Thursday, November 10, 2016

ESVEDRA - música para espacios desconocidos y fenómenos


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy nos acercamos al grupo peruano ESVEDRA, que es una de las figuras más destacadas de la vanguardia rockera de provincias, exactamente, de Huancayo. Ya el grupo había tenido un debut más que interesante con su disco conceptual “Proyecto Experimental Siddhartha”, a fines del año 2013. Su segunda placa se titula “El Circo De Los Fenómenos”, grabada y mezclada en F.O.A. para ser publicada en el blog que el grupo tiene en Bandcamp en marzo del año 2015. La correspondiente edición física tuvo lugar a inicios del presente año 2016 bajo la distribución de Sonidos Latentes. El estilo heavy-progresivo que cultiva este trío conformado por Gonzalo Escobar [guitarra], Edgar Gutiérrez [bajo] y Luis Sarapura Garrido [batería y percusiones] encuentra a lo largo del repertorio contenido en “El Circo De Los Fenómenos” nuevas vías de revitalización sonora: pasamos a los detalles de esto de inmediato. 



El repertorio del disco comienza con u
na pieza concisamente titulada ‘El Blues’, y de eso se trata justamente, de un blues. 
El trabajo que realiza el trío con el motif básico de este tema puede describirse como una revaloración del modelo clásico del JEFF BECK GROUP con matices de las facetas más amenas de LED ZEPPELIN y de URIAH HEEP. Tiene mucho gancho esta pieza, indudablemente, y se agradece que en algunos pasajes se haya virado hacia un sobrio groove jazzero a fin de asentar recursos de diversidad. El segundo tema es ‘Los Belkings (Homenaje)’, el cual se trata efectivamente de un homenaje al legado de LOS BELKING’S, una banda peruana que entre mediados de los 60s e inicios de los 70s asentó las bases para la creación de una escena de rock-fusión en el Perú con su mezcla de rock, ritmos caribeños, jazz y elementos andinos. El grupo fue una sensación en su momento para los amantes de la música popular moderna y la gente de ESVEDRA le rinde este tributo de poco menos de 9 ½ minutos traduciendo (y a veces retorciendo) con un ágil discurso en clave stoner-progresivo el colorido vital que caracterizaba al grupo homenajeado. Es en el tercer tema del álbum que se puede hallar el punto culminante del mismo: se trata de la suite homónima, que ocupa un ambicioso espacio de 16 ¾ minutos, y que en buena medida puede ser descrita como cosecha del sembrío planeado en el disco de debut. Comenzando con una sección parsimoniosa que tiene algo del PINK FLOYD de la etapa 69-71, y luego pasa a un breve pasaje bastante grácil que bien pudo haber tenido mayor duración para explotar su luminosidad. De todas maneras, de inmediato emerge otra sección lenta que ostenta un lirismo muy agradable desde el cual se proyecta una musculatura racionalmente aumentada para la atmósfera inicial de la suite.  A ratos emergen breves pasadizos lleno de polenta pesada pero su función principal es la de servir de puente para otra sección de adecuada extensión; así, la tercera parte larga se asienta sobre la parsimonia robusta que ha venido imperando, ahora en abierto coqueteo con el post-rock a la par que asume matices hard-progresivos. Cuando la guitarra se deja envolver por una solipsista bruma es que el trío está preparando un epílogo machacante y electrizante para los dos últimos minutos. 



Cierra el disco ‘Capitán Santiago Viajando A Través De la Luz Por Espacios Desconocidos’, un tema llamativo que nos suena un poco a los legados de los legendarios grupos argentinos PESCADO RABIOSO y ALMENDRA, siempre con toque stoner manejado de forma muy calculada. El desarrollo melódico y las alternancias entre swings extrovertidos y contenidos están muy bien cuidados: estos dos factores ayudan solventemente a gestar un broche ameno y excitante para el álbum. Aunque llega un poco tarde esta reseña, tenemos que concluirla con un diagnóstico positivo para “El Circo De Los Fenómenos”, disco que nos muestra a unos ESVEDRA dispuestos a seguir ahondando en la maduración de su propuesta musical heavy-progresiva mientras se cuidan de no perder la frescura en su esquema sonoro: felicitaciones a este trío huancaíno por esta labor.


Muestra de “El Circo De Los Fenómenos”.-
El Circo De Los Fenómenos: https://esvedra.bandcamp.com/track/el-circo-de-los-fen-menos-i-x

Monday, November 07, 2016

LEVIN MINNEMANN RUDESS: un bufete realmente progresista


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complacemos enormemente en comentar el segundo disco del súper-trío LEVIN MINNEMANN RUDESS; o sea, el trío conformado por estos superhombres de la vanguardia rockera que son TONY LEVIN [bajos, Chapman Stick, cello eléctrico y guitarra], MARCO MINNEMANN [batería y guitarra] y JORDAN RUDESS [teclados, GeoShred, Seaboard y efectos de sonido]. El título del disco es “From The Law Offices Of Levin Minnemann Rudess” y la portada del mismo les muestra luciendo como exitosos burgueses de las altas esferas laborales con ternos de marca cara. Claro... basta ver sus sonrisas autosuficientes para advertir que la misión que se propone el trío es la de subvertir los paradigmas originarios del rock para convertirlos en algo ecléctico y fastuoso: en pocas palabras, hacer rock progresivo. ¿De dónde sacan tiempo estos cracks para crear, arreglar y grabar música tan buena y tan intensa mientras están metidos en sus propios conciertos y discos de KING CRIMSON, STICK MEN, THE ARISTOCRATS, DREAM THEATER, THE MUTE GODS, THE LEVIN BROTHERS?... y eso que no mencionamos sus propios proyectos solistas ni sus apariciones como invitados de apoyo en discos de otra gente. Bueno, el hecho es que cuando los Sres. LEVIN, MINNEMMANN y RUDESS coordinan agendas, el mercado fonográfico debe prepararse para recibir como resultado un ítem grandioso y grandilocuente. Publicado por el sello Lazy Bones Recordings, “From The Law Offices Of Levin Minnemann Rudess” aparece no solo como CD sino también con una edición doble limitada que incluye un DVD. Sin más demoras repasamos los detalles de esta centelleante y rutilante joya musical.


‘Back To The Machine’ pone en marcha las cosas con gancho, nervio y un llevadero groove: eso sí, estos últimos están principalmente construidos sobre el inusual tempo de 5/4, por lo que el vitalismo esencial de la pieza siempre se ve empujado a mantener su garra en un nivel permanente. El gancho también es persistente, y cómo no, cuando Rudess hace un solo de sintetizador y de inmediato otro de órgano el asunto tiene que llegar a un momento surrealistamente climático. Con la consecuente dupla de ‘Ready, Set, Sue’ y ‘Riff Splat’, el trío se dispone a seguir expandiendo su musculatura sónica y su artesanía musical con iguales dosis de vigor y creatividad. El primero de estos temas se articula dentro de un tremendamente complicado dinamismo en el cual la escabrosa estructura rítmica es manejada con infinitas dosis de vivacidad y desparpajo. En algún momento entra a tallar un breve interludio de cariz sinfónico para relajar un poco la tensión reinante, una tensión muy jovial, por cierto. El segundo tema se caracteriza más bien por orientarse hacia lo psicodélico dentro de sus bien marcadas directivas jazz-rockeras. MINNEMANN tiene aquí una de sus intervenciones más lucidas dentro del disco. También es la única pieza en la que las partes de guitarra son ejecutadas por LEVIN. Cuando llega el momento del cuarto tema del álbum, titulado con la pregunta ‘What’s The Meaning?’, nos disponemos a disfrutar de una exhibición de lirismo dentro de las razonables pautas de aparatosa luminosidad que el trío permanentemente pone a nuestra disposición. El sampleo vocal en 5/4 con que comienza y termina la pieza pone la cuota de humor. La dupla de ‘Marseille’ y ‘Good Day Hearsay’ está planteada para seguir explorando esquemas de trabajo eclécticos: ‘Marseille’ ahonda sensiblemente en el lirismo introducido en la pieza anterior, incluso tanteando  algo de docilidad en los variopintos desarrollos melódicos; ‘Good Day Hearsay’, por su parte, combina recursos de rock progresivo y funky-jazz al modo de una “versión hiperbólica” del estándar de JAN HAMMER remodelada a través del filtro de LIQUID TENSION EXPERIMENT. En general, ‘Good Day Hearsay’ nos vuelve a remitir al sendero de ‘Riff Splat’.



El alucinante tema ‘Witness’ suena un poco Zappiano en su núcleo temático, siendo tan ágil y caprichoso como es. RUDESS aprovecha para hacer de las suyas con el Seaboard y el GeoShred mientras MINNEMANN aporta un bizarro solo de guitarra en medio de esta vorágine que, lejos de ostentar su esencial extravagancia, la reestructura con grácil sobriedad. Por supuesto, esta sobriedad no le quita una pizca de vigor al asunto, un vigor que hace que la memoria de esta pieza no se borre fácilmente de nuestras cabezas. ‘Balloon’ y ‘When The Gavel Falls’ fungen como mecanismos nuevos para la diversidad estilística de la que hace continua gala el trío: la primera de estas piezas ostenta una serenidad etérea, incluso introspectiva; la segunda combina momentos de lirismo cálido y fragor robusto, generando así una arquitectura esquizofrénica donde conviven luz primaveral y amenazantes neblinas densas. Posiblemente sea fácil de apreciar una clara cercanía con el paradigma de DREAM THEATER en ‘When The Gavel Falls’ mientras que ‘Balloon’ nos había aproximado a los valles sonoros de los discos solistas de TONY LEVIN. Insertada en un groove jazz-rockero de tenor funky y enfrascado en desarrollos temáticos space-rockeros, ‘The Verdict’ permite al grupo ahondar fehacientemente en su faceta extrovertida con un esquema de trabajo un tanto más estoico de lo habitual. Tal vez es justo y necesario señalar que en esta ilación que va desde ‘Witness’ hasta ‘The Verdict’ se instaura un cénit rotundo y ampuloso del álbum. Nos vamos acercando a las instancias finales del cuerpo central del repertorio cuando surge la dupla de ‘Free Radicals’ y ‘Magistrate’, ocupando ambas piezas un espacio conjunto de 5 ¼ minutos. La primera ostenta un esplendor poético de perfil cálidamente jazzero mientras que la segunda se explaya en un dinamismo versátil afín a la más pura esencia del rock progresivo. Nos topamos en estos dos temas con las intervenciones más lucidas de MINNEMANN a la guitarra, aunque no debemos obviar los bellos efluvios de piano que gesta RUDESS para ‘Free Radicals’. 


  
   
Shiloh’s Cat’ se mete de lleno en la faceta lírica del trío, creando una moderadamente monumental atmósfera de exquisitez para el hermoso desarrollo melódico que tiene su motif central. La pieza de cierre oficial (la #14) es ‘The Tort’, cuyo dinamismo está muy próximo a los estándares de GORDIAN KNOT y del KING CRIMSON de los 90s-00s, aunque con un control tan pulido en la armazón instrumental que la neurosis reinante nunca llega al punto de estruendo. Luego siguen tres bonus tracks, siendo el primero de ellos ‘Testimony’, una pieza lenta embebida en sus propias vibraciones románticas, las cuales son apropiadamente remodeladas en un clima de etérea introspección. El segundo es ‘Habeas Porpoise’ y se encarga de virar drásticamente hacia una trepidación nerviosamente compulsiva en clave prog-hard-psicodélica con abierta jovialidad y también ciertos ribetes jazzeros; de hecho, el interludio jazzero sirve para serenar las cosas por un rato antes de volver de lleno a la intensidad inicial. En fin, ‘The Tort (Ver. 2xb-74)’ clausura todo con un groove marchoso y misteriosos arreglos instrumentales que revelan una variación cósmica de la neurosis extrovertida originalmente expuesta en ‘The Tort’. En el DVD que forma parte de la edición especial tenemos no solo la repetición de los 17 temas del repertorio central sino que también se incluye otros tres bonus tracks individuales que no habían hecho acto de presencia en el CD. ‘Roli Bash’ es una exposición de fastuosidad prog-metalera que nos brinda RUDESS con la sola asistencia adicional de Elijah Wood a la batería (no es el actor, ojo), mientras que ‘Cut The Thread’ es una pieza cantada ofrecida por MINNEMANN, un tema básicamente rockero con ciertas complejidades de inspiración jazzera. Sky Reg Norton aporta segunda voz en esta canción. La mayor bendición llega de la mano de LEVIN con Dom’, un instrumental centrado en el Stick y que está inspirado en la grandeza y majestuosidad de la Catedral de Colonia. La pieza comienza con un tenor sereno de raigambre minimalista y termina convirtiéndose, a través de una mudanza consistente, en un despliegue de tracciones y propulsiones que parecen reflejar el estruendo de un campanario y la vivacidad de los colores de los vitrales. La anécdota de esta inspiración aparece en uno de los vídeos contenidos en el DVD; otros vídeos incluyen una breve visita al estudio de grabación de LEVIN, una demostración de cómo tocar el GeoShred a cargo de RUDESS y un acelerado documental sobre cómo Jordan Barnes pintó los retratos que engalanan la portada. Y no puede faltar el Q&A, donde se incluye la consabida pregunta de si el trío hará alguna vez una gira. Los datos del ficticio despacho jurídico de LEVIN, MINNEMAN y RUDESS son muy amenos: hay un autobombo sobre su experiencia en dar valiosos consejos a las organizaciones más avariciosas y a los más grandes déspotas del mundo, sus más de 20 oficinas en países como Colombia, Andorra y las Islas Maldivas, sus áreas de práctica especializada en litigaciones quejumbrosas, paraísos fiscales y apoyo al crimen corporativo, sus múltiples premios por hacer cosas tan grandiosas como reestructurar los negocios del pérfido Bernie Madoff en una fundación caritativa… En fin, chistes jurídicos y políticos a granel.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh1m3TeFI1veEXPnibZjSd98Srhkoc4YJZ4gRnuv7NkkXTSbEN0IsF-Xn7FG6iozw_EojSOVUp41_L1Cn_4YjqP4FJDtt24fdpUaPKYr14qYnF6hRvkvrHynzpxamSdo4Qnwh_azw/s1600/Levin+Minnemann+Rudess+-+From+The+Law+Offices+Of+-+back.jpg

Aquí concluye nuestro repaso personal de “From The Law Offices Of Levin Minnemann Rudess”, la impresionante deposición musical que registra este bufete progresista que siempre se proyecta nortes ambiciosos y elevados para cada misión artística que emprende. Esta tríada de LEVIN MINNEMANN RUDESS está para obtener veredictos favorables a raudales de parte de cualquier corte suprema de melómanos de gusto exigente. 


Muestra de “From The Law Offices Of Levin Minnemann Rudess”.-
Back To The Machine: https://www.youtube.com/watch?v=3Jsu-ULKqtM

Friday, November 04, 2016

GONG: la progresión gozosa de la vida después de la muerte


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Vida más allá de la muerte y psicodelia progresiva continuamente emergente en un círculo de eterno retorno: estas dos cosas simboliza el fantástico disco nuevo de GONG “Rejoice! I’m Dead!”, el primero publicado tras el triste fallecimiento de Daevid Allen. El quinteto actual de GONG está conformado por Kavus Torabi [guitarras y voz], Fabio Golfetti [guitarra, guitarra gliss y voz], Dave Sturt [bajos, bajo acústico, teclados, percusión y voz], Ian East [saxofones soprano, tenor y barítono, flauta, flautín swanee y percusión] y Cheb Nettles [batería, percusión y voz]. Como muchos sabemos, Torabi también opera en GUAPO, KNIFEWORLD y otros grupos, Golfetti hace lo propio en la veterana banda prog-psicodélica brasileña VIOLETA DE OUTONO, y Sturt es bajista de JADE WARRIOR y muchas veces aparece en la banda de apoyo de Steve Hillage. El quinteto se amplía virtualmente a sexteto cuando entra a tallar el canto de Daevid Allen en dos canciones pues se pone su nombre dentro de la alineación oficial de la banda y no como participante ocasional: ya hablaremos sobre los detalles de estas dos canciones más adelante. Allen fue, de hecho, el autor de las letras de un puñado de canciones de este nuevo repertorio, aunque Torabi es el letrista principal; Sturt hace la letra de la cuarta canción del disco. Hay dos invitados de lujo cuyos nombres merecen ser escritos con letras de oro con bordes plateados: el maestro guitarrista Steve Hillage brinda un solo de guitarra en la segunda pieza del álbum, mientras que el genial vientista Didier Malherbe añade fraseos de duduk a los temas #4 y #8 (hoy por hoy se trata de su instrumento de casi exclusivo interés). También aparece en algún momento el pianista Chris Ellis. Tal como señala Dave Sturt en los créditos del disco, éste estuvo “inspired by the light, love and passing of our dear friend and inspiration, Daevid Allen”, con lo cual tenemos bien en claro que el mensaje oficial integral de la música vertida en “Rejoice! I’m Dead!” es la de seguir ahondando en la inspiración y huellas temáticas de la visión musical de Daevid Allen a pesar de que él no esté ya en este mundo para seguir tocando y componiendo nueva música.


El repertorio del disco está dividido en cuatro lados, como si de un doble vinilo se tratase, y de hecho, el disco ha salido en formato de doble vinilo además del formato digital, a través del sello Snapper Music. El lado 1 está conformado por ‘The Thing That Should Be’, ‘Rejoice!’ y ‘Kapital’. El primero de estos temas comienza con un vigor bien decidido explayado sobre un medio tiempo cuyo swing nos remite a fines de los 60s, ese groove inocente de tenor beat que arropa un despliegue sonoro arrollador y que hoy conceptualizamos como punto de inicio del paradigma psicodélico. La garra de las guitarras y los colores exóticos de los múltiples saxofones son significativos para la preservación del patente gancho de la pieza: un híbrido del GONG del “Camembert Electrique” y la psicodelia contemporánea a lo VIOLETA DE OUTONO, he aquí la descripción idónea para est canción. Las cosas se ponen más complejas con la siguiente canción, la cual ocupa un espacio de 10 ¼ minutos. Su letra explícitamente celebra la idea de que la muerte es un elemento omnipresente e incluso definidor de nuestra existencia terrenal: “Sometimes I can hold it in my hands, / And nearly have a word for it, / But then it slips away, / and son we’re gonna say… / Rejoice, I’m dead / At last I’m free”. La inicial sección cantada es manejada sobre una cadencia jazz-rockera y un tempo inusual, haciendo que los instrumentos se conecten entre sí en un clima de ánimo jovial. Incluso notamos algún agradable tufo Crimsoniano en una breve armonización e guitarras duales. El jam instrumental que viene después, sostenido sobre un consistente compás en 5/4, se toma su buen tiempo para asentar su discurso, el cual concierta una ágil combinación de musculatura y misticismo. Los solos de guitarra – el más largo, a cargo del maestro Hillage – operan como figuras líderes que canalizan la vitalidad contundente del ensamble íntegro. Con el regreso del estribillo repetido hasta el fade-out volvemos a la jovialidad inicial. ‘Kapital’ completa este primer cuarto del disco con una ambientación amenazante traducida a un formato surrealista: canción prima hermana de ‘Occupy’ del disco anterior “I See You”, su empuje porta un brío llamativo a través del carácter obviamente sombrío de su motif.

‘Model Village’ abre el segundo cuarto del disco y lo hace estableciendo un abierto contraste frente a la pieza precedente: es etérea, relajada, bien apoyada en un esquema de trabajo fusionesco en su faceta más cándida. El saxo soprano y el duduk (este último, a cargo de Malherbe) se erigen en protagonistas del entramado instrumental mientras algunos momentos calculados de intensificación percusiva aportan vibraciones flamantes para acentuar la calidez reinante. La dupla de ‘Beatrix’ y ‘Visions’ sirve para que el grupo explore concienzuda y meticulosamente la faceta más abstracta y volátil de su ideario histórico. ‘Beatrix’ tiene la estructura básica de una improvisación de jazz crepuscular sobre un tema básico muy sencillo mientras se recita algo encima, algo muy beat; ‘Visions’, por otro lado, se explaya en ambientes flotantes minimalistas en un mágico trípode de gliss guitar, hi bass Ebow y saxo soprano, desplegando una ingravidez onírica no exenta de algún matiz de inquietud muy pero que muy sobrio. En momentos así uno se da cuenta de que esta nueva generación de GONG conoce íntimamente todas las variantes sónicas que conforman su legado histórico, y en tanto tal, es capaz de darle nuevos bríos de una manera creativa y genuina. El lado 3 está ocupado solamente por ‘The Unspeakable Stands Revealed’, tema que dura poco menos de 12 minutos. Bien puede designarse a esta monumental pieza como el cénit decisivo del repertorio de “Rejoice! I’m Dead!”. Combinando la sofisticación jazz-progresiva de “You” y la ceremoniosidad de los momentos más épicos del “Angel’s Egg” a través de la canalización de la fuerza de carácter esencial del disco anterior “I See You”, el quinteto se luce como quiere a través de los bien definidos núcleos temáticos. East, quien hace un doblete de saxo soprano y tenor, alterna momentos de amoldamiento con los riffs y progresiones armónicas de la guitarra con otros en los que se suelta mayestáticamente en una suerte de duelo con fraseos coloridos de guitarra, todo ello mientras la dupla rítmica gesta su propia vitalidad dentro de la celebración general.

‘Through Restless Seas I Come’ mantiene el momentum de complejidad musical que se ha instaurado con total firmeza por vía de ‘The Unspeakable Stands Revealed’ pasándose a la dimensión etérea del paradigma Gongiano. Asentado sobre un predominante tempo de 7/8, la canción comienza con una arrolladora espiritualidad flotante cuyo dinamismo combina grácilmente lo ensoñador y lo denso. Mención aparte merece la letra, de autoría exclusiva de Torabi, donde la celebración de la muerte como tránsito adquiere tintes realmente vitalistas en estas líneas: “Ghosts of perished sailors all cry / ‘You’ll never sail, you’ll die.’ / But I’ll do both, with this shinking ship and me, / we’ll chart a path into oceans of history. / Again. / Cast this wreck adrift!”. Volviendo a la mística de ‘Rejoice!’, más adelante se clama lo siguiente: “All are we, lost at sea. / Bring this sailor home. / Journey’s end, welcome friend, / now your crossing’s done.” ¡Impecable poesía para una fatalista jovialidad! Durando poco más de 9 ½ minutos, ‘Insert Yr Own Prophecy’ cierra el álbum a punta de fabulosa prestancia. La primera sección ostenta una extroversión lúdicamente traviesa, incluso inocente, hasta aterrizar a mitad del camino sobre un campo de nubes donde la luz del sol crea círculos en torno a los contempladores y los caminantes. La pregunta queda en el aire: “When we walk into the light, / or underground, all out of sight. / Are we removed? Do we rebuild? / Restore ourselves again.” La extroversión inicial se remodela en clave de blues-rock con actitud pesada – las dos guitarras arman una muralla inexpugnable – sabiamente sazonada por las florituras del saxo de East. Una vez más nos acordamos de las facetas más fastuosas del “Angel’s Egg” mientras el grupo asienta el fin de la canción y del álbum.  


En fin, toda esta gozada de “Rejoice! I’m Dead!” nos ha dejado abrumados de felicidad y exaltación. Si los ciclos individuales de vida y muerte no son sino expresiones efímeras del vitalismo perenne del orden del universo, vitalismo cuyas pulsaciones y proyecciones portan una fortaleza infinitamente mayor a la de la vida como mero contrario de la muerte, entonces la música, la poética y la mística de GONG han logrado articular un legado musical que bien puede ser interpretado como el himno oficial del susodicho vitalismo cósmico. Y por lo que descubrimos y apreciamos en este disco que tenemos en nuestras manos, el ideario artístico de la comunidad Gongiana sigue vigente en lo más esencial mientras crea empujes nuevos: este ingenio flamante es mérito exclusivo de los Sres. Torabi, Sturt, East, Golfetti y Nettles. ¡El gozo y el regocijo son la orden del día con GONG!


Muestra de “Rejoice! I’m Dead!”.-
The Unspeakable Stands Revealed [en vivo en el Kozfest 2016, 16 de setiembre]: https://www.youtube.com/watch?v=rtUnx0ryNcg


Tuesday, November 01, 2016

KANSAS: un nuevo preludio para una sinfonía eterna del rock progresivo norteamericano


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complacemos en prestar toda nuestra atención en el nuevo disco de la leyenda viviente del rock norteamericano KANSAS, el cual se titula “The Prelude Implicit”. La alineación actual de KANSAS consta de un septeto: Phil Ehart [batería y percusión], Billy Greer [bajo, coros y primera voz ocasional], David Manion [piano, órgano y teclados], Ronnie Platt [primera voz y piano ocasional], David Ragsdale [violín y coros], Zak Rizvi [guitarras eléctricas y coros] y Rich Williams [guitarras eléctricas y acústica]. Los únicos veteranos del sexteto clásico son Ehart y Williams, aunque también Greer y Ragsdale tienen a estas alturas del partido una presencia histórica muy importante dentro de la tradición de KANSAS. Como se sabe, el cantante-teclista Steve Walsh decidió abandonar el negocio musical de una vez por todas en el año 2014, siendo su último concierto como integrante de KANSAS el que se realizó el 16 de agosto de ese año en Sioux City: con ello, el grupo tomó la decisión de reemplazarle por partida doble por Platt y Manion. La comunidad de fans del grupo acogió a los nuevos integrantes con los brazos abiertos, incluyendo un par de conciertos a sala llena en Brasil en el año 2015. Platt tiene un rango y estilo vocales compatibles con (que no idénticos a) los de Walsh, siendo cercanos también a los de Steve Perry y James LaBrie. Por su parte, el ingreso de Rizvi tuvo lugar durante el periodo de ensayos y grabaciones de las primeras maquetas de “The Prelude Implicit”: de hecho, él conocía a Ehart de años atrás cuando le presentó material para su posible uso en alguna grabación del grupo... mas su gentil oferta de entonces fue cortésmente rechazada. El destino puso las cosas en su sitio cuando Rivzi fungía como co-productor de este nuevo álbum con Ehart y Williams, aportando también ideas como co-autor de todo el nuevo material, y encima le hicieron la propuesta de integrarse al grupo como integrante oficial. Bueno, Platt no se queda atrás en el aspecto compositivo pues también aparece en los créditos de co-autoría de casi todas las canciones. No es la primera vez que se ve a KANSAS como un monstruo de siete cabezas pues la segunda versión del grupo era, en efecto, un septeto, y además, durante la gira del “Vinyl Confessions”, el sexteto de entonces contaba con un músico de apoyo extra. En fin, tenemos en “The Prelude Implicit” el caso de la mayor distancia cronológica frente a un disco anterior, pues “Somewhere To Elsewhere” data del año 2000. El sello alemán Inside Out ha publicado dos versiones de este nuevo ítem: CD con 2 bonus tracks y CD (sin los bonus) más dos vinilos (llenando tres lados). 


Yendo al repertorio mismo de “The Prelude Implicit”, tenemos que los primeros 4 ¼ del mismo están ocupados por la bella canción ‘With This Heart’, la cual comienza con una bella armazón de ambiciosas orquestaciones de teclado y tribales cadencias de batería, hasta instalar un groove central cuya estructura sosegada es suficiente para plasmar un apasionamiento magnético… y de paso, tenemos el primero de muchos hermosos solos de violín. La primera explosión de incendiario y nítido fragor rockero viene con ‘Visibility Zero’, tema que nos remite a la primacía de las guitarras duales y al empleo de complejos esquemas rítmicos en los pasajes instrumentales; para las partes cantadas, el medio tiempo (que a ratos suena un poco BEATLE) permite que la voz instaure meticulosamente sus efectivas líneas melódicas. No es muy veloz pero sí notablemente fuerte esta canción, la cual se puede muy bien caracterizar como una cruza entre la etapa de “Freaks Of Nature” y la de “Somewhere To Elsewhere”. Con la dupla de ‘The Unsung Heroes’ y ‘Rhythm In The Spirit’, el grupo sigue mostrando más aristas de su propuesta. En efecto, la primera de estas canciones es una semi-balada que porta un aire relajado en su cuerpo central, sustentado en un compás de blues; este ambiente general solo varía en el interludio, el cual se caracteriza por un manierismo mágicamente enérgico que potencia al apasionamiento inherente a la base melódica de la canción. Por su parte, la segunda brinda en su medio tiempo una robusta muestra de sofisticación musical donde se alternan momentos de aguerridos intercambios entre las guitarras duales y el órgano Hammond con otros donde predomina el estándar de estilización orquestal que siempre ha sido y sigue siendo esencial para el prog sinfónico. ‘Refugee’ es una plácida balada de aires country en la cual el predominio de las guitarras acústicas funge como recurso principal para transmitir la vulnerabilidad propia de una introspección. 

  
 

Llegamos ahora a la sexta canción del disco, que resulta también la más larga del mismo con sus 8 ¼ minutos de duración: se trata de ‘The Voyage Of Eight Eighteen’. Platt asume el rol de pianista mientras despliega una de sus más relevantes intervenciones vocales dentro del álbum: no es tanto que haga toda una parafernalia sino que modula su canto con suficiente sobriedad como para dejar que la majestuosidad de la canción se muestre por sí misma. Desde el punto de arranque se nota que el matrimonio del violín y las capas de varios teclados va a tener un rol protagónico en el desarrollo de la ingeniería musical en curso. No faltan momentos donde el punche aumenta para abrir espacios a solos sucesivos de guitarra y órgano, pero el violín siempre mantiene incólume su encomienda preponderante. Esta canción hereda los legados del viejo clásico de KANSAS ‘Icarus (Borne On Wings Of Steel)’ y del nuevo clásico ‘Icarus II’, así como algo del esplendor épico de ‘Distant Vision’. Efectivamente, la huella de “Somewhere To Elsewhere” se hace presente de manera muy firme en buena parte de este nuevo material. Ante todo, se erige como un cénit del álbum. ‘Camouflage’ vuelve un poco al tenor general de 'Visibility Zero' y 'Rhythm In The Spirit' pero con un esqueleto rítmico más cadencioso, lo cual hace que el lirismo plasmado específicamente en los estribillos nos remita a las vibraciones sentimentales de ‘With This Heart’. Ragsdale se asienta permanentemente como el guía de sus compañeros instrumentistas. Sigue a continuación ‘Summer’, canción en la que Greer se have cargo de la primera voz. Se trata de la canción más marchosa del álbum, con una esencia cercana a los estándares del “Audio-Visions” y del “Power”: aquí la dupla de guitarras eléctricas acoge el mayor protagonismo en todo lo que va del disco. Algunas líneas son muy expresivas: “We held magic in our hands / and our hopes became as one. / The lessons will last forever.”; “Painful but we all moved on. / The memories kept us strong / and we just tried to ride out the winter.” ¿No será esta canción una bendición de despedida para Steve Walsh? Lo dejamos como una conjetura y ya está.

  

Hasta el arribo de ‘Summer’ se había dado un predominio ecuménico de pasajes rockeros calculadamente sosegados y absorbentes muestras de fineza melódica. Un estándar así se cumplió en buena parte del “Somewhere To Elsewhere”, y aún más en el “The Wait Of Glory” de PROTO-KAW. Pero también ha sido un modus operandi en los discos de CAMEL desde fines de los 90s así como en los de YES desde la época del “Talk”. Lo que nos brinda KANSAS en el momento actual va por esta línea y no lo hace nada mal, y de hecho, podemos decir que desde ‘The Voyage Of Eight Eighteen’ el repertorio se ha mantenido en una dimensión de elevada musicalidad. Esto se culmina de grandiosa manera con la dupla de ‘Crowded Isolation’ y ‘Section 60’, la cual abarca los últimos 10 ¾ minutos del repertorio oficial de “The Prelude Implicit”. En el caso de ‘Crowded Isolation’ tenemos una canción que reparte su gancho entre la estilización melódica y la garra rockera de tal modo que puede tender firmes puentes entre la dimensión épica de la tradición de KANSAS y las pautas renovadoras que el grupo tanteó desde el época del “Power”. Esta canción se sitúa a medio camino entre el vigor de ‘Summer’ y el brío exquisito de ‘Visibility Zero’. Cumpliendo con esta misión de síntesis y portando tanto encanto, ‘Crowded Isolation’ resulta otra cima del álbum. El instrumental ‘Section 60’ irrumpe con un despliegue de lirismo impresionista acentuado por una fastuosidad sinfónica luminosa y arquitectónica: Ragsdale se luce como un auténtico mago dionisíaco durante el desarrollo temático, y en general, el ensamble articula solemnemente las influencias de PROCOL HARUM y GENESIS. El título de esta pieza responde al cementerio que hay en Arlington (Virginia) para los caídos en combate en Irak y Afganistán: no existe un monumento nacional para ellos, solo las lápidas correspondientes a cada individuo, y esto inspiró a la gente de KANSAS para componer esta elegía que también opera como epílogo del disco.
  

Pero bueno, también hay dos bonus tracks en el CD de “The Prelude Implicit”, tal como mencionamos en el primer párrafo: estos son ‘Home On The Range’ y ‘Oh Shenandoah’, dos ítems de la más antigua tradición country. El primero se asienta sobre una base acústica mientras que el segundo permite que se subraye el diálogo entre la guitarra eléctrica y el violín, con una base que nos recuerda un poco al lado intimista del paradigma de THE ALLMAN BROTHERS. Todo esto fue “The Prelude Implicit”, un disco primoroso y refinado que se aferra a la dimensión más puramente sinfónica del inmortal legado de KANSAS con la perspectiva de seguir descubriendo nuevas potencialidades desde sus viejas raíces: bien es verdad que no logra revitalizar el vigor fogoso de “Freaks Of Nature” (un disco que merece ser más apreciado de lo que suele ser) y no transita por todo el mapa sonoro recobrado en “Somewhere To Elsewhere”, pero “The Prelude Implicit” tiene todas las trazas de una obra progresiva digna del legado viviente del grupo y exquisita a su manera. ¡KANSAS sigue siendo una banda!*



Muestras de “The Prelude Implicit”.-


* Dicho sea de paso, los KANSAS están actualmente haciendo una gira de celebración del aniversario #40 del disco que les puso en el mapa de las grandes ligas del mercado musical, “Leftoverture”, y es por ello que este nuevo disco viene con una lámina promocional de dicha gira.  

Friday, October 28, 2016

Acción afirmativa y razón derrocadora del KING CRIMSON heptagonal


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

KING CRIMSON se hace presente con toda gala en nuestras renovadas colecciones musicales con “Radical Action (To Unseat The Hold Of Monkey Mind)”, un box set de 3 CD y Blu-ray (también hay una edición superdeluxe que añade un doble DVD al combo) con el que se registra actuaciones que la banda realizó en su gira mundial del año 2015: específicamente hablando, los temas de este lanzamiento proceden de actuaciones en escenarios europeos, canadienses y japoneses durante la gira que tuvo lugar entre el 31 de agosto y el 21 de diciembre del 2015. Para ser más específicos aún, la mayoría del documento fílmico procede del penúltimo concierto de la gira (19 de diciembre en Takamatsu) pero se ha añadido unas cuantas performances de otros conciertos para completar casi 3 horas de deleite carmesí.La encarnación heptagonal de esta venerable y dantesca bestia carmesí que aparece en este ítem fono-videográfico está conformada por Robert Fripp [guitarra, soundscapes y teclado], Mel Collins [saxofones y flauta], Tony Levin [bajos, Chapman Stick, contrabajo eléctrico y coros], Pat Mastelotto [batería, percusiones acústica y electrónica], Gavin Harrison [batería y percusión electrónica], Jakko Jakszyk [guitarra, voz y flauta] y Bill Rieflin [batería, percusión electrónica y teclados]. Hoy por hoy, el septeto sigue organizando giras medidas con Jeremy Stacey reemplazando a Rieflin, pero bueno, concentrémonos en lo que tenemos ahora en nuestras manos: un KING CRIMSON remodelado que mira hacia las piedras del camino que va pisando en el presente como a las colinas y laderas de sus diversas etapas pretéritas con iguales dosis e orgullo. De hecho, la presencia de Collins cual hijo dichosamente pródigo y la de un Jakko que venera a rabiar las fases más antiguas del legado Crimsoniano hacen que muchas piezas clásicas de los siete primeros álbumes resurjan en el repertorio de la banda, armonizándose con temas procedentes de la segunda fase con Belew y primera con Mastelotto. Dicho se da paso, el corazón Crimosniano de Jakko se muestra desnudamente en el dibujo del hombre esquizoide con que etá pintada su guitarra. ¡Y cómo no reconocer esa mancha amarilla con rayas azules que inunda el bajo de Levin! Por supuesto que se trata de un homenaje al clásico de los 80s “Three Of A Perfect Pair”. Los temas más antiguos preservan su espíritu original a la par que adquieren, por lo usual, una renovada robustez: seguramente esto último se debe al modo en que fungieron como focos performativos para la 21ST CENTURY SCHIZOID BAND. Parece mentira ver a Fripp bendecir este tipo de nostalgia… pero sí, nuestros ojos no nos engañan, allí le vemos en medio de esta vorágine celebrando composiciones a las cuales había dado la espalda desde los 80s.


La presencia de tres bateristas también resulta – como no puede ser de otra  manera – sumamente relevante para el tipo de remodelación sónica que este KING CRIMSON se plantea como leitmotiv. El que esta presencia se traduzca visualmente en poner a las tres baterías al frente del bloque instrumental añade un cariz rotundamente marcial al asunto. Éste es el modus operandi utilizado para la gira iniciada en setiembre y terminada en diciembre del 2015. Las palabras que publicó Fripp en su diario virtual durante el proceso de mezcla de sonido para “Radical Action (To Unseat The Hold Of Monkey Mind)” fueron muy elocuentes: “This is King Crimson… re-imagined!”. Centramos, pues, esta reseña en lo que vamos apreciando en el Blu-ray en lo que es la manifestación visual de esta acción afirmativamente radical de estos nuevos KING CRIMSON: su cuerpo central es el penúltimo concierto de la gira (en la ciudad japonesa de Takamatsu). Antes de iniciarse el evento del concierto se nos brinda imágenes de los entretelones con unos músicos centrados en una mini-liturgia diseñada para darse ímpetu rockero. Entre ovaciones ingresan los músicos para hacer brotar un mágico ‘Threshold Soundscape’ antes de que la tríada percusiva inicie la ejecución de ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part One’. El prólogo multi-percusivo entra en acción apenas termina la llamada de 1-2-3, 2-2-3: la reconocemos, es la llamada con la cual concluía el último álbum de la era Sinfield “Islands”, ahora sampleada. Las vibraciones señoriales que impone ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part One’  - tema que firmó el inicio de la que para nosotros es mejor etapa del legado viviente y persistente de KING CRIMSON – adquieren una fuerza nueva con este septeto. Collins reemplaza en varios pasajes al violín destacado en la versión original con su flauta mientras Jakko y Fripp se reparten la responsabilidad de las florituras en las complejas armonías y rabiosos solos. Tras el esplendoroso pasaje final emerge ‘Pictures Of A City’, una pieza que nos remonta a los mismos inicios de la banda (aunque la versión de estudio tardó en registrarse hasta el segundo disco “In The Wake Of Poseidon”). El ensamble está asentando a la perfección el rigor incendiario de su esencial vigor rockero: Collins sabe sacar el jugo a sus momentos protagónicos en medio de la robusta ingeniería de las dos guitarras. Jakko se revela como un idóneo sucesor simultáneo de Greg Lake y John Wetton al canto, pero parece que las piezas cantadas de las dos etapas con Adrian Belew están condenadas al relegamiento: solamente algunos instrumentales (y ninguno de los 80s) tienen cabida en el modus operandi de este septeto. 



Tras una bella versión de ‘Peace’ con un Jakko que se luce en solitario surge la ilación de ‘Radical Action (To Unseat Th
e Hold Of Monkey Mind)’, ‘Meltdown’ y ‘Radical Action II’: 
el primero y el último son sendos instrumentales compuestos por Fripp, y en general, este retablo tripartito recupera de forma muy inspirada los paradigmas establecidos en los instrumentales que daban título a los álbumes “Red” y “Discipline”, respectivamente. De hecho, con el fragor arquitectónico de ‘Meltdown’, el cuadro se completa de tal modo que el vitalismo del ensamble solo puede ir en camino ascendente y expansivo. Así las cosas, los efluvios infernalmente densos de ‘Level Five’ están prestos a perpetuar este momentum: los colores añadidos de saxofón le dan un cariz renovado a esta monumental herencia de la época del “The Power To Believe”. ‘Epitaph’, esa inolvidable balada pacifista llena de ansiedad y pesimismo que cerraba el lado A del primer disco de la banda, cumple con la misión de devolvernos a la dimensión introvertida del paradigma Crimsoniano. Tiene un encanto único disfrutar de esta canción cuando está ejecutada por una misión Crimsoniana en la que Fripp funge como director de la misma, pero, por otra parte, el tratamiento percusivo que se le ha dado resulta un tanto débil para nuestros oídos. Una canción tan dramáticamente distópica como ésta se benefició largamente del manejo sistemático de un compás funerario y las ornamentaciones de tímpanos en la versión original. ¿Por qué no se aprovechó eso con la sección rítmica tan abundante con la que cuenta ahora KING CRIMSON? Las primeras estrofas no cuentan con el apoyo de recursos percusivo alguno, quedando reducida la canción momentáneamente a una balada folk con mellotrón encima, y cuando ya está la dupla Mastelotto-Harrison en marcha, la sacudida funeraria no está tan cabalmente explotada como para completar el escenario pesimista que Jakko canta con imponente majestuosidad. A diferencia de todo esto, la secuencia que más tarde une ‘Interlude’, ‘The Letters’ y ‘Sailor’s Tale’ sí dignifica e incluso agiganta el legado con la intensidad debida. En efecto, el interludio nos lleva al campo de la cámara vanguardista (casi al modo del chamber-rock) con un misterioso dueto de flautas a cargo de Collins y Jacko mientras el soundscape de Fripp crea una dócil sutileza y el contrabajo de Levin añade elegantes colores extra. Todo esto no dura mucho pero impregna la atmósfera de una efectiva aureola de nostalgia que resulta idónea para el surgimiento de la bella melodía inicial de ‘The Letters’. La transición desde la furia desesperada hasta el arrebato tanático que se expone en el cuerpo free-jazzero permite a Collins erigirse en protagonista especial de la tormenta sónica que se retroalimenta con irascible efectividad. A contrapelo del orden original que aparecía en “Islands”, se engarza a continuación ‘Sailor’s Tale’, donde el grupo exhibe una perfecta combinación de grooves diversos y robusto punche rockero. Levin es todo un emperador al bajo mientras Rieflin, primero, y la dupla Mastelotto-Harrison, después, solidifican adecuadamente la ingeniería rítmica a través de sus oscilaciones entre lo extrovertido y lo expectante. Un cénit absoluto del concierto, sin duda. 


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Volviendo a la secuencia del Blu-ray, después de la inmortal balada ‘Epitaph’ surge ‘The Hell Hounds Of Krim’, que es una exultante excursión multi-percusiva de claro talante tribal diseñada para orientar con fluidez la irrupción de ‘The ConstruKction Of Light’. Este instrumental que combinaba estándares de avant-metal y jazz-rock en los inicios del periodo de cuarteto de KING CRIMSON post-“Thrak” cuenta aquí con un dinamismo ligeramente renovado en el cual el segundo de estos factores mencionados está priorizado. Las intervenciones de Collins son medidas pero su peso dentro del entramado sonoro global es muy relevante a la hora de concretar lo que acabamos de mencionar. Los diálogos que entabla Jakko simultáneamente con Fripp y Levin hacen que esta actuación suya sea una de las más lucidas de su parte en todo el evento: se ha metido en la piel de Belew en sus propios términos a pesar de no abordar ninguna de las piezas cantadas de sus dos períodos. De todos modos, él también tiene sus propios recursos creativos que aportan algo importante a este nuevo KING CRIMSON, y claro está, los ítems que más se ajustan a esta labranza residen en el repertorio de “A Scarcity Of Miracles”, el disco del trío de Jakszyk, Fripp y Collins que se ofertó al público en el 2008 como un “King Crimson Projekt”. Pues bueno, la balada homónima es la siguiente canción del lote y sirve para perfilar y trajinar la faceta más introspectiva de la banda, una faceta que había quedado un tanto relegada en los dos últimos discos de estudio de la banda. A falta de ‘Matte Kudasai’ o de ‘Walking On Air’, viene bien ‘A Scarcity Of Miracles’, especialmente si saca a la luz la riqueza jazz-progresiva en la que Levin y Collins son particularmente expertos. Aunque en su momento el álbum no nos pareció tremendamente impresionante en su conjunto, siempre nos hemos dejado seducir por el volátil encanto de esta balada. Otra gran favorita de este disco es la canción que lo cierra, ‘The Light Of Day’, y nos sentimos totalmente complacidos de que también se haga presente en el concierto. El hecho de que aparezca después del frenesí épico de ‘Sailor’s Tale’ significa que su señorío atmosférico y su claridad melódica pueden resaltarse de forma especial. Las orquestaciones de teclado y los sublimes solos alternantes de Fripp y Collins completan el cuadro sonoro con impoluta grandeza. 

Tras ‘A Scarcity Of Miracles’ emerge otro clásico instrumental del KING CRIMSON de los 70s: ‘Red’. Este tema tan explosivo y misterioso, dueño de un gancho muy particular, cuenta con la peculiaridad de que el trío percusivo ha decidió modificar seriamente el groove básico para darle una movilidad mecanicista al modo en que antes se ha hecho en álbumes como “The ConstruKction Of Light” y “ProjeKct Three”. No estamos totalmente convencidos de que nos guste este enfoque, pero sí es de valorar que se la haya dado este nuevo dinamismo y que, de alguna manera, funcione. ‘Backstage Adventures Of The Crimson Kind’ es una serie de mini-entrevistas a Fripp, Levin, Mastelotto, Rieflin y Harrison que se superponen al fondo que es la coda de ‘VROOOM’, ese imponente y marchoso instrumental que signó el inicio de la cuarta fase del grupo a mediados de los 90s. Es curioso ver a Mastelotto exhibir algunos de sus implementos percusivos y electrónicos dispuestos para replicar algunos de los aportes de Jamie Muir al legado 70ero del grupo. Levin pone la cuota de humor diciendo cuán importante es comer alguna chuchería para concentrarse y Rieflin hace lo propio al explicar la vehiculización de los errores performativos dentro del gran cuadro grupal. Cuando se nos vuelve a mostrar el escenario, el grupo se pone a tocar justamente ‘VROOOM’ pero omite la coda, algo un poco frustrante para nosotros pues desde siempre nos habíamos acostumbrado a la dinámica completa de la pieza que incluía a esa coda parsimoniosamente enérgica. Pero, por otro lado, es de apreciar el que entre a tallar la flauta para complementar los recortados fraseos del contrabajo durante el segundo intermedio. En fin, las cosas siguen adelante con el pasaje ‘Banshee Legs Bell Hassle’, una armazón de percusiones tonales realizada con implementos percusivos electrónicos por el trío de Mastelotto, Reflin y Harrison. La cuestión suena muy emparentada con el prólogo de ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part One’, pero ante todo, se trata de un exorcismo de los espíritus traviesos para que el ensamble en bloque pueda organizar las fuerzas expresivas de todos los involucrados en el turno de la emblemática pieza ‘Easy Money’. Para el caso específico de ‘Easy Money’ se destaca el carácter sólidamente envolvente del entorno que permite al ampliado solo de Fripp agigantarse a su manera. El despliegue de refinada neurosis en esta poderosa exhibición sónica inicia el antes mencionado clímax centrado en la ilación de ‘The Letters’ y ‘Sailor’s Tale’. La dupla de ‘The Talking Drum’ y ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part Two’ completa a lo grande el repaso de aquel álbum clásico de 1973, aunque como detalle secundario debemos señalar que nos incomoda que ‘The Talking Drum’ no haya gozado de un arreglo tan expansivo ni electrizante como el original. En todo caso, la gloriosa ostentación de brío y tensión de ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part Two’ se beneficia de la frescura que le da el septeto. Entre Jakko y Collins se reparten los arreglos originales de violín… y el resultado final es pletórico de gloria rockera.

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La primera despedida del grupo llega tras ‘Starless’, que es la canción favorita de muchos seguidores de la banda... incluyéndonos a nosotros mismos en primera fila. Esta bella canción ve respetada su arquitectura definitiva tal como quedó plasmada en la gloriosa instancia final de “Red” (para nosotros, la obra cumbre de toda la obra de KING CRIMSON a través de todas sus encarnaciones y etapas). El hecho de que Mel Collins fuese invitado en esa ocasión para brindarnos las hermosas líneas de saxo soprano que engalanan las melodías vocales vertidas por John Wetton hace que su presencia actual en el ensamble Crimsoniano adquiera un significado especial. Jakko se porta a las mil maravillas recreando el canto original valiéndose de su propio lirismo refinado esencial a su estilo vocal, mientras las majestuosas capas de teclado y las flotantes líneas de la guitarra solista completan la catedral sonora que se exhibe imponentemente ante nuestros oídos. El único problema es la pena que nos da ver a Harrison relegado a mero observador, atrapado como está por la ausencia de recursos que quedan para él una vez que Mastelotto cumple con su rol individual de baterista. Más aún, durante el interludio en 13/8, Harrison todavía ocupa un rol nulo en el diseño de ornamentos percusivos sutiles y solo entra a tallar cuando dicho interludio empieza a desplegar su potencial de furia con miras a la perentoriedad del pasaje instrumental más rabioso de la canción. Solamente aquí hasta el bello reprise final encuentra su sitio activo este gran baterista… para nosotros, mucho más robusto en su estilo que el también eficiente Mastelotto. Pero bueno, el lucimiento de él y sus dos compañeros de batería vuelve a hacerse presente en las primeras instancias del encore, justamente con otro trío tribal de baterías (aunque con un tenor jazzero más pronunciado que en el caso de ‘The Hell Hounds Of Krim’). La adustez suave con que termina este trío anuncia el surgimiento de la emblemática ‘The Court Of The Crimson King’, sí, esa misma canción que motivó el bautizo del grupo y cerraba con broche de oro ese relevante disco debut de 1969. Este epílogo no puede culminarse apropiadamente sin la joya remanente del primer álbum: ‘21st Century Schizoid Man’. Este emblema de plenitud rockera carmesí es manejado con los niveles de furia y rigor que se espera de este divino aquelarre de demiurgos musicales. Simplemente… ¡¡impresionante!!


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El Blu-ray contiene dos extras, un tema de reciente composición y un clásico del “Red”: ‘Suitable Grounds For The Blues’ y ‘One More Red Nightmare’. El primero de ellos tiene base de blues pero en él el motif central se retuerce y remodela de tal manera que el tempo y la atmósfera recurrente quedan volcados contra la tradición bluesera. Es, al fin y al cabo, un blues Crimsoniano: toma algo de la neurosis socarrona de ‘ProzaKc Blues’ pero más nos recuerda al refinamiento conquistado en los tiempos del “The Power To Believe”. En cuanto al segundo tema, pues no hay mucho que decir salvo que está ejecutado con el oficio y el músculo que la pieza requiere: las amalgamas de las dos guitarras y las florituras del saxo son fabulosas. La nutrida sección rítmica se luce a placer también (siempre brillante Levin), aunque tal vez porque hay tres bateristas en escena tenía sentido alargar un poco más el tema para ver hasta dónde podía seguir agitándose la llama rockera de la canción. También es verdad que no vale la pena, en esta situación, soñar con una réplica del inolvidable groove que el maestro Bill Bruford proveyó para esta canción en su momento, ya hace 42 años: el trío de bateristas está centrado en seguir explorando la línea de trabajo iniciada en 1994, tal vez sea ésta su misión permanente dentro del entramado de este KING CRIMSON resucitado. Viendo por encima a cada uno de los CD porta su propio título autónomo: el volumen 1 se llama “Mostly Metal”, el 2 se llama “Easy Money Shots” y el último, “Crimson Classics”. Por el título del primer ítem se nota su intencionalidad referente a los pasajes más pesados del repertorio (como ‘The ConstruKction Of Light’ y ‘Level Five’), aunque la presencia de ‘The Light Of Day’ se siente un poco rara bajo este concepto: en todo caso, funciona como agente preparatorio para la secuencia de ‘The ConstruKction Of Light’, ‘The Talking Drum’ y ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part Two’. El rubro de “Crimson Classics” está centrado en las tres canciones extraídas del primer álbum y dos del “Red”, dejándose otros clásicos 70eros para la mayor parte del segundo volumen. Como cierre de esta reseña mencionamos lo entrañable que es ver a Fripp sonreír cándidamente con el fin de cada pieza, y sobre todo, verle besar su guitarra en la despedida final del público tras la conclusión de ‘21st Century Schizoid Man’. Es imperdible. Bueno, este ítem completo es en sí mismo imperdible pues afirma la vida renovada de KING CRIMSON y derroca todas nuestras posibles inhibiciones contemplativas: “Radical Action (To Unseat The Hold Of Monkey Mind)” debe ser anotado en nuestras agendas de compras progresivas para lo que queda del año 2016, y, en general, para lo que queda de nuestras vidas.


Muestras de “Radical Action To Unseat The Hold Of Monkey Mind”.-
Starless: https://www.youtube.com/watch?v=FhKJgqxNDD8

Tuesday, October 25, 2016

ANTOINE FAFARD: en las altas esferas del jazz-fusion contemporáneo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nativo de Canadá y residente en Londres desde inicios de la segunda década del presente milenio, ANTOINE FAFARD es un virtuoso bajista. Lo que nos trae aquí en esta ocasión es su disco “Sphère”, publicado a inicios de setiembre pasado por vía del sello Timeless Momentum. Se trata de su cuarto trabajo de estudio, sucediendo al muy celebrado ‘Ad Perpetuum’ por dos años. Pues bueno, ‘Sphère’ también ha estado cosechando una buena cantidad de entusiastas elogios en las redes especializadas en jazz prácticamente desde el primer momento. Acompañan  a FAFARD en esta aventura de “Sphère” el guitarrista Jerry De Villiers Jr. y (nada más ni nada menos que) el baterista-teclista Gary Husband. El lugar de la magia fue en los Eastcote Studios de Londres. Antes de debutar con su primer álbum solista “Solus Operandi” (del año 2011), FAFARD tenía su labor central como integrante de la estupenda banda jazz-progresiva canadiense SPACED OUT. Fue con su renovado interés por la guitarra clásica (su primer amor musical) que decidió darle un viraje especial a su permanente esencia jazz-rockera, y para ello tuvo que crear su propio espacio individual dentro de la escena progresiva. El disco que FAFARD nos brinda para este año sigue fiel a la senda trazada desde entonces, siempre apegándose a desarrollos melódicos bien trazados desde las cuales se puede generar juegos improvisados de manera natural.


El repertorio de “Sphère” empieza con ‘Reminiscence’, tema dueño de una vitalidad elegante sustentada sobre un groove moderadamente complejo que, a través de su inherente sofisticación, se explaya en una arquitectura férrea. Las referencias al PAT METHENY GROUP y la faceta más relejada de TRIBAL TECH son fáciles de notar mientras el motif central se expande de manera irresistiblemente cautivadora. Con ‘Renaissance Man’, el ensamble se pone a explorar atmósferas sobrias de tenor introspectivo, sacando buen provecho al bello motivo nuclear. Dándole un aire más extrovertido al colorido evocativo expuesto en el anterior tema mientras lo preserva, ‘Facta Non Verba’ se orienta hacia recursos de sofisticación en los arreglos que determinan el desarrollo temático. A veces se ponen en plan genuinamente progresivo, y sin duda, el maestro Allan Holdsworth ha sido la motivación esencial para esta labor de De Villiers. ‘Fur & Axes – Part II’ sigue a continuación para regresar a la calidez evocativa que había rotulado al segundo tema del álbum, pero con el detalle particular de que ahora el esquema rítmico maneja cadencias próximas al estándar fusionesco del WEATHER REPORT de la época con Pastorius. Por su parte, la guitarra prosigue con los ecos de ALLAN HOLDSWORTH con toda la confianza del mundo. A propósito del título, él indica que esta pieza es una continuación de otro tema titulado ‘Fur & Axes’ que apareció en el segundo disco de FAFARD “Occultus Tramitis”. Durando 8 minutos – o casi – ‘Still Invictus’ resulta la pieza más extensa del álbum. Aprovechando el espíritu de convivencia plena que el trío arma para el desarrollo del sereno motivo en torno al cual gira la armazón instrumental, FAFARD aprovecha para abrirse paso con un sólido solo de bajo que no remite un poco al modelo de Michael Manring. También gozamos de labores musculares de parte de sus socios, con lo cual tenemos una exhibición de los factores más fastuosos del álbum.  

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‘Cherishing’ ostenta un lirismo primaveral que se caracteriza por una bien delineada diafanidad: marcada por una vehemencia inteligentemente soterrada, esta pieza puede muy bien ser descrita como la contraparte plácida de ‘Still Invictus’. ‘No-Brainer’, por su parte, vuelve a exponer las aristas más extrovertidas del ideario musical en curso, y de hecho, es válido señalar que aquí tenemos una de las performances más feroces de Husband desde su asiento de baterista. No es que el tema de por sí sea demasiado aguerrido, y de hecho, su esquema melódico es muy sencillo, pero el groove se convierte en el núcleo temático mismo y es desde allí que la dupla rítmica se dispone a asumir el rol protagónico. Cómo no, FAFARD aprovecha la situación para regalarnos otro fabuloso solo de bajo. Los últimos 12 minutos y pico del disco están ocupados por la secuencia de ‘Celestial Roots’ y ‘Bubonic Groove’. El primero exhibe una vitalidad sobria que nos hace recordar a las piezas primera y tercera, y de hecho, hay un alucinante solo de batería en el intermedio que permite explicitar un poco de tensión para el bloque instrumental. Algo así como estar a medio camino entre la ELECTRIK BAND de CHICK COREA y TRIBAL TECH. El segundo porta un aura amable y sobria que saca réditos finales al aspecto más decididamente lírico del álbum: aunque hay una innegable aura luminosa en esta pieza de cierre, el esquema sonoro es manejado con gentil circunspección, un poco al modo de los WEATHER REPORT de fines de los 70s. Todo esto fue “Sphère”, un disco hermoso y refinado que permite a ANTOINE FAFARD mantenerse firme en las altas esferas de la escena mundial del jazz-fusion; si en el primer párrafo de la presente reseña señalamos que “Sphère” ya cuenta con varias reseñas muy favorables, confirmamos en este último párrafo que nos unimos a este dictamen positivo.   



Muestras de “Sphère”.-