Sunday, May 23, 2010

Desde el páramo musical de DEFÓRMICA nos llega su segundo agasajo progresivo.


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El grupo argentino DEFÓRMICA se ha tomado unos cuentos años en dar a luz este segundo trabajo fonográfico titulado “Páramo” después del impacto tan positivo que nos dejó su disco debut “H” allá pro 2006. La huella de este disco de la consonante muda sigue perenne como un referente de parte de lo mejor que se ha venido haciendo en la actual escena rockera experimental argentina en lo que va de milenio, y ahora con “Páramo”, editado en este mismo mes de mayo por Viajero Inmóvil, el quinteto confirma con creces su posición como uno de los ensambles más creativos y sugerentes del progresivo argentino de nuestros días. Una novedad fácil de notar en lo que nos ofrece DEFÓRMICA ahora es el realce del elemento post-rock dentro de las composiciones y arreglos de todos o casi todos los temas, aunque de manera más concreta, cabe también resaltar que el grupo mantiene un núcleo esencial consistente en su sonido, producto de la confluencia entre la psicodelia pesada, el crimsonismo y el jazz-rock de manifestaciones robustas.


Los primeros segundos de ‘Novelesco’ son conformados por un diálogo sincopado de guitarras muy a lo post-rock “crimsonizado”: cuando el ensamble entero entra en acción, el esquema sonoro se enriquece hasta generar una vibración jazzeada que inunda los motivos en curso, bien embebidos en una psicodelia refinada que en unos momentos nos puede hacer evocar a ISIS o a EXPLOSIONS IN THE SKY, y en otros momentos tornar nuestros oídos hacia atmósferas espaciales desarrolladas sobre cadencias jazz-rockeras. Para cuando el tema finaliza, nos deja con la miel en los labios, pero afortunadamente estamos recién en los primeros cinco minutos del álbum. Sigue a continuación ‘Escapar En Círculos’, pieza desplegada sobre un frenesí rockero tan contundente como bien llevado: psicodelia crimsoniana y math-rock se combinan en una fuerza compacta e irrebatible. ¿Por qué no pudo durar un poco más aunque sea este tema?, me pregunto mientras paso los siguientes dos temas ‘Algo Se Lo Lleva Todo’ y ‘Liberticida’, ambos superando la barrera de los 6 minutos. El primero de estos temas mencionados elabora una dinámica un tanto parecida a la del primer tema aunque con una administración un poco más contenida del fragor rockero: definitivamente, los diversos motivos y variadas pautas rítmicas que entran a tallar mientras la pieza evoluciona tienen una inapelable efectividad a la hora de transmitir una sofisticación progresiva bien entendida. La etérea sección intermedia despliega un agradable colorido de talante envolvente mientras que la sección final lleva lo etéreo hacia una dimensión mágica merced a la suave adición de texturas de metales. Por su parte, ‘Liberticida’ vuelve a explorar este estándar de post-rock, crimsonismo y jazz-rock a través de una ingeniosa y ambiciosa ilación de motivos.

‘Tropel’ y ‘Delves’ son temas de más breve aliento, creando mutuamente una dupla conveniente dentro del repertorio. El primero despliega una sonoridad post-rock metalizada (post-metal que le llaman) cuya contundente polenta podría muy bien ser envidada por la gente de RED SPAROWES; el segundo también toma un poco de esto con un tamiz progresivo más pronunciado, pero también incorpora pasajes lánguidos un poco a lo GYBE! con la finalidad de crear un interludio sorpresivo en medio de la controlada variedad temática. ‘Citrioino’ es un híbrido de post-rock ágil y krautrock mecanizado (a lo NEU!), portando un esquema compositivo que refleja una dosis más notable de calidez de las que usualmente podemos apreciar en estas dos líneas musicales. Los últimos segundos de la pieza están ocupados por una capa sonora minimalista que anuncia el pronto arribo de ‘Oh Rey!’, pieza que completa a lo grande el repertorio de “Páramo”. ‘Oh Rey!’ asume un compendio de psicodelia heavy post-rock y jazz de vanguardia: lo que logra el ensamble con la ayuda adicional de los invitados a la trompeta y al trombón durante la sección jazzera es una ingeniosa utilización de la tensión en clave free-form sobre una robusta secuencia rítmica. Una vez más debo decir esto... ¡cuánto me frustra que esta sección no sea más larga! La dosis de energía encarnada en esta pieza establece un explosivo clímax previo a la candidez relajada de los últimos momentos. Interpreto este recurso como una alusión a algo misterioso que subyace a las sonoridades tan abundantemente explícitas que habían tenido lugar durante la mayor parte de la pieza. De este modo culmina “Páramo”, una obra que me parece magnífica y que recomiendo a todos los coleccionistas progresivos que amen las sólidas experimentaciones rockeras encuadradas en sonoridades musculares y sanamente eclécticas.

DEFÓRMICA es un referente innegablemente importante para la producción rockera argentina de vanguardia en el año 2010. Concluyo esta reseña con sendos vídeos que muestran a la banda tocando en vivo el primer y el último tema del disco, respectivamente: http://www.youtube.com/watch?v=57Vax-0OeH0 / http://www.youtube.com/watch?v=1jw9YqqD9xQ

Wednesday, May 19, 2010

El fuego inacabable de LA MASCHERA DI CERA - "Petali Di Fuoco"




HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Desde el área italiana nos llega el nuevo trabajo de LA MASCHERA DI CERA, “Petali Di Fuoco”. El título de este trabajo musical muy bien hecho, signado por la riqueza melódica y vibrante energía que siempre han caracterizado a sus discos hasta el día de hoy puede muy bien signar la capacidad que tiene este grupo para seguir manteniendo viva la llama progresiva dentro del jardín musical internacional desde una estrategia retro-sinfónica, la misma que, de alguna manera mágica, se mantiene fresca y vigorosa. Para este nuevo disco, el grupo pasa a convertirse en sexteto merced a la inclusión de un músico permanente en el rol de guitarrista – Matteo Nahum. Ya desde el tiempo de su fabuloso segundo disco “Il Grande Labirinto” la guitarra tenía una presencia dentro de ciertos desarrollos instrumentales, pero esta situación ahora se sostiene en el hecho de que no tiene un rol extra sino que es estable. En todo caso, el teclista Agostino Macor sigue gozando de un incuestionable rol protagónico cuando el ensamble instrumental despliega la mayoría de sus viajes sónicos.

‘Fino All'Aurora’ abre el disco estableciendo de lleno una resurrección de los esquemas progresivos de BIGLIETTO y ALPHATAURUS, un área de trabajo conocida por los coleccionistas progresivos y que LMDC maneja a su antojo. La riqueza melódica de la pieza es prístina y efectiva, con un manejo de no demasiado enredado de las variantes de ritmos y motivos…. Y por supuesto, ese sintetizador analógico que entra a tallar en varios momentos provoca un goce irresistible. ‘D-sigma’ es un tema más breve, menos fastuoso, casi como un single “sin querer queriendo”, pero igualmente centrado en atmósferas sinfónicas que, hoy por hoy, nos suenan emparentadas con lo que hacen otras bandas italianas como UBI MAIOR y NOTABENE: aquí empieza a notarse más claramente el rol gravitante que tiene la guitarra permanente dentro del esquema sonoro aumentado que nos ofrece ahora LMDC. Tengamos en consideración que en “Luxade” ya había demostrado el grupo un gusto por endurecer ocasionalmente su sonido con notables dosis de músculo y fibra. Maurizio DiTollo deja su arsenal de batería y percusiones para desarrollar una hermosa pieza contemplativa a la guitarra clásica (algo que ya hizo en ROHMER), resultando así ‘4.18’. Básicamente, esta pieza sirve como preludio a ‘Discesa’, un tema en el que LMDC explora su vena jazzera dentro de un esquema sinfónico, algo que nos puede muy bien recordar al FINISTERRE de “In Ogni Luoco”, así como a CHIAVE DI VOLTA, y por qué no, finalmente a MUSEO ROSENBACH (el lado 2 de “Zarathustra”). ‘Tra Due Petali Di Fuoco’ tiene una primera mitad sumamente intimista, con el romántico canto de Corvaglia volcado desde el mismo inicio sobre escalas de guitarra acústica y clavicordio; una vez que se unen el piano y la flauta, la atmósfera evocativa adquiere matices etéreos de modo que logran crear trazos de emoción contenida que envuelven el ambiente. La segunda mitad empieza trasladando lo romántico hacia un terreno un poco más fastuoso cuando el encuadre marcado por las texturas hackettianas de la guitarra y la batería se llena con capas de mellotron. Es una pena que este pasaje no dure mucho, pero la coda jazzero-pastoral también es bienvenida. Esta canción bien puede ser la composición más bella de LMDC (hasta ahora). Cuando la espartana línea de bajo que inicia la siguiente canción despliega una solemnidad tan grisácea, tenemos motivos fundados para sospechar que ‘L’Inganno’ nos tiene preparada una cosa muy distinta. Sin tratarse de una pieza excesivamente agresiva, sí porta una densidad fácil de notar, aunque no exenta de aura melancólica.

Lo melancólico se manifiesta expresamente en ‘Agli Uomini Che Sanno Già Volare’, otra pieza vívidamente diseñada desde el lado introspectivo de la banda. Me parece oportuno que una pieza tan explícitamente conmovedora anteceda a ‘Il Declino’, tema que comienza con la polenta rockera bastante recargada, casi como el mejor OSSANA. Pero hay sorpresas progresivas a lo largo del camino, por supuesto, con un ceremonioso motivo lento que emerge poco después de pasar la frontera de los 3 minutos. El asunto permanece estable en esta área a fin de crear un nexo con la pieza siamesa ‘Phoenix’, la cual se impulsa desde la reinante atmósfera ceremoniosa y elabora una arquitectura tan densa como dinámica – las capas de mellotron y controlados solos al sintetizador y al órgano se encargan de dirigir el colorido resultante en camino hacia el fade-out, mientras que la guitarra solista asume un rol complementario. El disco termina con la última muestra de romanticismo progresivo al estilo italiano que es ‘La Notte Trasparente’: durante los primeros casi 2 minutos, la canción mantiene una ambientación muy intimista, mas poco a poco va elaborando una gradual fastuosidad que realza efectivamente el atractivo general propio de la idea melódica básica. La guitarra eléctrica se luce como nunca antes en el disco, colaborando ampliamente con la arquitectura contundente enarbolada por la instrumentación. Se trata de una excelente manera de concluir un disco que está destinado a llamar la atención de una buena parte de coleccionistas progresivos a lo largo de este año 2010 – LA MASCHERA DI CERA se confirma como campeona de la preservación del sinfonismo italiano primordial.

Sunday, May 16, 2010

Desde México llega la danza progresiva de GOVEA


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hace poco he descubierto a GOVEA y su disco debut "Danza Urbana": lanzado al mercado progresivo de su natal México en 2009, recién en este mes de mayo me he podido agenciar un ejemplar de este disco, y bueno, aunque impuntual, mi experiencia ha sido bastante grata. Teniendo en cuenta que GOVEA es un power-trío centrado en el teclado, la tentación de esperar una remodelación de las herencias de ELP, THE NICE y/o TRIUMVIRAT es muy grande – sobre todo cuando uno se entera que el grupo ha versionado algún que otro tema del combo de Jürgen Fritz en concierto – pero al escuchar con detenimiento la oferta plasmada en “Danza Urbana”, nos podemos percatar directamente de que el teclista y compositor Salvador Govea desarrolla tendencias más inclinadas hacia estilizadas elaboraciones melódicas (a lo Wakeman) en alternancia con juegos de contrapuntos y amables texturas disonantes (a lo Minnear). No busquemos aquí un equivalente latinoamericano de ARS NOVA o GERARD, por ejemplo. Por otro lado, como Salvador también tiene un lado jazzero pronunciado, Chick Corea y el Emerson pianista de tendencia jazzera son las influencias más notables en esta faceta específica del sonido GOVEA. Añadamos también su sesudo análisis de ritmos propios del folclore mexicano, y contaremos también con el elemento fusión dentro de su estilo personal, el cual ha de marcar al resto del equipo. Pero no pasemos por alto al resto del equipo. A la batería está Víctor Baldovinos, veterano y diestro artesano de exigentes ritmos y cadencias cuyos aportes más reconocidos a la escena art-rock de su país se basan en su membresía en ICONOCLASTA (grupo donde el mismo salvador estuvo por unos 4 o 5 años). Él y Salvador articulan a las mil maravillas los dos polos de un esquema ágil y versátil donde se arman y despliegan las melodías y atmósferas del repertorio de “Danza Urbana”, siendo así que entre ellos se sitúa el bajista Luis Arturo Guerrero (colega de Salvador en el Conservatorio de Música) como el experto a cargo de completar la columna vertebral del sonido grupal. La labor de grabación y producción de “Danza Urbana” fue larga y ardua, marcada además por ciertas inconstancias en la formación: eso explica que los temas primero y último cuenten con bajistas distintos (David Sánchez y Jorge Velasco, respectivamente). En fin, el hecho de que este disco sea ya un ítem físicamente tangible revela que el proceso creativo no fue en vano y llegó a buen puerto.



Los primeros 6’20” del disco están ocupados por la pieza precisamente homónima. Los platillos abren la secuencia de 5/4 que habrá de ocupar bastante espacio durante el primer desarrollo de la pieza, mientras que el bajo y el teclado hacen una entrada gradual de tonos emparentados con los estándares de GENTLE GIANT y KING CRIMSON. Poco a poco, el swing se hace más directo hasta que llega un interludio misteriosamente sobrio, concentrado en una languidez casi cósmica – pasado el interludio, las cosas vuelven a la extroversión inicial, incluso realzando la dosis de fastuosidad. Estos primeros 6 minutos del disco dejan una huella gratamente impresionante como pare que el oyente mantenga el estímulo por dejarse llevar aún más por la curiosidad y seguir navegando por el segundo tema, ‘Continuum’, pieza donde predomina el compás de 7/8. El trío se manda ahora hacia sonoridades sinfónicas sabiamente alimentadas de amable colorido y atractivas sofisticaciones armónicas. En este momento del disco, el trío ya agarró vuelo, y para demostrarlo está el tercer tema, ‘Claroscuro’, el cual se impulsa desde las atmósferas ya introducidas en el tema precedente y las lleva hacia una expansión melódica más nutrida y ambiciosa. También está estructurado sobre un compás de 7/8, manejado con esa agilidad que la banda sabe exhibir diestramente. Para los últimos 50 segundos, la pieza vira hacia un frenético 3/4 a fin de elaborar una estupenda coda psicodélica. Se trata de uno de mis favoritos personales del disco, y eso que no me estoy refiriendo a un disco lleno de altibajos ni mucho menos: las dosis de ingenio en los arreglos y robustez en las interacciones entre los tres músicos se mantienen firmes a lo largo de todo el repertorio. 



‘Convergentes’ comienza estableciendo un sendero dentro del terreno de la fusión del jazz con ritmos folclóricos mexicanos: el teclado dominante es el piano, lo cual aprovecha Salvador para elaborar atmósferas jazz-rockeras bajo un revestimiento sumamente elegante. La presencia de un guitarrista invitado que toca un incendiario solo en el medio permite a la pieza explicitar una energía que casi todo el tiempo permanece elegantemente matizada. En la última sección del tema, la pieza se enmarca directamente en lo sinfónico bajo la guía de un etéreo solo de sintetizador. ‘Falsa Dicotomía’ va más lejos para establecer un compromiso más consistente con el estándar del jazz-fusión: Baldovinos se erige en protagonista principal en algunos pasajes en los que el grupo explora vías más libres aparte del motivo central. Por su parte, ‘Intersecciones’ es un solo de piano en el cual Salvador Govea explora una alternancia de dibujos pulcramente académicos y suaves cadencias jazzeras: en esta composición s mezclan lo intimista y lo colorido. En fin, el disco concluye con una adaptación de una pieza académica compuesta por Miguel Bernal Jiménez, gran renovador de la música sacra durante la primera mitad del siglo XX. Para la gestación y desarrollo de este arreglo, el grupo decide recuperar el tenor sinfónico a todo dar, e incluso se nota un compromiso más directo con el estándar de ELP (y tal vez también algún parentesco con TRIUMVIRAT). Enérgico sin ser chocante, robusto sin exageraciones, este ‘Concertino’ cierra el disco con un oportuno tenor épico.

El balance general que propongo para “Danza Urbana” es muy positivo, con lo cual recomiendo su adquisición para todos los interesados en explorar lo que se ha hecho y se sigue haciendo dentro de la vanguardia artística rockera en latitudes hispanoamericanas. GOVEA es una realidad surgida desde tierras mexicanas para seguir alimentando la vitalidad de la herencia del rock progresivo en el transcurso del nuevo milenio mientras va abandonando su primer decenio. Para ilustrar esta frase final, les dejo estos dos botones de muestra: 
Continuum - http://www.youtube.com/watch?v=Ar6XCaE-4LY
Falsa Dicotomía - http://www.youtube.com/watch?v=KuXsgCg1d2s

Tuesday, May 11, 2010

Los caminos actuales del jazz progresivo: desde Noruega, ELEPHANT9



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ELEPHANT9 es el nombre del ensamble noruego formado por Ståle Storløkken a los teclados, Nikolai Hængsle Eilertsen al bajo y Torstein Lofthus a la batería: siendo ellos miembros de bandas tan diversas como SUPERSILENT (free-jazz ecléctico), SHINING (R.I.O. de tendencias metaleras) y THE NATIONAL BANK (rock indie), el resultado de su asociación es este power-trío de jazz progresivo que ya ha cosechado elogios a lo largo de sus cortos tres años de existencia en curso. El núcleo sónico de ELEPHANT9 se enmarca convinventemente bajo las pautas del jazz-rock contemporáneo a lo NIACIN, además de influencias inspiradas en la vieja escuela de jazz-fusión 70era (la faceta más agresiva). El resultado es bastante robusto, para lo cual ayuda el empleo bastante habitual de texturas experimentales y atmósferas psicodélicas. El trío está a sus anchas explorando ambientes y atmósferas variadas, pero suele tomarse su tiempo para terminar de explotar cada idea; las creaciones musicales se desarrollan en jams, no hay una labor meticulosamente melódica en las piezas que conforman sus hasta discos “DodoVoodoo” (2008) y “Walk The Nile” (2010). Es este último que pasamos a reseñar inmediatamente.


El tema de apertura ‘Fugl Fønix’ instala una secuencia musical ágil sostenida sobre un vibrante compás de 6/8: el trío expone de frente su vitalidad ante los ojos del oyente con un muy inspirado Lofthus que luce su entusiasta destreza con desparpajo y sin tapujos. ‘Aviation comienza con un tenor muy distinto, más introvertido, casi cósmico, basado en cortinas minimalistas de órgano que ocupan el centro del primer minuto y medio. El bajo emite trazos de lo que será la línea básica mientras que la batería empieza a emerger de forma calculada, y uno sabe que no tardará el ensamble en procurar un nuevo viaje jazz-rockero intenso y extrovertido. Una vez más, la mezcla da un espacio importante a la batería de Lofthus pero son las sonoridades emitidas por el teclista Storløkken las que naturalmente conforman el centro neurálgico del desarrollo instrumental. Las huellas de NIACIN están patentes en el swing tan abiertamente dinámico que los ELEPHANT9 saben crear con aparente facilidad... pero con un robusto compromiso con los ideales de la experimentación psicodélica. El tercer tema es justamente el homónimo – una sorpresa musical de 10 minutos de duración cuya estructura sónica está encapsulada en una lánguida atmósfera cósmica. Aquí la cosa a apreciar no está en la composición ni en el gancho sino en la consistente complacencia en climas misteriosos y expectantes que aluden a paisajes intergalácticos y nebulosas surrealistas. ¿Cómo describir este tema? Un traslado de los espíritus del TANGERINE DREAM de “Phaedra” y CLUSTER a la faceta más abiertamente deconstructivista del WEATHER REPORT pre- Pastorius, con añadidas sazones de post-rock “reciclado”. Ha sonado muy extravagante, y quién sabe si ha tenido algo de sentido, pero es lo mejor que se nos ocurre por ahora.


El cuarto tema ‘Hardcore Orientale’ nos devuelve a una vibración más abierta, semejante a la del primer tema: aunque comienza con una dosis un poco menor de calidez, las cosas van pasando a incrementados niveles de intensidad que hacen que el último minuto sea realmente pletórico. ‘Habanera Rocket’ nos trae otro momento de largo desarrollo musical (casi un cuarto de hora) y filuda experimentación espacial. Durante los primeros minutos, el trío elabora un clima hipnótico y cadencioso que no se halla muy lejano de AGITATION FREE o EXMAGMA: la dupla de Eilertsen y Lofthus opera como una maquinaria impecable. La mecánica monotonía – solo rota por las sobrias improvisaciones armónicas a cargo del órgano – establece un aura expectante que finalmente vira hacia un groove exquisito e irresistible: el bajo de Eilertsen dibuja un loop que no podría ser mejorado por sintetizador alguno. Poco antes de llegar al minuto 10, el esquema rítmico muta hacia cadencias fusionescas mientras que los aportes del teclado y del bajo transitan por suaves climas cósmicos: ELEPHANT9 también se da maña para experimentar con atmósferas de corte free-jazz, según parece. La coda llega con una breve retoma del segundo motivo con añadidos matices psicodélicos. El disco termina con una pieza como ‘John Tinnick’ que se explaya sólidamente sobre un compás frenético impetuosamente armado con precisión arquitectónica: los riffs y efectos varios que se emiten desde el Hammond son intensos y llamativos.


Como balance general, “Walk The Nile” me resulta un disco bastante llamativo, un muy buen síntoma de que todavía existe un enorme potencial para la polenta y la renovación en el escenario mundial del jazz-rock y el progresivo de base jazzera. Desde las frías tierras escandinavas emerge ELEPHANT9 como un pozo de sonoridades abrasivas. ¡¡Recomendado para la lista de más destacados del año 2010!!

Tuesday, May 04, 2010

Homenaje póstumo a ENRIQUE JARDINES, la mente del Cero Absoluto







HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy traigo a colación la triste noticia de un reciente deceso musical – el bajista estadounidense de ascendencia cubana Enrique Jardines falleció el pasado 22 de abril, a la edad de 59 años, víctima de un inesperado infarto relacionado con su diabetes.

Él fue fundador del trío de jazz-prog vanguardista ABSOLUTE ZERO, el mismo que llevaba muchos años realizando una musicalidad excitante y siempre sorprendente, producto del híbrido entre free-jazz, rock in opposition y fusión, más exactamente, desde mediados de los 80s. Habiendo comenzado como un power-trío de guitarra, bajo y batería, fue con la formación de Aislin Quinn (voz y teclados), Pip Pyle (sí, el mismo de Hatfield & The North, National Health, Gong, Soft Heap, etc., a la batería y percusión) y Jardines (bajo) que ABSOLUTE ZERO grabó su único registro fonográfico “Crashing Icons” en 2003. La propuesta sonora plasmada en este disco es aventurera, agresiva y refinada a la vez, intensa y cerebral al unísono, ardiente de deseos por revolucionar el arte de sonido al mismo tiempo que festeja las diversas influencias recibidas de diversas vanguardias jazzeras y rockeras (especialmente el R.I.O. de Henry Cow y Art Bears).

A modo de póstumo homenaje, transcribo aquí una reseña que escribí a inicios de 2006 sobre este disco que me gusta mucho y que aún me parece una de las más tremendas joyas progresivas editadas en lo que va de milenio.-

“Temas -
1. Bared Cross (13:47)
2. Further On (20:43)
3. Stutter Rock/You Said (11:49)
4. Suenos Sobre Un Espejo (16:46)

Integrantes: Aislin Quinn (teclados, voz y percusión) / Enrique Jardines (bajo y percusión) / Pip Pyle (batería y percusión)
Colaboradores: Keith Hedger (trompeta y percusión en 4) / Jim Stewart (percusión en 2 y 4)

La visión musical del grupo parece ser una manifestación directa y literal del titulo en cuanto al orden, esquema melódico y convenciones estructurales: todos ellos quedan reducidos a la mínima expresión de cero absoluto. Jugando con la radical sorpresa propia del free jazz, las interacciones instrumentales y dadaístas vocalizaciones derivan en constantes cambios de ritmo y ambiente, sentido de caos sonoro, travesuras surrealistas,... todo ello ejecutado con majestuosa inventiva por las sólidas y agresivas labores de Jardines y Pyle, mientras que Quinn añade matices, adornos y algún que otro solo de teclado y canta con un espíritu libre semejante al de Deborah Perry de Thinking Plague (y por extensión, al de Dagmar Krause). La influencia mas evidente en el sonido de AZ es el Henry Cow más radical, el del ‘In Praise of Learning”.

En cierto sentido, los teclados de Quinn proveen algo de lirismo a un sonido global que suele estar dominado por los notoriamente agresivos aportes del bajo de Jardines – hay que ver que cosas tan increíbles hace este señor con su instrumento, llevándolo a los confines propios de la guitarra primera sin empacho alguno. El hecho de que c/u de los temas sea particularmente extenso (entre los casi 12 minutos y mas de 20 minutos de duración) permite la creación de espacios mas que suficientes como para que los músicos se explayen en sus ideas, variantes y, sobre todo, las sorpresas que se van acumulando inmisericordemente.

El Latin jazz y la música étnica exótica son elementos integrados dentro de la impresionante paleta sonora de Absolute Zero, tal como se deriva de ciertos pasajes de los temas: las cadencias particulares de ambos recursos estilísticos ayudan al material a mantener una patente frescura en medio de la continua experimentación visceral. Esto se nota de manera especial en ‘Further On’, que es, a la sazón, el tema más largo. La presencia destacada de percusiones tonales de corte africano opera como un catalizador de colores en medio de la niebla radicalmente neurótica creada por el trío nuclear. Pero no vale quejarse a estas alturas del partido: ya desde el tema de apertura ‘Bared Cross’ el oyente sabe que el arte del ruido esta siendo usado a fin de poner a prueba los limites de su “sensatez” estética e invitarlo a disfrutar de lo perturbador. En un disco tan parejo como este, me resulta un tanto difícil elegir a esta pieza como la mas notable, pero tengo bien en claro este veredicto personal. ‘Stutter Rock/You Said’ se centra más en lo jazzero, combinando las evocaciones a la escuela de free jazz tal como se desarrollo en los 60’s y la frescura del funky: eso la hace la pieza menos inescrutable de este repertorio. Aquí hallamos los solos de teclado mas impresionante, así como un guiño (otro más) al Latin jazz: el anuncio que hace Jardines de Jim Stewart como “salsero fabuloso” y “maestro del ritmo tropical” antes de su solo de congas es sencillamente estupendo en su desenfado. Es en esta porción donde el bloque sonoro entra en una exploración casi infernal (dije que ‘Stutter Rock/You Said’ era menos inescrutable, no que estuviera exenta de locuras). Si en el tema precedente las cosas bajan un poco su nivel de neurosis, en el estupendo tema de cierre parece haber una mayor apertura al lirismo en medio del perpetuo dadaísmo – ‘Suenos Sobre Un Espejo’ contiene un clima onírico, manifestado con sutileza mas sin ocultamientos. La aparición de pasajes oscuros y el empleo de vocalizaciones pomposamente ceremoniosas, en vez de dirigirse hacia lo tétrico o algo parecido, realzan efectivamente el absurdo de lo irreal: esto, en el mundo musical de AZ, significa traernos un poco de desestructuración e invitarnos a compartir la carga. La coda es lo suficientemente explosiva como para recordarnos que dicha carga implica, ante todo, un desafío.

“Crashing Icons” es esencialmente un disco martilleante y abrumador, el mismo que explota la herencia del RIO con energía, inventiva, e incluso descaro irreverente. Se trata de una labor de absoluta compenetración entre músicos que ponen sus ideales anárquicos al servicio de un bloque común mientras van interactuando sobre la marcha. Creo que esta es lo más adecuado que tengo a mi alcance para describir la alucinada oferta de Absolute Zero. Disco sumamente recomendable, pero también alevosamente “esotérico”: es un disco que busca su propio auditorio con mirada hermética y criterios incendiarios. ”

Gracias por la música, Maestro Jardines, redescubre nuevos esquema rítmico con Pip ahora que te has reunido con él en el más allá.

Sunday, April 18, 2010

Flores para ALGERNON y su disco "Ghost Surveillance"


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hace poco he descubierto a un ensamble de rock experimental ecléctico proveniente de Chicago llamado ALGERNON… ¡¡y vaya si me ha impresionado!! En este año 2010 ALGERNON nos brinda esta tremenda joya musical titulada “Ghost Surveillance”, su tercer trabajo fonográfico. Este grupo comenzó a inicios del milenio como un dúo de jazz vanguardista de guitarra (a cargo de Dave Miller) y batería (a cargo de Darren Garvey). Hoy por hoy, tras algunas modificaciones en su formación a través de los años, el grupo opera como un quinteto que contiene a dos guitarristas – Toby Summerfield y el propio Miller –, el bajista Tom Perona, la percusionista Katie Wiegman y el baterista Corey Healey.

El núcleo sonoro de la banda se congrega claramente en la mezcla y alternancia de jazz-rock, post-rock y psicodelia enraizada en ambiciones progresivas, aunque también se puede advertir indicios de krautrock, no-wave y rock pesado. En todo caso, cabe señalar que la propuesta ecléctica de ALGERNON no se pierde en una suntuosidad explícita sino que pone especiales énfasis en ambientes y desarrollos en un entramado instrumental bien equilibrado. Los momentos de gran despliegue enérgico son mayoritarios, pero el grupo se cuida siempre de llegar a lo aparatoso y lo vulgar en sus momentos más electrizantes. En líneas generales, la oferta musical de ALGERNON puede interpretarse como un replanteamiento del post-rock a través del uso de complejos juegos musicales inspirados en el jazz-rock y la psicodelia progresiva o como una remodelación vigorizante del jazz-rock a través de recursos de la vanguardia contemporánea, de una manera u otra, el grupo pasa como un baluarte de ingenioso eclecticismo e incombustible energía.

Vayamos ahora al disco que nos ocupa. ‘The Briefing’ construye de manera sostenida la instalación de su motivo central, el mismo que despliega su agilidad desnuda después de una introducción marcada por la contención. El swing de la pieza es bastante pegadizo, incluso en aquellos momentos en que la pieza desarrolla una aureola psicodélica ácida. ‘Broken Lady’ despliega unos aires fusionescos que aparentemente nos remiten un tanto a las influencias de UPPER EXTREMITIES y GORDIAN KNOT – la arquitectura distribuida entre las diversificadas labores de las dos guitarras, la ingeniosa dupla rítmica y los ornamentos de vibráfono es fabulosa en su vibrante precisión. La sección lenta que ocupa la segunda mitad nos lleva a un sendero de misterioso reposo espiritual. ‘Honey Trap’ nos transporta a una psicodelia cósmica donde el híbrido de post-rock y free-jazz establece un esquema fundamental de niebla grisácea, mientras que ‘Timekiller’ ofrece un colorido más soleado a partir de su carácter predominantemente extrovertido… aunque no faltan algunos ornamentos delirantes que añaden instantes de traviesa perturbación. ‘Operative vs. Opposition’ ofrece una curiosa mezcla de crimsonismo y atmósferas a lo HENRY COW (de la etapa “Unrest”) sobre una cadencia rítmica que alterna la coqueta agilidad del Latin jazz a lo bossanova, variables robustas de fuerte carácter progresivo y la languidez melancólica. El ensamble se maneja bien dentro de un espectro temporal de 8 minutos y pico, manteniendo las cosas en un nivel de interés y sorpresa. La densidad desplegada en los últimos pasajes porta algo de tenebroso, lo cual facilita mucho que el clímax se asiente de manera contundente. ‘Everybody Stay Calm’ comienza con un enfoque centrado en ambientaciones calmas y sutiles, valiéndose de la sencillez contemplativa para transmitir una sencillez etérea. El diálogo entre el vibráfono y el teremín que se inicia poco antes de terminar el segundo minuto es casi como una nube que flota en un cielo nublado y silencioso, pero este recurso no es sino un preámbulo a la sección extrovertida de la pieza. Durando poco más de un minuto, ‘Intelligence Meltdown’ nos brinda un breve retazo de psicodelia retro sobre un compás rítmico que pueda parecer de garaje 60ero pero que en realidad da pie a un retocamiento extravagante de la típica extroversión rockera. Acto seguido, ‘Debrief and Defect’ despliega su ambiciosa expansión de 11 minutos comenzando con un prólogo potente y aguerrido cuyo ceremonioso compás lento pasa a ser recogido por el primer motivo central en un clima de misteriosa languidez. El rol protagónico del vibráfono permite a la pieza adquirir un patente carácter ensoñador, aunque también hay indicios de algo inquietante que late en el trasfondo, especialmente si atendemos a las cadencias marcadas por las estoicas notas de piano y bajo al unísono. Poco antes de llegar al quinto minuto, la pieza vira hacia una atmósfera minimalista muy decididamente enfilada hacia los patrones del post-rock en su faceta más contemplativa. El crescendo marcado por las capas de sintetizador genera un clima idóneo para extraer esa inquietud de trasfondo que mencioné anteriormente, pero no se hace a punta de agresividad sino de exploraciones cósmicas pertinentemente enriquecidas por los demás instrumentos (especialmente el bajo). Algo muy a lo GYBE!, en verdad. El crescendo culmina en el décimo minuto, que es cuando el grupo retoma el prólogo para la coda, la cual revela una esencia muscular más pronunciada. Este vigoroso final sirve para abrir la puerta a ‘Objective Compromised’, pieza que suena a una confluencia de CRIMSON contemporáneo, DON CABALLERO y ATTENTION DEFICIT dentro de un esquema focalizado en realzar los contrastes entre los diversos motivos. El aire exultante con el que termina esta pieza refleja muy bien el dinamismo tan característico de este quinteto. Finalmente, ‘The L Pill’ nos ofrece un paisaje sonoro etéreo y surrealista encapsulado en un ensimismamiento calmo: las suaves amalgamas distorsionadas de teclados y guitarra generan una misteriosa serenidad que nos remite a ciertas herencias del krautrock así como a las propuestas de GYBE! y TORTOISE.

“Ghost Surveillance” es una obra musical bastante relevante a la hora de descubrir y valorar las nuevas propuestas que se van dando en la multivalente escena internacional de rock experimental: para mí, un gran descubrimiento sin paliativos. Es bueno saber que las inquietudes progresivas del momento pueden todavía generar propuestas genuinamente frescas e intensas --- ¡flores para ALGERNON!

Friday, April 02, 2010

RED SPAROWES, el sonido excruciante y la respuesta firme del post-rock


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

No hace mucho que me he estado familiarizando con la obra de RED SPAROWES, banda originada hace ya unos 6 años en Los Angeles a partir de una congregación de miembros y ex-miembros de Isis. Tras dos discos de larga duración, un EP y un disco en vivo, el año 2010 nos trae “The Fear Is Excruciating But Therein Lies The Answer”, el nuevo disco de parte de esta banda, cuya formación ha tenido ciertas variantes a la par que mantenía la presencia de Bryant Clifford Meyer (guitarra, teclados) y Greg Burns (bajo, guitarra pedal steel): el quinteto lo completan Andy Arahood (guitarra, sintetizador, bajo), David Clifford (batería, percusión) y Emma Ruth Rundle (guitarra). A diferencia de los senderos más coloridos y “orquestalmente” ambiciosos que vemos en las propuestas de THE PAX CECILIA, DO MAKE SAY THINK o los pioneros GODSPEED YOU BLACK EMPEROR!, la línea de trabajo de RED SPAROWES se emparenta más cercanamente con las de ISIS (claro, naturalmente), TORTOISE y MOGWAI. En líneas generales, RED SPAROWES es una banda fiel a un estándar, pero lejos de ser como un acólito sin personalidad definida, por el contrario, logra reflejar inquietudes propias a través de los ambientes envolventes y misteriosos que inundan el repertorio de su material. El actual quinteto decidió para este nuevo disco despojarse un poco de las arrebatadoras aureolas cósmicas que se desprendían usualmente de sus vuelos musicales para darle un enfoque un poco más filudo y algo más seco, aunque de todas maneras persiste esa peculiar combinación de ambientes envolventes y sonoridades sólidas que es tan propia de RED SPAROWES.

‘Truths Arise’ es el breve preludio de menos de 2 minutos de duración que se encarga de iniciar la controladamente densa reflexiva sobre la cual se va a armar el repertorio integral del disco: se trata de un despliegue de flotante magnificencia que viene convenientemente sucedido por los climas más decididamente sosegados de ‘In Illusions Of Order’, pieza dominada por delicadas articulaciones entrecruzadas por las guitarras congregadas. El parentesco con ensambles tales como MOGWAI y TORTOISE es inocultable. El hipnótico crescendo que llega a su cúspide a la altura del cuarto minuto y medio viene inmediatamente sucedido por un motivo distinto que se hace eco de la languidez inicial hasta cierto punto, pues el esquema rítmico vira hacia unos recursos de tensión un poco más explícitos, abriendo así una puerta para el hermoso clímax final. ¡Ojalá éste hubiera durado un poco más! ‘A Hail Of Bombs’ tiene un aire más extrovertido, lírico incluso: las alusiones explosivas del título recién se airean expresamente a pocos de pasados los 2 minutos, que es cuando las ráfagas guitarreras llenan espacios a punta de enérgicas texturas. En camino hacia el final, las cosas viran hacia un espacio calmo. ‘Giving Birth To Imagined Saviors’ tiene unos pasajes iniciales bastante intrigantes, de tenor minimalista – de este modo, se instala el esquema para una atmósfera épica que permanece sólidamente arropado bajo un esquema contenido por un buen tiempo. Poco antes de llegar a los 4’30”, el grupo cambia lo épico por lo denso hasta el final, haciéndolo con total fluidez y un nervio convincente. ‘A Swarm’ porta un lirismo evocativo que se preserva sólidamente a través de los variantes motivos que se van sucediendo en una creciente intensificación antes de que el reprise regrese a la expectante calma inicial: es casi como una retoma de los espíritus musicales que anteriormente habían imperado en ‘In Illusions Of Order’ y ‘A Hail Of Bombs’ – hasta ahora, estos tres temas que menciono pueden muy bien ser calificados como sendas cúspides del disco. Los despliegues líricos se siguen haciendo presentes en ‘In Every Mind’, tema que brinda un colorido controlado en buena medida marcado por la guitarra pedal steel al inicio, antes de que las capas guitarreras elaboradas por Meyer y Rundle absorban el núcleo central del crescendo. ‘A Mutiny’ introduce algunas sobrias cadencias jazzeras en su ambiente y esquema rítmico, mayormente concentrados en el lado más introvertido del grupo. Alrededor del minuto 3’30” se advierte una posibilidad de intensificación arquitectónica, pero la maniobra se queda en una tentativa sigilosa que prefiere mantener las cosas en su nivel recurrente de sobriedad. El disco concluye con ‘As Each End Looms And Subsides’, tema que elabora un clima denso y claroscuro a punta de garra y pulcritud – siendo otro momento cumbre del disco, el ensamble logra crear niveles de magnificencia a través de los paisajes envolventes que las guitarras dibujan sobre un patrón rítmico consistente. Los efectos de delay que arman el interludio trazan el puente hacia el crescendo final, el cual se catapulta desde la incandescencia anterior llevándola hacia una expresión más robusta, y a la vez, más cósmica. De este modo, el abrupto final puede capitalizar su efectismo.

Una muy buena experiencia supone la escucha de “The Fear Is Excrutiacing But Therein Lies The Answer”, siendo así que RED SPAROWES logra confirmarse como una instancia poderosa dentro del desarrollo actual de la escena musical post-rock. Los amantes y conversos adictos al género ciertamente apreciarán esta obra, y por qué no, cualquier melómano amante del rock artístico que se abra a las ideologías que propongan crear sonidos refrescantes y excruciantes.

Wednesday, March 24, 2010

DREAM THEATER y BIGELF - monumental conmoción rockera en Lima


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

La noche de DREAM THEATER y BIGELF en la Explanada del Estadio Monumental de Lima fue brutal, intensa, apasionada e impactante. Se trataba de la primera vez que DREAM THEATER y sus ilustres teloneros de turno venían a escenarios limeños: la atracción principal era, por supuesto, el quinteto formado en los pasillos de la Berklee College of Music y que hoy por hoy, desde hace poco menos de 20 años, reina como monarca supremo del género prog-metal. El 22 de marzo era el día signado por el destino para que James laBrie, John Petrucci, John Myung, Jordan Rudess y Mike Portnoy tuvieran una cita con la comunidad rockera peruana… bajo cielos peruanos.

Comencemos con los teloneros. Teniendo en cuenta que DREAM THEATER iba a comenzar su actuación a eso de las 9.30 PM si no más tarde, era razonable que BIGELF iniciara su actuación a poco de pasadas las 8.00 PM. Este grupo formado en Los Angeles encarna un enérgico eslabón perdido entre URIAH HEEP y BLACK SABBATH a través de filtros de DEEP PURPLE, además de los estándares de la psicodelia heavy clásica de fines de los 60s. El uso extensivo de wah-wah y flanger en la guitarra y la presencia exclusiva del Hammond y el mellotron en el arsenal del cantante-teclista son pautas infaltables en el vigoroso sonido retro que esta banda enarbola como innegociable propuesta musical. En un espacio de casi 50 minutos, se generó una química inapelable entre el grupo y el público que recién se conocían en el transcurso del momento. Si en el tema con el cual abrieron su intervención lograron llamar la atención de manera plena, el grupo se ganó decisivamente al público con los temas que siguieron, ‘Money Machine’ y ‘Neurosychopathic Eye’. ‘Blackball’ y ‘Painkillers’ también llenaron de polenta el ambiente, siendo así que el nombre del grupo era coreado en varios momentos por el respetable. Un momento particularmente emocionante fue cuando el frontman Damon Fox dedicó el tema ‘Disappear’ a la memoria de Andy Butler-Jones, quien fuera anterior guitarrista de la banda. En fin, cuando el grupo dejó la escena deshaciéndose en emocionados agradecimientos para con la gente, estaba claro que BIGELF dejaba un gran recuerdo en las retinas y mentes de los asistentes más puntuales.

... ¿Y QUÉ CON DREAM THEAER? ¡¡¡GENIALES!!! Su derroche de virtuosismo se complementaba perfectamente con su nervio para extenderse a veces en jams, y sobre todo, el ingenio musical y el feeling de los cuales siempre han hecho gala pero que no se suele mencionar tan recurrentemente como su destreza técnica. Su actuación, que comenzó poco antes de las 9.45 PM, resultó intensa incluso desde antes de tocar la primera nota. La pista de un pasaje orquestal que emergió mientras se apagaban las luces y bajaba lentamente el telón y la subsiguiente secuencia de tormenta y rayos anticipaban furiosamente el arribo de la monumental pieza ‘A nightmare to remember’, que abre el más reciente disco de la banda “Black Clouds & Silver Linings”. El grupo instaló su incombustible vitalidad en total armonía con el entusiasmo explícito de un público que ya estaba entregado desde horas, días y semanas antes de la realización fáctica de este evento, entregado a la arrolladora magia de los solos de Petrucci y Rudess, el carisma escénico de un dinámico LaBrie, el vigor avasallador de un Portnoy que se luce en su nutridísima batería de tres bombos mientras gesticula y ocasionalmente gruñe, la potente y rica base que aporta un impecable Myung. Todos estos elementos individuales saben brillar por sí solos mientras que el bloque entero derrocha su grandeza sin dejar una sola gota de creatividad en el tintero. De todo esto podía percatarse el neófito que había asistido a ver a la banda “a ver qué pasa”… pero lo que pasa no es un misterio para quienes han seguido a esta banda por años. Valiéndose de la comunicación virtual a través de las pantallas, Portnoy saludó al público antes de iniciar su sección de “growling” – desde ese momento, el genial baterista asumió su rol de co-animador con la complicidad del público.

‘A rite of passage’ prolongó esa infaltable combinación de fastuosidad, electricidad y buenas vibraciones que el grupo brinda en proporciones épicas en cada una de sus piezas fuertes. Justo en este momento, Rudess ya ha exhibido su Continuum y su Ipod Touch. No será la última vez, por cierto. Una versión extendida de ‘Hollow years’ brinda el primer momento de melancolía y romanticismo de la noche – el solo introductorio de Petrucci, que incluía un pasaje del tema central de la película "La Lista de Schindler", generaba un poder emotivo contagioso, siendo así que el público se hizo debido eco de esa sensación. Recién al finalizar este tema, cuando ya llevábamos un poco más de ½ hora de concierto, LaBrie se dio abasto para saludar a los asistentes. Era hora de continuar con la faceta más explícitamente filuda de la banda, y ‘Constant motion’ era la canción adecuada para mostrar este frenético temperamento: una vez más, Petrucci se adueñó de la ciudad con sus férreos riffs y exaltados solos, excesivos y a la vez tremendamente musicales. El delirio de este momentum viró hacia niveles cósmicos con el solo múltiple de Rudess, y con múltiple me refiero a sus acciones exploratorias con su keytar, Continuum y Ipod Touch, antes de pasar a concentrarse en su teclado. Un momento entrañable y humorístico llegó justamente cuando en la pantalla se reflejaba una caricatura de Rudess en una guisa de Merlín psicodélico – este genio forjado en las aulas de Julliard exhibe su chiva blanca del mismo modo que Rick Wakeman exhibía su lacia melena blonda y capas de mago. ¿Qué mejor manera de cerrar el solo que con el inicio de un instrumental tan fabuloso como ‘Erotomania’? Pues bien, eso fue lo que sucedió, y ciertamente la reacción inmediata del público confirma por enésima que la etapa 1989-94 sigue siendo de especial devoción para los seguidores de la banda. Rudess se ciñó al libreto respetando las ideas básicas que Kevin Moore aportó a la versión oficial de estudio. Quien no lo hizo fue Portnoy, pues él interrumpió un pasaje para jugar con el público, aprovechando la magia de la imagen engrandecida en la pantalla – se nota que este grupo gusta, ante todo, de divertirse, de no tomarse a sí mismo demasiado en serio a pesar de que su repertorio está anclado en la necesidad de insuflar inteligencia al rock de nuestros días. Aunque no fue tocado en su totalidad, ‘Voices’ supuso una bien lograda continuidad de la vibración establecida en ‘Erotomania’: justamente se recordará su sección introductoria como uno de esos momentos en los que el bajo de Myung logró sobresalir con luz propia a través de una mezcla de sonido que habitualmente daba prioridad a los instrumentos de sus tres compañeros de viaje.

Tras la sensación de inconsolable neurosis que destila una canción tan intensamente amargada como ‘Voices’, llegaron los primeros acordes de piano en un compás lento de ¾ para el arribo de ‘The spirit carries on’, power-ballad de inspiración góspel que viraba la atmósfera emocional hacia unas sensaciones más relajantes, movidas por una serena celebración de la inmortalidad y transmigración del alma. No me cabe duda de que esta pieza dio pie para el mejor momento de LaBrie como comunicador e intérprete, fungiendo como arcángel de palpitaciones conmovedoras en los corazones y mentes de los asistentes. También sirvió para que Petrucci volviera a adueñarse a su antojo del rol protagónico sobre el escenario. En esta secuencia de contrastes, las ideas cósmicas de ‘The spirit carries on’ fueron ipso facto sucedidas por la electrizante manifestación de autoafirmación de ‘As I am’, un tema aguerrido y voraz – la entrada signada por el efecto en reversa del eco de una nota de piano y las armonías de bajo de Myung abrieron la puerta a un nuevo vendaval de furia inteligente. Como DREAM THEATER sabe que su segundo disco “Images And Words” es una piedra angular de su historia viviente, no debía faltar una muestra del mismo en esta presentación primeriza: es así que el medley de ‘Pull me under’ (hasta el segundo estribillo) y ‘Metropolis, Part 1’ salió a colación para encuadrar a lo grande la primera despedida de la banda. Como ya sucedió en muchísimos conciertos anteriores, Petrucci y Rudess se enfrascaron alegremente en un duelo guitarra vs. keytar inmediatamente después del pasaje solista de Myung (dicho sea de paso, fue el momento en que más se dispararon las ovaciones para con este supremo maestro de obras del sonido DT). Por supuesto, ‘Peruvian skies’ fue reclamado por el público en varios momentos del concierto, y dado que el grupo abandonaba el escenario, los reclamos se intensificaron… y vaya si el golpe de efecto dio resultados, pues al volver al escenario y ponerse a tocar esta canción, el público asumió el rol de apoyo vocal con un compromiso total. Al finalizar la canción, la explosión de júbilo fue explosiva hasta niveles tremendos y terribles, pero aún quedaban unos 20 minutos más para que la jornada llegara a su fin, y sería el tema épico ‘The Count of Tuscany’ el que estuviera a cargo de ocupar todo ese espacio. Tratándose de una pieza fastuosa al más puro y entrañable estilo DT, su carácter místico apoyado en su esquema extremadamente articulado lo convertía en un ideal broche de oro progresivo. Siempre recurriendo a exhibiciones de destreza y colorido excesivo, el asunto es que ‘The Count of Tuscany’ desarrolla una musicalidad única, distribuida a través de sus variados motivos en una arquitectura bien nivelada e implementada a punta de fineza performativa. Rizando el rizo de las influencias de RUSH, YES, METALLICA, IRON MAIDEN, KANSAS y PINK FLOYD sin perder la frescura ni el ingenio, la pieza se sostiene cabalmente sobre los riffs y bases de turno sobre los recovecos rítmicos. Una vez que llegamos al interludio etéreo donde las notas de la guitarra flotan cuales destellos de nebulosa, nos preparamos para recibir el epílogo que nos canta una despedida cortés y emocionada – “Cuéntales de mí, soy el Conde de Toscana”… pues bien, eso estoy haciendo ahora, contar la historia de DREAM THEATER (y BIGELF) en su primera aventura peruana.

Resumiendo, el setlist fue.-

A nightmare to remember
A rite of passage
Solo de Petrucci / Hollow years
Constant motion
Solo múltiple de Rudess / Erotomania / Voices
The spirit carries on
As I am
Pull me under / Metropolis, Part 1 (inc. duelo Petrucci-Rudess)

Encore:
Peruvian skies
The Count of Tuscany


En total, fueron poco menos de 2 horas y 10 minutos de colorido musical en manos de una de las bandas más importantes de la actual avanzada progresiva y, definitivamente, la puntera de la escena prog metal mundial.

Aquí podemos ver al grupo ofreciendo su tema ‘Peruvian skies’, naturalmente obligado para la ocasión - http://www.youtube.com/watch?v=bllywfnXZLA


Por haber instalado todo un hito en la historia de los conciertos de rock en escenarios limeños… ¡¡GRACIAS POR EL SHOW, BIGELF Y DREAM THEATER!!

Saturday, March 20, 2010

THE WATCH y la regeneración del planeta neo-progresivo











HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

El disco que comento en esta ocasión es el más reciente lanzamiento del ensamble italiano THE WATCH, el cual sigue caminando por su sendero musical signado por explayamientos retro a lo GENESIS de la mano del frontman Simone Rossetti – “Planet Earth?” es el nombre de este disco nuevo. El grupo se muestra irremediablemente interesado en ahondar en la línea retro de su esquema sonoro, y ello se nota masivamente en el arsenal de teclados antiguos (Hammond, mellotron, sintetizadores) que utiliza Valerio De Vittorio… especialmente en el timbre tan Banksiano que trabaja en el Hammond. Por lo demás, cabe notarse que el punto de referencia más recurrente para este álbum está en el esquema genesiano de la etapa 76-77, lo cual, a su vez, significa que el grupo da preferencia a sonoridades etéreas similarmente a lo hecho en “Primitive” y no tanto a las más aguerridas que se habían exhibido en los dos primeros álbumes (e incluso en el disco de THE NIGHT WATCH, banda nodriza de THE WATCH).

‘Welcome to Your Life’ abre el disco en un clima de pleno entusiasmo donde las referencias genesianas a ‘Eleventh Earl of Mar’ y ‘One For the Vine’ se reciclan ágilmente a través de los desarrollos melódicos en curso. Se puede muy bien describir a esta canción como una reelaboración de atmósferas propias del “Wind And Wuthering” en clave de un híbrido entre el GENESIS más entusiasta del “Nursery Cryme” y el MARILLION pre-“Misplaced Childhood”. En cambio, un tema como ‘Something Wrong’ exhibe un dominio de los ambientes más lánguidos, con alusiones indirectas pero claramente pautadas a ‘Entangled’ y ‘Can-Utility’. La arquitectura elaborada por las guitarras duales marca la capa básica sobre la cual se desarrolla la pieza, y más adelante, los sonidos cósmicos vertidos por el mellotron y los sintetizadores habrán de incorporar algo de inquietante misterio al asunto. ‘Earth’ es un tema más emparentado con los despliegues combinados de colorido y energía que ya la banda ha mostrado desde el primer disco – tema realmente típico de THE WATCH, aunque siempre hay que tener en cuenta el esquema sonoro abiertamente retro que la banda emplea para este álbum, lo cual permite al tecladista ocupar un rol líder en el esquema general. Y ahora que mencionamos específicamente al teclista, éste se afianza en su rol importante dentro del grupo en la pieza ‘All the Lights in Town’, la más larga del disco – sus dinámicos arpegios de piano marcan eficazmente el prólogo de otro tema atractivo y enérgico dentro de su ya conocida estrategia genesiana. Hay ciertos aspectos teatrales casi al estilo de cabaret que nos traen a la mente algunos de los aspectos más juguetones de la obra conceptual “The Lamb Lies Down on Broadway”, así como un pasaje dirigido por rasgueos de múltiples guitarras que sacan a colación una rememoración de la faceta más renacentista del viejo GENESIS.

‘The World Inside’ es un tema a medio tiempo que comienza con una medida actitud contemplativa, pero que poco a poco avanza hacia climas sonoros un poco más densos sin que se dé un dramático giro en sus motivos de base. Por su parte, ‘New Normal’ sí desarrolla de manera más persistente el relajamiento contemplativo ya introducido en la pieza precedente – como tesoro para los “fetichistas genesianos” de siempre, la presencia de John Hackett como flautista invitado completa el aura de tributo genesiano que THE WATCH abiertamente convierte en su leit-motiv progresivo. En fin, el disco se cierra con ‘Tourist Trap’, pieza que se encarga de reinstalar el entusiasmo flotante y colorido que tan buenos réditos ha dado en los temas 1 y 4, logrando que el bloque de “Planet Earth?” resulte un disco tan agradable. También es poco novedoso, pues THE WATCH se conforma con seguir ahondando en su propuesta neo-prog dogmáticamente planificada bajo un sello retro a despecho de las líneas desarrolladas por PENDRAGON o ARENA. Mi balance general sobre este disco es positivo – este grupo todavía me resulta atractivo.

Wednesday, March 17, 2010

"Clivages" y la plenitud perpetua de UNIVERS ZERO



Todavía no concluye el primer cuarto del año 2010 y ya tenemos a “Clivages”, el trabajo más reciente de UNIVERS ZERO, como un miembro necesario e irremediable del Top 5 progresivo del año. UNIVERS ZERO, a despecho del ritmo pausado de su producción fonográfica desde su reformación que tuvo lugar a fines de los 90s, se mantiene persistentemente como un monarca indiscutible de la vertiente progresiva RIO. En verdad… ¡qué gran disco que es “Clivages”! – todo un regreso a sus raíces más tenebrosas tal como quedaron desarrolladas y plasmadas en sus primeros cuatro discos (desde “1313” hasta “Uzed”). Los sortilegios atmosféricos que tuvieron una fuerte presencia en discos inmediatamente anteriores a “Clivages” ya no tienen una presencia tan relevante, siendo así que este ensamble belga se enfila más concienzudamente hacia la construcción de ambientes poderosos en un calibre oscuro muy fiel al típico estilo histórico de la banda. Con la constante guía del baterista/percusionista Daniel Denis y la estrecha cooperación del oboísta/fagotista Michel Berckmans como leal lugarteniente, el grupo ha creado todo un clásico instantáneo del RIO. El guitarrista Andy Kirk no se dio abasto para continuar su membresía en UZ (ahora un sexteto), pero antes de dejar sus filas, coopera tocando en dos temas e incluso componiendo uno de éstos.

Vayamos ahora al repertorio mismo. Los primeros cuatro minutos y pico del disco están ocupados por el grácil tema ‘Les Kobolds’, el cual destila aires vanguardistas bien equipados bajo una arquitectura sonora muy sensible a las tonalidades exóticas de raigambre indoeuropea – la clave de la pieza se centra en los ágiles colores dibujados por las maderas y el violín. A continuación sigue uno de los dos temas épicos del disco, ‘Warrior’, compuesto por el guitarrista Andy Kirk, quien fuera miembro de la banda y ahora solo es un invitado (de lujo) ocasional. Sobre un trasfondo casi “mecanizado”, el preludio genera un aire de expectativa que poco a poco prepara la emergencia de oscura languidez que se instala desde antes del minuto 2. El violín empieza ocupando un lugar central en la instrumentación, lo cual ayuda bastante a sustentar el clima tétrico tan oportuno para el momento. No se puede negar el uso de reminiscencias tanáticas a la etapa del “Heresie” y el “Ceux Du Dehors”. Bajo una apariencia de solemne monotonía se realiza un inteligente juego de variantes sobre ciertas cadencias básicas que se va robusteciendo hasta que poco después de la barrera del sexto minuto, se genera un clímax encendido que aterriza en otra demoledora sección misteriosa en la que el fagot y el clarinete bajo comparten el rol central; a partir de ahí, se arma otro clímax, menos explícito pero igualmente denso. ‘Vacillements’ entra en acción para incorporar algo de fresco lirismo al asunto después del despliegue de tensa oscuridad que tuvo lugar con la pieza precedente. Por su parte, ‘Earth Scream’ se basa en el sampleo de masivos sonidos industriales, un experimento de musique concrete en su estado más primigenio a cargo del maestro Daniel Denis; en este aparente desbalance entre la evocación naturista del título y el talante industrial del esquema sonoro, me parece que el título satiriza la capacidad del hombre de enajenar el ser natural del mundo y convertirlo en una extensión de las máquinas (en fin, especulaciones mías). ‘Soubresauts’ nos despierta a majestuosos sobresaltos que emergen desde enérgicas cadencias académicas perfectamente sobrellevadas a través de variados juegos de matices que me hacen recordar un poco a “Uzed”. Las maniobras de síncopas que se elaboran a partir de los 4 3/4 minutos son sencillamente impresionantes.

No me canso de repetir que estamos ante una labor de recuperación de la esencia primigenia de UZ, y temas como ‘Apesanteur’ y ‘Three Days’ se encargan de realzar esta idea infinitamente – los ágiles juegos de las maderas en el primer tema hallan un efectivo cimiento en la impecable dupla rítmica de Denis y Evers, mientras que la arquitectura tímbrica de las cuerdas y maderas en el segundo se explayan en una belleza misteriosa, muy a lo Rachmaninov con Stravinsky y Grieg. A continuación sigue ‘Straight Edge’, el otro tema épico del disco. El doliente solo de violín con que comienza el tema se ve pronto acompañado de amenazantes escalas de piano, y así empieza a armarse el cuerpo central. A poco de pasada la barrera de los 3 minutos, el grupo ya se halla en un trance espectacular, el cual se extiende hasta el minuto 7, que es cuando el ensamble pasa a recorrer unos senderos más sutiles, reposados aunque inquietantemente intrigantes. Cuatro minutos después, lo intrigante abre su ventana para que la oscuridad exterior se apodere de todo, permitiendo que el cuerpo central se retome en un magnífico reprise intensificado. El golpe final de ‘Straight Edge’ es brutal, y puesto que no se trata de la última pieza del disco, es de agradecer que ‘Retour De Foire’ nos brinde una brisa un poco más refrescante a través de sus climas más reposados. De todas maneras, el gusto por lo grisáceo y lo tenso no desaparece realmente, y ciertamente, prestando atención al armado del compás lento de este tema uno puede imaginar una triste procesión en el purgatorio. Todo tiene su fin, y el fin de “Clivages” llega con ‘Les Cercles d’Horus’, tema que nos muestra a un invitado especial en la batería - Nicolas Denis, hijo de Denis. El tono lánguidamente marcial de esta pieza patentemente minimalista le permite operar como un pertinente complemento al tema inmediatamente precedente, siendo así que el tono elegíaco se siente, a la vez, reforzado y más etéreo.

“Clivages” es una gozada de principio a fin que no defraudará para nada a los seguidores acérrimos de las vertientes más decididamente vanguardistas del género progresivo, y en especial, de UNIVERS ZERO.

Sunday, January 17, 2010

ÁBRETE GANDUL - el 10mo aniversario de sus aventuras progresivas


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

En éste, mi primer mensaje del año 2010, quisiera hacerme eco del 10mo aniversario de ÁBRETE GANDUL, grupo chileno que ha venido haciendo aportes muy interesantes dentro de la vanguardia rockera de su país. Hasta el momento tienen registrados dos trabajos en el mercado musical: “¿Bichos = Dichos?” y “Cuentos Para Dormir”, los cuales datan del 2000 y del 2005, respectivamente.

Para el primer disco, “¿Bichos = Dichos?”, el grupo consistía en la formación de Antonio Arceu (batería), Rodrigo García (bajo), Rodrigo Maccioni (guitarra electroacústica, flauta) y Doctor Octava (guitarra, guitarra sintetizada, bajo, voz), siendo así que este último componía la mayor parte de las piezas. Bajo el liderazgo de Doctor Octava – cuyo nombre real es Mauricio Dell – ÁBRETE GANDUL exhibía una sonoridad ecléctica donde se conjugaban elementos de PRIMUS, ZAPPA y KING CRIMSON dentro de una armazón polimórfica de psicodelia, jazz-rock y pop Indie. El factor satírico era muy pronunciado por aquel entonces, y eso podía notarse de entrada desde el tema homónimo que abría el disco. ‘Quiero apagarte’ y ‘Gracias niños’ eran otros temas emblemáticos de la extravagancia humorística que suponía un elemento crucial de ÁBRETE GANDUL. ‘Estamos de suerte’, por su parte, dibuja osados vuelos instrumentales gobernados al unísono por el free-form y la psicodelia robusta dentro de un esquema de trabajo inconfundiblemente progresivo. Otro tema a destacar es ‘Hay que volver a los chinos’, tema ágil e inquietante que en “Cuentos Para Dormir” reencontrará una versión un poco más potente.


En el momento en que “Cuentos Para Dormir” era concebido, grabado y finalmente editado, el grupo ya estaba conformado por un quinteto netamente instrumental. Siendo ahora Rodrigo Maccioni el compositor principal y con Antonio Arceu aún a cargo de la batería, ÁBRETE GANDUL se completaba con los nuevos integrantes Rodrigo Pinto (guitarras eléctrica, acústica y midi), Jaime Acuña (teclados) y Pedro Santander (bajo). El sonido grupal está mucho más focalizado, centrado en una arquitectura progresiva crimsoniana que lo emparenta con otras bandas compatriotas como EXSIMIO, FLOTANTE, ESTIGMA, ERGO SUM, TRYO, etc. Las composiciones que integran este disco suelen oscilan entre lo etéreo y colorido, por un lado, y lo neurótico y tenso, por el otro. El elemento jazz-rock también permanece como una referencia estilística sólida, y es justamente por ahí que de vez en cuando emergen los pasajes más líricos – mayoritariamente de la mano de la flauta de Maccioni. El tema de entrada ‘No se metan con el Capitán Problema’ es prácticamente un manifiesto de admiración por el KING CRIMSON de Fripp y Belew, mientras que ‘Al fin y al cabo’ alterna la agilidad jazzera con la densa pesadez propia de un híbrido entre el KING CRIMSON etapa “Red” y el primer PRESENT. ¡Qué manera de ocupar los primeros 10 minutos de un disco progresivo! ‘Primanocte’ y ‘La ira de la novia de Byron’ son otras piezas que destacan notablemente en cuanto a la manifestación de las ambiciosas pautas estilísticas afianzadas en el espíritu de la banda. Pero si hay un tema que señala el pináculo del disco es justamente el tema de cierre, ‘Disminuyéndote’, pieza inmensamente climática que consta de una primera sección grácil y coqueta, y una segunda sección perdida en una densidad que se explaya de una manera que resulta a la vez inquietante y cautivadora. Admito que se trata de mi tema favorito de todos los que ha grabado hasta ahora ÁBRETE GANDUL - no son pocas las veces en que, al escuchar “Cuentos Para Dormir”, he repetido la escucha de este tema en particular.

Los años han ido pasando y Rodrigo Pinto decidió dejar la banda, pero ÁBRETE GANDUL sigue adelante como cuarteto, creando material para un próximo nuevo trabajo. Mientras tanto, el grupo ofrecerá una Tocata Histórica por su mencionado 10mo aniversario el día viernes 22 de enero de 2010, a las 21:00, en la Sala SCD Bellavista (Santa Filomena 110, Barrio Bellavista – Santiago de Chile). Los invitados especiales en esta ocasión musical serán, como no podría ser de otra manera, los ex-integrantes Doctor Octava y Rodrigo Pinto. Más información en www.myspace.com/abretegandul , y de paso, se escucha parte de su excelente material.

¡¡Que todo resulte fenomenal!! – ÁBRETE GANDUL se lo merece.

Thursday, December 31, 2009

Revisando una joya Crimsoniana reeditada - RED (1974)



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Con la presente quiero enviar mi última reseña del año 2009 con un comentario sobre el que para mí (y, en realidad, para muchos melómanos) ha sido la más destacada re-edición progresiva de este año que ya se nos va – me estoy refiriendo a la más reciente edición del séptimo disco de estudio de KING CRIMSON, “Red”, dentro de la serie dedicada al 40mo. Aniversario del disco debut del mencionado Rey Carmesí (el fundamental “In The Court Of The Crimson King”). Se trata de mi opus crimsoniano favorito de todos los tiempos, y ciertamente esta re-edición en formato doble de CD + DVD es un ítem prácticamente obligatorio para todo aquél que se precie de ser coleccionista progresivo. Así de simple.


Hace ya un tiempo que publiqué en el e-zine mexicano Manticornio [http://www.manticornio.com/rock-progresivo/K/KING-CRIMSON/red.html] y en la página española La Caja De Música [http://dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/kingcrimson_red.html] una reseña de “Red”, al cual sigo valorando como una obra crucial para la expansión y maduración del rock progresivo a medida que la década de los 70s llegaban a su Punto de Ecuador. Aquí transcribo parte de la reseña en cuestión.-

“El tema homónimo que abre el disco es toda una lección de cómo encajar progresiones disonantes de acordes en un contexto de hard rock; los diálogos y contrapuntos que establecen Fripp, Wetton y Bruford a través de los motivos centrales y el siniestro interludio están inteligentemente armados, mostrando un despliegue combinado de nervio e inteligencia. Este enfoque será recurrente en una multitud de pasajes del repertorio remanente: el tema ‘Red’ queda como emblemático de la faceta más aguerrida del disco, y justamente tenemos en la férrea ingeniería sonora emanada de la guitarra de base el truco para que el despliegue de tal faceta sea sumamente exitosa. ‘Fallen Angel’ alterna esta aspereza espartana con otros momentos más marcadamente melódicos, basados en los acordes de guitarra acústica que arman las bases de las mudanzas; las secciones cantadas se abren a lo lírico con una calidez conmovedora, pero con el suficiente toque de gris otoñal como para enrumbarse fluidamente hacia las tormentosas amalgamas instrumentales sobre las que se arman los estribillos. En efecto, es de destacar el eficaz contraste entre las texturas controladas de mellotron, oboe y retazos de guitarra para las mudanzas con los efluvios más libres y tensos de corneta que entran a contrapelo de los explosivos riffs controlados de Fripp durante los estribillos y hasta el fade-out. Con ‘One More Red Nightmare’ la banda construye una combinación atractiva de rock’n’roll y jazz con ocasionales toques de R’n’B, ayudando a levantar el espíritu tras un tema tan desgarrador como el precedente. La presencia del saxo sirve para acentuar el calor durante los pasajes instrumentales – además, una mención especial debe ir para la labor percusiva de Bruford, sin duda, uno de los momentos más inspirados de toda su extensa y diversa trayectoria.


Dando inicio a la segunda mitad del álbum, ‘Providence’ es básicamente un jam que sirve como testamento formal de David Cross antes de que KC se convierta en un power-trío para sus últimos meses de existencia en los 70s. Tomado de un concierto, el jam comienza con un violín flotante, que poco después deja campo para que la guitarra de Fripp asuma el protagonismo, hasta que finalmente, el violín y la guitarra confluyen en una extroversión psicodélica inteligentemente articulada. La sección rítmica se porta fenomenalmente, añadiendo aportes adecuados para los climas que se van evocando sucesivamente a través de las intervenciones de los dos solistas. Lo mejor de lo mejor queda reservado para la última pieza: ‘Starless’ es en sí misma una gema progresiva absoluta. El tema comienza como todo lento típicamente crimsoniano, con un mellotron que dirige el sendero melódico desplegando capas etéreas y un tempo lento manejado con distinción y precisión. La guitarra establece ocasionales contrapuntos frente la mellotron, mientras que el saxo soprano complementa majestuosamente las impactantes líneas vocales de Wetton. Ninguna otra melodía podía encajar mejor dentro del ambiente espiritual exhibido en la letra, la misma que retrata el contraste entre los fulgores últimos del atardecer y la oscuridad inescrutable del yo interior. Tras concluir esta sección, viene a continuación el solo minimalista de guitarra más famoso de la historia del progresivo: el cuadro unicolor que pinta Fripp es enriquecido por las elegantemente perversas líneas de bajo marcadas por Wetton y los creativos matices percusivos a cargo del siempre brillante Bruford. La parte final de este alucinado interludio se engarza muy bien con el clímax parcial que se crea con el jam ultra-pesado, en el cual el saxo alto y la guitarra alternan sus solos. Finalmente, el motivo inicial es retomado en el espléndido clímax final, siendo así que el cello, el contrabajo y el oboe completan el conmovedor cuadro orquestal soberbiamente centrado en el mellotron. Solo una canción tan cautivante y perturbadora como ‘Starless’ podía cerrar con broche de oro un disco tan estupendo como éste.”


Con el paso del tiempo, nuestra apreciación de “Red” en los términos expuestos no solo se mantiene sino que se incrementa en proporciones geométricas – es así, con toda la energía del corazón y toda la focalización de la mente, que las joyas musicales deben apreciarse, entenderse, amarse. El CD contenido en esta re-edición de 40. Aniversario contiene, además del repertorio oficial de cinco temas, las tomas primigenias de estudio de ‘Red’ y ‘Fallen Angel’ y la versión completa de ‘Providence’, recuperando así su clímax real, el cual se extendía por un par de minutos más: esta coda recuperada para el gran público porta un groove funk-psicodélico con ciertos aires stoner: ¡un final alevosamente Crimsoniano! El librito contiene algunas fotos del último concierto que dio KC durante la etapa con Wetton, que también fue la última actividad de Cross en la banda. También hay anécdotas reveladoras y/o graciosas en torno a la grabación de este disco, el cual habría de marcar el final de una época crucial para el rock experimental. Una que revela claramente el contraste entre el creciente entusiasmo de Wetton y la crisis existencial de Fripp es que el primero fue el principal impulsor del armado del repertorio de este álbum, empezando con el instrumental homónimo y terminando con la poderosa ‘Starless’ al modo de un setlist para un concierto... todo ello mientras Fripp aguardaba el momento para decir que había tomado la decisión de disolver a KING CRIMSON tras la grabación del nuevo álbum. De nada sirvió que Wetton iniciara una especie de lobby para que Ian McDonald volviera al grupo y encaminara al grupo desde su posición de grupo de culto a estrella de rock. Wetton fue un eficaz director de orquesta, mas la sentencia ya estaba firmada. Pero bueno, ‘Starless’ era una canción que había fungido de inapelable encore durante varios de los conciertos de la última gira del todavía cuarteto por lo que su lugar en el disco se imponía de una manera u otra. El aguerrido instrumental homónimo ya había sido ensayado en su primer formato embrionario en pruebas de sonido, pero cuando Fripp le dio forma acabada para presentarlo al grupo, Bruford expresó una inicial falta de interés [“no me conecto con esta pieza, per osi vosotros dos decís que es buna, entonces la hacemos”], a lo cual reaccionó el autor con una actitud de “está bien, no tenemos que grabarlo”: Wetton fue quien insistió en utilizarlo para dar el inicio impactante al disco. Respecto al vibrante y estridente sonido de los platillos en el arsenal percusivo utilizado para ‘One More Red Nightmare’, pues resulta que el buen Bill cogió dichos platillos adicionales de un cubo de basura, con los cuales quería emular el sonido del maestro Billy Cobham.

 

Por su parte, el DVD contiene documentos visuales de las ejecuciones de ‘Larks’ Tongues In Aspic Part II’‘Trio’/‘The Night Watch’‘Lament’ y ‘Starless’ por parte del cuarteto Fripp-Wetton-Bruford-Cross en un programa televisivo francés. Es curioso y revelador oír a Wetton cantar una letra repetitiva y aún no definitivamente perfilada en ‘Starless’, y más revelador aún observar el lenguaje corporal de Bruford a la hora de aportar ornamentos percusivos al poderoso interludio en 13/8. Tiene también archivos de audio del disco “Red” completo, más los 3 bonus track que ya aparecen en el CD, más un jam en vivo titulado ‘A Voyage To The Centre Of The Cosmos’, que es de la misma onda cerebralmente lisérgica que ‘Starless And Bible Black’, aunque con un filo más aguerrido, lo cual a su vez redunda en un acabado más majestuoso. Esta pieza debió haberse beneficiado de una versión de estudio adecuada, realmente, a pesar de la afirmación que hace Wetton de que el grupo incluía temas en vivo dentro del repertorio de sus discos porque el material compuesto no era suficiente para llenar un long play entero, la verdad que ‘A Voyage To The Centre Of The Cosmos’ resulta una pieza monstruosamente perfecta como para ocupar casi todo un lado entero. La remasterización estuvo a cargo de Steven Wilson (sí, el mismo de PORCUPINE TREE y otros proyectos llamativos dentro de la vanguardia rockera actual), con varias opciones de audio tanto para el CD como para el DVD: los formatos Lossless, Digital Surround y PCM Stereo 2.0 están a disposición del oyente para ir recordando los sonidos que ya conoce o redescubrirlos con nuevos realces. Wilson admite que su labor de ingeniería de sonido fue más sencilla que con otros discos de KING CRIMSON porque la mezcla original ya tenía, de por sí, bastante equilibrio y carácter a través de las aguerridas interacciones de los instrumentistas. En todo caso, se valió de un encuadre donde el bajo y la batería tiene cada uno su canal y las guitarras de Fripp se lucen en medio de ambos, todo ello con el propósito de resaltar el esquema de power-trío con el que funcionaba KING CRIMSON en esa fase postrera de su etapa 70era. En conclusión, tenemos aquí una reedición... ¡¡Imperdible!!


Y de paso, vayan mis deseos por que todos ustedes, amigos de AUTOPOIETICAN, tengan un Próspero y Dichoso Año Nuevo 2010.