Tuesday, February 07, 2017

AMAROK: fantasías y caprichos de un retorno triunfal


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

AMAROK renació de las cenizas para concebir, grabar y publicar el que fue uno de los discos más bellos de la producción progresiva del año 2015: “Hayät Yolundă” (“Sendero De Vida” en español). Desde ya pedimos perdón por una reseña tan tardía, pero de todas maneras, esta reseña tenía que hacerse presente en este blog. Para este repertorio nuevo contenido en “Hayät Yolundă”, el susodicho Robert Santamaría toca teclados, guitarra acústica de 12 cuerdas, glockenspiel y percusiones, Marta Segura canta, Manel Mayol toca las flautas traversa y dulce, Alán Chehab toca el bajo completando la dupla rítmica con el baterista Pau Zañartu, mientras Xavi Saiz completa el sexteto tocando la guitarra eléctrica. El disco tuvo un largo periodo de gestación: sus procesos de grabación y gestación duraron entre febrero de 2014 y julio de 2015, siempre bajo la pauta inspirada por la visión musical de un Santamaría decidido a ahondar de una manera especial en las raíces más folklóricas de la tradición musical de la banda. Si podemos hacer una síntesis aproximada (y también inexacta) de la línea de trabajo que se persigue y prosigue en “Hayät Yolundă”, podemos indicar a “Mujer Luna” como el referente principal. Este volumen de material nuevo no venía solo en una edición limitada deluxe pues también había en ésta un volumen 2 titulado “Archivos 2009-2015”, con seis temas inicialmente preparados para “Sol De Medianoche” (glorioso álbum del año 2007) para luego ser dejados de lado, un par de versiones de clásicos variopintos de THE BEATLES y TANGERINE DREAM, más algunos otros temas de gran valor testimonial para la evolución musical de Santamaría. Entraremos en esos detalles más adelante, pero por ahora, comencemos concentrándonos en el material nuevo de “Hayät Yolundă”, ¿vale?

El repertorio de “Hayät Yolundă” se abre con una pieza que dura 8 minutos y pico y se titula ‘Universo’... un título muy ambicioso, en verdad. Los siguientes 12 minutos están ocupados por la sucesión de ‘Revelación’ y ‘Gestación’. Se destaca una musicalidad que exhibe una fuerza de carácter decidida a través de su intrínseca delicadeza cristalina: se nos vienen a la mente paralelos simultáneos con los GENESIS del período 70-71 y los JETHRO TULL del período 77-78. La primera de estas canciones sigue con mucha obediencia la pauta estilística marcada por la canción de entrada; siendo más lento en su esquema rítmico que el tema de apertura, elabora una mayor musculatura en su sección intermedia (también muy a lo JETHRO TULL) dentro de los cánones esenciales de lirismo concluyente que conforman la personalidad folk-progresiva de AMAROK. Por su parte, ‘Gestación’ explora la fusión exótica predominante en el ideario grupal con un acento más pronunciado en el modelo del sinfonismo, más algunos guiños a la tradición del rock andaluz y un hermoso solo de sintetizador a lo RICK WAKEMAN (al modo de los clásicos Yessianos “Close To The Edge” y “Tales From Topographic Oceans”); la cosa se torna un poco más serena pero se mantiene en lo épico. Apelando a un peculiar ahondamiento en la amable gracilidad pastoral, ‘Despertar’ nos muestra el lirismo paradigmático del grupo a flor de piel en una instancia en la que el grupo parece dosificar la luminosidad épica expuesta en las dos canciones precedentes a fin de asentar parajes sonoros un poco más introspectivos, pero todavía se deja cierto espacio para dejar que se muestre algo de intensidad cerca del final. Lo mismo respecto a la serenidad expresiva puede decirse del quinto tema, titulado ‘Incertidumbre’, e incluso enfatizando el predominio del aura melancólica, cuya ceremoniosidad se siente atravesada por un aire de misterio: tal vez se trate del temor a algo desconocido que promete traer alguna fatalidad a nuestras vidas es lo que motiva las extrañamente cautivadoras vibraciones melódicas que se emanan tan sólidamente de los arreglos instrumentales utilizados para la ocasión. Muy a lo ANTHONY PHILLIPS.

El señorial instrumental ‘Rubicón’ regresa en pleno al gobierno contundente de las influencias de GENESIS y JETHRO TULL (y de paso, PREMIATA FORNERIA MARCONI también) con algunos implementos psicodélicos aportados por los teclados en el esquema instrumental, un recurso muy interesanet que nos toma por sorpresa a la vez que nos obliga a repensar la impoluta cohesión con la que se arma el desarrollo temático de los 3 primeros minutos. Una vez terminado este primer pasaje, el asunto vira hacia un dinamismo contemplativo al modo del MIKE OLDFIELD de las gemas “Ommadawn” e “Incantations”. Se completa el círculo musical con un retorno al primer motif bajo unos arreglos majestuosamente reformadores, aterrizando finalmente en una coda ensoñadoramente sobria. Se puede decir con certeza que ‘Rubicón’, junto a las piezas #2 y #3, completa un cénit triádico para el repertorio de este disco. Y justo ahora que mencionamos esto nos topamos con una bella canción que justamente se titula ‘Cénit’, una canción cuyo cuerpo central consiste en una balada típicamente sinfónica que se empapa de idóneos aires exóticos de tenor arábigo. Mientras elabora contundentes matices exóticos, el grupo se explaya en una placidez melódica propia de los paradigmas de MIKE OLDFIELD y RENAISSANCE. El rol protagónico de la flauta resulta crucial para sustentar la consistencia del muy inspirado desarrollo melódico. La sección final porta una expresividad sublime que los mismos GENESIS en su época del “Selling England By The Pound” envidiarían… o para poner un ejemplo más reciente, los THIEVES’ KITCHEN de los tres últimos discos. La pieza más corta del disco es ‘Camino De La Vida’, durando poco más de 3 ½ minutos: se trata de una semi-balada en 7/8 en la que el grupo perpetúa sus indagaciones en las potencialidades del paradigma que se maduró decisivamente desde los días del “Mujer Luna”. ‘Principio’ cierra “Hayät Yolundă” – sí, nos damos cuenta del oxímoron – con un despliegue musical de casi 9 minutos que nos remite a una síntesis perfecta de las piezas #1, #2 y #4. Menciones aparte merecen los solos de órgano y piano eléctrico que nos regala Santamaría, dos de sus mejores intervenciones a los teclados en todo el disco. 

Ahora es el turno del mencionado segundo volumen nos muestra a Santamaría repartiéndose extenuantemente en labores a los teclados, la guitarra acústica de 12 cuerdas, el saz, el glockenspiel, el kanum, el acordeón, el tar, percusiones diversas y algunas intervenciones vocales. La mayor parte de la responsabilidad vocal corre a cuenta de la estupenda Marta Segura, mientras que Manel Mayol toca las flautas traversa y el tin whistle en varios temas, así como Manuel Vega se hace cargo del bajo y del contrabajo, y Coloma Bertran aparece al violín y al violín de orco. Miki Gelabert y Pau Zañartu se han repartido la responsabilidad de la batería en estos archivos, siendo así que el último también toca percusiones en el último tema, donde también aparecen Saiz a la guitarra eléctrica y Víctor Estrada al Theremin. ‘Imdlahaia’, la canción que abre este volumen, fue interpretada por el grupo durante su actuación mexicana en el FestivAlterNativo del 2008: tiene un gancho mágico basado en las cautivadoras líneas y cadencias de inspiración arábiga que marcan a su motif central, bien guiado por el violín en la mayor parte del tiempo. También se incorporan la flauta y el saz en el realce del desarrollo melódico en curso. ‘Touts And Frogs’ es una continuación de la canción ‘Eight Touts’, originalmente incluida en “Sol De Medianoche”. Su vitalidad fresca es crucial a la hora de plasmar el colorido musical inherente al motif central: la amalgama de instrumentos acústicos y sintetizadores está manejada a la perfección. Otras piezas originadas en los cuarteles de AMAROK fueron a parar a proyectos derivados como DAFNIA y AMSHAR, de tenor folclórico: por ejemplo, ‘Nannania’, una envolvente balada bucólica que nos remite al paradigma pastoral de un ANTHONY PHILLIS, mientras que ‘La Vinyota’s Jig’ es jolgorio puro donde el folk progresivo se convierte en canto de primavera. ‘La Edad Avanzada’ es una composición que aportó Santamaría al abortado proyecto “Seven” (disco conceptual planificado por siete teclistas venezolanos en torno a las edades del hombre): esta pieza se focaliza netamente en el paradigma inmortal del rock sinfónico, y tal vez resulta justo designarle como el cénit expresivo de este volumen. ‘Goblin’s Song’ remonta su origen hasta fines de los 70s: composición de Mauricio Antón en un tiempo en que la obra de TOLKIEN llegaba traducida al español a las librerías venezolanas, y queda como un testimonio de los primeros pasos de Santamaría en las músicas de magia añeja. La versión de ‘Norwegian Wood’, la primera canción de THE BEATLES con sitar, se convierte en manos de AMAROK en una cálida y serena visión del atardecer desde alguna esquina en un barrio portuario. La versión del clásico de TANGERINE DREAM ‘Stratosfear’ cobra un significado especial a la luz de la reciente muerte del principal campeón de este legendario grupo alemán Edgar Froese. Concediéndose un generoso espacio de 11 ½ minutos, Santamaría y sus secuaces de turno preservan la magnificencia integral de la pieza mientras la retocan en una compacta combinación de lo terrenal y lo cósmico sobre un esquema rítmico que coquetea abiertamente con el jazz-rock. ¡Un tributo fenomenal!  

“Hayät Yolundă” es, ante todas las cosas, un retorno triunfal del paradigma progresivo de AMAROK, un paradigma que hasta hace poco solo habitaba en las añoranzas de nuestras memorias de los mejores momentos de la música progresiva hecha en España entre fines de los 90s y la culminación del primer decenio del nuevo milenio. “Hayät Yolundă” puede ser también descrito como un capricho de colores musicales, o si se prefiere, una fantasía de eclecticismos exquisitos y consistentes.


Muestra de “Hayät Yolundă”.-

Sunday, February 05, 2017

INGRANAGGI DELLA VALLE: música claroscura para un siniestro cosmos azul


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El grupo italiano INGRANAGGI DELLA VALLE vuelve al ruedo fonográfico con su nuevo disco “Warm Spaced Blue”, publicado por el sello Black Widow a fines de setiembre último, sucediendo así al disco debut “In Hoc Signo”, el cual fue muy bien recibido en las redes progresivas tres años atrás. Hoy por hoy, la recepción debe ser igual de buena, si no mejor, para “Warm Spaced Blue”, pues el repertorio aquí recogido siembre con vigoroso pulso la cosecha musical vertida en el primer disco para llevar al esquema estético de la banda a un nivel de expresividad ampliada y potenciada. “Warm Spaced Blue” es uno de los ítems más interesantes del progresivo italiano del año 2016. De este modo, la gente de INGRANAGGI DELLA VALLE conquista una nueva elevación para su posicionamiento en el mundo progresivo de hoy. El nutrido ensamble que conforma a este grupo nacido en Roma incluye a Davide Savarese [voz, glockenspiel, piano eléctrico ocasional], Mattia Liberati [órgano Hammond B3, Mellotrones M400 y M4000, piano, piano eléctrico Fender Rhodes Mk V, sintetizadores Mini-Moog y Moog Voyager, coros], Flavio Gonnellini [guitarras eléctricas, coros], Alessandro Di Sciullo [guitarras eléctrica y acústica, sintetizadores Moog Minitaur, Roland TR 808 y TR 909, Mellotrones M400 y M4000, Akai MPC Touch, Korg Kaoss Pad KP 3, coros], Marco Gennarini [violines, coros], Antonio Coronato [bajo] y Shanti Colucci [batería, percusiones]. Eventualmente, se unen a este ensamble los ocasionales colaboradores Fabio Pignatelli [bajo], Florian Lechter [narrador] Paolo Lucini [flauta traversa] y Stefano Vicarelli [programación modular de sintetizador]. 


Para este nuevo disco, el grupo ha mantenido su propuesta ecléctica de sinfonismo, jazz-prog y explayamientos psicodélicos de siempre pero dando un nuevo enfoque más oscuro al asunto, lo cual es lógico teniendo en cuenta que algunos temas están inspirados en la literatura de horror del maestro H. P, LOVECRAFT.  Durando poco menos de 9 ½ minutos, ‘Call For Cthulhu: Orison’ pone inicio a las cosas con un talante señorial no exento de dinamismos claroscuros en sus generosos arreglos de los múltiples teclados. Logrando crear un sólido híbrido entre los paradigmas de LE ORME, METAMORFOSI, YES y THE ENID, la banda estructura una vitalista e inagotable serie de ramificaciones orquestales enarboladas con la elegancia y erudición propias de la tradición prog-sinfónica. El violín y la guitarra saben crear espacios para salir al frente en momentos estratégicos, pero queda claro que el protagonismo en el desarrollo y la focalización de los diversos motivos que se suceden reposa mayormente sobre los hombros de los sintetizadores y del órgano. El pasaje vocal solo surge para la sección final, la cual instaura un clímax estupendo. ‘Inntal’ ocupa los siguientes 10 ½ minutos del disco – es la pieza más extensa – y lo hace con dos novedades respecto al tema de entrada: abre más campo para el desarrollo de secciones de talante etéreo y ahonda en recursos sonoros llenos de una mayor densidad en sus atmósferas. Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto se crea un pasaje pastoral no demasiado relajante, pero lo suficientemente sutil como para que permita a un breve soliloquio hacerse notar. ‘Call For Cthulhu: Through The Stars’ es básicamente un breve preludio cósmico para el ulterior arribo de la intensa canción ‘Lada Niva’, la cual establece un sólido nexo entre manierismos sinfónicos y grooves de tenor jazz-rockero en la elaboración de su cuerpo central: esto nos hace recordar a otras bandas compatriotas, MACROSCREAM y MOOGG. En realidad se trata de la primera pieza del álbum en la que el canto ocupa un rol importante dentro del esquema empleado… aunque claro, los pasajes instrumentales siguen siendo los que marcan la pauta de las ilaciones multi-temáticas. En este caso especial disfrutamos de una sección moderadamente serena en la que las capas de sintetizador y los sobrios retazos de violín nos brindan un recurso de magnífica belleza.    

  

‘Ayida Wedo’ es un tema con un motif sencillo que se beneficia de arreglos sumamente señoriales en los que se reitera buena parte de las cadencias predominantes en la pieza precedente, aunque lo sinfónico es ahora lo predominante. El grupo opera de una forma cuidadosamente orquestada mientras las sutilezas inherentes al desarrollo temático se van desplegando bajo una aureola de exquisitez. Opera aquí una vitalista mezcla del sinfonismo de primera generación (YES, CAMEL) y el retro-sinfonismo del nuevo milenio (como las bandas compatriotas UNREAL CITY y NOT A GOOD SIGN, o los propios KARMACANIC). ‘Call For Cthulhu: Promise’ ocupa los últimos 6 ¾ minutos del disco y su misión consiste principalmente en elaborar una síntesis razonablemente impetuosa de las facetas más oscurantistas del repertorio precedente, incluso realzándolas a través de un tenebrismo sistemático y masivo. En su extenso pasaje inicial, el esquema de trabajo que emplea el grupo nos puede hacer recordar tal vez a sus compatriotas de DAAL y también a los GOBLIN del momento. Más adelante se instaura un motif central cuya diversidad melódica y su variada estructura rítmica resaltan las cualidades más recurrentes del rock sinfónico. Este épico broche de oro lleva a “Warm Spaced Blue” a la perfecta completitud de los recursos sonoros y estilísticos que los INGRANAGGI DELLA VALLE han armado para la ocasión. Este disco es un triunfo total en lo que respecta al afianzamiento de este grupo dentro de la élite actual del rock progresivo italiano. Un catálogo de música claroscura gestada para acompañar a su particular visión de lo que es un mundo de niebla, tensión y pesadilla.



Muestra de “Warm Spaced Blue”.-


Friday, February 03, 2017

¡Atención a lo que nos dicen BENT KNEE!


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al grupo estadounidense BENT KNEE, originario de y asentado en Boston (Massachusetts), so pretexto de su placa más reciente que se titula “Say So”, la misma que fue publicada en mayo del pasado año 2016. “Say So” sucede al disco debut homónimo del 2011 y a “Shiny Eyed Babies” del 2014, además del disco en vivo “Live And Nearly Unplugged” que data del mismo año 2014. Este trabajo que traemos hoy a colación fue ciertamente uno de los más exultantes de la producción progresiva de vanguardia hecha en el 2016. El grupo está conformado por Ben Levin [guitarras], Chris Baum [violín], Courtney Swain [canto y teclados], Jessica Kion [bajo y coros], y Gavin Wallace-Ailsworth [batería], junto a Vince Welch [diseño sonoro]. Los esquemas musicales que la gente de BENT KNEE tiene en mente para el disco se completan con las ocasionales intervenciones de los siguientes invitados: Andy Bergman (saxo alto y clarinete), Ben Swartz (cello), Bryan Murphy (trompeta), Geni Skendo (flauta y shakuhachi), Geoff Nielsen (trombón), James Dineen (actuaciones vocales), Keith Dickerhofe (cello), Nathan Cohen (violín), Sam Morrison (saxo barítono) y Rebecca Hallowell (viola). También hay un ensamble coral de 29 personas que aparece en un par de temas.


‘Black Tar Water’ abre el disco al modo de una cruza entre los aspectos más etéreos de los paradigmas de KATE BUSH y BJÖRK con algunos matices RIO a lo THINKING PLAGUE. La lucidez dramática de esta canción, que de por sí es impetuosa mas no electrizante, nos pone en alerta desde el punto de arranque debido al bien desarrollado crescendo que llega a un cénit conclusivo de talante razonablemente belicoso. Acto seguido emerge ‘Leak Water’ con unas pulsaciones de guitarra conectadas al final de la primera canción: con ‘Leak Water’ tenemos apropiadamente la primera manifestación de auténtica fastuosidad para el enfoque artístico de la banda, siendo así que lo que se nos ofrece encaja más abiertamente con las líneas del sinfonismo en una bizarra combinación con los KAYO DOT de los dos últimos discos y algunos recursos del RIO contemporáneo (estamos pensando en los compatriotas de FAR CORNER y CHEER-ACCIDENT). ‘Counselor’ es una pieza solemnemente burlona y aguerridamente mordaz, elaborada al modo de una fusión de las teatralizaciones satíricas de FRANK ZAPPA y la vitalidad corrosiva de unos ART BEARS, añadiendo al resultado final una vibraciones electrizantes propias de MASSACRE. Tras este cénit del disco llega otro de inmediato: ‘EVE’, la canción más larga con sus 9 minutos y pico de duración. Para decirlo de forma breve, esta canción encapsula una síntesis dinámica de las atmósferas y personalidades de las tres canciones precedentes. Entrando en algunos detalles, vale la pena resaltar esa combinación de dadaísmo y tenebrismo que la banda elabora para la ocasión. A poco de pasada la frontera del quinto minuto se da un sismo sonoro que obliga al grupo a sucederlo con un interludio entre seráfico y brumoso, pasando finalmente a un epílogo elegíaco marcado sutilmente por matices inquietos.

Tras este tsunami de gloria avant-progresiva que se nos ha regalado durante estos 15 minutos llega la dupla de ‘Interlude’ y ‘The Thing You Love’ para cumplir con la misión de crear más grandeza musical mientras el impacto precedente aún no se desvanece de la memoria inmediata del oyente… y la cumple a la perfección. ‘Interlude’ es una miniatura marcada por espartanos fraseos de guitarra que anuncia el arribo de la torturada luminosidad de ‘The Thing You Love’. Tras un pasaje inicial fastuoso hasta lo surrealista, el grupo recrea su propia versión del equilibrio entre la lúdica acritud de unos ART BEARS y la faceta más etérea de sus compatriotas de THINKING PLAGUE, el grupo maneja de una manera sensacional el foco melódico de la pieza, el mismo que incluye en generosas dosis aires del Extremo Oriente. El modo en que se gesta para el epílogo el crescendo que lleva al conclusivo reprise de la introducción es simplemente formidable. ‘Nakami’ es tal vez la canción más centrada en la faceta lírica y sosegada del grupo. Es una canción bellísima, realmente, mayormente centrada en un romanticismo flotante, pero cuando llega el clímax que define a la última sección, el grupo sabe crear una suerte de exótica tensión cautivadora con solvente nervio. En contraste con toda esta ostentación de estilizada plenitud, ‘Commercial’ nos lleva hacia los factores más aguerridos y filudos de la banda, no sin recurrir también a sus preocupaciones surrealistas y dadaístas mientras desarrolla su exorcismo extravagante de turno. El repertorio llega a su fin con ‘Good Girl’, canción que en buena medida vuelve a las atmósferas predominantes de  ‘Black Tar Water’ y ‘Leak Water’ aunque con un esquema rítmico más ligado al discurso jazzero. Por su parte, los arreglos vocales y los aportes de los teclados contienen un candor popero muy bien manejado dentro del desarrollo melódico.


Todo esto fue “Say So”, nuestra vía de entrada al universo rockero vanguardista de BENT KNEE: aunque hemos entrado un poco tardíamente en este mundo, sin duda cualquier momento es bueno para ello dados los altos niveles de eclecticismo y frescura que este grupo aporta al ideal del rock como forma osada de arte. Vale la pena investigar en toda la obra discográfica que los BENT KNEE tienen hasta ahora en su CV y vale también la pena esperar que el futuro próximo nos brinde más creaciones de ellos.



Muestras de “Say So”.-
Nakami:  https://bentknee.bandcamp.com/track/nakami

Tuesday, January 31, 2017

METAMORFOSI: música celestial para el Purgatorio


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

METAMORFOSI, la veterana banda italiana que creó algunas de las páginas más intensas y bellas de la primera generación del rock progresivo de su país, sigue siendo una fuerza vital bajo la guía bicéfala Jimmy Spitaleri [canto] y Enrico Olivieri [piano, órgano Hammond y sintetizadores], y con la dupla rítmica del baterista-percusionista Fabio Moresco y el bajista Leonardo Gallucci (tocando también algo de guitarra acústica), el colectivo de METAMORFOSI completa su tripartito concepto dantesco basado en la inmortal obra La Divina Comedia con “Purgatorio”. Básicamente, éste ha sido el leitmotiv del regreso a la actividad musical de este grupo: terminar el tríptico conceptual iniciado con su obra magna “Inferno” (disco de 1973 que marcó a la vez su cénit en los 70s y, a la vez, su despedida de la escena rockera de entonces) y continuado ya en el nuevo milenio con “Paradiso”. En este segundo ítem del año 2004 participaron los mismos cuatro músicos que entran en acción ahora para “Purgatorio”: como es habitual, el teclista Olivieri es el más prolífico compositor del nuevo material. El disco que tenemos en nuestras manos fue publicado en octubre del 2016 (un año después de terminado) por vía de una coproducción de los sellos Sony y BMG, tanto en vinilo como en CD: la ventaja de este segundo formato es que contiene todas las 19 piezas creadas para el concepto en cuestión, teniendo el vinilo 7 canciones menos. Bueno, repasemos ahora los detalles del repertorio íntegro.


El disco se inicia con la tetralogía de ‘Eco Dagli Inferi’, ‘Catone’, ‘Angelo Nocchiero’ y ‘Negligenti’, 9 ½ minutos bastante estupendos para atraer nuestra atención y satisfacer nuestras más ambiciosas esperanzas melómanas. ‘Eco Dagli Inferi’ es el prólogo pomposamente ceremonioso que el disco exige, portando un aura cósmica en el núcleo temático basado en las capas de sintetizador que también tiene algo de sombrío; ‘Catone’ emerge con un fragor llamativo que inunda espacios de ímpetu rockero con buen pulso, mientras que ‘Angelo Nocchiero’ trae algo de calma introspectiva dentro de un contexto manierista muy propio de la tradición progresiva italiana. El personal de METAMORFOSI estaba totalmente dispuesta a demostrarnos que en el momento presente sigue siendo amo y señor de su juego musical. Cuando llega el momento de ‘Negligenti’ el aura manierista por ahora imperante se torna dramática, debidamente apoyada en las suntuosas orquestaciones de los diversos teclados que Olivieri tiene a su disposición. Con ‘La Malastriscia’, el grupo crea un pasaje juguetón donde impera el barroquismo a fin de que el variado esquema rítmico escogido para la ocasión pueda ser manejado con un sentido claro de la luminosa suntuosidad, y así, el reinante vigor rockero puede arroparse de convincente exquisitez. A continuación llega la dupla de ‘Porta Del Purgatorio’ y ‘Superbi’, la cual cumple con la misión de seguir ahondando en las arrolladoras armazones sonoras que el grupo se proyecta para el disco: el primero de estos temas regresa de lleno a lo ceremonioso con un toque extra de sombría emotividad mientras que el segundo exhibe una vitalidad aseñorada bien elaborada para el medio tiempo escogido para la ocasión. ‘Invidiosi’ se centra mayormente en un hermoso motif de piano oportunamente arropado por flotantes orquestaciones de sintetizador: para la instancia final, el grupo elabora una rotunda algarabía rockera... ¡Qué pena que tenga que ser tan breve! ‘Iracondi’ sigue a continuación para restablecer una atmósfera grandilocuente que lleva un poco más allá los legados de ‘Catone’ y ‘Superbi’: esta canción resulta ser la sucesora perfecta de ‘Invidiosi’.

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‘La Chiesa E l’Impero’ ofrece una atmósfera etérea con su oportuna dosis de vibraciones tétricas mientras la ingeniería rítmica crea un dinamismo casi mecanicista; se engarza con esta canción ‘Accidiosi’, tema que sirve para que el cuarteto se disponga a potenciar el dinamismo ahora reinante con una acrecentada fastuosidad. La coda de clavicordio es muy bella, preparando el terreno para el arribo de ‘La Femmina Balba’, canción hermosa marcada por una mezcla de manierismo y romanticismo. Su gancho bien pudo explotarse con una mayor expansión del arreglo instrumental, pero así quiso el grupo que quedara la canción. Las orquestaciones de teclado se sienten particularmente cálidas aquí. ‘Avari E Prodighi’ surge después para crear un paraje de amable extroversión que incluye un fabuloso solo de sintetizador, siendo así que ‘Golosi’ toma de inmediato la posta para darle a esta línea de trabajo un matiz un poco más complejo a través del empleo de grooves jazz-rockeros en el esquema rítmico y un dinamismo más exigente en el desarrollo melódico. ‘Lussuriosi Purgatorio’ se hace eco de esta algarabía y regresa a las estructuras sonoras más grandilocuentes que habían hecho acto de presencia en el repertorio precedente: hay un aura espacial en esta canción que responde al empleo de ritmos programados para sostener las capas y fanfarrias de los sintetizadores. Durando 5 ¼ minutos, ‘Paradiso Terrestre’ se erige como un instrumental excelso y cautivador, inicialmente centrado en los serenos pasajes de piano, los cuales oscilan entre lo barroco y lo flotante con total naturalidad. Luego sigue un breve interludio de órgano de claro talante gótico, el cual es sucedido por el cuerpo central, el cual ostenta una vivacidad elegante e imponente. Influencias del legado de RICK WAKEMAN hay, sin duda. Tras este momentum tan rotundo emerge la dupla de ‘Beatrice’ e ‘Il Carro E l’Aquila’: la primera es básicamente un leve preludio a la segunda, la cual está signada por una grisácea grandilocuencia. En medio de la parsimonia esencial de ‘Il Carro E l’Aquila’ brillan estupendos solos de órgano y de sintetizador. Los últimos 5 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘E Rinnovato Volo’, una bella canción con estructura de himno: su patente solemnidad tiene total sentido pues su letra expone el anuncio de la siguiente fase en el trayecto de Dante, el paseo por el Cielo. El arreglo coral del final resalta la conmovedora magnificencia del himno.

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Con este disco, la música del Purgatorio solo puede sonar celestial: esto es precisamente “Purgatorio”, un símbolo de la trascendencia mística traducido al lenguaje del rock progresivo en su dimensión más holística que incluye no solo características musicales sino también poéticas, arquitectónicas y pictóricas. METAMORFOSI sigue siendo, tal como lo señalamos en el primer párrafo de la presente reseña, autora de algunas de las páginas más bellas de la historia del rock progresivo italiano y sigue manteniendo su vigencia en la escena actual. 

Saturday, January 28, 2017

MARBIN: relatos del hombre-cabra y demás espectros jocosos de la fiesta jazz-progresiva



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Incansables, inagotables… pero sobre todo geniales, los músicos del grupo jazz-progresivo israelí-estadounidense MARBIN nos regalaron otra gozada de disco con “Goat Man & The House Of The Dead” en el último tercio del pasado año 2016: más exactamente, a fines del mes de setiembre, como siempre, por vía del sello MoonJune Records. El cuarteto de Dani Rabin [guitarra], Danny Markovitch [saxos], Jon Nadel [bajo] y Blake Jiracek [batería] nos brinda un catálogo de musicalidades férreas e intensas que siempre saben conservar la exquisitez a través de sus diversas modalidades de musculatura. Dicho sea de paso, Jiracek reemplaza a Greg Essig, quien había aparecido en el disco del 2015 Aggressive Hippies”. Las sesiones de grabación para este nuevo repertorio de 9 ítems fue bastante breve: solo tomaron dos días de la segunda mitad del mes de marzo del mismo año 2016. Ese fue todo el tiempo que tomó gestar esta serie de relatos jazz-progresivos y otros personajes y espectros jocosos. Bueno, pasemos ahora a los detalles de dicho repertorio.


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El disco comienza con ‘Buddha Complex’, tema que dura casi 5 ½ minutos, tiempo que aprovecha rigurosamente en su totalidad para explayarse en una vitalidad robusta y juguetona. Definitivamente, el saxo es el instrumento que más absorbe instancias de protagonismo dentro de un engranaje sonoro que se revela disciplinadamente cohesivo. ‘Goatman’ sigue a continuación para cumplir con la misión de instaurar una atmósfera ritualística, tal vez con algunos resabios de dramatismo. Bajo la guía del saxo y bien compenetrado con el sofisticado groove en acción, el encanto inherente a la melodía central es ciertamente cautivador, recibiendo posteriormente un tratamiento más muscular cuando llega el turno del solo de guitarra… uno de los mejores de todo el disco, vale decir. El turno de ‘The House Of The Dead’ es uno de alegría y extroversión bajo una atmósfera mesuradamente cándida. La aureola folclórica del motif central adquiere una frescura especial merced al impulso que la batería motiva para la amalgama grupal, todo ello mientras el saxo opera más como instrumento pictórico que musical. Con la dupla de ‘Whiskey Chaser (Intro)’ y ‘Whiskey Chaser’, el grupo se dispone a mostrarnos más aristas de su robustez esencial, aunque en la sección introductoria todavía se mantiene en una actitud serena, casi expectante. Una vez que nos situamos en el cuerpo central de ‘Whiskey Chaser’, disfrutamos de un espléndido ejercicio de sonoridades aflamencadas con ese vigor especial que MARBIN ha convertido hace muchos años en marca de la casa: éxtasis frenético activado por un jolgorio filudo. La guitarra de Rabin está literalmente en llamas, como si en ella se hubiesen fundido las mentes de JEFF BECK, JAN AKKERMAN y AL DI MEOLA. Tras este clímax de frontal fulgor emerge ‘Electric Zombieland’, una pieza un poco más reposada pero que todavía mantiene el nervio crucial de la banda. En todo caso, tenemos aquí un ejercicio de jazz-rock portador de un innegable gancho, ostentando un núcleo temático llamativo y vitalista.


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Durando poco más de 6 minutos, ‘Money Train’ sigue insistiendo en navegar por las corrientes del jazz-rock, esta vez con un enfoque fusionesco que nos remite a los legados de ALLAN HOLDSWORTH y de la MAHAVISHNU ORCHESTRA por igual. Al igual que en el caso inmediatamente anterior de ‘Electric Zombieland’, el encanto específico de esta pieza se apoya principalmente en la manera tan sabia que tiene el grupo de explotar el gancho intrínseco del motif central mientras lo ornamenta con oportunos despliegues de virtuosismo. En comparación, tiene mayor vigor y su esquema rítmico muestra un sentido más pronunciado de la sofisticación. La inserción de un groove bluesero a mitad del camino con el fin de sustentar un fabuloso solo de saxo ayuda a hacer las cosas aún más interesantes rumbo al final. Con esta secuencia de ‘Whiskey Chaser’, ‘Electric Zombieland’ y ‘Money Train’, el repertorio del álbum ha conquistado una cima decisiva e inapelable. Los últimos 17 ¼ minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Carnival’ y ‘Escape From Hippie Mountain’. ‘Carnival’ es el tema más extenso del álbum y también el más sereno: el talante de la primera sección está fluidamente encapsulado en las vibraciones introspectivas que se destilan desde cada uno de los poros de su envolvente desarrollo melódico, mas en una segunda instancia, el ambiente se torna más exultante, solventemente edificado sobre un groove ágil y contagioso. El nuevo asunto no se extiende por demasiado tiempo pero sí causa un impacto fuerte en la estructura de las interacciones entre los instrumentistas. De regreso al primer motivo, el grupo le da un enfoque un poco más aguerrido bajo la guía de la guitarra (casi Hendrixiana aunque también con su innegable toque de BECK), encaminando al tema hacia un epílogo entrañable. Por su parte, ‘Escape From Hippie Mountain’ es expresión de alegría químicamente pura en un esquema jazz-rockero de raigambre funky. Volvemos a esa línea de trabajo en la cual el saxo ocupa un rol especialmente protagónico pero el solo de guitarra porta una estupenda fiereza volcánica que le da un aire nuevo al irrefrenable espíritu lúdico de la pieza. La labor de la dupla rítmica – especialmente la del baterista – es soberbia. Una gran manera de concluir el álbum.


La imagen puede contener: 4 personas, personas en el escenario, personas tocando instrumentos musicales, concierto e interior

Lamentamos haber reseñado a “Goat Man & The House Of The Dead” un poco tarde, ya estando a fines del año 2017, cuando se trató de uno de los discos más excitantes y contundentes del año 2016. Pero bueno, según dicen, más vale tarde que nunca y nunca es tarde para recomendar esta nueva joya musical perpetrada por los (aparentemente) infalibles MARBIN. Este disco es algo más que un simple disco, es una jocosa celebración jazz-progresiva del arte del sonido. 


Muestras de “Goat Man & The House Of The Dead”.-
Escape From Hippie Mountain: https://www.youtube.com/watch?v=Pb4Pei0Nixk

Tuesday, January 24, 2017

WINGFIELD REUTER STAVI SIRKIS: el hogar cuatripartito para la vanguardia jazz-progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El sello MoonJune Records nos agasaja enormemente con la promoción de este proyecto llamado WINGFIELD REUTER STAVI SIRKIS y su correspondiente registro fonográfico titulado “The Stone House”: por supuesto, este proyecto integra a los magistrales Mark Wingfield [guitarra], Markus Reuter [Touch Guitar], Yaron Stavi [bajo sin trastes] y Asaf Sirkis [batería]. Un ensamble germano-británico-israelí de gran alcurnia, equipado con toneladas de talento e ingenio expresivo, abriendo campo para el reinado de la textura y el imperio del impresionismo dentro de un esquema sonoro sólidamente exigente en lo técnico. Con un lanzamiento oficial planificado para el Día de San Valentín del presente año 2017, este disco amenaza con erigirse en uno de los referentes de la producción vanguardista de este año que acaba de empezar; también amenaza con brindarnos una hora de deleite jazz-progresivo… ¡y vaya si no la cumple con creces! El material de “The Stone House” fue grabado en una sola jornada – 19 de febrero del 2016 – en La Casa Murada Studio, estudio de grabación ubicado en la localidad catalana de Banyeres del Penedes, para luego ser mezclado y masterizado por Wingfield en el Heron Island Studio, entre los siguientes meses de julio y setiembre. Repasemos ahora los detalles de este disco.



Ocupando los primeros 12 ¼ minutos del álbum, ‘Rush’ nos dispone para abordar la óptica adecuada para la apreciación del material contenido en el disco. Sigilo contemplativo envuelto en una neblina misteriosa es lo que llega a nuestros oídos a través de las capas iniciales de esta pieza, pero ésta no tarda en instalarse dentro de una ambientación muy diferente, una donde la sutileza y la tensión se hermanan en una única fuerza sonora. La amalgama de magia bizarra al modo de la faceta más densa del paradigma de MAHAVISHNU ORCHESTRA, intensidad neurótica propia del paradigma Crimsoniano y psicodelia progresiva que los continuos desafíos entre Wingfield y Reuter gestan con buen pulso son sostenidos solventemente por una dupla rítmica que alterna recursos de solidez bien definida con otros de liberación filibustera. Para los dos últimos minutos emerge un solo de bajo diseñado para guiar a la pieza hacia un reflexivo epílogo. A continuación sigue ‘Four Moons’, la pieza más breve del disco, expone un momento de otoñal serenidad cubierto bajo un manto de mesura espectral. El motif central se preserva estrictamente bajo las pautas de los delineamientos melódicos creados para la ocasión. Tras el otoño llega la primavera, cuya pieza embajadora es ‘Silver’. Este tema entra a tallar para desplegar renovadas exhibiciones de luminosidades y vehemencias rockeras sobre el sustento de un compás complejo aunque pletórico de soltura y vivacidad. El nervio reinante se mantiene sólido bajo la guía dual de Reuter y Wingfield, quienes encuentran continuamente espacios de hermanamiento a través de sus duelos. Tenemos aquí un cénit decisivo del álbum.

‘Fjords De Catalunya’ regresa a las cósmicas lagunas de inquieta introspección que antes se nos habían brindado en ‘Rush’, pero esta vez con un tenor claramente orientado hacia la espiritualidad aleatoria del free-jazz. El escenario presente ahora es uno de continuas deconstrucciones donde la lógica de la desestructuración se regodea solventemente en remodelar su propia robustez esencialmente indefinida. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de ‘Tarasque’, una pieza que nos lleva a un espacio intermedio entre las nerviosas deconstrucciones de la pieza precedente y la vehemencia extravagante y luminosa de ‘Silver’. Este tema nos puede hacer recordar perfectamente al modelo de UPPER EXTREMITIES así como a las travesías monumentalmente inquietas que hallamos en la obra solista del propio Wingfield y en la de otros maestros del jazz-rock vanguardista como Barry Cleveland y Henry Kaiser. Bajo la apariencia de desencuentros – a los oídos poco receptivos a este tipo de paradigma musical – late un persistente sistema de alerta para edificar diálogos entre texturas y ritmos mientras ambos se van rehaciendo. Es una labor tremendamente ardua de experimentación musical vigorosa que hace camino al andar mientras inventa nuevas concepciones de andanza. El aura siniestra de las instancias finales proporciona el cierre perfecto para este trayecto. Sin duda, tenemos en ‘Tarasque’ otro cénit fundamental del repertorio de “The Stone House”. Durando poco menos de 14 minutos, ‘Bona Nit Señor Rovira’ cierra el disco con un esplendor rotundo y contundente que comienza mostrándonos a un cuarteto ensimismado en hacer un recuento sumamente gráfico de las sonoridades y grooves más intensos del repertorio precedente… y con eso, llevar a la creatividad grupal hacia niveles flamantes de reciedumbre. Un poco de heavy prog no viene mal para alimentar el fuego del jazz-rock experimental. Pero eso no es todo, pues a poco de pasada la frontera del quinto minuto la fiereza imperante se encumbra hacia una densidad que se sitúa entre lo cósmico y lo nervudo. Se trata en realidad de un interludio que presenta el ingreso de una sección flotante y lírica, enmarcada en una etérea taciturnidad que ostenta una rara fuerza de carácter. Así terminan la pieza y el álbum.  


Tal como nos atrevimos a predecir en el párrafo inicial de esta reseña, “The Stone House” está destinado a erigirse como uno de los ítems más atractivos de la producción musical vanguardista del recientemente iniciado año 2017. El colectivo de WINGFIELD REUTER STAVI SIRKIS realmente toca los límites del cielo con cada pieza que elabora en su cuatripartito hogar musical, y eso solo puede conllevar que consideremos a “The Stone House” como un disco recomendable al 100% para los fans del rock progresivo y del jazz con motivaciones especialmente aventureras.


Muestras de “The Stone House”.-
Silver: https://markwingfield-moonjune.bandcamp.com/track/silver

Sunday, January 22, 2017

El inacabable celuloide progresivo de DJAM KARET

Sonic Celluloid

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

La gente de DJAM KARET vuelve al ruedo fonográfico en estas instancias iniciales del año 2017 con “Sonic Celluloid”, disco de estudio que conforma el #18 de su dilatada carrera iniciada en el año 1984. El nuevo repertorio que nos brinda este disco, el cual incluye 10 piezas que juntas suman un espacio de casi 45 ¼ minutos, se basa mayormente en una serie de soundscapes, ambientes sintetizados y grabaciones ambientales creados por Gayle Ellett [guitarras eléctrica y acústica, bouzouki, sintetizador Moog, mellotrón, órgano Hammond, piano eléctrico Fender Rhodes] y Chuck Oken, Jr. [batería, secuencias de teclados analógicos y digitales, efectos de sonido], por lo que se puede decir que ellos fungieron de facto como directores de esta empresa. El bajista original Henry Osborne aparece nada menos que en 6 temas del disco, mientras que el más recientemente ingresado Aaron Kenyon aparece en un tema aportando efectos de bajo; Mike Henderson crea retroalimentaciones de guitarra para los temas #4 y #9 mientras que Mike Murray elabora atmósferas de guitarra en los temas #7 y #9, añadiendo también piano al último. Como siempre, el disco nuevo es publicado por el sello de la banda Firepool Records, siendo la fecha oficial el próximo 27 de enero. En realidad, más que una ilación de 10 temas autónomos tenemos aquí un repertorio compacto donde predomina el sentido de unidad interna. Con todas estas indicaciones, cabe esperar un disco situado en las provincias atmosféricas y cinematográficas del amplio universo sonoro de DJAM KARET (p.e., “Suspension & Displacement” y “Ascension”, y también algo de “The Trip” ), pero para nada nos topamos aquí con un disco uniforme y monocorde. El grupo maneja a la perfección el arte de dar continuas vueltas a sus ideales musicales perpetuos con virajes siempre refrescantes. La producción y masterización corrieron a cargo de Ellett mientras que Murray se encargó del arte gráfica. Veamos ahora los detalles del disco, ¿vale?


Durando 6 minutos y segundos, ‘Saul Says So’ abre el álbum con un imponente preludio marcado por un tenor atmosférico que nos remite a esa faceta cósmica de PINK FLOYD a las que siempre fue adepta la gente de DJAM KARET. Ya cuando entra en acción el ensamble íntegro, el esquema sonoro se vuelve ágil y grácil en su talante sinfónico, aunque hay también una cierta aureola de misterio provista por las capas y ornamentos de los teclados: pero, por lo demás, los solo de guitarra (algunos a la acústica) brindan un colorido amable al jam central en 6/8. Con la ilación de ‘Forced Perspective’ y ‘Long Shot’, el grupo sigue ahondando en su bien nutrido aparato de recursos sónicos. En efecto, ‘Forced Perspective’ se inserta seriamente en el modus operandi del jazz-rock melódico bajo un ropaje psicodélico muy contenido, para nada denso, casi como retomando algunos elementos de “Regenerator 3017” con un guiño muy domesticado a la electrónica. Por su parte, ‘Long Shot’ establece un dinamismo híbrido donde se fusionan los ensueños espaciales de TANGERINE DREAM y la vivacidad rockera esencial del grupo. Nos parece particularmente una pena que este segundo factor no esté más profundizado aquí, pero nos complace que ‘Long Shot’ haya instaurado un contraste convincente ante la pieza precedente. Cuando emerge el cuarto tema, titulado ‘No Narration Needed’, el grupo nos invita a acompañarle en una exploración de sonoridades y ambientaciones intimistas, las cuales desarrollan un esquema melódico sereno bajo un atavío de flotante melancolía. Cuando llega el turno de ‘Numerous Mechanical Circles’ esta melancolía sigue reinando pero esta vez con añadidos matices de inquietud ante un misterio inescrutable, una inquietud sólida e inteligentemente expresada a través de armonías y capas sintetizadas que destilan una inmensa dosis de envolventes titilaciones etéreas. Acto seguido, ‘Oceanside Exterior’ nos lleva de nuevo a territorios de los TANGERINE DREAM de la fase 74-77 y al VANGELIS de la última mitad de los 70s. El guitarreo que emerge en algún momento añade un oportuno acento de solemnidad al asunto.

Demostrando que el disco ya llegó al punto de quedarse permanentemente focalizado en las esferas de lo grácil y lo volátil, ‘Au Revoir Au Rêve’ se encarga de generar un incremento de la luminosidad sonora en un ejercicio de space-rock melódico con talante electrónico, casi como si se tratara de una vieja partitura perdida para un jam olvidado de los PINK FLOYD del “Wish You Were Here” y que fue hipotéticamente retomada y remodelada por la asociación de HARMONIA y BRIAN ENO. ‘Flashback’ retoma el minimalismo evocativo de ‘Numerous Mechanical Circles pero con el señorío de ‘Oceanside Exterior’, el mismo que es motivado en buena medida por la presencia de la guitarra en medio del paisaje cósmico elaborado al alimón por las secuencias sintetizadas y los ornamentos de mellotrón. El tema más breve del disco se titula ‘Lower’ y dura poco menos de 3 minutos: su atmósfera central se orienta un poco al estándar del post-rock. ‘The Denouement Device’ cierra el repertorio del disco con una cálida sobriedad en su desarrollo temático y una cadencia amable que permite un perfecto asentamiento de la amalgama de teclados, guitarra acústica. Las comedidas florituras del bajo eléctrico que hacen acto de presencia desde el primer instante anuncian lo que efectivamente tendrá lugar a poco de pasada la frontera del segundo minuto: la instalación de una comedida fastuosidad (un poco a lo MIKE OLDFIELD) para que el cuerpo central se beneficie de una peculiar diafanidad. Un elemento extra de “Sonic Celluloid’ es el tema ‘Evil Gimpy’, el cual dura poco más de 6 ¼ minutos y puede ser descargado con la compra (virtual o física) del nuevo disco. El susodicho tema, cuya grabación data del tiempo de “Regenerator 3017”, ostenta un groove llamativo de claro tenor jazz-progresivo al modo de una confluencia entre los mundos de TRIBAL TECH y NATIONAL HEALTH, con algunos ornamentos psicodélicos que entran a tallar ocasionalmente para enriquecer un poco a la de por sí solvente vitalidad del desarrollo temático.   


Fueron poco más de tres cuartos de hora de deleite progresivo los que nos han brindado los tipos de DJAM KARET: “Sonic Celluloid” es un estupendo catálogo de música progresiva centrada en lo reflexivo y lo cósmico, una exhibición de sonoridades que dan prioridad a las facetas etéreas e intangibles del amplio ideario estético de la banda. Aunque podamos ceder a la tentación de añorar la señorial exuberancia de “Regenerator 3017” o la musculatura de “The Heavy Soul Sessions”, que no nos quepa duda de que “Sonic Celluloid” responde cabalmente a los persistentemente elevados estándares de ingenio musical a los cuales nos ha tenido y sigue teniendo acostumbrados los señores de DJAM KARET.



Muestra de “Sonic Celluloid”.-

Forced Perspective: https://www.youtube.com/watch?v=GO-nUDUH14k

Thursday, January 19, 2017

Paseando por mercados y otros lugares con DWIKI DHARMAWAN y sus amigos


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El talentoso y virtuoso músico indonesio DWIKI DHARMAWAN nos trae un nuevo trabajo discográfico, el CD doble “Pasar Klewer”. Acompaña al pianista DHARMAWAN una nutrida pléyade de músicos: Yaron Stavi al contrabajo, Asaf Sirkis a la batería y las percusiones, Mark Wingfield a la guitarra, Nicolas Meier al glissentar y la guitarra acústica, Gilad Azmon al clarinete y saxo soprano, Boris Savoldelli al canto, Aris Daryono al canto, las percusiones exóticas y el violín de 3 cuerdas, Peni Candra Rini al canto y el colectivo de Gamelan Jess Jegog organizando una orquesta gamelana. Publicado a fines de setiembre pasado por el sello MoonJune Records, este disco fue grabado en su mayor parte en la ciudad de Londres en los días 9 y 10 de junio del 2015, en el EastCote Studio, con otros registros añadidos a partir de sesiones que tuvieron lugar en Italia (para los aportes vocales de Savoldelli), en Bali y en Yakarta. Más de una hora y 35 minutos de jazz contemporáneo manifestado en diversas facetas nos esperan en nuestro repaso del abundante repertorio de “Pasar Klewer”.


La pieza homónima es la que justamente se hace cargo de iniciar las cosas, ocupando un generoso espacio de 12 ½ minutos. El encuadre de piano, batería y guitarra es manejado con una grácil combinación de serenidad y densidad. Cuando se ha superado la barrera del sexto minuto, el segundo de estos aspectos termina imponiéndose para focalizarse en un clímax crucial que es sucedido por un ingenioso viraje fusionesco que se arma en un breve interludio, el cual sirve para que se arme una nueva excursión extrovertida, esta vez en un vibrante explayamiento de expresividades free-jazzeras. El guitarrista Wingfield se luce con su peculiar vigor. ‘Spirit Of Peace’ sigue a continuación para gestar un mágico híbrido de matices arábigos, aflamencados y medio-orientales, siendo así que el clarinete y el violín ayudan cabalmente en el sostenimiento y desarrollo del soberbio motif central. Cuando emerge ‘Campuhan’, el ensamble se apresta a seguir ahondando en las aristas fusionescas que anteriormente se instalaron con autoridad para darles un nuevo vuelo, un impulso hacia juegos más sofisticados de contrastes y tensiones. De este modo, los momentos líricos se permiten resaltar su calidez mientras que los recursos de sonoridad expresionista gestan una luminosidad que tiene algo de desafiante. La dupla de ‘Forest’ y ‘London In June’ sigue ampliando espectros y estrategias sonoras antes nuestros atentos oídos. ‘Forest’, una canción del álbum “Cuccooland” del maestro ROBERT WYATT, sirve para explorar estándares del jazz con una espiritualidad intimista, crepuscular, casi coqueteando con lo sombrío aunque más bien se trata de una observación especialmente relajada sobre el flujo de la vida y el paisaje que la madre naturaleza siempre despliega ante nuestros ojos. El canto de Savoldelli asume una cálida gravedad muy a tono con la espiritualidad bien definida del esquema instrumental en curso. Por su parte, ‘London In June’ desarrolla una vitalidad señorial que nos remite tanto al WEATHER REPORT pre-1975 como al paradigma de NUCLEUS, añadiendo algunos matices del SOFT MACHINE de sus clásicos álbumes #4 y #5. Compuesta en base a un jam de free-jazz centrado en el trípode de DHARMAWAN, Stavi y Sirkis, se trató de la última pieza del lote en ser grabada: el título proviene de la circunstancia de que se grabó en Londres y del hecho de que MoonJune es el nombre del sello fonográfico involucrado en la realización del disco. Mención especial para los alucinados aportes vocales de Savoldelli, los cuales realzan el momentum surrealista.

‘Lir Ilir’ es una pieza del folklore tradicional indonesio que DHARMAWAN trae a colación para transformarla en una orgía jazz-rockera de gran calibre: la sonoridad nuclear de este ambicioso viaje musical de más de 11 ½ minutos de duración abre oportunos espacios para el lucimiento del dinamismo expansivo de la guitarra de Meier y el canto enérgicamente evocativo de Peni. Imaginemos al RETURN TO FOREVER de los dos primeros años trasladado a un ritual del Medio Oriente. ‘Bubuy Bulan’ – balada folklórica readaptada para el lenguaje de jazz vanguardista – sigue a continuación para ahondar en la sólida prestancia de la señorial y fastuosa ingeniería del ensamble. El clarinete es el instrumento que en esta ocasión ocupa un rol coprotagónico en un interesante duelo con el piano de DHARMAWAN, todo ello en medio de la envolvente melancolía que arropa al desarrollo temático. El oyente empático no podrá evitar meterse en sintonía con esta pieza, perdiéndose a sí mismo y reencontrándose tras el irremediable final. Sin desestimar para nada a las dos piezas precedentes (sobre todo porque ‘Bubuy Bulan’ nos pareció conmovedoramente bella)), nos vemos obligados a poner la medalla de oro del segundo volumen de “Pasar Klewer” a ‘Frog Dance’, alucinante pieza dueña de una luminosidad llamativa. Tenemos aquí el perfecto engranaje mutuo entre los universos de PAT METHENY y CHICK COREA dentro de un muy agradable ejercicio de jazz-rock penetrado por un irresistible candor melódico. ‘Life Its Self’ también se caracteriza por una intensidad especial, pero esta vez el swing reinante es un poco más sutil en su patente extroversión, y sobre todo, ya no se resaltan aquí los colores de la primavera sino el matrimonio del último esplendor de verano y la primera bruma de otoño. Wingfield regresa al bloque de invitados para aportar su visión particular dentro del jam en curso. ‘Purnama’ vuelve al sendero de la melancolía convertida en belleza celestial en el arte del sonido: regresa el espectro de ‘Bubuy Bulan’, esta vez con un ropaje un poco más suntuoso, lo suficiente para no romper la magia etérea. El segundo volumen se cierra con una versión instrumental de ‘Forest’, el cual se centra en los matices más explícitamente volátiles y atmosféricos de la pieza original de ROBERT WYATT… pero también tenemos la guitarra de Wingfield para arañar y retorcer la sobria arquitectura grupal en momentos estratégicos.

Todo esto fue “Pasar Klewer” un fabuloso disco doble de DWIKI DHARMAWAN y sus amigos que dignifica a lo grande el universo actual del jazz. Sin duda, Indonesia es una fuente de músicas excelsas y agradecemos mucho a MoonJune Records por poner algunas de sus manifestaciones fonográficas a nuestra disposición.