Tuesday, October 31, 2023

JOHN SHIRLEY AND JERRY KING: música para escapar de la gravedad

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy hablaremos sobre un disco muy especial, uno donde reúnen sus esfuerzos el poeta JOHN SHIRLEY y el multiinstrumentista JERRY KING: este disco se titula “Escape From Gravity” y fue publicado el 25 de agosto del pasado año 2022 (esta reseña es muy tardía, la verdad que sí). SHIRLEY es mayormente conocido en el mundo del rock por ser letrista de BLUE ÖYSTER CULT, aunque también tiene una amplia trayectoria como autor de cuentos y novelas de horror. Por su parte, KING es un músico y compositor con amplia experiencia en varias áreas del rock, estando recientemente asociado a las bandas MOON MEN y MOON X, y por más tiempo, a CLOUD OVER JUPITER, el ensamble con el que se ha definido buena parte de su larga carrera dentro de la avanzada rockera estadounidense. En este álbum específico, él se hace cargo de las guitarras, el bajo, el contrabajo, los bronces y el sintetizador, mientras que SHIRLEY recita (y alguna vez canta) las letras de las que él mismo es autor. Se trata del tercer trabajo realizado por este dúo: “Spaceship Landing In A Cemetery” y “Short Stories For Tall Aliens” datan de los años 2018 y 2019. Hay un nutrido conglomerado de colaboradores en este disco que hoy reseñamos: Dave Newhouse (acordeón), Ian Beabout (flauta), Pete Zolli (batería y bajo sin trastes), Julian Shirley (sampleos y efectos de armónica), Chris Boros (mellotrón), Walter Whitney (sintetizador), Ginger Marten (violín), Chad Wardwell (batería), Robert Vicente (guitarra acústica), Pete Prown (guitarra eléctrica), Jamie Bruhn (bajo), Travis Plantico (batería), Michele king (coros) y Sparky Carlson (efectos de sonido). Algunos de estos músicos asumieron funciones técnicas para el registro de este álbum: Beabout y Wardwell realizaron la mezcla, y el primero de ellos también se hizo cargo de la masterización. La portada y el diseño gráfico son de Dan Sauer, mientras que Dave Newhouse hizo el arte interior. Bueno, veamos de una buena vez los detalles del repertorio contenido en “Escape From Gravity”. 

  

Abre el disco ‘Evil Is A Rose That Sings’, canción con un groove machacón y electrizante a lo HAWKWIND (con matices de los BLUE ÖYSTER CULT de los cuatro primeros discos), siendo así que ulteriores recursos de exuberancia de los guitarreos se elevan hacia una psicodelia contundente. Luego sigue el tema más extenso del álbum, el cual dura casi 7 minutos y se titula ‘Gravity Well’. Aquí, la instrumentación se torna más ceremoniosa y ornamentada (la armónica resulta esencial para este segundo factor) mientras preserva buenas dosis de la musculatura primigenia que marcó a la pieza inaugural. Las cosas ahora se sitúan bajo una atmósfera moderadamente densa mientras se deja envolver por ciertos retazos crepusculares, algo así como una mezcla de blues-rock psicodélico y stoner. Para el interludio, el asunto se torna más sofisticado con la irrupción de un groove space-rockero signado por ribetes progresivos; ya la cosa suena más cercana a DJAM KARET en esta instancia que sólo es interrumpida por el retorno del primer cuerpo musical. Un paraje muy destacado dentro del álbum. ‘Woodsmoke’ ostenta una espiritualidad solemne en clave jazzera con ciertos parentescos con el country; de esta manera, los retazos nostálgicos emanados de la composición se concretan bajo un manto de reflexiones crepusculares. Imaginemos a un TOM WAITS que evoca algunos poemas espectralmente gentiles de NICK DRAKE bajo el influjo de la faceta más amable de un KEITH JARRETT, pero, claro está, con la presencia predominante de la guitarra. El canto femenino y la flauta colaboran bastante en el realce de la calidez de este momento. ‘10,000 Faces’ exhibe abiertamente la dimensión introvertida del ensamble mientras se deja llevar por su ingrávida entereza bucólica. Con su frontal extroversión queabre un espacio intermedio entre BLACK SABBATH y VELVET UNDERGROUND, ‘Just Being Alive’ elabora un groove muscular que explora un dinamismo potente. Lo marchoso se torna llamativo y no abandona nunca esa instancia fulgurosa. ‘A Poisoned Wheel’ regresa de lleno a la faceta más ceremoniosa de este proyecto, ahondando aún más en el factor introspectivo que ya se había mostrado con suficiente generosidad en el cuarto tema del repertorio.


La dupla de ‘Pigzipper Unzipped’ y ‘The Spiders Tale cumple fehacientemente con la misión de reforzar varias de las pautas sonoras establecidas en canciones precedentes. El primero de estos temas mencionados se centra en un ejercicio de hard rock melódico ubicado sobre un esquema rítmico razonablemente sofisticado. Lo que suena aquí se sitúa a medio camino entre URIAH HEEP y BLUE ÖYSTER CULT con algunos retazos añadidos de LED ZEPPELIN. El solo de guitarra que emerge en medio del interludio acelerado exhibe una excelente mezcla de los paradigmas de Beck y Page, lo cual permite al ensamble acoger una incrementada dosis de vigor rockero cuando regresa al motif inicial. Todo un cénit del álbum, sin duda. En cuanto a ‘The Spiders Tale’, se trata de un viaje por un lugar un poco más sombrío, aunque sin tornarse tétrico ni realmente inquietante. Lo que opera aquí es, más bien, una parsimonia expectante donde la narración y la instrumentación se hermanan en un talante contemplativo que, de alguna forma, raya con lo etéreo. ‘God Is An Alien’ exhibe otra muestra de la faceta más aguerrida de este proyecto, brindándole una nueva aureola de sofisticación por vía del uso de un swing a medio tiempo: un inspirado ejercicio de convergencia entre el hard rock clásico y el stoner. No nos hubiese molestado en lo más mínimo que esta pieza durara un poco más, pero es que ya es hora de cerrar el repertorio, o sea, el turno de ‘My Five Eyes’. La instrumentación abstracta centrada en la convergencia de vibraciones de sintetizador, guitarras flotantes y fraseos misteriosos de trombón se acerca bastante al estándar del krautrock cibernético mientras la narrativa celebra la magia de la percepción visual más allá de la ciencia óptica convencional. “Escape From Gravity” es, a fin de cuentas, una agradable y ecléctica muestra de la creatividad surgida de esta asociación de JOHN SHIRLEY y JERRY KING. Vale la pena explorar en los ítems fonográficos que este dúo (con sus colaboradores) ha gestado hasta la fecha. 

Sunday, October 29, 2023

FISTFIGHTS WITH WOLVES: en la barricada de la vanguardia progresiva estadounidense

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy toca viajar por el escenario de la vanguardia progresiva estadounidense y nos topamos con la banda FISTFIGHTS WITH WOLVES, asentada en San Diego (California) y cultora de una propuesta híbrida de RIO, jazz-prog y Zeuhl bastante intensa y colorida. También nos topamos con su más reciente trabajo fonográfico, el cual se titula “The Sheep That Eats The Wolf” y data del 24 de febrero último; permítasenos adelantar que se trata de un disco alucinante que pone bien en alto a la comunidad de conjuntos musicales que operan tras la barricada del rock artístico estadounidense. La alineación de FISTFIGHTS WITH WOLVES está actualmente conformada por Mathew Rakers [teclados], Ryan Bradley [guitarra], Nathan Robinson [bajo], Kevin Capacia [batería], Sam Cohee [batería], Anastasya Korol [canto], Latifah Smith [canto] y Jesus Cervantes [violín]. Los orígenes de FISTFIGHTS WITH WOLVES se remontan al año 2010, con el nombre inicial de INTERROBANG, siendo Rakers y Bradley los originales instigadores de la idea de llevar sobre sus espaldas la misión de hacer música avant-progresiva para nuestros tiempos. Justamente hace 10 años (y un poco más) se publicó el primer álbum del grupo, titulado “A Tale Of Two Interrobangs”. Ya más adelante, su tercer disco “Bone Script”, que data del año 2019, fue el que más llamó la atención dentro de los blogs y redes de difusión de música experimental, aumentando el público de culto que la gente de FISTFIGHTS WITH WOLVES ya tenía como interlocutor fiel para su osada propuesta musical. Este cuarto disco “The Sheep That Eats The Wolf” es, permítasenos adelantar, una obra bien lograda que debería ir por esta misma senda de celebraciones y elogios; vayamos ahora los detalles de nuestra inspección de su repertorio.
 
“The Sheep That Eats The Wolf” comienza con ‘Skeletons’, que es su pieza más extensa al ocupar un espacio de 7 minutos y pico. Sobre un compás calmado en 6/8, el ensamble realiza sonoridades densas para desplegar un bloque temático que tiene tanto de suntuoso como de embrujador; el rol destacado del canto le da un aura exorcista al asunto. Funciona aquí una cruza entre FALLING INTO BIRDS, ESKATON, DR. NERVE y NATIONAL HEALTH: así de señorial, así de punzante, así de exuberante. Luego sigue la pieza homónima, la cual prosigue por la senda trazada por el tema de entrada para darle una gracilidad reactivadora. En efecto, ‘The Sheep That Eats The Wolf’ gesta unos motivos elegantemente ágiles y meticulosamente sinuosos en base a un refuerzo del aspecto avant-jazzero, lo cual la sitúa simultáneamente en diálogo con el paradigma de los THINKING PLAGUE de la fase 1998-2003 y el del FRANK ZAPPA de la fase 1969-73. Las vibraciones complejas del esquema rítmico creado para la ocasión ayudan bastante en la concreción del palaciego surrealismo que define al desarrollo temático. Tal vez sea este tema el cénit definitivo del disco. La suite RMFP contiene 12 secciones que se titulan desde N1 hasta N12: las duraciones de estas secciones oscilan entre los 12 segundos y el minuto y medio. Todo comienza con una fluidez tensa y juguetona, la cual activa efectivos recursos de complejidad en los centros temáticos y síncopas que se van a ir sucediendo. Las secciones N2, N5 y N11 son las más particularmente incendiarias en clave Zeuhl, mientras que las secciones N3 y N8 basan su fuerza de carácter en una fulgurosa altivez, y la N6 se explaya en un jolgorio dadaísta donde el potencial acogedor es alevosamente saboteado por una urgencia tremendamente neurótica. ¿Puede ser posible que se esté celebrando el triunfo de la alegría por la alegría misma en el palacio de MAGMA bajo la organización conjunta de WEIDORJE y la primera generación de ESKATON? La última sección funciona como el adecuado epílogo para el crescendo organizado a través de la secuencia de N9 a N11.
 
El final del repertorio llega de la mano de la dupla de ‘Rondo’ y ‘Five’. El primero de estos temas mencionados establece una perfecta combinación entre el arrebatado señorío de la pieza inicial y el laberíntico esplendor del tema homónimo, añadiendo algunos toques de la faceta más ceremoniosa de MAGMA en el armazón de un hermoso interludio y del pasaje epilogar. Un tema de tan gran calibre no puede sino erigirse como otro pasaje determinantemente destacado dentro de un repertorio que no cuenta con ningún momento de flaqueza. En cuando a ‘Five’, se trata de una exhibición de calculadas agitaciones avant-progresivas que están signadas por un espíritu jovial. No faltan los recursos de densidad en la manera en que la triangulación de canto, teclado y batería encuadra al sonido global, pero hay ciertamente un predominio de lo cálido dentro del operativo melódico. La creciente intensidad del arreglo coral en la sección final y la espectral manipulación de la última nota sostenida brinda un cierre surrealistamente inquietante al disco. ¿Está emergiendo algo que va a quebrar la reinante jovialidad? La pregunta quedará en el aire para siempre, pues así se llega a la conclusión de “The Sheep That Eats The Wolf”, un disco tan complejo como fabuloso que sitúa a la gente de FISTFIGHTS WITH WOLVES como una comunidad imponente dentro del actual escenario de la vanguardia progresiva estadounidense. ¡¡Totalmente recomendable en cualquier buena fonoteca de música progresiva experimental!!
 
 
Muestras de “The Sheep That Eats The Wolf”.-
Skeletons: https://fistfightswithwolves.bandcamp.com/track/skeletons
The Sheep That Eats The Wolf: https://fistfightswithwolves.bandcamp.com/track/the-sheep-that-eats-the-wolf
Rondo: https://fistfightswithwolves.bandcamp.com/track/rondo

Thursday, October 26, 2023

FAUST: instantáneas musicales recuperadas de la legendaria etapa 1971-1974

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy volvemos a echar una mirada a esos viejos tiempos de la primera gran generación de rock progresivamente experimental alemán que se dio por etiquetarse como krautrock: más específicamente, nuestra mirada está enfocada en la localidad de Wümme, Bremen, donde surgió el peculiar grupo FAUST. “Momentaufnahme I” y “Momentaufnahme II” son dos ítems publicados en marzo del presente año 2023 que recogen varias reliquias de diversas sesiones de ensayos y grabación que tuvieron lugar entre los año 1971 y 1974 de la mano de Rudolf Sosna [guitarras, teclados y voz], Joachim Irmler [teclados], Gunter Wüsthoff [sintetizador y saxofones], Jean-Hervé Peron [bajo, guitarra, trompeta y voz] y Werner Diermeier [batería y percusiones]. Un legendario grupo alemán con un francés y un austríaco dentro. A veces, en sus inicios, el grupo operaba como un sexteto con la inclusión de un segundo baterista, Arnulf Meifert, pero éste fue retirado del colectivo de FAUST antes del final del año 1972. Los residuos de tiempos lejanos contenidos en estos dos discos no son para nada desechos; todo lo contrario, son valiosos testimonios de las ilimitadas ansias de proyección experimental que este ensamble plasmó durante su primera etapa. Todos los temas que escuchamos en “Momentaufnahme I” y “Momentaufnahme II” son complementos aclaradores de las eclécticas metas psicodélicas, dadaístas y deconstructivas que los FAUST alumbraron dentro su propia ciudadela avant-rockera y de la cual surgieron 5 discos que, en su momento, el grupo tuvo bien definidos. Bureau B es el sello que se encargó de publicar estos dos discos como unidades autónomas en marzo de 2023, aunque ya habían aparecido anteriormente como parte de los siete volúmenes de la caja “1971-1974” publicada en el año 2021 por el sello Bureau B, al igual que ese semi-frustrado quinto álbum titulado “Punkt”.* Si éste llenaba el volumen 5, los ítems fonográficos que ahora reseñamos son los volúmenes 6 y 7 de dicha caja.


Los 21 segundos de ‘Naja’ que abren “Momentaufnahme I” consisten en un preámbulo conversacional de los músicos antes de entrar en acción, la cual se inicia realmente con la ilación de ‘Flafas’, ‘Es Ist Wieder Da’ y ‘Mechanika’. El primero de estos temas mencionados consiste en un poderoso jam psicodélico situado sobre un compás de 6/8 a medio tiempo; los delirios flotantes de la guitarra y las capas distorsionada de órgano se hermana sobre los clínicamente precisos grooves armados por la batería. En cuanto ‘Es Ist Wieder Da’ comienza con un abstracto vuelo electrónico antes de que entre a tallar un interesante swing jazz-rockero que vira hacia una aureola de misteriosa jovialidad. ‘Mechanika’, por su parte, se encarga de minúsculamente de seguir explorando esta veta sónica antes de que llegue su prematura y abrupta interrupción. ‘Weird Sounds Sound Bizarre’ es el explícito título de la quinta pieza de este primer volumen, y es lo que se dice allí lo que justamente se hace: jugar con ornamentos, retazos y texturas posmodernas con una actitud radicalmente solemne. Las sucesivas notas minimalistas de sintetizador, guitarra, bajo y saxo, a las cuales se asocian sobrios golpes de tambor, se hilan en un collage que, a ratos, resulta inquietante, aunque sin caer nunca en el exabrupto. Ya en la sección final, las cosas se sueltan un poco y asumen una directa actitud de travesura dadaísta. La miniatura ‘Karotten’ es una simpática fanfarria de tenor bucólico que se siente muy cercana al patrón de la academia dodecafónica, una pieza hermosa que tal vez se pudo ampliar un poco más. También es hermosa ‘RéMaj7’, una excursión en atmósferas intimistas bajo la guía de los arpegios temáticos de las dos guitarras acústicas; los ornamentos de sintetizador añaden un extraño factor surrealista al asunto mientras el saxo y la batería refuerzan la musicalidad en curso. El giro jovial del final nos toma por sorpresa al inocular un matiz burlón al asunto. ‘Fin De Face’ ostenta un aura arcana, primero bajo el protagonismo del bajo, y luego, con una proyección electrónica minimalista que se emparienta con los TANGERINE DREAM de “Alpha Centauri”. ‘Vorsatz’ encarna un regreso al rock psicodélico por vía del uso de un groove ceremonioso y mecánico sobre el que se despliega una atmósfera densa y solipsista. Las puntuaciones del bajo son los recursos específicos de musicalidad aquí.


‘Acouphènes’, ‘Interlude 18. Juni’ y ‘Dadalibal’ son otras miniaturas que siguen ilustrando el diverso espíritu aventurero de la banda. El primero de estos temas mencionados exhibe un paisaje abstracto de imponentes ventiscas, mientras que el segundo se orienta hacia una ambientación industrial donde se vuelve a explorar un masivo minimalismo. ‘Dadalibal’ rompe con lo anterior armando un collage de deconstructivas onomatopeyas que parecen reflejar una comunicación imposible de llevar a cabo fehacientemente. ‘Bonne Soupe Au Fromage’ establece una estupenda mezcla de jazz-rock y psicodelia dentro de un esquema progresivo bastante fulguroso. El centro nuclear focalizado en la triangulación de guitarra, batería y bajo dirige con pulso firme el organigrama grupal que se ve desenvolviendo a lo largo del camino. En las dos últimas instancias, el grupo transita desde un groove machacante hacia un tenso epílogo deconstructivo, lo cual supone un férreo contrapeso al espíritu inicial del tema. Todo un cénit del álbum. ‘Rückwärts Durch Die Drehtür’ cierra el repertorio siendo, además, la pieza más extensa del mismo con sus 7 ½ minutos de duración. Su estrategia consiste en un jam sólidamente marcado por la batería sobre el que el bajo exhibe unas estupendas florituras mientras la guitarra emite una efectiva gama de fraseos que van desde la psicodelia pesada hasta el avant-jazz. El swing se intensifica particularmente poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, lo cual siembra el camino para que pueda surgir un epílogo envolvente y denso. Pasamos ahora a “Momentaufnahme II”, cuyo primer cuarto de minuto está ocupado por ‘Danach’, un nuevo ejercicio de minimalismo cibernético tras el cual sigue ‘Gegensprechanlage’, tema que comienza con una exploración jazz-progresiva de talante free y alimentada por ciertas ambiciones fusionescas (como una rara cruza entre los paradigmas del primer disco de EMBRYO y los PINK FLOYD de 1969). Su segunda parte entra a tallar abruptamente como un retorcimiento abstracto de musique concrète. ‘Lampe An, Tür Zu, Leute Rein!’ dura seis minutos y pico y es una cúspide de este repertorio. Comenzando con unas lánguidas capas de órgano y sintetizador, el bajo entra en acción para impulsar el asentamiento de una dimensión cinematográfica dentro del flotante encuadre sónico que se sitúa en una cruza entre el minimalismo gótico y el tenebrismo cósmico. Definitivamente, hay aires de familia con TANGERINE DREAM y KLUSTER. 

‘Purzelbaum Mit Anschubsen’ es otra miniatura que tiene la misión de dar la contra a lo inmediatamente anterior con sus aires pastorales: el matrimonio de guitarra acústica y batería es un remanso de cálido lirismo. El temprano fade-out parece aludir al mismo carácter leve del remanso. ‘Tête-à-Tête Im Schredder’ exhibe una fiereza rotunda y razonablemente sofisticada, la misma que el grupo exploró en sus discos cuarto y quinto (con este último, nos referimos a “Punkt”). La guitarra y la batería dialogan de tú a tú mientras arman y desarman su tándem particular. ‘Dampf’ es una miniatura signada por una excursión posmoderna que es todo un manifiesto de neurosis aguerrida y machacante: los sintetizadores y los aportes electrónicamente filtrados de los vientos arman una trinchera sónica voraz. Luego siguen otras tres miniaturas: ‘Testbildhauer’, ‘I Am... An Artist’ y ‘Wir Wollen Mehr Volumen Kriegen’ (esta última dura sólo 7 segundos). La primera de ellas sigue por la línea de ‘Dampf’ con un protagonismo especial de la batería, con un Diermeier que parece estar canalizando su Bonham interior; la segunda refleja una calma pastoral bajo la guía de la guitarra acústica y con algunos efectos aleatorios que amenazan infructuosamente con derruir todo; la tercera, en fin, emite parte de una conversación, tan simple como eso. ‘Arrampicarsi Sul Vesuvio’ establece un nexo con CAN pero con una modalidad más suntuosa, lo cual se debe, no en poca medida, a la labor del bajo. Mientras la guitarra va afianzando su rol dentro de la instrumentación grupal, la musculatura asciende en medio de un fragor controlado. ‘…Und Alles Durcheinander’ y ‘The Fear Of Missing Out’ duran, respectivamente, poco más y poco menos de 4 ½ minutos. La primera de estas piezas mencionadas se orienta hacia un clima tribal dionisíaco que coquetea abiertamente con el caos, siendo así que las estructuras reconocibles se sienten continuamente al borde del colapso. El pasaje epilogar es una sumisión calma a una oscuridad críptica. En cuanto a la segunda, comienza con un ensalzamiento cósmico de ribetes relativamente sombríos que luego deriva hacia una exploración introspectiva de tenor etéreo, algo así como un sueño en nuestra mente mientras nuestro cuerpo viaja hacia un destino desconocido e impredecible. Las irrupciones de traqueteos dadaístas sirven para enfatizar la perturbadora ambientación del momento. 


‘Ma Trompette’ es un efímero ejercicio de surrealismo pastoral centrado en una muy distorsionada asociación de trompeta, guitarra acústica y coral. Al igual que con el primer volumen, el segundo volumen se cierra con su ítem más extenso: ‘As-tu Vu Mon Ombre?’, el cual dura poco más de 6 ½ minutos. La banda vuelve a explorar su faceta cinematográfica y lo hace con añadidos aires de surrealista tirantez. El carácter patentemente señorial de las orquestaciones de teclados porta una espiritualidad dramática que, en manos de FAUST, adquiere también un matiz burlón. Los cánticos y evocaciones que también entran a tallar ayudan a realzar esta dispar convivencia entre lo trágico y lo bufo. He aquí el repaso íntegro de los contenidos de “Momentaufnahme I” y “Momentaufnahme II”, ítems que son instantáneas muy relevantes para la comprensión y la apreciación del paradigma avant-rockero de este legendario grupo germánico durante su fase inicial. Es un paradigma muy líquido en lo referente a la diversidad de inquietudes plasmada en sus polivalentes exploraciones sónicas, pero también algo muy propio y reconocible. Dentro de ese multiverso mal llamado krautrock, FAUST creó un universo bastante enigmático y, a la vez, ostentosamente expresivo; algo arrojado al azar del espíritu creativo bajo unas pautas rigurosamente intelectualizadas. Mientras FAUST sigue vigente con sus constantes vicisitudes performativas, siempre viene bien investigar en las huellas de su primera etapa.  



Muestras de “Momentaufnahme I” y “Momentaufnahme II”.-




Tuesday, October 24, 2023

TUSMØRKE: música progresiva para los ritos paganos de fertilidad

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Aquí presentamos el nuevo disco del fructífero grupo noruego TUSMØRKE, el mismo que se publicó el pasado 18 de agosto con el título de “Hestehoven”. Con una hermosa portada elaborada por Sverre Malling, este disco en cuestión fue publicado por el sello Karisma Records, tanto en vinilo como en CD. El colectivo conformado por Benediktator [bajo, guitarras eléctrica y acústica, sintetizadores, mellotrón, piano eléctrico, baglamá, percusión, efectos electrónicos y voz], Krizla [flauta, percusión y voz], Haugebonden Gode Gullstein [órganos, pianos acústico y eléctrico, mellotrón y sintetizadores] y HlewagastiR [batería]. “Hestehoven” es una obra conceptual cuya idea central es una celebración de los perseverantes mitos tradicionales paganos sobre la fertilidad, el amor y el erotismo que subyacen, aunque se de forma inconsciente y escondida, en varios aspectos del comercio, la cultura del consumo y la superestructura moral de nuestra sociedad moderna. Esta es la principal motivación de esta banda, celebrar la resistencia pagana que sólo finge haber sido subyugada por los sucesivos imperios de la idiosincrasia cristiana y la globalización consumista de base capitalista. Su disco del 2021 “Nordisk Krim” celebraba la relevancia de los antiguos sacrificios humanos y el del año siguiente, titulado “Intetnett”, se centraba en la nostalgia de los mitos de Mesopotamia y la crítica de la inteligencia artificial, usando la narrativa de una fábula cuyo protagonista es un profesor de educación inicial tecnofóbico qu quiere enseñar a sus pupilos a vivir libres de las predicciones algorítmicas de nuestro mundo computarizado. La gente de TUSMØRKE siempre ha orientado su inspiración musical en torno a la reactualización de las tradiciones precristianas y las cosmovisiones premodernas (escandinavas, célticas, indoeuropeas, etc.), y en esta ocasión, el enfoque intelectual es de desenmascaramiento de cómo lo arcaico trasciende a su época patente para permanecer como una fuerza latente inevitable en el espíritu comunitario. Para este décimo disco del grupo (muy prolífico, teniendo en cuenta que su debut fonográfico se dio en 2012), la producción estuvo a cargo de Benediktator; él también se encargó de la ingeniería de sonido para las sesiones de grabación junto a Morten ØbyJens Petter Nilsen realizó las ulteriores labores de masterización. La hermosa arte gráfica es de la autoría de Sverre Malling, quien ya hizo portadas para algún disco anterior de TUSMØRKE, así como para MOTORPSYCHO y ALTAAR. Bueno, revisemos ahora los detalles del repertorio aquí contenido. 


Durando poco más de 4 minutos, ‘Cycle Of The Gylfaginning’ abre el álbum con aura ágil y colorida que nos remite tanto al paradigma de BO HANSSON como al de CARAVAN, dando como resultado algo muy afín a esa otra gran banda escandinava que es NEEDLEPOINT. Definitivamente, son el piano y la flauta que se asocian en la luz guía del fulgor general del esquema instrumental; también ayuda bastante el tenor teatral plasmado en el breve intermedio que precede al último estribillo. Acto seguido, llega el turno de la pieza homónima, la cual se encarga de incrementar el colorido sónico del ensamble dentro del esquema de trabajo ideado para el presente disco. En efecto, ‘Hestehoven’ exhibe una vitalidad rotunda y convincente a través de una exhibición de jovialidad progresiva que se deja arropar por cósmicas ambientaciones psicodélicas que emanan de los diversos teclados actuantes. Siendo menos explícitamente festivo que en la canción de inicio, el dúo rítmico persiste hábilmente en la articulación de una ingeniería sofisticada que está a la altura de la exaltación esencial de la pieza. No podemos dejar de mencionar lo simpático que es el gesto de incluir una amplia cita de la canción del grupo folklórico LOS KJARKAS ‘Llorando Se Fue’ (canción famosamente plagiada en un gran hit del estilo lambada de fines de los 80 en manos de cierto grupo franco-brasileño) en el solo de sintetizador. No la vimos venir, nos pareció gracioso e ingenioso a la vez. Los aires barrocos añadidos en la sección final incrementan la reinante ampulosidad. Es un cénit del álbum, así como lo es el tercer tema del álbum el cual dura poco más de 7 ¾ minutos y se llama ‘Den Behornede Guden’: es el tema más extenso del repertorio. En muchos sentidos, esta canción regresa al ambiente general que signó a la primera, pero cabe resaltar que su paleta sonora está más expandida, logrando con ello enriquecer el espíritu mayormente lúdico que late en la estructura melódica del desarrollo temático. Los aspectos pastorales nos remiten definitivamente a JETHRO TULL y WHITE WILLOW, pero la dinámica está más emparentada con los espíritus de JORDSJØ y AGUSA. La inserción de elementos psicodélicos y (relativamente) pesados se hace con perfecta fluidez. ‘Åndemaneren’. ‘Jeg Klumser Deg’ preserva el espíritu de lúdica e ingenuamente entrañable alegría mientras aumenta la dosis de vivacidad. Parece como si volviésemos a los tiempos de THE WILDE FLOWERS pero con las lecciones aprendidas del prog-folk europeo de los 70s.


‘Jeg Klumser Deg’ ostenta una emotividad más ceremoniosa, al modo de un KEVIN AYERS de los cuatro primeros discos con algunos trazos de la faceta folk-psicodélica de las obras más ambiciosas de THE KINKS. También hay algunas tímidas conexiones con los GONG de los dos primeros discos, especialmente mientras la canción va avanzando y asume algunos retazos grisáceos en su desarrollo temático. La relajada calidez de la coda trae un mesurado remanso revestido de tersos matices prog-sinfónicos antes de que regrese el estribillo por última vez. Cuando llega el turno de ‘Kyprianos’, el grupo se dispone a elaborar un espacio intermedio entre el señorial vitalismo de los dos primeros temas y las indagaciones ceremoniosas de la canción inmediatamente anterior. Así las cosas, el esquema melódico viaja transcurre con total naturalidad desde pasajes abiertamente vívidos hasta otros donde impera una suerte de misterio controladamente denso. Las creativas líneas del bajo ayudan bastante en el enriquecimiento de los sucesivos grooves centrales. El final del repertorio llega de la mano de su segundo tema más largo, que dura 7 ½ minutos: éste porta el sugerente título de ‘The Wicked Ways Of Witches And Wizards’ y tiene la misión de sintetizar los aspectos fundamentales de la dimensión ceremoniosa del grupo bajo una pauta de incrementada majestuosidad expresiva. Así pues, el desarrollo temático se ve motivado a virar hacia terrenos solemnes y expresionistas en alguna parte del camino. Por otro lado, encontramos de nuevo recursos propios del folk-rock y el prog sinfónico en pasajes estratégicos sobre los que se apoyan diversos modismos de energía sónica. Dentro de su versátil ingeniería, esta canción se erige como otro momento culminante del disco, un momento que se cierra eficazmente con el atavismo envolvente que encuadra al cautivador epílogo. Punto final para “Hestehoven”, el álbum que llega a nosotros desde los cuarteles de la muy proactiva banda TUSMØRKE en esta segunda mitad del año 2023. El grupo ha vuelto a lucir su creatividad melódica y su elegante uso de la esencia prog-sinfónica para nuestros tiempos. Se trata, a fin de cuentas, de un disco bastante recomendable.


Muestras de “Hestehoven”.-

Sunday, October 22, 2023

ELECTRIC ORANGE: saliendo del intervalo para volver a brillar en el mundo prog-psicodélico del 2023

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la afortunada ocasión de presentar el nuevo disco del ensamble prog-psicodélico alemán ELECTRIC ORANGE, el cual se titula “Gap” y fue publicado el pasado 23 de agosto por el sello Adansonia Records, siendo el vinilo de color mármol negro el formato escogido en exclusiva, edición limitada de 300 ejemplares. La edición en CDE se hizo de forma independiente. El cuarteto conformado por Eric Karow [batería], Werner Wieczorek [bajo], Dirk Bittner [guitarras, percusión, arpa y voz] y Dirk Jan Müller [órgano Hammond, sintetizadores y piano eléctrico Farfisa] vuelve a dar rienda suelta a sus instigaciones habituales de krautrock guitarra-céntrico, psicodelia pesada y matices de tenor jazz-rock-progresivo. El material aquí recogido fue grabado en el Studio Fleisch en diciembre de 2022 y mayo de 2023. El propio Dirk Jan Müller se hizo cargo de la producción junto a Dirk Bittne, estando el ulterior proceso de masterización en manos exclusivas del primero. Tras su debut fonográfico en el año 1993, ahora la gente de ELECTRIC ORANGE celebra 30 años de trayectoria fonográfica con un disco poderoso e intenso, decimoquinto de estudio, que dura 38 minutos y pico. El impulso creativo desarrollado en “Encoded” (2020) y “Psyi-Hybrid” (2021) sigue dando estupendos réditos estéticos en lo que podemos apreciar en “Gap”: veamos los detalles del repertorio contenido en él. 


‘Cyanine’ abre el álbum con una buena carga de energía extrovertida. 
Despliega, en un espacio de alrededor de 3 ½ minutos, un groove jazz-rockero con raigambre funky (al modo de un espacio intermedio entre el HERBIE HANCOCK de la etapa 1974-76 y los WEATHER REPORT de la etapa 1973-75) sobre el cual se desarrolla una atmósfera psicodélica bastante domesticada, la cual plantea modismos equitativamente inspirados en el paradigma de AGITATION FREE y el esquema de trabajo de unos RED KITE. Muy atractivo inicio del álbum que, incluso podríamos decir, daba para durar un poco más a fin de explotar más fehacientemente su mágico gancho. A continuación, llega el turno de ‘Merkstein’, tema que dura 15 minutos y pico. Se adentra en un territorio muy diferente, uno arropado por atmósferas más densas y etéreas con abundantes retazos grisáceos al modo de un space-rock alimentado con convulsiones ácidas. El asunto ya se aproxima más al paradigma de GILA con añadidos matices post-rockeros que ostentan una misteriosa parsimonia cuyas vibraciones latentes parecen siempre estar al borde de explotar en un fulgor imponente; mientras tanto, éste se queda bien resguardado bajo una mezcla de pulsaciones oportunamente comedidas y zumbidos oníricamente minimalistas. Todo se expande a paso firme con ligeras variantes a lo largo del camino, las mismas que dependen de los ornamentos de guitarra, órgano y bajo que van surgiendo mientras la batería, también dada a gestar algunos adornos, preserva el swing ceremonioso hasta llegar a la frontera del noveno minuto y medio. A partir de allí, el asunto se torna un poco más sofisticado y se incrementa el factor jazz-rockero con razonable notoriedad. Así las cosas, los ornamentos de la guitarra y el teclado lideran conjuntamente un crescendo global que es sabiamente azuzado por un bajo cada vez más aguerrido. Llega un momento en que ese fulgor contenido halla su camino de exteriorización a fin de concretar una efectiva musculatura grupal. El grupo ya se halla en territorio vecino al oscurantismo sin llegar a habitarlo propiamente: he aquí algo que los HAWKWIND hubiesen estado orgullosos de componer bajo la guía de los AMON DÜÜL II de la fase 1970-71. 

La segunda mitad del álbum comienza con la pieza homónima, que dura poco más de 3 ¾ minutos y funge como la contraparte de ‘Merkstein’, arrojándose a un estilizado frenesí dentro de los cánones del discurso prog-psicodélico. Los instrumentistas se asocian fluidamente en la labor de sacarle el jugo al vitalismo inherente a la composición, especialmente en lo referente a las intervenciones del órgano Hammond (situado en el centro nuclear del bloque sonoro y abiertamente asociado con los recursos de ansiosa vitalidad de la batería). Así las cosas, el álbum está listo para su cierre, y éste llega de la mano de ‘Das Bunte’, que ocupa un espacio de 15 ½ minutos y cumple fehacientemente con la misión de llevar al bloque total del álbum a su clímax conclusivo. Regresa de lleno a la línea de trabajo concretada en el tema de apertura mientras recoge los ecos del luminoso dinamismo que signó a la pieza homónima. Las influencias de AGITATION FREE, EMBRYO y GILA (y tal vez, también las de los GURU GURU de la fase 1971-72) nutren la imaginación colectiva del grupo para armar un sólido ejercicio de jazz-rock progresivo con generosas afluencias psicodélicas. La batería asume un rol crucialmente protagónico dentro del entramado sonoro mientras los demás instrumentos aportan sus propios recursos de exuberancia para preservar la constancia en la agilidad del jam básico. Alrededor de la frontera del sexto minuto, el filo rockero se vuelve más punzante a fin de permitir la efervescencia de un clímax estratégicamente situado, siendo así que la guitarra empieza a tomar las riendas del bloque sonoro con vías a conquistar un sendero de fastuosa pesadez. En este renovado contexto, el órgano asume un rol más señorial y la dupla rítmica se torna más machacona. La sección epilogar que se desarrolla en los tres últimos minutos y medio atenúa levemente la garra expresiva mientras hace un viraje razonablemente más reposado en el swing; por su parte, el órgano, que ha ganado nuevo protagonismo, se convierte en el principal medio de colorido sonoro para completar los últimos tramos de este mural. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Gap” desde los cuarteles de ELECTRIC ORANGE, un grupo que vuelve a salir al frente de la ciudadela de la vanguardia prog-psicodélica alemana para hacer brillar, una vez más, su luz musical. Haciendo gala de oficio y creatividad, el colectivo de ELECTRIC ORANGE vuelve a lucirse en un disco que recomendamos para cualquier buena fonoteca de rock artístico. 

Thursday, October 19, 2023

T.A.P: nuevo paradigma multinacional para la avanzada progresiva del momento


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Estamos de plácemes nuevamente con lo que se produce continuamente dentro de la escena del rock experimental: esta vez nos referimos a T.A.P, proyecto conformado por el canadiense Mike Jobborn [teclados, sintetizadores, soundscapes y programaciones de ritmos], el estadounidense Mark Cook [Warr guitar, guitarras, bajos, batería, sintetizadores, soundscapes y sampleos] y la británica Suzi James [guitarras, bajos, oud, flauta y percusiones]. Este colectivo ha publicado el disco “Paradigms” en la primera semana de este mes de octubre. Colaboradores ocasionales en este disco son Gayle Ellett (sintetizadores, órgano Hammond y mellotrón), Paul Sears (batería y percusión) y Bill Bachman (batería). Los nombres de los integrantes de T.A.P. y sus colaboradores nos suenan a entidades musicales de gran renombre como HERD OF INSTINCT, SPOKE OF SHADOWS, DJAM KARET, FEARFUL SYMMETRY y THE MUFFINS. Los orígenes de T.A.P se remontan al año 2014 cuando Jobborn y Cook, tras conocerse por medio de la amistad con el músico Gayle Ellett en el contexto de la promoción de la banda DJAM KARET, coescribieron y grabaron una maqueta de una pieza musical por el simple gusto de disfrutar del proceso creativo. Un par de años más tarde, se volvieron a encontrar e hicieron planes (a medio definir) para trabajar juntos en un proyecto, y así llegó el año 2018 cuando ellos ya tenían completos cuatro temas. Al año siguiente, mientras Jobborn apoyaba a Suzi James con la promoción del álbum debut de su proyecto FEARFUL SYMMETRY, le propuso formar parte del naciente proyecto, a lo cual ella accedió con gusto y se completó un nuevo tema. Justo cuando esto ya empezaba a cobrar forma, era un poco difícil darle un seguimiento regular debido a los otros grupos en los cuales estaban involucrados los integrantes del ahora trío… ¡Y encima vino la pandemia del COVID! Ya llegado el año 2022 y con la pandemia superada, Jobborn consultó con Cook y James sobre la posibilidad de retomar el proyecto y dedicarle suficiente tiempo como para completar un álbum, y afortunadamente, las circunstancias y las coincidencias de agendas jugaron a favor de la iniciativa. Y aquí está “Paradigms”, una realidad fonográfica concreta: veamos ahora los detalles de su contenido. 
 

Durando casi 12 minutos, ‘Infinite Names’ abre el repertorio en base a un motif bastante extrovertido que nos remite simultáneamente a los universos sónicos de DJAM KARET y HERD OF INSTINCT. La presencia de elementos cibernéticos resulta tan crucial como la de los poderosos guitarreos que guían el camino de los motivos más electrizantes: el primero de éstos es bastante marchoso, el segundo se ubica sobre un groove de raigambre blues-rockera y el tercero se traslada sobre territorio Floydiano con refinados ornamentos cósmicos. En el breve prólogo y los más desarrollados intermedios, los retazos y capas de sintetizador arman paisajes etéreos que operan como fulguroso contrapuntos ante a los momentos más propiamente rockeros del amplio tema en curso. El epílogo combina sabiamente lo etéreo con lo punzante bajo un ropaje ensoñador. Tras este estupendo inicio de álbum emerge ‘The Progbient’, un tema que se inicia en clave de misteriosa solemnidad para abrir prontamente camino a un groove bastante ágil de talante jazz-rockero y proyecciones progresivas. La vitalidad inherente a este cuerpo central se impone con naturalidad mientras los teclados, las guitarras y la Warr Guitar van afianzando sustancialmente su hermandad de filigranas musicales.  Las connotaciones space-rockeras se hacen presentes tanto en el mencionado preludio como en el epílogo, los cuales se sienten bastante cinematográficos. Un cénit decisivo del disco. ‘Initiate Protocol’ nos transporta hacia la dimensión contemplativa del ensamble, comenzando con una sección ensoñadora donde un evocador solo de guitarra proyecta sus inquietudes sobre un trasfondo flotante. Un poco más tarde, el asunto vira hacia un motif lento que exhibe una dosis adecuada de fastuosidad y allí se queda. Si imaginamos un universo alternativo donde los legendarios CAMEL se rehace a través del filtro de los no menos legendarios OZRIC TENTACLES con la participación del inmortal Jeff Beck, entonces nos podemos hacer una buena idea de qué va este tercer tema del álbum. ‘Signal Transactions’ tiene un prólogo que ahonda más sesudamente en las vibraciones reflexivas que conformaron el poderoso núcleo del cuerpo central de la pieza precedente. Justo cuando parece que lo nebuloso se está tornando genuinamente oscuro, emerge un motivo bastante llamativo donde se combinan prestancia prog-psicodélica comedidamente robusta y un swing jazz-rockero que, a veces, parece coquetear con lo Canterburyano. El evocador epílogo es simplemente hermoso.

El quinto ítem del repertorio se llama ‘Silence From The Storm’ y es el más extenso del mismo con su espacio de poco menos de 12 ½ minutos. Una vez más, tenemos aquí una estrategia que se inicia con un prólogo etéreo, siendo así que su actitud es un poco más densa que la de las secciones iniciales de otras piezas precedentes. Una vez que la batería del maestro Sears entra a tallar, las cosas se intensifican notoriamente dentro de un enclave donde el space-rock y el prog sinfónico se dan la mano. Se notan algunas confluencias con los respectivos paradigmas de DJAM KARET (etapa 1989-97) y de los STICK MEN a la hora de asentar el jam central y reforzar las atmósferas que lo envuelven. A poco de cruzar la frontera del cuarto minuto y medio, el swing y el entramado de cuerdas y teclados incrementan su tensión expresiva que, a fin de cuentas, se siente razonablemente refinada bajo la vigilancia de un canon de preciosismo estructural. Todavía no termina la pieza y ya la podemos considerar como otro cénit fundamental del álbum; lo que se sigue escuchando en la ilación multitemática refuerza nuestras favorables sospechas. La sección final aterriza sobre un groove ceremonioso que cierra un lazo de señorial claridad este imponente triunfo del rock artístico. ‘The Last Words Of Dutch Schultz’ y ‘Terminus’ es la dupla que se encarga de cerrar el repertorio oficial del disco. El primero de estos temas mencionados comienza con un breve pasaje sintetizado de corte industrial para abrir paso a un jam psicodélico que se instala grácilmente sobre un swing jazz-rockero de raigambre bluesera. La prestancia colectiva de los instrumentos actuantes funciona como una confluencia bizarramente surrealista entre STEVE HILLAGE y WEATHER REPORT. En lo referente a ‘Terminus’, se trata de un nuevo ejercicio de motivos llamativos y grooves sofisticados que heredan los ecos de los dos primeros temas del álbum y algunas facetas del quinto. La rotunda labor de la batería refuerza cabalmente el dinamismo que brota lúcidamente de las interacciones entre la guitarra y la Warr Guitar; por su parte, las sobrias florituras del bajo añaden un mágico colorido al bloque sonoro. Como bonus tenemos una versión ligeramente reducida de ‘Silence From The Storm’, la cual tiene una remezcla que realza el encuadre entre las capas de teclados y la labor de la batería, lo cual le da un giro refrescante a los selectos motivos presentes. 

En fin, todos esto fue “Paradigms”, el manifiesto inaugural de T.A.P como proyecto fácticamente efectivo dentro de la avanzada rockera estadounidense del momento. Esta obra aviva la hoguera musical que fue gestada en los 80 por DJAM KARET y luego fue reanimada por bandas como HERD OF INSTINCT y SPOKE OF SHADOWS en el nuevo milenio. Su versátil combinación de magia y vigor expresivo es algo que inunda el conjunto total de este disco, siendo recomendable al 300% (un 100% por cada integrante permanente del ensamble).

Monday, October 16, 2023

La cuarta aventura retro-progresiva de JORDSJØ

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Aquí está lo nuevo del magnífico dúo noruego JORDSJØ, especialista en cultivar música retro-progresiva con un fuerte componente folk-rockero. “Salighet” es el título de lo más reciente que ha publicado este dúo conformado por Håkon Oftung [guitarras, flauta, órgano Hammond M100, sintetizadores ARP Pro-Soloist y Solina, clavinet, piano eléctrico Fender Rhodes, bajo y voz] y Kristian Frøland [batería, percusiones tonales y atonales y coros]. Karisma Records publicó este ítem en CD y en vinilo (ediciones en el usual color negro y transparente) el pasado 6 de octubre (hace muy pocos días). También aparecen en el disco algunos invitados ocasionales: Mats Lemjan (clarinetes), Ståle Langhelle (sintetizador ARP Pro-Soloist) y Vilde Mortensen Storesund (canto). 
El grupo mismo se hizo cargo de la ingeniería de sonido y la mezcla en los Bjørnerød Studios, Østfold; más adelante, Magnus Gulbrandsen fue la persona encargada de la masterización en el estudio Jelöy Sound, Moss. La hermosa portada es de Sindre Foss Skancke. Este disco es el séptimo dentro de su discografía, la cual se estrenó con el disco homónimo del año 2015; prácticamente, el dúo quiere decir que está celebrando el décimo aniversario de su fundación. De hecho, JORDSJØ ha demostrado fehacientemente su capacidad para mantener un regular sentido de la inspiración musical a través de la obra hasta ahora existente. Específicamente, la principal virtud de “Salighet” reside en mantenerse dentro del camino estilístico desarrollado en “Nattfiolen” y “Pastoralia” (las dos obras fonográficas precedentes, de los años 2019 y 2021, respectivamente) mientras explora algunos recursos de vigor rockero de manera un poco más expansiva. Revisemos este conciso diagnóstico inicial con un detenido repaso del repertorio aquí contenido. 


Abre el disco ‘Invokasjon’ y lo hace exhibiendo una razonable musculatura sónica desde el primer instante en base al armazón melódico dirigido coetáneamente por el órgano y la flauta. Cuando irrumpe un segundo motif, el asunto se torna más folk-rockero con la grácil hermandad de la guitarra acústica y los teclados, haciendo que todo suene emparentado con los GENESIS de la fase 1970-71. Con un golpe de autoridad se cierra esta primera habitación musical para que ingresemos a la siguiente, que es ‘Sankeren’. Tiene un prólogo que se conecta parcialmente con el espíritu de la segunda sección del tema inicial, siendo así que pronto surge el cuerpo central para asentar una perspectiva serena y contemplativa en un viraje melódico crucial. La dinámica crepuscular que crea en torno a sí unas vibraciones otoñales se alterna muy fluidamente con otras secciones más ágiles que revelan un refinado ajuste del colorido rockero en curso; esto es algo que nos remite a los WOBBLER de los dos primeros discos, así como a la histórica dupla de ÄNGLAGÅRD y SINKADUS. Es revelador que la parte más épica, expresivamente situada a medio camino entre lo renacentista y lo barroco, se reserve para el último tercio para un eficaz golpe de efecto. La dupla de ‘Salighet I’ y ‘Salighet II’ ocupa un espacio conjunto de 12 1⁄2 minutos. La Parte I se inicia con un talante reflexivo alimentado por unas muy inspiradas vibraciones líricas que vienen muy a cuento cuando la ingeniería caleidoscópica aquí trazada va, poco a poco, desplegando sus muy bien orquestados matices. El equilibrio entre los pasajes pastorales y otros más extrovertidos es la clave para que el sofisticado enclave melódico se vaya explayando con cristalina claridad mientras el sendero de la canción se va completando. Para la sección epilogar, el ambiente se deja envolver por una agilidad preciosista muy propia del paradigma del retro-prog escandinavo. En cuanto a la Parte II, ésta comienza con una luminosidad bien focalizada, dando pronta evidencia de que su principal misión es la de elevar a una dimensión de exultante fulgor los aspectos más jubilosos y grandilocuentes de la Parte I. Bajo esta estrategia, la guitarra puede exhibir una soltura renovadora en varios pasajes estratégicos, mientras que la batería saca de sí un vigor juguetón. El epílogo parece reflejar un sereno paisaje de atardecer donde los pastores llevan a su rebaño de regreso a la granja bajo la cubierta de ornamentos de maderas. Así pues, ‘Salighet II’ logra erigirse en un auténtico cénit del repertorio. 

‘Ura’ comienza con suaves escalas y armonías de la guitarra sobre un trasfondo de calmadas capas de teclados abren campo a un ceremonioso cántico de tenor renacentista. Cuando entra a tallar el ensamble entero, emerge un ejercicio sinfónico con elementos jazzeros al más puro estilo de BO HANSSON, añadiéndose algunos matices de los RAGNARÖK del primer disco. Básicamente, lo que se hace aquí es cosechar los aspectos más líricos de las dos piezas precedentes para explotar sus tonalidades más distinguidas con la prestancia habitual del grupo. Tras un breve interludio plácido que surge a mitad de camino, la pieza concluye con un motif envolventemente ceremonioso que combina herencias de GENESIS, KAIPA y CAMEL. El matrimonio de sintetizador y guitarra que dirige este pasaje final expone una prestancia muy bien pulida. ‘Danseritualer Fra Jordsjø - Prosesjon & Ekstase’ encarna un ágil y estilizado ejercicio de folk-rock donde la faceta más extrovertida de JORDJØ se explaya a sus anchas. Vivacidad que se apropia de su propia luz mientras presume de ella. Con su duración de poco más de 10 ¼ minutos, ‘Stjernestigen’ se erige como la pieza más extensa del repertorio, y de paso, también es la encargada de cerrarlo. Tiene un doble prólogo de piano y flauta donde lo solemne se arropa con un señorío a la vez amable y melancólico, haciendo que la prestancia de lo crepuscular ocupe todos los espacios con suma delicadeza. Los ornamentos de la batería sirven para puntualizar algunos aspectos de la ingeniería melódica mientras ésta sigue absorta en su ensimismado resplandor. Ya al entrar en acción el canto, la ingeniería grupal concreta una solidez sonora que se mueve con bastante solvencia sobre las serenas cadencias creadas por la batería. Mientras la pieza se aproxima a su ecuador, se da un calculado incremento del vigor rockero bajo la guía de la guitarra. Más adelante, la pieza vuelve a su señorial relax, pero ya florece la semilla de una suntuosidad flamante que se sostiene mayormente sobre la orquestación de los teclados y los enclaves melódicos del piano. El final idóneo para este disco que ha desplegado un aura mágica de manera consistente y convincente.

  

Todo esto fue lo que se nos bridó con “Salighet” desde los cuarteles de JORDJØ, un colectivo que sigue a paso firme por la vía de la creación de estupendas aventuras progresivas para la permanencia vital de este género para el nuevo milenio. Ya no es JORDJØ tan sólo una promesa; es una promesa cumplida que tiene adecuadamente registrada su presencia como una entidad veterana dentro de la nueva generación del rock progresivo escandinavo. Muy recomendable. 
 

Friday, October 13, 2023

Los nuevos ecos de ELOY y los últimos ecos de Juana de Arco

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos una visita a los cuarteles de la legendaria banda progresiva alemana ELOY, una de las más prolíficas y más celebradas en los diversos círculos de apreciación de este género alrededor del mundo. La razón de ello es que este grupo históricamente liderado por el guitarrista-vocalista Frank Bornemann ha publicado el último 23 de junio, por vía del sello Drakkar, su nuevo disco, el cual se titula “Echoes From The Past”. Este disco aparece en formatos de CD y vinilo en diversos colores para elegir (azul, blanco, rojo y naranja). “Echoes From The Past” cierra la trilogía conceptual sobre la heroica Doncella de Orleans, Juana de Arco, trilogía cuyos dos estamentos anteriores fueron The Vision, The Sword And The Pyre – Part I” y “The Vision, The Sword And The Pyre – Part II”, de los años 2017 y 2019, respectivamente. El centro temático específico de “Echoes From The Past” se enfoca en los últimos días de Juana de Arco, su muerte en la hoguera y el legado de su lucha, que se interpreta no sólo como un acto de exigencia de autodeterminación de un pueblo, sino también como un ideal humanista. En este disco completan la alineación de ELOY Steve Mann [teclados], Klaus-Peter Matziol [bajo] y Stephan Emig [batería y percusión]. También aparecen varios colaboradores a los teclados: Artur Künfuss, Finn Mac Cormac, Nic Knoll y Tobias Reckfort. Estos dos últimos fungieron, además, como ingenieros de sonido en las sesiones de grabación del material aquí contenidos, sesiones realizadas en el Horus Sound Studio de Hanover. Las ulteriores labores de mezcla tuvieron lugar en el Artist Station Production Studio y estuvieron a cargo del antes mencionado Mac Cormac, Arne Neurand, Benjamin Schäfer y Nils Wülker; la masterización, por su parte, fue llevada a cabo por Hans-Jörg Maucksch. También aparecen apoyando en los coros Anke Renner, Carinha, Elin Bell, Kim Baete y Laila Nysten. Las imágenes y el diseño gráfico son de la autoría de Michael Narten, de por sí, un asiduo colaborador de ELOY en los últimos años (incluso decenios). Una ventaja que vemos en este disco respecto a los dos que le precedieron es que su magnificencia esencial está cobijada por una mayor inspiración melódica; otra ventaja es que la ceremoniosidad ínsita al concepto no es llevada a niveles exagerados, como si hiciese falta hacer narraciones teatrales (algo que nos chocó en The Vision, The Sword And The Pyre – Part I). Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales de “Echoes From The Past”.



‘Conspiracy’ abre el álbum con envolvente fastuosidad. Las capas iniciales de sintetizador, adornadas por leves fraseos de la guitarra, arropan al soliloquio inaugural: “Los momentos significativos apuntalan la oscuridad del olvido. Ellos regresan a nuestra memoria, cabalgando sobre las alas de luz eterna e infinita, y permanecen dentro de nosotros como sempiternos ecos del pasado.” Con el galope de la guitarra se instala la base para el groove nuclear del cuerpo central, el cual ostenta vibraciones típicas del legado tradicional de la banda, tendiendo puentes entre los vuelos cósmicos de la etapa 1977-79 y la estilizada gracilidad de la etapa 1980-82. ‘Compassion For Misery’ es el segundo tema del álbum y su espíritu es más sosegado que el del tema inicial, exhibiendo una aureola contemplativa que se deja ornamentar por sutiles armonías de teclados dentro de un mecanismo progresivo situado entre lo Floydiano y lo Genesiano. El tercer tema es justamente el homónimo y dura poco más de 5 ½ minutos: ‘Echoes From The Past’ ostenta un sobrio dinamismo que se deja impulsar por las creativas líneas de bajo mientras la batería preserva un groove límpidamente ceremonioso, el mismo que va aumentando gradualmente su intensidad mientras progresa el esquema melódico. La energía rockera, siendo tan genuina como es, está cabalmente controlada por la atmósfera señorial elaborada para la ocasión. Las orquestaciones de los teclados fungen como fieles aliadas para los riffs y armonías de la guitarra, la cual termina brindando un interesante solo en los momentos finales. ‘Danger’ desarrolla una suerte de remodelación Floydiano de un esquema de melódico a lo URIAH HEEP; la batería brinda una mesurada sofisticación a la ingeniería rítmica desarrollada para la ocasión. Esta canción tiene gancho y un aire distinguido. Así las cosas, llega el turno de ‘Deceptive Glory’ para que regrese a lo ceremonioso y lo haga preservando varios de los recursos de extroversión impulsados por la canción precedente. Lo que suena tiene ciertas afinidades con el paradigma de NEKTAR mientras exhibe algunas conexiones con la era de “Planets”. La secuencia de estos tres temas conforma una expansión culminante de laboriosidad progresivo de clásico cuño.  


  

La segunda mitad del repertorio se inicia con ‘Warning Signs’, una hermosa y envolvente canción cuya sección prologar sigue la pauta de los PINK FLOYD de la fase 1973-75. A partir de allí, unas pulsaciones de sintetizador externalizan de manera inequívoca el aura exultante que el grupo tiene en mente para el desarrollo temático y sus arreglos correspondientes. En este punto, la gente de ELOY parece estar actualizando su modus operandi para tender puentes con bandas más jóvenes como PENDRAGON y GALAHAD, casi como cerrando un círculo de inspiraciones y retroalimentaciones entre el sinfonismo de primera generación y la escena reemergida entre inicios y finales de los 80. Dueño de una expresividad bien perfilada y motivado por una cierta teatralidad (principalmente, por vía de los arreglos corales), ‘Fate’ se sitúa en un medio tiempo que traza un nuevo momento ceremonioso. La vitalidad contenida y señorial que arropa al bloque instrumental garantiza que este tema gane en magnetismo. Durando casi 9 ½ minutos, ‘The Pyre’ resulta ser la pieza más extensa del álbum; se nota que está diseñada para encarnar el clímax definitivo del álbum. El prólogo está signado por una disposición sigilosa centrada en una resolución poética claramente expresada en el canto, pasando luego a una suntuosidad refulgente que se deja alimentar por una musculatura arquitectónica mientras se eleva hacia una manifestación cinematográfica. De regreso a la espiritualidad sigilosa del inicio, el resto de los desarrollos instrumentales se encauza por una senda de sobrias atmósferas prog-sinfónicas. La coda es como un ensueño flotante de connotaciones cósmicas que abre la puerta al tema que cierra el repertorio, el mismo que se titula apropiadamente ‘Farewell’. Se trata de una balada sinfónica signada por una otoñal solemnidad que se despliega como un paisaje de atardecer donde los músicos actuantes pueden plasmar el momento más explícitamente lírico del disco. La prestancia testimonial de Bornemann es muy elocuente: “Parece que tu camino fue predeterminado, / Agitado por una fuerza superior. / ¿Estabas consciente de tu hado? / ... ¿O confiaste en falsas promesas hechas durante un desesperado predicamento? / ¿Guardabas aún, muy dentro de ti, la esperanza de escapar de tu destino? / Tu sacrificio no fue en vano. / Hasta el fin del tiempo permanecerá.”
                                    
  

Un muy digno disco es “Echoes From The Past” y resulta una muy agradable experiencia advertir que el ideario y la tradición progresivas de ELOY han recibido un eficaz respeto de parte de la vigente alineación de la banda. Con este nuevo álbum, este proyecto en el que se embarcó el veterano Frank Bornemann conquista un cierre bastante destacable. La entidad musical de ELOY sigue teniendo suficiente solidez como para que éste, su trabajo más reciente, resulte recomendable para cualquier buena fonoteca dedicada al género progresivo.