Friday, January 10, 2020

Un nuevo paseo en la lujosa y excelsa caravana de MINIMUM VITAL



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el deleite de presentar una de las más entrañables sorpresas del último mes del recién fenecido año 2019: “Air Caravan’”, el nuevo disco del grupo francés MINIMUM VITAL. Para ser más exactos, este disco fue publicado por el sello Musea el 17 de diciembre pasado, tomando por sorpresa a muchos de sus seguidores que esperaban que este trabajo se publicara recién en estos inicios del año 2020. Otra sorpresa es que el grupo opera como cuarteto pues, a la tríada habitual conformada por Jean Luc Payssan [guitarras, percusión y voz], Eric Rebeyrol [bajos y corno] y Thierry Payssan [teclados, percusión y voz], se une el baterista Charly Berna. Este aumento en términos aritméticos también repercute en un aumento cualitativo respecto a la expansión de la garra expresiva que la banda gesta y elabora a lo largo y ancho del repertorio contenido en “Air Caravan’”: la batería refuerza las cadencias de algunas partes de los teclados, además de los aportes propios de las percusiones menores, pero además, articula aquel encanto añejo que ya existía en los primeros discos de MINIMUM VITAL (nos referimos especialmente a a los discos “Sarabandes” y “La Source”, de los años 1990 y 1993, respectivamente). Por otra parte, en lo referente a los enfoques melódicos creados para la ocasión, el grupo se muestra abocado a la misión de cosechar las siembras de sus muy hermosos discos precedentes “Capitaines” y “Pavanes” para brindar a sus aún relucientes y radiantes frutos una frescura renovadora. Veamos ahora los detalles encauzados concretamente en el repertorio de este disco, ¿vale?


Los dos primeros minutos del repertorio están ocupados por ‘La Compagnie’, una cálida pieza pastoril con mucha gracia donde los rasgueos de la guitarra acústica y los contrapuntos melódicos de los teclados arman una atmósfera jovial sin excesivos aspavientos. El segundo tema del disco es el que justamente le da título, y su emergencia ya dispone de piezas muy orgánicas para armar un rompecabezas ágil y vitalista. Con los matices jazz-rockeros instigados por la dupla rítmica, el estilizado armazón melódico de ‘Air Caravan’’ puede acoger y desarrollar una luminosidad cautivadora y contagiosa. Su sección final nos devuelve en pleno al clima pastoril del primer tema. Con la secuencia de ‘Praeludium Tarentella’´y ‘Tarentelle’ (que dura casi 7 ¼ minutos en conjunto), el cuarteto se dispone a establecer un ejercicio de pulcra ingeniería prog-sinfónica con raíz renacentista, remodelando el legado de sus discos segundo y tercero, y añadiendo recursos estilísticos gestados a partir de una cruza entre JETHRO TULL, GRYPHON y GENTLE GIANT. El preludio es sutil, inundado por las propias síncopas creadas por la labor percusiva, mientras que el tema central exhibe una suntuosidad alegre y radiante sobre un sencillo esquema rítmico de 6/8. En su primera sección, es el sintetizador solista quien dirige el núcleo melódico; ya una segunda sección realza los aires de fiesta palaciega, lo cual hace que el grupo aumente la musculatura de su enfoque performativo, notándose un ágil incremento de la garra expresiva en las partes de órgano, sintetizador y primera guitarra. A partir de aquí, la cosa suena a una mezcla soñada de los JETHRO TULL de la fase 77-79 con los ATOLL del primer disco. La gozada ostentosa no termina pues de inmediato llega el turno de ‘King Gürü’, uno de los temas más complejos del álbum, aunque su vitalidad y su claridad melódica todavía mantienen ese aire de juguetona asequibilidad. La ingeniería rítmica que sustenta al desarrollo temático es bastante complejo (5/4 en su mayor parte), mas el ensamble se las arregla para hacer que la arquitectura grupal navegue sobre esta desafiante corriente sonora progresiva con impoluta fluidez. Bien se puede afirmar que estos dos temas sucesivos afianzan un decisivo punto culminante del repertorio.


‘Le Fol’ porta el encargo de fabricar un híbrido entre los dos temas precedentes mientras incorpora algunos aires de la plástica gracilidad de la pieza homónima, pero todo esto con un manejo más constreñido del inevitable vitalismo expresionista. Dentro de este ambiente relajado (dentro de los cánones de los MINIMUM VITAL), los instrumentos partícipes (especialmente, la guitarra y el bajo) pueden trabajar unas tonalidades más serenas. ‘Sliman’ vuelve de lleno a lo fulguroso con su vitalismo cálido y envolvente que emana sólidamente de su enfoque prog-sinfónico con talante folk-rockero. El motif está empapado de atmósferas mediterráneas y del Próximo Oriente. A veces, nos parece que el grupo tiende puentes de familiaridad con EDHELS y ECLAT. De paso, cabe destacar que este ítem contiene uno de los más notables solos de guitarra del disco. ‘Vole (Voyageur Immobile)’ se mete más fehacientemente dentro de la mezcla de prog y jazz-fusión, especialmente en lo referente al rol parcialmente protagónico que ocupa la guitarra acústica mientras el ensamble íntegro desarrolla el motif de inspiración arábiga con inocultados matices aflamencados. El rol más reservado de la sección percusiva ayuda a reforzar los matices etéreos que se pretende poner como foco central del desarrollo temático. Cuando llega el turno de ‘Jongleries’, el personal de MINIMUM VITAL regresa al tinglado de las fiestas palaciegas en las cortes renacentistas mientras evoca algunos fantasmas Gigantesco-Gentiles en ciertos arreglos instrumentales. Cuando llega el turno de ‘El Picador’, grágil y envolvente pieza donde la guitarra acústica inicialmente lleva la voz cantante, siendo así que la banda explora un saltarín groove de talante aflamencado, mientras que algunos aires célticos entran a tallar por vía de algunos arreglos de teclado. El grupo saca buen provecho a los casi 5 ¼ minutos que dura el tema cuando el entramado instrumental se va enriqueciendo y las variantes en las bases armónicas empiezan a aparecer. Es en este momento que la guitarra eléctrica emerge para impulsar las cosas hacia una agradablemente incrementada vivacidad que signa el clímax final del tema. 

   

Con sus poco menos de 6 ¼ minutos de duración, ‘Djin Alzawat’ se erige como la pieza más extensa del álbum, haciendo lucir su muy saltarín groove que está diseñado para realzar todo el encanto de su motif, el cual se centra nuevamente en una mezcla de lo mediterráneo con lo oriental próximo, añadiéndose algunos matices célticos a lo largo del camino. Un tema así no hubiera estado fuera de lugar en uno de los discos de JETHRO TULL de fines de los 70s, pero es inocultable el toque personal que este grupo le da al asunto. Abre la vía al final del disco la relativamente breve pieza ‘Nimbus’ – dura poco más de 2 minutos –, la misma que establece un agradable juego de florituras renacentistas, al modo de un momento relajado dentro de un evento palaciego. El repertorio se cierra con ‘Hugues Le Loup’, el tema más ligero del repertorio. Utilizando un swing persistente de cercanía jazz-rockera, la gente de MINIMUM VITAL le da una prestancia lírica al desarrollo temático con pulcra solvencia (algo así como un hibrido entre los CAMEL y los YES de fines de los 70s) mientras el aura de simple alegría se impone con sencillez. Los últimos segundos están ocupados por un epílogo, algo que nos toma de sorpresa. Todo esto fue “Air Caravan’”, un nuevo referente de brillantez progresiva dentro del amplio catálogo de MINIMUM VITAL.


Wednesday, January 08, 2020

El navío avant-progresivo de LE GRAND SBAM



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme agrado de presentar uno de los más notables discos de avanzada progresiva radical que se han publicado a fines del pasado año 2019: nos estamos refiriendo a “Vaisseau Monde”, del colectivo francés LE GRAND SBAM, un disco salió a la luz del pasado mes de diciembre y que merece ser apreciado como una de las más estupendas gozadas avant-progresivas de los últimos años. Siendo un ensamble con variantes continuas en su alineación mientras va armando proyectos de conciertos desde el mismo momento de su fundación (incluyendo el empleo de un ensamble de cuerdas y maderas, así como de dos teclistas), el personal de LE GRAND SBAM que hizo este disco contiene a los siguientes integrantes: Mélissa Acchiardi [vibráfono y percusiones], Antoine Arnera [teclados], Boris Cassone [bajo], Jessica Martin Maresco [canto], Guilhem Meier [batería] y Marie Nachury [canto]. Arnera y Meier son los encargados de hacer las composiciones del material de este grupo, el cual crea su propio híbrido particular de Zeuhl y rock-in-opposition con una amplia gama de elementos avant-jazzeros que también operan dentro de su ingeniería sonora, además de recursos abstractos que beben de la musique concrète. De hecho, sus nombres nos suenan familiares, así como el del baterista Guilhem Meier: sí, ellos tres son los integrantes del brillante ensamble POIL, y ahora arman con LE GRAND SBAM un nuevo vehículo musical para las ideas más ritulantes que se generan dentro de su inquieto navío musical, siempre presto a surcar los oleajes más tensos y rutilantes del amplio y sempiterno oceáno progresivo. “Vaisseau Monde” es el primer disco de este proyecto originado en el año 2014 en la bella ciudad de Lyon: ha tardado varios años en completar su disco de debut, pero bueno, ya es una realidad concreta dentro del mundo fonográfico progresivo; ahora revisamos los detalles del repertorio contenido en él.

Ocupando los primeros 6 ½ minutos del repertorio, ‘Dins O Sbam’ nos brinda un manifiesto claro y directo de la línea de trabajo que el ensamble practica dentro de su particularmente intenso abordaje de los ideales fieros y apabullantes de la música progresiva en su dimensión más osadamente vanguardista. El distinguido nervio de las dos vocalistas es una tormenta sonora en sí misma, la cual se explaya en exorcismos dadaístas mientras la dupla rítmica organiza increíblemente complejas variantes de estructuras rítmicas intrincadas en un incesante explayamiento frenético. Algo así como si el ZAPPA más desatado hubiese sido absorbido por el factor más exacerbado de los MAGMA de los tres primeros álbumes. La labor de las percusiones tonales es la de añadir coquetos colores a este asunto tan cautivadoramente sórdido, mientras los teclados asumen la función de intermediar entre aquellos colores antes mencionados y el vitalismo alucinado de la dupla rítmica. A continuación viene ‘Les Lotus Ont Fleuri, Je Suis Assis À Côté D’un Éléphant Aux Oreilles Usées’, que no solo tiene el título más largo, sino también el espacio musical más extenso del repertorio: 12 minutos y pico. La actitud de esta pieza es aún más chocante que la que signaba a la canción de apertura, pero no por ser más frenética sino porque añade, sin remilgos de ningún tipo, algunos acentos tétricos al asunto. De hecho, se abre un espacio muy amplio para el manejo de climas inquietantes dentro de un ambiente de tensa calma, algo que el dueto vocal aprovecha para lucirse a lo grande en medio del entramado grupal. Poco antes de llegar a la frontera del noveno minuto, el ensamble desarrolla un breve puente musical de talante sobrio antes de que vuelvan de lleno los aires de tensa calma, esta vez con una dosis incrementada de vibraciones tenebrosas. Lo que aquí se ha expuesto ha sido una cruza entre los paradigmas de KOENJI HYAKKEI, LA STPO y de DOCTOR NERVE, todo ello bien amalgamado dentro de una labor de excursión en el cosmos de UNIVERS ZERO. Sin duda, esta pieza ha justificado el privilegio de su extensa duración a la hora de instaurar un cénit de extravagante majestuosidad dentro del álbum. 

Cuando llega el turno de ‘Kouïa’, el grupo se prepara a encauzar e instaurar otro momentum suntuosamente lunático del álbum, y lo hace radicalizando la cerebralidad demencial del ideario estético de la banda dentro de un margen de tiempo menos extenso. La estrategia de ‘Kouïa’ consiste en seguir algunas pistas del tenebrismo flotante de la pieza precedente y llevarla a un nivel más arrebatador de deconstructivismo. La ingeniería gelatinosa del desarrollo temático y la arquitectura alevosamente tirante que arma el encuadre de bajo, teclado y batería facilitan la intención de llevar a las intervenciones vocales al terreno del teatro de la crueldad. ‘Woubit’ se engarza con la pieza precedente para seguir jugando con la teatralidad de los cantos (que ya parecen diálogos entre hechiceras escondidas en un bosque misterioso) y los cada vez más viscosos juegos deconstructivistas del bloque instrumental. En realidad, esta pieza está diseñada como expresión del sostenido ahogamiento de una pasión inescrutable y desasosegada que solo quiere, a fin de cuentas, descansar en paz. ‘Vishnu Foutrôline’ cierra el disco con una actitud de retorno al espíritu general de la primera pieza mientras añade elementos de tensión sofisticada propios de los temas #2 y #3. De paso, el ensamble instrumental explora más a fondo su potencial avant-jazzero, haciendo notar también la influencia Magmiana (tal vez algo de los primeros tiempos de ESKATON también). A esta pieza de cierre se la puede interpretar como un síntoma de querer poner un majestuoso broche de oro a la ilación musical expuesta en el disco. El golpe rotundo que finiquita la densidad predominante alrededor de la frontera del quinto minuto abre la puerta a un epílogo vocal parsimonioso que nos recuerda, en buena medida, a lo que los POIL hicieron en su hasta ahora última obra fonográfica, la muy celebrada “Sus”. Bueno, esto es todo lo que el ensamble hexagonal de LE GRAND SBAM nos ha brindado en este espléndido y complejo disco que es “Vaisseau Monde”, una muestra excelsa y espléndida de cómo todavía hay mucho campo por explorar dentro de las infinitas posibilidades de magnificente locura que permanece en el eterno océano de la vanguardia progresiva. No hizo falta siquiera llenar íntegramente el espacio de 38 minutos para darle forma completa a esta muestra. En esta embarcación de LE GRAND SBAM, nosotros hemos gozado de un viaje melómano genial. ¡¡Recomendado al 200%!!


Dins O Sbam [en vivo en el NTH8 de Lyon, 21 de diciembre del 2014]: https://www.youtube.com/watch?v=F-rCRUeoJxc

Sunday, January 05, 2020

Una vuelta por el mundo avant-progresivo a través de dos suites de ERIK HAMMARSTRÖM



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el placer de presentar el disco solista del baterista y compositor sueco ERIK HAMMARSTRÖM “Glödhet Rytmisk Svärta”, el cual fue publicado a inicios de julio del pasado año 2019 en formato de CD y de vinilo en el sello AMS Records, siendo así que el sello italiano BTF también colaboró en la difusión de este trabajo. De todas maneras, el material ya estaba disponible en el blog de Bandcamp de HAMMARSTRÖM desde el 28 de junio. HAMMARSTRÖM no solo se encargó de tocar la batería y las percusiones, sino que también añadió el bajo eléctrico, la guitarra e-bow, el clarinete, el arpa y la celesta a su arsenal performativo. Si su nombre nos suena de algo es que se trata del baterista-percusionista de la banda retro-prog sinfónica BRIGHTEYE BRISON, y ahora se sale totalmente de la línea de trabajo del susodicho grupo para explorar su propia vía avant-progresiva centrada en una cruza de chamber-rock, RIO y avant-jazz. Todo un protagonista  del rock progresivo escandinavo de estos últimos años, el buen ERIK también fue el baterista-percusionista de ÄNGLAGÅRD en su última etapa (apareció en el disco en vivo en Japón del 2014 y en el DVD en vivo en Noruega del 2017), además de aparecer en el proyecto de Johan Brand ALL TRAPS ON EARTH (con un muy celebrado disco “A Drop Of Light” de fines del año 2018). El disco que aquí reseñamos salió a la luz dos meses después de que el colectivo de BRIGHTEYE BRISON hiciera lo propio con su más reciente disco “V”, el cual fue muy bien recibido por los fans progresivos del mundo. Nos parece que, por su parte, “Glödhet Rytmisk Svärta” también merece su buen aluvión de elogios: por lo pronto, anticipamos que la escucha de este disco nos ha entusiasmado sobremanera, pero lo mejor que se puede hacer a partir de ahora es revisar las dos suites que lo conforman. 


La primera de las dos piezas de este disco es la titular, ocupando un espacio de casi 34 minutos. ‘Glödhet Rytmisk Svärta: A Piece For Strings, Brass, Clarinet, Flute, Celesta, Percussion And Drums’ consiste de las nueve secciones ‘Intro’, ‘Blåsmaskinen’, ‘Räckhammaren’, ‘Vattenhjulet’, ‘Strävansfull Lunk’, ‘Stålets Uppvärmning’, ‘Smältpunkten’, ‘Rinnande Smälta’ y ‘Flamugn’. Los primeros 3 ¾ minutos de esta pieza sirven para que los armazones de cuerdas y maderas exhiban un cuadro de sombría seriedad arropada bajo un halo de misterio, el mismo que se arma con recursos de muscular solemnidad cuando la batería entra a tallar con su compás cuasi-marcial. Así las cosas, algunas cuerdas empiezan a instalar armonías y capas plagadas de un talante urgente, lo cual sirve para que el empuje impulsado por la batería lleve al bloque instrumental a llenar espacios con total soltura. A partir de allí, el terreno está preparado para que el ambiente se llene de pulsaciones fluidamente oscilantes entre lo místico y lo tétrico – al modo de una cruza entre los UNIVERS ZERO de los tres primeros discos y el paradigma actual de los FIVE-STOREY ENSAMBLE –, siendo así que se siente algo de fulgor en medio de los aparentemente amenazantes golpes de niebla. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto y medio, el ensamble establece un breve clímax antes de disolverse en un momento de calma desencajada, un momento que en realidad es un puente para una sección un poco más sobria. En todo caso, esta sobriedad está alimentada por parajes complejamente pulsátiles (al modo de un híbrido de SIMON STEENSLAND y YUGEN). Es en este pasaje donde la batería de HAMMARSTRÖM hace sentir más patentemente su rol dentro del nutrido entramado sonoro, y, claro está, aprovecha la ocasión para jugar con recursos polirrítmicos y trucos de variantes rítmicas. Lo predominante es jugar con espacios vacíos en medio de los golpes de los tambores y los platillos, lo cual da la sensación de que la atmósfera general está cerca de desmoronarse pero, a pesar de ese peligro, persiste en su extravagante resistencia.  Alrededor de la frontera del decimotercer minuto, el ensamble vuelve a la mezcla de neblina y fulgor mientras insiste en la atmósfera de hipotética disolución, algo que se extenderá altivamente durante tres minutos. A partir de ahí, el ensamble emprenderá una serie de motif marcados por una espiritualidad gloriosa y reflexiva (sin dejar atrás la tensión y los coqueteos con lo sombrío). Ahora estamos metidos en la ceremoniosidad del esplendor palaciego, no de la oscuridad de un paisaje indefinido. A poco de pasada la frontera del minuto 24, las cosas se ponen cálidas en base a una inaudita pero efectiva mezcla de impresionismo, dodecafonismo y avant-jazz; hay un momento en el que los puntillismos del bajo y del fagot salen al frente en medio del imperio de las cuerdas, la percusión tonal y los metales. Mientras esta fase de la suite avanza, el cromatismo reinante expande su potencial evocador mientras va alternando sus pautas entre lo candoroso y lo extrovertido. De hecho, este último factor es el predominante en los bloques temáticos que se suceden durante los cinco últimos minutos; el penúltimo motif es un ejercicio de intrincado vitalismo mientras que el último se focaliza en una espiritualidad señorial. La acogedora magnificencia con que todo termina implica un meticuloso labrado de palpitaciones sonoras perfectamente enmarañadas en camino hacia el golpe final. 

La segunda suite del disco dura poco más de un cuarto de hora y se titula ‘Iskallt Mörkt Vatten: A Piece For Strings, Brass, Harp, Bassoon, Percussion And Drums’. Sus cuatro secciones se titulan ‘Intro’, ‘Abstraktion’, ‘Nära Nollpunkten’ y ‘Hundra Meters Djup’. La primera sección entra muy pronto en una acción contundente de síncopas y capas orquestales tan ambiciosas como sobrias, tras un muy breve prólogo marcado por leves toques de percusión tonal. El piano ocupa un rol protagónico dentro de la bizarra maraña sonora. Tras un puente relativamente calmado, la segunda sección ofrece un esquema musical aún más complejo en cuanto a la estructuración de las innumerables síncopas dentro de la ingeniería rítmica así como en la elaboración de un clima etéreamente denso, abriendo espacios para recursos de free jazz. Todo aterriza en un fastuoso solo de batería desde el cual habrá de proyectarse la tercera sección, cuya ambientación es muy semejante a la de la primera, aunque su pasaje final deriva hacia unas ensoñadoras capas provistas por el ensamble de cuerdas. La última sección retoma y mantiene el dinamismo primordial de la suite, casi como haciendo una síntesis cohesiva de las dos primeras partes. En varios pasajes ocupó el fagot un rol muy relevante para el desarrollo temático, y ahora, en las últimas instancias de la suite, establece con su mecanicista parquedad un eficaz contraste frente a las florituras del piano y de la percusión tonal. Todo termina de manera casi abrupta, pero con una solidez convincente: esta vez no hubo un clímax para el cierre, sino un último resplandor efímero. En conclusión, la oferta de “Glödhet Rytmisk Svärta” es una de las muchas obras notablemente destacadas dentro de la prolífica y variada escena progresiva escandinava del pasado año 2019. ERIK HAMMARSTRÖM se ha mostrado al mundo como alguien capaz de crear una obra magnífica que le da una nueva vitalidad al ideal de la vanguardia progresiva de corte chamber-rock, lo cual también implica que es un compositor y músico con una fuerte personalidad propia. Una sorpresa sumamente gratificante para nuestros deleites melómanos más osados en el año 2019. Muchas gracias a este maestro por habernos brindado “Glödhet Rytmisk Svärta”, un disco que recomendamos al 200%.


Muestra de “Glödhet Rytmisk Svärta”.-

Thursday, January 02, 2020

IL GIARDINO ONIRICO regresan a lo grande con un patrón progresivo renovado


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

A inicios de octubre del pasado año 2019, más exactamente, en el segundo día de dicho mes, tuvimos la grata sorpresa de testificar la publicación del nuevo trabajo fonográfico del grupo italiano IL GIARDINO ONIRICO, el cual se titula “Apofenia”. El sello encargado de publicar el disco en cuestión es Lizard Records. Este tercer disco tiene la misión de suceder a los estupendos “Perigeo” y “Complesso K MMXIII”, discos que en los respectivos años 2012 y 2013 dieron buena cuenta de la mezcla de color, músculo y sofisticación psicodélica que el grupo sabía dar a su propia personalidad prog-sinfónica. Han pasado muchos años desde entonces, por lo que el evento actual de este nuevo disco, publicado por el sello G.T. Music Distribution, estará centrado en ver cómo ha logrado el grupo campear el temporal del imparable curso del tiempo a lo largo del repertorio que conforma “Apofenia”. El personal que gestó y grabó este nuevo disco está constituido, como siempre, por el guitarrista Stefano Avigliana, los teclistas Dariush Hakim y Emanuele Telli, el bajista Ettore Mazzarini y el baterista-percusionista Massimo Moscatelli. A lo largo del álbum, el grupo contó con las ocasionales cooperaciones del integrante de LA MASCHERA DI CERA Alessandro Corvaglia (canto en dos temas), Jenni Sorrenti (canto en un tema), Jenna “Sharm” Holdway (coros en un tema), el ensamble vocal Fuori Dal Coro (coro en tema), David Morucci (saxo en los temas #3 y #5) y Claudio Braccio (saxo en el tema #7). Como dato significativo, se trata de su disco más extenso hasta la fecha, con casi 78 minutos de música nueva, por lo que, de entrada, queda claro que el grupo ha mantenido una ebullición creativa fuerte durante todo este tiempo de hibernación en que dejó de grabar discos. Bueno, veamos ahora los detalles de “Apofenia”, ¿vale? 


Durando casi 12 ¼ minutos completos, ‘Onironauta’ abre el disco con un excelente juego de expansiones en sus desarrollos temáticos y en los asentamientos de sus sucesivas atmósferas. Todo comienza con un tenor Floydiano en las iniciales capas cósmicas de sintetizador, las mismas que terminan abriendo el camino para la irrupción de un suntuoso motif en el que el grupo hace gala de su habitual mezcla de exquisitez y densidad. Un segundo motif establece un groove ágil alimentado por un electrizante solo de guitarra (al modo de un híbrido entre Petrucci y Gilmour) y envuelto por refinadas orquestaciones de sintetizador. Mientras tanto, la armonización entre la dupla rítmica y la percusión computarizada permite al bloque sonoro global afirmar su posicionamiento con inagotable constancia. Estamos ahora en un territorio híbrido entre VESPERO, OZRIC TENTACLES y los GENESIS de fines de los 70s. Poco antes de tocar la frontera del décimo minuto y medio, el enclave sonoro se vuelve lento y ceremonioso para que el epílogo de esta pieza nos devuelva a la faceta más suntuosa del estándar Floydiano. Sigue a continuación ‘Scivolosa Simmetria’. Bajo la guía del piano, el ensamble íntegro muestra toda su musculatura desde el punto de partida con un motif inicial en 5/4 que sabe hacerse sentir radiante a través de su frenético swing. Las cosas se tornan un poco más sencillas para las partes cantadas, aunque el fulgor musical sigue intacto. El canto de Corvaglia tiene una expresividad muy peculiar, lo cual ayuda mucho a focalizar la aureola de seria extroversión que se plasma en todas y cada una de las partículas sonoras de la canción. Las florituras de la guitarra son demoledoras, de las mejores que escucharemos en todo el disco... Y con estos primeros temas del álbum ye tenemos instaurada una focalización musical tremendamente poderosa para lo que todavía queda del álbum. Esto acaba de comenzar, amigos. 

 

Siendo la segunda pieza más extensa del álbum con sus más de 12 ¾ minutos de duración, ‘Alétheia’ exhibe una oportuna variedad de atmósferas, la cual comienza con un ejercicio de sinfonismo cálido y sereno, centrado principalmente en realzar un ambiente de flotante introspección. Poco a poco se arma un ascenso fulguroso hacia un ejercicio de jazz-rock con claros tintes fusionescos donde la banda se regodea en sus aristas más extrovertidas. Los aportes del saxofón añaden un dinámico colorido al asunto. Una vez de regreso a la llana introspección, se arma un puente hacia un epílogo solemne cuyo núcleo central está en las capas y bases armónicas de los dos teclados; incluso se nota algún ligero matiz sombrío en ellas mientras la batería elabora suntuosos juegos de redobles para hacer que lo ceremonioso tenga también su buena dosis de filo rockero. Los temas cuarto y quinto del álbum tienen en común que duran más de 10 ½ minutos cada uno: se titulan ‘Mushin’ y ‘Apogeo’, respectivamente. ‘Mushin’ está inicialmente signado por una ambientación misteriosa y moderadamente dramática dentro de una estructura de balada progresiva. Al modo de una encrucijada entre los PINK FLOYD post-83, los MARILLION de los 90s y la KATE BUSH post-82, la banda desarrolla arreglos refinados para la sencilla claridad melódica sobre la cual se articulan los entrelazamientos entre la guitarra y los teclados. Mientras tanto, el canto de Jenni Sorrenti le da un empuje especial al aspecto dramático que mencionamos anteriormente. El fuerte componente cibernético de la coda en un tempo de 7/8 aporta una prestancia cósmica para una canción fabulosa que instaura un cénit para el álbum, lo mismo que hace la siguiente, titulada ‘Apogeo’. Esta pieza sintetiza la pomposidad arquitectónica de la pieza de apertura con la grandilocuencia modernista de la precedente, añadiendo un toque cuasi-prog-metalero en los pasajes más musculares; de hecho, los guitarreos, en su interacción con la dupla rítmica, nos remiten a un espacio intermedio entre los DREAM THEATER post-1999 y el paradigma desarrollado por HAKEN a partir de su segundo álbum. Se sienten particularmente ambiciosos los manejos de los cambios de ritmos y atmósferas así como los entramados melódicos que se dirigen desde la labor doble de los teclistas, una labor que halla un empuje crucial en la batería en varios pasajes de este excelente tema. Como dijimos, otro cénit del disco. 



Para ‘Un Nodo All’anima’, Corvaglia vuelve a colaborar como vocalista. La canción comienza reposada, absorta en una pasión contenida mientras desarrolla un esquema sonoro que se sitúa a medio camino entre los GENESIS de fines de los 70s y el estándar retro-prog italiano (al estilo de NOT A GOOD SIGN, SYNDONE y UNREAL CITY, por poner unos ejemplos). A poco de pasada la barrera del cuarto minuto, todo vira hacia un híbrido de prog-metal a lo INDUKTI, jazz-fusión de tenor mediteráneo y estándares Emersonianos, sostenido sobre un esquema rítmico inusual. La grandilocuencia sigue firme en la ingeniería global del álbum. Atención a los hermosos solos de guitarra acústica que salen al frente en algún momento; una cálida contraparte a los vuelos sicodélicos del solo de sintetizador que les seguirá de inmediato. La última pieza del repertorio es también la más extensa del mismo: dura casi 14 minutos y porta el bello título de ‘Lacrime Di Stelle’... Cómo no, se mantiene a la altura de toda la electrizante pomposidad que le ha precedido, siendo así que su sección prologar exhibe un aura dulcemente melancólica. Las intervenciones invitadas del saxo refuerzan el esplendor expresivo de dicha melancolía. Más adelante, las cosas se agilizan un poco dentro de una persistente atmósfera etérea que inunda los cauces melódicos por donde fluyen las orquestaciones gestoras del desarrollo temático. Una tercera sección vuelve a la serenidad melancólica, pero con una magnificencia imponente que, a fin de cuentas, perfila la misión de concluir la pieza con una ceremoniosidad contundente. “Apofenia” es, según nuestro balance general, la opera magna de IL GIARDINO ONIRICO: valió la pena esperar todo este tiempo que pasó entre su segundo trabajo fonográfico y este último que, por sí mismo, destaca como uno de los ítems más brillantes de la producción progresiva italiana del pasado año 2019. ¡Recomendado al 200!


Muestras de “Apofenia”.-
Mushin:  https://www.youtube.com/watch?v=kURPF_to4hY

Monday, December 30, 2019

IQ: nuevo testimonio de perduración y resistencia



HOLA, AMIGOS DE AUTOPIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Un grandioso momento gozamos hoy en nuestro blog cuando presentamos el nuevo disco del legendario y aún activo grupo prog-sinfónico británico IQ, el cual se titula “Resistance”, un título muy idóneo tanto para este disco en concreto como para designar la conservación de energía creativa que este grupo mantiene imparable desde los ya lejanos inicios de la década de los 80s: se trata de su disco de estudio #12. De hecho, el pasado 21 de mayo se cumplió el aniversario #37 de la primera presentación de Peter Nicholls como frontman de IQ mientras aún tocaba allí el baterista Mark Ridout, antecesor de Paul Cook. Ahora, en el año 2019, la terna de Peter Nicholls [primera voz y coros], Michael Holmes [guitarras y guitarra-sintetizador], Neil Durant [teclados], Tim Esau [bajos y pedales bajos] y Paul Cook [batería y percusión] ha desarrollado con este nuevo ítem la misma estrategia que con su disco inmediatamente anterior “The Road Of Bones” (2014): encapsular en un primer volumen las composiciones que encajaban estrictamente con las coordenadas musicales que el grupo tenía en mente en el momento, y reservar un segundo volumen para otras canciones que, aunque no estaban perfectamente ensambladas con el espíritu general de las otras, tenían suficiente personalidad para no quedarse en el tintero. De hecho, dos de los cuatro temas incluidos en este segundo volumen duran unos 20 minutos… ¡Toma ya!* En el primer volumen, de hecho, todas las piezas se hilan en un continuum casi completo donde se apuesta mayoritariamente por la creación de climas y atmósferas por encima de la creación de melodías con gancho directo. En este primer volumen, todo el material está compuesto por el tándem de Nicholls y Holmes, mientras que en el tercero, tres de las cuatro piezas son de autoría de ellos dos más Durant. Hablando del disco en general, su sonido aguerrido, la generosa presencia de pasajes aguerridos y el empleo de efectos cibernéticos en varios pasajes estratégicos nos remiten a aires de familia con FROST, PORCUPINE TREE y THE PINEAPPLE THIEF, pero también hay varios giros retro en el segundo volumen que nos toman de sorpresa de una manera agradable. El sello GEP, como siempre, se encarga de la edición de este ítem con los formatos de doble CD y de triple vinilo. Holmes se encargó de la producción general del disco, el cual se realizó en diversas sesiones entre setiembre del 2017 y julio de este mismo año 2019. Las labores de ingeniería de sonido, como ya es habitual, corrieron a cargo de Rob Aubrey y de Niall Hayden, mientras que el arte gráfica, también como es habitual, estuvo a cargo de Tony Lythgoe. Bueno, vayamos ahora a los detalles de “Resistance”.  


Las cosas se ponen en marcha con ‘A Missile’, canción de poco menos de 6 ¾ minutos de duración que exhibe una garra y una musculatura inapelables. El carácter dramático impuesto por las bases y orquestaciones de los teclados y la prontitud con la que el canto de Nicholls entra en acción refuerzan la luminosa energía sónica impulsada por la dupla rítmica. Sobre el medio tiempo reinante se establece un vigor elegante y versátil que nos remite fácilmente a la canción que abría el álbum anterior, así como a ciertos aspectos de la faceta más agresiva de ese inolvidable disco “Dark Matter”. Algunos ornamentos siniestros de sintetizador durante el interludio calmado añaden más nervio al esquema general de la canción. Tras este vibrante inicio del disco, la dupla de ‘Rise’ y ‘Stay Down’ permite al quinteto reforzar meticulosamente sus nuevos bríos mientras explora variados enfoques musicales. ‘Rise’ comienza con unos golpes psicodélicos que parecen disolverse en un inescrutable vacío cósmico, aunque pronto emergen algunos retazos sonoros que van perfilando un aire de inquietante misterio, algo que el susurrante canto inicial de Nicholls realza. Ya cuando el bloque instrumental entero entra en acción, se nos muestra un podoroso motif cuya parsimoniosa cadencia capitaliza lo que ahora es una expresión de tensa vitalidad. A estas alturas, notamos que la batería de Cook ha estado asumiendo un rol crucial en el entramado grupal, y en esta ocasión específica, su manera de apuntalar el talante oscurantista y casi espectral del esquema melódico en curso resulta totalmente efectivo. El desarrollo temático fluye naturalmente a través de su absorbente tensión inherente, llegando finalmente a una etérea coda de piano desde la cual emerge ‘Stay Down’. Esta tercera canción del álbum se estructura como una balada progresiva signada por un espíritu sobrecogedor que se maneja con cristalino estoicismo. A mitad de camino, la irrupción de la percusión programada anuncia el arribo de un mecanismo grupal aguerrido y furioso que, en buena medida, hereda el espíritu de la canción precedente. De hecho, su función es la de cerrar el círculo abierto por ‘Rise’, aunque mientras va evolucionando el desarrollo temático en los dos últimos minutos de ‘Stay Down’, se asienta una mayor dosis de sofisticación en los pasajes más exaltados. Todo termina con una tensa calma desde la cual se abre la puerta al ítem siguiente. 



Las cosas se ponen en marcha con ‘A Missile’, canción de poco menos de 6 ¾ minutos de duración que exhibe una garra y una musculatura inapelables. El carácter dramático impuesto por las bases y orquestaciones de los teclados y la prontitud con la que el canto de Nicholls entra en acción refuerzan la luminosa energía sónica impulsada por la dupla rítmica. Sobre el medio tiempo reinante se establece un vigor elegante y versátil que nos remite fácilmente a la canción que abría el álbum anterior, así como a ciertos aspectos de la faceta más agresiva de ese inolvidable disco “Dark Matter”. Algunos ornamentos siniestros de sintetizador durante el interludio calmado añaden más nervio al esquema general de la canción. Tras este vibrante inicio del disco, la dupla de ‘Rise’ y ‘Stay Down’ permite al quinteto reforzar meticulosamente sus nuevos bríos mientras explora variados enfoques musicales. ‘Rise’ comienza con unos golpes psicodélicos que parecen disolverse en un inescrutable vacío cósmico, aunque pronto emergen algunos retazos sonoros que van perfilando un aire de inquietante misterio, algo que el susurrante canto inicial de Nicholls realza. Ya cuando el bloque instrumental entero entra en acción, se nos muestra un podoroso motif cuya parsimoniosa cadencia capitaliza lo que ahora es una expresión de tensa vitalidad. A estas alturas, notamos que la batería de Cook ha estado asumiendo un rol crucial en el entramado grupal, y en esta ocasión específica, su manera de apuntalar el talante oscurantista y casi espectral del esquema melódico en curso resulta totalmente efectiva. Aquí encontramos una de las más impactantes líneas de Nicholls: Angels die, redemption rages / The age of man on an empty page / And chances are this will save your soul / Or break it in pieces. / Traitors stay where they may stay, / They will not take my courage from me. / They make me blind when I can see. / It goes together and it’s free.” El desarrollo temático fluye naturalmente a través de su absorbente tensión inherente, llegando finalmente a una etérea coda de piano desde la cual emerge ‘Stay Down’.




Esta tercera canción del álbum se estructura como una balada progresiva signada por un espíritu sobrecogedor que se maneja con cristalino estoicismo. A mitad de camino, la irrupción de la percusión programada anuncia el arribo de un mecanismo grupal aguerrido y furioso que, en buena medida, hereda el espíritu de la canción precedente. De hecho, su función es la de cerrar el círculo abierto por ‘Rise’, aunque mientras va evolucionando el desarrollo temático en los dos últimos minutos de ‘Stay Down’, se asienta una mayor dosis de sofisticación en los pasajes más exaltados. Todo termina con una tensa calma desde la cual se abre la puerta al ítem siguiente. También hay algunas líneas de Nicholls que vale la pena resaltar aquí: The samewinds that sailed you skyward / Will steal you back this last change / That we’ve been going through, / The time I would spend with no one but you.”  “If I mistake those vital signs for real, Then should I resist all the strength that failed / As it held me derailed in the silence? / Anyone left alive in the fire, / Hope expires without a sound. / Damn your eyes and you stay down. A fin de cuentas, ‘Stay Down’ sirvió como válvula de escape para los aspectos más tensos de las dos primeras canciones, las cuales instauraron sendos puntos culminantes del repertorio, así, con todo el descaro del mundo, desde el punto de partida. También cumple con la misión de sembrar la semilla de ‘Alampandria’, la canción más corta del disco con sus poco más de 3 ¾ minutos. Su prólogo se apoya en la flotante densidad de capas cósmicas de sintetizador, con algunos ornamentos de talante arábigo entrando a tallar en ciertos momentos estratégicos, y ya cuando se instala el cuerpo central, el grupo resuelve la tensa calma con la que había terminado ‘Stay Down’ empleando una atmósfera amenazante arropada por un uso estilizado del nervio rockero. Cuando llega el turno de ‘A Shallow Bay’, el grupo elabora una fastuosa y envolvente balada cuyo centro climático está ocupado por uno de los mejores y más electrizantes solos que Holmes elabora en todo el disco: de hecho, este solo está a cargo de guiar el camino hacia el cierre de la canción. ‘If Anything’ recoge abiertamente los ecos de la pasión oscura que inundó a la canción precedente para traducirlos a una instancia más reflexiva. Así, el encuadre melódico que acompaña a las letras y el canto de Nicholls tiene que ser sosegado, exorcizando a la dimensión más intimista del estándar melódico de la banda. Los fraseos de guitarra clásica de Holmes y el groove grácil de la dupla rítmica hallan su luz de faro en las suaves capas provistas por los teclados de Durant. Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, todo vira hacia un clima gótico que parece anunciar el arribo de un nuevo momento tormentoso. Pero no es así realmente, sino el puente hacia el sonido de organillo en tiempo de vals con el que se inicia ‘For Another Lifetime’, la larga canción encargada de cerrar el primer volumen (dura poco más de 15 ¼ minutos). 


  

‘For Another Lifetime’ comienza con una secuencia de vals circense bajo un clima envolvente que pronto revela algunas sutiles aristas tétricas (al modo de una banda sonora de una película de horror B de los 70s). Para cuando el ensamble en pleno entra en acción, se da una proyección rockera bien encuadrada dentro de una parsimonia de efectistas síncopas, pero alrededor de la frontera del sexto minuto, emerge una sección más explícitamente ágil. Una tercera sección regresa a la parsimonia con una dosis extra de punche, casi coqueteando con el prog-metal, mientras algunos teclados retoman algunos ornamentos tétricos. Mientras tanto, Nicholls proclama: Tides are turning again. / Red letter deadhead mourning. / Can I comment to getting enough reminders? / If I learn to forget the reasons, I can’t forgive or live it down. / It’s in the ground, beneath my feet, / From miles below. / It’s in the air, it’s everywhere I know. / So it’s all in the mind, jet setter debt is over. / Should I condemn preserving an old sensation? / If I live to regret those actions all my days / In end out of sight.” Es al terminar esta exhortación a su mundo interior que el bloque instrumental vira hacia una solemne sección final, con un enclave melódico focalizado sobre oportunos toques dramáticos. Así las cosas, el terreno está preparado para que emerja un epílogo conmovedor, muy propio del estándar histórico de la banda. ‘The Great Spirit Way’ es la canción encargada de abrir el segundo volumen de “Resistance” y es, de hecho, la más larga de este doble ítem con sus 20 ¾ minutos de duración. También encarna otro momento cumbre del disco. Comienza a lo grande con un pequeño crescendo inicial que lleva a una pletórica combinación de pomposidad sinfónica (casi a lo ELP) y un combativo nervio rockero apoyado sobre un complejo e intenso swing. El groove vira hacia una instancia más calmada poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto. De todas maneras, pronto surgirá otra sección potente que se pone a combinar aires de “The Road Of Bones” y de “Subterranea”. Nicholls se vuelve a lucir con pasajes poéticos como éste: Like a dead man waking up, not his vision, / I will confess, in a heartbeat I changed my mind. / On reflection, I’d settled for less. / If tomorrow should come too late, / Preparations will go to waste. / Wait much longer, I’ll lose the taste. / Late developer chased it underground. / Stay, do or die trying.” Una sección sobria y calmada, principalmente guiada por hermosos fraseos de guitarra acústica, se abre paso alrededor de la frontera de los 11 ½ minutos, una sección que realmente opera como un puente hacia un paraje flotante de talante cinematográfico. La siguiente sección, que asienta un terreno firme para el lucimiento de un brillante solo de sintetizador que rodea al canto de Nicholls, es una cosecha de los dos discos precedentes de la banda en tanto que hace gala de un señorío potente y ceremonioso. Finalmente, todo aterriza en una amalgama de agonizantes capas de sintetizador y evocadoras líneas de guitarra acústica. 


  

‘Fire And Security’ comienza con un preludio en clave de balada acústica, el cual es en realidad el germen para un poderoso cuerpo central donde el medio tiempo del swing armado por la dupla rítmica se dispone a sustentar un despliegue de majestuosa musicalidad muy entonada en un intermedio entre los PORCUPINE TREE de los últimos discos y los GENESIS de la fase 76-78. Hay otro espeluznante solo de guitarra a cargo de un inspiradísimo Holmes que añade una oportuna dosis de electrizante excitación al hermoso desarrollo temático. ‘Perfect Space’ se orienta hacia una esquematización más compleja y más extrovertida en comparación con la canción precedente, siendo así que el punche rockero de los aportes de la guitarra y los teclados se hermanan a la perfección con el vitalista entramado rítmico que enhebran y tejen Esau y Cook. Este último incorpora muchos elementos jazz-rockeros a lo largo de su labor creada para la canción, contando para ello con un impulso relevante de parte de algunas bases de teclado. También cabe destacar el fulguroso solo de sintetizador que emerge a mitad de camino. Sin duda, se trata de otro cénit del disco, y de paso, citamos nuevamente a Nicholls: “Sleepwalking through the rank and file / With a different sense of style. / Love and loss led along a crooked mile. / Was I resolving? / The die was cast that lost afternoon. / Welcome to phases of the moon. / Cutting back our chance too soon.” – “And the more I save my own skin, / So the more I’ve strayed from within, / But I have the feeling that I’m in a dangerous mood. / Break enough like never before to shake it off / And get without this thing in my head. / Remain beautiful, aching inside again.” Durando casi 20 minutos, ‘Fallout’ nos lleva al final del doble álbum por vía de una síntesis de ‘The Great Spirit Way’, ‘Rise’ y ‘Perfect Space’: para ser más específicos, recoge la versátil y exquisita opulencia de la primera, la oscura densidad emocional de la segunda y el vigor sofisticado de la tercera. Su comienzo en soñador transita entre lo contemplativo y lo melancólico, creando una atmósfera relajada que no tardará mucho en abrir paso a una sucesión de motifs más contundentes y ostentosos. Los grooves escogidos para cada una de ellas van desde los muy llenos hasta otros más dispersos, reiterando algunos modismos jazz-rockeros que escuchamos antes. Poco antes de llegar a la frontera del minuto 11, las cosas se relajan notoriamente para abrir camino a un bello pasaje de piano. Teniendo valía por sí mismo, este pasaje también es una vía hacia una sección semilenta sostenida por un esquema rítmico portentosamente grácil: esto suena bastante retro, muy a tono con los legados de YES y GENESIS a través de los filtros de unos KARMACANIC o unos BRIGHTEYE BRISON. La última sección es un regreso al prólogo ensoñador, esta vez con el añadido de abstractos efectos de percusión, pedales bajos y guitarra, los mismos que realzan los matices aportados por las capas de teclados. El encuadre sonoro se centra plenamente en lo onírico.
   

Todo esto es lo que se nos ha brindado en “Resistance”, y ha sido bastante, la verdad que sí. Desde nuestra perspectiva, en lo referente al ingenio compositivo y el flujo de los arreglos instrumentales, nos parece que la serie de piezas contenidas en el volumen 2 está mejor lograda que la del volumen 1, aunque no dejamos a apreciar éste como un gran ejemplo de lo que pueden hacer estos cinco maestros de IQ con sus armados de atmósferas variadas y sus sofisticadas estructuraciones de su esencial poderío rockero. Si bien consideramos que, en líneas generales, pierde en la comparación con su tan bien celebrado antecesor  “The Road Of Bones”, el hecho es que “Resistance” goza también de grandes méritos para una muy positiva apreciación estética desde el canon histórico de IQ. Este grupo no es el mismo de la fase 1982-85, ni tampoco el mismo que gestó esa obra magna del revival 90ero que es “Ever”, pero se nota que este disco está gestado para asentar los aires nuevos que se iban integrando a su paradigma durante la temporada de los dos discos precedentes. En resumen, este doble álbum “Resistance”, en tanto testimonio coherente de la perduración del ideario musical de IQ, merece toda la atención que se la ha prestado en las diversas redes dedicadas a la difusión del género progresivo. ¡Totalmente recomendable!


Muestra de “Resistance”.-
Stay Down: https://www.youtube.com/watch?v=aiYIdD1YuVw
Fall Out: https://www.youtube.com/watch?v=BY3D3vX_skE


A propósito, el término que da nombre de este nuevo doble álbum ya apareció antes en una canción sin álbum de inicios de los 90s que se titula ‘N.T.O.C. (Resistance)’, la cual se encuentra en el recopilatorio de canciones extra “The Lost Attic: A Collection Of Rarities (1983-1999)”. 

Sunday, December 29, 2019

Un nuevo gesto de fuerza de parte de los KUNGENS MÄN



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy comentaremos la más reciente obra fonográfica de la prolífica( hasta trabajólica) banda sueca KUNGENS MÄN: se trata de “Hårt Som Ben”, disco publicado exclusivamente en formato de vinilo por el sello Riot Season records en el penúltimo día del pasado mes de noviembre (edición limitada de 800 ejemplares, una mitad de color negro, la otra, de color rosado). También está vigente su difusión digital por vía del blog de Bandcamp del susodicho sello. La alineación vigente de KUNGENS MÄN está conformada por Hans Hjelm [guitarra], Mattias Indy Pettersson [batería y percusión], Mikael Tuominen [guitarra y bajo], Magnus Öhrn [bajo], Peter Erikson [sintetizador y caja de ritmos] y Gustav Nygren [guitarra y clarinete]. Este disco se gestó desde fines de mayo en el legendario Silence Studio (donde ha trabajado gente como BO HANSSON y el grupo MOTORPSYCHO), y a partir de varias sesiones de ensayo que generaron 13 horas de música se escogió el repertorio aquí contenido. El título del disco quiere decir duro como el hueso en el idioma español. Es una grata sorpresa que en los cuarteles de KUNGENS MÄN se haya contado con suficiente fuelle creativo para completar este nuevo disco, el cual sale al mercado solo siete meses después de su trabajo predecesor “Chef”; entonces, vamos ahora a repasar los detalles de “Hårt Som Ben”, ¿vale?

La pieza homónima es la que justamente abre el álbum, y su misión consiste en mezclar la densa viscosidad del post-rock y la tensa garra del stoner dentro de una capa sonora tejida por el brío sugerente muy propio del paradigma space-rockero. Los matices filudos aportados por los solos de guitarra (a medio camino entre los modelos de JIMI HENDRIX y de MANUEL GÖTTSCHING) y los parajes calculados donde el bajo hace resaltar sus cavernosas cadencias ayudan a generar una variedad atractiva durante el encauzamiento del jam básico. Luego sigue ‘Måttanpassad Minneslucka’, pieza que nos lleva de frente al krautrock sintetizado de unos HARMONIA o de los CLUSTER de la fase 1974-6. Si bien la caja de ritmos y las tenues capas de sintetizador conforman la fuerza ordenadora de la pieza, es el bajo el instrumento protagónico al establecer un groove robóticamente reiterado desde el cual se refuerza el swing programado en curso. Los retazos de las guitarras añaden un recurso de misterio al asunto. ‘Evigetern’ cierra la primera mitad del repertorio con un retorno claro y directo al imperio de las guitarras, siendo así que se erige como la pieza más ágil y compacta del álbum; de hecho, resuena como el cénit definitivo del mismo. Esta vez, la garra rockera no se centra tanto en una neurosis aguerrida como la de ‘Hårt Som Ben’, sino más bien en las ondulaciones de una luminosidad serena que oscila entre lo contemplativo y lo introspectivo: el enfoque consiste en explorar la dimensión más etérea de la psicodelia progresiva. Poco a poco, el volumen de los guitarreos múltiples va ascendiendo al modo de un vibrante esplendor que va emergiendo desde detrás de una neblina precedente. De todas maneras, el fulgor sonoro se mantiene firme dentro de una ingeniería sobria. Cuando llega el turno de ‘Rose-Maries Bebis’, el ensamble retorna a las exploraciones electrónicas: en comparación con el segundo tema del disco, éste refleja un paisaje sonoro más árido y grisáceo, en tanto que las capas de sintetizador adoptan un talante más envolvente en sus mecanismos de lúgubre expresividad. Por su parte, el carácter pictórico de los aportes de las guitarras, tal como se había mostrado en el tema #2, aquí acrecienta su talante impresionista mientras exhibe una musculatura nueva. Es como si tres integrantes de GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR hubiesen decidido juntarse para remodelar una idea perdida de CLUSTER.

Durando casi 14 minutos, ‘Patriarkivet’ clausura el álbum con un replanteamiento de la espiritualidad contemplativa trabajada en el tercer tema del repertorio, pero con un empuje psicodélico un poco más pronunciado, lo cual le lleva a cierto parentesco con la pieza de apertura. Perserverando en esa matriz musical de psicodelia sutil y tenaz que juega a las variantes de su propia expresividad rockera, el cuerpo recurrente del jam. Así, nos da la sensación de que la misión de esta monumental pieza es la de cerrar el círculo de esta aventura sónica de una manera apropiada y elocuente. “Hårt Som Ben” es, desde nuestro balance general, un disco que ha de ser apreciado como un testimonio de la frescura nueva que el personal de KUNGENS MÄN ha focalizado dentro de su esquema sonoro en sus lanzamientos fonográficos producidos a lo largo de este año 2019 que ya se nos va. La vitalidad y el amor al arte de parte de este grupo es inagotable: a inicios de diciembre hizo una breve gira británica, y desde estos mismos instantes están proyectando nuevas ideas para un próximo disco de estudio. Ciñéndonos a este disco específicamente, lo consideramos como muy recomendable para los amantes acérrimos del rock experimental y progresivo que es tan aguerrido como versátil. 


Muestras de “Hårt Som Ben”.-
Hårt Som Ben: https://riotseasonrecords.bandcamp.com/track/h-rt-som-ben