Monday, October 15, 2018

NEEDLEPOINT: semblanzas de un diario retro-progresivo



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar al nuevo disco de NEEDLEPOINT, grupo retro-progresivo noruego que se dedica principalmente a rendir homenaje a varios estándares de la tradición del Canterbury, la del rock sinfónico de inicios de los 70s, la de la psicodelia de fines de los 60s y, en menor medida, la del jazz-fusion, junto a la esencia evocativa de la obra solista de ROBERT WYATT, todo ello dentro de una amalgama progresiva que sabe hacerse sentir fresca y vivaz. El ítem en cuestión se titula “The Diary Of Robert Reverie” y fue publicado el 25 de mayo pasado por vía del sello Bjk Music, tanto en CD como en vinilo: es un disco conceptual sobre un personaje obsesivamente nostálgico que anota en su diario ideas e impresiones donde no se distingue del todo lo realmente vivido de lo fantaseado. El colectivo de NEEDLEPOINT está conformado por el guitarrista-vocalista Bjørn Klakegg (fundador del grupo en el año 2010), el teclista David Wallumrød, el bajista Nikolai Hængsle Eilertsen (también integrante de ELEPHANT9) y el baterista Olaf Olsen. Se trata de su cuarto disco, ya teniendo el grupo en cuestión a “The Woods Are Not What They Seem” (2010), “Outside The Screen” (2012) y “Aimless Mary” (2015) en su curriculum vitae. El material del disco contiene canciones no muy largas – las dos más extensas superan los 4 ¾ minutos de duración sin llegar a la barrera de los 5 minutos completos – pero sí lo bastante estilizadas como para testimoniar un genuino impulso artístico en la gestación y los subsecuentes arreglos globales de cada canción. Repasemos ahora los detalles de las canciones que conforman el repertorio de “The Diary Of Robert Reverie”.


‘Robert Reverie’ abre el álbum con un aire muy familiarizado con los dos primeros discos de CARAVAN y el primero de SOFT MACHINE, aunque cabe añadir que los arreglos de los teclados son más suntuosos, situándose en un punto intermedio entre los GREENSLADE y los dos primeros discos de CAMEL. Todo muy retro, todo muy eficazmente diseñado bajo una ingeniería melódica bien definida... y sobre todo, se resalta el poderoso swing que pone el baterista al asunto. Luego sigue la dupla de ‘On The Floor’ y ‘All Kinds Of Clouds’, 9 ¾ de música que permiten al grupo explayarse seria y meticulosamente en la línea de trabajo escogida. La primera de estas canciones tiene un groove un poco más intenso que el que tenía el ya de por sí bastante extrovertido tema de apertura. También cabe resaltar el llamativo uso del fuzz en el bajo, lo cual añade robustez a la arquitectura rítmica y también, de paso, completa los colores que mayoritariamente recaen sobre los hombros del teclista. Por su parte, ‘All Kinds Of Clouds’ establece un vitalista equilibrio entre los paradigmas de CARAVAN y ELK: tras un preludio instrumental de matices cercanos al modelo jazz-rockero que se instalaba firmemente sobre un swing un tanto machacón, el cuerpo central cantado nos vuelve a remitir a la usual calidez melódica, la misma que queda debidamente realzada por un bello solo de órgano que emerge a mitad del camino. Cuando llega el turno de ‘Will It Turn Silent’, el espíritu general del bloque sonoro se torna concienzudamente introspectivo, hurgando en lo melancólico aunque sin dejar que esta instancia contemplativa llegue a áreas grises de tristeza en el yo interior. La canción que abre la segunda mitad del disco es ‘In My Field Of View’ y su línea expresiva recibe algo del impacto introspectivo de ‘Will It Turn Silent’ pero asume un aura más serena, lo cual significa que la atmósfera otoñal reinant adquiere una mayor luminosidad. Ante esto, ‘Grasshoppers’ se caracteriza por insuflar una ambientación más grácil a punta de explorar un groove jazzero lento dentro de unas pautas estilísticas que nos recuerdan mucho a los dos primeros discos solistas de ROBERT WYATT, además del lado lírico de los PINK FLOYD de la fase 68-70. Las precisas puntualizaciones de la dupla rítmica anudan con impoluta eficacia las interacciones entre los demás instrumentos, siendo así que el órgano ocupa un rol muy destacado dentro de la mezcla (con solo incluido). 


El rol de ‘Beneath My Feet’ consiste en instaurar la dinámica más vitalista de todo el disco, siendo una canción que irradia un sistemático optimismo a través del lucimiento de su esquema rítmico. Casi podríamos decir que se trata de una canción perdida de alguno de los dos primeros discos de COLOSSEUM y que luego fue remodelada por un combo de músicos de CREAM y CARAVAN. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando llega el turno de ‘In The Sea’, canción que regresa de lleno a la espiritualidad otoñal y cándida bajo un manto melancólico que ya se nos había mostrado en ‘Grasshoppers’, incluso ahondando en la parsimonia del momento mientras los arreglos de teclados mantienen una aureola ceremoniosa. El cierre del álbum lo trae ‘Shadow In The Corner’, una canción ciertamente vivaz donde los teclados vuelven a ocupar un rol fundamental a la hora de explotarf y expandir la magia tan llamativa que tiene el núcleo melódico creado para la ocasión. Es más, el esquema rítmico se ocupa de iluminar y apurar con tajante rigor el gancho esencial de esta canción, muy al modo de una encrucijada entre CARAVAN y HATFIELD AND THE NORTH. Es una pena que el fade-out llegue a finiquitar las cosas antes de que lleguemos a la frontera del tercer minuto y cuarto pues las estupendas vibraciones emanadas desde el núcleo melódico de ‘Shadow In The Corner’ le hacían prometer la insertación de una majestuosidad expresionista mucha mayor que la que se le otorgó en el espacio concretamente reservado para ella. Pero bueno, es una muy luminosa canción para cerrar un álbum exquisito y estilizado como es “The Diary Of Robert Reverie”. Agradecemos a la gente de NEEDLEPOINT por habernos brindado un disco tan bonito y tan bien estructurado: es una joya retro-progresivo de gran calibre. 

Friday, October 12, 2018

La cuarta estación de la ORCHESTRA OF THE UPPER ATMOSPHERE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos al amplio ensamble británico ORCHESTRA OF THE UPPER ATMOSPHERE, el cual está integrado por Martin Archer [teclados, efectos electrónicos, saxofones, clarinetes, flauta, flauta dulce bajo y armónica bajo], Chris Bywater [teclados, efectos electrónicos, sintetizador de laptop, percusión y voz], Steve Dinsdale [batería electrónica y teclados], Frostlake [voz, viola y efectos electrónicos], Yvonna Magda [violín y efectos electrónicos], Walt Shaw [percusión, efectos electrónicos y voz] y Terry Todd [bajo]. Es por medio de la publicación de su nuevo disco “Theta Four”, a inicios del pasado mes de julio, que hemos descubierto a este grupo... ¡y más vale tarde que nunca! Como si no fuese suficiente el arsenal logístico que trae el septeto mencionado más arriba, a lo largo del disco que aquí reseñamos aparecen ocasionales invitados como el trombonista George Murray, el violinista Paul Schatzberger, la violista Aby Vulliamy y la cellista Angela Rosenfeld. Martin Archer es el fundador, orientador y principal compositor de este nutrido y talentoso proyecto jazz-progresivo: la ORCHESTRA OF THE UPPER ATMOSPHERE tuvo su primer disco en el mercado en el año 2012 y este ítem que hoy tenemos a nuestra disposición es ya el cuarto disco de su carrera. “Theta Four” (o “θ4) fue publicado por el sello británico Discus Music, fundado en 1994 por el propio Archer y Mick Beck para abrir una tribuna comercial para sus diversos proyectos musicales y los de otros músicos que se aventuren por los caminos del avant-jazz, la fusión contemporánea, la improvisación, la electrónica y otras propuestas eclécticas difíciles de categorizar. Bueno, pasemos ahora a los detalles que nos tiene reservado el fabuloso repertorio de “Theta Four”.


Durando casi 13 ¾ minutos, ‘Star Gathering’ abre el repertorio del disco con un esplendorosos despliegue de refinados grooves tribales sobre los que se elaboran y explayan suntuosos arreglos de teclado y cuerdas. Tras un hipnótico prólogo que ondeaba al modo de las primeras luces tibias de un misterioso amanecer, el primer cuerpo central nos muestra una fascinante amalgama de coloridos diversos que se van delineando y entrecruzando con señorial sobriedad. Los arreglos corales que entran a tallar añaden una oportuna cuota de mágica extravagancia al asunto mientras los imparables añadidos percusivos refuerzan el groove. A mitad de camino, un ceremoniosa sección cantada interrumpe la celebración para invitarnos a encauzar un lírico momento de meditación que se sostiene sobre etéreas capas de sintetizadores, para luego abrirse a un juego deconstructivo de tensiones cerebrales para el cual los arreglos corales sirven de foco. Finalmente, la última sección recupera  lo tribal y lo capitaliza con espléndida magnificencia. Los siguientes 12 ¾ minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘The Surface Below’ y ‘Essential Light’, dos ítems que sirven para que la banda siga explayándose en sus bien afilados armamentos musicales eclécticos. El primero de estos temas se sustenta sobre efluvios percusivos aleatorios y retazos abstractos de contrabajo mientras las orquestaciones que van girando en torno al veleidoso encuadre instrumental aportan una aureola solipsista que oscila entre lo otoñal y lo primaveral. Algo de misterioso tienen estas rotaciones orquestales, mas no al estilo de un misterio sombrío sino más bien de un arcano cuyo parcial ocultamiento implica una invitación a pensar el orden del mundo con una mirada nueva. Por su parte, ‘Essential Light’ se enfila por una grácil y estilizada ingeniería fusionesca que nos remite a los WEATHER REPORT de los tres primeros discos. El comedidamente vigoroso esquema rítmico y los sutiles arreglos de teclado encuadran ágilmente el motif central, cuyo dibujo recibe los trazos principales de parte del saxofón. ¡Qué tema más bello! 

Cuando llega el turno de ‘Displacement’, el régimen pasa a ser uno de mezcla de musique concrète con minimalismo en base a la confluencia de libres ornamentos percusivos, áridos efectos electrónicos y parcas notas de piano. A partir de los últimos golpes de percusión y un subterfugio de capa sintetizada se abre vía al siguiente tema, ‘The Unquiet Playground’, el cual nos devuelve al dinamismo del jazz-fusion con enmarañados encuadres psicodélicos que, ora muestran afinidades con ciertos senderos del krautrock, ora se hermanan con estándares del así llamado acid folk. Es como un hibridización solemne y onírica entre HERBIE HANCOCK, HARMONIA, SUN RA y AKSAK MABOUL, añadiéndose algunas sazones de la faceta más etérea de la polícroma visión musical de JOHN ZORN. La misión de ‘The Life And Death Of A Sewing Machine’ consiste en dejarse llevar por las pautas centrales de la pieza precedente y brindarle una densidad más vibrante a partir de los legados de las piezas #1 y #3 del disco, mientras se arropa todo bajo un manto diseñado con tejidos free-jazzeros: así pues, gozamos ahora de algo que resulta, a la vez, celebratorio y tenso, mientras luce sus galones de extravagante exquisitez. ‘Time-Lapsed’ vira inmediatamente de registro para llevarnos a un paisaje más relajado, hasta optimista, en base a un groove llamativo en clave de nu-jazz y un aura pomposa al modo de AFTER CRYING en sus mejores épocas. El violín asume el rol protagónico mientras los vientos guían las bases armónicas; por su parte, las orquestaciones esperan su turno para absorber el núcleo sonoro en algún momento del intermedio, regresando más tarde para la germinación del pasaje epilogar. El disco termina a lo grande con la secuencia de tres piezas patentemente ambiciosas como son ‘A Widening Road’, ‘Nanobutterfly’ y ‘Edge Of The World’. ‘A Widening Road’ vuelve a explorar las dimensiones más etéreas del vitalismo jazz-progresivo que ya se han instaurado en varios de los momentos más evocativos del repertorio precedente; incluso el ensamble ahonda en sus sutilezas cósmicas para permitir que la mezcla de free jazz y psicodelia que está teniendo lugar se arrope con túnicas ensoñadoras. 


‘Nanobutterfly’ establece un hermanamiento de free-jazz, krautrock electrónico y space-rock dentro de un dinamismo que va armando su propio esqueleto a lo largo del camino. El peso que tienen los sintetizadores y los efectos cibernéticos en la elaboración del cautivador bloque nebuloso que llena los contornos de la línea melódica y el swing del intermitente jam central indica a todas luces que el grupo quiere darle un nuevo giro de tuerca a sus proyecciones modernistas. El momento de lucimiento del violín resulta particularmente brillante durante la segunda escena del jam central, mientras que los diversos interludios ostentan un viso surrealista en base a los  fondos sintetizados y los graves efectos vocales. ‘Edge Of The World’ ocupa los últimos 11 ¼ minutos del álbum y lo hace expresando unas tibias tonalidades  otoñales impregnadas de un cálido dadaísmo. El manejo sereno del compás  en 7/8 y las intervenciones de cándidos arreglos vocales femeninos aportan recursos de serenidad en medio de la tensión latente expuesta por los teclados en sus siempre ondeantes intervenciones, y, sobre todo, por los solos de los vientos que entran a  tallar a mitad del camino. “Theta Four” es, en conclusión, una obra magistral que lleva al ideal del eclecticismo jazz-progresivo hacia nuevas dimensiones de grandeza dentro de la vanguardia musical contemporánea. El nombre de la ORCHESTRA OF THE UPPER ATMOSPHERE debe ser anotado con tinta indeleble en nuestras agendas de próximas exploraciones y degustaciones melómanas.

Tuesday, October 09, 2018

Trayectos y encrucijadas para el nuevo viaje musical de DAVID CROSS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Ocupado como está DAVID CROSS con sus proyectos propios y diversas asociaciones (con DAVID JACKSON y con los STICK MEN, por ejemplo), todavía se da abasto para hacer un nuevo disco y publicarlo cuando el año 2018 aún no llegaba a completar su primera mitad. Estamos hablando de “Crossing The Tracks, un álbum de 12 piezas que fue publicado en el 22 de junio pasado por el sello Pyramid Records. Aquí, CROSS no es el líder de un ensamble sino más bien el músico que añade sus intervenciones al violín eléctrico con total criterio libre a las pistas musicales previamente producidas (mayormente con sintetizadores y ritmos programados) por el músico y productor alemán Jürgen Engler (integrante de bandas como MALE, DIE KRUPPS y GURU GURU). Tal como confiesa el propio CROSS en una entrevista para la revista virtual Louder*, se trataba de una situación inédita en su carrera musical pues él usualmente se dedica a prodigarse en labores de composición y producción en sus propios discos y no sabía realmente cómo resultará esto de ser una especie de músico de sesión para un disco que sería asignado a su propio nombre. Una situación muy peculiar, sin duda, pero CROSS se sintió, a fin de cuentas, sumamente atraído por la idea de exponer su libertad creativa dentro de un contexto ya organizado. Según sus propias palabras, él quiso mantener una lealtad firme con “las composiciones y ejecuciones ya existentes que fueron aportadas por los otros artistas mientras creaba un impacto nuevo con melodías, bases de cuerdas y solos". Sigue CROSS: “Me sorprendí a mí mismo al divertirme tanto con esta  labor – Yo solo tenía que tocar el violín y seguir mis instintos – ¡Y dejar las difíciles decisiones de productor a Jürgen!” Otras personas intervienen también en el rol de vocalista a lo largo del repertorio del disco: Sonja Kraushofer, Anne-Marie Hurst, Ofra Haza, Kimberly Freeman, Marion Küchenmeister y Eva O. Bueno, hagamos ahora el seguimiento de todos los pasos sonoros que se dieron en el trayecto de “Crossing The Tracks”.


La canción ‘White Bird’ abre el repertorio con poco menos de 4 ¾ minutos de lirismo plácido y flotante que nos suena muy bien a un híbrido entre la KATE BUSH de la segunda mitad de los 80s y el PETER GABRIEL de la fase del “Us”. El exotismo de inspiración oriental reinante tanto en el desarrollo melódico como en la ambientación general es manejado con un solvente nervio, lo cual permite a la magia musical completar su irresistible exorcismo hasta el último instante. Exhibiendo más soltura que la pieza de entrada, el instrumental ‘Kalahari Fantasy’ nos guía hacia una especie de contemplativo ritual donde se combinan el aspecto más enérgico de la melancolía y la faceta más sobria de la alegría. Que late aquí un tenor celebratorio es indudable, pero también se nota un talante reflexivo que nos hace pensar que esta música no es tanto un acompañamiento para un momento de júbilo sino un fondo para evocarlo en retrospectiva. Con la dupla de ‘For What It’s Worth’ (composición original de Stephen Stills para THE BUFFALO SPRINGFIELD) y ‘Prince of Darkness’, CROSS se dispone a brindarnos un giro más agresivo al asunto. El primero de estos temas remodela radicalmente el espíritu de la versión original para convertirlo en una aguerrida exhibición de pop-rock fastuoso con una actitud airada, mientras que el segundo es un instrumental estilizadamente filudo, tanto así que cierta aura siniestra se desprende de la amalgama de orquestaciones sobre las que sostiene la base armónica. ‘Prince of Darkness’ es el pico absoluto del disco, no nos cabe duda alguna al respecto. Sigue a continuación la pieza simplemente titulada ‘Love Me’ para reorientar el enfoque fusionesco con un enclave más solemne que el que antes hallamos y disfrutamos en ‘Kalahari Fantasy’. Este viaje instrumental es extrovertido pero no exactamente jovial, sino más bien grave y ceremonioso: el vitalismo que porta es tan cautivador que sus 5 ¾ minutos pasan como volando en un santiamén. ‘Into the Oblique’ varía totalmente de registro hacia un temperamento sombrío absorbido por un dramatismo elegante y arropado por un manto de grisáceas añoranzas, un manto surgido de un telar en el taller musical cósmico  Crimsoniano. De hecho, aquí hallamos algunas de las líneas más conmovedoras de violín de todo el disco, algo muy coherente con el tipo de emotividad que la pieza está diseñada para transmitir. Otro pasaje culminante dentro del repertorio.

‘The Light Inside Me’ vuelve de lleno a los aires arábigos que han modelado las estructuras melódicas de varias canciones precedentes. Asentado sobre un persistente compás de 6/8, esta canción saca el juego a su potencialidad evocativa. El canto de Kimberly Freeman refuerza y enriquece el embrujo poético de esta canción que dura 4 minutos exactos. Cuando llega el turno de ‘Shifting Sands’ (versión de una vieja pieza psicodélica del grupo THE WEST COAST POP ART BAND que data del año 1967), se realiza una oportuna continuación de la aureola evocativa desarrollada en el tema  precedente, utilizándose el mismo tempo, pero esta vez con una prestancia más melancólica. El violín surca los cielos del esquema musical con el conjuro imponente de las primeras nubes de otoño mientras el esquema rítmico sustenta un swing hechicero. ‘Hero Of Kingdom’ se encarga de mantener las cosas por este mismo rumbo, por lo que se puede decir que su función es la de reforzar los mecanismo expresivos que han venido explayándose desde ‘The Light Inside Me’. Ya nos vamos acercando al final del repertorio cuando surge la dupla de ‘Hallelujah’ y ‘The Key’. El primero de estos temas es ese mismo ‘Hallelujah’ de LEONARD COHEN que se erigió como una de sus canciones bandera y que ha sido versionada por mucha gente a lo largo de las décadas... Ahora es el turno del maestro CROSS y su enfoque de mudanza se centra en la exploración de las bases armónicas de su motif central para explotar su potencial etéreo dentro de un dinamismo prog-fusionesco muy afín al que ya encontramos antes en ‘Shifting Sands’ y ‘Kalahari Fantasy’. ‘The Key’, por su parte, da un nuevo giro de tuerca al estándar fusionesco marcado por una magia flotante que tan generosamente se prodigó en la secuencia de los temas séptimo al noveno. La última canción del disco es ‘Shadows Do Know’ y se caracteriza por ensalzar un momentum decisivo de solemnidad donde el aire de denuncia y la actitud ceremoniosa se conjugan en una sola fuente de expresividad. El canto casi recitado de Eva O abre las puertas del desencantada amargura de par en par mientras que el bloque instrumental marcado por las numerosas capas de violín eléctrico elabora un marco progresivamente opulento para la ocasión.


Un genuino deleite de eclecticismo dentro del rock hecho arte es lo que se nos ha brindado en este disco
“Crossing The Tracks, un catálogo de trayectos y encrucijadas para lo que ha supuesto una nueva forma de viajar dentro del mundo musical de DAVID CROSS. Gracias a él ya sus colaboradores por esta labor hermosa y refinada.


Muestras de “Crossing The Tracks”.-
Kalahari Fantasy: https://www.youtube.com/watch?v=--7CkSUzYxs
Prince Of Darkness: https://www.youtube.com/watch?v=vLVoVDvVPsM
Into The Oblique: https://www.youtube.com/watch?v=jeMRqR2JKOs


* Enlace de la entrevista a DAVID CROSS en la revista virtual Louder: https://www.loudersound.com/news/david-cross-releases-new-album-crossing-the-tracks

Sunday, October 07, 2018

OVRFWRD: llenando el espacio de un estudio de grabación




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el placer de presentar un disco muy especial del ensamble estadounidense OVRFWRD, un disco grabado en vivo en el Pachyderm Studio de Cannon Falls, en dos sesiones que tuvieron lugar en los días 5 y 6 de agosto del 2017. El ítem que tenemos en nuestras manos se titula Occupations of Uninhabited Space”. El repertorio aquí presente contiene temas de sus dos discos de estudio previos (“Beyond The Visible Light”, de abril del 2014, y “Fantasy Absent Reason”, de octubre del año siguiente) más tres nuevas composiciones, dos de las cuales estaban reservadas para su tercer disco de estudio. De hecho, ese tercer nuevo disco ya existe y se titula “Blurring The Lines... A Democracy Manifest”, pero ya nos dedicaremos a él en otro momento. Por lo pronto, lo que suena en Occupations of Uninhabited Space” está programado, a su vez, para un DVD en vivo que habrá de ser publicado a fines de este año 2018. Mientras llega esa ocasión que servirá de muy buen pretexto para seguir aumentando nuestras colecciones de cosas progresivas, aprovechamos el momento para disfrutar del audio y, de paso, hacer una reseña, ¿vale?



‘Mother Tongue’ da inicio a las cosas siendo la primera de las nuevas composiciones que entran a tallar en este evento. La pieza en cuestión deja constancia directa de su pesadez estructural y de su vitamínica robustez mientras establece nexos fluidamente confluyentes entre la garra sofisticada del prog-metal y el dinamismo elegante del jazz-rock. El piano es el ítem principal del arsenal de teclados que dialoga con la siempre robusta guitarra, y eso permite que se abran espacios para respirar dentro del entramado instrumental que está patentemente organizado para crear una ingeniería ostentosa. ‘Raviji’ es una de las composiciones más extensas en el canon de OVRFWRD y el grupo sabe explotar su punche y sofisticación esenciales dentro de una atmósfera mayormente contenida en su orientalmente inspirada sección inicial, para luego pasar a un cuerpo más aguerrido en el que la guitarra guía la expresividad abundante y contundente. Una tercera sección iniciada por el piano en solitario hace un viraje contemplativo que finalmente se traslada a un ejercicio de sinfonismo aguerrido sobre un compás blues-rockero, siendo así que el poderoso clímax final se cierra con una introspectiva coda guiada por el piano. ‘Brother Jack McDuff’ y ‘Utopia Planitia’ nos transportan hacia aquellos tiempos de ese segundo álbum que ya tiene 3 años de edad. El primero de estos temas nos lleva a los tiempos de de COLOSSEUM, COLOSSEUM II y ATOMIC ROOSTER, mientras que el segundo exhibe uno de los más logrados despliegues de ceremoniosidad sinfónica dentro del catálogo de OVRFWRD. Otra composición nueva que el cuarteto pone a prueba aquí es ‘Forbidden Valley Opiate’, la misma que se sitúa en medio de las dos piezas antes comentadas: su estrategia está focalizada en un lirismo convincente y envolvente que, aún cuando está empapado del vigor expresivo tan recurrente en el esquema de trabajo de la banda, hace sentir convincentemente sus vibraciones refinadas.



  


‘Can We Keep the Elephant?’ está aquí y nos pone muy felices pues es el tema con el cual conocimos al grupo: el primer tema de su primer disco de aquel año 2014. En él se elabora una cruza natural entre la estilización melódica del sinfonismo de primera generación y el vigor modernizado del retro-prog iniciado en el revival de los 90s. El tercer tema nuevo es el penúltimo de este evento y se titula ‘Genghis Khan’. Durando 3 ½ minutos, se centra en organizar un jam bastante llamativo para regodearse moderadamente en él mientras ocupa el espacio estrictamente necesario para sacarle aguerrido lustre a su gancho inherente. Los últimos 9 minutos de este disco están ocupados por ‘Stones Of Temperance’, otra pieza destacada del primer álbum. El primer cuerpo está marcado por una sólida aura de solemnidad centrada en las bases armónicas del piano, siendo así que los fraseos de la guitarra logran en algún momento ponerse también al frente para ayudar a la idea general de la pieza a mostrar una actitud crecientemente dramática. Su segundo y último cuerpo elabora una muy inspirada anexión entre la delicada arquitectura melódica de unos YES (etapa 71-72) y la vitalidad pomposa de unos DREAM THEATER (etapa 92-99). Todo esto es lo que se nos ha mostrado en “Occupations of Uninhabited Space”, una estupenda muestra de los niveles de ingenio y destreza que exhibe el cuarteto OVRFWRD en un contexto abierto y directo. Es el sonido de una banda enérgica y madura que realmente merece la atención de todo el público amante del rock sofisticado y artístico del mundo entero.





Muestras de “Occupations of Uninhabited Space”.-



Friday, October 05, 2018

Las libres asociaciones avant-progresivas y psicodélicas a cargo de los franceses MOTEUR!



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la muy especial ocasión de detenernos a prestar atención al grupo francés MOTEUR! so pretexto de la reciente publicación de su disco “En Traits Libres”. Este cuarteto surgido en la bella localidad de Montpellier y actualmente conformado por Jude Mas [teclados], Léo Minart [guitarra], Guillaume Jankowski [batería y percusión] y Yacine Rabia [bajo], hizo su debut con un disco homónimo en el pasado año 2017, siendo así que su alineación era de trío (Mas, Minart y Jankowski). Ahora, como cuarteto, este ensamble dedicado a cultivar una refrescante modalidad de música avant-progresiva nos brinda su segundo trabajo “En Traits Libres”, que es un EP de poco más de media hora de duración: salió al mercado a mediados del pasado mes de marzo e nformat ode CDr por vía del sello Bermudas Cruise. La oferta estilística de MOTEUR! es un híbrido de rock psicodélico, jazz-rock experimental, krautrock y Zeuhl que apela al vigor elocuente de todos estos recursos pero lo hace con un bien enfocado sentido de la exquisitez y la textura que permite a todos estos confluyentes dinamismos de vigor expresarse con explícita elegancia. Los cuatro temas aquí contenidos fueron registrados, sin ediciones de posptroducción ni cortes, durante una actuación en vivo en una galería de Montpellier de la cual el grupo cogió precisamente el nombre para el EP. La clave del modus operandi del grupo es la de ir creando en improvisaciones que comienzan, por lo general, con un tenor sigiloso y, más adelante, afirman sus núcleos comúnmente construidos en un fluido enlazamiento de todos los participantes. Bueno, veamos cómo ha rendido esta labor en los frutos sonoros plasmados a lo largo de “En Traits Libres”.

La experiencia de “En Traits Libres” comienza con ‘Samourail’, un viaje que empieza con un tenor sigiloso en el recubrimiento pero que tiene, desde las mismas instancias iniciales, un talante urgente que no tarda mucho en brotar. Eso sí, el brote respectivo no se traduce en un dinamismo abrasador y opresivo sino en una impetuosidad grácil y sumamente refinada donde se combinan el groove coqueto del jazz-fusion y la intensidad psicodélica del krautrock (a medio camino entre los NEU! del tercer álbum y HARMONIA). No sabemos muy bien cómo pudo hacerse esto pero queda registrado que se hizo: un equilibrio excelso entre lo motorizado y lo vaporoso que se vehiculiza fluidamente sobre un esquema rítmico persistente que nunca se torna machacón. El segundo tema es el más extenso de este repertorio, durando 11 ½ minutos y titulándose ‘Locomoteur’. Tras los aires de sobria extroversión que emitió la pieza de entrada, la misión específica de ‘Locomoteur’ consiste en explayarse más sesudamente en algunas de las pautas sonoras y rítmicas establecidas antes para luego proyectarse a un juego híbrido más amplio. Así, tenemos en este tema un cénit definitivo para el álbum donde lo jazzero y lo kraut también se alimentan de una vitalidad tenebrosa al estilo del Zeuhl, algunos parajes relativamente áridos que nos puede remitir al no-wave y algunos otros momentos en los que todo amenaza con desestructurarse en unas abstracciones de inspiración free-jazzera. Cerca del final hay una especie de clímax expresionista que termina aterrizando en el reprise de prólogo tentativo desde el cual todo emergió. Cada integrante del cuarteto dialoga con los demás apoyándose en su propia erudición para crear un lenguaje común a lo largo del camino mientras se rehúsa a utilizar brújulas o mapas: hacer brotar de su propia congregación lo inesperado y darle una cierta prórroga de duración es la ley en la germinación y el desarrollo de todas las secciones ínsitas en ‘Locomoteur’. Como dijimos antes, se trata del cénit definitivo de este repertorio. 

Cuando llega el turno de ‘No-Go Zone’, el ensamble se dispone a capitalizar la herencia del tema precedente para impulsar una revigorización de la confluencia entre los psicodélico y lo jazz-rockero dentro de un engranaje progresivo que persiste en coquetear abiertamente con estándares del Zeuhl. Los teclados realmente llegan a hacerse más filudos que la guitarra (de por sí, nada edulcorada en sus cuadriculados riffs y desafiantes fraseos que emergen a lo largo del camino) mientras se hermana con la batería para ensalzar la esencia belicosa del groove primordial. El broche de oro lo poner ‘Chiaroscuro’, pieza que a lo largo de sus 5 minutos y pico de duración canaliza una aureola de misterio que no es del todo sombría ni tampoco del todo relajante. Aquí se emana una actitud expectante, tal vez incluso de incertidumbre, mas no en torno a algo ominoso o amenazador; es más bien la banda sonora de algo que está naciendo pero que aún no concreta fehacientemente su entidad primitiva. Esta vez, el piano y la guitarra se enredan en una maraña etérea cuyo telar proviene de la neblina otoñal. Justo en la frontera el cuarto minuto, el caos controlado deriva hacia un nervio neurótico sin abandonar la guía de su propia desestructuración. Muy breve pero, a la vez, muy sustancial esta obra que nos brindan los franceses de MOTEUR! para el presente año 2018: “En Traits Libres” es un disco bastante revelador respecto a la ideología musical que practica la banda para el ámbito del rock vanguardista de genuina raigambre progresiva polivalente. Vale la pena seguirles la pista por lo que recomendamos esta obra con total etnereza estética.


Muestras de “En Traits Libres”.-

Tuesday, October 02, 2018

ECLECTIC MAYBE BAND y sus misteriosos paisajes nocturnos en clave avant-progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la estupenda ocasión de presentar al sexteto belga ECLECTIC MAYBE BAND, el cual cultiva una mezcla muy particular de rock-in-opposition y avant-jazz que también se abre a afinidades con la electrónica y las teorías deconstructivas de la cámara posmoderna. El disco que tienen hoy en día en el mercado desde fines del pasado mes de febrero por vía del sello británico Discus se titula 
“The Blind Nights Watchers’ Mysterious Landscapes”. El personal de este talentoso y excelso grupo consiste en Roland Binet a la flauta y el saxofón tenor; John Higham, a los efectos electrónicos, el saxofón soprano y el duduk; Michel Delville, a la guitarra eléctrica; Guy Segers, al bajo y los samplers; Catherine Smet, a los teclados, y; Dirk Wachtelaer, a la batería. Sí, en efecto, así es, tenemos al bajo a uno de los integrantes históricos de esa entidad pionera del chamber rock llamada UNIVERS ZÉRO así como al genial guitarrista que integra colectivos muy interesantes de la última avanzada progresiva como son MACHINE MASS, DOUBT y THE WRONG OBJECT. El material aquí registrado fue grabado en el 2 de octubre del año 2016 en el Dé Studio de la localidad belga de Asse, en base a procesos de composición espontánea de todos los músicos participantes: a partir de lo allí creado, las labores de edición y de mezcla fueron realizadas por Guy Segers (a la  sazón, uno de los propulsores iniciales de este proyecto), mientras que la masterizació ulterior fue hecha por Pierre Vervloesem. El ambicioso talante artístico de la propuesta musical de la ECLECTIC MAYBE BAND se realza con el empleo del cuadro de Silena Lena Interstellar Space para la portada. Bueno, vayamos ahora a los detalles sonoros del disco en cuestión, ¿vale?



Con la dupla de ‘Pluie Étanche’ y ‘En Absence D’Action’, el disco comienza a lo grande con frontales muestras de agudeza creativa: 11 minutos de magia vanguardista en las cuales el ensamble exhibe una ingeniosa confluencia de climas oníricos, cadencias libres y sombrías atmósferas surrealistas. ‘Pluie Étanche’ comienza con unos parcos golpes en los platillos seguidos por un imponente redoble casi marcial que pone en marcha un despliegue de tensas deconstrucciones que, por alguna extraña razón, se adentran en parajes etéreos absorbidos por un misterioso candor. En medio de las columnas respectivamente edificadas por el groove de la batería y los abordajes del piano, los demás instrumentos van haciendo sus aportes con un clima de libertad que busca establecer algún punto de diálogo mientras el asunto va transcurriendo con misteriosa elegancia. ‘En Absence D’Action’ sigue ahondando en las huellas de lo etéreo para hacer que el predominio de lo misterioso se adentre concienzudamente en lo sombrío. Casi como si se tratara de un paisaje de una agradable tarde primaveral en el Purgatorio, los protagónicos enclaves de la flauta, el saxofón y el sintetizador se encauzan por una ambientación flotante cuya serenidad exterior no oculta del todo la ansiedad metafísica que late con solvente expresividad en un no muy derruido trasfondo. Es como un interludio de una pieza de alguno de los cuatro primeros álbumes de UNIVERS ZÉRO que ha pasado por una cirugía krautrockera bajo los auspicios de CLUSTER. Cuando llega el turno de ‘Gradual Assistance’, el ensamble está preparado para explorar el aún más bizarro terreno de un free-jazz remodelado bajo la lógica de la musique concrète en su faceta más traviesamente dadaísta. El armazón adquiere un foco más vitalista poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto y medio, lo cual inicia el remolque hacia un estupendo crescendo dirigido por la dupla rítmica mientras el piano se encarga de enfatizar ciertas cadencias y la guitarra se regodea en ácidas capas psicodélicas. ‘Second Permission Secrete’ se orienta hacia un fulgor sonoro definido dentro de unas pautas enmarcadas a medio camino entre el nu-jazz y el krautrock electrónico. La guitarra de Delville sale rampante al frente por primera vez mientras el bloque instrumental aprende a acostumbrarse a ceñirse a un esquema rítmico cerebralmente estructurado. Tenemos en la secuencia de estas dos piezas sendos un continuado punto culminante del repertorio. 

El primer tema pretenciosamente largo del disco es el que se llama ‘E-Forks And Ornaments’ y dura poco menos de 10 ½ minutos. Todo comienza con desgarradores riffs filudos de la guitarra y belicosos arranques de la batería, articulándose a lo largo del camino una confluencia entre los estándares intrépidos de HONEYELK, HENRY KAISER y los HENRY COW de la etapa 75-78 para lo que ha de erigirse como el primer cuerpo temático de la pieza. El segundo cuerpo tiene una estructura más reconocible, enfilándose hacia una ambientación agria y tenebrosa que suena a algo así como una partitura perdida de PRESENT reciclada por un combo de músicos de DOUBT y MASSACRE. Más largos son aún los dos siguientes temas, los cuales responden a los títulos de ‘Gobsmacked Distraction’ y ‘Hidden Wave Variation’, respectivamente (11 minutos y casi 12 ¾ minutos de duración, respectivamente). En el caso de ‘Gobsmacked Distraction’, tenemos una elaboración de climas combativamente aleatorios en perfecto alineamiento con la ideología descoyuntada del free-jazz, aunque late allí el vigor rockero de forma permanente bajo la consigna indicada por la  batería de Wachtelaer. Este señor maneja sus tambores y platillos con un nervio fulguroso mientras la guitarra, el saxofón y el teclado perpetúan sus agresivas discordias dentro de un caos supervisor que garantiza que la tensión sostenga una unificación a través de sí mismo. Por su parte, ‘Gobsmacked Distraction’ decide empezar con un talante sigiloso por vía de sucesivos pasajes de saxo y flauta que ostentan un extraño lirismo, todo ello mientras el bajo exhibe bases distorsionadas sumamente etéreas. Este extenso preludio se encarga de agitar las cosas no para motivar los fundamentos de una explosividad exultante y sumamente neurótica como la que signó a la pieza precedente sino para abrir la puerta al sereno motif recurrente de piano sobre el cual girará buena parte de la segunda sección de la pieza, una sección gestada por una espiritualidad contemplativa: lo lírico se amplía  y refuerza. Así las cosas, el ensamble se dispone a explorar sonoridades ingrávidas que brotan de la faceta más introvertida de su osada visión musical. Cerca del final, algunos efectos electrónicos filtrados por la guitarra insuflan una suave bocanada de mágica extravagancia al asunto. 

‘Suppot Provisoire’, el penúltimo tema del álbum, se encarga de retornar y capitalizar el aspecto deconstructivo que ha sido ciertamente prioritario en las dinámicas generales del ensamble. La guitarra es ahora la figura preponderante en la tentativa edificación de este viaje musical: Delville hace lucir toda su garra en este momento de lucimiento particular. En fin, el broche del repertorio llega de la mano de ‘Erased Evidence’, pieza diseñada para establecer una cruza y una síntesis entre las facetas más etéreas y los artilugios más densos que se han exhibido en varios pasajes del repertorio precedente. Las espartanamente sobrias notas de piano establecen un efectivo contraste frente a los pulidamente ornamentados solos de los vientos y, más adelante, frente a los extravagantemente neuróticos fraseos de la guitarra que salen al frente en las instancias finales. Un broche de oro para un disco que bien podría haber servido de fondo para un paseo por diferentes lugares, a través del atardecer y la noche, llenos de abundantes secretos latentes que oscilan entre la inescrutabilidad y el misticismo; un cénit final que redondea los factores más electrizantes de este recuento de misteriosos paisajes nocturnos. La verdad es que la ECLECTIC MAYBE BAND se ha lucido a lo grande con el ingenio y la sofisticada inteligencia estética que ha invertido a lo largo y ancho del repertorio de “The Blind Night Watchers’ Mysterious Landscapes”, uno de los discos más osados del año 2018 dentro de las simultáneas esferas del jazz vanguardista y la vertiente posmoderna de la viviente tradición progresiva.


Muestras de “The Blind Night Watchers’ Mysterious Landscapes”.-
Second Permission Secrete: https://discusmusic.bandcamp.com/track/second-permission-secrete


Saturday, September 29, 2018

ARS DE ER: la fiebre progresiva del chamber-rock bielorruso



HOLA, AMIGOSDE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar al prolífico proyecto bielorruso de chamber-rock ARS DE ER, dirigido por el músico y compositor Arseny Ershov, so pretexto de su más reciente disco “Fièvre”. Este ítem fue lanzado al mercado a inicios del pasado mes de julio y desde entonces se ha convertido en uno de los discos del año 2018 que más nos han llamado la atención. Contando todos los trabajos de larga duración que ha publicado esta entidad progresiva desde el año 2010, “Fièvre” es el ítem #15 de su catálogo... y cabe resaltar que el pasado año 2017 fue particularmente productivo para el susodicho ensamble pues nada menos que tres discos publicaron a lo largo de ese año: “Passage”, “Noir” y “Le Temps Passe”. No hay créditos de los músicos partícipes en los datos del disco y solo contamos con el dato de que Ershov compone todo el material y está entrenado formalmente para ser un virtuoso de los teclados: lo que suena aquí contiene, además, una dupla rítmica, guitarra y diversos teclados, además de un ensamble de cuerdas y algunas maderas. ¿O no será que estos instrumentos académicos son sampleados con sintetizadores? ¿Toca él todos los instrumentos? Hay mucho misterio en estos asunto, pero mejor veamos y apreciemos, de una vez por todas, los detalles del repertorio objetivamente existente en este bello y desafiante disco que es “Fièvre”.

El primer tema del disco se titula ‘Boîte Noire’ y dura 7 ¾ minutos. Con las iniciales interacciones entre el cello y el piano se tiene ya la base idónea  para plasmar una ambientación tétrica que destila elegancia y señorío envueltos en su propia oscuridad. Si hay una sustancia genuinamente tétrica en esta pieza de apertura, ésta se hace notar en cada instancia y en cada paraje de su ambicioso y bien focalizado desarrollo temático. En cuanto a la dimensión también esencial de elegancia, ella se exhibe abiertamente en la estructuración de la refinada ingeniería sonora que organiza las diversas compenetraciones entre los instrumentos partícipes. Luego sigue ‘Le Souvenir’, tema que comienza con una secuencia sardónica de golpes de batería que parecen indicar la vía hacia un despliegue de musicalidades marciales, pero pronto deriva todo hacia una esplendorosa confluencia de fulgor y tensión. El asunto deriva bien pronto hacia una especie de hibridación entre el paradigma tradicional de UNIVERS ZÉRO, los KING CRIMSON de la etapa 73-75 y el dinamismo contemporáneo de unos FIVE-STOREY ENSEMBLE. Es respecto a este último factor que advertimos cuán conveniente es la inserción de recursos de lirismo mayestático en medio de tanta tensión viscosa y expresionista. Tenemos aquí un primer cénit definitorio del álbum. Cuando llega el turno de ‘Fièvre (Mosaïque)’, el ensamble se enfila por un sendero de perturbadora fastuosidad donde la patente riqueza melódica del cuerpo central es manejada con una apropiada dosis de vibraciones neuróticas. Todo comienza con una atmósfera aparentemente serena, mas las dominantes capas de teclado que imponen su nebuloso minimalismo es, en realidad, el abrir puertas a la irrupción de una exaltación musical atravesada por una espiritualidad inquieta y extrovertida. Es densidad emocional, no sombrío misterio lo que reina aquí: algo así como el paradigma de PRESENT parcialmente apaciguado por la dimensión más jovial del siempre tortuoso camino académico de FRANK ZAPPA. 

Abriendo surcos para que el repertorio del álbum inicie su segunda mitad, ‘La Foi’ se caracteriza por girar en torno a dos instancias diferentes y muy bien definidas, logrando con ello llevar las cosechas de las dos piezas que le precedieron a muy buen puerto. La primera de ellas porta un lirismo que, en buena medida, aporta una gracilidad refulgente como una relevante novedad dentro de los esquemas de trabajo habituales del ensamble. Es la extroversión que marcó algunos de los pasajes más vitalistas del repertorio presente pero bajo una nueva luz. La segunda instancia de ‘La Foi’ da un drástico viraje hacia un momentum de delirante turbación y atormentada zozobra, un poco al modo de una cruza entre GUAPO (los dos últimos discos) y PRESENT. Todo comienza belicosamente tétrico, y todo seguirá en modalidad tétrica hasta el final, pero con la instauración del envolvente crescendo final, lo belicoso se retira en nombre de la prevalescencia de un swing ágil. Las minúsculas últimas notas del teclado añaden un juguetón señorío a la sección final. ‘Le Jardin D’Or (Fièvre)’ es la pieza más extensa del repertorio con sus casi 14 minutos de duración. Comienza con un armazón melódico donde confluyen impolutamente la poética gracilidad de lo caleidoscópico y las oscilaciones misteriosas de lo grisáceo, realizándose así una vitalista mezcla de sinfonismo, jazz-prog y rock-in-opposition en clave domesticada (muy afín a los franceses de ALCO FRISBASS). Una segunda sección instala un intermedio misterioso y sigiloso bajo cuyo velo parece esconderse una aureola de peligroso misterio que amenaza con rasgar la tenue tela que la separa  de nosotros, pero se trata de una falsa  alarma, pues lo que sigue a continuación es una perpetuación de la llamativa ambientación ecléctica que había signado a la primera sección, pero esta vez con más punche rockero en la triangulación de guitarra, bajo y batería. Una nueva sección vuelve a romper las reglas  antes vigentes para configurar e instaurar un escenario dadaísta a medio camino entre los UNIVERS ZERO de los tres primeros discos y la faceta orquestal de FRANK ZAPPA. La última sección, que se inicia con la guía de unas  delicadas escalas de guitarra acústica, se inserta  de lleno en el paradigma del rock sinfónico: grandilocuencia resplandeciente arropada por una sobria opulencia muy común en los cosmos musicales de unos GENESIS o unos CAMEL. 

‘Dernier Élément’ es el epílogo del disco que dura menos de dos minutos y medio: su cuerpo central se caracteriza por realzar los grooves armados por la triangulación de piano, batería y bajo, siendo así que los ornamentos provistos por los demás instrumentos capitalizan la tensión en curso (no demasiado arrolladora) con un rotundo despliegue de llamativa agilidad. La coda es etérea. Todo esto es lo que se nos ha brindado en “Fièvre”, un disco magnífico y fabuloso que demuestra que el ideal del cha,ber-rock sigue vivo, coleando y lleno de vigor en el nuevo milenio. Esta obra de ARS DE ER es una excelsa expresión de inspirada fiebre progresiva: en efecto, “Fièvre” es uno de los discos más hermosos y majestuosos que hemos escuchado en lo que va del presente año 2018. La recomendamos al 200%... ¡o más aún, al 500%! 



Wednesday, September 26, 2018

Gloriosos detalles de la permanente revitalización de SOFT MACHINE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace enormemente tener la oportunidad de reseñar el nuevo disco de la aún vigente leyenda del Canterbury SOFT MACHINE, la cual consiste precisamente en el personal agrupado por varios años bajo el nombre de SOFT MACHINE LEGACY. El título del disco es “Hidden Details” y fue publicado por el sello MoonJune Records en la primera mitad de este mes de setiembre. Tenemos aquí a los maestros John Etheridge [guitarras eléctricas y acústica], Theo Travis [saxofones tenor y soprano, flauta y piano Fender Rhodes], Roy Babbington [bajo] y John Marshall [batería y percusión]. El material contenido aquí fue grabado en el transcurso de tres días muy cercanos a la Navidad del 2017, siendo así que el proceso de mezcla y el ulterior proceso de masterización tuvieron lugar en los respectivos meses de febrero y mayo del presente año 2018. Las sesiones de grabación tuvieron lugar en el Temple Music Studio, en la localidad de Surrey, siendo así que el mismísimo Jon Hiseman (el finad oexbaterista de COLOSSEUM, TEMPEST y COLOSSEUM II) estuvo a cargo de organizar la labor de grabación. Adelantamos desde el primer párrafo de la presente reseña que, en base a lo escuchado aquí, nos complace enormemente advertir a este cuarteto cuyos integrantes suman la longevidad combinada de 279 años (Babbington es el mayor del lote con sus 78 años cumplidos en el pasado mes de julio) aún poseedor de una vitalidad creativa y expresiva concreta. Revisemos ahora el repertorio de “Hidden Details” con el debido detenimiento.


La pieza homónima da inicio a las cosas con un despliegue de exquisitez sónica que se prolonga por poco más de 7 ½ minutos. El groove general es ameno y el bloque instrumental actúa con compacta fluidez. En las primeras instancias el saxofón se apodera del rol protagónico con un señorío rotundo, siendo así que más adelante sale al frente la guitarra de Etheridge, la cual elabora unos virtuosos juegos de expansiones aguerridas a la hora de darle un impulso más enérgico al viaje musical en curso. La segunda pieza del álbum se titula ‘The Man Who Waves At Trains’ y es una composición de Mike Ratledge, sí, el mismo teclista de la alineación original del grupo que permaneció en el grupo hasta la temporada del “Bundles”. Si la versión original no llegaba a completar el espacio de dos minutos (versión incluida en el mencionado disco “Bundles”), ahora el cuarteto la remodela y amplía hasta los cinco minutos. El tema ostenta una esencia grácil y contemplativa mientras se proyecta sobre un groove relativamente sofisticado. Con las florituras elaboradas por la flauta de Travis, el motif central se enriquece una barbaridad mientras la dupla rítmica se suelta inteligentemente en la instauración de ornamentos para el bien delineado swing. ¡Tal vez era así que debió haber sido esta pieza siempre! ‘Ground Lift’ se encarga de llevar las cosas hacia otro sitio comenzando con un prólogo signado por amorfas vibraciones aleatorias antes de que el cuerpo central instale una aureola ceremoniosa con tintes dramáticos: dicho dramatismo viene brindado principalmente por los misterioso quejidos emanados del saxo soprano, siendo así que los riffs de guitarra y la labor de la batería completan la triangulación temática. Cuando llega el turno de la dupla de ‘Heart Off Guard’ y ‘Broken Hill’, el cuarteto se dispone a seguir ahondando en su línea jazz-progresiva con renovadores matices para su paleta sonora global. ‘Heart Off Guard’ es una pieza emotiva y muy lírica que ostenta una belleza serena y cautivadora: su halo romántico y su aura vulnerable están bien marcados por el modo en que se conectan los fraseos de la guitarra y las líneas del saxo. ‘Broken Hill’ también es una pieza tremendamente serena, pero esta vez su expresividad se enraíza en ingrávidos aleteos de solipsista melancolía. El solo de guitarra es lo suficientemente parco como para evocar claramente a lo que se pretende esconder bajo lo expresamente dibujado y coloreado.


‘Flight Of The Jett’ se explaya por 2 minutos y pico en ejercicios de deconstrucciones abstractas marcadas por una modalidad free jazzera donde lo caótica impone su régimen con refinado señorío; así, se logra crear un contrapunto efectivo a la pieza precedente mientras siembra la cosecha para ‘One Glove’, la siguiente pieza. En esta, opera un enérgico ejercicio de jazz-rock con rudimentos progresivos que se inicia con una inquietante exploración en factores agresivos que portan algo de la esencia robusta del paradigma del JEFF BECK GROUP. El grupo apela a su musculatura con semejantes dosis de convincente punche mientras da varias vueltas al cuerpo central: el predominante clima de jolgorio se deja revestir por una elegante bravura que exhibe sus incandescentes atavíos sónicos. Con la ilación de ‘Out Bloody Intro’ y ‘Out Bloody Rageous (Part 1)’, el grupo nuevamente se hace cargo de revisar parte del viejo legado bajo la autoría del inolvidable maestro, el Sr. Ratdlegde, impulsando el asunto con la introducción compuesta por Travis y Etheridge. Esta vez, la última pieza que ocupaba el monumental doble álbum “Third” está remodelada no por el camino de una expansión sino por el de una condensación (en su momento, se trataba de una pieza de poco más de 19 minutos de duración), usándose para la ocasión un enfoque más desparramado, el cual está motivado por los flotantes fraseos de Travis y los enfáticos encuadres de Etheridge. Por su parte, la dupla rítmica exhibe una grácil soltura que nos recuerda rápidamente a los discos quinto y sexto de aquellos inicios de los 70s. Es magnífico el trabajo seriamente sutil que se hace con la estructura temática original, mostrándole suma lealtad mientras se le brinda un nuevo aire. ‘Drifting White’ es el ítem más breve del disco, durando 1 3/4 minuto: su parca estructura se amolda perfectamente a la meditabunda nostalgia emanada por la solitaria guitarra de Etheridge. ‘Life On Bridges’, por el contrario, es el número más extenso con sus 8 minutos de duración y se centra en instaurar un ambiente más fastuoso a través de un juego de tensiones claroscuras y densidades free jazzeras que exorcizan el espíritu del “Fifth”. Algunos aspavientos de la guitarra exhiben una neurosis gloriosa mientras el saxo aprovecha muchos de los espacios que se abre para encauzar la intensidad global que convoca a los músicos.  



Con una muy envolvente y mágica aureola lírica que se explaya bajo un dinamismo jovial, ‘Fourteen Hour Dream’ se complace en revelar sistemáticamente la faceta más entrañable del ideario musical de la banda bajo una llamativa óptica extrovertida. Ostenta un innegable gancho a la par que preserva un dinamismo sofisticado que está diseñado para dignificar a lo grande el paradigma jazz-progresivo que tiene a los propios SOFT MACHINE de antaño como unos de sus progenitores. Esta pieza y ‘Life On Bridges’ instauran un cénit definitivo de largo aliento para “Hidden Details”. ‘Breathe’, tema que dura 5 ½ minutos, cierra el álbum oficialmente con un tenor misterioso y contemplativo dentro de un esquema minimalista. Tras el repertorio oficial de 13 piezas hay un bonus track titulado ‘Night Sky’, el cual prolonga la atmósfera evocativa predominante en ‘Breathe’: más parece una continuación que un añadido, pero bueno, aparece listado como bonus track y así son las cosas“Hidden Details” es, a fin de cuentas, un disco repleto de excelsos detalles sonoros, pero estos no están para nada escondidos; muy al contrario, ponen en plena e incontrovertible evidencia la suerte de perenne revitalización que la esencia y el concepto de SOFT MACHINE han ostentado siempre como un símbolo de la vanguardia musical británica desde fines de los 60s hasta el día de hoy, un símbolo aún vigente. Ya desde hace muchos años que el ensamble de SOFT MACHINE LEGACY actuaba como unos SOFT MACHINE de facto así que es de toda justicia que este nuevo disco del cuarteto asuma su rebautizo con el nombre originario. No está aquí ninguno de los integrantes originales pero sí tenemos aquí a figuras veteranas a quienes pertenece el ideal viviente de SOFT MACHINE por derecho propio (uno que entró al grupo en 1970, otro, en 1973, y un tercero, en 1975 en reemplazo de última hora de Allan Holdsworth para promover “Bundles”). Esta alineación es auténticamente maquinista y ya está, es cosa juzgada. Más que nada, ante todo... ¡qué gran disco es “Hidden Details”, señoras y señores! ¡Recomendable al 200%!


Muestras de “Hidden Details”.-
Fourteen Hour Dream: https://softmachine-moonjune.bandcamp.com/track/fourteen-hour-dream