Sunday, March 11, 2018

DUŠAN JEVTOVIĆ: memorias de un breve regreso a casa



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la feliz ocasión de presentar la más reciente producción del guitarrista DUŠAN JEVTOVIĆ, la cual se titula “Live At Home”. Este registro recoge una actuación que este maestro natural de Serbia y radicado en Cataluña, una figura líder de la guitarra dentro del actual cosmos de la avanzada jazz-progresiva, realizó en la víspera de Nochebuena del año 2016 con el apoyo de tres colegas: el teclista Vasil Hadžimanov, el bajista Pera Krstajić y el baterista Pedja Milutinović. El ensamble electrizó con su conjunción de talentos el local Decije Pozorište, ubicado en Kragujevac, la localidad donde nació JEVTOVIĆ. El sello MoonJune publica este ítem a inicios del presente año 2018 con una parca producción de sonido: de este modo, se recoge con solvente fidelidad la serie de esquemas sonoros que elaboró el cuarteto, además, se elimina la presencia de expresiones del público que hayan resultado demasiado intrusivas. 



‘No Answer’, el tema que titulaba al hasta ahora último disco de estudio de JEVTOVIĆ, es el que abre el repertorio del concierto. Su lirismo sobrio y reposado funciona muy bien como una idea estimulante de pensamientos contemplativos, aunque es justo señalar que la existencia de flotantes ornamentos envolventes en el desarrollo temático ayuda especialmente a la instauración de una suave aureola de melancolía. ‘Angel / Al Aire – Soko Bira’ comienza con un sortilegio vocal que parece una invocación a que se muestre algo habitualmente escondido por detrás de las nubes y neblinas del cielo visible.* Luego, el piano eléctrico crea una grácil base armónica sobre la cual se ha de elaborar un motivo inquieto y grisáceo: la cosa parece un híbrido de los WEATHER REPORT de los primeros años y los SOFT MACHINE de la fase 71-72 que trabaja con una idea inconclusa de PRESENT. Cuando menos nos damos cuenta, la batería se ha adueñado de un rol prestamente dialogante con la guitarra mientras el piano eléctrico y el bajo van llenando espacios a través de la creciente densidad. ‘Ohrid’, con sus casi 9 ½ minutos de espacio, es el segundo tema más extenso del disco. Absorbiendo buena parte de la densidad que marcó a la pieza inmediatamente precedente, le brinda un aura más abstracta con el fin de insertar una especie de tensión en la ambientación general: casi suena esto a una versión jazzera del chamber-rock en algunos pasajes etéreos, mientras que los más relajados nos remiten a la faceta introspectiva del legado del jazz-fusion (estamos pensando, una vez más, en WEATHER REPORT). El momento final abre campo a una luminosidad alegre y lo hace con comedida sobriedad para no ejercer un rompimiento con las elaboraciones sónicas anteriores. ‘New Pop’, el tercer tema, procede de un disco que JEVTOVIĆ hizo en asociación con otro maestro del jazz-rock contemporáneo, XABI REIJA. Este ejercicio de optimista ligereza con guantes de seda sirve como un buen contrapunto ante las atmósferas trabajadas en la serie de las tres piezas precedentes. Los momentos de lucimiento del piano y el bajo colaboran en el aumento de la vitalidad inherente a esta pieza en cuestión.


‘Babe’ vira drásticamente de registro para ofrecer un excelso ejercicio de elegantes musicalidades jazz-progresivas donde lo aguerrido según el patrón Crimsoniano y lo delicioso según el estándar fusionesco (a lo RETURN TO FOREVER) se combinan en un perfecto equilibrio. El prefacio del cántico ayuda a preparar el terreno para este exquisito despliegue expresionista, un momento particularmente álgido dentro del repertorio. ‘Briga’, el ítem siguiente, dura 10 ½ minutos, resultando ser la pieza más extensa del concierto. Se trata de un tema que trae Vasil Hadžimanov de su propia banda, una pieza excelsa y vistosa cuyo sugerente groove sostiene eficazmente las mil y una vueltas que el piano eléctrico y la guitarra dan al cuerpo básico, todo ello mientras el bajo se mueve a sus anchas llenando muchos espacios mientras completa el esquema rítmico. Bien metidos en terreno fusionesco, los músicos arman su engranaje sonoro con una aureola plenamente distinguida. La vitalidad está siempre allí, a centímetros de nuestras narices, apelándonos continuamente, pero sin llegar nunca a lo aparatoso merced al revestimiento encopetado que el cuarteto diseña para la ocasión. El breve epílogo del disco es ‘Gracias Y Perdón – Outro’, consistiendo en una muestra de abstracciones posmodernas al modo de la musique concrete con base sintetizada. Todo esto fue “Live At Home”, un magnífico y excelso manifiesto del tipo de energía renovadora que la visión musical de DUŠAN JEVTOVIĆ está aportando a las áreas del jazz y el rock vanguardistas en simultáneo. Él y sus tres compañeros de viaje han trazado unas muy inspiradas memorias de un breve regreso a casa. ¡¡Recomendable al 100%!!



Muestras de “Live At Home”.-

Babe:  https://dusanjevtovic-moonjune.bandcamp.com/track/babe  



*  En realidad, se trata de un cántico rural donde se exhorta a las abejas a que realicen su labor de polinización de las flores cuanto antes.

Friday, March 09, 2018

Siempre relucientes, siempre enérgicos - AND SO I WATCH YOU FROM AFAR


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Buenas noticias para la comunidad melómana del rock artístico desde Irlanda del Norte: el cuarteto de Belfast AND SO I WATCH YOU FROM AFAR nos brindó hace algunos meses un estupendo trabajo fonográfico titulado “The Endless Shimmering”; más exactamente, el disco en cuestión (publicado tanto en CD como en vinilo) apareció en el mercado en la segunda mitad del mes de octubre del pasado año 2017. El ensamble de los guitarristas Rory Friers y Niall Kennedy, el bajista Jonathan Adger y el baterista-percusionista Chris Wee se ha vuelto a lucir como siempre, reforzando su esencial esquema de trabajo mientras le da nueva vitalidad a ciertos detalles de su bien asentado entramado sonoro. Mal que bien, el grupo se ha convertido en un fuerte referente de la avanzada math-rockera europea e internacional, aunque tal vez su estilo musical sea simple y llanamente rock experimental instrumental. Pero bueno, ésa es la provincia estilística a la cual se le viene asociando desde sus inicios y nos sirve como enfoque para nuestras ideas a la hora de apreciar cada nueva obra que nos trae. Pasemos ahora a los detalles de “The Endless Shimmering”, ¿vale?



Durando casi 5 minutos, ‘Three Triangles’ abre el repertorio con una actitud de paulatino acercamiento entre los instrumentos a modo de un despliegue de energía que se cuida mucho de tener completas sus perspectivas y horizontes antes de instalarse sobre su firme núcleo central. Tras el preludio marcado por el acercamiento llega, claro está, un cuerpo principal donde todas las fichas están en juego: la garra rockera es elegante y bien delineada, haciendo que el nervio inherente a la situación se revista de una oportuna fastuosidad. Las variantes rítmicas que entran a tallar son muy pertinentes al respecto. Luego sigue ‘A Slow Unfolding Of Wings’, pieza que ostenta una arquitectura más sobria dentro del imparable despliegue de garra rockera que hace de cada álbum de ASIWYFA una fiesta de y para el rock en su manifestación artística más robusta. Contando con un diseño preciso en los riffs y bases melódicas de las dos guitarras, la vitalidad del swing empuja al bloque instrumental en pleno a completar la labor en la instauración de un cénit definitivo del álbum. Portando el amenamente desafiante título de ‘Terrors Of Pleasure’, la tercera pieza del álbum se impone a punta de neurótica jovialidad, alternando pasajes sostenidos sobre un groove constreñido con otros en los que la fuerza sale a todo dar con una fiereza celebratoria. A veces estos nos suena al eslabón perdido entre DON CABALLERO y LED ZEPPELIN. Siguiendo por una línea similar mientras añade una renovada aureola de sofisticación a los desarrollos temáticos, ‘Dying Giants’ saca buen provecho de su espacio de poco menos de 7 ½ minutos, que de hecho le convierte en el ítem más largo del repertorio. El punche rockero y el carácter adusto del desarrollo temático sitúan a la pieza en cuestión en territorio bastante cercano al post-metal (pensamos en bandas como RUSSIAN CIRCLES y RED SPAROWES) en varios pasajes. El epílogo vira drásticamente a un pasaje sereno y etéreo en el que los cálidamente parcos arpegios de guitarra se hacen acompañar por un envolvente arreglo de cuerdas... muy a lo post-rock, valgan verdades, y de hecho, nos hubiera agradado que durara un poco más este delicioso fragmento de cierre pues porta una magia irremediablemente cuativadora.


Tras el esplendor manifiesto en la pieza precedente, ‘All I Need Is Space’ vuelve al terreno explorado en el segundo tema del álbum mientras reconstruye buena parte del vigor fastuoso del cuarto; con un primer cuerpo signado por un lirismo penetrante, el segundo se orienta hacia un arrebatador clímax masivo. Todo esto se traduce en un ahondamiento en la aureola festiva que ya se ha  impuesto como el factor predominante en el repertorio del disco que estamos revisando ahora. El sexto tema del álbum es el que justamente da título a éste: engarzándose con ‘All I Need Is Space’, dedica buena  parte de su espacio a plantear un contraste de sobriedad frente al arrebato que había sustentado el antes mencionado clímax de cierre, jugando primordialmente al realce de la meticulosa ingeniería de los guitarreos y la dupla rítmica al estilo de un paisaje impresionista. La  sección final se apunta a una fiereza estilizada remontada sobre el empuje que hasta ahora había sido solo parcialmente latente, pero que ahora se enrosca en torno a su efímera exaltación. Con un minúsculo reprise de los sutiles destellos con que se había iniciado esta pieza se abre la puerta para  el surgimiento de ‘Mullally’, tema que dura poco menos de 4 minutos y cuya línea de trabajo se centra en los aspectos más filudos del estándar del math-rock. El grácil lirismo de los solos de guitarra (casi siempre duales) y el desarrollo armónico opera como un efectivo contrapeso al neurótico despliegue vigor de los cuatro instrumentistas. ‘I’ll Share A Life’ es el segundo ítem más largo del disco con sus poco más de 6 ¼ minutos de duración: su talante inicial es frontalmente ceremonioso, incluso mostrando un porte cauteloso en los riffs duales iniciales de las guitarras. Recién a partir de la frontera del segundo minuto es que el grupo decide expandir la garra potencial de los guitarreos duales, aunque el dinamismo de la dupla rítmica sigue adelante con su exploración de macizas síncopas. El grupo juega a preservar una atmósfera uniforme a través de diferentes niveles de nervio rockero, llegando todo a una culminación de luminoso vitalismo en el último minuto y medio. En fin, el repertorio concluye con ‘Chrysalism’, un ejercicio de expeditas vibraciones pesadas donde la calculada visceralidad de los guitarreos abre campo a un especial protagonismo del machacón punche de la batería. Hay un momento pletórico de vigor incendiario a mitad de camino que nos remite a una especie de erupción volcánica antes de que el epílogo nos brinda un breve muestrario de suaves escalas de guitarra. Un buen final de disco.


Fueron poco menos de tres cuartos de hora de magnificencia math-rockera al más puro estilo de AND SO I WATCH YOU FROM AFAR, una banda que ha sabido gestar y gestionar un estilo reconocible mientras iba motivando novedades interesantes con cada nuevo disco. En el caso específico de “The Endless Shimmering”, el cuarteto puede presumir cabal y genuinamente de haberse lucido con suma prestancia. 



Muestras de “The Endless Shimmering”.-
A Slow Unfolding Of Wings [video-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=pTacz_X6jz4  


Tuesday, March 06, 2018

SLIVOVITZ en vivo: todo un festival



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos el disco en vivo “Liver” de los geniales maestros italianos del jazz-prog contemporáneo SLIVOVITZ. El ensamble conformado por Derek Di Perri [armónica], Marcello Giannini [guitarras], Vincenzo Lamagna [bajo], Salvatore Rainone [batería], Ciro Riccardi [trompeta], Pietro Santangelo [saxofón tenor] y Riccardo Villari [violín eléctrico] ofreció un muy estupendo concierto en el día 27 de mayo del año 2016, y de allí se han publicado aquí los seis primeros temas; el séptimo, en cambio, procede de un concierto del 25 de enero del 2014. Tenemos que recordar que en esa primera  mitad del año 2016, el grupo estaba promocionando el que entonces era su recién salido del horno disco de estudio  “All You Can Eat”, el mismo que cosechaba elogios a granel en las redes de difusión de jazz moderno y rock progresivo. El repertorio que el grupo nos muestra aquí procede de este disco que acabamos de mencionar y también de los dos anteriores, “Hubris” y “Bani Ahead” (de los años 2009 y 2011, respectivamente), pero también hay una nueva composición además de una versión de un clásico del grunge. ¡Vaya, mire usted por dónde! Publicado digitalmente en noviembre del pasado año 2017, “Liver” pasó a gozar de un formato físico por obra y gracia del heroico sello MoonJune Records a inicios del presente año 2018. Pasemos ahora a los detalles del mismo, ¿vale?



Las cosas comienzan sin más ni más desplegando una aureola de vigorosa alegría por intermedio de ‘Mai Per Comando’, una pieza poseedora de un ostentoso dinamismo y un llamativo groove muy propio de las aristas más extrovertidas del discurso del jazz-fusion. El último pasaje pasa a una modalidad aguerrida con la que se reviste de moderada neurosis a la siempre reinante alegría. De este modo, se prepara cabalmente el terreno para la subsiguiente emergencia de ‘Cleopatra Through’, un tema particularmente sofisticado tanto en su esquema rítmico como en su ingeniería melódica. El grupo se porta a las mil maravillas cuando va instaurando y reforzando el leit motiv con una focalización electrizante - ¡de lo mejor de este concierto! ‘Currywürst’ es el tercer tema del repertorio y su colorido intenso funciona como una ingeniosa cruza entre las atmósferas predominantes de los dos temas precedentes, tal vez con una prioridad del primero de ellos. En el último cuarto del desarrollo musical se interrumpe todo con la guía del violín en un pasaje hipnótico que precede a la coda. Si imaginamos un híbrido entere SNARKU PUPPY y MARBIN, pues nos podemos hacer una buena idea de qué es esto que suena aquí. ‘Egiziaca’ es el ítem más largo del concierto con sus más de 8 ¼ minutos de duración. Las notas mediterráneas y arábigas que signan el cuerpo central y la inserción de atmósferas etéreas en algunos pasajes ayudan enormemente a orientar y enfilar la fastuosidad esencial de la susodicha composición. Por su parte, ‘Mani In Faccia’ muestra recursos de una sobriedad más delineada en lo expresivo pero sin renunciar a lo llamativo ni a la sofisticación progresiva. Los solos de saxofón y de violín resultan particularmente notables a lo largo de la exquisita algarabía instrumental. Bueno... todo lo que tocan SLIVOVITZ, de una manera u otra, tiene mucho de algarabía, de celebración de la vida por vía del arte del sonido. 



‘Negative Creep’ es, como se puede sospechar, una versión de una canción de NIRVANA (este trío tan popular en la escena grunge de los 90s no es precisamente santo de nuestra devoción pero admitimos que esta es una de las canciones que más nos agradan de su catálogo). El septeto transforma la composición del desaparecido  Kurt Cobain en un jolgorio en clave de punk-jazz mientras le añade coqueteos con el ska-rock. El último ítem de este disco es ‘Caldobagno’, un tema especialmente enérgico donde la guitarra se luce más que en cualquier otro lugar del disco en un solo que es simplemente espectacular; ello obliga a la batería a ostentar un punche fulguroso en los pasajes más filudos, aunque también hay espacio para que se instale un swing más sutil en el momento que llega el turno para el solo de saxofón. Aunque este tema no forma parte del concierto de base para el presente disco sino que es un añadido de otro concierto que tuvo lugar un par de años antes (tal como se indicó en el primer párrafo de esta reseña), funciona como un catalizador acucioso del vigor que había imperado con gloriosa crudeza en ‘Negative Creep’. Se trata de un cierre bastante oportuno, no nos cabe ninguna duda al respecto. Todo esto fue “Liver”, un testimonio genuino de la grandeza de los SLIVOVITZ sobre un escenario. La música de este grupo es, en sí misma, un festival de sonidos caleidoscópicos que se engarzan y encajan dentro de un entramado animado y festivo que derrocha majestuosidad. Posiblemente tengamos ya ante nosotros a uno de los más notables discos en vivo del presente año 2018: ¡¡totalmente recomendable!!



Muestras de “Liver”.-

Monday, March 05, 2018

Rompiendo fronteras con LONG DISTANCE CALLING


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno del grupo alemán LONG DISTANCE CALLING, un ensamble instrumental dedicado a cultivar el post-metal con evidentes raíces en fundamentos originarios del post-rock y también algunos ocasionales coqueteos con la psicodelia de tenor progresivo. El cuarteto conformado por el baterista Janosch Rathmer, los guitarristas Florian Füntmann y David Jordan, y el bajista Jan Hoffmann ha publicado hace poco su más reciente trabajo de estudio titulado “Boundless”, más exactamente, a inicios del pasado mes de febrero. El sello InsideOut Music se encargó de la edición tanto en CD como en vinilo doble de este ítem, el sexto disco de larga duración de la carrera de este grupo. LONG DISTANCE CALLING surgió en la ciudad de Dortmund en el año 2006, y ya al año siguiente tenía en el mercado su disco debut, titulado “Satellite Bay”. Fue a partir del tercer álbum del año 2011, justamente titulado como el mismo grupo, que la banda aumentó su público de culto local sino que también llamó la atención a gran escala dentro de las redes de difusión de rock experimental. Los dos últimos discos (este que estamos comentando ahora y “Trips”, de hace dos años) están siendo por ahora los que han tenido mayor acogida en los blogs internautas y nos parece, desde este humilde sitio, que los comentarios positivos son más que justos. Pero bueno, pasamos ahora a los detalles del repertorio de “Boundless”, ¿vale?



Durando casi 9 ¼ minutos, ‘Out There’ pone inicio a las cosas con una despliegue de polenta y gancho a través de inteligentes juegos de riffs solventemente instaurados a través de una robusta arquitectura sónica. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, la pieza vira hacia una instancia flotante donde los parcos y sutiles fraseos de las dos guitarras se engarzan en un entramado etéreo: la cosa dura poco tiempo pero tiene suficiente impacto como para motivar el armazón paulatino del regreso a la fiereza inicial, algo que termina por concretarse en los casi dos últimos minutos. Eso sí, se nota algo nuevo en esta regreso a la musculatura rockera, hay un señorío de mayor raigambre que halla en los sobrios fraseos finales de guitarra a su epílogo perfecto. Tras este estupendo inicio de álbum se da el turno de ‘Ascending’, un tema genuinamente cañero que comienza explayándose en amplios coqueteos con el paradigma clásico del rock stoner para luego pasar a un régimen más propiamente estandarizado dentro de los parámetros habituales del post-metal: un compás moderadamente ágil y un inteligente juego de armonías y riffs que aluden ingeniosamente a una ingeniería melódica.  Con el arribo de ‘In the Clouds’, el grupo se dispone a trabajar con idiomas musicales más líricos que los que explotaron y edificaron en las dos piezas precedentes, todo ello tras un preludio etéreos signado sobre un trasfondo space-rockero en su dimensión más seráfica. Mientras avanza el desarrollo temático de esta pieza en cuestión, el enclave instrumental se mueve cómodamente alternando pasajes frontalmente pesados y otros un poco más comedidos dentro de una ingeniería sonora consistente. ‘Like a River’ exhibe, a través de su espacio de casi 5 minutos, una paisaje sonoro diseñado para explorar
nuevos matices dentro del vitalismo aguerrido tan esencial del cuarteto, matices un poco más relajados pero igual de convincentes en su mecanismo de férrea expresividad. La ambientación general de esta pieza es la de dejar que todo fluya, como una corriente fluvial que va abriéndose paso a través de surcos dinámicamente encaminados a lo largo de enormes terrenos. El groove mecanicista enarbolado por la dupla rítmica resulta vital para edificar y conquistar la atmósfera deseada en esta pieza. 

Llega el turno de ‘The Far Side’ y es aquí donde el grupo pone bien en claro que quiere volver a explorar las esquinas más densas de su ideario musical y lo hace exhibiendo un nuevo ejercicio de estilizada musculatura en base a una ingeniería rítmica inspirada en el stoner (con ciertas vibraciones blueseras muy ocasionales). En todo caso, cabe notar que el esquema melódico de algunos pasajes menos fieros asienta raíces en el esplendor más melancólico del rock progresivo, lo cual permite a los parajes más rudos exhibir su adustez impenetrable con mayor soltura en los contrastes. ‘On the Verge’, por su parte, expone un notablemente refinado equilibrio entre lo lírico y lo robusto con un ligero predominio de lo primero, algo que se hace notar ampulosamente en el clímax final. ‘Weightless’ encarna un momento importante dentro de este repertorio. El grupo se dispone inicialmente a explorar su lado más intimista y reflexivo, usando un compás de 3/4 en clave lenta para establecer lo que bien se podría describir como una cruza entre el estándar de MOGWAI y el modelo de los PINK FLOYD de la época 71-73. En un segundo momento, lo reflexivo deja paso a lo vitalista y el grupo reestructura el desarrollo temático por vía de una cadencia grácil solventemente equipada con los entramados de los guitarreos: ahora la cosa se pone más en línea con RUSSIAN CIRCLES. La sección final se organiza en torno a una recia mezcla de metal y stoner sobre un lento compás de relativo talante bluesero.  ‘Skydivers’ completa los últimos 5 ½  minutos del repertorio de “Boundless” y lo hace centrando su foco creativo en las aristas más hercúleas del enfoque estético de la banda, siendo así que en el pasaje final el encuadre rítmico se torna opresivamente macizo. Las efímeras capas minimalistas de guitarra en el epílogo parecen retratar los últimos estragos de algo que dejó de existir y persistir, hay algo de elegíaco en este recurso de despedida.


Todo esto fue lo que se nos brindó en “Boundless”, un disco intenso que está convenientemente marcado por una sana diversidad de enfoques sonoros controlada por una ingeniería central rectamente delineada. Esta gente de LONG DISTANCE CALLING asegura su propio renombre especial dentro de los campos vanguardistas del post-metal y el post-rock de nuestros días.


Muestras de “Boundless”.-
Ascending: https://www.youtube.com/watch?v=PU7WE1XejEk  

Friday, March 02, 2018

HAGO: jazz-prog-metal para nuestros tiempos.


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno de la gente de HAGO para hacerse presente en el blog so pretexto de su homónimo disco de debut, publicado en el pasado 18 de enero. Este grupo estadounidense-israelí está conformado por el guitarrista Yoel Genin, el baterista Yogev Gabay, el bajista Guy Bernfeld, el saxofonista Nerya Zidon y el teclista Tom Bar. El grupo tuvo sus inicios en el año 2014 bajo las iniciativas conjuntas de los tres primeros músicos que mencionamos en la oración anterior, quienes se conocieron en el Berklee College of Music. Los otros dos músicos se unieron al ensamble tripartito al año siguiente, con lo cual se fue concretando una visión musical que aspiraba a ser poderosa y dinámica en base a un infatigable eclecticismo. Y bueno, ya teniendo a “Hago” como realidad fonográfica patente desde inicios de este año 2018 (más exactamente, desde mediados de enero pasado), se puede decir que dicha aspiración ha quedado bien definida en un entramado de prog-metal, jazz-rock, fusión y sinfonismo... además de algunos coqueteos ocasionales con modernismos electrónicos por aquí y por allí. El quinteto ha contado con ocasionales colaboraciones de parte del percusionista Yshai Afterman, el trompetista Ron Warburg, el especialista del laúd Vasilis Kostas, un quinteto de cuerdas, además de los apoyos vocales de parte de Parham Haghighi, Danna Protsenko, Harshitha Krishnan e Inna Dudukina. 



El disco comienza con la breve pieza ‘Past Forward’, signada por un tenor prog-electrónico que sostiene el desarrollo armónico y el solo de guitarra, cumpliendo así su rol de eficaz preludio a lo que seguirá a continuación. ‘Ezekiel 1.4’ es el primer tema bien definido del repertorio, comenzando con una compleja y aguerrida ingeniería en una precisa y preciosista combinación de los modelos de SHINING, DREAM THEATER y GORDIAN KNOT: de este modo, hay paralelos con lo que hoy por hoy hacen bandas como OCEANIC. A poco de superada la frontera del tercer minuto, la pieza deriva hacia una transición etérea desde la cual el grupo explora un swing jazzero y una atmósfera especial: vaya una mención especial para el solo de sintetizador que entra a tallar en esta  instancia. Este factor jazzero persistirá hasta el final mientras se reabre parte del fulgor prog-metalero que había marcado a los 3 primeros minutos de la pieza. ‘Gefilte Kabab’ decide bajar un poco los decibelios a fin de realzar los matices y grooves exóticos que entran a tallar merced al empleo de aires arábigos en la elaboración del desarrollo melódico. De esta forma, el grupo logra crear una magia progresiva envolvente que goza de una razonable cuota de punche rockero; de hecho, el vigor rockero se explaya con entusiasta y luminosa generosidad en buena parte del último tercio del tema, usándose dicho incremento del entusiasmo para realzar el potencial expresivo del desarrollo temático en curso. ‘Ancient Secrets’, uno de los dos temas del disco que duran más de 8 minutos, se hace cargo de llevarnos hacia la dimensión romántica del grupo, la cual se desarrolla en clave jazzera con una cálida amabilidad (incluyéndose un fantástico solo de bajo al estilo del mismísimo Jeff Berlin). Eso sí, a poco de pasada la barrera del sexto minuto y medio, el grupo vira drásticamente a un cuerpo aguerrido pletórico de musculatura prog-metalera donde reinan los paradigmas de DREAM THEATER y de LIQUID TENSION EXPERIMENT. El nuevo esplendor conquistado aquí lleva al asunto a un excelente clímax signado por una imponente majestuosidad. Tenemos aquí un cénit del álbum, no nos cabe duda al respecto. 

La breve pieza ‘Rain’ gesta un grácil festival percusivo cuyas vibraciones celebratorias van en crescendo mientras los recurso sonoros se van aunando gradualmente. Acto seguido emerge ‘Shdemati’ para establecer recursos de calidez folclórica dentro de una guía temática donde se hermanan los discursos de la fusión y el prog-metal. El canto y el saxofón aportan ítems tremendamente constructivos para la concreción del plan de trabajo diseñado para la ocasión. ‘Dawn Of Machine’ comienza con un cálido despliegue de dinamismos sinfónicos sobre una base electrónica para virar en su pasaje final hacia una sórdida y oscura exhibición de tensiones metaleras. Las cadencias rítmicas marcan la base del motif central, lo cual significa que la pieza en cuestión ha ostentado categóricamente la majestuosidad de su arquitectura sónica. ‘Alpha Centauri’ se remonta nuevamente a ese juego de mezclas e intercambios entre el prog-metal y el jazz-rock que tan buenos réditos ha dado en piezas precedentes. Casi como heredando el fulgor agresivo de la última sección de la pieza precedente, la pieza se enreda con exultante gracia en una poderosa mezcla de KING CRIMSON y MESHUGGAH. ‘Aurora’ es el otro tema del disco que supera los 8 minutos de duración: su estrategia es plenamente jazz-progresiva, centrándose en atmósferas amables, un swing sobriamente sofisticado y un prístino manejo del desarrollo temático que sabe dar vueltas en torno a ciertos motivos bien definidos sin saturar. Una vez más, son los aportes del canto y del saxofón los elementos esencialmente relevantes para llevar a buen puerto las ideas melódicas plasmadas en este tema. Vamos, que en su mayor parte esto no parece que pertenezca al mismo álbum que cualquiera de los dos temas precedentes... pero, por otro lado, nos debe sorprender que en algún momento entren a  tallar arreglos de guitarra y batería bien focalizados en el lenguaje prog-metalero, y eso es justamente lo que sucede cerca del final. El epílogo de piano es simplemente bellísimo: nos recuerda un poco al lado romántico de Kevin Moore en los primeros álbumes de DREAM THEATER.  


El antepenúltimo tema del álbum es la miniatura ‘Clockwork’, la cual imita el estándar del post-rock a partir de la parca instrumentación de escalas espartanas de guitarra y un etéreo secuenciador de ritmos. ‘Antikythera’ emerge para devolvernos de lleno al esplendor enérgico y el preciosismo robusto habituales del grupo, instaurando otro pico musical para la cordillera de este álbum. La alternancia entre claridad melódica, atmósferas vitalistamente neuróticas y secciones centradas sobre un swing exquisito es manejada con infinita precisión: los instrumentos partícipes van pulseándose mutuamente mientras las ilaciones multitemáticas se van asentando a paso firme. También hay un pasaje solista de piano que se enfila hacia lo tenebroso sin caer en muchos aspavientos, más bien realzando juegos de disonancias que fácilmente se prestan a transmitir una sensación de incertidumbre. En fin, el cierre del álbum llega de la mano de ‘Tralfamadore’, pieza que regresa al aspecto protagónico de lo fusionesco, y eso se nota desde el punto de partida cuando el laúd exhibe unos arpegios saltarines sobre las iniciales capas de los teclados. Los delicados armazones melódicos hallan fácilmente mecanismos de fluidez expresiva, y además, el aporte de la trompeta ayuda bastante a colorear ciertos pasajes marcados por una particular lucidez lírica. En la pieza se inserta una parte del archivo de audio de la llamada anónima al Art Bell Radio Show que anunciaba con voz temblorosa la presencia de alienígenas infiltrados en las fuerzas armadas estadounidenses del Área 51. Hemos llegado al final de la experiencia de “Hago”: el nombre de este disco y el de la banda HAGO han de ser anotados con tinta indeleble en nuestras agendas melómanas pues este quinteto se las trae, realmente se las trae con su manera de aportar bríos nuevos al género jazz-prog-metalero en nuestros tiempos.


Muestras de “Hago”.-
Antikythera: https://hago.bandcamp.com/track/antikythera

Tuesday, February 27, 2018

AUTUMN MOONLIGHT: música para los pasajeros de la vida y la memoria



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la gratísima ocasión de presentar el nuevo trabajo del dúo argentino AUTUMN MOONLIGHT: el ensamble conformado por Tomás Barrionuevo [guitarras, teclados, instrumentos virtuales y voz] y Mario Sapadofra [bajo, teclados, instrumentos virtuales y voz] nos brinda un trabajo musical donde se expone una madurez relevante y revulsiva dentro de la coherente línea de trabajo del grupo. El título de ese trabajo es “Passengers” y fue publicado en el último tercio de noviembre del pasado año 2017 por vía del sello Viajero Inmóvil, primero en la red de Bandcamp y poco después en CD físico. Su anterior creación fonográfica “Alter Reality” databa del año 2012, así que se extrañaba mucho a este creativo dúo: con éste, su tercer disco, los AUTUMN MOONLIGHT abordan un enfoque renovador de su esencial línea de trabajo post-rockera trabajando a doble banda con un refuerzo del nervio rockero en los armazones de los guitarreos, por un lado, y con un desarrollo más aplomado de los ornamentos sinfónicos que, al fin y al cabo, siempre han formado parte del ideario musical del grupo. Nos atrevemos a afirmar que “Passengers” es su trabajo más fino hasta la fecha, lo cual es decir mucho teniendo en cuenta el nivel tan parejo de creatividad progresiva que el dúo ha plasmado en sus dos discos precedentes. Bueno, veamos ahora los detalles de este tercer viaje musical de AUTUMN MOONLIGHT.



El prólogo ‘Breathe’ ofrece un dinamismo áspero y grácil a la vez (por paradójico que pueda sonar esto) sobre un férreo compás de 7 /8, sacando así provecho a su efímero de espacio de poco más de un minuto; claro está, su misión central es la de abrir una vía a la instalación de la pieza homónima, cuyas primeras instancias prosiguen por el antes descrito dinamismo. En todo caso, el mecanismo sonoro donde se ubica ‘Passengers’ establece recursos variados de vitalidad que transitan fluidamente entre lo explosivo y lo contenido, lo cual permite que la luminosidad reinante deje algo de espacio explícito a la melancolía contemplativa. A lo largo del camino, mientras los riffs y las bases armónicas plasmadas en los múltiples guitarreos nos remiten a una gozosa fusión de RED SPAROWES y GORDIAN KNOT para el motif central, emergen en ocasiones precisas fraseos Gilmourianos de guitarra y mágicos ornamentos de teclados a lo PORCUPINE TREE. ‘Outlast’ plantea un viraje hacia la solidificación de una aureola nostálgica a través de las bien medidas cadencias extrovertidas sobre las cuales se edifican tanto la atmósfera como el groove de la pieza. El armazón rítmico y las amalgamas de las guitarras son menos complejos que los gestados en la pieza precedente, lo cual permite al dúo ahondar en el tenor señorial de lo que se quiere reflejar en este tema en cuestión.  Con la dupla de ‘Transcend’ y ‘Where We Belong’, el dúo se dispone a robustecer su propuesta mientras añade nuevos recursos al entramado sonoro que se va revelando gradualmente. El primero de estos temas comienza con un talante otoñal envuelto en una neblina melancólica, casi al modo de una cruza entre los RADIOHEAD de la etapa 1997-2000 y el estándar Floydiano de la face 69-71; en una segunda instancia, el dúo aumenta el fuelle rockero mientras preserva la ingeniería rítmica, lo cual se traduce en una señorial sobriedad. Por su parte, ‘Where We Belong’ cumple con la función de dar una nueva vuelta de tuerca a la faceta contemplativa del dúo, siendo así que los arreglos de teclados usados para esta ocasión sustentan una majestuosa solemnidad de talante sinfónico. Es como si la función principal de esta pieza fuese la de completar y dinamizar los que antes fueron los momentos climáticos de la pieza homónima y de ‘Transcend’.


Durando 10 ½ minutos, ‘Way Out Of Here’ se erige en la pieza más extensa del disco. Comenzando con un rutilante despliegue de garra rockera, no tarda mucho la pieza en virar hacia una retoma de las atmósferas centrales de las dos piezas precedentes. Una vez que se arribó al primer clímax expresionista de la pieza, el dúo vuelve a enfilarse por el camino de la garra rockera y esta vez lo hace con una intensidad incrementada, pero las mayores dosis de tensión sonora y densidad vitalista se darán en la recta final, una tercera parte que nace después del segundo clímax. El dúo maneja con buen pulso los pasajes breves que fungen como ingrávidamente minimalistas puentes entre un clímax momentáneo y la sección siguiente. Tras esta maratón, ‘Last Stand’ nos acerca al final del disco y lo hace con una elaboración de desarrollos melódicos y grooves realmente robustos. La fortaleza se hace sentir sin tapujos a través de la razonable complejidad de los arreglos rítmicos y las ligeras variaciones de ambiente. ‘Last Stand’ perpetúa la aureola de culminación musical iniciada por los dos temas precedentes para concretar un culmen decisivo para la ilación de motivos y atmósferas que se han venido desenvolviendo a lo largo de este disco. El broche del repertorio llega de la mano de ‘Dying Light’, tema que remodela la estructura sonora de la solemnidad sinfónica que tan buenos resultados había dado en la pieza #5, pero esta vez con un tenor más elegíaco y una actitud más agresiva. Es como un mensaje de tristeza que se escribe con letras grandes y doradas para que uno lo lea antes de terminar si visita a un imponente palacio de miles de años de antigüedad. Esta sensación de grandilocuente nostalgia ofrece un final muy interesante para un disco excelente: “Passengers” se nos revela como un ingenioso y efectivo catálogo de pequeños retratos musicales de un viaje por la vida y la memoria. El grupo gestor de este álbum se mantiene como una fuerza creativa que merece nuestra total atención. ¡Gracias por todo esto, gente de AUTUMN MOONLIGHT!... ¡¡y que se repita pronto!!


Muestras de “Passengers”.-
Way Out Of Here: https://autumnmoonlight.bandcamp.com/track/way-out-of-here

Saturday, February 24, 2018

Colores avant-progresivos para el sistema de pensamiento vanguardista de BRIAN!


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de la banda avant-progresiva neoyoquina que responde al muy peculiar nombre de BRIAN! (más exactamente, es oriunda de Ithaca) so pretexto de su más reciente trabajo musical “Chasms Of Color & Thought”, un ítem singularmente experimental que ha supuesto para nosotros una muy interesante revelación a través de nuestras imparables investigaciones melómanas. El triunvirato de BRIAN! está compuesto de David Resig [fagot amplificado], Willie B. [batería y percusión] y Bubba Crumrine [guitarra, bajo, efectos electrónicos y voz]. BRIAN! nació en el año 2009 como un dúo compuesto por Resig y Crumrine cuya modalidad de trabajo consistía en una modalidad de rock-in-opposition al estilo francófono (ART ZOYD, UNIVERS ZERO), cámara vanguardista, free jazz y experimentaciones ruidistas; recién ingresó el tercero a bordo Brian Wilson (rebautizándose a sí mismo como Willie B.) tres años más tarde, siendo así que su presencia contribuyó a realzar el aspecto rockero de los valientes y aventureros horizontes experimentales que el grupo ya tenía bien encuadrados en su línea de trabajo. El disco que estamos reseñando ahora es el segundo trabajo de larga duración de su carrera, siendo publicado a fines del pasado mes de enero: el primero era el disco homónimo que data del año 2013, pero el grupo tiene también dos EPs en su curriculum vitae, “EEEEP”, del año 2010 (todavía como dúo) y “Wooden Circuitry”, del año 2015. Repasemos ahora los detalles de “Chasms Of Color & Thought”.


Durando menos de dos minutos y medio, ‘Stand Tall’ abre el álbum con una agilidad filuda y ácida que nos remite a una especie de mezcla de ETRON FOU LELOUBLAN y el modelo math-rockero de unos HELLA, además de alguna dosis de descaro frontal de tenor punk. Muy breve la pieza en cuestión pero, a la vez, resulta muy efectiva como vía de entrada al disco. Así las cosas, la emergencia de ‘Bleed City’ supone un muy interesante contraste frente a eso con lo que nos topamos al inicio. Esta segunda pieza del álbum se centra en ominosos climas sigilosos que mucho tienen de amenazador a través de su despliegue de oscurantistas minimalismos: ya estamos en terreno de UNIVERS ZERO en un área fronteriza con SHUB-NIGGURATH, siendo así que todo esto se filtra oportunamente con un aggiornado enfoque noise. Hemos pasado sin más ni más de una exaltación neuróticamente ágil a una aprisionadora languidez tenebrosa. El primer tema de generosa extensión del disco es el que justamente le da título: dura 11 ¾ minutos y encarna un momento de particular intensidad dentro del continuamente exigente repertorio del álbum que ahora estamos reseñando. La sección prologar se hace eco en cierto modo del tenebrismo lánguido de la pieza precedente pero pronto emerge un cuerpo central donde el ambiente aguerrido creado para la ocasión se focaliza sobre un groove de corte avant-jazzero. Las enunciaciones que emite Crumrine mientras establece sus espartanos fraseos de guitarra añaden una aureola de urgencia emocional al asunto. Poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto y medio, el grupo añade un matiz Crimsoniano al asunto, lo cual obliga al esquema rítmico organizado por la batería a implementar una ingeniaría razonablemente más intensa. Las cosas no llegan a desbordarse hasta niveles desafiantes de neurastenia, pero sí es sintomático que el fagot elabore un entusiastamente espectral solo durante unos instantes previos a una nueva recaída en lo sosegado; se trata de una recaída breve, pues en realidad estamos llegando a una sección donde lo dinámico y lo sutil se suceden y hermanan con impoluta compacidad, un terreno idóneo para que el fagot perpetúe los espacios de su renovador protagonismo. El color y el pensamiento en conversación.* De paso, también es una estrategia adecuada para que el trío explore cabalmente las aristas más excelsas de su ideario musical, llevándolas hacia una vehemencia majestuosa en los minutos finales. La verdad es que esta pieza homónima instaura un delicioso culmen del disco.   

Tras el impulso sonoro que se erigió imponente a través de ‘Chasms Of Color & Thought’ llega el turno de ‘vs. Goliath’, pieza diseñada para expresar un recursos de inquietudes abstractas donde el fagot ostenta su tortuoso fulgor sobre un trasfondo ruidista perpetrado por la guitara y la batería. El asunto va por un medio camino entre los ART ZOYD de la época del “Phase IV” y los estándares más deconstructivistas del jazz contemporáneo. El rol de esta pieza funciona simultáneamente como un cierre de la vía abierta por la pieza #3 y como una anunciación de lo que se nos ha de mostrar en el siguiente tema, titulado ‘Aibohphobia’. Con un prólogo turbadoramente relajado, al modo de una versión RIO del post-rock, la instrumentación va desarrollando una poderosa atmósfera de insondable hermetismo hasta que el parsimonioso arrebato rockero que marca la segunda mitad de la pieza nos lleva hacia un curioso híbrido de los KAYO DOT de la etapa 2010-2013 y los KING CRIMSON del nuevo milenio, realizando, además, ciertos devaneos con el stoner. Así de macizos son los angulares fraseos de la guitarra. Los últimos 16 ¾ minutos del repertorio están ocupados por ‘Into Dust’, una auténtica maratón sonora que encapsula y reordena los elementos más angustiados de la osada propuesta musical de BRIAN! Para empezar, las cosas empiezan con una capitalización sesuda y orgánica de la faceta más densa de la pieza inmediatamente precedente, faceta que no tarda mucho en aterrizar en el tenebrismo que ya hemos apreciado y degustado en las piezas #2 y #3. Poco a poco, la comunión inicial entre los instrumentos se va disolviendo en una especie de arenoso caos controlado que en ciertos pasajes sirve de fondo para algunas proclamas teatrales de Crumrine. Los ornamentos de guitarra y de percusión enarbolan convincentes trucos de engañoso decaimiento mientras las serenas florituras de fagot nos recuerdan que lo que está en juego es la expresión de una ansiedad imposible de sofocar, una observación cerebral de algo tenebroso que subyace a una superficie que de por sí no resulta ser para nada cálida. Queda en manos del fagot designar el momento en que comience a dar indicios de alborotado desasosiego, cosa que hace en cierto momento antes de llegar a la frontera del minuto 12... y así se arma poco a poco un enfoque para la irrupción de un breve ejercicio de free-jazz sazonado de crueles zozobras psicodélicas. El epílogo regresa al ámbito de la languidez contemplativa bajo la guía de un sortilegio vocal diseñado para emitir un embrujo posmoderno al modo de un misterioso desafío.  



Todo esto fue lo que se nos brindó en “Chasms Of Color & Thought”, un disco audaz, combativo y osado que muestra a BRIAN! como una fuerza creativa a tener en cuenta dentro de la vanguardia radical del rock de nuestros tiempos..


Muestras de “Chasms Of Color & Thought”.-
Aibohphobia: https://brianbassoon.bandcamp.com/track/aibohphobia


* Cito a José Zegarra Holder, fundador de este blog. 

Sunday, February 18, 2018

EGG (+ ARZACHEL): retrospectiva de una parte crucial de la germinación del Canterbury


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se nos ocurre recordar el legado del grupo EGG, un trío británico que tuvo una corta pero muy fructífera carrera musical con una producción de tres discos de estudio: la mezcla de vitalidad, espíritu experimental y delirio travieso que ostentaba este trío conformado por el bajista-cantante Mott Campbell (nombre real Hugo Martin Montgomery-Campbell), el teclista Dave Stewart y el baterista Clive Brooks. Cabe añadir que a veces Campbell tocaba algo de teclados y llegó a darle al corno francés mientras que Stewart alguna vez se colgó el bajo... pero ya veremos más a fondo estos detalles en otras partes de la presente retrospectiva. Por lo pronto, tenemos que decir que EGG fue una personalidad muy poderosa dentro del naciente underground progresivo británico que iba creciendo e instalándose en la vanguardia rockera del país del Rey Arturo y Shakespeare. Nos complace sobremanera que el catálogo de los tres discos de EGG hayan sido recuperados por el sello Eclectic Discs en sendas reediciones que datan del año 2004. El grupo protagonista de la presente retrospectiva emergió del cuarteto URIEL, formado por tres colegas de la City Of London School llamados respectivamente Dave Stewart (reciente teclista tras haber pasado unos años tocando guitarra), Steve Hillage (guitarrista convocado por el Dios Destino a ser uno de los ídolos máximos de su instrumento dentro de la historia del rock progresivo) y Hugo Campbell (bajista apodado Mont), más el baterista Clive Brooks, quien fue reclutado por vía de un anuncio en la revista Melody Maker. El promedio de edad de estos jóvenes músicos era de 17 años en esos primeros meses de 1968: incluso dos de ellos, Stewart y Campbell, comparten la fecha de nacimiento, 30 dediciembre de 1950. A lo largo de ese año 1968 dieron sus primeros conciertos, mayormente haciendo versiones psicodélicas de temas de otras bandas mientras recibían ávidamente las influencias de JIMI HENDRIX, THE NICE y PINK FLOYD. A la banda le iba razonablemente bien desde esos primeros tiempos hasta el punto de ser ilustres teloneros de FAIRPORT CONVENTION y THE CRAZY WORLD OF ARTHUR BROWN. De todas formas, la banda experimentó una importante modificación con la partida de Hillage, quien dio prioridad a sus intereses de estudiar historia y filosofía en la Universidad de Canterbury. 

 

Afortunadamente, el trío remanente se sentía motivado a seguir adelante con la logística reducida disponible, y además, aseguró los servicios de manejo de parte de los promotores Dave Howson y Paul Waldman: una de sus sugerencias fue la de cambiar el nombre del grupo a EGG. Así las cosas, el rebautizado trío tenía bríos y espíritu optimista mientras iniciaba el año 1969 teloneando en conciertos de SOFT MACHINE (quienes se convirtieron en una nueva fuerte influencia), FAMILY y THE PRETTY THINGS. Ya para entonces, los EGG tocaban material propio exclusivamente, dando rienda suelta a su gusto por lo complejo y lo ecléctico mientras las letras de Campbell exhibían una perspectiva humorísticas a las diversas idiosincrasias de la clase media y la élite social inglesas. Los antes mencionados promotores lograron que EGG obtuviera un contrat ode grabación con Decca Records a mediados de ese año, siendo el primer fruto de este contrato la publicación del single que tenía a ‘Seven Is A Jolly Good Time’ y ‘You Are All Princes’ en el siguiente mes de agosto. A pesar del escaso éxito del single, Decca Records apreció la buena recepción crítica que éste obtuvo y le dio al grupo carta blanca para producir su propio primer álbum para el sello subsidiario Nova, que entonces estaba interesado en captar a diversas bandas de amplia tendencia progresiva. De todas formas, surgió en ese mismo tiempo un asunto importante que valía la pena resolver antes de que EGG pudiera sentarse a sus anchas para grabar su primer trabajo de larga duración: aceptar la oferta de parte del sello Zackariya Enterprises para grabar un disco de estilo psicodélico con un presupuesto cómodo y en una sola sesión de grabación en el aún vigente mes de junio. Dado que el trío ya tenía su contrato con Decca, los integrantes decidieron convocar a Hillage para reformar lo que había sido URIEL y rebautizarlo como ARZACHEL. No fue el ocasionalmente renacido cuarteto la única entidad rebautizada pues los mismos músicos decidieron usar seudónimos para los créditos del disco: así, Hillage se convirtió en Simon Sasparella, Campbell pasó a ser Njerogi Gategaka, Brooks adoptó la nomenclatura de Basil Dowling y Stewart hizo lo propio con el extravagante nombre de Sam Lee-Uff. El disco, titulado con el nombre del grupo, no tardó si quiera un mes entero en ser publicado tras esa sesión de grabación, y de hecho, fue publicado con dos versiones de portada: una roja y una azul. 


¿Y cómo es el material de “Arzachel”? ‘Garden of Earthly Delights’ y ‘Queen St. Gang’ son temas que nos muestran frontalmente la agilidad estilística por la cual transita el juvenil cuarteto con toda la confianza del mundo. El primero de estos temas se basa en una adaptación que hizo Campbell de una composición original de Philip Rosseter y Martin Shaw, en realidad, un oratorio. Es una pena que la canción no sea más larga pues el solo final de guitarra ostenta un atractivo irresistible. Por su parte, ‘Queen St. Gang’ es un ejemplo de cómo el naciente modelo del rock progresivo sinfónico ya estaba en germen en los tiempos de la psicodelia británica de fines de los 60s: se trata de una composición de Keith Mansfield – también arreglada por Campbell – donde lo barroco es remodelado por el discurso del rock, haciendo que la lenta majestuosidad esencial de la pieza en cuestión se beneficie de una energía revitalizante mientras el señorío de la composición inicial se preserva sesudamente. En medio de ambas piezas se sitúa la extrañamente bella ‘Azathoth’, tema solemne y cadencioso donde el órgano de Stewart y el ceremonioso canto de Campbell dirigen a la instrumentación global hacia una envolvente cruza de vibraciones góticas y serenos matices tenebrosos. Hay en esta pieza la clara intención de mostrar cómo lo oscurantista es parte esencial de lo místico y no es necesariamente sinónimo de la fatalidad o del horror. ‘Leg’, por su parte, explora más fehacientemente las aristas blues-rockeras del grupo mientras se adentra en el paradigma Hendrixiano y establece ligeros nexos con el modelo de los entonces triunfantes COLOSSEUM. Hillage da rienda suelta a su robusta genialidad, toca como si ya fuese un dios consumado de la guitarra progresiva… ¡A lo mejor ya lo era! Stewart funge como interlocutor perfecto de Hillage en aquellos pasajes que encuentra para sus solos de Hammond. La intensidad sistemática de ‘Leg’ se perpetúa y capitaliza en una canción que dura casi el doble, ‘Clean Innocent Fun’. Esta pieza recoge el electrizante fulgor con el que terminó la canción precedente y le da una alteza climática que se traduce en una incendiaria combinación de soberana vivacidad y fastuosa impetuosidad. Algo hay aquí de la influencia de la primigenia psicodelia Floydiana pero con una masiva reestructuración virtuosa que le da a la trama sonora un nervio fabuloso y contundente. 


El lado B del disco está ocupado por ‘Metempsychosis’, un jam de poco menos de 17 minutos que el cuarteto totalmente improvisó con la simple misión de justamente ocupar el lado B y finiquitar el aspecto práctico del antes mencionado contrato de grabación. La motivación para crea reste tema bajo la técnica de la composición múltiple en tiempo real puede sonar muy insustancial pero el hecho es que en este jam se concretó el perfecto clímax concluyente para el álbum. Tras casi dos minutos de tanteos con climas espaciales que, casi como jugando, despliegan una filuda ambientación opresiva al modo de una improvisación cósmica de los PINK FLOYD de la etapa con Syd Barrett remodelado por unos DEEP PURPLE jugando a ser alienígenas, se asienta un cuerpo central al modo de un rondó. Mientras la dupla rítmica asienta el tempo con muscular precisión, la guitarra y el órgano dialogan y se retan mutuamente en un entramado rotundamente viril, lleno de fortaleza sin llegar nunca a hacerse tenso. En algún momento, el compás vira hacia los 10/8 y, con ello, el cuarteto empieza a dar algunos matices a su expansiva expresividad: aunque no se trata de una instancia demasiado prolongada, es suficientemente eficaz  para invitar a un momento de tentativa sutileza desde el que el órgano Hammond ha de emerger de las cenizas para motivar un nuevo comienzo. También hay algunos arreglos corales que transmiten algo casi fantasmal en clave ligeramente farsesca. Casi sobre la barrera del minuto 9 vuelve el compás de rondó con la banda dispuesta a darle un reluciente y renovado brío al factor psicodélico, y de hecho, también se avecina otra irrupción de la variante en 10/8 en el horizonte próximo, pero antes de eso se abre paso a un solo de bajo que se dedica a deconstruir y reconstruir el groove general. Para este momentum concluyente, la guitarra inició el camino hacia el ascenso pero es el órgano el ente agitador que, en su actitud de amistoso desafío ante la guitarra, dirige el curso de la elevación final. ¡Bravo! 



Una vez  cerrado para siempre el capítulo de URIEL/ARZACHEL y con Hillage regresando a la Universidad de Canterbury, los Sres. Stewart, Campbell y Brooks pusieron manos a la obra para la realización de lo que habrá de ser su vital disco homónimo de debut. El grupo entró a los Landsdowne Studios durante el mes de octubre para plasmar unas composiciones propias que ya manejaban con firmeza y precisión geniales, mientras que también creaban a lo largo del camino algunas breves aventuras sónicas con generadores de tonos y el mellotrón (capas, loops, esas cosas). Los niveles de solvencia técnica, ingenio y temple de los que hacía gala el trío mientras grababa su primer álbum eran síntomas innegables de la increíble madurez musical que estaba encapsulada en un grupo donde ninguno de sus integrantes había llegado todavía a su vigésimo cumpleaños. Claro está, parte de este brío se sostenía sobre la buena onda que sentía el grupo al otorgársele las riendas de la producción de este disco que inició su presencia en las estanterías de las discotiendas en el 13 de marzo de 1970. Repasemos ahora el repertorio de “Egg”. Con el efecto de sonido de menos de 10 segundos que se titula ‘Bulb’ comienza el álbum: es toda una declaración de principios iniciar el disco con una miniatura de musique concrete antes de que dos canciones marcadas por una fluida combinación de clasicismo y jazz-rock se instalen dentro del repertorio con aires de sobria pomposidad y elegante fulgor. En efecto, ‘While Growing My Hair’ despliega un colorido mesurado sobre un swing cuya comedida agilidad hace que el evidente tenor de jolgorio se mantenga razonablemente constreñido. Acto seguido, ‘I Will Be Absorbed’ lleva estos mismos recursos de elegancia progresiva hacia una dosis incrementada de exquisitez por vía de un encuadre rítmico más sofisticado (usando tempos de 7/4 y 13/8 alternadamente) y un ahondamiento en la sobriedad. Varias capas y ornamentos del órgano parecen flotar en el aire mientras el groove general se asienta firmemente por vía de una ingeniería sonora inapelablemente primorosa. Durando 2 ¾ minutos, ‘Fugue In D Minor’ nos brinda la cuota de erudición academicista: la versión de esta composición original de JOHANN SEBASTIAN BACH es llevada con impoluta prestancia, algo no muy diferente de lo que hacían por entonces THE NICE pero con la distinción de unos PROCOL HARUM. Un instrumental delicioso. Luego sigue otro instrumental que responde al título de ‘They Laughed When I Sat Down At The Piano…’ y cuyo esquema de trabajo es precisamente lo que se refleja en dicho título: mientras se desarrolla una breve sonata de piano cuya grácil elocuencia se inserta a medio camino entre lo impresionista y lo romántico, un mellotrón irrumpe con efectos “robóticos” de risotadas. ¡Genial ejercicio de jovialidad dadaísta!


Pero si se quiere un título más estrambótico, veamos el tema #6 del disco: ‘The Song Of McGillicudie The Pusillanimous (Or Don't Worry James, Your Socks Are Hanging In The Coal Cellar With Thomas)’. Se trata de un cénit absoluto del álbum con su dinamismo vigoroso y sus vibraciones vivarachas, las mismas que nos hacen recordar en buena medida a ARZACHEL. La complejidad del compás básico y la aguerrida belleza de los diversos solos de órgano declaran a viva voz la grandeza de esta pieza, y de hecho, conforma un estándar para la esencia de EGG: toda esa neurótica jocosidad expuesta en el groove haya su debido eco en las sólidas interacciones entre el órgano y el bajo. ‘Boilk’ cierra el lado A del disco y consiste en otra efímera excursión de musique concrete: su ilación de capas retorcidas y pulsaciones maquinistas funciona muy bien a la hora de expandir la lacónica senda iniciada por ‘Boilk’. ‘Symphony No. 2’ ocupa todo el lado B del álbum, siendo así que en su edición original de vinilo solo se consignaron las secciones ‘Movement 1’, ‘Movement 2’, ‘Blane’ y ‘Movement 4’. Afortunadamente, la reedición del 2004 recupera la sección ‘Movement 3’ después de ‘Blane’, por lo que podemos gozar de su duración original de casi 24 minutos. ‘Movement 1’ es dinamismo puro a flor de piel sobre un groove contundente que da pie tanto a las ideales florituras del órgano como a las impecables elucubraciones melódicas del bajo: las variantes de motivos se amalgaman a las mil maravillas dentro de la genial arquitectura barroca que se ha instaurado dentro de una ágil diagramación rockera. A propósito, al inicio del primer solo de órgano hay una cita inconfundible de la clásica pieza de EDVARD GRIEG En la Gruta del Rey de la Montaña. Con el arribo de ‘Movement 2’ (la sección más larga de esta sinfonía progresiva con sus poco más de 6 1⁄4 minutos de duración), el trío transita hacia una ambientación más solemne, la cual guarda ocasionalmente algunos retazos sombríos, pero en realidad son los aires de misterio y cautela los que predominan durante el reforzamiento del cuerpo central: algo muy a lo SOFT MACHINE del segundo álbum pero en clave sistemáticamente serena. Mientras la dupla rítmica elabora y encauza un muy circunspecto groove de talante jazzero en el pasaje intermedio, el departamento de teclados se enriquece con efectos psicodélicos que se imponen como un recurso de bizarro contrapunto a las parsimoniosas capas  de órgano. Este segundo movimiento termina con una breve retoma del cuerpo central, pero queda claro que esta instanciación psicodélica era un preludio a la exquisita extravagancia abstracta a ser desplegada en la tercera sección, que es ‘Blane’. Esta sección comienza con etéreos despliegues modernistas, sigue con un cósmico paisaje de esbozos minimalistas y continúa con una serie de traviesos desdoblamientos de musique concrete a cargo del órgano y el generador de tonos. El Tercer Movimiento vuelve a lo estructurado y lo hace con un leve matiz  terrorífico que sirve para darle un interesante matiz  de densidad (no muy exagerado) a los juegos de síncopas sobre los que se sostiene el motif central: dicho sea de paso, hay algunas referencias a la inmortal suite de ballet La Consagración de la Primavera de IGOR STRAVINSKY, y fue justamente el temor al coste de las regalías lo que llevó a los jefes del sello discográfico a pedirle al trío que omitiera esta sección en la edición del disco.* Por su parte, el Cuarto Movimiento nos devuelve plenamente al espíritu optimista del Primero mientras realza la potencial luminosidad que se manifiesta abiertamente en el desarrollo temático jugando con una jovialidad señorial; aquí se da la perfecta confluencia de lo académico y lo jazz-rockero dentro de un recuadro progresivo sostenido sobre un compás de 7/8. ¡Qué gran final para un primer álbum! 


Los bonus incluidos en la reedición del año 2004 producida por el sello Eclectic Records son las canciones ‘Seven Is A Jolly Good Time’ y ‘You Are All Princes’, las cuales ocupaban sendos lados del single que, según habíamos mencionado anteriormente, supuso la primera experiencia de grabación para EGG bajo el mano de Decca Records. La primera de estas canciones es alegre y cínica en torno a la temática de crear música, con sus estribillos e interludios instrumentales efectivamente instaurados sobre el compás de 7/8 que se alude en el título, mientras que las mudanzas coquetean con el cabaret. Por su parte, ‘You Are All Princes’ nos remite a una retoma del espíritu distinguidamente optimista a ser desarrollado luego en ‘While Growing My Hair’ y ‘I Will Be Absorbed’; incluso cabe destacar la presencia de un efusivo solo de clavicordio que añade más fastuosidad al asunto. Igual que con su single previo, el álbum “Egg” obtuvo el beneficio de las muy entusiastas comentarios positivos de parte de la prensa musical vigilante del underground británico y también la maldición de un impacto prácticamente nulo en las listas de ventas comerciales. De todas formas, un miembro del management de Decca Records, Neil Slaven, era un acérrimo fan del grupo y estaba dispuesto a persuadir a sus compañeros de planta a que le dieran una segunda oportunidad a este triunvirato de niños prodigio. ya no con Nova sino con el mismo sello principal de Decca, así de fuerte era el aprecio de Slaven hacia la visión musical de EGG. Esta nueva oportunidad habrá de traducirse en el segundo disco del grupo, titulado “The Polite Force” al modo de un juego de palabras humorístico con la expresión inglesa para la fuerza policial. Este disco inició su proceso de grabación el mes de mayo de 1970 en los Morgan Studios, siendo mezclado al mes siguiente. Aunque los ejecutivos de Decca se sintieron complacidos con el hecho de que las sesiones de grabación se hicieran con debida puntualidad, y con ello, no se gastara más presupuesto del necesario, les preocupaba que el grupo no contara ya con los servicios de los manejadores con quienes habían concertado el contrato de grabación, lo cual se tradujo en la desagradable situación de que el grupo cada vez hallaba menos espacios para dar conciertos y participar en menos mini-festivales de cartel múltiple. Algunos ejecutivos, como era de esperar, también sentían reservas ante el carácter excesivamente abstruso de algunas piezas del futuro segundo álbum. Dave Stewart recuerda con lógica amargura y no menos lógica rabia ese tiempo de incertidumbre. Hasta el día de hoy él se pregunta por qué demonios les dejaron grabar el disco si es que al final no iban a tener la sincera intención de publicarlo: tal vez “alguien del Departamento de Ventas y Marketing omitió informar sobre esto al Departamento de Contrato, pero si uno tratara de entender el modus operandi de las compañías discográficas, uno podría terminar tan loco como la gente que trabaja en ellas.” Stewart añade: “Esto es lo peor que se puede hacer a una banda - dejar que suden todo por grabar un álbum del cual puedan sentirse satisfechos, con todos sus errores y remiendos, nervios, ansiedad, la finalmente exitosa compleción de buenas pistas de base, las horas de sobregrabación, los problemas con los audífonos, más nervios, los ocasionales momentos de extrema brillantez en las performances, las discusiones en torno a las mezclas, el esfuerzo de persuadir al baterista de que sus tambores están suficientemente altos en la mezcla de sonido, el completar las mezclas sin joder las pistas, el asegurarse de que todos los diales de la consola están en su debido lugar, el esfuerzo por poner a las piezas en el orden adecuado... para que luego te digan «Oh, a propósito, no vamos a sacar esto la mercado».”



Una anécdota relevante con respecto a esta situación provino de la publicación en la revista Melody Maker de un artículo de Richard Williams (gran fan del grupo) donde denunciaba el escaso interés de Decca por publicar el ya completado nuevo disco del grupo y lamentaba su decreciente presencia en los escenarios. Parece que esto causó cierto impacto, pues el trío recibió la oferta de grabar una sesión para la BBC Radio One a inicios de enero de 1971, y finalmente, a inicios del siguiente mes de febrero “The Polite Force” salió al mercado. Con la publicación de varias reseñas favorables y un nuevo aumento de la presencia de EGG sobre los escenarios (teloneando a IF, GENTLE GIANT, YES y LINDISFARNE), el grupo parecía gozar de una resurrección. pero antes de seguir adelante con la historia, detengámonos en el repertorio de este segundo disco, ¿vale? La pieza que abre el disco es ‘A Visit To Newport Hospital’, la misma que comienza con un ambiente introductorio bastante hard, no ajeno a la onda del primer DEEP PURPLE o incluso a ARZACHEL, banda pre-EGG: no es casual esta referencia, pues la letra escrita por Campbell hace un cándido repaso por la historia de EGG desde los días de URIEL. Veamos estas dos muestras: “There used to be a time when we lived in the van. / We used to roam about with Janice, Liz and Ann.” – “There were four of us then, the group was Uriel. / We played five nights a week at Ryde Castle Hotel. / We spent our time avoiding skinheads and the law. / It was a freedom that we'd never felt before. / And now we're doing this instead.” La parte cantada tira más para un ambiente moderadamente jazzeado, nada bombástico, con semejanzas relativas a los SOFT MACHINE de los dos primeros álbumes, sofisticado desde una perspectiva progresiva en cuanto al grácil empleo de métricas rítmicas inusuales y el empleo clasicista de ornamentos y ambientes por parte de los teclados. La reaparición del motivo introductorio en la parte final hace que el tema termine con un estupendo broche de oro. El siguiente tema, ‘Contrasong’, está construido con una cierta afinidad hacia el big band con esos arreglos de metales que añaden una polenta positiva al asunto: ello permite al trío emparentarse momentáneamente con la vibración alegre de un CARAVAN, aunque claro está, sin perder un ápice de su robusta y grandilocuente esencia. Una vez más, la ostentación de dinámicas rítmicas sofisticadas y elásticas está a la orden del día. Los aportes del ensamble de bronces (Henry Lowther y Mike Davis a las trompetas, y Bob Downes y Tony Roberts a los saxos tenores) enfatizan la cálida alegría de la pieza, la cual se instala fluidamente sobre tempos de 5/8 y 9/8. A modo de frontal contraste, ‘Boilk’ se enfila en las canteras de la vanguardia experimental, creando un ejercicio de “bombardeo” sonoro bizarro y travieso, no tanto agresivo como si chocante, eso mismo, chocante, pero manteniendo una suerte de rara fineza a traves de sus casi 9 minutos y medio de duracion. En ‘Boilk’ encontramos exhibiciones de generador de tonos y mellotrones de donde emergen sonidos de vibráfonos y campanas, corrientes de agua, instrumentaciones improvisadas editadas en reversa, e incluso al final, un hermoso pasaje de BACH (Durch Adams Fall Ist Ganz Verderbt, para ser exactos) tocado por Stewart con pulcritud y peculiar serenidad – nada parece faltar en esta celebracion de lo deconstructivo, un festín donde se combinan los aromas alucinados de la musique concrete y los sabores atrevidos de la psicodelia Floydiana primigenia. A propósito, este tema tiene el mismo título que la séptima pieza del primer disco.


La segunda mitad de este disco esta conformada por la suite cuatripartita ‘Long Piece No. 3’, la misma que nos atreveríamos a designar como la pieza cumbre de toda la trayectoria de EGG si no fuese porque existe el tercer tema del tercer álbum (ya llegaremos allí). Cada una de sus partes contiene un interesante flujo de cambios de ritmo y ambientes, compases complejos sopesados con fluidez y sin pirotecnias de parte de la dupla rítmica, espectaculares viajes de órgano en los cuales la sofisticación es llevada con moderación y fineza, reiteraciones efectivas, ocasionales ideas melódicas con gancho. La Parte 1 está mayormente basada en juegos de síncopas elaborados con una sólida solemnidad y una engañosa ambientación espartana: en realidad, lo que se alude en los espacios vacíos es tan relevante como las notas y acordes efectivamente ejecutados. La amalgama sonora completada por el trío da iguales dosis  de relevancia  estructural a lo explícito y a lo latente... y de paso, hay unas partes de órgano a cargo de Campbell que completan espacios delineados por Stewart. La Parte 2 comienza con un motivo bastante sereno, incluso con un aura un tanto romántica, el mismo que se detiene para que emerja un flujo sonoro experimental medidamente inquietante: las cosas vuelven poco después a la serenidad, con un equilibrado diálogo entre el piano y el órgano, con el toque incorporado de algunas líneas de corno francés de parte de Campbell. La Parte 3 es la más compleja en términos de composición: aquí, Stewart deja constancia de su inocultada admiración por Keith Emerson y, en general, por el prototipo de THE NICE y la fastuosidad robusta de los entonces emergentes EMERSON, LAKE & PALMER. El empleo de efectos de generador en el último minuto es una suerte de equivalente de los delirios de Moog que Keith Emerson ha convertido en parte de su patente estilística,y queda bien constado en los anales del rock que el buen Keith era un obseso del generador del órgano antes de que el Moog llegara a sus manos. En todo caso, queda claro que la estructura sónica del generador no abre ningún espacio a desarrollos melódicos estilizados en medio de la aparatosa fanfarria electrónica, sino que es un mecanismo para adornar y potenciar este momento de particular densidad. La Parte 4 es la más breve, no llegando a los 3 minutos de extensión – el factor Emersoniano sigue presente en esta atractiva coda, la cual concluye con un reprise de algunos de los juegos de síncopas presentes en la Parte 1, pero se nos antoja que el factor aguerrido está más acentuado a fin de establecer un auténtico grand finale. Otro disco de EGG que tiene un broche de oro empapado de desvergonzada fastuosidad erudita.  

 

Como dijimos antes de repasar los detalles del repertorio del segundo álbum de EGG, el trío en cuestión volvía a un ciclo de interesantes y relativamente intensas actividades musicales: una de ellas tuvo que ver con el baterista-percusionista de HENRY COW Chris Cutler, quien organizó al colectivo de música experimental THE OTTAWA MUSIC COMPANY, el mismo que incluía a nuestros tres héroes en su nómina. De todas maneras, Decca Records empezaba a desestimar su renovado apoyo a EGG por causa de la repetición del mismo ciclo: disco nuevo / estupendas reseñas / escasas ventas / pocos prospectos de impacto comercial en el futuro próximo. De todas formas, el sello aportaba todavía alguna logística para la banda, con lo cual pudieron grabar maquetas para dos nuevas composiciones a inicios del año 1972 (‘Germ Patrol’ y ‘Wring Out The Ground Loosely Now’) y otra un poco más tarde (‘Enneagram’), siendo incluidas todas en un par de emisiones del programa Top Gear de la emisora radial BBC Radio One. Nada de esto fue suficiente para evitar la debacle final del trío que ya se veía venir, pues rápidamente volvieron a desaparecer de los escenarios y el sello fonográfico no daba mayores signos de apoyo incondicional tras haber publicado medio de mala gana el segundo disco. Así las cosas, EGG dio su último concierto en el 9 de julio de 1972 en la London Roundhouse, tras lo cual Brooks fue invitado a unirse a THE GROUNDHOGS como su nuevo baterista mientras Campbell dejaba momentáneamente la escena musical para trabajar como plomero, logrando poco tiempo después una beca para estudiar corno francés en la Royal College of Music. Stewart se mantuvo bastante ocupado, primero como integrante fijo de KHAN, el grupo que había formado el viejo amigo Steve Hillage tras tomar la decisión definitiva de adoptar la carrera musical a tiempo completo y dejar atrás sus días académicos, y sobre todo, como integrantes de HATFIELD AND THE NORTH en reemplazo de Dave Sinclair. En este genial cuarteto colaboró en la creación de un fenomenal hito de la escena Canterbury en su asociación con otras jóvenes luminarias del momento como Richard Sinclair, Pip Pyle y Phil Miller. De todas maneras, el Dios del Destino Rockero tenía reservada otra temporada de vigencia para EGG: resulta que en el primer tercio del año 1974, los hombres de Virgin Records Richard Branson y Simon Draper se acercaron a Stewart para negociar la posibilidad de llevar las últimas composiciones del grupo a un disco de vinilo como Dios manda... claro está, por vía del sello estadounidense Caroline Records, subsidario de Virgin. Así las cosas, EGG se reformó y en julio de ese mismo año se grabó el material a ser incluido en el tercer y último disco: “The Civil Surface”, otro título irónico que esta vez hace referencia velada al servicio civil. Se tratará del disco más exuberante de la banda con respecto a la estrategia sónica, pues contó con invitados especiales en algunos temas selectos, como el amigo Hillage, dos integrantes de HENRY COW (Tim Hodgkinson y Lindsay Cooper) y las vocalistas de apoyo de HATFIELD AND THE NORTH, entre otros. El disco se publicó en el mes de diciembre, pero esta vez las cosas eran diferentes: EGG terminó sus días en la última sesión de mezclas para este disco pues se rearmó para saldar esta cuenta pendiente con sus propios horizontes artísticos, no para volver a intentar insertarse en un lugar dentro de la escena rockera por vía de conciertos y giras. Curiosamente, este disco fue el que más ventas obtuvo en el mercado (¿habrá sido por el peso que tenía el sello Virgin en aquel entonces?), pero aún así, no se inscribió en los charts de ventas debido a que las cifras no cumplían con los mínimos requisitos de mención. Al fin y al cabo, es Campbell quien se erige como el principal compositor de la banda.
  

Pasemos ahora el propio repertorio de “The Civil Surface”, ¿vale? Este testamento final de EGG comienza con el dinámicamente sofisticado tema ‘Germ Patrol’, el cual ocupa un espacio de 8 ½ minutos. El tic-tac inicial ornamentado con extrañas florituras de maderas nos pone a la expectativa de algo grande: se usa la coordenada temporal arbitrariamente creada por el hombre para legislar la urgencia del metrónomo en la instalación del groove básico sobre el que habrá de expandirse un cuerpo central vibrante y exquisito. El órgano alterna pasajes expresionistas e impresionistas mientras que la batería y el bajo hallan maneras de imponer sus respectivos recursos de vigor sonoro en varios momentos del desarrollo temático. La vitalidad está allí, alimentada por un luminoso surrealismo en sus complejos vericuetos temáticos, lista para explayarse en ciertos momentos estratégicos donde no se imponga la predominante aura de sobriedad. También ayudan los ocasionales arreglos de maderas (Jeremy Baines a la flauta, Tim Hodgkinson al clarinete y Lindsay Cooper al oboe) a la hora de reforzar la fastuosidad de ciertos fraseos de órgano. La pieza #3 es ‘Enneagram’, una favorita especial de Stewart, quien declara que era la pieza inaugural en sus últimos conciertos y que dejaba al público asistente con la boca abierta. Y de hecho, es de lo más cautivador y tortuoso que han grabado jamás los Sres. Stewart, Campbell y Brooks, un punto decisivamente culminante de todo su catálogo. Durando poco más de 9 minutos, se trata del ítem más largo de “The Civil Surface” y su tiempo es perfectamente aprovechado en su impetuosa mezcla de jazz, sinfonismo y academicismo posmoderno, siendo así que la continuamente desbordante interacción entre los tres instrumentistas refleja cabalmente la fogosidad inherente a todos los motivos que van hilándose. Stewart parece todo un Dios Thor creando macizos y estilizados viajes que van desde los jazz-rockero a lo impresionista con los teclados utilizados para la ocasión; mientras tanto, el bajo despliega una potencia única, a veces duplicada por el pianet. El solitario redoble de batería final es el factor humorístico que nunca puede faltar. En medio de estas dos piezas se sitúa ‘Wind Quartet 1’, una de las composiciones que realizó Campbell mientras estudiaba el corno francés. Los encargados de ejecutar esta pieza fueron el clarinetista Maurice Cambridge, el flautista Stephen Solloway, el fagotista Chris Palmer y el propio Campbell al susodicho corno francés. Aunque Stewart tiene una reacción enajenada ante la inclusión de piezas así en un álbum de EGG, nos resulta muy pertinente que sus aires de academia modernista sirvan como contraparte a las suntuosidades propiamente progresivas que se exhiben en las piezas precedente y subsiguiente, al menos, esa impresión nos da dentro del conjunto. A pesar de sus neuróticos juegos disonantes, aportan algo así como un raro remanso que, a fin de cuentas, resulta efectivo a través de sus inquietudes vanguardistas.

El lado B de este tercer disco de EGG se inicia con ‘Prelude’, una pieza serena de ribetes ligeramente sombríos que es dirigido por las capas de órgano: las acentuaciones del notoriamente distorsionado bajo de Campbell y los aportes corales de Amanda Parsons, Ann Rosenthal y Barbara Gaskin ayudan a incrementar la sensación perturbadoramente mágica que inspiró a la composición. El título de la pieza en sí se nos antoja idóneo puesto que el inicio del tema siguiente, ‘Wring Out The Ground (Loosely Now)’ comienza recogiendo el mismo swing lánguido que le había signado de cabo a rabo, aunque es verdad que ahora tenemos un despliegue de expresividad rockera que impulsa la creación de un colorido especial para la ocasión. De hecho, el cambio de ritmo hacia una vitalidad más exultante no tarda en llegar, así como la emergencia de recursos dadaístas con miras a crear una atmósfera de deliciosa extravagancia musical. El trío contó con su viejo amigo Steve Hillage (ya miembro ilustre de GONG) como invitado especial, aunque éste no ocupa un rol absorbentemente protagónico. La extraña pieza ‘Nearch’ nos muestra a Stewart y Campbell intercambiando roles, el primero al bajo y el segundo al piano: también colabora la dupla de Hodgkinson y Lindsay al clarinete y el fagot, respectivamente. Juegos de traviesamente ceremoniosas síncopas y coqueteos con el minimalismo marcan la peculiarmente lúdica esencia de esta pieza: su fin consiste en una serie cada vez más distendida de golpes adustos del trío protagónico hasta llegar a un efecto de sonido que emula el abrupto desbarajuste de un aparato eléctrico que ya estaba fallando dramáticamente desde hace rato. El epílogo del álbum llega de la mano de ‘Wind Quartet 2’, que cuenta con el mismo personal que el primer cuarteto de vientos y dura casi el doble del tiempo del mismo; en todo caso, el desarrollo melódico creado para esta ocasión es más relajado, melancólico, en ciertos momentos minúsculos incluso se intuye un tenor elegíaco. Resulta algo muy apropiado para marcar el final del álbum y, a la vez, el instante final de la despedida de EGG del mundo de la música progresiva a la cual dio tantos referentes grandiosos.


En estas palabras finales expresamos nuestra intención de dedicar esta retrospectiva a la memoria de Clive Brooks, quien nos dejó el día 5 de mayo del 2017, a los 67 años de edad. EGG es un nombre que inspira inmenso respeto para todo investigador de los inicios de la escena progresiva británica y de los referentes más esenciales de eso que se bautizó como la escena de Canterbury: como si su nombre hubiese sido un indicador poético de ello, EGG fue una fuente crucial de germinación y primera madurez de esa mencionada escena a despecho de nunca haber hecho un solo concierto en dicha ciudad. Cosas de esa confusa etiqueta: para ser más exactos, EGG cultivaba una propuesta jazz-progresiva con un liberal uso de elementos vanguardistas y psicodélicos, siendo estos últimos un poco más domesticados en comparación con lo que hizo el grupo predecesor ARZACHEL. Después de EGG, Stewart pasó a formar parte de bandas tan ingeniosas como HATFIELD AND THE NORTH y NATIONAL HEALTH, antes de centrarse en la música electrónica y ambiental de los 80 en adelante. Campbell se dedicó a estudiar teoría musical y volvió a asociarse con Stewart en la etapa inicial de NATIONAL HEALTH antes de dedicarse al activismo en el área de las energías alternativas en alternancia con las exploraciones en la fusión étnica. Brooks dedicó la mayor parte de su vida a ser técnico y asistente de batería para bandas como PINK FLOYD y TOTO tras unos años transitando por varias bandas efímeramente. En fin, lo más importante en esta conclusión es dar infinitas gracias por todo a los Sres. Stewart, Campbell y Brooks: cada uno de sus tres discos nos parece imprescindible en toda buena colección de art-rock, y esta apreciación debe ir también para ese único disco de ARZACHEL. 


Muestras de EGG.-
Seven Is A Jolly Good Time: https://www.youtube.com/watch?v=h95GtkBvMZ0
The Song Of McGillicudie The Pusillanimous (Or, Don’t Worry James, Your Socks Are Hanging On The Coal Cellar With Thomas): https://www.youtube.com/watch?v=oxnU-cNyvx0
Wring Out The Ground (Loosely Now): https://www.youtube.com/watch?v=brAIhJZFFDE

Muestras de ARZACHEL.-


* En una entrevista muy posterior, Campbell explicó que esta medida era innecesaria pues STRAVISNKY no había adquirido la nacionalidad francesa cuando había compuesto su magna obra La Consagración de la Primavera, y además de eso, Rusia no formaba parte de la zona del copyright en aquel entonces. O sea, ese recorte no fue un acto de apropiada prudencia sino de malinformada histeria... en fin, cosas de la historia del rock progresivo.
(Enlace de la entrevista: http://www.psychedelicbabymag.com/2011/04/arzachel-egg-my-interview-with-mont.html)