Wednesday, July 10, 2024

PRESENT: un presente sin final para la intemporal vanguardia progresiva de Bélgica

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos “This Is NOT The End”, el disco que marca el punto final, y a la vez, la instauración de la intemporalidad para PRESENT, el grupo belga que surgió de UNIVERS ZERO para plantear una visión más aguerrida de vanguardia progresiva con un enfoque más propiamente rockero; o sea, darle un poco más de rock al chamber-rock. El guitarrista-teclista Roger Trigaux inició esta escisión a fines de los 70, aunque todavía mantenía puntos de contacto con la banda matriz, la cual siguió adelante bajo el mando del baterista-percusionista Daniel Denis. Éste tocó en los primeros discos de PRESENT, de hecho, mientras que la recién nacida banda tocaba alguna composición de Trigaux para el catálogo temprano de UNIVERS ZERO. Como sea, los años pasaron y pasaron y, a pesar de cautivar a un público de culto, no pudo sobrevivir a la poca repercusión comercial que tuvo la propuesta del grupo. El futuro tenía mejores augurios para PRESENT, pues el proyecto se resucitó a inicios de los 90 como un dúo de Roger Trigaux y su hijo Reginald, el cual publicó en 1993 el disco “C.O.D. Performance”, continuando a partir de 1998 con un ensamble más completo a partir de la publicación del disco “Certitudes” en 1998. Roger Trigaux, además de componer todo el material aquí contenido, se encargó de tocar el sintetizador y hacer algunbas vocalizaciones. El ensamble se completa con François Mignot [guitarra], Pierre Chevalier [piano, sintetizadores y canto], Dave Kerman [percusión], Keith Macksoud [bajo], Kurt Budé [saxo, clarinete y clarinete bajo], Liesbeth Lambrecht [violín] y Udi Koomran [manipulaciones sonoras]. La publicación de 
“This Is NOT The End” por vía del sello Cuneiform Records tuvo lugar a fines de marzo pasado, 3 años y medio después del fallecimiento del crack Roger Trigaux a los 69 años de edad, quien venía padeciendo desde hace varios años una terrible enfermedad degenerativa. Para entonces, la concepción de este disco, el noveno de estudio de PRESENT, ya estaba bien encaminada hacia su compleción. Hasta ahora, la última oferta de estudio de PRESENT había sido el disco de 2009 “Barbaro (Ma Non Troppo)”, el cual incluía un DVD con los registros en vivo de las actuaciones del ensamble en el Rock In Opposition Festival de 2007 y el Gouveia Art Rock Festival de 2006. La mayor parte de lo que suerna en el repertorio de “This Is NOT The End” se grabó en el Studio Simmones de Rhode-Saint-Genèse, Bélgica, bajo la dirección de Udi Koomran en la ingeniería de sonido, aunque las partes de violín tuvieron a David Minjauw en ese rol. Las partes de piano, por su parte, fueron registradas en el estudio doméstico de Raphaël Terlinden, ubicado en Bruselas. Los ulteriores procesos de mezcla y masterización estuvieron en manos de Koomran y Pierre Chavelier en The Pergola, Holon, Israel. El propio trigaux y Gaël Pecho realizaron el diseño gráfico en base a fotos de Pecho y Sébastien Pifre. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales de esta gran obra. 
 

‘Contre’ inicia el repertorio con un despliegue de nervio frontalmente oscurantista que se sostiene convincentenente sobre un ceremonioso juego de síncopas. El canto neuróticamente abrasivo (con letra del poeta y pintor belga HENRI MICHAUX) imprime una ferocidad muy particular al de por sí furioso mecanicismo que se proyecta en el entramado  instrumental. Cerca del final surge un breve pasaje flotante cuyos retazos minimalistas permiten que entre cierto relax en la ahora reducida infraestructura sonora, pero, claro está, su función principal no es tanto la de gestar un pasajero recurso de contraste frente a lo antes hecho como para tender un puente hacia un impulso decisivo para la explosión conclusiva con que se arma la coda. Tras este estupendo inicio de álbum emerge ‘This Is Not The End, Part 2’. ¿Y dónde está la Parte 1 de la suite homónima? Pues resulta que ella ocupa un total de 26 ½ minutos y cierra el álbum. Seguimos, pues, con ‘This Is Not The End, Part 2’. Desde el punto de partida, se nota que opera aquí un señorío sofisticado donde reina lo atmosférico,  siendo así que el imperio de lo denso y lo sombrío asume un aura desafiantemente majestuosa mientras muestra sus fauces siniestras bajo un revestimiento de aristocrática neblina. Los vientos y el violín ocupan un rol destacado dentro del bloque sonoro, lo cual obliga a la fuerza vital del ensamble dejar atrás la furia flamante que había imperado en la pieza inicial para situarse en un paisaje surrealista donde se alternan parajes contemplativos con otros más extrovertidos, ambos coincidiendo en fungir como mensajeros de un impresionismo siniestro. El rol del piano se proyecta mayormente hacia la acentuación de síncopas, lo cual influye positivamente en la creación de espacios para las texturas de guitarra, las capas de violín y las meticulosas líneas de los vientos. Lo que suena aquí es como un hermanamiento entre los PRESENT de los dos primeros discos y los UNIVERS ZERO de 1981, lo cual se traduce a una convivencia fluida de filuda aridez rockera con magnífica prestancia orquestal al modo de una cruza entre los paradigmas de STRAVINSKY y SCHÖNBERG.

 

‘This Is Not The End, Part 1’ saca buen provecho de su ambiciosa extensión para enfilar las expansiones sónicas del ensamble por una senda de tortuosa pomposidad; de paso, cabe señalar que las partes con letra proceden del célebre relato El corazón delator del enorme EDGAR ALLAN POE, usando la traducción al francés que en su momento hizo otro enorme, CHARLES BAUDELAIRE. El vitalismo con el que se organizan las diversas interacciones instrumentales opera como una excursión por varias áreas de un castillo siniestro mientras tiene lugar un magno banquete macabro: todo comienza con búsquedas de ajustes y entrelazamientos de las percusiones, los teclados y los vientos, mientras las partes de guitarra, bajo y violín van buscando su lugar dentro de la edificación de esta tremenda ciudadela sónica. Los pasajes más danzantes ostentan su natural dinamismo con gloriosas agitaciones siniestras, las mismas que llenan espacios por doquier a la hora de concretar sus diversos clímax terroríficos en los lugares estratégicos asignados. Los más ceremoniosos se orientan hacia el delineamiento de los entramados instrumentales que se ubican, ya en la lógica del paseo contemplativo, ya la estructuración de los preparativos para el arribo de un clímax subsiguiente. La sección epilogar asienta cómodamente sus tensas vibraciones sobre un groove que mucho tiene de marcial. Los persistentes latidos graves del piano y el bajo, seguidos por una ambientación etérea, arman la coda perfecta para esta suite. “This Is NOT The End” es el genial testamento conclusivo de una música sin final para una atemporal visión de la vanguardia progresiva que se inició hace más de 40 años. Hasta aquí llegó la visión del maestro Roger Trigaux y agradecemos a su iniciativa así como a los empujes creativos aportados por sus compañeros de viaje a lo largo de estas décadas que hicieron de PRESENT una referencia de impoluta excelencia para el rock de avant-garde y la etiqueta del chamber-rock. Gracias a toda esa gente por hacer realidad tanta cantidad de buena música con un panorama contundentemente aventurero. Tal como se lee en los créditos del disco: “Merci à toi, Roger. Ton soleil noir continuera de briller dans ta musique et nos cœurs.” In memoriam Roger Trigaux (26 de octubre de 1951 - 10 de marzo de 2021).
 

Muestras de “This Is NOT The End”.-

Sunday, July 07, 2024

SEAORM: tercera hoja de ruta para una nave hispano-rusa de música prog-psicodélica


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy traemos a colación la muy grata circunstancia de que ya está trazada la hoja de ruta del tercer trayecto de SEAORM, esa talentosa asociación hispano-rusa de música prog-psicodélica en clave ecléctica. Su nuevo disco, titulado “Nekyia”, fue publicado en la segunda mitad del pasado mes de abril por vía del sello OctoberXart Records, contando con el apoyo de producción ejecutiva de Francisco Macías. El ensamble conformado por Víctor Rodríguez [teclados], Ark Fedotov [bajo, sintetizadores y sampler], Ivan Fedotov [batería] y Ángel Ontalva [guitarra] se luce enormemente en éste, su tercer disco, el segundo gestado con la presente alineación de cuarteto. En líneas generales, adelantamos que “Nekyia” realiza una especie de síntesis entre el colorido intensivo de su antecesor “Forgotten Shrines” (2021) y la garra exquisita del disco de debut “Olkohn” (2020), mientras va añadiendo renovadores recursos sonoros a un esquema de trabajo, a estas alturas, bien definido. Lo que suena en el disco que ahora reseñamos fue compuesto colectivamente. Los procesos de mezcla y masterización estuvieron a cargo de Ontalva, como también lo estuvo el arte gráfica… como siempre y con la genialidad de siempre. La palabra que da título a este disco se refiere a lo que también se suele llamar necuia, un rito de evocación a los espíritus de los muertos para que nos muestren el futuro o nos faciliten algún contacto momentáneo con seres queridos; dentro del ideario poético de SEAORM, los músicos bajaron al inframundo para emerger épicamente por vía de un millón de encantos alquímicos. 

 
El repertorio de “Nekyia” se abre con ‘The Martyrdom Of Metals’ y lo hace a lo grande. Comenzando con una aureola de expectativa que mucho tiene de urgencia, pronto facilita la instauración del nervio comunal del ensamble sobre una base rítmica bien delineada en su aseverativa parsimonia. Conviven aquí la extravagante exuberancia de los HENRY COW de 1974, el vitalismo exquisito de los AGITATION FREE del primer álbum y el oscurantismo aristocrático de los KING CRIMSON de la fase 1973-74, lo cual se traduce en una exitosa concreción de la majestuosidad prog-psicodélica diseñada para la ocasión. Es de notar que las florituras de la batería que van emergiendo desde el segundo tercio amplían el potencial de vigor expresivo  de la composición, dejando la dirección de este vigor renovado al criterio de las interacciones entre la guitarra y los teclados. Qué gran inicio de álbum, por Dios. Acto seguido, llega el turno de ‘Mercurial Fountain’, una maratón de casi 20 minutos de duración cuyos aleatorios pasajes iniciales se emparentan fluidamente con los viejos paradigmas de ASH RA TEMPEL y TANGERINE DREAM, al menos, en lo que respecta a la gestación de climas flotantes donde lo onírico y lo arcano se fusionan en una sola fuerza expresiva. Una vez que el ensamble íntegro se pone a establecer sus fuerzas internamente unidas en un jam primordial, los músicos articulan con preciso garbo una mezcla de psicodelia y jazz-rock que, tras pasar por un groove ceremonioso semejante al que signó a la pieza inicial, pronto asume una vitalidad más explícita. Mientras se va explayando el jam, las ligeras variantes que van surgiendo a lo largo del camino enriquecen los matices lisérgicos y las fluctuaciones del swing. De hecho, a poco de pasada la frontera del undécimo minuto, el ensamble vira hacia los sinuosos senderos del free jazz, pasando después de eso a una estrategia de tentativas reconstrucciones líricas. A partir de aquí, se siembra el terreno para la emergencia de un clímax expresivo abundantemente fulguroso donde el jazz-prog y el avant-prog se conectan grácilmente. Las instancias finales que están trazadas por intensos golpes de la batería son ingeniosamente determinantes. Si alguien se quiso imaginar alguna vez cómo sonaría una asociación de músicos de EMBRYO y AGITATION FREE que decide entrar clandestinamente en el ideario cósmico de SUN RA mientras recibe alguna asistencia adicional de parte de los integrantes del FRED FRITH TRIO, pues lo que suena en este tema es la respuesta concreta a esa pregunta (sin importar cuán estrambótica suene).   

‘Proserpina’ – que también goza de una generosa duración de poco menos de 12 ¼ minutos – tiene la complicada misión de suceder a la magnificencia de ‘Mercurial Fountain’, pero la cumple con cabal eficacia. El enfoque de expresividad espiritual de esta pieza nos lleva hacia una zona crepuscular y meditabunda, siendo así que la guitarra inicia el camino de exploraciones sónicas donde los integrantes buscan, en momentos sucesivos, lugares de encuentro y espacios para la incitación convergente. Una vea asegurado el swing con el que la batería ha de sugerir la ingeniería común para los otros instrumentos, la banda logra instaurar una refulgencia especial para que los aspectos crepusculares puedan apropiarse de una agilidad razonablemente contenida. Esto es lo más lírico que existe en el disco que estamos reseñando y, dicho sea de paso, nos recuerda un poco a los aspectos más majestuosos de ese primer disco de la asociación de Ontalva con VESPERO (“Carta Marina”, del año 2016). Una mención especial va para la rutilante vivacidad del bajo, la cual es muy funcional a los varios trazos de sofisticación que usa la batería durante el desarrollo del esquema de trabajo colectivo. La sección epilogar cierra el círculo otrora abierto por el prólogo. ‘Salamandra’ cierra el disco con una prestancia hechicera que persiste en el encanto misterioso del tema precedente, pero con una inicial proyección hacia una mayor dosis de frescura merced al uso de un swing fusionesco. A contrapelo de esta tentación de crear un peregrinaje hacia la calidez, los guitarreos gestan líneas centradas en una tensión robusta, un factor que al poco rato obligará a la batería a elaborar recursos de hercúlea exuberancia durante un buen tramo de la pieza. Los últimos minutos están marcados por una parsimonia creciente cuya adustez se deja arropar por retazos de color, una evocación de luces y neblinas que brota y se difuminan efímeramente a través del arte del sonido. Un cierre misterioso para el tema y el álbum. 

 
En fin, 50 minutos o casi de grandeza musical para la creación progreaiva ecléctica de nuestros tiempos son los que se nos han brindado en “Nekyia” desde los cuarteles del ensamble SEAORM. Muchas gracias a Ángel, Ivan, Ark y Víctor por unir fuerzas para gestar este aventurero y embrujador trabajo fonográfico, uno de los más notables que han emergido desde la escena del rock vanguardista europeo en el presente año 2024. Otra serie de excelentes golpes de timón para la navegación en esta tercera hoja de ruta de SEAORM. ¡¡Recomendable al 400%!! (Un ciento por cada músico involucrado.) 
 
 
Muestra de “Nekyia”.-

Thursday, July 04, 2024

El juramento de los japoneses MONO para seguir honrando al arte en el año 2024



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Tenemos la muy grata noticia de que el cuarteto japonés MONO tiene un nuevo disco en el mercado desde el pasado 14 de junio. “Oath” es el título de este acontecimiento fonográfico que, por vía del sello Temporary Residence Limited (en colaboración con Pelagic Records), ha sido publicado en CD y en doble vinilo con varios colores (negro, dorado, azul/blanco, con imagen de un cielo con nubes)“Oath” es el decimosegundo trabajo de larga duración de este ensamble que ya goza de un cuarto de siglo de existencia. El colectivo conformado por los guitarristas Takaakira “Taka” Goto y Yoda, la bajista-teclista Tamaki y el baterista Dahm hacen gala nuevamente de su inmensa habilidad para crear rock experimental conectado con el prog, el post-rock y la psicodelia de base ambient con creativa majestuosidad. Es verdad que para concretar esto en algunos pasajes del álbum que hoy comentamos, fue concluyente la participación de un ensamble de cuerdas (las violinistas Susan Voelz, Andra Kulans, Jennifer Dunne y Vannia Phillips, y los cellistas Timothy Archbold, Melissa Bach, Nora Barton y Molly Rife) y la de otro ensamble de bronces (Chad McCullough a la trompeta, Ryan Shultz a la trompeta bajo, Catie Hickey al trombón y al trombón bajo, y Matthew Oliphant al corno francés).* Las labores de producción de estuvieron repartidas entre “Taka”, Steve Albini (con quien la gente de MONO ya tiene varios años trabajando) y Jeremy DeVine. Albini también se hizo cargo de la ingeniería de sonido y la mezcla, mientras que el ulterior proceso de masterización estuvo en manos de Bob Weston. 

La trilogía inicial de ‘Us, Then’, la pieza homónima y ‘Then, Us’ sirve para instalar eficazmente una atmósfera significativa para la mayor del repertorio que sigue. Todo comienza con una manifestación de llovizna posmoderna que va expandiéndose con cristalina delicadeza bajo un manto de flotante misticismo. Al unísono de la irrupción de los arreglos de cuerdas y bronces, ‘Oath’ entra a tallar con la inserción de climas cinematográficos que transportan el misticismo inicial hacia una aureola de serena contemplación. La precisión del swing de la batería lleva al esquema sonora a un área más terrenal, la cual se va solidificando gradualmente con el transcurso de los segundos. Es así que poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto, los guitarreos dirigen un nuevo ímpetu para el bloque grupal. El tercer tema es un reprise ligeramente más suntuoso del primero, una elegante cosecha de la siembra enmarcada en la pieza titular. Al toparnos con ‘Run On’, se nos revela la pieza más extensa del álbum con sus 9 ¼ minutos de duración. Su estrategia sonora comienza con un lirismo sereno y cauteloso basado en el hermanamiento de las armonías marcadas por las dos guitarras, un prólogo que espera el ingreso de la batería para empezar a crear un esplendor creciente desde el cual se articula una mágica mezcla de misterio y densidad. El núcleo central exhibe un talante luminoso, pero siempre están esos matices nebulosos que se resisten a abandonar el paisaje sónico general: de este modo, se provoca una efusividad gloriosa y contundente donde la musculatura de los MONO de 2021 y su prestancia de la fase 2006-12 se fusionan compacta y convincentemente. ‘Reflection’ aprovecha los ecos del cénit expresivo del tema precedente para dar un viraje un poco más melancólico a esa prestancia mientras elabora nuevos recursos de suntuosidad progresiva. El moto perpetuo del piano se deja ornamentar por algunos grooves cuasi-jazzeros de la batería mientras la oscilante intensidad de la muralla de guitarreos brinda una flotante sofisticación al entramado sonoro (tangencialmente Crimsoniano con su toque adicional de MOGWAI). ‘Hear The Wind Sing’ emerge como una brisa de aire otoñal en el quieto amanecer del alma. La postura impresionista del centro compositivo va floreciendo a ritmo sostenido sobre un groove calculadamente ceremonioso. El crescendo que signa a la segunda mitad de la pieza es típica de esa majestuosidad etérea que es marca de la casa.

Cuando llega el turno de Hourglass’, la banda decide ahondarse más aún en la senda introspectiva con un realce de sus procesos impresionistas. El inicio impulsado por un teclado solitario es muy propio del estándar minimalista de BRIAN ENO, mas el ingreso de las elegantes y parcas líneas de la guitarra en compañía del ensamble de cuerdas convierte la senda musical en una señorial reflexión crepuscular. Los tres temas que se suceden a partir de ahora duran entre 7 ¼ minutos y casi 8 minutos, portando los respectivos títulos de Moonlight DrawingHoly Winter y We All Shine. El primero de estos temas mencionados perpetúa las vibraciones cinematográficas que signaron a la ingeniería de la pieza precedente y las eleva hacia un nuevo ejercicio de magnificencia envolvente y sublime, siendo así que la patente densidad es utilizada para recrear el aspecto más hercúleo del paradigma histórico de MONO. Esto se nota particularmente en las acentuaciones tribales de la batería, las mismas que después se tornan más aguerridas, pero es cierto que este vitalismo funciona sistemáticamente en todos los recursos instrumentales presentes. Las capas de cuerdas finales arman el epílogo perfecto. En lo referente a Holy Winter’, se centra en una nueva excursión en la faceta más evocadora del ideario musical del cuarteto, siendo así que hay efluvios románticos que emanan tanto del núcleo melódico como de los tratamientos de guitarras, piano y percusión con el que se dirige la logística. Una vez ingresado al armazón grupal, la batería instaura un compás lento cuyos ornamentos razonables invitan a la exhalación posterior de un nervio incrementado y, otra vez, unos cautivadores arreglos orquestales. Así las cosas, We All Shine tiene la misión de restaurar en parte la vivacidad de los pasajes más extrovertidos que se hicieron presentes en algunos temas previos del repertorio, una vez pasada la sección prologar que continuaba el impacto del sosiego contemplativo sobre el que se apoyó el tema precedente. Time Goes By es la segunda pieza más extensa del álbum con sus 9 minutos y pico de duración y también es la que lo cierra. Tras un preludio de cariz cibernéticamente minimalista, su cuerpo central establece una síntesis de los aspectos más etéreos del repertorio anterior sobre un compás de 6/8, siendo así que poco antes de atravesar la frontera del cuarto minuto, el dinamismo se enriquece mientras los guitarreos aumentan su poderío y el ensamble de cuerdas va añadiendo imponentes texturas. Para el epílogo, se reitera la atmósfera inicial con una dosis aumentada de ceremoniosa placidez. La calculada languidez del parsimonioso fade-out es bastante efectiva. 

Con su ambiciosa duración de más  de 71 minutos, Oath imponse su autoridad estética como un álbum donde se nos muestra inequívocamente la ostentación que el colectivo de MONO hace de su empuje creativo masivo y renovador para este momento de su larga carrera. Hasta ahora, el grupo ha mantenido una buena reputación como una entidad grupal experta en crear climas atmosféricos de diverso talante dentro del mundo del rock experimental y Oath” no es la excepción, precisamente. Los despliegues de ingenio, fuerza de carácter y elegancia que se aplican al repertorio de este discoc verifican que el personal de MONO sigue honrando al rock como arte en este año 2024. ¡¡Totalmente recomendable!!


Muestras de “Oath”.-


* Adicionalmente, Susan Voelz escribió los arreglos de cuerdas mientras que Chad McCullough hizo lo propio con los arreglos de bronces. 

Monday, July 01, 2024

Nuevos movimientos en el mundo musical de INNER PROSPEKT

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nuevos movimientos están acaeciendo en la actualidad del rock artístico italiano. Resulta que el pasado 4 de abril se publicó el nuevo disco de INNER PROSPEKT, el proyecto de música progresiva ecléctica del teclista italiano Alessandro Di Benedetti. “Unusual Movements” es el título de este nuevo álbum y, como es habitual, De Benedetti se encarga de crear todas las composiciones, además de tocar los teclados y la batería, cantar y realizar los samplers. Completan la escuadra instrumental los guitarristas Rafael Pacha, Federico Tetti y Carmine Capasso, el bajista Daniele Vitalone, el saxofonista Giuseppe Militello y Marco Bernard tocando el Shuker Bass. Somnus Media es el sello encargado de publicar este hermoso disco que refuerza la presencia del ideal progresivo en la escena europea del año 2024. El material contenidos en 
“Unusual Movements” fue grabado, mezclado y masterizado en varias sesiones a lo largo de los años 2022 y 2023; Di Benedetti realizó la producción, además de ser autor de la imagen de la portada y del diseño gráfico. Repasemos ahora el repertorio en sí mismo.           


‘The Bridge’ abre el álbum con un despliegue de vitalidades sónicas donde se cruzan bases cibernéticas y lirismo prog-sinfónico de línea Cameliana, siendo así que cuando el piano se apodera del centro temático, se abre camino a una exhibición de cálida sofisticación melódica. Una mención especial debe ir para la compleja labor del bajo. Se dice mucho en poco más de estos 3 minutos ocupados por este tema de entrada. ‘Mantra’ sigue a continuación para explayarse por un espacio de poco más de 15 minutos; de hecho, se trata de la pieza más extensa del álbum; su letra está inspirada en las alteraciones emocionales e incertidumbres generadas por las medidas de distanciamiento social sistemático para defendernos de esa fatal peste de Covid. Efectos de activación de un mecanismo de relojería introducen la base de un groove inicial que se sitúa dentro de un grácil medio tiempo, el mismo que va llenándose de a pocos con instrumentos que se aúnan a una amalgama meticulosamente definida. La concreción decisiva de la ingeniería colectiva revela una estructura jazz-progresiva donde se conjugan sinfonismo y jazz-fusion con cierto talante ocasional de nu-jazz. Lo que suena aquí es como un híbrido de los GENESIS de 1978, el STEVEN WILSON de 2015, GAZPACHO y NOT A GOOD SIGN. En los diferentes momentos de protagonismo para el saxofón y la guitarra, el ambiente se torna particularmente dramático en medio de una composición que da prioridad a lo introspectivo. La secuencia rítmica de los últimos instantes tiene una elocuencia especial. ‘Winter Day’ es una balada a lo PETER GABRIEL que sigue de cerca la pauta estilística de la maratón precedente, siendo así que su principal misión es acrecentar las vibraciones melancólicas que ya se sienten dominantes. Durando cerca de 12 de minutos, ‘Neverland’ brinda una nueva exhibición de fastuosidad progresiva, y ya desde esas escalas iniciales de teclados y guitarra acústica, uno puede darse cuenta de que la cosa apunta hacia un fulgor renovador y más señorial. En efecto, el cariz envolvente del pasaje prologar muy pronto se transforma en algo aristocráticamente fulguroso cuando entra en acción el ensamble entero. Aunque el tenor reflexivo se perpetúa en el delineamiento de los esquemas melódicos y los grooves, es la emergencia de un jovial interludio extenso (un poco a lo PFM-con-YES-con-JETHRO TULL) lo que eleva a esta composición como el cénit decisivo del disco. Hay un encanto especial en la manera en que la guitarra asume la guía en las instancias finales de dicho interludio antes de que la pieza regresa a su esquema central.

Cuando llega el turno de ‘Just Five Minutes’, el ensamble vira a paso firme sobre la senda del jazz-rock melódico en clave contemplativa. La manera en la que la guitarra va perfilando el desarrollo temático mientras la batería va sosteniendo un swing sereno nos remite a esos clásicos de PAT MARTINO de la segunda mitad de los 70. En algún momento emerge una orquestación elegante y vaporosa que añade más solemnidad al asunto, pero se trata sólo de una variante ocasional desde la que se puede brindar un hálito de efímera frescura al desarrollo temático. Un evocador y hermoso instrumental que signa un momentum peculiar dentro del modus operandi del disco. ‘Around The Corner’ es un tercer tema de generosa duración, esta vez, de alrededor de 11 ¼ minutos. La letra de esta suite refleja todos los matices de la psiquis humana: desilusión, fobias, placer, tristeza, alegría, incertidumbre, júbilo, etc. Todo empieza con un meditabundo preludio de piano bastante enfocado en el estándar impresionista, el cual prepara el terreno para el medio tiempo sobre el cual habrá de instalarse la primera sección cantada, muy emparentada con la serenidad contemplativa que signó a la primera suite del álbum. Más adelante, otras secciones se mueven a través de diversos parajes introspectivos donde el sinfonismo y el jazz-fusion se hermanan bajo atmósferas otoñales. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, el asunto se torna más vivaz y fastuoso, tocando lo celebratorio sin abandonar del todo lo contemplativo. Es en esta manifestación de plenitud expresiva que se establece nexos con los aspectos más fulgurosos de ‘Neverland’, y el ensamble hace muy bien en tomarse su tiempo para explorar este dominio sonoro. Para la sección epilogar se regresa al primer centro cantado, el cual se deja ornamentar por un envolvente solo de guitarra antes de que unas ondulaciones de piano arropadas por etéreas capas de sintetizador forjen la coda. Otro momento culminante del disco. ‘The Question’ trae consigo el cierre del álbum con un parsimonioso despliegue de vibraciones reflexivas que se sitúan a medio camino entre el aspecto romántico de GENESIS y el minimalismo de BRIAN ENO, añadiéndose ciertas acentuaciones de los TALK TALK del último disco. 


Ésta fue la experiencia de “Unusual Movements”, un disco que revela una nueva remodelación de la visión particularmente ecléctica que INNER PROSPEKT encarna dentro del actual escenario progresivo italiano. Muy recomendable para cualquier colección de discos progresivos que se mantenga actualizada con lo que se está haciendo todavía en nombre del ideal del rock artístico.


Muestras de “Unusual Movements”.-

Sunday, June 30, 2024

SUMDEUS: siendo tres a inicios del 2023


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy retrocedemos a los primeros días de enero de 2023 para apreciar el disco “Three Days Refracting”, el cual fue gestado por el trío conformado por Rome Yamilov [guitarra], Kazuto Sato [contrabajo] y Patrick Talesfore, Jr. [batería]. Ellos son integrantes del ensamble SUMDEUS y este trío en particular opera como una entidad autónoma bajo la estructura de ese grupo mencionado: es por eso que el disco que ahora comentamos es firmado por SUMDEUS. Aprovechamos el impacto tan positivo que nos causó su álbum 
“Somedays” de marzo de este año para echar un vistazo a este trabajo anterior, el cual se concibió bajo condiciones muy diferentes.* De hecho, la propuesta musical de este trío se centra en exploraciones de formas libres y atmósferas electrizantes inspiradas en los patrones más vanguardistas de los lenguajes del jazz y el rock. Robert Kirby aportó algunas labores de procesamiento sonoro al resultado final. El material contenido en “Three Days Refracting” fue grabado domésticamente para ser posteriormente mezclado por el antes mencionado Robert Kirby en el estudio The Noise Shop de Oakland, California. El arte gráfica es de la autoría de Nick Ross. Veamos ahora los detalles estrictamente musicales de este disco.
 
Todo comienza con ‘Warm World’, pieza que dura 5 ½ minutos y que se sitúa en una reorientación psicodélica de estándares del jazz-rock sobre un groove sólido; la fortaleza precisa de las líneas de contrabajo completan cabalmente el encuadre desde donde la guitarra se explaya llenando espacios con afilada inquietud. Dicha inquietud gana en nervio durante el último tercio del tema. Es como si una asociación de RED KITE y GUTBUCKET se hubiese puesto a exorcizar la faceta más intensa del legendario TERJE RYPDAL mientras añade a ésta acentuaciones Hendrixianas. La calma final abre la puerta a la miniatura de 1 minuto y pico ‘Heat Haze’, la cual focaliza el factor bluesero creado para la ocasión en un jam sencillo y portador de una elegante musculatura. Tras esta pequeña recreación, se da la emergencia de la homónima suite tripartita, la misma que se explaya por un espacio de 24 ¼ minutos. ‘Three Days Refracting Pt. 1’ comienza con una actitud sigilosa que se vale de sus propias vibraciones aleatorias a lo free jazz como un mecanismo para tentar alguna confluencia entre los instrumentos actuantes. Hay instantes donde nos parece que estamos ante un momento deconstructivo de los primeros álbumes de GURU GURU, especialmente cuando el asunto se torna crecientemente ígneo. La Segunda Parte comienza con una atmósfera etérea e informe que reemplaza a la borrasca precedente con un paisaje cósmico cargado de indescifrables pulsaciones. El contrabajo tiene un rol más explícitamente destacado dentro de esta nueva serie de exploraciones sónicas, las cuales alternan momentos de calculada incertidumbre con otros de talante explosivo. ‘Three Days Refracting Pt. 3’ es la sección más larga de la suite con su espacio de 10 minutos. También es la única que cuenta con un foco bien definido para el jam central, el cual surge tras un par de minutos de preámbulos tentativos. Tal vez tengamos aquí los fraseos de guitarra más excelsos que Yamilov haya plasmado en todo el álbum: su vitalismo y su aventurero planeamiento de texturas incendiarias se ubican en el perfecto centro neurálgico de la trama colectiva. El relajado epílogo, seguido por risas de camaradería de los tres músicos, completa la faena con un oportuno despliegue de carisma.
 
La pieza curiosamente titulada ‘Two Rays Remaining’ cierra el repertorio y lo hace como un dúo de batería y contrabajo que se entrega a una ágil indulgencia centrada en el regreso a la estrategia de exploración de formas libres. La impredecible soltura de la batería se basta a sí misma para brindar un impulso particular a las continuas deconstrucciones que van teniendo lugar. “Three Days Refracting” es el testimonio verídico del tipo de energía versátil y ecléctica que se respira en los cuarteles musicales de SUMDEUS, un ensamble cuya obra hemos estado descubriendo hace poco y cuya investigación recomendamos honestamente como vía de apreciación de la música vanguardista de nuestros tiempos en los ámbitos simultáneos del jazz-rock y el rock progresivo.  
 
 
Muestras de “Three Days Refracting”.-
Warm World: https://sumdeus.bandcamp.com/track/warm-world
Three Days Refracting Pt. 2: https://sumdeus.bandcamp.com/track/three-rays-refracting-pt-3
Three Days Refracting Pt. 3: https://sumdeus.bandcamp.com/track/three-rays-refracting-pt-3


* Para interés de las personas que leen esto, nuestra reseña de “Somedays” se encuentra en el siguiente enlace: https://autopoietican.blogspot.com/2024/05/sumdeus-una-interesante-vision-de-la.html

Friday, June 28, 2024

La casual fraternidad musical de MARK COOK y STEVEN LEAK



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Todavía no termina el mes de junio y tenemos el gusto de presentar una obra fonográfica muy especial, un EP concebido por la asociación estadounidense-canadiense de MARK COOK y STEVEN LEAK. Son los mismos de THE FOREVER MOMENT, pero ahora decidieron firmar con sus propios nombres individuales. Este EP en cuestión se titula “Happenstance” y fue publicado el 8 del presente mes en formato digital exclusivamente: ojo, que el EP dura poco más de 34 minutos, algo cercano a lo que duran muchos clásicos del rock progresivo de los 70. Esta iniciativa compartida e independiente se originó cuando LEAK, un músico canadiense experto en ambientes electrónicos y soundscapes de tendencia ambient, recibió unas grabaciones de bases armónicas y solo de Warr Guitars con y sin trastes de parte de COOK en el pasado año 2023, siéndole otorgada carta blanca para procesar las maquetas y añadir cualesquiera recursos electrónicos, manipulaciones cibernéticas, ornamentos sintetizados y reestructuraciones que considere adecuadas. COOK también aportó percusiones a las sesiones de grabación mientras las cuatro piezas contenidas en “Happenstance” iban cobrando forma. Una tercera presencia importante en la concreción de esta obra fonográfica es el músico, ingeniero de sonido y productor austriaco Erik Emil Eskildsen, quien realizó ajustes sónicos finales y estuvo a cargo de la masterización. El estilo de  MARK COOK & STEVEN LEAK se centra en una variante densamente lisérgica del ambient progresivo, gestionando una robustez especial para los tapices cósmicos que conforman el núcleo central de cada uno de los temas del disco. Conocemos a COOK por sus asociaciones presentes y pretéritas a HERD OF INSTINCT, SPOKE OF SHADOWS, GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS, PHASE OF TWILIGHT, sesiones con DJAM KARET, etc. En lo que respecta a STEVEN LEAK, cuya área de trabajo se centra, como dijimos antes, en la electrónica y el ambient, y cuenta con una larga discografía en solitario y diversas asociaciones. Bueno, veamos ya es hora de revisar el repertorio de “Happenstance”.

‘Angels At The Well Of Souls’ inicia las cosas exhibiendo una aureola flotante que, desde sus primeras instancias, hace notar su densidad estructural al modo de una confluencia entre la faceta çósmica de un híbrido de HERD OF INSTINCT y DJAM KARET, la dimensión más cálida de los soundscapes de ROBERT FRIPP y las neblinas ensoñadoras de los TANGERINE DREAM de la fase 1973-75. Asomándose con una bien calculada sutileza, algunos fraseos sobrios de la Warr Guitar aportan unos soterrados recursos de lirismo en medio de la expansión cósmica que va llenando espacios solventemente con el transcurrir de los minutos. El segundo tema del repertorio es el que justamente da título al disco y también es el más largo del mismo con sus 10 minutos y pico de duración. ‘Happenstance’ asume una expresividad más solemne y misteriosa que la de la pieza precedente, centrándose en lo crepuscular mientras hace algunas alusiones a algo sombrío (que no tenebroso). Aunque no ostenta una extroversión tan imponente como aquélla, este segundo tema sí se enfila consistentemente por una senda de perpetuación del surrealismo reinante. Las connotaciones futuristas de esta amalgama de capas y efectos se torna particularmente grisácea en algunos parajes estratégicos. ‘One Shade The More, One Ray The Less’ tiene una fuerte base rítmica (mayormente programada, aunque también tiene unas percusiones reales) sobre la cual se puede movilizar las bases de los sintetizadores a fin de que éstos recubran a las elegantes líneas bajas de la Warr Guitar y, a la vez, ofrezcan un creativo contrapeso al groove fusionesco en curso. El talante ritualístico de la arquitectura sónica preserva con convicción su gancho inherente que, en muchos parajes, apunta hacia lo cinematográfico. He aquí lo más explícitamente vitalista del disco, he aquí también el cénit decisivo del repertorio. ‘Love’s Dark Consolations’ cierra el disco dando un notorio viraje hacia lo introspectivo bajo la guía de la espiritualidad misteriosa emanada de las notas más graves de la Warr Guitar. La eficacia de este momentum es realzada inicialmente por los recubrimientos sintetizados y, más tarde, por unos sobrios fraseos superpuestos de la Warr Guitar que parecen evocar al estándar de BURNT BELIEF a través del filtro de TERJE RYPDAL. 
 
Todo esto fue lo que se nos brindó con “Happestance”, una obra breve pero rebosante de creatividad que demuestra que esta casual fraternidad musical de MARK COOK y STEVEN LEAK fue algo diferente de lo casual, en realidad, siendo más bien el resultado esperable de los diversos trayectos de estos aventureros. Tenían que cruzarse sus caminos alguna vez y, a partir de allí, gestarse un excelente disco. Muy recomendable.
 
 
Muestras de “Happenstance”.-
Happestanstance: https://stevenleak1.bandcamp.com/track/happenstance
One Shade The More, One Ray The Less: https://stevenleak1.bandcamp.com/track/one-shade-the-more-one-ray-the-less   

Tuesday, June 25, 2024

LUNOPHONE, una exquisita hermandad progresiva ítalo-irlandesa

 
 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy presentamos un disco muy especial: su título es “Surroundings” y su ensamble gestor es el dúo multinacional LUNOPHONE. Uno de los integrantes del dúo es el italiano Dario D’Alessando, figura líder del ensamble HOMUNCULUS RES, el otro es el irlandés James Strain, la mitad de los actualmente renacidos RASCAL REPORTERS. D’Alessandro, además de cantar y hacer todas las letras, toca las guitarras eléctrica y clásica, el piano, los sintetizadores, el glockespiel y la pandereta. Strain se hace cargo del bajo, la batería, las guitarras eléctrica y sin trastes, el oud eléctrico, el sitar, el piano acústico y el eléctrico Fender Rhodes, el órgano, los sintetizadores, las orquestaciones MIDI, la gangsa gamelán, el Nuvo DooD y algunas percusiones surtidas. El disco en cuestión fue publicado el pasado 19 de junio (hace muy poco) por el sello AltrOck Productions. D’Alessandro es el autor de la portada y del diseño gráfico. Las composiciones son divididas entre los dos músicos y las grabaciones se repartieron entre sus respectivas residencias en Italia e Irlanda; dichas grabaciones y los arreglos ulteriores que llevaban a nuevas pistas se iban concretando en los estudios domésticos de ambos entre octubre de 2023 y abril de 2024. Los procesos de mezcla y masterización quedaron en manos de Strain. En líneas generales, la propuesta musical de este dúo está bien asentada en un enfoque melódico de lasí llamado neo-Canterbury con varios espacios para el desarrollo de aspectos prog-sinfónicos, jazzeros y de art-pop. También hay algunos aspectos experimentales que se insertan efímeramente por aquí y por allí para enriquecer la grácil vivacidad que resulta predominante a lo largo y ancho del repertorio contenido en “Surroundings”. Los temas no suelen ser muy largos, siendo así que el 75% de ellos se sitúa en duraciones entre poco menos de 2 minutos y poco menos de 4 minutos: repasemos ahora sus detalles. 

 
Durando poco menos de 2 minutos, ‘Lunaria’ aparece para dar el puntapié inicial a las cosas, explayándose en un refinado vuelo instrumental cuyo cálido desarrollo temático está ornamentado con algunos matices cósmicos. A partir de allí, la dupla de ‘Cíoch Charraige’ y ‘Un Giorno O Due’ se hace cargo de expandir tempranamente el colorido peculiar de la propuesta musical de este dúo. El primero de estos temas mencionados establece una muy pulida cruza entre los CARAVAN del primer álbum y el KEVIN AYERS del segundo, generándose un aura sofisticada merced a la autoridad que tienen los guitarreos a la hora de guiar el esquema melódico. También causa impacto el groove jazzero de la batería a través del inusual tempo. En cuanto a ‘Un Giorno O Due’, éste asume un talante un poco más nostálgico, el mismo que se deja arropar por las mesuradamente densas orquestaciones de los teclados. Da pena que una pieza con tal encanto sea tan breve, pero es que llega el turno de ‘Dalbhdha’ y su delicada exhibición de joviales extravagancias a lo PICCHIO DAL POZZO a las que se añade algún barniz de los primeros SOFT MACHINE. ‘Ametista’ aumenta un poco la jovialidad con su cuerpo central al estilo del pop psicodélico de fines de los 60, adornado con un interesante quiebre progresivo en el intermedio. Cuando llega el turno de ‘Aduantas’, el dúo se detiene a explorar sesudamente el área jazz-progresiva para brindarle la mayor suntuosidad en lo que va del disco. En medio de la convincente fuerza de carácter aquí plasmada, el vigor es aterciopelado y la vitalidad es sofisticadamente luminosa. ‘Miglior Vita’ hace sentir su orientación hacia un terreno un poco más solemne desde su prólogo de piano; con todo, la exquisitez de los arreglos de los centros melódicos y del swing siguen la pauta trazada por varias piezas precedentes. Hay una excelencia rotunda en el modo en que el clímax conclusivo es seguido por una hermosa coda de guitarra clásica, una magia aristocrática que hace de esta canción uno de los cénit decisivos del repertorio junto a
 ‘Dalbhdha’ y ‘Amatista’... por ahora, porque todavía hay más por disfrutar, 
 
‘Uchtóg Mhoillithe’ retoma algunos aspectos reflexivos que tuvieron una importante presencia en algunos temas precedentes.* La exuberancia de los fraseos solistas y armonías de la guitarra dan una prestancia especial al ensamble en bloque. La inserción de un envolvente interludio permite el refuerzo de la labor de los teclados a través de la extroversión aumentada que signa al último tercio de la pieza, erigiéndose ésta como otro momento culminante del disco. También tienen un encanto especial esos tarareos reminiscentes de los SOFT MACHINE de 1968 y el AYERS de 1969-73. ‘Zuppa La Sera’ hace gala de su proyección de preciosismos progresivos, manejándola dentro de una ingeniería meticulosamente subsistente a la rica ilación de motivos
. Dice mucho en sus poco menos de 4 minutos al capitalizar los ecos de suntuosidad de las dos canciones precedentes. El décimo tema del disco porta el muy digno título de ‘René Magritte’ y su misión principal consiste en establecer una grácil confluencia entre el señorío versátil y fulguroso de la pieza precedente y los procesos jazz-rockeros que ya conocemos muy bien a estas alturas del partido. El empleo d algunos recursos rítmicos cibernéticos nos recuerda a la línea de trabajo de REGAL WORM. El penúltimo tema del repertorio es el más largo del mismo con su espacio de 5 ½ minutos; su título es ‘Scarpe Rotte’ y su estrategia sónica es patentemente extrovertida en su primer cuerpo central. Manejando ritmos inusuales que se ensamblan con impoluta fluidez, el desarrollo temático se mueve ágilmente bajo el impulso de su propia luminosidad. En una segunda instancia, el dúo vira hacia lo ceremonioso con un enfoque grácil de las capas impresionistas de teclados que van guiando al bloque instrumental. ‘Anonimo’ trae consigo el cierre del álbum al modo de una semi-balada progresiva marcada por un tenor contemplativo, siendo así que su minúscula coda nos toma por sorpresa con sus agitaciones jazz-progresivas. Todo esto es lo que nos brindó el colectivo de LUNOPHONE con “Surroundings”, un disco bello y radiante cuyos fulgores sónicos lo hacen merecedor de una amplia recomendación al 200% (un 100% por cada integrante) dentro de cualquier fonoteca progresiva mínimamente buena.


* He aquí las traducciones para los títulos de estas piezas nombradas en gaélico irlandés: Cíoch charraige significa anémona marina, Dalbhdha significa brujería, Aduantas designa una sensación extraña de temor en un área poco conocida y Uchtóg mhoillithe significa banda de frenado.

Sunday, June 23, 2024

ANTHONY PHILLIPS: memorias de una danza del año 1990

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy echamos la mirada atrás al legado del maestro ANTHONY PHILLIPS, más precisamente, al año 1990, cuando publicó ese hermoso disco titulado “Slow Dance”. Éste contiene la suite mencionada en dos partes, siendo la música contenida en ellas una cruza entre prog sinfónico y new age con un claro enfoque de suntuosidad y preciosismo a través de sus numerosas ilaciones melódicas. A lo largo del material compuesto íntegramente por el propio PHILLIPS, éste toca los sintetizadores, Roland Jupiter-8, E-mu Emax y Casio CZ-5000, las guitarras acústicas de 6 cuerdas Ovation y 12 cuerdas Alvarez, la eléctrica Fender Stratocaster y la clásica Yari, el bajo sin trastes Gretsch, y los secuenciadores de ritmos Roland TR-808, TOM y Yamaha QX5. Adicionalmente, también aparecen Martin Robertson (clarinete), Ian Hardwick (oboe), Michael Cox (flauta y pícolo), Tjborn Holtmark (trompeta), Julie Allis (arpa), Ian Thomas (batería) y Frank Ricotti (percusión), además del Speachi Quartet bajo la conducción de Ralph Bernascone, y algunos arreglos de cuerdas bajo la conducción de John Owen-Edwards. Las sesiones de grabación de esta magna obra tuvieron lugar en Vic’s Place, los Clapham Studios y los CBS Studios (los arreglos de cuerda dirigidos por Owen-Edwards), todos ellos situados en Londres, entre junio de 1988 y marzo de 1989. PHILLIPS y Simon Heyworth se repartieron las labores de ingeniería de sonido, con aportes de John Gibbons. Publicado por el sello Virgin el 24 de setiembre de 1990, tanto en CD como en vinilo y en casete, tiene la distinción de ser la última obra fonográfica de este maestro que fue publicada en estos tres formatos. Tras una reedición de dos CD y un DVD por el sello Esoteric Recordings del año 2017, “Slow Dance” ha vuelto a ser reeditado por el mismo sello en este año 2024 como un doble CD con el álbum original y otro volumen de maquetas (‘Vignettes’), y para esta ocasión, Heyworth volvió al ruedo para dirigir el proceso de remasterización en el estudio Super Audio Mastering, en Chagford, Devon. 


Este disco resultó ser uno de los más exitosos dentro de la carrera de ANTHONY PHILLIPS, pero el tiempo de su ideación y subsiguiente gestación estaba lleno de incertidumbre y descentramiento debido a que este maestro, a pesar de llamar la atención en el marcado de la new age con el Volumen VII de “Private Parts & Pieces” y la pronta culminación de “Tarka” en asociación con HARRY WILLIAMSON, el sello Passport Records dejó de actuar como difusor del material de PHILLIPS en mayo de 1988. Eso no sólo significaba que él se quedaba sin un contrato de grabación y estaba privado de cualquier adelanto económico para empezar a financiar futuras grabaciones, sino que se veía incapaz de pagar su reciente deuda con el management de Hit & Run en la compra de nuevos sintetizadores. PHILLIPS ya había estado escribiendo la mayor proporción de los centros temáticos para lo que habría de ser “Slow Dance” y ahora estaba en una situación en la que consideróa la idea de dejar de pensar en cualquier disco futuro y buscar trabajo componiendo música para documentales y demás, pero... al final decidió concentrarse en el plan inicial mientras esperaba que la logística laboral mejorara, y así fue que la composición del nuevo material se desarrolló hasta su forma final, pensada como una suite en dos partes de forma semejante a la de “1984” (1981). Una ventaja para la relativamente pronta compleción de la Parte 1 fue la disponibilidad de músicos de sesión que aparecieron en discos anteriores de PHILLIPS y, ante todo, la presencia de Simon Heyworth al frente de la ingeniería de sonido. Ya para fines del verano de 1989, el título provisional del proyecto había cambiado de “Album 88” a “Project 2”, y fue en esta instancia que cierta gente de Virgin Publishing conoció esta maqueta y mostró interés en contratar a PHILLIPS como compositor para el departamento de Filmes y TV. Las negociaciones de rigor llegaron a buen puerto y el buen ANT pudo obtener un adelanto financiero que, entre otras cosas, le permitió saldar su deuda con Hit & Run. Esta bendición no vino sola, pues también llegó el turno de Virgin Records para brindarle un contrato de grabación, y además de eso, un contrato de reedición de toda su discografía precedente. Lo primero que se concretó de este nuevo contrato fue el primer volumen de “Missing Links”, titulado “Finger Painting”, en diciembre de 1989.* Con estos múltiples beneficios derivados de este nuevo giro positivo de la rueda de la fortuna y los vientos del azar del negocio musical, PHILLIPS contaba con recursos para terminar el disco y sacarlo al mercado, pero... ¿con cuál título? Se barajaron nombres tales como “Time & Tide” y “Field Day” (a la postre, títulos de discos posteriores del buen ANT), pero “Slow Dance” fue el que quedó por sugerencia de un ejecutivo de Virgin Records llamado Declan Colgan, quien señaló que la música sonaba a algo para ballet.


Repasemos de una vez los detalles de este disco. La Parte 1 comienza con una breve introducción marcada por nebulosas cortinas de teclado acompañadas de efectos de viento, hasta que surge el arpa, seguida de la flauta y oboe, para instalar una cautivadoramente hermosa melodía y sus correspondientes variaciones, en consonancia con los sintetizadores y el ensamble de cuerdas. Todo lo que ocurre hasta ahora es como el paisaje sonoro de un oasis donde se cruzan sensaciones de elevación contemplativa y plácidas visiones de esplendores delicados; estos últimos se matizan momentáneamente con capas graves que parecen aludir a algo misterioso. Las siguientes dos secciones son notoriamente más sutiles, trabajando con orquestaciones y contrapuntos delicados: a veces se insertan algunas líneas del esquema melódico inicial. Lo que suena aquí nos remite, a veces, a los elementos sinfónicos del Vol. VII de la serie “Private Parts & Pieces”. En la frontera del minuto 12 emerge sorpresivamente una sección más rápida, la cual ostenta un tenor exótico, donde las marimbas marcan la base y la guitarra eléctrica emite unas texturas bastante efectivas. Su irrupción es poderosa, aunque no totalmente abrupta, pues acoge el mismo lirismo meticulosamente perfilado de antes. Es notable el acento mesurado que aportan las líneas de guitarra dentro de esta inesperada celebración; esto se nos antoja muy similar a los aspectos más ambiciosamente telúricos del OLDFIELD de “Crises”, “The Killing Fields” y “Islands”, valgan verdades. Con el breve regreso del motivo inicial se crea un puente a una sección celestial, la cual está centrada en una coral sintetizada desde la que se focalizan los demás instrumentos actuantes. Los últimos ocho minutos exhiben secuencias amables que se suceden con total fluidez, siempre marcadas por el suave protagonismo de los teclados, y contando con ocasionales toques de guitarra eléctrica y acústica que aportan matices eficaces al cristalinamente fastuoso paisaje sónico. Así las cosas, el terreno está preparado para la emergencia de un hermoso epílogo cuya claridad melódica está signada por una cristalina placidez que también es parte de los paradigmas de CAMEL, GENESIS y THE ENID. La obediente estructura rítmica de la batería y los sobrios fraseos de la guitarra eléctrica rodean cabalmente a la orquestación central, la cual se vale de sí misma para elaborar la coda. 

Manteniéndose fiel al sistemáticamente flotante lirismo sinfónico que signa al disco como un todo, la Parte 2 porta un carácter un poco más juguetón que la Parte 1, siendo así que inicia su aserción específica con un pasaje prologar elaborado al modo de una danza china dirigida por armonías de una cajita musical sintética. Con un golpe de gong pasamos a otra sección más patentemente intimista, la cual está marcada por cortinas de teclado y evocadoras líneas de clarinete. El mismo intimismo se disfraza de amable simplicidad con una posterior ilación de motivos fluidamente conectados bajo un signo similar; en uno de ellos reemerge el motivo introductorio, esta vez operando como un ornamento dentro de la base armónica general mientras un loop sintetizado opera como impulsor de una renovada aura extrovertida. En la frontera del minuto 12 surge un golpe de ruptura que da inicio a un interludio envolvente y textural, un cautivador ejercicio de minimalismo cinematográfico que, a su vez, funge como puente hacia un pasaje más extrovertido que refleja una bien perfilada organicidad sobre un compás realmente veloz. Es en este momento que emergen orquestaciones rebosantes y entusiastas, las mismas que, a veces, gestan unos giros un tanto exóticos donde se vuelven a asentar algunos motivos inmediatamente precedentes. Mientras estamos en un territorio afín a los TANGERINE DREAM de 1982-85, este recurso de constantes retornos a viejos motivos funciona para crear una unidad dentro de la obra. De hecho, otro golpe de ruptura posterior supone la vuelta de unas capas absorbentemente solemnes; una vez más, el cuerpo melódico se sustenta en un regreso de algunos motivos utilizados anteriormente, y a estas alturas del partido, PHILLIPS pone sobre la mesa la estrategia para empezar a cerrar el círculo trazado por este opus. En este momento, la ilación del motivo inicial de esta Parte 2 y el introductorio de la Parte 1 se elabora con una poco escondida suntuosidad que está trazada por vibraciones ceremoniosas, siendo así que ambos núcleos melódicos van confluyendo en un armazón contrapuntístico etéreo y sumamente refinado. Una idónea expresión de intensidad romántica para una composición que merecía un cierre a lo grande.


El volumen 2, titulado ‘Vignettes’, contiene varias maquetas preparatorias de esta magna obra. La primera es ‘Theme From Slow Dance’, el cual contiene la sucesión de tres motivos recurrentes en un marco de poco más de 3 ½ minutos, una síntesis compositiva pensada como posible single. Después sigue una mezcla alternativa de ‘No Way Out’, la cual realza las vibraciones orquestales de la composición central mientras aligera un poco la dimensión progresiva de su lugar original dentro de la suite. Más adelante encontraremos una mezcla original de esta sección con la batería de Ian Thomas, así como una versión abreviada y un poco más lenta de una de las secciones de la Parte 1, pensada como single, pero que permaneció inédita hasta esta reedición. En medio de todo esto encontramos unas joyas bien definidas como ‘A Slower Dance’, ‘Guitar Adagio From Slow Dance’ y la maqueta de ‘Touch Me Deeply’. La primera de estas piezas se enfila hacia un reordenamiento de uno de los motivos recurrentes de la suite en clave de ambientación cinematográfica, apelando a un esquema sonoro que reconocemos como uno muy común en los tiempos de la segunda mitad de los 80 y la primera mitad de los 90: gran bloque de armonías y melodías que se asocian a través de un pulcro enfoque digital. En cuanto al ‘Adagio’, se trata de un realce de la espiritualidad cálidamente primaveral que se impuso en el último tramo de la Parte 1. El preciosismo mágico ínsito en el modo en que la guitarra guía la estructura melódica es un estándar atemporal del maestro PHILLIPS. La tercera pieza mencionada es una composición independiente que, en base a la guía del piano, articula una estructura melódica evocadora y bastante agradable, muy motivada por esquemas románticos dentro del discurso de la new age. ‘Clarinet Sleigh Rides’ es otra composición nueva que se posiciona más cercanamente al paradigma de MANNHEIM STEAMROLLER con algunos matices heredados de las exploraciones en la electrónica lírica de algunas piezas de “Private Parts & Pieces VII: Slow Waves, Soft Stars”. La viñeta que cierra la reedición es ‘Lenta Chorum’, que es el arreglo orquestal para la penúltima sección de la Parte 2. 


En palabras de ANTHONY PHILLIPS, fue todo un riesgo apostar por la grabación de una composición de tal envergadura en un tiempo en que no contaba con un contrato de grabación concreto y mientras seguía pendiente la publicación efectiva de “Tarka”, pero el riesgo de gestar “Slow Dance” se retribuyó con creces al convertirse en uno de sus discos más exitosos. Cedemos la palabra al propio autor: “Ahora se ve como algo sabio y sagaz, pero en ese momento era como ser un funambulista sobre una cuerda de alambre en medio de una tormenta; muy fácilmente pudo haber salido mal este asunto. […] «Slow Dance» es algo que, en retrospectiva, tiene mucho sentido, pero en ese momento fue como un gran salto al vacío. Más allá de sus posibles fallas, este álbum tiene estructura, tiene estructura y tiene mucho significado para mucha gente. Creo que lo que más me gusta del álbum es que, durante su evolución, se podía ver cómo los temas se iban usando y entretejiendo. Cuando llegué al final, tenía la sensación de que era como el fin de un viaje mientras entendía que algo que funcionaba al comienzo también funcionaba en la conclusión.” Palabras muy elocuentes que complementan (o incluso podrían reemplazar) a lo que hemos aspirado a explicar en esta retrospectiva. En resumen, “Slow Dance” es una obra cumbre del maestro ANTHONY PHILLIPS, la cual le permitió cerrar una década a lo grande y alumbrar nuevas energías creativas para las siguientes (incluyendo un nuevo disco a dúo con HARRY WILLIAMSON un par de años después). Aunque se insertó en aquel momento en el mercado de la new age, en realidad, se trata de una joya inmortal de la música progresiva británica desde los 80 en adelante que merece un lugar destacado en cualquier colección mínimamente buena.



[Esta retrospectiva está parcialmente inspirada en una reseña publicada en la página web de La Caja De Música. Aquí está el enlace de la misma: https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/anthonyphillips_slowdance.html]


* La serie de discos “Missing Links” recoge composiciones de música de librería, jingles, fondos para documentales y comerciales televisivos. En el año 2020, el sello Esoteric Recordings publicó una caja con los cuatro volúmenes de dicha serie,