunos temas precedentes, como el primero y el tercero. El gancho rockero es directo, pero no falta el empleo de algunos quiebres rítmicos en ciertos pasajes estratégicos; tampoco faltan los pasajes solemnes que articulan el epílogo con cadencias moderadamente sombrías. Erigiéndose como el cénit definitivo del álbum, logra instaurar un efectivo contrapunto a la agitación introspectiva de la octava canción y el garbo campestre de la novena (grandes canciones, sin duda). El final del disco llega de la mano de ‘Cormorant’, un instrumental etéreo que explora la mezcla entre space-rock y post-rock bajo un manto distendido y nebuloso, aunque no misterioso, sino más bien gentil.
 
Todo esto fue “Kingdom Of Oblivion”, un disco donde el personal de MOTORPSYCHO ha realizado una exploración continuada de algunos elementos desarrollados en sus tres discos precedentes en combinación con una retoma de los aspectos más ácidos y pesados de sus mejores discos de sus primeros 10 años de trayectoria. Este disco no pasará desapercibido ante sus seguidores de siempre ni ante los conocedores sempiternamente curiosos sobre lo que sucede en la siempre activa escena del rock experimental escandinavo. En lo que concierne a este año 2021, este colectivo mantiene vigente su reinado dentro de dicha escena: son tan veteranos y aún tienen tanto que dar. ¡Que sigan así! 


Muestras de “Kingdom Of Oblivion”.-
Kingdom Of Oblivion: https://www.youtube.com/watch?v=f_qUTAsfXH0
The United Debased: https://www.youtube.com/watch?v=uOohgEUhlyA
At Empire’s End: https://www.youtube.com/watch?v=tzvX2Nb2vl8
The Hunt: https://www.youtube.com/watch?v=SPa9RjmaW1Y
The Transmutation Of Cosmoctopus Lurker: https://www.youtube.com/watch?v=y-Kg2ieFm54


Monday, June 28, 2021

Desde la abadía musical de ALDO PINELLI

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy se da el turno de presentar – un poco tardíamente – el más reciente trabajo fonográfico del músico y compositor argentino ALDO PINELLI, el cual se titula “Desde La Abadía” y fue publicado el 11 de noviembre del pasado año 2020 por el sello Viajero Inmóvil. PINELLI tiene una larga trayectoria como figura líder del grupo prog-sinfónico HÁBITAT y también tiene una meticulosa trayectoria solista: éste es su sexto trabajo en solitario. Tras su viaje por la Patagonia en el disco del año 2019 precisamente titulado “Patagonia”, ahora este maestro viaja a Europa y nos brinda un nuevo catálogo de composiciones inspiradas en la música académica, las tradiciones renacentista y céltica, y algunos momentos de rock progresivo. PINELLI, quien se hace cargo de las guitarras, el bajo, los sintetizadores, el armonio y la percusión, se hace acompañar por la flautista Paula Dolcera, la percusionista Silvia Pratolongo y el baterista Roberto Sambrizzi. El material contenido en este álbum fue grabado en el Estudio Melania, en el estudio del prestigioso colectivo VICC ubicado en Suecia y en el Pacifi Studio de Nueva Zelanda. El diseño gráfico fue realizado al alimón por el propio PINELLI y Felipe Abel Surkan, el jefe del sello Viajero Inmóvil. Revisemos ahora los detalles del repertorio contenido en “Desde La Abadía”.
           
Ocupando los primeros 6 ¼ minutos del disco, ‘Los Patos Se Transforman En Cisnes’ resulta ser la pieza más extensa del álbum, y, de paso, también un cénit del mismo. Comenzando con un gentil encuadre de guitarras acústicas que elaboran una atmósfera señorialmente bucólica, al poco rato llega la flauta para ornamentar mágica el esquema musical en curso. A poco de llegar a la frontera del segundo minuto y medio, la pieza da un viraje solemne que anticipa el arribo de un delicado esquema progresivo en 5/4 que nos remite a un punto intermedio entre CAMEL y RENAISSANCE. La guitarra eléctrica pasa a dirigir el desarrollo temático mientras la batería sostiene la extrovertida gracilidad del momento. Las cosas se calman para la sección final, arropada bajo un ambiente evocativo de tenor envolvente, lo cual facilita un breve retorno a lo bucólico para los instantes finales. Luego sigue la dupla de ‘Jugando Ajedrez’ y ‘Beige’, siendo así que el primero de estos temas se centra en una sobria secuencia de acordes donde los vacíos juegan un delicado rol en medio de la prevalente serenidad sonora de inspiración renacentista. En cuanto a ‘Beige’, se trata de una sencilla miniatura prog-sinfónica que apela a unas vibraciones introspectivas; el uso de algunos trucos psicodélicos en el interludio y el final le añaden un curioso traqueteo nebuloso al asunto. ‘Lo Que Queda’ exhibe una aureola reflexiva en base a la solitaria guitarra clásica, la cual elabora fraseos que oscilan entre lo contenido y lo luminoso. ‘Gota’ se centra en un ejercicio académico motivado por el legado impresionista. Las ocasionales irrupciones de la guitarra eléctrica aportan un factor sorpresa bastante interesante... Y es una pena que no tengan una presencia más extensa, pero así quedaron las cosas. Cuando llega el turno de ‘La Ballade De La Fôret d’Agnan’, se arma un enclave de guitarras acústicas, bajo, armonio y percusión que desarrolla un bien perfilado homenaje a la tradición renacentista. Hay solemnidad combinada con un sobrio espíritu lúdico vibrando en el núcleo central de este hermoso tema. ‘Cassis’ nos remite a la faceta pastoral de STEVE HACKETT a través del filtro de los ambientes ensoñadores que son tan preferenciales en el mundo estético de un MIKE OLDFIELD. ‘Estudio 5’, por su parte, se centra en una retoma de los ambientes más cristalinamente líricos de piezas precedentes.
 
‘Lejos De Ti En El Fin Del Invierno’ vira hacia la faceta etérea del discurso prog-sinfónico con una abierta preferencia por el empleo de sonidos cósmicos de sintetizadores a la hora de asentar y reforzar el cuerpo central. Esta confluencia de lo melancólico y lo ceremonioso es manejado con suma elegancia, logrando traducir al arte del sonido un paisaje propio de una nebulosa tarde invernal. Algo muy a lo ANTHONY PHILLIPS, valgan verdades. Por contraste, ‘Eneagrama’ comienza como una pieza escueta que no esconde su cálida jovialidad inherente, a pesar de no llegar a lo eufórico. A mitad de camino, vira hacia un caleidoscopio oníricamente disonante donde los aportes de la guitarra eléctrica (y otros más discretos del sintetizador) brindan recursos de surrealista densidad. Después, todo vuelve a la calidez, pero ya sin la jovialidad inicial. Otro cénit fundamental del repertorio. La dupla de ‘Una Fuente En La Parte De Atrás’ y ‘Noyers-sur-Serein’ se centra en la música tradicional y la antigua academia con exquisita prestancia, compartiendo semejanzas en cuanto a la solemne expresividad que inspira a sus respectivos encuadres compositivos. ‘Pasaje Cuatro – Un Pasaje Melancólico’ dura menos de medio minuto y su misión consiste en abrir el camino para el arribo de ‘Marnay-sur-Seine’, pieza centrada en colores barrocos que exudan un fulgor expresivo bastante convincente. Los ornamentos y ocasionales orquestaciones de los teclados llenan solventemente los espacios creados por la guitarra clásica. Así concluye el repertorio oficial de “Desde La Abadía”, pero todavía quedan dos bonus tracks en vivo: ‘Firenze’ (de “Suite Italiana”) y ‘La Luna Roja Y La Montaña Negra’ (parte del legado de HÁBITAT), los cuales fueron grabado durante la residencia de PINELLI en CAMAC (un centro cultural ubicado en una abadía del siglo XVI de la localidad francesa de Marnay-sur-Seine), el 25 de octubre de 2016. Con la sola presencia de la guitarra adecuada para cada pieza, PINELLI se gana al público asistente. Esto es todo lo que se nos ha brindado en “Desde La Abadía”, una obra que nos muestra nuevamente la capacidad de ALDO PINELLI para capturar y expresar atmósferas contemplativas, casi siempre envolventes, a veces un poco más inmersas en lo introspectivo y con ocasionales excursiones experimentales. Tenemos aquí un nuevo ejemplo de la incansable creatividad que late continuamente en el universo musical del maestro PINELLI. Mientras publicamos esta reseña, ya hay nuevos trabajos de este señor y también del grupo HÁBITAT que él lidera; eso será motivo para otras futuras reseñas, pero, mientras tanto, celebramos la existencia de “Desde La Abadía”. 

Friday, June 25, 2021

Un muy especial trayecto musical de MARK WINGFIELD, JANE CHAPMAN y ADRIANO ADEWALE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar un disco muy especial titulado “Zoji”, el cual fue gestado por el trío de MARK WINGFIELD, JANE CHAPMAN y ADRIANO ADEWALE, dos británicos y un brasileño. Este estupendo ítem fonográfico fue publicado por el sello MoonJune Records con la fecha oficial del 1 de enero de 2021, aunque los ítems físicos ya estaban listos para la distribución desde fines de 2020. Teniendo en cuenta que la logística sónica de este ensamble está conformada por la guitarra y los soundscapes de WINGFIELD, el clavicordio de doble teclado de CHAPMAN y las percusiones de ADEWALE (junto a algunos cánticos ocasionales), ya tenemos de entrada el prospecto de un enfoque musical muy peculiar. Aunque, técnicamente hablando, se trata de un disco de MARK WINGFIELD acompañado de CHAPMAN y ADEWALE, el hecho es que la logística musical que concretamente se ha plasmado en la serie de 11 piezas que conforman este álbum ha sido la de un trío orgánicamente instituido. La grabación del material aquí contenido tuvo lugar en los Heron Island Studios y el Dayton Garden Studio, ambos situados en Inglaterra, bajo la iniciativa conjunta de WINGFIELD y CHAPMAN, quienes ya habían colaborado en un proyecto anterior. ADEWALE entró en esta ecuación musical tripartita en último lugar una vez que los otros dos ya habían establecido que el material arreglado y compuesto para este disco había cumplido con su norte expresivo, pero todavía carecía de un elemento adicional para completar su foco, y se decidió que éste debía ser percusivo. Este señor brasileño radicado en el Reino Unido vino recomendado por Asaf Sirkis, colega de WINGFIELD en muchos de los colectivos con los que ha grabado discos en los últimos años. Como dijimos antes, se trató de algo más que una adición de un elemento extra, se trató de algo que funcionó muy orgánicamente. Todo el material incluido en el repertorio de “Zoji” fue compuesto por WINGFIELD, salvo dos piezas académicas del siglo XVIII que fueron arregladas bajo los nuevos parámetros musicales desarrollados para el presente álbum. Bueno, pasemos ahora a los detalles del mismo.


La pieza ‘City Story’ abre el álbum con un aura muy distinguida: el colectivo triádico comienza con una espartana secuencia de acordes de clavicordio que se ornamentan con minúsculos fraseos virtuosos de la guitarra y sutiles ornamentos percusivos, pero una vez asentado el cuerpo central, el desarrollo temático oscila fluidamente entre pasajes bien delineados y otros más flotantes, siendo así que el clavicordio ocupa buena parte del protagonismo en la dirección del bloque sonoro. Luego sigue ‘Seven Faces Of Silence’, uno de los momentos culminantes del álbum. Siguiendo la estrategia del free jazz con talante atmosférico, los instrumentos van encontrándose y despegándose alternadamente para centrarse en un ambiente reflexivo y ensoñador. Los efectos cósmicos de guitarra que emergen en el trasfondo y los suaves efectos vocales ayudan a reforzar las vibraciones evocadoras de la pieza. Con la dupla de los temas más largos del disco, titulados ‘Persian Snow Leopard’ y ‘Parallel Time’ (durando 8 ¼ minutos y casi 8 ¾ minutos, respectivamente), el ensamble se dispone a ampliar su espectro de ambiciones sonoras. El primero de estos temas mencionados sigue en buena medida el enfoque musical de la pieza precedente, pero con una vitalidad más delineada y un lirismo más enfocado: de esta manera, se hace sentir una ingeniería más patente dentro del esquema que arropa a las excursiones que van teniendo lugar. Incluso hay pasajes donde el empleo de aires fusionescos mesoorientales permite a la pieza asumir momentáneas vibraciones suntuosas.  En cuanto a ‘Parallel Time’, éste contiene una sección inicial de tenor expectante y otra un poco más densa donde la guitarra de WINGFIELD parece evocar simultáneamente a los maestros Ray Russell y Terje Rypdal. En esta nueva situación, las percusiones asumen una energía deconstructiva con miras a visualizar cuándo debe someterse a los paisajes trazados por los otros dos instrumentos y cuándo le llega el momento de dirigir un groove específico en un compás inusual. Esto último permite cerrar la pieza con vibraciones joviales. Sin duda, otro cénit del álbum. Cuando llega el turno de ‘Land On Sky’, el ensamble regresa de lleno al imperio de lo atmosférico, aunque con un vigor renovador. De hecho, el rol de la guitarra es más absorbente que en varias de las piezas precedentes.
 
‘Sun Court’ exhibe unos aleteos extrovertidos encuadrados dentro de un dinamismo tremendamente luminoso. La percusión sustenta este ritual de señorial jovialidad mientras que WINGFIELD elabora uno de sus mejores solos dentro del disco. Con la emergencia de ‘Wind Falls Cliffs Rise’, regresa la estrategia de sofisticada libertad a través de fluctuaciones envolventes armadas por los diálogos entre clavicordio y guitarra, mientras la percusión añade golpes de color aleatorios. Eso sí, se nota que hay una disposición hacia la creación de una vivacidad más urgente, algo que, efectivamente, se concreta en las explosivas irradiaciones con las que se arma la sección final. Los últimos segundos retratan el silencio final tras la tormenta. Definitivamente, hay algo peculiarmente fabuloso en esta mezcla de los más grandilocuentes torrentes de aire y el más sutil de los fuegos. Con sus menos de 2 ¼ minutos de duración, ‘Pasquali Dream’ resulta ser la pieza más breve del álbum, y es básicamente un ejercicio de reconstrucción de ambientes académicos a través del filtro del jazz experimental. Su presencia es como un momento de palaciega sobriedad requerido tras la secuencia de fulgores joviales y tormentosos apogeos reflejados sucesivamente en los dos temas precedentes. ‘Zoji Pass’ tiene la misión de gestar una  convivencia equilibrada entre los retazos abstractamente etéreos y los robustos oleajes incendiarios que han formado parte de varias piezas precedentes. Al igual que en el caso de ‘Wind Falls Cliffs Rise’, los momentos finales se regodean en su propia intensidad, pero la incandescencia sonora está más controlada. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando llega el turno de ‘Prélude Sinoeux’, otro tema de carácter señorial con fuerte talante académico. El acompañamiento de guitarra refuerza el aspecto bizarro de la ejecución realizada por CHAPMAN. Todo concluye con ‘Viaduct Road’, una pieza alegre cuyos aires de introspección celebratoria parecen emparentados con el paradigma de Pat Metheny, aunque también opera un acercamiento notorio a la tradición del jazz-fusion de los 70s. WINGFIELD vuelve a prodigarse en fraseos y texturas radiantes de excelso virtuosismo con miras a reforzar la exaltación espiritual que inspira a la pieza. Aquí hallamos lo más cercano a lo que podemos llamar una estructuración compositiva. 

“Zoji” es más que un ítem fonográfico, lo es, pero también es una exploración de caminos de diálogos nuevos para crear una propuesta musical fresca, misteriosa, novedosa y rebosante de lucidez espiritual. Esta colaboración del maestro MARK WINGFIELD con los no menos magistrales JANE CHAPMAN y ADRIANO ADEWALE ha cosechado una siembra novedosa dentro de la experimentación jazzera y fusionesca ecléctica de nuestros tiempos. Un disco exigente y, a la vez, cautivadoramente hermoso.  


Tuesday, June 22, 2021

Las perspectivas mediterráneas de STEVE HACKETT

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos el enorme placer de presentar el más reciente álbum del maestro STEVE HACKETT, titulado “Under A Mediterranean Sky” y publicado por el sello Inside Out Music el 22 de enero pasado, en coproducción con el propio sello de HACKETT Wolfwork Records. Se trata de su disco de estudio #26 y supone un regreso a su faceta acústica, adoptando parcialmente la dimensión orquestal que en el pasado forjó los esquemas de sus álbumes conceptuales “A Midsummer Night’s Dream” (1997) y “Metamorpheus” (2005). El álbum al cual nos referimos ahora se originó en marzo del pasado año 2020, tras el acortamiento forzado de su gira estadounidense por causa de la actual pandemia, lo cual le obligó a retornar de emergencia a su patria inglesa sin su arsenal de guitarras eléctricas. Motivado a componer nueva música y contando inicialmente con sus instrumentos acústicos (especialmente, su predilecta guitarra clásica), aprovecho que tenía ya un par de piezas compuestas con este formato para expandir el concepto de realizar diversos países musicales de países con costa mediterránea; mientras tanto, su colega de muchos años, el teclista Roger King, aportó ideas para samples orquestales nuevos en afinidad con el susodicho concepto. Por supuesto, Hackett recobró sus guitarras eléctricas al poco tiempo, pero, para este disco en particular, no le resultaban de utilidad. Además de la guitarra clásica, HACKETT se hizo cargo de la guitarra acústica de 12 cuerdas, la guitarra steel acústica, el charango y el oud iraquí. Además del mencionado King a los teclados, también aparecen en el álbum su hermano John Hackett (flauta), Malik Mansurov (tar), Arsen Petrosyan (duduk), Christine Townsend (violín y viola), Franck Avril (oboe) y Rob Townsend (flauta y saxofón soprano). El disco fue grabado, mezclado y masterizado en el estudio Siren, que es el de HACKETT y King; algunas mezclas adicionales tuvieron lugar en el Grammy Studio de Budapest (Hungría) para el tar que aparece en la octava pieza del álbum. Como dijimos antes, el disco que hoy reseñamos fue publicado en enero de este año, y lo fue tanto en CD como en doble vinilo, usándose ediciones limitadas de varios colores para este último: azul, verde, amarillo, blanco y translúcido. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales de “Under A Mediterranean Sky”.
 

‘Mdina (The Walled City)’ da el puntapié inicial a las cosas y lo hace a lo grande: para empezar, se trata de la pieza más extensa del repertorio con su espacio de 8 ¾ minutos. La exuberancia arábiga, el candor mediterráneo y el esplendor del romanticismo se funden en una unidad sonora a través de la imponente secuencia orquestal inicial, la cual será elegantemente interrumpida por unos breves fraseos apasionados de la guitarra, la cual, tras unos segundos de silencio retoma su posición en aras de desarrollar un foco temático rico en efluvios y ondulaciones. Su talante permanentemente extrovertido se explaya a través de variados estados que van desde lo más exultante hasta lo más circunspecto. Cuando a mitad de camino regresa la orquestación inicial, se proyecta un nuevo espacio donde la guitarra explora senderos más nítidamente líricos, con capas orquestales evocativas que los refuerzan eficazmente; lo que comenzó en clave contundentemente fastuosa derivó hacia una actitud de señorial nostalgia. Tras esta monumental pieza de entrada llega el turno de ‘Adriatic Blue’, una pieza más calmada que, a través de su dinamismo decisivamente clasicista, destila una sensación de gozo contemplativo. Tras este despliegue de serenidad sistemática que penetra en su propio regocijo interior, ‘Sirocco’ se encarga de exhibir un paseo musical más heterogéneo en su manejo de grooves, incoporando percusiones exóticas y solemnes orquestaciones al cuadro sonoro. Los aires arábigos regresan, esta vez de forma más sutil, como si el guitarrista estuviese observando algo misterioso sin querer violar su secreto celosamente velado. Con la dupla de ‘Joie de Vivre’ y ‘The Memory Of Myth’, HACKETT sigue expandiendo sus perspectivas musicales. El primero de estos temas mencionados hace honor a su título y despliega una serie de alegres arpegios que despiertan efluvios fulgurosos, enriquecidos por una elocuente sensualidad. En cuanto a ‘The Memory Of Myth’, éste ostenta un aura más grave y protocolaria, centrándose en una atmósfera bastante sobria.
               
‘Scarlatti Sonata’ es lo que justamente dice su título, una de las muchas sonatas compuestas por el maestro barroco italiano Domenico Scarlatti en la primera mitad del siglo XVIII. HACKETT se ciñe bien al guion y deja clara muestra (por enésima vez) de su combinación de precisión técnica y sensibilidad a la hora de abordar piezas académicas. Viajamos a Pompeya para toparnos con ‘Casa del Fauno’, pieza signada por la dualidad del talante impresionista de la introducción orquestal y los palaciegos aires renacentistas emanados del cuerpo melódico creado por la guitarra. Es casi como un regreso al esquema de trabajo de ‘The Memory Of Myth’, pero con un colorido más notorio, algo a lo cual ayuda mucho la presencia de los vientos en el realce de algunas instancias del desarrollo temático. ‘The Dervish And The Djin’, por su parte, regresa al exotismo del Oriente Próximo y África del Norte, y lo hace con una remodelación del enfoque suntuoso que ya apreciamos en la pieza inaugural del álbum. Destilando una magia peculiar por todos sus poros, el esquema melódico y el swing percusivo se centran en lo fusionesco bajo la inspirada guía de los matices brindados simultáneamente por el oud y el tar. ‘Lorato’ regresa a una expresividad alegre y luminosa. Aunque es el tema más breve del disco, deja una huella como continuación de la espiritualidad común que tiene con el tema #2. El hermoso Sur de España no puede quedar fuera de estos trayectos mediterráneos del maestro HACKETT, por lo que llega el turno del penúltimo tema del álbum: ‘Andalusian Heart’. Lo flamenco no ha sido ajeno a la trayectoria de HACKETT, como lo muestra uno de los ítems instrumentales de su tercer álbum “Spectral Mornings”, por poner el ejemplo más antiguo, solo que ahora no es Córdoba sino Granada la fuente de inspiración (la Alhambra, para ser más específico). No hay aquí una exploración en el folclore flamenco per se, sino más bien un diseño de una atmósfera académica donde, tras el empuje ocasionado por la introducción de las orquestaciones de teclado y vientos, la guitarra elabora una ilación de varios ejercicios cautivadores de estándares aflamencados bajo una línea de trabajo refinadamente estilizada. Posiblemente están operando aquí las influencias de los inmortales JOAQUÍN RODRIGO e ISAAC ALBÉNIZ. 


El broche final del repertorio llega de la mano de ‘The Call Of The Sea’, que con su espacio de 4 ¾ minutos, establece una reflexión general sobre el impacto del mar en la imaginación humana. Su desarrollo temático es genuinamente majestuoso, alternando momentos signados por impetuosas oscilaciones con otros donde gobierna la serenidad reflexiva. Todo esto es lo que nos brindó el genial STEVE HACKETT con “Under A Mediterranean Sky”, en compañía de varios talentosos músicos que aportaban, ora colores sinfónicos, ora matices étnicos a varias de las composiciones aquí plasmadas. 11 odas al Mar Mediterráneo y a los pueblos que viven sus respectivas historias mirándolo como una extensión de sí mismos. Siendo el incansable creador que es, HACKETT anunció recientemente que en setiembre próximo publicará un nuevo disco de estudio. Hasta entonces, tenemos a este bello disco como testimonio de su persistente vigencia como uno de los gigantes veteranos de la música progresiva (y afines).
 
 
Muestras de “Under A Mediterranean Sky”.-
Mdina (The Walled City): https://www.youtube.com/watch?v=7LHxna8OoRw
Andalusian Heart:  https://www.youtube.com/watch?v=7QpPXqldanI
Casa Del Fauno [en vivo, diciembre de 2019]: https://www.youtube.com/watch?v=vH9uLPauQw4


Saturday, June 19, 2021

La segunda ceremonia progresivamente alienígena de BIZIRIK

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy nos complace enormemente presentar el nuevo trabajo fonográfico de BIZIRIK, el proyecto creado por el bajista-Stickista chileno Cristián Larrondo (a quien conocemos desde hace varios años como integrante de MAR DE ROBLES y ÁBRETE GANDUL): se titula “Ceremonia II” y su publicación está planificada por el sello Mylodon Records en lo que queda del presente mes de junio. Se trata de la segunda parte de una trilogía que habrá de cerrarse en el futuro próximo (esperemos que sea así), y su temática tiene un fuerte componente de denuncia social.* A diferencia del disco “Ceremonia” (2018), donde Larrondo se hizo cargo de todas las instrumentaciones, esta vez él se hace acompañar por una excelente pléyade de colaboradores. A lo largo del disco intervienen los guitarristas Claudio Corcione (EXSIMIO), Oliver Moris (TRAUMATIC NOISE), Rodrigo Moris (MAR DE ROBLES), Rodrigo de la Prida (HOREJA) y Felipe Moreno (ANTICUECA), el baterista Alfredo Smith (AUTÓMATA), los vientistas Ramsés Luna (LUZ DE RIADA) y Julio Tobar (MAR DE ROBLES), el Stickista Tomás Diaz, el percusionista Juan Gronemeyer, y el baterista Fernando Jaramillo (EXSIMIO). Cristián Larrondo también se hizo cargo de los sintetizadores, las programaciones y los efectos de sonido. No olvidemos que a inicios de febrero del presente año, Larrondo nos brindó “Exploraciones Del Fin Del Mundo”, un disco de exploraciones solitarias con el Chapman Stick, así que este maestro se ha mantenido sumamente activo en estos últimos años. En realidad, los primeros pasos para la gestación de “Ceremonia” tuvieron lugar en noviembre de 2019, cuando Larrondo compuso el tema ‘Tropel Alienígena’ con la inspiración de la movilización social chilena e invitó a Rodrigo de la Prida a grabar las partes de guitarra: en palabras del propio Larrondo, «el resultado fue tan bueno que decidí seguir la misma metodología para el disco completo, a diferencia de “Ceremonia I”, que lo grabé todo en solitario». Todas las composiciones son de Larrondo excepto por un tema, que fue coescrito por él y el ya mencionado De la Prida. Teniendo en cuenta las estrictas circunstancias del distanciamiento social mundial, las sesiones de grabación tuvieron que realizarse mediante el intercambio de archivos de audio entre noviembre de 2019 y noviembre de 2020, lo cual ya era algo natural en el caso de los músicos residentes en el extranjero, como es el caso del mexicano Ramsés Luna. Los estudios utilizados están ubicados en las localidades chilenas de Rancagua y Santiago, Los Ángeles (EE.UU.), Lezno (Polonia) y Ciudad de México. Como sea, el disco se completó y ahora es una realidad concreta dentro de la producción progresiva del presente año 2021; veamos ahora los detalles del repertorio.
 

El inicio del disco llega de la mano de la imponente pieza ‘Matadero Imperial’, la cual instaura una poderosa secuencia de pasadizos sonoros diseñados por inteligentes síncopas y edificados por una energía musical simultáneamente repartida entre el vigor y la constricción. En este contexto, el ensamble desarrolla un robusto híbrido de space-rock y jazz-prog que sabe arroparse consistentemente bajo su propio manto de sobriedad, mientras añade matices grisáceos al asunto. Aires de familia hay con GORDIAN KNOT y STICK MEN, con alusiones añadidas a los DJAM KARET de los dos últimos discos. ‘Vagabundo Otero’ emerge como una excelsa miniatura fusionesca de orientación psicodélica, sirviéndose solamente del bajo y un arsenal percusivo; las líneas misteriosas y extrovertidas del bajo y la calidez telúrica de los tambores se enhebran perfectamente, dejando una huella fuerte en la memoria del oyente atento a pesar de que todo dura poco más de un minuto y tres cuartos. Cuando llega el turno de ‘Tropel Alienígena’, se impone el reino de la gracilidad con una soltura mágica y vivaz. El groove es complejo y, aún así, lleno de gancho: con las vibraciones cibernéticas propias del space-rock, la potencia del prog-metal y el señorío polirrítmico del paradigma math-rockero, el ensamble gesta un cénit de gran solvencia progresiva mientras va hilando los diversos motivos y atmósferas con impoluta fluidez. Hemos tenido aquí un viaje nostálgico al espíritu del segundo álbum de MAR DE ROBLES con una remodelación muy fresca que algo tiene de Crimsoniano; también hemos tenido un cénit decisivo del álbum. ‘Vulgoinsurgencia’ abre paso a la primera instancia de inquietudes sombrías, pero lo hace no para explorar lo siniestro, sino para crear un paraje etéreo alimentado de artilugios psicodélicamente electrónicos y cadencias jazz-rockeras de espíritu experimental. Los aires de familia con los STICK MEN y los solistas del maestro Trey Gunn están allí, bien patentes. ‘Asunto De Drogas’ es una breve exhibición de minimalismo abstracto con voces de fondo; así, queda el terreno preparado para el arribo de ‘Beligerantes Vinagres’, el cual regresa de lleno a la extroversión exuberante y muscular que ya dejó una gran huella en la pieza #3. Incluso se nota una magnitud más maciza en el sostén de las pulsaciones rockeras que se dan dentro del armazón progresivo en curso. El epílogo cósmico es un detalle eficazmente sorpresivo.
 
‘Generación Experimental’ es un ejercicio gentil de Stick donde Larrondo permite que los acordes directivos del desarrollo temático brillen por sí mismos con un tremendamente grácil lirismo. ‘Reclusión Domicilaria’, el ítem más extenso del repertorio con su espacio de más de 9 minutos, expone una nueva exploración dentro del discurso space-rockero con generosas dotaciones de sonoridades cibernéticas y la mirada puesta en una remodelación modernista del legado del krautrock electrónico (TANGERINE DREAM y CLUSTER se nos vienen a la mente). Orgánicamente vital y rotundamente maquinista a la vez, esta pieza se focaliza sólidamente en la atmósfera futurista y omnisciente que conforma su esencia expresiva. Las voces de fondo añaden un aura de misterio al asunto, mientras que algunos arrebatos filudos que emergen cerca del final ostentan un aire de peligro. Una declaración muy peculiar dentro del repertorio del álbum. Durando poco menos de 6 minutos, ‘Tropelista’ desarrolla un ejercicio de jazz-rock tenebroso sobre un compás de blues que, fomentando un nervio filudamente rockero desde su núcleo central y ornamentando su groove, trasciende a su esquematismo inicial para empujar al ensamble actuante hacia un gloriosamente neurótico clímax que se extienda por toda su segunda mitad. Lo que al inicio era sombrío pasó a ser incandescentemente furioso. Otro cénit del disco. La dupla de ‘Concilio Concertado’ y ‘Ceremonia’ se encarga de cerrar el repertorio. El primero de estos temas mencionados brinda un abierto contraste frente a la pieza que le precedía, pues se trata de una exhibición etérea de sonoridades y grooves folklóricos, bien metida en atmósferas introvertidas. Las cuerdas acústicas y el Stick se encargan de armar la maraña básica de la pieza, surgiendo en algún momento algunos ornamentos ensoñadores de flauta. En la segunda mitad, el propio Stick elabora un solo de tenor cósmico que realza lo etéreo hasta una dimensión mística, por así decirlo. ¡Qué hermoso tema!... Un tema que dice mucho en su espacio de menos de 3 minutos y medio. En cuando a ‘Ceremonia’, su enérgica vitalidad se centra principalmente en una confluencia entre los espíritus de los temas primero y tercero, aunque con un espacio mayor para ciertos interludios sutiles y un manejo más comedido de la inocultable musculatura rockera.
 
Todo esto fue “Ceremonia II”, una obra magistral y contundente dentro del actual escenario del rock progresivo y experimental de América del Sur. Los nombres de BIZIRIK y Cristián Larrondo pulen el brillo dorado de sus inscripciones dentro de la élite creativa de la vanguardia chilena. Definitivamente, éste es un disco que merece ser recomendado con total asertividad y sin contemplaciones de ningún tipo a todo melómano incansablemente buscador de experiencias refrescantes, pues escucharlo es toda una ceremonia variopinta que nos lleva sucesivamente a varios lugares de los mundos exterior e interior.

 


* Dejemos que el mismo Larrondo nos exponga los detalles del concepto: “2020, el reciente despertar de la insurgencia del vulgo, dormida hace décadas en el olvido de la historia y ahora tildada de tropel alienígena, cae prisionero del último experimento generacional capitalista: un crudo matadero imperial, avalado por los beligerantes vinagres de siempre. Los tropelistas del control y la reclusión domiciliaria de una pandemia inoportuna confabularon también contra oteros vagabundos, errantes de rabia, que sin embargo sobrevivieron con su arte insurgente e interestelar. Concilios concertados, divagaciones aparentes con sentidos ocultos, colaboraciones, liberaciones, no fueron asuntos de droga ni simple distensión. Fueron un ritual, una Ceremonia...”.