Saturday, January 12, 2019

Una electrizante noria progresiva para nuestros oídos de parte de los FORGAS BAND PHENOMENA



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión hablaremos de uno de los discos más elegantes e intensos de la producción progresiva mundial que tuvo lugar durante el pasado año 2018: nos referimos a “L’Oreille Électrique”, quinto disco de estudio gestado por los franceses FORGAS BAND PHENOMENA (sexto en el cómputo total) y que fue publicado por el sello Cuneiform Records durante la primera mitad de noviembre del susodicho año 2018. El ensamble dirigido por el baterista Patrick Forgas – autor de todos los temas del álbum – se completa con Karolina Mlodecka [violín], Pierre Schmidt [guitarra], Sébastien Trognon [saxofones tenor, alto y soprano, y flauta], Dimitri Alexaline [trompeta, fliscorno y trombón], Gérard Prévost [bajo] e Igor Brover [pianos acústico y eléctrico]. Conservando la misma logística musical de los dos discos anteriores y preservando a buena parte del personal que se hizo presente en “Acte V” (su anterior trabajo de estudio, que data del año 2012), los FORGAS BAND PHENOMENA le dan un nuevo giro ingenioso y cautivador a la tuerca de su fusión de Canterbury y Zeuhl con fundamentos jazz-rockeros. Schmidt y Prévost son los nuevos chicos del barrio... aunque no hay mucho de nuevo en la labor de Prévost, quien, entre otras cosas, ha sido integrante de ZAO. ¡Una de las bandas influyentes en este grupo! “L’Oreille Électrique” fue grabado en el Studio Aéronef entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre del año 2017: el disco está dedicado a las memorias de Alain Juliac y André Voltz, quienes fueron mánager e ingeniero de sonido del grupo. 


Ocupando los primeros 10 minutos del disco (o casi), ‘Délice Karmâ’ exhibe una ágil combinación de entusiasmo y gracilidad tanto en su desarrollo temático como en la mayor parte de su swing básico. Alternando fluidamente compases de 6/8 y 9/8 mientras transita entre pasajes plenamente extrovertidos y otros más contenidos, la precisa ingeniería melódica de este tema inicial se instaura con cristalina transparencia, abriendo algunos espacios estratégicos para sucesivos solos de los instrumentos de viento, del violín y de la guitarra. El karma a lo Zeuhl del piano eléctrico y la frescura a lo SOFT MACHINE (etapa 72-74) congenian muy bien. Durando prácticamente lo mismo – unos segundos más – el segundo tema del repertorio, que se titula ‘Septième Ciel’ establece una aureola totalmente distinta a la del primer tema. Esta vez tenemos una instancia de expresividades serenas articuladas en torno a vibraciones impresionistas, siendo así que el violín es el primer instrumento que sale al frente, siendo así que pronto compartirá el primer plano con la guitarra. El inusual compás de 5/4 es manejado primeramente con apacible mansedumbre y, luego, con un arduo dinamismo que permite al bloque instrumental soltarse sin romper con el delicado equilibrio esencial al esquema melódico en curso. Cuando todo se deriva sobre un compás de 6/8, los campos de apertura para la soltura de cada instrumento individual se acrecientan mientras que el núcleo temático asume un señorío cada vez  más imponente, llegando en algunos parajes a adquirir unos aires mediterráneos que ostentan dócilmente su dulce exotismo. Para los dos últimos minutos, el violín vuelve a  adquirir un protagonismo especial mientras los demás instrumentos le acompañan en este despliegue de sobrios coloridos sonoros. El título de este tema tiene valor sentimental pues es el mismo nombre del estudio donde el grupo, en el ya lejano año 2008,  hizo una grabación para un disco de tributo a MAGMA bajo la producción de Alain Juliac. 



La tercera pieza del disco es la homónima y su primer solo está a cargo del saxofón tenor, siendo pronto sucedido por la dupla de fliscorno y violín: la triangulación de batería, piano eléctrico y batería remite a la gracia saltarina de ‘Délice Karmâ’ sin ningún tapujo o disimulo. Para cuando llega el turno del solo de violín, el esquema rítmico se torna un poco más complejo, y así permanece mientras se proyectan espacios para los lucimientos individuales respectivos del piano eléctrico y el trombón. El último cuarto del tema comienza con una cadencia muy sobria desde la cual se elabora un crescendo cuyos cimientos habrán de ser llenados por un contundente solo de guitarra en el clímax concluyente. Algo muy a lo POTEMKINE, sin duda. Lo que hemos apreciado en ‘L’Oreille Électrique’ ha sido una remodelación orientada hacia un refinamiento más afiatado del bloque sonoro del grupo tal como se había diseñado para el tema de apertura, con lo cual perpetuó el cénit conquistado por ‘Septième Ciel’. Así las cosas, advertimos que ya hemos disfrutado de casi media hora de perpetuas glorias auditivas jazz-progresivas de parte de este excelso ensamble francés, mas todavía quedan más deleites musicales en el camino hacia el final del repertorio. Cuando llega el turno de ‘Crème Anglaise’, vemos a la banda decidida a intensificar los aspectos canteburianos de su propuesta mostrando abiertas afinidades con los HATFIELD AND THE NORTH del segundo disco y los SOFT MACHINE del sexto. Hay una actitud un poco más afilada en el sonido grupal, lo cual se debe en no poca medida a los roles más intensos que ejercen los vientos dentro del bloque general. Combinando el garbo imponente del segundo tema con la majestuosidad vivaz que caracterizó al tercero, la estructura polivalente de ‘Crème Anglaise’ se pasea por pasajes vivaces y otros circunspectos con aristocrática naturalidad. Al igual que en el caso de ‘Septième Ciel’, el carácter sereno del prólogo se apoya sobre la muy pulcra complicidad entre el piano eléctrico y el violín. Los últimos 12 ½ minutos del repertorio de “L’Oreille Électrique” están ocupados por ‘Pierre Angulaire’, el cénit decisivo del disco cuya culminante expresividad musical se basa en el establecimiento de una síntesis de las atmósferas y grooves que se desarrollaron en los tres ítems precedentes. Una vez más, el trípode de batería, bajo y piano eléctrico se destaca en la mezcla mientras que los demás instrumentos se apropian del núcleo melódico creado para la ocasión dentro de un ensamblaje muy refinado y muy meticuloso. Los espacios para los solos de guitarra, saxofón, violín y trompeta emergen con una mezcla de cautela y vigor. 


   

Todo esto es lo que se nos brindó a lo largo y ancho del repertorio de “L’Oreille Électrique”, un catálogo de extraordinarias grandezas sónicas donde el encuentro entre los discursos del Canterbury y del Zeuhl con orientaciones jazz-rockeras tiene un resplandor sólido y glorioso. Es una verdad inocultable e inocultable que la gente de FORGAS BAND PHENOMENA se ha lucido a lo grande en este disco que resultó ser uno de los más exquisitos del pasado disco 2018. Otra sublime victoria artística de parte de este ensamble dirigido por Patrick Forgas. ¡Obra recomendada al 300%!


Muestras de “L’Oreille Électrique”.-
Pierre Angulaire: https://cuneiformrecords.bandcamp.com/track/pierre-angulaire-corner-stone


Wednesday, January 09, 2019

VAK: artes marciales y genio musical de la nueva generación del Zeuhl francés



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno de la banda francesa y su disco “Budo”, el cual fue publicado a inicios de setiembre del pasado año 2018 por vía del sello Soleil Zeuhl. La alineación de VAK se centra actualmente en el cuarteto de la cantante Aurélie Saintecroix, el teclista Alexandre Michaan, el guitarrista-bajista Joël Crouzet y el baterista Vladimir Mejstelman. Se trata del segundo trabajo de larga duración de este grupo cuyo álbum de debut, titulado 
“Aedividea” y publicado en el año 2015, tenía al grupo operando con el formato de sexteto. Ahora Crouzet amplía sus funciones añadiendo el rol de guitarrista al que ya tenía como bajista; además, renunciando al flautista permanente con el que el grupo contaba entonces, ahora el cuarteto nuclear se hace acompañar ocasionalmente por la flautista Nora Froger (para el tema #3) y el saxofonista Michaël Havard (en el tema #1). El último ítem del disco cuenta con la participación del guitarrista Hyder Aga. La concisión de la  conformación actual de VAK hace que su sonido sea un poco menos lleno que el expuesto en sus grabaciones precedentes, pero también es un adecuado impulso para elaborar nuevos recursos de exuberancia sonora y atmósferas envolventes dentro de su particular manera de revitalizar la vía del Zeuhl. De hecho, se nota, en líneas generales, que el canto se resalta más dentro de los armazones melódicos diseñados para cada pieza, así como un renovado vigor en la labor de la dupla rítmica y una prestancia más acabada en la presencia de los teclados. La palabra que da título al álbum hace referencia al conocimiento técnico de las artes marciales japonesas contemporáneas, así como al conjunto de normas éticas para sus practicantes. Michaan se hizo cargo del diseño gráfico del disco mientras que el bien cotizado ingeniero de sonido Udi Koomran se hizo cargo de la masterización del nuevo material grabado. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Budo”, ¿vale?


 

Durando casi 27 ½ minutos y constando de tres partes (la tercera incluso porta el título autónomo de ‘Un Grand Sommeil Noir’), la pieza homónima se explaya en una primera instancia a través de un groove llamativo cuya gracilidad esencial queda rectamente exhibida por el impoluto pulso de la batería y los colores que aporta el bajo. El piano eléctrico es el elemento cómplice de la batería mientras el canto femenino añade un colorido especial al desarrollo temático, no tanto para proyectar una luminosidad sino más bien para enfatizar la combinación de sortilegio y misterio que está diseñada para la pieza en cuestión. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, el bloque instrumental realiza un viraje hacia una ambientación de expectativa sustentada sobre una compleja parsimonia rítmica. es como si los instrumentistas estuviesen replanteando las cosas y, en efecto, cuando vuelven a encauzar un groove llamativo, se nota un aumento en las vibraciones neuróticas así como un talante un poco más oscurantista. El papel que tienen ahora los teclados se luce más pues tiene a su cargo desahogar y expandir todos los potenciales espacios de ebullición neurótica sobre los que la nueva energía sónica  del ensamble siembre sus semillas expresionistas; también son de gran apoyo los aportes de los saxofones alto y sopranino, siendo así que el grupo cuenta con suficiente motivación para motivar una sólida reconstrucción del paradigma de ESKATON y del patrón de los primeros discos de ZAO. Alrededor de la frontera de los 17 minutos y medio, todo se detiene para un sereno interludio de piano eléctrico y voz donde lo reflexivo reemplaza a lo neurótico. Lo que se hace aquí es preparar, a paso razonablemente lento, el terreno para el arrido de la tercera y última parte de ‘Budo’, cuya atmósfera se centra en un parsimonioso dramatismo que parece propio de un destino trágico que se asume con entereza y carácter calmo. Los parcos acordes del piano eléctrico dirigen con su conciso pulso de hierro la arquitectura armónica de esta sección, siendo así que en algún momento dado la batería realiza un breve solo al estilo del free-jazz antes de aterrizar en un mutis definitivo. El piano sigue adelante, dejando que el hálito crepuscular deje pasar los últimos vestigios de sus afluentes hacia el mar de la nada. ¡Qué gran pieza de inicio para el álbum!

‘Hquark’ también es un tema de largo aliento con sus 23 minutos y segundos de duración: también está explícitamente dividido en varias partes, esta vez, cuatro. La primera parte se revela como un embrollo tétrico donde la imponente atmósfera grisácea exhibe abiertamente sus aires de inquietud y zozobra. El carácter descoyuntado de las interacciones instrumentales refuerzan esta aura fantasmal. Ya para la segunda parte, el grupo cambia drásticamente de estrategia para ofrecer una serie de juegos estructurados con grooves jazz-progresivos diversos que se van sucediendo; así las cosas, ahora la terrorífico deja de ser objeto de contemplación para erigirse en impulso para una majestuosa celebración organizada por un aquelarre de visionarios del lado oscuro del Universo. Cuando el jolgorio siniestro se desmiembra, se prepara el arribo de la tercera y más breve parte de la pieza. Ésta se refugia durante la mayor parte de su desarrollo temático bajo un nimbo contemplativo pero en sus últimas instancias se impulsa hacia un crescendo que retoma los aires extrovertidos de la parte precedente, llevándolos finalmente a un clímax psicodélico arrollador. La cuarta y última parte regresa a la estrategia de iniciar las cosas con un tenor relajado y sobrio, siendo así que lo sombrío deja de ser terrorífico para tornarse sugerente. Aquí se da un nuevo momento para la elaboración de grooves y cadencias de inspiración jazzera (esto nos remite no solo a los primeros discos de ZAO sino también al primero de POTEMKINE), y eso significa que el grupo está dispuesto a gestar otro fabuloso crescendo. Los solos de sintetizador y de canto se acoplan al swing elaborado por la dupla rítmica mientras instauran sus propios recursos de intensidad expresiva. 

Los últimos 8 minutos y pico del repertorio están ocupados por ‘Au Fond Des Creuses’ (IV: Mejstelman)’. Este tema recibe mucho de los momentos más joviales de las dos monumentales piezas precedentes en su propio espíritu particular, lo cual lo convierta en el ítem menos oscuro del disco. Los aportes de la flauta y el propio canto femenino realzan el talante predominantemente lírico que se emana desde los armazones de los teclados; lo más denso propiamente dicho está en manos de la dupla rítmica, tanto en lo referente al sonido distorsionado del bajo como a las variaciones de groove que desarrolla la batería. Para el último minuto, el etéreo dueto de piano eléctrico y voz nos obsequia un retrato sonoro de la melancolía. Bueno, esto es todo lo que nos ofrece en “Budo”, un disco que reafirma a VAK como una entidad importante para la preservación de las vertientes más vanguardistas del rock progresivo de hoy en día. Este grupo forma parte del destacamento de primera fila para la nueva generación del Zeuhl francés y este disco nos ha dejado con ganas de más: ojalá el grupo no tarde mucho en publicar sus próximas obras, mientras tanto, declaramos a “Budo” como una de las obras progresivas más notables que Europa dio al mundo en el pasado año 2018. 


Muestra de “Budo”.-
Budo: https://vak-prog.bandcamp.com/track/budo


Sunday, January 06, 2019

SARCOPHAGUS NOW: el nacimiento de una nueva voz en la escena retro-progresiva sueca



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el gusto de presentar al grupo sueco SARCOPHAGUS NOW y su homónimo disco de debut, publicado a finales del mes de setiembre del pasado año 2018, por vía de una producción independiente. Este quinteto fundado en la localidad norteña de Umeå está conformado por Gustav Kieri [guitarras], Markus Boström [guitarra, sintetizadores, piano eléctrico, órgano y mellotrón], Johannes Behndig [guitarra, sintetizadores, piano eléctrico, órgano y mellotrón], Torkel Holmström Ljung [bajo] y Kristofer Granström [batería]. El grupo tiene poco tiempo de existencia, de hecho, su fundación tuvo lugar a inicios del año 2018, y ya para el mes de setiembre tenía listo un material propio que duraba más de 40 minutos: suficiente para grabar un disco con duración decente. Asimilando a su manera las influencias del modelo prog-sinfónico de primera generación (tanto británico como escandinavo), el Canterbury, el paradigma Floydiano de la fase 71-75, la edad dorada de GENTLE GIANT y algunos modismos imspirados en la vieja escuela del jazz-fusion, los SARCOPHAGUS NOW entablan unos ciertos nexos con grandes nombres del revival progresivo escandinavo de los 90s (
ÄNGLAGÅRD, FRUITCAKE, SINKADUS) y también con otras estupendas bandas retro-progresivas escaninavas del momento (AGUSA, RING VAN MÖBIUS, WOBBLER). Permítasenos adelantar que “Sarcophagus Now” es, ante todo, una labor de orfebrería retro-progresiva bastante inspirada, un testimonio de un momento de efervescencia creativa dentro de unos parámetros estilísticos que, no por tener nada de nuevo, no deja de ser un caldo de cultivo para nuevas ideas interesantes que brotan en las mentes de las nuevas generaciones de músicos que recogen el ideal del rock como arte preciosista. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco.



Los primeros 11 minutos y cuarto del álbum están ocupados por la dupla de ‘Claw Of Crab, Part 1’ y ‘Claw Of Crab, Part 2’. La Primera Parte ostenta una aureola contemplativa revestida de un manto de sombría sobriedad, el grupo elabora un interesante ejercicio de hibridización entre el Canterbury envolventemente lírico de unos GILGAMESH y la faceta más preciosista de los PINK FLOYD de la fase 71-75. Todo se siente muy relajado, incluso cauteloso, a través de la espiritualidad intimista e introspectiva que se destila por cada poro del desarrollo melódico en curso. Es en la Segunda Parte (el triple de larga que la Primera) donde el grupo no solo aprovecha la ocasión para explorar dinamismos más eclécticos dentro de la ilación de enfoques temáticos, sino que también gestiona unas atmósferas vibrantemente ágiles y alegres en varios episodios. Así las cosas, varios arreglos de los diversos teclados y varios fraseos de guitarra nos transportan de un lugar a otro mientras evocamos los paradigmas de GENTLE GIANT, HAPPY THE MAN, HATFIELD AND THE NORTH y ATLAS, incorporándose también algunos factores Crimsonianos en lo referente a algunas atmósferas de teclado y algunos arpegios tortuosos de la guitarra. Como es  de esperar a partir de las referencias mencionadas más atrás, la rica y ambiciosa ilación de los diversos motivos y atmósferas abrazan grooves de inspiración jazzera. Eso sí, la aureola gallarda propia del paradigma prog-sinfónico se extiende incansablemente como un imponente manto para dirigir las minuciosamente garbosas interacciones entre los instrumentos. El tercer tema del disco se titula ‘Temple Siege’ y empieza con una amable triangulación de piano, bajo y guitarra, la cual sondea el camino a seguir antes de decidirse por instaurar el cuerpo central. Dicho cuerpo comienza con una delicadeza sigilosa que deja traslucir algo de su latente esplendor mientras da vuelta a su serenidad inicial, mas no habrá de pasar demasiado tiempo antes  de que ese esplendor salga al frente y asuma la dirección del viraje expresionista que ha de marcar la segunda parte. Es ahora cuando el bloque instrumental se regodea ingeniosamente en la instalación de una variopinta ingeniería de micro-caleidoscopios temáticos que se mueven a sus anchas a través contrastadas atmósferas y esquemas rítmicos complejos. Es un viaje incansable desde las estepas de GENTLE GIANT hasta las de SHYLOCK pasando por las de FINNFOREST y de GENESIS (fase 71-73): es todo un cénit del disco, sin duda, un viaje musical de grandilocuentes dimensiones que tiene éxito total en su misión de capitalizar las ambiciones preciosistas del tema precedente. 

El cuarto tema del álbum, titulado ‘Hibernation Man’, tiene una sección prologar caracterizada por un talante pastoral en clave meditabunda, un recurso de sutil preparación para el arribo de un más intenso despliegue de sonoridades progresivas que, en lo esencial, resulta ser una síntesis entre los dos temas precedentes. La presencia de los teclados, por su parte, se hace más relevante en varios pasajes del incisivo retablo sonoro desde donde se encuadra esta pieza de 10 minutos. Hay un pasaje relativamente extenso donde el grupo explora atmósferas lánguidas para el encauzamiento de una espiritualidad contemplativa: es aquí que el quinteto crea nexos entre PINK FLOYD y ELOY. Todo deriva fluidamente hacia un epílogo misterioso y abstracto. A punta de explorar los vértices cósmicos del estándar prog-sinfónico, el oyente recibe de parte del personal de SARCOPHAGUS NOW un testimonio de su habilidad para gestar refinadas y convincentes texturas donde la musicalidad se impone de una forma delicada y, a la vez, contundente. Llegamos al final del repertorio de la mano de ‘Osmosis’, a la sazón, la pieza más extensa del disco con sus 13 minutos y pico de duración. Desde el mismo punto de arranque, la vitalidad y la luminosidad se instauran como las coordenadas bajo las cuales el grupo diseña sus ideas melódicas y proyecta el modo de interacción para sus instrumentos. Los impactos de los pasajes más pletóricos y juguetones de las piezas #2 y #3 despliegan aquí unos ecos sonoros muy sólidos en lo que respecta a los diversos parajes melódicos y las atmósferas que se van sucediendo con solvente gracilidad. Algunos solos de sintetizador y de órgano que entran a tallar por aquí y por allá reflejan un sentido muy exquisito de la agilidad, mientras que la mayoría de los solos de guitarra se enfila hacia enclaves melódicos muy bien fijados, cuidando mucho que el virtuosismo (evidente y exigido) no sobrepase los límites trazados por el esquema grupalmente armonizado entre los cinco compañeros de viaje. Hay un par de pasajes muy a lo GENTLE GIANT que se manifiestan como los momentos más ágilmente tensos de la ambiciosa arquitectura multitemática de este perfecto broche para tan colorido y tan refinado disco.


El nombre del ensamble SARCOPHAGUS NOW y el título de su disco “Sarcophagus Now” han de ser anotado en lugares prioritarios de nuestras próximas investigaciones melómanas pues en el repertorio de éste se nos ha brindado un estupendo catálogo de señoriales y eclécticas sonoridades progresivas donde los afanes retro se alimentan de un impulso renovador. Una muy grata sorpresa ha supuesto para nosotros descubrir a esta nueva voz progresiva sueca.


Muestras de “Sarcophagus Now”.-
Claw Of Crab (Part 2): https://sarcophagusnow.bandcamp.com/track/claw-of-crab-part-2
Temple Siege: https://sarcophagusnow.bandcamp.com/track/temple-siege

Friday, January 04, 2019

LAKTATING YAK: nuevo bestiario Zeuhl para la escena progresiva contemporánea



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar al grupo estadounidense LAKTATING YAK, el cual presume de ser el primer y único ensamble de música progresiva Zeuhl de Houston: su disco de debut “Origin Of The Yak” salió al mercado en la primera semana del último mes del pasado año 2018 como una producción independiente, en formato exclusivamente digital. El grupo es joven y emergente pero desde ya deja señas inconfundibles e innegables de su claridad de ideas estéticas a la hora de establecer su propuesta musical. El filudo esquema sonoro de LAKTATING YAK es gestado por el colectivo de Charles Anderson [violín y percusión], Tobin Armstrong [bajo], Charlie Bryan [guitarra], Ángel García [batería, canto y efectos], Danny Kamins [saxofones alto y barítono] y Édgar Quintana [saxofón tenor]. La línea Zeuhl de los LAKTATING YAK apela en buena medida al corte machacón y el talante dramático de unas composiciones que ostentan un auténtico talante oscurantista, pero no se limita a obedecer pautas Magmianas sin más, sino que también utiliza artilugios del jazz-rock, la psicodelia pesada, el avant-metal y las experimentaciones sórdidamente refinadas de unos DOCTOR NERVE dentro de su esquema estilístico general. Este disco instaura continuamente una aureola de inquietud siniestra donde los espíritus de la catarsis y de lo tanático se funden o alternan mientras se desarrolla el repertorio contenido en este álbum que ahora comentamos. A lo largo del disco, el sexteto contó con las colaboraciones ocasionales de Henry Anderson al digeridoo y de Jocelyn Tara Hunt al canto. El concepto del disco tiene una orientación ritualística y gira en torno a los yaks, bóvidos de pelaje lanoso, nativos de las montañas de Asia Central y el Himalaya. En relación con su actitud serena y la abundante leche de las hembras de la especie, ellos acompañan y confortan a los exploradores que se encuentran en las circunstancias más difíciles. Aunque el origen de los yaks es desconocido para los mortales, los sherpas nepaleses de la zona del Himalaya preservan una leyenda sobre dicho origen que se remonta a miles de años atrás. Esta leyenda es el foco para la música compuesta para este disco. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “Origin Of The Yak”, ¿vale?


La obertura del álbum se titula ‘Summoning (Of Yak)‘ y dura un minutos y segundos, consistiendo en una serie de efectos de didgeridoo y sonidos digitales en crescendo. Su función consiste en, lo cual abre las puertas de par en par para el arribo de ‘Invokation Of The Yak Pt.1’, pieza que comienza en clave sigilosa aunque el oyente atento se percata de inmediato de que se trata de una falsa calma la que reina en las primeras instancias de este tema en cuestión. De hecho, el ensamble no tarda mucho en situarse en un posicionamiento volcánico donde lo terrorífico, los estruendoso y lo surrealista confluyen en una única energía sonora. Para el último minuto y medio, el violín emerge como dueño exclusivo de la escena apropiándose de unas ceremoniosamente oscuras líneas cuya relativa parquedad no es óbice para que se imponga un ambiente siniestro de manera perversa: música de fondo para el arribo de un monarca siniestro. Acto seguido, llega el turno de ‘The Errorist’, tema caracterizado por un cierto predominio del talante mecanicista (casi a lo krautrock) con algunas oportunas irrupciones de arrebatos arrolladoramente neuróticos. Con la inserción de aires arábigos en un crucial momento exultante, la pieza completa la esquematización de su indomable majestuosidad surrealista y oscurantista. En el pasaje final, el fragor baja un poco para que se luzca un hermoso solo de saxo alto, el mismo que termina envuelto por un arrebato global final para la coda. ¡Todo un cénit del álbum, sin duda! Con la dupla de ‘Tsak Of The Yak’ y ‘Stampede Of Yak’ tenemos 7 ½ minutos más de arrebatos exquisitos. En el caso de ‘Tsak Of The Yak’ tenemos una interesante alternancia entre pasajes líricos y otros típicamente tormentosos, haciéndose eco de la pieza precedente en su ingeniería sonora. Lo que suena aquí es un estupendo híbrido de los paradigmas de UNIVERS ZÉRO, HONEYELK y SLEEPYTIME GORILLA MUSEUM. En el caso de ‘Stampede Of Yak’, el grupo nos brinda un delirio jovial que se sitúa a medio camino entre lo jocoso y lo fantástico, asumiendo un gran dosis de influencias mediterráneas en el armazón melódico gestado para la ocasión. Algo que tal vez  se podía sospechar tras la introducción percusiva.  Imaginemos que existe una partitura perdida procedente de las sesiones de grabación del primer disco de AREA y que ésta fue recuperada por la gente de POIL después de haberse puesto a escuchar música de los SAMLA MAMMAS MANNA y de FRANK ZAPPA (etapa 69-72) por ocho horas seguidas. Bueno, pues así suena este quinto tema, al cual consideramos como otro punto crucialmente climático del repertorio.

‘Hidden Yak Fantasy’ nos sitúa en territorio nuevo pues el grupo decide hacer aquí una exploración de su faceta más serena. Sin dejar atrás lo grisáceo y lo siniestro, el grupo maneja una atmósfera etérea y muy lírica mientras reincide en la creación de esquemas melódicos de fuerte influencia mediterránea. La inclusión de algunos interludios ingrávidos y nebulosos aportan un aura de inquietante misterio cuyo sentido está en aportar diversidad al asunto temático, no en quebrar el lirismo reinante. El disco concluye con ‘Invokation Of The Yak Pt. 2’, pieza cuyo ceremonioso prólogo ya nos pone en alerta: los platillos y el didgeridoo crean un cómplice ambiente de expectativa, todo un enorme contraste con lo plasmado en el tema precedente. La arquitectura global de la pieza se sostiene sobre la insistencia metódica de unas cadencias sombrías que, finalmente, se convierten en el sostén básico de un desmadre embrujador cuya explicitación de infames delirios asienta un majestuoso ejercicio de sonoridades sádicas y tenebrosas en una especie de fiesta macabra. Todo esto fue “Origin Of The Yak”, uno de los discos más sorprendentes de la vertiente avant-progresiva que han surgido en el pasado año 2018, y justamente durante sus últimas instancias. La conclusión a la que llegamos es que este grupo llamado LAKTATING YAK ha de ser tomado muy en serio y merece que se le siga la pista, al menos, de parte de quienes gusten de las vertientes más aventureras y sórdidas del polícromo universo del rock progresivo. Este disco de debut que dura poco más de media hora encapsula una excelente propuesta musical cuya explosiva y majestuosa extravagancia adorna, desde el arte del sonido, cualquier bestiario emergente de la psique humana. 


Muestras de “Origin Of The Yak”.-

Tuesday, January 01, 2019

THE SEA WITHIN: un buque ecléctico a través de la marea progresiva contemporánea




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión hablaremos de THE SEA WITHIN, un súpergrupo progresivo de esos que siempre crean expectativas desde el mismo instante en que se anuncia su incepción. Se trata de la asociación compuesta desde el último mes del año 2017 por Roine Stolt [guitarras eléctricas y acústicas, efectos, percusión ocasional, órgano ocasional y coros], Jonas Reingold [bajos con y sin trastes, y guitarra eléctrica adicional], Marco Minnemann [batería, percusión, coros y guitarras acústicas ocasionales], Daniel Gildenlow [voz y guitarra eléctrica] y Tom Brislin [piano, órgano y casi todos los sintetizadores]. Tenemos aquí a gente de THE FLOWER KINGS, KARMAKANIC, PAIN OF SALVATION, THE ARISTOCRATS, etc. El disco, también titulado “The Sea Within”, se grabó a lo largo de un periodo de 6 meses en los Livingston Studios de Londres, siendo publicado por InsideOut Music en la segunda mitad de junio del 2018 (en asociación con Sony). En algunos pasajes del disco, el quinteto contó con las colaboraciones del ilustre Jordan Rudess (al piano), el no menos ilustre Rob Townsend al saxofón tenor (le conocemos como parte de la banda de apoyo de STEVE HACKETT), y a las voces adicionales, Casey McPherson y el mismísimo Jon Anderson (sí, el frontman histórico de YES y leyenda aún viviente del rock progresivo). Se trató de uno de los ítems progresivos más esperados del año 2018 que acabamos de dejar atrás y, sin duda, respondió con creces a las expectativas creadas en torno a él. Vayamos ahora a los detalles de su repertorio.



El disco se abre con ‘Ashes Of Dawn’, una canción muy enérgica cuyo medio tiempo permite a los riffs de guitarra y las cortinas de órgano a armar una atmósfera áspera muy idónea para el canto de Gildenlow. La cosa suena como un híbrido de SPOCK’S BEARD y DEEP PURPLE con una leve inclinación prog-metalera durante el interludio y el pasaje instrumental epilogar. Cabe destacar el electrizante solo de saxofón que nos brinda el invitado Townsend durante el interludio, haciendo que sus líneas torturadas y agresivas calcen a la perfección con el ímpetu desosegado que reina tanto en el desarrollo melódico como en el canto. A continuación sigue ‘They Know My Name’, una balada situada a medio camino entre el estándar del neo-progresivo y el prog moderno de unos KARMACANIC. Siendo de autoría de Brislin, éste hace que su piano ocupe un rol crucial en las bases armónicas, mas el protagonismo decisivo está reservado para el hermoso solo de guitarra que elabora Stolt en el pasaje final. Con la dupla de ‘The Void’ y ‘An Eye For An Eye For An Eye’, el grupo sigue explorando diversos recursos estilísticos dentro de la misión artística que se ha encomendado. ‘The Void’ es otra balada, esta vez más dramática y más lánguida que la precedente, que se asienta sólidamente bajo el arropamiento de la atmósfera cuasi-gótica que se creó para encuadrar su desarrollo melódico; aunque Gildenlow no formó parte de su composición, nos recuerda al paradigma de los PAIN OF SALVATION de la etapa 1998-2002 en el sentido de que la faceta introvertida del grupo se expresaba a través de una mordacidad etérea. ‘An Eye For An Eye For An Eye’, composición de Minnemann, se explaya principalmente en el poderío expresivo del rock duro melódico en lo que respecta a la fundación de su cuerpo central. Pero más adelante, bajo la guía del piano de Brislin y con una muy refinada labor de la dupla rítmica, el tema vira drásticamente hacia un groove jazzero durante su intermedio instrumental, el cual se prolonga generosamente hasta el punto de crear prácticamente otra  canción dentro de esta canción. El esquema inicial regresa para el último minuto y cuarto. Un cénit del disco.  



‘Goodbye’ se centra en un tempo de 7/8 para desarrollar y afianzar una ambientación jazz-progresiva donde alternan pasajes que nos pueden hacer recordar al estándar del HERBIE HANCOCK de fines de los 70s con el crucial paradigma retro-progresivo de THE FLOWER KINGS, añadiéndose a ello un acento un tanto más áspero en los pasajes más agresivos de la canción. Las alternancias entre los solos de sintetizador y de guitarra son simplemente deliciosos, recursos de fastuosidad muy convenientes para realzar el vitalismo esencial de la canción. Otro cénit del disco. ‘Sea Without’ es un instrumental de talante fusionesco bajo un encuadre prog-psicodélico; la aureola cósmica del sintetizador y las flotantes texturas del bajo sin trastes son muy útiles para elaborar un retrato sonoro de lo acuático, en referencia al título del tema en cuestión. Es el ítem más breve del disco con sus menos de 2 ½ minutos de duración, y justamente le sucede la canción más extensa, titulada ‘Broken Cord’ y que se extiende hasta casi 14 ¼ minutos de duración. Cabe destacar la presencia de Casey McPherson (alternando el primer canto con Gildenlow) y la del mismísimo Jon Anderson en el apoyo vocal adicional. La primera sección tiene un talante muy a THE BEATLES en cuanto al lirismo galante de las líneas vocales como en el swing llamativo empleado para la ocasión. Una segunda sección remodela la extroversión reinante hacia un refinamiento situado a medio camino entre lo Yessiano y lo Genesiano: ahora estamos en el terreno de lo retro-progresivo en todo su esplendor, rescatando el colorido pomposo de ese emblemático año 1973. La tercera sección, que es la segunda parte cantada del disco, hace que esta pomposidad adquiera un aura palaciega al tornarse un poco más contemplativa en su talante, aunque el nervio rockero sigue vigente en medio de la reinante parsimonia típicamente progresiva. Aún cuando en algún momento emergen unos retazos intimistas de connotación pastoral, la solvencia expresionista es la regla dominante a lo largo de la significativa expansión del núcleo temático epilogar. ‘The Hiding Of Truth’ cierra el primer volumen en clave de balada sinfónica suficientemente sobria: su espíritu introspectivo resalta el mensaje reflexivo de la letra. En cuanto al arreglo instrumental, los sutiles colores del bajo sin trastes y el groove comedido de la batería añaden un matiz jazzero al asunto.



El segundo volumen, que dura menos de media hora, se abre con la alegre canción ‘The Roaring Silence’. Portando unas suaves y etéreas capas de teclado en su sección prologar, el cuerpo central, una vez instalado, exhibe una llamativa agilidad que va muy a tono con los paradigmas de SPOCK’S BEARD y KARMAKANIC. El breve interludio lento y el uso de raras progresiones armónicas instrumentales en el paraje final impulsan sanos aires de sofisticación musical para concretar el impacto potencial de la canción a completitud. La dupla de ‘Where Are You Going?’ y ‘Time’ sirve para que el ensamble siga explorando más recursos dentro de su esquema de trabajo ecléctico. La primera de estas canciones es una semi-balada en clave AOR con ornamentos sinfónicos que obedecen a los ecos de THE FLOWER KINGS de su época post-2001, así como algunos matices al estilo de THE BEATLES en el desarrollo de su groove nuclear. La segunda es una balada introspectiva que situada e sitúa a medio camino entre el retro-prog y el prog-metal (como no es de extrañar, al modo de los PAIN OF SALVATION en lo referente a este segundo factor). La fuerte presencia de las voces le da un dramatismo especial al asunto. Todo culmina con ‘Denise’, canción que reincide en lo introspectivo y lo hace con la elaboración de un núcleo temático flotante, casi al modo de una banda sonora para un momento de ensueño en medio de un atardecer de otoño. Una canción muy bella, valgan verdades. La actividad de THE SEA WITHIN no concluyó con la grabación y la producción de este disco que tenemos en nuestras manos: el grupo dio un solo concierto sin Gildenlow, tuviendo que reemplazarle (y según varias reseñas, lo hizo muy bien) Casey McPherson, quien de por sí no es alguien ajeno al mundo progresivo al ser integrante de FLYING COLORS (junto a Neal Morse, Steve Morse, Dave LaRue y Mike Portnoy). También tuvo que hacer acto de presencia Pete Trewavas (colega de Stolt en TRANSATLANTIC y, bueno, integrante perpetuo de MARILLION) como reemplazante de Reingold. Como sea, el hecho es que este proyecto pudo llamar la atención del público progresivo y dejar una buena primera impresión con este disco homónimo en muchas redes dedicadas a este género en cuestión. Ojalá salgan más discos en el futuro en medio de las labores que a sus integrantes exigen otros proyectos vigentes: “The Sea Within” es un disco muy entretenido, sanamente ecléctico y de una factura genuinamente exquisita.



Muestras de “The Sea Within”.-