Thursday, February 15, 2018

L’ALBERO DEL VELENO arrojan una nueva luz progresiva al destino oscuro de la vida


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno de L’ALBERO DEL VELENO 
por motivo del reciente lanzamiento al mercado de su nuevo disco “Tale Of A Dark Fate”. Con la alineación de 
Nadin Petricelli [tecladosy sintetizadores], Lorenzo Picchi [guitarras], Michele Andreuccetti [bajo], Marco Brenzini [flauta] y Claudio Miniati [batería], el grupo se reafirma en su misión de crear un sinfonismo de claros tintes oscuros y con una ingeniería moderadamente modernizada, la cual se siente bien pertrechada de matices densos mientras desarrolla enfoques arquitectónicos melódicos sumamente refinados. Además, al contar con la colaboración adicional de Jacopo Ciani a la viola y el violín en algunas piezas del disco, el bloque sonoro puede enriquecerse de una manera efectivamente envolvente. También hay por ahí algún pasaje coral que fue arreglado por Cesare Valentini. Todos los temas del disco están hilados en un continuum que sabe preservar su integridad estructural a través de las convincentes e imparables variantes musicales que tienen lugar tanto a lo largo del repertorio como dentro de cada pieza individual. Este disco fue publicado en octubre del pasado año 2017 por el sello Black Widow Records, más exactamente, el 31 de octubre, el Día de las Brujas: veamos ahora los detalles de su repertorio.


La dupla de ‘Prelude – The Poison Tree’ y ‘Morpheus’ pone en marcha las cosas, primero con una sección prologar de talante expectante sobre una secuencia sintetizada suavemente cósmica, para luego pasar a un cuerpo central sombríamente ceremonioso que abre espacios a pletóricos desarrollo melódicos con fuerte presencia de los múltiples teclados. Los riffs y fraseos de guitarra emiten una fuerza  de carácter solvente que halla un debido eco en la labor de la dupla rítmica, pero sin duda está en las orquestaciones y bases armónicas de los teclados el centro neurálgico de la ingeniería musical en curso. Alrededor de la frontera del cuarto minuto y medio, la pieza da un viraje temático hacia una ambientación solemne que se dirige focalizadamente hacia un breve reprise final del primer motivo. Acto seguido emerge ‘Phobetor’ para heredar buena parte de ese espíritu solemne que se instauró en el último tercio de la pieza anterior y ahonda en él para dar un giro nostálgico y contemplativo al esquema sonoro del álbum. A medio camino entre los PINK FLOYD del año 1975 y los GOBLIN de los cuatro primeros álbumes, el ensamble crea un elegante ejercicio de sinfonismo con tintes grisáceos que se traduce eficazmente en una fusión de fulgor palaciego e inquietud afligida. La miniatura ‘Interlude I – Momus’ consiste en una hermosa  sonata de piano que abre la puerta al arribo de ‘Phantasos’, un cénit decisivo del álbum en el que la banda empieza a dar mayor rienda suelta  a sus intereses tenebristas. La impolutamente precisa arquitectura de melodías góticas y la rectitud del esquema rítmico a través de sus variaciones de groove se compenetran a las mil maravillas. El lúgubre epílogo dominado por misteriosas síncopas de batería y llamativas corales de mellotrón conforma un epitafio perfecto para la pieza mientras se enrumba hacia el fade-out. Durando solo quince segundo, ‘Interval’ consiste en, tendiendo así un puente hacia ‘Clotho’, que con sus poco más de 7 minutos de duración se erige como la pieza más larga del álbum. También instaura otro cénit para el repertorio, consistiendo su esquema de trabajo en una anexión entre el vitalismo solemne de ‘Phobetor’ y la densidad tenebrosa de ‘Phantasos’. La pieza que escuchamos ahora recibe algo de la herencia espectral de ‘Phantasos’, efectivamente, pero su propio talante señorial insinúa una instancia metafísica, algo así como un poder real desde una dimensión transmundana y no tanto los delirios errantes de un espíritu vagabundo.

Con los últimos golpes de bajo de ‘Clotho’ se hace la llamada para que comience ‘Lachesis’, tema diseñado para acoger, delinear y concretar las aristas más rotundamente rockeras del ideario estético de L’ALBERO DEL VELENO. El compás recurrente es de 6/8, algo que es aprovechado en las instancias finales para elaborar un pequeño motif en clave de vals sinfónico. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando llega el turno de ‘Interlude II – Ananke’, pieza que comienza con capas flotantes de sintetizadores donde se impone un tenor onírico, para luego extrapolarse hacia. ‘Atropos’ exhibe una continuación del crescendo con el cual concluía el interludio precedente y lleva al fragor rockero del grupo hacia una nueva elevación. Además, al contar con un eficaz manejo de compases inusuales durante la mayor parte de las instancias temáticas que se van sucediendo, esta pieza en cuestión gesta una nueva cúspide de ingenio progresivo dentro del disco. Posiblemente tenemos aquí el ítem culminante hacia el cual se encaminaba la serie de ideas compositivas vertidas en las piezas anteriores. Durando casi 5 minutos, ‘Postlude – Moros’ pone el punto final del disco y lo hace adoptando un aura romántica bajo la imponente guía del piano. Poco más de tres cuartos de hora de intensas musicalidades prog-sinfónicas, eso es lo que nos ha brindado la gente de L’ALBERO DEL VELENO... y parece que con eso basta para demostrar que es un disco muy recomendable, y de paso, muy destacado dentro de lo que se ha estado haciendo en la escena italiana a lo largo de estos últimos años. Lo que nos brindó este grupo en el pasado año 2017 realmente vale una recomendación al 100%. 


Muestras de “Tale Of A Dark Fate”.-
Phantasos: https://alberodelveleno.bandcamp.com/track/phantasos

Monday, February 12, 2018

KROKOFANT conquistan su tercer triunfo musical


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy estamos aquí para presentar (con cierta demora, es verdad) el trabajo más reciente de KROKOFANT, el ensamble noruego conformado por Axel Skalstad [batería], Jørgen Mathisen [saxofones] y Tom Hasslan [guitarra]. Nos estamos refiriendo al tercer trabajo fonográfico de la banda, el cual se titula precisamente “Krokofant III” y fue publicado por el sello Grammofon Records a mediados de fabrero del pasado año 2017. La banda sigue adelante haciendo lo que mejor sabe hacer, gestar motivos básicos en clave de jazz para darle una remodelación radical desde los factores más agresivos de los discursos del rock progresivo y del rock psicodélico, jugando así con la dialéctica entre los compositivo y lo improvisador con una magia especial donde se conjugan lo muscular y lo exquisito. Vienen haciendo esto desde inicios del segundo decenio del tercer milenio cuando andaron sus primeros pasos, y ahora en éste, su tercer disco, le dan una nueva intensidad de madurez estilística a su nicho musical. Es, lo adelantamos, un triunfo musical a toda cabalidad. Todavía no nos recuperábamos del impacto que nos causó en su momento “Krokofant II”, publicado a fines del año 2015, y a inicios del 2017 nos brindaron esta otra joya jazz-progresiva. Bueno, pasemos ahora a los detalles de “Krokofant III”, ¿vale?


El repertorio del álbum comienza con ‘Tommy Smith’, pieza que en su espacio de poco menos de 8 ½ minutos se encarga de desplegar un talante vigoroso donde el continuo empuje de su excelsa vitalidad se beneficia de los oportunos coloridos ágiles del saxofón. En algún momento baja la explícita intensidad pasa que el trío pueda elaborar un pasaje notablemente grácil desde el cual se proyecta un groove jazz-rockero donde convergen líneas de trabajo de LED BIB y JOHN ZORN. A partir de esta instanciación, el trío gradualmente cavila una vía de reinserción del fragor inicial, lo cual confirma nuestras sospechas de que el sórdido vigor esencial de la pieza no se había tomado un momento de descanso sino que había pasado por una breve transición de engañosa liviandad. Tras este gran punto de arranque sigue ‘Clazz’, tema que remodela la robustez sonora en curso a través de un groove exigentemente sofisticado y especialmente constante, y así, la agilidad esencial del trío puede encontrar una focalización bien definida dentro de una arquitectura sólida. Las alternancias de solos entre la guitarra y el saxofón sirven para llenar espacios a través del complejo fluir del desarrollo temático: esto suena a una especie de perverso híbrido de LED ZEPPELIN y KING CRIMSON a través de un aguerrido filtro jazzero. Cuando llega el turno de ‘Juice’, el grupo juega con un coqueto motif central respecto al cual el saxofón juega un rol particularmente protagónico. En cuanto a la mezcla de poderío y sofisticación en el armazón del swing básico, ese tema guarda fuertes aires de familia con el inmediatamente precedente; incluso algunos ornamentos de la batería adquieren un tenor dramáticamente filudo para ir a tono con los pasajes más arrebatadoramente neuróticos de los fraseos del saxofón. La cosa se pone claramente math-rockera en los pasajes más filudos. Es que este disco transita compactamente de cénit en cénit, todo está meticulosamente equilibrado en la expresividad de los festivos delirios que se han venido proyectando en estos tres primeros temas del álbum. 

¿Cómo nos irá con el cuarto tema ‘Double Dad’? Pues encontramos aquí otro recurso de opresiva vitalidad jazz-progresiva dispuesta a lo largo de una diversa ingeniería que sabe abrir espacios vitales a diferentes manifestaciones de brío y nervio. El interludio contiene el que tal vez sea el más excitante solo de guitarra de todo el álbum: en él confluyen fuego, aire y oscuridad dentro de un entramado sonoro que se da buena mañana para no sonar tenebroso sino, simple y llanamente, voraz. Esta intensidad individual halla su debido eco en la batería, la cual va en simultáneo asentando los cimientos para la próxima irrupción de la expresionista coda con la cual habrá de concluir esta pieza. Durando más de 10 ¼ minutos, el tema más extenso del disco se titula ‘Wrong Turn’ y también se encarga de cerrarlo. Ostentando energía y vivacidad a raudales, esta pieza se beneficia enormemente de las variantes de ambientes y esquemas rítmicos con las que se sostiene el desarrollo multitemático diseñado para la ocasión. La batería elabora su faena más sofisticada de todo el repertorio mientras la guitarra da rienda suelta a los vértices más puramente psidodélicos de su amplia paleta sonora, lo cual la lleva hacia unas proyecciones radicalmente salvajes  en su momento de mayor lucimiento. El último motif se lanza hacia un jolgorio masivo con algún matiz neurótico, primero en clave progresivamente compleja y luego en clave jazz-rockera: esta vez es el saxo quien asume el rol protagónico. Si ‘Double Dad’ fue el culmen definitivo del disco que ahora nos ha estado ocupando, el rol para el que estaba destinado para ‘Wrong Turn’ era el de manifestar un descentramiento celebratorio para festejar el orgullo de haber realizado una labor musical tan bien lograda. Es que este disco es realmente un triunfo musical, el tercer triunfo musical de KROKOFANT. 


No podemos evitar el lamentarnos de haber reseñado antes esta joya titulada “Krokofant III”, pero ahora que lo hemos hecho nos permitimos recomendarlo al 200% a todos aquellos amantes de la música progresiva de vanguardia y del jazz-rock más aventurero de las últimas décadas. Estos tres maestros noruegos no nos fallan nunca, al menos hasta ahora.


Muestra de “Krokofant III”.-
Tommy Smith: https://soundcloud.com/rune-grammofon/krokofant-tommy-synth#t=6:58

Friday, February 09, 2018

ANCESTRO: desde el altar de la psicodelia progresiva peruana


Los peruanos de ANCESTRO vuelven al ruedo con su nuevo trabajo “El Gran Altar”. El trío de Boris Baltodano [bajo], Diego Cartulin [guitarra, percusión y teclados] y Víctor García [batería] vuelve a lucir su muscular híbrido de psicodelia progresiva, stoner, space-rock, post-metal y doom metal desde su reducto trujillano. Con la incorporación de García en reemplazo de, el ensamble de ANCESTRO sigue adelante con sus exploraciones sónicas y afianza su destacado rol dentro de la vanguardia rockera peruana del momento. El disco en cuestión fue publicado en setiembre del pasado año 2017 en su red de Bandcamp, pero fue recién en el posterior mes de diciembre que el sello nacional Necio Records pudo darse abasto para sacar al mercado el ítem físico del mismo. Como sea, valió la pena la no demasiado larga espera pues hemos hallado en “El Gran Altar” un testimonio del incremento de la vitalidad expresionista al cual aspiraba este colectivo oriundo de la localidad norteña de Trujillo desde los tiempos de su primer álbum, el cual fue toda una revelación en su momento. También se nota un trabajo un poco más pulido en la producción de sonido.


Con la dupla de ‘Ícaro’ y ‘Mareación’, el trío nos brinda unos primeros 8 ½ minutos tremendos respecto a la elaboración de recursos sofisticados de vigorosa expresividad rockera. De hecho, ‘Ícaro’ es en sí mismo un preludio misterioso que tiene algo de oscurantista desde una dimensionalidad etérea, pero más que nada se trata de un momento de contemplación que está a la expectativa de algo que ha  de emerger pronto, y esa emergencia se cumple con el arribo de ‘Mareación’ una pieza aguerrida y solemne cuya espiritualidad se desenvuelve amenazante bajo una bruma inescrutable mientras posiciona su groove sobre un compás tenebrosamente lento. Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, tras un breve momento de lucimiento de la guitarra solista, el grupo añade matices de vaporosa sutileza al persistente cuerpo central. Stoner puro y duro. El tercer tema es ‘Aguijón’ y su esquema de trabajo se centra en un punche vitalista marcado por una obstinación visceral en homenajear al poder del rock desde sus entrañas más crudas: el rock contempla su propia furia a través de este tema, el cual incluye, dicho sea de paso, una de las intervenciones más lucidas del bajista Baltodano a lo largo de todo el disco. El momentum del repertorio de “El Gran Altar” está encarnado en los poco menos de 12 ¼ minutos que ocupa ‘Purga / El Gran Altar’. El trío regresa al dinámica stoner que había signado tan imperiosa y robustamente a ‘Mareación’, pero esta vez se inserta en el cuadro sonoro una tonalidad un poco más sofisticada, procedente no solo de los delineamientos melódicos que traza el bajo en medio de los contundentes riffs de la guitarra, sino también de los posteriores ornamentos de sintetizador y órgano que entrarán a tallar desde poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto. La última sección de la pieza se adentra en un aumento de la voracidad rockera, la cual nos lleva a una especie de eslabón perdido entre los PINK FLOYD de la época 69-71 y los HAWKWIND del primer álbum: así las cosas, el desarrollo temático adquiere un carácter festivo, por decirlo de algún modo, aunque tal vez lo más acertado es decir que se inserta un poco de luminosidad relajada en medio del intransigente vigor rockero. 


‘Agua Muerta’ es otra pieza de ambicioso aliento – dura más de 10 minutos – cuyo enfoque ostenta una encrucijada entre el paradigma del stoner y el vigor lisérgico del post-rock con matices Floydianos. El solo de guitarra que entra a tallar en algún momento después de atravesar la barrera del cuarto minuto tiene un inconfundible dejo Gilmouriano con tintes Sabbathianos, y además, crea un espacio de apasionamiento oscuro que permite al grupo aumentar el frenesí del esquema rítmico creado para la ocasión. La coda en clave stoner le da un broche lúgubre y lóbrego a un tema que se manifestó como el más colorido del disco. Si ‘Purga / El Gran Altar’ había sido diseñado para ocupar el centro neurálgico del repertorio, ‘Agua Muerta’ se gestó para que impulsara el cénit definitivo del mismo. El ítem de cierre es ‘Gallinazos’, una pieza que ostenta un fulgor poderoso con cierto tufo Zeppeliniano, aunque reelaborado a través de una cirugía modernizada que recibe goces de RUSSIAN CIRCLES y usufructos de CAUSA SUI. La particular dosis de fiereza que la banda insufla a la pieza en sus últimos minutos encarna a la perfección el brote de incandescencia majestuosa antes de que todo llegue a su final. Todo esto fue lo que nos ofreció el trío ANCESTRO con su nuevo disco “El Gran Altar”, un trabajo sólido y bien pulido donde el grupo en cuestión demuestra que ha tenido muy bien oficio a la hora de cosechar la siembra de su obra precedente. Sin duda alguna, los ANCESTRO ocupan un lugar céntricamente palpable en el altar de la psicodelia peruana de nuestros días.


Muestras de “El Gran Altar”.-
Agua Muerta: https://ancestro.bandcamp.com/track/agua-muerta

Tuesday, February 06, 2018

INNER EAR BRIGADE: fuerza de aceleración para el universo avant-progresivo del tercer milenio


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


En esta ocasión presentamos a la banda estadounidense INNER EAR BRIGADE por motivo de su más reciente disco, el cual se titula “Dromology” y fue publicado en el primer día de octubre del pasado año 2017 por vía del sello italiano AltrOck Records. INNER EAR BRIGADE, banda oriunda de San Francisco, estaba conformada por el guitarrista Bill Wolter, el baterista Chris Lauf, el bajista Stephen Wright, la cantante Melody Ferris, el saxofonista Ivor Holloway y el teclista Eli Wallace cuando hizo este disco. Su línea de trabajo es avant-progresiva en base a una confluencia de rock-in-opposition y jazz-rock. Para algunos temas del disco que estamos comentando ahora, era Andrew Vernon quien se hacía cargo de los teclados, mientras que en todos los temas, el departamento de los vientos se ampliaba con la presencia de un trompetista, ya sea Theo Padouvas, ya David Shaff. También contó el grupo con la colaboración del músico Aharon Wheels Bolsta a la tabla en el quinto tema del disco. Wolter se hace cargo de las composiciones casi íntegramente, aunque también la cantante Ferris ha colaborado en la letra de una de las canciones del disco que tenemos en nuestras manos. El grupo debutó fonográficamente en el año 2005 con un EP homónimo, pero fue su primer disco de larga duración Rainbro, que data de fines del año 2011, el que hizo que el grupo obtuviera bastante atención en las redes de difusión del rock experimental y el jazz de vanguardia, por lo que las expectativas relativas a este nuevo disco de seis años después eran bastante altas... ¡y es un hecho que la gente de INNER EAR BRIGADE cumplió con creces! Bueno, veamos ahora de qué va cada tema individual incluido en “Dromology”. 




El poderoso tema ‘Dark Sleep Fortress’ se hace cargo de abrir el repertorio haciendo uso de una energía expresiva muy peculiar. Desde el punto de arranque se nota que la dinámica compartida  entre los guitarreos y el crucial swing sincopado armado por la dupla rítmica predispone a  esta pieza de apertura a ostentar una espiritualidad tan señorial como adusta. El canto de Ferris, a despecho de su nervio vitalista, aporta algo de efectivo lirismo al asunto mientras que los ornatos de los metales completan el groove general del bloque instrumental con neurótica elegancia. Muy bien se puede describir a esta pieza como una huella  del eslabón perdido entre los ART BEARS y los BENT KNEE con algunos artilugios añadidos desde el paradigma de los GUTBUCKET. Recogiendo la cosecha de la pieza de apertura y dándole mayores recursos de sofisticación musical, ‘Black And White Taste’ opera como una eficaz muestra del modo en que el ensamble elabora y gestiona contrastes entre pasajes ágiles y otros más mesurados, a la par que conserva una vitalidad cohesiva e irrebatible. Una mención especial debe ir para el solo de trompeta: sus nerviosos centelleos reflejan parte de las dimensiones más oscuras del espíritu humano sobre un ágil groove marcado por la más motivadora extroversión. La secuencia de estos dos primeros temas del disco es una vía de ascensión hacia el tercero, ‘Shaman Coin Toss’, el cual lleva la dinámica habitual del grupo hacia un nuevo nivel de frenesí expresionista: parte de este truco es el empleo de algunos esquemas rítmicos genuinamente viscerales, en cercano parentesco con lo que hacen los italianos de R-11 y los británicos de LED BIB. A mitad de camino hay un interludio sereno que permite al bloque instrumental asumir un garbo calmado antes de volver al motif central: durante ese interludio, la guitarra explora unos matices muy interesantes que bordean claramente al modelo del space-rock. Tenemos aquí un primer cénit definitorio del repertorio. ‘Bobotut’ está a cargo de aportar una cuota de jovial gracilidad desde la cual se puede aliviar cualquier cuota de tensión expresiva que ha brotado en la ilación de las tres piezas precedentes.


Durando casi 9 minutos, la quinta pieza del álbum es la que justamente da título a éste y la más  larga. ‘Dromology’ se caracteriza en buena medida en seguir por el sendero de mágica gracilidad de la pieza inmediatamente anterior, pero esta vez la reviste con una aureola de majestuosa prestancia y sofisticada fastuosidad, siendo así que este último factor acerca a esta canción a muchas de las estrategias sonoras empleadas en las dos primeras piezas del álbum. Algunos elementos Crimsonianos emanan de algunas  secciones de la guitarra. Otro cénit decisivo del álbum, y de hecho, funciona con perfecta eficacia como una sesuda síntesis de la mayoría de recursos y atmósferas que signaron a la mayoría de las composiciones precedentes. Nos acercamos al final del disco cuando llega el turno del instrumental ‘Targa Floria’, cuya ambientación general se proyecta hacia una especie de luminoso jolgorio suavemente alimentado con algunos matices dadaístas. En fin, las cosas llegan al cierre con ‘Birdie In The Wall’, canción de eminente tenor jazz-rockero y con una bien definida estructura, en cierto sentido «convencional». El solo de saxo que entra a tallar a mitad de camino es tal vez el más bello de todo el disco, dueño como es  de una lírica agilidad que lo hace irresistible para el oyente empático. El groove de ‘Birdie In The Wall’ es liviano y contagioso pero el carácter general del desarrollo melódico y del canto es claramente melancólico; además, el aire Crimsoniano – otra vez – de ciertos guitarreos ayuda a reforzar el aura inescrutable que también existe en esta canción. Teniendo en cuenta el carácter pausado de los últimos segundo, ¿será tal vez un poco anticlimático poner a esta canción al final del disco tras el esplendor masivo de ‘Dromology’ y el fulgor alegre de ‘Targa Floria’? Probablemente sí, pero es así como el grupo quiso que terminaran las cosas, con un talante más sereno envuelto con un suave aire misterioso.



A fin de cuentas, “Dromology” es un discazo, y ésta es la verdad fundamental de la presente reseña. La gente de INNER EAR BRIGADE nos ha dejado una (tardía) primera impresión realmente excelente y es de justicia que recomendemos a todos los amantes del rock de vanguardia que investiguen minuciosa y sesudamente en la obra que vienen realizando estos nuevos gigantes de la escena avant-progresiva contemporánea. Hoy por hoy, el grupo ha tenido cambios de alineación en el departamento vocal y en el rol de teclista (con Alison Niedbalski y Andrew Jamieson, respectivamente), por lo que habrá que ver qué nos depara su eventual obra fonográfica futura, pero con la obra que por ahora tenemos a nuestra disposición disponemos de una auténtica fuerza de aceleración en la vanguardia musical del tercer milenio.



Muestras de Dromology.-
Targa Floria: https://innerearbrigade.bandcamp.com/track/targa-floria

Saturday, February 03, 2018

Manos a la obra con FIRE!


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy estamos de plácemes pues nos toca reseñar el nuevo disco de los alucinados genios suecos de FIRE!, el cual se titula “The Hands” y ha sido publicado a fines del pasado mes de enero por el sello Rune Grammofon en CD, vinilo y vinilo blanco de edición limitada. Se trata del sexto disco del grupo en cuestión. El trío de Johan Berthling [bajo y contrabajo], Andras Werliin [batería y percusión] y Mats Gustaffson [saxofones tenor, bajo y barítono, y efectos electrónicos vuelve a brindarnos otra gozosa  fiesta de robustas musicalidades donde se funden la extravagancia cerebral del avant-jazz, la sofisticación de los viajes progresivos de herencia Crimsoniana, la urgencia del rock pesado clásico, el amenazante vigor de la psicodelia en clave oscurantista y el posmodernismo combativo del noise. Si bien podemos notar en este nuevo disco que el grupo preserva las trazas esenciales de su visión musical, tampoco se duerme en sus laureles y encuentra la forma de darle una fortaleza renovadora a su esquema de trabajo: de hecho, en esta ocasión, el grupo de una preferencia notoria a la focalización en las aristas más crudas y vibraciones más rudas de su ideario estético, con lo cual FIRE! exhiben una dimensión un poco más desprolija de su estilo. Y aún así... nada tosca resulta ser esta dimensión; el trío ha puesto seriamente sus manos a la obra cuando concibió cada pieza que conforma el álbum que estamos reseñando ahora. Veamos ahora los detalles del repertorio de “The Hands”, ¿vale?



Durando poco más de 4 ½ minutos, la pieza homónima da inicio al repertorio dando el todo por el todo sin mayor aviso. En efecto, ‘The Hands’ instaura un riff básico de tenor stoner alimentado con alteraciones psicodélicas exquisitas que son exorcizadas por el saxofón de Gustafson. ¿Podemos imaginar a qué hubiera sonado un jam instrumental de BLACK SABBATH en el año 1971, antes de la grabación de “Paranoid”, con el invitado Ian McDonald mientras esperan que el tardón de Ozzy Osbourne llegue a la sala de ensayos? Pues eso es lo que tenemos con esta llamativa pieza de entrada. Luego sigue la dupla de ‘When Her Lips Collapsed’ y ‘Touches Me With The Tips Of Wonder’, la cual está diseñada para exhibir vitalistas recursos de diversidad de atmósferas y grooves. En el caso del primero de estos temas mencionados, disfrutamos de un despliegue de amenazantes y parsimoniosas aureolas de engañosa indolencia. Por su parte, el segundo se explaya en un clima tétrico muy cercano a lo que solemos hallar en los discos clásicos de UNIVERS ZERO y PRESENT en cuanto a la idea de base, aunque la ejecución se orienta más bien por el lado de la psicodelia progresiva allanada en los vértices más extremos de lo lánguido. De esta forma, la nota amenazante de esta sosegada oscuridad se siente aún más atormentadora, al modo de una espesa niebla que se asocia con el manto de la noche para esconder a los ojos de los hombres los potenciales peligros que pueden surgir en el horizonte próximo. Hemos tenidos con estos dos temas, pues, dos posibles escenarios de peligro, adecuadamente realzados con los efectos de conversaciones extrañas con el que termina ‘Touches Me With The Tips Of Wonder’, un recurso que aporta un toque de espartanas vibraciones esquizoides al asunto. Cuando llega el turno de ‘Washing Your Heart In Filth’, el trío se dispone a virar hacia una dimensión más extrovertida, desarrollando un intenso juego jazz-rockero con claros ribetes Crimsonianos. El tema dura poco menos de 5 minutos, los cuales pasan volando instantáneamente por el flujo de nuestra conciencia  merced al innegable gancho que posee y ostenta. 



‘Up. And Down’ regresa parcialmente al elegantemente sórdido ambiente del Segundo tema del álbum, pero esta vez lo reviste de una exuberancia. La logística empleada para el centramiento del motif central es sumamente sencilla pero la estrategia porta un aire de distinción que permite que el motto perpetuo preserve un fulgor especial a través de su esencial densidad. Durando poco más de 9 minutos, ‘To Shave The Leaves. In Red. In Black.’ se erige como el tema más extenso del disco y se caracteriza principalmente por desarrollar un drone por vía de la dupla rítmica mientras el saxofón va transitando de lo alegre a lo histérico, y de allí a lo sombrío. El grupo da vueltas y más vueltas a la secuencia básica de la pieza dentro de una inercia que podría sonar rutinaria al oído poco atento, pero que en realidad parece aludir a una furia contenida: esta sospecha se confirma cerca del final cuando, una vez  silenciado el saxofón, entra a tallar una proclama airada distorsionada como si fuese una bravuconada desde el Limbo. Las cosas concluyen con el arribo de ‘I Guard Her To Rest. Declaring Silence’, tema bien metido en el legado de JOHN ZORN – su faceta más minimalista – que nos brinda una ocasión para un viril relax y una sosegada contemplación. Envuelto en una aureola melancólica, el cuerpo central está dirigido desde el mismo punto de arranque por los sobrios fraseos del saxofón mientras la dupla de batería y contrabajo realiza un inteligente juego de silencios en el armazón del swing. Todo esto fue lo que se nos ha ofrecido en “The Hands”, un disco que no llega a los 37 minutos de duración pero que tampoco parece necesitar más para dar debida muestra del persistente e incombustible vigor expresivo que la gente de FIRE! viene ofreciendo a las escenas avant-jazz y avant-prog del mundo en simultáneo. Todavía no termina el segundo mes de 2018 y ya podemos presumir de haber disfrutado de una de las más brillantes joyas musicales del año.


Muestras de “The Hands”.-
The Hands: https://soundcloud.com/rune-grammofon/fire-the-hands
Up. And Down: https://www.youtube.com/watch?v=cx_4BF5LV5A

Thursday, February 01, 2018

HYPERTONUS: nuevas olas en el mar del rock ecléctico germano


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno de presentar al trío alemán HYPERTONUS y su disco “Tidal Waves”, el cual marcó a inicios de mazo pasado su debut en las grandes ligas del rock experimental europeo del año 2017. Aunque ya el grupo había publicado en su blog de Bandcamp un EP en julio del 2013, “Tidal Waves” es catalogado como su primer disco propiamente dicho. Este grupo formado en la localidad de Bremen en el año 2011 está conformado por Arne Staats [bajo], Patrick Büch [guitarra] y Hannes Christen [batería]: su propuesta netamente instrumental es una mezcla de space-rock, math-rock, rock pesado y psicodelia progresiva, exhibiendo mucha soltura y mucha frescura en las interacciones entre los instrumentos partícipes. Como las composiciones suelen sostenerse sobre sofisticados hilos multitemáticos y complejos grooves, fácil es advertir un enfoque genuinamente progresivo en la ecléctica línea de trabajo que el grupo trabaja desde sus propias inquietudes colectivas.


Con la dupla de ‘Intro’ y ‘Eghost’ tenemos unos muy buenos 8 ¾ minutos iniciales de exhilarante y excitante rock experimental. El primero de estos temas es algo más que un preludio o un anticipo para otra cosa; tiene en sí mismo una magia sonora  ubicada sobre un complejo groove sobre el cual las coordenadas de modernismo y jazz-rock utilizadas por el trío imponen su llamativo magnetismo. Es en el motif desarrollado en sus últimos segundos que se arma el puente hacia ‘Eghost’, pieza que emerge con toda la intención de traducir en sonido las esencias del fuego y de la tempestad dentro de una bien articulada combinación de prog-metal, jazz-rock y psicodelia arquitectónica de tintes math-rockeros. Se puede muy bien describir este tema como una encrucijada entre SCALE THE SUMMIT, HELLA y OBSTACLES. Para la sección final, el grupo utiliza un groove marchoso al más puro estilo Zeppeliniano con miras a concluir la faena con un esplendor un tanto juguetón. ‘Fake Tale Of Modern Hysteria’ se hace cargo de seguir puliendo los recursos de ecléctica sofisticación bajo cuyas coordenadas el grupo se parapeta en su labor creativa, siendo así que esta vez es lo neurótico lo que signa el transcurso de los desarrollos multitemáticos. En todo caso, cabe señalar que esta pauta neurótica no se rinde a una explosividad frontal y permanente, sino que sabe explayarse a través de una interesante variedad de atmósferas y esquemas rítmicos. Los solos de guitarra oscilan entre el paradigma de STEVE VAI y el patrón de ROBERT FRIPP mientras que la dupla rítmica se porta a las mil maravillas mientras transita fluidamente del terreno prog-metalero al jazz-rockero y viceversa con impoluta soltura. Con el arribo de ‘Technequal Waltz’, el trío se dispone principalmente a explorar su faceta reflexiva apelando a una sistemática sobriedad en la ingeniería bajo la cual se arman el desarrollo temático y las bases armónicas sobre las cuales éste se da. Creando un efectivo híbrido de jazz-rock y post-rock, la banda logra crear un aura de hechicera densidad, lo cual posibilita que en cierto pasaje cercano al final se geste un convincente viraje hacia una robusta incandescencia, la misma que resulta decisiva para la coda, marcada por aires metaleros. 

‘Breaking Kadabra’ se sitúa en un lugar de hibridización de las atmósferas centrales de los temas #3 y #4, con lo cual resulta que cumple simultáneamente con perpetuar los impulsos neuróticos de ‘Fake Tale Of Modern Hysteria’ y explorar nuevos matices de flotante espiritualidad heredados del cuerpo mayor de ‘Technequal Waltz’. ‘H.E.D.E.R.A.’ se entrega totalmente a la voraz opulencia del prog-metal mientras abre ciertos espacios al posicionamiento del discurso del space-rock; en ciertos momentos calculados, el grupo apela a climas sigilosos que también tienen algo de relativamente tenebroso, pero nos parece que este recurso es utilizado prioritariamente como un truco de contraste frente a los pasajes más aguerridos. Durando menos de 2 ½ minutos, ‘Aeropause’ cumple con la función de abrir un espacio solitario a la guitarra para que delinee unos retazos fluctuantes que se sienten como efluvios oscilantes en el cielo en medio de una neblina otoñal. El terreno está preparado para que llegue el turno de ‘Expect The Sky Below’, pieza que en su espacio poco menor de 5 minutos elabora un entramado sonoro amablemente grisáceo, mayormente centrado en el factor jazz-rockero. Para las instancias finales, el trío genera un recurso de vitalidad prog-metalera cuya contundencia inherente es manejada con elegancia, algo fundamental para que se pueda mostrar claramente el recuadro rítmico en medio del cual la guitarra y el bajo despliegan su amalgama concluyente. El jam improvisado que responde al título de ‘Phantasmagoria’ ocupa los últimos 8 minutos del disco comienza con un enclave bluesero alimentado con leves matices reggae, para luego enfilarse hacia un recurso de sólida robustez donde el trío da rienda suelta a sus inquietudes de tipo stoner. En la sección final, el armazón del bajo y los matices graves de la guitarra enfilan el asunto hacia un asunto space-rockero antes de remontarse a la aguerrida coda donde regresa el elementos stoner a todo dar. En realidad, hemos tenido aquí la pieza más ligera del álbum, pero sirve para mostrarnos el tipo de soltura con el que es capaz de operar el trío, lo cual conlleva un ágil enriquecimiento de su propuesta total.



Todo esto es lo que se nos ha brindado en “Tidal Wave”, una estupenda carta de presentación de HYPERTONUS, trío que se nos revela como una fuerza impulsora de nuevos oleajes en el rock progresivo ecléctico germano. No perdamos de vista a estos tres señores que nos han causado una grata primera impresión con su fuerte vitalidad y su férreo espíritu aventurero. 


Muesras de “Tidal Wave”.-
Expect The Sky Below: https://hypertonus.bandcamp.com/track/expect-the-sky-below-2

Monday, January 29, 2018

MERKABAH: millones de millas de magnífica música avant-progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno de la estupenda banda polaca MERKABAH y su nuevo disco “Million Miles”, el tercer disco de estudio de su carrera fonográfica que ha sido lanzado al mercado a mediados del pasado mes de noviembre del 2017, por vía del sello Instant Classic. El grupo está conformado por los instrumentistas Gabriel Orłowski [guitarras eléctrica y lap steel, sintetizador], Aleksander Pawłowicz [bajo], Kuba Sokólski [batería, efectos electrónicos] y Rafał Wawszkiewicz [saxofón, guitarra lap Steel y sintetizador], además del artista visual Adrien Cognac. El disco que tenemos en nuestras manos nos muestra a una banda que sigue explorando las múltiples e impredecibles posibilidades que se abren cuando se fusionan los discursos y modelos del avant-jazz, el metal experimental, el space-rock y la psicodelia progresiva. Han pasado tres años desde que el anterior disco del grupo, titulado “Moloch”, saliera al mercado y lograra llamar la atención en las redes especializadas en la difusión del jazz, el metal y el rock progresivo. Portador de una música inteligente y autoritaria que exhibe solventemente varios tipos de arquitectura sónica en su propuesta integral, el material que hallamos en “Million Miles” no es apto para cardíacos y no es para nada  recomendable para los oídos progresivos especialmente sujetos a los estándares de lo puramente sinfónico… pero mejor es que pasemos de una buena vez a los detalles del disco en cuestión, ¿verdad?




Los primeros 7 ¼ minutos del álbum están ocupados por ‘Solar Surfer’, tema que tras un prólogo de tenor sideralmente inquietante, abre paso a un maelstrom de delirios contundentes y absorbentes. La vitalidad ingenieril del complejo armazón rítmico y los sólidos ornamentos de saxofón permiten a la frontalmente protagónica labor de los guitarreos enriquecerse con matices interesantes. Tienen lugar algunos virajes hacia climas más contenidos, pero no son vías hacia un solaz sino recursos de diversidad atmosférica. ¡Qué pedazo de tema, por Dios! ‘A Letter Of Marque’ sigue a continuación para ahondar en esta estrategia musical y darle nuevos aires de tajante robustez a partir de un manejo más sofisticado de la persistente vitalidad neurótica que conforma la esencia central del grupo. Hay aquí un estupendo cruce entre PANZERZAPPA y SHINING, incluyendo algunos elementos Crimsonianos propios de la fase 2000-03. El grupo se dispone a explayarse en sus inquietudes más fastuosas con la pieza ‘Zheng Zhilong’, la cual dura 12 ½ minutos… y ya nos estamos dando cuenta de que muchas piezas del álbum cuentan con un prólogo de talante cósmico. La magnífica estructura sónica de ‘Zheng Zhilong’ arranca con un extenso prólogo portador de un empíreo minimalismo donde lo celestial y lo inescrutable se amalgaman en un único impulso sonoro. Así se prepara el terreno para la ulterior emergencia del cuerpo central, el cual ostenta un juego de cadencias que permite que la sobriedad regule las dosis de tensión emocional y misterio insertas en el paisaje sonoro en curso. Todo lo que ha habido de machacante en cualquier de los temas precedentes se reúne aquí bajo coordenadas más calibradas, lo cual aminora un poco (solo un poco) el predominio de los tormentoso. Una segunda sección se proyecta tajantemente hacia un nuevo atajo de robusta neurosis, la misma que tiene algo de festiva: con esto, el oyente empático se hace una idea más o menos definitiva de lo que este grupo entiende específicamente como recurso de luminosidad. 

Con sus 9 ¼ minutos de duración, ‘Ourang Medan’ se erige como el segundo tema más extenso del repertorio. En esta ocasión, la banda explora su faceta más jazzera y permite que el saxofón asuma un protagonismo especial dentro de los desarrollos temáticos a fin de que el tenor fusionesco del cuerpo central se imponga con solvencia y soltura. Esos tenores fusionescos se inspiran en lo arábigo y lo mediterráneo, siendo oportunamente remodelados a través de filtros Crimsonianos y con una ambición señorial a lo PANZERZAPPA. Cuando llega el turno de ‘Pitchblende’, notamos que el grupo sigue con ganas de continuar explorando los aspectos más sutiles de su propuesta musical, y esta vez lo hace elaborando un enfoque de meticulosamente equilibrados enroques entre el jazz-rock y la psicodelia progresiva. Las secciones pesadas y aguerridas son muy minoritarias, revelando que su principal función es la de tender puentes bien delineados entre ciertas secciones específicas. Nos vamos acercando al final del disco cuando emerge ‘Glaucous Gardens’, un tema que persiste en establecer meticulosas y puntillosas exploraciones de lo que el grupo puede hacer desde su faceta más serena. Este nuevo pasaje de rastreo en sonoridades sobrias dentro de una ingeniería patentemente robusta establece un colorido peculiar en los diálogos y uniones que se dan entre la guitara y el saxofón. Algunos momentos suenan muy pero que muy Crimsonianos, aunque lo más curioso está en su instancia final: un guitarreo nervioso de cadencias post-metaleras abre una vía para el arribo de la pieza encargada de poner el broche al disco, y esa pieza se titula ‘Ex-Imperial’. Este tema nos toma de sorpresa porque su motif central se enfila directamente por la senda del post-rock bajo un ropaje space-rockero (imaginemos una cruza de RUSSIAN CIRCLES, HAWKWIND y PAPIR). No es la guitarra sino la batería la fuerza directriz del empuje rockero mientras el saxo dibuja los trazos medulares del motto perpetuo.  Poco más de 7 ½ minutos de gloria mística encarcelada – que no acallada – en un una prisión de densa musculatura. Con el seguimiento atento a estos cuatro últimos temas nos hemos podido percatar de que el personal de MERKABAH ha concebido a este disco como una sucesión de dos mitades con sus propios enfoques prioritarios. Percibimos en ‘Glaucous Gardens’ el cénit de esta segunda mitad así como en ‘Ex-Imperial’ apreciamos el adiós perfecto de la misma.



Recién hemos descubierto a MERKABAH y debemos decir que con este disco titulado
“Million Miles” nos han causado una gratísima impresión. Es un grupo al que vale la pena descubrir, y una vez conectado el oyente con este mismo disco (o el que sea), no podrá resistir la tentación de investigar su obra en retrospectiva. Teniendo en cuenta las dosis de creatividad y energía que los MERKABAH han invertido en este polivalente millaje progresivo, esperamos que en el futuro próximo nos vengan con más discos. 


Muestras de “Million Miles”.-
Glaucous Gardens: https://merkabahpl.bandcamp.com/track/glaucous-gardens

Saturday, January 27, 2018

El retorno necesario de TÉMPANO a algún lugar y algún tiempo

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Buenas noticias desde la tradición progresiva venezolana! En los últimos meses del año 2016 vimos la reaparición del grupo TÉMPANO con el disco “Nowhere Now Here”: más exactamente, el disco salió al mercado a inicios del mes de octubre de ese año en formato digital, con miras a tener su correspondiente equivalente en formato de vinilo. Sin embargo, el tiempo pasaba y tanto la logística como los medios financieros para gestionar esto último estaban aquilosándose, así que la gente de TÉMPANO ha preferido remitirse a la iniciativa del CD mientras pone en un indefinido horizonte futuro el proyecto del vinilo. Cosas de la vida... pero mejor sigamos concentrados en el grupo. La persistente y resistente formación tetrapartita de TÉMPANO sigue estando constituida por Pedro Castillo [canto, guitarras eléctricas y acústicas], Giuglio Cesare Della Noce [teclados, percusiones electrónicas y efectos], Miguel Ángel Echevarreneta [bajo] y Gerardo Ubieda [batería, percusiones, artilugios electrónicos y guitarra de 12 cuerdas]; además, el socio del grupo Alexis Lope Bello se hace cargo de las letras y a dirección artística. En el tema ‘Opposites’ aparece el saxofonista invitado  Jeff Zavac, mientras que el violinista Oman Pedreira hace lo propio en ‘Walker But Not William’. El trabajo de grabación del repertorio de “Nowhere” se repartió entre los Estados Unidos y Venezuela, en  G.Lab, Música Virtual y Atabal Studios. 

Veamos ahora los detalles del repertorio de “Nowhere Now Here”. ‘Nowhere’ abre el disco a guisa de una ilación de reflexiones sonoras a través de la cual los músicos van diseñando diversos motivos de talante predominantemente cósmico, todo ello en busca de un diálogo que abre y renueva sus reglas consistentemente a lo largo del camino. Hay una envolvente sensación de señorío musical imperando en el ambiente hasta que llega la sección final, la cual se focaliza en un jam blues-progresivo de tenor Floydiano. Cuando llega el turno de la segunda pieza, titulada ‘The Night Before The End’, el grupo se explaya a sus anchas en la capitalización de uno de sus estándares más sólidos: mezclar lo sinfónico con lo jazz-rockero dentro de un dinamismo tan luminoso como elegante. Algunos pasajes centrados en los riffs de guitarra añaden matices pesados al asunto, pero tal vez el instrumento protagónico es la batería, con su swing tan sofisticado que se utiliza cabalmente para proporcionar robustas vibraciones al motif central. Sin duda, un cénit del disco, pero todavía queda mucho más por disfrutar. A continuación sigue ‘Walker But Not William’, un instrumental llamativo centrado en melodías y atmósferas del Oriente Próximo: la vitalidad sobria que emana la ingeniería musical diseñada para la ocasión ostenta una magnífica magia cautivadora. ‘Daylight Moon’, por su parte, se mete más de lleno en el terreno del rock melódico pesado con factores progresivos emparentados con los estándares de PORCUPINE TREE y STEVEN WILSON… y por qué no, también hallamos aquí ciertas coincidencias con el neo-prog de ARENA y la línea de trabajo del SPOCK’S BEARD post-Neal Morse. De hecho, aquí tenemos las sonoridades más contemporáneas del disco, aunque lejos de asumir una estrategia complaciente al respecto, el grupo le da su propia orientación melódica que se hallaba bien definida desde los tiempos de “The Agony And The Ecstasy”. En el ecuador del repertorio nos topamos con el breve instrumental ‘Now Here’, que no llega a los dos minutos de duración: con un esquema rítmico que comienza en funky y concluye jazzero, ornamentos espaciales de teclado y guitarreos que oscilan entre el rock duro y la psicodelia, podemos disfrutar de algo tremendamente ameno.

‘Whisper Of The Blade’ expone una agilidad relajada y serena en base a los intrépidos rasgueos de guitarra acústica sobre los cuales se focalizan las bases  armónicas del desarrollo temático. El sonido global de la canción se centra en un sinfonismo moderno cuya máxima expresión de fastuosidad se da en su dinámico interludio, el mismo que ostenta una medida sofisticación en el groove (no muy diferente de lo que harían unos YES en sus momentos más inspirados de los 80s). Las dos últimas piezas del disco son las más extensas del mismo: ‘Acrobat Citizens’ durando poco menos de 8 minutos y ‘When Opposites Meet’ extendiéndose hasta los 9 ½ minutos, y podemos decir que en ellas se prolonga una cima artística del álbum que tenemos en nuestras manos. ‘Acrobat Citizens’ hereda en buena medida el lirismo estilizado la canción precedente, pero esta vez le proporciona una aureola más notoriamente ceremoniosa, y además, abre campo a una mayor presencia de los sintetizadores en las orquestaciones y el armazón temático: esto último ayuda a darle un aire particularmente plácido al esquema  melódico en curso. A fin de no romper el equilibrio de las cosas , el solo de guitarra que emerge en algún momento elabora su expresividad con la debida frugalidad (algo más cercano a MARK KNOPFLER que a STEVE HACKETT); por su parte, la batería mantiene las cosas controladas desde sus arquitectónicos cimientos que se sienten genuinamente exuberantes sin hacer aspavientos de sobra. En fin, tenemos en ‘Acrobat Citizens’ una canción muy bella y es una pena que no dure más a despecho de su razonablemente generoso espacio de desarrollo, pero es que tiene que llegar el turno de la última canción, ‘When Opposites Meet’. Esta está estructurada en una sólida amalgama de jazz-rock, psicodelia y sonoridades sinfónicas, amalgama ágilmente desarrollada en base a extravagancias progresivas donde los teclados hacen convivir ornamentos espaciales y orquestaciones prístinamente arquitectónicas. Una vez más, la batería elabora un esquema lo suficientemente sofisticado como para dotar de un esplendoroso señorío a la amplia excursión ejecutada por los músicos. La guinda de la tarta se ha reservado para esta última canción cuya deliciosa factura la debe convertir fácilmente en un nuevo hito dentro del todavía viviente legado de TÉMPANO.

Todo eso es lo que nos ha ofrecido en “Nowhere Now Here”, un disco que estamos reseñando un poco tarde pero, a fin de cuentas, nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano para recalcar cuán grandioso es el grupo TÉMPANO. Este disco perpetúa a todas luces su estadía privilegiada dentro del Parnaso de las mayores glorias del rock progresivo latinoamericano de ayer y de hoy, de cualquier tiempo y de cualquier lugar. 


Muestra de “Nowhere Now Here”.-

Thursday, January 25, 2018

CONTRAMAREA: la insistencia del ideal progresivo sinfónico argentino


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy toca el turno del dúo argentino CONTRAMAREA. Conformado por el dúo del teclista Edgardo Marchi y el baterista Santiago Benedetti, este ensamble practica una modalidad muscular y vitalista de rock progresivo sinfónico que a veces coquetea con los estándares vigorosos propios del estándar prog-metalero de DREAM THEATER, el sinfonismo de nueva escuela propio del héroe connacional SERGIO ÁLVAREZ, las estilizaciones modernas de unos KARMACANIC, el jazz-fusión, y, en menor medida pero igualmente fácil de notar, el legado de los últimos discos de PORCUPINE TREE. El grupo tiene desde el año 2013 un estudio propio desde el cual construye y graba sus composiciones, las mismas que finalmente, a inicios de noviembre del pasado año 2017, quedaron bien redondeadas para completar un disco titulado “Insistante” – un título bastante sugerente en tanto que refleja tanto la vitalidad instantáneamente compartida por los integrantes de este power-duo como la insistencia en la prosecución del sueño de proponer rock artístico. El disco en cuestión solo tiene difusión digital (más detalles en la página web del dúo: 
https://www.contramarea.net/). Bueno, pasemos  de una vez al repertorio mismo de “Insistante”, ¿vale? 


Durando 9 ½ minutos, ‘Fractal’ da inicio al álbum con un rotundamente vitalista despliegue de complejos grooves donde los paradigmas de EMERSON, LAKE & PALMER y GENTLE GIANT se fusionan con una fluidez formidable. Los teclados ostentan una musculatura muy solvente que va muy a tono con el vigor que la batería sabe imponer a lo largo de la intrincada arquitectura rítmica que se va desarrollando. Algunos momentos que, en medio de la inagotable energía, permiten el lucimiento de un lirismo envolvente nos hacen evocar un poco a los legendarios HAPPY THE MAN, mientras que los pasajes más netamente Emersonianos portan una agilidad atractiva y cautivadora. La coda nos remite a un breve pasaje cósmico que nos toma por sorpresa: un contraste que a unos les puede sonar forzado mientras que a  otros les puede sonar como un impredecible as bajo la manga... y nosotros optamos por el segundo diagnóstico. ¡Qué buen inicio de disco! ‘Tres Meses’ sigue a continuación ocupando un minuto más de duración que la pieza de inicio. Tratándose de una pieza ostentosamente estilizada, aquí el dúo se dispone a explayarse más meticulosamente en el factor lírico, dando mayor presencia al piano dentro del entramado melódico en su primera mitad. Más adelante, el grupo vira hacia un punche rockero más aguerrido, a veces de manera frontal, otras, de una forma más sutil. Con las dos partes de ‘Moebius’, los CONTRAMAREA nos brindan el pasaje central del repertorio: ambas partes conjuntamente ocupan un espacio de 16 ¾ minutos. La primera parte empieza centrándose en lo sinfónico mientras incorpora generosas dosis de cadencias y matices de tenor fusionesco en clave tanguera. Poco antes de pasar por la frontera del tercer minuto, el dúo vira dramáticamente hacia un ejercicio de musculatura sonora donde se explora la faceta más incandescente del sinfonismo; los ornamentos psicodélicos que entran a tallar están en función de la furia sistemática que se instala con toda naturalidad. En una tercera instancia, se da un nuevo viraje, esta vez hacia el lado romántico bajo la guía del piano, lo cual lleva sucesivamente a un momento de relax minimalista y a una breve retoma de la sección inicial como colorido epílogo. 


  

La segunda parte de ‘Moebius’ también tiene trazos de talante fusionesco en medio de la  imparable cascada de majestuosidad sinfónica. Definitivamente, aquí logra Marchi combinar los legados Wakemaniano y Emersoniano con una soltura mejor focalizada que en las dos piezas precedentes. ‘Infierno Sobre Hielo’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 13 ¾ minutos de duración, y también es la que se encarga de cerrarlo. Su vitalidad es luminosa con un fulgor siempre sobrio, bien encaminada por estándares sinfónicos que comienzan en clave barroca, luego explayándose a través de manierismos efectivos y preciosistas, para luego pasar a un clima relajante signado por una estoica nobleza. A partir de la marca del octavo minuto, el grupo vira hacia una aureola de pletórica extroversión que se condice mucho con estándares de RICK WAKEMAN y de JORDAN RUDESS: el empleo de robustos tempos complejos y contrastes de ambientes resulta esencial para llevar esta idea de grandeza progresiva a buen puerto. Los últimos minutos están centrados en una aureola de envolvente solemnidad que se impone de forma contundente. Es una idea poderosa e ingeniosa terminar el disco con un cénit tan explosivo que no está dispuesto a tomar prisioneros durante su concluyente desarrollo temático, y ciertamente, el dúo lleva a esta idea a buen puerto. Todo esto fue “Insistante”, un catálogo de excelsas muestras sonoras del ideal progresivo sinfónico como insistente persistencia de ambiciones estéticas. Hay una larga tradición de expansiones progresivas en la historia del rock argentino y también un amplio espacio en las presentes generaciones dedicadas a cultivar y perpetuar este género en cuestión: CONTRAMAREA es una de las más notables nuevas voces de este presente. 



Muestras de “Insistante”.-