Thursday, August 20, 2009

Un futuro radiante para el rock progresivo de la mano de... UPSILON ACRUX



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

La escena progresiva estadounidense sigue generando réditos importantes para la permanencia y replanteamiento del género – UPSILON ACRUX es el caso específico que hoy traemos a colación. Este grupo ha mantenido, desde fines del milenio pasado, una fructífera carrera musical desde la escena underground californiana, dando claros indicios de su aventurera propuesta musical desde su disco debut “In the Acrux of the Upsilon King” hasta este mismo año de 2009, en el que el grupo ha lanzado un exquisito disco titulado “Radian Futura”. Contando con su líder creativo Paul Lai (guitarrista) como único integrante permanente a lo largo de toda la historia de la banda, “Radian Futura” resulta un magnífico testimonio inicial para la formación actual del grupo, la cual viene a reemplazar masivamente a la que grabó dos años antes el también aclamado “Galapagus Momentum”. Ahora, operando como quinteto de dos guitarristas, un bajista, un baterista y un teclista que se basta con su sintetizador Moog, UPSILON ACRUX camina firme en esta fase nueva de su trayectoria.

En líneas generales, el ecléctico esquema sonoro que desarrolla UPSILON ACRUX se basa en una filuda confluencia de varios estereotipos del math-rock, el crimsonismo, el metal experimental, el post-rock, el jazz modernista y el noise-rock, con trazos de PRIMUS, SONIC YOUTH, el rock industrial, la psicodelia resultante de una complejización de sonoridades post-punk, el rock in opposition, el krautrock y, en fin, un campo abierto por lo que podemos denominar genéricamente como avanti-garde. Basta con escuchar las tres primeras piezas, ‘In-A-Gadda-Devito’, ‘Prelude to Forshadow'n’ y ‘Landscape With Gun and Chandelier’, para trazar en nuestras mentes una imagen adecuada de la línea estética que maneja UPSILON ACRUX. Temas fulgurosos donde los fraseos agresivos, síncopas exigentes y quiebres imposibles generan una dinámicamente dadaísta combinación de alegría, neurosis y misterio. Los efectos de disco rayado en ‘Prelude to Forshadow'n’ son peculiarmente llamativos. ‘Keeping Rice Evil’ y ‘Landscape With Gun and Chandelier’ comparten un relativo aligeramiento de este esquema de trabajo, pero sin renunciar a la integración del arte exigente dentro del rock. La mayor exigencia, eso sí, está encapsulada en ‘Transparent Seas (Radio Edit)’, una maratón de 28 minutos y pico. La intrincada ilación de motivos los sucesivos retorcidos motivos no será descrita aquí – quedémonos con que este tremendo viaje progresivo está diseñado para apuntalar nuestra mente, de modo que ésta pueda proyectarse hacia deleites alucinados y pensamientos surrealistas. Incluye una sección de batería sola… ¿será que Chris Meszler quería lucirse como carta de presentación?... en fin… El disco termina con un breve epílogo ingenioso donde conviven guitarreos surf y una secuencia sintetizada a lo CAN: su título es ‘The Infinitesimal Fractions of Ping & Pong’.
UPSILON ACRUX encarna realmente una sólida catapulta hacia un futuro radiante para este arte musical tan complejo y disparatado que llamamos rock progresivo. “Radian Futura” es una exhibición sónica altamente recomendada para cualquier buena fonoteca progresiva.

Monday, August 17, 2009

La buena forma progresiva de DELUGE GRANDER




HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN , LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

El año 2009 nos sigue trayendo exquisitas novedades progresivas, y ciertamente, el caso de “The Form of the Good”, segundo disco de DELUGE GRANDER, no es para nada una excepción. Después de que Dan Britton nos regalara una joya progresiva para el año 2008 con “Bentam to Behemoth” por vía de otro proyecto musical denominado BIRDS AND BUILDINGS, repite un merecido protagonismo con un disco tan rico en sonoridades, texturas y motivos como “The Form of the Good”, excelso sucesor de “August in the Urals” (2006). “The Form of the Good” retoma en buena parte las atmósferas del disco mencionado y le da una definición un poco más contenida, sin descuidar la sofisticación y la peculiar densidad con que Britton y compañía arreglan y reformulan sus composiciones de base. De paso, nótese que el título del disco se inspira en la Idea del Bien, entidad fundamental dentro de la filosofía de Platón: esta ambición metafísica se condice bastante con el nivel de pretensión artística que DELUGE GRANDER insufla en su música con nervio y fineza.

‘Before the Common Era’ da inicio al disco con una ambientación notoriamente etérea, estableciendo una atmósfera reflexiva y serena, con una efectiva sutileza cósmica que va operando a través del motivo desarrollado. La aureola de ensueño y reflexión se acrecenta con el la presencia de cánticos sampleados y un pequeño ensamble de cuerdas. ‘The Tree Factory’ nos ofrece, de entrada, algo más explícitamente denso, con ese prólogo basado en góticas sonoridades cuasi-mellotrónicas - se trata de algo bastante escandinavo, recomendado para nostálgicos incurables de ANGLAGARD, SINKADUS, WHITE WILLOW, etc. De pronto, el prólogo concluye para dar paso a un motivo ágil de base jazz-funky. A pesar de la alegría aparente, el abierto uso de disonancias en los acordes básicos, solos y ornamentos permanece como un recurso sólido de tensión musical, ocasionalmente roto por cálidos solos de la guitarra de David Berggren y tambien de violín planteados con una conmovedora limpieza melódica. Otro motivo torna hacia un jam veloz, juguetón, que se podría describir tal vez como un híbrido de BMS y CAMEL, y luego otro nos plantea una especia de ELP “canterburizado”. En fin, la última sección se acomoda en un esquema ágil y coqueto, casi como un hibrido de KAYAK y SUPERTRAMP. ‘Common Era Caveman’ se explaya en una simple secuencia de acordes, haciendo que esta base armónica sostenga el clímax delicadamente sostenido que los músicos van elaborando con estupenda pulcritud. La masivamente adornada labor del baterista Pat Gaffney y las múltiples cortinas de teclado conforman la columna vertebral de este atractivo viaje progresivo, el cual aterriza finalmente en una conclusión épica y envolvente.

La pieza más larga de disco se titula ‘Aggrandizement’, que con sus casi 19 minutos de duración incorpora una elaborada variedad de motivos y matices. El tenor general de ‘Aggrandizement’ se resuelve en base a esa típicamente etérea fastuosidad que DELUGE GRANDER prácticamente ha convertido en marca registrada. Hay momentos en lo que el grupo apela a trucos de aparente caos para crear una apariencia de exquisita neurosis, mientras que hay otros en lo que predomina una actitud de estilizada reflexión, así como hay otros en los que se impone una arquitectura muy bien medida. Como sea, se nota que el grupo se apoya en su propio "temor al vacío" para animarse a explorar continuamente los motivos que sucesivamente entran en juego. Además de los abiertos coqueteos con el esplendor otoñal escandinavo, también notamos aquí varios pasajes donde se flirtea con el chamber-rock (con una actitud semejante a la de FAR CORNER), siendo así que el grupo y sus colaboradores logran perfilar una amalgama bien lograda. El clímax conclusivo emana ciertas ambientaciones terroríficas, un tanto reminiscentes a las facetas épicas de la suite crimsoniana "Lizard" – el cortante final completa efectistamente el imponente dramatismo que se había apoderado implacablemente de la armazón instrumental. El tema homónimo ocupa los últimos 8 minutos y pico del álbum. Con un espíritu un tanto semejante al del etéreo tema de entrada, se desarrolla primeramente por un ejercicio vanguardista donde se combinan el chamber-rock y la psicodelia "spacey", para luego pasar a un esquema más propiamente sinfónico, enmarcado entre una pomposidad lánguida y un dinamismo no demasiado explícito.

De este modo llegamos a la conclusión de que "The Form of the Good" es un discazo que confirma a Dan Britton como un creador progresivo muy a tener en cuenta en los últimos y próximos años. DELUGE GRANDER debe asegurarse un lugar en los Top 5 y Top 10 de las encuestas sobre las mejores obra progresivas de 2009.

Fotos: JZH

Tuesday, July 28, 2009

Las evocaciones sonoras de SENOGUL - una gema metaprogresiva del año 2009







HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Ahora que se va acabando julio, regreso a este blog para hablarles de “Concierto De Evocación Sonora Para Conjunto Instrumental”, segunda obra fonográfica de SENOGUL, banda española que encarna una de las propuestas más sólidas de progresivo contemporáneo. Después de ofrecernos con su homónimo disco debut de 2007 un catálogo de exquisito eclecticismo donde convivían el sinfonismo, la fusión y la psicodelia, “Concierto De Evocación Sonora Para Conjunto Instrumental” surge en 2009 como todo un deleite de magnífica envergadura; un disco portador de una magia peculiar donde el grupo luce tanto su lucidez perceptiva de las raíces sónicas más íntimas como su sapiencia arquitectónica sobre la articulación musical.

El hecho de que el quinteto haya contado con una cantidad enorme de colaboradores y que no haya seguido una pauta estructural común en todos los temas de repertorio sirve para dar forma definitiva al rico viaje sonoro que el grupo había proyectado para este segundo disco. Elementos de World-music, fusión y ambient son los más recurrentes en esta magistral ejercitación de evocaciones sonoras que ora se muestran envolventes, ora se tornan sugerentes, ora se explayan en recursos oníricos y surreales. ‘Itamaracá’ abre el disco con una cálida candidez apoyada en el acordeón y el saxo barítono, siendo así que un reprise del mismo tema con solo de acordeón habrá de cerrarlo. En el ínterin, nos encontramos con estupendos despliegues multicolores. Hay temas de talante predominantemente percusivo en los que se exploran inquietudes ritualísticas y celebratorias, como en ‘Siete Lunas (La Canción del Nómada)’ y ‘Terra–Terreiro’. También tenemos un tema como ‘Swaranjali (Sangama Mantra)’, cuyo prólogo y epílogo se focalizan en un motivo de cítara, mientras que buena parte de su cuerpo central está ocupada por un lento motivo psicodélico en el que unas guitarras sutilmente crimsonianas aportan un eficaz aire de grisácea densidad, nada chocante. 'De Nooijer' comienza con un ambiente etéreo, portador de una melancolía espacial que finalmente aterriza en un clímax sinfónico calmo y envolvente. ‘En Permanente Estado de Vigilia’ y ‘Lughnassad’ prácticamente son encarnaciones puras de lo ensoñador, la suave y misteriosa liviandad del flujo pensante humano al servicio del sonido, recursos musicales vanguardistas dispuestos como telas de sábanas que arropan nuestras mentes en ese inescrutable limbo que llamamos mundo.

“Concierto De Evocación Sonora Para Conjunto Instrumental” es un disco hermoso y misterioso, una exhibición sónica frente a la que las palabras son vanas, y con eso incluyo a esta misma reseña que escribe un servidor. Como sea, espero a lo sumo haber llamado un poco la atención de los lectores para así manifestar mi total aprecio por SENOGUL y su obra. ¡¡Totalmente recomendado!!

Sunday, July 12, 2009

"Ouroboros" - exquisito bestiario progresivo de KOTEBEL






  












HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

La banda hispano-venezolana KOTEBEL sigue adelante con su más reciente lanzamiento “Ouroboros”, un disco conceptual sobre figuras mitológicas – en base al “Libro De Seres Imaginarios” de Jorge Luis Borges –, y realmente resulta una obra notable para este año 2009. En un hermoso formato de digipack con dibujos donde predominan suaves coloridos ocres expandidos en tonalidades suavemente nebulosas, KOTEBEL nos ofrece una muestra más de su pulcra e ingeniosa manera de revitalizar el sinfonismo para nuestros tiempos. A pesar de la ausencia de la flauta y la voz femenina, ítems relevantes para el sonido de KOTEBEL en discos anteriores como “Mysticae Visiones” y “Omphalos”, lo cierto es que el grupo demuestra que sabe mantenerse en su habitual grandilocuente magnificencia con el formato netamente instrumental. ‘Amphisbaena’ abre el disco con una breve introducción tenue antes de que el ensamble entero se enfrasque vigorosamente en una deliciosa arquitectura sinfónica generosamente adornada con elementos de corte fusionesco y otros más tirados hacia el estándar de GENTLE GIANT. Bien efectivo es el recurso de los dos Plaza de enfatizar sus masivos aportes duales de teclado para complementar y/o rodear y/o acompañar a los variopintos aportes del guitarrista César García Forero. Siendo éste un músico que se siente igualmente cómodo en la fineza sinfónica, las texturas jazzeras y la polenta rockera, se alza como una figura crucial a la hora de sostener el sonido grupal. Los pasajes dominados por el piano durante el último tercio del tema crean una oportuna expectativa para el dinamismo parcialmente etéreo que se va armando camino al fin. La suite ‘Ouroboros’ sigue a continuación, exhibiendo una intensa travesía progresiva donde no hay decaimiento alguno – en realidad, los motivos básicos son precisos y concisos, siendo así que el desarrollo de la suite misma se sostiene sobre un balanceado juego de variantes y recovecos donde la ilación se conserva fluyendo de manera bastante natural. El factor jazzero, con ciertas tendencias chamber-rock sabiamente matizadas, está bastante patente en una buena cantidad de pasajes, mostrando una especial vitalidad en ‘Variation II’. ‘Variation IV’ cabalga más bien en atmósferas flotantes que nos remiten un tanto al MIKE OLDFIELD de “Incantations” inicialmente, pero al arribar los tambores y la guitarra el asunto adquiere una ambientación un poco más bizarra para anunciar la ‘Variation V’. Más adelante, en la siguiente ‘Variation’, el grupo baja el nivel de intensidad y transita más decididamente por senderos más evocativos, comenzando con un solo de piano, continuando con una exhibición de calidez sinfónica, para luego a partir de aquí elaborar un clímax bien definido. El swing tan marchoso de la ‘Variation VII’ sostiene un pasaje particularmente vibrante, logrando que los motivos recurrentes nunca se hagan tediosos ni caprichosamente cargosos. Hay una sensación de ascenso que se va enarbolando de manera tremendamente cuidadosa. La ‘Coda’ resuelve la conclusión de la suite en un tono un tanto melancólico, aunque no por ello exento de energía.


‘Satyrs’ cumple solventemente con la difícil tarea de seguir detrás de la suite; la estrategia de ir por un camino muy diferente resulta efectiva. Tenemos aquí una pieza donde la guitarra ocupa una esfera predominante, contando además con un manejo más ligero de la complejidad rítmica a través del siempre exigente desarrollo compositivo. El uso de ciertos trucos “tangueros” en algunos momentos es una ocasión bastante curiosa, pero más me llama la atención ese pasaje lento en clave de psicodelia pesada que antecede al cierre, pues su espíritu misteriosamente denso resulta una sorpresa bien instalada en medio de la colorida vorágine instrumental. ‘Simurgh’ se embarca plenamente dentro de las coordenadas sinfónicas, exhibiendo una fastuosidad exquisita y elegante: la utilización de pasajes al estilo Latin jazz no pretende crear contraste sino guiar el desarrollo de la inspiración compositiva hacia un enfoque razonablemente ecléctico. ‘Behemoth’ se orienta por un sendero un poco más grisáceo, apoyado en un tempo semi-lento y densas cortinas de sintetizadores “mellotronizados” que edifican un bloque sonoro suntuoso, bastante afín al esquema crimsoniano de los 70s. Con los disonantes fraseos de la guitarra solista y las mágicamente cósmicas líneas de sintetizador, esta estilizada densidad adquiere un aura envolvente. ‘Legal Identity V’ cierra el repertorio oficial de “Ouroboros” con una manifestación pletórica de bombástica explosividad progresiva, donde los instrumentos se amalgaman perfectamente en un frenesí común.

Lo último que realmente escuchamos del disco es la ejecución de extracto de la suite ‘Mysticae Visiones’ (del álbum del mismo nombre) en el contexto del festival Gouveia Art 2007. Esta versión en vivo tiene realmente más polenta que la de estudio, y es una pena que no haya más espacio para mostrar más de esta excelente actuación. Pero bueno, la razón de ser de este disco está en los seis temas de estudio, los cuales suponen un nuevo cénit musical para KOTEBEL. Parte del disco se puede escuchar en el enlace http://www.myspace.com/kotebel

“Ouroboros” es un bestiario progresivo que recomiendo a ojos (y oídos) cerrados.

Saturday, July 11, 2009

La nueva frecuencia de IQ, la vieja maestría de siempre


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

“Frequency” es el nombre de la nueva oferta fonográfica de IQ, veterano ensamble que formó una parte importante de la nueva ola del rock progresivo en la primera mitad de los 80s, y que ahora, casi 30 años más tarde, todavía tiene suficientes dosis de ingenio y energía como para seguir creando música progresiva de primera categoría. Para este disco, el cual tiene la función de suceder al universalmente aclamado “Dark Matter” (2004), nos muestra a un IQ con dos nuevos miembros – el baterista Andy Edwards y el teclista Mark Westworth. Ellos se unen a Peter Nicholls (canto), Mike Holmes (guitarras) y John Jowitt (bajos), siendo así que la inconstancia inherente a todo recambio no fracturó para nada la cohesiva fortaleza de la propuesta sonora de IQ.

El tema homónimo abre el disco con iniciales emisiones radiales de la Segunda Guerra Mundial, las mismas que abren camino para un contundente motivo que suena a un híbrido de ‘Kashmir’ y ‘Fly on the Windshield’. Esta impresionante vía de entrada se complementa muy bien con la subsiguiente sección cantada (sobre una base de piano eléctrico) y el posterior frenético motivo en 7/8. Este último motivo desarrolla un impresionante clímax que aterriza en un breve reprise del antes mencionado motivo zeppeliniano-genesiano. ‘Life Support’ sigue a continuación, ostentando un esquema afín a algunas canciones viejas de la banda, como si se mezclaran ‘Guiding Light’ y ‘Fading Senses’: con un enérgico solo de sintetizador y unas atmósferas que reflejan muy bien la imagen de máquinas que sostienen una vida que se va marchitando poco a poco, la pieza evoluciona hacia un adecuado ambiente de claros ribetes cósmicos. ‘Stronger Than Friction’ (¡qué adorable ingenio hay en el título!) ocupa un espacio de 10 ½ minutos: el motivo central desarrolla un esquema melódico limpio y ágil, casi fronterizo con el AOR. La sección en 7/8 que signa la conclusión expansiva de la pieza muestra otra sólida exhibición del fuego sinfónico del estilo IQ. La balada ‘One Fatal Mistake’ es hermosa y refinada, apoyada en una atmósfera sencilla y razonablemente etérea, apropiada para que Nicholls de cuenta de esa vibración particularmente evocativa que él sabe imprimir a las melodías más vulnerables de IQ. Las cortinas espaciales de sintetizador y los retazos de mellotron coral indican el final de esta canción y el puente de transición hacia el siguiente, ‘Ryker Skies’. Ésta es otra canción extensa, la cual aporta un aire refrescante de agresividad rockera, a la par que retoma la vibración y las cadencias de ‘Frequency’. De hecho, en algún momento se inserta un par de citas de la susodicha canción. ‘The Province’ es la pieza épica por excelencia del disco. Heredando en gran medida la pomposidad perfectamente estilizada que había sido predominante en “Dark Matter”, ‘The Province’ exhibe un espectacular despliegue de variantes de atmósfera, compases inusuales y una instrumentación sólida que llena espacios con innegable contundencia (dicho sea de paso, también toma prestados algunos fragmentos de un tema precedente, en este caso, 'Life Support'). El viaje progresivo que tiene lugar refleja un articulado juego de desarrollos melódicos y ambientes pletóricos de potencia y colorido. El solo de sintetizador que tiene lugar tras el minuto 8 es tal vez el mejor de todo el disco. Los últimos 8 minutos del disco están ocupados por ‘Closer’, una atractiva semi-balada progresiva donde se destaca un efectivo interludio en 7/8, el cual genera un momentum envolvente que anima el motivo central.

A fin de cuentas, esta nueva frecuencia musical de IQ resulta otra notable muestra de la recurrente maestría que IQ ha ejercitado por más de un cuarto de siglo para la supervivencia y mantenimiento del rock progresivo – “Frequency” es un ítem muy valioso para este año 2009.

Thursday, July 02, 2009

"Part the Second", cuarta aventura sónica de maudlin of the Well


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

MAUDLIN OF THE WELL, así se llama un ensamble estadounidense de progresivo vanguardista que, en realidad, es uno de tantos proyectos dirigidos por el multi-instrumentista (principalmente guitarrista) Toby Driver. Habiendo gestado una obra preciosa dentro de KAYO DOT el año pasado con “Blue Lambency Downward”, ahora como parte del quinteto MAUDLIN OF THE WELL nos entrega “Part the Second” a fin de aportar una etérea y multicolor prestancia al rock artístico del 2009. Como al grupo le gusta poner en minúscula la letra inicial de la primera palabra, a veces se usa el diminutivo mofW para designar a este ensamble en cuestión. La presente formación está compuesta por el antes mencionado Toby Driver (guitarra, guitarra barítona, bajo, cello, voz), Sam Gutterman (batería, percusión, bajo, voz), Terran Olson (flauta, saxos, piano, órgano, sinteizadores), y los guitarristas Greg Massi y Josh-Seipp Williams. La fuerte presencia de instrumentos de cuerdas entre los aportes ocasionales de invitados (incluyendo a la violinista de KAYO DOT Mia Matsumiya) implica un vital enriquecimiento de un espectro sonoro que apunta a mantener siempre altas dosis de exquisitez, no tendiendo realmente a boatos magnificentes ni pomposidades patentes sino más bien a juegos ingeniosos de texturas y atmósferas de corte otoñal, casi surreal.

Con una carrera fonográfica iniciada en 1996 y tras pasar un hiato producto del desbande ocurrido en 2003, “Part the Second” resulta el cuarto disco oficial del grupo (que también ha editado varios demos anteriormente), y se puede descargar directamente de la página web de motW en varios formatos – para más detalles, sírvanse consultar el enlace http://www.maudlinofthewell.net/downloads.html

‘Excerpt from 6, 000, 000, 000, 000 Miles Before the First (Revisitation of the Blue Ghost)’ abre el disco con casi 11 minutos de deleite etéreo donde la luminosidad opaca del atardecer inicial y la bruma inapelable que precede al latente anochecer se alternan y/o combinan de manera totalmente fluida. El ambiente intimista queda debidamente reforzado por los arreglos de cuerdas y el hermoso solo de guitarra acústica, haciendo así al adusto canto susurrante que emerge en varios pasajes. Al llegar al quinto minuto y medio, los instrumentistas se engarzan en un crescendo bien sostenido cuyo clímax no dura demasiado, en verdad, pero que abre la puerta para la retoma del motivo central con un toque extra de psicodelia lisérgica, muy a lo "indie". ‘Another Excerpt – Keep Light Near You, Even When Dying’ comienza como un ensueño distante llevado conjurado por la arquitectura de violín saxo barítono y caja musical sintetizada, antes de que el arribo de la batería haga que el ensamble entero ofrezca una cadencia jazz-rock para el desarrollo de un motivo mayestático, casi sinfónico. El solo de guitarra es poderoso, logrando lucirse debidamente antes de la emergencia de una alternancia entre motivos sincopados y otros más constreñidos. La coda resulta en un despliegue de melancolía mística. 'Rose Quartz Turning to Glass' suena como una combinación de chamber-rock y fusión, explotando inteligentemente el lado más amable del R.I.O. A pesar de ser solo una invitada, Mia Mtsumiya se prodiga mucho en sus intervenciones al violín. Las partes finales se focalizan en una exhibición no demasiado compleja pero sí patentemente ágil de rock progresivo alimentado de vibraciones modernas. Aunque pueda no parecer obvio al comienzo, el siguiente tema ‘Clover Garland Island’ aplica bastante espacio para mantener el momentum heredado del tema precedente. La presencia de un interludio basado en espartanos acordes de guitarra y flotantes cuerdas aporta un importante espacio introspectivo, antes de que la batería ingrese para intensificar las cosas por un rato, aunque el núcleo conclusivo de la pieza permanezca sólidamente nostálgico. En fin, los últimos 11 minutos y pico del álbum están ocupados por ‘Laboratories of the Invisible World’, tema fácilmente designable como el pináculo indudable del mismo. Comenzando bajo parámetros rítmicos lentos, la pieza no tarda mucho en expandirse en un giro hacia atmósferas explícitas y desarrollos rítmicos versátiles. La densidad bombástica logra expresar una suerte de rabia mística, que se siente tan cósmica como robusta. La coda se resuelve al modo de un MOGWAI o un TORTOISE enfrascado en una banda sonora para un filme de David Lynch, pero ciertamente se nota que estamos disfrutando del estilo propio de motW. Los hermosos pasajes de piano de cola con que culminan este tema y el álbum nos despiden con un aura de inmaculada distinción.

Escuchar “Part the Second” es una experiencia totalmente recomendable para cualquier melómano exigente, y especialmente para todo melómano progresivamente obsesivo como quien esto escribe. MAUDLIN OF THE WELL es una banda a descubrir, si es que no se ha hecho eso todavía.

Wednesday, June 24, 2009

JARDÍN DE PIEDRA - revelación progresiva peruana del año 2009



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

La vertiente vanguardista dentro de la escena rockera peruana cuenta con un novel gran nombre en JARDÍN DE PIEDRA, cuarteto de reforzadas tendencias progresivas que ha estado llamando la atención de la prensa musical peruana con sus impresionantes presentaciones en vivo y su disco debut “Mapa Universo”. El grupo, originado a mediados de 2003, consiste en: Luis Álvarez (guitarra, teclados y coros), Alex Garrido (bajo, teclados y voz), Daniel Límaco (batería, percusión y coros) y Carlos Vicente (guitarra). Este último vino a reemplazar al cuarto miembro original Julio César Valdizán, tristemente desaparecido de forma prematura, pero cuyo legado aún se hace sentir en la música de JARDÍN DE PIEDRA.

Creando puentes entre la faceta más ambiciosa del fiero grunge a lo SOUNDGARDEN (etapa del “Superunknown” y el “Down On the Upside”) y la reflexividad etérea de RADIOHEAD, el vigor sofisticado de TOOL y los recovecos ensoñadores de la añeja escuela psicodélica (KING CRIMSON, AMON DÜÜL II, el PINK FLOYD pre-“Meddle”), conjugando todo ello bajo un inconfundible ropaje ambiciosamente progresivo, JARDÍN DE PIEDRA vino gestando “Mapa Universo”, obra prima que finalmente vio la luz del día en mayo de 2009. Sin duda, se trata de un disco destinado a marcar un hito dentro de las esferas más vanguardistas del rock peruano.

“Mapa Universo” dura más de 70 minutos, un tiempo bien invertido en constantes transmisiones de intensas ráfagas guitarreras enredadas en torno a incendiarias meditaciones y torturadas ensoñaciones. El disco abre con un cósmico efecto de sintetizador que asienta la atmósfera para el envolvente jam de ‘Nébula’ cuyas alusiones oníricas reciben un giro muy interesante con el manejo de riffs pesados y las constantemente punzantes líneas de bajo. Dicho espíritu se realza en ‘Hora Celeste’, cuya complementación entre polenta languidecida y compás lento ayuda enormemente a la hora de transmitir el furioso existencialismo encapsulado en la letra. ‘Nimbos’ se desarrolla como una semi-balada alternativa cuya fuerza inherente recibe un impulso mayor con la inclusión de ornamentos stoner y pesadamente psicodélicos durante el desarrollo de sus interludios, lo cual repercute favorablemente en la maquinación de una intensa emotividad climática. ‘Piedras que Arrastra el Mar’, por su parte, parece extraerse a partir de una confluencia de ambientes de los dos temas precedentes, resultando así una pieza diseñada para completar el hasta ahora cuadro sonoro general. El relajado dueto de guitarras ‘Canción de Cuna Para un Mundo Enfermo’ sirve como una breve bisagra instrumental que permite al disco virar definitivamente hacia el ahondamiento en las aspiraciones más ambiciosas de JARDÍN DE PIEDRA. ‘Ruidos Mecánicos en la Luna’ es el primer viaje musical explícitamente ampuloso, marcado por flotantes cadencias psicodélicas donde lo enérgico y lo nebuloso se conjugan en su dinámico contraste mutuo. ‘Mandala’ comienza con aires exóticos manifestados a través de tonalidades filudas donde convergen la pesadez patente de las guitarras duales y los vuelos lisérgicos establecidos por el esquema rítmico. Tras la barrera de los 4 ½ minutos, atestiguamos el tránsito desde un breve pasaje agresivo de corte stoner hasta otro más medido que coquetea con el post-rock de tendencia filuda. La manera tan inteligente con la que el grupo sostiene sus pasajes instrumentales le permite afianzar su camino hacia el final. ‘La Desaparición del Reino de la No Razón’ tiene desde sus instantes iniciales una huella clara de tensión contenida: la flotante densidad emanada por su cósmico preludio se extiende en un crescendo efectivo (que no exagerado), que poco antes de llegar al minuto 4, se renueva en otro ejercicio de atmósferas flotantes. El restante despliegue de melancolía redondea la idea con más pasajes otoñales antes de llegar a una coda relajante. El disco cierra con el tema homónimo, el mismo que se hace debido eco de la aureola melancólica del tema precedente y la reelabora con un despliegue más explícito de energía rockera. El empleo ocasional de algunos adornos jazz-rock ayuda a crear efectivas variantes en el complejo swing que emplea el grupo a fin de mantener un atractivo dinamismo por un espacio de 11 minutos.

Mientras tanto, podemos ir familiarizándonos con su propuesta musical visitando los siguientes enlaces:
- Myspace: www.myspace.com/jardindepiedra
- Purevolume: www.purevolume.com/jardindepiedra

Sirva este comentario como bienvenida oficial de parte de los melómanos progresivos de todo el mundo para las mentes creativas que conforman JARDÍN DE PIEDRA.

Tuesday, June 09, 2009

Nono Belvis celebra con los ángeles


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
Una vieja gloria del progresivo y el free jazz se ha ido a otra dimensión: me refiero al guitarrista argentino NONO BELVIS. Él fue famoso principalmente por su participación en ese poblado y genial ensamble argentino que fue M.I.A., cuyos discos “Transparencias”, “Mágicos Juegos del Tiempo” y “Cornostipicum” conforman sendos clásicos del progresivo sudamericano y aún hoy en día reciben ampliamente favorables reseñas entre coleccionistas y reseñadores en la red. También cabe destacar su dúo con el baterista/percusionista KIKE SANZOL, con quien grabó “¿Qué Están Celebrando los Hombres?” – este disco es todo un prodigio de desafiante eclecticismo donde conviven la fusión, el free jazz, la psicodelia pesada y la vanguardia deconstructivista.

Desde inicios de los 80s, Belvis concentró su creatividad en el área del jazz, con una prolífica trayectoria que incluyó a formación de El Umbral, cuarteto rosarino que formó con los hermanos Luis y Mariano Suárez y Fernando de la Riestra, con un currículo de cuatro discos y varias giras nacionales e internacionales. La causa de su muerte fue un accidente cerebrovascular fulminante que sucedió a algunos otros que sufrió en el pasado reciente.
Ahora, a modo de homenaje póstumo de mi parte, transcribo mi vieja reseña (publicada originalmente en La Caja de Música) sobre el disco “¿Qué Están Celebrando los Hombres?”, tremenda obra del dúo de NONO BELVIS y KIKE SANZOL.

NONO BELVIS / KIKE SANZOL “Qué Están Celebrando los Hombres” (1982)

Durante los últimos años de existencia del excelso colectivo musical argentino M.I.A., las cosas iban intensificándose más y más en lo que respecta a la experimentación sonora, pero los fractales que se fueron formando hicieron que el mismo colectivo se disolviera por el peso de las circunstancias. El dúo conformado por el guitarrista Nono Belvis y el baterista-percusionista Kike Sanzol conformaba uno de tales fractales, generando una oferta musical bastante aventurera y dando varios conciertos que incluían a veces performances de danza moderna. “Qué Están Celebrando los Hombres”, editado en 1982, es el único testimonio en vinilo de su música – el sello Viajero Inmóvil lo ha reeditado con la adición de dos temas bonus.

A pesar del reducido formato cuantitativo de dúo al cual se limitan Belvis y Sanzol, la diversidad de colores vertida en sus ideas y la infinita diversidad en los arreglos de los que se valen para reciclar tales ideas les permite crear paisajes sónicos constantemente desafiantes e impredecibles. Bajo la influencia del jazz de vanguardia, la psicodelia, el folklore latinoamericano, la cámara contemporánea y el RIO, el dúo se pasea por una foresta de sonoridades en un alucinado viaje que parece no tener reglas ni dirección, pero que con una escucha atenta y sensible, devela una lógica diferente y una arquitectura inteligente dentro de las cuales se encuadran oportunamente los recovecos musicales que los músicos utilizan para enriquecer sobre el camino las ideas básicas y, en simultáneo, estimularse mutuamente en un clima de explosivo desafío.

Las tres primeras piezas están elaboradas en un formato acústico. ‘Lazos Reales’ es principalmente un flujo mágico de acordes de guitarra y retazos inquietos de vibráfono, guardando una cadencia lúdica de principio a fin. ‘Blanca Presencia’ es más reposada, con la guitarra a cargo de la creación de climas sonoros reflexivos, casi coqueteando con la melancolía. Lo lúdico regresa en todo su esplendor con ‘Al Acecho’, una pieza donde la guitarra y las congas asumen el control de una celebración de la soltura y la simple alegría, llegando incluso al delirio en los momentos en que Belvis enarbola los fraseos más exaltados. El dúo logra reformular los colores del folklore afro-brasileño a través de la fusión experimental con un implacable nervio que se mantiene constante hasta el abrupto clímax. La segunda mitad del repertorio oficial es la más abiertamente experimental. ‘Una Especie de Hueco’ es una sutil aventura onírica iniciada por un sobrio juego de acordes emanados por la guitarra eléctrica, los mismos que el vibráfono complementa dejando algunos espacios vacíos bastante efectivos. La segunda mitad se enfoca en un solo de guitarra sutil, espartano, como evocando una introspección que se hunde en su propio misterio para refugiarse en un rincón apartado del alma. El tenor misterioso adquiere ribetes de tenebrismo con la nebulosa secuencia de adornos percusivos vertida en ‘Lengua de Gato’, la cual se despliega en una estepa aleatoria de platillos, persianas y gongs en comunión con los quejidos inescrutables de cornetas. El tremendo solo de batería que conforma ‘Cucú’ sirve de puente entre la niebla solipsista de ‘Lengua de Gato’ y la llama exorbitante que se desata en la imponente explosión psicodélica del tema homónimo. La guitarra de Belvis se divide entre el frenesí hipnótico hendrixiano y la neurosis inapelable de Fripp, mientras que la batería y las percusiones de Sanzol completan con infinita soltura los efluvios caóticos que van tanteando y demoliendo su propio orden interno sobre el camino. Este final climático aterriza en un contundente final marcado por golpes finales de tambor y emisiones de cornetas.

El material extra tiene una mayor afinidad con la primera mitad del disco. ‘Mínimo de Quietud’ nos devuelve al dueto de guitarra acústica y vibráfono manejando una base melódica y armónica que nos muestra la faceta más cálida y ensoñadora del ensamble. Por su parte, ‘Rumbe Rumbé’ juega con cadencias propias de la bosanova y el folklore tropical con un sentido lúdico honesto y sobrio: el formato instrumental es ahora de guitarra eléctrica y vibráfono. De esta manera concluye nuestra escucha de “Qué Están Celebrando los Hombres”: se trata de toda una joya recomendada a los acérrimos amantes de la música de libre expresión y múltiples recursos.


¡¡Descanse en paz, Maestro Belvis!! ¡¡Gracias por la música!!

Enlace de la reseña original: http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/mia_cornonstipicum.html

Monday, June 08, 2009

Descanse en paz, HUGH HOPPER


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con la presente tengo que compartir la tristísima noticia de la partida de este mundo terrenal de HUGH HOPPER, quien fuera una incuestionable figura del Canterbury desde sus días en SOFT MACHINE y a través de una posterior carrera solista, intermitente aunque seriamente prolífica, que alternó dinámicamente con su participación ocasional en bandas como GILGAMESH, IN CAHOOTS e ISOTOPE. Además, colaboró muy asertivamente en discos solistas de LINDSAY COOPER, STOMU YAMASH’TA, y esa joya incuestionable que es “Rock Bottom”, el primer disco post-accidente de ROBERT WYATT (viejo compinche de SOFT MACHINE).

El domingo 7 de junio de 2009 se anunció su muerte, sucumbiendo a su lucha de un año contra la leucemia, a casi dos meses de cumplir la edad de 64 años. Su trayectoria musical estuvo bastante activa hasta hace poco, siendo así que unas de sus últimas participaciones más notorias fueron como miembro del SOFT MACHINE LEGACY y del trío experimental BRAINVILLE3, junto a sus viejos amigos DAEVID ALLEN y CHRIS CUTLER. El concierto a beneficio programado en Le Triton de París para el 27 de junio seguirá adelante, ahora convertido en concierto de homenaje póstumo.

A continuación, transcribo viejas reseñas mías sobre los discos “Third” y “Fourth” de SOFT MACHINE, a modo de tributo al Maestro HOPPER en una de sus etapas cumbre.


SOFT MACHINE “Third” (1970)

El tercer disco de Soft Machine significó no solo un importante paso en la evolución artística de la banda, sino que marco uno de los hitos definitivos e inapelables del movimiento así llamado Canterbury. De hecho, llamo particularmente la atención de la critica y entusiasmo a un numero cada vez mayor de conversos aficionados a la vanguardia rockera que intensamente se venia desarrollando por aquel entonces en los círculos underground de Gran Bretaña: recordemos que por aquel entonces, Pink Floyd estaba pavimentando su camino hacia el estrellato, King Crimson había tomado por asalto y sorpresa la escena rock, The Nice estaba gozando de sus últimos días de gloria comercial, y mientras tanto, Yes estaba entrando con su incipiente pero ya promisoria propuesta musical. Sin haber llegado a ser precisamente un superventas, ‘Third’ tiene bien ganado un sitial histórico muy importante dentro del parnaso de los discos mas influyentes e inventivos del genero progresivo. Mucho mas que en sus dos trabajos precedentes, Soft Machine logra plasmar en el acetato su agresividad sonora, así como su eficacia instrumental a la hora de jugar y expandirse con ideas musicales ambiciosas: claro esta, la participación de varios colaboradores (incluyendo el ingreso del saxofonista Elton Dean como miembro oficial del combo) funciona como un complemento invalorable a la hora de crear un colorido adecuado a las exigencias de los cuatro mega-temas que se repartían cada uno un lado del doble vinilo.



Los temas primero y cuarto son los que mas decididamente muestran las aristas vanguardistas que ya inundaban el sonido de Soft Machine, con un despliegue de potente volumen, motivos musicales densas e inquietantes, y exploraciones intensas. “Facelift” fue editado a partir de la fusión de dos ejecuciones en vivo realizadas en sendos recitales de Enero de 1970. “Slightly All the Time” está demarcado por una pauta mas obediente al tipico swing jazzero propio de la vanguardia de Miles Davies (et al.) en 6/4, con un alternado protagonismo del saxo soprano, el bajo y el piano electrico: me parece el menos destacado del repertorio de ‘Third’, pues se me hace un poco excesivo en su extension, pero ciertamente el despliegue de virtuosismo de los musicos (incluyendo el paso inmensamente preciso de Wyatt en la bateria) no tiene un segundo de pierde. Ahora que mencionamos a Wyatt, el unico tema cantado del disco, “Moon in June”, es de su autoria. El susodicho número consta de dos partes bien definidas: la primera, que es cantada, mantiene un aire coqueto y humorístico que no llega a ser tan notorio como en el disco anterior (‘Soft Machine, Vol. 2’), pero que esta ahí, funcionando con el mismo desparpajo; cuando pasamos a la parte exclusivamente instrumental, el sonido grupal se vuelve mas agresivo y explosivo, concluyendo con una densa y oscura cortina de órgano sobre la cual se explaya un alucinado solo de violín - un final ciertamente esplendido.

¿Qué más puedo decir que otros no hayan dicho ya en otros lugares, y mucho mejor que quien escribe?... Solo puedo dictaminar que ‘Third’ es un tesoro indiscutible dentro de la tradición progresiva de vertiente jazzera, un testimonio del SM tradicional en su mejor momento creativo como ensamble bien integrado. A fin de cuentas, un diamante especial que brilla con luz propia en cualquier buena discoteca de música popular contemporánea.

SOFT MACHINE “Fourth” (1971)

Este habría de ser el ultimo disco de Soft Machine con Wyatt en sus filas; el hecho de que no haya ninguna pieza escrita por el en el repertorio, y que ni siquiera haya una sección cantada por él en ningún tema, es simplemente la manifestación de un descontento mutuo entre Wyatt y el resto de la banda. A pesar de las tensiones que esto conlleva necesariamente, nada de ello impide que ‘Fourth’ resulte otro trabajo brillante de SM. En buena medida, este disco retoma el sendero iniciado por “Third”, aunque bajando un poco la intensidad, y midiendo la mayor parte de las veces el alcance de los vuelos instrumentales que tienen lugar. Ya estamos en una etapa en la que SM se define como una banda de jazz vanguardista de manera plena.

Tal como señalé antes, Wyatt estaba sintiéndose relegado por la afiliación tan abrumadoramente jazzera del grupo, siendo así que las inclinaciones creativas de Wyatt apuntaban a una combinación del jazz vanguardista con elementos de psicodelia, cantos y ambientes de humor absurdo, y disonancias sistemáticas (cosa testimoniada en su primer disco solista, producido justamente casi en simultáneo a ‘Fourth’). Pero con todo, sus aportes siguen siendo relevantes como músico, a pesar de que aquí no hay ningún tema de su autoria y no se incluye ninguno de sus distintivos pasajes vocales. Por otra parte, se nota que Dean se ha acomodado bastante bien dentro de esta maquinaria, siendo así que desde su rol de miembro oficial ha pasado a convertirse en el nuevo protagonista del grupo. Sus partes de saxo y saxello dominan el espectro sonoro de SM, mientras que Ratledge opta por ocupar un puesto mas discreto en comparación con los discos anteriores, al darle particular relevancia a las sutilezas de su piano electrico, jugando con acordes, texturas y vacíos. Quien si encuentra espacio mas que suficiente para la manifestación de sus ideas es Hopper, quien no solo aporta el envolvente ‘Kings and Queens’, sino también la suite cuatripartita ‘Virtually’, que con sus 20 minutos de exquisitez pura ha quedado para la posteridad (con toda justicia) como uno de los clásicos definitivos de la historia de SM.

Tal como señale antes, ‘Fourth’ sigue por el camino de investigación que se abrió en su brillante antecesor, el doble ‘Third’, aunque con un nivel un poco menor de intensidad y ebullición. Con todo, la dosis de efervescencia que se expande a través de cada molécula de los solos respectivos de Dean y Ratledge en ‘Teeth’ es apremiante, contando además con un ensamble de metales que añade mayor consistencia al asunto: se nota que la influencia del Miles de fines de los 60s sigue siendo una fuente crucial de influencia para SM. A continuación viene una pieza compuesta por Hopper, ‘Kings and Queens’, una notable muestra de creatividad reflexiva, que posteriormente se engarza con el alucinante ejercicio de caos titulado ‘Fletcher’s Blemish’ (primer aporte de Dean como autor para el repertorio del grupo), el cual calienta el ambiente como un cúmulo de llamas desaforadas de free jazz. ‘Virtually’ es la magnifica cereza que corona el disco. La Parte 1 instara un motivo de acordes simple sobre el cual Dean explaya sus toques de saxo, mientras es acompañado por Skidmore, Hastings y Evans; mientras tanto, Ratledge, Hopper y Wyatt afianzan la cadencia rítmica con mucha clase, contando con la complicidad de Bobbington, quien extrae elementos casi etéreos de su contrabajo. La Parte 2 nos muestra inicialmente a Ratledge estableciendo un dialogo desafiante con Dean, mientras que Wyatt y Hopper salen “por su cuenta” para crear un cierto ambiente de tensión en un lugar aparte, antes de retomar el motivo de la Parte 1, lo cual es aprovechado por la sección de metales para salir al frente de manera mas notoria. Tras la abrupta conclusión de la Parte 2, la Parte 3 comienza con una secuencia retorcida de cintas al revés y otros efectos que distorsionan los golpes de platillo y cortinas de órgano, espacio que aprovecha Hopper para lucir su bajo con un fuzz contundente, mientras que en simultaneo Dean arroja unos tenues retazos de saxello. Los últimos segundos de esta sección funcionan como un preludio para la Parte 4, la cual retoma los acordes básicos de la Parte 1, haciendo que ‘Virtually’ concluya en un cierto clima de misterio introspectivo.


Es un consenso muy amplio el que señala que la grandeza de ‘Third’ no llego a ser igualada por ninguno de los discos de SM que vinieron después, y yo, en lo personal, estoy de acuerdo con algunos casos, pero no esta visión total de las cosas. Como sea, si algo ha de quedar claro tras una escucha atenta de ‘Fourth’, es que la capacidad creativa y exquisitez interpretativa de la banda siguen intactas, y tan brillantes como siempre.


¡Gracias por toda la música, Maestro! ¡Descanse en paz!

Sunday, May 31, 2009

Homenaje a ULI TREPTE (1941 - 2009)


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Con la presente viene una nueva triste noticia en el mundo del rock progresivo: el nombre del veterano que ha abandonado la existencia terrenal es Uli Trepte, talentoso y enérgico bajista alemán que fuera miembro de GURU GURU y SPACEBOX. Con el primero de estos grupos, él se erigió como una fuerza creativa tremendamente importante dentro del krautrock centrado en guitarras pesadas. Los tres primeros trabajos de estudio de GURU GURU, “UFO”, “Hinten” y “Känguru”, son expresiones culminantes de esa poderosa mezcla, sólo posible dentro de la vanguardia germana de los 60s-70s, de psicodelia radicalmente lisérgica, jams eléctricos de inspiración Hendrixiana, jazz-rock aventurero y rock pesado proto-industrial. Todo eso con un genuinamente progresivo impulso creativo. 

Nacido en Constanza en 1941, Uli Trepte comenzó su trayectoria musical tocando contrabajo en grupos de jazz que desde los 60s recibían poderosamente el influjo del free-jazz y de las ideas experimentales propias de la vanguardia de la época. Uno de ellos fue el famoso trío de la pianista Irene Schweizer. Tras su estadía en GURU GURU, a partir de 1972 estuvo involucrado en colaboraciones varias con NEU! Y FAUST (entre otros), hasta formar SPACEBOX en 1975, ensamble donde pudo desarrollar incansablemente su ecléctica y desafiante visión musical hasta entrados los 80. Habiendo tenido breves estadías en Japón y los EE.UU., Trepte finalmente se instaló en Berlín para seguir produciendo rock vanguardista. Una etapa especialmente prolífica fue entre 1996 y 2001, donde formó el proyecto musical MODAL GROOVE CONCEPT, donde contó con la colaboración del ex-EMBRYO Edgar Hoffman, entre otros veteranos ilustres del rock y jazz experimentales alemanes. Por lo demás, la ley de la vida se encarga de darnos un plazo definitivo para nuestra existencia terrena y todos los proyectos que durante la misma planificamos, realizamos, logramos, replanteamos, etc. Y el protagonista de la presente retrospectiva no es la excepción. 
En efecto, el maestro Uli Trepte murió en Berlín
este 21 de mayo último, perdiendo su larga batalla contra el cáncer. En homenaje póstumo a este grande del rock progresivo y experimental germano, pasamos a reseñar brevemente los discos del trío originario de GURU GURU – la trilogía conformada por “UFO”, “Hinten” y “Känguru”. El trío contaba con la alineación de Tepte [bajo, efectos electrónicos y radiales y voz], Ax Genrich [guitarra, efectos sonoros y voz] y Maní Neumeier [batería, percusión, efectos sonoros y voz]. “UFO” data del año 1970, “Hinten” es del año siguiente y ambos fueron publicados por el sello Ohr; “Känguru”, por su parte, data del año 1972 y fue publicado por el sello Brain. 


“UFO” (1970)

Los tres primeros temas trabajan. al menos parcialmente, con bases rítmicas precisas y contundentes (que no monótonas): los tonos predominantes están inspirados en la psicodelia vanguardista y el blues eléctrico, sazonados con una tendencia fastuosa y tenebrista a la vez. ‘Stone In’ da inicio al disco con todo un despliegue de polenta, explayado a través de ingeniosos diálogos entre los músicos quienes se conducen fluidamente a través de las variaciones originadas en el camino. ‘Girl Call’ asume la misma dinámica pero con una actitud diferente, trabajando con la elaboración de un clímax que va en busca de la neurosis definitiva. Los alocados fraseos finales de la guitarra, tensamente agudos, anuncian el inicio del tercer tema, ‘Next Time See You At The Dalai Lhama’, el cual empuja a las inquietudes de psicodelia free-form de GURU GURU alcanzar un culmen especial para su norte expresivo. Aunque no está pensada como una suite, la ilación de estas tres piezas del lado A del disco funciona en cierta medida como tal. Pero es en los dos últimos temas, ‘UFO’ y ‘Der LSD-March’, donde las potencialidades lisérgicas y alucinadas de la banda están mejor explotadas. En ‘UFO’, los sonidos y riffs de guitarra, los efectos electrónicos, y los golpes de tambores, platillos y gongs no están sujetos a una estructura rítmica definida, y ni qué decir de lo melódico, que es algo a lo que renuncia de entrada el grupo. El ensamble opta aquí por someterse radical e incondicionalmente a la ley del caos en un ambiente irreal y onírico, creando paisajes musicales potentes, oscuros, hipnóticos, dentro de sus cadencias que son innegablemente feroces y siniestras. Algo similar encontramos en ‘Der LSD-March’, aunque aquí se hace uso de una base rítmica explícitamente funcional desde la segunda mitad: la potencia está un poco más “comedida”, pero comparte mucho de la densidad impenetrable que inundaba el tema anterior. Es en esta segunda mitad del disco donde el material alcanza un clímax peculiar, diseñado para desafiar al oyente sin un miligramo de condescendencia estética. Definitivamente, esta segunda mitad nos muestra el punto de llegada hacia el cual el trío se estaba proyectando desde la primera mitad.


El estilo de GURU GURU es similar en algunos aspectos al de ASH RA TEMPEL, es decir, rock agresivamente pesado que absorbe millones de elementos psicodélicos al modo de un hibrido entre el HENDRIX de los dos últimos discos y el "Ummagumma" de PINK FLOYD, asimilando también la tradición de experimentación electrónica y concreta que el academicismo germano de posguerra había puesto en funcionamiento en los ambientes musicales eruditos. Dados los alcances y delineamientos propios de un power-trío con base guitarrera, así como la actitud contestataria que está implícita en las estrategias creativas concretamente practicadas por el grupo, esa vía de experimentación cobra una robustez tremendamente aguda y combativamente ácida, coqueteando con lo anárquico pero sin perder el sentido del diálogo tripartito, apostando por la fuerza del rock con una mentalidad inaudita que sabe operar colectivamente mientras se alimenta consistentemente de los aportes individuales. Con esto dicho, creo que el lector puede ir haciéndose una idea de por dónde va la línea de trabajo de GURU GURU en esta fase primera de su carrera: se trata de una propuesta que apuesta por el lado más visceral y salvaje del así llamado krautrock (mal llamado krautrock, pero bueno, no hablemos de eso ahora). Lo que escuchamos en este disco debut es una especie de explosión onírica que estalla recurrentemente desde los pasillos más grises de los hábitats industriales, llevando la polenta propia del rock hacia terrenos nuevos, mezclados con elementos improvisacionales de raigambre free-jazz y, en varias ocasiones, índices expresivos donde se mezclan lo espacial y lo anarquista. Muy buena la labor del ingeniero de sonido Thomas Müller aquí, pero todo irá para mejor cuando Conny Planck entre a tallar como productor y principal ingeniero de sonido en los dos álbumes siguientes de 1971 y 1972, “Hinten” y “KänGuru”. Repasemos ahora el repertorio del primero de estos discos mencionados.


“Hinten” (1971)

Este segundo disco tiene la portada más peculiar de la historia del grupo y del (así llamado) krautrock: un trasero masculino poco atlético y con un tatuaje muy pedestre del nombre cacofónico de la banda en ambas nalgas, lo cual resulta un homenaje a lo vulgar en medio de una industria fonográfica donde imperaban imaginerías abstractas, idílicas u ostentosamente psicodélicas. Lo que es peor, la funda interior inversa contiene una imagen más cercana de esta parte de la anatomía humana con el perineo situado en la doblez. Esperamos no volver a describir esta cosa nunca jamás. Bueno, yendo a lo estrictamente musical, “Hinten” (que en alemán significa atrás o detrás) encapsula una estrategia sonora que la expuesta en el estupendo disco debut “UFO”, pero lejos está la banda a renunciar a los recursos surrealistas, ambientes contundentes y esquemas rítmicos free-form que permitieron al trío instalarse como campeones de la vanguardia rockera alemana de su tiempo. De hecho, esta mayor canalización de la energía rockera le permite realzarse más en sus embates sónicos específicos. La pieza de apertura ‘Electric Junk’ es un clásico incuestionable de GURU GURU. Ocupando los primeros 11 minutos del disco, comienza con un riff llamativo cuya fluidez cañera nos remite un poco a los TEN YEARS AFTER reciclados por el HENDRIX del tercer álbum, aunque ciertamente esta sensación de festividad rockera no tarda en trastocarse hacia una variación caótica que termina traduciéndose en un breve pero portentoso solo de batería a cargo de un superhumano Mani. Unas recitaciones añaden un cierto aire ceremonioso, pero, a fin de cuentas, lo que hemos escuchado durante estos primeros tres minutos ha sido principalmente un preámbulo al cuerpo central de la pieza, un jam de exultantes tintes pesados en el que el grupo llena espacios y crea texturas lisérgicamente inquietantes a puro fuego. La inclusión de un interludio espacial ayuda a potenciar esa cualidad surrealista propia de estos viajes sonoros articulados por un brío inteligente. 


‘The Meaning Of Meaning’ sigue a continuación, estando a cargo básicamente de perpetuar el espíritu robusto iniciado por el primer tema con un tenor un poco más contenido. Es el tema más largo del álbum con su espacio de 12 ¼ minutos. El compás lento con el que se articula el primer jam despliega unas texturas oníricas para el motivo recurrente esgrimido por la banda; una vez pasada la barrera de los 7 minutos, un recurso cuasi-tribal a cargo de Mani da inicio al segundo jam, el cual va armando gradualmente un clímax bastante interesante, pletórico e intenso, aunque siempre usando una estrategia de contención. La segunda mitad del disco comienza con ‘Bo Diddley’, que es otro clásico inmortal de GURU GURU. El factor Hendrixiano vuelve a ser crucial, sosteniendo un vigor absorbente que gesta ecos de sí mismo dentro de una lógica de incendiaria psicodelia pesada. También hay espacio para algunos recursos vocales burlones. ‘Space Ship’ ocupa los últimos 11 minutos del disco, y tiene un comienzo realmente promisorio con estos efectos cósmicos de guitarra y sonidos de interferencias radiales. Un jam estratégicamente monótono y cortante emerge para evocar imágenes de maquinaria pesada dentro de la base orgánica de guitarra-bajo-batería, hasta que llega el momento de aterrizar en una sección aleatoria empapada de pura psicodelia desestructurada, muy al estilo de los PINK FLOYD de 1969-70. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, se va gestando un efectivo jam bien empapado de inquietos ornamentos tensamente cósmicos, pero no se trata de una aventura muy duradera. Con el arribo del minuto 9, la banda ha sucumbido totalmente al influjo de las musas de la desestructuración, en base al uso exhaustivo de cintas en reversa, lo cual impulsa un bloque sonoro envolvente y bizarro. En líneas generales, la propuesta exhibida en “Hinten” funciona como una manifestación de vitalidad renovada para GURU GURU con miras a llevar esta nueva conquista musical hacia el álbum siguiente, “KänGuru”, al que mucho consideran como el cénit fundamental de la primera etapa del grupo.


“Känguru” (1972)

Este tercer disco “Känguru” muestra a un trío un poco menos denso y más interesado en explorar diversas facetas y cadencias del rock desde su óptica innegociablemente experimental. En este momento, el trío empieza a equilibrar ciertas afinidades con otras bandas igualmente inmersas en la lógica del jam como AGITATION FREE, AMON DÜÜL II y ASH RA TEMPEL. Lo notamos ya en el tema inicial ‘Oxymoron’, que tiene un sello irremediablemente bluesero en el jam básico marcado por el riff recurrente. Durante el desarrollo de la pieza, los solos de guitarra, los adornos de bajo y el entramado rítmico planteado y replanteado continuamente por el incansable Mani Neumeier dan buena cuenta del núcleo esencial de la banda, a medio camino entre el jazz-rock, la experimentación lisérgica del PINK FLOYD arcano y la psicodelia pesada de herencia Hendrixiana; mientras tanto, los momentáneos pasajes cantados le dan una impronta un poco burlona al asunto. Se trata de un apertura bastante atractiva, pero en realidad será más adelante cuando nos topemos más claramente con la intensidad propia de GURU GURU. Así pues, el siguiente tema, titulado ‘Immer Lustig’, comienza con un discurso y una marcha militar, la misma que pronto deriva en un blues-rock psicodélico bastante áspero. Su rotundo gancho hace que el abrupto paso a otra sección se sienta un tanto apresurado, pero ciertamente la sección que sigue tiene una vibración bastante magnética, con esa confluencia de swing a lo funk y psicodelia pesada que logra gestar un jam tan atractivo como envolvente. La guitarra de Genrich es el pilar decisivo para este jam con sus variantes de garra, incluyendo sus momentos de aparente escondite donde cede espacios a los instrumentos para que se empoderen dentro del centro nuclear de la pieza. Luego pasamos a una sección cósmica armada sobre guitarreos recortados (a lo psico-rockabilly) que terminan atravesados por capas de ecos lisérgicos. Lo cósmico se perpetúa y ahonda en una nueva sección donde una nueva serie de efectos se explaya sobre un sincopado esquema rítmico. El rock se hace presente con toda su fuerza en el jam semi-Zeppeliniano que emerge al minuto 12 ½, orquestando un dinamismo muy efectivo que llena el ambiente con genuina polenta: el fabuloso solo de guitarra supone una exquisita guinda en la cima de este volcánico y ecléctico pastel prog-psicodélico. La muy aguerrida vitalidad de estos últimos pasajes, aunque estuvo coqueteando con el desborde, en realidad, se mantuvo muy bien encuadrado dentro de su volcánica estructura de base.


‘Baby Cake Walk’ da inicio a la segunda mitad del disco recogiendo la vibración explosiva con la que había concluido el tema precedente, comenzando con un filudo jam pesado que fluye sólidamente a través de cadencias llamativas y un despliegue de pura urgencia rockera. Al llegar el quinto minuto, el trío gira hacia torrentes más etéreos, haciendo que la energía se recicle por otras vías de experimentación rockera en un breve interludio. Terminado dicho interludio, el grupo elabora un nuevo crescendo que comienza con una pauta rítmica marcadamente sincopada que termina produciendo una escalada hacia un frenesí patentemente pesado y sutilmente controlado, en camino hacia una coda entusiasta. ‘Ooga Booga’ comienza con un extrovertido manejo del compás en 5/4 en su prólogo, preparando el camino para una sección fusionesca en 6/8 de inspiración arábiga (incluyendo armazones de percusiones exóticas). El momentum rockero que sigue a continuación recoge esta ambientación y la transforma en un viaje intenso de múltiples solos de guitarra superpuestos en una exhibición de densa magia, firmemente apoyada sobre la bien cimentada base rítmica de Trepte y Neumeier. Nos atreveríamos a jurar que esta sección es la hora cumbre de GURU GURU por siempre jamás… en fin… La siguiente sección es menos sublime y más marchosa, con una incendiaria psicodelia funky que nos recuerda al último HENDRIX. Experimentando con ambientes más misteriosos, el tema cierra con un pasaje ceremonioso a medio tiempo que reitera la típica densidad esencial de la banda, cerrado por una coda cacofónica que empieza arquitectónicamente estructurada y concluye con un caos climático de tenor perturbador. Como dijimos más arriba, “Känguru” encarna la cima de creatividad rockera experimental e idiosincráticamente progresiva de GURU GURU, el disco con el que se cerró el importantísimo capítulo de su trío originario. No se puede establecer verdades absolutas de carácter científico en la experiencia estética, pero, en lo personal, coincidimos con la multitud de los coleccionistas melómanos que afirma que la serie de los tres primeros discos gestados por los Sres. Genrich, Trepte y Neumeier conforman la cima definitiva de GURU GURU.


¡¡GRACIAS POR LA MÚSICA, MAESTRO ULI (Constanza, 27 de setiembre de 1941 - Berlín, 21 de mayo de 2009)!!


Muestras de GURU GURU 1970-72.-
Next Time See You At The Dalai Lhama: https://www.youtube.com/watch?v=WgWmSdY343Y
UFO:  https://www.youtube.com/watch?v=_ob_zDJ3gD0 


[Lo expuesto en esta retrospectiva estuvo inspirado en tres reseñas originalmente publicadas en la página web La Caja De Música. Sus enlaces respectivos son https://www.dlsi.ua.es/~inesta/Prog/LCDM/Discos/guruguru_ufo.html, 
https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/guruguru_hinten.html y