Friday, August 09, 2024

THE TANGENT: una oda solitaria a la Estrella del Norte



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos el nuevo disco de THE TANGENT, un disco muy particular dentro de su ya amplio catálogo, pues no se limita ahora Andy Tillison a ser el líder y el principal compositor de este habitual colectivo británico-sueco, sino que ahora de pone a tocar todos los instrumentos. El disco en cuestión se titula “To Follow Polaris” y fue publicado por el sello IndiseOut Music el pasado 10 de mayo, tanto en CD como en doble vinilo. Literalmente firmado por THE TANGENT (FOR ONE), eso se debe al hecho de que Tillison no se limita a componer todo, sino que también lo toca todo, incluyendo su habitual arsenal de teclados y algo más que algunas partes de guitarras acústicva y electríca... todas las partes. También hace su debut al bajo y otro debut al instrumento de viento electrónico EWU, además de tocar la batería electrónica y programar algunas secuencias rítmicas. Hay que tener en cuenta que las circunstancias se dieron para que el disco se gestara y se grabara bajo estas peculiares circunstancias: los integrantes estaban ocupados haciendo giras en SOFT MACHINE, en la bandas de STEVE HACKETT y DAVID CROSS, IT BITES, etc., por lo que lo único que quedaba como actividad concreta de THE TANGENT fue un concierto en abril de 2023. Grupalmente, se acordó en que Tillison, el líder y principal compositor de la banda, hiciera el álbum a solas pero teniendo en mente el canon grupal. THE TANGENT por y para uno. “To Follow Polaris” fue producido entre enero y noviembre del susodicho año 2023, un proceso lento pero a paso firme que, a fin de cuentas, ha dado buenos frutos. Se trata de un disco conceptual con un enfoque optimista en comparación con el desencanto y el cinismo que caracteriza usualmente a la visión estética y la filosofía de vida del Sr. Tillison. Lejos de apelar a ensoñaciones idealistas, Tillison insiste una y otra vez en la necesidad de preservar la esperanza y mantener una constante alerta social en nombre de la solidaridad y contra las ideologías de la post-verdad y la deflagración del medio ambiente por culpa de la imparable mega-industrialización. Polaris, la Estrella del Norte, es la metáfora de esa esperanza como misión moral hacia el cual deberíamos proyectar nuestras vidas. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales del repertorio. 
 

Abre el disco ‘The North Sky’, tema que dura poco más de 11 minutos y cuyo esquema general de trabajo se sitúa cómodamente bajo coordenadas prog-sinfónicas enfiladas hacia afinidades con PÄR LINDH PROJECT y KARMACANIC. Desde el breve pasaje prologar armado con capas de sintetizador y una secuencia  rítmica  vivaz hasta la instalación del cuerpo central, se nota que aquí va a reinar el esplendor extrovertido desde el mismo instante en que el cuerpo central indica sus primeras configuraciones. La ágil vitalidad del armazón instrumental crea el entorno idóneo para las emergencias de floridos solos y esquemas armónicos de los teclados, y, además, permite al canto de Tillison explayarse en su ya conocida peculiar expresividad. ‘A Like In The Darkness’ tiene un talante más contemplativo y una línea más ecléctica dibujada sobre la encrucijada entre el neo-Canterbury y el sinfonismo, con añadidos factores de psicodelia progresiva que permiten que varios momentos estén trazados por vibraciones un tanto sombrías. En la letra se trasluce un cinismo cordial mientras relata los nuevos desafíos que asumen los músicos a la hora de difundir sus creaciones en los tiempos de plataformas digitales y piratería cibernética. El esquema musical en sí mismo tiene una mayor sofisticación en el despliegue de la ingeniería rítmica general en comparación con la canción de apertura, lo cual hace posible que las texturas y desarrollos temáticos para la ocasión se instauren con patente solvencia. Cabe destacar el rol que cumplen las mesuradas florituras del bajo a la hora de reforzar el swing predominante de la pieza. ‘The Fine Line’ ostenta un lirismo pulcro desde sus primeros instantes; de paso, también exhibe su orientación hacia un ahondamiento de la faceta melancólica de la canción precedente desde muy pronto. Con su mezcla de soft jazz y sinfonismo melódico que se deja llevar por algunos grooves propios del estándar del funk, lo que suena aquí es como una inaudita cruza entre los CARAVAN de 1975, los CAMEL de 1977 y STEELY DAN. Los espacios melódicos están pulcramente definidos a lo largo de una canción que se permite transitar por las veredas menos suntuosas de la ciudadela de THE TANGENT. Eso sí, hay un hermoso dueto de guitarra y sintetizador en algún lugar del medio que permite a la pieza elevarse a una majestuosidad típicamente progresiva.

‘The Anachronism’ es la maratón del repertorio con su amplio espacio de 21 minutos, uno de esos momentos habituales en los que THE TANGENT edifica un palacio en medio de los demás habitáculos sónicos. Las secciones de esta suite se llaman ‘Thoughts From Gen Z’, ‘Character Procrastinator’, ‘Red Or Blue, Part 1 (Thoughts From Gen X)’, ‘Manarchy (sic)’, ‘A Visit ToA Small Parochial Building’, ‘Nocracy’‘Red Or Blue, Part 2’ y ‘Turning North Again’, respectivamente. Todo comienza con un despliegue explosivo de fulgores y centellas que se basa en una volcánica mezcla del estándar de ELP de la fase 1971-73 y los UK de 1979: de hecho, es la mancuerna de órgano y batería la que se encarga de dirigir el continuum de vitalismo con el que arma el bloque sonoro integral. En abierto contraste con esto, la primera sección cantada se asienta sobre un compás sereno que se deja arropar por una instrumentación razonablemente sutil, la cual realza el carácter contemplativo del momento. También habrá otros momentos serenos más adelante, pero cabe destacar el talante magnético de un animado groove que emerge alrededor de la frontera del séptimo minuto, así como la expresión de exultantes dinamismos (ocasionalmente furiosos) que emerge poco antes de llegar a la frontera del decimocuarto minuto. Hay muy buenos solos de sintetizador en varios pasajes. De este modo, el sofisticado sendero por el que camina la mayor parte de la suite halla un firme empedrado para su trayecto. El repertorio oficial del disco concluye con ‘The Single (From A Re-Opened Time Capsule)’, que es una versión remodelada de una canción de “Time Capsule, tercer álbum de PARALLEL OR 90 DEGREES, grupo que formó Tillison a mediados de los 90 y que supuso su entrada en la escena progresiva de los últimos tiempos. Esta canción es lo más próximo se encuentra THE TANGENT a los YES de los 80, una canción con cierta orientación de rock clásico al estilo AOR que se beneficia de adecuados preciosismos de parte de los teclados y el swing mesuradamente sofisticado de la estructura rítmica... además de unos arreglos vocales signados por una evidente sensibilidad pop. 


‘Tea At Betty’s Simulation’ es un bonus track que solo se incluye en el CD y algunas ediciones de vinilo. Durando 17 ½ minutos, se trata de un instrumental centrado en el lado jazzero de Tillison, primero con un enfoque centrado en la tradición del jazz-fusion de los 70 con una actitud tranquila, virando más tarde hacia un muy extrovertido dinamismo jazz-progresivo con un punche convincente. Lo que fue inicialmente el imperio de vibraciones lumínicas de temple sereno deja después paso al gobierno de un garbo electrizante donde las normas musicales de BRAND X, LIQUID TENSION EXPERIMENT y RETURN TO FOREVER se cruzan con una refrescante autoridad. Eso sí, cabe notar que las partes de teclados son más virtuosas que las de guitarra. Todo esto fue lo que, al fin y al cabo, se nos brindó desde los cuarteles de THE TANGENT, funcionando como THE TANGENT FOR ONE: “To Follow Polaris” es un disco suntuoso, versátil y elegante, una oda solitaria a la Estrella del Norte que se luce como una importante joya progresiva en el escenario del año 2024. 


Muestras de “To Follow Polaris”.-


Wednesday, August 07, 2024

El universo líquido de BEAT LOVE ORACLE, campeones belgas de la música avant-jazz-progresiva


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
El 3 de noviembre del año 2023 – hace un tiempo, es verdad – se publicó el que hasta ahora es el último disco del excelente ensamble avant-jazz-progresivo belga BEAT LOVE ORACLE: se titula “Dangerous Liquids” y el sello encargado de la publicación (tanto en CD como en vinilo) es áMARXE, afincado en España. La alineación conformada por Frank Nuyts [marimba, sintetizador y voz], Frank DeBruyne [saxofones, sintetizador y voz], Stijn Deldaele [bajo y voz] y Ronald Dhaene [batería y multipad] vuelve a lucir solventemente sus galones de excelencia creativa tras haber llamado la atención del público amante de la vanguardia con “Turning The Table”, su trabajo del 2022. Para el último tema del disco que ahora nos ocupa colaboran Joshua Dellaert (bajo) y Jeff Nuyttens (soundscapes electrónicos). Nuyts es el autor de casi todos los temas aquí contenidos, exceptuando uno de la autoría de  DeBruyne y otro donde Nuyts se asoció creativamente con Nuyttens. De hecho, este último se encargó de la ingeniería de sonido en las sesiones de grabación de Dangerous Liquids, además de la producción y la masterización. Bueno, repasemos ahora los detalles de este disco. 
 
El álbum comienza con la pieza homónima, la cual dura 6 ¾ minutos. La batería da inicio a la señorial arquitectura de ‘Dangerous Liquids’ con su bien definido swing, el cual va acrecentando fluidamente sus dosis de sofisticación y nervio mientras el resto de instrumentos va asentando su bloque interactivo. La estrecha hermandad de bajo y percusión tonal funciona muy bien a la hora de reforzar el groove en curso mientras las líneas de saxofón guían el camino para la continua vitalidad colectiva. También hay algunos ornamentos sintetizados ocasionales que aportan un muy calculado elemento dadaísta al asunto. Gran inicio del álbum, y a continuación llega el turno de ‘Shaky Balance (On A Solid Ground)’, pieza que dura poco menos de 7 ¾ minutos y que también encarna las miras de excelencia creativa de BEAT LOVE ORACLE. Lo que tenemos aquí es un equilibrio bien definido de refinamiento melódico, atmósferas empíreas y arrebatos surrealistas que nos remiten a una majestuosa cruza entre el FRANK ZAPPA de 1972-75, LED BIB y JAGA JAZZIST. La manera en que el saxo y la percusión tonal van compartiendo espacios en el delineamiento del desarrollo temático es sobrehumanamente meticulosa, todo ello mientras la batería usa una garra comedida para asegurarse de que la ilación de motivos intrincados cuenta con los cimientos más seguros. ‘Barefoot On Thin Ice’ comienza con unas misteriosas florituras de bajo, abriendo la puerta al arribo de un cuerpo central muy parsimonioso donde lo contemplativo gobierna la expresividad con la que ha de manifestarse el centro temático. Es como si una idea perdida del maestro RYPDAL hubiese sido retomada por los WEATHER REPORT de 1973 para dotarla de una exuberancia envolvente y seductora. ‘SOSpresso’ sirve para que la banda regrese a su faceta más extrovertida, añadiendo algunos grooves que usualmente se asocian al Latin-jazz y a la faceta funky-experimental de HERBIE HANCOCK, además de algunas notas de humor por vía de unos diálogos burlones que parecen salir de la nada. ‘Sticky Stomp (All The Crack Of Dawn)’ prosigue por esta senda de sofisticada soltura y lo hace tendiendo puentes con las espiritualidad fulgurosa que signó a la pieza homónima. La batería y el saxofón exhiben sus respectivos recursos de energía mientras el bajo crea un dinamismo cuasi-autónomo dentro del índice temático; por supuesto, también hay momentos de lucimiento para la marimba.   
 
‘Tarmac Row’ recibe los ecos de sofisticada agilidad de las dos piezas anteriores y recurre a un regreso a los ornamentos traviesos y los meandros surrealistas para gestar una vivacidad juguetona en medio del arquitectónico jaleo. Se incluye ruidos de gritos femeninos, portazos y tal vez algún balazo. Siempre viene bien algo de humor negro para reforzar el potencial de distinguida extravagancia que subyace a ciertas áreas del discurso avant-jazzero. Cuando llega el turno de ‘Burning Off’, la banda se dispone a hacer una reconstrucción Zappiana del viejo jazz de las big bands mientras preserva los recursos humorísticos con la emisión de anuncios urgentes de parte de un alucinado maestro de ceremonias. El saxofón se empodera de su espacio en el núcleo central del esquema temático diseñado para la ocasión. El álbum se cierra con la pieza que lleva el peculiar nombre de ‘Two Whales Crashing A Beach Party For 2 Electric Basses’, siendo la más larga del mismo con sus 8 minutos y pico de duración. A pesar de todo, el título es bastante acertado, pues se trata de un dueto de bajos (ya dijimos más arriba que Joshua Dellaert colabora al bajo en este ensamble que ya cuenta con un bajista) que se deja arropar por tenues efectos cósmicos de sintetizador en ciertos pasajes estratégicos. La serie de ejercicios armónicos que se van hilando opera con una tersura inmaculada mientras crea escenarios crepusculares donde lo reposado y lo crepuscular se dan la mano. Sólo en una ocasión cercana al quinto minuto y medio es que las cosas se tornan un poco más tensas, pero no se trata de algo tenebroso, sino más bien exultante, unos pasajes efímeros de esplendor en medio de la predominante reflexividad. Aunque llega un poco tarde esta reseña, que conste que somos totalmente sinceros al recomendar a “Dangerous Liquids” como un ítem infaltable en cualquier buena fonoteca de jazz y rock vanguardistas. Este disco de BEAT LOVE ORACLE es una joya destacada dentro de la producción musical europea del año 2023... Y posiblemente, la obra cumbre del grupo hasta la fecha.
 
 
Muestras de “Dangerous Liquids”.-
Dangerous Liquids: https://amarxe.bandcamp.com/track/dangerous-liquids
Shaky Balance (On A Solid Ground): https://amarxe.bandcamp.com/track/shaky-balance-on-a-solid-ground  

Sunday, August 04, 2024

La cuarta fonoesfera progresiva de ISOBAR

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión celebramos la emergencia del nuevo trabajo del grupo ISOBAR, el cual se titula precisamente “Isobar IV” y tiene programada su fecha de publicación para la primera mitad de este mes de agosto. ¡Ya mismo prácticamente! Este colectivo estadounidense-sueco conformado por Jim Anderson [bajo], Mattias Olsson [batería, percusión y efectos de sonido], Malcolm Smith [guitarras] y Marc Spooner [teclados] sigue explorando nuevos matices y recursos sónicos en medio de su bien establecida mezcla de rock progresivo clásico, jazz-prog y ornamentos psicodélicos. A la gente de ISOBAR se le sigue dando muy bien eso de crear composiciones interesantes y organizar las mismas en una arquitectura común bien definida que se mueve sobre grooves sólidos; además, notamos aquí un nervio incrementado y renovador. Y pensar que este ensamble comenzó como un trío californiano emergido de las cenizas de METAPHOR que tenía al ilustre prog-trabajólico Olsson como colaborador privilegiado, pero... a fin de cuentas, el grupo es y siempre ha funcionado como un cuarteto propiamente dicho. Como es habitual, el material está compuesto por el trípode de Smith, Spooner y Anderson. Colaboradores ocasionales del cuarteto en algunas piezas del repertorio de “Isobar IV” son Trevor Lloyd (violín), Ben Bohoquez (saxofón) y Evan Weiss (trompeta). El nuevo material fue registrado en Dolores Gulch Studios, Einsteinium Studios, The Music Shred y Roth-Händle Studios en varias instancias del año 2023. Robert Berry se encargó de la mezcla en los Soundtek Studios y la ulterior masterización estuvo en manos de Reiner Gembalcyk en Sienna Digital, todo ello en el presente año 2024.


La dupla inicial de “Isobar IV” ocupa un espacio de casi 14 ¾ minutos: ‘Rational Anthem’ y ‘CatAtomic’ plasman convincentemente un adelanto del carisma estructural que es inherente a la propuesta de ISOBAR. El primer tema del disco empieza con efectos de una multitud para que la primera sección musical se explaye en una expresividad ceremoniosa cuya sutil sofisticación demuestra una ensoñadora majestuosidad desde muy pronto, y tampoco tardan en emerger recursos de incremento de la vivacidad melódica. Desde antes de llegar a la frontera del tercer minuto, el cuarteto gesta un clímax melódico bastante coqueto antes de volver a la ceremoniosidad inicialmente predominante. En cuanto a ‘CatAtomic’, se trata de un muy inspirado ejercicio de focos melódicos y atmósferas solemnes donde los ornamentos son manejados con muy pulida delicadeza. La intervención del violín permite la concreción de efectivos coloridos extara para el asentamiento del desarrollo temático. La sofisticada ingeniería rítmica es manejada con un groove sobrio bajo el palaciego entramado de guitarra, teclados y violín. ‘That I Know Of’ recibe cierto impacto de las vibraciones solemnes y el refinamiento melódico de la pieza precedente y le añade una dosis incrementada de musculatura rockera. De esta manera, la grandilocuencia lírica se resalta hasta el punto de crear un punto de encuentro entre los paradigmas clásicos de YES y GENTLE GIANT mientras se establece confluencias con la banda compatriota OVRFWRD. Cuando llega el turno de ‘Startling Over’, la banda se pone a experimentar con esquemas rítmicos propios del jazz-rock experimental. periplos disonantes y extravagantes ilaciones de diversos motivos que, en conjunto, resuenan como una inaudita confluencia entre lo Genesiano y lo Zappiano. Los parajes más ágiles ostentan un dinamismo muy llamativo. ‘Master Moots Meets The Unwashed Cousin’ reitera algunos de los densos traqueteos de la primera pieza del álbum mientras los remodela con un groove más arquitectónico. Los excelsos juegos de síncopas planteados por la dupla rítmica hacen que las bases armónicas y solos de los teclados y la guitarra acojan una jovialidad peculiar a través del extrañamente encantador desarrollo temático. La sección epilogar exhibe atmósferas exóticas con un talante cósmico. 

El sexto tema del disco ostenta el peculiar título de ‘Strangling Dandelions’ y su función principal consiste en abrir espacios de exploración de la faceta jazz-rockera de la banda. Reciclando vínculos con los legados de HAPPY THE MAN y HOLDING PATTERN, el cuarteto elabora un despliegue de fulgurosa opulencia que fluye naturalmente a través del cauce vivaz de la ingeniería diseñada para la ocasión. En algunos momentos, la estructura temática se deja invadir por unos recursos de gracilidad prog-sinfónica, lo cual añade una dinámica diversidad al asunto. Los matices de Latin-jazz del epílogo conforman un subterfugio bastante ingenioso. ‘Partial Zero’ comienza con una obertura grisácea de base marcial que parece aludir al paradigma académico de STRAVINSKY con algunos tenues matices Crimsonianos. A partir de allí, la banda vuelve a explorar motivos y grooves progresivamente densos con la elegante vivacidad de siempre. ‘Throne Rubber’ comienza con una secuencia rítmica bastante agitada, un breve preludio a lo que será un sofisticado ejercicio de puntuaciones ágiles que se sitúa en un área ecléctica bastante dúctil donde se hermanan GENTLE GIANT y NATIONAL HEALTH. Lo más extrovertido de la secuencia de los temas #4 y #6 es retomado aquí con una dosis extra de prestancia. ‘Phonosphere’ tiene un comienzo signado por un clima de pesadez psicodélica, tras el cual, el grupo acomete un nuevo trayecto por la senda de alternancias entre estándares progresivos y grooves jazz-rockeros. El vitalismo celebratorio de la sección epilogar tiene un inconfundible cariz Yessiano. El final del disco llega de la mano de ‘Telephone Game’, que es el tema más extenso del mismo con su espacio de más de 7 ¾ minutos. Su función primordial es la de rizar el rizo del eclecticismo sistemático que antes ha marcado a las composiciones más tortuosas del repertorio precedente, controlando muy bien lo que se desarrolla en el entramado colectivo. Lo más orientado hacia el discurso jazz-progresivo está en las labores del piano eléctrico y de la dupla rítmica, mientras que los demás teclados y la guitarra se mueven copiosamente por el área del preciosismo melódico propio del patrón prog-sinfónico. Tras un ceremonioso clímax grupal, unos nuevos ruidos de multitudes abren paso a una fuga de teclado y violín que, hasta cierto punto, retoma y amplifica el espíritu de las instancias iniciales del primer tema del álbum.  


Todo esto es lo que se nos brinda en “Isobar IV”, una muy lograda labor de versatilidad que deberá confirmar nuevamente a ISOBAR como un colectivo importante para la preservación del ideal progresivo en la escena actual del rock artístico. Repetimos algo que se dijo en el primer párrafo de la presente reseña: este nuevo disco ostenta un nervio renovador que juega a favor de las ambiciones artísticas de este grupo. Muy recomendable el disco.

Friday, August 02, 2024

ZYPRESSEN: el baluarte japonés del chamber-rock progresivo de los 90

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos una mirada atrás al escenario progresivo japonés de los 90 y nos topamos con un ensamble llamado ZYPRESSEN, el cual publicó un único disco homónimo el 25 de febrero del año 1996. El grupo en cuestión estaba conformado por Hirofumi Imai [batería, marimba, xilófono, glockenspiel, otras percusiones, sintetizador de vientos y canto], Jun Takafuji [bajo, cello, violín y teclados], Atsushi Asano [guitarra eléctrica], Nobuyoshi Miyake [violín y viola] y Koji Yamagami [piano]. El material de “Zypressen” es un exquisito despliegue de melodías, climas y orquestaciones de chamber-rock donde confluyen los legados de UNIVERS ZERO, PICCHIO DAL POZZO y el ZAPPA orquestal, con algunos matices de ART ZOYD en su faceta más etérea y de PENGUIN CAFE ORCHESTRA en su dimensión más pomposa. El esquema sonoro resultante es alumbrado sistemáticamente por un bien perfilado lirismo donde conviven el impresionismo, el romanticismo y la cámara posmoderna, siendo así que la delicadeza propia de las interacciones de los instrumentos abre espacios bien calculados a pasajes densos y moderadamente tenebrosos. Para completar la trama sonora de “Zypressen”, el quinteto recibió las ocasionales colaboraciones de Takao Abe (flauta), Kyouko Senke (violín) y Shigeru Kasuga (clarinete bajo). La antes detallada línea de trabajo de ZYPRESSEN no está demasiado alejada de la practicada por la banda compatriota LACRYMOSA, quienes hicieron dos discos en los 80 y los 90, mientras que su atención a los detalles texturales de los instrumentos utilizados a fin gestar y gestionar un tapiz colectivo se parece a la de otra banda compatriota, PAZZO FANFANO DE MUSICA, quienes iban más por el lado de lo sinfónico y lo pastoral a fines de los 80. Ya hemos indicado cuáles son los referentes más usuales en las estructuras de sus composiciones, siendo éstas mayoritariamente de Hirofumi Imai, con la excepción de dos piezas que fueron compuestas por Jun Takafuji. El material contenido en “Zypressen” fue grabado en el estudio Our House, Mitano, Tokio, siendo así que las labores de ingeniería de sonido y mezcla corrieron a cargo de Katsumi Yanagida y el guitarrista, Atsushi Asano. Chihiro Saito (integrante de LACRYMOSA, vaya, qué coincidencia) fue el productor y, de paso, colaboró en los arreglos de algunos de los temas. El sello Belle Antique, un referente de la difusión de las diversas vertientes de música progresiva creadas en el País del Sol Naciente, publicó el álbum en el año 1996, tal como dijimos más arriba, Bueno, pasemos ahora a los detalles estrictamente musicales del disco en cuestión.  
 

Los primeros 6 ½ minutos del repertorio de “Zypressen” están ocupados por ‘Point Of Compass’. Tras unos leves efectos de densa ventisca, surge un cuerpo central dispuesto a explayarse en un vitalismo contenido donde la tensión regule con pulso firme los diversos factores temáticos que se van hilando. Hay una actitud un tanto belicosa en la espiritualidad general de la versátil estructura compositiva, pero la forma de la misma apela a un fulgor travieso que juega a ser tenebroso mientras reviste su artificio de humor surrealista. Los constantes juegos de disonancias y síncopas complejas se hacen menos chocantes e incluso bastante acogedores gracias a dicho artificio. La dupla de ‘STR (Against The Wind)’ y ‘Tangent’ sigue a continuación para explorar el potencial colorido hacia el que se proyecta el ideario musical del grupo. El primero de estos temas mencionados establece una dinámica esplendorosa en su centro temático, el cual es guiado a doble banda por las cuerdas y las percusiones tonales. Antes de que entre a tallar un melancólico pasaje solista de piano, se podía decir que la calidez acogedora del primer tema había sido remodelada con un foco más reconocible, pero con la entrada de ese pasaje de piano, la pieza añade un matiz solemne a su laboriosidad inicial, la cual se reconstruye con alusiones a los patrones de STRAVINSKY y MESSIAEN. Algo que se utiliza aquí y en otras piezas posteriores es la percusión electrónica como ornamento complementario de las percusiones tonales. De todas maneras, la extensión de este interludio está trazada para abrir la puerta a una retoma más extrovertida del motif inicial para la centelleante sección final. En cuanto a ‘Tangent’, se trata de una especie de ejercicio orquestal de raíz impresionista que se deja llevar por un ímpetu estilizado a lo GERSHWIN, siendo así que se siente como una continuación de las vibraciones centelleantes de la pieza precedente. ‘Etude’ establece un vínculo entre el avant-jazz y el (mal llamado) rock-in-opposition orquestal a lo ART ZOYD, añadiéndose elementos bifurcados de contramelodías y contrapuntos que son tan propios de la dimensión más grandilocuente del paradigma de ZAPPA. En este sentido, el cuarto tema del disco hermana a ZYPRESSEN con sus compatriotas de TIPOGRAPHICA, aunque con la salvedad de que aquí hay una mayor zozobra por el lado más grisáceo y misterioso de este tipo de enfoque progresivo. He aquí una inaudita amalgama entre lo arquitectónico y lo retorcido.  

Los dos temas más largos del disco son los que duran 7 minutos y el primero que aparece es ‘HANA’, el cual cumple con la misión de llevar las vibraciones más vivaces y amables del ideario grupal hacia un máximo de expresividad. En su esencia más íntima, esta pieza parece compuesta con un espíritu romántico, pero siempre hay esos traqueteos sutiles que se entrometen en ciertos parajes estratégicos para darle un impulso extra de tenor vanguardista. También hay un soliloquio que emerge a mitad de camino para aumentar la ceremoniosidad misteriosa de momentos así. Una vez que regresa el cuerpo inicial para instaurar y reforzar el clímax expresivo de la pieza, el fulgor veraniego acoge unos efectivos artilugios de densidad, los mismo que permiten el incremento de la gentil grandilocuencia en curso. ‘Prelude’ comienza con unas agitaciones bien cuadriculadas de cello sobre las que vuelan unos fraseos torturados de guitarra, siendo así que cuando entra en acción la batería, el cuerpo central empieza a armar todos los suelos y paredes de su laberinto multitemático. Tenemos ante nosotros los momentos más aguerridos del disco, aunque éstos se intercalan con otra sección más encubierta donde opera un tenebrismo soterrado: nos referimos a un interludio geométrico que genera una expectativa tensa y una serie de crescendos bastante geométricos. Ya se muestran desnudas y puras las influencias de ART ZOYD (1976-80) y UNIVERS ZERO (1977-79), además de las confluencias con los AFTER CRYING de los primeros discos. La otra pieza que dura 7 minutos es ‘砂の下 遠い昔の絵’ y su principal misión es la de dar un viraje abiertamente introspectivo a los recursos de preciosista majestuosidad que ya han marcado las sendas de varios temas precedentes. Así, el tono musical se torna más afín al impresionismo con su oportuna dosis de matices crepusculares que se manifiesta en el delicado manejo de los giros disonantes del desarrollo temático. El cierre del álbum llega de la mano de ‘交差衝動 (All The Vertical Stripes Are Eager To Cross Together)’.* En su espacio de poco más de 6 ½ minutos, esta pieza exhibe un exultante vitalismo que parece indicar el arribo de un nuevo día tras la consistente nocturnidad de la penúltima pieza. El encuadre de la amalgama sonora diseñada para 交差衝動’. Las intensas armonías de guitarra, levemente escondidas bajo las bases de piano, refuerzan la labor intermitente de la batería cuando no apoyan al bajo a la hora de sustentar el vitalismo del ensamble íntegro. Realmente, un estupendo broche final.
 

Todo esto fue “Zypressen” y toda esta fue la genialidad conjunta de los integrantes de ZYPRESSEN, un disco totalmente recomendable en cualquier buena fonoteca dedicada a la música progresiva en sus vertientes más vanguardistas, siendo así que su peculiaridad consiste en la forma tan preciosista y refinada con la que la banda acometió el diseño de los arreglos para sus complejas composiciones. Como ítem fonográfico, este disco ha recobrado cierta actualidad porque a inicios de este año 2024, el sello independiente francés Contrw-Courant ha puesto este disco a la venta desde su blog de Bandcamp. ¡Qué bueno que este pedazo del enorme legado de la música progresiva japonesa del pasado milenio esté disponible para el disfrute de los melómanos que aprendemos a vivir en el mundo del nuevo milenio desde ya casi un cuarto de siglo! El legado de ZYPRESSEN, aunque pequeño, es y tendrá que ser inmortal. 


[Esta retrospectiva está parcialmente basada en la reseña originalmente publicada en la página web La Caja De Música, con el enlace https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/zypressen_zypressen.html]

 
* La grafía latina del título japonés de este último tema es ‘Kōsa Shōdō’ (‘Todas Las Bandas Verticales Están Deseosas De Entrecruzarse’ ) y la del tema precedente es ‘Suna No Shita Tōi Mukashi No E’ (‘Bajo La Arena Hay Una Pintura Escondida). Hermosos títulos, cabe añadir. 

Wednesday, July 31, 2024

FATES WARNING: meditaciones sobre un largo día que se prolongó hasta el año 2020

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con varios años de demora terminamos y publicamos la presente reseña sobre el que hasta ahora es el último trabajo de estudio de FATES WARNING, “Long Day Good Night”, el decimotercero de su larga carrera iniciada a inicios de los 80 y que, mediante una pequeña revolución estilística interna desde su segundo disco “Awaken The Guardian” (1986), se erigió como una fuerza pionera de eso que ahora conocemos como el paradigma del metal progresivo. Publicado el 6 de noviembre del año 2020 por vía del sello Metal Blade Records, al cual perteneció FATES WARNING desde los tiempos de “Parallels” (1991) antes de su momentánea instancia en Inside Out Music (entre 2013 y 2018), dura más de 72 minutos. La publicación se hizo en CD y en vinilo (rojo anaranjado, dorado, esparcido rojo y blanco, amarillo y anaranjado, y dorado y negro). El colectivo permanente que gestó “Long Day Good Night” estaba conformado por Jim Matheos [guitarras], Ray Alder [primera voz], Joey Vera [bajo y coros] y Bobby Jarzombek [batería]. Como asociado principal estuvo Mike Abdow, quien se encargó de los solos de guitarra en tres de los trece temas del álbum; él había estado fungiendo como guitarrista en las giras desde el año 2013. También colaboraron en este disco el ilustre Gavin Harrison (batería en un tema), George Hideous (bajo en dos temas), Mika Posen (violín) y Michael Weinroth-Browne (cello). Ante todas las cosas, “Long Day Good Night” es el testimonio decisivo de la banda al poner sobre el tapete sus reflexiones sobre el largo camino andado y su deseo de cancelar su trayecto musical con un punche verídico, el cual mantiene contactos estilísticos con lo plasmado en los dos discos de estudio precedentes, “Darkness In A Different Light (2013) y “Theories Of Flight” (2016), en varios pasajes, aunque también hace algunas alusiones pasajeras a otros discos de de su larga trayectoria. El proceso de grabación y producción de “Long Day Good Night” fue un poco arduo, siendo así que las partes vocales fueron grabadas en el Little Big Studio de Madrid, España, con Mike Sanz fungiendo de ingeniero de sonido. La mezcla estuvo a cargo de Evil Joe Barresi en el estudio JHOC, mientras que la masterización fue realizada por Alan Douches en el estudio West West Side Music. Matheos fue el productor. El arte y diseño gráficos son de la autoría de Patrick Atkins. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales de este disco. 


Durando casi 8 ¼ minutos, ‘The Destination Onward’ abre el repertorio y lo hace con estupenda magnificencia mientras va evitando que ésta se desate hasta llegar a suntosidades fatuas; todo es paulatino en la sección prologar hasta que se decide que ya es hora de desplegar el cuerpo central. El esquema general del fulgor rockero en curso se configura con un vigor genuino mientras el entramado de riffs y la dupla rítmica va abriendo caminos para la claridad melódica. ‘Shuttered World’ sigue a continuación para continuar por la senda de explosiones rockeras conservando bastantes similitudes en cuanto a la aguerrida sofisticación de los riffs y el swing primordial, aunque con una menor duración. La vitalidad bien focalizada de estas dos canciones hacen que su ilación instaura un poderoso inicio para el álbum que hoy recordamos. ‘Alone We Walk’ tiene un espíritu un poco más trágico mientras persevera en la posesión de un razonablemente sofisticado fuego rockero, lo cual hace que los ecos de la mayúscula musculatura de las dos canciones precedentes asuma un señorío renovador. Los juegos de síncopas armados desde la base rítmica realzan los preferentemente comedidos aires majestuoso que se insertan en el groove central. ‘Now Comes The Rain’ se mete un poco en el terreno de eso que se dio por llamarse rock alternativo, aunque más podemos aseverar que tiene aires de familia con los QUEENSRŸCHE de la fase 1994-2003: el punche es directo en base al modo en que las armonías de la guitarra ocupan el centro neurálgico del desarrollo temático. Cuando llega el turno de ‘The Way Home’, la banda activa una senda desde un lirismo introspectivo incial a unos ulteriores destellos de estilizada soltura, algo que nos remite a los discos de 1997 y 2000. A propósito, e
stas líneas nos impresionan bastante: “Stepping into the unknown, / Hoping that you won’t feel alone anymore, / So you put your faith blindly / In someone else’s hands to take control. / But how were you to know / That something in the night was wrong? / So you take your final step through the door.” ‘Under The Sun’ sintetiza las espiritualidades expresivas de las dos canciones precedentes para darle un enfoque más romántico al asunto, algo que es potenciado por los arreglos de cuerdas que marcan la sección prologar y reaparecen más adelante. A decir verdad, esta canción suena más neo-progresiva que prog-metalera, lo cual se asocia estilísticamente con los momentos más suaves de los discos de FW de fines de los 90.

 
 
‘Scars’ empieza con efectos vocales en reversa para, al poco rato, dar rienda suelta a un llamativo vendaval rockero que se emparenta con los tres primeros álbumes de la banda, aquellos que sirvieron para cimentar el proceso de maduración de su primer decenio de existencia. El talante grisácio del esquema temático refuerza eficazmente el nervio ínsito a la canción y no faltan quiebres rítmicos estratégicamente ubicados en ciertos interludios instrumentales (algo muy propio del tercer álbum y muchos siguientes). Las canciones #8 y #11, respectivamente tituladas ‘Begin Again’ y ‘Glass Houses’, tienen en común que la música fue compuesta en tándem por Jarzombek y Matheos. La primera de ellas es ostensiblemente ceremoniosa y hace gala de su elegante pesadez sobre un groove genuinamente señorial; un fabuloso solo de guitarra completa el cuadro con potente nervio. En cuanto a la segunda, se inserta cómodamente en una electrizante contundencia metalera que recibe ecos tanto de “FWX” como de “Theories Of Flight”. En medio de ellos se sitúa la secuencia de ‘When Snow Falls’ y ‘Liar’. Aquélla exuda un aura introvertida afín a la de algunas canciones precedentes. ‘Liar’, por su parte, camina sobre una senda de agitaciones rockeras manejadas con un imperioso gancho. ‘The Longest Shadow Of The Day’ tiene dos peculiaridades: es la pieza más extensa del álbum con su espacio de casi 11 ½ minutos y es la única compuesta íntegramente por Matheos (y pensar que más de un disco de FW le tiene como compositor exclusivo). Además, tomando en cuenta su duración, tiene muy poca letra (incluyendo estas lúcidas imágenes poéticas: “The longest shadow of the day / Reaches out along the way, / Shrouds our sight in failing light, / Turns our gaze to the night.”). Todo empieza con un sutil armazón de índices melódicos de las guitarras que, en algún momento, abre paso a la imposición del bajo en el rol protagónico, el mismo que marca la senda para el swing inicial mientras las guitarras van ocupando sus lugares en medio de la creciente expresividad. El esquema está bien definido para cuando el ensamble se sitúa alrededor de la frontera del segundo minuto y medio, no tardando las cosas en tornarse frontalmente furiosas con un talante épico. Estamos en un terreno híbrido entre “Awaken The Guardian” y “No Exit”. Una vez que se instaura una sección lenta, entra por fin el canto en acción, añadiendo dramatismo al asunto. La sección final eleva un poco la intensidad y el groove hasta concretar una cúspide excelsa de furia rockera. ¿Está en los últimos instantes el mejor solo de guitarra de todo el disco? Lo dejamos al criterio de cada oyente, pero que es brutal, lo es, sin duda.
 

 
Portando el idóneo título de ‘The Last Song’, esta balada cierra el repertorio al modo de un dueto de voz y guitarra, siendo así que suena bastante elegíaca. De hecho, son bastante elocuentes las frases contenidas en el puente y la última mudanza: “It’s hard to understand where the time went. / Looking back upon the years, I never dreamt / That fate would show its hand and a life spent / Walking down the only road I've ever known. / The curtain falls / Upon a darkened stage. / Voices fade like words across / Some worn out ending page. / The writer writes his final wrong: / This is the last song.” No es la primera vez que un disco de FATES WARNING se cierra con una relativamente breve balada acústica, pero tal vez sea la última vez en que algo así tenga lugar. En fin, todo esto fue “Long Day Good Night”, un disco muy singular dentro del canon de FATES WARNING sin desmedro de que tenga algunas conexiones estilísticas con obras anteriores de su amplio catálogo (que ya se mencionaron en su momento). También parece que es la carta de despedida de esta excelsa banda al público, lo cual indica el paso final de un trayecto iniciado a principios de los 80 con unas intenciones de hacer heavy metal fastuoso que muy pronto derivaron hacia un paradigma pionero del prog-metal. La existencia de un nuevo proyecto coliderado por Matheos y Alder, añadiéndose el hecho de que este último hizo declaraciones a la prensa sobre la nula intención de Matheos de seguir componiendo material para FW, deja el trámite de disolución bastante obvio ante los ojos de la opinión pública.* Muchas gracias al maestro Jim Matheos y a toda la gente que pasó por las filas de este peculiar y exquisito grupo cuya trayectoria da buena cuenta de su compromiso con el arte dentro de la fuerza del rock.** ¡¡FATES WARNING habita ya en la eternidad!!


[Reseña dedicada a toda la gente que asistió al Lima Fest 2018, 13 de octubre de 2018, donde FATES WARNING fue la banda protagonista y se lució como siempre.]


* Ray Alder y Jim Matheos cofundaron hace poco el proyecto NORTH SEA ECHOES, el mismo que ha publicado su trabajo de debut “Really Good Terrible Things” en febrero pasado. Alder señaló explícitamente que Matheos no tiene intención de componer más canciones para FATES WARNING, aunque no está cerrado a la idea de hacer giras con sus excolegas de banda (enlace de la entrevista: https://www.loudersound.com/news/fates-warning-to-stop-releasing-new-albums). El propio guitarrista está concentrado también en este otro proyecto llamado KINGS OF MERCIA (véase las entrevistas publicadas en los enlaces https://jimmatheos.com/2022/09/23/interview-with-the-prog-report/ y https://www.invisibleoranges.com/kings-of-mercia-interview/). Además, con la gira de aniversario de “Awaken The Guardian” del año 2017 y los dos discos de ARCH / MATHEOS, hechos con el primer cantante de la banda, se nota que el buen Jim estaba con la mente dispuesta a cerrar etapas de a pocos.

** Frank Aresti, Mark Zonder, Ray Alder, John Arch, Joe DiBiase, Joey Vera, Steve Zimmerman, Victor Arduini, Bobby Jarzombek y Mike Abdow... sin olvidar a todos los músicos invitados de turno. 

Monday, July 29, 2024

La nueva selección de horas doradas del maestro ANTHONY PHILLIPS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Estamos de plácemes en este segundo tercio del año 2024 porque a fines de mayo pasado se publicó “Private Parts & Pieces XII: The Golden Hour”, el nuevo trabajo fonográfico del maestro ANTHONY PHILLIPS, por vía del sello Esoteric Antenna (bajo licencia de Cherry Red Records), a fines del último mes de mayo. PHILLIPS se hace cargo de la mayoría de las guitarras y los teclados, y también algo de canto, a lo largo de esta colección de composiciones que datan de diversos lugares y tiempos y que sirven a diversos propósitos. Cediendo la palabra al propio ANT, se trata de “una publicación de AP&P a la vieja y tradicional usanza, una colección de piezas de dispares orígenes que se espera que conformen una totalidad coherente.” En los últimos años se ha estado movilizando mucho el catálogo de ANTHONY PHILLIPS en el mercado fonográfico con reediciones de viejos discos (“Slow Dance”, “Gypsy Suite”) y recopilaciones de múltiples volúmenes con material extra (cajas de cuatro y tres discos de la serie “Private Parts & Pieces”, así como “Missing Links”), lo cual ha estado ralentizando un poco el desarrollo de un próximo disco centrado en el piano, pero, mientras tanto, aquí está “The Golden Hour” para revelar una nueva selección de viejas composiciones ante nuestros oídos. PHILLIPS contó con la valiosa ayuda de su amigo de años Jonathan Dunn para concretar esta nueva recopilación de piezas que, en palabras del propio PHILLIPS, habían quedado totalmente olvidadas en lso archivos de su mente. Aquí están incluidas algunas piezas grabadas junto al argentino Quique Berro García a la guitarra clásica; también aparece en un par de temas el teclista James Collins tocando sintetizadores. Allí donde ellos aparecen también fueron los coautores. Por lo demás, como dijimos más arriba, PHILLIPS tocase hace cargo de casi todas las guitarras, el piano y casi todos los sintetizadores. 


Los primeros 19 minutos y pico del álbum están ocupados por la ‘Wychmore Hill Suite’ cuyas cuatro secciones portan los títulos autónomos ‘Country Mile’, ‘Ring Of Steel’, ‘Peaceful Land’ y ‘Jack The Lad’. Curiosamente, esto ha sido algo que también ocurrió en los Volúmenes II, IV y VII de la serie “Private Parts & Pieces”, pero bueno, concentrémonos hoy en esta ‘Wychmore Hill Suite’. La primera sección se basa en ágiles cadencias pastorales dirigidas por guitarras de 12 cuerdas que portan una aureola alegre. El fulgor va creciendo de a pocos dentro de confines bien delineados. La segunda sección se enfila hacia un exotismo aflamencado donde las guitarras actuantes se amalgaman en un encuadre sofisticado, el cual se abre cómodamente a majestuosas variantes de swing. La tercera sección, que dura cerca de 6 minutos (siendo el ítem más extenso del disco), se centra en una atmósfera serena con talante reflexivo. Los aires impresionistas de la composición se dejan llevar por las vibraciones renacentistas del arreglo final. Algún breve momento de exaltación se entromete con gracia durante el último tercio. En fin, la cuarta sección retoma el fulgor de la primera mientras añade ciertos matices señoriales de la segunda. Cuando llega el turno de ‘Twilight Of A Diva’, PHILLIPS se sitúa junto al piano y elabora una melodía hermosa plagada de una serena melancolía, haciendo que una serie armónica típica del jazz clásico se reformule bajo pautas impresionistas, casi como si SATIE hiciera una modificación de un borrador de una sonata inconclusa de GERSHWIN. ‘High Flight’ despliega un ahondamiento en los ribetes impresionistas para trasladarlos a una flotante atmósfera de tipo new age en base al empleo de ensoñadoras capas de múltiples sintetizadores. Las orquestaciones minimalistas aluden a algo celestial mientras algunas lacónicas notas de cuerdas emergen esporádicamente para aportar algunos ornamentos cristalinos. ‘Sarabande Noir’ es belleza pura exorcizada por un dúo de guitarras clásicas presto a trazar el perfecto paisaje interior que late bajo la mirada melancólica a un mundo quieto.

Cuando llega el turno de ‘Kathryn Downes Trad.’, el piano vuelve a apoderarse del escenario para plasmar otro momento de amable introspección; los breves espacios vacíos entre las notas acentúan ese aire de interioridad ínsito en el solemne desarrollo temático. La pieza que sigue a continuación es la que justamente se titula ‘The Golden Hour’ y su talante es de sobria y coqueta galantería que esconde a medias una espiritualidad juguetona. En cierta medida, se conecta estilísticamente con la tercera sección de la ‘Wychmore Hill Suite’, pero con un toque añadido de gracilidad. ‘Hour Glass’ vuelve al paradigma de SATIE en una inspirada ilación de pulsaciones constreñidas del piano que se armonizan como un suave oleaje bajo el cielo de un calmo atardecer. Cuando llega el turno de la versión cantada de ‘Roads In Between’ (la versión instrumental aparece en la caja “Private Parts & Pieces IX-XI”, en el CD de extras), se nos revela una evocadora balada progresiva que ostenta bastantes remembranzas del ideario de PHILLIPS durante la etapa 1978-79 y algunas coincidencias con el paradigma Cameliano. A partir de aquí, todas las piezas tienen breves duraciones entre 43 segundos y 2 ¾ minutos, y la primera de ellas es ‘Benediction’. Esta pieza se orienta claramente hacia el barroco en base a la guitarra clásica mientras que la siguiente, titulada ‘Soliloquy For Sylvie’, se enfila hacia una atmósfera introspectiva donde la guitarra clásica crea sus cristalinas florituras sobre un trasfondo orquestal de sintetizadores. La miniatura ‘Rushlight’ desarrolla un motif de cascadas de un acorde minimalista con la guitarra acústica de 12 cuerdas; por su parte, ‘New World’ establece un ejercicio de new age sobre una base rítmica fusionesca programada, siendo así que el entramado sonoro es sumamente delicado. ‘Cirrus’ recibe los ecos de vibraciones meditabundas de la pieza precedente y ahonda en ellas mientras les da una elevación celestial con ribetes minimalistas abstractos. ‘Under The Southern Stars’ tiene un motif de piano cuyas cadencias expresivas se enraízan notoriamente en el estándar romántico, muy en la línea de LISZT, realmente. Una composición realmentye entrañable. ‘Sea Drift’ es otra miniatura que se inserta bajo una ambientación introspectiva signada por una serenidad envolvente. El minimalismo crepuscular de ‘Night Spectre’ y la cristalina calidez de ‘Mean Streets’ añaden más eclecticismo al repertorio. 

  

Los últimos 5 ¾ minutos del repertorio están ocupados por la secuencia de ‘Sky Diving’, ‘Summer’s Lease’ y ‘His Final Bow’. El primero de estos temas mencionados establece un parámetro orquestal para un motif de inspiración oriental (casualmente afín a JADE WARRIOR), mientras que el segundo se explaya de nuevo en matices impresionistas al piano. En fin, ‘His Final Bow’ retoma esa faceta de new age minimalista con mesuradas inclinaciones orquestales para rendir homenaje a Ralph Bernascone, viejo colega de PHILLIPS que recientemente se ha retirado del negocio musical. Toda esta fue la gozada de “Private Parts & Pieces XII: The Golden Hour”, una obra que dignifica grandemente el vigente legado del maestro ANTHONY PHILLIPS, quien parece estar situado siempre en una cadena de horas doradas para la música contemporánea británica.


Muestras de “Private Parts & Pieces XII: The Golden Hour”.-


[Reseña dedicada a dos grandes personas: Jorge Pérez Perri, quien nos advirtió sobre la existencia de este bello disco apenas salió al mercado, y; la dulce y hermosa Rosa Elvira Vargas, quien concretó el obsequio de cumpleaños.]

Friday, July 26, 2024

La legendaria banda FOCUS y el número de los meses del año



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

En esta ocasión se presenta el vínculo entre la legendaria banda neerlandesa FOCUS y el número de los meses del año. O sea, tenemos aquí lo nuevo del legendario grupo neerlandés FOCUS, “Focus 12”, el mismo que fue publicado el pasado 5 de julio. La publicación se hizo por vía de la triple asociación de In And Out Of Focus Records, Cherry Red y Spirit Of Unicorn Music. Al igual que en los últimos lanzamientos fonográficos, la alineación vigente de FOCUS está conformada por Thijs Van Leer [órgano, piano, flauta y sintetizadores], Pierre Van Der Linden [batería], Menno Gootjes [guitarras, piano y sintetizadores] y Udo Pannekeet [bajos, sintetizadores y programaciónes]. Estos dos últimos, los más jóvenes de la banda, realizaron la producción de este nuevo disco. También es de destacar que el maestro Roger Dean vuelve a hacerse cargo de la portada. Como se ve en la instrumentación, hay una ampliación logística en el potencial de exuberancia melódica y armónica en el rol de los teclados, pero, por otra parte, lo que elabora aquí la gente de FOCUS es una nueva órbita alrededor de su sol musical que ya tiene más de medio siglo de vigencia. Cabe señalar que, aunque el disco nuevo de FOCUS se llama 
“Focus 12”, no existe en su repertorio un tema llamado ‘Focus 12’, sino ‘Focus 13’. Eso sí, existe ‘Focus 12’: se trata de una pieza difundida por el grupo en las redes sociales y en el CD+DVD “Focus 50: Live In Rio – Completely Focussed”, y se trata de una composición sobriamente melancólica donde el piano guía los sutiles efluvios que se arman en complicidad con la guitarra acústica en ciertos momentos. Una muy hermosa composición en un ítem fonográfico infaltable en cualquier buena fonoteca progresiva, pero bueno, ya es hora de concentrarnos en los detalles del repertorio contenido en el álbum “Focus 12”.

 
Durando poco menos de 4 ½ minutos, ‘Fjord Focus’ abre el disco con un despliegue de extroversión muy típico del paradigma histórico de la banda. El asunto se mueve con convincente vivacidad dentro del paradigma de unos PAT METHENY GROUP a través del filtro histórico de los propios FOCUS en su particular manera de orientarse po la senda jazz-progresiva. El groove es llamativo de por sí y la robusta precisión del veterano Van der Linden lo hace aún más llamativo, y todo el fulgor se acrecienta con la emergencia de un fabuloso solo de guitarra a mitad de camino. Con una sección final dirigida por un hermoso solo de flauta, el vigor se calma un poco para cerrar el asunto con cristalina elegancia. Estupendo inicio del álbum Sigue a continuación ‘Focus 13’ (que ya sabemos que no se puede llamar ‘Focus 12’), como es de esperar, una composición introvertida con raíces románticas y ciertos matices impresionistas añadidos en el realce de la base armónica. La pieza saca buen provecho a su espacio de 5 minutos y pico (es, de hecho, la más larga del álbum). 
El hermanamiento de órgano y guitarra discurre naturalmente a través de la espiritualidad serena de la primera parte de la composición mientras el bajo hace algunos prudentes ornamentos. A mitad de camino, las cosas se agilizan con un rotundo dinamismo que se remonta a la vertiente más extrovertida de esa inolvidable fase de 1971-73, algo que permite a la guitarra lucirse en un solo electrizante y contundente. El clímax colectivo es realmente impactante. algo que encuentra su oportuno contrapeso en los evocadores fraseos del piano que dan inicio a ‘Béla’, el siguiente tema de álbum. Se trata de una estupenda balada progresiva cuyos ribetes expresivos que se sitúan a medio camino entre el blues tradicional y el jazz-fusion de los 70 le dan una riqueza especial cuando entra en acción el ensamble entero. La composición colectiva ‘Meta Indefinita’ se mete de lleno en el área del jazz-rock con su dosis oportuna de refinamiento estructural. Los retazos de la guitarra, alternando momentos de sutileza con otros de expansión frontal, dialogan fluidamente con los bien perfilados vuelos de la flauta mientras la dupla rítmica gesta una ingeniería señorial que vemos muy recurrentemente en obras clásicas de LARRY CORYELL y TERJE RYPDAL. Es como si el carácter contemplativo de ‘Béla’ se hubiera dejado arropar por mantos majestuosos que, simultáneamente, aluden al esplendor y al misterio.

‘All Aboard’ (compuesto por Pannekeet) se centra en un excelso groove fusionesco cuya gracilidad impulsa al magnetismo intrínseco a la composición; el hecho de que la flauta sea el primer instrumento protagónico ayuda bastante a reforzar lo que habrá de ser la atmósfera central de la pieza. A instantes de atravesar la frontera del tercer minuto, el grupo se eleva hacia un ejercicio de agilidades y vivacidades en base a un jam estructurado sobre un tempo inusual. ¡Hay que ver cómo se luce una vez más el maestro Van der Linden! Se concreta aquí una de las más coloridas y sofisticadas labores de composición que se haya gestado en el taller de FOCUS desde su vuelta al ruedo en el 2002. Definitivamente, en su espacio de 4 ½ minutos dice mucho este tema que se erige como el cénit de este disco... aunque todavía hay más por disfrutar. ‘Born To Be You’ es una miniatura centrada en el dueto de piano y guitarra cuyas tonalidades impresionistas nos hacen regresar a los parajes introspectivos y misteriosos de la visión musical del maestro Van Leer; los ornamentos de sintetizador que emergen en la segunda mitad brindan un instante de intrigante luminosidad. A partir de aquí emerge ‘Nura’, una pieza de casi 4 minutos de duración cuyo prólogo está marcado por un nuevo ejercicio de de lirismo cristalino y reposado, derivándose pronto hacia una alternancia con pasajes signados por una jovialidad mesurada en clave jazz-progresiva. Cuando llega el turno del tema curiosamente titulado ‘Bowie’, el piano elabora una sonata bastante elocuente donde convergen romanticismo y barroco, algo muy idóneo para un homenaje póstumo al versátil Camaleón del Rock. ‘Positano’, llamado así por una comuna italiana que cuenta con un hermoso balneario, comienza con un sereno prólogo de piano antes de que se instale un groove extrovertido cuyas atmósferas y retazos centrales se asemejan a los del tema #4. ‘Gaia’ trae consigo el cierre del repertorio, plasmando en un inicio una firme continuidad con los aspectos más introvertidos del repertorio precedente, incorporando una suntuosidad peculiar a dicha labor. Ésta aflora más intensamente cuando el desarrollo temático vira a un agradable viaje fusionesco donde el trípode de guitarra, flauta y bajo exhibe un coqueto esquema melódico cuyo impulso adicional está movilizado por el sofisticado swing de la batería. El fade-out nos deja con ganas de más, pero ya es hora de decir adiós al disco.

Como balance final, “Focus 12” puede ser el más notable de todos los discos gestados por la alineación de los Sres. Van Leer,  Gootjes, Pannekeet y Van der Linden, la misma que ha estado llevando la legendaria antorcha olímpica de FOCUS con vigor, dignidad y creatividad auténticas. Nos parece optimista y entrañable que esta banda se mantenga en pie de esta forma tan convincente: definitivamente, este disco apunta a ser uno de los más notables de la cosecha del rock artístico a lo largo de los 12 meses del presente año 2024. Por lo pronto, nos parece la obra más notable del catálogo de FOCUS en esta etapa de resurrección que se inició a principios del nuevo milenio. 


Muestras de “Focus 12”.-

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