Tuesday, September 15, 2026

MANIC VICE: la realidad concreta del rock progresivo español de última generación



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos al grupo español MANIC VICE y su álbum debut “Sólo En Nuestra Cabeza”, un estupendo muestrario híbrido de psicodelia, jazz-prog (a veces, a lo Canterbury) y rock sinfónico de vieja usanza. El disco en cuestión salió al mercado el 1 de mayo último tras asegurarse la concreción de su producción con una exitosa campaña de crowdfunding. La banda ya había recorrido un buen camino de sus sueños progresivos desde su formación en el año 2021. A lo largo del proceso de grabación de “Sólo En Nuestra Cabeza”, MANIC VICE operó con el trío de Martín Cervera Villalobos [guitarras, bajo y voz], Celia Martín Navas [teclados y voz] y Nicolás Marquerie Lorenzo [batería], aunque también contó con la colaboración ocasional de Martín Samos Ventureira al bajo. El sello Astronomy Recording Music fue el encargado del lanzamiento. Pablo Solo se hizo cargo de las labores de producción y de mezcla, mientras que Ibon Larruzea hizo lo propio con la masterización en los Estudios Euridia. La magnífica arte gráfica es de autoría de Ojos De Papel. Bueno, pasemos ahora a los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos ocupa. 

La miniatura ‘Patrocinado Por McChrystal’s’ da inicio al repertorio al modo de un mantra tribal en clave fusionesca donde las estilizadas agitaciones de la batería y las creativas líneas del bajo marcan la pauta para el bloque instrumental entero. De este modo, se abre el camino para la emergencia de la mini-suite ‘Canción De Reencuentro (I. Tirar La Toalla; II. No Quieres Ver Ná; III. El Porvenir)’. Con un medio tiempo bien armado que va articulando creativas variantes complejas y un sobrio manejo del vigor rockero, el grupo transita cómodamente a través de los recovecos musicales que gesta a lo largo del camino. Lo que suena aquí es como una cruza entre los SOFT MACHINE de 1968-69, el Kevin Ayers de 1970-71 y HATFIELD AND THE NORTH mientras establece nexos estilísticos con nombres más actuales como SINGLELITO y JUZZ. Los bien perfilados momentos de nervio expresivo plasmados por la guitarra se conectan muy fluidamente con las bases armónicas y ornamentos de los teclados. Acto seguido, llega el turno de ‘Da Igual’, una canción más serena que se mueve bajo el cobijo de un talante contemplativo. El carácter ensoñador de los coros femeninos que acompañan al canto principal ofrece un efectivo contraste frente al carácter adusto del desarrollo temático; textura y vigor se mezclan en los sucesivos solos de sintetizador y guitarra. Una vez pasado el ecuador del tema, la garra que estaba un tanto contenida se suelta liberalmente, lo cual repercutirá en un ascenso imparable del fuego rockero, el mismo que parece aludir a los legados de IRON BUTTERFLY y VANILLA FUDGE. Dos momentos culminantes para un disco que recién empieza. La díada de ‘Jambalaya’ y ‘Comic Boy’ sirve para que la gente de MANIC VICE siga ampliando su paleta sonora. El primero de estos temas mencionados recoge parte de la musculatura primordial que implosionó en la pieza precedente y la remodela sobre un sofisticado groove jazz-rockero a partir de una jubilosa figura de bajo que desde el punto de partida anuncia una contundente algarabía sónica. En cuanto al segundo, comienza como una balada en clave psicodélica y más adelante, va animándose a paso sostenido como un crescendo que vuela por cielos prog-sinfónicos con un plan de viaje muy bien perfilado. Sucede mucho en un espacio de 3 minutos. 

‘Tu Palabra No Valía Nada’ recupera los recursos de ágil extroversión que dejaron marcas tan fuertes en varias de las piezas precedentes para remodelarlas a través de un filtro de mayor exquisitez. El aura que emana de las ilaciones entre las diversas secciones de la composición y la conexión entre los instrumentos actuantes destila una luminosidad aristocrática mientras deja entrever un talante moderadamente travieso. Para realzar este último detalle, opera muy eficazmente la musculatura de la batería en algunos pasajes estratégicos. También se nota un meticuloso delineamiento lírico en los pasajes melódicamente más estilizados, incluyendo a la reposada coda. Otro cénit del álbum. ‘La Estela Del Navegante Solitario’ vuelve de lleno a la jovialidad plena, exhibiendo una soltura pletórica a través del muy entusiasta groove con el que se centra el cuerpo inicial. Más adelante, el vigor reinante se matiza con unas variantes temáticas que fluyen con total naturalidad. La díada de ‘El Fin (Pt. 1)’ y ‘El Fin (Pt. 2)’ ocupa íntegramente un espacio de poco más de 10 ½ minutos. La Parte 1 se proyecta hacia una compacta combinación de garra, ceremoniosidad y vibraciones un tanto grisáceas. Todavía hay un convincente colorido agitando las notas y bases armónicas, pero se nota el arribo de una cierta densidad crepuscular, la misma que se torna en tensión cuando entra a tallar el solo de batería. Un solo fabuloso, por cierto, al cual le sigue apropiadamente un vendaval colectivo guiado por la guitarra. La Parte 2 empieza siguiendo la pauta de una compleja figura de bajo para armar un breve jam sobre un compás inusual. Tras eso, se arma una sucesión de momentos serenos marcados por una atmósfera misteriosa y vendavales resurgentes. El solemne cierre es bastante ingenioso. Comenzando con un motivo de piano, ‘La Mujer Esquizofrénica Del S. XXI’ pronto vira hacia una estrategia extrovertida donde se recibe los ecos de las piezas #2 y #6. El piano regresa al frente para la envolvente conclusión. En fin, la pieza homónima trae consigo el cierre del repertorio. ‘Sólo En Nuestra Cabeza’ impone un realce del dinamismo sofisticado que ya hemos visto en otros temas para darle un foco más inclinado hacia lo sinfónico. El enclave estético general de la banda ahora se centra en la estilización melódica más pura, por así decirlo: de hecho, hay una fusión sistemática de YES y CAMEL en el cautivador moto perpetuo con el que se arma el epílogo. 

Todo esto es lo que nos brindaron los MANIC VICE en éste, su primer álbum: un grupo que se tiró de cabeza a la piscina de hacer música rock sofisticada en nuestros tiempos… y que salió bastante airosa en su labor de nado artístico. “Sólo En Nuestra Cabeza” no es una simple idea de la imaginación de un oyente utópico, es un manifiesto auténtico de la real comunicación que este grupo gestiona con oyentes concretos . Teniendo sus mentes puestas en perpetuar el rock progresivo de modalidad retro en este milenio a punta de ingenio y carácter, el grupo convierte este ideal en una realidad propia de la maquinaria del mundo. Atención a lo que nos vaya a brindar la gente de MANIC VICE en el futuro próximo. Hoy por hoy, nuestro veredicto sobre el disco que hoy nos ocupa es: ¡¡Muy recomendable!! 


Muestras de “Sólo En Nuestra Cabeza”.-  
Canción De Reencuentro (I. Tirar La Toalla; II. No Quieres Ver Ná; III. El Porvenir): https://astronomyrecordingmusic.bandcamp.com/track/canci-n-de-reencuentro-i-tirar-la-toalla-ii-no-quieres-ver-n-iii-el-porvenir 
 

Saturday, September 12, 2026

Las alturas musicales del maestro JOHN McLAUGHLIN



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

El mundo del jazz contemporáneo y atemporal está de plácemes desde inicios de enero de 2026 con la publicación del último disco del veterano maestro JOHN McLAUGHLIN: “Music For Abandoned Heights” es su título y su publicación se dio por vía del sello Impex Records, tanto en CD como en vinilo, aunque su grabación data del año 2019. Lo que pasa es que se trata de una serie de composiciones creadas para el proyecto fílmico Abandoned Heights que tenía en el año 2018 el cineasta Jack Stallings: la película todavía no se completa, pero ya tenemos su banda sonora a nuestra disposición. Acompañado de gente tan ilustre y veterana por derecho propio como Gary Husband (batería, piano y teclados), Etienne Mbappé (bajo eléctrico), Julian Siegel (saxofones tenor y soprano) y Misha Mullov-Abbado (contrabajo), McLAUGHLIN exhibe su destreza creativa y performativa a las guitarras y a la guitarra-sintetizador. El colectivo multinacional acoge a gente oriunda de Italia y Camerún, además de dos compatriotas del buen JOHN. George Murphy se hizo cargo de la ingeniería de sonido en las sesiones de grabación, así como de la mezcla en los Eastcoate Studios, mientras que la ulterior labor de masterización estuvo en manos de Chris Bellman en el estudio Bernie Grundman Mastering. McLAUGHLIN es el autor de todo el material contenido en este disco.

El repertorio del disco que hoy nos ocupa empieza con ‘The Scene’, una pieza solventemente ágil que se mueve cómodamente sobre un swing sofisticado en clave cercana al Latin-jazz. Las exigencias propias del tempo añaden un señorío especial al desarrollo temático mientras la batería realiza alucinantes ornamentos. Casi se puede palpar la sistemática exuberancia emanada del enfático cuerpo central y los solos sucesivos de guitarra, piano y saxo. Muy impactante este inicio de álbum marcado por tan elocuente vivacidad. Sigue a continuación ‘Malcolm Fitzgerald’, una pieza asentada sobre un groove más sincopado, virando desde los aires de familia con RETURN TO FOREVER que delinearon al tema inaugural hacia un área coetánea a la de los WEATHER REPORT de la fase 1974-76. Esto significa que el fulgor inherente al esquema de trabajo grupal se emplaza dentro de un enclave un poco más ceremonioso, siendo así que el nervio preserva su intensidad junto a su garbo. ‘Curaçao Dream’ es una pieza no demasiado extensa que se apoya en una serenidad solemnidad revestida por un delicado espíritu noctámbulo; lo oscuro como espacio de relax, no de misterio ni peligro, la sola contemplación centrada gozosamente en su propia labranza. ‘Elijah In DC’ remodela esta serenidad dentro de un terreno sonoro un poco más extrovertido, siendo así que el preciso swing de la dupla rítmica y las armonías básicas del piano eléctrico dan alas a la guitarra para gestar un hermoso solo. Los subsiguientes solos de teclado y saxo completan el otoñal colorido esencial de esta composición. ‘One Step Out’ se mueve en un área más grácil, usando un swing jazz clásico para elaborar un ahondamiento en el lirismo estilizado sobre un compás estandarizado. Cuando llega el turno de ‘DC Basketball’, McLAUGHLIN y sus ilustres compinches regresan de lleno a su faceta más fulgurosa, soltándose resueltamente dentro de un dinamismo bastante jovial. Aquí disfrutamos de uno de los mejores solos de saxo, así como de una de las intervenciones más puntiagudas del bajo eléctrico; la musculatura en la batería y los saltarines colores vertidos en el solo de piano hacen de Husband el auténtico héroe principal de este momento particular del disco. ‘Christine’ es todo lo contrario, una gentil neblina nocturna tras el masivo esplendor diurno de ‘DC Basketball’: aquí tenemos una exhibición de sutilezas melódicas donde reina lo introspectivo en medio de un ensueño cristalino y envolvente. 

‘Nathaniel Drives To New Jersey’ regresa a la vitalidad del jazz-funk, pero siendo el groove armado para la ocasión signado por juegos sincopados relativamente serenos, la refulgencia melódica sugerida por el esquema compositivo se muestra de manera muy atenuada. De todas maneras, es inocultable que aquí opera un vigor colectivo bastante solvente. ‘Will & Elijah On The Train’ ostenta una dosis un poco mayor de agilidad, pero lo que le caracteriza principalmente es el empleo de un lirismo cautivador que permite a la pieza moverse espiritualmente por un terreno de estilizada serenidad. Los virtuosos fraseos del contrabajo añaden matices oportunamente sobrios a la expansión del motif central. ‘Nathaniel & Christine’ es una balada em clave de blues donde la cándida suavidad de la melodía marcada por la guitarra desarrolla un inmenso potencial expresivo. ‘The Beat Goes On’ es el tema más extenso del disco con su espacio de casi 7 ¾ minutos. El riff cañero de guitarra que inicia este trayecto dirige el explayamiento de un tempo sofisticado para que todos los instrumentistas se den gusto en aportar colores y cadencias en la que definitivamente es la pieza más extrovertida de todo el álbum, de hecho, está empapada por una espiritualidad celebratoria. Todo concluye con la pieza precisamente titulada ‘The End’, la cual reitera mucho del ambiente central del antepenúltimo tema, eso sí, con una cualidad etérea ampliada. Esto último hace que se resalte más la elegante pasión emanada de los fraseos de guitarra. Esto fue lo que se nos brindó con la aventura musical plasmada en “Music For Abandoned Heights”, un disco enorme del veterano JOHN McLAUGHLIN quien, junto a sus venerables compañeros de viaje, ha concretado una sensacional bitácora de alturas musicales dentro del lenguaje del jazz-rock. 


Muestras de “Music For Abandoned Heights”.- 

Thursday, September 10, 2026

Las nanas progresivas del dúo noruego-británico VIAMEDIA


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy presentamos el nuevo disco del dúo  noruego-británico VIAMEDIA, el cual está conformado por Karl Yngvar Dale [voz, bajo, teclados, contrabajo y guitarra acústica] y Tore Dimmestol [voz, guitarras eléctricas y acústicas, teclados, concertina y efectos]. El nuevo trabajo fonográfico en cuestión se titula “Lullabies For The Marooned” y tiene programada su publicación para el próximo 18 de septiembre. Este segundo disco de larga duración de VIAMEDIA es un álbum conceptual sobre el naufragio del HMS Wager, buque de la marina de guerra británica, en mayo de 1741, en su frustrada misión de enfrentamiento contra el Ejército de España. En aquel entonces, los estragos fueron inmensos para los sobrevivientes, quienes sufrieron meses de hambre y clima extremo, culminando todo en un motín. El dúo contó con el apoyo de los siguientes músicos: Gunnar Halle (trompetas), Tore Ljøkelsøy (batería), Hugh Midford (violines), Chris Forrest (clarinete) y Lyndon Own (saxofón), además del Henley String Quartet y el Aberystwyth String Quartet. Dimmestol y Dale no sólo son los autores de todo el material aquí contenido, sino que también se encargaron de la producción. El trabajólico Jacob Holm-Lupo realizó la masterización. Haciendo un poco de historia, Dale y Dimmestol son oriundos de la localidad de Ålesund y se conocen desde antes de llegar a la veintena tocando juntos en varios grupos sucesivos. Lo que esta gente tiene ahora en VIAMEDIA es la remodelación de un grupo que fue muy popular en la escena local de Bergen entre fines de los 80 y mediados de los 90, pero esta vez con un enfoque más conscientemente centrado en el art-rock. Hoy por hoy, 
Karl reside en la localidad noruega de Molde mientras que Tore vive en la localidad británica de Henley-On-Thames, llevando una vida de ciudadano con más de una nacionalidad. Juntos tienen ya en su currículum un muy celebrado álbum de 2024 titulado “Bridge Of Sighs” (con ilustres colaboradores como Craig Blundell y John Mitchell), y ahora vuelven a la carga con esta nueva obra. La línea de trabajo está focalizada en una cruza entre los legados de PINK FLOYD, MARILLION y los GENESIS de 1978-80 con el art-pop de David Sylvian, ULTRAVOX y TALK TALK. También se notan confluencias con GAZPACHO y RPWL.
 
  

Pasemos ahora a los detalles concretos del repertorio de “Lullabies For The Marooned”. El inicio se da con ‘Everything Is Quiet Now’, canción que comienza con una relajada aura bucólica desde la que se proyecta una espiritualidad etérea. Los colores del clarinete y los efectos de sonido marinos completan apropiadamente la atmósfera crepuscularmente lírica que signa a la composición, siendo así que ésta adquiere ciertos matices jazzeros en su última sección. A continuación, llega el turno de ‘Commodore Anson’, tema orientado hacia un talante más ceremonioso, lo cual se impulsa con un armazón sónico moderadamente suntuoso. Los arreglos de cuerdas y vibraciones sintetizadas que acompañan a las bases armónicas de las guitarras permiten al canto susurrante asentarse cómodamente en el ambiente cinematográfico diseñado para la ocasión. Incluso éste se refuerza cuando los arreglos de cuerdas ocupan el rol protagónico. La díada de ‘Weight Of The World’ y ‘Dead Man’s Chest’ sirve para que el grupo y sus compañeros de viaje sigan explorando las habituales texturas melódicas. La primera de estas canciones apela a un viraje hacia lo extrovertido con el uso de un compás marchoso en varias secciones de su desarrollo temático. También hay algunos parajes lentos donde la ceremoniosidad de antes se despliega con un esplendor aumentado. Con esta estrategia, el dúo y sus colaboradores concretan un viaje hacia la dimensión más ambiciosa de los ULTRAVOX de la fase de cuarteto a través de un filtro Genesiano, y es este aspecto concreto el que se refuerza con los retazos intensos proporcionados por la guitarra eléctrico en la sección epilogar hasta el explosivo golpe final. Un primer cénit del disco que muy bien podría haber durado un poco más. 
‘Dead Man’s Chest’, por su parte, despliega un clima noctámbulo que se deja arropar por una aureola de misterio. Levemente coqueteando con lo siniestro, el centro melódico emplea sugerentes ilaciones de escalas menores bajo el dominio de una solemnidad grisácea que parece conjurar algo dramático. ‘Oyster’ vuelve de lleno a la senda de ágil gentileza de ‘Weight Of The World’ con una ligereza pronunciada. El entramado de guitarras y sintetizadores se siente más denso y la ingeniería rítmica gesta un crescendo bien calculado hasta que la clausura se inserta en una nebulosa cósmica.  

‘Lullaby’ comienza con un armazón rítmico cibernético que emula una masiva maquinaria. Hasta ahora, este recurso había sido manejado en algunas ocasiones con calculada suavidad, pero ahora sale al frente para sostener un inicial encuadre melódico bastante envolvente (muy al modo de una cruza entre los TALK TALK de los dos últimos discos, THE ALAN PARSONS PROJECT y LAZULI). Las orquestaciones van flotando, yendo y viniendo cuales brisas pertenecientes a diferentes estaciones; por su parte, la guitarra acústica dirige los parajes bucólicos con solvencia, los mismos que asumen el protagonismo en la segunda mitad. ‘4ever Gone’ da un nuevo giro de tuerca a factor bucólico absorto en un clima de ensueño: es, en la práctica, una síntesis de los espíritus expresivos de los dos primeros temas del álbum, pero con un grado mayor de sofisticación melódica. Eso permite al ensamble explorar recursos de fresca suntuosidad dentro de su esquema de trabajo. ‘Losing Paradise’ se ajusta al esquema de balada progresiva al estilo de David Sylvian con algunos matices extra de la faceta de cantautor ambiente de Brian Eno. ‘Eyes Of Fate’ recoge muchas de las vibraciones introvertidas de la canción precedente para elevarlas hacia una dimensión más elevada de fastuosidad y misteriosa magia. El viraje temático en la sección epilogar se explaya en una clímax conclusivo bastante cautivador que llega a tener una intensidad reconocible en su swing. La breve coda de voz y piano recupera el destello introspectivo del inicio. Los últimos 5 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Marooned’, un ceremonioso viaje por el paisaje del ambient progresivo que juega a lo deconstructivo y lo abstracto con un claro tenor ingrávido. La ilación de secciones y ornamentos es bastante recio en medio del talante espacial de la arquitectura sonora. A mitad de camino, emerge una sencilla figura de teclado sobre la que se articula una forma conquistada, y ella misma se encarga de enriquecer sus texturas mientras sigue de frente rumbo al momento final. Muy buena idea terminar el álbum con la secuencia de estas dos canciones, pues ambas arman un continuum de exultación flotante. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Lullabies For The Marooned” desde los cuarteles de VIAMEDIA: una propuesta progresiva cuya musicalidad se centra en texturas y matices para resaltar las atmósferas de turno. Bastante recomendable.
 
 
Muestras de “Lullabies For The Marooned”.-
Commodore Anson: https://www.youtube.com/watch?v=y2rtaoUeGVg
Weight Of The World: https://www.youtube.com/watch?v=RlzWsjR1jOU

Monday, September 07, 2026

ONSÉGEN ENSEMBLE: un cuento pacifista en clave progresiva



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Tenemos la buena noticia de que el colectivo finlandés ONSÉGEN ENSEMBLE tiene un nuevo disco en el mercado desde el último 26 de junio. “A Tale” es el título del ítem fonográfico en cuestión y se trata de un álbum conceptual sobre la diversidad inherente a la idea de paz, un mensaje de conciencia social que inspira esta nueva serie de composiciones. La alineación del ONSÉGEN ENSEMBLE que gestó el disco que hoy nos ocupa consta de Heikki Hallanoro [percusiones], Tuuli Jartti [violin], Merja Järvelin [coros], Esa Juujärvi [bajo y voz], Samuli Lindberg [batería], Joni Mäkelä [guitarra], Vilma Pesola [voz], Mikko Vuorela [flauta, armónica y soundscapes] y Jarmo Väärä [trompeta]. Esta nutrida y cambiante alineación es una nueva concreción de la eterna preocupación de parte del ONSÉGEN ENSAMBLE de introducir elementos novedosos en su logística mientras mientras camina por la senda de la inspiración creativa. “A Tale” es un álbum conceptual centrado en la idea de la paz, tal como dijimos antes: en palabras del propio grupo, “se siente como el único valor que todavía sigue siendo significativo en el mundo actual” dado que “la paz es diversa, a diferencia de lo que nosotros nos atrevemos a ser”

El repertorio de “A Tale” se inicia con ‘Garden Of Celestials’, una pieza que comienza con un ceremonioso prólogo marcado por un parco campaneo, unas suaves escalas de guitarra acústica y unas solitarias líneas de armónica. Ya con la emergencia común de la flauta y la guitarra, el cuerpo central revela un armazón cinematográfico de carácter post-rockero con añadidos matices de acid folk. La inusual estructura rítmica impulsa un señorío sistemático para el bloque general mientras la atmósfera preserva su estilizada densidad. Acto seguido, llega el turno de ‘To Be Led By The Lost’, una pieza que comienza con agradables tonalidades bucólicas bajo la guía de la flauta. Una vez instalado el ensamble íntegro, el ambiente general se mueve dentro de una inspirada cruza de psicodelia y jazz-prog. La interconexión de las guitarras y la trompeta es la firme columna que sostiene la persistente expansión del motif central, el cual ostenta un embrujo especial. La dupla de ‘A Thought’ y ‘The Word’ sirve para que el grupo siga explorando su logística musical. La primera de estas piezas mencionadas sigue una pauta expresiva semejante a la de la pieza precedente, pero con un talante más melancólico. También se advierte un elemento inquietante en el empleo de capas de sintetizador durante el armado de la sección epilogar. En lo referente a ’The Word’, aquí se manifiesta una agilidad vitalista que algo tiene de celebratorio. La acuciosa labor de la batería llena meticulosamente todos los espacios de los cimientos de este ritual expresionista donde el elemento psicodélico asume una asertividad más aguerrida. Aquí hallamos confluencias con lo que hacen bandas como SEVEN IMPALE y KAYO DOT. ‘Oldest Father’ sirve para que el grupo regrese a la senda contemplativa a través del enfoque parcialmente etéreo que definió a los temas #2 y #3. La estructura temática es un poco más sencilla, mas eso no impide que el esquema sonoro porte un aura ilustre que ya podemos reconocer de inmediato.

‘The First Casualty’ exhibe un motif tan ceremonioso como vivaz cuyos colores intrínsecos son manejados con un muy bien perfilado cauce orquestado. Hay algunos resabios cinematográficos a lo Western en el modo en que la solemnidad colectiva capitaluza el potencial de fulgor sónico. El disco se cierra con su tema más extenso, ‘Crystal Waters Of Spring’ el cual dura 8 ½ minutos. Tras una larga secuencia prologar basada en ondas de percusión tonal de las cuales surge un manto etéreo, emerge otro esquema ondulatorio donde los instrumentos actuantes concretan un armazón más lleno. En esta instancia, el aire de expectativa se conserva, pero se nota una luminosidad realzada; así las cosas, el grupo prepara el terreno para el rotundo epílogo. El uso de un complejo juego de síncopas impulsa la majestuosidad de este clímax final del tema y del disco. Ésta es la experiencia de “A Tale”, una lúcida expresión musical de la narrativa pacifista del ONSÉGEN ENSEMBLE. A fin de cuentas, se trata de un ítem bastante recomendable para cualquier buena colección de rock progresivo y afines.


Muestras de “A Tale”.- 

Saturday, September 05, 2026

El quinto vuelo musical de YUKA & CHRONOSHIP


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión nos complace presentar la quinta obra fonográfica de YUKA & CHRONOSHIP, excelente ensamble instrumental japonés dedicado a cultivar una modalidad modernizada de prog sinfónico. Publicado a inicios de mayo del pasado año 2025 por el sello Cherry Red Records en asociación con Omp Company, el disco en cuestión se titula “Ribbon Butterfly” y es el quinto de este cuarteto fundado en el año 2009 por iniciativa de su lideresa y principal compositora Yuka Funakoshi. Ella tenía ya varios años con actividades solistas desde antes de decidir trabajar en un contexto grupal. La formación vigente del ensamble contiene a la susodicha Yuka [piano, sintetizadores, programaciones y canto] y Shun Taguchi [bajo, guitarras, programaciones y coros]. Como se ve, las partes percusivas están programadas cibernéticamente; adelantamos que este detalle no es óbice para el desarrollo de ambientes musicales solventes y orgánicos. Colaboradores ocasionales son Takashi Miyazawa (guitarra eléctrica), Sayaka Noguchi (saxos tenor y alto), Yoshitaka Shimazu (guitarras acústica y eléctrica) y Takanri Tokutake (mandolina). Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Ribbon Butterfly”.
 
Todo comienza con la pieza homónima, la cual dura casi 9 ¼ minutos y es la más extensa de todo el disco. ‘Ribbon Butterfly’ se centra sólidamente en un ostentoso despliegue de vigor progresivo tanto en los armazones melódicos como en la estructura grupal mediante la cual se concreta la ingeniería sónica. El centro temático está muy bien definido dentro de unas coordenadas Yessiano-Camelianas de fines de los 70 donde el impacto de los riffs de guitarra ayudan a dar un vigor especial al bloque íntegro. Las leves variantes de groove permiten que el desarrollo melódico se mantenga fresco a través de su extenso espacio de vigencia, terminando todo con un cristalino epílogo de piano. A continuación, llega el turno de ‘Aunt Clairvoyance’, una pieza un poco más relajada que se apoya en unos ceremoniosos aires románticos que se dan maña para centrar el núcleo melódico en gráciles aires folclóricos. Coqueteando con lo Tulliano mas situándose en mayor cercanía con THE ENID (y sus ilustres paisanos de MUGEN), el ensamble maneja el colorido jovial de la composición con impoluta estilización. La díada de ‘Children Of Yewtree’ y ‘Hourglass Cove’ permite al colectivo seguir explorando sus proyecciones sinfónica. El primero de estos temas mencionados se centra claramente en el múltiple despliegue de teclados bajo un manto bien nutrido de colores folclóricos: un motif de órgano asentado sobre una marcha marcial, unos exhaustivos efluvios de piano marcados por un incendiario romanticismo y un refinado armazón de sintetizadores. Se nota aquí una ingeniería rítmica más compleja que la que se gestó para ‘Aunt Clairvoyance’. En cuanto a ‘Hourglass Cove’, se trata de un nuevo viaje sinfónico donde confluyen los mundos de EMERSON, LAKE & PALMER, YES y los antes mencionados THE ENID: energía señorial, barroquismos modernizados y calidez melódica encadenándose a través de una pulida arquitectura musical. El peso de la sección rítmica tiene suficiente garra como para hacerse notar dentro de la ingeniería musical en curso. ‘Chronofish’ tiene un prólogo focalizado en lo atmosférico cuya masiva y envolvente calidez no tardará mucho en impulsar un viraje hacia el sinfonismo ágil. El trasfondo de mareas ayuda a realzar el carácter evocador de la pieza, guiado mayormente por el piano mientras el fulgor inherente a la composición se realza con el entusiasta compás que se asienta cómodamente dentro de la arquitectura global. Más adelante, el bloque sonoro se torna más denso sin borrar una molécula de la gentil agilidad que es la esencia misma de la pieza.
 
‘Polar Dark’ significa un ahondamiento en el factor atmosférico con un enfoque romántico. El aura principal de la composición es contemplativa, aunque también hay espacio para las momentáneas emergencias de puentes gráciles signados por una robustez mesurada. Cuando llega el turno de ‘Sleeping Girl In The Stained Glass’, el ensamble se concentra en el retorno a la serena magnificencia que marcó a la pieza homónima inaugural, esta vez con una placidez más marcada en lo referente al armado del ambiente general. Eso sí, la serie de solos de guitarra, sintetizador y órgano que agitan las aguas cerca del final añaden un oportuno toque de reciedumbre al asunto. ‘Planetary Cleansing’ va aún más lejos, sintetizando la majestuosidad cristalina del tema #1 y la extroversión palaciega de los temas #3 y #4 a través de una meticulosa ingeniería donde los momentos de cálida pureza bucólica y los de exaltación expresionista en clave sinfónica se van concatenando con exquisita fluidez. Los recovecos del laberinto multitemático están asentados con un material muy fino para que la musicalidad camine casi como flotando en el aire mientras exhibe una agilidad distinguida. ‘Mummy And Daddy’ transita por una senda más vulnerable, al modo de una nana en clave de vals sinfónico que se reviste de tela de oro mientras hace gala de un entrañable talante contemplativo. El arribo de la miniatura ‘Do All Human Beings Dream The Same Dream’ cierra el telón del disco: su textura de caja musical que se va apagando es el epílogo perfecto para el sueño plasmado por la pieza anterior, fuese cual fuese. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Ribbon Butterfly” desde los cuarteles de YUKA & CHRONOSHIP en mayo del pasado año 2025. Llega un poco tarde esta reseña, pero todos los elogios en ella vertidos son honestos. Este disco es muy recomendable para cualquier buena fonoteca actualizada dedicada al rock progresivo sinfónico de ayer, hoy y todos los tiempos.
 
 
Muestras de “Ribbon Butterfly”.-
Ribbon Butterfly: https://www.youtube.com/watch?v=0iNrfg2XXGs
Hourglass Cove: https://www.youtube.com/watch?v=YqzFq8xigSQ
Planetary Cleansing: https://www.youtube.com/watch?v=PKg3KVjm1ZU

Wednesday, September 02, 2026

La travesura solar en clave avant-progresiva de MONSIEUR THIBAULT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos una novedad especial desde la vanguardia francesa de hoy en día: el nuevo disco de larga duración del grupo MONSIEUR THIBAULT. “Port-Cucu” es el título del mismo y su fecha de publicación data del 3 de abril pasado, tanto en formato digital como en vinilo. Este ensamble actualmente conformado por Míriam Bovis [bajo y voz], Philippe Delgrange [bajo, vibraphonette y voz], Frédéric L’Homme [batería, sintetizadores y voz] y Paul Muszynski [guitarras y voz] cultiva una modalidad ágil y traviesa de avant-prog que absorbe elementos de jazz-rock experimental y math-rock. Para este disco, el cuarteto recibió el apoyo ocasional de Simon Lannoy (cello), J-B Rubin (saxofón barítono) y David Lamblin (trompeta). Charly Mirioz se hizo cargo de dirigir las sesiones de grabación de “Port-Cucu” en el Bora Lustral Studio, además de la mezcla; la ulterior labor de masterización estuvo en manos de Remy Boy. Raoule La Moule hizo el arte gráfica. Repasemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos ocupa.


Todo comienza con ‘Ah!’, una exultante pieza cuyos flagrantes aires de satírica algarabía ya nos ponen en alerta clara sobre el tipo de dinamismo expresivo que será predominante en la misión estética de la banda. A través de un hermanamiento con las bandas compatriotas ULTRA ZOOK y LE GRAND SBAM, el ensamble realiza una labor deconstructiva de unas agitaciones rítmicas que oscilan entre el Latin jazz y la psicodelia, todo ello bajo la guía triangular de batería, guitarra y percusión tonal. Este circo Zappiano asentado sobre un vaivén de plena luz y nocturnidad misteriosa revela un vitalismo muy aventurero que, en principio, debe llamar la atención del oyente prestamente. ‘Cartoone’ sigue a continuación para llevar esta jovial neurosis hacia un terreno un poco más contenido, no muy lejano del paradigma de los legendarios COS, realzando el potencial jazz-progresivo de un motif engañosamente parsimonioso. Sobre el trasfondo de las ceremoniosas cadencias armadas desde el núcleo de la ingeniería rítmica opera una extroversión situada entre lo burlón y lo mágico. A poco de traspasar la frontera del segundo minuto, emerge un breve puente onírico del cual no tardará de emerger una reconstrucción mucho más aguerrida del motif inicial. Esta vez, con una columna rítmica más asertiva y una garra más suelta de parte de la guitarra, el grupo tiende puentes con el paradigma de BENT KNEE para brindarnos un ejercicio de vibraciones surrealistas cargadas de un espíritu urgente y unas sonoridades alevosamente densas. hay algo de terrorífico aquí, pero no llega a ser tétrico, es más bien como un sortilegio cuyo fulgor está más allá de cualquier racionalización. La estilizada orquestación electrónica del final cierra todo con un recurso dadaísta inesperado. ‘BBT (Beddy-Bye Time)’ se acerca al estándar del blues con trazas de math-rock en su empleo de un groove bastante mecanicista a la hora de instalar la atmósfera central. Ésta comienza con una aureola solemne, pero el ulterior aumento de gracilidad en el swing variable permite a la pieza asumir un talante más  sofisticado mientras retiene celosamente su solemnidad fundamental. Siendo el tema más extenso del repertorio con sus cerca de 7 minutos de duración, ‘Papanari’ desarrolla un peculiar aire festivo donde late algo de ansiedad en medio del jolgorio. La combinación de tonalidades de Latin jazz, síncopas de math-rock y ornamentos cibernéticos hace que los destellos estructurales de la pieza se traduzcan a un gozo señorialmente extravagante. El epílogo nos toma de sorpresa mientras decide aterrizar en un área de flotante minimalismo que ostenta una cualidad etérea, una clausura bastante ingeniosa. En líneas generales, este tema funciona como un cénit fundamental del disco.

‘Maze’ regresa de lleno a la exaltación expresionista del primer tema, esta vez con una musculatura muy aumentada que se sitúa en un híbrido de punk-jazz, math-rock y vanguardia a lo MR. BUNGLE. Tan incendiario como es el encuadre visceral de la composición, se asienta con un hálito distinguido que revela el bien perfilado refinamiento de los arreglos instrumentales. Cuando llega el turno de ‘C’est Bien’, el colectivo decide aumentar la dosis de complejidad en el armazón rítmico mientras regresa a la dimensión más cálida de su visión estética. No falta el delirio lúdico, claro que no. La díada de ‘I-É-Oh-Ah’ y ‘La Meureingue’ trae consigo el cierre del repertorio: ambas piezas duran poco más de 6 ¼ minutos. La primera de ellas comienza con un extraño pero cautivador sortilegio vocal acompañado de suaves gotas de rocío bajo la forma de percusión tonal. Una vez establecido el ensamble entero, su labor se enfila por la senda del jazz-prog a paso firme y con una estilizada estrategia melódica, la misma que incluye algunos parajes intensos. Los complejos fraseos del bajo son cruciales para completar el majestuoso foco sonoro. Otro cénit del álbum. Algunas similitudes hay con el patrón de JAGA JAZZIST. En lo referente a ‘La Meureingue’ ofrece una vivaz síntesis de los grooves centrales de los dos temas precedentes: la vivaracha agudeza de uno atravesada por el señorío sistemático del otro. El empleo de algunos recursos misteriosos en ciertos lugares estratégicos ayuda a realzar la elegancia general. He aquí esta genial travesura musical perpetrada por el ensamble francés MONSIEUR THIBAULT: “Port-Cucu” es un ejemplo perfecto de magna música avant-progresiva para nuestros tiempos. Totalmente recomendable para cualquier buena fonoteca actualizada en propuestas excitantes del rock experimental contemporáneo. 


Muestras de “Port-Cucu”.-