Thursday, September 12, 2019

El bosque de refinada furia progresiva de GASPARD



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Se da hoy el momento de presentar al ensamble franco-canadiense GASPARD, cultor de un interesante híbrido de post-rock, prog-metal y psicodelia en una amalgama genuinamente progresiva, so pretexto de la publicación de su primer álbum “La Forêt De Gaspard”. El grupo se fundó a inicios de marzo del año 2017 en la gran ciudad de Montreal y ya puede presumir de tener un disco concreto en el mercado fonográfico desde el pasado 22 de febrero. El personal de GASPARD está conformado por William Parent-Senez [guitarra y sintetizador], Romain Paquette [guitarra], Charles Le Pailleur [bajo y piano] y Olivier Turbide [batería]. Formado en marzo del año 2017, este ensamble combina la pasión contemplativa del post-rock y la fricción ecabrosamente contundente del math-rock, sazonando el resultado de esta mezcla primigenia con ebulliciones exquisitas propias de las modalidades más refinadas de la psicodelia progresiva; de este modo, el cuarteto logra cuajar un sonido tan robusto como dinámico. Este primer disco es un testimonio íntegramente verídico del posicionamiento musical en el que GASPARD instaura su lugar dentro de la variopinta escena progresiva del momento. Encontramos aquí afinidades muy saltantes con las líneas de trabajo consagradas en las obras de RED SPAROWES, RUSSIAN CIRCLES, MOGWAI, PAPIR y, en cierta medida, también los meticulosos climas lisérgicos de unos SPACE DEBRIS y unos MOTORPSYCHO. Pero también hallamos algunas conexiones con varios estándares Crimsonianos así como con el paradigma del RIO francófono en su faceta más robusta. Bueno, ya es hora de pasar a los detalles del repertorio contenido en “La Forêt De Gaspard”.


Durando alrededor de 8 ½ minutos, la pieza que se titula al igual que el nombre de la banda abre el repertorio del disco con imponente esplendor. En efecto, ‘Gaspard’ articula un despliegue de robustez rockera apelando principalmente a un motif sencillo que se focaliza en lacónicas y precisas armonías de guitarra. La confluencia de math-rock y prog-metal está muy bien armada en base a una arquitectura sónica que fluye naturalmente en sus continuos tránsitos de pasajes aguerridos a otros calmados (siendo predominantes los primeros). En líneas generales, el groove que sustenta la dupla rítmica establece una aureola de distinción a una ingeniería rítmica que se desarrolla con relativa sofisticación. Para el último tercio, el tema adquiere un cariz un poco más denso con miras a proyectar una aureola melancólica mientras preserva el predominio de la garra rockera. Durando 16 minutos y pico – y con ello, erigiéndose como el ítem más extenso del álbum –, ‘Un Pays De Gris Ou D’étoiles’ emerge como una sólida exploración en el manejo de diversos motivos y ambientes con una ambición progresiva más suelta. Unos retazos misteriosos de guitarra y un swing tribal con tempo inusual de la batería disponen el armazón de la primera sección para evocar un aire de inquietante nocturnidad. Late aquí un punto intermedio entre PRESENT y RUSSIAN CIRCLES con algunos matices Crimsonianos y otros Sabbathianos añadidos para la ocasión. La segunda sección es un ejercicio de post-rock más o menos estandarizado, siendo así que su foco temático está penetrado por una belleza flotante que incluso raya con lo cósmico. Los modelos de MONO y de RED SPAROWES se hacen notar bastante mientras la combinación de efluvios de una guitarra y las sólidas bases armónicas de la segunda se completa con los suaves rellenos melódicos que emplea el bajo. A poco de pasada la frontera del noveno minuto, la tercera sección se impulsa hacia un dinamismo más recio, lo cual permite al groove general asumir un fulgor renovador; dicho fulgor trae consigo una musculatura aguerrida y contundente, y así nos metemos en la senda del stoner (coqueteando con el post-metal). Algunos efectos lisérgicos de guitarra que entran a tallar para potenciar el nervio de los riffs básicos son de talante space-rockero. El epílogo es calmado, casi minimalista, regresando a la nocturnidad inicial pero ya no siendo ésta inquietante sino etérea y reposada. Hemos tenido aquí un cénit decisivo del álbum, queda bien claro. 

El tercer tema del disco inicia la serie de tres capítulos con los que se habrá de completar el repertorio de “La Forêt De Gaspard”: su título es ‘Chapitre I: Les Mauves’ y dura poco más de 12 minutos. Su función es la de explotar, con un nuevo brío, la estrategia de fusionar math-rock y post-metal que ya se había utilizado en el primer tema del álbum. Lo que hay de peculiar en este caso de ‘Les Mauves’ es que su atmósfera general es más tensa y, a ratos, incluso más siniestra. También es de notar que la batería adquiere un talante muy impetuoso en varios ornamentos rítmicos que emplea, algo que de por sí es exigido implícitamente por la manera en que la mayor parte de los guitarreos vehiculiza su potencial de corpulencia y robustez, siempre en clave psicodélica desde un fervor oscurantista. Poco antes de llegar a la frontera del octavo minuto, la pieza da un viraje repentino hacia una ambientación nebulosa, desplegando un engañoso sosiego crepuscular que más parece ocultar algo fatal tras su bruma gris que reflejar una calma introspectiva… aunque es verdad que el esquema sonoro se siente introspectivo. Así termina esta primera parte y ya le toca el turno a ‘Chapitre II: Les Spectres’. La misión de esta segunda instancia de la suite es la de gestar una capitalización de los aspectos más sombríos de la parte precedente inoculándoles un vigor más envolvente y una intensidad más absorbente. A tal fin, el grupo se pone a explorar elementos de RIO y psicodelia progresiva en clave aguerrida de una manera afín a como lo hacen grupos como GUAPO, ZEVIOUS y THE ORVALIANS. Apabullantes y magníficos a la vez, esos recursos disonantes y caóticos que se proyectan desde los instrumentos de cuerda y el teclado mientras la batería sostiene un swing jazz-rockero nos revelan lo más oscuro y lúgubre del álbum. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto y medio, el cuarteto elabora un jam space-rockero con raigambre stoner: algo así como la música de fondo de una lucha decidida contra las fuerzas oscuras una vez pasado el momento de estupor y confusión. Lo que suena ahora tiene gancho y una vibración llamativa, aunque el grupo no ha liberado lo oscurantista del todo: de hecho, sigue allí, solo que de una forma arquitectónica y con una soltura más elocuente. Ahora estamos en terreno de PAPIR y TOWN PORTAL. Un poco más adelante, el swing baja su dosis de frenesí pero la musculatura de los guitarreos sigue siendo la misma por un rato; poco a poco, el grupo crea un ambiente de calma creciente a lo largo de los dos últimos minutos. Otro cénit fundamental de este disco. En fin, ‘Chapitre III: La Timidité Des Cimes’ nos brinda 4 ¼ minutos de ensoñador lirismo en clave post-rockera, algo así como un retrato sonoro de la luz del nuevo día que surge tras una noche azarosa cuyas impresiones se pretende procesar y asimilar. Es un cierre muy hermoso para un disco que mayormente ha utilizado recursos de tensión y densidad a lo largo de su repertorio. 



“La Forêt De Gaspard” es un disco estupendo, el testimonio de una de las revelaciones más gratas y sólidas dentro del rock experimental del año 2019. GASPARD es un nombre que amenaza con apuntar muy alto a lo largo de los años venideros dentro del polivalente mundo del rock progresivo y vanguardista: en “La Forêt De Gaspard” tenemos un indicio muy claro de ello. ¡¡Totalmente recomendable!!


Muestras de “La Forêt De Gaspard”.-

Tuesday, September 10, 2019

Forja y nacimiento de un gran ANIMAL EN EXTINCIÓN



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace presentar el primer disco del grupo chileno ANIMAL EN EXTINCIÓN, el cual se titula “Antes Y Después”. ANIMAL EN EXTINCIÓN es, en lo esencial, un grupo emergido de las cenizas de la fase final de ese legendario y grandioso colectivo líder de la vanguardia chilena que fue FULANO, y de hecho, el nombre de este grupo proviene del título del álbum testamentario de FULANO. Fue el bajista Jorge Campos quien en el año 2016 tuvo la idea de organizar una banda que surgiera de las cenizas que dejó detrás de sí el traumático incendio del hogar musical de FULANO; eso sí, éste es un ensamble que se rehúsa a restringir su voz musical a ser un simple eco del legado de esa legendaria entidad jazz-progresiva, y por ello, la misión era la de crear nuevo material. Como sea, el grupo del cual hablamos ahora consta de Álvaro Poblete [batería], Paquita Rivera [voz y teclados], Felipe Muñoz [teclados], Guillermo Atria [saxos tenor y alto, y coros] y Jorge Campos [bajos, contrabajo, teclados, guitarra eléctrica y voz]. Todos los temas del disco fueron compuestos por Campos salvo el último, que surgió de la mente de Atria. El Templo Rekords realizó la producción y la subsiguiente publicación de “Antes Y Después” a mediados de diciembre del pasado año 2018. Como colaboradores ocasionales del quinteto aparecen el guitarrista Mauricio Poblete y Luana Campos – hija del bajista – al canto. A lo largo de la segunda mitad del pasado año 2018 hubo mucha expectativa en torno a este grupo tras el anuncio de su existencia y de la grabación de su disco debut. Finalmente, el personal de ANIMAL EN EXTINCIÓN hizo un concierto de presentación oficial de “Antes y Después” el 14 de diciembre en CasaPlan, espacio independiente dedicado al arte, en la ciudad de Valparaíso. Para dicho evento, el guitarrista Mauricio Poblete estuvo en el escenario como invitado constante del quinteto. No era la primera actuación de la banda pero sí recibía desde sus propias entrañas un impulso renovador para seguir adelante.



Revisamos ahora los detalles del disco en cuestión. ‘Canción Del Alma’ abre su repertorio brindándonos 8 minutos casi enteros de exquisita energía expresiva encapsulada dentro de un delicioso entramado sonoro donde la triangulación de bajo, teclado y batería arma paulatinamente las bases para un swing sofisticado desde el cual el cuerpo melódico central podrá asentar su firme foco sonoro. Los posteriores juegos de síncopas y el modo engañosamente sencillo del saxo de llenar espacios nos remiten inicialmente a un escenario sutil, y es cuando el bajo asume un rol más enérgico y el canto entran a tallar que la cuestión se proyecta hacia unas sólidas vibraciones jazz-rockeras que algo guardan de la influencia Canterburyana. Sumas dosis de convicción y delicadeza hallamos en las interacciones entre los armazones de los teclados y los solos de saxo. Esta pieza de apertura es un híbrido entre el legado de FULANO y el paradigma de SOFT MACHINE, añadiéndose al resultado algunas gotas de rocío de la primavera de WEATHER REPORT. La segunda pieza del álbum ‘Viviendo Desnudo’ es francamente ceremoniosa, frontalmente absorbida por un dramatismo refinado, impulsada por una tensión emocional que sabe cómo mantenerse en lo latente mientras el groove se desarrolla con un compás lento. Esto último ayuda mucho a activar el filo evocador de la reinante ceremoniosidad. ‘Quién Me Ayuda’ es el cuarto tema del álbum: el título y la inspiración para esta pieza provienen de una perturbadora escena de la vida real en la que Campos vio a una señora adulta mayor pedir ayuda en la calle con la voz quebrada. Siendo el tema más breve del disco con sus poco más de 3 minutos de duración, se trata de un instrumental donde lo atmosférico y lo surrealista se combinan para acentuar un retrato musical del drama de los desposeídos de la Tierra. Las flotantes capas de sintetizador, los efectos de campanas de iglesia, el etéreo cántico del título y los tambores marciales se van combinando y sucediendo cuales diversas ópticas de una misma inquietud. ‘Danza Animal’ vira totalmente de registro para enfilarse hacia un clima de extroversión dinámica sobre un tempo razonablemente complejo. Su modelo sonoro cruza los ejes respectivos del jazz-fusión contemporáneo y el prog vanguardista al modo del RIO, aunque sin entrar en las aristas más chocantes de este segundo factor. Tenemos aquí una de las labores más impresionantes de Campos en todo el disco, y lo mismo vale para Rivera. Un cénit decisivo del disco como lo fue el propio tema de entrada ‘Canción Del Alma’; si éste era de talante otoñal con algún toque de fulgor, ‘Danza Animal’ parece anunciar el inminente arribo de un verano que promete desplegar una algarabía de eventos desde su alforja cósmica.  



El quinto tema es el que da título al disco. Volviendo de lleno a la lógica de los aires solemnes expuestos y articulados con un aire de desafiante distinción, ‘Antes Y Después’ trae como factor propio el explayamiento de una expresividad furiosa y aguerrida, ostentando un fulgor airado mientras el swing pesado y la muralla de contención edificada por la tríada de teclados, bajo y vientos completan un inexpugnable castillo sonoro. Bajo el título de ‘Arco Iris’ se desarrolla una pieza alegre y juguetona que funciona muy bien a la hora de hacer contrapeso a la espiritualidad combativa e incandescente de ‘Antes Y Después’. También es la más extensa del repertorio con sus casi 9 ¾ minutos de duración, por lo que la ilación de los diversos motivos incluidos en ella otorga suficientes espacios para la expansión de cada momento particular. El epílogo suena como un exorcismo cálido y grácil. Tenemos aquí, en las secciones más intensas, una solvente combinación de los legados de WEATHER REPORT y FRANK ZAPPA dentro de un territorio estilístico que inevitablemente lleva los ecos de FULANO (especialmente, sus tres últimos discos) y, de forma indirecta, los de HENRY COW. Por otro lado, los parajes más calmados que conforman la sección intermedia nos hacen recordar un poco el paradigma Methenyano de los 80s y la primera mitad de los 90s, aunque, cabe aclarar, con la musculatura genuina de este ensamble. El repertorio concluye a lo grande con ‘Goa’, siendo así que las secuencias sintetizadas y el elegantemente frenético swing de la batería se unifican en un llamativo prólogo que da el empuje inicial para los demás instrumentos en su consecuente hermanamiento. Arquitectónico y portador de una esplendorosa aureola modernista, la canción cubre su vigor un tanto inquietante bajo un ropaje celebratorio. Tal vez se deja sentir cierta influencia de JOHN ZORN aunque la tensión sonora no es misteriosa dentro de sus siempre desafiants vibraciones, sino más bien luminosa. La fuerza de carácter de la dupla rítmica y la intensidad del canto hallan en los aportes ocasionales de la guitarra eléctrica y los colores del saxofón los cómplices perfectos para completar este edificio de brincos y correteos que no parece querer finiquitar nunca su tumulto interior. Con estos tres últimos temas, la banda ha elaborado un perpetuo clímax musical que se regodea ágilmente con sus propios caleidoscopios sonoros que se van sucediendo.


Todo esto es lo que se nos brindó en “Antes y Después”, la declaración formal de la forja y el nacimiento de este ANIMAL EN EXTINCIÓN que, en realidad, acaba de nacer para impulsar la instauración de un nuevo punto de referencia para las avanzadas del jazz-rock y el rock progresivo en Chile. Lo que hemos escuchado promete una barbaridad, o para hablar más apropiadamente, confirma solvente e incuestionablemente que la gran envergadura de cada mente individual de esta congregación se traduce en una creación colectiva diáfana en su genio ecléctico. Esperamos que sea éste el inicio de otra trayectoria muy larga pues el mundo siempre necesita de música tan excelsa como la que nos brinda la gente de ANIMAL EN EXTINCIÓN.


Muestras de “Antes y Después”.-

Sunday, September 08, 2019

UK: un corto viaje del día a la noche en las postrimerías de los 70


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos una emotiva mirada atrás al grupo UK, el cual comenzó como cuarteto conformado por Eddie Jobson [teclados y violines eléctricos], John Wetton [bajos y voz]. Allan Holdsworth [guitarras] y Bill Bruford [batería y percusión] y terminó como trío sin guitarrista, siendo así que Terry Bozzio fungió de reemplazante definitivo de Bruford. El hecho de que el buen Terry fuese de nacionalidad estadounidense no afectó al nombre del grupo, aunque, en todo caso, parece sintomático (si es que no es puramente casual) que el reconvertido trío omitiera los puntos de su nombre: su nombre inicial y el título de su primer disco eran U.K. Para entender el contexto de la forja y el nacimiento de este supergrupo, hay que remontarse a un tiempo en el que Eddie Jobson, quien habría de erigirse en compositor principal de la banda, aún no estaba en la escena. La primera simiente de UK brotó de una intentona de Rick Wakeman, Bill Bruford y John Wetton por formar un trío de megaestrellas progresivas, un par de años después de que Robert Fripp disolviera KING CRIMSON, mientras que Wakeman estaba disfrutando de una carrera exitosa y fastuosa tras salir de YES. Bruford estaba colaborando con Wetton en unas maquetas para un potencial disco solista de este último en julio de 1976, siendo así que Wakeman también entró en la ecuación y surgió la idea de convertir a esta asociación en un grupo propiamente dicho. Bruford incluso estaba queriendo madurar como compositor, y como aún no se decidía a trazar una trayectoria solista, aportó ‘Beelzebub’ al incipiente repertorio del recién nacido trío... un trío que murió a las pocas semanas pues el sello A&M Records no le dio luz verde a Wakeman para que entrara a otro grupo. Ante estas negativas circunstancias, Wetton y Bruford se comunicaron con Fripp para ver la posibilidad de reformar KING CRIMSON, pero como éste estaba concentrado en su etapa de formación filosófica y se consideraba retirado del negocio musical, ya podemos imaginar su respuesta. A pesar de todo esto, los dos amigos se resistieron a dejar morir la idea de formar un nuevo grupo, a la par que cada uno seguía con sus propios avatares individuales: Wetton se enroló en las filas de ROXY MUSIC para un par de giras mientras Bruford pasaba de ser baterista de apoyo para GENESIS a gestor de su primer álbum solista, “Feels Good To Me”. Volviendo al aún pendiente proyecto grupal, Wetton convocó al niño prodigio Edwin Jobson (ya no tan niño, pero su currículum a sus entonces menos de 23 años incluía estadías en CURVED AIR, la banda de FRANK ZAPPA y ROXY MUSIC, de donde lo trajo), mientras que Bruford convocó al infinitamente magistral guitarrista Allan Holdsworth, con quien ya había trabajado en su ya mencionado primer disco solista. Eddie, el más joven; Allan, el más viejo; y los dos instigadores, compartiendo el mismo año de nacimiento 1949 además de la dupla rítmica. La grabación del homónimo primer disco tuvo lugar entre diciembre de 1977 y enero de 1978 en los Trident Studios de Londres, siendo publicado en marzo del mismo 1978. Fue todo un bombazo para tratarse de un disco tan explícitamente pretencioso y ecléctico en tiempos en los que el punk, el disco y la new wave empezaban a ser las corrientes mimadas por la ideología de la prensa musical y por el gran público: ya se había vendido un cuarto de millón de ejemplares a fines del verano del año de su publicación, y especialmente en los Estados Unidos, así como en la Europa Continental, el cuarteto recibía una buena demanda de conciertos. 


Antes de seguir adelante con la historia, veamos los detalles del repertorio de “U.K.”. El disco comienza con una suite compuesta por Jobson y con letras de Wetton incorporadas a tres de sus cuatro secciones: la suite se titula In The Dead Of Night’, con la primera sección ostentando igual nombre, mientras que la segunda se denomina ‘By The Light Of Day’, y todo termina con la dupla de ‘Presto Vivace’ y ‘Reprise’. Poco más de 13 minutos ocupa el bloque total de la suite en cuestión. La sección homónima de apertura es un clásico indiscutible del prog británico de todos los tiempos, articulado sobre un tempo predominante de 7/8. Las envolventemente cautivadoras armonías de órgano y sintetizadores, el canto emotivo de Wetton y el electrizante solo de Holdsworth en el intermedio instrumental son de antología, así de simple, así de directo.  La segunda sección es etérea y con un espacio absorbentemente protagónico para las capas y orquestaciones de los sintetizadores, casi rayano con la cosmovisión musical de un VANGELIS. Como dato anecdótico, uno de los sintetizadores usados aquí es el Triadex Muse, obsequiado a Jobson por el mismísimo John Entwistle. El canto de Wetton se vuelve retraído dentro de esta atmósfera introspectiva, la cual adquiere un cierto fragor muy controlado cuando llega el turno del solo de violín eléctrico sobre un lento compás de 10/8. A partir de aquí, el lirismo reinante se va reforzando hasta el momento final, que es cuando un dueto de baterías inicia el proceso frenético y extravagante de ‘Presto Vivace’, un encantador vuelo instrumental que Jobson compuso como reminiscencia de su breve temporada como integrante de la banda de FRANK ZAPPA. Una vez terminado éste, el ‘Reprise’ instaura un repaso resumido del motif central de In The Dead Of Night’, aterrizando en un final ampuloso armado según la tipificación sinfónica. El lado A del álbum se cierra con ‘Thirty Years’, composición de Wetton, Jobson y Bruford. El rol de ‘Thirty Years’ es básicamente el de insuflar algunos aires jazz-rockeros dentro del predominante discurso sinfónico que conforma la esencia colectiva. Eso se nota claramente en la sucesión de ágiles jams de raigambre instrumental (aunque también contienen letra) que se desarrolla tras el ensoñador prólogo, donde las flotantes orquestaciones del sintetizador y los elegantes solos de guitarra acústica crean una ceremoniosa aura de melancolía para el primer canto de Wetton. El jam intermedio incluye una soberbia alternancia de magnífico solos de sintetizador y de guitarra eléctrica, aterrizando todo en una retoma más fastuosa del motif introductorio para que todo se corone con un majestuoso epílogo donde la guitarra de Holdsworth impone su fulgente corona de señoriales fraseos mientras las bases de teclado de Jobson diseñan la silla real en torno al cual giran los demás instrumentos. Gran final del lado B: se trata de una canción que, en cierta medida, crea un modelo para las dos últimas del lado B, pero ya hablaremos de ellos dentro de poco con mayor detalle.  


La dupla de ‘Alaska’ y ‘Time To Kill’ conforma el otro epicentro del repertorio del disco, abriendo con una imponente aureola cósmica que acumula láminas de sintetizador antes de entrar a un ataque grupal con un ensamble dispuesto a crear una exaltación sinfónica donde el órgano ocupa un rol protagónico mientras la guitarra llena algunos espacios melódicos. La sección cantada está muy bien estructurada en torno a la confluencia de claridad melódica y grooves arquitectónicos, con innegables similitudes al modelo de EMERSON, LAKE & PALMER. En medio, se intercala el más largo y más impresionante pasaje instrumental para el lucimiento del violín eléctrico dentro del álbum, y justamente Bruford aprovecha la ocasión para darle un cierto matiz jazzero al despliegue rítmico: posiblemente es por esto último que el susodicho maestro de la batería tiene un crédito de coautoría para ‘Time To Kill‘Nevermore’ lleva muy bien sobre las espaldas la carga de suceder a este suntuoso inicio del lado B. Comienza con un fabuloso dueto de guitarras acústicas – en realidad, una doble pista de guitarra acústica a cargo de Holdsworth – que va hilando florituras hasta anunciar lo que más adelante será la sección epilogar. Pero en estas instancias finales, una vez que se le unen las primeras capas de sintetizador de Jobson, el terreno está preparado para que la dupla rítmica arme un ágil groove jazz-progresivo con el que el grupo meterá algo de la influencia del Canterbury en su esquema sonoro. Los diversos duelos entre la guitarra y el sintetizador que se libran en el intermedio son sencillamente brutales, destilando infinitas dosis de nervio y de clase. A inicios del último tercio de la pieza, entra a tallar un pasaje cósmico donde las sábanas áureas y efectos de los sintetizadores (un poco a lo VANGELIS) y los retazos flotantes de la guitarra ofrecen una alternativa al jolgorio precedente, sembrando así el camino para el hermoso solo de guitarra que guía al ceremonioso epílogo, ese epílogo que, como dijimos antes, estaba anunciado en algunos de los últimos fraseos de la introducción de guitarra acústica. Durando poco más de 7 ¼ minutos, ‘Mental Medication’ cierra el disco ahondando en las coordenadas jazz-progresivas de la canción precedente. Es una composición de Bruford, Holdsworth y Jobson, con letra del primero (su debut como letrista): es una letra muy interesante que versa sobre el proceso de creación musical como disciplina de curación espiritual – Mental medication, / Music's conversation, / Play for all creation here. / Melody fair. / Lost in contemplation, / Drowned in meditation, /Need your inspiration near.Desde estas primeras líneas se nota que hay un ímpetu introspectivo en la poesía creada para la ocasión, y muy oportunamente, el talante de la canción en sus primeros segundos es intimista, pero muy pronto emerge una serie de grooves y quiebres desde la que se gesta una entretenida gama de atmósferas vibrantes y juguetonas. Hay un momento especialmente reservado para el lucimiento de la guitarra, con ornamentos añadidos de sintetizador y piano, además de un jam en 6/8 para que se instaure un excelso solo de violín. En la base, Wetton realiza su mejor momento en cualquier pieza de estudio de U.K. (curiosamente, en la única pieza donde no es coautor). El señorial epílogo regresa al introspectivo motif inicial, pero esta vez con un ropaje fastuoso expandido entre las armonías de las guitarras triplicadas de Holdsworth y las ambientaciones cósmicas del sintetizador de Jobson. 

 

A fin de cuentas, queda la evidencia en el bloque general de este disco inaugural de que Jobson, Holdsworth y Bruford se lucen como quieren, y también queda la misma evidencia para Wetton, pero es que en ese tiempo él ya tendía a querer cumplir con un rol más convencional y lucir más su canto que su virtuosismo al bajo: algunas florituras por aquí, otras por allá, pero más que nada, un cumplidor acompañante de Bruford y no un dialogante creativo con todo el bloque integral de compañeros de banda, poniendo más empeño en perfilar su rol de frontman. Ya no suena como el bajista de KING CRIMSON que era, ahora estaba más cercano a URIAH HEEP y ROXY MUSIC: el menos lucido de los cuatro. Como se señaló unos párrafos más arriba, “U.K.” fue un razonable éxito de ventas, pero la buena onda intrínseca a esta noticia no se traducía en una buena onda musical entre los integrantes del grupo. El breve momentum de entusiasmo que tiene el formar parte de un colectivo ecléctico con grandes sueños de grandeza artística pronto dio paso a momentos de tensión entre integrantes insatisfechos que sienten que ceden demasiado y no pueden elaborar todo lo que pueden desde el llamado de sus corazones... y como suele suceder, se armó una trifulca entre un bando que quería ir por el camino de algo más asequible que se pueda acomodar a lo usualmente se llama arena rock (Wetton) y otro que quería explorar más a fondo los elementos de jazz-rock y fusión dentro de esta misión progresiva (Bruford y Holdsworth). Jobson, quien se sentía realmente cómodo en cualquiera de estas dos instancias, terminó por ponerse del lado de Wetton pues, en tanto letrista principal, era su socio natural a la hora de crear nuevo material en el futuro cercano. Y no tanto en el futuro cercano, pues durante los últimos meses de estadía de Bruford y Holdsworth en las filas de U.K. ya existían las canciones ‘Carrying No Cross’, ‘The Only Thing She Needs’ y ‘Caesar’s Palace Blues’, además de dos piezas instrumentales que pronto irían a parar al segundo álbum solista de Bill Bruford: ‘The Sahara Of Snow’ (coescrita con Jobson) y ‘Forever Until Sunday’ (el propio Jobson grabó la parte de violín en el mentado segundo disco de Bruford, el cual se titula “One Of A Kind”).* 


‘Carrying No Cross’ ya era concebida como una pieza épica y dramática, e incluso en esta primera versión contenía un fabuloso jam jazz-rockero en 13/8 cuya agilidad era acentuada por el duelo entre violín y guitarra: todo bien sobre el papel pero todavía no se sentía bien articulado. ‘The Only Thing She Needs’ ya tenía bien claro su norte compositivo e incluía un enorme solo de Holdsworth (¿qué solo suyo no lo era?), pero la instancia donde éste se explayaba era un jam un poco lento que no cuajaba dentro del empuje rockero que la canción misma parecía exigir. En lo que respecta a ‘Caesar’s Palace Blues’ era un vehículo para el lucimiento de Jobson y Holdsworth tenía que conformarse con bases armónicas y ritmos, siendo así que a veces Wetton aumentaba el volumen de su bajo para opacar déspostamente al cada vez más insatisfecho Holdsworth, un Holdsworth que años después admitió que detestaba a U.K. No el ambiente que se vivía allí, más allá de las discusiones sobre cuestiones musicales, sino el predominio de esquemas controlados en las composiciones, los cuales le parecían demasiado restrictivos para lo que él tenía en mente para su expresión. ** Las dos composiciones de Bruford también estaban muy maduras, pero su potencial fusionesco no encajaba del todo dentro de la lógica de fulgor netamente rockero que Wetton impulsaba con sus filudas líneas de bajo. El diagnóstico de todo esto es que, mientras las nuevas ideas musicales iban surgiendo en el seno de la banda, su potencial motivación quedaba abortada por las diferencias musicales que afloraban consistente y aceleradamente dentro del cuarteto. Estaba sucediendo una implosión a ritmo sostenido, no inmediato, pero sí con el irremediable finiquito que conllevaba, de todas maneras, la permanencia de Wetton y la de Jobson. ¿La de los otros dos? Holdsworth salió del mapa, expulsado o por propia voluntad, para todos los efectos, daba lo mismo; Holdsworth soñaba con integrar otro ambiente musical. Bruford congeniaba más con las inquietudes del buen Allan, así que se fue, simple y llanamente: con un amable y parco portazo, dio una respuesta clara y concisa a la pregunta de Wetton “Ahora que se fue Allan, ¿quieres que sigamos con otro guitarrista o, en el peor de los casos, como trío?” Jobson quería, a fin de cuentas, más espacio para sus teclados dentro de un contexto de rock progresivo enérgico y la guitarra del maestro Allan era un obstáculo real para dicha meta; por su parte, este último y Bruford seguían siendo cómplices fraternales en la misión de seguir cultivando música jazz-progresiva para lo que quedaba del decenio. No estaba en juego la relevancia musical de nadie, sino la ideología estética que siembra los cimientos de una entidad grupal. 


Jobson y Wetton reclutaron entonces al brillante baterista-percusionista estadounidense Terry Bozzio con el fin de concretar en un mayor ajuste de las aristas rockeras de la banda y un apartamiento de lo jazzero para lo que tendrá que ser ese segundo disco capaz de aprovechar y potenciar el rédito del bien recibido álbum de debut. Por unas semanas, el trío intentó buscar a un reemplazante de Holdsworth, pero ante la falta de prospectos (a pesar de que Wetton, en plan traicionero, propusiera al maestro Martin Barre de JETHRO TULL como nuevo gitarrista) y con el aseguramiento de que Bozzio estaba dispuesto a darle un enfoque más agresivo a su rol como baterista, el trío se sintió muy cómodo como tal. La cosa era ahora acercarse más llanamente al paradigma de EMERSON, LAKE & PALMER con un tinte hard más enfático, haciendo que la fórmula triádica de fastuosidad, claridad melódica y energía conforme una especie de reinvención del grupo en cuando al enfoque compositivo; de todas formas, no se trataba de un ruptura total respecto al primer disco, sino de una reorientación de uno de los aspectos de éste para que sirva de idea-guía. Jobson conocía a Bozzio de su breve temporada la banda de FRANK ZAPPA entre el segundo tercio de 1976 e inicios de 1977, pero ya el contexto musical dentro de la maquinaria sonora de UK era otro muy diferente. Aquí operaba, con la remodelación tripartita, un sonido más articulado para las interacciones entre los instrumentistas en comparación con el disco de debut, que adolecía de cierta desunión interna en sus esquemas sonoros, pero también es verdad que ahora estaba la desventaja del sacrifico de la variedad de matices, especialmente en lo que se refiere al encajonamiento al cual está sometido un Bozzio que, básicamente, recibe instrucciones de parte de Wetton y Bruford, y no cuenta con un espacio de expresión como aquel del cual gozaba dentro del combo de ZAPPA (donde estuvo más tiempo que Jobson).*** Al menos, eso es lo que se percibe en lo concretado en el segundo álbum de estudio, titulado “Danger Money” y ya firmado como UK, sin los puntos intermedios. Y aún, con todo esto, se nota que las columnas hercúleas del ahora trío reposan por igual en los arsenales de teclados y cuerdas de Jobson y en la versátil labor rítmica de Bozzio, siendo así que Wetton ahonda más en el rol más convencional del bajista que ocasionalmente hace alguna virguería por aquí y por allá. Grabado entre noviembre de 1978 y el primer mes del año siguiente en los AIR Studios de Londres, “Danger Money” salió al mercado en marzo de 1979. 


Suponemos que no hay nada perfecto en este mundo (ni siquiera en la dimensión progresiva), pero podemos decir, sin temor a caer en falsas adulaciones, que el producto final de “Danger Money” contiene un material de calidad en cuanto a los desarrollos de las ideas melódicas y las atmósferas creadas para la ocasión, así como en la intensidad del punche expresivo por donde canalizar a aquéllos, lo cual le permite obtener un balance general muy positivo. Esta labor de mayor definición en la estructuración del sonido grupal da resultados particularmente óptimos en los temas ‘Caesar’s Palace Blues’, ‘The Only Thing She Needs’ y la épica canción de más de 12 minutos de duración ‘Carrying No Cross’, canciones que ya se tocaban en los últimos conciertos del cuarteto originario, tal como se señaló en el párrafo precedente. El primero de estos temas abre el lado B y es un vendaval pavoroso donde el violín eléctrico impone su señorial prepotencia con sus imposibles vericuetos sonoros sobre un esquema rítmico que da preponderancia a los tempos de 5/4 y 19/8. El segundo tema mencionado es el que cierra el lado A del álbum y tiene dos partes bien diferenciadas: una primera sección cantada cuyo ágil swing nos remite a un híbrido de ELP, DEEP PURPLE y CURVED AIR, y otra extensa sección instrumental donde el primer factor se convierte en la guía del punche en curso. Bozzio establece una pauta de hierro mientras Jobson alterna fulgurosos solos de violín y órgano en el núcleo sonoro antes de llegar al explosivo momento final. En cuanto al modo tan fastuoso y conmovedor con el que ‘Carrying No Cross’ lleva a cabo una sucesión de ideas compositivas que transitan entre lo épico y lo etéreo con pulcra fluidez y sobresaliente coherencia para cerrar el disco a lo grande, pues solo nos queda decir que se trata de uno de los últimos testamentos de genial vitalidad del ideal prog-sinfónico en la escena británica de los 70. El motif cantado tiene una letra antibélica conmovedora que se centra en la tensión social de la que se hacen eco los frentes políticos antagonistas a gran escala (“Uniforms were an allergy. / They never felt quite right to me. / They conjured wartime Germany / And God knows we need that. / Temptation boundaries does never know / The time when my morale was low. / The circumstances always show / The place was yours or mine.”) Los pasajes donde predominan las capas, ornamentos y matices de sintetizador se dejan ayudar por algunos añadidos de órgano Hammond, mientras que las señoriales intervenciones del piano a mitad del extenso interludio instrumental son cruciales a la hora de impulsar un incremento de la magnificencia progresiva reinante. Estas canciones lograron encajarse con sus propias potencialidades expresivas dentro de este nuevo formato grupal, pues el cuarteto invitaba más bien a una dispersión que le hacía un flaco favor al vigor que estas composiciones necesitaban en sus ulteriores versiones oficiales. Jobson considera a esta última canción como su creación musical máxima de los 70.

  

En realidad, el triunfo artístico de “Danger Money” comienza instantáneamente con la secuencia inicial de la canción homónima y ‘Rendezvous 6.02’. ‘Danger Money’, cuya letra relata las vicisitudes de un sicario que trabaja para las altas esferas de diferentes poderes internacionales (de ahí las alusiones a diversos viajes y a lugares de lujo), comienza y termina con un pasaje lento cuyo groove ceremonioso ostenta un cierto matiz lúgubre, mientras que el cuerpo central se orienta hacia un ingeniería frenética y un ejercicio de vitalidades marchosas sustentadas por un ágil swing que, a su vez, se alimenta del aristocrático talante propio de los compases inusuales (combinando 7/8, 15/8 y 17/8). Por su parte, la mágica semibalada ‘Rendezvous 6.02’ juega con algunos elementos fusionescos en su esquema rítmico mientras Wetton da rienda suelta a su sensibilidad evocativa mientras canta el espectral testimonio de un espíritu perdido que aún no se percata de que el mundo que busca desapareció para siempre años atrás (“I saw the same hooded face, / He beckoned me from the gate. / «Did you not know, my friend? / Ten years ago was the end. / After the war, Waterloo was no more / But your ticket states / There is one train. / It’s leaving now / And there is a place, / Remember my face and Waterloo.»” ) Las vibraciones estremecedoras que Jobson saca a sus amontonadas capas de sintetizador Yamaha CS80 crean un crescendo estremecedor mientras el hermoso intermedio instrumental en 10/8 va llegando a su climático final. En los parajes finales del solo, se ponen en acción todos los osciladores del Yamaha CS80 al unísono, lo cual añade un aura palaciega al ambiente nostálgico y fantasmal de la canción. Eso sí, el tema intermedio del lado B, el cual se titula ‘Nothing To Lose’, es un placer culpable para nosotros. Es obvio que en esta canción ya se avecinan los aires de AOR y pop-rock que después Wetton habría de preconizar entusiasta y alevosamente desde los 80s en adelante tanto en ASIA como en su carrera solista, pero, ¿es tan solo un tema compuesto y arreglado a partir de la “ideología del single”?, ¿o es una canción realmente ingeniosa en términos progresivos a despecho de su jovialidad explícitamente sencilla? Tendemos a inclinarnos preferentemente por este segundo veredicto, especialmente por los efectivos arreglos de teclado, ese estupendo solo de violín eléctrico en el intermedio (muy al estilo de una Danza Húngara de JOHANNES BRAHMS) y la precisión impecable con la que Bozzio usa algunos ornamentos rítmicos mientras la canción hace gala de su alevoso ancho. Pero también es verdad que la letra simplista sobre la alegría de la autoafirmación y los coros tontos que se amontonan en las últimas instancias a veces nos sacan de quicio. No tenemos nada en contra de la autoafirmación, pero existen formas mucho más dignas de hacer insignias progresivas sobre tan noble sentimiento. Estas vicisitudes poperas quedan mejor para una canción de ABBA o una canción ganadora de Eurovisión, no nos parecen propiamente coherentes para un trío que contiene a dos excolaboradores de ZAPPA y a un excolega de Robert Fripp y Bill Bruford, pero bueno… lo dejamos allí. Aunque “Danger Money” no tuvo tanto éxito de ventas como “U.K.”, igualmente fue eficaz para mantener al grupo dentro de un lugar llamativo dentro de la escena rockera, especialmente en la Europa Continental y los Estados Unidos, y no solo eso, también en Japón. De hecho, fue allí donde se registró el disco en vivo “Night After Night” en el mismo año 1979, en el mes de setiembre. El disco recogía piezas tocadas en dos actuaciones que tuvieron lugar en el Nakano Sun Plaza, una a fines de mayo y otra el 4 de junio. A poco de ser sacado al mercado, el disco fue difundido por el trío en una serie de actuaciones donde teloneaban a unos JETHRO TULL que entonces promocionaban su trágico disco “Stormwatch”. Eso sí, la edición definitiva de este ítem es la caja de dos CD y un Blu-ray “Night After Night [Extended]”, publicada a inicios del pasado mes de marzo por el sello Globe Music: éste es el ítem que comentamos en la presente retrospectiva. Aunque suene tal vez un poco rudo de nuestra parte, nos nace afirmar con firmeza que en este ítem se nos revelan los mejores momentos del registro en vivo, así que el “Night After Night” que hemos conocido toda la vida se nos muestra ahora como una gran estafa para los melómanos progresivos de todo el mundo. Esta versión ampliada es el auténtico testamento final de UK. Veamos sus detalles.


La canción homónima abría el show: ‘Night After Night’, una canción con atmósfera alegre y una estructura rítmica levemente compleja que se siente marchosa, pero con una letra que versa sobre la tensión emocional ocasionada por un contexto de frecuentes discrepancias. Su groove se acerca a lo que los GENESIS y los CAMEL hacían por esa época, prog sinfónico con una accesibilidad estilizadamente filtrada para la ocasión, claridad melódica bien pulida, y de paso, también con un muy bonito solo de órgano Hammond precedente al último estribillo. Las palmas del público a lo largo de la canción dan cuenta de la inmediata complicidad que hubo entre el trío y los espectadores. Esa complicidad, de hecho, se tiene que incrementar con la subsiguiente secuencia de ‘Danger Money’, ‘The Only Thing She Needs’ y ‘Nothing To Lose’: dos canciones potentes y sofisticadas, más el single promocional del entonces nuevo disco. En el caso de ‘Nothing To Lose’, esta canción necesitaba extenderse un poco más en su puente instrumental pues Jobson no podía tocar teclados y violín eléctrico a la vez, así que se amplió el puente mientras Wetton agitaba las cadencias de su bajo con miras a mantener la intensidad del momento. Nos parece mejor que la versión de estudio pero seguimos sintiendo que esta canción es un placer culpable, no una joya progresiva a carta cabal. Quien sí nos parece literalmente culpable es el buen John, y lo decimos en el sentido más positivo del término. A ver, resulta que con el solo de bajo que realiza tras la finalización de ‘Nothing To Lose’, él nos brinda una solvente muestra de virtuosismo y garra, algo que solo nos dio a medias en los dos discos de estudio de la banda. ¡Todavía había algo de mentalidad progresiva en su mente y no la expuso al 100% en los discos de estudio! Con la asistencia de la batería de Bozzio, Wetton nos da una clase magistral de cómo mezclar el nervio de un “Geezer” (BLACK SABBATH) y el Wetton más joven de los KING CRIMSON de 1974. Es una de las grandes y más rotundas sorpresas que descubrimos en este “Night After Night Extended”, como también lo es la versión de ‘Thirty Years’, con más polenta rockera, naturalmente afín al nuevo paisaje musical del grupo. Esa polenta se acrecienta especialmente en la sección intermedia, donde el trío decide apurar la agilidad del esquema rítmico. ‘Carrying No Cross’ se mantiene fiel a la mágica grandilocuencia de su versión de estudio, y lo mismo vale para la etérea y misteriosa belleza de ‘Rendezvous 6:02’: la primera canción nos mueve con su esplendor expansivo, la segunda, con su aura vulnerable y espectral. El primer volumen de esta edición termina con ‘As Long As You Want Me Here’, otra canción que anuncia los intereses AOR de Wetton, una semibalada que, en vez de elaborar nexos con la fusión como la cautivadora ‘Rendezvous 6.02’, apuesta por un matrimonio entre THE CARPENTERS y ABBA mientras los teclados de Jobson y los coros de Jobson y Bozzio suenan como si ellos se vieran obligados a volver a sus 12 años tratando de aprenderse canciones de THE ZOMBIES pero sin emular su magia ni a una distancia razonable. En un lapso de menos de 20 minutos, el Wetton que nos regaló un electrizante solo de bajo al más puro estilo progresivo se convirtió en un aspirante a sucesor de CLIFF RICHARD: bueno, lo dejamos allí...

  

El segundo volumen se inicia con la misma dupla de ‘Alaska’ y ‘Time To Kill’ que abría el lado B del vinilo original. Dado que el violín tiene un lugar prominente y esencial para el esquema melódico y el subsiguiente jam que se arma a partir de ahí tras el primer estribillo, el trío aprovecha la situación para abrir campo al solo de violín eléctrico de Jobson. Su enfoque principal es el de iniciar el asunto con algunas exhibiciones de virtuoso manierismo para después meterse a explorar una serie de efectos de delay, distorsión y eco desde un posicionamiento psicodélico. Una vez que el trío se vuelve a completar sobre el escenario, nos sorprende con un reprise del cuerpo central de ‘Time To Kill’ con un swing más ágil y un groove que nos recuerda más a WEATHER REPORT que al estándar sinfónico británico. Nos parece que es aquí donde Bozzio se suelta y se explaya más a sus anchas y sus esquemas rítmicos calan hondo en lo que todavía queda de concierto. De hecho, falta su solo de batería y éste está justo a la vuelta de la esquina, tras la dupla de la segunda parte de ‘By The Light Of Day’ y ‘Presto Vivace’. En efecto, apenas comienza a difuminarse el eco de la última nota de sintetizador y bajo, Bozzio despliega una serie de virguerías con su arsenal de tambores y platillos, creando artificios aleatorios donde no es tanto el virtuosismo sino la capacidad de variar grooves a placer la regla a seguir. Pues sí, la ilación directa entre ‘Presto Vivace’ e ‘In The Dead Of Night’ que nos vendieron 40 años atrás nunca existió: ‘In The Dead Of Night’ recién comienza tras unos segundos de la merecida ovación cerrada que el público da al enérgico déspota de las percusiones Bozzio. Una vez concluida esta canción emblemática de UK, obviamente bien recibida por el público, llega la coda con la volcánica ejecución de ‘Caesar’s Palace Blues’, cuyo esplendor explosivo pone punto final a la noche. En un gesto agradecido, el público corea el nombre del grupo y así termina el disco. A la hora de promover el álbum, el sello escogió la canción homónima como lado A de un single, cuyo lado B estaba ocupado por ‘When Will You Realize’, una canción enérgica con una inclinación concesiva hacia el enfoque del hard rock melódico: es como un híbrido de URIAH HEEP y APRIL WINE tocado por ELP. Las líneas vocales suenan razonablemente interesantes pero la canción no pasa de ser un tanto insustancial, salvándose solamente el nervio de Jobson y los inquietos ornamentos de Bozzio a la batería (muy a lo Porcaro). Esta canción mostraba que Wetton estaba ganando el debate interno con Jobson sobre si había que llevar al futuro tercer disco de estudio de UK hacia el terreno de un rock comercial con un uso restringido de elementos sinfónicos o alternar instrumentales largos con unas pocas canciones cortas. Esta segunda era la propuesta de Jobson y, ante la terquedad de Wetton por insistir en la primera vía, Jobson decidió finiquitar al trío en el primer mes del año 1980.**** Y eso que el grupo venía fresco de una existosa gira europea en la Europa Continental en diciembre de 1979 mientras el disco en vivo obtenía un razonable éxito de ventas en algunos países, especialmente Japón. Por supuesto, ese tercer disco de estudio de UK nunca tuvo lugar. Otra prueba de que Wetton estaba, a su modo, propulsando una traición al espíritu originario de UK es la existencia de ‘Waiting For You’, una composición de la banda que se estaba poniendo a prueba en sus últimas actuaciones. Esta canción, a despecho de sus inteligentes variaciones rítmicas de 5/4 y 4/4, es un intento de pop-rock con talante new-wave donde el violín eléctrico busca espacios para desarrollar virguerías en aquellos pasajes en los que Wetton nos canta la tonta letra romántica que hizo para la ocasión. En fin, ya era hora de que cada uno se fuera por su lado: el sol se puso para dejar paso a la noche tras la cual ya no habría un nuevo día para UK. Jobson preparaba su primer disco solista “Green”, y mientras aún no lo terminaba, fungía de colaborador de Ian Anderson e invitado especial dentro del entramado de JETHRO TULL para la grabación y la gira del disco “A”. John Wetton, por su parte, hacía su propio disco solista “Caught In The Crossfire” (incluyendo una nueva versión de ‘When Will You Realize’), según una línea pop-rock con tintes hard que no tuvo mucho impacto comercial, pero sí lo tuvo ASIA, una historia muy conocida de este supergrupo iniciado por Steve Howe, Carl Palmer, Geoff Downes y el propio Wetton. Bozzio se metió de lleno a la new-wave con MISSING PERSONS, banda que fundó con su entonces esposa Dale Bozzio, y que incluía en su alineación a otros músicos que alguna vez trabajaron para FRANK ZAPPA. Su EP homónimo y el primer LP “Spring Session M” fueron hits alevosamente diseñados bajo el estándar del nuevo pop radial de aquel entonces.


Esto fue todo lo que legó UK al cosmos progresivo durante su corto viaje desde el abismo de la noche hacia la luminosa cima del día. Aunque John Kenneth Wetton llegó a sabotear, en última instancia, lo que pudo haber sido un tiempo más de supervivencia para UK como entidad progresiva de gran alcurnia, el hecho es que cumplió a cabalidad y con fuerza de carácter su rol como frontman de este grupo que encarnó una de las últimas grandes voces distinguidas dentro de la época setentera del rock progresivo británico. Por ello, tiene sentido que dediquemos respetuosamente esta retrospectiva a su memoria (Wetton falleció el 31 de enero de 2017 a los 67 años y medio de edad, tras batallar por muchos años contra el fatídico cáncer de colon), con un espíritu de sincero agradecimiento por lo mejor que pudo dar de sí a este proyecto durante esta etapa de su evolución artística personal. Por supuesto, también debemos extender nuestras palabras de agradecimiento a los Sres. Jobson, Bruford, Holdsworth y Bozzio por todos sus aportes al pequeño pero intenso legado de UK. 




* Así se muestra en bootlegs no oficiales como “The Sahara Of Snow”, “Cleveland 1978” y “Rainbow Theatre 1978”, documentos valiosos para entender los entretelones de la transición entre la primera y segunda etapas del grupo.

** Eso nos dice Holdsworth en estas entrevistas publicadas, respectivamente, en noviembre del 2013 y en mayo del 2017 (un mes después de su muerte): https://earofnewt.com/2013/11/12/30-years-ago-guitar-phenomenon-allan-holdsworth-plays-the-soft-rock-cafe-in-vancouver/ + https://www.loudersound.com/features/allan-holdsworth-the-final-interview  

*** Años después, Bozzio admitirá que su paso por UK fue una experiencia agradable tras salir de la banda de FRANK ZAPPA pero que incluso ya tenía en mente la formación de MISSING PERSONS desde antes de que se disolviera UK. Su mente estaba concentrada en hacer cosas diferentes del jazz-rock y el art-rock porque sentía una genuina curiosidad por lo que hacían bandas como DEVO, un pop-rock aventurero y humorístico sin pretensiones y sin necesitar virtuosismo. Además, él no se sentía muy conectado con las líneas de trabajo de YES y EMERSON, LAKE & PALMER, que eran referentes todavía vigentes en la escena progresiva británica y a los que estaba ideológicamente asociados los UK. La entrevista aparece publicada en este enlace: https://musicguy247.typepad.com/my-blog/2014/06/terry-bozzio-an-interview-with-the-world-class-drummer-formally-with-frank-zappa-and-missing-persons.html


**** En palabras del propio John, en una entrevista del año 2012: “El problema es que Eddie y yo, en 1979, ya estábamos dirigiéndonos hacia caminos completamente opuestos. Él quería ser un superhéroe del prog y yo no. Cuando me fui, me uní a ASIA y él, por su parte, se unió a JETHRO TULL – justo en el extremo progresivo de la escena musical, mientras que yo iba más por un derrotero de línea pop-rock. La belleza de UK es que transitaba en la frontera de ambas posiciones. Si Eddie hubiera asumido el control de UK, se hubiera enfilado totalmente hacia el estándar del prog. De haberlo hecho yo, se hubiese convertido en una banda de pop-rock.” También admite, respecto a varias cosas que tocaba en KING CRIMSON y UK, que no mantiene la habilidad ni tampoco tiene las ganas de tocar el bajo con el virtuosismo de ayer. [Enlace: http://somethingelsereviews.com/2012/04/18/something-else-interview-john-wetton-of-asia-king-crimson-and-uk/]


[Esta retrospectiva contiene pasajes originalmente publicados en la reseña de La Caja De Música sobre el segundo estudio de UK, con el enlace https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/uk_dangermoney.html]

Thursday, September 05, 2019

El perturbador espejo avant-progresivo de la ECLECTIC MAYBE BAND




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la muy grata ocasión de presentar “Reflection In A Mœbius Ring Mirror”, el nuevo trabajo fonográfico de la ECLECTIC MAYBE BAND, un trabajo ambicioso y genuinamente fastuoso que encarna un paso adelante para este proyecto avant-progresivo del genial veterano músico y compositor belga Guy Segers. Él, quien tocó el bajo en algunas fases de los emblemáticos grupos de rock-in-opposition UNIVERS ZERO y PRESENT, además de ser bajista y programador de instrumentaciones y efectos computarizados, dirige a una abundante pléyade de colaboradores rotantes que agrupa a los siguientes personajes de grandísima alcurnia artística: los guitarristas Michel Delville, Eric Lemaître y Ángel Ontalva; los vientistas Roland Binet (flauta y pícolo), Martin Archer (saxos sopranino y alto), Joe Higham (saxos soprano y tenor), Dave Newhouse (saxos alto y tenor, y clarinete bajo) y Jean-Pierre Soarez (trompeta); Andy Kirk, alternando roles a la guitarra y los teclados; el dueto de cuerdas de Ariane Plumerel (violín) y Sigrid Vandenbogaerden (cello); el baterista Dirk Wachtelaer y Franck Balestracci alternando roles a los teclados y la batería; Catherine Smet, al piano y los sintetizadores; las cantantes Carla Diratz y Cathryn Robson. Higham aporta algunas labores a los efectos electrónicos junto a su función de vientista descrita más arriba. Resumiendo, tenemos aquí a gente de notables bandas de diversas generaciones y lugares como son THE MUFFINS, THE WRONG OBJECT, OCTOBER EQUUS, ART ZOYD, los mismos UNIVERS ZERO (el maestro Andy Kirk), COMBAT ASTRONOMY, MORTON FORK GANG, COMBO BELGE, etc. Al igual que lo que sucedió con el trabajo previo de este proyecto, “The Blind Night Watchers’ Mysterious Landscapes” (del pasado año 2018), tenemos aquí una serie de piezas cuyo origen consiste en jams y esquemas musicales grabados en vivo en un estudio sobre la base de la recreación colectiva de ideas originadas en la cabeza del maestro Segers, para luego procesarlas a través de exhaustivas sesiones de posproducción. “Reflection In A Mœbius Ring Mirror” fue publicado por el sello británico Discus Music el 10 de mayo pasado, y para no faltar a la costumbre, se impone como uno de los discos más destacados del año 2019 en la esfera avant-progresiva. Bueno, revisamos ahora los detalles individuales del disco en cuestión.

El disco comienza a lo grande con ‘Horizontal Bounce’, pieza que dura poco más de 9 ¼ minutos. Tras sus iniciales puntuaciones sigilosas de bajo, su groove central se instala efectiva y señorialmente con un sofisticado enfoque jazz-rockero (al modo de un híbrido entre WEATHER REPORT y MACHINE MASS). Los solos sucesivos de saxo y de piano completan el garbo grupal con solvencia, y más adelante, la guitarra impone un solo filudo repleto de nervio y adustez. De este modo, el aura de inquietud ingresa al bloque sonoro para llevarlo a un dimensión más incandescente en su último tercio. ‘Socle De Gouache’ vira hacia algo muy distinto con su despliegue de atmósferas abstractas de tenor flotante, girando en torno a una cruza de free-jazz y psicodelia etérea. La hermandad de fraseos de los vientos y las capas de sintetizador marca la pauta central de esta pieza, añadiéndose aleatorios ornamentos percusivos. Cuando llega el turno de ‘Oncoming Season Wake’, el ensamble partícipe establece aires de cálida extroversión, pero con el filtro de la inquietante hibridización del jazz-rock en su aspecto más ácido y el avant-prog al estilo de HENRY COW y CASSIBER. Tenemos aquí a la hermana más juguetona y grácil de la pieza con la que se había iniciado el disco. El solo de guitarra que entra a tallar a mitad de camino es muy a lo Fred Frith. Una de las piezas más osadas del repertorio y una de las más sobrias son las que siguen a continuación: ellas son, respectivamente, ‘Liquid Tempo In A Lost Period’ y ‘Practised Decent Proximity’. En la primera de éstas, Segers y sus colaboradores de turno vuelven de lleno al área del free-jazz para explorar desde allí matices de densidad y tensión, los mismos que también tienen su origen en la cámara postmoderna. El enclave misterioso donde se enraíza la estrategia musical de esta pieza ostenta un distinguido oscurantismo. En algún momento, la batería emerge para armar un swing básico con el que el cuerpo central adquiere una musculatura renovadora, siendo así que la densidad se diluye un poco mientras que la tensión adquiere un foco definido. ‘Practised Decent Proximity’, por su parte, despliega un ambiente jazz-progresivo razonablemente amable, el mismo que se puede describir directamente como sereno en lo referente a su desarrollo temático, no ajeno a cierta influencia del estándar del nu-jazz. Es muy oportuno que esta canción se sitúe entre dos piezas tan exigentes como la precedente y la que sigue a continuación.

En efecto, ‘Day Of The Tsunami’ es una pieza diseñada para crear una atmósfera de deconstrucción bizarra y peligrosa desde la que las cosas emergen a medias mientras se desvanecen en medio del caos controlado. De hecho, caos controlado es el auténtico nombre de la fuerza organizadora de las ondulaciones inescrutables que emanan de las tormentosas y tortuosas intervenciones de los instrumentos. El empleo de ornamentos electrónicos y distorsiones de consola completa fehacientemente la ominosa majestuosidad con la cual se concibió este viaje musical a las nieblas infernales de la mente y el espíritu humanos. Terrorífico y magnífico a la vez, un cénit del álbum como lo es también el tema inmediatamente posterior, ‘Dérive Sous Rive Gauche’: este séptimo tema del álbum nos parece uno de sus definitivos momentos culminantes merced a su manera tan particular de establecer una encrucijada entre los paradigmas de THE MUFFINS, HATFIELD AND THE NORTH y los WEATHER REPORT de los tres primeros álbumes. El saxo se erige como el primer protagonista vital dentro del ensamble antes de ceder el sitial a la flauta con sus cristalinas y traviesas florituras. No pasará mucho tiempo antes de que éstas se vena forzadas a confrontarse a los torturados retazos de guitarra, los cuales imprimen una cuota de cósmica tenebrosidad al asunto. Este factor será determinante para que la sección final se vea envuelta sin remedio bajo un manto de nerviosa exaltación rayana con la neurosis más incandescente. Repetimos que esta pieza nos impresiona muchísimo, uno de los puntos máximos del disco. ‘Spreading An Invisible Stream’, con sus 11 ¼ minutos de duración, resulta ser el segundo tema más largo del disco. En su ambicioso cuerpo central y el desarrollo de la mayoría de los ampulosos añadidos instrumentales que entran a tallar a lo largo del camino, hace gala de una fastuosidad desafiante y bizarra, un ejercicio de fuerza de carácter dentro de un enfoque RIO. La lógica de la deconstrucción vuelve al frente como incontrovertible fuerza generadora de impulsos, motivaciones y finalidades para las intervenciones instrumentales y vocales. Laten aquí los legados cruzados de los HENRY COW de la época de “Western Culture” y la faceta más abstracta de THE MUFFINS.

Con la ilación de ‘Belgian Rain Drop’ y ‘Quoi?’. , que en total ocupa un espacio poco mayor de 6 ¼ minutos, el ensamble sigue dando más vueltas de tuerca a sus diversos enfoques mientras el disco se acerca a su final. ‘Belgian Rain Drop’ retoma el factor abstracto, esta vez con una proyección industrial que se enfila hacia una aureola modernista. Los desvaríos de un espíritu oscurecido que antes testificamos en ‘Spreading An Invisible Stream’ ahora son reemplazados por la impenetrable claridad de una maquinaria inescrutable que luce orgullosamente su materia metálica. Por su parte, ‘Quoi?’ es un ejercicio jazz-progresivo con ligeros coqueteos con el RIO al estilo de los ART BEARS del primer álbum. Cierra el disco su ítem más extenso, ‘The Perfume Of The Flying Room’, el cual dura 13 ¾ minutos. Su espíritu central y la estrategia sonora del bloque instrumental no están demasiado distanciados de ‘Practised Decent Proximity’ y de ‘Quoi?, pero su duración le permite dar mayores dosis de exquisitez y fastuosidad al cálido y envolvente lirismo con los que se arma el desarrollo temático en conjunto con los ornamentos de los vientos y las cuerdas. Se trata de un momento de elegancia palaciega que funciona muy bien para cerrar el álbum un poco lejos de los momentos más escabrosos del repertorio precedente. Todo esto fue lo que la ECLECTIC MAYBE BAND nos brindó con “Reflection In A Mœbius Ring Mirror”, un disco genial que se mueve muy seria e inteligentemente por las áreas del avant-prog, el RIO y la vanguardia jazzera. Bajo la guía de Segers, sus composiciones fueron dispuestas por su larga cantidad de colaboradores para gestar un disco signado por una sistemática actitud de desafío estético desde la que se remodelan drásticamente los patrones de elegancia e hidalguía para las vertientes más aventureras de la música progresiva. Tal como adelantamos en el primer párrafo de la presente reseña, este extraño espejo sonoro es de lo mejor del presente año 2019 según nuestra humilde opinión: recomendado al 500%.


Muestras de “Reflection In A Mœbius Ring Mirror”.-