Friday, March 10, 2017

DARRYL WAY: leyendas, relatos y algo más

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

DARRYL WAY, el histórico violinista-teclista de CURVED AIR (ese grupo cuya estupenda frontwoman era Sonja Kristina y que también incluía a un genio como Francis Monkman en las filas de su alineación clásica) siempre es recordado como uno de los personajes más virtuoso y exquisitos de la tradición progresiva británica; pues bien, él nos trajo a fines de marzo del pasado año 2016 un disco conceptual titulado “Myths, Legends And Tales”, por vía de su propio sello fonográfico Right Honourable Records. El buen DARRYL WAY ya tiene sobre sus espaldas un interesante currículum solista como líder del proyecto DARRYL WAY’S WOLF (tras su primera temporada en CURVED AIR) y trabajos estrictamente solistas (siendo el primero “Concerto For Electric Violin”, de 1978). Con el nuevo milenio, WAY ha sabido mantenerse en actividad: en este último decenio ya tenía en su haber los discos “Ultra Violins” y “Children Of The Cosmos” antes de llegar a “Myths, Legends And Tales” Haciéndose cargo él mismo de toda la instrumentación plasmada en el repertorio del álbum que ahora tenemos en nuestras manos – violines, teclados, programaciones de ritmos y orquestaciones, y canto –, WAY luce su maestría y creatividad a la hora de focalizar un atractvio eclecticismo de rock sinfónico, jazz-pop, rock melódico de sensibilidad popera y ocasionales atmósferas emparentadas con el folk-rock y la onda new age: todo ello a lo largo de los 53 minutos y pico que dura este nuevo repertorio.

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Con la dupla de ‘Apollo (Racing Against The Sun)’ y ‘Orpheus And The Underworld’, que ocupa un total de casi 10 minutos, el álbum comienza con muy bien. El tercer tema se titula ‘Whatever happened’ y su función es la de. Cuando llega el turno de ‘Dove Of Peace’. Con la dupla de ‘Apollo (Racing Against The Sun)’ y ‘Apollo (Racing Against The Sun)’, que ocupa un espacio de casi 11 ¼ minutos, el álbum comienza con un muy buen despliegue de sonoridades llamativas. Para el caso de ‘Apollo (Racing Against The Sun)’ tenemos un ejemplo perfecto de marchosa vitalidad dentro de un esquema de trabajo propiamente sinfónico. La alternancia entre grooves frenéticos y reposados está manejada con una fluidez tremenda mientras la amalgama de violín y orquestaciones de teclados se explaya en una fastuosidad convincente. Por su parte, ‘Apollo (Racing Against The Sun)’ completa la faena inicial con una atmósfera exquisita que solventemente cobija a un desarrollo melódico sutil y gentil, muy inspirado en el folk mediterráneo. Con la inclusión de una efectiva intensificación en el esquema rítmico y el ambiente durante la sección intermedia, la pieza asume un enriquecimiento vital para su núcleo melódico. El aura de señorial sofisticación que se va desplegando a lo largo del camino ayuda a esta pieza a instaurar el primer cénit del repertorio. Una pieza que muy bien puede pasar como un híbrido entre el GENESIS de la segunda mitad de los 70s y la mejor época de THE ENID. El tercer tema se titula ‘Whatever Happened’ y su función es la de poner algo de entrañable ligereza pop-rockera a nuestra experiencia melómana, eso sí, añadiendo ornamentos sinfónicos en la sección intermedia. Cuando llega el turno de ‘Dove Of Peace’, WAY se propone mantener por un rato más el espíritu optimista en curso pero esta vez usando cadencias blueseras con inclinaciones de country-rock. Si podemos imaginar a qué sonaría una canción perdida de THE GRATEFUL DEAD transformada radicalmente en una renovadora cirugía musical bajo las pautas conjunta de THE ALAN PARSONS PROJECT y los CAMEL de fines de los 70s, pues en esta agradable canción tenemos el foco mental adecuado.

‘Strange Goings On’ es una canción muy bella que nos devuelve a la faceta más serena del cosmos musical de WAY: centrándose en un estilizado híbrido de sinfonismo de vieja escuela y cálidos grooves jazzeros, esta semi-balada hace resonar desde el mismísimo punto de partida la magia evocativa que se desprende de su estructura melódica y de los refinados arreglos orquestales que completan la periferia de las bases de piano. Tal como sucedió en otros temas precedentes, la sección intermedia nos premia con una variante de atmósfera y motif diseñada para realzar la prestancia inherente a la canción. También tenemos aquí uno de los solos de violín más intensos del álbum. Otro punto climático del álbum, no nos cabe duda al respecto. ‘Aphrodite’ tiene la complicada misión de suceder a tan tremenda canción y la realiza dándole un nuevo giro de tuerca la dimensión contemplativa de WAY. Esta vez tenemos aquí un ejercicio de jazz-pop lírico alimentado por una suavidad tenue que coquetea con el new age: una composición así no hubiese estado fuera de lugar en alguno de los tres primeros discos de SKY, pero claro, el solo de violín se apodera rápidamente de la situación para hacer gala de la real personalidad que ha creado esta pieza. Un tema muy bello y muy evocativo que también merece elogios especiales. El séptimo ítem del disco se titula ‘The Ice Man’ y su rol es el de seguir ahondando en este momentum introspectivo que aún no quiere finalizar: en efecto, tenemos aquí una balada elegante, dueña de vibraciones conmovedoras que son fáciles de advertir aunque nunca se desbordan a lo patético ni nada por el estilo. Podemos decir que tiene una esencia reflexiva más que propiamente triste. Nos vamos acercando al final del disco con la dupla de ‘Crusader’ y ‘Helter Skelter’: ‘Crusader’ persiste en el esquema de balada sobre un compás de 3/4 con raigambre renacentista y añadidos matices fusionescos, mientras que ‘Helter Skelter’ (no, no se trata de una versión de ese clásico bombazo rockero de THE BEATLES del año 1968) se centra en retomar la ambientación predominante de ‘Dove Of Peace’ mientras le añade factores jazz-rockeros dentro de un marco estilizadamente sinfónico al modo de la primera pieza del disco. Tenemos ocasión para un fabuloso solo de violín a lo JEAN-LUC PONTY.   

Cierra el álbum ‘Prometheus Chained’, canción cuya letra es extraída del celebérrimo drama lírico de PERCY BYSSHE SHELLEY Prometheus Unbound (traducido habitualmente como Prometeo Liberado): dicho sea de paso, también es la canción más extensa del repertorio con sus poco menos de 9 minutos de duración. Como es de esperar, la ocasión resulta más que idónea para que WAY utilice todos los instrumentos y programaciones a su disposición para desplegar una ampulosa ingeniería melódica basada en los legados del barroco y el romanticismo, sin faltar algún elemento gótico ocasional que sirve fundamentalmente para instaurar algún recurso de tensión. Pero ante todo, tenemos aquí una muestra climática de ostentosa luminosidad progresiva dentro de los cánones habituales de la vertiente sinfónica. La voz de WAY solo emerge en las instancias finales para recitar, sobre un transfondo de ceremoniosa plétora, las magníficas palabras que SHELLEY pone en boca de Demogorgon en el final de su obra: “To love, and bear; to hope till Hope creates / From its own wreck the thing it contemplates; / Neither to change, nor falter, nor repent; / This, like thy glory, Titan, is to be / Good, great and joyous, beautiful and free; / This is alone Life, Joy, Empire, and Victory.” El permanente talante celebratorio de la pieza llega aquí a justificar su jovial espiritualidad con total plenitud. Una bellísima manera de cerrar el disco. Todo esto fue “Myths, Legends And Tales”, un disco que nos revela a un DARRYL WAY aún capaz de aportar muy constructivos granos de arena a la inmensa tierra del rock progresivo en el nuevo milenio, ahora que estamos en la segunda mitad de su segundo decenio. Con discos así, queda claro que el rock progresivo es mucho más que una leyenda.


Muestra de “Myths, Legends And Tales”.-
The Ice Man: https://www.youtube.com/watch?v=skTyanhy2pk 

Tuesday, March 07, 2017

OBO: perspectivas desde el palacio de la vanguardia radical hispano-rusa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

OBO es el nombre de un ensamble hispano-ruso conformado por Alexey Kruglov [saxos soprano y alto, corno di bassetto, flauta dulce, flautín ruso, saxo alto y corno di bassetto preparados], Anastasiya Masloboeva [canto, dulcémele, salterio y loops], Ángel Ontalva [guitarra, bajo y efectos] y Vasco Trilla [batería, percusión y juguetes]. La propuesta de este cuarteto se instala en una tremendamente osada encrucijada de avant-jazz, rock-in-opposition y estrategias de improvisación enraizadas en la tradición de la musique concrète. Ontalva y Trillo son viejos conocidos nuestros en referencia a OCTOBER EQUUS y otras iniciativas de música experimental española pero ahora conocemos a este grupo por el disco “Palace Of Waiting”, el mismo que fue publicado por el sello OctoberXart a inicios de noviembre del año pasado. El material de este disco fue recogido a partir de diversas sesiones que tuvieron lugar en Fuensalida, Barcelona, Moscú y Siberia. La compenetración que existe entre estos cuatro músicos es tan grande que la logística tan dispersa de estas grabaciones no altera en nada a la alucinada armonía de las estrategias abstractas que sustentan a la ilación de creaciones musicales que llenan el repertorio de este disco. Vale hacer una mención especial al impresionante arte gráfica, la cual se basa en fotografías realizadas por Nina Ai-Artyan y cuyo diseño estuvo a cargo del mismo Sr. Ontalva: evoca de manera hermosa una atmósfera de contemplación absorbida por la soledad y el ensueño, el reflejo visual perfecto de la música contenida en el disco. Veamos ahora los detalles del repertorio en sí.

El repertorio de este disco consiste en 8 partes del concepto de “Palace Of Waiting”. La primera parte ocupa un total de casi 10 minutos de duración, y en ella el ensamble empieza creando una atmósfera de señorial expectativa donde los aleatorios recursos percusivos y de vientos se compenetran a la perfección con el ensoñador canto femenino y los minimalistas retazos de guitarra. En una segunda instancia, la ambientación se torna un poco más sombría en base al asentamiento de una densidad flotante apoyada en el protagonismo compartido del saxo y la guitarra: ahora nos enfrentamos a un sortilegio deconstructivo. La segunda parte dura poco menos de 9 ¼ minutos y su misión consiste en seguir ahondando en el factor flotante que se impone inapelablemente. De hecho, late un permanente estado de misteriosa inquietud en la amalgama posmoderna que se va construyendo a lo largo del camino; el factor folklórico se hace notar de una manera sabiamente retorcida. Hay un momento de relativa placidez cerca del final cuando el salterio elabora un motif de tenor místico. Para la tercera parte, el grupo se centra en un diálogo libre donde cada input se regocija en su propia energía particular mientras refuerza su convivencia con los demás: se respira, sin duda, un aire de exaltación contemplativa en medio de la abstracción reinante. La soltura se repite e incluso se incrementa en la cuarta parte, lo cual hace que no sea tanto el diálogo sino el desafío abierto la norma bajo la cual las bizarras interacciones entre los instrumentos partícipes se estructuran. En el caso de la batería de Trilla notamos un refrescante despliegue de revitalizante vigor. Las cosas parecen volver al limbo de tensiones grisáceas que había signado a las dos primeras partes en la quinta, pero éste es tan solo un diagnóstico parcial de los hechos: más bien late aquí un nuevo impulso para las inquietudes etéreas del inicio bajo lo que parece ser el impacto de musculatura abstracta creado por las partes tercera y cuarta.    

Donde sí se da una abierta recapitulación de las atmósferas predominantes de la segunda partes es en la sexta, la cual también goza de un generoso espacio de más de 9 minutos. La continua labor de reconstrucción y deconstrucción de atmósferas folklóricas apelan a un clima de nostálgico exorcismo por vía de las cuerdas y el canto, siendo así que los vientos aportan un avasallador recurso de neurosis. El bloque sonoro de la séptima parte se inicia con unos elegantes fraseos de la guitarra de Ontalva, y de hecho, este instrumento se erige en núcleo gravitante para la elaboración de los aportes gráciles del salterio. El aura reflexiva de este pasaje del disco es una idónea preparación para el arribo de la octava y última parte, la cual básicamente se centra en replantear las dimensiones más musculares de las osadas excursiones precedentes para llevar a la lógica de la deconstrucción a su dimensión más majestuosa. En un perfecto híbrido de free-jazz y rock-in-opposition traducido al dialecto aleatorio de la cámara de vanguardia, el ensamble crea un nuevo ejercicio de desencuentros y reencuentros a través de una dinámica que ostenta vivazmente la fragilidad de cada instante sonoro. La guitarra está especialmente lucida mientras que el saxo despliega sus intervenciones más agresivas del disco. De una manera tan ágil como sutil, la banda logra llevarnos hacia su faceta más misteriosa en las instancias finales de esta última parte. Todo esto fue “Palace Of Waiting”, un disco desafiante hasta lo abstruso, tan complejo como osado, pero ante todo, señorial en su propuesta, basada en las concepciones más heroicas y perspectivas más bizarras de la vanguardia musical dentro de un lúcido encuadre avant-progresivo. OBO es un colectivo muy talentoso del cual esperamos más cosas en el futuro próximo.


Muestras de “Palace Of Waiting”.-
Palace Of Waiting VIII: https://octoberxart.bandcamp.com/track/palace-of-waiting-viii

Saturday, March 04, 2017

FREE SALAMANDER EXHIBIT: indestructible faro de la vanguardia rockera norteamericana


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar a FREE SALAMANDER EXHIBIT, un off-shoot del inolvidable ensamble campeón del rock-against-rock (al fin y al cabo, una modalidad de rock-in-opposition) SLEEPYTIME GORILLA MUSEUM. El grupo está conformado por Nils Frykdahl [voz, guitarra y flauta], Dan Rathbun [bajo e instrumentos concretos diversos], Michael Mellender [guitarra, trompeta, percusión y guitarra preparada], David Shamrock [batería y glockenspiel] y Drew Wheeler [guitarra, glockenspiel y Theremin]: o sea, tenemos aquí a 4/5 de la última alineación de SGM más un socio muy cercano. La gente de FSE presume de ser una auténtica banda donde los músicos crean una refinaca y meticulosa arquitectura que se retuerce alegremente en base a la gestación de nuevas ideas sobre el sustento de las viejas experiencias compartidas por los músicos a lo largo de los años. Su disco debut “Undestroyed” fue lanzado al público de forma independiente por vía del sello Web Of Mimicry a fines del pasado año 2016, más exactamente, el 13 de diciembre: pasemos ahora a repasar los detalles del mismo.


Durando poco más de 5 ¼ minutos, ‘Unreliable Narrator’ da inicio al repertorio con una impoluta amalgama de poder rockero frontalmente neurótico y grooves sofisticados. Bien situado en el terreno metalero en cuanto a su esquema sonoro, ‘Unreliable Narrator’ sabe navegar eficazmente a través de corrientes donde confluyen el prog-metal y el sludge. El hermanamiento entre el canto aguerridamente filudo de Frykdahl y las armonizaciones de los riffs de las múltiples guitarras resulta solventemente compacto. Acto seguido, ‘The Keep’ vira hacia un terreno más colorido mientras retiene buena parte del vitalismo siniestro de la pieza de apertura: esta vez, con elementos propios del jazz-rock, la cruzada vanguardista de la banda se siente suficientemente segura como para exorcizar sus constantes fantasmas de tenor chamber-rock. La presencia de la flauta y el uso de ciertos efectos de guitarra que emulan las cadencias de violín estipulan una estrategia de sonoridades bizarras para el recto desarrollo del mágico motif central… incluso dándole un perverso giro folklórico al asunto en ciertos pasajes. Con ‘The Gift’ tenemos la primera pieza de largo aliento del disco, casi 10 minutos de duración. Su pasaje inicial es nebuloso e inquietante bajo un ropaje tenebroso que es manejado con una extraña y, a la vez efectiva gracilidad. Pero este prólogo dura poco pues al poco rato emerge un cuerpo central cantado que realmente es la pura expresión de la fura, un furioso vigor que se explaya en una refinada ingeniería de riffs interconectados sobre una compleja estructura rítmica. Otro cuerpo central emerge al poco tiempo para retomar en algo el espíritu mayoritario de ‘The Keep’, aunque con una actitud más adusta, la cual se ajusta a las mil maravillas a la idea de volver a la furia precedente en el corto plazo. Estamos de regreso a los tiempos del primer álbum de SLEEPYTIME GORILLA MUSEUM… y posiblemente, también a la primera temporada del legado de MAUDLIN OF THE WELL.

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‘Time Master’ es una pieza patentemente satírica: tras el nervio belicoso y aguerrido de ‘The Gift’ viene bien un momento de surrealismo lúdico donde los cánticos siguen el parámetro del teatro del absurdo y las amalgamas guitarreras se sueltan en una algarabía donde confluyen los universos del primer PRESENT y el KING CRIMSON de la etapa 74-5. Las intervenciones de la trompeta ayudan a realzar el jolgorio burlón que se erige como pauta creativa: ¿FRANK ZAPPA fusionado con UNIVERS ZERO bajo la dirección artística de ART BEARS? Durando poco menos de 10 ¼, la pieza homónima es una maratón de ambientaciones sombrías ensalzadas por un lirismo tan fulguroso como retorcido. A veces la pieza suena como un vals de carnaval tocado por una horda de fantasmas agotados y tentados a ceder ante los demonios de la depresión… pero llega un momento en que el cuerpo central asume una musculatura renovada, haciendo que lo espectral se torne un festival de vivacidad oscurantista. Mientras vamos fluidamente conectándonos con un regreso al motif inicial, nos alegramos mucho de haber atestiguado auditivamente esta expresión de chamber-rock metalero. ‘Atheists’ Potluck’ es un instrumental que regresa al jolgorio tortuoso y surrealista de ‘Time Master’ pero con un talante un poco más amable. De hecho, los guitarreos se centran mayormente en construir sus armonizaciones colectivas con una prestancia luminosa a pesar de que el cuerpo central de la composición se centra más en lo arquitectónico que en lo estrictamente melódico. En fin, el repertorio llega a su cierre con ‘Oxen Of The Sun’, pieza de poco más de 9 ¼ minutos de duración que se centra en la faceta más ritualística del ideario persistentemente oscurantista del ensamble. El ambiente inicial de cacería diseñado para el breve prólogo y la pronta instauración de un canto siniestramente evocativo sobre un medio tiempo meticulosamente abarrotado por la robusta aleación de guitarras centran con un tremendo pulso focalizado la primera atmósfera central de la pieza. Luego emerge una segunda sección un poco más frenética mas no absorbente pues la apabullante fuerza rockera en curso está efectivamente articulada sobre un groove sofisticado. A partir de aquí se da una breve serie de variaciones temáticas con las que el grupo prepara el camino para un intenso epílogo que incluye algunos estándares del así llamado brutal prog. 


  
 

Todo esto fue “Undestroyed”, un disco delirante y enérgico que sitúa al ensamble de FREE SALAMANDER EXHIBIT como un indestructible faro de inspiración y persistencia para la vanguardia progresiva norteamericana. Con esta propuesta musical, el colectivo de Frykdahl, Rathbun, Mellender, Shamrock y Wheeler muestra su capacidad de exorcizar la neurosis y la crueldad del mundo contemporáneo a través de una ingeniería musical donde el surrealismo y el dadaísmo se fusionan en una fuerza tanática inapelable. Abordar este disco es un peligro para la mente y un desafío para el corazón, y por eso mismo la recompensa del placer melómano resulta extraordinariamente estimulante.  


Muestras de “Undestroyed”.-


Thursday, March 02, 2017

TASIS: búsqueda y encuentro de una voz particular en la actual escena progresiva argentina


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar al grupo argentino TASIS y su disco debut de estudio “Búsqueda De Lo Remediable”: el material contenido en este disco ha pasado por su debido proceso de grabación en los Estudios Mix entre noviembre de 2014 y octubre de 2015, para ser publicado a fines del mismo año. TASIS está conformado por Tobías Botaya [voz principal, guitarra], Patxi Asdrubat Linares [guitarra, coros], Lilén Gallo [violín, coros], Maximiliano Navarro [bajos con y sin trastes, coros] y Christian Perigio [batería, coros]; para algunos temas de este disco que tenemos en nuestras manos se añaden las intervenciones del teclista Manuel Benamo. La propuesta de TASIS se centra en un fluido encuentro entre la tradición progresiva argentina de los 70s y estándares de la primera generación del prog sinfónico (tanto con referentes británicos como italianos). Veamos ahora los detalles del repertorio de este disco.

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Durando poco más de 7 ½ minutos, ‘Para Cambiar Más De un Final’ da inicio al álbum con un pletórica exhibición de colorido propio del estándar sinfónico (un poco de YES y un poco de PREMIATA FORNERIA MARCONI) sazonado con elementos propios de la vanguardia argentina de primera escuela (INVISIBLE, SERÚ GIRÁN), añadiéndose además algunos matices jazzeros en ciertos factores inherentes a los diversos dinamismos elaborados por la dupla rítmica. El violín se asienta cómodamente en medio del entramado instrumental, asumiendo el protagonismo en la inmensa mayoría de los desarrollos temáticos. Hay algunos pasajes marcados por un groove llamativo que hubieran llenado de orgullo a unos CARAVAN, ni más ni menos. ‘Jaque’ cumple con la función de hacer contrapunto a la soberbia agilidad expuesta en el tema de apertura mediante un lirismo sosegado impregnado de sereno romanticismo: dicho lirismo comienza con un tenor apaciblemente sencillo para luego pasar a un aspecto un poco más etéreo, lo cual enfatiza la reinante sensación intimista. Los ornamentos de teclado ayudan mucho al respecto. Cuando emerge el tercer tema, titulado ‘Sorata’, el romanticismo sereno introducido en la canción anterior se enfatiza con una frugalidad flotante que se apoya solventemente sobre el compás de 3/4. Las tres líneas finales son simplemente demoledoras: “Manos adiestradas se sumergen dentro del mar. / Buscan y buscan actor principal. / ¿Quién las hará nadar sin la corriente?” En el interludio instrumental se da un interesante dueto de sintetizador y guitarra que añade un eficaz recurso de polenta con el fin de añadir un recurso de estilizada variación para la imperante aureola de introspección: nos recuerda a la primera fase de SPINETTA-JADE. Si ‘Para Cambiar Más De Un Final’ signaba un inicio pletórico para el repertorio, ‘Sorata’ instaura el primer cénit del mismo.

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El instrumental ‘Licas’ sigue a continuación para exhibir aires tangueros, apropiadamente llevados al área de la vanguardia jazzera según los parámetros de exquisitez sónica que la gente de TASIS se impone como norte creativo. Dentro de este esquema de trabajo tiene sentido que la primera guitarra haga lucir algunos fraseos bien ponderados en un momento en el que el violín abandona el primer plano. Para el pasaje final, el grupo pone un poco más de punche y el groove se vuelve más filudo, e incluso el esquema rítmico se vuelve más complejo. Un gran tema, otro punto de destaque individual dentro del disco. Las dos siguientes canciones duran poco más de 9 minutos cada una: ‘Swing Parcial’ y ‘Laberinto’. En el caso de la primera de estas canciones tenemos un regreso a los aires contemplativos de ‘Jaque’ pero llevados a una dimensión más sofisticada. De paso cabe destacar en especial el largo y alucinante solo de guitarra que emerge como un manifiesto de luminosa ansiedad. Cerca del final, el grupo alterna momentos de tensa extroversión con otros de contención: espacios vacíos y sucesivos solos de bajo y batería completan este último cuadro con típica fastuosidad progresiva. ‘Laberinto’ es íntegramente instrumental en sus primeros 6 ¼ minutos: en toda esta instancia predomina una espiritualidad ostentosamente colorida, siendo así que la vitalidad inherente a su extroversión estructural es manejada con un rigor preciso que toma tanto de la tradición del jazz-rock como de la progresiva. Ya para la sección cantada el grupo vuelve a su faceta intimista, una vez más, bajo la guía inspiradora de SPINETTA-JADE aunque con una actitud más adusta que permite que se luzcan en la mezcla los roles de las guitarras duales. La letra nos invoca de una forma mágica: “Entrar en mí es vivir / y así seguir la sombra.”

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La suite que cierra el álbum también da nombre al grupo, y tratándose de una pieza que ocupa una duración de 17 ¾ minutos, es totalmente lógico que se proyecte hacia enormes ambicionas musicales, las cuales, por otra parte, no son ya ninguna novedad inaudita a estas alturas del partido. La sección prologar ostenta una brillante fusión de Crimsonismo y estándares de BUBU, mostrando así un carácter fiero a través de la estructura bizarra de su musicalidad esencial. Ésta pronto vira hacia una agilidad jazz-progresiva dueña de una vitalista sofisticación mientras preserva los elementos iniciales de manera consistente. Ya cuando se instaura la alternancia de pasajes cantados e instrumentales, volvemos en pleno a los paradigmas de INVISIBLE y SPINETTA-JADE. La riqueza melódica establecida en este trayecto musical postrero resulta esencial para crear una grandilocuencia entrañable en el momento del cierre. Fue una hora y poco más de música progresiva ingeniosa y refrescante lo que nos brindó el colectivo de TASIS en “Búsqueda De Lo Remediable”. Vale la pena seguir la pista de este grupo joven porque en verdad con lo que nos ha dado por ahora da muestras de ser capaz de gestar más obras de gran valía estética en el futuro (ojalá) próximo.


Muestras de “Búsqueda De Lo Remediable”.-
Para Cambiar Más De Un Final: https://www.youtube.com/watch?v=8ewUskw3l3I
Laberinto:  https://soundcloud.com/tasisoficial/laberinto

Monday, February 27, 2017

El delicioso brindis musical de JUAN “POLLO” RAFFO


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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos el disco de JUAN “POLLO” RAFFO – o simplemente RAFFO – titulado “Brindis: Música De Flores Volumen 4”. Los volúmenes precedentes del concepto de “Música Para Flores” son “Guarda Que Viene El Tren” (2006), “Diatónicos Anónimos” (2010) y “Al Sur Del Maldonado” (2013). RAFFO hace todas las composiciones y toca el piano, acompañándole los geniales músicos Martín Rur [saxo soprano y clarinetes], Tomás Pagano [bajo] y Rodrigo Genni [batería]. También hay algunos invitados ocasionales pero sobre ellos hablaremos en otro momento. La logística para la grabación y producción de “Brindis” se gestionó a través de una campaña de crowdfunding que finalmente llegó a buen puerto pues el disco se hizo realidad a inicios de la segunda mitad del año pasado 2016. La mayor parte de las sesiones de grabación tuvo lugar en los Estudios del CIAM, con grabaciones adicionales perpetradas en Margarita Estudios, y para el caso particular de la pieza homónima con la que concluye el álbum, su registro tuvo lugar en Rosebud, estudio personal del mismísimo Lito Vitale (quien también se encargó de organizar la grabación). Lo que tenemos aquí es un genial ejercicio de aventuras fusionescas donde la vitalidad de cada elementos folklórico elegido para la ocasión se metamorfosea cabalmente en pletóricas comuniones con los discursos del jazz, el jazz-rock y la vertiente jazz-progresiva en diversas instancias. Al fin y al cabo, RAFFO es un monarca veterano en esta línea de trabajo desde los tiempos de su primer trabajo solista (“El Güevo”, de 1987), pasando por sus colaboraciones para MANUEL WIRZT, JUAN CARLOS BAGLIETTO, etc., además de su paso por la banda tucumana REDD (para su segundo álbum “Cuentos Del Subsuelo”) y ese inolvidable proyecto de jazz-rock vanguardista que fue MONOS CON NAVAJAS. A diferencias de otras ocasiones, esta vez RAFFO restringe su usual arsenal de teclados clásicos y sintetizadores para centrarse exclusivamente en el piano: no renuncia a esa vieja exuberancia propia de trabajos anteriores sino que quiere darle un nuevo enfoque dentro del patrón de un cuarteto de jazz-fusión. El resultado es bello y exultante, pero mejor pasemos a los detalles del repertorio de “Brindis: Música De Flores Vol. 4” antes de seguir soltando elogios (que siempre serán merecidos y siempre se quedarán cortos). 

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Abre el álbum ‘Contrafrente’, una pieza ingeniosa y versátil que nos hace pensar seriamente que lo que apreciamos es más una labor de arte pictórica que de arte musical. Durando más de 6 minutos y medio, el tema instala desde el punto de arranque un groove fusionesco sumamente poderoso que se percibe dueño de una magia expresiva única: un swing latino con matices arábigos en su desarrollo temático. Para el momento del solo de saxo, el ensamble recurre a un incremento de la intensidad sonora en el cuerpo central, para luego bajarlo durante el turno del solo de piano. A partir de aquí, el ensamble elabora unas interconexiones bastante sofisticadas para finalmente volver al groove inicial con una actitud enriquecida. Comenzar con este cénit es, de hecho, una forma muy valiente de comenzar el repertorio.  ‘Borboleta’ sigue a continuación para elaborar un momento más sereno pero no menos colorido. En todo caso, el esquema rítmico más sosegado que se emplea aquí adquiere un nervio renovado a partir del trabajo que hace el ensamble con un tempo sofisticado desde el cual se sustentan las oscilaciones entre atmósferas luminosas y otras más neblinosas. Los músicos aprovechan al máximo el espacio que se otorga para crear sus diálogos y engarces en un desarrollo temático que llega hasta los 8 ¼ minutos de duración (de hecho, se trata de la pieza más larga del disco). El tercer tema se titula ‘Rorschach’ y resulta otro pico máximo de expresividad sonora para RAFFO y sus compinches, pero esta vez desde las profundidades de una introspección contemplativa donde los ropajes de serenidad encubren una inquietud tan misteriosa como conmovedora. Casi como un secreto que preserva celosamente la guardianía de su propia bruma, la pieza se desarrolla con la gentil suavidad de una brisa de la temporada temprana de otoño. Los retazos del saxo soprano son simplemente hermosos. ‘Yerbal’ establece una hermosa síntesis de los ambientes y atmósferas de los dos temas precedentes sirviéndose de la permanente inspiración de aires porteño para crear y ornamentar su bello desarrollo melódico. Es un tema bellísimo, en verdad, un punto culminante dentro de esta propuesta que nos brindad RAFFO y su secuaces.  


Ostentando el largo título de ‘La Leyenda Del Grumete Genovés Que Desertó Frente A Las Costas De Quilmes’ y ocupando el ecuador del repertorio, el quinto tema del disco parece enfatizar la faceta otoñal del ensamble en sus instancias iniciales, pero pronto se incorporan algunos aires festivos cuya explosividad se siente sombría a despecho de la luminosidad patente. Las capas de acordeón ocupan un rol protagónico crucial para la ingeniería sonora en curso, así como las florituras de flauta y píccolo que aportan Macrela Galván y Fernado Lerman, respectivamente. Hay algo de cinematográfico en la sobria ampulosidad de esta pieza, la más breve del disco. Virando totalmente de registro, ‘Calesita’ nos muestra frontalmente las aristas más extrovertidas y juguetonas del lirismo esencial del mundo musical de RAFFO. La polícroma vivacidad esencial de esta pieza resulta oportunamente aguijoneada con las ocasionales incorporaciones de breves pasajes más relajados. Este retorno a la tradición argentina se cumple con una gracilidad contagiosa. ‘Yaguareté’ cumple con la misión de potenciar la aureola de mágica diafanidad que se instauró en el tema precedente para hacer exactamente lo mismo: darle un enfoque sofisticado a un motif atractivo de base para motivar recursos de lucimiento particular a partir de allí: esta vez son el bajo y la batería quienes se suceden en la asunción del protagonismo en importantes momentos del entusiasmo impulsado por la amalgama instrumental. Merino vuelve como invitado a las percusiones para la ocasión. El ritmo utilizado es el gato, mientras que ‘Yaguareté’ se había valido del swing propio del candombe. Tenemos ahora otro notorio viraje de atmósfera cuando emerge ‘Terminal’, una pieza cuyo núcleo temático y estructura se focalizan en la languidez propia de lo nocturno, una pesadez emocional que se deja arropar por la dejadez mientras manifiesta sin tapujos su lirismo vulnerable, a veces rayano con el silencio. Cuando termina el tema recién podemos reaccionar intelectualmente y apreciar en retrospectiva la enorme dosis de ingenio creativo que hizo falta invertir en la concreción de esta idea.

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Pero no podemos dedicar mucho tiempo a esta reflexión porque de inmediato llega el turno de la pieza más alegre del disco, ‘Filigrana’, la cual recapitula y capitaliza los recursos de colorido y vivacidad que antes apreciamos en temas como ‘Contrafrente’ y ‘Calesita’. El clarinete se luce a todo dar durante el desarrollo temático, de hecho, es la guía para las interacciones grupales. Durando poco más de 5 ¼ minutos, la pieza homónima cierra el disco: se trata de una pieza solista de piano en la que éste explaya su fuerza de carácter a través de un desarrollo temático que sucesivamente va creando surcos etéreos y otros signados por un expresionismo vivaz. Aunque esta pieza destila aires de soledad, para nada es lánguida o melancólica: su aureola irradia una fluorescencia apasionada y majestuosa. ¿Qué mejor manera había de cerrar un disco tan brillante como “Brindis: Música De Flores Volumen 4”? Se trata del broche de oro perfecto para este catálogo de maravillas sónicas que RAFFO y su banda nos han brindado para complacencia absoluta del ideal de la música. ¡Qué delicia de brindis!



Muestras de “Brindis: Música De Flores Vol. 4”.-


Saturday, February 25, 2017

ANCESTRO y la brujería nueva de la avanzada psicodélica pesada del Perú


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Desde el departamento de La Libertad, uno de los más emblemáticos de la costa norteña del Perú, llega el trío ANCESTRO: más exactamente, de la capital de dicho distrito, Trujillo. Los integrantes son Boris Baltonado [bajo], Diego Cartulín [guitarra, percusión y órgano Hammond] y Rod Hiraoka [batería]. ANCESTRO centra sus estrategias creativas en una hibridación de los legados del stoner y la psicodelia pesada con elementos añadidos que se inspiran en el black metal, el krautrock y las expansiones sonoras de raigambre progresiva. En su perfil de Facebook, el grupo proclama las influencias de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, BLACK SABBATH, PINK FLOYD, LED ZEPPELIN y KYUSS entre otros: es una genuina declaración de principios del enfoque ecléctico que el grupo quiere darle a su posicionamiento dentro de la avanzada rockera peruana del momento. La poesía de Baltodano forma parte esencial del ideario estético propuesto por este ensamble instrumental. Gracias a la iniciativa conjunta de los sellos Man In The Box Records y Necio Records, el trío pudo hacer realidad su presencia oficial en el mercado fonográfico con su álbum debut “El Regreso De Los Brujos” a mediados de agosto del pasado año 2016: repasamos su repertorio detalladamente a continuación.  



La primera mitad del álbum se inicia con ‘Cañán’, una pieza contundente en la que el trípode de guitarra, bajo y batería se engarza en un diálogo tenso donde la agresividad juega un rol crucial a través de las interacciones en curso. La soltura desplegada en los momentos más relajados tiene su oportuno contraste en la voracidad imponente del pasaje ostentosamente frenético que se abre paso en el clímax conclusivo. ‘Culebra’ está diseñado para remodelar y amplificar la primera sección del primer tema dándole un ropaje misterioso y siniestro: el groove cadencioso y el talante agresivamente cortante del bajo son elementos esenciales para que la pieza se centre oportunamente en las alusiones reptiles del título. Mientras avanza el desarrollo temático, el vigor del grupo halla caminos de expresión más comedida por un rato con el fin de que un breve solo de guitarra exponga algo de lirismo en medio de toda esta rabiosa nocturnidad. Podemos notar cercanías al estándar de los legendarios alemanes de GURU GURU (sus tres primeros discos) así como a las facetas más ambiciosas del amplio paradigma Sabbathiano. Durando 7 ½ minutos, ‘Abisal’ cumple con la decisiva misión de explorar los matices y colores más etéreos de la visión musical del grupo. Bajo la guía de unos guitarreos que se impulsan hacia ornamentos Floydianos durante los 4 primeros minutos y un esquema rítmico contenido, la banda se dispone a crear una atmósfera mística. Ya en una segunda instancia, el esquema sonoro vira hacia una elocuencia aguerrida que tiene mucho de oscurantista; aunque este perturbador clímax no dura mucho, definitivamente crea un impacto importante antes de que el grupo regrese al talante etéreo del inicio, marcando así una deliciosa mezcla de neurosis y misticismo.


Cuando llega el turno de ‘Sendero’ (un tema un poco más breve que el precedente), el trío se dispone a trabajar con un groove más grácil en la sección rítmica mientras la guitarra sigue explorando recursos punzantes en la sobrecarga de sus riffs y sus desarrollos armónicos. El punche rockero se siente genuinamente robusto a la vez que la atmósfera general se encarga de suministrar tal punche con modulaciones que no le tornen excesivamente arrollador. Si existe algo así como el kraut-funky con base bluesera, pues aquí tenemos un espécimen adecuado de ello. El epílogo consistente en una exhibición de punzantes texturas psicodélicas de guitarra que van flotando como una espesa nube de electricidad en el cielo. Así concluye la secuencia cuatripartita que se extiende por los primeros 23 ¼ minutos del disco. Iniciando la segunda y última secuencia del álbum – que dura un total de 16 ½ minutos –, ‘Sectum’ conforma otro punto culminante del disco. Ocupando un espacio de casi 7 ½ minutos, esta pieza se focaliza en sus primeros dos tercios sobre un esquema de blues-rock pesado con matices tribales, y de hecho, el preludio de este tema consistía en la enunciación de una evocación a los viejos espíritus del pasado para que inspiren una fortaleza nueva en el presente (“Nosotros, los hijos del abismo, hemos de surgir iracundos, paridos por la arena; arrastrándonos primero a través de la noche, levantándonos luego sobre nuestra propia locura. Mirad incrédulos, hombres necios; sentid en vuestros corazones la pequeñez de vuestra existencia, oíd temblorosos la sentencia de vuestra raza.”). Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, el tema vira hacia una refrescante exhibición de vitalidad impenetrable: todo ese ambiente de nocturnidad metafísica que se había concentrado en el primer motif se suelta en el segundo con un llamativo donaire que irradia una musculatura incandescente. Dicho sea de paso, el CD contiene como bonus track una versión en vivo de este mismo tema, lo cual consolida su particular relevancia dentro del repertorio. Cierra el disco la pieza que precisamente le da título, y además, resulta la más extensa del mismo con sus 9 minutos de duración. Sus vibraciones rítmicas empiezan con un talante contenido, lo cual da una sensación otoñal al garbo psicodélico en curso. Poco antes de llegar a la barrera del sexto minuto, el trío capitaliza su vigor esencial con un pequeño ejercicio de blues pesado a lo BLACK SABBATH antes de regresar decididamente a la atmósfera inicial, eso sí, con un impulso renovado al modo de una festiva resurrección. Los 9 minutos han pasado volando. 

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Una brujería magnífica e inapelable, eso es lo que exorcizan ANCESTRO con su muscular e intensa propuesta musical. “El Regreso De Los Brujos” resulta un ejemplo vivaz de la voracidad inspiradora que existe en la vanguardia rockera peruana hoy en día: así las cosas, el grupo en cuestión se hace merecedor de toda nuestra atención a lo largo de los próximos sortilegios musicales que el siempre misterioso horizonte del futuro tenga a bien asignarles a estos héroes del rock trujillano. Hoy por hoy, el grupo cuenta con un nuevo baterista en sus filas, Víctor García, y sigue adelante con su propuesta. Mientras tanto... ¡a disfrutar de este disco!


Muestras de “El Regreso De Los Brujos”.-


Thursday, February 23, 2017

EL JEFAZO: cañonazos de stoner rock desde el portal de la vanguardia peruana


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Hoy toca el turno de presentar al trío peruano EL JEFAZO, trío peruano dedicado a cultivar una propuesta de rock pesado con esencia stoner cuya nerviosa vivacidad está alimentada por atmósferas propias del sludge metal y por ambiciosas sensibilidades psicodélicas, con lo cual, el electrizante arsenal sonoro del grupo está al servicio de celebrar y motivar las aristas más tormentosas del espíritu humano. Conformado por el guitarrista Bruno Sánchez, el bajista Carlos French y el baterista Renán Monzón, EL JEFAZO surgió como entidad rockera a partir de varias jornadas de jams que se dieron aparte de las actividades que los músicos llevan en otros grupos. Ya en diciembre del 2014 el trío abrió un blog de Bandcamp para publicar un ensayo pero desde mediados de junio del año pasado tienen un disco homónimo oficialmente publicado en su currículum vitae: la producción de “El Jefazo” fue posible gracias a la cooperación de Tóxiko Producciones, Necio Records e Inti Records, y la cosa ha rendido muchos frutos se hacemos caso a la buena cantidad de elogios y galardones que el disco ha cosechado en redes peruanas de difusión del rock underground. A propósito, hay que felicitar a Carbunclo por el excelente arte gráfica realizada para el disco.  


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El repertorio de “El Jefazo” empieza con ‘Portal’, un título muy idóneo para este umbral de vigor musical por el cual entramos al mundo de oscurantismo vitalista que el trío edifica como su esquema estético esencial. Básico en la estructuración y desarrollo del clima siniestro en torno al cual se centra el motif recurrente, este tema sirve para que se asiente una atmósfera opresivamente machacante, algo que se realza especialmente en la segunda mitad cuando el solo doble de guitarra se enseñorea de todos los espacios. Luego sigue ‘Estampida’, pieza que resulta una de las más resolutamente épicas del disco. El trío inicia su labor trabajando con una estructura rítmica un tanto sofisticada y ciertos pasajes donde coquetea abiertamente con la intensidad flotante del ruidismo. En una instancia posterior, la banda construye una sección lenta que irradia un aura de rabiosa majestuosidad. Todo un cénit del álbum, no nos cabe duda. Cuando llega el turno de ‘Río Tinto’, el grupo recicla su inagotable pesadez sonora sobre un groove bluesero cuya sobrecarga expresionista nos remite a un híbrido del primer BLACK SABBATH y el estándar del post-metal. Durando poco más de 5 ¼ minutos, ‘Megalodonte’ se hace cargo de abrir la segunda mitad del álbum por vía de una retoma de la visceralidad rotunda del primer tema del disco, pero con el añadido de un impacto extra desde el esplendor sónico expuesto en ‘Estampida’. La oscuridad sónica adquiere nuevos niveles de megalomanía y acidez, y de esta manera, el grupo logra gestar otro cénit decisivo dentro del repertorio. Llegado este punto, ‘Gadawan Kura’ se hace cargo de preservar el momentum con toda esa garra infernal y ese pulso fuerte a los cuales ya nos estamos acostumbrando: para ser más específicos, esta pieza continúa explorando las facetas más llamativas de la furiosa ingeniería de ‘Megalodonte’

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Durando 7 minutos y pico, ‘El Cañón De La Eternidad’ cumple con la función de cerrar el disco con autoridad imponente y contundente. Comenzando con un motif cadencioso, la banda elabora un retrato sonoro de soberanas neblinas con una actitud evocativa; más adelante, el esquema de trabajo se torna más frenético gracias a la emergencia de un interludio tremendamente voraz, pero el trío no tarda mucho en volver a la neblina inicial para gestar un epílogo intensamente lóbrego. Los efectos conclusivos de la guitarra ostentan una lúgubre vitalidad.  Todo esto fue “El Jefazo”, un disco que irradia una fuerza de carácter titánica y una creatividad formidable, un disco que pone a EL JEFAZO como figura líder del ejército del rock pesado peruano de hoy en día. ¡Cañonazos a todo dar!


Muestras de “El Jefazo”.-

Tuesday, February 21, 2017

SETI: en tránsito hacia la tercera puerta

Seti Bold Travels album cover

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SETI, el proyecto neo-progresivo del talentoso músico y compositor chileno Caludio Momberg, volvió a la carga en el pasado año 2016 con un nuevo disco conceptual titulado “Bold Travels”: se trata del tercer trabajo de estudio de SETI tras “Life Signs” (2005) y “Discoveries” (2010). Momberg se hace cargo de los teclados, los pedales bajos, algunas partes de guitarras elétrica y acústica, y también algo de bajo, pero la mayor parte del tiempo le acompaña a la guitarra Gabriel Hidalgo mientras que José Luis Ramos hace lo propio con el bajo. También cuenta con Juan Ricardo Weiler como baterista recurrente mientras los vocalistas Jaime Scalpello y Paula Vilches alternan roles en la primera voz. Como invitados ocasionales de lujo aparecen Damian Wilson, Clive Nolan y Steve Rothery, un dato que es muy revelador pues el esquema sonoro de SETI recibe en altas dosis los impactos influyentes del MARILLION de los 80s, el ARENA de la etapa 98-05 y del PENDRAGON más épico, con ciertos coqueteos momentáneos con la faceta melódica del prog-metal de vieja escuela.

Con la dupla inaugural de ‘The Hidden Messenger’ y ‘Children’ disfrutamos de un ingreso oportuno al cosmos sonoro del álbum. Ambas canciones coinciden en realizar un convincente centramiento en esquemas melódicos bien delineados, siendo la peculiaridad de esta última la de emplear quiebres rítmicos con mayor entusiasmo, incorporando  pasajes en 7/8 que aportan una agilidad motivadora al asunto. Antes de que nos olvidemos, la canción de entrada es la primera en incluir una intervención de Nolan. ‘Cascade Of Changes’ vira hacia algo más intimista, siguiendo el molde Genesiano de ‘Entangled’ y ‘Ripples’: bases armónicas de guitarras acústicas que transmiten una aureola de relajada serenidad mientras los ornamentos y orquestaciones de sintetizadores se asientan en una encrucijada entre lo sinfónico y lo cósmico. Durando casi 6 minutos, ‘Divine Decision’ vuelve en pleno al imperio del rock y lo hace con una hipnótica parsimonia que nos remite por igual al PINK FLOYD de la etapa del “Wish You Were Here” y al ARENA del “The Visitor”. Dado que los teclados ocupan aquí un rol protagónico dentro del punche ceremonioso que signa a la estructura esencial de la canción en cuestión, podemos muy bien describir a esta canción como una remodelación Emersoniana de la visión etérea de Richard Wright mientras persiste el influjo del estándar de ARENA en su faceta más ceremoniosa. Damian Wilson canta aquí y también lo hace en la canción que sigue a continuación, ‘The Third Gate’, la cual tiene un esquema rítmico más marchoso. Comienza con una estructura menos épica que cualquiera de las que se emplean en las dos primeras canciones del álbum, por lo que se función principal inicial dentro del repertorio del álbum parece ser la de proponer algo ameno y llamativo: pero desarrollos ulteriores muestran serios recursos de sofisticación, incluyendo un magníficamente complejo interludio que marca decisivamente lo que será el último tercio de la canción. Una mención especial debe ir para el bello solo de sintetizador que aporta Nolan en ésta, su segunda aparición invitada: alimentado por un manierismo bien cuidado, dicho solo brinda una vibración flotante que enriquece al esquema grupal. 

Cuando llega el turno de ‘Them’, el ensamble instrumental se propone gestar un híbrido entre los grooves y ambientaciones predominantes en las dos canciones anteriores. Con este híbrido de neo-prog y prog-metal melódico instalado sobre un esquema rítmico sobrio y parsimonioso, los quiebres rítmicos que ocasionalmente tienen lugar crean un buen efecto al igual que las capas y solos de teclado que van entrando a tallar durante el desarrollo temático. Los dos temas siguientes son sendos instrumentales: ‘Evolution’ y ‘The Great Conflict’, siendo así que en el primer caso tenemos al ilustre invitado Steve Rothery. ‘Evolution’ comienza con un absorbente despliegue de atmósferas cósmicas. Elaborando un curioso híbrido de VANGELIS, PINK FLOYD y TANGERINE DREAM, Momberg crea una atmósfera convincente mientras la guitarra aparece de vez en cuando dibujando retazos sutiles. Teniendo en cuenta que los últimos minutos de ‘Evolution’ aumentan el groove debido al sustento que da un loop sintetizado, el asunto se torna un poco más extrovertido, lo cual da pie al surgimiento de ‘The Great Conflict’, el otro instrumental, el cual muestra un punche contundente y consistente. En no poca medida, la inspiración para esta pieza proviene de los aspectos más potentes de las canciones 4-6, pero teniendo en cuenta que se trata de un tema netamente instrumental, los guitarreos y las intervenciones de los teclados cuentan con un campo de expresión mucho mayor, circunstancia que es debidamente aprovechada. Tal vez tengamos aquí el clímax decisivo del disco, pero aún queda el cierre definitivo, la canción ‘Anguish’, el cual se inserta con el final de ‘The Great Conflict’. Contando nuevamente con la participación de Rothery, el bloque instrumental desarrolla un clima de balada sinfónica al modo de una cruza entre PINK FLOYD y THE ALAN PARSONS PROJECT. El canto de Scalpello ostenta la expresividad correcta para la ocasión, la cual está diseñada para darle una aureola ensoñadora y melancólica al concepto del disco.


Todo esto fue “Bold Travels”, un magnífico viaje progresivo por el cual Claudio Momberg y sus colaboradores nos llevan hacia la tercera puerta del universo musical de SETI. Esperemos que el destino no tarde mucho en mostrarnos otros tránsitos futuros pues este disco nos ha dejado un muy buen sabor de boca.

Saturday, February 18, 2017

TOHPATI ETHNOMISSION: de vuelta al ruedo jazz-progresivo de Indonesia


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Hoy tenemos el enorme placer de reseñar el nuevo trabajo fonográfico de TOHPATI ETHNOMISSION titulado “Mata Hati”. Este ensamble indonesio está dirigido por el guitarrista Tohpati y se completa con la tríada del bajista Indro Hardjodikoro, el baterista Demas Narawnagsa y Endang Ramdan a cargo de las percusiones étnicas, además de Diki Suwarjiki, quien es un experto en vientos étnicos. Este quinteto grabó el repertorio de  “Mata Hati” en varias sesiones que tuvieron lugar en Jakarta en el año 2015 y ahora está a nuestro alcance desde inicios del mes de enero por vía del sello MoonJune Records. Lo último que sabíamos de este ensamble era del año 2010, cuando se publicó el álbum “Save The Planet”, aunque Tohpati es un gran conocido nuestro por otros proyectos como TOHPATI BERTIGA (con un disco llamado “Riot” del 2012) y como solista (con el disco “Tribal Dance” del 2014), y también como integrante del veterano referente de la avanzada jazz-fusionesca indonesia SIMAKDIALOG. En su momento ya nos sorprendió gratamente la oferta estética de TOHPATI ETHNOMISSION por su mezcla de musicalidad y músculo dentro de una artesanía sólida, fue algo difícil de olvidar y todos esos recuerdos volvieron a flor de piel cuando llegó a nuestras manos esta nueva joya hecha por ellos; veamos ahora los detalles del repertorio de “Mata Hati”.

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‘Janger’ abre el disco con un esplendor frontal e implacable, y a la vez, seductor. Contando con la participación adicional de la Orquesta Sinfónica Checa, bajo la dirección de Michaela Ruzickova – la única participación invitada que hace acto de presencia en todo el álbum –, el quinteto goza de un impulso adicional bastante pertinente a la hora de realzar la resolutiva magia inherente al motif central de la pieza. El esquema rítmico elaborado por la dupla de Hardhodikoro y Narawangsa aporta un groove lo suficientemente ágil como para cristalizar la reinante aura extrovertida en un delicado contrapunto frente a los fastuosos colores orquestales.  No terminamos de recuperarnos del gran impacto que ocasionó en nuestras mentes la pieza de entrada cuando emerge ‘Tanah Emas’, un bello tema diseñado para instaurar un recurso de lírico relax tras la luminosidad frontal con la que se abrió el repertorio. Tendiendo puentes con el patrón histórico del PAT METHENY GROUP desde su peculiaridad cosmovisión asiática, ‘Tanah Emas’ despliega una gracilidad cautivadora a través de su cautivador esquema melódico y sus grooves tan llamativos. ‘Pelog Rock’ vira hacia senderos de mayor nervio expresivo, siendo así que la sofisticada garra de la guitarra de Tohpati nos remite por igual al paradigma de ALLAN HOLDSWORTH y al de JOHN MCLAUGHLIN. En momentos como éste hace falta que la dupla percusiva invierta una dosis especial de energía a fin de que la arquitectura grupal se sostenga solventemente a lo largo de la compleja armazón rítmica elaborada para la ocasión (sus transiciones a breves pasajes más serenos son impolutas en su fluidez). ‘Pelog Rock’ es en cierto sentido un afianzamiento contrapuntístico al señorío instaurado por el primer tema del disco. El cuarto tema del disco es el que justamente le da título, cumpliendo con la misión de realzar la faceta más delicada del estándar fusionesco: lirismo a flor de piel, milimétrica labor de diálogo interino entre las percusiones y de las interconexiones entre todos los instrumentos para poner en el centro de gravitación al desarrollo melódico en curso.


Ocupando el ecuador del disco, ‘Berburu’ resulta la segunda pieza más larga del álbum durando casi 6 ¾ minutos (un poco más que ‘Mata Hati’). En cierto sentido se puede describir su esencia musical como un sólido intermedio entre la exuberancia vitalista de ‘Janger’ y la soltura coqueta de ‘Tanah Emas’, pero con la presencia notable de previsiones fieras por parte de los guitarreos, lo cual nos remite al antecedente de ‘Pelog Rock’. Lo que apreciamos en esta labor de síntesis no acaba aquí pues poco más adelante emergerá ‘Reog’, tema diseñado para seguir ahondando en este recuento sistemático de las dimensiones más extrovertidas y coloridas del ideario estético de la banda. El groove empleado para esta ocasión nos puede hacer recordar a los WEATHER REPORT de la etapa 76-80 y, por qué no, también a los TRIBAL TECH debido al vitalista empleo de recursos psicodélicos en las vibraciones rockeras que tienen lugar. Se incluye un poderoso solo de batería, lo cual tiene sentido por el punche imperante. Dicho sea de paso, se trata del tema más largo del disco con sus 6’50” de duración. En medio de estos temas se sitúa ‘Rancak’, una pieza jovial diseñada para devolvernos al centramiento fusionesco de manera frontal: los vientos tienen la oportunidad de compartir el rol protagónico con la guitarra de Tohpati (que de una u otra forma no sabe cómo esconder su esencial fuerza de carácter). Nos vamos acercando al final de “Mata Hati” cuando llega el turno de ‘Pangkur’, una pieza específicamente centrada en sembrar la cosecha de radiante extroversión recibida de la precedente pero dentro de una expansión un poco menor. También tenemos en este caso un lucimiento particular de la dupla rítmica, incluyendo un electrizante dueto que precede a la coda. Con todo este despliegue de efluvios expresionistas inmanentes a su temperamento sónico, el grupo se dispone finalmente a completar el repertorio del álbum con ‘Amarah’, tema que completa la tríada climática iniciada por ‘Reog’ para llevar a todo este imparable torrente de incendiaria energía musical hacia un culmen fabuloso. Es toda una aventura (aventura muy acertada) cerrar el disco con esta irrefrenable progresión de aguerridos colores jazz-progresivos en los que el factor rockero se manifiesta con tanta liberalidad. 

Así se dio toda esta dotación de vigor, colorido y dinamismo que rebosa por todas partes del repertorio de este fabuloso disco que es “Mata Hati”. Técnicamente es un disco, bueno… ontológicamente es un disco, pero queremos apreciarlo como algo más que un disco: como una celebración de la musicalidad en su más pura esencia desde el lenguaje de la fusión jazz-progresiva de raigambre asiática. La gente de TOHPATI ETHNOMISSION se ha lucido a lo grande con esta nueva entrega fonográfica y solo nos queda recomendarla al 200%.


Muestras de “Mata Hati”.-
Reog: https://tohpati.bandcamp.com/track/reog