Thursday, January 05, 2023

REFUGEE: el credo de los maestros Patrick Moraz, Lee Jackson y Brian Davison



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos una retrospectiva muy especial, una centrada en el efímero pero contundente legado del power-trío REFUGEE, el cual estuvo conformado por el maestro suizo Patrick Moraz y los británicos Lee Jackson y Brian Davison, los excompañeros de Keith Emerson en THE NICE. Este ensamble enérgico y talentoso alcanzó a publicar un disco homónimo en el año 1974 y realizar varios conciertos en el circuito británico antes de que el grupo no tuviese más opción que disolverse tras la aceptación de Moraz de unirse a las filas de YES como reemplazante de Rick Wakeman. La logística del trío estaba organizada de la siguiente manera: Moraz [órgano Hammond, pianos de cola y eléctrico, sintetizadores Moog y AKS, clavinet, mellotrón, órgano de fuelles, corno alpino, marimbáfono, efectos electrónicos de slinky y algún canto ocasional], Jackson [bajo, guitarras eléctrica y acústica de 12 cuerdas, cello eléctrico y voz principal] y Davison [batería, tímpanos, gong, campanas tibetanas, cabasa, tambores africanos, algunas percusiones menores y efectos de sonido de cristales rotos].* Entre la disolución de THE NICE en 1970 y la formación de REFUGEE en 1973, Lee Jackson (que en realidad se llama Keith) formó el grupo JACKSON HEIGHTS mientras que Brian Davison fundó su propia banda EVERY EACH WAY; por su parte, Patrick Moraz estaba pugnando por hacerse de un lugar dentro de la escena anglosajona, siendo así que llegó a postular por una membrecía en el grupo FLASH para la época de su segundo álbum (Banks y sus compinches quedaron muy impresionados con él pero decidieron seguir como cuarteto, algo que lamentaron después) y, sobre todo, ya tenía un disco de rock progresivo en su CV, el homónimo del cuarteto MAINHORSE, el cual tenía dos integrantes suizos y otros dos ingleses, en 1971. Todo este asunto de REFUGEE comenzó cuando Jackson propuso a Moraz unirse a JACKSON HEIGHTS para tocar en una gira, y éste más bien le hizo la sabia contrapropuesta de armar un grupo nuevo con Davison. Claro que el bajista-guitarrista zurdo aceptó la inclusión de su amigo apodado Blinky y claro que esto supuso un intento de retomar la vieja senda de THE NICE, al menos, en una primera impresión.** De todos modos, Moraz tiene su propio estilo y, además, en comparación con el legendario Keith Emerson, es dueño de un enfoque más virtuoso, versátil y presto del tipo de eclecticismo valiente que exige un power trio de música progresiva centrado en los teclados. De hecho, consideramos, hablando en broma, que lo mejor que hizo THE NICE fue después de Emerson. Pero hablando más en serio, desde nuestra perspectiva, fue en esta breve temporada entre 1973 y 1974 con la existencia de REFUGEE cuando la mancuerna de Davison y Jackson dio lo mejor de sí para la leyenda del rock progresivo, teniendo en cuenta el estímulo renovador que implicaba la presencia de Moraz. A propósito, el nombre del grupo fue propuesto por Gail, la esposa de Fred Munt, el mánager del trío.***



Tras tomarse un poco de tiempo para crear un lote íntegro de composiciones propias y ensayando varias horas al día (básicamente, con ideas ya compuestas por Moraz y letras a ser añadidas por Jackson), la gente de REFUGEE se lució en su debut en el Roundhouse de Londres, el 2 de diciembre de 1973. El sello Charisma se dispuso naturalmente a acoger al trío porque el mánager era miembro del mismo, brindándole un oportuno contrato de grabación para lo que iba a ser “Refugee”, el álbum publicado en marzo de 1973. Las sesiones de grabación habían tenido lugar en los estudios Island en el mes previo, bajo la producción conjunta de John Burns y el trío. El suizo Jean Ristori, quien fue compañero de Moraz en MAINHORSE tocando el bajo y el violoncello, fue el principal ingeniero de sonido. Yendo concretamente al repertorio contenido en este único álbum de REFUGEE, la apertura corre a cargo de ‘Papillon’, una pieza electrizante que sabe agitar las vibraciones esenciales de su propio dinamismo para hacerlas explícitas con llameante intensidad: sinfonismo, jazz-rock y psicodelia se fusionan dentro de un engranaje rotundo que es ágilmente sustentado por la dupla rítmica. Los diversos teclados que entran a tallar se prodigan en diversos matices que van desde lo estructurado hasta lo aleatorio hasta construir un mundo intermedio entre los universos de EMERSON, LAKE & PALMER y YES, además de establecer alguna sintonía con la gran entidad neerlandesa TRACE. Esta pieza inaugural no tenía título cuando se grabó: la sensación de que los efectos iniciales de sintetizador sonaban como el aleteo de un mariposa inspiraron el título definitivo. ‘Someday’ emerge para cambiar de registro y elaborar una balada reflexiva, la cual tiene una letra inspirada en el divorcio por el que entonces pasaba Jackson: algunas líneas amargas destilan una cierta ansia de venganza emocional. El tenor principal de la canción es bastante ceremonioso, siendo así que el lento compás es inteligentemente ornamentado por Moraz; en varias instancias emergen sucesivos solos de piano eléctrico y sintetizador que ayudan a aportar un colorido especial al núcleo melódico. Hasta el día de hoy, Jackson no quiere ahondar en este asunto, él deja que la letra de la canción sea su versión definitiva de tan triste y truculento entuerto sentimental. 


Encargada de cerrar el lado A, ‘Grand Canyon Suite’ es la primera maratón mastodóntica del álbum, ocupando un espacio de casi 17 minutos y dividiéndose en los Movimientos ‘The Source’, ‘Theme For The Canyon’, ‘The Journey’, ‘The Rapids’ y ‘The Great Colorado’.**** Todo comienza con un paisaje etéreo armado con capas de teclado, ornamentos percusivos y matices de cello eléctrico, bajo y corno alpino, siendo así que este tapiz sonoro nos guía fluidamente hasta el solo de sintetizador que instaura el motif central. Con un aura de majestuosa expectativa, el trío se toma unos minutos para definir de una vez por todas la estructura y el swing del primer cuerpo central. La sección cantada emerge con un talante solemne, introduciéndose con un piano para, poco a poco, elevarse hacia una esfera fulgurosa. Una vez concluida esta sección, alrededor de la frontera del noveno minuto y medio, una serie de golpes establece las bases para el exultante y sofisticado despliegue de explosiones sónicas con las que el trío refleja el frenesí natural de los Rápidos del Gran Cañón. La vitalidad emanada de la instrumentación organizada por el trío casi se puede palpar, así de íntimamente agita las conciencias de quienes escuchan esto. Otra sección intrépida armada al estilo de un rondó Emersoniano retoma el primer motif principal mientras le añade una dosis extra de musculatura. Ahora, el trío ha transitado de lo acuático a lo rocoso: la música se metamorfosea mágicamente con los cauces, rocas y montes a los que homenajea. El final orquestal (con su explosión fluvial incorporada) es el cierre que merece esta genialidad progresiva de gran calibre. La dupla de la miniatura ‘Gatecrasher’ y ‘Ritt Mickley’ abre el lado B del disco. La mencionada miniatura es un leve ejercicio de grooves psicodélicos centrados en un diálogo entre el clavinet y el bajo. Un ruido de una ventana rompiéndose abre el camino a ‘Ritt Mickley’, un ameno y muy estilizado ejercicio de jazz-fusion al estilo de WEATHER REPORT y de RETURN TO FOREVER al cual se añade algunas tonalidades prog-sinfónicas al asunto (curiosamente, más afines al paradigma de GREENSLADE que al de YES o ELP). Hay un fabuloso solo de sintetizador que emerge a mitad de camino que sirve para realzar eficazmente el llamativo swing armado por Jackson y Davison. Las capas de mellotrón, que ocupan un rol secundario, se acomodan muy bien al paisaje general pintado por el órgano, el clavinet y los sintetizadores. A propósito, el título de esta pieza tiene un origen muy gracioso. Resulta que el trío tuvo a esta pieza como una de sus primeras composiciones y, si bien Moraz estaba satisfecho con los primeros ensayos, él pidió a sus compañeros que tocaran este pieza más rítmicamente, more rhythmically. Debido al fuerte dejo francófono del buen Patrick, Lee y Brian entendieron que lo que Moraz quería es que ellos la tocaran al estilo de un tal Ritt Mickley, por lo que se pasaron unos días buscando en tiendas de discos algún disco de ese personaje. Una vez aclarado el misterio, quedó como una broma recurrente del trío y, bueno, pasó a titular el que nos parece el mejor instrumental del álbum. No vemos ningún defecto en  ‘Papillon’, que conste, pero es que ‘Ritt Mickley’ tiene un esquema musical más redondo y un engranaje mejor acabado.


“Refugee” se cierra con ‘Credo’, la otra suite, una maratón que se explaya por poco más de 18 minutos y consta de ocho Movimientos: ‘Prelude’, ‘I Believe, Pt. 1’, ‘Credo Theme’, ‘Credo Toccata & Song “The Lost Cause”’, ‘Agitato’, ‘I Believe, Pt. 2’, ‘Variation’ y ‘Main Theme & Finale’. No nos dejemos engañar por su título, se trata de un himno ateo: “From near times far / We come and here we are, we stay / To play a while upon this earthly stage and leave / To half-remembered tales.” - “I believe in midnight madness / And ships that pass in the night / And I believe in love / Like a child in Santa Claus. / The king who wore no clothes / Wasnt the only one exposed. / The queue forms beside me / As I sing my credo to a lost cause.”Todo comienza con unos pasajes solemnes de piano a los que poco después se suman el mellotrón, siendo así que el campo está listo para que el trío se amalgame en una nueva exhibición de extroversiones preciosistas. Tras una primera sección cantada siguen un pequeño jam jazz-rockero con matices psicodélicos, un sugerente solo de cello eléctrico y un pequeño delirio de órgano de fuelles; este último instrumento impulsa el resurgimiento del motif cantado, el mismo que ve reforzada su gravedad expresiva hasta el punto de elaborar otra magnífica balada prog-sinfónica. En medio de todo esto, las adiciones de piano eléctrico aportan más suntuosidad al asunto. Luego sigue un ejercicio de imposibles recovecos musicales que se asientan sobre unos tormentosos cimientos rítmicos, un ejercicio robusto que tiene sus propios méritos estéticos pero cuya principal función es la de ser un puente hacia una tercera sección cantada; ésta lleva la pasión asertiva de las otras dos hacia un nuevo momentum de frenesí que se remonta a una cruza entre lo gótico y lo expresionista. Así las cosas, una vez que el trío decide acometer otro viaje instrumental, lo hace en base a una nueva mezcla de jazz-rock y sinfonismo que sabe sacar provecho a la incendiaria ingeniería que brota, al unísono, del sofisticado groove de Davison, las punzantes líneas de bajo de Jackson y la extrema fuerza de carácter inherente a las ambiciosas orquestaciones de múltiples teclados que desarrolla Moraz. Él canaliza a Jan Hammer, Keith Emerson y Rick Wakeman al unísono mientras plasma su propia suntuosa personalidad estética valiéndose de su inmenso ingenio creativo tanto como de su pulcrísimo virtuosismo. A la par que el trío suena muy orgánico a lo largo y ancho de este jam, Moraz sabe hacer lucir sus galones como máximo general del ensamble. Un gran final para un gran disco, una obra maestra que tuvo aceptable suerte en el mercado fonográfico (más allá de la cuestionable calidad del canto del buen Lee Jackson), aunque la recepción de la crítica fue realmente sobresaliente tanto respecto al disco como a las actuaciones del grupo. Los REFUGEE conquistaron, de hecho, un público fiel dentro del underground británico. 


Como ya se sabe, Moraz recibió a fines de julio de 1974 una oferta de parte de YES (que había estado tratando de encontrar a un reemplazante de Rick Wakeman desde el mes de mayo) para realizar una audición, algo que él aceptó y que le llevó prontamente a ser el nuevo quinto integrante de la susodicha banda. Lo curioso es que Davison se las olía desde el mismo momento que vio en la prensa musical la noticia de que Wakeman había dejado YES y le señaló a Moraz que él estaba seguro de que iba a recibir alguna oferta de parte de Jon Anderson y co., pero Moraz le dijo a su colega que rechazaría esa hipotética oferta. Como siempre ocurre y siempre ocurrirá en la historia de la humanidad, una cosa es la que uno piensa que quiere y otra es la que realmente desea desde el fondo de sus entrañas. La gente de YES tanteó varios candidatos y tras unas frustradas sesiones de ensayo con el maestro griego Vangelis que explicitaron la certeza de que no eran compatibles, se hizo esa oferta al buen Patrick y éste dio su visto bueno. Siendo tan emotivo e impetuoso como es, Moraz contó la noticia a sus compañeros de REFUGEE con lágrimas en los ojos e invadido por un sentimiento de culpa; por supuesto, los Sres. Jackson y Davison aceptaron de buena gana la situación y le dieron su bendición. El trío organizó su concierto de despedida en el mismo lugar donde brindó su primer concierto, el Roundhouse, un evento que cerró el círculo de su vigencia en el día 11 de agosto de 1974. No era, obviamente, el final esperado: el grupo había compuesto alguna pieza nueva con miras a un siguiente disco de estudio, además de tener en mente hacer una gira estadounidense teloneando a ERIC CLAPTON, pero toda la experiencia internacional de REFUGEE se limitó a un puñado de conciertos en Suiza. Bueno, al menos, Moraz se hizo profeta progresivo en su tierra. Al poco tiempo de la disolución, Davison se unió al elenco de GONG por una breve temporada mientras que Jackson se dedicó a otros proyectos con un perfil mucho más bajo, habiéndose mudado a los EE.UU. Tras su estadía en YES, Moraz, además de realizar varios discos solistas, bandas sonoras y proyectos compartidos de corta duración (con maestros como Syrinx y Bill Bruford), fue integrante de THE MOODY BLUES durante más de una década.  
  
  

Por mucho tiempo, el homónimo disco de estudio había sido el único testimonio oficial de su aporte a la escena progresiva británica y mundial, pero, en el 2007, el sello Voiceprint sorpresivamente publicó el ítem “Live In Concert (Newcastle City Hall 1974)”, un bootleg que recoge la mayor parte de la actuación que el trío brindó en el salón municipal mencionado en el título el 16 de junio de 1974. Aunque este documento comienza tardíamente al mostrar solamente la segunda mitad de ‘Ritt Mickley’, contiene otras cosas muy interesantes: la nueva composición ‘One Left Handed Peter Pan’; dos reminiscencias de THE NICE, a saber, ‘The Diamond Hard Blue Apples Of The Moon’ y la versión rockera de la balada de Bob Dylan ‘She Belongs To Me’, y; un jam fusionesco para el cierre simplemente titulado ‘Refugee Jam’. ¿Y qué tal es ‘One Left Handed Peter Pan’? Es una pieza aguerrida y sofisticada que, hasta cierto punto, nos recuerda a ese sonido poderoso y ágil que Moraz ya había impulsado en MAINHORSE (una vez más, qué horrible es el canto de Jackson). Su letra tiene tientes autobiográficos, además de algunos reproches a la industria del rock. También hay un solo de batería bastante fresco que permite a Davison darle una vivaz soltura al asunto en medio de todo el boato. ‘Refugee Jam’, por su parte, es un alegre ejercicio de jazz-rock diseñado para exhibir la faceta más juguetona del grupo, algo así como una cruza entre WEATHER REPORT, COLOSSEUM y RARE BIRD, prácticamente un hermano menor de ‘Ritt Mickley’. A pesar de su talante mayormente ligero, este tema sirve para mostrar el nuevo giro que había adquirido la mancuerna de Davison y Jackson bajo la guía de Moraz a estas alturas del partido. ‘The Diamond Hard Blue Apples Of The Moon’ se extiende con la inclusión de unos solos de sintetizador y algunas ornamentos de mellotrón, mientras que ‘Papillon’ es interpretada más velozmente y también con más amplitud. Hasta aquí, todo bien para los coleccionistas, pero el sello Esoteric Recordings las pondrá aún mejor en 2019 con la triple y definitiva edición que contiene el disco de estudio, el bootleg antes mencionado y un concierto hecho para la BBC Radio One el 9 de mayo de 1974 donde el grupo ejecuta ‘Ritt Mickley’, ‘Someday’ y ‘Grand Canyon Suite’. Este registro tiene una calidad de audio más consistente que el bootleg del Newcastle City Hall y no había sido publicado antes de la existencia de esta reedición de lujo. Menos mal que ‘Ritt Mickley’ aparece completo y, sobre todo, tenemos una versión aún más rotunda de ‘Grand Canyon Suite’ en todo su esplendor. A pesar de no contar con el beneficio de las sobregrabaciones en un estudio, sí se nota que el trío tenía totalmente domesticado a este furioso mamut musical. Esta reedición triple es el ítem definitivo de REFUGEE para cualquier colección de rock progresivo. 


Estas son las impresiones que nos deja el pequeño pero impresionante legado de REFUGEE para la historia inmortal del rock progresivo, una parte muy significativa de lo que era el ideal concretizado del rock prog-sinfónico dentro de la avanzada británica durante la primera mitad de los 70s. Es entrañable la anécdota de que el propio Keith Emerson quedó altamente impresionado con la banda al escuchar el disco y ver un vídeo de una de sus actuaciones en The Marquee: incluso acotó que no sabía que Davison podía tocar así de rápido. En fin, solo nos queda dedicar esta humilde retrospectiva de REFUGEE a la memoria de Brian Davison (Leicester, 25 de mayo de 1942 - Horns Cross, 15 de abril de 2008), además de agradecer infinitamente al trío entero por toda la riqueza musical que fue capaz de generar en honor al ideal del rock progresivo durante su tan corto tiempo de vigencia.


Muestras de REFUGEE:
One Left Handed Peter Pan [en vivo en el Newcastle City Hall, 16 de junio de 1974]: 
Papillon [en vivo en el Newcastle City Hall, 16 de junio de 1974]: 


* El slinky es un pequeño juguete con forma de resorte helicoidal que Moraz golpeaba con unos martillos mientras el juguete de marras estaba conectado a un amplificador. El maestro suizo llegó a utilizar este implemento en recitales en algunas ocasiones hasta que Jackson le indicó que no se veía realmente bien en el contexto de un concierto de rock.

** ¿Y cómo sabía Jackson el teléfono de Moraz? Pues resulta que ambos intercambiaron contactos en Suiza algunos años atrás cuando THE NICE dio uno de sus últimos conciertos allí. Incluso, tras bambalinas, Emerson y Moraz hicieron un dueto de piano; de todas formas, la camaradería se dio entre el entonces joven prodigio suizo y los ya curtidos integrantes de la dupla rítmica del grupo británico.  ¡Qué suerte que el número de Moraz seguía siendo el mismo!

*** Ella misma, usando su apellido de soltera Coulson, fue mánager de luminarias tales como Peter Gabriel y Peter Hammill, nada menos. De hecho, ella co-fundó el sello Charisma Records junto a Tony Stratton-Smith.

**** Moraz siempre tuvo la fantasía de hacer una gran composición progresiva sobre los Rápidos del Gran Cañón. Jackson fue religiosamente a la biblioteca por varios días para empaparse de los datos geográficos requeridos para inspirarse. Una vez se quedó dormido junto a los libros consultados y se despertó a mitad de la noche con suficiente inspiración como para hacer casi toda la letra completa.   
  

Monday, January 02, 2023

El día de la segunda exhibición progresiva del excelente grupo polaco FREN

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy por hoy, estamos disfrutando del bonito día de la segunda venida del excelente cuarteto progresivo polaco FREN, o más precisamente, de la publicación de su segundo álbum, la cual tuvo lugar el día 8 de octubre del pasado año 2022. El disco en cuestión se titula “All The Pretty Days” y en él se ha lucido a lo grande este cuarteto residente en Cracovia y conformado por Oskar Cenkier [pianos, órganos, sintetizadores, mellotrón y canto], Michał Chalota [guitarras y canto], Andrew Shamanov [bajos, sintetizadores y canto] y Oleksii Fedoriv [batería, percusiones y canto]. El colectivo se acredita íntegramente las composiciones aquí contenids. Dos años después de habernos sorprendido gratamente con su celebrado álbum debut “Where Do You Want Ghosts To Reside”, ahora el grupo FREN nos brinda “All The Pretty Days”, un catálogo de inspirados ejercicios de ecléctica confluencia entre rock progresivo, post-rock y jazz-rock, cuyas sesiones de grabación pasaron por el proceso de mezcla en manos de Marcin Piekło y el propio grupo en el Heaven’s Sound Studio, con la ulterior fase de masterización estando a cargo de Max Kurushyn en el estudio Shree Music Lab, ubicado en Alemania. El arte gráfica es de autoría de Oleksii Fedoriv. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “All The Pretty Days”.


Con el peculiar título de ‘Hammill’, la pieza que abre el disco nos brinda 6 minutos y pico de elegante fastuosidad arropada bajo una atmósfera melancólica. Tras un reposado prólogo de piano, el ensamble entero entra a tallar con un esquema de trabajo donde se cruzan las texturas propias del post-rock y el dinamismo abstracto del nu-jazz, junto a ciertos colores sinfónicos provistos por el propio piano. Acto seguido llega el turno de ‘Wiosna’, un imponente tema de poco más de 10 ¼ minutos de duración que raudamente se erige como un primer cénit del álbum. Comenzando con una parsimonia psicodélica bajo la guía de un bajo que juega grácilmente con algunas de sus notas más agudas, el grupo gesta un esquema sonoro que se sitúa a medio camino entre lo denso y lo ensoñador, con la dosis adecuada de espesor y un temple flotante que se siente suficiente para estimular el pronto surgimiento de vibraciones rockeras razonablemente sofisticadas. En efecto, cuando las cosas empiezan a ponerse un poco más aguerridas a fin de articular juegos de contrastes entre pasajes rotundos y otros más serenos, el grupo juega con un compás de 7/8 dentro de un híbrido de prog psicodélico, post-rock y prog sinfónico; algo así como una mezcla de MOTHER TURTLE y AUTOMATISM. La última sección retoma el motif inicial con un colorido más intenso que se desenvuelve solventemente hasta el momento del parco golpe final. ‘Romantik’ no queda muy a la zaga del tema precedente, siendo así que su espíritu expresivo comienza con un tenor más calmado y misterioso que el que prevaleció en la pieza de entrada, pero pronto las cosas adquieren una agilidad bastante magnética. Es en este momento que el tema se regodea vivazmente en su ilación de diversos motivos en clave prog-sinfónica, muy en línea con las propuestas de KARFAGEN, LANDBERK y FROM.UZ. La dinámica creada por la dupla rítmica es la adecuada para sustentar el permanentemente expectante espíritu de la pieza. ‘Bajka’ es un hermoso ejercicio de envolvente post-rock con matices sinfónicos que casi sirve como epílogo para la pieza precedente. Una vez más, el piano asume un rol protagónico dentro del bien perfilado entramado instrumental, el cual se centra en la sutileza pero dejando entrever algunos recursos (moderados) de preciosismo medólico.
 
La quinta pieza del álbum es justamente la homónima y dura poco menos de 11 ¾ minutos. La estrategia de ‘All The Pretty Days’ consiste básicamente en articular una cruza entre los espíritus de los temas segundo y tercero. Para la primera mitad, el grupo le da un giro grisáceo y, hasta tenebroso a veces, a la dimensión más fastuosa de su ideario estético. En la segunda mitad, el asunto se torna más ceremonioso, apelando a una preciosista grandilocuencia donde convergen los universos de YES y de BRIGHTEYE BRISON. Con la coda sobria y minimalista que emerge tras el último pasaje de esplendor rockero, se refuerza la imagen de un amanecer que brota tras el momento más oscuro de la noche que está a punto de fenecer. El álbum se cierra con la maratón de poco más de 24 ¼ minutos llamada ‘Turque’. Las extrovertidas vibraciones inspiradas en bloques melódicos y rítmicos mediterráneos gestan un inicio exultante para esta pieza que también contiene varios momentos ceremoniosos. La mesa está servida para que el cuarteto vuelva a hacer gala de las pautas eclécticas con las que ha forjado su propio estilo. Alrededor de la frontera del noveno minuto, el grupo vira hacia un terreno de misteriosa densidad desde el cual se nos lleva hacia un paraje meditabundo, un breve paraje cuya languidez superficial sirve como siembra para un motif de inspiración romántica. Tras un crescendo que se eleva hacia un culmen explosivo, el grupo regresa al motif inicial, esta vez, remodelado con la vigente ceremoniosidad y reactivado con un genuino vitalismo sinfónico que se apoya en los solos alternados de guitarra y de piano. Los cánticos del final ostentan un talante frontalmente celebratorio. En líneas generales, es de notar que el vigor expresado en estas dos últimas piezas del álbum se sustenta tanto en el destacado rol de la guitarra como en los diversos ornamentos aportados por la batería dentro de la ingeniería rítmica. Ésta es la experiencia de “All The Pretty Days”, el nuevo disco del grupo polaco FREN, una experiencia bastante gratificante que nos permite llegar a la conclusión de que se trata de una obra muy recomendable dentro de cualquier fonoteca progresiva mínimamente decente. Tal vez, lo mejor que ha dado Polonia al círculo progresivo mundial durante el año 2022.

Friday, December 30, 2022

CELESTE y una sinfonía a lo grande

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En las instancias finales de este año 2022 se dio un importante lanzamiento fonográfico desde la escena progresiva italiana, un disco muy especial para la legendaria y hace unos años renacida banda CELESTE. Y es especial porque se trata de un álbum donde este colectivo liderado por el maestro Ciro Perrino opera con el acompañamiento de un ensamble orquestal. “Celeste With Celestial Symphony Orchestra” es el título claro y directo de esta obra, la cual se publica en CD y en doble vinilo (con diferentes portadas). El personal de CELESTE está integrado por Perrino [sintetizadores Solina, Eminent, Mini Moog y ARP 2600, mellotrón, órgano Hammond y voz], Francesco Bertone [bajo], Enzo Cioffi [batería], Marco Moro [flautas] y Mauro Vero [guitarras acústicas y eléctrica]. La Celestial Symphony Orchestra está conformada, a su vez, por los violinistas Daniele Guerci, Ilaria Bruzzone, Noemi Kamaras y Laura Sillitti, los violistas Alessandro Sacco y Roberta Tumminello, y la violoncellista Arianna Menesini. Colaboradores ocasionales son Marco Canepa (piano de cola), Ines Aliprandi (canto), Ciro Carlo Antonio Perrino (canto), Roberto Tiranti (canto), Amanda Coggiola (oboe y corno inglés), Paola Sales (fagot), Luigi Cocco (trompeta), Andrea Paolocci (corno) y Stefano Bianchi (trombón). Todas las 13 piezas que conforman este álbum que salió oficialmente al mercado el 28 de octubre de 2022 son compuestas por Perrino. En cuanto a los costes de las sesiones de grabación del material contenido en este disco y su posterior proceso de postproducción y masterización, éstos provinieron de una campaña de crowdfunding organizada por Perrino y que, según parece, tuvo buena acogida. Bueno, los resultados que percibimos del principio al fin de “Celeste With Celestial Symphony Orchestra” son bastante bien logrados, pero mejor repasemos su contenido tema por tema. 


‘Blu Genziana’ es la pieza inicial, estando delineada por una estilización cálida tanto en el delicado groove como en su primoroso desarrollo melódico, bien centrado en la realización de cromatismos gráciles bajo una consistentemente evocadora atmósfera. A continuación, ‘Nuove Galassie’ emerge para instaurar una reactivación un poco más sofisticada de la ambientación sonora concretada en la pieza de apertura para elevarla hacia un mayor señorío. Se nota un realce de factores bucólicos en medio del siempre predominante sinfonismo, algo muy conectado con ese legado del primer álbum de CELESTE. El dúo rítmico impulsa un incrementado fulgor expresivo mientras la orquesta se mueve en un terreno progresivamente cinematográfico. ‘Angeliche Prospettive’, por su parte, se encarga de elaborar una luminosidad amable y relajante, siendo así que el bloque sonoro global se apoya en la interacción entre las gentiles escalas de piano y los cristalinos efluvios orquestales. Las ceremoniosas últimas notas del piano dan un oportuno cierre al asunto. Con la dupla de ‘Pausa Di Quiete’ y ‘Ali Passeggere’, la coalición de grupo y ensamble orquestal sigue explorando matices dentro de su propuesta musical. El primero de estos temas da un nuevo giro de tuerca al dinamismo gentilmente bucólico por vía de un realce de las tonalidades pastorales que se emplean a la hora de realzar el desarrollo temático; el rol protagónico de la flauta es un eficaz aliciente para ello. En cuanto a ‘Ali Passeggere’, que dura poco menos de 7 minutos, su prestancia nos lleva de regreso al señorío envolvente de los dos primeros temas del álbum, gozando de una suntuosa solemnidad que es resultado de las vibraciones descollantes que emanan de la arquitectura orquestal. Aunque la pieza es lenta, nunca llega a lo parsimonioso porque la cordial espiritualidad transmitida por la mancuerna entre el piano y la orquesta llena espacios con impoluta fluidez. ‘Boschi E Lanterne’ impone una pastoral vivacidad signada por cálidos colores mediterráneos, algo firmemente asentado en la tradición del grupo. Hay una sutil sofisticación operando en la bien nutrida ingeniería melódica en curso; una de las piezas más inspiradas del álbum, sin duda. ‘Druidi E Musici’ regresa a lo abiertamente cinematográfico dentro de una amalgama sonora que se siente un tanto crepuscular, aunque todavía con algún brillo de atardecer. Se siente muy bien la conexión de este tema con ‘Boschi E Lanterne’.


‘Sogni Elisi’ deja atrás la suntuosidad frontal y expresionista y vira hacia una dimensión introspectiva y reflexiva, asumiendo algunos aires pastorales en medio del sosiego ceremonioso. Es el momento de una contemplación quieta tras los pasajes de jovial caminata que se reflejaron en los dos temas precedentes. Durando cerca de 7 ½ minutos, ‘Cascate Di Cristallo’ instaura un cénit decisivo dentro del álbum. La labor musical que brota de los diálogos y contrapuntos entre grupo y ensamble orquestal encarna sólidos desarrollos multitemáticos que se mantienen muy leales a las pretensiones de majestuosidad melódica propias del ideario prog-sinfónico. Incluso se nota en la labor de la batería que opera una garra especial, preservada con un talante sobrio, pero bastante genuina. El solemne epílogo permite a todos los colores sonoros empleados en el esquema musical aunarse dentro de un cauce perfectamente armonizado. Casi todo esto podría repetirse al hablar de ‘Maurice’, que es otro momento culminante del repertorio. Lo particular de este décimo tema del álbum es que su esplendor, tan notorio como es, está matizado por un bien calibrado derroche de matices bucólicos; así, cuando llega el turno de un pasaje extrovertido, éste no llega a romper con la meticulosamente perfilada gentileza que impera desde la primera nota. En líneas generales, se puede decir que esta dupla está íntimamente emparentada con el espíritu de los dos discos anteriores del maestro Perrino y co. ‘Echi’ sucede a la fascinante dupla precedente con suficiente solvencia al seguir el camino de extroversiones bucólicas y estilizados recovecos sinfónicos por el que se enfiló aquélla. Eso sí, su gancho particular se basa en un empleo un poco más sencillo de las susodichas extroversiones, pero cabe destacar el primoroso solo de flauta que entra a tallar a mitad de camino. ‘Ombre Cremisi’ regresa de lleno al terreno del sosiego contemplativo, preparando el camino para el cierre del repertorio, el cual llega de la mano de ‘Ametista Ed Opale’. Este tema exhibe colores y retazos impresionistas que se dejan arropar por atmósferas que oscilan plácidamente entre lo misterioso y lo luminoso mientras algunas ocasionales vibraciones pastorales se insertan en ciertos pasajes estratégicos. Un final grácilmente fastuoso como el que exige este hermoso álbum.


Todo esto fue “Celeste With Celestial Symphony Orchestra”, el nuevo disco de CELESTE que muestra a esta legendaria banda dando un gran paso adelante dentro de su historia reconstruida: siempre hubo una sensibilidad y un refinamiento académicos en el legado de este ilustre colectivo italiano, y ahora se ha dado la ocasión precisa para intensificar estos aspectos. De hecho, la riqueza sonora que se manifiesta tan magníficamente en este álbum refuerza aún más el sitial de venerable figura que CELESTE tiene dentro de la historia y el presente del rock progresivo italiano. Muy recomendable.
 


CIRO PERRINO: música para meditaciones sin tiempo



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos el más reciente disco solista del maestro italiano CIRO PERRINO, el cual se titula “Absence Of Time Vol. One. Este señor, a quien conocemos como multinstrumentista de CELESTE (ayer y hoy), así como líder y compositor principal de otros proyectos ulteriores, también cuenta con una trayectoria solista que, en el presente año 2022, se reactiva con el mencionado disco. Publicado el 23 de febrero de este año 2022, “Absence Of Time Vol. One” recoge un catálogo obras compuestas, arregladas, producidas y ejecutadas exclusivamente por el propio PERRINO a los teclados y las percusiones; esta obra está propuesta como la primera de una serie de discos que se irán grabando y publicando de forma regular en el futuro con la meta de motivar serenidad contemplativa y escucha activa en los oyentes. Básicamente, lo que tenemos aquí es un ejercicio sistemático de música electrónica de talante ampliamente sosegado, la misma que se construye sobre una cruza de new age y ambient minimalista. También incorpora elementos atmosféricos y oníricos muy delicados que pueden tener cierta confluencia con la faceta más serena de los paradigmas de las grandes mentes de la tradición del krautrock cósmico. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales de este disco. 


El primer tema dura poco menos de 13 minutos y se titula ‘New Path’. Con sus escalas iniciales se instaura firmemente la base para la espiritualidad ceremoniosa que atraviesa a la pieza de cabo a rabo. Los ornamentos adicionales que se van gestando para el centro temático impulsan una aureola de etéreo señorío que destila una misteriosa cordialidad. Spirits Of The Woods’ emerge para virar hacia un terreno totalmente diferente bajo la lógica atmosférica y reflexiva que rige las coordenadas creativas vertidas en este disco. En efecto, exhibe unas vibraciones meditabundas en medio de un contexto de riachuelos y tenues brisas pastorales. Situadas en medio de lo espectral y lo evocador a partir de un encuadre masivamente introspectivo, las dispersas sonoridades vertidas que emulan cuerdas y vientos dentro del núcleo temático reflejan eficientemente la aureola mística plasmada en el título del tema. Todo es celestial y transmundano bajo un manto nebuloso. En cuanto a ‘Only One Way’, éste sirve como un vehículo para ahondar en el minimalismo celestial que ya se había empleado en el tema de entrada. Si en ‘New Path’ operaba un espíritu contemplativo, ‘Only One Way’ más parece aludir a un vuelo angelical con sus ostensiblemente serenas capas sónicas. ‘Space Boundaries’, el cuarto tema del disco, se caracteriza por generar unos renovadores recursos de majestuosidad a lo largo de su despliegue de ambientaciones envolventes. De hecho, hay un fulgor especial que no solo construye el núcleo central de la composición, sino que también encauza las atmósferas reinantes en ella. Incluso se puede hablar de cierta vivacidad cuando apreciamos el modo en que las capas de sintetizador se van turnando a través de los efluvios envolventes donde van ondeando. Se trata del cénit decisivo del álbum en tanto que traza las pautas generales para las formas y atmósferas prioritarias en la dupla final del mismo.

En efecto, ‘Far Oceans’ y ‘Underwater Worlds’ siguen fielmente la línea de la ingeniería musical de ‘Space Boundaries’, pero con un aire un poco más grave y una suntuosidad más dispersa, dos factores que van muy en línea con el KLAUS SCHULZE de la fase 1974-76. Siendo prácticamente piezas hermanas, podemos notar que la penúltima tiene una dosis un poco mayor de densidad espiritual que la última, mientras que ésta ostenta un fulgor más directo. Hasta aquí llega esta serie de meditaciones sónicas creadas e interpretadas por el maestro CIRO PERRINO para el disco “Absence Of Time Vol. One. Este catálogo condensa en su seno la exhibición de una de las muchas facetas musicales que habitan en el universo estético de PERRINO, y la verdad que nos ha tomado por sorpresa de una manera muy grata este enfoque particular en torno al estándar general del ambient. Este incansable señor acaba de concretar la publicación de un nuevo disco de CELESTE con formato prog-sinfónico acompañado de un ensamble de cámara, pero eso lo dejaremos para un próximo momento. 


Muestras de “Absence Of Time Vol. One.-
New Path: https://ciroperrino.bandcamp.com/track/new-path
Space Boundaries: https://ciroperrino.bandcamp.com/track/space-boundaries

Tuesday, December 27, 2022

Los caminos elevados del ensamble alemán KARABA

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno del grupo alemán KARABA y su disco “All High Ways”, el cual fue publicado el pasado 15 de diciembre tanto en CD como en doble vinilo; el formato de CD está realizado por vía independiente mientras que el doble vinilo es producido por el sello Klangschutz Schallplatten. “All High Ways” resulta ser no solo uno de los más notables álbumes de ese mes, y de paso, también del año entero. El colectivo conformado por Jakob Thun [batería], Maasl Maier [bajo], Louis Bankvas [guitarras] y Andreas Kainz [teclados] realmente se ha lucido a lo grande con éste, su cuarto trabajo de estudio. Asentado en Munich, el personal de KARABA se dedica, desde el año 2014, a cultivar un prog ecléctico donde se fusionan el space-rock, el jazz-rock y la psicodelia refinada de raigambre krautrockera. La grabación de este disco fue posible gracias a la subvención brindada por la institución Initiative Musik gGmbH con fondos de la Comisión Gubernamental Federal para la Cultura y los Medios de Comunicación. Los procesos de grabación y mezcla de este nuevo repertorio tuvieron lugar en Alemania, pero el de masterización tuvo lugar en el estudio danés Neckar Klangwerke, bajo el comando de Sven Samson Geiger. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio contenido en “All High Ways”.


Todo empieza con ‘Apostel’, una pieza signada por un groove efectivo y un desarrollo temático potente que se explaya a través de un esquema sonoro donde confluyen el jazz-rock y el space-rock bajo unas pautas progresivas. El dinamismo en curso es ampliamente extrovertido y las florituras del sintetizador se bastan para impulsar la solvente majestuosidad que inunda al bloque instrumental entero. Acto seguido, ‘Castros Spacecastle’ instaura una remodelación un poco más compleja de las atmósferas prevalentes en el tema de entrada en base al explayamiento de un señorío evocador y el aumento de la sofisticación en el armado de la ingeniería rítmica. Asimismo, se nota que hay una mayor densidad expresiva en el modo en que los instrumentos actuantes articulan su amalgama común. ‘Volkers Krieg’ se encarga de seguir una línea más propiamente jazz-progresiva, ostentando un aura bastante grácil a través de la contenida musculatura que se da en las interacciones instrumentales. Se notan aires del Canterbury y de la tradición fusionesca de los 70s (a lo RETURN TO FOREVER). Bien se puede decir que esta conexión entre los temas #2 y #3 conforma un primer momento culminante del repertorio. Con la dupla de ‘Schattenmorellen’ y ‘Zehn Sieben’, el grupo sigue explorando matices dentro de su sofisticada y rutilante propuesta musical. El primero de estos temas mencionados sigue firme en esa línea retro de la pieza precedente mientras ahonda a paso firme en esas tendencias psicodélicas con unas vibraciones filudas, siendo éstas manejadas con convincente elegancia. El swing creado por la dupla rítmica ostenta un refinamiento tremendamente refinado. Por su parte, ‘Zehn Sieben’ exhibe un vigoroso regreso a las aguas progresivas en una travesía bastante muscular que se vincula bastante con las propuestas de otras bandas como GÖSTA BERLINGS SAGA, D.F.A. y MAHOGANY FROG; hay ese álgido punto psicodélico que atraviesa a las complejas ilaciones entre los diversos motivos en curso. Cuando llega el turno de ‘Bummser’, el grupo regresa de lleno al terreno del jazz-rock con enfoque progresivo con una soltura contundente. El solo de guitarra es uno de los más destacados dentro del disco. 

‘Knackpunkt’ es otro momento culminante del repertorio y se toma un tiempo relativamente generoso (poco más de 7 minutos) para decir todo lo que tiene que decir. Básicamente, se trata de una revitalización de los aspectos jazz-rockeros y progresivos que ya conocemos de piezas precedentes, con un perfil psicodélico que delinea la mesurada densidad con la que opera el sonido grupal. De paso, tenemos un interesante duelo entre el sintetizador y la guitarra en un pasaje intermedio donde parecen fundirse los universos musicales de GONG y de HATFIELD AND THE NORTH; también tenemos a una batería que luce su propio nervio a través de los sofisticados grooves que elabora a lo largo de todo este trayecto. De esta manera, ‘Tetris CXI’, que es el siguiente tema, toma el relevo y se enfila por esta misma línea de trabajo mientras remodela algunos recursos estilísticos ya utilizados en los temas #2 y #5. Agilidad y gancho unidos en una llamativa algarabía progresiva que gesta un llamativo apéndice de la pieza precedente. Con el arribo de ‘Maasls Dreamland’, la gente de KARABA vuelve a combinar el aura sofisticada del jazz-rock y la densidad estilizada que es tan propia del modo en que se recoge la herencia del rock psicodélico. Dentro de la amalgama instrumental, los teclados y la batería arman la columna vertebral que sustenta al todo. ‘Stuck Im Wok’ recibe algunos ecos del tema precedente y los recicla con un talante un poco más ligero. Esto se sitúa en abierto contraste con el penúltimo tema del álbum, el mismo que se titula ‘Atomkraft’, pues su esquema de trabajo se basa en el armado de estructuras y grooves un poco más aguerridos y suntuosos. ‘Poelserweide’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 10 ½ minutos de duración y también es la encargada de cerrarlo; ciertamente, el grupo aprovecha su amplio campo de acción para incluir aquí varias secciones. Todo comienza con un prolongado aire de misteriosa expectativa que se deja arropar por una atmósfera grisáceamente etérea. Más adelante, alrededor de la frontera del cuarto minuto, tras llevar las iniciales vibraciones flotantes hacia un clímax, el grupo empieza a asentar las bases para una aleatoria comunión sónica centrada en una ambientación ensoñadora. Finalmente, algunos factores de free jazz entran a tallar para llevar esta ambientación hacia una dimensión introvertidamente crepuscular. En líneas generales, todo esto ha sonado como una confluencia entre los mundos de RED KITE, KROKOFANT y TANGERINE DREAM. Un cierre muy ingenioso para un disco realmente fabuloso.

Todo esto fue lo que nos brindó desde los cuarteles del ensamble alemán KARABA con “All High Ways”, uno de los discos más sobresalientes (si no el más) que han salido de Alemania para la producción progresiva mundial del año 2022. La verdad que aquí se escucha una labor musical muy bordada de cabo a rabo, un deleite de eclecticismo ágil y creativo. Tal vez se trate de su obra cumbre por el momento. Recomendable al 400%: un 100% por cada integrante del grupo.
 

Sunday, December 25, 2022

DWIKI DHARMAWAN: una inspirada mezcla de jazz-prog y mística



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Llega un poco tarde, pero ya está aquí nuestra humilde reseña sobre la magna obra del maestro indonesio DWIKI DHARMAWAN “Hari Ketiga”, la cual fue publicada el 19 de agosto del año 2020 por el sello MoonJune Records. Se trata de un álbum doble conceptual que versa sobre la concepción integral del vínculo entre la especie humana y el Planeta Tierra, teniendo en cuenta cuán poderoso y frágil a la vez es éste y cuáles son las urgentes responsabilidades que tiene aquélla para tratarle con sigilo, siendo como es su hogar y su hábitat. Este mismo concepto (oficialmente llamado The Third Day: A Musical Quantum Entanglement In Nine Acts) fue ideado por Leonardo Pavkovic, el amo y señor de MoonJune Records, mientras que las letras fueron escritas por Alessandro Ducoli y Luca Morzenti. Recogiendo las cosechas de sus dos discos precedentes – “Pasar Klewer” y “Rumah Batu”, de los años 2016 y 2018, respectivamente – “Hari Ketiga” da un paso más allá respecto a la exploración de elementos de tensa exuberancia dentro del discurso jazz-progresivo. El maestro DHARMAWAN se encarga de tocar los pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes, el sintetizador Mini Moog, el armonio, además de hacer algo de canto y aportar efectos de sonido ambientales. Sus compañeros de viaje recurrentes son Asaf Sirkis [batería, percusión y sonidos ambientales], Markus Reuter [Touch Guitars y efectos electrónicos] y Boris Savoldelli [voz, efectos vocales y efectos electrónicos]. Algunas colaboracines ocasionales llegan de parte de Jeremias Pah (voz y sasanda), Endi Pah (voz y tambur) y Jonas Mooy con el Inggu Ndolu Group Art (voces, sasando, gong y tambur). Las sesiones de grabación para esta magna obra se realizaron La Casamurada de Banyeres del Penedés, Cataluña, España, el 17 de mayo de 2017. Adiciones posteriores se registraron en el Insanology Studio de Solto Collina, Italia; además, las piezas folklóricas indonesias que se utilizaron en algunas ocasiones datan del año 2012. Los procesos de mezcla y masterización corrieron a cargo del maestro Mark Wingfield en el Heron Island Studio de Cambridgeshire, Inglaterra, en dos etapas: agosto de 2017 y abril de 2020. Bueno, vayamos ahora a los detalles de este doble CD. 


Los dos primeros temas del álbum tienen las maratónicas duraciones de poco más de 28 ¼ minutoy de 34 minutos, respectivamente: ‘The Earth’ y ‘The Man’. Los delicados y evocadores fraseos de piano que dan inicio a ‘The Earth’ establecen una pauta eficiente para la instauración de una bien sostenida ambientación flotante dentro de la cual la dupla rítmica, las capas electrónicas y el canto elaboran un cuadro sonoro de ribetes cósmicos. Más adelante, cuando entran a tallar recursos de jazz experimental, el asunto se torna más intenso mientras gana también en lirismo; de esta manera, el bloque sonoro asume ropajes exorcistas que se sienten bastante señoriales. La vitalidad contenida que va reinando mientras esta maratón sigue adelante es interrumpida a veces por etéreos pasajes serenos, los mismos que ostentan un talante ensoñador. Ya cerca del final, el asunto se torna más abstracto, lo cual prepara el camino para la emergencia de ‘The Man’, la maratón que explora vibraciones más surrealistas y deconstructivas dentro de la pauta iniciada por el extenso tema de entrada. Los recursos de tensión e inquietud van explotando de manera secuencial dentro de un juego de formas libres que sabe hasta dónde llegar en cada momento; también hay intermedios de piano y de canto que parecen indicar a ciertos intentos de reconstrucción, pero, en general, hemos dejado atrás el tiempo de la evocación del ámbito celestial y estamos ahora en el de la ácida introspección del espíritu humano. Así, se exige el despliegue de una musculatura renovadora, no exenta de neuróticas exaltaciones. Es toda una experiencia en sí misma disfrutar de estas dos monumentales piezas que inician este ambicioso repertorio, pero el asunto debe continuar y lo hace con ‘The Event Horizon’, una pieza que se focaliza en un cálido ejercicio de jazz-fusion con cadencias progresivas. La vitalidad luminosa de los colores latinos nos hacen recordar un poco a los RETURN TO FOREVER de los dos primeros discos. El epílogo de piano es simplemente maravilloso, portador de un embrujo inmaculadamente envolvente que cierra con ceremoniosa ceremoniosidad el hermoso paisaje musical que se creó para la ocasión. 


‘The Loneliness Of The Universe’ abre el segundo volumen de “Hari Ketiga” y es uno de los dos temas que superan los 19 minutos de duración. Su esquema central se asienta sobre unos aleatorios efluvios espaciales que se emparentan cercanamente con la faceta lisérgica de las tradiciones del prog psicodélico y del krautrock. A partir de allí, se arman y dispersan los aportes de los instrumentos actuantes mientras su maraña cósmica va reforzándose al modo de una versión sonora de la técnica pictórica del dripping; más adelante, las cosas se tornan más exaltadamente dadaístas. Los complejos swings armados por la batería se encargan de cimentar una especie de columna vertebral que sirva de referencia para el edificio grupal. Aquí se da una inaudita cruza entre SUN RA, AREA, STOCKHAUSEN y ASH RA TEMPEL, hasta que el epílogo revela un trayecto jazz-progresivo bien definido sobre un compás de 7/8 donde todavía pervive algo de la soltura vanguardista precedente. ‘You’ll Never Be Alone’ preserva, a través de sus diversas deconstrucciones y dinámicas temáticas donde predomina lo atonal, bastantes factores del neurótico vitalismo vanguardista que definió a la pieza precedente. Con todo, también cabe señalar que la tensión exhibida aquí tiene un talante distinto del que acaparó a la mayor parte de ‘The Loneliness Of The Universe. Esta vez hay aquí una urgencia más marcada desde algo así como un fuego interior. ‘The Truth – The Fact Is Done’ da una nueva de tuerca a las tácticas e ingenierías deconstructivas que se han venido imponiendo a lo largo de este segundo volumen, pero en sus pasajes iniciales se revela un candor propio de la calidez esencial del folklore indonesio. Es como si todo hubiese comenzado con una magia telúrica marcada por un fulgor gentil para luego derivarse hacia un empuje claroscuro pletórico de traqueteos ácidamente surrealistas. ‘The Perpetual Motion’ es el otro tema que dura más de 19 minutos. Reiterando la combinación de ambientes étnicos con esquemas contemporáneos, aquí hay un mayor acercamiento al prog psicodélico durante el desarrollo de las expansiones modernistas. Éstas nos suenan a un matrimonio entre los paradigmas de EMBRYO y JOHN ZORN, más algunos elementos de la dimensión más alucinada de los primeros discos de GONG. Posiblemente sea la mancuerna de estos dos temas el cénit de este segundo volumen y, además, la máxima exhibición de extroversión sónica de todo el doble álbum. Pero aún quedan ‘The Deal’ y ‘The Memory Of Things’ para completar la experiencia íntegra de “Hari Ketiga”. El primero de estos temas retoma varios aspectos del free jazz alucinado que ya percibimos en otros temas precedentes; en cuanto a ‘The Memory Of Things’, se trata de un ejercicio de climas crepusculares llevados por el piano con un tenor introspectivo, el mismo que no está exento de ciertos recursos de vivacidad.


Todo esto es lo que se nos ha brindado en este ampuloso, ambicioso y visionario disco que es “Hari Ketiga”, un testimonio de la visión musical del maestro DWIKI DHARMAWAN llevada hacia unas alturas grandilocuentes que están diseñadas para impactar profundamente al oyente empático tanto desde la óptica melómana como la mística. Es, hasta el momento, el trabajo más prestamente vanguardista dentro de la discografía del genial DHARMAWAN y, definitivamente, debería ser considerado como un referente esencial para a escena jazz-progresiva de nuestros días. 



Saturday, December 24, 2022

FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO 2023



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Ya está llegando a su final el año 2022 y parece mentira, pues parece que fue ayer que estábamos preparándonos para darle la bienvenida, pero, como siempre sucede, nos da la sensación de que los días, semanas y meses nos pasan volando. Ahora se nos viene encima el Año Nuevo 2023 y, para celebrar tanto el buen espíritu del tránsito de la Nochebuena a la Navidad en conjunto con los aires de esperanza y nostalgia durante el tránsito de la Nochevieja al Día de Año Nuevo, tenemos aquí un tema compuesto por el maestro MARTIN BARRE, el guitarrista histórico de JETHRO TULL, tanto en su versión original como en una versión un poco posterior registrada para un disco del mencionado grupo. Aludiendo directamente al tipo de clima que se da en varios lugares de Europa y el Hemisferio Norte de nuestro planeta, la pieza que hoy traemos a colación se titula ‘Winter Snowscape’ y está incluida en el álbum de MARTIN BARRE “Stage Left”, originalmente publicado a inicios de agosto del año 2003 por los sellos Randm Records y Fuel 2000 en simultáneo. Se trataba de su cuarto disco de estudio dentro de una trayectoria solista paralela al grupo que se mantuvo relativamente consistente desde 1993 con el disco “A Summer Band”. Volviendo a la canción que ahora nos ocupa, en el último día de setiembre del mismo año, la gente de JETHRO TULL realizaría una nueva versión de la misma para el disco “The Jethro Tull Christmas Album” (un título muy directo). El disco de BARRE fue remasterizado y reeditado con nueva portada en el año 2019 por el sello Purple Pyramid Records (subsidiario de Cleopatra Records), al igual que otros solistas de él. 

 

Buen, vayamos en primera lugar a la versión original. Desde las primeras puntuaciones armónicas de la guitarra acústica y las acentuaciones temáticas de otra guitarra acústica, se pone al frente un enfoque pastoral cuyas vibraciones bucólicas tienen algo de contemplativo y también algo de añoranza, aunque el groove general de la pieza (además de los sutiles ornamentos de teclado del trasfondo) permiten que opera un oportuno toque de gracilidad para signar al desarrollo melódico. Con las ulteriores incorporaciones de las percusiones (que son programadas) y las capas orquestales, emerge una vitalidad nueva que se enrumba fluidamente dentro del bien definido motif. Creemos que es en este punto que el maestro MARTIN BARRE quiere transmitir lo que es la movilidad ciudadana que impulsa el carácter extrovertido que se siente en las calles y villas mientras la gente sale a comprar regalos navideños e insumos para los manjares a disfrutar con los familiares y amigos, y también en el ambiente comercial que arropa estas convenciones sociales. La cualidad principal de esta composición está en la de saber explotar un motif central con la debida sobriedad, dándole algunas vueltas y ciertas sutiles variaciones a lo largo del camino mientras se van añadiendo otros ornamentos musicales que, al modo de ciertos retazos de color delicadamente añadidos a un óleo casi terminado, se compenetran naturalmente con la base melódica ya existente.


En la versión de JETHRO TULL, el título de esta pieza se modifica ligeramente como ‘A Winter Snowscape’ y, claro está, su esquema sonoro debe incluir la flauta de Ian Anderson como parte de la amalgama sonora protagónica; en este caso, comienza reforzando las acentuaciones de la guitarra acústica solista, y más adelante, empieza a trabajar con contrapuntos frente a ellas. Finalmente, para la última sección, la flauta se pone a hacer unas ágiles florituras que aumentan los aires extrovertidos ya presentes en la segunda mitad de la composición que BARRE visualizó y creó en su momento. El susodicho instrumento de viento añade un tenor céltico a asunto que, en parte, nos remite a los tiempos de “Songs From The Wood” y “Heavy Horses”; por su parte, los arreglos de percusión y de teclados fueron respetados fielmente respecto a la versión original. Andrew Giddings se hizo cargo de los teclados, al igual que en la versión aparecida en “Stage Left”. Tenemos muy presente en nuestra memoria la existencia de “The Jethro Tull Christmas Album”, pues se trató del último disco de la banda con BARRE como integrante, y, de hecho, Ian Anderson lo declaró en su momento como la obra fonográfica con la que el grupo se despedía del mercado fonográfico. Claro está, con el paso de los años, cambión de idea, y en este mismo año 2022, él presentó la selección de composiciones que integran el disco “The Zealot Gene” como un disco de JETHRO TULL.


Ornamentamos este post con un hermoso cuadro del maestro francobritánico Alfred Sisley (1939-1999) donde se muestra un paisaje nevado en un ambiente pueblerino, algo que simboliza idóneamente la espiritualidad bucólica esencial para la hermosa pieza musical que hemos reseñado hoy. 

Por supuesto que no pueden faltar los enlaces con los que podemos disfrutar de ella en sus dos versiones.-
Versión original: https://www.youtube.com/watch?v=v0OftlrUkZ8
Versión de JETHRO TULL: https://www.youtube.com/watch?v=cy2z1f19rs0


¡¡FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO 2023 
PARA TODO EL MUNDO!!