Monday, June 07, 2021

Un viaje espiritual con el dúo de LUCIANO MARGORANI y DARIO D’ALESSANDRO


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el placer al ensamble italiano de LUCIANO MARGORANI y DARIO D’ALESSANDRO por motivo del lanzamiento de su disco homónimo. Lo que encontramos en “Luciano Margorani – Dario D’Alessandro” es un catálogo de 13 canciones que el dúo compuso, armó y grabó en las ciudades de Milán y Palermo entre enero y abril del presente año 2021, intercambiando archivos de audios desde los propios estudios personales situados en las dos ciudades mencionadas. El dúo no perdió el tiempo para la publicación de esta obra fonográfica, pues, de hecho, apareció en el blog de Bandcamp de MARGORANI el pasado 26 de abril. Nosotros conocemos a D’ALESSANDRO [voz y teclados] por su rol dentro del excelente grupo HOMUNCULUS RES, mientras que MARGORANI [guitarras eléctrica, acústica y e-bow, bajo, sampling y efectos] es un instrumentista y compositor con una larga trayectoria en las áreas del rock experimental y el prog de vertiente rock-in-opposition. Básicamente, estos dos señores no han dejado de dedicarse al oficio de la música con tesón y convicción, sin dejar que su contacto con las musas sea afectado por la pandemia y el distanciamiento social sistemático. Lo que encontramos en este disco es un viaje ecléctico por áreas del Canterbury en su faceta intimista, el paradigma de ROBERT WYATT, el aspecto más osado del legado de KEVIN AYERS, el ambient, la faz más etérea del RIO anglosajón... e incluso algunas incursiones en la psicodelia árida al estilo krautrock. Ninguna de las canciones es muy larga (casi todas duran alrededor de dos minutos y medio, y solo tres superan la barrera de los 3 minutos), pero el álbum, como un todo, es un viaje espiritual de gran envergadura estética. Vamos ahora a los detalles de “Luciano Margorani – Dario D’Alessandro”.

Con la dupla inicial de ‘Entrata’ y ‘Gramigna’, contamos con poco menos de 5 ½ minutos de música colorida y variada para introducirnos en el cosmos musical gestado desde la sinergia de ambos músicos. El primero de estos temas está ambientado en una serenidad pastoral guiada por la secuencia de los discretos acordes de la guitarra acústica, la misma que es completada por ornamentos de teclado que gradualmente van llenando espacios: es como si KEVIN AYERS hubiese robado una canción de ANTHONY PHILLIPS para su tercer álbum. En cuanto al segundo, éste se explaya en una maraña disonantes ejercicios de líneas flotantes de guitarra y capas de teclado, lo cual ya nos lleva a un espacio intermedio entre HATFIELD AND THE NORTH y los ART BEARS de los dos últimos discos. Si la estructura de la pieza es, en sí misma, cálida, su forma expresiva es densa e inescrutable. El rol de ‘Cantina’, la tercera pieza del álbum, es el de establecer un clima reflexivo muy afín a la introspección etérea de un ROBERT WYATT (especialmente, el establecido en sus discos de los 70s y de los 90s). Cuando llega el turno de ‘Andata’, el dúo se dispone a llevar esa introspección hacia una dimensión un poco más fastuosa, pero cuidándose siempre de sobrepasar las fronteras de la ensoñación sónica que el dúo se propuso como esquema de trabajo. ‘Solaio’ encarna una exploración en una atmosfera un poco más extrovertida, la cual nos suena parcialmente afín al cosmos musical del grupo HOMUNCULUS RES. Las cálidas armonías del órgano hallan un oportuno contrapeso en los filudos efectos cósmicos y las espartanas escalas de la guitarra eléctrica. Con la tríada de ‘Ritorno’, ‘Pianerottolo’ y ‘Ruggine’, el ensamble sigue viajando a través de diversos paisajes musicales, gestado un prolongado momentum para el álbum. El primero de ellos es muy afín al tema #3 con un incremento de matices cósmicos que rayan con lo krautrockero; el segundo establece un ejercicio de vibraciones oscurantistas muy propio del legado del RIO francófono, enmarcado dentro de un diagrama abstracto, también rayano con el krautrock; en fin, el tercero retoma el curso de ‘Solaio’ con un ropaje más nebuloso, incluso inquietante por momentos. ‘Distanza’ remodela el área intermedia entre WYATT y AYERS con una oportuna dosis de ornamentos experimentales (especialmente, el traqueteo del epílogo).

La dupla de ‘Letizia’ y ‘Ambulanze’ exhibe nuevas perseverancias en algunos recursos melódicos utilizados previamente. La primera de estas canciones brinda una calidez emocional grácil en base a un esquema melódico asequible; el bloque instrumental se centra en la amalgama de solemnes líneas de sintetizador y recursos jazzeros de la guitarra. En cuanto a la segunda de ellas, se centra en el reavivamiento del legado del WYATT de los 70s (una vez más). La penúltima pieza del álbum se titula ‘Estate’ y allí la guitarra acústica vuelve al primer plano, haciendo que lo pastoral regrese al primer plano dentro de la estructura instrumental del dúo. Eso sí, las capas y vaporosas florituras de los sintetizadores aportan una añadida aureola sideral al asunto. El final del repertorio llega de la mano de ‘Uscita’, un ejercicio de volátil psicodelia que se sostiene sobre un minimalismo abstracto situado en una encrucijada entre el paradigma ambient de BRIAN ENO y la faceta más introspectiva del kraut sintetizado. Las meditabundas líneas de la guitarra eléctrica son, según nos parece, las más hermosas de todo el álbum. Esta pieza parece reflejar un vuelo hacia otra parte tras echar una larga mirada a lo que se deja atrás en la secuencia de las tres canciones precedentes. Cabe indicar que el último tema es el más extenso del repertorio: ‘Uscita’ dura poco menos de cuatro minutos y medio, y ademas, resulta ser el cénit decisivo del álbum. En conclusión, este ensamble italiano LUCIANO MARGORANI – DARIO D’ALESSANDRO nos ha brindado una serie muy inspirada de composiciones que combinan el formato corto de canción con el espíritu aventurero de una avanzada progresiva ecléctica y bien perfilada. Hermosura sublime y experimentación estilizada en un solo paquete.


Friday, June 04, 2021

Buenas nuevas para la escena progresiva francesa de parte del grupo BEND THE FUTURE

 


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy toca el turno del grupo francés BEND THE FUTURE y su reciente segundo álbum titulado “Without Notice”, el cual fue publicado por el sello Tonzonen Records a mediados del pasado mes de abril, tanto en formato de vinilo como de CD. Este disco gestado por el colectivo de Can Yildirim [guitarras, voz, bajo y sintetizadores adicionales], Rémi Pouchain [bajo], Pierre-Jean Ménabé [saxofón alto], Piel Pawlowski [batería] y Samy Chëbre [piano y sintetizadores] es uno de los más enérgicos y refinados que han emergido de Francia en el presente año 2021 para honrar al ideal del rock progresivo de nuestros tiempos. El quinteto contó con la colaboración de Nemo Pawlowski al saxofón soprano, así como de Ananya Panwar al canto en una canción. Podemos adelantar que el mayor encanto de “Without Notice” reside en que tiene una primera mitad predominantemente marcada por una extroversión exuberante, mientras que su segunda mitad pone hincapié en la exploración de ambientes y atmósferas introvertidas con fuerte cariz etéreo. Los inicios de BEND THE FUTURE se remontan a enero del año 2019 en la localidad de Grenoble, siendo así que a poco de pasado el ecuador de ese mismo año, el grupo contaba con suficiente material y la logística necesaria para grabar su álbum de debut “Pendellösung”, el cual salió al mercado a fines de noviembre de 2019 por vía del sello Soundeffect Records. Mientras el grupo ganaba un público de culto y obtenía buenas reseñas por este álbum mencionado, no bajaba el ritmo de su intensidad creativa a despecho de los inconvenientes severos del distanciamiento sistemático. mundial, y ya tiene este nuevo disco en su currículum antes de que el año 2021 concluya su primer tercio. De paso, también grabaron canciones sueltas publicadas en su blog de Bandcamp. Los Octavox Studios de Grenoble fueron donde se grabó este disco en diversas sesiones realizadas en el pasado año 2020. Como anécdota especial, cabe señalar que el músico e ingeniero alemán Eroc (sí, el mismo de GRÖBSCHNITT) hizo la masterización del álbum. El estilo progresivo de la banda es ecléctico, combinando elementos de sinfonismo, jazz-rock, psicodelia, post-rock, e incluso algunos ocasionales elementos oscurantistas que usualmente vinculamos al RIO. Pero bueno, mejor vayamos ya a los detalles concretos del repertorio de “Without Notice”, ¿vale?*



Ocupando los primeros 7 ¼ minutos del repertorio, ‘Lost In Time’ instaura un clima ágil y una atmósfera razonablemente amable, siendo así que el piano inicia un groove ha ser desarrollado sobre un esquema rítmico sofisticado. Tras exhibir un talante cálido en los primeros minutos, la pauta melódica se torna un poco tensa más adelante, permitiendo a la banda jugar con algo más oscuro mientras el groove preserva su persistente agilidad. Los ornamentos de sintetizador son realmente cautivadores. Lo que suena es como un híbrido de LEMMINGS SUICIDE MYTH y UT GRET con algunos sutiles elementos de chamber-rock insertados en las vibraciones generadas desde el núcleo central de la interacción entre los instrumentos. Cuando la pieza se acerca a su final, un poderoso solo de guitarra se apresta a perfilar un renovador filo para el bloque sonoro íntegro. Un gran inicio de disco, sin duda. ‘As We Parry’ sigue a continuación para explorar un swing jazz-rockero bajo un ropaje progresivo que ostenta algo de la herencia Vandergraafiana a través del filtro de los inolvidables 4/3 DE TRIO. La pieza comienza con un relativo sigilo antes de adentrarse en un área expresiva ostensiblemente más densa (merced a la combinación de la robustez de los riffs de guitarra y las capas de teclado) mientras el saxo delinea unas exquisitas florituras. Aquí se asienta las bases para el impulso de la alternancia multitemática que da sentido al esquema compositivo en curso. ‘Merely’ entra a tallar para darnos el primer signo de vigoroso y frontal brío rockero de parte del ensamble, pero siempre dentro de una ingeniería rítmica compleja donde opera una cruza entre el jazz-rock y el heavy prog. También hay una sección lánguida que permite a la banda virar hacia lo atmosférico con un amplio toque de melancolía, coqueteando con el estándar del post-rock para brindar a la canción un cierre evocador. Percibimos aires de familia con MOTORPSYCHO y, hasta cierto punto, el paradigma de ANEKDOTEN. 


‘We Aim Higher’ es el tema más extenso del álbum con su espacio de poco más de 8 ¼ minutos, y también es un cénit relevante del mismo. El esquema rítmico es extrovertido y el contorno melódico es gentil; con un swing que alterna momentos machacantes con otros más lleno de soltura, la canción logra exhibir una luminosidad renovadora dentro del repertorio (lo cual incluye al ocasional apoyo vocal femenino). Una vez más, un solo de guitarra emerge para establecer recursos de robustez a la sección final, los mismos que son completados por el saxofón. ‘Miniature’ es una entrañable pieza instrumental que destila una espiritualidad crepuscular donde los nebulosos fraseos de la guitarra y el delicado swing de la batería fungen como columnas en torno a las cuales se edifica el etéreo desarrollo temático. Un oportuno contraste frente al fulgor vivaracho desplegado en las dos piezas precedentes. ‘Muş’ sigue, en buena medida, la senda de vibraciones crepusculares de ‘Miniature’ con la mira puesta en la gestación de una cruza entre el jazz y el post-rock. Las delicadas acentuaciones de piano que salen a colación en algún momento operan como un contrapeso a las apasionadas líneas melódicas del saxofón. Estos pasajes de reflexiva ceremoniosidad en los que se ha adentrado el ensamble asumen aquí un talante un poco más fastuoso. El tema que da título al disco es el que justamente lo cierra, y lo hace con un señorío solvente que redondea la faena iniciada por los dos temas anteriores. ‘Without Notice’ se caracteriza por elaborar una modalidad jazz-progresiva que, de cierta manera, nos remite a la tradición del Canterbury, a la par que bucea por cavernas misteriosas donde se mezclan la magia lisérgica de la psicodelia y la inquietud oscurantista del RIO francófono. Esto último permite a la pieza adquirir un fragor misterioso antes de terminar con una disposición solipsista. Parece que el ensamble ha concebido la secuencia de estas tres últimas piezas como un paraje particularmente definido dentro del bosque que es el disco entero. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Without Notice” desde los cuarteles de BEND THE FUTURE, un ensamble que puede presumir de encarnar una expresión notablemente regia dentro de la avanzada progresiva de su país en estos tiempos. Esta gratísima  sorpresa fonográfica es, a fin de cuentas, un ítem totalmente recomendable colección de discos dedicada al género progresivo y similares.



* A propósito, la foto fue tomada por Stephen Schnirch en el patio trasero de su hogar en North Central Phoenix, Arizona, en el año 1994. La foto tuvo cierta popularidad en las redes, obviamente, por la actitud desfachatada de la niña rubia (ambas son hijas de quien tomó la foto). Cuando la gente del grupo BEND THE FUTURE se topó con la foto, quiso obsesivamente ponerla como portada del álbum. Tras varios días de búsqueda y envíos de correos pidiendo la autorización correspondiente, Stephanie (justamente la niña de cabello castaño) gentilmente otorgó su permiso para ello. El grupo expresó su agradecimiento por este gesto en los créditos del disco que aquí reseñamos.


Wednesday, June 02, 2021

El colorido barco musical de MORON POLICE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos el nuevo disco del grupo noruego MORON POLICE, el cual se titula “A Boat On The Sea” y fue publicado a mediados del mes de agosto del año 2019, con una edición japonesa ulterior que se concretó en enero del año siguiente. Se trata del tercer álbum de este grupo que practica un art-rock ecléctico, ameno y ágil, bien habitado por elementos progresivos: habiendo comenzado sus días como trío, sus integrantes actuales conforman el cuarteto de Sondre Skollevoll [voz, guitarras, teclados y percusión], Lars Bjørknes [teclados, piano, órgano Hammond y percusión], Thore Omland Pettersen [batería] y Christian Fredrik Steen [bajo]. Con sus dos discos precedentes, “The Propaganda Machine” (2012) y “Defenders Of The Small Yard” (2014), los MORON POLICE lograron llamar la atención del público progresivo en las redes difusoras del género, pero podemos decir que “A Boat On The Sea” encarna su obra más inspirada hasta la fecha. A lo largo del disco, el personal de MORON POLICE contó con las ocasionales colaboraciones de Claudia Cox (violín), Heine Bugge (acordeón), Morten Norheim (saxos tenor y soprano) y Jonas Flemsæter Hamre (saxo tenor). Aunque esta reseña es un poco tardía, tenemos la novedad de que el grupo ha estado organizando desde la segunda mitad de mayo del año 2020 una campaña de crowdfunding para las ediciones físicas de este disco en formatos de CD y de vinilo, la cual llegó a buen puerto. A propósito, la bella portada está acreditada a Dulk.


La miniatura de menos de minuto y medio ‘Hocus Pocus’ inicia el álbum con un cálido despliegue melódico guiado por el piano y sustentado sobre un medio tiempo amable, el mismo que pronto adquiere un aire sofisticado con la adopción del tempo en 7/8 de parte de la dupla rítmica. De este modo se abre camino a ‘The Phantom Below’, una impactante canción que se sitúa en una enérgica encrucijada entre los senderos de los primeros SPOCK’S BEARD, los STYX de la fase 76-78 y SAGA, con algunos matices de prog-metal melódico insertados por aquí y por allá. Aunque el desarrollo temático es relativamente sencillo, la vitalidad de los arreglos musicales le da un aire muy distinguido al bloque sonoro integral. En medio de toda la rimbombancia rockera en curso, el breve solo de saxo que entra a tallar en el intermedio aporta un recurso de exquisitez a lo SUPERTRAMP. ‘The Invisible King’ sigue a continuación para darle un cariz más matizado a la persistente aureola de contundencia rockera arropada por una precisa claridad melódica desde la que el grupo crea su esencia estilística. Así, la inclusión de algunos interludios suaves permite que la banda geste algunas tonalidades ceremoniosas, especialmente para el intermedio instrumental que precede al último coro. ‘Beware The Blue Skies’ se encarga de explorar una mezcla de frenesí y candidez melódica más en línea con el AOR de unos JOURNEY, aunque los matices progresivos todavía operan en algunos ornamentos de teclados (los cuales nos recuerdan a los YES de la fase del “90125”). De hecho, el elemento progresivo sale totalmente a flote para el sereno epílogo, el cual nos toma de sorpresa con su aura envolvente. Cuando llega el turno de ‘The Dog Song’, el grupo se dispone a explorar una mezcla de jazz-pop y pop-rock mientras preserva el aire de extrovertida distinción de la canción precedente. ‘Captain Awkward’ es el cénit definitorio del álbum con su manera de meter humor estrambótico y aumentar las dosis de excelencia compositiva dentro de un esquema melódico que remodela varios aspectos melódicos que ya hemos hallado en las canciones #2 y #3. Incluso puede ser que tengamos aquí el mejor solo de sintetizador del disco, mientras que los recovecos rítmicos que genera la dupla de Pettersen y Steen son manejados con impoluta fluidez. El interludio acústico brinda un momento de calma en medio de la predominante extroversión, y ya para el epílogo, la guitarra acústica señala el momento del reposo final. Aquí se ha dado un hermoso encuentro entre el estándar del neo-prog y el paradigma de la primera generación del rock prog-sinfónico. 


Los últimos 10 ½ minutos del repertorio oficial del disco están ocupados por la dupla de ‘The Undersea’ e ‘Isn’t It Easy!’. ‘The Undersea’ también se orienta por la línea de la segunda canción del álbum, vehiculizando su esencial garra rockera a través de una bien delineada cruza de claridad melódica e intensidad rítmica. En fin, ‘Isn’t It Easy!’ establece el definitivo momento climático del disco, recibiendo claramente los ecos de la canción anterior mientras los remodela con una fastuosidad acrecentada. El solitario epílogo de piano evoca un momento distante en un pasado cada vez más indefinido, el momento de mayor seriedad expresiva de todo el álbum... y justamente tiene lugar en sus últimos instantes. Este disco dura poco más de media hora, pero parece ser todo el tiempo que se necesita para mostrar fehacientemente la mezcla de color y dinamismo que los MORON POLICE articulan para asentar su propia voz dentro de la gran escena progresiva mundial. De hecho, un año después de la publicación de “A Boat On The Sea”, el grupo aprovechó la situación de distanciamiento social sistemático para volver grabar y producir unas composiciones nuevas o que habían quedado fuera de este álbum a última hora: ‘Cult Of Tuna’ y ‘Japanese Pogo Stick Adventure!’, junto a versiones de maqueta de ‘Starlight Cinema’ y ‘Desolation’. Éstas entraron en la edición japonesa que mencionamos en el primer párrafo de esta reseña. La única de estas canciones que es asequible en las redes normales es la primera de ellas, así que será la única que reseñemos aquí: se trata de una balada cándida y amable, portadora de una aureola intimista lo suficientemente refinada para ser parte de un álbum de SUPERTRAMP o THE MOODY BLUES de los 80s. Hay una especie de fastuosidad controlada que emana de las armonías de teclado que arropan a las sencillas bases de piano. Veamos qué nos traerá la gente de MORON POLICE en próximos álbumes; por lo pronto, este disco nos ha gustado bastante. 


Muestras de “A Boat On The Sea”.-
The Phantom Below: https://moronpolice1.bandcamp.com/track/the-phantom-below
Captain Awkward: https://www.youtube.com/watch?v=iQZzHqjpwc0
Isn’t It Easy!: https://moronpolice1.bandcamp.com/track/isnt-it-easy


Sunday, May 30, 2021

GALACTIC COWBOY ORCHESTRA: orden y caos del universo progresivo estadounidense de nuestros tiempos



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy llega el turno de presentar el nuevo trabajo fonográfico del cuarteto estadounidense GALACTIC COWBOY ORCHESTRA, el cual fue grabado por la alineación de Lisi Wright [violín y voz], Dan Neale [guitarras], John Wright [bajo] y Alec Tackmann [batería y percusión]. El nuevo disco en cuestión, que es el quinto de estudio, se titula “Flirting With Chaos” y fue publicado el pasado 25 de abril, tras haber sido grabado el año anterior. Este grupo surgió en el primer decenio del nuevo milenio en la localidad de Twin Cities, en el estado de Minnesota, con la intención de crear una propuesta ecléctica y enérgica que ellos mismos denominan como jazzgrass art-rock: lo que se opera bajo esta ingeniosa etiqueta es una mezcla de jazz-rock, prog de vertientes Crimsoniana y RIO, bluegrass, rock pesado, música académica y fusión contemporánea (especialmente con lo oriental y lo céltico). Neale, Wright y Wright siempre han sido de la partida, mientras que el rol de baterista ha ido cambiando a lo largo de los años desde los tiempos de su primer trabajo de estudio “Lookin’ For A Little Strange” (2010), donde el baterista era Mark O’Day. Éste fue reemplazado posteriormente por Billy Thommes. Desde los tiempos del cuarto disco de estudio “Earth Lift” (2015), Tackmann era el baterista hasta el pasado año 2020, cuando decidió irse de la banda, cosa que hizo en buenos términos con sus ahora excompañeros; hoy por hoy, el baterista-percusionista es Mario Dawson, un veterano sesionista. La gente de esta GALACTIC COWBOY ORCHESTRA tiene una trayectoria bastante curtida que incluye conciertos con ensambles orquestales y  
una beca de Minnesota Arts Tour Bueno, veamos ahora los detalles de “Flirting With Disaster”.


           
Los tres primeros minutos del álbum están ocupados por la pieza homónima, un instrumental claro talante Crimsoniano al cual se añaden elementos de CASSIBER y la STOP MOTION ORCHESTRA. Todo fluye grácilmente a través de los diversamente complejos grooves que arma la dupla rítmica mientras los guitarreos llenan espacios liberalmente y el violín arma solos majestuosos. ¡Qué gran inicio de álbum! A partir de aquí emerge ‘All For The Taking’, una canción signada por una tensa ceremoniosidad que permite a la banda conectar aires de familia con sus compatriotas de BENT KNEE. Siendo una pieza más accesible que la que abrió el álbum, contiene una furia expresiva los suficientemente cautivadora como para trascender al mero rock simple de tendencia popera: es como un ejercicio de entrecruzamiento entre el jazz-rock y el así llamado grunge al estilo de los primeros álbumes de los STONE TEMPLE PILOTS. ‘Triple S’ – que con sus 7 ¾ minutos de duración es el tema más extenso del álbum – cumple con la función de explorar a fondo los rincones más explícitamente sofisticados de la ecléctica visión estética del grupo. Creando atmósferas amables de tenor folk-rockero y sustentando dimensiones sónicas sobre un soporte jazz-progresivo, las ilaciones temáticas se suceden con impoluta fluidez dentro de una ingeniería cuya estrategia organizativa suena como si estuviese enfocada en una cruza entre BOUD DEUN, MORAINE y UT GRET. En estas alternancias entre pasajes líricos y otros más aguerridos, los primeros tienen una presencia más relevante dentro de los desarrollos temáticos. He aquí un cénit eminentemente ilustre dentro del repertorio... un repertorio que nos va gustando cada vez más. ‘I Got It’ prosigue por la senda exploraciones jazz-progresivas, esta vez con un vigor rockero más notable y una tendencia fusionesca más definida. Casi nos da la sensación de que si reemplazamos al violín por un saxofón, estamos escuchando a MARBIN, pero no, se trata de la GALACTIC COWBOY ORCHESTRA dando rienda suelta a su faceta más vivaz. ‘Unresolved Discrepancies’ nos parece otro ítem particularmente notable dentro del disco porque desarrolla un lirismo alegre y entrañable a la vez dentro de un marco folk-progresivo encuadrado en una arquitectura jazz-fusionesca. Es como si la vitalidad vertida en la pieza precedente se hubiese dejado arropar por un manto de serenidad que no llega a ocultar su fulgor esencial. De paso, aquí hallamos un estupendo solo de bajo.
  

El sexto tema del disco es una versión del clásico de KING CRIMSON ‘21st Century Schizoid Man’, una versión amena que sirve para establecer un contraste frente a las vibraciones ensoñadoras de la pieza precedente. La presencia agresiva del violín en el intermedio se acerca al paradigma de los UK en su época de trío. Está bien sin ser gran cosa, pero lo que sí es gran cosa es ‘Jazz Crimes’, otro cénit fundamental del disco. Este tema original de JOSHUA REDMAN es un ejercicio de jazz-rock bastante luminoso y vibrante, tremendamente cercano a los paradigmas de JEAN-LUC PONTY y de RETURN TO FOREVER merced al despliegue de colorido melódico que se da a lo largo del desarrollo temático que se explaya en torno al núcleo central de la composición. El carácter festivo de la pieza se incrementa durante el crucial solo de batería que se arma antes del climático final. ‘Woodshred’ – el segundo tema más largo del disco con su espacio de 7 minutos – se centra en recoger los ecos de la pieza precedente a la par que explora dimensiones sonoras ya presentes en el tercer tema del álbum, lo cual significa que ahora la estrategia de vibraciones jazz-progresivas y lucimientos performativos tiene más alegría que tensión, aunque un poco de esta última también hay en algunos pasajes estratégicos. Dicho sea de paso, el solo de violín que aquí emerge es uno de los más notables del álbum, y además, nos topamos con otros gran solo de bajo, esta vez más ostentoso por causa del efecto relativamente distorsionado que se utiliza para sus cuerdas. La dupla de ‘No Stranger To The Fall’ y ‘Flirting With Oblivion’ ocupa los últimos 10 ¾ minutos del repertorio. El primero de estos temas mencionados se proyecta hacia una combinación bien encuadrada entre el heavy-prog y el jazz-rock con algunos elementos de rock-in-opposition que entran a tallar para insertar recursos de densidad dentro del esquema imponentemente vigoroso manifestado en su estructura compositiva. La última sección es extraordinariamente trepidante, ostentando una musculatura sofisticada y bizarra. Por su parte, el tema de cierre es una letanía a medio tiempo que explora la faceta psicodélica del discurso progresivo. El moto perpetuo armado para la ocasión nos recuerda parcialmente a la faceta lisérgica de los primeros discos de THE MAHAVISHNU ORCHESTRA, y también establece aires de familia con MORAINE. Un cierre más que interesante para un álbum realmente brillante.


Todo esto es lo que nos brindó el colectivo de GALACTIC COWBOY ORCHESTRA con su nuevo álbum “Flirting With Chaos”, un ítem fabuloso que resulta muy valioso para mantener la llama creativa dentro de la vanguardia progresiva de los EE.UU. Lleno de vitalidad y creatividad, desbordante de energía expresada de diversas maneras, este disco es totalmente recomendable para cualquier buena fonoteca de art-rock. Y para quienes, como nosotros, recién descubren a esta banda, les aseguramos que es todo un deleite explorar en sus discos anteriores. Todos ellos y éste que acabamos de reseñar nos dejan con ganas de más.
 
 
Muestras de “Flirting With Chaos”.-
Triple S: https://thegco.bandcamp.com/track/triple-s
Unresolved Discrepancies: https://thegco.bandcamp.com/track/unresolved-discrepancies
Jazz Crimes: https://thegco.bandcamp.com/track/jazz-crimes
No Stranger To The Fall: https://thegco.bandcamp.com/track/no-stranger-to-the-fall

 

Thursday, May 27, 2021

La gloriosa nueva estación de los estadounidenses RESISTOR

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Buenas nuevas desde la escena progresiva estadounidense: el cuarteto RESISTOR trae un nuevo disco para aumentar su currículum vitae, el mismo que se titula “The 5th Season” y fue publicado el primer día de mayor del presente año 2021. El ensamble liderado por Steve Unruh [guitarras, violín, flauta y voz principal] y completado por Rob Winslow [bajo], Barry Farrands [batería y coros] y Fran Turner [guitarras y coros] vuelve al ruedo unos años después de su fantástico álbum conceptual “Underground”. A pesar de su título, no se trata de su quinto sino de su sexto trabajo fonográfico. Este grupo afincado en Providence, Rhode Island, ha gestado aquí su obra más sistemáticamente enérgica, llena de varios momentos contundentemente filudos, algo que se anunciaba tímidamente en “To The Stars” (2014) y se reforzaba un poco más en el antes mencionado disco conceptual “Underground” (2017). De este modo, la propuesta plasmada en “The 5th Season” se asienta como un punto de contraste frente a las coordenadas de grácil colorido bajo las que Unruh creó su más reciente trabajo solista, “Precipice” (2019). De vuelta al esquema de trabajo grupal, la visión musical de Unruh se centra mayormente en la exploración de recursos de renovadora y briosa agitación, y en eso, sus compañeros de viaje se sienten más que dispuestos a aportar sus insumos como tripulación cómplice. Bueno, repasemos ahora los detalles de este nuevo disco, ¿vale?

El disco comienza con la canción más larga, ‘Winter’, la misma que dura 13 minutos y pico. Con efectos de ventisca y un ritmo marcial marcado por la batería, el ensamble desarrolla un prólogo muscular y un tanto amenazante, pero esto último se disipa cuando el cuerpo central, con canto incluido, establece una atmósfera aguerrida donde el tenor central está focalizado en una seriedad relativamente parsimoniosa. Lo que suena es como un híbrido de TILES y IRON MAIDEN (en su faceta más refinada) con algunos elementos añadidos de stoner. Más adelante, el vigor rockero se torna más ligero a fin de permitir que la vigente garra expresiva, todavía contenida parcialmente, se suelte con un fragor rotundo. A mitad de camino, un puente sosegado marcado por espartanos fraseos de guitarra abre camino al retorno de las vibraciones parsimoniosas con las que había comenzado todo, pero esta vez se nota que hay un enfoque más majestuoso dentro del áspero vitalismo que persiste y persiste. Un nuevo viraje hacia un pasaje exultante se origina poco antes de cruzar la frontera del noveno minuto, resultando en una cruza entre los RUSH de inicios de los 90s y los BLACK SABBATH de la etapa 72-73. De este modo, la canción llega a redondear la faena con una aureola de jolgorio árido y agresivo, aunque no exento de algún matiz amable. Acto seguido llega el turno de ‘Saint Iris’, una pieza que es realmente amable en el aspecto más frontal de la palabra, una navegación del folklore country en clave progresiva que se explaya sobre un swing moderadamente sofisticado. Algunas huellas de la fase 70-71 de JETHRO TULL se hacen sentir aquí: las alternancias entre la flauta y el violín para entrar a tallar en la armonización con las guitarras duales añaden un crucial colorido a los predominantes pasajes instrumentales. ‘Seraphim’ es una envolvente y melancólica balada ubicada en una encrucijada entre KANSAS y THE DOOBIE BROTHERS. ‘Cricket Season’ dura poco más un minuto y tres cuartos y es un cautivador ejercicio de atmósferas bucólicas centrada en la interacción entre guitarra acústica y flauta: un momento de relax sencillo que encarna uno d los pocos momentos introspectivos del repertorio. 
 
‘Till Spirits Rise’ comienza retomando este clima de serenidad con un viraje jazz-progresivo que suena a una mezcla de KANSAS y THE DAVE MATTHEWS BAND. Poco a poco, la canción va ganando en garra expresiva y finalmente se transforma en un carnaval de trepidaciones robustas encuadradas en una ingeniería musical extremadamente elegante. El rol protagónico del violín resulta esencial para asentar la sucesión de las diferentes atmósferas que se van hilando. Un cénit decisivo del álbum, no nos cabe duda al respecto. Los últimos 14 ¾ minutos del álbum están ocupados por la dupla de ‘Aurora’ y ‘Falling Snow’, la cual redondea la faena cabal y solventemente. El primero de estos temas mencionados toma directamente la posta de la pieza que le precede y asienta una vitalidad robusta y furiosa que nos remite, en buena medida a muchos de los recursos sonoros utilizados en las piezas #1 y #3, añadiéndose elementos de la faceta más heavy del paradigma Tulliano. Eso sí, aquí late una agitación más urgente en el trasfondo de la patente fuerza rockera que llena todos los espacios con eufórica solvencia. El violín emerge ocasionalmente como ornamento para algunos riffs, pues las guitarras son quienes dirigen la furiosa lozanía de la pieza. También hay un minúsculo ornamento de flauta que abre camino a un interludio ceremonioso que insufla un aire reflexivo al asunto antes de que regrese el gobierno de la musculatura. Otro momento culminante del álbum. Por su parte, ‘Falling Snow’ cierra el álbum con una exploración instrumental de climas sobrios donde se articula una inteligente combinación de etéreos solos de guitarra, un señorial groove jazz-rockero de parte de la dupla rítmica y una atmósfera flotante que coquetea levemente con el estándar del post-rock. La base compositiva sostiene su exuberancia en el ensalzamiento de sus bases armónicas, lo cual ayuda a crear un ropaje un tanto ensoñador para el crescendo central de la pieza. Cuando todo termina, es como un río que terminó su camino hacia el mar. Todo esto fue lo que se nos brindó en “The 5th Season” desde los cuarteles de RESISTOR, un manifiesto glorioso de esta nueva estación musical de la banda, una estación corpulenta y vibrante que no deja al oyente indiferente en ningún instante. Este grupo siempre va a más, por lo que solo nos queda concluir que este álbum es totalmente recomendable para cualquier fonoteca actualizada de art-rock.
 
 
Muestras de “The 5th Season”.-
Winter: https://resistor222.bandcamp.com/track/winter
Till Spirits Rise:   https://resistor222.bandcamp.com/track/till-spirits-rise
Aurora: https://resistor222.bandcamp.com/track/aurora

Saturday, May 22, 2021

MASTER CYLINDER: el consulado progresivo de Canterbury en el estado de Texas, EE.UU.

 


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy nos toca hacer una labor retrospectiva sobre el único disco que grabó el grupo estadounidense MASTER CYLINDER, el cual se titula “Elsewhere” y fue publicado a inicios del año 1981 por el sello Inner City (especializado en jazz). El grupo del que ahora hablamos era algo más que un grupo, era prácticamente el consulado del jazz-prog de estilo Canterburyano en el estado de Texas... más exactamente, la ciudad de Fort Worth. El colectivo de MASTER CYLINDER que concretó este álbum estaba conformado por Eddie Dunlap [batería y percusiones], Joe Rogers [piano y sintetizadores], Jack Carter [bajo y contrabajo] y Robert Atwood [guitarras eléctrica y acústica]. Rogers, como líder del grupo, se hizo cargo de todas las composiciones aquí incluidas. Los músicos ocasionales de apoyo fueron Art Davis (corno y trompeta), Bill Eden (flauta y saxofón), Bob Price (clarinete), Scott Morgan (sintetizador) y Bruce Valentine (trombón). La producción del disco estuvo a cargo de Dunlap, Roger y el invitado Davis (todo un veterano de la escena jazzera de Chicago); el repertorio fue grabado y mezclado en los Buffalo Sound Studios de la propia localidad de Fort Worth, entre junio y setiembre de 1980. Fue un largo camino para este grupo que se fundó en el año 1972, y que tuvo alrededor de 30 músicos a lo largo de su historia, siendo así que a veces operaba como quinteto, sexteto... Y por algún tiempo, como un ensamble de nueve músicos: principalmente, eran vientistas quienes acompañaban al cuarteto nuclear de guitarrista, teclista, bajista y baterista. De hecho, el grupo operó como cuarteto durante sus cinco últimos años de existencias, pero como las estructuras temáticas de su repertorio exigían una instrumentación más nutrida, recurrieron a los antes mencionados invitados. El grupo adquirió un público de culto que muchas veces disfrutaba de conciertos donde se incluía la presencia de poetas, mimos, proyecciones de filmes y recursos teatrales. La mayor parte de su actividad tuvo lugar en festivales y salas especializadas en jazz, pero su propuesta musical integraba un cálido eclecticismo donde convivían el aspecto más colorido del Canterbury, el espíritu aventurero del jazz-fusion y del free jazz, y la vitalidad traviesa del paradigma Zappiano. En muchas ocasiones, notamos confluencias con sus compatriotas de HAPPY THE MAN y HOWEVER. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Elsewhere”.



El primer tema del álbum tiene el apropiado título de ‘Overture’, y ya desde los primeros instantes, pone todas sus carnes de colorido y extroversión sobre el asador. Alternando con magistral fluidez pasajes joviales con otros constreñidos, el ensamble desarrolla un armazón sonoro donde se cruzan los senderos de HATFIELD AND THE NORTH y de los SOFT MACHINE de la fase 72-74 a través del filtro de sus ilustrísimos compatriotas RETURN TO FOREVER. Los arreglos de vientos sirven muy efectivamente para realzar la vivacidad de los pasajes extrovertidos y capitalizar la riqueza melódica de los pasajes serenos. Muy estupendamente aprovechados estos cinco minutos y pico que ocupa la pieza de entrada. ‘Isabelle’ sigue a continuación para elaborar un exquisito despliegue de jazz-fusion con un fuerte enclave lírico. Huellas de WEATHER REPORT a través del filtro de THE MUFFINS se encuentran en las pautas centrales de la inspiración creativa aquí desplegada. Durando poco más de 10 ¼ minutos, la pieza homónima se erige como la más extensa del álbum. ‘Elsewhere’ lleva a nuevos horizontes la lógica de ebullición ecléctica que los integrantes de MASTER CYLINDER llevan como medalla de honor; en este caso, se trata de una combinación de RIO, Canterbury y avant-jazz. Tras un atmosférico prólogo signado por una espiritualidad sigilosa, el contrabajo empieza a empujar al bloque instrumental a un ejercicio de jazz-rock modernista donde confluyen las influencias de WEATHER REPORT y NUCLEUS, añadiéndose algunas delicadezas líricas dirigidas por el sintetizador. Este puente nos lleva a un amplio cuerpo central donde se van sucediendo los solos de contrabajo, vientos, piano y guitarra. Aquí, el factor jazzero se ahonda dentro del encuadre sonoro, brindándole un vigor muy especial; el baterista está en toda su gloria a la hora de sustentar el groove, el mismo que ella enriquece con mil y una virguerías. Todo culmina con un reprise sucesivo del puente y del prólogo. Tras el vendaval de creatividad jazz-progresiva de ‘Elsewhere’, ‘Silhouette’ cumple con la función de replicar a escala menor el colorido versátil y majestuoso de la pieza inicial del álbum, aunque con una dosis adicional de solemnidad en su desarrollo multitemático.
 
La segunda mitad del disco (que es nuestra mitad favorita) llega de la mano de ‘Sleep 1937’, otro momento culminante del disco. Portador de un vitalismo tan luminoso como sobrio, este tema incorpora elementos del FRANK ZAPPA de la etapa 69-72 dentro de un nuevo despliegue jazz-progresivo donde el colectivo de MASTER CYLINDER vuelve a danzar con un pie en el área del Canterbury y el otro en el de la vanguardia jazzera estadounidense. Habiendo mencionado el elemento Zappiano, no nos debe extrañar que varios virajes temáticos nos lleven a drásticos cambios de ambiente o de tono. El intermedio free-jazzero gesta un ejercicio de etérea deconstrucción cuya misión principal es la de facilitar el reacomodo de las piezas para que, por vía de un crescendo, retome el cuerpo inicial con un vigor nuevo. Un cénit del repertorio que es seguido por otro: ‘Plus 3’, el segundo tema más extenso del álbum con su espacio de poco más de 9 ¾ minutos. Con las líneas estilísticas de la banda tan firmemente trazadas en estas instancias, solo queda ver si el grupo puede mantener los signos de frescura y energía creativa que nos impactaron desde el primer tema del disco… Y ciertamente es así. En muchos aspectos, esta pieza se puede describir como una fusión entre los espíritus musicales de los dos primeros temas del álbum, aunque con mayores campos de focalización para los índices temáticos y grooves que van saliendo a lo largo del camino. Esto permite que la musicalidad se sienta menos recargada y más grácil. Las confluencias con los paradigmas de HATFIELD AND THE NORTH, ISOTOPE y GILGAMESH son saltantes prácticamente desde el primer momento, aunque también se hacen sentir algunos aires de familia con los compatriotas HAPPY THE MAN en aquellas secciones donde el sintetizador guía al bloque general con sus cálidos solos. En medio de todo esto, un breve solo de batería permite que se dé un oportuno espacio de relax en medio de toda esta arquitectura. El pasaje conclusivo permite a la guitarra ocupar el centro protagónico de la instrumentación, la cual se enfila fluidamente hacia la espléndida orquestación terminal.
 
El gran final del repertorio llega de la mano de ‘Hobb & Geeb’, pieza que comienza en clave serena, ostentando inicialmente una etérea sofisticación (semejante a HOWEVER) para luego transitar hacia una majestuosidad más vivaz. A partir de allí, el grupo va circulando alternadamente por caminos de coqueta extroversión y relajada melancolía, siendo así que los primeros son los predominantes dentro de la estructura de la pieza. De hecho, este predominio se hace evidente en la coda en clave de sinfonía beethoveniana con la que termina la pieza. He aquí todo el legado fonográfico que nos llegó desde los cuarteles de MASTER CYLINDER, un legado pequeño en tamaño pero grande en inspiración estética. El grupo se separó al poco tiempo de ser publicado “Elsewhere”, el cual queda como un genial ítem de colección dentro de la enorme historia del plurivalente género progresivo. Gracias a toda la gente de MASTER CYLINDER por brindarnos este tesoro que quedó escondido dentro de la historia del jazz-rock y el rock vanguardista... y que debería estar menos escondido.
 
 
Muestras de “Elsewhere”.
Overture: https://www.youtube.com/watch?v=DQd06UAbp9c
Sleep 1937: https://www.youtube.com/watch?v=h_XWiyRkmqA
Plus 3: https://www.youtube.com/watch?v=Mi_4jWznrbU
Hobb & Geeb: https://www.youtube.com/watch?v=YPzipq528Hw


[Dedicamos esta retrospectiva a todos los eruditos y difusores de la música progresiva y de la música rockera en general de Progresiva70s, Gigantes Gentiles, Subterranea Radio, Música Progresiva Grupo Catarsis, El Taxi De Lucy Smith, Soundchaser Classic, Cerca De La Orilla y El Retorno Del Gigante.]


8 juegos pastorales de JORDSJØ

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Tenemos muy buenas nuevas desde el escenario actual del rock progresivo escandinavo, y es que ya salió al mercado el nuevo disco del dúo noruego JORDSJØ, el cual se titula “Pastoralia”, siendo su sexto trabajo de larga duración. De hecho, era uno de los discos más esperados del año. Incluso con la terrible distorsión de la vida ciudadana que supuso el distanciamiento social a nivel mundial y todo, el grupo no ha dejado de componer, grabar y publicar discos con sostenida regularidad desde aquel año 2015 en que salió su álbum debut homónimo. “Pastoralia” fue publicado por el sello noruego Karisma Records, tanto en formato de CD como de vinilo azul transparente, el pasado 7 de mayo. El dúo conformado por Håkon Oftung [guitarras, flauta, teclados y voz] y Kristian Frøland [batería y percusión] se hizo acompañar por los siguientes colaboradores para este disco que ahora reseñamos: Håkon Knutzen [guitarra], Ola Mile Bruland [soliloquiosy poesía], Vilde Mortensen Storesund [coros], Mats Lemjan [clarinete bajo], Christian Meaas Svendsen [contrabajo] y Åsa Ree [violín y voz]. La hermosa portada de este álbum estuvo a cargo de Sindre Foss Skancke. Siguiendo el sendero trazado por sus dos discos anteriores más celebrados en las redes de difusión del género progresivo (“Jord”, del año 2017, y “Nattfiolen”, del año 2019), este nuevo álbum añade una sonoridad más llena al paradigma retro-progresivo sinfónico con acentos pastorales y talante reflexivo que acerca a JORDSJØ a otras grandes bandas escandinava de gran renombre como AGUSA y WOBBLER, pero que también nos remite a esa década de los 90s (ÄNGLAGÅRD, la trilogía inicial de WHITE WILLOW). Tal como veremos más adelante, el ensamble asume un posicionamiento más ecléctico dentro de sus propios parámetros bien definidos; bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “Pastoralia”.



La bella pieza instrumental ‘Prolog’ cumple con la asignación implícita en su título y abre el disco desplegando un colorido sobrio que no deja de ser sólido y convincente, haciendo confluir el swing del jazz y el esplendor del folk-rock dentro de un variado armazón progresivo. Con la fusión de la voz pretérita de unos GRYPHON y el encanto más moderno de los WHITE WILLOW de los tres primeros álbumes, dice mucho este tema en su breve espacio de 2 ¼ minutos. ‘Skumring I Karesuando’ es el primer tema con duración notable del álbum, ocupando un espacio de más de 7 ½ minutos. Su dinamismo está marcado por una eximia aureola de cristalina majestuosidad, la misma que va alternando el desarrollo de sus diversos recursos expresivos por pasajes suntuosos y otros más introspectivos. La estrategia retro-progresiva aquí empleada destila una magia evocadora muy determinante a la hora de elaborar los encuadres de teclados, guitarras y vientos mientras las secciones se van sucediendo con compacta naturalidad. A mitad de camino, las cosas se decantan hacia una ceremoniosidad señorial desde la cual se proyecta un refinado equilibrio entre lo rockero y lo pastoral. Luego sigue la dupla de ‘Mellom Mjødurt, Marisko Og Søstermarihånd’ y la pieza homónima. La primera de ellas establece una sólida capitalización de la exuberancia melódica que marcó a la canción precedente y la lleva hacia un área de incrementada fastuosidad. Eso exige la autoridad de arreglos musicales más complejos (incluyendo un hermoso arreglo de maderas de tenor renacentista en algún lugar del intermedio). Un híbrido entre el GENESIS temprano y BO HANSSON con aires añadidos de CELESTE y JETHRO TULL; sin duda, tenemos aquí un cénit definitorio del álbum. En cuanto a ‘Pastoralia’, ella guarda una mayor cercanía con el aura ceremoniosa del segundo tema del álbum, pero en cuanto a los recursos de densidad y colorido empleados durante la ornamentación de la sucesión de las diversas secciones, el ensamble reitera el vitalismo solemne del tercer tema. Así pues, se da aquí una síntesis entre el espíritu del tema precedente y el núcleo esencial del segundo. Otro momento culminante del álbum. Los pasos de un caminante que se superponen al fade-out de la canción homónima abren el camino para el arribo de ‘Fuglehviskeren’, un ejercicio de prog pastoral a lo ANTHONY PHILLIPS prudentemente agilizado con grooves jazzeros muy delicados al estilo del primer álbum de RAGNARÖK. La primacía de las guitarras acústicas permite que esta pieza brinde un oportuno remanso tras el paso de la antes reinante suntuosidad.
 

‘Beitemark’ vuelve de lleno a las atmósferas señoriales y solemnes despliegues melódicos que signaron la esencia de los temas #3 y #4, a la par que gestiona una agilidad revitalizadora para algunos pasajes estratégicos en base al empleo de algunos arreglos rítmicos de corte jazz-progresivo (algo que nos recuerda a otros nombres grandes del prog escandinavo actual como SARCOPHAGUS NOW y NEEDLEPOINT). Por supuesto, tampoco faltan esos otros parajes sosegados signados por una nebulosidad vibrante y misteriosa, y es justamente en ellos donde se apoya el impulso hacia el magnífico crescendo final. ‘Vettedans’ es el tema más breve del repertorio con su duración de 2 minutos, siendo básicamente una coqueta danza palaciega donde parecen cruzarse los paradigmas de GRYPHON y CELESTE. A pesar de su brevedad, esta pieza no pasa para nada desapercibida. Le sigue el tema más largo, el épico ‘Jord III’, que dura poco más de 10 ½ minutos y que también se hace cargo de cerrar el disco. (Dicho sea de paso, las dos primeras partes están en el álbum “Jord”.) Este tema contiene tres secciones con sus respectivos títulos autónomos: ‘Ut Av Tiden’, ‘Fraktaler’ y ‘Klokker Maner Til Drøm’. Todo empieza con un prólogo de piano que evoca aires de dulce melancolía, y cuando ya el ensamble instrumental entero se hace cargo de remodelar la base melódica en curso, es inevitable que ésta acoja unos aires más densos, palpitando con una majestuosidad que no deja de ser entrañable y afable. Las alternancias de los teclados, las maderas y la guitarra a la hora de dirigir con sus respectivos solos al bloque instrumental están manejadas con impoluta fluidez. A instantes de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio, se elabora un cuadro musical de personalidad más grave, algo idóneo para los soliloquios que van emergiendo. Alrededor de la frontera del séptimo minuto y medio, unos suaves toques de percusión tonal que se dejan acompañar por la guitarra y las maderas abren paso al señorial epílogo donde los diálogos entre los instrumentos actuantes asumen un aura aristocrática, la misma que se ornamenta con matices suavemente sombríos. Este truco resulta crucial a la hora de garantizar un eficaz cierre dramático para este tema, una conclusión genuinamente grandilocuente sin llegar hasta lo aparatoso. Un gran final, sin duda.  

  

Como balance final, hay que aseverar que el personal de JORDSJØ se ha lucido a lo grande con “Pastoralia”, tanto así que nos parece que hay que declararlo como su trabajo más notable hasta la fecha. Con discos así, la escena escandinava sigue mostrando su relevancia dentro del gran marco progresivo mundial. 

Thursday, May 20, 2021

NICOLAS TRITSCHLER: un museo de sauces musicales vanguardistas

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Si en el último tramo del pasado año 2020 la banda francesa DUSTMAN DILEMMA nos sorprendió muy gratamente con su álbum “Third Sigh”, ahora es el turno para que uno de sus integrantes se luzca por cuenta propia. Nos referimos a NICOLAS TRITSCHLER y su disco solista “Willows”, el cual fue publicado por el sello L’étourneur – el mismo que publica los discos de los antes mencionados DUSTMAN DILEMMA – el 23 de enero último. Todo lo que suena en “Willows” fue compuesto, arreglado, ejecutado y grabado por TRISTCHLER en el estudio La Mouche: los teclados, la guitarra, la batería, el ukelele, el acordeón, e incluso el saxo que le prestó su colega de banda Samuel Frin. También se hizo cargo del canto, aunque en el departamento vocal también contó con la colaboración ocasional de Loreleï Vauclin. La masterización del álbum que hoy reseñamos estuvo a cargo de Antoine Quoniam en el Studio Five Inch. Básicamente, el estilo musical de esta faceta solista TRITSCHLER se centra en una confluencia de ROBERT WYATT y TOM WAITS con un trasfondo del aspecto más etéreo del así llamado rock-in-opposition, alimentado por algunos trazos de Canterbury y otros derivados de la etapa avant-jazz-progresiva de KAYO DOT. De hecho, hay bastantes aires de familia entre lo plasmado en este disco y la faceta más solipsista del reciente tercer álbum de DUSTMAN DILEMMA. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco en particular.
 
Todo comienza con ‘There She Stands’, pieza que dura casi 10 minutos y que habrá de erigirse como la más extensa del disco. El centro temático es lánguido, fluidamente enmarcado dentro de una envolventemente noctámbula espiritualidad. Algún recurso de expansión sonora brota para tomarnos de sorpresa como una efímera tormenta densa, recurso elaborado bajo la pauta del jazz-prog experimental. De hecho, las vibraciones free-jazzeras que la batería instaura de manera persistente invitaba a que esta irrupción sorpresiva tuviese lugar dentro de un esquema musical que daba exhaustiva prioridad a una introspección minimalista. Luego sigue ‘Those Who Furrow’, tema centrado en las flotantes armonías conjugadas del piano y el sintetizador, en un groove de vals ceremonioso y crepuscular que coquetea sutilmente con lo tenebroso. Mientras avanza el desarrollo temático, las escalas de piano incorporan algunos factores sofisticados sin romper con el aire general de críptico aislamiento. Para las instancias finales, el encuadre de sintetizador y batería impulsa una coda de tenor mesuradamente majestuoso. Al igual que este segundo tema, el que sigue, ‘Dancers And Weavers’, opera como un cénit decisivo del álbum. En este caso, las vibraciones masivamente introspectivas recibidas de las dos piezas precedentes se enfilan hacia una ambientación un poco más luminosa, operando mayormente sobre un compás que alterna tempos de 5/4 y 6/4. Jugando con la exaltación sutil del jazz-prog y el claroscuro denso del chamber-rock al unísono, el armazón instrumental ostenta una vivacidad controlada que se refuerza eficazmente con la reiteración del groove nuclear. Los ornamentos del saxofón añaden un colorido particular al asunto en los momentos donde el canto (casi narrativo) deja de intervenir. Mientras el fade-out desgarra el cuerpo central, emerge una abstracta coda de claro talante deconstructivo que refleja la idea de algo que se está desmoronando lentamente: efectos distorsionados de percusión y acordeón son utilizados para este fin. El breve tema ‘Snaking’ es un ejercicio instrumental de minimalismo repetitivo que se encarga de reorganizar el caos bajo la guía de un mecanismo que mucho tiene de cósmico. Esto suena a un minúsculo retazo perdido de HARMONIA filtrado a través de la faceta más perturbadoramente misteriosa del post-rock.
 
‘Museum’, en muchos aspectos, prosigue por la senda trazada por el segundo tema del álbum, a la vez que retoma el vitalismo controlado que signó al tercero. El rol reforzado del sintetizador dentro del bloque sonoro permite a TRITSCHLER seguir ahondando en los aires cósmicos introducidos en el instrumental precedente. Tal como nos daremos cuenta más adelante, este recurso era la siembra de una próxima irrupción de intensidades expresionistas que forjan el pasaje más fastuoso de todo el álbum; es un pasaje breve pero con suficiente poder para dejar una huella en la mente del oyente mientras el tema siguiente cierra el álbum. En efecto, durando poco menos de 2 ½ minutos, ‘Guts’ cierra el repertorio con un ejercicio de minimalismo cibernético muy a tono con el legado de la música concreta que se proyecta en el estándar del chamber-rock dentro del polivalente universo progresivo. “Willows”, en su espacio de poco más de 35 minutos, nos ha exhibido un exquisito muestrario de música experimental arropada por ambientes que se van turnando entre lo misterioso y lo contemplativo. Solamente nos queda agradecer al músico y compositor NICOLAS TRITSCHLER por crear esta propuesta de tan alto calibre: esta música es todo un paisaje sonoro repleto de sauces melancólicos, este disco es muy cautivador.
 
 
Muestras de “Willows”.-
Those Who Furrow: https://etourneur.bandcamp.com/track/those-who-furrow
Dancers And Weavers: https://etourneur.bandcamp.com/track/dancers-and-weavers

Monday, May 17, 2021

Las nuevas exploraciones de BIZIRIK en el mundo del prog contemporáneo chileno

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la muy agradable ocasión de echar un vistazo a la avanzada progresiva sudamericana, más específicamente, la chilena, so pretexto de mostrar el nuevo trabajo fonográfico de BIZIRIK, proyecto creado por el músico y compositor Cristián Larrondo (uno de los integrantes de la ya legendaria banda MAR DE ROBLES). El título del disco en cuestión es “Exploraciones Del Fin Del Mundo”, el mismo que fue publicado en el blog de Bandcamp de BIZIRIK el pasado 21 de febrero. Los seis temas encapsulados consisten en sendas partes de la pieza titular, es prácticamente una suite que va mostrando diversas facetas de nuestras actitudes, emociones y pensamientos sobre nuestro entorno y sus etapas quemadas. En palabras del propio Larrondo, se trata de un viaje por mundos desapercibidos que laten constantemente en el seno de nuestra realidad inherente. La Pt. 3 es la menos extensa con una duración de poco más de 8 ¼ minutos, mientras que la más extensa es la Pt. 5, que se extiende hasta los 16 minutos de duración. Toda la instrumentación que utiliza Larrondo a lo largo de “Exploraciones Del Fin Del Mundo” consiste en un Chapman Stick y unos procesadores de Live Looping.
 
‘Exploraciones Del Fin Del Mundo Pt. 1’ pone las cosas en marcha con un despliegue de capas sombrías que se van alternando en el explayamiento de nebulosidades misteriosas y hundimientos en los rincones más oscuros del alma. Todo va flotando a través de la mostración y el escondrijo, hasta que poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, se crea un moderado realce de la intensidad expresiva, lo cual permite que se genero un breve momento de luminosidad dentro del muy solipsista esquema sonoro en curso. Las dos siguientes Partes sirven, cómo no, para seguir ahondando en las exploraciones sónicas que Larrondo desarrolla con creatividad y vigor coherentemente pautados bajo las vibraciones predominantemente abstractas que se han delineado específicamente para el álbum. La Parte 2 sigue el sendero de parsimoniosa oscuridad trazada en la pieza de apertura, pero con una dosis un poco mayor de ímpetu elocuente. Las capas sonoras creadas por el Stick se sienten más densas y gruesas; tal vez el fulgor indescifrable que se anunció tímidamente en el intermedio de la Parte 1 se ha apoderado del núcleo central de esta Parte 2. En cuanto a la Parte 3, pasamos ahora a algo un poco más grisáceo bajo un arrollador ropaje de espectral melancolía. Los efluvios sonoros, por lo general, exudan una aureola mas adusta que los que marcaron la espiritualidad general de la Parte 2. La ley del minimalismo reina con una actitud déspota mientras los sonidos que van emergiendo buscan espacios donde asentarse... pero no, la mirada del músico va revisando diversos canales y cavernas sin detenerse demasiado tiempo en ellas. Hay mucha afinidad con la Parte 1 sin tratarse de un retorno a la misma. Cuando llega el turno de ‘Exploraciones Del Fin Del Mundo Pt. 4’, Larrondo vira de registro totalmente con miras a edificar una ingeniería temática reconocible desde la que se puede impulsar un groove específico para todos los ornamentos que vayan emergiendo en el camino. Eso sí, el recurrente fraseo inicial se asegura de preservar la templanza espartana que atraviesa a todo el álbum, pero es cierto que aquí opera una dinámica sonora más punzante. Alrededor de la frontera del séptimo minuto, se elabora un solo sobrio y evocador. El cénit del álbum, sin duda.
 
Las dos últimas Partes de estas exploraciones de Stick redondean el concepto del disco con sólida consistencia. ‘Exploraciones Del Fin Del Mundo Pt. 5’ prosigue por las sendas de las dos primeras Partes, siendo así que aquí se fusionan la nocturnidad absorbente y la luminosidad sobria. Hay unas instancias donde parece que va a asentarse algún recurso de vitalidad, pero son solo retazos sueltos por aquí y por allá, los mismos que no pueden bloquear la dualidad expresiva de esta pieza. Su extensa duración permite a esta estrategia crear una tensión que, tan absorta como está en la sutileza, es difícil de ignorar. La Parte que cierra el álbum sí se encierra herméticamente en la solemne oscuridad cósmica que signó a la Parte 1, como si su función fuese la de cerrar el círculo de impresiones sónicas que completa el álbum como un todo integral. Esto es lo que se gestó y produjo en los cuarteles de BIZIRIK para la concreción de este disco llamado “Exploraciones Del Fin Del Mundo”, mientras esperamos el arribo del próximo álbum, a ser titulado “Ceremonia II” (que no tarde mucho, por favor). La obra que hemos reseñado aquí se puede apreciar como un momento de recogimiento metafísico antes de que este proyecto vuelva a dar rienda suelta a sus aspectos más notoriamente expresionistas dentro de un enfoque postmoderno del discurso progresivo. ¿Un buen aperitivo? Sí, tal vez, hasta cierto punto, se puede degustar el repertorio contenido en “Exploraciones Del Fin Del Mundo” como algo así, pero que conste que, en un sentido más profundo, se trata de un disco con personalidad propia dentro del universo estético del maestro Larrondo y de BIZIRIK. Tal como lo indica su título mismo, este ítem es un catálogo de exploraciones contemplativas que nos revela magníficamente un enfoque solemne y enigmático del rock experimental del nuevo milenio. Nos ha gustado mucho, la verdad que sí.
 
 
Muestras de “Exploraciones Del Fin Del Mundo”.-
Exploraciones Del Fin Del Mundo Pt. 1: https://bizirik.bandcamp.com/track/exploraciones-del-fin-del-mundo-pt-1
Exploraciones Del Fin Del Mundo Pt. 4: https://bizirik.bandcamp.com/track/exploraciones-del-fin-del-mundo-pt-4
Exploraciones Del Fin Del Mundo Pt. 5: https://bizirik.bandcamp.com/track/exploraciones-del-fin-del-mundo-pt-5

Friday, May 14, 2021

La fructífera tercera cosecha progresiva de los griegos CICCADA



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
El universo de la música progresiva está de plácemes porque ya se ha concretado el lanzamiento de uno de los discos más esperados del presente año: “Harvest” del grupo griego CICCADA, publicado el pasado 23 de abril por el sello británico Bad Elephant Music. Este tercer disco de larga duración de CICCADA tiene sobre sus hombros el deber de suceder a “The Finest Of Miracles” tras seis años, un álbum permanece en nuestra memoria como uno de los más hermosos muestrarios de folk-prog con tenor ecléctico de los últimos 11 años. Para la realización de “Harvest”, este ensamble ateniense se amplió bastante, constando de las vocalistas Dimi Spela y Evangelia Kozoni, Yorgos Mouhos [guitarras eléctrica y acústicas de 6 y 12 cuerdas, y voz], Nicolas Nikolopoulos [flauta, clarinete, saxofones tenor y barítono, flauta dulce, pianos acústico y eléctrico, órgano, mellotrón, sintetizadores, clavicordio, claviner, glockenspiel y coros], Marietta Tsakmakli [saxofones soprano, alto y barítono, y coros], Aggelos Malisovas [bajos con y sin trastes] y Yiannis Iliakis [batería, percusión y coros]. Todas las canciones contenidas en este nuevo repertorio fueron compuestas por Mouhos y Nikolopoulos, y la verdad que capturan fehacientemente un ingenioso enfoque de la línea musical esencial de CICCADA, dándole un vigor renovado a su esquema sonoro. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco, ¿vale?


La tríada inicial del álbum nos pone frente a nuestros ojos el mapa sonoro general del álbum, comenzando con ‘Eniania (Keepers Of The Midnight Harvest)’ y terminando con ‘The Old Man And The Butterfly’: el primero de estos temas dura poco menos de 7 ½ minutos y el último, poco más de 7 ¾ minutos. La pieza de entrada pone sobre el tapete un despliegue de sonoridades serenas bajo un ropaje preciosistamente exuberante, lo cual se traduce en un cobijo majestuoso para el etéreo desarrollo de los centros temáticos de fuerte carga pastoral. Es como una hibridización entre el paradigma de CELESTE y el patrón de los tres primeros álbumes de WHITE WILLOW, añadiéndose algunos elementos de la faceta más exultante de los dos primeros álbumes de QUIDAM. Las maderas y los saxos se interconectan en su guía compartida para la mayor parte del esquema melódico, mientras que la batería maneja con elegante soltura los cambios de ritmo que surgen en el camino. Por su parte, ‘The Old Man And The Butterfly’ se dedica a enfatizar el colorido vitalista reinante en la canción precedente para brindarle mayores dosis de sofisticación expresiva e intensidad refulgente. A través de una delicada exploración de los filtros neo-Canterburyanos de unos THIEVES’ KITCHEN o unos LOST CROWNS, el grupo inserta unos efectivos aires jazz-progresivos en varios pasajes de la versátil arquitectura rítmica de esta pieza. Un cénit del álbum, así como también lo es el tema que se sitúa en medio de ellos, titulado ‘Open Wings’. Manteniéndose fiel a su ideología de radiantes musicalidades, el grupo realiza el enfoque musical de este segundo ítem del álbum bajo la frontal influencia de los JETHRO TULL de la fase 77-79. La agilidad esencial al espíritu jovial de la composición va discurriendo naturalmente mientras, a mitad de camino, algunos recursos de vigor rockero se entrometen para explorar más a fondo las vibraciones enérgicas que perpetuamente empujan al entramado instrumental mientras las partes vocales elaboran un gentil sortilegio. ¡Recién llegamos al ecuador del disco y ya estamos totalmente impactados por lo que se va mostrando!... Pero todavía hay más. 

‘No Man’s Land’ comienza con un prólogo de temple Floydiano basado en el poderoso lamento de la guitarra eléctrica sobre una capa de órgano, pero pronto emerge un cuerpo central que agita masivamente varias referencias progresivas de los viejos años 70s, los mismos que van desde GRYPHON hasta GENESIS, pasando por JETHRO TULL y GENTLE GIANT. Durante el desarrollo temático, hay una presencia importante de pasajes melancólicos, eficazmente realzados por las vocales femeninas (incluyendo un ceremonioso soliloquio). De todas maneras, no faltan los interludios más animados que se encuadran en complejos esquemas rítmicos. Otro incuestionable culmen del álbum. ‘Who’s To Decide?’ nos sorprende con sus vibraciones jazz-rockeras desde los primeros instantes, marcados por la grácil agilidad de la dupla rítmica. La verdad que esto suena a un inaudito pero muy agradable híbrido de HATFIELD AND THE NORTH y los PREMIATA FORNERIA MARCONI de la fase 74-75. Más adelante hay un ejercicio de estilizada densidad que enriquece al dinamismo integral de la pieza. Dentro de la normativa estética de CICCADA, una pieza así encarna el contraste perfecto frente a las peculiares vibraciones meditabundas de ‘No Man’s Land’. Siendo el tema más largo del repertorio con sus poco menos de 12 ¾ minutos de duración, ‘Queen Of Wishes’ cumple con la función de cerrar a lo grande el álbum, y ya desde el punto de partida, con ese solemne prólogo pastoral marcado por las maderas, el grupo expone claramente sus intenciones. Pronto, las partes cantadas emergen para amalgamarse consistentemente con las marañas instrumentales, estando éstas inmersas en una línea de trabajo que también reconocemos en bandas como JORDSJØ y AGUSA, así como en HÖSTSONATEN: un equilibrio entre lo rockero y lo pastoral dentro de un convincente enclave progresivo que alterna estrategias de ilación y contraste. Básicamente, hallamos aquí una síntesis de las atmósferas centrales de las piezas primera y cuarta, con el plus de que en los pasajes más aguerridos se permite a la guitarra solista mostrar un punche más directo. Todo esto fue lo que se nos brindó en este hermoso álbum titulado “Harvest”, una auténtica cosecha de música progresiva óptimamente exquisita de parte del ensamble griego CICCADA, cumpliendo en gran medida con las expectativas despertadas por el magnífico camino evolutivo que el grupo concretó en la secuencia de sus dos discos precedentes. 

Aunque no es tan brillante como su predecesor, este nuevo álbum hace un generoso derroche de colorido e inteligencia arquitectónica a través de sus inagotablemente floridos desarrollos temáticos; es por ello que no nos deberá extrañar que “Harvest” se sitúe en posiciones muy altas en los rankings progresivos de fines de este año 2021 cuando llegue el momento de esas habituales encuestas. El colectivo de CICCADA ha recogido una fructífera y fenomenal tercera cosecha musical con este trabajo totalmente recomendable para una buena colección de música progresiva; este grupo griego se mantiene firme en la cima del prog europeo de los últimos 11 años.